El Rémez
Al siguiente nivel de entendimiento se le llama en hebreo RÉMEZ «pista»,
«alusión», «insinuación». Ese es el significado implícito del texto. En el nivel Rémez,
los detalles en el texto a menudo se consideran como que implican una verdad
más profunda que la que se transmite en su Peshát. Este es el nivel filosófico, en
donde se esconden «códigos»; este nivel hace uso de la gematría de las letras
hebreas, y es un sub-nivel del cuarto nivel llamado SOD. El Rémez es la ruta que
lleva al Sod.
Aquí tenemos un ejemplo del Rémez en Génesis 1:1
השמים ואת הארץ את בראשית ברא אלהים
En el principio Elohím (Alef-Tav) creó los cielos y la tierra. Bereshit bará Elohím et
hashamáyim ve’et ha’árets.
La cuarta palabra es la partícula « אתAlef-Tav», la cual tiene una función
prepositiva dentro de la frase. Esta es una de las partículas literarias más
complejas al momento de traducir el texto hebreo a otro idioma, pues no tiene
ninguna otra traducción posible fuera del texto hebreo. El complemento directo es
una palabra que representa a una persona o cosa sobre la cuál la acción del verbo
es realizada. En otras palabras, el complemento directo es él que recibe el
impacto directo del verbo, sea persona o cosa. Debido a esto es que los
Midrashim y los Rabinos nos dicen que la explicación para esto es que: «En el
principio creó Dios», pero para hacerlo se valió de la את, es decir, de todas las
letras del alefato hebreo, donde la primera de ellas es la אy la última de ellas es la
tav ת. Es decir, la partícula prepositiva אתconstituye una abreviatura de la Torá y
del Creador dentro de su lenguaje supremo, para contarnos que él hizo todas las
cosas existentes, visibles e invisibles, a través de las letras hebreas, que a su vez
son las palabras de HaShem que lo crearon todo.
En el nivel Rémez, la partícula אתhace alusión al Mesías, que es la Palabra del
Eterno, por quien fue creado todo, como se ve en Jn . 1:1-3, 14, 18; Heb. 1:1-4;
11:6; Col. 1:15-17. De aquí aprendemos porque el Mesías es llamado en varias
partes de los escritos apostolicos: “La palabra de Dios” o “Memra” o “Dabar” o
“Logos” pues él, también es llamado “la imagen del Dios invisible”
Apocalipsis 1:8 dice «Yo soy el Alfa y Omega (‘Alef’ y la ‘Tav’)» dice Adonái ()יהוה,
Elohím de los ejércitos del cielo, El que es y que era y que está viniendo, El
Shadday.
Es un hebraísmo, pues Alfa y Omega corresponden a la primera y última letra del
alfabeto griego, que entendido desde una perspectiva hebrea, corresponde a las
letras Alef y Tav del alefato hebreo.
Zacarías 12:10 dice:
«אֲ ׁשֶ ר־ ּדָ קָ רּו ו ְסָ פְדּו עָ לָיו אֵ ת ו ְׁשָ פַ כְּתִ י עַ ל־ ּבֵית ּדָ ו ִיד ו ְעַ ל ׀ יֹוׁשֵ ב י ְרּוׁשָ ַלִם רּוחַ חֵ ן ו ְתַ חֲ נּונִים ו ְהִ ּבִיטּו אֵ לַי
»ּכְמִ סְ ֵּפד עַ ל־ הַ ּיָחִ יד ו ְהָ מֵ ר עָ לָיו ּכְהָ מֵ ר ַעֽל־ הַ ְּבכֹֽור׃
Yo derramaré sobre la casa de David y los habitantes de Yerushalayim un ruaj de
misericordia y compasión; y mirarán a mí « »את, a quien traspasaron, y llorarán como se
llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.
El pasaje que vemos pues en negritas dice traducido al español: «y miraran a mí»,
seguidamente le sigue la partícula «Alef Tav», que gramaticalmente se traduce
como «a». Sin embargo, eso forma solamente parte de una explicación objetiva
desde el punto de vista de la gramática, pero no espiritual del pasaje. Es decir, si
tomamos todo lo que ya hemos hablado, nos debemos preguntar: ¿A quién
miraran los que traspasaron? El texto hebreo nos revela que verán al que es את.
Tal como lo dice el versículo de Apocalipsis, en el mismo contexto de la profecía
de Zacarías:
«He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los
linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén. Yo soy el Alfa y la Omega,
principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso»
(Apocalipsis 1:7-8).
En Apocalipsis 22:13, Jesús dijo estas palabras según está escrito: “Yo soy el Alfa
y Omega, el principio y el fin, el primero y el último.” Como podemos ver también
que dice Isaías 41:4; 44:6; 48:12.