Lore de Starcraft: Relatos y Más
Lore de Starcraft: Relatos y Más
No había escapatoria. Los gritos se lo dejaron claro. Sentía cómo los templarios tétricos
se apiñaban aterrorizados, con su estructura rodeada por todas partes, pero no tenía
poder para intervenir. El miedo se grabó a fuego en su mente hasta atravesar su
conciencia; las sensaciones refulgían con nitidez antes de disolverse en el abismo. Ya
sabía cuál sería el final. Las máquinas se acercaban...
—Comandante, nos acercamos a los límites de la zona de seguridad.
Los ojos de Aldrion se abrieron de golpe y, tras un instante de duda, el alto
templario puso en orden sus ideas lo suficiente para responder al mensaje de la piloto a
través del comunicador de la nave: «Voy para allá, Zoraya».
Se preguntó por qué la alarma que había puesto no le había despertado, aunque
notaba sus pulsaciones contra la piel. Las visiones lo atormentaban ya desde antes de
dejar Shakuras y parecía que su misión actual no hacía más que agravarlas. Sin
embargo, la ejecutora Selendis había dejado la decisión en sus manos tras consultar a la
Jerarquía. Él no pensaba decepcionar a los suyos.
Aún perdido en su pensamiento, se desplazó de la pequeña cámara de meditación
al puente de la nave. Ya se había reunido la tripulación, un grupo poco corriente formado
por dos guerreros de Aiur como él y la piloto, una solitaria templaria tétrica. Eran los
únicos disponibles, aunque apenas los conocía. Incluso la nave era extraña para él; solo
reconoció el estilo de construcción de los templarios tétricos. Levantó la vista para
estudiar el visor.
—Hace bastante tiempo que nadie patrulla por esta zona. Puede que encontremos
resistencia —advirtió Aldrion. Por causa de la templaria tétrica, estaba obligado a utilizar
palabras en sus comunicaciones psiónicas en vez de transmitir sus emociones a través
del Khala. Los hermanos de Aiur se definían a sí mismos por la conexión mental que les
permitía transmitir ideas y sentimientos entre ellos sin esfuerzo. Aquellos que se oponían
al Khala, con el objetivo de recuperar su individualidad, se habían vuelto exiliados: los
templarios tétricos. Su largo distanciamiento había acabado al caer Aiur en manos de los
zerg unos años atrás, pero la paz era débil—.
A diferencia de muchos protoss de Aiur de rango y experiencia similares, a Aldrion
no le costaba aceptar las costumbres extrañas de los templarios tétricos cuando la
ocasión lo requería. En una época como la presente había renunciado ya al lujo de la
intolerancia. Aun así, podía sentir siempre las barreras mentales de los templarios tétricos,
incluso al intentar percibir sus pensamientos. Parecían fríos.
—Activa el campo de invisibilidad —ordenó. Zoraya lo complació con un breve
gesto de afirmación. Los templarios oscuros no tenían fama de hablar mucho—.
Se escuchó un zumbido grave y las luces del interior se debilitaron cuando la piloto
gestionó con habilidad los recursos energéticos de la nave para ocultar su presencia.
Cualquiera que observase la nave desde el exterior habría jurado que se había fundido
con el fondo negro estrellado.
—No te molestes, Comandante. —Telbrus, el segundo al mando, se giró hacia él
en el puente—. ¡Los protoss de Aiur no necesitan esconderse en las sombras para luchar!
—Sin duda, los aurigan nos han bendecido con excesiva generosidad dejando que
vinieses, Telbrus —respondió Aldrion con sequedad mientras estudiaba a su corpulento
compañero con un cierto regocijo. En muchos sentidos Telbrus era emblemático entre los
suyos: fuerte, valiente y demasiado orgulloso—. Sin embargo, no debemos traicionar
nuestra misión con innecesarias exhibiciones de combate.
Zoraya se dio la vuelta para dirigirse a los dos altos templarios de la parte trasera del
puente. —Hay lecturas de señales de vida frente a nosotros: decenas de ellas... —Hizo
una pausa para leer el rastreo de la nave—. Confirmado. Son zerg.
Darsiris, el miembro más joven de la tripulación, apartó nervioso la mirada de la
consola de datos de la pared trasera del puente. Aunque había superado la rigurosa
instrucción requerida para un fanático, la falta de experiencia aún quedaba patente en sus
gestos y expresiones. Ahora estaba a unos segundos de probar la batalla por primera vez
y la mente de Darsiris rebosaba de emoción y miedo.
—Preparaos para combatir —ordenó Aldrion—. Solo en defensa —añadió al ver lo
rápido que Telbrus se había aproximado a la estación de armamento. Darsiris le siguió
nervioso—.
—Agarraos —advirtió Zoraya antes de que la nave se lanzase en una espiral
mareante, girando bajo un gran grupo de monstruos que se retorcían. Eran difíciles de
identificar cuando se arremolinaban, pero gracias a su experiencia Aldrion concluyó que
eran mutaliscos. Las criaturas dejaron de patrullar, cuchichearon de forma sospechosa
entre sí y luego reanudaron la marcha. La templaria tétrica aprovechó el hueco para salir
disparada hacia arriba y soslayó dos grupos más antes de alcanzar otro punto seguro.
Aldrion estaba quedando bastante impresionado con la habilidad de la piloto cuando un
frenazo lo devolvió de golpe a la realidad—.
Otro grupo de mutaliscos volaba ante ellos en una marea de alas y dientes. Zoraya
esperó atenta, con los ojos fijos en el visor. Justo cuando la ruta parecía libre, una de las
grotescas criaturas se dio la vuelta y entró en contacto con los escudos de la nave. Abrió
la boca como si fuese a emitir un gran grito y, de repente, la nave quedó cubierta de zerg.
—¡Fuego! —ordenó Aldrion, con un apremio que atravesó la mente de la tripulación
como si fuese electricidad. Zoraya reaccionó presta y maniobró para alejar la nave del
asalto de los mutaliscos, pero aun así Telbrus y Darsiris consiguieron alcanzar sus
objetivos con precisión matemática. Sus armas dispersaron ojos, dientes y delicadas alas
coriáceas por el espacio mientras la nave avanzaba—.
Fue entonces cuando Aldrion sintió la agitación creciente de Telbrus. Era el primer
combate que el aurigan había visto desde Aiur debido a sus importantes heridas y estaba
saboreando la oportunidad de vengarse de los zerg. Aldrion entró en contacto psiónico
con él y se estremeció ante la inesperada intensidad de las emociones de su subordinado.
Nunca antes había sentido tal furia ardiente en la mente de un protoss. Aldrion luchó
contra la ira de Telbrus enviándole pensamientos de calma y concentración. Sin embargo,
la única respuesta de Telbrus fue cerrarse y rechazar la comunicación. Envió una lluvia de
disparos contra otra docena de objetivos que dejó una estela de sangre a su paso.
No hubo tiempo de regocijarse en la victoria. Nada más desvanecerse los restos
pulverizados, se abalanzó sobre ellos un nuevo grupo de zerg que rodeaba la nave por
todas partes y golpeaba los escudos. Estaban atrapados.
—¡Zoraya, sácanos de aquí! —ordenó Aldrion.
—¿De vuelta a Shakuras?
—No... no ahora que hemos llegado tan lejos. Identifica las coordenadas conocidas
más seguras cerca de nuestro próximo destino.
—¡No tenemos mucho tiempo, Comandante! —interrumpió Darsiris.
—No tengo datos para esa zona. —Zoraya aún intentaba pilotar en postura
defensiva, pero el número creciente de enemigos limitaba sus opciones—. Buscando en
los sistemas cercanos... Si interrumpimos el fuego, puedo redistribuir la potencia a la
matriz de navegación. Puede que acabe la búsqueda antes de la próxima oleada.
—Que así sea —respondió Aldrion, fijando la mirada en Telbrus. El corpulento alto
templario se separó de la estación de armamento lo suficientemente enfadado para
asustar a Darsiris—.
Zoraya se puso manos a la obra, atenuó las luces hasta el mínimo y redujo los
demás usos de energía. Sin previo aviso, los mutaliscos cambiaron de estrategia y
comenzaron a lanzar gujas dragón a un punto concreto. Los parásitos se lanzaron contra
la nave con la fuerza suficiente para atravesar el último escudo. La nave de los templarios
tétricos estaba bien hecha, pero no podría resistir muchos golpes de una fuerza tan
grande. Otro impacto sacudió la nave y varios de los sistemas de energía de cristal
cayeron a media potencia.
—No tenemos escudos. —Zoraya se estaba dando prisa, pero estaban recibiendo
mucho daño. Darsiris examinó el visor. Podía ver cómo algunas de las criaturas más
pequeñas asaltaban la carcasa metálica rota de la nave. Ahora era imposible dispararles
sin dañar también la nave. Vio un movimiento por el rabillo del ojo y detectó una gran
silueta oscura que avanzaba entre los mutaliscos, casi invisible entre el batir de las alas.
Entrecerrando los ojos, trató de identificar la forma de... ¿un superamo?—.
—¿Cuánto falta? —solicitó Aldrion—.
—Ya casi está...
Darsiris se estremeció al ver avanzar a la criatura; sus numerosos ojos carmesí
parecían observarlo a través de la ventana de la nave. Con un gran crujido, el casco
comenzó a resquebrajarse y todos los zerg se abalanzaron sobre la abertura. Estaban tan
cerca que podía contar los dientes entre los fieros colmillos curvados. Sintió cómo la nave
se sacudió cuando el sector dañado se despresurizó durante unos segundos, antes de
sellarse la brecha automáticamente. Zoraya se concentró en el monitor de progreso
contando segundos, medios segundos...
—¡Ya!
La nave se desvaneció en la oscuridad.
Darsiris contuvo su disgusto inicial al abrir los ojos y ver ante él las vías nerviosas
cortadas de un templario tétrico. Los apéndices craneales permitían a los protoss acceder
al Khala, pero solo cuando estaban intactos. Sabía que los templarios tétricos habían
decidido cercenarlos, pero no dejaba de ser impactante verlo tan de cerca. Él preferiría
perder la vida antes que dejar de escuchar a su gente.
Se dio cuenta de que tanto él como el resto de la tripulación debían haberse caído
en medio de la confusión. Zoraya apenas había esperado a que la nave se sellase antes
de dispararla lejos de los zerg. Intentando tranquilizarse, comenzó a examinarla con más
pausa. Además de las vías, sus rasgos oscuros eran simétricos y transmitían inteligencia.
Incluso belleza.
Dolorida, la protoss volvió en sí. Sus grandes ojos opalescentes se abrieron frente
a los de él.
—¿Estás bien? —preguntó él—.
Frunció el ceño y pareció confundida por su consideración. —Sí.
Darsiris ladeó la cabeza suavemente en un gesto protoss de amabilidad. Vio que
Aldrion y Telbrus estaban ilesos en el puente.
—¿Cuál es tu valoración de daños, Zoraya? —preguntó Aldrion al ponerse en pie
con cuidado—.
—Parte del casco ha sido destruido... Muchos de los sistemas no esenciales de la
nave no funcionan o funcionan con capacidad reducida... He podido aislar la parte dañada
del casco, pero no sé si será muy efectivo dados los daños a las zonas circundantes... —
Hizo una pausa para leer las últimas actualizaciones de la nave en el panel de control que
tenía enfrente—. Parece que los cristales destrozados hacen que fallen los escáneres.
—¿Podremos alcanzar nuestro objetivo? —Aldrion se apoyó en uno de los
pasamanos que separaban el centro de mando del asiento de Zoraya frente a la consola
de navegación más abajo—.
—Con algunos ajustes. Puede que no sea el viaje más placentero, pero creo que
será suficiente.
—Si tuviésemos una nave de Aiur como tiene que ser... —se lamentó Telbrus antes
de que Aldrion le mandase callar con una mirada de advertencia—.
—Prosigamos —dijo Aldrion girándose hacia Zoraya—. Telbrus y yo
comprobaremos la zona dañada para asegurarnos de que se ha sellado correctamente.
Darsiris, permanece alerta ante cualquier actividad inusual durante la ruta. —Abandonó la
sala en silencio, con un movimiento marcado por la peculiar elegancia nata de los protoss
—.
—Lo has hecho muy bien —le dijo Darsiris a la piloto templaria tétrica después de
que se fueran Aldrion y Telbrus—. No te preocupes por Telbrus; su situación es
complicada. —Darsiris había visto antes al aurigan en una de las salas de rehabilitación
de Shakuras. No los habían presentado formalmente en aquel momento, pero Darsiris no
pudo evitar sentir compasión hacia otro refugiado herido de Aiur, especialmente otro
guerrero—.
—Ya veo —dijo ella con frialdad—.
—Ninguna de nuestras naves lo podría haber hecho mejor en esa situación... y
desde luego ninguno de nuestros pilotos.
Zoraya lo miró sorprendida. El fanático era joven y supuso que el tiempo que había
pasado en Shakuras había hecho que perdiese alguno de los prejuicios tradicionales. —
Gracias. A veces me da miedo que la reunificación solo haya ampliado la brecha entre
nuestros pueblos.
—Pero aquí estamos, una tripulación mixta, en una misión vital. Puede que se
avecinen cambios.
—Sin embargo, soy la única templaria tétrica.
Darsiris pasó a sentirse incómodo. —A la Ejecutora no le apasiona vuestra gente.
Pero aprenderá con el tiempo.
—¿Como Telbrus? —comentó Zoraya, descontenta—.
—La Ejecutora eligió a Aldrion para liderar esta misión. Ha luchado junto a
templarios tétricos con dignidad y honor en muchas misiones.
—Es uno de los pocos.
—Puede que por eso la Ejecutora quiera que él decida si reactivar los colosos o no,
empezando por este —dijo Darsiris—. Aunque en el fondo de su ser, creo que Aldrion
dejaría que todos yaciesen para siempre.
—Puede que se cumplan sus deseos. Podrían haber sucedido muchos desastres
desde la Intercesión contra los kalathi.
—Eso es cierto, claro —respondió Darsiris, divertido en su interior porque su
compañera piloto pensase en ese tipo de detalles—. La habilidad técnica de nuestro
pueblo no tenía parangón ya por entonces, pero el tiempo trae sorpresas.
—El poder destructivo de los colosos era tal que los sellaron durante siglos, pero
aún y todo puede que ya no estén operativos.
—¿Crees que nuestra misión es en vano?
—No. Mi pueblo siempre ha amado Aiur. Compartimos la devastación de los
refugiados de Shakuras. Un arma que pueda ayudarnos a luchar contra los zerg merece
ser investigada, da igual lo peligrosa o extraña que sea. —Inclinó la cabeza suavemente y
cruzó la mirada con la de Darsiris. Su apariencia extraña lo incomodaba al principio, pero
la conversación estaba volviéndose extremadamente interesante—. Además, hay una
cierta emoción en revelar un arma de hace cientos de años.
A Darsiris le agradó la respuesta. —¿Quién sabe qué pensaría el Cónclave si nos
viese aquí, lo suficientemente desesperados para reactivar aquello que ellos prohibieron?
—Echó un vistazo por la ventanilla ovalada de la nave, que brillaba con la luz de las
galaxias lejanas. Le recordó un lejano sueño de su infancia en el que las estrellas eran un
antiguo código, tallado en el cielo negro del espacio por los creadores y olvidado poco a
poco con el tiempo... —.
—No creo que la ejecutora Selendis hubiese podido encontrar a nadie a quien le
preocupase más esto que a ti —dijo Telbrus mirando a su comandante. Los pasillos de la
nave estaban cubiertos de escombros, con lo que los dos guerreros tenían que caminar
en fila. Aldrion se apresuró a tomar la delantera—.
—Creo que precisamente por eso me buscó —respondió Aldrion. El viaje en curso
de la nave parecía agravar parte de los daños y el techo temblaba en una desesperación
periódica. Se concentró en el ruido y sintió que se hacía más fuerte...—. Espera, Telbrus.
—¿Qué? —Cuando Telbrus miró hacia arriba, una vibración inesperada lo
cogió desprevenido. Uno de los paneles del techo se soltó y dejó caer espirales
luminiscentes junto a los protoss—.
—No estamos solos. —Aldrion miró al techo con recelo.
Telbrus acompañó la mirada de su comandante. —Voy para allí. —Con un
movimiento grácil se aferró a los lados del marco vacío donde antes estaba el panel y se
elevó hacia el estrecho pasaje de servicio. Un instante después, Aldrion lo siguió—.
—Inspecciona este lado. Yo me ocupo del otro —dijo Aldrion, en cuclillas para
caber en el pequeño espacio. No estaba seguro de qué encontraría en la nave extraña,
pero la mayor parte del túnel estaba intacto, lo que hacía la persistente vibración aún más
desconcertante—.
Telbrus asintió y se alejó de Aldrion a rastras. Sus anchos hombros chocaban de
forma incómoda contra las paredes, pero estaba demasiado preocupado para que eso lo
detuviese. Entonces, su mano resbaló contra algo húmedo y espeso. Se miró la palma de
la mano y observó horrorizado el líquido que se deslizaba por sus dedos.
Entonces vio una boca con colmillos en la oscuridad; los dientes brillaron al
lanzarse contra él.
—Hemos llegado —avisó Zoraya antes de pasar los motores de la nave a un estado
neutro—.
Darsiris avanzó hacia la ventana para analizar la ubicación. Había un puñado de
planetas desperdigados en medio de un campo de asteroides, esferas deterioradas y
rocosas sin vida ni atmósfera. El sol estaba agonizando, sin la energía para emitir más
que una fina luz roja de su núcleo agotado. En unos siglos el sistema quedaría sumido en
las tinieblas.
—¿Esto es el lugar de descanso de un coloso? —exclamó—.
—Es una de las coordenadas registradas —afirmó Zoraya en voz baja—.
—Deben haber elegido esta región por su lejanía... Hay muy pocos portales de
distorsión y está bastante alejado de cualquiera de ellos. Investigar todos estos asteroides
uno por uno llevaría varias vidas.
—Ha cambiado el posicionamiento en algunas zonas, pero el coloso debería ser
fácil de localizar con la información del Conservador —respondió Zoraya refiriéndose a
uno de los protoss de Aiur con el extraño don de ser capaces de contener la memoria de
su pueblo. Pocos conservadores habían sobrevivido al caos de los años recientes y su
sabiduría era más valiosa que nunca—.
De forma inesperada, la voz de Telbrus irrumpió en el pensamiento de Darsiris.
«Los escáneres de la nave: ¿ya funcionan?».
Darsiris hizo una pausa para examinar las actualizaciones de estado. —No en tu
ubicación. Llevará un tiempo reparar el daño. ¿Va todo bien?
—Hay algo en la nave... —El pensamiento de Telbrus cambió de forma brusca con
un movimiento repentino que le llamó la atención—.
—¡Telbrus! —gritó Darsiris llamando de forma psiónica al alto templario. Telbrus
estaba demasiado distraído para responderle directamente, pero Darsiris sintió el arrebato
de poder del aurigan, que reunía su energía psiónica y la concentraba en su enemigo;
entonces, sobrevino una macabra satisfacción—.
—Está muerto —dijo Telbrus dándose la vuelta para ver a Aldrion en el estrecho túnel,
pero solo había oscuridad—.
—Hay más en mi lado —transmitió con urgencia el pensamiento de Aldrion a toda
la tripulación—. Debemos aterrizar la nave. ¡Ahora!
Zoraya aceleró hacia el interior del campo de asteroides, esquivando con
pericia los numerosos meteoritos y planetoides. El testigo de proximidad comenzó a brillar
vivamente en la ventana al ver el destino de la nave, un asteroide hueco, cada vez más
cerca. Con un rápido tirabuzón, Zoraya llevó la nave hacia el centro de la roca y se detuvo
justo sobre la superficie. Estaba preparando el tren de aterrizaje cuando una observación
repentina la hizo detenerse.
—¡Darsiris! ¡Hay un campo gravitacional en esta parte del asteroide! La marca de
energía es débil, probablemente muy antigua, pero creo que es de origen protoss. —
Comenzó a restar potencia a los propulsores de la nave para permitir que la gravedad
artificial la llevase hasta el suelo—.
—Parece que hemos venido al lugar correcto —respondió Darsiris con los ojos
abiertos de par en par por la emoción. Comenzó a recoger el equipo que necesitarían
para la expedición, sin dudar en coger su armadura en caso de que encontrasen más zerg
en la nave—.
Casi había acabado los preparativos cuando Aldrion y Telbrus regresaron al puente.
Ambos estaban cubiertos con una sustancia nauseabunda que hizo a Darsiris
estremecerse al entregarles su armadura de batalla. —¿Habéis acabado con todos?
—Hay demasiados pasajes para revisarlos uno por uno, pero creo que sí —
respondió Aldrion mientras se limpiaba de forma brusca antes de ponerse la armadura.
Tuvo mucho cuidado al colocar el collar con un pequeño dispositivo cristalino que
funcionaba como respirador en entornos hostiles y se aseguró durante un instante de que
los demás siguieran su ejemplo. Cuando todo estuvo listo, bajó la rampa de salida y
abandonó la nave, con la tripulación tras él—. La mayoría de las criaturas estaban
heridas, pero consiguieron adentrarse en la nave más de lo que esperaba...
—Ninguno podíamos saberlo —concluyó Darsiris—.
Telbrus lo observó con una mirada amenazante. —Claro que podíamos, si esta
inútil nave de los templarios tétricos hubiese estado bien construida. —Enfadado, golpeó
con el puño una de las rocas más grandes del asteroide. Zoraya avanzó, pero se detuvo
tras captar una mirada desesperada de Darsiris—.
—Ahora no hay tiempo para esas tonterías —dijo Aldrion a la vez que colocaba la
mano con firmeza en el hombro de Telbrus—. Estamos en esta misión para investigar si
los colosos nos pueden ayudar a salvar vidas protoss. No tengo intención de poner en
peligro las vuestras.
Telbrus se encogió de hombros con desdén y avanzó hasta un gran túnel,
iluminando la oscuridad con sus hojas psi. Los datos habían indicado que el coloso estaba
escondido allí, justo bajo la superficie del asteroide. Tras avanzar un poco, la inquietante
luz azul de las hojas psi reveló una estructura protoss clásica cuyo metal pulido y liso
contrastaba de forma llamativa con la superficie rugosa del asteroide. Cada elegante arco
dorado estaba adornado con discos metálicos y ornamentos azures. Se acercó más y
dibujó un arco con la hoja sobre la puerta sellada en busca del panel de seguridad.
—¡Aquí! —exclamó, pero su siguiente pasó reveló solo una interfaz retorcida y
dañada. Telbrus siguió adelante, examinando la longitud de la pared. El techo comenzaba
a inclinarse en el extremo más lejano y había arruinado la mayor parte del marco que
rodeaba el panel—.
Aldrion hizo una pausa para observar con cautela las ruinas antes de unirse a
Telbrus e intentar introducir la contraseña detallada en las instrucciones de la ejecutora
Selendis. Todas las miradas estaban puestas sobre el panel. Una luz roja parpadeó para
luego extinguirse. Aldrion volvió a empezar e introdujo el código con precisión y cuidado.
Hubo otra pausa.
La luz roja parpadeó y se extinguió.
Aldrion volvió a intentar introducir la contraseña con el mismo resultado y se volvió
hacia su tripulación con una mezcla de frustración y alivio. —Parece que los daños han
sido demasiado graves para que podamos acceder a la cámara.
Puede que fuese la serenidad de los pensamientos de Aldrion o su fácil resignación, pero
Telbrus no pudo permanecer en silencio. —Puede que no estés introduciendo bien el
código. ¡Debe haber algún error!
—Los conservadores no cometen errores.
—Pero tú sí. ¡Selendis te envió aquí para tomar una decisión, no para abandonar la
misión a las primeras de cambio!
—Nadie abandona nada —interrumpió Darsiris, con los ojos encendidos—.
Podemos contactar con la Ejecutora y recibir su consejo. Seguro que tendrá una solución.
—Ya tengo una solución —dijo Telbrus, blandiendo su hoja psi con enfado—.
Echaremos la puerta abajo y conseguiremos el coloso a la fuerza. —Estaba listo para
iniciar el asalto cuando Aldrion se lanzó hacia delante y sujetó su hombro con la mano —.
—¡Eso sería estúpido hasta límites insospechados! ¿No te das cuenta de cómo de
protegida está esta estructura? ¡Incluso con la mitad de sus defensas destruidas,
podríamos morir todos al instante por tu temeridad!
—Sería mejor que morir a manos de los zerg por culpa de tu indecisión.
—Mi decisión tiene más consecuencias que las que tú quieres ver —replicó un
misterioso Aldrion—. El coloso puede matar más cosas que un zerg. No es un arma que
sea inteligente entregar a un pueblo confundido.
—Entonces, ¿qué haremos cuando vengan los zerg? ¿Confiar en el arsenal de
nuestros aliados? —Telbrus tomó un aire despectivo mirando a Zoraya, que le devolvió la
mirada con un desdén manifiesto—. Los templarios tétricos provocaron que perdiésemos
Aiur, Aldrion. ¡Vieron cómo ardía y no hicieron nada!
—¡Necio ignorante! ¿Desprecias los sacrificios de Tassadar y Adun? —
inquirió Aldrion—.
—Casi todos mis conocidos murieron en Aiur —respondió Telbrus lentamente;
fragmentos de su memoria se filtraron a través de su mente al agitarse demasiado para
poder reprimirlos—. Me arrebataron a mi... mi familia...
Los amables ancianos de la Auriga, con las cabezas inclinadas, entretenidos al ver
jugar a los jóvenes… los brazos de una compañera abrazándolo con afecto bajo el
reconstituyente sol vespertino… un novicio esperanzado al que le encantaba escuchar
historias de templarios heroicos...
—... mis amigos...
Un compañero de prácticas cuyo movimiento favorito era un golpe presto por
encima de la cabeza... un compañero de clase silencioso que estudiaba hasta bien
entrada la noche... un instructor severo y su primer reconocimiento de la habilidad de
Telbrus en la batalla...
—... perdidos...
Los zerg cubrieron sus hogares como un maremoto. Vehemente, intentaba
salvarlos, pero alguien lo detuvo.
Un templario tétrico.
Entonces se acercaron más guerreros sombríos y lo separaron de los que más lo
necesitaban. Palabras vacías ocuparon su cabeza... Evacuación... No puedes salvarlos...
Demasiado tarde... Retirada al portal de distorsión... Pero la guerra ya había acabado. Ya
estaba muerto.
Aturdido, Darsiris se volvió hacia Zoraya con la esperanza de ofrecerle algo de
consuelo. Sin embargo, la piloto no lo vio; toda su energía estaba concentrada en una
gran banda cristalina de su muñeca que se había iluminado con un brillo violeta de
advertencia. El protoss lo reconoció como un comunicador conectado a los sensores de la
nave.
—Comandante —dijo Zoraya con voz entrecortada—. He detectado decenas de
señales zerg próximas. No queda claro cómo han identificado nuestra posición.
—¿Hay alguna colonia cerca de este sistema? —preguntó Darsiris—.
—No tenemos certeza. No hay datos recientes relativos a esta zona —dijo Aldrion
—. Además, cuando enviamos exploradores, a menudo los matan antes de que
recibamos su inteligencia... —Sus palabras permanecieron en sus pensamientos como
una lúgubre profecía—.
—Se dirigen a este asteroide; debemos actuar rápido. —Zoraya cruzó su mirada
con la de Aldrion y sintió una confianza cauta en sus palabras—.
Aldrion bajó la cabeza. —En ese caso, han tomado la decisión por mí.
Con un suave zumbido mecánico, las lanzas térmicas dobles de los colosos apuntaron a
la residencia de los templarios tétricos y dispararon. Las paredes se fundieron en
segundos y aquellas que no se vaporizaron al instante quedaron reducidas a escombros.
Telbrus sintió la devastación de la pérdida de decenas de vidas, vidas inocentes que solo
habían buscado la unidad. Vidas que los protoss no debían haber tomado.
Uno de los colosos se giró y disparó, arrasando un segundo edificio, y pronto todos
los colosos dispararon a la vez, con los haces cruzándose por el aire en un patrón
frenético. Los llantos psiónicos por las muertes de los templarios tétricos golpearon a
Telbrus con una intensidad creciente. No había sentido una angustia tal desde la caída de
Aiur.
Entonces se hizo el silencio. Los colosos se retiraron.
Con cuidado, emergió de su intacto puesto de observación. En el patio solo le
esperaban ruinas en llamas, pero siguió caminando. El viento comenzaba ya a llevarse
fragmentos de ceniza y una ráfaga poderosa limpió el suelo de delante. Entonces la vio: la
sombra de un templario tétrico que había permanecido bajo la lluvia de ruinas. La dueña
de la voz que le había llamado pidiendo ayuda. La conocía: era Zoraya.
El asalto había clavado su cadáver al suelo e incineró cualquier molécula hasta
que una silueta, de perfección y detalle preciosos , quedó grabada en la tierra.
Cayó de rodillas al tiempo que lo embargaban la repulsa y la culpabilidad.
—Telbrus. —La mano de Aldrion estaba firme en su hombro—. Solo es una
posibilidad... solo una versión del futuro que puede venir. Pero yo no puedo ser el
arquitecto de ese futuro. ¿Entiendes?
—Nuestro pueblo... —empezó a decir Telbrus titubeando— estamos al borde de
otra tragedia... Pero puedo cambiar. Puedo enseñar a los demás cómo cambiar...
Aldrion examinó la mente de su compañero con una satisfacción agridulce. El
entusiasmo testarudo de Telbrus se había calmado para dar paso a un sentido de la
responsabilidad, pero no sin gran dolor. Aldrion miró al coloso, a la vez magnífico y
terrorífico por tamaño y poder. Cuatro piernas articuladas se elevaban frente a él, con una
estructura con forma de gota de agua sobre ellas que sostenía las dobles armas.
—Actívalo —ordenó Aldrion al escuchar el eco de zergling por el pasillo—. Yo te
cubriré.
Telbrus dudó un momento y la confusión le enredó las ideas antes de empujar
hacia delante cuando la red de vigas de soporte comenzó a quebrarse sobre él. Cayeron
a su alrededor pedazos de metal destrozados y zergling penetraron por cada apertura.
Encogiéndose, Telbrus reunió fuerzas y ascendió a la máquina gigante.
Dejando de lado una espesa cubierta de polvo, estaba en perfecto estado. Sus
estudios habían concluido que los cristales situados entre los láseres suministraban la
energía a los colosos. Con las manos aseguradas contra los temblores cada vez más
preocupantes de la cámara, se concentró en comenzar el proceso de activación.
Aldrion estaba demasiado tenso para ayudarle en nada. Cargó blandiendo sus
hojas psi contra el creciente asalto zerg. El centro del techo estaba lleno de agujeros y
cada grieta se extendía más allá que la anterior. Sus ojos detectaron un destello de luz:
¿la nave de Zoraya? Entonces, en toda la cámara comenzó a resonar un gemido lento y
aterrador.
—¡Aún funciona! —exclamó Telbrus cuando el coloso comenzó a emitir un zumbido
y un suave brillo se extendió por todos sus paneles cristalinos. Las largas piernas del
gigante, elegantes en cierta forma, comenzaron a avanzar entre los escombros hacia la
abertura del techo. Estaba demasiado alto para que lo alcanzase un templario, pero la
máquina era lo suficientemente alta para alcanzarla—.
Aldrion se movió para seguirlo, pero otro grupo de zergling, mucho más grande que
al que se había enfrentado antes, se abalanzó para cortar el paso de Telbrus. El
comandante saltó hacia delante para desviar la atención de los zergling del coloso en
huida.
—¡Aldrion! ¡Tenemos que salir de aquí! —Telbrus se dio la vuelta para observar al
otro alto templario mientras el coloso ascendía entre las ruinas. Los zergling le pisaban los
talones, pero con un movimiento Aldrion los desvió de la abertura. Hizo una pausa e
invocó una tormenta psiónica que diezmó una buena parte de los zergling. Sin embargo,
quedaba demasiada distancia que cubrir en demasiado poco tiempo. Una gran columna
comenzó a tambalearse sobre él cuando los últimos soportes del edificio comenzaron a
desplomarse—.
—No te preocupes, Telbrus —dijo el comandante—. Lo harás bien. Nuestro pueblo
estará orgulloso... todo nuestro pueblo.
La columna se hizo pedazos y se llevó con ella el resto de la estructura. Saltaron
fuertes ráfagas de energía al derrumbarse al completo la infraestructura de la cámara y
volaron rocas, metal y cadáveres de zerg por todas partes. Zoraya intentó acercar la nave,
pero no había forma de intervenir sin dañar la nave.
De repente, unos haces de energía brillante dispararon a través de los escombros y
lo arrasaron todo hasta dejar un gran cráter. En el centro estaban Telbrus y el coloso.
—¿Aldrion...? —preguntó Darsiris, con la vana esperanza de que el vacío que
sentía fuese un accidente—.
—Dio su vida para que yo pudiese escapar.
—¿Y sus restos?
Telbrus no pudo pasar de un gesto de desesperanza. Permaneció aturdido
mientras Zoraya aterrizaba la nave y comenzaba a cargar el coloso que Aldrion le había
confiado. La máquina tenía marcas y arañazos, pero estaba lista para la batalla. Telbrus
no estaba seguro de sí mismo. No se movió hasta que Darsiris se acercó a él.
—Es hora de volver —dijo el fanático. Zoraya los observaba desde la rampa de
salida de la nave. Telbrus intentó comunicarse con ella y se dio cuenta de que sus
pensamientos estaban cerrados para él, pero no pudo evitar sentirse aliviado al verla
fuerte... sana... no como la víctima defenestrada de su visión—.
—Por favor, dile que lo siento —dijo Telbrus—. Lo siento mucho... por todo lo que le
he dicho y por todo lo que ha soportado su pueblo desde que nos rescataron."
Darsiris aceptó transmitir el mensaje y se dio prisa, superado por la emoción.
Telbrus subió a la nave, se quitó poco a poco el atuendo de batalla y decidió pasar
el largo viaje en meditación profunda. Miró al asteroide una última vez y se dio cuenta de
que el encuentro lo había dejado más destrozado que nunca.
Sin embargo, al partir la nave, una marca extraña le llamó la atención. Haciendo
memoria, intentó identificarla. Solo se había alejado una distancia mínima de la estructura
cuando se produjo el último derrumbamiento. Telbrus se dio cuenta de que el disparo del
coloso debía haber despejado las rocas donde Aldrion había pasado sus últimos
momentos en una terrible agonía. Sabía que la marca era la sombra Aldrion, grabada en
el suelo con la furia ardiente de los láseres del coloso.
Aquella sombra lo seguiría para siempre.
Robar Truenos
Un relato corto de Micky Neilson
A pesar del sofocante calor que hacía en Gamma Dorian, Isaac White se mantenía
sereno.
Pasara lo que pasara, Isaac White siempre se mantenía sereno. No solo porque llevara
un traje que controlaba la temperatura. No, él se mantenía sereno porque en su trabajo, si
no te mantenías sereno, podías ir despidiéndote de todo lo que conocías.
Algún día, quizá algún bobalicón construiría una bomba capaz de agitar a Isaac, pero
seguro que hoy no era ese día. Esos descerebrados zoquetes de Kel-Moria ni siquiera
habían hecho un trabajo digno al esconder el detonador. A Isaac se le ocurrieron al menos
quince puntos en la parte inferior del enorme puente que hubieran proporcionado un
escondite mucho mejor. Pero no, los muy idiotas habían colocado el dispositivo justo
debajo del borde de una placa base, prácticamente a plena vista.
Descender el terraplén sur de la garganta seca les había costado 30 segundos y ahora
Isaac se encontraba tumbado de costado, echando un primer vistazo al sistema de
detonación. El sistema no solo era simple: era arcaico. Un dispositivo electrónico de
tiempo retardado destinado a prender varias cargas colocadas en intervalos bajo las
vigas. Los de KM habían tenido el control del puente y el territorio que lo rodeaba hasta
hacia unos días. Podrían haber volado el puente por los aires mientras retrocedían pero,
en cambio, habían preferido intentar destruir el puente y a unas cuantas tropas
confederadas a la vez. ¿Y no se les había ocurrido que la Confederación inspeccionaría el
puente antes de cruzarlo? Estúpidos. Simplemente estúpidos.
Ese nivel de estupidez era el motivo por el que la Confederación estaba segura de que iba
a ganar la Guerra de Gremios. Puede que la guerra durara ya tres años, pero en la mente
de Isaac jamás había cabido duda alguna de que el equipo local acabaría ganando.
“¿Qué diablos está llevando tanto tiempo, minero?”
Uno de los chicos de transporte se había bajado de su camión y estaba gritando. Los
demás tipos, que esperaban la señal de despejado sentados en vehículos que formaban
una cola de un kilómetro sobre el asfalto, comenzaban a inquietarse.
Isaac agitó una mano. Desarmar la bomba le llevaría un periquete. Eso es lo que hizo
Isaac. Lo que había nacido para hacer. “Robar truenos” era como lo llamaban los demás
agentes de desactivación de artillería. Y él era él mejor entre los mejores.
Un tijeretazo y de vuelta a los barracones a pasar un rato de calidad con Kandis. O Lexa.
O Dorinda…
Isaac cogió el cortaalambres, lo colocó en el cable adecuado y cortó.
Segundos después había retirado el dispositivo. Isaac se alejó del soporte y señaló que
todo había ido bien al sargento Ruxby, quien estaba enfundado en su traje de combate en
lo alto del terraplén, en el lado contrario de la cola.
La tierra suelta hacía que subir fuera un proceso lento. Por encima de Isaac el estruendo
de los camiones y de los otros vehículos que esperaban se volvió más fuerte. El puente
protestó cuando los primeros transportes entraron en él.
Isaac estaba a medio camino en el terraplén cuando una sucesión de notas electrónicas
sonaron dentro del dispositivo que sostenía. ¿Qué diablos era aquello?
Entonces, en algún punto del puente:
BEEP...
El cerebro de Isaac se esforzó por comprender qué estaba pasando, identificando y
eliminando las posibles causas hasta que dio con una que le heló la sangre: un transmisor
digital. Pero aquello significaría que la bomba era un cepo, una trampa...
... y él había picado.
BEEP...
El sonido provenía del centro del puente. Los servomotores del traje impulsaban el
movimiento de Isaac mientras corría hacia el terraplén, agitando los brazos y gritando a
través de la frecuencia del escuadrón, pero se movía demasiado deprisa y su bota resbaló
con la tierra suelta.
BEEP...
La cara del sargento Ruxby mostró que lo había entendido. Gritó varias órdenes y los
vehículos de puente se detuvieron.
La tierra bajo las botas de Isaac cedió, se deslizó hacia la parte baja del terraplén
acabando en el cauce de la garganta a la vez que las agudas señales se volvían más
largas y menos espaciadas.
BEEP!
BEEP!
El instinto de autoconservación de Isaac tomó el control. Se alejó del puente corriendo por
el suelo erosionado con los servomotores impulsando su inercia.
BEEEEEEEEEEP-
Se tiró al suelo, presionando su cuerpo tanto como podía contra la tierra, con la
esperanza de que el traje se llevara la peor parte de la explosión y deseando que la
conmoción no desgarrara su corazón dentro de su pecho. Esperó, pero no pasó nada.
Entonces la tierra tembló. Una estruendosa explosión reventó los sensores de audio
externos del traje. Un muro de polvo se abrió paso a la vez que la onda de choque pasaba
sobre él.
