Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Comunicación y Lenguaje Carrera de Ciencia de la Información – Bibliotecología Asignatura: Problemas epistemológicos de la Ciencia de la Información

David Ramírez-Ordóñez 28 de Mayo de 2011
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Análisis al documento “La Ciencia de la Información” de Alejandro E. Parada.
Resúmen
En este documento Se divide en dos partes: en la primera mencionaré las ideas de Alejandro Parada sobre la ciencia de la información y en la segunda parte daré mi punto de vista sobre sus apreciaciones a modo de conclusión.

El documento de Alejandro Parada
Este documento se fracciona en cuatro secciones: • • • • Una primera aproximación El ámbito del diálogo La mirada de los otros Muerte y resurrección.

Comentaré brevemente las ideas principales del texto.

Una primera aproximación
Alejandro define la ciencia de la información como arte, técnica y saber científico. Dice que es una ciencia social heterogénea y se pregunta sobre la esencia de la ciencia de la información sin concretar una respuesta a esta pregunta en esta sección.

El ámbito del diálogo
En esta parte revisa la relación biblioteca/tecnología. Menciona que la tecnología redefine a la ciencia de la información y a los bibliotecarios. Se pregunta ¿Cómo hacer para que sea
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algo social y no solo un brazo de la tecnología? Su conclusión es que mediante el diálogo con el lector se humaniza este proceso “mecánico” de la recuperación y organización de la información en las bibliotecas.

La mirada de los otros
En esta sección menciona que la misión de la ciencia de la información es organizar los diversos soportes de la información para ponerlos rápida y eficazmente al servicio del público. Habla de los soportes antiguos y modernos por donde circula información y cómo el bibliotecario debe conocer y comprender al otro (es decir al usuario), al ser ciencia social.

Muerte y resurrección
Escribe que ocurre “la muerte del objeto de estudio amado”, refiriéndose a las bibliotecas. Cita a Ranganathan al decir “la biblioteca es un organismo en crecimiento” y menciona que la biblioteca es un reflejo fiel del desarrollo de la sociedad. Analiza la posibilidad de la muerte de la biblioteca y plantea como posibles destinos su cambio, profundas mutaciones o la desaparición de las bibliotecas. Cierra diciendo que las bibliotecas pueden ser absorbidas por otras más grandes.

Mi opinión sobre las ideas de Alejandro Parada
Sobre “Una primera aproximación” no tengo mayores comentarios. La ciencia de la información es una disciplina nueva y por esto es difícil compararla con otras ciencias. Su pregunta sobre la esencia de la ciencia de la información se responde en la tercera parte, donde menciona “organizar”, concepto que me parece adecuado, pero daña su definición al mencionar los soportes. Creo que el documento de Alejandro Parada confunde recurrentemente la información con el soporte que la contiene. En “El ámbito del diálogo” acierta al afirmar que el valor agregado de los bibliotecarios es el diálogo y que por muy avanzada que esté la tecnología, esto no debe eclipsar la labor de los profesionales de la información. Por el momento la capacidad semántica de los seres humanos brindan una amplia ventaja a los bibliotecarios vs los algoritmos de recuperación. Otras capacidades como la calidez humana o la habilidad para relacionar a diferentes personas con afinidades similares es lo que hace que la labor de recuperación y organización de información tenga algo más que ofrecer a los usuarios que bien podrían acceder a información desde la comodidad de sus casas, sin asistir a una biblioteca. En la tercera parte titulada “La mirada de los otros” se refuerza la idea de la segunda parte sobre la importancia de la interacción entre el bibliotecario y el usuario. A mi parecer debió mencionar también que los usuarios entablan diálogos con los autores de documentos. Son diálogos asíncronos y hasta cierto punto unilaterales (Podemos leer a Platón y escribir un texto que responda a sus ideas, desafortunadamente Platón no podrá escuchar nuestra 2

respuesta porque está muerto; sin embargo un tercer lector podrá leer este diálogo atemporal e incluso sumarse a él). Esto es lo más valioso del documento, pero es también la puerta de entrada al mayor error que tiene el texto: ideas vagas sobre el objeto de estudio de la ciencia de la información. En la parte final titulada “Muerte y resurrección” hace referencia a la “muerte del objeto de estudio amado”. Personalmente entiendo la ciencia de la información como la ciencia que abarca diversos objetos de estudio relacionados con información, uno de ellos la bibliotecología. Su nombre lo indica: la ciencia de la información se ocupa de la información. Al decir que muere el objeto de estudio amado de la ciencia de la información está dando a entender que se muere la información, no las bibliotecas y este es un grave error. ¿Cómo puede morir la información debido a cambios en los soportes que contienen la información? Estamos hablando de la posibilidad de cambio, mutación o desaparición de algunos soportes que contienen información, pero no del cambio, mutación o desaparición de la información en sí. Si hablamos de bibliotecas o libros si hay cabida para la discusión planteada por Alejandro Parada. Puede que las bibliotecas o los libros sufran profundos cambios debido a la tecnología, puede que existan diferentes tipos de bibliotecas y libros por las funcionalidades que ofrecen. Puede que las instalaciones de las bibliotecas sufran cambios al ofrecer a sus usuarios documentos electrónicos que puedan descargarse desde la red. En vez de ofrecer estantes repletos de documentos físicos, las bibliotecas podrían cambiar a lugares propicios para que usuarios con dispositivos electrónicos de lectura se sientan cómodos en un ambiente, tengan espacios de interacción y diálogo (como menciona en la segunda y tercera parte de su texto) e intercambien información y conocimiento con personas cercanas que visitan la biblioteca o tienen afinidad en estas temáticas, pero dialogan desde la red. Ahí si habrá cambio, mutación e incluso desaparición de las bibliotecas o los libros tal como los conocemos hoy. Incluso me atrevería a afirmar que el sentenciar la desaparición de las bibliotecas o de los libros es arriesgado e incluso equívoco. En todo caso creo que la información no desaparecerá en tanto exista alguien que pueda interpretar datos y necesite insumos para generar conocimiento.

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