Llovieron escombros. Isaac se colocó de costado. Un brazo enfundado en una armadura
CMC golpeó el suelo a menos de un metro y rebotó hasta desaparecer.
Isaac giró sobre su espalda, entonces se sentó y observó la destrucción del puente, una
escena terrible de humo y metal retorcido; de sangre, miembros ensangrentados y gritos.
16 AÑOS DESPUÉS
Shila era una sensación suave contra él. Isaac se movió y giró primero hacia un lado y
luego hacia el otro. Shila masculló y se dio la vuelta, llevándose las sábanas.
El aire resultaba frío contra su pecho. Isaac cerró los ojos, pero no sirvió de nada. Estaba
despierto.
El crucero de batalla Tahoe volvía de una misión de escolta y seguridad que había
transcurrido sin sobresaltos en el espacio profundo. Isaac reunía los requisitos para
obtener un permiso de descanso. Había podido pasar algo de tiempo de calidad con su
mujer...
... y todavía se sentía fatal.
Al sentarse, sus ojos se posaron en el calendario digital de la pared de enfrente que
marcaba el tiempo que faltaba para que la nave llegara al planeta Haven.
04:56:23
Bajo la cuenta atrás que él había programado, Isaac vio la fecha: 02.06.2504.
Dieciséis años desde la catástrofe en Gamma Dorian.
Sí, básicamente la Confederación había ganado la guerra y sí, Isaac había encontrado un
lugar en la nueva orden del Dominio cuando el otrora líder rebelde, Arcturus Mensgk,
había acabado con al Confederación. Pero Gamma Dorian siempre estaba en sus
pensamientos, un invitado no deseado que se negaba a largarse.
Isaac sacó sus 127 kilos de la cama y caminó pesadamente hacia el espejo del baño. Sus
serios y lúgubres ojos marrones le devolvieron la mirada mientras se metía un cepillo de
dientes sónico en la boca.
Tras Gamma Dorian había hablado con las familias de las víctimas, aceptado el perdón de
algunos y evitado el desdén de otros, o quizá, ahora que lo pensaba, había aceptado el
desdén y evitado el perdón con la esperanza de que aquello ayudara. Había sido juzgado
por negligencia, pero con la ayuda del comandante de su compañía, Zeke Turner, había
sido declarado inocente… aunque le habían degradado a soldado.
Había una parte de Isaac, quizá su parte más honesta, que deseaba que el veredicto
hubiera sido culpable.
Sin embargo, Turner había creído en él. Le había dicho a Isaac que podía marcar al
diferencia, quizá compensarlo de algún modo.
Poco a poco, resistiéndose al sistema con cada paso, había vuelto a subir entre los
rangos… Había canjeado su experiencia como artillero (o "noveno" como lo llamaban los
soldados bromeando sobre el hecho de que los artilleros no tenían más que nueve dedos)
por un puesto de persecutor en el cuerpo de soldados, una especie de batería de artillería
compuesta por un solo hombre.
Pero la culpa siempre estaba ahí, justo bajo la superficie. Isaac había luchado contra ella
hasta que hacía poco menos de un año el comandante Turner había sido asesinado
durante un permiso en la luna Bacchus.
Fue entonces cuando por primera vez una voz en la cabeza de Isaac le dijo que dejara de
luchar, que se sometiera a la resocialización. Sabía que el Dominio podía hacer cosas con
tu cerebro, jugar con tus recuerdos: reprogramarte, en cierto modo. Fuera lo malo, viva lo
bueno.
Pero todavía quedaba una pequeña parte de él, la suficiente, que no estaba dispuesta a
rendirse. Decidió que la resocialización sería como volver a huir de nuevo. No estaba
preparado para dejar que la sensación de culpa ganara. Aún no.
“Vuelve a dormir”, farfulló Shila.
“No puedo”.
Con un lago suspiro, Shila se giró, miró a Isaac y después al calendario. “Tienes que
olvidarlo, cariño”. Volvió a darse la vuelta. “Todavía albergas odio en tu corazón. Ese árbol
no dará frutos”.
Nadie más le comprendía como ella. Por eso él y Shila llevaban juntos casi dos años.
Por supuesto, tenía razón. Incluso después de todo ese tiempo, todavía estaba atrapado
en la Guerra de Gremios, aún luchando contra los de KM. Quizá él y su culpa se llevaran
bien después de todo.
Una melodía gorjeante en una consola cercana interrumpió los pensamientos de Isaac y
una cabeza holográfica de ayudante (robótica, con cara de mujer) parpadeó. La arrullante
voz dijo: “Primer sargento White: mensaje entrante del sargento mayor Sousa.”
“Pásalo”.
La pálida cabeza de la ayudante, medio humana, medio máquina tembló y fue
reemplazada por las facciones de granjero de Sousa. "¡Sargento!” ¿Cómo le va la vida?”
Isaac quería contestar Una mierda, pero se contuvo. Sousa siempre estaba
asquerosamente feliz. Por supuesto que lo estaba: le habían resocializado. No es que lo
hubieran anunciado, pero algunas cosas eran obvias.
“Viviendo el sueño, Sargento Mayor”, respondió Isaac, sabiendo que su joven superior no
notaría el sarcasmo.
“¡Me alegro de oírlo! Necesito que te prepares para un informe de misión en la cubierta de
vuelo a las 0700. Órdenes del Comandante.”
Isaac juró para sus adentros. Parecía que su permiso había sido pospuesto.
Sin duda era cosa del comandante Rindge. Rindge era el sustituto de Turner. El nuevo
Comandante odiaba a Isaac con todas sus fuerzas, aunque no pasaba nada porque a
Isaac tampoco le gustaba el Comandante.
Rindge... incluso el nombre del tipo le ponía de los nervios.
“¿Cuál es la misión?” Preguntó Isaac.
“¡Hay piratas que matar!” Una operación minera en esta parte del espacio ha sido atacada
por un grupo llamado El Club de Jugadores… y parece que somos los únicos músculos
del barrio.”
Isaac asintió. “Siempre estoy dispuesto a echar una mano a nuestros chicos."
La imagen holográfica parpadeó. “¡Eso es! Solo que estos mineros no son nuestros
chicos.”
“¿No? ¿Entonces a quién estamos salvando exactamente?”
La sonrisa de Sousa se expandió y sus ojos se iluminaron.
"¡A los de Kel-Moria!”
Isaac comprobó los sistemas una última vez. Listo. Parecía que hoy era el día de suerte
de los de KM. "No es más que trabajo. Vamos allá.”
Cuatro soldados se adentraron en el túnel y abrieron un fuego de represión fulminante. El
traje de Isaac cargó automáticamente dos granadas castigador mientras doblaba la
esquina. La ventilación se mantenía en el núcleo del asteroide, pero la gravedad no, así
que Isaac se apoyó en los micro aceleradores de gravedad de sus botas mientras
avanzaba con los servomotores propulsando la pesada armadura modificada.
Unas cuantas espinas rebotaron en su traje mientras Isaac adelantaba a los soldados. Un
microsegundo después había fijado un objetivo y una granada castigador salió de cada
uno de sus brazos para adelantar el juicio final de los desafortunados bastardos que
habían osado cabrear al cuerpo de soldados del Dominio.
El suelo y las paredes temblaron. Una nube de humo llenó el pasaje. Isaac se permitió
sonreír…
Antes de tiempo, según parecía.
De entre el humo surgió una monstruosidad roja, una bestia con armadura más o menos
del mismo tamaño que Isaac. La palabra “ARDIENTE” estaba escrita en una hombrera;
“JOE” en la otra. Los brazos del murciélago de fuego dispararon a la altura del pecho y
una voz ronca surgió de los altavoces externos del traje.
“¿Necesitas fuego?”
Medio segundo después, el traje de Isaac se estaba cociendo bajo la ardiente furia de los
lanzallamas perdición del murciélago de fuego.
Los brazos de Isaac se colocaron en posición defensiva. Su indicador de atención
parpadeaba en rojo. Un instante más y el calor sería suficiente para detonar los
explosivos almacenados en los compartimentos de los antebrazos del persecutor.
Necesitaba una contramedida. Y deprisa.
Una enorme roca cercana proporcionaba el único refugio posible, pero más que eso, un
escudo.
Los sistemas de aviso de emergencia se acercaban a un estado crítico cuando Isaac
desencajó la roca y se abalanzó con la gigante piedra entre sus enormes brazos como un
ariete. En seis zancadas, la roca había separado los brazos del murciélago de fuego y
había golpeado la pieza granate de su pecho.
“Joe” tropezó hacia atrás entre los escombros de la barricada. Instantáneamente, cogió la
parte superior e inferior de la enorme piedra y giró su cuerpo, zarandeando a Isaac. Ahora
Isaac era el que daba marcha atrás, apenas consciente de que se acercaban a un pozo
vertical cubierto con tablas.
Se escuchó el sonido de madera astillándose cuando se estrellaron contra la barrera,
seguidos de una serena sensación de ligereza mientras el profundo abismo los tragaba.
Continuaron luchando, con la piedra a un lado, mientras caían en una gravedad cercana a
cero. El murciélago de fuego consiguió escupir llamas de nuevo e Isaac sabía que al
menos una de las grandas de su brazo estaba lista para explotar. Tenía que lanzarla
ahora.
Apartó a “Joe” y lanzo la granda. Hubo un destello blanco y después no quedó más que
oscuridad.
Isaac había tardado unos cuantos preciados minutos en A) explicar a los de Kel-Moria que
el comandante Rindge y el Dominio les habían dejado para que volaran por los aires, B)
convencerles de que a él le habían dejado atrás, C) convencerles también de que, sí,
pretendía salvar sus traseros y, finalmente, D) inventarse algo que pareciera un plan para
conseguir aquello.
La respuesta al último problema, resultó ser el TNFA. Si había una cosa por la que eran
famosos los de Kel-Moria, era por coger piezas de objetos y máquinas aparentemente
incompatibles y montar algo funcional, aunque no siempre totalmente fiable. El TNFA no
era una excepción. El acrónimo significaba Trotamundos de Navegación de
Fragmentación Aceleradora.
No quedaban muchos de esos artilugios en uso en Pedrusco y, de hecho, esa bestia en
concreto había pasado por reparaciones desde una junta reventada hasta la cabina.
Arrancaron rápidamente el asiento y unas cuantas piezas innecesarias para acomodar el
corpulento traje de Isaac, que no llevaba por la ventilación en el núcleo presurizado, sino
para que le aportara gravedad.
El ruido de los motores habría sido ensordeceros si Isaac no hubiera bajado la ganancia
de sus micrófonos exteriores. El vehículo se conducía remotamente mientras seis taladros
láser desintegraban la sólida roca ante él y las enormes tomas laterales absorbían los
escombros y los soltaban por detrás. En condiciones normales, los restos se habrían
depositado en un cubo pesado y torpe, o en un sistema de transporte que se encargaría
de deshacerse de ellos, pero en este caos no había tiempo así que los fragmentos se
apilaban simplemente detrás del TNFA mientras el vehículo continuaba adentrándose
como una lombriz gigante de metal.
Isaac había sincronizado el cronómetro de su dispositivo de atención con la cuenta atrás.
Lo miró.
00:37:22
Llevaba 13 minutos taladrando.
Deep Core 6, el más profundo de los niveles de excavación había sido sellado con más
firmeza que una esclusa de aire de Umoja. Philbin Gonsales, el ingeniero supervisor,
había ordenado que se rellenaran todos los puntos de acceso. En la mayoría de los casos
era el procedimiento estándar, diseñado para reforzar la integridad del núcleo. En este
caso en concreto, era un método para guardar suficiente artillería como para arrasar la
mitad de New Gettysburg.
Mientras esperaba a que el TNFA estuviera listo, Isaac había averiguado más cosas sobre
Philbin y sus compinches. Eran varios, un grupo de trabajadores unidos que se habían
decepcionado con el precario sueldo y las largas horas de trabajo. Sus quejas se
remontaban varios años atrás y quien movía los hilos, el hombre detrás de lo que ahora
era el Club de Jugadores se llamaba Trevor Joe Jacobs.
“Ardiente Joe" trabajaba con la tripulación minera en su último encargo seis años atrás, un
trabajo relativamente cómodo en un planeta templado llamado Boone. Jacobs había
realizado varios trabajos, incluida la demolición y, durante algún tiempo, la exterminación.
Boone se arrastraba con grandes insectos del tamaño de perros llamados gorgojos de
mina. TJ era conocido por adentrarse en los pozos más profundos solo, probando todo
tipo de venenos. Cuando eso fracasó, Jacobs recurrió a ponerse un traje de murciélago
de fuego y a convertir a las criaturas en cenizas.
Por desgracia, llegado aquel punto, “Ardiente Joe” había contraído cáncer por sus propias
pociones tóxicas. Despidieron a TJ y, según los informes de KM, tuvo que pelearse como
un loco para conseguir algo de compensación médica del gremio minero, que
argumentaba que su enfermedad se la había provocado él mismo.
No pasó mucho tiempo desde estos eventos hasta que Jacobs se juntó con un grupo de
malhechores y formó el Club de Jugadores, un grupo pirata dedicado a saquear cualquier
objetivo a la más mínima oportunidad.
Gonsales, Shoberg y algunos más que habían sido amigos de TJ dijeron que habían roto
la relación con él cuando su grupo se desplazó a Pedrusco. Resultó que no era verdad.
Los otros mineros habían juntado las piezas, como hizo Isaac cuando le contaron la
historia: Gonsales y Jacobs habían planeado un ataque juntos y la artillería era un último
“joderos” del Club de Jugadores y especialmente de “Ardiente Joe”, al gremio. Luchó
obstinadamente contra su cáncer durante años, pero corrían rumores de que se le acaba
el tiempo y él lo sabía.
Una vez que “el hombre de los pómulos rosados” (que se llamaba Sammy, según
averiguó Isaac) había llegado a este punto de la historia era hora de que Isaac se montara
en el TNFA. Los ingenieros de KM habían planeado una ruta que llevaría a Isaac através
de un atajo relleno. Habían estimado que tardaría entre 30 y 35 minutos en taladrar la
entrada de transporte principal de Deep Core 6, dejándole a Isaac de 15 a 20 minutos
para encontrar y desactivar los explosivos. El truco, por supuesto, residía en que nadie
sabía exactamente dónde había almacenado Gonsales los explosivos.
00:26:16
Por el momento, todo bien.
Se escuchó un fuerte clic, seguido por los 6 taladros láser apagándose y los motores
ralentizándose y entonces oscuridad. El TNFA paró por completo.
¡Sammy, ¿cuál es el problema?”
Isaac esperó. No hubo respuesta.
Este era el momento en el que un hombre normal se lo habría hecho patas abajo y
llamado llorando a su mamá.
Mantente sereno, Isaac. Mantente sereno, Como una roca, nena.
Sammy habló unos segundos después: “Ehm.. Tenemos un corte de energía de apoyo. El
sistema se ha bloqueado completamente. Tenemos que desviarnos.”
Pasó más tiempo. Isaac recibió unas cuantas actualizaciones más, frenéticas y
desesperadas, pero la situación no mejoraba por su parte. La última transmisión se cortó
en medio de una pelea de gritos.
Isaac se concentró en su respiración. Lenta y firme. Miró al cronómetro.
00:23:56
No había tiempo que perder. Isaac necesitaba liberar su mano derecha. Desbloqueó el
lanzagranadas y el auto-cargador, los quitó, los dejó junto a su pierna y pulso el botón de
ignición del TNFA. Los motores arrancaron.
“Paso a manual.”
Después de un momento, la voz de Sammy se escuchó cansada y temblorosa. Vale, ehm,
vale, si te sales del camino, no tendremos forma de saberlo y…”
“No tenemos elección."
Isaac repasó el breve tutorial que le habían proporcionado. Los controles del TNFA no
eran excesivamente complejos, pero aun así debía recordar cierta información de Sammy,
quien había recitado las instrucciones tan deprisa que había hecho que la cabeza de
Isaac diera vueltas, antes de poder reactivar los láseres y conectar el reactor.
Completó las acciones necesarias y el TNFA se arrastró hacia delante con firmeza.
La parte complicada sería mantener la orientación. Las hileras de agujas que
proporcionaban la aceleración hacia delante podían desincronizarse, dejando de operar a
la vez y desviando su trayectoria. En condiciones normales, el ordenador lo corregiría,
pero sin los sistemas de apoyo...
Isaac se concentró en la parte positiva. Saldría de esta. Sus ojos miraban el cronómetro
cada pocos segundos hasta que se obligó a dejar de mirar.
Los segundos pasaban. Los momentos llegaban, se iban y se perdían para siempre.
Sammy había optado por llenar el silencio hablando de la vida en su casa, de sus seis
hijos.
Diles que les quiero…
Isaac miró al cronómetro.
00:12:13
¿Realmente había pasado tanto tiempo? Ya debería haber pasado. Algo iba mal. Las
hileras tenían que haberse desincronizado. ¿Cómo de lejos estaba?
Por lo visto, Sammy tuvo el mismo pensamiento. “Ya deberías estar ahí. Estamos jodidos.
Estamos muy jodidos…”
Isaac mantuvo su voz tranquila. “Tómatelo con calma. Esto aún no ha terminado.”
El paso del tiempo parecía acelerarse. El miedo se convirtió en terror, el terror amenaza
con convertirse en pánico.
Aguanta.
00:08:04
Por favor. Por favor…
Hubo un bandazo, después un siseo seguido por un sonido de rotura cuando el TNFA por
fin se abrió paso.
“¡He llegado!” informó Isaac. Escuchó vítores al otro lado de la línea. Isaac desconectó los
láseres y prácticamente saltó del aparato de perforación. Estaba listo… pero ahora se
enfrentaba a un dilema..
¿Por dónde?
“Dirígete a la derecha”, le aconsejó Sammy. “Verás refugios situados periódicamente a los
lados del pasaje... Puede que haya escondido las cargas ahí... Pero yo diría que las metió
en una de las habitaciones... lugares en los que ya hemos sacado los minerales."
Isaac corría tan deprisa como le permitían los aceleradores de micro-gravedad de sus
botas, convenciéndose a sí mismo de que todavía podía conseguirlo…
00:07:49
La oscuridad disminuía ante las luces de su traje mientras avanzaba, deteniéndose
levemente en cada hueco que encontraba y apuntando con la luz a su interior.
El tiempo continuaba pasando.
Por fin Isaac llegó a las “habitaciones”. Había varios espacios abiertos a su izquierda.
Echó un vistazo en cada uno, sin apenas darse cuenta de que estaba llegando al final del
pasaje.
Resistió la necesidad de mirar al cronómetro.
Isaac llegó al final. A la última habitación. Apunto con su luz al interior y...
... nada.
Solo un enorme espacio vacío. Su estomago dio vueltas. Tendría que volver por donde
había venido…
00:05:44
No lo conseguiría a tiempo.
Sammy interrumpió. “Háblame… Estamos muy nerviosos aquí.”
“Aguantad, Sammy”
Isaac se dio la vuelta y, al hacerlo, la vio: una habitación en su izquierda. Un espacio que
había pasado de largo al no verlo desde el otro lado del pasaje.
Corrió a la última habitación y, en su interior, había fila sobre fila de cargas de deuterio
inestable.
En lo alto de cada caja había un pequeña antena negra con una luz parpadeante en lo
alto. Lo que no veía era el transmisor. ¿Dónde, exactamente, había comenzado la cuenta
atrás?
Mientras desconectara los cables de los explosivos, no importaría. Por desgracia, había lo
menos 30 de las malditas cosas que desconectar.
No hay más remedio que hacerlo.
“He encontrado el alijo. Voy a hacer lo que hay que hacer… pero necesito silencio.”
Isaac escuchó a Sammy tragar. “Hecho, jefe”. La línea quedó en silencio.
Isaac se puso a trabajar, agradecido de haberse quitado el cargador automático para
liberar su mano derecha. No tenía tiempo de quitarse el conjunto de la izquierda así que
tendría que realizar la operación completa con una mano. Con delicadeza y cuidado se
dispuso a desconectar los cables de detonación de los explosivos, consciente de que era
todo o nada: incluso si desconectaba todos menos el último, la detonación de este sería
suficiente para hacer explotar los demás y todo habría acabado. La gorda dejaría de
cantar.
Se fijó en cuánto tardaba en desconectar uno: más o menos diez segundos..
Iba a andar justo, pero podía hacerlo. Lo haría. Eran necesarios nervios de acero y el
pulso de un cirujano, pero Isaac se las arreglaba….
00:02:41
Casi la mitad.
Sólido. Firme.
Uno a uno. Sin prisa....
Tres cuartos listos. El final estaba cerca.
00:01:18
Quedaban cinco cargas. No había que preocuparse. Había algo de tiempo de sobra.
Había pasado mucho tiempo desde que Isaac había experimentado el paso del tiempo de
este modo, midiendo su vida en el espacio entre microsegundos. Pensó en Shila. Pensó
en el de KM que había muerto sobre la mesa. Pensó en Sammy y sus seis hijos.
La siguiente carga era la última. Ya estaba. Isaac fue a por ella
00:00:38
Y sintió un impacto en su costado derecho. Era como que te golpeara un tren a toda
velocidad…
Isaac cayó contra la pared. Se volvió a orientar, luchando en la gravedad cero para volver
a alinear sus botas con el suelo, tratando desesperadamente de ver qué le había
golpeado.
Allí se encontraba Trevor “Ardiente Joe” Jacobs en toda su roja gloria manchada de
negro.
La misma voz rasgada surgió de los altavoces externos del murciélago de fuego.
“¡Ardamos!”
TJ se giró para prender los explosivos. Isaac se lanzó contra él, tirándolo justo cuando sus
propulsores gemelos lanzaba una llamarada. Ambos hombres acabaron en el suelo en
una vía de transporte.
00:00:28
Isaac alargó la mano hasta una de las largas mangueras de aire que salían de la
armadura de TJ y cerró el puño a su alrededor. Tiró y la retorció, pero no sirvió de nada.
“Ardiente Joe” balanceó su brazo derecho en un arco hacia abajo contra el casco de
Isaac. La fuerza del golpe hizo que el persecutor cayera sobre una rodilla y le obligó a
abrir la mano.
Isaac se puso en pie y pateo las mangueras de aire, dañándolas, pero no lo suficiente.
Los dos behemoths metálicos continuaban intercambiando golpes. TJ se patinó hacia
atrás cuando Isaac golpeó con todas sus fuerzas, perdiendo el equilibrio. Jacobs se giró
hacia la entrada. Isaac lanzó su mano y agarró uno de los tanques de combustible que
Jacob llevaba en la espalda.
00:00:15
Jacobs se dio la vuelta y lazó un rodillazo que Isaac esquivó.
TJ levanto su brazo derecho. Las llamas envolvieron la armadura del persecutor. Isaac se
inclinó hacia ellas, permitiendo que las llamas achicharraran la parte superior trasera del
traje, creando una barrera para su mano mientras volvía a intentar alcanzar la manguera
de ventilación.
La piel de neoacero de Isaac se quemó. Su indicador de atención brillaba en un color rojo
furioso.
No iba a acabar así. De ninguna manera. Isaac había encontrado su camino a la
redención e iba bueno si algún estúpido exterminador de gorgojos se lo iba a arrebatar.
Los sistemas alcanzaron el nivel crítico.
No se rendiría. Ahora no. Todo dependía de estos pocos últimos segundos.
DIEZ.
Isaac arrancó la manguera con las fuerzas que le quedaban. Por fin se soltó. Dio una
patada. Jacobs voló hacia la vía de transporte, moviendo las piernas intentando que sus
botas volvieran al suelo, la ventilación saliente le impulsaba hacia atrás mientras las
llamas de su muñeca se apagaban.
CINCO.
Isaac se apresuró de nuevo a la habitación. No tenía tiempo de cortar el cable del
detonador. Agarró la carga...
CUATRO.
Y corrió hacia el acceso. Todo acabaría ahí, de un modo u otro. Alcanzo la vía de
transporte. No se veía a Jacobs por ninguna parte. Isaac lanzó la carga con todas sus
fuerzas.
TRES.
Él sabía que era una apuesta. La explosión de la última carga todavía podía detonar las
demás…
DOS.
Pero era su única oportunidad. Todo o nada. Su ocasión de robar truenos.
UNA.
Última.
Vez.
Isaac se protegió en la habitación cuando, BOOM, el mundo a su alrededor amenazó con
destruirse. Una enorme llamarada pasó juntó a él, envolviendo, extendiéndose... Si las
cargas iban a explotar, sería ahora.
Isaac tuvo una breve visión terrible del pasaje desintegrándose a su alrededor, de su
cuerpo sin vida dando vueltas en el vacío del espacio.
Se escuchó estática seguida de hurras y gritos sin control al otro lado de la línea. La voz
de Sammy estuvo a punto de destrozar el altavoz. “¡Estamos vivos! ¡Jajajaja” ¡Estamos
vivos” ¡Lo has logrado, grandísimo hijo de puta! ¡Lo has logrado! ¡Nos has salvado a
todos!"
Isaac se apoyó en la pared y se sentó. Sí, lo había logrado. Los había salvado. Se había
mantenido sereno. Justo lo que había nacido para hacer, justo como el viejo Isaac. Ya no
sentía el peso del mundo, ni el odio en su corazón.
Los había salvado. Apoyó la cabeza dentro de su casco y cerró los ojos, esperando. A los
de KM les llevaría un rato sacar su trasero de allí, pero no pasaba nada…
Tenía tiempo.
Daño colateral
Un relato corto de Matt Burns
Hay una multitud frente al piso franco en Anselm. La gente está inquieta y agitada; estiran
el cuello por si consiguen ver algo de sangre. Pandora se abre paso entre los curiosos y
atraviesa la puerta maltrecha del piso franco, reventada hace media hora por una granada
de conmoción. Unos pedazos de carne están pegados a la pared sobre un cadáver casi
irreconocible. El antiguo ingeniero armamentístico del Dominio. El desertor. El hombre que
Pandora había jurado proteger. Su mujer y su hija están encogidas a su lado,
ensangrentadas y temblorosas. Las dos están vivas. No es por casualidad. Los brazos de
la hija han desaparecido por debajo de los codos; los mismos hombres que la han
mutilado han vendado cuidadosamente los muñones. Han rajado y desfigurado el rostro
de la mujer para dejar cicatrices que sólo el más caro de los nanocirujanos podría reparar.
Es un mensaje escrito en sangre para el pueblo de Anselm. Este es el precio por desertar
del Dominio. Para Pandora es una dolorosa provocación de sus adversarios. Nosotros
ganamos, tú pierdes.
La mujer levanta la cabeza, con la cara cubierta de sangre seca. “Nos prometisteis que
estaríamos a salvo. Cuando os advirtió de que venía el Dominio, no hicisteis nada”, dice
en voz baja y temblorosa.
Pandora no percibe rabia en la mujer, percibe el vacío frío y abrumador que surge cuando
se ha perdido todo lo que importa. Enseguida levanta un muro mental para bloquear la
estremecedora desesperación de la mujer.
“No eres mejor que ellos. Eres una cobarde”, dice la mujer con la voz repentinamente
aguda y enloquecida. Levanta el brazo. Sostiene una pistola de agujas en la mano
temblorosa.
Dos disparos. Dos dolorosos recuerdos del fracaso y de sus consecuencias. El primero
atraviesa la mano derecha de Pandora y le arranca el pulgar. Cae sobre sus rodillas,
aprieta los dientes, y entonces la segunda aguja le roza el hombro.
La mujer apunta de nuevo pero no vuelve a disparar. Se limita a llorar. Mientras Pandora
se pone en pie como puede, sólo puede pensar en que habría vuelto a Umoja convertida
en una heroína si el desertor siguiera con vida, si no le hubiera dado tanto miedo
arriesgarse…
Cambia la posición de las manos sobre el volante del coche de cuatro ruedas que
conduce por las afueras de Augustgrad. El entorno ha pasado de los rascacielos
monolíticos de la ciudad a una serie de fábricas que producen cualquier cosa desde
motos aerodeslizadoras hasta comida precocinada.
Un sudor pegajoso se extiende por las palmas de sus manos, entre los dedos y alrededor
de la piel sintética que cubre la cámara de neoacero hueca que hay en su mano derecha.
El arma está fabricada cuidadosamente para imitar el pulgar que perdió en Anselm.
Se está asando dentro del ceñido uniforme negro de enlace del Dominio. Echa de menos
su hogar en el Protectorado de Umoja, donde el pragmatismo impera sobre las
apariencias impecables. Por otra parte, en la profesión de Pandora las apariencias lo son
todo. Para ella es un arte integrarse, enmascarar su identidad.
Un lobo con piel de cordero, la llamó una vez Sage, su mentor y jefe de equipo. Pero ella
lo corrigió. No es un lobo. Sólo camina con ellos.
Durante cuatro meses ha asumido docenas de identidades en Augustgrad. Hace dos días
era una camarera alegre que atendía a sus clientes con amabilidad hasta que un enlace
militar del Dominio llamado Colton Miersma murió de un repentino fallo cardíaco tras una
noche de copas. Ayer era una esforzada mensajera que atravesaba las congestionadas
calles de Augustgrad sobre una moto aerodeslizadora hasta que entregó un paquete en el
apartamento de otro enlace, Rebecca Schafer.
Hoy Pandora es Rebecca Schafer. Está tan acostumbrada a adoptar identidades distintas
que apenas siente la máscara maleable pegada a la cara. Es una pieza crucial de
tecnología de Umoja que canaliza su energía psiónica y le da el aspecto de otra persona.
El tejido psi.
El único pasajero del asiento trasero tose y se limpia saliva de la barbilla con una mano
carnosa. El comandante Bartlett. Un hombre obeso vestido con un uniforme gris oscuro
con ribetes rojos. Aunque el Comandante no le ha dirigido la palabra a Pandora ni una vez
en todo el viaje, de vez en cuando ella lo pilla observándola con la mente llena de
pensamientos lujuriosos que Pandora se esfuerza por bloquear.
El coche deja atrás las fábricas y entra en una pequeña zona desértica sin terraformar en
las afueras de Augustgrad. Pandora se arriesga a mirar por el retrovisor y ve una
camioneta de transporte color arena que lleva todo el viaje siguiéndola. Cuando su
vehículo sube una colina pronunciada, la camioneta sale de la carretera. Su conductor, el
jefe de equipo de Pandora, ha llegado lo más lejos que podía.
Al otro lado de la colina Pandora puede ver su destino: las instalaciones de municiones
Simonson. Conoce bien el sitio, aunque no ha estado nunca. Ha estudiado los viejos
planos de las instalaciones, de antes de que fueran cerradas el año pasado bajo más
medidas de seguridad que la prisión de New Folsom. Está al corriente de los grandes
envíos de neoacero en cantidades suficientes para un crucero de batalla. De los fuertes
movimientos sísmicos y descargas electromagnéticas que se originan en su interior. Lo
más probable es que se trate de una nueva arma del Dominio para someter
asentamientos rebeldes, aunque seguro que lo venderán como la protección de la
humanidad frente a las amenazas alienígenas que merodean por el sector Koprulu.
Hasta ahí llega la información.
El primer muro de cemento plástico reforzado que rodea las instalaciones Simonson se
acerca. Unos soldados equipados con armaduras CMC azules dejan pasar al coche
cuando Bartlett les enseña sus credenciales, al igual que los soldados de la segunda
barrera, en el interior.
Como esperaba, los guardias apenas miran de pasada a la insignificante conductora del
comandante, pero en su mente imagina una docena de maneras en las que pueden
descubrirla. El tejido psi. Los cartuchos de microagujas envenenadas que oculta en su
uniforme. La consola remota que lleva en el cinturón y que contiene una serie de
microespías nanotecnológicos. Busca respuestas para cada contratiempo, formas de
matar a los guardias y al comandante gordo y salir de Augustgrad en el primer
interplanetario antes de que el Dominio se entere siquiera.
Pandora aparca el coche frente al hangar principal de las instalaciones Simonson, entre
filas de motos aerodeslizadoras llamadas “buitres”. Bartlett sale del vehículo e intercambia
saludos con un grupo de oficiales que lo esperaban; de repente se muestra jovial y
dicharachero en compañía de sus iguales.
Antes de que los oficiales acompañen a Bartlett al interior de las instalaciones, Pandora
saca la consola remota del cinturón y sale del coche. Finge tomar notas en la pantalla de
la consola y dirige la punta del lápiz a la espalda de Bartlett.
No ve el láser de infrarrojos que sale del lápiz y acaba justo entre los omoplatos de
Bartlett. No ve los microespías propulsados con hélices que salen de la consola y vuelan
hacia el destino que les designa el láser. Ha practicado este momento lo bastante para
saber que todo funciona como es debido.
Una luz verde se enciende en la consola, señal de que los microespías han alcanzado a
Bartlett. Los robots invisibles permanecerán allí y seguirán al comandante, grabando
holovídeos en 3D de todo lo que vean.
Pandora asiente y entra en la zona de descanso justo cuando las gigantescas puertas a
prueba de explosivos del hangar se cierran y no dejan pasar la intensa luz del día. De
repente se da cuenta de la realidad de la situación. No es sólo una guardia sombría de
Umoja, una agente enemiga encubierta, trabajando en la ciudad capital del Dominio: es
una agente enemiga dentro de una de las instalaciones armamentísticas experimentales
más secretas de todo el sector Koprulu.
Todavía puedes salir. Métete en el coche y vete, dice la voz de su conciencia. Le recuerda
a su jefe de equipo, Sage. Él querría que se fuera y evitara los riesgos.
Pandora niega con la cabeza. No puede parar. No después de todas las atrocidades que
ha cometido para entrar en estas instalaciones.
Ahora no.
El mensaje cifrado que Sage le envió a su fono fue una sorpresa total. Tras descifrar el
contenido, Pandora corrió hasta el apartamento de su jefe de equipo. Allí estaba Sage,
haciendo las maletas. El hombre que le había enseñado a ser fuerte y decidida ya se
había rendido.
“Ya hemos escarbado todo lo que hemos podido sobre las instalaciones. No podemos
hacer nada más aquí”, dijo Sage. No parecía alterarlo el hecho de que el equipo se fuera
con las manos vacías tras cuatro meses de extenuante trabajo encubierto.
“Es demasiado arriesgado. Ya llevamos demasiado tiempo aquí. Tenemos suerte de que
no te haya encontrado un agente o un fantasma”.
Pandora, la única telépata del equipo, estaba orgullosa de trabajar sin ser detectada en
Augustgrad, delante de las narices de todos los fantasmas psiónicos del Dominio que
pudiera haber en la ciudad, por improbable que fuera. Aunque los guardias sombríos de
Umoja salvaguardaban la soberanía del Protectorado a través del engaño y la
recopilación de información, a Pandora los fantasmas no le parecían más que armas
carentes de voluntad propia que perpetuaban el gobierno opresor del Dominio a través del
terror y el asesinato.
“Ese no es el problema. Si nos pasa algo, podría poner en peligro a los demás equipos de
la ciudad y quizá muchas más cosas. Lo cierto es que no estamos más cerca de descubrir
lo que hay dentro de esas instalaciones que hace cuatro meses”.
“Entonces debemos ir más allá. No llegaremos a ninguna parte sin asumir riesgos”.
“En ocasiones hemos actuado con menos información de la que tenemos ahora”, dijo
Pandora, irritada. Siempre había admirado la tenacidad de Sage, pero en aquel momento
la ponía furiosa.
Pandora se puso tensa. Sage pareció arrepentirse del comentario, pero siguió adelante.
“Fue un riesgo imprudente, pero seguimos adelante”, dijo Sage, mirando de reojo el
pulgar cibernético de Pandora. “Y lo pagamos”.
Pandora, incapaz de controlar su ira, se dio la vuelta para marcharse. Sabía en el fondo
del corazón que el equipo y ella habían sufrido en Anselm porque habían dudado. No se
habían arriesgado cuando deberían haberlo hecho.
Sage le puso la mano en el hombro con suavidad. “¿Estás dispuesta a arriesgarlo todo,
incluso tu propia vida, para averiguar qué hay dentro de esas instalaciones?”
Pasan las horas. Pandora se ha paseado tres veces por la enfermería, los dormitorios del
personal y las salas de vídeo de la zona de descanso. Ha memorizado las entradas y
salidas, sin dejar de evitar grandes grupos de técnicos que dificultarían la tarea de
mantener el aspecto de Rebecca Schafer mediante el tejido psi.
Sólo unas horas más, se dice. Unas horas más y podrá salir de esta prisión de neoacero
con los microespías y volver a Umoja, a sabiendas de que habrá tenido éxito allí donde
tantos otros habrían fracasado.
Pandora elige una mesa vacía en una esquina del comedor de la zona de descanso para
pasar el rato. Los trabajadores se dispersan por la zona; algunos se deshacen de
bandejas de comida vacías mientras que otros se sientan a comer.
Por una pantalla que hay colgada de la pared pasa un titular de la Unión Narrativa de
Noticias: Nuevo alzamiento sofocado en Anselm. Pandora reprime un escalofrío. No
puede dejarlo atrás, por mucho que lo intente. El desastre de Anselm le parece tan inútil a
estas alturas. Si hubiera sido entonces la persona que era ahora…
Una voz seca habla por un megáfono. “A todo el personal no esencial: preséntense en el
comedor para la comprobación de seguridad”.
Varios técnicos y un puñado de guardias entran en la sala. Diez. Veinte. Treinta. Más de
los que ha visto Pandora mientras paseaba por la zona de descanso. Demasiados ojos.
Demasiadas probabilidades de que su manipulación telepática falle y alguien vea a través
del tejido psi.
Se sube el cuello para cubrirse la cara y se abre paso por la masa de cuerpos hasta uno
de los pasillos de la zona de descanso. Todavía puedes salir. Vete al hangar. Entra en el
coche, dice la voz. Pandora hace oídos sordos. Sigue andando por el pasillo, entra en un
cuarto de baño y se encierra en una cabina.
Sólo son necesarios unos minutos para que una guardia llegue hasta su posición.
“Comprobación de seguridad. Todo el mundo fuera”, dice una ruda voz femenina. La
guardia comprueba todas las cabinas hasta que llega a la de Pandora y ve la señal roja
de “ocupado” en la puerta.
La guardia golpea con fuerza en la puerta. “¡Eso va por ti! Te doy treinta segundos antes
de abrir el cerrojo y sacarte a rastras con los pantalones bajados”.
A Pandora la invade el miedo. Cierra los ojos y respira profundamente, recordando todas
las técnicas que le enseñaron durante el entrenamiento para controlar el miedo. La
guardia es sólo un obstáculo, repite mentalmente.
“¡Se acabó el tiempo!”. La guardia desactiva el cerrojo y abre la puerta. Lleva un uniforme
de seguridad con armadura ligera, una pequeña unidad de comunicación colocada en el
oído y una pistola C-7 enfundada en un costado.
Pandora le devuelve la mirada y alza la mano a la altura del rostro de la otra mujer. Antes
de que pueda reaccionar, 300 microagujas salen disparadas del pulgar de Pandora y
penetran la piel de la guardia, liberando una mezcla de toxinas letal.
Sólo un obstáculo.
Cuando Sage canceló la misión, Pandora se pasó todo el día siguiente creando informes
falsos sobre las instalaciones Simonson. Mientras lo hacía, una voz en el interior de su
cabeza no dejaba de atosigarla. ¿Hasta dónde estás dispuesta a llegar para conseguirlo?
“Creía que lo había dejado claro. Nos vamos”, dijo Sage cuando Pandora le entregó una
consola remota con los expedientes falsificados. Los datos falsos subestimaban la
cantidad de personal de seguridad del complejo, la incógnita que más preocupaba a
Sage.
Pandora había sobrepasado un límite y roto la única regla que los guardias sombríos
valoran por encima de todo: nunca utilices los poderes de engaño para engañar a uno de
los tuyos. Sabía que sus colegas y ella disfrutaban de una libertad considerable, a
diferencia de los fantasmas abúlicos del Dominio. A cambio, el Protectorado de Umoja
esperaba que sus guardias sombríos actuaran con integridad.
Pero era necesario. Pandora sabía que cuando la misión hubiera acabado, Sage lo
comprendería.
“Mira el presupuesto para seguridad. No puede haber más de una docena de guardias en
el interior”.
Sage se rascó la mejilla y observó los informes en silencio. De repente Pandora percibió
un ligero cambio en su mente. Una grieta en su decisión de cancelar la misión.
Casi sin darse cuenta, Pandora se concentró en el difuso susurro de confusión que oía en
la mente de Sage. Era la brecha que le habían enseñado a buscar cuando hay que
prepararse para manipular a un objetivo.
¿Hasta dónde?
Sage sacudió la cabeza y sonrió. “Cuando se te mete una cosa en la cabeza ya no paras,
¿no?”.
“He aprendido de los mejores”, dijo Pandora. Pero sus pensamientos estaban en otra
parte, centrados totalmente en las dudas que se desarrollaban en la mente de Sage.
Sucumbió a la tentación y alimentó las dudas.
Una luz blanquecina brilla a través de las rendijas de la rejilla de ventilación que Pandora
tiene delante. Antes de llegar a este callejón sin salida se ha arrastrado por los conductos
de ventilación de las instalaciones durante quince minutos, desde que dejara los aseos,
pulsando sin parar los botones de la consola remota para recuperar los microespías en
cuanto estén al alcance.
Pandora extrae la rejilla y se deja caer en una sala cavernosa iluminada por docenas de
luces tenues en el techo. El suelo está cubierto por una capa de polvo. El aire apesta al
olor sulfúreo de los explosivos, que le recuerda al piso franco de Anselm. Visto su tamaño,
lo más probable es que esta sala sea la cúpula central del complejo, lo que significa que
la zona de residuos está en algún edificio anexo al otro lado.
Al inspeccionar la sala, Pandora distingue lo que parecen ser tanques de asedio, buitres y
erebiones de cuatro ruedas con lanzallamas. Algunos están destrozados, agujereados y
calcinados; otros sólo sufren daños parciales.
Suena un altavoz ensordecedor. “Prueba de los sistemas de gestión de objetivos del Odín
A-37, comenzando en 3… 2… 1…”.
El buitre sin piloto sale disparado hasta el otro extremo de la sala, a su izquierda, y
Pandora distingue una forma desdibujada en la distancia. Es la silueta de un vehículo
robótico que se sostiene sobre dos patas. Un monstruo para el que Pandora ya tiene un
nombre: el Odín.
Hay una diminuta cabina en la parte superior del torso de la máquina que brilla como un
ojo en la luz mortecina. Un brazo se extiende a cada lado del robusto cuerpo, cada uno
equipado con un cañón doble. Incluso a esta distancia es inconcebiblemente grande. Un
erebion destartalado que hay al lado de las patas del Odín ni siquiera llega a un tercio del
pie de neoacero.
El Odín apunta sus cañones hacia el buitre que se acerca y todo se vuelve blanco. Unas
explosiones alcanzan la moto aerodeslizadora, que estalla en una lluvia de metralla.
Pandora se pone a cubierto detrás de un tanque de asedio volcado. Ahora, a su alrededor,
otros vehículos corren de un lado a otro de la sala.
El Odín camina con pasos que hacen temblar el suelo y se gira hasta quedar frente a
Pandora. Bajo la tenue luz, Pandora puede ver movimientos lentos pero seguros. Por la
espalda del Odín asoman cuatro grandes cañones que parecen el armamento de un
crucero de batalla y descansan sobre sus hombros.
Pandora se aleja del tanque de asedio como un rayo y avista un buitre que se mueve
despacio. La parte frontal de la moto está carbonizada y retorcida, pero el resto parece
intacto. Se sube y trastea con los controles hasta que encuentra un pequeño transmisor
enchufado al contacto; seguramente sea lo que controla el vehículo a distancia. Arranca el
dispositivo y conduce el buitre hacia el otro lado de la sala justo cuando disparan los
gigantescos cañones traseros del Odín.
Un infierno se desata sobre el tanque de asedio volcado tras el que Pandora se había
puesto a cubierto. La onda de choque de la descarga vuelca un erebion cercano y empuja
a Pandora, quien continúa por el borde de la sala a la izquierda del Odín y vislumbra la
silueta de una puerta detrás de la máquina.
El Odín sigue a Pandora con los cañones de los brazos. Una explosión levanta
momentáneamente la parte trasera del buitre. Pandora acelera la moto, sorteando lentos
tanques de asedio y erebiones. Cada obstáculo estalla en pedazos a medida que los
disparos del Odín se acercan más y más a ella.
Pandora da un giro brusco en dirección al Odín, rodea la base de su pie y acelera hacia la
puerta. No se girará a tiempo, se dice a sí misma. No puede. No…
Con sus últimas fuerzas, Pandora pide socorro a gritos con la mente, con la esperanza de
que haya alguien en la diminuta cabina de la máquina. Los cañones de los brazos del
Odín vuelven a apuntar, pero no disparan. Pandora intensifica sus pensamientos
psiónicos.
“Aguanta un momento”. La mujer saca una jeringuilla presurizada del paquete médico y se
la clava en el cuello a Pandora. El dolor disminuye.
Pandora espera que la mujer esté llena de rabia, que sea una extensión de la máquina de
muerte que pilota, pero no es así. En su mente se arremolinan pensamientos de
preocupación y culpabilidad.
“Te pondrás bien”, le dice la piloto mientras saca una botella del paquete médico y la
vierte sobre la cara de Pandora. Contiene un líquido de olor acre, que Pandora reconoce
como costra plástica. Al cabo de unos segundos siente calor en la cara a medida que el
líquido se solidifica y se convierte en una capa de plástico que cubre la carne destrozada.
“No está hecho para heridas profundas, pero detendrá la hemorragia hasta que venga un
equipo médico” dice la piloto. Se da la vuelta y pulsa un botón de su cinturón.
Las enormes puertas de neoacero de la sala comienzan a abrirse. Pandora extrae el C-7
que lleva escondido en el uniforme y lo apunta a la cabeza de la otra mujer. Duda el
tiempo suficiente para que esta dé la espalda a la puerta y mire a Pandora. Lo suficiente
para que abra los ojos con terror y graben su mirada en la memoria de Pandora.
Pandora aprieta el gatillo con rabia, furiosa consigo misma por contenerse. El C-7 dispara
una aguja de 8 mm a través de la cabeza de la piloto, esparciendo un reguero de sangre y
sesos por el pie del Odín.
Sólo un obstáculo, se dice Pandora cuando el cadáver de la mujer cae al suelo, con el
rostro congelado en una mueca de pavor. Un obstáculo igual que Colton Miersma,
Rebecca Schafer y la guardia.
Empezó poco a poco, cuando Pandora le dio los informes falsificados a Sage y acalló su
aprensión hacia la misión. Creció hasta que Sage accedió a que Pandora llevara a cabo
su plan: neutralizar a Colton Miersma, un enlace militar que tenía previsto visitar las
instalaciones Simonson, y eliminar y suplantar a Rebecca Schafer, otra enlace que según
el protocolo debería tomar el puesto de Colton en caso de que fuera incapaz de cumplir
con sus obligaciones.
Por fuera Sage parecía igual, pero cuando Pandora le miró a los ojos pudo ver un ligero
vacío que reconoció como su mayor talento psiónico: la manipulación de pensamientos y
decisiones. Aunque el proceso dejó a Sage algo confuso y distraído, Pandora sabía que
los efectos pasarían poco después de terminar la misión.
A pesar de todo, evitó su inquietante mirada mientras estudiaba un mapa en 3D que
flotaba entre Sage y ella y mostraba las instalaciones Simonson y la zona colindante. Un
punto rojo en la red de fábricas cercanas al complejo señalaba el lugar en el que
esperarían los otros tres miembros del equipo de Pandora. Otro punto, tras una
pronunciada colina cerca de los edificios de Simonson, indicaba la ubicación de Sage.
“No es necesario que estés tan cerca”, dijo Pandora, señalando el punto de Sage.
“Eres mi responsabilidad. Quiero estar lo más cerca posible en caso de que ocurra algo.
Además, vistos los informes de seguridad que te has agenciado, no creo que haya
problemas”.
No era la primera vez que Pandora intentaba disuadirlo de acercarse tanto, pero una parte
de Sage seguía siendo fuerte y resoluta.
“Si hay cualquier problema, cualquiera en absoluto, sal inmediatamente. Yo estaré ahí”,
dijo Sage.
“Lo sé”, dijo Pandora, sin apartar la vista del mapa. Se preguntó si Sage sospechaba que
uno de los suyos, la persona en la que más confiaba, lo había engañado.
“Estoy viva. Y lo estaré mañana por la noche cuando una nave nos esté sacando de este
planeta”, dijo Pandora, y le puso la mano en el hombro. Incapaz de seguir apartando la
mirada, le miró a los ojos y se sintió invadida por la culpabilidad.
La parte trasera del buitre de Pandora de vez en cuando roza el suelo y provoca una lluvia
de chispas a medida que se acerca a la sala de residuos. Está llena de cajas de neoacero
cubiertas de etiquetas de materiales peligrosos apiladas cerca de la enorme puerta a
prueba de explosivos que lleva al exterior de las instalaciones.
La imagen de Pandora con la cara ensangrentada y la pistola C-7 en la mano basta para
que un obrero solitario con traje de protección abra la puerta.
Fuera, Pandora conduce la moto en dirección paralela a las instalaciones, hacia las
fábricas menores. Puede oír una alarma estridente que se dispara en el complejo
Simonson y supone que la ha debido de activar el obrero de la sala de residuos. Unos
momentos después varios grupos de guardias de seguridad y buitres empiezan a
atravesar las puertas principales de las instalaciones.
Cuando Pandora se acerca a las fábricas, vislumbra algo por el rabillo del ojo y detiene la
moto abruptamente. El vehículo de Sage está en la cuneta de la carretera que conduce a
las instalaciones Simonson, en el camino de los guardias y buitres que se acercan, justo
donde dijo que estaría.
¡Muévete! Pandora agita los brazos en dirección a la camioneta, pero no hay respuesta.
¡Vete de una puta vez! Empieza a acercarse al vehículo, pero se detiene. Los guardias
llegarán a él antes que ella. Pero quizá pueda acercarse lo suficiente para llamar su
atención. Quizá…
La consola remota le cuelga del cinturón, pesada. Parece querer alejarla de Sage y tirar
de ella hacia las fábricas. Él me diría que me fuera, se convenció a sí misma. Me diría que
protegiera los datos.
Cuando el personal de seguridad de Simonson asciende por la colina que hay frente a
Sage, Pandora se obliga a dar media vuelta y salir corriendo hacia la zona industrial. Se
las arreglará. Repite las palabras mentalmente incluso después de que los primeros
disparos resuenen desde la colina.
Pandora abandona el buitre en un callejón situado entre dos fábricas y atraviesa la zona
tambaleándose, apoyándose contra las paredes. El dolor insoportable ha vuelto con toda
intensidad, pero lo prefiere así. Acalla la culpa que siente por haber dejado atrás a Sage.
Sigue andando hasta que le ceden las rodillas. Todo se emborrona. Gritos en los
callejones. El sonido metálico de las armaduras CMC. Un vehículo de cuatro ruedas se
detiene a su lado. Tres figuras armadas emergen del mismo y corren hacia ella. La
agarran y la arrastran hasta el vehículo.
Oye disparos en el exterior. Bang. Bang. Bang. Se oye despacio como en un vídeo que se
reproduce a cámara lenta. Los sonidos se hacen más y más lentos hasta que el último
disparo se extiende hasta el infinito y Pandora pierde el conocimiento.
Los detalles de los últimos meses están difusos. Augustgrad… Las instalaciones
Simonson… El Odín. Alza la mano y se toca la cara, esperando algo horrible. El tacto es
terso y suave.
Esta revelación no le ofrece ningún consuelo, sólo una cruel sensación de ironía por la
piloto del Odín que la ayudó. Cuando rememora los últimos meses, se acuerda de haber
engañado a Sage con los datos falsificados. Pero hay algo más, una laguna preocupante
en su memoria.
“Tu equipo no ha podido escoger mejor momento. Hemos recibido datos que podrían
indicar que han trasladado el Odín a las instalaciones del Dominio en Valhalla, cerca de
Sigmaris Prime, para las pruebas finales. Deberías ver a los demás miembros del
Consejo. Están absolutamente aterrados. Sin embargo, ahora que sabemos de qué se
trata, podemos prepararnos por si el Dominio decide usarlo contra nosotros alguna vez.
Kang se saca una cajita negra del uniforme y la coloca en la mesilla. “El Consejo tiene
planeada una ceremonia formal, pero les he convencido para que te dejen guardarla
hasta entonces. Te la has ganado”.
“Es una condecoración poco frecuente, incluso entre nuestros mejores agentes. Es un
gran honor, Ulli, y te lo has ganado. Eres una heroína”.
Debería alegrarse, pero la atormenta algo que no consigue recordar. Vuelve al momento
en el que abandonó las instalaciones, recorriendo el desierto en el buitre, con el cuerpo
destrozado por el dolor.
El oficial duda. Pandora percibe que intenta ocultarle algo en su mente. Bajas.
“El Dominio se movilizó tras el incidente de las instalaciones y registró todo Augustgrad en
busca de rastros de nuestros demás agentes. Siete de ellos no han vuelto a informar
desde los barridos”.
Un escalofrío sube por la espalda de Pandora. Recuerda la camioneta de Sage tras una
colina fuera de las instalaciones. Guardias y buitres que se acercan. Disparos. Pandora
que se aleja, abandonándolo.
Kang palidece. Abre la boca, tartamudea, buscando las palabras. Pandora entra en su
mente con cuidado, temerosa de lo que pueda encontrar.
“Era uno de nuestros mejores jefes de equipo. Cuando tomaba decisiones, asumía la
responsabilidad de garantizar la seguridad de su equipo a cualquier precio. Estaría…
Estaba orgulloso de tus logros”.
“Todos lamentamos lo ocurrido, pero a pesar del precio, lo que has descubierto ha
merecido la pena”, dice Kang mientras se acerca a la puerta. “Voy a buscar a tu equipo
para contarles que te has despertado. Querrán verte”.
Capitán Gentry:
Siéntese, soldado. Me imagino que estará alterada después de lo que acaba de
ocurrir.
Soldado Ayers:
¿Alterada? No sea tonto, capitán, esto no ha sido del todo una sorpresa. La
naturaleza no se limita a adaptarse. La naturaleza hace trampas, cambia las reglas y se
escurre por la puerta de atrás con tu cartera antes de que te hayas dado cuenta de lo que
ha pasado.
Capitán Gentry:
Creo que no la sigo.
Soldado Ayers:
SDisculpe, no son palabras mías. Lo decía mi padre, el venerable Dr. Talen Ayers.
Es un buen ejemplo de sus reflexiones: un tercio de renombrado investigador de genética,
dos de paleto de provincias. Siempre me avergonzaba.
Siempre soltaba ese proverbio cada vez que me quejaba de los resultados
inesperados de mi investigación. Por costumbre, supongo.
Capitán Gentry:
Soldado, ¿podríamos empezar por el principio…?
Soldado Ayers:
Es como aquella vez que un grupo de control entero de mis moscas de la fruta
decidió reproducirse en un tamaño lo bastante pequeño como para atravesar la red de su
jaula y extenderse por los demás hábitats. Arruinaron deliberadamente tres meses de
modelado de cadenas largas de proteínas. Al menos a mí me pareció deliberado.
Yo tenía doce años por aquel entonces y había estado trabajando en mi propia
mutación de la Drosophila melanogaster para un proyecto de la escuela. Papá se rió sin
más y me dijo que la próxima vez usara un tarro de mermelada. Cabrón. No se le ocurrió
ninguna máxima ingeniosa cuando dejé la universidad para unirme al ejército, ¿a que no?
Capitán Gentry:
Soldado Ayers, ¿le importaría ceñirse al tema que nos concierne?
Soldado Ayers:
Disculpe. ¿Demasiado personal? Me ha dicho que empezara por el principio, pero
al parecer no le interesan los problemas entre padre e hija. Es que… Hace mucho tiempo
que no podía hablar de verdad con alguien que tuviera una educación más allá del
campamento de entrenamiento, y el vuelo de regreso al espacio civilizado va a ser muy
largo.
Capitán Gentry:
(Carraspea.)
Soldado Ayers:
Vale, iré al grano.
Capitán Gentry:
Se lo ruego.
Soldado Ayers:
Hace seis meses nuestro batallón se dirigía a una avanzada de vigilancia remota en el
lado helado de Anselm, para relevar a los pringados que habían estado destacados en
ese planeta el año anterior. Acabábamos de salir de distorsión en el sistema y estábamos
realizando cálculos para el último salto cuando nos llegó una llamada prioritaria desde
Korhal IV: todos los cruceros de batalla de clase Minotauro debían volver a la capital para
ser modificados para el combate interatmosférico.
Las instrucciones decían que se debían posponer todas las misiones no críticas,
descargar pasajeros y cargamento en el punto de control habitable más cercano y saltar
inmediatamente hasta el cuartel general. La recogida correría a cargo de naves militares
secundarias, a discreción del mando. Eso sí que nos despejó de golpe. Sabe tan bien
como yo que el Dominio puede llegar a usar el término “habitable” con demasiada
generosidad.
Capitán Gentry:
Los traslados inesperados son parte de la vida militar, soldado.
Soldado Ayers:
Ya, bueno, no creo que a nadie le gustara quedarse en la cuneta indefinidamente por una
simple mejora de vehículos.
Nuestro ordenador de orientación calculó que la roca que más se acercaba a esos
criterios era un planeta minero desolado en el extremo del sistema: Sorona. Ya lo ha visto,
un planeta color naranja óxido con un fino anillo de asteroides alrededor del centro.
Parece un niño gordo con un cinturón sucio.
Capitán Gentry:
(Se ríe, pero se recompone.)
Soldado Ayers:
Bien. Para entonces había sido médica en el batallón 128 durante dos años. Nos
llamábamos los Bufones de Acero y nos dirigía el teniente Travis Orran. Solo un puñado
de compañeros habían estado en combate y de ellos la mayoría solo había visto
pequeñas operaciones de paz. Sí, no éramos los Demonios del Cielo, ya lo sé, pero a los
héroes de guerra no se les envía a esperar sentados en Anselm. En cualquier caso, no
creo que nadie se esperara que nuestro contratiempo temporal fuera a ser algo más que
temporal.
Capitán Gentry:
“Capitán”…
Soldado Ayers:
En todo caso, no nos recibió ningún comité de bienvenida.
Capitán Gentry:
Eso no es infrecuente, soldado. Algunas colonias pequeñas no cuentan con personal
suficiente para operar un puerto estelar debidamente.
Soldado Ayers:
No es que llegáramos a la hora de la comida, Doc. Allí no había nadie. Desde hacía
mucho tiempo.
El plan del teniente era recoger tantos suministros como pudiéramos cargar y trasladarnos
veinticinco kilómetros hasta la avanzada colonial más cercana, un agujero llamado Cask.
Allí hablaríamos con el alcalde del lugar y trataríamos de encontrar un buen sitio para
acampar el tiempo que hiciera falta. El teniente Orran dijo de broma que por lo menos
podríamos tomar el sol antes de seguir hacia Anselm. Hubo algunas risas; creo que todos
queríamos ver el lado bueno de la situación.
(Sigue una larga pausa y el sonido del capitán Gentry removiéndose en su asiento)
Capitán Gentry:
Soldado, por favor…
Soldado Ayers:
Estábamos a unos ocho kilómetros de la colonia cuando el suelo… explotó a nuestro
alrededor. No recuerdo más que un mar de garras, dientes que mordían y sangre. Cuánta
sangre. Los zerg nadaban por nuestro batallón como peces en un océano rojo. El soldado
Braden estaba frente a mí; vi cómo le arrancaban el brazo de cuajo, con armadura, hueso
y todo, y luego desapareció bajo dos de esas bestias.
Usted y yo sabemos que hacía años que no había ninguna actividad zerg en el espacio
terran. Había oído hablar de los xenos, había visto los vídeos de entrenamiento, pero
nada te puede preparar para el puro terror animal que te atenaza cuando atacan esos
monstruos. La velocidad. El salvajismo. Desde entonces he visto cientos de zerg, pero
aquel primer ataque me sigue torturando. Siempre lo hará.
Capitán Gentry:
¿Y cómo sobrevivió a la emboscada, soldado?
Soldado Ayers:
Bueno, fue el teniente el que mantuvo la calma y consiguió sacarnos del pánico ciego.
Ordenó a los bufones que soltaran la carga, formaran un círculo y abrieran fuego. Me
acuerdo de su voz, firme y estable incluso en medio de semejante caos. Es un buen líder,
un buen hombre.
Cinco soldados ya habían sido reducidos a montones húmedos en la arena antes de que
sonara el primer disparo. Por instinto había enfundado mi A-13 y me dirigía a Braden con
un paquete médico cuando la soldado Delme me agarró y me gritó que me ahorrara el
esfuerzo. Tenía razón. Mis nanos no pueden hacer mucho por un soldado al que le han
arrancado las vísceras a través de la armadura de combate.
Seguramente no habrían pasado ni dos minutos cuando el teniente Orran ordenó un alto
el fuego. El humo se despejó y nos quedamos allí de pie, atónitos.
Capitán Gentry:
¿Atónitos? Por favor, soldado. Todos los soldados del Dominio están entrenados para la
posibilidad de un ataque zerg.
Soldado Ayers:
Nunca ha visto un combate contra los zerg, ¿verdad, Doc?
Nuestro grupo de sesenta soldados ya había perdido a doce y otros tres no tardarían en
unírseles. Los zerg nos pillaron desprevenidos y todo el entrenamiento del mundo no
sirvió para nada. ¿Y lo peor? Después de buscar y rebuscar solo pudimos recuperar diez
cadáveres alienígenas. Diez xenos. Un puñado de zergling se cargó a una cuarta parte de
nuestro batallón en cuestión de minutos.
No habríamos llegado al día siguiente si los colonos no hubieran oído los disparos y
venido a investigar. Vimos una nube de polvo en el horizonte, roja a la luz del anochecer.
El teniente nos colocó en formación y nos preparamos para otro ataque. Fue entonces
cuando oímos el maravilloso petardeo de un motor terran pesado. Vimos que un vehículo
minero ―un gran transportador de mineral, por el aspecto que tenía― venía hacia
nosotros y empezamos a gritar de alegría.
Capitán Gentry:
¿No era lo que se esperaban?
Soldado Ayers:
Digamos que el camión había visto días mejores. En algunos sitios el chasis tenía cortes
profundos y parecía que las orugas de un lado estaban mordidas. En el morro del
transporte había dos calaveras de hidralisco, colocadas de forma que los faros de acero
plástico dieran una luz macabra a través de las cuencas vacías. No era el coche de
bienvenida que esperábamos, pero al menos había sitio de sobra para el batallón en el
remolque de mineral. Nos subimos y tratamos de pasar por alto el aspecto desesperado
de las caras de los civiles que manejaban el aparato. Saltaba a la vista que esperaban
algo más que un batallón sin experiencia.
Nos contaron la historia en el viaje de vuelta. Hacía unos ocho meses que los zerg habían
atacado los campamentos exteriores de Sorona; luego arrasaron los demás
asentamientos terran. Sí, ha oído bien, ocho meses. Los colonos afirmaron haber enviado
mensajes de emergencia al Dominio y a todos los puertos cercanos todos los días desde
entonces. No hubo respuesta. Habían empezado a pensar que su estación de
comunicaciones no funcionaba. Vaya momento para que se estropee el teléfono, ¿eh,
Doc?
Capitán Gentry:
Entonces, ¿cómo pudo una población civil de mineros desarmados sobrevivir a un asedio
de ocho meses por parte de uno de los enemigos más peligrosos de la humanidad? Es
algo que nos tiene desconcertados.
Soldado Ayers:
¿Ha podido ver los vídeos de reconocimiento de cuando se dignaron a venir? Si no lo ha
hecho ya, diga a sus científicos que le enseñen los planos de Cask.
La colonia está situada en una de las fortalezas naturales más perfectas que se podría
imaginar, es el sueño de un arquitecto militar hecho realidad. Cask se encuentra entre las
paredes de un profundo cañón que termina bajo un gigantesco arco de roca. Además de
aportar sombra bajo los dos soles del planeta, el arco también protege a la colonia de la
mayoría de los ataques aéreos. Un asalto por tierra tendría que pasar forzosamente por
un estrecho cuello de botella que los mineros han apodado cariñosamente como “la
cuña”. Incluso nuestro transporte raspaba las paredes mientras los mineros abrían las
puertas de pariacero para dejarnos entrar en una barricada improvisada.
Doc, los zerg llevaban ocho meses asaltando la cuña todos los días y no podían superar a
unos civiles armados con escopetas y láseres mineros. Era la primera vez que oía que
unos civiles pudieran contener un asalto zerg; creo que nos permitimos el lujo de esperar
que la estrategia de resistencia diera resultado. Los zerg no podían mantener este tipo de
actividad permanentemente en un planeta prácticamente estéril, ¿no?
Capitán Gentry:
No puedo aportar más información científica sobre los xenos que lo que ya tiene
autorización para ver en los vídeos de entrenamiento, soldado. Por favor, continúe con su
informe.
Soldado Ayers:
De acuerdo, lo siento.
Conseguimos establecer contacto con el líder del lugar, que parecía cada vez más abatido
a medida que le decíamos que no, que no formábamos parte de una fuerza mayor y que
no, que no teníamos ni idea de cuándo volvería nuestro medio de transporte. El médico
de la colonia se había suicidado hacía solo un mes, así que pronto me vi rodeada de
civiles enfermos y heridos.
La primera oleada de zerg atacó solo una hora después de nuestra llegada. Estábamos
descargando el poco equipo que habíamos conseguido traernos cuando sonó la sirena.
Entre una alarma y otra pude oír una agitación creciente, parecía que las paredes del
cañón empezaban a temblar. El teniente nos ordenó dejarlo todo y apostarnos a lo largo
de los muros improvisados que habían levantado los civiles.
Una cosa es que los zerg te tiendan una emboscada. Otra cosa muy distinta es estar
preparados, encerrados y armados para recibirlos. Los primeros zergling dieron la vuelta a
la esquina para encontrarse con el fuego cruzado de tres rifles C-14 y ocho láseres
mineros. Una lluvia de icor roció las paredes del cañón y la siguiente oleada de criaturas
se lanzó al ataque. Estos alienígenas, que estaban empapados de los restos de sus
parientes, cayeron igual de rápido.
Disparar. Hacer agujeros húmedos en los zergling. Verlos retorcerse, caer al suelo, sufrir
un espasmo antes de quedarse quietos. Juramento hipocrático aparte, me sentí bien.
Capitán Gentry:
¿Mmm?
Soldado Ayers:
Sí. Me sentí muy bien. Meter clavos en esos malditos demonios. Después de que
hubieran matado a tantos de los nuestros… poder matar y matar y matar sin más…
Capitán Gentry:
(A su solapa) Aquí Gentry. Creo que no voy a poder sacarle nada más, traedme un par de
médicos y una camilla preparada para…
Soldado Ayers:
¡No! No, estoy bien, solo… solo necesito un minuto.
Capitán Gentry:
(A su solapa) Esperad.
Soldado Ayers:
(Solloza, toma aire)
Capitán Gentry:
Serénese, soldado. El Dominio necesita esta información para salvar vidas. Recuérdelo.
Soldado Ayers:
¿Salvar vidas? Ja. Me alegro de que lo exprese así, Doc. Eso lo hace mucho más fácil.
Entonces mi batallón está perdido en este planeta y los zerg nos atacan a diario. Sin
descanso. Sostenemos la barrera. Pasan los días. Las semanas.
Aprendimos a conservar la munición y a usar los láseres mineros que los civiles habían
colocado en las plataformas por encima de los muros, para controlar a los xenos. La cuña
parecía anular toda ofensiva zerg: daba igual cuántas garras entraran por el cañón, solo
podían acercarse lo bastante para arañar las barricadas antes de caer. Casi nos costaba
más quemar los cadáveres con los láseres después del ataque.
Nos acostumbramos a la rutina. Los ataques venían a horas distintas del día, pero solo
una vez por ciclo de veinticuatro horas. Empezaba con unas pocas docenas de zergling y
luego crecía a un ejército: cientos de bichos atropellándose los unos a los otros en masas
tan grandes que todos los disparos atravesaban dos o tres cuerpos de una vez.
Capitán Gentry:
Vale, soldado, ahora estamos llegando a la información importante. ¿Qué forma
adoptaban los ataques? ¿Solo les atacaban zergling?
Soldado Ayers:
Sí. Les pregunté por los demás tipos de zerg de los que había oído hablar: hidraliscos,
ultraliscos, devoradores, ya sabe, todos esos bichos. Al parecer habían formado parte de
los primeros asaltos, pero habían disminuido en número a medida que se alargaba el
asedio.
Capitán Gentry:
¿Disminuido?
Soldado Ayers:
Al principio, luego desaparecieron del todo. Los colonos lo consideraron un cambio
importante en los meses que siguieron; supusimos que era señal de que la población zerg
estaba quedando reducida a sus armas más baratas.
Capitán Gentry:
¿Sigue pensando que ese era el caso?
Soldado Ayers:
No. Ojalá hubiera visto lo que era de verdad.
Capitán Gentry:
¿Le importaría darme más detalles?
Soldado Ayers:
Ya llegaremos. Tiene que oírlo todo para entenderlo.
Los civiles nos estaban agradecidos por estar con ellos y se aseguraban de darnos agua
del pozo de la colonia y munición que producían en una fábrica de herramientas
modificada. La comida y los suministros que nos habíamos traído fueron de ayuda y el
soldado Hughes, que sabía de ordenadores, revisó su equipo de comunicaciones. Todo
funcionaba bien. Por lo que pudo ver, los mensajes habían salido. Solo que nadie
respondía.
Capitán Gentry:
Prosiga.
Soldado Ayers:
Solo empecé a abrigar sospechas unas pocas semanas después.
Capitán Gentry:
¿Sobre el sistema de comunicaciones?
Soldado Ayers:
No, sobre los zerg. ¿Por qué iba a sospechar de las comunicaciones? No soy informática.
Fueron los constantes y totalmente inútiles ataques de los zerg los que me hicieron
pensar.
Me acordé de una discusión que tuve con mi padre un día después de su clase. Nos
habíamos centrado en la teoría evolutiva y cometí el error de quejarme de una de sus
máximas, algo de que las mutaciones ocurren con mayor frecuencia en poblaciones
drásticamente diezmadas. Yo creía que era ridículo ver una población de organismos
como una especie de inconsciente colectivo que reacciona a las amenazas con un
razonamiento gestáltico separado del todo.
Capitán Gentry:
¿Razonamiento gestáltico? Soldado, tiene usted un vocabulario excelente, pero lo que
acaba de describir con palabras sofisticadas es el concepto universalmente aceptado del
cerebrado zerg. No es nada nuevo ni revolucionario.
Soldado Ayers:
Perdóneme, Doc, pero no lo entiende. No es eso lo que proponía mi padre. Afirmaba que
un sector concreto de individuos dentro de una especie podía sufrir un aumento general
en las mutaciones de sus descendientes debido a la merma de la población. Esto
presupone que existe algún tipo de comunicación bioquímica a nivel genético para todas
las especies. Hasta para mis moscas de la fruta.
Capitán Gentry:
Entonces, lo que está diciendo es que un grupo aislado puede mutar para afrontar
situaciones inesperadas. Es la naturaleza que se escurre por la puerta de atrás con tu
cartera, ¿no?
Soldado Ayers:
Bueno, nos estamos acercando.
Ese curso me suspendió, a pesar de tener unas notas perfectas. Me dijo que no había
entendido lo más importante.
Capitán Gentry:
¿Cask la impulsó a replantearse las teorías de su padre?
Soldado Ayers:
Sí. Me duele decirlo, pero sí. Tiene algo que ver con estar perdida en una roca desierta,
rodeada de cucarachas homicidas y comiendo moho alienígena. Empecé a percibir la
visión general. Mi padre habría estado tan orgulloso de su hija.
Capitán Gentry:
Estoy impresionado, soldado. No puedo explayarme, pero sus análisis de campo encajan
con gran parte de los datos que ha recopilado nuestro equipo táctico. ¿Cuál fue su
conclusión?
Soldado Ayers:
Tenía que saberlo. Tenía que saber si nos estaban utilizando, si estábamos ayudando a
los zerg al colaborar con una estrategia de mutación forzada. Teníamos que encontrar a la
colmena responsable de esta población de xenos. Teníamos que destruirla.
El teniente se rió de mí. Traté de explicárselo de nuevo y me interrumpió; esta vez con
expresión severa. Me dijo que no sabía cuánto tiempo íbamos a estar perdidos en aquella
roca y que, gracias al dios que protege a los soldados ateos, había dado con una forma
de mantener vivo a su batallón en mitad de un asalto zerg. Iba a quedarse donde estaba y
esperar a que llegara la caballería. “Deje la ciencia para los científicos, soldado”.
Capitán Gentry:
¿Y qué hizo?
Soldado Ayers:
Hice lo que pude. Esperé hasta que terminó el siguiente ataque y salté al otro lado de la
barricada.
Capitán Gentry:
¿A por un poco de investigación de campo?
Soldado Ayers:
Exactamente.
Todos los demás soldados empezaron a gritar, pude oír que la soldado Delme llamaba al
teniente. Algo sobre “otra loca que se suicida”. Sonreí ante su preocupación. Si el patrón
se mantenía, el siguiente ataque no llegaría hasta la mañana siguiente como pronto.
Para cuando mis pies tocaron la arena el teniente ya había alcanzado la parte superior del
muro y me estaba gritando. No le presté atención y me puse a trabajar, recogiendo
muestras de los cadáveres. Lo hice rápidamente con los láseres quirúrgicos atenuados de
mi armadura y tenía el C-7 a mano por si los zergling no estaban tan muertos como
parecían.
Cuando ya tenía una buena cantidad de muestras, el teniente Orran había levantado la
puerta y me esperaba dentro, furioso.
¿Qué iba a hacer? ¿Pegarle un tiro a la única médica del planeta? Me gritó una hora
entera y me puso en confinamiento. En cuanto se cerró la puerta me puse manos a la
obra y convertí mi habitación en un laboratorio improvisado. La mayor parte del equipo
que necesitaba se podía adaptar del instrumental de mi armadura, así que en cuestión de
una hora ya estaba realizando análisis comparativos con la carne de nuestros atacantes.
Capitán Gentry:
¿Construyó un laboratorio con su armadura? Una vez más, estoy impresionado, soldado.
Soldado Ayers:
Los mandamases como usted creen que los soldados como yo somos todos unos gorilas
descerebrados, ¿verdad? ¿No se esperaban que descubriéramos lo que estaba
pasando?
Capitán Gentry:
¿“Lo que estaba pasando”? No sé qué insinúa, soldado, pero le sugiero que continúe con
su informe.
Soldado Ayers:
Claro. El laboratorio no era nada del otro mundo, solo lo justo para realizar algunos
experimentos básicos. No tardé mucho en localizar la mutación, incluso con mi poca
formación. Ya sabe que la cirugía de trasplantes en humanos se centra en combatir el
rechazo físico del cuerpo del anfitrión al órgano extraño. Pues imagínese cuando las
células nuevas son de una especie totalmente distinta.
El tejido conectivo de los zergling, esa sustancia dura y correosa que une el exoesqueleto
de los zerg al tejido muscular, estaba cubierto de ampollas. Todas las muestras que recogí
mostraban cierto nivel de hinchazón y agitación debido a las pústulas bulbosas que se
amontonaban sobre ellas.
Capitán Gentry:
El mismo olor que…
Soldado Ayers:
No podía entender por qué los zerg querrían absorber moho local en su popurrí de
propiedades genéticas.
A lo mejor no era intencionado. Una infección alienígena… ¿causada por algas malignas?
Ja. Dudaba que nada pudiera atravesar las biodefensas de estos monstruos, pero era una
posibilidad. Decidí diseccionar una de las ampollas más pequeñas, un espécimen horrible
del tamaño de la yema de mi dedo. Cargué el láser médico y realicé una pequeña
incisión.
Capitán Gentry:
¿Y?
Soldado Ayers:
Y me desperté dos horas después en la bahía médica con la piel ardiendo. El teniente
Orran estaba al lado de mi camilla, muerto de preocupación. Me dijo que había venido
corriendo al oír la granada y que me había encontrado bajo una pared derrumbada en la
habitación de al lado. Entonces bajé la mirada y vi lo que quedaba de mi traje. Toda la
parte izquierda parecía una vela que se ha dejado al lado de una llama: las placas de la
armadura se habían fundido. El teniente me dijo que la próxima vez que quisiera
suicidarme antes me quitara la armadura. Sí, es un gracioso.
Le pedí que me llevara a mi habitación. O bien el teniente Orran sentía lástima o bien
había desistido de pelearse conmigo, porque me cogió del brazo y me arrastró o me llevó
en volandas desde la bahía médica. No quedaba nada de mi habitación: las paredes
habían estallado en todas direcciones. Tenía suerte de estar viva.
“Esto no ha sido una granada”, le dije al teniente. “Ha sido una ampolla”.
Se rió, convencido de que me había vuelto loca. Le pedí que me explicara cómo era
posible que hubiera encontrado una granada de ácido en mi habitación. Supuso que la
había construido con piezas de mi traje, habían encontrado trozos de mi laboratorio
improvisado repartidos por los escombros. No le culpo. ¿Quién se iba a creer mi historia
sobre las malvadas pústulas alienígenas?
Asintió, sonrió y se concentró en limpiar su arma. Delme debió de limpiar esa estúpida
cosa una docena de veces los días siguientes.
Capitán Gentry:
Mientras tanto, sus tropas seguían sufriendo ataques diarios de los zerg, ¿es correcto?
Soldado Ayers:
¿Los zerg? Oh, no. Dejaron de venir.
Capitán Gentry:
¿Dejaron de venir?
Soldado Ayers:
Sí, señor. Un último asalto la mañana siguiente a mi accidente y luego nada. Delme me
dijo que todo el mundo abrigaba un precavido optimismo y yo también me atreví a tener
esperanza. Quizá sí era una especie de infección milagrosa que había acabado con los
zerg. ¿Le debíamos la vida al moho de Sorona?
El teniente Orran cedió después de unos días y me dejó salir del confinamiento. No sé
quién se sintió más aliviada, si la soldado Delme o yo. Pasó otra semana sin incidentes y
el teniente decidió a arriesgarse a enviar un equipo de exploración. Eligió a tres soldados
de entre un mar de manos alzadas. Todos sufríamos claustrofobia después de tanto
tiempo en esa maldita cuña.
Capitán Gentry:
Ya, ya. ¿Qué encontró el equipo de exploración?
Soldado Ayers:
Todos sentíamos curiosidad, hasta los civiles se acercaron cuando volvió el equipo con la
esperanza de oír que ya no habría más ataques. El teniente Orran decidió romper el
protocolo y escuchar el informe delante de la gente.
Les preguntó si se habían encontrado con alguna hostilidad. Los tres soldados se miraron
y sonrieron. El soldado Godard hasta se echó a reír. Dijeron que se habían encontrado
con un valle entero lleno de zerg enfermos y moribundos. Afirmaron que las bestias
estaban hinchadas con alguna infección, que no se podían mover.
El soldado Evans dijo que se habían pasado la tarde vaciando sus cargadores sobre
“esos pobres cabrones”.
Los civiles estallaron en gritos de alegría y el teniente Orran lucía una gran sonrisa. Era la
primera vez en mucho tiempo que las paredes de aquel cañón reverberaban con algo
parecido a la esperanza. Pero algo que había dicho el soldado me sonó raro. A lo mejor le
había oído mal. Tuve que gritar para hacerme oír.
Me invadió una ola de frío. Algo iba mal. Muy mal. Una enfermedad infecciosa resulta en
una población con menos descendencia, no más. Los zerg no estaban muriendo. Habían
encontrado su mutación. Estaban produciendo una nueva cepa y la cuña estaba a punto
de estallar.
Capitán Gentry:
¿Soldado?
Soldado Ayers:
Ya sabe el resto, o al menos la mayor parte. Recibieron mi mensaje. Vinieron. Con la
motivación adecuada llegaron con toda una flota de cruceros de batalla en solo cuatro
días. ¡Cuatro putos días! ¡Llevabais meses escuchando cómo se moría esta colonia y no
movisteis un maldito dedo hasta que tuvimos una maravillosa información militar para
vosotros, monstruos!
Capitán Gentry:
Le pediré una vez más que termine su informe, soldado. Está en terreno pantanoso.
Soldado Ayers:
¿El resto de mi informe? ¿Quiere saber lo que pasó durante esos cuatro días? Vi cómo un
muro que defendimos durante seis meses se disolvía bajo una ola de ácido. Vi cómo un
batallón de soldados daban su vida uno a uno intentando detener una horda sin fin de
xenos verdes hinchados que se acercaba más y más con cada detonación. Vi cómo los
últimos rayos de esperanza desaparecían de los ojos de esos soldados cuando llegó la
siguiente generación de zerg explosivos: criaturas que habían adquirido la capacidad de
convertirse en bolas y rodar por el terreno más rápido de lo que puede correr un soldado
armado.
Y por último… Por último vi morir a toda una colonia de civiles, gritando lentamente
mientras esta nueva cepa de zerg destruía Cask centímetro a centímetro, con una serie
de explosiones que retumbaba por toda la cuña.
Capitán Gentry:
¿Ha terminado su informe?
Soldado Ayers:
He terminado mi informe, sí. Ya sé que he divagado y que no le he mostrado el respeto
que se le debe a un superior. También sé que no voy a ver el final de este vuelo y que
usted es solo el primero y el más amable de los interrogadores del Dominio que vendrán a
visitarme. Lo he sabido desde que me subió a bordo con el teniente Orran. Él tampoco
volverá a ver la luz del día, ¿verdad?
Capitán Gentry:
Si eso es todo, soldado, puedo escoltarla…
Soldado Ayers:
Desde luego que no es todo. A lo mejor me has estado escuchando con suficiente
atención como para saber lo que es esto.
Sí, he traído una muestra para tus laboratorios, Doc. Es bastante más grande que la yema
de mi dedo, ¿no te parece?
Qué ansioso estabas por recibir mi informe. A lo mejor deberías haberme sacado de esta
vieja armadura, ¿no? ¿O registrar mis tubos de almacenamiento en busca de sustancias
extrañas, o al menos desactivado mis láseres? Una estúpida médica de campo nunca se
volvería violenta, nunca sospecharía…
Capitán Gentry:
(Susurra a su solapa) Aquí Gentry, necesito seguridad en la sala de interrogatorios 7E de
inmediato.
Soldado Ayers:
Sé que oísteis nuestras súplicas, cabrones. Que llevabais escuchando todo el tiempo. Sé
que queríais averiguar cuánto podía resistir una población civil ante una incursión. Y sé
que queríais saber cómo gestionaría la conocida adaptabilidad de los zerg un problema
insuperable. He leído el entusiasmo en tus ojos cuando recibías estos datos, hijo de puta
enfermo y asesino. Bueno, pues tengo malas noticias para ti.
Vi algo más durante esos cuatro días. Vi a los zerg retirarse cuando habían dominado la
cuña y destruido la colonia. El teniente y yo vimos a las criaturas darse la vuelta y
marcharse de las ruinas humeantes de Cask, las vimos desde nuestro escondite en la
falda del acantilado, donde nos encontrasteis. Se fueron porque habían terminado con su
experimento. Había sido un éxito.
¿Creíais que vosotros experimentabais con ellos? Ellos estaban experimentando con ellos
mismos. Así crecen, así se hacen más fuertes.
Y durante las últimas veinticuatro horas antes de que llegara vuestra flota, escuchamos
los enormes cañones de esporas que habían colocado en las montañas de los
alrededores. Cañones que podían haber apuntado a Cask en cualquier momento, date
cuenta. Pero eso habría arruinado el experimento. No, los cañones disparaban esporas al
espacio, sin duda en dirección a otros planetas zerg. Estaban compartiendo lo que habían
aprendido con el resto del Enjambre. Sé que hacía años que no se registraba actividad
zerg en el espacio terran. Pero espero que estéis preparados para el siguiente encuentro.
Vienen los zerg. Son la naturaleza misma, con toda su furia.
(La grabación reproduce una larga pausa, una exclamación y una explosión húmeda.
Luego pasa a estática).
Nave nodriza
Un relato corto de Brian T. Kindregan
Los zerg llegarían pronto. Cargaban contra la puerta, las paredes, el techo. Erekul podía
sentir cómo los otros altos templarios, sus hermanos y hermanas, luchaban y morían.
Para darle unos segundos preciosos. Cerró los ojos y el Khala latió en su interior. Los
pensamientos y sentimientos colectivos de su pueblo estaban invadidos por el caos, el
terror y el dolor.
Los zerg controlaban Aiur, el amado planeta natal de Erekul. Los invasores creían estar a
punto de vencer; no sabían que la batalla estaba lejos de acabarse. Erekul se desplazó a
través de la cámara oscura hasta la consola, con sus manos bañadas en un ligero brillo
azul. Introdujo los códigos con una serena elegancia. Detrás de él la puerta comenzó a
sacudirse.
En el extremo del espacio conocido por los protoss se recibió y anotó la señal. Los
cristales, inactivos desde hacía mucho tiempo, empezaron a brillar; los pozos de energía
se abrieron con una imagen iridiscente. Se inició un flujo de energía.
Erekul se dio la vuelta cuando, por fin, la puerta se desmoronó. Dos altos templarios, ya
muertos, volaron por la habitación y cayeron deslizándose por la pared más lejana. Una
masa de carne marrón y gris invadió la habitación: zergling pequeños y ágiles, todo bocas
y baba. A continuación llegaron los hidraliscos, criaturas de mayor tamaño, erizados con
espinas y furia. Los ojos de Erekul brillaron con un azul gélido e inclinó la cabeza mientras
reunía su energía psiónica. Con un remolino furioso de odio se lanzaron a por él. Extendió
los brazos para abrir las compuertas. Los zerg se retorcieron de dolor al machacarse y
despedazarse sus cuerpos. Algunos más se abalanzaron a través de la puerta hasta
bloquearla debido a su gran número. Erekul dirigió su energía psiónica al hidralisco
babeante de mayor tamaño y le destrozó el cerebro. Más zerg entraron a la habitación
entre gruñidos, arrastrándose sobre el hidralisco tembloroso. Se movieron hasta rodearlo.
Erekul estaba agotado: no habría otra tormenta psiónica. Con un grito mental de ira y
orgullo se lanzó contra los zerg, cortando con las manos. Dientes y espinas le atravesaron
la carne y los zergling e hidraliscos se abalanzaron sobre él hasta que murió.
Juras abrió unos ojos que llevaban años sin ver. Los ingenieros le habían dicho que
despertar de la estasis era desagradable. Mintieron: era horrible. La piel, los ojos, los
nervios: todo le dolía. Tropezó al salir de la cámara de reanimación, protegiendo sus ojos
del ligero brillo del puente del Moratun.
No estaba previsto que despertase hasta que su nave detectase vida inteligente,
momento con el que Juras había soñado desde que había diseñado la enorme nave. El
contacto con inteligencia alienígena racional llevaría a los protoss a otra era dorada y
estimularía un renacimiento del arte y la cultura. Y Juras estaría allí para verlo.
Estaba seguro de que nunca harían falta las armas; era imposible imaginar que una
especie se embarcase en un viaje interplanetario a menos quefa la moviese la necesidad
de contactar con otros, comprender, compartir y aprender.
Los protoss no deberían repetir nunca los errores del pasado. Juras recitó aquel
mandamiento en su mente: los protoss no repetirían los errores del pasado.
El miedo se apoderó del pecho de Juras. De forma instintiva buscó el Khala y sintió la
sensación tranquilizadora: su pueblo seguía por ahí, en alguna parte.
Cerró los ojos, fundiéndose con la nave al atravesar la oscuridad. Aunque era un
explorador y estaba acostumbrado a la soledad, estaría bien volver al abrigo cálido y
reconfortante de su pueblo. Se colocó en postura de meditación. A Juras le preocupaba lo
que encontraría a la conclusión de su viaje, pero tras esa preocupación había serenidad.
Su pueblo era el de los primogénitos: tenían el Khala y el Cónclave. Superarían cualquier
problema.
Juras escuchó cómo su propia voz pronunciaba las palabras fatídicas: “Debemos
detenerlos, Ejecutor. Son como niños; utilicemos nuestra arma para asustarlos y
someterlos. No podemos quedarnos de brazos cruzados y dejar que se destruyan unos a
otros”.
Caminaba sobre una ciudad devastada con fragmentos de piedra que yacían ladeados y
cuerpos de los kalathi esparcidos por todas partes. Huesos astillados que sobresalían en
ángulos extraños, carne desgarrada que se hundía al drenarse la sangre de los jóvenes y
los mayores, los machos y las hembras. Todos muertos. El Ejecutor había utilizado un
arma poderosa como amenaza, pero los kalathi no desistieron; habían despertado el
interés de los investigadores protoss. Los conceptores de sangre kalathi habían atacado
los escudos mientras gritaban su sed de sangre. Superados en número y rodeados, los
protoss habían desatado su gran arma y los kalathi habían muerto. Ese fue el detonante.
A partir de entonces, los kalathi atacaron a los protoss a la mínima oportunidad. Se había
desencadenado una guerra general y se habían utilizado los colosos. Al final, miles y
miles de kalathi habían muerto.
Más tarde, Juras había caminado en solitario por la gran ciudad de los kalathi y dejado
que las imágenes de la muerte, de vidas destrozadas y acabadas demasiado pronto, se
grabasen a fuego en su mente. Nunca lo olvidaría: los protoss habían utilizado un arma
terrorífica contra otra especie inteligente.
Juras pasó al control manual de la nave y la llevó hasta la atmósfera del planeta Samiku.
Había estado en estasis mucho tiempo: ¿serían los protoss de hoy en día muy diferentes?
Martul saltó por el aire. Recibió el ataque de las espinas de un hidralisco. Giró, con los
nervios al límite, y le clavó las cuchillas en el vientre. Recorrieron la carne como una
centella azul y un icor violáceo explotó detrás de ella. Aterrizó sobre una rodilla, agachada
bajo las espinas que sabía que venían de ambos lados y rodó hacia delante para hacer
frente a la siguiente bestia. Por todas partes, sus fanáticos luchaban contra los
implacables zerg.
No aguantarían así.
A su izquierda, Xulata se hundió bajo una pila de zergling, agitando sus hojas para cortar.
Los zergling se abalanzaron y acabaron con él. Martul se puso de pie y extendió las
cuchillas a ambos lados al saltar dos zergling hacia ella; se clavaron y cayeron. Sus
escudos producían pequeñas explosiones, dando lugar a un destello revelador. Caerían
pronto.
Sintió una vibración bajo los pies y tres hidraliscos surgieron en una ráfaga del suelo con
una lluvia de barro que venía de muchos metros atrás. Levantó las cuchillas y dio un paso
atrás. Los hidraliscos confundieron su movimiento con miedo y se lanzaron hacia delante,
con las mandíbulas en movimiento. No vieron a los dos fanáticos que atacaron desde los
flancos. En un instante, dos hidraliscos cayeron muertos entre espasmos. Martul saltó
para atacar al último, pisando con cuidado en un brazo con forma de guadaña e
impulsándose para superar la boca chorreante del hidralisco. Al caer sobre su cabeza,
clavó las cuchillas hacia abajo, partiéndole el cráneo en dos. Aterrizó con elegancia tras el
hidralisco que aún estaba cayendo y se derrumbó. Tenía un corte profundo en uno de los
lados de la pierna, hasta el interior del músculo. Hizo un esfuerzo para volver a situarse
de pie al ver que una ola de zergling amenazaba desde el horizonte.
El aire se volvió frío y una sombra cayó sobre ella. El cielo estaba cubierto por un platillo
gigante con tres grandes alas de metal. Un objeto azul y dorado que resplandecía con el
brillo revelador de los escudos. Martul conocía todos los tipos de naves y vehículos que
podía desplegar el ejército protoss y eso era diferente. Estaba cargado de armas y
avanzaba lentamente, rotando en perfecto silencio.
Las lecturas mostraban la devastación de debajo con demasiada claridad. Los fanáticos
protoss yacían muertos, desparramados por el campo de batalla de cráteres y ruinas. Un
pequeño grupo estaba apiñado sobre una colina luchando contra… una inteligencia
alienígena. Los alienígenas presentaban una gran variedad, tanta que Juras dedujo de
forma inmediata que debían asimilar muchas especies dentro de la suya propia. Es más,
podía sentir sus mentes. Se vio arrollado por sentimientos inconscientes de hambre: un
deseo de consumir o asimilar todo. Se trataba, naturalmente, de una conciencia colectiva.
Las criaturas de la colina eran simplemente organismos que debían actuar bajo las
órdenes de una inteligencia superior.
Sin embargo, se movían y luchaban sin dirección, dañándose entre ellos tanto como
dañaban a los protoss. Era como si su inteligencia los hubiese abandonado.
Quedaba claro que los protoss se habían encontrado con otra inteligencia mientras Juras
dormía. El resultado fue una carnicería.
Juras se vio a sí mismo paseando por una ciudad desierta, más allá del cadáver
carbonizado de un kalathi.
Juras situó la nave justo encima del campo de batalla, dejando todo en la sombra.
Descendió un inquietante momento de calma cuando los combatientes de ambos bandos
miraron al cielo. Llegó el silencio. El momento acabó: con un movimiento veloz, los
alienígenas reanudaron su ataque. Con una bruma de angustia, Juras sentía los gritos
psiónicos de todos los fanáticos que perecían. Esos gritos le impulsaron a actuar: se puso
en contacto con los protoss de debajo a través de la mente.
La respuesta fue inmediata y cortante: “Soy la comandante Martul. Tú eres Juras. Pero,
¿de dónde vienes y por qué estás aquí?”
“Soy un investigador”, respondió. “¿Por qué habéis recurrido a la violencia? ¿Por qué no
evitáis a esas criaturas?”
Juras vio que tenía razón. No podía dejar que muriesen sus compañeros protoss.
Además, las criaturas de la superficie estaban desconectadas de la inteligencia que las
guiaba: quizás les hiciese un favor acabando con sus vidas. Con los dedos temblorosos,
Juras activó el cristal khaydarin de la nave Moratun y puso en marcha el haz del
purificador. Un zumbido invadió el campo de batalla al ionizarse las moléculas del aire. La
luz pareció desvanecerse para reaparecer con fuerza desde la parte inferior de la nave.
Cayó energía pura sobre el campo de batalla cubierto de barro y sangre. Los zerg se
retorcían de dolor mientras el haz los despedazaba. Algunas criaturas simplemente
dejaron de existir. Juras sintió cómo la alegría de los fanáticos al ver desintegrarse a sus
enemigos se fundía con su propia pena.
Una vez liberado un espacio cerca de la parte más alta de la colina, hizo descender la
nave y activó el haz de teletransporte de corto alcance. Al ver la oportunidad, los fanáticos
cargaron. Los alienígenas se lanzaron a por ellos desde todas las direcciones, con la
determinación de que los protoss atrapados se quedasen donde estaban. Los fanáticos
abrieron un sendero acabando con algunos de ellos. Juras vio que los protoss alcanzaban
la columna de luz azul que representaba la protección. Al irse acercando a la distorsión, la
invisibilidad de la nave nodriza los ocultó de la vista.
El último fanático llegó al portal. Los zerg que lo perseguían se lanzaron en tropel. Martul
cortó a dos. El último fanático vaciló justo en el extremo del área cubierta, listo para
ayudar. Un brazo lo agarró y lo arrastró hasta la marea de cuerpos en movimiento. Las
cuchillas de Martul se agitaron hacia el brazo, pero era demasiado tarde: arrastraron al
fanático hasta el interior del grupo de alienígenas.
Martul saltó tras el fanático, sin hacer caso a su herida, con las cuchillas en movimiento.
Acabó con tres, ya cuatro. Pero el número de alienígenas era incontable y el otro fanático
desapareció en medio del caos. Martul certificó la muerte de su camarada, abrió las
cuchillas en un gran arco y saltó hacia atrás al área cubierta.
“De nada, Comandante”, respondió Juras. Aun con la sensación tranquilizadora del Khala,
la irritación habitual de Juras con los demás había vuelto a su máxima expresión.
Era la nave de Juras. Él la había diseñado y la pilotaba. Él había rescatado a esta joven
con ella y no iba a dejar que la utilizase para aumentar la carnicería. Si la fanática creía
que se iba a someter porque ella era una guerrera y él un científico, es que aún tenía
mucho que aprender.
Los ojos de la fanática se entrecerraron al sentir esas ideas formarse en él. “Esas cosas
mataron a mis guerreros”, dijo. “Mis amigos. Tú tienes el poder para destruirlos. Estamos
en guerra”.
“Te he salvado, Comandante. Eso será suficiente por ahora. Iremos a Aiur y hablaré con el
Cónclave. Debemos aprender más sobre esos zerg; quizás podamos encontrar una forma
de evitarlos, de dejarlos en paz”.
Martul se giró y miró atentamente a la puerta. “Entonces vayamos ir a Aiur. Estaré en los
camarotes de la tripulación, estudiando el funcionamiento de esta nave”.
“No creas que me vas a quitar el control del Moratun. Siempre lo conoceré mejor que tú y
respondo ante el Cónclave”.
“Llevas demasiado tiempo alejado de los tuyos, científico. Te has vuelto loco”, dijo ella.
“Cuando destruimos a los kalathi, creíamos estar haciendo lo correcto. Creíamos que
nuestros motivos eran los mejores y que no teníamos otra elección. Cuando nos dimos
cuenta de nuestro error, era demasiado tarde. Una vez que has destruido una inteligencia
alienígena, no se puede volver atrás. Por muy terribles que puedan parecer los zerg,
debemos aprender más; debemos comprenderlos. El riesgo es demasiado alto”.
Martul miró fijamente a Juras durante un instante, con una mezcla de rabia y pena. Se
giró y dejó el puente sin pronunciar una palabra más.
Juras hizo ascender al Moratun, lejos del planeta, de los zerg, de la devastación. Miró a la
profundidad del espacio. El universo en el que se encontraba no era como lo imaginaba.
Martul permanecía de pie junto a Juras. La tensión aún fluía entre ellos, algo que
incomodaba a los demás protoss. Juras tenía claro que el universo se había transformado
en un lugar mucho más duro y violento. Los protoss también habían cambiado en
consonancia, o quizás en reacción a ello. La joven fanática que estaba a su lado era un
ejemplo de ello. Quizás la presencia de Juras podría haber sido una influencia que
hubiese favorecido el equilibrio entre los suyos.
Juras había sentido la presencia reconfortante del Khala desde que se había despertado.
Sin embargo, tan cerca de Aiur debería llenar su interior con el calor y la comodidad de
miles de millones de mentes protoss. En su lugar había un vacío. Cientos de miles de
protoss habían muerto y su ausencia había dejado un vacío en el Khala.
“Debemos llegar a Aiur”, dijo, sintiendo la aprobación silenciosa de Martul y todos los
demás protoss. Llevó la nave al sistema y aceleró hacia Aiur, con un terror creciente. El
planeta parecía estar en paz desde la distancia.
Martul cojeó hacia otra consola de armas y tomó el control de algunas de las armas más
exóticas del Moratun. Cruzó la mirada con la de Juras por un momento. La tensión había
regresado: estaba lista para preparar las armas de la nave de este para un ataque y él
estaba listo para detenerla; tenía que haber esperanza para los zerg.
Las nubes entraron en erupción cuando zerg alados salieron disparados hasta rodear la
nave. Los devoradores atacaron escupiendo ácido corrosivo mientras los mutaliscos
formaban círculos en los flancos. Decenas de pequeños hostigadores chocaron contra los
escudos y explotaron. Muchos de los mutaliscos se ladearon, agitando las alas y con las
bocas circulares latiendo al intentar encontrar el vector por el que causarían más daños.
“¡Contacto!”, gritó un miembro de la tripulación. “Los escudos están cayendo más rápido
de lo que el cristal puede regenerar. ¡Debemos destruir a esas bestias!”.
“Debemos hacerlo”, dijo Martul agitando las manos alrededor de la consola. Entonces
paró. “Las armas no responden. Juras, ¿qué le pasa a tu nave?”
“Nada”, dijo con calma, guiando la nave a través del enjambre de zerg. “He tomado el
control de los sistemas de armamento. Estamos aquí para saber qué le pasó a nuestro
pueblo y ofrecerles ayuda. Aún no sabemos lo suficiente sobre los zerg para, sin más,
destinarlos al genocidio”.
“Tenía razón: ¡te has vuelto loco! ¡Esos hostigadores destruirán los escudos y después
¡tendremos mutaliscos y devoradores por toda tu preciosa nave!”.
“Escudos al 80%”.
“El Moratun puede aguantar bastante más daño y sobrevivir. Ya casi hemos atravesado la
capa de nubes. “, dijo Juras. Entonces aceleró dejando atrás a algunos zerg. Un nuevo
escuadrón de criaturas surgió del sol en formación de ataque.
Juras giró lo más fuerte que pudo. La enorme nave no estaba diseñada para maniobrar
con desenvoltura, y los zerg compensaron con facilidad.
“Escudos al 60%”.
En cuanto entraron en la capa de nubes más baja los recibieron más pequeños
hostigadores que chocaron contra la nave, sacrificando sus vidas para hacer un poco de
daño.
“Nuestro hogar está bajo el ataque de los zerg, y vamos a luchar contra ellos,” dijo
fríamente. “Activa los sistemas armamentísticos”
Zerg de todas las formas y tamaños iban tras ellos. Docenas más se movieron para
interceptarlos. Delante de ellos había incluso más.
“Escudos al 20%”.
“Te mataré”.
“Entonces los sistemas de armas estarán bloqueados para siempre y nos habrás devuelto
al Eón de Contienda”.
Una masa turbulenta de materia orgánica gris cubría el suelo de un horizonte al otro.
Había pequeñas montañas por todas partes, los restos de los antes dignos edificios:
templos, hogares, universidades. Bosques, lagos, montañas, todo había quedado
destruido. Una materia venosa y latiente lo cubría todo. Pequeñas criaturas rodaban por la
superficie, cavando para entrar y salir de la materia, moviéndose inconscientemente.
Martul estaba equivocada; su planeta natal no estaba sufriendo un ataque. Sufría una
ocupación.
“Escudos al 10%”.
Nuevas hordas de zerg volaron contra la nave, destruyendo los escudos, intentando llegar
a la superficie blindada de debajo.
Los zergling saltaban del suelo a su alrededor para aislarla. Juras aceleró, sabiendo que
no llegaría a ella a tiempo. Dejó salir un grito de horror sin palabras: esta protoss no
representaba ninguna amenaza para los zerg. No era una guerrera, ni una templaria. Ni
siquiera podría luchar para defenderse. No necesitaban matarla, no ganarían nada con
ello.
Se abalanzaron sobre ella y brotó una columna de sangre protoss del centro de la masa
de los zerg que se retorcían. Estaba muerta.
El tiempo pasó más lento para Juras. Sintió la urgencia de los que le rodeaban, sintió
cómo la nave se sacudía ante los ataques sin descanso, sintió la punta de la cuchilla de
Martul presionar más fuerte la parte de atrás de su cabeza. Pero todo eso tenía una
calidad inconexa, ya que no podría ser tan importante como lo que estaba viendo a través
de la consola.
Los zerg habían matado a un ser indefenso que intentaba huir. Además, lo habían hecho
sin motivo; tenía que pasar simplemente porque no era una zerg.
Juras sabía que otras vidas inteligentes podrían ser hostiles, que podrían poner sus
propios intereses por delante del de todos los demás. Pero él había pensado que detrás
de toda inteligencia había un espíritu guía, una comprensión de lo común. En ese
momento Juras lo entendió por fin. Los zerg no sentían empatía, ni compromiso.
Cualquier cosa que no fuese un zerg debía ser destruido. Había muchas percepciones
posibles y esta era lo opuesto a todo lo que amaba.
Juras llevó la nave más abajo de forma que sus armas pudieran acabar también con las
desagradables criaturas. La luz y la energía salieron del Moratun en todas las direcciones.
Al fin se había liberado la potencia completa de la nave nodriza. Los zerg se retorcieron
de dolor, calcinados, explotados. Los escudos del Moratun quedaron bañados en icor zerg
y de la parte inferior de la nave cayeron carne y vísceras.
“Toma el timón”, dijo Juras. “Tengo otra tarea”. Se desplazó a otra consola y consultó las
lecturas del escáner. Vio que otras naves nodrizas, después de ver la misma transmisión
que el Moratun, habían empezado a llegar. Se detuvieron en silencio y en el vacío en el
borde del sistema solar. Pero eso no era lo que estaba buscando Juras. Escaneó la
superficie en busca de formas de vida. Llegó un gran número de lecturas, pero buscó
entre los datos algo que no fuese zerg. Tenía que haber supervivientes ocultos o luchando
en alguna parte. Tenía que haber alguien que les pudiese hablar sobre el destino de su
pueblo. Juras los rescataría y se retiraría. Aiur pertenecía ahora a los zerg.
Juras y Martul permanecían de pie en la unidad médica. El Moratun lideraba ahora una
flota de naves nodrizas por la oscuridad. Las naves contaban con el personal mínimo: los
fanáticos originales que habían rescatado, sumados a los pocos supervivientes de Aiur y
algunas pocas guarniciones de otros planetas que habían encontrado.
A veces eran interceptados por algunos leviatanes de los zerg, pero la flota se ocupaba
rápido de ellos.
Un protoss yacía ante Martul y Juras, con los ojos apagados por el dolor, mientras la
unidad médica trabajaba para curar sus heridas. Cuando lo encontraron, sus
pensamientos ahogados en dolor hacían intuir un protoss que escapaba Aiur, pero había
perdido la conciencia antes de que pudiesen conocer su historia. Los otros supervivientes
que encontraron habían oído la llamada a la evacuación pero no habían sido capaces de
llegar al portal de distorsión. No tenían ni idea de a dónde habían ido los protoss. Juras
estaba impaciente por interrogarle, pero Martul había obligado a Juras a esperar hasta
que las lecturas de la unidad médica indicasen que el protoss estaba lo suficientemente
bien. El momento había llegado por fin.
“No sé desde cuando… “. Sus pensamientos estaban cubiertos por una nube de dolor, no
estaban claros. “Pasaba mucho tiempo bajo tierra…. podía… podía oírles enterrándose”.
Las imágenes brotaban de él: oculto en pequeños espacios bajo tierra, escuchando
durante horas el sonido revelador del excavar de los zerg. Momentos terroríficos, huyendo
a través de la oscuridad, esperando encontrar hidraliscos en cada esquina. Dejando atrás
a los caídos, sintiendo su miedo y su dolor mientras los despedazaban.
Juras tuvo que apartarse un momento para no quedar atrapado en la espiral de pesadilla.
“No… no están muertos… solo demasiado lejos”, pensó el protoss. Juras se inclinó hacia
delante, con una pequeña llama de esperanza que se encendía. “Portal de distorsión.
Durante la invasión… templarios tétricos…”. El protoss herido dejó de hablar. Juras y
Martul se miraron: los templarios tétricos eran una clase de los protoss, renegados que
habían huido de Aiur hacía mucho. ¿Podría estar alucinando este protoss? “Abrieron el
portal de distorsión a… mundo”.
“¿Qué mundo?”, preguntó Martul con cuidado, de forma que llegase a la mente del
protoss herido con ligereza.
“Muy lejos”.
“No lo sé…”
Juras sintió la mano de Martul sobre su brazo, arrastrándolo hacia atrás. Se giró para
mirarla. Puede que él le hubiese dado un sentido de equilibro a su visión del mundo, pero
ella había hecho lo mismo con él.
Su pueblo aún vivía, en algún lugar muy lejano. Juras y Martul liderarían a las naves
nodrizas por la oscuridad del espacio hasta que encontrasen a su pueblo, aunque les
llevase años.
Entonces Juras dejaría las naves nodrizas en manos de los protoss y llevarían el fuego y
la muerte a los zerg. Recuperarían lo que era suyo.
Juras había soñado con encontrar una inteligencia alienígena, con borrar la vergüenza de
la Intercesión de Kalath. Ahora había encontrado una inteligencia alienígena y su único
sueño era verla destruida.
FIN
Mudaling
Un relato corto de James M. Waugh
Siempre eran los malditos idiotas de Kel-Morian. En esta ocasión, estaban en medio en
uno de los momentos más oscuros de la humanidad: dos amenazas alienígenas estaban
causando estragos en el Sector Koprulu y los de Kel-Morian se dedicaban a amenazar los
intereses mineros del Dominio.
Sí, los de KM eran el motivo por el que Walden Briggs se encontraba en esta árida colonia
lunar dedicada a la minería sobre la órbita de Roxara y, al parecer, a años luz de Korhal IV
o de cualquier otra cosa que se pareciera por asomo a lo que él consideraba “civilización”.
O al menos eso es lo que él pensaba mientras caminaba hacia las cuevas repletas de
minerales que quedaban a unos ocho kilómetros junto con otros cuatro soldados del
escuadrón Zeta, engalanados con armaduras pesadas de potencia CMC-300.
La luna de Roxara era el lugar menos pintoresco de la galaxia, no había más
que polvo y rocas bajo un interminable lienzo de estrellas parpadeantes. Bueno, nada
más que polvo, rocas, estrellas y un montón de codiciados recursos.
―Oye, Jenkins ―dijo Hendrix con una voz que sonaba hueca a través del
sistema de comunicación de su casco―. Tengo uno para ti.
―Ya estamos otra vez ―interrumpió Wynne con su oscura carcajada como
de costumbre.
―Más vale que este sea gracioso ―dijo Jenkins mientras observaba la
enorme llanura que se extendía ante él. A lo lejos, podía ver refinerías y otras estructuras
en distintas fases de construcción. Parecía una ciudad de esqueletos y andamios
inacabados: la estructura ósea de lo que podría haber sido.
―Basta de charla, chicos. Este es amarillo. Puede que esta vez sea algo.
―Walden sabía qué reacción iba a obtener incluso antes de decirlo. Nada acerca de esta
misión parecía tener sentido para ninguno de ellos y él lo sabía.
―Oh, no, el Sargento dice que este puede ser un gritón. ¿Qué vamos a
hacer? ―El sarcasmo era evidente en la voz de Hendrix.
―¡Cállate, Hendrix! ―contestó Walden bruscamente.
―Vamos, Sargento, relájese. No ha habido ni un ataque zerg en cuatro
jodidos años, tampoco ha habido nadie que haya visto a los protoss y los cabrones de
Kel-Morian no son una amenaza real para nosotros después de todo lo que hemos
pasado. Vaya, de no ser así, habrían enviado algo más que el escuadrón Zeta y la basura
desfasada de la Confederación a la que llamamos armas y armaduras ―continuó
Hendrix.
―Llamarlo basura desfasada es quedarse corto. Eso es un cumplido para la
bazofia que tenemos. Eso quiere decir que, en algún momento, nuestros cacharros
sirvieron para algo ―añadió Jenkins mostrando una de sus sonrisas de ganador.
―¿A qué te refieres con ’quedarse corto’? ―preguntó Wynne, riendo.
―Para empezar, no sé cómo os dejaron entrar en el puto ejército ―intervino
Brody, la fuerza bruta del grupo―. Ahora, escuchad al Sargento y cerrad el pico antes de
que os pegue un tiro. ―Brody siempre era el hombre más intimidante de cualquier grupo
del que formara parte y lo sabía.
―Tampoco era un chiste tan bueno… ―dijo Hendrix tímidamente. A Walden
le gustaba tener a Brody cerca.
―Esos sacos de escoria de Kel-Morian pueden no parecer mucho
comparados con los zerg, pero eso no quiere decir que sus agentes no puedan sabotear
nuestras operaciones mineras aquí ―dijo Walden―. Además, tenemos órdenes y vamos
a seguirlas como buenos soldaditos obedientes, ¿me oís?
―Sí, sí, señor ―respondió Jenkins con un destello de sarcasmo brillando en
sus oscuros ojos.
La misión era simple. Cinco miembros del escuadrón Zeta debían dirigirse a
la cueva minera del Cabo de Binion para asegurarse de que no había ningún agente de
Kel-Morian conectando dispositivos nucleares a los procesadores en su interior. Bastante
fácil, aunque un uso poco común del personal militar. Para cuando los Zeta llegaron a la
entrada de la cueva se filtraban los últimos vestigios de luz del día. Las alargadas
sombras de los soldados se estiraban convirtiéndose en gigantes, aferrándose
desesperadamente a los últimos momentos de luz solar antes de desvanecerse en la
oscuridad que todo lo consume.
―¿No tenemos escáneres para esto, jefe? Quiero decir que no tiene mucho
sentido que nos enviaran hasta aquí para explorar una cueva. ―Hendrix se asomó a la
cueva.
-Mira, si hay alguien de KM aquí abajo, enviaremos un mensaje a Moria de
que no estamos jugando. Es cierto que no es muy normal, pero yo le veo la lógica ―dijo
Brody con severidad.
―No sé. Hendrix tiene razón, Brody, esto es raro ―añadió Jenkins.
Walden sabía que Hendrix y Jenkins tenían razón. Esta era una tarea poco
común para un escuadrón de soldados a los que habían sacado del servicio desde otro
planeta que se encontraba a un tiro de piedra. Pero, a pesar de eso, la única cosa en la
que Walden tenía fe era el Dominio. Era la única cosa que defendía, la única en la que
sabía que podía confiar. Claro que estaba al tanto de la chusma que veía al emperador
Arcturus Mengsk como a un tirano. Sabía todo lo necesario acerca de la escoria terrorista
como Jim Raynor y sus “Asaltantes”. Pero nada de eso tenía sentido para él. Corrían
tiempos oscuros, temibles, tiempos que daban más miedo que cualquier violación de la
“libertad civil”. En estos tiempos era necesario un líder severo como Mengsk.
Cuando Walden escuchó hablar de Chau Sara por primera vez, tantos años
atrás, tuvo la sensación de que el corazón se le salía por la boca. Estaba en Tarsonis. El
cielo era azul. Perfecto. Estaba en el parque Bennet, sentado en un banco leyendo un
artículo en su teléfono. Era un texto insignificante sobre una DJ que había salido de los
barrios bajos del oeste de la ciudad de Tarsonis y se había convertido en uno de los
reclamos para los clubes más importantes del planeta. Hasta recordaba su nombre, DJ
Atmosphere, y aquella foto en la que le miraba; una belleza de pelo oscuro con un rímel
azul abrumador. Entonces apareció un texto rojo parpadeante sobre su cara: “Chau Sara
incinerado por una raza alienígena todavía desconocida”. Recordaba lo surrealista que le
había resultado incluso mientras leía las palabras. ¿Raza alienígena? ¿Incinerar?
Y entonces se dio cuenta de la gravedad del asunto. Literalmente. Sus
rodillas se rindieron y cayó del banco del parque sobre la húmeda hierba. Conocía a
alguien que se había mudado a Chau Sara hacía poco tiempo, Rudy Russell, un colega
de la infancia que se había convertido en mecánico de satélites… Un colega que había
sido incinerado.
El miedo no tardó en filtrarse: la ansiedad de que cualquier lugar podía ser el
siguiente y nadie estaba a salvo. Ese miedo se convirtió en ira que llenaba su cuerpo
como si alguien hubiera vertido una taza de café en sus venas. Años después se
preguntaría si ese acaparador de titulares, Jim Raynor, había sentido aquella ira. El
desacuerdo con el gobierno era un lujo que podrían permitirse cuando la gente ya no
temiera las palabras “zerg” y “protoss”.
Así que no importaba lo poco común que pareciera esta misión, Walden no
iba a cuestionar sus fundamentos.
―Jenkins, no te pagan por dudar. Te pagan por matar. ¿Lo pillas? ¡Vamos!
―dijo Walden caminando hacia delante
―Vaya, Sargento, ni siquiera sabía que la mísera cantidad de dinero que me
dan se consideraba una paga.
―Jenkins sonrió, encendiendo las luces incrustadas en su armadura. Brody
empujó a Jenkins desde atrás. Jenkins sabía que no era inteligente devolvérselo.
Se habían separado en dos grupos de dos, y Hendrix, uno de los soldados especialista en
reconocimiento, solo. La cueva era húmeda, e incluso dentro de sus CMC presurizados el
aire se espesaba con el olor del musgo kladdical, una planta acre que crecía en la luna y
asfixiaba las paredes de sus cavernas.
Llevaban cosa de una hora buscando, cada uno de ellos siguiendo con
cuidado el mapa digital que les guiaba por el cuadrante que les habían asignado. Todos
estaban a punto de llegar a la conclusión de que la cueva estaba vacía.
―Bandai siete a Gallo… todo limpio por aquí, Sargento ―dijo Wynne
mientras sus luces rastreaban la oscuridad ante él mostrando poco más que un VCE sin
estrenar―. Excepto por ese olor. Recuérdeme que no vuelva a entrar en una cueva llena
de esta basura.
―Ya me aseguraré yo de eso, cielo ―dijo Brody golpeando el hombro de
Wynne―. Pero si yo pensaba que eras tú… Venga, vamos. Todo despejado.
―Recibido ―dijo Hendrix a través del comunicador―. Todo despejado aquí
también.
Walden y Jenkins continuaron por un lado distinto de la cueva. Walden
siempre tenía una asombrosa cara de póker, una con la que Jenkins sabía que era mejor
no meterse, pero en aquel momento Jenkins podía ver a través de ella. Las pobladas
cejas negras de Walden estaban fruncidas, como si intentaran agarrarse una a la otra. .
¡Confusión! Sí, eso es lo que transmitía esa mirada, pensó Jenkins. El Sargento está tan
confundido como el resto de nosotros sobre por qué estamos aquí.
Walden apretó la mandíbula y se dio cuenta de que Jenkins estaba
intentando analizarlo. ―No me mires así. Alégrate de haber conseguido unas vacaciones
con todos los gastos pagados en la luna de… ―Pero el sonido de rocas cayendo sobre la
tierra le interrumpió repentinamente―. Quietos, chicos. Puede que haya uno vivo aquí.
―¡Señal térmica! ―gritó Jenkins apuntando con su rifle gauss en dirección
al ruido―. A las doce, en ese agujero. Quizá tengamos a uno de KM después de todo.
Sal, chaval, porque, créeme, no quieres que vaya a por ti.
Lo que quiera que fuera que estaba desparramando las rocas se movía
deprisa. Los dos soldados continuaron hacia delante. ―Zeta, reunión en este punto a mi
señal.
―Sí, señor ―dijo Brody respirando fuertemente sobre el comunicador.
El ritmo cardíaco de Walden estaba por las nubes. Había escuchado que los
espías de Kel-Morian a menudo se armaban con detonadores nucleares y se volaban a sí
mismos por los aires al ser capturados, llevándose a todo el mundo por delante. Salvajes.
Los soldados permanecían callados debido a la expectación: en sus oídos
solo retumbaba el sonido de sus corazones. Walden respiró hondo y dio un paso hacia
delante.
Y ahí estaba: una sombra arqueada sobre la tierra. Sin previo aviso, Jenkins
disparó una ráfaga de espinas supersónicas. ―Muere, hijo de… ―El resto quedó
ahogado por el pesado sonido explosivo de los disparos.
―Alto el fuego… ¡Alto el fuego! ―interrumpió Walden. Jenkins soltó el
gatillo.
―Alerta cancelada. ―Walden apuntó con su luz a lo que estaba disparando
Jenkins: una gruesa babosa, grande, viscosa y autóctona de las cuevas de las lunas de
Roxara. Ahora no era más que picadillo de carne.
―Buen disparo, Jenkins ―comentó Walden. Después dijo por su
comunicador―: No era más que una de esas babosas z. Creía que habían acabado con
todas las formas de vida antes de empezar a excavar… Nada de qué preocuparse.
―Diablos. La pobre cosa se ha cruzado con los soldados equivocados ―dijo
Jenkins intentando disimular su bochorno.
―Idiota. ―Wynne se rio por el comunicador.
―Vale, chicos, reagruparos en alfa nueve tango. Parece que podremos
volver a casa pronto y cenar unas magníficas ratas del Dominio. El Cabo de Binion está
oficialmente limpio. ―Ratas era el término cariñoso para raciones, la comida envasada
que todo el mundo en el cuerpo de soldados estaba obligado a aceptar como “comida”.
―¿Por qué no freímos algunas de esas babosas z en su lugar…? Esa jodida
cosa tiene que saber mejor ―añadió Wynne. Su risa, esta vez, fue contagiosa.
Hendrix ya les estaba esperando fuera con su corpulenta figura deformada por el brillo
fantasmagórico de la luz planetaria de Roxara.
―Vaya, qué situación más extraña ―dijo Brody con aspereza―. Se me
hace raro que no seas el último como de costumbre, arrastrando tu vago trasero.
Hendrix tan solo le miró. Wynne rio socarronamente detrás de Brody.
―Joder, no ha llegado puntual ni una vez en su vida.
Al fin Hendrix sonrió y dijo: ―Chistes ―crípticamente, antes de bajarse el
visor y cubrir su cara.
―Quizás sí se pueda enseñar nuevos trucos a un perro viejo… Vale, hemos
terminado aquí. Jenkins, ¿tienes el informe de datos? ―preguntó Walden.
―Correcto, señor.
―Moveos. Nos espera un agradable paseo bajo las estrellas. ―Walden
inició el regreso.
Los soldados formaron una única fila guiada por Walden como si fuera la
cabeza de una oruga de neoacero azul arrastrándose bajo la noche desolada de la luna.
―Oye, Hendrix, ¿no tienes ningún chiste para nosotros? ―preguntó Wynne
riendo como un colegial travieso esperando a ser regañado.
―Puto Wynne ―dijo Brody.
―Vaya, perdóname por preguntar.
El centro de mando se alzaba en la distancia y, después de una caminata de
ocho kilómetros, a Walden le pareció una de las vistas más bellas que jamás hubiera
contemplado. Una vez dentro, el escuadrón Zeta realizó la rutina habitual:
comprobaciones de seguridad, quitarse la armadura y sentirse aliviados.
―Vale, señoritas. Descansad. Nos vamos a las 2700. Enviaré los datos a los
mandos. ―Todos bromearon como de costumbre antes de irse por caminos separados.
Eran una familia, disfuncional, pero una familia al fin y al cabo.
―¿Crees que este centro de mando tendrá póker? ―preguntó Wynne.
―Apuesto a que sí. Si tú juegas, yo también… Me vendría bien un aumento
esta semana ―contestó Jenkins.
Todo el mundo estaba de buen humor a pesar de la extraña misión. Bueno,
en realidad no. De hecho, Hendrix no había hablado mucho. Ahora que se había
marchado, empezó a ocupar los pensamientos de Walden mientras caminaba por los
corredores metálicos. No es habitual en él estar tan callado. ¿Por qué no me he dado
cuenta antes? Debería hablar con él por la mañana. A lo mejor la misión le ha asustado.
Un buen sargento necesita conectar con sus hombres y estar dispuesto a ablandarse de
vez en cuando.
Pero esa línea de pensamiento pronto se desvaneció cuando abrió la puerta
de su camarote. Le gustaba que, para variar, hubiera literas dentro del centro de mando.
No había nada como la sensación de la hora después de haberse quitado el traje CMC-
300 después de todo el día. Era como renacer.
Walden estaba en calzoncillos y camiseta, tendido en algo que podría considerarse una
cama, viendo la UNN, la red de noticias del Dominio en una holopantalla. Poder estirar las
piernas sin la molestia del neoacero seguía resultando agradable, pero no estaba
tranquilo, ni mucho menos. La reportera de la UNN, Kate Lockwell, estaba contando una
noticia acerca del acto terrorista más reciente de Jim Raynor en Halcyon. El muy cabrón
había volado un colegio, en nombre del desafío contra lo que él llamaba un “gobierno
imperial corrupto que explota a sus propios ciudadanos”. ¿Cómo podía un hombre vivir
consigo mismo después de hacer algo así? Yo elegiría un régimen imperial antes que uno
terrorista sin dudarlo… Y pensar que algunos le llaman héroe. La cara de Raynor
aparecía en la pantalla. Parecía diferente del hombre que aparecía en los objetivos de los
campos de tiro del Dominio. Se había dejado el pelo largo y el peso de los años que había
pasado a la fuga había hecho mella en su rostro: parecía mayor, quizá más triste.
Un fuerte grito obligó a Walden a incorporarse. No había oído un grito como
ese desde los últimos días de la Guerra de Razas. Días que prefería olvidar. Saltó de su
cama justo a tiempo para contestar a los golpes contra su puerta.
Brody cayó sobre él en un charco rojo. Su estómago estaba rajado y la
sangre caía, sangre y tripas literalmente. Su cara estaba pálida y se agarró
desesperadamente a la camisa de Walden hasta que se rasgó.
―Oh, joder, joder, joder. ¡Aguanta, Brody! ¡Aguanta! ―Walden se arrodilló,
abrazando al tembloroso cabo.
―Hendrix… ―consiguió decir Brody ―, Hendrix no es Hendrix. Es… es…
―¿Qué es, Brody? ¿Qué?
―Zerg ―susurró mirando hacia arriba sin moverse―. Zerg. ―El susurro se
volvió más débil y su seca respiración se detuvo.
¿Zerg? ¿Hendrix es un zerg? Aquello no tenía sentido. Pero entonces
Wynne y Jenkins llegaron corriendo por el pasillo.
―Sargento… núcleo del reactor. Esa cosa está en el núcleo del reactor.
Vamos. ―Ambos tenían fusiles de dardos y estaban totalmente decididos a atrapar a su
presa. Sin pensar, Walden salió corriendo, olvidando su pistola.
―¡Tenemos que llevar a Brody a la enfermería! ―ordenó Walden.
―Es demasiado tarde, Sargento, no sobrevivirá ―dijo Jenkins ―. Tenemos
que asegurarnos de que nadie más acabe así.
―¿Qué cojones estamos persiguiendo? ―preguntó Walden, jadeando y su
ritmo cardíaco en aumento.
―Hendrix no es Hendrix. Acabábamos de terminar la partida de póker
cuando lo pillamos en la sala de operaciones buscando códigos de seguridad. ―Jenkins
estaba farfullando mientras corría al ritmo de un atleta profesional―. Cuando le pregunté
qué coño estaba haciendo, se giró, me sonrió y se fue. Le cogí por el brazo y me dio un
puñetazo… como no me lo habían dado nunca. ―No mentía acerca de eso, la cara de
Jenkins tenía la parte superior de un ojo hinchada.
―Echó a correr. Brody… Brody le hizo un placaje ―escupió Wynne―.
Entonces él… joder… él… Hendrix cambió. No era más que babas y tripas, como una
persona del revés. Él… eso… su mano se convirtió en un hueso… como una cuchilla…
y… la usó para apuñalar a Brody en el estómago.
―Pero Brody fue capaz de dispararle y le alcanzó. Le hirió antes de que
huyera ―añadió Jenkins.
―¿Dónde cojones están los de seguridad? ―consiguió decir Walden.
―Poniéndose los trajes, Sargento. Escuchan la palabra zerg y de repente
todo son CMC y gauss ―respondió Wynne. Esta vez su voz no contenía ni el más leve
indicio de risa.
La cabeza de Walden no paraba de dar vueltas. ¿Cómo podía Hendrix ser
un zerg? ¿Qué le iba a decir a la mujer de Brody? ¿De qué diablos estaban hablando?
Estaban siguiendo un rastro de sangre esparcido por el suelo, pero no era
sangre terran, de ningún modo. Se coagulaba en espesos trozos de caos protoplásmico
que resultaban nauseabundos.
―Tenemos que atrapar a esa cosa antes de que escape ―dijo Jenkins
mientras doblaban una esquina, siguiendo la biomateria a través del corredor metálico
hacia una puerta acorazada.
Wynne abrió la puerta rápidamente. Dentro, tirado en el suelo en un charco
de sangre se encontraba el cadáver reciente de un piloto de VCE. Sus ojos sin vida les
observaban. Su barba estaba empapada por su propia sangre, y su expresión mostraba
sorpresa y arrepentimiento.
―Se fue por aquí ―dijo Wynne siguiendo el rastro de materia hacia una
trampilla.
―Sargento, quédese aquí y haga que los de seguridad vayan por aquí en
cuanto lleguen. Nosotros iremos a por esa cosa ―insistió Jenkins.
―Lo siento, soldado. Eso no va a pasar ―ordenó Walden, aunque cada
fibra de su ser no deseaba más que asentir―. Jenkins, esta es mi responsabilidad. Tú te
quedas atrás y te aseguras de que seguridad sepa que Wynne y yo continuamos la
persecución en los túneles de procesado. Entrégame tu fusil de dardos.
―Sí, señor ―respondió Jenkins entregando el arma.
Walden comenzó a bajar la escalera que llevaba a las oscuras y vaporosas
profundidades del núcleo del reactor liderando el camino.
Los chillidos que llegaban desde abajo eran insoportables. “¡SKRIIII, SKRIIII, SKRIIII!” Era
el sonido de un animal herido que buscaba un modo de salir, fuera cual fuera. “¡SKRIIII!”
Vale, eso era un zerg. Walden había pasado tiempo suficiente en las trincheras luchando
contra esos monstruos como para saberlo.
Sus pies descalzos tocaron el metal caliente del suelo. Sus dedos
chisporrotearon como si estuviera caminando sobre carbón ardiendo. Maldito proceso de
fusión. Tosió, tragándose el vapor.
―Los zerg no están hibernando como dicen, Sargento. Parece que ahora
caminan entre nosotros. ―Wynne se movió hacia delante, con el fusil de dardos en alto
esperando para reventar a la criatura en cuanto tuviera oportunidad. Pero sus palabras
permanecieron. Parece que caminan entre nosotros. Por algún motivo aquello no parecía
posible para Walden.
―¡SKRIIII! ―¿Venía de la izquierda? No, derecha. ¡Espera! ¡DELANTE! La
criatura estaba cargando concienzudamente contra Wynne. Tenía forma de humanoide,
todavía mantenía muchos de los rasgos de Hendrix, pero incluso a través del vapor se
podía ver claramente que su cuerpo estaba mutando, cambiando, parte humano, parte
zerg: parecía una persona que hubiera pasado por una picadora de carne y hubiera salido
siendo medio insecto. Wynne disparó, pero solo consiguió que la criatura lo tirara de
espaldas antes de introducir su cuchilla de hueso en su tripa con un fuerte grito animal. Lo
apuñaló repetidas veces, retorciendo la cuchilla de hueso una y otra vez.
―¡Sargento! Oh, joder, eso duele. ¡Dispare! ¡Dispare! Quita de ahí…
¡Sargento! ―Wynne gritó, el dolor era insoportable.
Walden estaba congelado, paralizado por lo que estaba viendo. Esto no
puede estar pasando. ¡Esto no puede estar pasando, joder! Le ordené que viniera. Pude
haberle ordenado que se quedara atrás.
―¡Ahhhhhhhhhh! ―gritó Wynne.
Entonces una punzada de racionalidad golpeó a Walden y apretó el gatillo.
Pero no disparó al zerg, sino que disparó una aguja a la cabeza de Wynne, acabando con
su sufrimiento. No podía permitir que Wynne muriera así. Apuntó el fusil de dardos hacia
el zerg, que ahora se estaba alejando, mezclándose con el vapor.
La cara del zerg le devolvió la mirada. Pero ya no era la cara destrozada de
Hendrix… era la de Wynne. La cara de Wynne le miró, sus ojos quemaron el alma de
Walden, acusándole. Walden no podía apretar el gatillo y matar a Wynne dos veces. De
ningún modo. Todo lo que podía escuchar eran las atroces carcajadas de Wynne
resonando en su mente. Y entonces la criatura se fue, desapareció en la niebla.
Para cuando Walden hubo subido la escalera hasta la bahía principal del núcleo del
reactor, estaba exhausto, emocional y físicamente. No estaba exactamente preparado
para afrontar lo que vio. Un equipo de científicos del Dominio se encontraba allí, con los
brazos cruzados, preparados para saludarle como si hubieran estado esperando allí todo
el rato. Junto a los científicos había un escuadrón completo de soldados con blindaje de
potencia y grandes rifles gauss. En el suelo, en un océano de sangre, se encontraba
Jenkins, muerto.
―¿Qué cojones está pasando aquí? ―dijo Walden, intentando evaluar la
situación―. ¿De dónde ha salido este escuadrón? No son de seguridad: ¡son del cuerpo!
―Respire hondo, sargento Briggs. Acaba de prestar un gran servicio al
Dominio. Eso a lo que se ha enfrentado es los que llamamos un ’mudaling’ zerg. La Reina
de Espadas ha estado ocupada refinando las habilidades de su asquerosa especie.
―Usted… ¿usted conocía estas cosas? ¿Qué cojones le ha pasado a
Jenkins? ―Walden había experimentado demasiado en las últimas horas para dirigirse
con el decoro apropiado al científico cuyo uniforme señalaba que era un oficial, un
capitán.
―Vigile esa lengua, Sargento ―dijo uno de los soldados. Tenía la feliz
mirada de uno de los criminales resocializados que habían sido redimidos para su uso en
el servicio militar. Walden siempre había creído en el programa de resocialización. El
Dominio decía que era coger a criminales y otorgarles el don de la esperanza, un nuevo
comienzo. Pero los soldados de aquí no parecían muy distintos de los criminales que se
había encontrado en el enfermizo barrio bajo de Tarsonis antes de que los zerg tomaran el
planeta y mucho menos ahora que le apuntaban con sus rifles a él, a un sargento soldado
que acababa de sobrevivir al infierno.
―Entregue su pistola, Sargento, solo queremos hacerle algunas preguntas
acerca de su experiencia ―dijo el científico, tendiendo su mano―. Necesitamos saber
todo lo que podamos sobre estos mudaling. Pueden tomar el aspecto de nuestros
soldados e infiltrarse en nuestras instituciones. Han enviado impresiones psiónicas que
han llevado a nuestras tropas a creer que todo iba bien. Este es un enemigo muy
peligroso, ¿no cree? Uno acerca del cual debemos saberlo todo para garantizar la
seguridad del Dominio. Sus registros indican una lealtad extrema… Fue uno de los
motivos por los que les elegimos a ustedes, al escuadrón Zeta. Ahora, por favor, la pistola.
―¿Qué le ha ocurrido a Jenkins? ―Walden preguntó de nuevo, apoyándose
en la fría pared de metal tras él. Su cordura se estaba escabullendo lentamente.
―El cabo Jenkins ha tenido que ser neutralizado. Se estaba resistiendo ante
un comandante. Voy a tener que pedirle una vez más, Sargento, que entregue el fusil de
dardos. ―El Capitán extendió la mano enérgicamente.
―No… oh, no. ―Todo empezaba a tener sentido: la misión que parecía
totalmente equivocada, Hendrix, la cueva minera que no estaba en funcionamiento
durante la hora punta, todo. ― Todo esto… era un experimento. ¿Para poder ver cómo
funcionan estas cosas?
―Bueno, no podíamos usar resocializados, ¿verdad? Teníamos que ver lo
adaptables que son los mudaling. Sargento, el Dominio tiene que tomar decisiones
difíciles para proteger a su gente. Corren tiempos oscuros y hay que tomar medidas
extremas. ―Sus palabras hirieron a Walden―. Ahora, entregue…
¡BAM!
Solo hizo falta un disparo para callarlo. Un disparo para detener las palabras
que sonaban como una risa kármica. Durante toda su vida, Walden había visto el universo
en blanco y negro, era más fácil así. El mudaling tenía el aspecto de Hendrix. Como si
fuera uno de nosotros. Este pensamiento le hizo sonreír mientras su cuerpo era acribillado
con agujas de 8 mm.
Su cuerpo se estaba desgarrando mientras los soldados disparaban, pero,
por algún motivo, la única cosa en la que podía pensar era el reportaje de la UNN sobre
Jim Raynor, que había estado protestando contra las atrocidades del Dominio todo este
tiempo. Fue ahora, cuando todo el universo se estaba oscureciendo, cuando Walden se
dio cuenta de que las cosas no siempre son lo que parecen. El universo tenía zerg que
parecían hombres y hombres que eran mucho peores que los zerg.
―¡El cabrón ha matado al Capitán! ―dijo uno de los soldados.
―Joder, es una pena ―dijo uno de los científicos ignorando al soldado―.
Nos habrían venido bien unos cuantos datos más de ese.
―No pasa nada ―dijo otro científico, limpiando las salpicaduras de sangre
de su bata de laboratorio―. Tenemos dos mudaling más en estasis. El escuadrón Tau
está a distancia de viaje.
―Que así sea ―dijo el primer científico, girándose para marcharse―. Y
limpiad este desastre.
FIN
Proyecto Blackstone
Mensajes Internos
Proyecto Blackstone :// AYUDANTE 33-27_V3.1974
# 01 Mensaje
De: Dr. Helek Branamoor
Para: Equipo de investigación
Responder
Responder
# 02 Diario personal
Dr. Talen Ayers
Diario personal
Ludwig van Beethoven dijo: "Las notas suenan, rugen e intentan tomarme por
asalto hasta que las dispongo en partituras". Estas sabias palabras me han acompañado
a lo largo de toda mi carrera.Beethoven fue un brillante compositor ampliamente olvidado
por los terráqueos errantes que han echado raíces aquí, en el sector Koprulu. Inicio este
diario con estas palabras con la vana esperanza de que mi trabajo aquí alcance algún día,
en el campo de la ciencia, el conmovedor legado musical que esa gran alma cedió a la
humanidad. No, la modestia nunca ha sido uno de mis fuertes. La modestia no me sacó
de la fría e incómoda casucha de granjero de una sola habitación en la que nací. La
modestia no me concedió los máximos honores en la Universidad de Tarsonis y un doble
doctorado en la Academia de Korhal, como tampoco ayudó a que mi principal obra se
convirtiese en el primer tratado sobre xenobiología o a que acabase siendo un éxito de
ventas según el Augustgrad Times. La modestia ya tiene su sitio: se encuentra
bloqueando cómodamente las gargantas de aquellos carentes de la suficiente ambición
como para propinar un gran mordisco al universo.Desgraciadamente, fue esa misma falta
de modestia la que me trajo aquí. ¿Cómo podrían los siempre atentos ojos del Dominio
ignorar los innegables esfuerzos de mi mente? Una mente que Michael Liberty denominó
como "un tesoro interplanetario" en su reportaje para la UNN. ¿Cómo podrían los
gerifaltes del ejército del Dominio resistirse a intentar someter mis valiosísimas neuronas
a sus órdenes? Ahí estaba yo, publicando importantes estudios para consumo de las
pobres masas… Sí, ahí estaba, sin ayudar a esos malditos idiotas a convertir los
conocimientos en armas. De acuerdo: no compartía mi trabajo simplemente por caridad;
esas pobres masas me estaban haciendo rico. Según Ken, mi agente, las ventas de Ayers
habla sobre alienígenas habían alcanzado los 10 millones.Eso sucedió solo una semana
antes de que fuera violentamente reclutado en mi dormitorio… por un fantasma. Sí, ya sé
que parece sacado de una novela de Dickens. Pero, a diferencia del secuestrador
nocturno de Scrooge, mi fantasma estaba armado con un cuchillo, un rifle y la habilidad
de utilizar la telequinesis para hacerme perder el control de mi vejiga. Pueden hacer eso,
¿verdad?Sea como sea, aquí estoy. Las instalaciones de Blackstone son estrechas,
sofocantes y adolecen de una terrible ausencia de ventanas. El jefe del proyecto es tan
arrogante que todavía me pregunto cómo consiguieron que su enorme cráneo cupiese en
este diminuto asteroide. Y para terminar de rematar, parece que no le he causado
precisamente una gran impresión al bueno del Dr. Branamoor, por lo que se ha entregado
a la tarea de hacerme la vida imposible en este lugar. Pero sorprendentemente mi
atención no se centra en mi actual malestar sino en los increíbles recursos que tenemos a
nuestra disposición. He trabajado en algunos de los laboratorios más prestigiosos del
sector Koprulu y nunca había visto herramientas con tal potencia y precisión. Ni tampoco
me había encontrado con tal cantidad de muestras raras y únicas de tejido alienígena.
Cuentan los rumores que Branamoor tiene contactos en el mercado negro, y la verdad es
que prefiero no saber más del tema. Este proyecto me ha dado acceso a especímenes
completos de larvas de zerg, y he presenciado cosas que han hecho volar mi imaginación.
Cosa maravillosas. La posibilidad de curar a la raza humana a niveles que no nos hemos
atrevido a imaginar ni en nuestros sueños más audaces.
TA
_fin de la transmisión
234.343 2
# 03 Mensaje
De: Dr. Talen Ayers
Para: Dra. Talise Cogan
Disección de zergling
Quería mandarte una breve nota resumiendo mis descubrimientos durante los
procedimientos de esta mañana. La disección de las mutaciones de la sucesión zergling-
pesteling (de A a RR) trajo más preguntas que respuestas, y quería ver si tus
conclusiones eran las mismas que las mías.El espécimen Sujeto L parece haber
absorbido de manera exitosa el material genético de los pseudohongos termófilos de
Sorona, mientras que los especímenes anteriores (A a K) experimentaban cierto grado de
rechazo en las áreas en las que había crecido el tejido extraño. El Sujeto L parece
representar un punto de inflexión para la especie, el punto en el que las células zerg,
increíblemente receptivas, finalmente integran y aceptan la química xenocelular como
propia.La adaptación y la, por decirlo de algún modo, intencionada velocidad hacia las
nuevas características evidenciadas por los individuos tras el punto de inflexión, fueron
significativas. Aunque las mutaciones visibles en los sujetos de A a K fueron mínimas y
sutiles, las pertenecientes a los sujetos de M a RR eran variadas, complejas e incluso
espectaculares. Casi como si existiese un reconocimiento en el interior del bioma zerg, a
nivel celular, de que se ha superado el obstáculo. ¿Están hablando las células unas con
otras? Los casos de mutaciones desenfrenadas e inesperadas tras ese punto son casi
incalculables.Las notas proporcionadas por el doctor Branamoor respecto a la
sincronización y frecuencia de este estallido de nuevo tipo de zergling, el "pesteling",
fueron realmente esclarecedoras. Parecen realizadas por un investigador a pie de campo,
un testigo de tal manifestación. Me pregunto si podríamos ponernos en contacto con esta
persona. Me gusta cómo piensa.
TA
Responder
TC
_fin de la transmisión
234.343 2
# 04 Registro de conversaciones
18:00:00 (hora estándar de Blackstone)
Dr. Talen Ayers
Dra. Talise Cogan
T. Ayers
Ah, genial, estás conectada. No creía que volverías tan pronto de cenar.
T. Cogan
Sí, bueno, tenía que inventarme una excusa para librarme del doctor Held y su para
nada fascinante monólogo sobre la mitosis celular de los protoss. Ese tío es un pelmazo.
Por no hablar de sus nulas habilidades sociales...
T. Ayers
¡Ja! Parecía que iba a estar comiéndote la oreja hasta bien entrada la madrugada,
Talise. Eres la Houdini del escapismo en lo respecta a conversaciones.
T. Cogan
¿Quién? Doctor Ayers, ¿ese es otro de tus adorables aunque ya olvidados héroes
de la vieja Tierra? Ya sabes que no soy historiadora.
T. Ayers
Tienes razón, perdona. Lo que quería decir es que te has librado del cotorreo de
Held. ¿Crees que podríamos hablar sobre lo que hemos averiguado hoy? Desde que
Branamoor permite la compartición de datos mediante blocs de notas vinculados, prefiero
comparar nuestras notas por este medio. Creo que la discusión animada proporciona una
mayor comprensión que los meros hechos empíricos.
T. Cogan
¿"Animada"? Sabes que estos chats están igual de vigilados que nuestras notas de
investigación, ¿verdad? Es difícil que sienta un mínimo de animación cuando los matones
de Branamoor están atentos a todo lo que decimos.
T. Ayers
Bueno, creo que simplemente tenemos que aceptar la existencia de ese grupo de
oyentes. Tal vez si nos los imaginamos como una panda de fans apasionados resulte más
fácil, ¿no? Admiradores ansiosos por escudriñar todos nuestros descubrimientos.
T. Cogan
Doctor Ayers, puede que tú te hayas acostumbrado a tener fans. Dios, a veces creo
que ves a todo el mundo como parte de tu fiel audiencia. Pero esa idea no me ayuda en
absoluto. ¿Podemos ir al grano?
T. Ayers
Ningún problema. Solo intentaba ayudar.
T. Cogan
De acuerdo. Entonces... Las notas de la doctora Sandra Loew. ¿Las has
examinado? Realizó algunos avances interesantes con priones, utilizándolos como vector
para influir en la neurología zerg. Aunque... Por lo que he visto, parece que comenzó a
experimentar demasiado rápido.
T. Ayers
Sí, he visto todo el material recuperado. La doctora Loew era algo... ¿Cómo
decirlo? Estaba entusiasmada con su investigación. Tenemos varios volúmenes de
material, y cada palabra está sumamente relacionada con el control del comportamiento
de los zerg. Tenía una capacidad de concentración encomiable.
T. Cogan
Otros lo llamarían obsesión compulsiva, pero esa no es la cuestión. Sea como sea,
puso en práctica sus teorías antes de contar con unos parámetros lo suficientemente
seguros. Parece ser que su querido hidralisco no era tan manso como ella creía.
T. Ayers
¿"Dennis"? ¡Es verdad! Cuando un investigador pone nombre a su sujeto, sabes
que ha perdido cierto grado de distancia racional. No dejaba de hablar de la criatura.
T. Cogan
Sí. ¿Y viste cómo le devolvió él esa devoción? Otra razón por la que me alegro de
que hasta ahora nuestra investigación se haya limitado a sujetos muertos.
T. Ayers
"Hasta ahora" es la frase clave. ¿Crees que esos sonidos que vienen de las
estancias rojas provienen de la caldera? Branamoor está poniéndonos a prueba con
investigaciones ya concluidas para ver cómo operamos. Pronto comenzaremos con
especímenes vivos.
T. Cogan
Me temo que tienes razón. He escrito el resto de mis conclusiones; mañana por la
mañana te envío el resumen. Creo... Creo que ya me voy a ir a dormir.
T. Ayers
La idea de encontrarse con otro Dennis ha echado a perder la conversación, ¿eh?
T. Cogan
Un poco. Por otra parte, parece que mañana es un día grande: ha llegado una
nueva lanzadera con un contenedor isotérmico procedente de Choss. Me da que vamos a
abrir un gran paquete del profesor Champlain.
T. Ayers
¿Champlain? ¿De Investigaciones Especiales?
T. Cogan
Eso es lo que decía en la caja. "Champlain, IE".
T. Ayers
Interesante. Me pregunto qué nos ha enviado el mayor experto en mutaliscos.
T. Cogan
¿Un mutalisco? Parece la respuesta obvia...
T. Ayers
Talise, debes de estar cansada. ¿Has diseccionado alguna vez un mutalisco?
T. Cogan
No, pero... Ah, vale, es verdad. Hemoglobina ácida volátil. Se me había olvidado.
T. Ayers
El campo de estudio del pobre profesor sigue disolviéndose frente a sus ojos. Lo
que solo hace aumentar mi curiosidad: ¿qué leches nos ha enviado?
T. Cogan
Bueno, el contenedor parecía demasiado grande como para ser un mutalisco.
Estaba tan ensimismada viendo cómo los marines la descargaban que casi ni me fijé en el
nuevo miembro de nuestro equipo cuando desembarcó.
T. Ayers
¿Han reclutado a otro pobre diablo? Fantástico. ¿Te dijo cómo se llamaba?
T. Cogan
No te emociones, doctor Ayers. Era algo... raro. Pero no en el sentido del doctor
Held. Era realmente distante. Como si su mente no estuviera en la misma habitación que
nosotros, no sé si me entiendes.
T. Ayers
Supongo que sí. Bueno, ya sabes que para entrar en nuestra línea de trabajo hay
que contar con habilidades únicas, Talise. La xenociencia siempre proporciona extraños
compañeros.
T. Cogan
Esa es otra. Me dijo que su especialidad era la arqueología.
T. Ayers
Qué extraño. ¿En qué podría ayudar un arqueólogo a un laboratorio de
investigación dedicado a la biología alienígena?
T. Cogan
Te aseguro que no tengo ni la menor idea. Dijo que se llamaba Ramsey. Jake
Ramsey.
_fin de la transmisión
234.343 2
# 05 Registro de conversaciones
21:34:00 (hora estándar de Blackstone)
Dr. Talen Ayers
Jake Ramsey
T. Ayers
Escuche, señor Ramsey. No sé muy bien por qué está usted aquí, pero si le grita a
Branamoor en medio de una reunión tiene todas las papeletas para que lo tiren por la
escotilla.
J. Ramsey
¿Branamoor? ¿Te crees que me da miedo ese dictador de tres al cuarto? He tenido
a todo el Dominio pisándome los talones durante años, doc. El propio Mengsk hizo
que...Da igual. No quiero meterme...No pienso quedarme aquí de brazos cruzados
mientras sigue con sus sádicas excusas para continuar con sus "experimentos".
T. Ayers
Mire, sé que la disección no figura en su modus operandi, pero es lo normal en
biología. Necesitamos analizar estos xenos si realmente quiere entender cómo funcionan.
Imagine, no sé, imagínese intentando averiguar el propósito de una antigua construcción
sin entrar en ella.
J. Ramsey
¿Xenos? Se llaman protoss, Dr. Ayers. Son una raza tan compleja y única como la
humana. Sufren, sienten miedo y se desesperan. Y en estos momentos uno de tus
colegas los está despellejando vivos.
T. Ayers
¿Cómo? ¿Que el Dr. Held está experimentando con protoss vivos? Pero no...Si la
vivisección no es...Sabía que terminaríamos trabajando con sujetos vivos, pero siempre
pensé que serían zerg. ¿Está usted seguro?
J. Ramsey
¿No oyes los gritos?
T. Ayers
Señor Ramsey, los protoss no pueden gritar.
J. Ramsey
Por supuesto que pueden. ¿Cómo es posible que no oigas...?No importa. Sabes
que estoy diciendo la verdad. Y lo peor de todo es que permites que esto ocurra. ¿Cómo
puedes estar a favor de la tortura de seres vivos como tú y como yo?
T. Ayers
Bueno, tal vez no sea la mejor opción, pero Ramsey, joder, ¡que los protoss son
enemigos de la humanidad! No sé qué es lo que Held les estará haciendo exactamente,
pero seguro que no estaría aquí si no fuera importante. A veces hay que tomar decisiones
duras por el bien mayor.
J. Ramsey
Mírate, pareces un pregonero del Dominio. Los protoss nunca fueron el enemigo.
Solo hicimos lo que había que hacer.
T. Ayers
¿Hicimos?
J. Ramsey
Hicieron. Quería decir "hicieron". Es que...No sé si te has dado cuenta a estas
alturas, pero no he venido aquí por mis estudios... aunque está claro que un enfoque
arqueológico no os iría nada mal. He venido porque he compartido...Se podría decir que
he experimentado una afinidad única con su raza.
T. Ayers
¿Una "afinidad única" con la raza que carbonizó todo Chau Sara sin ni siquiera
inmutarse? Cientos de miles de colonos inocentes calcinados. Sin previo aviso. Sin
ninguna explicación. Joder, a los zerg los puedo entender; no es difícil comprender a unos
animales hambrientos. Pero es que los protoss solo son... alienígenas, en el sentido más
genuino de la palabra. No quiero ni preguntar qué puede hacerle a una mente humana el
compartir cualquier tipo de "afinidad" con ellos. Disculpe mi falta de tacto, señor Ramsey,
pero no puedo evitar preguntarme de qué bando está usted en estos momentos.
J. Ramsey
Lo de Chau Sara fue trágico, es cierto, pero los zerg se habían establecido allí. Si
los protoss no hubieran intervenido, esos monstruos habrían consumido toda la vida del
planeta para luego abandonarlo y trasladarse a otro. Los protoss se llevaron vidas que ya
estaban perdidas. Les ofrecieron un final rápido e indulgente; iban a devorarlos vivos.
T. Ayers
Qué amable, de verdad, eso de ofrecerles morir abrasados por las llamas. Almas
caritativas.
J. Ramsey
¿Cuántas vidas se han podido salvar gracias a su intervención, doc? Me estabas
hablando de elegir bandos, ¿no? Te podría hacer la misma pregunta. Mengsk y sus
matones han cometido atrocidades mucho peores que los protoss. ¿Ese es el bando al
que apoyas?
T. Ayers
Estoy en el bando de la humanidad, señor Ramsey. Tal vez no tengamos la historia
más prometedora que cabe esperar, pero solo intentamos sobrevivir. No sé si se ha dado
cuenta, pero este rincón del espacio es peligroso. Dos poderosas razas alienígenas están
acabando con nosotros, con todos nosotros. Le juro que el sector Koprulu no será
suficiente para ellos. Ni a los zerg ni a los santurrones de sus protoss les gusta dejar una
tarea a medias, y ambos sabemos que la Tierra entra en sus planes a largo plazo.
J. Ramsey
¿Planes a largo plazo? ¿A largo plazo, dices?No tienes ni idea de lo que significa
eso.
T. Ayers
Mire cómo tiemblo, señor Ramsey. Quiero dejarle una cosa clara: no soy ningún
patriota ingenuo que no ve más allá de tres metros. Sé lo que es Mengsk, y sé lo que ha
hecho, pero la humanidad necesita un líder sólido al frente. Si no, ¿cómo vamos a
sobrevivir ante esos monstruos?
J. Ramsey
Conozco a esos monstruos, y los conozco bien. Ojalá pudiera explicártelo, de
verdad, pero no lo entenderías. Algún día, doc, mientras trabajas en este lugar a puerta
cerrada, verás a qué me refiero.Solo mantén los ojos abiertos.
_fin de la transmisión
234.343 2
# 06 Diario personal
Dr. Talen Ayers
Diario personal
Las cosas se han puesto bastante pegajosas en el laboratorio y nos está costando cada
vez más avanzar con la investigación."¿Pegajosas?" se preguntarán.(La pregunta va, por
supuesto, dirigida a la audiencia de mi propio subconsciente, así como a cualquier oficial
de seguridad del Domino que haya tenido la suerte de visualizar mis escritos personales.
Amigo, descubrirás que tengo la costumbre de escribir para un público y que no tengo
problemas en transmitir pensamientos cándidos y sentimientos de esa forma. Pido
disculpas si eso resta elementos deductivos a tu trabajo).Sí, pegajosas. Pegajosas es la
única palabra que se me ocurre para descubrir el estancamiento emocional de
personalidades que ha surgido entre los científicos recluidos en este acogedor pequeño
laboratorio. Y la causa de que las cosas anden pegajosas (las colonias de biomateria
metafóricas responsables de producir esta supurante biomateria sociológica) son el Dr.
Held y Jake Ramsey. No alcanzo a entender el motivo de juntar en un espacio pequeño a
un sádico xenófobo y a un perturbado simpatizante de los protoss.Dr. Branamoor, si está
leyendo esto, entonces la pregunta es para usted: ¿Qué narices estaba pensando?Al Dr.
Held le faltan unas pocas mitocondrias para ser una célula funcional, como se suele decir.
Su fijación inquebrantable en la fisiología y la estructura cerebral de los protoss (incluso
en discusiones y charlas no científicas en la cantina) revela una obsesión que apesta a
fobia. A Held le aterrorizan los protoss y sospecho que se debe a alguna experiencia
previa relacionada con alguna investigación secreta del Dominio anterior, muy anterior al
arranque del Proyecto Blackstone. Su asistente, una mujer joven con ojos apagados,
muertos, me avisó para que no mencionase el "Proyecto Gestalt". Me dijo que la mera
mención de esas palabras haría que su superior cayese en un estado de escalofriante
paranoia. La pobre Dra. Martine no tenía más detalles, pero siento pena por ella. Trabajar
con el Dr. Held a diario debe ser todo una desafío: cada vez que la veo agarra ese bastón
suyo con más fuerza.Ramsey es otra historia. Sus conocimientos sobre los protoss son
preocupantemente precisos y parece que los comparte casi por accidente. No estoy
seguro de lo que ha visto, o de lo que le han hecho, pero sin duda dejó una marca
indeleble en su cordura. Su conducta es difícil de seguir. Cambia de humor sin avisar: un
minuto es un arqueólogo inteligente y afable; el siguiente, es un místico distante e
incomprensible con una empatía inconmensurable por las pobres almas alienígenas
convertidas en "viles prisioneros" en el laboratorio del Dr. Held. Esos períodos de locura
se han ido intensificando cada vez más: llegó un momento en el que lanzó amenazas
físicas contra el Dr. Held, y nuestro ingeniero jefe y yo tuvimos que separarlos.
Branamoor, que a menudo se apresura a mostrar su músculo disciplinario de Gran Jefe,
aún no ha hecho nada con respecto a las acciones de Ramsey. Casi parece que nuestro
xenófilo chiflado cuenta con una cierta protección por aquí. ¿Será Jake colega de
Mengsk? No dice precisamente lindezas de nuestro buen emperador pero, a estas
alturas, no me sorprendería.Así que, como decía, las cosas andan pegajosas. El Dr. Held
y Ramsey se tiran a la yugular del otro, y el resto intenta ignorar el hecho de que pueden
estar sucediendo cosas horribles al final del pasillo. ¿Qué había dicho el Dr. Rothfuss? El
viejo astrofísico barbudo es un tipo callado, pero cuando habla, puede silenciar una sala:
"Las pasiones enfrentadas y los espacios reducidos son una receta bastante buena para
la sangre".Eso hizo callar incluso a Ramsey.A ver si no dejo de lado a Rothfuss y aprendo
un poco más sobre él la próxima vez que salga de ese laboratorio de luces rojas en que
habita. Parece que todo el personal tiene una historia interesante. Tras meter a Ramsey a
salvo en su cuarto, pasé la tarde hablando con el tipo que me ayudó a evitar que el
arqueólogo cometiese un asesinato: Redell "El Rojo" Quinton. Es un ingeniero de la
cabeza a los pies: todo tiene que estar numerado. Pero el hombre es brillante, es una
base de datos práctica de la química y la física requeridas para transformar átomos en
armas. Esa situación "pegajosa" también le ha molestado; de hecho, puede que el
calificativo lo haya sacado de él.Al menos tengo mi laboratorio con Talise. Hemos
desarrollado una muy buena relación y hemos comenzado a colarnos en el cuarto del otro
para... análisis post-laboratorio. Es agradable tener a alguien que comparta mi fascinación
por las increíbles y misteriosas actividades de estas formas alienígenas. También es
agradable compartir nuestras ilusiones y miedos por tener hijas en líneas de trabajo
similares. Ninguno de los dos tenemos noticias de nuestros hijos desde hace un tiempo y
es lógico asumir que el Dominio nos mantenga separados de ellos como medida de
seguridad.Escribo esto mientras la veo dormir en mi cuarto y siento que este tiempo de
incomodidad, esta situación pegajosa, es solo temporal. Como dijo Oscar Wilde: "Cuanto
menos se hable de las llagas de la vida, mejor".
TA
_fin de la transmisión
234.343 2
# 07 Mensaje
De: Dr. Talen Ayers
Para: Dra. Talise Cogan
TA
Responder
TC
Responder
Acabo de devolver los resultados para que los comprueben, pero después de
echar un vistazo a los números dudo que haya mucha diferencia en análisis posteriores.
Lo que tenemos ante nosotros, Talise, es la base sólida de una de las siguientes
teorías:Los zerg son unos oportunistas con suerte. Las cualidades que encontraron en la
criatura original coinciden a la perfección con el hueco que necesitaban llenar; por eso la
modificación requerida era mínima. Premio para el EnjambreO bien:Los zerg no están
dispuestos a entrometerse demasiado con la composición estructural de los organismos
con capacidades psiónicas. Reconocen la delicadeza tan poco común de este atributo y
saben que hasta el cambio más útil a menudo termina destruyéndolo.Me decanto por la
segunda. La estructura cerebral del superamo es muy compleja, con rutas neurales
tejidas por todo su abotargado cuerpo. Por esa razón la criatura tiene una capacidad
inigualable para emitir (o redirigir) energía psíquica. Mi hipótesis es que los zerg no
querían perder el diamante en bruto que suponía ese poder, y limitaron sus
modificaciones a las porciones neurológicamente impotentes de la anatomía del
superamo.El cerebro del superamo, Talise. Los recuerdos. Puede que los detenga la
omnipresente consciencia zerg. Pero siguen ahí. Sin cambios. ¡Completamente intactos!
TA
Responder
Creo que te estás adelantando otra vez, Talen. Es uno de tus rasgos más
entrañables, pero le falta rigor científico. Tu hipótesis no se sostiene para mí. Al fin y al
cabo, tenemos diversos casos de zerg que se "entrometen" en el cerebro de criaturas
psíquicas... ¿O te has olvidado de cierta agente fantasma coronada como la maldita
Reina de Espadas? Yo diría que es una prueba viviente de una intromisión como la copa
de un pino.Dicho esto, tu entusiasmo es contagioso. ¿Por qué no te pasas a verme y lo
seguimos hablando?
TC
Responder
TA
_fin de la transmisión
234.343 2
# 08 Mensaje
De: Dr. Helek Branamoor
Para: Equipo de investigación; Dr. Held
Buenos días:Me dirijo a vosotros con gran pesar para pediros que os unáis a mí
a la hora de agradecer al Dr. Held los servicios prestados, ya que hoy será su último día
en Blackstone. Sus contribuciones al proyecto han sido inestimables, y creo que hablo por
todos si me dirijo a él no sólo como colega sino como un buen amigo. Y precisamente por
respeto hacia nuestro amigo mutuo, os ruego que toda comunicación relacionada con el
Dr. Held termine aquí, y que no se hagan más comentarios sobre los incidentes recientes.
Hemos hecho todo lo posible para asegurarnos de que la resolución de los hechos fuese
rápida y adecuada para todos los implicados, y quiero que quede absolutamente claro que
esto no empañará en modo alguno el currículum vítae del Dr. Held. Todos somos
conscientes de la presión a la que estamos sometidos, y el Dr. Held ha hecho un trabajo
admirable a la hora de enfrentarse a ellas. Su reputación merece vuestro respeto, y no
toleraré más cuchicheos infantiles. Todos somos adultos, de modo que comencemos a
comportarnos como tales.Y a modo de aclaración relacionada con el asunto: compruebo
que no todo el mundo ha recogido sus suplementos semanales. Quiero dejar
absolutamente claro que los rumores que afirman que los suplementos contienen
productos contaminantes, así como la absurda noción de que se usan con "fines de
seguimiento", son completamente infundados. Teniendo en cuenta que la mayoría de
nosotros somos médicos de profesión, estoy seguro de que no es necesario que os
recuerde la importancia de "tomarse la medicación". El tratamiento ya se ha retrasado
demasiado, de modo que, por favor, abandonad esas ideas absurdas de una vez. Desde
esta noche, el personal asistente suministrará las dosis de suplementos a la antigua
usanza, hasta que seamos capaces de comportarnos todos como buenos
chicos.Agradezco vuestra constante cooperación.
_fin de la transmisión
234.343 2
# 09 Registro de conversaciones
06:12:00 (hora estándar de Blackstone)
T. Ayers
Menuda historia. Sabía que Held estaba mal, pero...
J. Ramsey
¿Qué te había dicho? ¿Por qué soy el único que lo ve? Podría haber matado a
alguien.
T. Ayers
Supongo que tenemos que dar gracias de que Red estuviese allí, de lo contrario
podría haber sido mucho peor. Ya tenía a nuestro experto en protoss residente cogido por
el cuello cuando yo llegué.
J. Ramsey
No fue lo bastante rápido. ¿Viste toda esa sangre?
T. Ayers
Sí, bueno, parecía que la Dra. Martine sangraba bastante antes de que la llevasen
a la enfermería. Espero que esté bien.
J. Ramsey
Oh, seguro que está bien: proviene de una intensa formación militar. Incluso con la
rodilla mal fue capaz de evitar lo peor del asalto de Held. No me sorprendería que parte
de la sangre fuese de él.
T. Ayers
¿"Formación militar"? Nunca lo hubiera imaginado.
J. Ramsey
Se estaba entrenando para convertirse en fantasma antes de su lesión, Dr. Ayers.
Winlaleah Martine es probablemente una de las personas más peligrosas de esta
pequeña roca. De hecho, si Red no hubiese estado en la sala, me imagino que habríamos
encontrado una escena bastante diferente al llegar.
T. Ayers
¿Y eso?
J. Ramsey
Oh, el altercado hubiese acabado con el Dr. Held muerto o desaparecido. ¿No viste
la sonrisa de Martine cuando los agentes de seguridad se lo llevaban? Ella lo planeó todo,
lleva poniendo al límite su mente inestable desde que nos mandaron trabajar juntos.Y no
puedo decir que la culpe.
T. Ayers
Tienes...Iba a preguntar si tenías pruebas de todo esto, pero me temo que no es
más que otra de tus típicas premoniciones misteriosas, ¿verdad?
J. Ramsey
Yo no hago premoniciones.Ya no.Pero todavía soy capaz de percibir cosas, de ver
cosas. La Dra. Martine lo pasaba fatal trabajando con ese monstruo, y la administración
no escuchaba sus quejas. Así que empujó a Held a que demostrase su condición.Y ahora
a Branamoor le toca jugar a "esconder al psicópata".
T. Ayers
Desde luego. Bueno, Jake, quería felicitarte por el autocontrol que demostraste. No
es ningún secreto que tienes asuntos pendientes con Held, y podrías haber aprovechado
la situación. Sin embargo no lo hiciste.
J. Ramsey
Gracias.Sencillamente no vi necesidad de incrementar el dolor. La carrera del Dr.
Held está acabada. Los sujetos protoss prisioneros en Blackstone estarán mucho mejor
bajo el cuidado de la Dra. Martine. Ella puede hablar con...Será mejor que no continúe por
aquí.
T. Ayers
Comprendo. Tan solo quería disculparme por mi furia de antes. Soy un patriota,
Jake. Creo en lo que la humanidad puede conseguir en este extremo del universo. Es
posible que tengamos maneras diferentes de verlo, pero creo que estamos en el mismo
equipo.
J. Ramsey
Lo estamos, Dr. Ayers.
T. Ayers
Llámame Talen, por favor.
J. Ramsey
De acuerdo, Talen. Y respecto a la nota que te di en el pasillo...
T. Ayers
Sí. Un mensaje extraño... ¿Dices que es de Rothfuss?
J. Ramsey
Sí. Ha descubierto algo que tal vez sea relevante para tu familia.
T. Ayers
¿De qué demonios hablas?
J. Ramsey
No deberíamos discutir esto por aquí: estas comunicaciones suelen estar vigiladas.
Reúnete conmigo en la cafetería dentro de una hora. No deberíamos discutir esto por
aquí: estas comunicaciones suelen estar vigiladas. Reúnete conmigo en la cafetería
dentro de una hora.Se trata de tu hija, Talen.
_fin de la transmisión
234.343 2
# 10 Registro de conversaciones
11:11:00 (hora estándar de Blackstone)
Redell Quinton
Dr. Talen Ayers
R. Quinton
Eh, Doc, hoy me vendría bien tu ayuda en mi choza. Tengo un cadáver de soldado
infestado que está apestando sobre la mesa del laboratorio y voy a necesitar ayuda para
abrirlo.
T. Ayers
Espera, ¿tienes realmente un humano infestado INTACTO? ¿Cómo es...? Llevo
años tratando de echarle el guante a un espécimen así, pero siempre explotan. Esas
malditas cosas están repletas de compuestos completamente inestables. Talise y yo
tenemos la teoría de que las enzimas activadoras de los pesteling son una adaptación de
las que descubrieron los zerg por primera vez durante la infección humana, modificadas
con...Bueno, qué más da, a ti estas cosas te dan igual.Cojo mi equipo y voy para allá. Tu
"choza" está al lado del laboratorio de materiales, ¿verdad?
R. Quinton
Alto ahí, Doc.¿Me estás diciendo que estas cosas son volátiles? Nos dijeron que no
teníamos por qué preocuparnos de explosiones, pero no quiero correr riesgos. No sería la
primera vez que clasifican mal algo por aquí...
T. Ayers
Interesante. Imagino que os lo "dijeron" los ayudantes de Branamoor.
R. Quinton
Sí. La cuestión parecía bastante clara, y eso que les pregunté directamente si
podría haber alguna sorpresa desagradable escondida en la chistera. No creo que me
hayan mentido a la cara en algo así.
T. Ayers
No estoy tan seguro.Después del último conflicto, hemos comenzado a descubrir
nuevas mutaciones en casi todas las especies zerg. No resulta descabellado pensar que
descubriéramos también nuevas secuencias en las criaturas anfitrionas.
R. Quinton
Doc
T. Ayers
Una nueva raza de homo sapiens infestado y, en este caso, sin la capacidad de
inmolación (¿una capacidad que se ha perfeccionado en los pesteling?).
R. Quinton
Doc, me pierdo. Todo este rollo de las teorías es muy emocionante y tal, pero...
T. Ayers
¿Qué nicho estratégico crees que están tratando de llenar estos demonios?
R. Quinton
Yo no soy el adivino del grupo, colega. Lo sabes de sobra.Mira, el jefe quiere que
estudiemos a este pobre bastardo para confirmar si los zerg han trastocado algo más
además de sus genes. Tengo que echar un vistazo a la armadura y al rifle, y ambos están
enredados en venas y tendones y todo ese tipo de cosas con las que trabajáis vosotros,
bio-colegas.Y apesta de lo lindo, te lo advierto.
T. Ayers
Te agradezco la advertencia, pero te aseguro que ya me he visto hasta el cuello de
biomasa en todos sus posibles estados de descomposición.
R. Quinton
Lo que tú digas, estrella del rock.
T. Ayers
Ja, ja. Por eso me gusta tratar contigo, Red. "¿Estrella del rock?" ¡Ja!
Entonces...Además de "abrirlo", como tú dices, supongo que necesitarás que catalogue
las adaptaciones más singulares que hayan hecho los zerg a la bioestructura ya
previamente modificada del soldado. Esto va a estar bien; llevo un tiempo trabajando en
varias teorías sobre el modo en que los xenos alteran los procesos celulares para
interactuar y manipular el armamento inorgánico altamente específico de nuestros
soldados del Dominio.
R. Quinton
Ah.
T. Ayers
Perdona, me he lanzado de lleno a la jerga xenobiológica.Deja que lo exprese de
forma más sucinta: ¿Qué necesitas?
R. Quinton
Lo que te he dicho, nada más. Necesito que nos ayudes a separar el metal del
hombre, o de lo que era un hombre. Tengo que acceder a la tecnología y ver si algo ha
cambiado y cómo después de que el zerg se lo cargase.Escucha, yo me puedo pasar el
maldito día podando tentáculos y granos de zerg, pero me imagino que a vosotros os
interesará echar un ojo cuando hayamos acabado.
T. Ayers
No pretendo ser mezquino, Red, pero me desconcierta bastante que este
espécimen no haya pasado primero por las manos de mi equipo, antes de caer bajo las
mazas de tu personal. Es posible que algunos aspectos bastante delicados del híbrido
zerg-humano ya se hayan destruido, aspectos que podrían resultar críticos para
innovaciones médicas, agrícolas o para cualquier otro campo de la investigación.
R. Quinton
¿Te puedo ser sincero, Doc?
T. Ayers
Por favor.
R. Quinton
Creo que Branamoor nos lo dio primero a nosotros porque quiere resultados. Y
rápido. No te ofendas, pero a los tuyos les gusta tomarse su tiempo manoseando las
muestras.
T. Ayers
¿Resultados?
R. Quinton
Aplicaciones prácticas: armas. Branamoor quiere saber si hay algo que nuestros
hombres puedan usar ya en las trincheras.
T. Ayers
Intolerable. Uno creería que un supuesto estudioso como Branamoor apreciaría el
valor de COMPRENDER algo antes de crear armas con... Bueno, con la tecnología
apenas alcanzamos a comprender...Esto es... Voy para allá a darle mi opinión sobre todo
esto. Que le den a los pasillos con luces rojas.
R. Quinton
Eeeh, Doc... Para el carro, ¿quieres?Ya sabes que no me gusta mezclarme con los
asuntos políticos de este lugar, pero dime una cosa: ¿cuándo ha servido para algo
cantarle las cuarenta a Branamoor? Evidentemente le están presionando desde las altas
esferas para que proporcione algo en lo que se pueda trabajar, y todas esas idílicas
teorías tuyas y de tu amiguita no eliminan zerg.
T. Ayers
Yo no llamaría a la profesora Cogan mi "amiguita".
R. Quinton
Llámalo como quieras. Escucha, soy un tipo al que le gusta ir al grano. Dime dónde
está el problema, dame una llave inglesa y antes de que cante un gallo te pondré una
pistola en las manos. Por eso me ha traído. Blackstone no se creó en este asteroide
perdido para que pudiéramos sentarnos a charlar sobre teorías elegantes a costa de
Mengsk. Estamos aquí para crear armas mejores y mayores para nuestros hombres en la
primera línea. Eso lo sabes, ¿verdad?
T. Ayers
No soy un cretino total, Red. Pero tenía alguna esperanza en que la administración
terminase por captar la importancia de comprender lo que estamos...Espera...¿Cómo
sabes que estamos en un asteroide, Red? A mí me trajeron con los ojos vendados.
R. Quinton
Matemática pura, Doc. Mi viaje consistió en dos saltos de distorsión desde Korhal
IV. Es posible que uno de los saltos fuese un señuelo que no recorriese ninguna distancia
para despistarme, pero aun así, tampoco hay tantos lugares apartados en los que ocultar
un laboratorio de alto secreto. O bien estamos en el doble cinturón de asteroides que
rodea New Folsom a un salto de distancia de Korhal, o en el cinturón que se encuentra
más allá de Deadman's Rock a dos. La piedra ferrosa que reviste los muros de nuestro
acogedor garaje me hace inclinarme por la segunda opción, ya que los cinturones de
Folsom son de composición principalmente cúprica.
T. Ayers
Yo no...Vaya.Nunca me había planteado indagar al estilo detectivesco sobre ese
asunto. Eres una caja de sorpresas, amigo mío. ¿Pero cómo...?No estoy muy seguro de
cómo preguntarte esto...
R. Quinton
¿Cómo es posible que hable de información reservada como esta en un medio
vigilado? :)¿Todavía no has tenido oportunidad de hablar con Rothfuss, verdad? El viejo
zorro es un genio, me dio un esquema dibujado a mano de una pieza de hardware que es
capaz de redirigir nuestras comunicaciones para que queden fuera del alcance del fisgón
de Branamoor. Solo tengo que dar al interruptor cuando quiero hablar claro con alguien. Y
cualquiera que esté a la escucha creerá que la comunicación se ha interrumpido.Esta
tecnología, Doc. Es increíble. Rothfuss utiliza las ondas de radios antiguas que rebotan en
una máquina que tiene en su oficina para saltarse la resistencia principal del sistema
local...Ahora soy yo el que me estoy perdiendo en la jerga. Bueno, no se parece a nada
que haya visto antes. Ya sé que hay una gran concentración de lumbreras por aquí, pero
lo de Rothfuss es otro nivel completamente distinto.
T. Ayers
Sí, bueno, yo llevo ya una semana tratando de robarle un minuto a nuestro
misterioso astrofísico. Tengo que preguntarle algo personal. Pero parece que siempre
está ocupado.
R. Quinton
Lo hace para quitarse a Branamoor de encima. Si quieres, concertaré una cita para
ti.
T. Ayers
¿Lo harías?
R. Quinton
Pero antes tengo que abrir este caos de aquí, Doc...
T. Ayers
¡Vale! Vale. Voy para allá. Pero, te lo ruego: no toquéis el espécimen hasta que yo
llegue.
R. Quinton
¿Entonces quieres que le vuelva a poner la cabeza en su sitio?
_fin de la transmisión
234.343 2
# 11 Mensaje
De: Dr. Talen Ayers
Para: Dr. Daniel Rothfuss
¿Estamos a salvo?
TA
Responder
Dan
_fin de la transmisión
234.343 2
# 12 Registro de conversaciones
23:15:02 (hora estándar de Blackstone)
T. Ayers
¡Ahí estás!...¿Talise? Tengo una notificación de "activo" de tu escritorio. Sé que
estás ahí.
T. Cogan
Estaba con...Me ha llevado un buen rato limpiar los efluvios de esa cucaracha del
laboratorio.
T. Ayers
Vaya, sin duda un placer inesperado, ¿eh? Toda una vesícula de enzimas volátiles
activadas para explotar en caso de penetración. Da la sensación de que alguien no quiere
que diseccionemos a esos bichos.
T. Cogan
Sí.
T. Ayers
Era una broma, querida.
T. Cogan
Ah, sí. Perdona. Escucha, quería...Es igual.Solo necesito dormir un poco. A primera
hora de la mañana redactaré las notas sobre lo que creo que está transpirando de los
procesos glandulares de la cucaracha. Tal y como mencioné durante la anatomización, las
similitudes entre la vesícula torácica ácida de la criatura y los orgánulos necróticos que
encontramos en el mutalisco suponen otro ejemplo de la capacidad de adaptación zerg en
lo referente a sistemas internos multifunción.
T. Ayers
Talise.
T. Cogan
He encontrado más evidencias en favor de mi teoría en la avanzada regeneración
celular de la cucaracha. Si los informes que nos llegan del campo son exactos, este
acelerado "factor de curación" merece una atención especial, sobre todo si pretendemos
contrarrestarlo antes de que la característica se extienda a las demás especies zerg cuyo
proceso de curación es más lento. Y creo que si esta capacidad se deriva de la rotura
constante de la faringe modificada de la cucaracha debido al paso de ácido, entonces la
ausencia del revestimiento de mucosa aislante en esa zona podría considerarse un
esfuerzo premeditado del organismo Alfa. Otro caso de "evolución forzosa", como te gusta
llamarlo a ti.
T. Ayers
Talise.
T. Cogan
¿Sí?
T. Ayers
¿Qué ocurre? Te conozco ya de sobra como para darme cuenta de cuándo te
escondes tras tus investigaciones.Me has estado evitando.
T. Cogan
No, tan solo he estado ocupada con estos nuevos descubrimientos. Estoy
realmente...No pasa nada...Vale, escucha. No sé cómo hacer esto. No puedo...Ya no
puedo seguir así. He solicitado que me transfieran a otro equipo. Por favor, déjame en
paz, Talen.
T. Ayers
¿Qué? Estás de broma. ¿Así sin más, sin una explicación? ¿Todo esto tiene algo
que ver con tu visita a Dan? Te pasé su invitación porque está intentando ayudarnos,
Talise.Sí, parece un poco neurótico, y esas cicatrices que tiene en la cara asustan al
principio, pero te aseguro que sus intenciones son nobles. No suelo equivocarme con las
personas, querida.Si por un momento sospechase que hay un atisbo de traición real en
sus...
T. Cogan
¿Crees que se trata de tus valiosos ideales políticos? ¿Crees que me importa una
mierda tu lealtad para con los monstruos que nos trajeron aquí? Tú y todos tus
compinches os podéis ir al infierno, Talen.Todo el día dando la lata con la importancia de
la visión global, tú y tus pretenciosas fantasías de un objetivo místico y épico detrás de
todo. Sin reparar jamás en los detalles de la REALIDAD... ni en tu investigación, ni en tu
vida, ni con..Ni conmigo.
T. Ayers
Talise, yo nunca... ¡Pero si eras tú la que evitaba hablar de detalles! Nuestras vidas
previas a Blackstone, nuestros matrimonios, incluso nuestras hijas. ¡Cada vez que lo
mencionaba... cada vez... te quedabas callada! O cambiabas de tema a propósito. Di por
supuesto que sería por tu relación distante con Ariel y aprendí a cerrar la boca al respecto,
pero...
T. Cogan
Mi hija está muerta, bastardo. Pero a ti qué más te da, jamás has ido más allá del
típico: "¡Vaya, mira lo que tenemos en común!" tan trillado en este extraño lugar en el que
la gente está desesperada por encontrar algún tipo de conexión.Me has utilizado y yo te
he utilizado. Perfecto. Hizo que los días resultasen ligeramente más soportables. Pero
ahora necesito estar sola.
T. Ayers
Talise, lo siento mucho. No tenía ni idea. Voy para allá.
T. Cogan
No.Déjame en paz, Talen. Mi hija está muerta.Déjame en paz.T. COGAN
INACTIVO
_fin de la transmisión
234.343 2
# 13 Diario personal
Dr. Talen Ayers
Diario personal
TA
T. Ayers Inactivo
No sé si este era el objetivo de Dan, pero me he vuelto lo bastante paranoico como para
escribir dos versiones de mi diario: una para que lo lean los asnos de Branamoor y otro
para expresar mis preocupaciones reales.Y, sí, este es más fácil de escribir si estoy
borracho. Así que, será más locuaz.Ha pasado ya una semana, y no tengo noticias de
Talise. Terminó las notas como prometió y después desapareció sin decir adiós.
Branamoor dice que la han transferido a otro lugar, lo cual puede significar cualquier cosa
si la teoría de la conspiración de Dan tiene algo de cierto. Puede que sí que lo tenga. No
lo sé. Me he terminado el brandy y no recuerdo cuándo fue la última vez que dormí
algo.No sé por qué permito que estas teorías absurdas se asienten en mi cabeza. Dan no
ha sido capaz de proporcionarme ni una sola prueba hasta el momento, y estoy
empezando a sospechar que mencionó a mi hija tan solo para captar mi atención. Si eso
fuera cierto, su manipulación de Talise ha sido de lo más criminal.Bueno, he de admitir
que Talise no se fiaría de la palabra de nadie en un asunto tan importante sin pruebas
contundentes de ello.Tal vez por eso estoy experimentando esta... prueba de fe. Desde el
golpe, he defendido a Mengsk con convencimiento y determinación. Creo que la
humanidad necesita un líder fuerte y firme en esta parte de la galaxia, y su firmeza no
puede verse influida por las necesidades o los sentimientos de unos pocos. Pero cuando
esa firmeza comienza a sobrepasar mi propia concepción de la moralidad, cuando es
posible que mi hija resulte herida por las acciones del emperador...No sé. Echo de menos
a Talise. Echo de menos a Maren. Ya no sé qué hacer.
Y encima se me ha acabado el brandy.
TA
_fin de la transmisión
234.343 2
# 14 Mensaje
De: Dr. Helek Branamoor
Para: Equipo de investigación
Como tal vez habréis observado, el menú del comedor ha ido perdiendo en
variedad últimamente. Me han llegado rumores de que esta restricción se debe a algún
mandato draconiano por mi parte, y quería aseguraros que nada podría estar más lejos de
la realidad. Mi objetivo principal en esta instalación es proporcionar un entorno que sea
estable —confortable incluso— y que promueva una investigación productiva.
Lamentablemente, recientes acontecimientos externos se han conjurado para que sea
difícil mantener ese ambiente. He intentado impedir que las actuales situaciones políticas
en el sector circundante empañaran nuestras actividades intelectuales, pero me veo
obligado a actuar. Hace poco más de un mes, nuestros patrocinadores del Dominio en
Korhal interrumpieron el contacto con la instalación de Blackstone. Desde entonces no he
sabido nada de quienes nos enviaron aquí, y no han llegado lanzaderas con suministros
para reponer nuestras provisiones. Tenemos órdenes de mantener silencio de radio sean
cuales sean las circunstancias, por lo que contactar con otros grupos no es una opción.
Estoy seguro de que lo comprendéis. Esta semana comenzaremos a recurrir a las
provisiones de emergencia para lo imprescindible. El agua se racionará para no
sobrecargar nuestros filtros, que están a plena capacidad. No os alarméis: el depósito
debería permitirnos subsistir de una forma que, si bien no será muy confortable, nos
proporcionará sin duda lo necesario para proseguir nuestra investigación hasta que
podamos recuperar el contacto con el Dominio. Os pido que aceptéis educadamente el
racionamiento sin quejaros, por el bien de todos los que estamos en esto. Habrá soldados
del comandante Treicher apostados en el comedor y en los ascensores a los niveles del
laboratorio y del garaje para ayudar a aliviar cualquier tensión que esto pueda
ocasionar.Gracias por vuestra cooperación.
Esto ya lleva así algún tiempo, más del que incluso Branamoor admite. Ha
estado tirando de experimentos de baja prioridad en reserva para darnos una ilusión de
comunicación. Ha llegado la hora de pasar a la acción, amigos míos. Branamoor está
nervioso, pero sus ojos están ocupados escudriñando el cielo silencioso. Venid a verme a
mi laboratorio mañana tras el almuerzo. Marcaré los pasillos de los alrededores con luces
rojas para que no nos interrumpan. Tenemos que elaborar un plan, y tenemos que hacerlo
enseguida. El Proyecto Blackstone se está desenmarañando a una velocidad peligrosa.
DR
_fin de la transmisión
234.343 2
# 15 Mensaje
De: Dr. Warren Held
Para: Equipo de investigación
Lo siento
_fin de la transmisión
234.343 2
# 16 Diario personal
Dr. Talen Ayers
Diario personal
TA
_fin de la transmisión
234.343 2
# 17 Mensaje
De: Ayudante 33-27
Para: Equipo de investigación
Gestión de recursos
_fin de la transmisión
234.343 2
# 18 Diario personal
Dr. Talen Ayers
Diario personal
¿Por qué la voz de la ayudante suena como un martillo? Un martillo que clava
los últimos clavos en esta fría tapa de ataúd que los zerg, el universo y el finado Warren
Held han sido tan amables de fabricarnos.Supongo que debería empezar por el principio,
aunque no tengo ninguna duda de que al miembro del personal de seguridad que realice
el estudio post-mortem (de lo que estoy seguro que se conocerá como el Trágico
Incidente de Blackstone) le será más fácil analizar esta historia leyendo nuestros
mensajes CHIRP, mucho más expresivos, emotivos y detallados. El éter local no ha
parado de zumbar con las salvas de palabras lanzadas desde nuestras tabletas de datos
durante las últimas veinticuatro horas. Hemos recurrido a usar los dispositivos como las
radios en tiempo de guerras, enviando notas de información vital desde las trincheras
mientras kartofen de dientes afilados patrullan por tierra de nadie.Perdón, me he
ensimismado en metáforas. Es lo que pasa cuando uno dispone de un suministro
limitadísimo de comida, agua, esperanza y oxígeno. Esta entrada de diario carecerá de la
poesía de mis anteriores reflexiones, y me disculpo por ello, queridos lectores.¿Fue solo
hace una semana cuando nos quedamos atrapados en el comedor? Parece que hayan
sido años, pero Jake dice que solo han pasado siete días desde que Held soltó a sus
monstruos en nuestros aposentos, convirtiendo estos pasillos antaño desinfectados en un
matadero. No tardó en hacerse evidente que teníamos que actuar. Aunque las delgadas
puertas y nuestra barricada aguantaran contra las garras de los zerg, el refugio que
habíamos escogido nos había situado directamente entre un demente y lo que más
deseaba: comida que sustentara su vida y, por lo tanto, sus experimentos. Si sus lindas
mascotas no nos devoraban pronto, idearía algún otro método para terminar con nuestras
vidas. Creo que fue Red quien mejor lo expuso:"La locura es impredecible, gente. Hay
que agarrar el toro por los cuernos".¿Pero cómo? No teníamos más armas que la pistola
de la comandante Treicher, ya casi vacía. Sabíamos que a esas alturas los zergling se
habían diseminado por toda la instalación y se habían familiarizado con el terreno. Su
nuevo territorio de caza. Nueve zergling excitados por fuera la que fuese la salsa especial
con que Held los había atiborrado. Nueve zergling rondando por un espacio estrecho y
cerrado repleto de sombras, huecos y esquinas sin apenas visibilidad. Y, por algún
retorcido quiebro numérico del destino, nueve humanos que adolecían de terror, falta de
sueño y una carencia generalizada de entrenamiento militar. Difícilmente podíamos
depositar todas nuestras esperanzas en la pistola de Treicher… y el bastón de la Dra.
Martine. La ayudante nos dijo que Held había extraído los dispositivos de rastreo
implantados en cada espécimen de zergling, pero que sus biomonitores seguían
funcionando a un nivel elemental. Dicho de otro modo, podía verificar que quedaban, en
efecto, nueve zergling. Pero no podía decirnos dónde estaban. Habíamos visto a los
zergling destrozar a los soldados desprevenidos, y luego oímos los gritos de terror cuando
liquidaron al equipo de mantenimiento repartido por el resto de la instalación. Esos gritos,
que resonaban por los conductos de ventilación, me perseguirán durante el resto de mis
días. Lo cual tampoco es decir mucho, supongo. Intentamos intercambiar ideas en las
tabletas de datos, ensayamos algunas posibilidades. Los resultados eran deprimentes.
Así que cada uno sobrellevamos la melancolía a nuestra manera. Pamela se volvió a
poner a contar las provisiones… por sexta vez. Dan se fue él solo hasta el rincón,
mascullándole a su barba. Jake y Leah se aplicaban en reforzar nuestra endeble
barricada, cogiéndose de vez en cuando de la mano (lo cual, debo añadir, nos sorprendió
a todos; ¿cuándo había surgido este romance?), y Vera decidió ordenar la cocina en un
arrebato hiperfocalizado de limpieza obsesiva. Era un retablo patético. De pronto,
inesperadamente, Branamoor salió de su estupor y se puso a gritar algo acerca de una
lanzadera. Red y yo agarramos al hombre y logramos que se calmara lo suficiente para
que dijera algo con un poco de sentido. Explicó que en la puerta 4 aún había una
lanzadera atracada. Una lanzadera que había traído una tripulación a la que al parecer
"se habían comido". Habría estado bien saberlo antes. Red hizo un movimiento giratorio
con el dedo a la altura de su oreja, tal vez el diagnóstico más acertado que se hubiera
hecho jamás sobre Helek Branamoor. Pero el ruido llamó la atención de Dan, que se puso
a teclear en su tableta de datos. Sonrió y luego se aclaró la garganta."Acabo de preguntar
a la ayudante, y la lanzadera de transporte Daisy 8 está atracada en la puerta 4,
totalmente preparada para el despegue".Llegados a ese punto, Red le dedicó unas
cuantas palabras selectas a la ayudante. Palabras que yo nunca antes había oído, pero
cuyo significado implícito me produjo ampollas en los oídos de todos modos. El porqué de
que la ayudante no hubiera propuesto la opción de una escapatoria tan obvia se me
escapaba; pero, en fin, la inteligencia artificial nunca fue mi fuerte.Dan sacudió la cabeza
mientras se reía, y dijo algo acerca de exigirle demasiado a un sistema anticuado. Luego
hizo aparecer un mapa esquemático de la instalación en su tableta de datos y todos nos
reunimos a su alrededor para trazar la ruta más rápida y segura hacia tan maravillosa
nave. Nuestra salvación. La intrépida Daisy 8. Jake fue el primero en darse cuenta de que
faltaba Leah. Parecía que la Dra. Martine se había escurrido alrededor de nuestra
barricada y por la puerta durante aquellos instantes de emoción. ¿Se trataba de un
suicidio? Tuvimos que agarrar a Jake para impedir que saliera corriendo a buscarla.Y
entonces la ayudante interrumpió nuestro griterío para informarnos de que el zergling 12e
había dejado de transmitir señales vitales. Estaba muerto.Aparentemente, Winlaleah
Martine estaba despejando un camino hacia la lanzadera.Dan pidió rápidamente a la
ayudante que rastreara la tableta de datos de Leah para estar seguros. Leah no
respondía a nuestras interpelaciones digitales, pero tal vez eso era comprensible al tener
las manos ocupadas matando zergling; a mano limpia, hablando en plata. Estaba a unos
cien metros por delante, entrando en aquel momento en el ascensor que, comprendimos,
la llevaría al nivel de atraque. No nos hizo falta mucho más estímulo para salir en tropel al
pasillo. La comandante Treicher desenfundó su pistola y nos cubrió la retaguardia; era
como si Leah se hubiera ofrecido a ir a la cabeza. Debo decir que nunca había admirado
tanto el coraje como en aquel momento. Leah sabía que los cerebritos malgastaríamos un
tiempo precioso planificando una estrategia de salida cuando lo que había que hacer era
actuar YA, ahora que Held aún contaba con que los zergling le remataran la faena.
Pensamiento militar frente a pensamiento científico, supongo.Mientras estábamos
bajando en el ascensor, la ayudante informó de otro zergling muerto. Una vez más,
permítaseme recalcarlo: Winlaleah se estaba cargando a estos feroces monstruos a
oscuras y en combate cuerpo a cuerpo. Incluso la comandante Treicher estaba
alucinando. Dan apartó un momento la vista de su tableta de datos."¡Casi ha llegado al
compartimiento de atraque!".La puerta del ascensor se abrió y fuimos obsequiados con el
espectáculo de un pasillo otrora blanco pintado ahora de sangre e icor. Jake dio un grito
ahogado; el zergling muerto que estaba ante nosotros tenía medio bastón de metal
partido en la boca, pero sus colmillos estaban salpicados de abundante sangre roja
humana.Jake gritó "¡Leah!", y todos dirigimos la vista al final del pasadizo para ver cómo
una ex agente fantasma renqueante y ensangrentada se giraba para mirar hacia nuestra
posición. Asintió con la cabeza y luego tocó con la palma de la mano el panel de la pared.
La puerta se abrió con un susurro y gritamos entusiasmados. Yo iba a echar a correr hacia
allí, pero una mano me agarró fuertemente por el hombro. Era Jake."Espera", dijo.
"Leah… Algo va mal".Y sin echar una mirada atrás, la Dra. Winlaleah Martine cruzó la
puerta y la cerró detrás de ella.El sonido de los motores de la lanzadera confirmaron
nuestros temores: habíamos sido traicionados.Jake se quedó mirando la puerta, atónito.
Yo era el único que estaba lo bastante cerca para oír sus palabras, en voz baja y llenas de
dolor mientras la lanzadera retumbaba en su huida de Blackstone."Se me ha sacado de
encima como… como si yo fuera una mosca. Como si me hubiera dejado entrar para que
viera lo que ella quería que viera, y luego me hubiera apartado de un manotazo".Y luego,
casi un susurro."Creo que no entendí su poder".Red demostró que su vocabulario de
tacos no se había agotado durante su última invectiva. Dan tecleaba en su tableta de
datos, intentando acceder al sistema de navegación del Daisy 8… y lamentándose luego
de estos "malditos programas retrógrados" antes de dejarse el dispositivo en el regazo. La
comandante Treicher se puso manos a la obra extrayendo del zergling la serrada mitad
del bastón, que luego se ató a un lado anudándosela alrededor del albornoz. Una vez
más, nos hizo ponernos en fila."Silencio, todos. Ahora estamos separados de la comida y
de cualquier defensa razonable. Quedan siete zergling en la instalación, y no tengo tanta
puntería como para abatirlos a todos con seis balas, suponiendo que los vea antes de que
ellos nos vean a nosotros. Necesito que pongan sus cerebros a trabajar a toda marcha y
elaboren un plan para matar a esas condenadas cosas y que a mí aún me quede una bala
para Held".Nos pusimos a dar vueltas y a ponderar nuestras opciones. Eran pocas, y eran
patéticas.Y entonces Red tuvo una idea. Red, cómo no. El tipo con menos formación y el
coco más práctico en este peñasco. En primer lugar, confesó
que se había montado un alambique en el erebion "experimental" que tenía al fondo de
su garaje. Vale, excepto Branamoor y Treicher todo el mundo estaba ya al corriente (y se
había beneficiado de sus servicios), pero todos nos esforzamos en mostrar un mínimo de
sorpresa fingida. Treicher puso los ojos en blanco y refunfuñó apremiando a Red a que
continuara.Red dijo que podía apañar los surtidores de combustible del erebion para que
enviaran su etanol casero (mezclado con una pizca de plasma) por el sistema de
ventilación. Dijo que si Dan podía manipular los cierres que aislaban los respiraderos de
un nivel a otro, debía de haber la cantidad suficiente de este cóctel para incendiar cada
nivel y dejar bien asados a los zergling, pero sin dañar la integridad hermética de la
instalación. La ayudante nos podría tener al tanto del índice de bajas, en teoría. Le
estreché la mano a Red. No sé muy bien por qué, pero parecía lo más apropiado. Dan
arqueó una de sus pobladas cejas, asintió y dijo que tal vez Red acabara de sacarnos las
castañas del fuego. A continuación volvió a enfrascarse en su tableta de datos. Red se
giró hacia Treicher y farfulló que la idea se la había dado ella, al estar preocupada porque
los productos inflamables volátiles en un espacio cerrado podían ser ciertamente
peligrosos. A lo cual ella respondió: "Y me sigue preocupando, genio. ¿Qué espera que
respiremos en cuanto haya hecho arder todo nuestro oxígeno?".Red se encogió de
hombros sin más."Sí, es un riesgo. O lo calculamos bien y prendemos primero los niveles
infestados, o lo calculamos mal y… En fin, procuremos asegurarnos de calcularlo bien.
Pero de todos modos, comandante, voy a necesitar que me escolten hasta el garaje… y
usted es la única persona que va armada".De modo que volvimos a subir al ascensor.
Decidimos que era el punto más fácil de defender, ahora que seguramente el comedor
estaba siendo patrullado. Por suerte Vera se había acordado de cerrar las puertas de la
cocina cuando nos fuimos; un trastorno obsesivo-compulsivo podía ser muy útil en
situaciones así. Los niveles del garaje y del taller de máquinas se encontraban justo
debajo de la zona de atraque, así que hicimos otro breve trayecto de bajada. Nos
despedimos de Red y Treicher y sellamos la puerta.Usando las tabletas de datos para
permanecer conectados, obtuvimos algunos detalles de los truculentos restos de un
desafortunado operario de mantenimiento, y luego… disparos. Contuvimos todos el
aliento.La ayudante nos comunicó que ahora solo quedaban seis zergling en la
instalación. Luego Treicher nos informó de que únicamente le quedaba una bala en la
pistola. Pero habían llegado al garaje, y Red ya estaba aplicando su magia de manitas
mientras ella montaba guardia en la puerta. Mientras tanto, Dan terminó de conectar los
accesos de ventilación directamente a su tableta de datos.Nuestra concentración intensa
se vio interrumpida por un siseo, seguido del reconocible sonido de garras arañando las
puertas del ascensor; garras afiladas por eones de evolución de una precisión quirúrgica.
Un zergling nos había encontrado y estaría dentro en cuestión de minutos. Tal vez
segundos. Dan abrió los respiraderos que daban al pasillo frente a nuestro frágil bunker y
le envió un mensaje urgente a Red."Manda ya lo que puedas, o estamos muertos".Diez
largos segundos transcurrieron. Red no respondía. Cinco segundos más. Y entonces un
sonido maravilloso, bello, salvador: el silbido del etanol. El zergling hizo una pausa ante
aquel ruido y tuvimos un momento de escalofriante silencio. Entonces la bestia redobló
sus esfuerzos. La puerta comenzó a combarse. Por último, un único mensaje desde la
tableta de datos de Red."Cuidado, que voy".¡FWUSH!Al menos eso es lo más que puedo
acercarme al sonido que nos salvó la vida, ya el segundo mejor sonido que he oído
jamás. El zergling… chilló. Y luego la ayudante nos informó de que otro zergling había
dejado de transmitir signos vitales. La cosa se había puesto tórrida en el ascensor, pero
aun así estallamos en júbilo. ¿Qué es un poco de sudor entre amigos aún vivos?…Dan y
Red procedieron a hornear una serie de niveles, eligiendo solo en base a sus cálculos,
combinados con los datos de la ayudante. Dejen que les diga algo: apostaría mi dinero a
una estimación de esos dos hombres antes que a cualquier decisión confirmada de
ninguna otra persona de todo el sector Koprulu sin dudarlo ni un instante. Quedaban cinco
zergling. Cuatro. Tres. Dos. Dan dijo que con la información de que disponían creía saber
dónde se encontraba el último par de zergling. Supuso que tal vez se estaban moviendo
juntos.Y entonces Red envió el mensaje más edificante de la velada."Los he
encontrado".Los zergling estaban en el garaje. Por lo visto habían estado allí todo el
tiempo, patrullando en las sombras. Monstruos listos. Tras la última batida de la
comandante Treicher para hacer respetar la ley seca, Red se había construido un sistema
de control remoto en su erebion modificado para cerrar la puerta de entrada al garaje. La
usó ahora para encerrar a los zergling dentro con él. Era la misma puerta que Treicher
vigilaba desde fuera."Tengo a esos mamoncetes atrapados, comandante. Ahora baje a
meterle esa última bala a Held entre ceja y ceja por mí, ¿vale?".A Treicher aquello no le
gustó. Ni a nosotros. Red no respondía a nuestras negativas, a nuestras súplicas para
buscar otras opciones, a nuestros agradecimientos entre lágrimas. Estaba ocupado, como
estoy seguro que podrán imaginar. Y él sabía que no había más opciones. Una última
nota desde su tableta de datos: "Tenía usted razón, comandante. Estas cosas son
peligrosas. No le deis al bebercio, niños".Fwush.Y luego silencio.Y entonces, la ayudante.
"Zergling 04e ya no transmite signos vitales. Zergling 07e ya no transmite signos
vitales".Esta vez no hubo vítores.Red dio su vida por nosotros. Por un puñado de
académicos estirados que nunca llegamos a valorar su brillantez, su rapidez de reflejos
mentales o su coraje. Y juro que nunca será olvidado.…Aún quedaba la cuestión de un
xenófobo trastornado que estaba encerrado bajo nuestros pies, con acceso a armas,
productos químicos y meses de planificación neurótica. Dan intentó conseguir que la
ayudante nos abriera las puertas, o que al menos nos ayudara a localizar al Dr. Held. La
pobre computadora nos hizo saber que estaba maniatada por capas de seguridad en lo
referente a esta parte secretísimamente secreta de la instalación. Ni siquiera Branamoor,
cuando lo instamos a que mostrara algún grado de coherencia, pudo obtener la
información. Pero… no dejaba de mirar a la Dra. Langridge. Y esta no dejaba de mirarse
las manos.Vi que ahí pasaba algo, y ya no pude más. Le pregunté a la aturullada botánica
qué sabía ella de los niveles inferiores. No respondió. Así que la comandante Treicher
levantó su pistola y le hizo la misma pregunta a un volumen considerablemente más
alto.Y Vera Langridge nos reservaba una sorpresita."He estado trabajando en el nivel
inferior al de Held", susurró, con los ojos en el suelo. "Mi trabajo en los laboratorios
botánicos era básicamente para darse postín. Órdenes del emperador. Órdenes
directas".Branamoor ya estaba mascullando otra vez que no era culpa suya. No me siento
orgulloso, pero a esas alturas ya había tenido suficiente. Golpeé al hombre, sí. Con cierta
fuerza. Cayó hacia atrás sobre su trasero y entonces, gracias a Dios, cerró el pico de una
maldita vez.Vera tenía acceso a los niveles inferiores. Treicher nos ordenó a todos
regresar al ascensor, diciendo que estaba reservando la última bala para Held, pero que
no le importaría extraerla del ojo de Langridge si les ocultaba más secretos.Nos
encontramos con una puerta abierta, un protoss lleno de cicatrices y en silencio —el único
superviviente de los experimentos de Held— y a mi Talise. Por lo visto Held había
superado al fin su miedo a los protoss y, dándole la espalda, había dado a Talise la
oportunidad de liberarlo. La comandante aún tiene su bala. El protoss no dejó mucha
masa encefálica donde alojársela. Jake habló con el alienígena, Kaeon, y me dijo que el
protoss se había "fusionado" con el cerebro de Held de un modo cargado de
connotaciones religiosas. Y una furia inconmensurable.…Así que aquí estamos.
Atrapados bajo doce plantas de experimentos gubernamentales de alto secreto, con dos
pisos de ciencia más secreta aún y el olor bastante agobiante a zergling asado. Las
plantas de Vera han venido muy bien para proporcionar algo de O2, un poco de comida y
cierto grado de perdón. Es difícil ser demasiado crítico con alguien que simplemente
obedecía las órdenes con las que todos habíamos estado de acuerdo.Pero es fácil
perdonar cuando la medida de la vida de uno se puede contar en días. Nunca he sido
hombre de oración, pero es que nunca he tenido mucha necesidad de ayuda externa.
Dios mío, espero que alguien nos encuentre.
TA
_fin de la transmisión
234.343 2
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# 19 Mensaje
De: Emperador Valerian Mengsk
Para: Equipo de investigación
_fin de la transmisión
234.343 2
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# 20 Diario personal
Dr. Talen Ayers
Un cierto desenlace
Bueno, pues parece que el vaquero de blanco sombrero llegó para salvarnos en
el último suspiro. O supongo que una metáfora con el príncipe azul sería más apropiada
en este caso.Ya solo nos quedaba una última ración de comida (y habíamos empezado a
contemplar la idea de añadir zergling asado al menú) cuando sentimos una sacudida a
través de las paredes de nuestro pequeño y acogedor ataúd. Hubo instantes de pánico
desatado mientras debatíamos la posibilidad de perturbaciones tectónicas en un asteroide
ahuecado (una prueba más de nuestro estado de delirio), y luego nos echamos todos
para atrás cuando un soldador de arco comenzó a echar chispas a través de la
puerta.Seguido de un soldado con armadura del Dominio. Lo cual estaba muy bien.Pero
tras él venía un equipo de médicos provistos de suministros, botiquines y tanques de
oxígeno, lo cual estaba aún mejor. El emperador Mengsk había venido a salvarnos.No, no
ese emperador Mengsk. Uno nuevo. Al parecer, el universo ha cambiado un poquito
mientras estábamos aquí encerrados. Después de que el equipo de rescate revisara la
integridad estructural de los pisos superiores (cosa que no era tarea fácil, teniendo en
cuenta el desgaste que habían sufrido a manos de una docena de zergling furiosos y una
mezcla de plasma y etanol), restablecieron la mayor parte de los sistemas de
comunicación del Proyecto Blackstone, incluidas nuestras tabletas de datos y el acceso a
los mensajes CHIRP. Fue entonces cuando vimos el mensaje del nuevo emperador del
Dominio.Aún me estoy formando una opinión del joven Valerian, aunque las primeras
impresiones han sido prometedoras. Confieso que cuando me enteré de que había unido
sus fuerzas con las de la Reina de Espadas para derrocar a su padre, la palabra "traición"
me pasó por la cabeza. Pero dado lo que ahora sé sobre las ambiciones del mayor de los
Mengsk en cuanto al Proyecto Blackstone, me cuesta realmente sentir alguna indignación
moral.Nuestro viejo amigo Arcturus… recogió lo que sembró. Dejémoslo así.La verdad
sea dicha, y a pesar de mis dudas iniciales acerca del chico, parece que el joven Mengsk
piensa poner en práctica tan nobles intenciones. En cuanto los médicos dejaron de
auscultarnos y pincharnos, nos sacaron de esa roca dejada de la mano de Dios para
trasladarnos a una singular nave que el emperador había enviado, la DS Brin.
Comparados con los pasadizos apretujados y achicharrados del Proyecto Blackstone, los
corredores relucientes e higiénicos de una nave científica debidamente equipada son
como haber muerto y llegado al Paraíso. Pese al engaño y el horror que hemos
experimentado, no me puedo quitar de la cabeza la idea de que el Proyecto Blackstone —
una iniciativa científica experimental y pionera dedicada a explorar los secretos del sector
Koprulu— podría producir avances realmente importantes. El finado Mengsk nos orientó
hacia algunos objetivos repugnantes, pero en manos de alguien con mayor catadura
moral, en fin…Las posibilidades me tienen intrigado.Tras eso he tenido algo de
comunicación limitada con el nuevo emperador. Aun tratándose de conversaciones breves
(imagino que reinar sobre un Dominio sumido en el caos le ocupa la mayor parte del
tiempo), creo que va en serio acerca de un nuevo y mejorado Blackstone. De hecho, me
pidió que me ponga al mando. No supe qué contestarle. De hecho aún no lo sé.(Nuestro
antiguo líder, el Dr. Branamoor, pareció aliviado cuando se enteró de la noticia, lo cual me
sorprendió. Sospecho que ese pobre diablo ya ha tenido suficiente liderazgo por ahora).El
emperador Valerian Mengsk dijo que necesitaba que equipos capacitados investigaran los
extraños artefactos alienígenas que se han encontrado por todo el sector. Yo no sé mucho
sobre esa antigua raza —Xel'Naga, los llamó Mengsk—, pero si Jake Ramsey y Kaeon
deciden seguir a bordo, podríamos conseguir progresos de consideración.Ah, sí, ¿he
mencionado ya que nuestro nuevo amigo protoss parece interesado en acompañarnos?
Le ofrecieron transportarlo adonde él quisiera, pero se negó. Por lo visto, Kaeon está
fascinado por la "afección" de Jake. Parece que estaría dispuesto a asesorarnos sobre
asuntos de estudios xenológicos si a cambio se le permite examinar la sensibilidad de
Jake en lo referente a formas de comunicación protoss.Pensaba que Jake saldría por pies
ante la sugerencia. (¡Yo lo haría!). Pero los dos han estado conversando sobre el tema y
han llegado a una especie de acuerdo. Todo este tema me incomoda, pero no se puede
negar que resulta fascinante.Y hablando de Ramsey…Valerian mencionaba en la misiva
que nos envió que mandaba embajadores para intentar que aceptáramos seguir
participando en lo que fuera que acabara siendo ahora el Proyecto Blackstone. Uno de
ellos era una mujer llamada Rosemary Dahl. Hasta ese momento, nunca acabé de
entender cómo había conseguido Arcturus Mengsk la cooperación de Jake en el Proyecto
Blackstone. Arcturus se había servido de Rosemary. Imagino que las consecuencias
habrían sido funestas si Jake se hubiera negado.El reencuentro entre Jake y Rosemary
fue realmente emotivo. Hubo muchas lágrimas. Sobre todo de Jake. Ser testigo de su
alegría me provocó cierta aflicción. Llevo demasiado tiempo sin tener noticias de mi hija.
Valerian Mengsk dijo que ni siquiera en sus registros confidenciales consta el paradero
actual de Maren, aunque ha prometido intentar localizarla lo antes posible.Mis
conversaciones con Rothfuss sobre este asunto solo han servido para desesperarme.
Solo hay unos pocos motivos por los que el Dominio de Arcturus habría ocultado tan
concienzudamente su paradero. No quiero pensar mucho más en esto, ni siquiera por
escrito, hasta que sepa con certeza dónde se encuentra. Afrontaré las noticias que
lleguen con todas las fuerzas que pueda reunir. Es lo único que puedo hacer. No me he
comprometido a nada con el emperador Mengsk. Tampoco mis colegas. Todos tenemos la
opción de marcharnos. Quizás algunos lo hagan. Aunque mis mayores temores sobre mi
hija se hagan realidad, no creo que yo me vaya. Tal vez eso me convierta en una mala
persona. Sé bien que tengo mis defectos…Pero tal vez algo bueno pueda salir de esto.
Solo puedo esperar que la recompensa merezca todo este esfuerzo. Llevará un tiempo
reequipar por completo el DS Brin para la exploración a largo plazo. Aún tengo margen
para plantearme qué hacer. Como todos.Hasta la próxima,
TA
_fin de la transmisión
234.343 2
Registros Desclasificados
Adjutant 33-27
REGISTRO 1
REGISTRO 2
REGISTRO 3
REGISTRO 4
REGISTRO 5
REGISTRO 6
REGISTRO 7
Redell Quinton¿Todavía estamos trabajando en los problemas de nuestro ayudante
residente, @HelekBranamoor? Tengo un garaje lleno de flamantes herramientas que no
arrancan.
Adjutant 33-27@RedellQuinton Bahía de ingeniería activada.
Redell Quinton@Adjutant3327 Gracias, cariño. Acabas de hacer muy feliz a todo mi
equipo.
Redell QuintonGuau. Estas herramientas son de categoría. El Dominio no ha escatimado
en gastos con nosotros, chicos.
Redell QuintonJa, seguro que podría construir un vikingo nuevo partiendo de cero usando
solo el cubo de las piezas sueltas. Creo que voy a disfrutar mucho con el proyecto
Blackstone.
Adjutant 33-27@RedellQuinton Avíseme cuando haya terminado las inspecciones de
inventario, Red.
Adjutant 33-27@RedellQuinton El Dr. Branamoor tiene una lista de tareas que requieren
su atención inmediata.
Redell Quinton@Adjutant3327 Esto no debería llevarme mucho tiempo, cielo.
Warren Held@HelekBranamoor No están las herramientas Axiom que me prometieron.
Tengo requisitos especiales y estos bisturíes Procyon no me sirven.
Redell Quinton@TalenAyers Buena respuesta, Doc. ¿Es usted escritor?
Talen Ayers@RedellQuinton Se refiere al correo electrónico que envié, supongo.
Talen Ayers@RedellQuinton Y sí, soy escritor. Puede que mis libros no sean el tipo de
lectura habitual en su círculo, pero son conocidos dentro de la comunidad científica.
Redell Quinton@TalenAyers ¿Mi círculo?
Talen Ayers@RedellQuinton ¡Oh, no! No me malinterprete. Quería decir que a lo mejor a
los ingenieros no les parecen tan interesantes los escritos sobre xenociencia.
Talen Ayers@RedellQuinton Nunca me atrevería a menospreciar su profesión, Ingeniero
Jefe.
Talen Ayers@RedellQuinton Le pido perdón si ha parecido otra cosa, pero quiero
asegurarle que no siento más que un enorme respeto por su vocación.
Vera Langridge@Adjutant3327 Un terreno con un ph de 23 es inaceptable. Establece un
nivel equivalente al de la muestra de control de Vygoire.
Redell Quinton@TalenAyers ¡Ja, ja! Me estaba metiendo con usted, doctor. He leído sus
libros. Hasta he intentado incorporar su teoría del ritmo metabólico a un carburador.
Redell Quinton@TalenAyers Fundí dos erebiones perfectamente sanos y justo después
decidí dejar la ciencia a los intelectuales de su círculo.
Talen Ayers@RedellQuinton Acabo de decidir que es usted un tipo interesante, ingeniero
jefe Quinton.
Redell Quinton@TalenAyers Me alegra saberlo, doctor.
Helek Branamoor@WarrenGHeld Por favor, dirija esas preguntas a la ayudante de la
instalación, Dr. Held. No es mi trabajo seguirle el rastro a sus cuchillos especiales.
Leah Martine@Adjutant3327 Solicito mover el escáner, el microdiseccionador y el kit para
secuenciar el ARN más cerca de la plataforma de análisis. La distancia no es óptima.
Warren Held@HelekBranamoor Ya lo sé, Helek. Solo quería estar seguro de que
estuvieran aquí antes de empezar mi procedimiento. No puedo usar estas cosas tan
pesadas.
Adjutant 33-27@LeahAMartine Sí, Dra. Martine. Se notificará directamente al personal de
mantenimiento.
Helek Branamoor@WarrenGHeld Estoy al tanto de su estado, Dr. Held. Por favor, diríjase
a mí como Doctor mientras permanezca trabajando en el proyecto Blackstone.
Warren Held@HelekBranamoor Acepte mis disculpas, Dr. Branamoor.
Warren Held@Adjutant3327 No están las herramientas Axiom que me prometieron.
¿Cuándo van a llegar?
Adjutant 33-27@WarrenGHeld La Axiom Corporation dejó de producir esa línea de
instrumentos hace dos años, Dr. Held.
Warren Held@Adjutant3327 ¡Mierda! Burgess los debe de haber encontrado de saldo.
Supongo que tendré que apañármelas.
Adjutant 33-27@VeraLangridge Sí, Dra. Langridge.
Adjutant 33-27@WarrenGHeld Sí, Dr. Held.
Adjutant 33-27Detectada infracción de seguridad interna. Analizando...
Lee Treicher@Adjutant3327 Inicia un escaneo de la líneas activas. Inmoviliza a cualquiera
que haya abierto en los últimos veinte minutos.
Adjutant 33-27@LeeTreicher Sí, comandante Treicher.
Lee Treicher@Adjutant3327 ¿Se sabe algo ya?
Adjutant 33-27@LeeTreicher Nada, comandante Treicher. Las lecturas erróneas pueden
haber sido causadas por un mal funcionamiento en los nuevos puentes metaimpulsores
cuando intentaban reajustarse.
Lee Treicher@Adjutant3327 Fantástico. Este mecanismo de alta tecnología estaba
destinado a fallar en cualquier momento. Inicia otro escaneo. Me voy a dormir.
Adjutant 33-27@LeeTreicher Escaneando. Buenas noches, comandante Treicher.
Lee Treicher@Adjutant3327 Sí, sí. Despiértame si encuentras algo. Tengo la sensación de
que nos están vigilando.
REGISTRO 8
REGISTRO 9
Redell Quinton@PamelaGFoster ¿Has visto el nuevo objeto de acción del jefe, cariño?
Parece que esta noche vamos a divertirnos.
Pamela G. Foster@RedellQuinton Enfría esos reactores e intenta actuar de forma
profesional, arrabalero. Voy a coger algo de comer. Te veo en el taller en veinte minutos.
Redell Quinton@PamelaGFoster No seas así. Tengo un lugar especial en mi corazón para
las minas viudas. Me alegra que las incrementemos.
Redell Quinton@PamelaGFoster Es como si viese cómo los nietos de las viejas minas
araña hacen sentirse orgullosa a la familia. Esos pequeños diablillos me han salvado el
culo tantas veces…
Redell Quinton@PamelaGFoster Bueno, tengo algunas ideas para introducir más
potencia en cada mina sin perder integridad estructural.
REGISTRO 10
REGISTRO 11
Pamela G. Foster¿Alguien más está teniendo problemas con su tableta de datos? Sigo
recibiendo mensajes de error y la ayudante no es de ninguna ayuda.
Daniel Rothfuss@PamelaGFoster A lo mejor yo puedo hacer algo. Me gustan las
chapuzas. ¿Por qué no lo dejas en mis dependencias?
Pamela G. Foster@DanielRothfuss Toda ayuda es bien recibida porque esto es
desesperante. Me marcho.
Daniel Rothfuss@PamelaGFoster Estupendo.
Lee Treicher@RedellQuinton La próxima vez que se quede atrapado en el taller de
maquinaria, llame a seguridad. Solo puede usar el soplete para su investigación.
Talise Cogan@HelekBranamoor ¿Todavía están los especímenes zergling de camino? Se
suponía que el Dr. Ayers y yo íbamos a empezar con ellos hoy.
Helek Branamoor@TaliseCogan hemos sufrido un retraso en el proceso de entrega.
Paciencia, Dra. Cogan. Todavía estamos estudiando su propuesta de adaptación de la
célula larval.
REGISTRO 12
Pamela G. Foster@DanielRothfuss Solo quería volver a darle las gracias por arreglar mi
tableta de datos. Ya no aparecen los mensajes de error y el aparato funciona como un
reloj.
Daniel Rothfuss@PamelaGFoster Un placer, Dra. Foster. No dude en avisarme si algo no
es de su agrado.
REGISTRO 13
Talen Ayers@TaliseCogan Solo quería alabar su análisis del sistema endocrino zergling
modificado, Dra. Cogan. Muy conciso.
Talise Cogan@TalenAyers Gracias, Dr. Ayers.
Talen Ayers@TaliseCogan ¿Sabe que este día significaba algo para nuestros ancestros
de la Tierra?
Talise Cogan@TalenAyers ¿No significan algo todos los días? No le había tomado por un
pesimista.
Talen Ayers@TaliseCogan No, me refiero a un significado especial. Hoy solía ser la
celebración anual del romance.
Talise Cogan@TalenAyers ¡Qué curioso!
Talen Ayers@TaliseCogan En la Antigua Tierra las parejas proclamaban su afecto mutuo
con cenas con vino a la luz de las velas.
Talise Cogan@TalenAyers Ah, ya veo. Una oportunidad para vender mercancía como
sustitutivo del amor. Nuestros ancestros eran muy listos.
Talen Ayers@TaliseCogan Sí. Sí, supongo que lo eran.
Talen Ayers@TaliseCogan Escuche, me preguntaba si le interesaría compartir la cena
conmigo esta noche...
Talen Ayers@TaliseCogan Ya sé que es una tontería, pero podría ser divertido honrar
nuestras antiguas tradiciones…
Talise Cogan@TalenAyers Gracias, Dr. Ayers, pero no le veo la gracia a recrear fantasías
prehistóricas. Debo volver a mi trabajo.
REGISTRO 14
REGISTRO 15
Talen Ayers¿Es cosa mía o la comida de los jueves del comedor es significativamente
mejor que la de los demás días?
Daniel Rothfuss@TalenAyers Por una cualitativa potencia de diez.
Vera Langridge@DanielRothfuss @TalenAyers Estoy de acuerdo. Ayer había sobras
calificadas como "barbacoa" por los estándares de la ayudante. Hoy, ¿deliciosas
enchiladas?
Pamela G. Foster@VeraLangridge El menú del lunes hizo que mi apetito se fuera por la
esclusa de aire. Esa porquería no debería estar en un plato, debería estar en una placa
de Petri.
Talen Ayers@PamelaGFoster @VeraLangridge @DanielRothfuss Sí, pero, ¿por qué ese
cambio tan significativo de sabor los jueves? Somos todos bastante inteligentes; ¿alguna
teoría?
Talen Ayers@PamelaGFoster @VeraLangridge @DanielRothfuss Un momento. Voy a por
más enchiladas.
Helek Branamoor@PamelaGFoster @VeraLangridge @DanielRothfuss @TalenAyers Ya
vale, chicos. Los dispositivos de información no son para este tipo de conversaciones.
Helek Branamoor@PamelaGFoster @VeraLangridge @DanielRothfuss @TalenAyers Por
favor, hablen solo de la investigación y de las peticiones de planificación a la ayudante.
Talen Ayers@PamelaGFoster @VeraLangridge @DanielRothfuss @Adjutant3327 Por
favor, suspende las notificaciones relativas a todas las comidas excepto las de los jueves.
Adjutant 33-27@PamelaGFoster @VeraLangridge @DanielRothfuss @TalenAyers Sí, Dr.
Ayers.
Talen Ayers@TaliseCogan Esta mañana le he enviado un resumen de mis notas sobre la
disección del zergling. Dígame qué opina.
Talise Cogan@TalenAyers En breve tendrá mi respuesta en su buzón, Dr. Ayers.
REGISTRO 16
Redell Quinton@Adjutant3327 Parece que nos estamos quedando sin el lote C-224CH.
Podrías pedirnos más en la próxima nave de suministros.
Adjutant 33-27@RedellQuinton Sí, Red. He hecho una petición de materiales de filtrado
adicional.
Redell Quinton@Adjutant3327 Gracias, cariño. Me estoy quedando sin carbón activado.
¿Será un problema conseguir más?
Adjutant 33-27@RedellQuinton Nuestro próximo reparto de suministros ya está llegando.
Puede que no haya la cantidad que ha pedido.
Redell Quinton@Adjutant3327 Está bien. Supongo que puedo esperar, aunque la
paciencia no es una de mis virtudes. Asegúrate de que conseguimos más en el próximo
cargamento.
Adjutant 33-27@RedellQuinton Sí, Red. Notificaré a la Dra. Langridge que también se han
agotado sus suministros.
Redell Quinton@Adjutant3327 Oh, no te preocupes por eso. Yo se lo digo.
Adjutant 33-27@VeraLangridge Dra. Langridge, se ha agotado inesperadamente nuestro
suministro de materiales de filtrado debido a experimentos de ingeniería.
Vera Langridge@Adjutant3327 ¿Qué? ¿Por qué me están quitando esos monos el
carbón? Parece que voy a tener que hablar con Branamoor sobre los "recursos
compartidos".
Redell QuintonOh, oh.
REGISTRO 17
REGISTRO 18
REGISTRO 20
REGISTRO 21
Leah Martine@JakeJRamsey Quería asegurarme de que había recibido mi correo
electrónico.
Leah Martine@JakeJRamsey Y siento lo que ha pasado en la reunión anterior. No ha sido
la mejor bienvenida que digamos.
Jake Ramsey@LeahAMartine Gracias, es muy amable.
Jake Ramsey@LeahAMartine Y sí, acabo de terminar de leer su informe sobre los
patrones idiomáticos de los protoss. A pesar de lo que dice Held, es bastante preciso.
Leah Martine@JakeJRamsey Muy amable por su parte. Desgraciadamente, parece que al
Dr. Held le gustaría que le diera prioridad a otros aspectos de mi trabajo.
Jake Ramsey@LeahAMartine ¿Cómo es esa expresión? "¿Los árboles no te dejan ver el
bosque?"
REGISTRO 22
REGISTRO 23
Redell Quinton@Adjutant3327 Esta mañana mi puerta estaba atascada. Una pequeña luz
roja parpadeaba en mi teclado como si estuviera enfadada conmigo. ¿Qué pasa?
Adjutant 33-27@RedellQuinton Dirija todas sus preguntas a la comandante Treicher.
Redell Quinton@Adjutant3327 ¿Eh? ¿Por qué?
Adjutant 33-27@RedellQuinton La comandante Treicher se encargará de sus preguntas.
Redell Quinton@Adjutant3327 Genial. Está resultando muy útil hoy…
Adjutant 33-27@RedellQuinton Gracias, Red.
Redell Quinton@LeeTreicher Eh, Comandante, la cabeza de cromo dice que tengo que
hablar con usted. ¿Qué pasa? ¿Estoy encerrado en mi habitación?
Lee Treicher@RedellQuinton Sí, y seguirá así hasta que hayamos resuelto el problema.
Redell Quinton@LeeTreicher Eh, eh, eh. ¿Qué pasa? ¿Qué he hecho?
Lee Treicher@RedellQuinton Le dejé bien claro que no malgastara los recursos de la
estación.
Lee Treicher@RedellQuinton Meses almacenando carbón activado para nada.
Lee Treicher@RedellQuinton ¿Acaso pensaba que un abuso tan flagrante de los recursos
pasaría inadvertido?
Redell Quinton@LeeTreicher ¿Flagrante? Debo andar metido en un buen lío si está
usando palabras tan complejas.
Redell Quinton@LeeTreicher No me malinterprete, Comandante, pero no está usted
cualificada para juzgar el uso de mis suministros de ingeniería.
Redell Quinton@LeeTreicher Tengo al menos seis proyectos en mi mesa ahora mismo
que utilizan carbón activado. Puede que usted solo tenga conocimiento de... dos.
Redell Quinton@LeeTreicher Ahora déjeme salir antes de que me enfade de verdad con
usted. Tengo mucho trabajo que hacer hoy.
Lee Treicher@RedellQuinton El director y yo no estamos de acuerdo.
Lee Treicher@RedellQuinton Así que se lo voy a explicar todo de forma cristalina.
Lee Treicher@RedellQuinton Sr. Quinton, se encuentra usted bajo una investigación
oficial y hasta que no concluya, deberá permanecer recluido en sus aposentos.
Redell Quinton@LeeTreicher Muy bien, de acuerdo. Dígame qué están investigando.
¿Qué he hecho exactamente?
Lee Treicher@RedellQuinton Tras el escándalo del escáner, está muy claro lo que ha
hecho.
Lee Treicher@RedellQuinton Sr. Quinton, si confiesa y admite lo que ha hecho...
Lee Treicher@RedellQuinton Como jefa de seguridad, le prometo que no seré muy dura
con usted.
Redell Quinton@LeeTreicher ¿Dura? ¿Por hacer qué? ¿Por usar más carbón activado del
que esperaba? No me diga.
Lee Treicher@RedellQuinton La acusación oficial es "abuso de recursos críticos del
Dominio."
Lee Treicher@RedellQuinton O si prefiere: sé que ha construido una destilería en la bahía
de ingeniería. No tardaremos en encontrarla.
Lee Treicher@RedellQuinton Se lo volveré a repetir: confiese ahora mismo y las cosas
serán mucho más fáciles.
Lee Treicher@RedellQuinton Sería estúpido acabar en la cárcel por un poco de alcohol.
Redell Quinton@LeeTreicher Así que una destilería... Una teoría interesante,
Comandante. Aunque con alguna pega.
Redell Quinton@LeeTreicher Para empezar, soy más de whisky. Un buen whisky tarda
tiempo en envejecer. No llevo aquí lo suficiente como para envejecer nada.
Redell Quinton@LeeTreicher En segundo lugar, ¿cree que tengo la paciencia suficiente
como para esperar a que el whisky envejezca?
Lee Treicher@RedellQuinton No estoy de humor para juegos, Sr. Quinton.
Redell Quinton@LeeTreicher Ya somos dos. Entonces, ¿esto es un día libre? Por mí sí.
Redell Quinton@LeeTreicher Avíseme si encuentra alguna destilería mágica invisible en
mi zona de trabajo.
Lee Treicher@RedellQuinton Muy bien.
Helek Branamoor@JakeJRamsey Dr. Ramsey, la comandante Treicher me ha puesto al
día del incidente de anoche. ¿Se cayó en uno de los pasillos?
Jake Ramsey@HelekBranamoor No fue nada. Me sentí un poco mareado.
Helek Branamoor@JakeJRamsey Que le tengan que llevar a su habitación es la antítesis
de nada. Voy a programar un examen por uno de nuestros médicos.
Jake Ramsey@HelekBranamoor Agradezco su preocupación, pero no es necesario.
Helek Branamoor@JakeJRamsey No pidiéndole estoy preguntando, Dr. Ramsey.
Jake Ramsey@HelekBranamoor Por supuesto. Lo de "preguntar" no se lleva en el
Dominio. Despertarse solo todos los días es un buen recordatorio.
Helek Branamoor@JakeJRamsey Visite el dispensario médico mañana a las 07:00 h.
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Talise Cogan@LeahAMartine ¿Le importa que use su cerebro, doctora? Tengo entendido
que es usted una experta en neurología psiónica.
Talise Cogan@LeahAMartine Estaba repasando mis notas de hace unas semanas, y hay
un asunto que no acabo de entender.
Leah Martine@TaliseCogan Por supuesto.
Talise Cogan@LeahAMartine Para ser concretos, quería hablar con usted del superamo
zerg.
Talise Cogan@LeahAMartine A falta de un término mejor, ¿es posible que las neuronas
psiónicas emitan un "eco" tras la muerte del cerebro?
Leah Martine@TaliseCogan ¿Se refiere a las neuronas recuperadas del cerebro del
superamo en el momento de su muerte? ¿Una red neuronal cultivada con una matriz de
electrodos?
Leah Martine@TaliseCogan Eso parece un enfoque más bien superado, así que imagino
que estará pensando en otra cosa.
Talise Cogan@LeahAMartine Calculamos que este superamo lleva bastante tiempo
muerto. Mi investigación en este ámbito es puramente incidental.
Talise Cogan@LeahAMartine Pero me he visto sometida a un bombardeo de angustia
cada vez que diseccionaba el espécimen.
Talise Cogan@LeahAMartine Mis anteriores procedimientos con otras especies zerg no
presentaban nada fuera de lo normal en este sentido.
Talise Cogan@LeahAMartine Es un fenómeno que solo he experimentado con el
superamo.
Talise Cogan@LeahAMartine Por eso le explico esto. Sospecho que la emoción procedía
del superamo. ¿Es posible?
Leah Martine@TaliseCogan En ese caso, no. Estaba en un estado avanzado de
descomposición, incapaz de generar los impulsos necesarios para una comunicación
psiónica.
Talise Cogan@LeahAMartine Pero el habitus zerg es muy adaptable. Nuestra ciencia no
ha conseguido hacer un seguimiento preciso de su evolución.
Talise Cogan@LeahAMartine Tal vez una nueva mutación haya permitido al superamo
emitir emanaciones psiónicas de aflicción post mórtem?
Leah Martine@TaliseCogan A veces cabe la duda y la especulación, pero aquí no. Los
zerg no son mágicos; cuando están muertos, están muertos.
Leah Martine@TaliseCogan Sospecho que eso fue producto de su imaginación. No se
ofenda.
Talise Cogan@LeahAMartine Para nada. Gracias, Dra.
REGISTRO 33
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REGISTRO 36
Lee Treicher@Adjutant3327 Tengo que requisar un par de vitaminas. Branamoor dejó muy
claro que debemos tomar los suplementos prescritos.
Adjutant 33-27@LeeTreicher Necesito aclaración sobre "un par de vitaminas".
Lee Treicher@Adjutant3327 El régimen diario estándar debería bastar, pero no estaría de
más tener algún potenciador de inmunidad más para mi miembro cibernético.
Adjutant 33-27@LeeTreicher Solicitud confirmada. Encontrará un suministro para catorce
días en la enfermería.
Lee Treicher@Adjutant3327 No, eso no es correcto. Dame simplemente mi ración habitual
para el mes.
Adjutant 33-27@LeeTreicher Algunos de los suplementos que ha solicitado no están
disponibles en esas cantidades en estos momentos.
Lee Treicher@Adjutant3327 Vale, déjalo estar.
Lee Treicher@HelekBranamoor Doctor, he intentado pedir más suplementos, pero según
la ayudante había pocas provisiones. ¿Ocurre algo?
Helek Branamoor@LeeTreicher No, comandante Treicher. Ha habido algunos problemas
menores de logística con el calendario de suministros.
Helek Branamoor@LeeTreicher Ya he presentado una queja al Dominio y confío en que la
incidencia se resolverá en breve.
Lee Treicher@HelekBranamoor ¿Qué tipo de incidencia? ¿Hay algo que debería saber?
Helek Branamoor@LeeTreicher No. Yo me ocupo de ello.
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REGISTRO 40
Daniel RothfussBien, atentos todos. En principio las tabletas de datos vuelven a estar
conectadas. No olvidéis activar las aplicaciones de voz-texto cuando haga falta. Informad
todos.
Talen Ayers@DanielRothfuss Estoy aquí. Parece que funciona, Dan.
Jake Ramsey@DanielRothfuss Aquí Ramsey.
Pamela G. Foster@DanielRothfuss Hola.
Redell Quinton@DanielRothfuss Informando... pero ¿por qué? Estamos todos en la
misma sala. Te estoy viendo, Dan.
Leah Martine@DanielRothfuss Afirmativo.
Helek Branamoor@DanielRothfuss Todo parece en orden. Recuérdame que luego hable
contigo sobre el retraso.
Helek Branamoor@RedellQuinton @DanielRothfuss Es el protocolo estándar.
Vera Langridge@DanielRothfuss Aquí Langridge. Mi tableta de datos funciona
correctamente.
Redell Quinton@HelekBranamoor @DanielRothfuss ¿El protocolo estándar para qué?
¿Había previsto alguien esta situación?
Daniel RothfussEstamos en una situación de emergencia y debemos asegurarnos de que
todo funciona bien. Vuestras tabletas de datos sirven como walkie-talkies.
Helek Branamoor@RedellQuinton @DanielRothfuss Increíble.
Helek Branamoor@RedellQuinton @DanielRothfuss Basta de cháchara, maldita sea.
Helek Branamoor@RedellQuinton @DanielRothfuss ¡Maldita sea!
Talen Ayers@DanielRothfuss ¿Walkie-talkie? Hacía mil años que no oía esa palabra.
Helek Branamoor@TalenAyers @DanielRothfuss ¡¿Deleitándose con arcaísmos en un
momento así?! BASTA DE CHÁCHARA, MALDITA SEA
Adjutant 33-27@TalenAyers @DanielRothfuss Walkie-talkie: (nombre) término coloquial
para un tranmisor-receptor portátil.
Adjutant 33-27@TalenAyers @DanielRothfuss Permitía la comunicación en dos sentidos y
se usaba comunmente en zonas de guerra.
Helek Branamoor@Adjutant3327 @TalenAyers @DanielRothfuss Maldición, juro por lo
más sagrado que si salimos de esta te voy a desmontar yo mismo.
Daniel RothfussTodo parece correcto. @Adjutant3327 ¿Puedes usar los sensores de
movimiento del vestíbulo para rastrear a los zergling?
Adjutant 33-27@DanielRothfuss Los sensores de movimiento están calibrados para el
movimiento humano. Los zergling no aparecen en ninguno de los sensores.
Jake Ramsey@Adjutant3327 @DanielRothfuss Típico del Dominio. Se preocupan más de
los traidores que de los monstruos con los que nos han dejado atrapados.
Talen Ayers@Adjutant3327 ¿Tienes algo que pueda localizar a estos bichos? Hay
demasiadas sombras ahí fuera. Demasiados sitios donde ocultarse.
Adjutant 33-27@TalenAyers Los sistemas de diagnóstico siguen funcionando. Pueden
captar los signos vitales de los especímenes, pero no su paradero.
Pamela G. Foster@Adjutant3327 @TalenAyers ¿En serio? ¿Podemos ver sus niveles de
colesterol pero no donde están?
Adjutant 33-27@PamelaGFoster @TalenAyers Sí, Dra. Foster.
Lee TreicherHeld no va a dejar que nos quedemos aquí eternamente. Necesitamos ideas,
señores.
Helek BranamoorEsto es... Esto es... Esto es...
Talen Ayers@LeeTreicher ¿Podemos ir por los conductos de ventilación? Tal vez
podamos encontrar a los zergling y, no sé, ¿dispararles a través de los respiraderos?
Redell Quinton@TalenAyers @LeeTreicher ¿Quiere la respuesta rápida, doc? Nada de
respiraderos. No son lo bastante grandes para nosotros, ni para ellos.
Pamela G. Foster@LeeTreicher ¿Qué hay de los sistemas antiincendios o la instalación
de agua? ¿Podemos inundar las salas? ¿Ahogarlos?
Redell Quinton@PamelaGFoster @LeeTreicher El sistema antiincendios no es agua, solo
productos químicos, cielo. Imposible ahogarlos.
Daniel Rothfuss@LeeTreicher ¿No podemos simplemente abrir las esclusas de aire y que
se asfixien?
Pamela G. Foster@RedellQuinton @LeeTreicher Aguafiestas.
Talen Ayers@DanielRothfuss @LeeTreicher No, los zerg dependen mucho menos del
oxígeno que nosotros. Nos asfixiaremos mucho antes que ellos.
Helek Branamoor¿Cómo pude haber...? No es culpa mía. NO lo es. No es culpa mía...
Helek BranamoorNo. Es. Culpa. Mía.
Leah Martine@JakeJRamsey Branamoor empieza a delirar.
Jake Ramsey@LeahAMartine Yo me encargo de él.
Talen Ayers@HelekBranamoor ¡Caray! ¡Cálmese, Dr. Branamoor!
Redell QuintonQue alguien ayude a Jake a tranquilizar a ese idiota. Va a hacer que esos
cabroncetes nos encuentren.
Lee Treicher¿Alguien tiene algo con lo que reducirlo?
Redell Quinton@LeeTreicher ¿Qué tal la culata de su pistola?
Daniel Rothfuss¿Daisy 8?
Daniel Rothfuss¿Qué quiere decir con Daisy 8?
Adjutant 33-27@DanielRothfuss Daisy 8: nave de transporte actualmente estacionada en
la puerta 4. El Dominio no ha enviado una dotación de reemplazo para recuperar la nave.
Adjutant 33-27@DanielRothfuss La Daisy 8 está preparada para una salida inmediata.
Daniel Rothfuss@Adjutant3327 Oh, cielos.
Talen Ayers@Adjutant3327 @DanielRothfuss ¿Lo he entendido bien? ¿Hemos tenido una
lanzadera aquí parada todo este tiempo?
Jake Ramsey@Adjutant3327 @DanielRothfuss Espera, ¿qué?
Daniel Rothfuss@Adjutant3327 Dame un esquema de la instalación. Traza la ruta más
directa a la puerta 4.
Lee TreicherTodo el mundo aquí. Quiero que todos se fijen en la tableta de datos de Dan
para que podamos sacar una ruta de evacuación.
Talen Ayers@LeeTreicher Vaya. No sabía que las tabletas de datos podían hacer eso.
Jake Ramsey@LeahAMartine Leah, ¿dónde estás?
Daniel Rothfuss@TalenAyers @LeeTreicher Bueno, la mía sí.
Jake Ramsey¿Alguien ha visto a Leah?
Vera Langridge@LeahAMartine Dra. Martine, ¿adónde ha ido?
Lee Treicher@LeahAMartine Dra. Martine, responda.
Pamela G. FosterMirad la puerta.
Jake Ramsey@LeahAMartine Leah, por favor, contéstame.
Redell Quinton@JakeJRamsey ¿Se ha ido?
Talen Ayers@JakeJRamsey ¿Puedes... "contactar" con ella? ¿Saber dónde está?
Jake Ramsey@TalenAyers No funciona así, Talen.
Adjutant 33-27Zergling 12e fallecido.
Pamela G. Foster@Adjutant3327 ¿Qué? ¿Cómo?
Daniel Rothfuss@Adjutant3327 Oh.
Redell Quinton@Adjutant3327 Eh... ¿Puedes repetirlo, cielo?
Vera Langridge@Adjutant3327 Estupendo.
Lee Treicher@Adjutant3327 Hay alguien ahí fuera.
Adjutant 33-27@RedellQuinton Sí, Red. Zergling 12e fallecido.
Jake Ramsey@Adjutant3327 Es ella.
Talen Ayers@Adjutant3327 ¡Santo cielo!
Pamela G. Foster@JakeJRamsey @Adjutant3327 ¿Leah?
Daniel Rothfuss@Adjutant3327 ¿Puedes localizar la ubicación de la tableta de datos de la
Dra. Martine?
Adjutant 33-27@DanielRothfuss Sí, Dr. Rothfuss. Está bajando en el ascensor P3 por el
hueco principal del centro.
Jake Ramsey@Adjutant3327 @DanielRothfuss Creo que está despejando un camino.
Pamela G. Foster@JakeJRamsey @Adjutant3327 @DanielRothfuss ¿Deberíamos
seguirla?
Lee TreicherAhora o nunca. Todos en fila.
Vera LangridgeHe cogido provisiones. No hay mucha variedad, pero tenemos comida y
líquidos.
Lee TreicherLeah nos abre el camino. Yo cubriré la retaguardia.
Lee TreicherTodos por el pasillo a mi señal.
Pamela G. Foster@DanielRothfuss Yo te llevo, Dan.
Daniel Rothfuss@PamelaGFoster Gracias, querida.
Vera LangridgeEstoy en la puerta.
Lee Treicher@LeahAMartine Vamos detrás de usted, Dra. Martine.
Redell Quinton@JakeJRamsey Virgen santa. Jake, ¿has visto ese zergling? Tu chica ha
destrozado esa cosa.
Jake Ramsey@RedellQuinton No es mi chica, Red.
Redell Quinton@JakeJRamsey Sí, vale. Pero sigue siendo mi ídolo.
Lee TreicherAl ascensor, gente. Vamos, vamos.
Adjutant 33-27Zergling 9e fallecido.
Lee TreicherLas puertas se abren. Apártense.
Pamela G. FosterQué asco.
Talen AyersNo solo hay sangre zergling. ¿Y Leah?
Vera Langridge¿Qué es lo que tiene en la boca?
Daniel Rothfuss@VeraLangridge Creo que es la mitad inferior del bastón de la Dra.
Martine.
Adjutant 33-27@TalenAyers La Dra. Martine ha llegado al compartimiento de atraque,
puerta 04.
Adjutant 33-27Esclusa de aire de la puerta 04 conectada.
Adjutant 33-27Puerta 04 abierta.
Daniel RothfussImpresionante.
Pamela G. FosterGracias a Dios.
Lee TreicherLa puerta está lista. Agrúpense, señores. Vamos, vamos, vamos.
Adjutant 33-27Puerta 04 cerrada.
Adjutant 33-27Esclusa de aire de la puerta 04 desconectada.
Jake RamseyAlgo no va bien.
Lee Treicher@LeahAMartine ¿Dra. Martine? Ha cerrado la puerta.
Lee Treicher¿Dra. Martine?
Pamela G. Foster¿Qué ha pasado?
Redell Quinton@JakeJRamsey ¿Hablas de la nave?
Jake Ramsey@RedellQuinton No, de ella.
Adjutant 33-27Nave de transporte "Daisy 8" desacoplándose de la puerta 04.
Daniel Rothfuss@Adjutant3327 Necesito acceso inmediato a los sistemas de navegación
de la "Daisy 8".
Adjutant 33-27@DanielRothfuss Lo siento, Dan. Me temo que no puedo hacer eso.
Pamela G. Foster@Adjutant3327 ¡Para la puñetera nave!
Daniel Rothfuss@Adjutant3327 Código de acceso Y7_$0>0k_3$lt;$m
Helek Branamoor¡ESTO no es culpa mía!
Adjutant 33-27@DanielRothfuss Código de acceso aceptado.
Redell Quinton@DanielRothfuss Vamos, abuelo, usa tu toque mágico. Saca humo a esos
dedos.
Daniel Rothfuss@Adjutant3327 Esto no funciona. Debería funcionar.
Daniel Rothfuss@Adjutant3327 ¿Por qué no puedo acceder a los sistemas de navegación
de la lanzadera?
Adjutant 33-27@DanielRothfuss Lo siento, Dr. Rothfuss, la Daisy 8 se ha desconectado
de la subred local de la instalación de Blackstone.
Adjutant 33-27Nave de transporte "Daisy 8" alejándose.
Daniel RothfussSi no fuera por estos malditos programas retrógrados.
Pamela G. FosterEstamos apañados. ¿Ahora qué?
Redell Quinton@Adjutant3327 ¿Esa cabrona de mierda acaba de robar la única vía de
escape de este peñasco?
Adjutant 33-27@RedellQuinton Sí, Red.
Helek BranamoorMe obligaron a aceptarla los de arriba. ¡Yo ni siquiera quería contratarla!
Helek BranamoorEsto no es culpa mía.
Talen Ayers@HelekBranamoor Deje de decir eso.
Lee TreicherSilencio, todos. Ahora estamos separados de la comida y de cualquier
defensa razonable.
Lee TreicherQuedan siete zergling en la instalación, y no tengo tanta puntería como para
abatirlos a todos con seis balas
Lee Treichersuponiendo que los vea antes de que ellos nos vean a nosotros.
Lee TreicherNecesito que pongan sus cerebros a trabajar a toda marcha y elaboren un
plan para matar a esas condenadas cosas y que a mí aún me quede una bala para Held.
Redell Quinton@TalenAyers Doc, ¿a qué temperatura arden los zergling?
Redell Quinton@TalenAyers Según dijo, aguantan la respiración más tiempo de lo que
pensaba. No quiero tirar de suposiciones ahora.
Talen Ayers@RedellQuinton En realidad no aguantan mucho más que nosotros. Los zerg
son tan vulnerables al fuego como cualquier otro animal sin protección.
Redell QuintonTengo algo que confesar. Tengo unos cuantos... contenedores... de líquido
inflamable almacenados en el garaje.
Lee Treicher¿De qué tipo de líquidos hablamos?
Redell Quinton@LeeTreicher Etanol de primera, alta calidad.
Talen Ayers@RedellQuinton @LeeTreicher Sí, le sale muy bueno.
Lee Treicher@RedellQuinton Lo sabía. ¿Dónde demonios lo escondía?
Redell Quinton@LeeTreicher ¿Sabe ese erebion averiado que aguantamos con tacos?
¿Nunca miró bajo el capó?
Lee Treicher@RedellQuinton Maldita sea, era el próximo sitio donde iba a mirar.
Branamoor me detuvo.
Helek Branamoor@LeeTreicher @RedellQuinton Vale, eso sí fue culpa mía.
Daniel Rothfuss@RedellQuinton ¿Adónde quieres ir a parar, Quinton?
Redell Quinton@DanielRothfuss La destilería está más o menos... dentro del erebion.
Dadme unos minutos y puedo apañar los surtidores de combustible del erebion.
Redell Quinton@DanielRothfuss Podría convertirlo en espray y enviarlo adonde
quisiéramos.
Redell Quinton@DanielRothfuss Si tu control sobre los respiraderos es tan bueno como
creo... podemos dirigir el etanol a la sala que queramos.
Talen Ayers@RedellQuinton @DanielRothfuss Puede que el etanol solo no queme lo
suficiente, Red.
Pamela G. Foster@TalenAyers @DanielRothfuss @RedellQuinton Con la mezcla
adecuada de plasma podemos aumentar la temperatura considerablemente.
Redell Quinton@PamelaGFoster @DanielRothfuss Habrá que ir con cuidado. Al erebion
solo le queda un poco de plasma. Dan, ¿te gusta el plan?
Daniel Rothfuss@RedellQuinton Bueno, no es muy elegante, pero no tenemos muchas
opciones, ¿no?
Redell Quinton@DanielRothfuss Tú lo has dicho.
Lee Treicher@DanielRothfuss @RedellQuinton No puedo creer que vaya a aceptar esto.
Redell Quinton@LeeTreicher La idea me la dio usted. Con tanto estarme encima,
diciéndome lo mucho que le preocupaban los productos inflamables en un espacio
cerrado.
Lee Treicher@RedellQuinton Y me sigue preocupando, genio. ¿Qué espera que
respiremos en cuanto haya hecho arder todo nuestro oxígeno?
Redell Quinton@LeeTreicher O lo calculamos bien y prendemos primero los niveles
infestados, o lo calculamos mal y…
Redell Quinton@LeeTreicher En fin, procuremos asegurarnos de calcularlo bien. Pero de
todos modos, Comandante, voy a necesitar que me escolten hasta el garaje.
Redell Quinton@LeeTreicher Y usted es la única persona que va armada.
Lee TreicherRed y yo vamos a ir al garaje. Que todos se queden aquí en el nivel del
compartimiento de atraque. Sabemos que en esta zona no hay elementos hostiles.
Lee TreicherBien, estamos en el nivel del garaje.
Lee TreicherCuando el ascensor vuelva abajo, entren y cierren las puertas. Es una
posición defendible.
Talen Ayers@LeeTreicher Vale, estamos todos dentro. Puertas selladas. Manténganos
informados.
Daniel Rothfuss@Adjutant3327 Accede a los controles de ventilación de las plantas 1 a
12, incluidos el garaje y los compartimientos de atraque.
Adjutant 33-27@DanielRothfuss Sí, Dr. Rothfuss. Accediendo a los controles de
ventilación.
Daniel Rothfuss@Adjutant3327 Pásame el control manual a la tableta de datos.
Adjutant 33-27@DanielRothfuss Sí, Dr. Rothfuss.
Redell Quinton@PamelaGFoster Oh, me cago en... Los zergling se han cargado a ese
chico pelirrojo, el que trabajaba para ti. Le han sacado todas las tripas.
Talen Ayers@LeeTreicher ¿Eso eran disparos? ¿Comandante Treicher?
Talen Ayers@RedellQuinton ¿Red? ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado?
Adjutant 33-27Zergling 7e fallecido.
Pamela G. Foster@Adjutant3327 Gracias a Dios. ¿Cuántos quedan?
Adjutant 33-27@PamelaGFoster Los sensores indican que quedan seis zergling en la
instalación.
Lee Treicher@Adjutant3327 @PamelaGFoster Y a mí solo me queda una bala.
Redell QuintonEstamos en el garaje. La Comandante monta guardia. Estoy en plena
faena. Esperad.
Daniel RothfussAhora puedo aislar totalmente la ventilación de plantas individuales.
Cuando tú me digas, Red.
Redell Quinton@DanielRothfuss Dame 10 minutos y te digo algo.
Jake Ramsey¿Qué ha sido ese ruido?
Talen Ayers@LeeTreicher comandante Treicher, tenemos visita.
Pamela G. Foster@RedellQuinton @DanielRothfuss ¡Algo intenta atrevesar las puertas,
daos prisa!
Daniel Rothfuss@RedellQuinton No tendremos tanto tiempo. Abriendo los respiraderos
del nivel del compartimiento de atraque. Envía lo que puedas lo antes posible.
Redell Quinton@DanielRothfuss Ya casi estoy. Esperad.
Lee Treicher@DanielRothfuss Va todo lo rápido que puede.
Daniel Rothfuss@RedellQuinton Manda ya lo que puedas, o estamos muertos.
Pamela G. Foster@RedellQuinton @DanielRothfuss Deprisa, deprisa, está a punto de
cruzar.
Redell Quinton@PamelaGFoster @DanielRothfuss Cuidado, que voy.
Adjutant 33-27Zergling 1e fallecido.
Talen Ayers@RedellQuinton @LeeTreicher Lo conseguiste. Lo conseguiste.
Redell Quinton@TalenAyers Eh, Doc, quedan cinco. ¿Alguna intuición?
Talen Ayers@RedellQuinton Yo diría que en los laboratorios biológicos. Hay mucha
materia orgánica que pueden consumir.
Daniel Rothfuss@TalenAyers @RedellQuinton Coincido con él.
Redell Quinton@DanielRothfuss @TalenAyers Me parece bien. Preparadlo.
Daniel Rothfuss@RedellQuinton De acuerdo. Respiraderos abiertos.
Redell Quinton@DanielRothfuss Marchando.
Adjutant 33-27Zergling 4e fallecido.
Redell Quinton@TalenAyers La acertaste, Doc. Uno menos.
Talen Ayers@RedellQuinton La conjetura de un académico como yo tiene más de
conocimiento y años de dedicación que de suerte.
Talen Ayers@RedellQuinton Pero gracias.
Daniel Rothfuss@Adjutant3327 Identifica los niveles de la instalación que hayan sufrido el
daño estructural más reciente.
Adjutant 33-27@DanielRothfuss Lo más reciente: daño estructural en los reguladores
atmosféricos del nivel 3.
Daniel Rothfuss@Adjutant3327 @RedellQuinton Ahí tienes tu objetivo, Red. Respiraderos
a punto.
Redell Quinton@DanielRothfuss @Adjutant3327 Achicharrémoslos.
Talen Ayers@Adjutant3327 ¿Y bien? ¿Sigues captando cuatro zergling?
Adjutant 33-27@TalenAyers Sí, Dr. Ayers. Todavía hay cuatro zergling transmitiendo sus
signos vitales.
Redell Quinton@Adjutant3327 Diablos. No pinta bien.
Redell Quinton@Adjutant3327 @TalenAyers @DanielRothfuss Quedan cuatro zergling y
QUIZÁS nos dé para cinco intentos más. Hay que emplearlos bien.
Daniel Rothfuss@Adjutant3327 Identifica el siguiente caso más reciente de daño
estructural.
Daniel RothfussA menos que tengas alguna otra idea, Dr. Ayers.
Talen Ayers@DanielRothfuss No se me ocurre nada más. Tu sistema parece ahora la
mejor forma de... acertarla.
Adjutant 33-27@DanielRothfuss Lo más reciente: daño en los sistemas de refrigeración
del comedor.
Daniel Rothfuss@RedellQuinton Respiraderos a punto.
Redell Quinton@DanielRothfuss Oh, puñetas. Adiós enchiladas.
Pamela G. Foster@RedellQuinton @DanielRothfuss Ándele, ándele.
Adjutant 33-27Zergling 2e fallecido.
Pamela G. Foster@RedellQuinton Puede que hasta salgamos de esta.
Redell Quinton@DanielRothfuss @TalenAyers El depósito se acaba, chicos. ¿Ahora qué?
Talen Ayers@RedellQuinton @DanielRothfuss ¿Cuánto nos queda por asar de esta
instalación?
Redell Quinton@TalenAyers @DanielRothfuss Hay muchos sitios donde esconderse, Doc,
créeme. Procurad atinar.
Daniel Rothfuss@RedellQuinton @TalenAyers ¡Maldición! Mi red personal acaba de
caerse: ese diablejo está junto a mi equipo. Preparando respiraderos del nivel de los
aposentos.
Redell Quinton@DanielRothfuss @TalenAyers De acuerdo. Disparando.
Adjutant 33-27Zergling 3e fallecido.
Pamela G. Foster@Adjutant3327 Música para mis oídos.
Daniel Rothfuss@Adjutant3327 Donde las dan las toman.
Talen Ayers@DanielRothfuss Siento lo de tu cuarto, Dan, pero llevamos 3 de 4. ¡A ver si
mantenemos la racha!
Daniel Rothfuss@TalenAyers Solo quedan dos. ¿Podría ser que se movieran juntos?
Redell Quinton@TalenAyers @DanielRothfuss Me queda lo suficiente para freír a esos
dos últimos e incendiar el despacho de Branamoore para echarnos unas risas.
Talen Ayers@DanielRothfuss Es muy posible. Incuban de dos en dos, y se los ha visto
cazar y patrullar así.
Daniel Rothfuss@TalenAyers He hecho un cálculo aproximado de la velocidad media, los
vectores de patrulla y los sitios que ya hemos quemado.
Daniel Rothfuss@TalenAyers La conclusión más lógica serían los niveles 9 o 10.
Talen Ayers@DanielRothfuss No tengo ni idea de cuál sería el más probable.
@RedellQuinton ¿Se te ocurre algo a ti?
Daniel Rothfuss@TalenAyers @RedellQuinton Sí, Red, ¿tú qué crees?
Talen Ayers@DanielRothfuss @RedellQuinton ¿Red? ¿Estás ahí?
Redell Quinton@TalenAyers @DanielRothfuss Los he encontrado.
Lee Treicher@RedellQuinton Red, la puerta está cerrada. ¿Qué ocurre?
Redell Quinton@LeeTreicher Los dos últimos zergling están aquí. Me están mirando
fijamente. Feos a rabiar.
Lee Treicher@RedellQuinton ¡Joder, Red, déjeme entrar!
Talen Ayers@RedellQuinton @LeeTreicher ¡Entre ahí y cárguese a uno, Comandante!
¡Red, corre! Ya pensaremos algo. ¡Vamos!
Redell Quinton@LeeTreicher Le queda una bala, Comandante. No sirve de nada contra
dos.
Redell Quinton@LeeTreicher Tengo a esos mamoncetes atrapados, Comandante. Ahora
baje a meterle esa última bala a Held entre ceja y ceja por mí, ¿vale?
Pamela G. Foster@RedellQuinton @LeeTreicher Red, ¿qué estás haciendo? Sal de ahí
pitando. ¡Lárgate!
Lee Treicher@RedellQuinton Si le doy a uno, podría darle tiempo a llegar a la puerta. No
lo haga, Red.
Daniel Rothfuss@RedellQuinton Algo se nos ocurrirá, Red. No te precipites, por favor.
Pamela G. Foster@LeeTreicher @RedellQuinton Red, ¿estás ahí?
Talen Ayers@RedellQuinton Haz el favor de escucharnos. ¡No lo hagas!
Jake Ramsey@RedellQuinton Mándalos al infierno, Red.
Redell Quinton@LeeTreicher Tenía usted razón, Comandante. Estas cosas SON
peligrosas. No le deis al bebercio, niños.
Adjutant 33-27Zergling 6e fallecido.
Adjutant 33-27Zergling 5e fallecido.
Pamela G. FosterOh, Dios mío.
Lee TreicherTodos los zerg están muertos. Voy para abajo.
Daniel Rothfuss@LeeTreicher Os aviso de que nuestras tabletas de datos no funcionarán
en los niveles inferiores debido al incremento de seguridad de estos.
Pamela G. Foster@DanielRothfuss @LeeTreicher ¿No deberíamos hacer algo por Red?
Lee Treicher@PamelaGFoster @DanielRothfuss Es lo que haremos. Vamos a matar a
Warren Held.
Grito rebelde
Lejos de la Tierra, en una región del espacio denominada sector Koprulu, el mundo de
Mar Sara, colonizado por terran, se encuentra en una coyuntura crítica. Los alienígenas
zerg, con su mente de colmena empeñada en devorar toda vida, han infestado el planeta,
y la Confederación (el gobierno que administraba Mar Sara y otros mundos terran) había
evacuado a su personal militar, abandonando así a la colonia a la destrucción total por
parte del Enjambre. El marshal Jim Raynor se unió a un grupo rebelde que se hacía
llamar Hijos de Korhal, y que estaba liderado por el ambicioso y encantador Arcturus
Mengsk, para enfrentarse a los alienígenas y rescatar a los civiles. A pesar de que los
rebeldes consiguieron salvar algunas vidas, el planeta acabó consumido por los zerg, y
más tarde eliminado de su órbita por los protoss (una civilización avanzada unida
mediante los lazos de una conexión psíquica común denominada Khala).
Tras la caída de Mar Sara, los Hijos de Korhal (incluidos Raynor, Mengsk y Sarah
Kerrigan, que había sido entrenada como fantasma: tiradora psiónica bajo las órdenes del
gobierno confederado) se reagruparon en el planeta Antiga Prime. Jim y Sarah intimaron
rápidamente; el directo marshal y la asesina telepática se convirtieron en una pareja de lo
más eficaz. Cuando los zerg invadieron Antiga Prime, Mengsk sugirió que los Hijos de
Khoral utilizasen tecnología de proyección psiónica confederada, emisores psiónicos, para
enviar señales que incitarían a los alienígenas a atacar a la Confederación. Su táctica
resultó despiadadamente eficaz.
Sin saberlo, Sarah había asesinado al padre de Arcturus mientras servía como fantasma,
y su decisión de cuestionar las órdenes terminó de convencerlo de que ya no le sería útil.
Durante la destrucción de Tarsonis, Mengsk abandonó a Kerrigan a los zerg.
Raynor y su tripulación abandonaron los Hijos de Khoral indignados. Y aunque más tarde
robaron la nave insignia de Mengsk, el Hyperion, Arcturus permaneció impasible.
Reconvirtió el derrocado gobierno confederado en el Dominio Terran, y de este modo una
nueva tiranía con un nuevo rostro emergió en el sector Koprulu.
Diablos del Cielo: Transmisiones
perdidas
Blizzard Entertainment
Parte 1/4
Diablos del Cielo: Transmisiones perdidas revelará comunicaciones nunca antes
publicadas entre los reporteros de la UNN Max Speer y Michael Liberty. Cada
comunicación ofrece un vistazo a las maniobras tanto de la Confederación como los
proscritos James Raynor y Tychus Findlay, anteriormente de Heaven’s Devils.
Hola Mike, espero que las cosas estén yendo bien. Parece que hasta ahora has
conseguido evitar enfadar a los magnates de la UNN, y te felicito de corazón por ello.
Escucha, seré rápido. He tenido los ojos abiertos desde que me he hecho autónomo aquí
sobre el terreno. He visto algunas cosas terribles hechas bajo el amparo de nuestra
querida bandera, y no sé cuánto tiempo podré mantenerme en silencio sobre todo esto.
Así que te lo estoy contando todo a ti, colega. Sé que nunca nos hemos llevado
demasiado bien, pero, ¿quizá es porque eras el único que escuchaba cuando me quejaba
sobre la censura de mis informes? Ni siquiera sé si quieres hacer algo con esta
información. Tírala a la papelera si quieres. O quizá eres el reportero que creo que eres y
considerarás hacer un buen trabajo de información un día de estos. En cualquier caso, ahí
va:
Este fuego NO es parte de una explosión de un reactor. Eso es lo que quieren que creas.
La Confederación está poniendo vidas en riesgo a fin de conseguir sus objetivos. Sé que
no estás sorprendido, y yo tampoco.
Max
Parte 2/4
Diablos del Cielo: Transmisiones perdidas revelará comunicaciones nunca antes
publicadas entre los reporteros de la UNN Max Speer y Michael Liberty. Cada
comunicación ofrece un vistazo a las maniobras tanto de la Confederación como los
proscritos James Raynor y Tychus Findlay, anteriormente de Heaven’s Devils.
Hola Mike:
¿Has visto la última sobre los incendios en Haji? Casi me dan ganas de felicitar a las
mentes pensantes que están detrás de este fraude, ¡eso sí que es saber capear el
temporal! ¿Así que tu irrefutable historia sobre un incendio en un reactor tenía algún cabo
suelto? Bueno, dale a la gente una pequeña y moderada dosis de honestidad entre tanta
bazofia y no preguntará por qué un simple “accidente” se ha convertido en un
enfrentamiento en tablas de una semana.
El fuego sigue fuera de control. Las fuerzas de rescate locales no están, en absoluto,
preparadas para esto y el ejército está acordonando todos los vecindarios como “zonas de
escape potencial”. La gente se muere mientras Sol Kervock maniobra para conseguir
reconocimiento como “El hombre que capturó a los Diablos”. Está claro que quiere salir de
esta roca y está dispuesto a hacer lo que sea para conseguir un ascenso.
Jim Raynor y Tychus Findlay todavía andan sueltos. De hecho, les robaron un par de
buitres a las tropas, se dirigieron hacia ellos y los cogieron mientras los confederatas
estaban luchando contra el fuego, así de fácil. Y a pesar de que podrían haber escapado
fácilmente de este descontrol de humo y fuego que ha creado nuestro querido general, los
dos supuesto traidores se han pasado gran parte de los últimos días ayudando a los
civiles a salir de edificios en llamas.
Los nativos empiezan a verlos como héroes. Si el general Kervock no tiene cuidado, le
estallará una revolución a gran escala en la cara.
Max
Parte 3/4
Diablos del Cielo: Transmisiones perdidas revelará comunicaciones nunca antes
publicadas entre los reporteros de la UNN Max Speer y Michael Liberty. Cada
comunicación ofrece un vistazo a las maniobras de la Confederación y de los proscritos
James Raynor y Tychus Findlay, anteriormente de Heaven’s Devils.
Hola Mike,
Esto es muy gracioso. ¿Intrigado por el titular de esta semana y por la proverbial
contraportada del informe de hoy? No, no creo que seas tan curioso: los dos sabemos lo
que significa. Me acaban de dar los detalles.
Pero esto no es lo mejor. Uno de los campamentos situado cerca de origen del incendio
se quedó atrapado entre dos focos de fuego y nuestros dos héroes criminales no tardaron
en poner a salvo a los soldados en peligro (vale, y probablemente también aprovecharon
para apoderarse de algún botín. Nunca dije que estos chicos fueran angelitos). ¿Te
imaginas la ovación que recibieron Raynor y Findlay cuando salieron de entre las llamas
con Kervock atado de pies y manos a espaldas de un buitre? Ya sé que se supone que
debo ser imparcial pero, a veces, la historia es mejor que un seco informe. Supongo que
me había olvidado de eso.
Esta es la razón por la que los refuerzos se están yendo de Haji y por lo que han
enterrado este titular. Tenemos a dos sucios ladrones con un general como rehén, la
adulación del populacho y un billete carísimo para salir por patas en cuanto se aclare la
pandilla.
Me encanta el periodismo.
Max
Parte 4/4
Diablos del Cielo: Transmisiones perdidas revelará comunicaciones nunca antes
publicadas entre los reporteros de la UNN Max Speer y Michael Liberty. Cada
comunicación ofrece un vistazo a las maniobras de la Confederación y de los proscritos
James Raynor y Tychus Findlay, anteriormente de Heaven’s Devils.
Kervock, tras ni siquiera 2 días de ser liberado (avergonzado pero ileso), intentó tenderles
una emboscada a Raynor y a Findlay: disfrazó a sus propios hombres de civiles y les
ordenó asaltar a los dos "traidores" mientras rescataban a unos obreros de un edificio que
se había derrumbado. El tiro le salió por la culata, ya que el pueblo entero rodeó a los
infiltrados y los linchó, literalmente. Nunca había visto tanta furia. Todo el asentamiento va
a tardar décadas en recuperarse de los incendios, la destrucción y la imperdonable
traición del ejército. Ya se están formando chabolas y suburbios sobre las cenizas.
La mayor mentira de la UNN es afirmar que estas personas desesperadas son los
asesinos de Kervock. El general murió a manos de su propio subordinado, con un disparo
limpio en la nuca. Ternas Shan vio en qué dirección soplaba el viento y decidió pasar a la
acción. No hay nada peor que tener un subordinado aún más ambicioso que tú, ¿verdad?
Por otro lado… Es posible que la Confederación le pidiese que acabara con Kervock para
poner fin a la humillación.
En cualquier caso, el informe de la UNN demuestra que nuestros fieles jefes ven el acto
con buenos ojos.
Estoy harto de este gobierno, pero no sé si existe algo mejor que pueda reemplazarlo.
¿No te da que pensar el hecho de que nuestros únicos héroes sean desertores militares y
criminales? Al menos Jim Raynor y Tychus Findlay tuvieron la decencia de salvar a gente
antes de desvanecerse en el horizonte con las bolsas llenas de créditos confederados.
Espero que entiendas por qué te envío estas notas, Mike. No puedo volver a la UNN y
seguir contando sus mentiras. Nuestra gente necesita a alguien que les cuente la verdad.
Es un deber sagrado, un deber que ya no puedo pasar por alto. Espero que algún día
sientas lo mismo.
Max
Cronología de libros en la historia
Fecha Libro
2478 • I, Mengsk (Sección de Angus)
• Hybrid (Sección pasada)
2480
• I, Mengsk (Sección donde empieza Arcturus)
• Heaven's Devils
2485-2489 • I, Mengsk (Sección donde acaba Arcturus, y empieza
la de Valerian)
2491 • Uprising
2494-2496 • Devils' Due
• StarCraft Comic #0 (Marzo)
• Liberty's Crusade Capítulo 1 (Septiembre)
2499
• Precursor (Noviembre)
• Revelations (Diciembre)
• StarCraft Episode I
• Liberty's Crusade
• Speed of Darkness
2499-2500
• Insurrection
• StarCraft comic #1 (Prólogo)
• Nova (Parte 1-3)
• StarCraft Episode II
2500 • Queen of Blades (Comienzo)
• Retribution
• StarCraft Episode III
2500
• Queen of Blades (Final)
Interbellum • Shadow of the Xel'Naga
• StarCraft Episode IV
• Shadow Hunters (Prólogo)
2500
• Twilight Archon
• Mothership
• StarCraft Episode V
• I, Mengsk: Confederate Resistance Forces ataque a
2500
Umoja
• Enslavers: Dark Vengeance
2500 • StarCraft Episode VI
• Weapon of War
2500 • War-Torn
• Orientation
2501 • Ghost Academy
2502 • I, Mengsk (Prólogo, Epílogo)
• Newsworthy
• StarCraft comic
• Why We Fight
• A Ghost Story
• Creep
• Heavy Armor
• Thundergod
2502 or
• Nova (Prólogo, la mayoría del epílogo)
2503
• Broken Wide
• Do No Harm
• The Dark Templar Saga
• Spectres
• Voice in the Darkness
2503
• Colossus
• Collateral Damage
• Fear the Reaper
• Last Call
• Changeling
• Homecoming
• Stealing Thunder
• Wings of Liberty
2504
• Flashpoint
• Kerrigan: Hope and Vengeance
• Heart of the Swarm
2505 • Just an Overlord
Preguntas y Respuestas
de Wings of Liberty
Parte 1/12
¡Aquí están las respuestas!
Brian Kindregan, co-autor principal de StarCraft II: Wings of Liberty y escritor principal de
Heart of the Swarm, se ha tomado el tiempo para contestar algunas de las preguntas más
ardientes que la comunidad ha estado preguntando desde los primeros días de StarCraft
II: Wings of Liberty.
Hemos estado coleccionando sus preguntas desde hace algún tiempo, y vamos a revelar
las respuestas poco a poco. Se trata de un vistazo dentro de los pensamientos y
motivaciones de personajes como Tychus Findlay, Sarah Kerrigan, Arcturus Mengsk, la
Mente Suprema y más, exploraremos por qué los acontecimientos sucedieron de esta
manera en Wings of Liberty, y profundizarnos en las maquinaciones que establecieron el
escenario para Heart of the Swarm.
Antes de pasar por los secretos del Sector Koprulu, un mensaje de Brian:
Hola a todos,
Voy a tratar de responder la mayor parte de estas preguntas como pueda dentro de las
limitaciones de mi tiempo. (¡Mientras intento de terminar Heart of the Swarm!)
Hemos recibido bastantes preguntas buenas. Me gustaría señalar que, en algunos casos
estaré respondiendo con conocimiento de información privilegiada, por ejemplo, cómo es
que trabajan las Madres de la Colonia. En el caso de preguntas sobre la trama o
motivaciones de personajes en Wings of Liberty, mis respuestas se basan enteramente en
pistas, subtexto y eventos en el juego, por lo que estas respuestas se deducen
directamente de la fuente. En algunas ocasiones, las pistas están ahí, pero
probablemente estábamos muy ciegos para verlas.
Hay una serie de preguntas acerca de la justificación de la trama para la inclusión y
exclusión de varias unidades. En lugar de contestar una por una, me gustaría dar una
respuesta general.
La preferencia de los líderes para ciertas unidades militares varía con el tiempo y la
disponibilidad de los componentes que sirven para construirlas. Una unidad puede ser
interrumpida en el campo de batalla para ir a través de más investigación y desarrollo, o
incluso se puede retirar para ser utilizado en el futuro cercano. En algunas ocasiones, el
enemigo se entera de contramedidas muy eficaces contra una unidad y en estos casos
los comandantes desactivan su uso hasta que se encuentre una solución.
En el caso del modo multijugador, te sugiero pensar en estos términos: al luchar en varios
lugares, los comandantes militares rara vez tienen la cantidad de recursos y activos que
les gustaría tener. Se debe utilizar el equipo que tienen. Este es el caso de un mapa
multijugador. Una fuerza Protoss, Zerg oTerran tiene ciertas unidades para construir, pero
no tienen la capacidad de producir todas las unidades que ya han desarrollado sus razas.
La selección en el modo multijugador se basa en el grupo antes de la carrera. Así, por
ejemplo, cuando los terran envían fuerzas a un planeta, este ejército tiene una cantidad
estándar de equipos y unidades.
Pregunta: En StarCraft, la Reina de las Cuchillas le dijo a Mengsk que no está interesada
en la venganza. ¿Por qué el asesinarlo de pronto se convierte en su meta, de acuerdo al
último trailer?
Respuesta: La Reina de las Cuchillas y Sarah Kerrigan no son exactamente la misma
persona. La Reina de las Cuchillas es Sarah Kerrigan esencialmente bajo la influencia de
fuerzas devastadoras: un poder increíble que sigue a un nivel magistral de energía
psiónica, y la presencia de un zerg mutágeno, debido a la evolución celular.
Para aclarar, la Reina de las Cuchillas no es una entidad separada que poseía a Kerrigan.
Kerrigan es (sin duda en su mente), responsable de las cosas terribles que hizo. Siente
culpa inmensa de estas acciones, sin embargo, no era totalmente "su mente" en Brood
War
Todo eso significa que, la Reina de las Cuchillas no sentía ninguna necesidad de matar a
Mengsk, porque ella no lo veía como una amenaza. Sarah Kerrigan, por otra parte, sabe
que Mengsk la quiere ver muerta, lo que hace que tenga mucho rencor hacia él por
haberla abandonado en Tarsonis.
Parte 2/12
En la segunda parte de la serie, Brian Kindregan, coautor principal de StarCraft II: Wings
of Liberty y escritor principal de Heart of the Swarm, responde a las preguntas que todos
nos venimos haciendo desde el comienzo de Wings of Liberty.
Pregunta: Jim tenía una familia antes de conocer a Kerrigan. Un hijo y una esposa.
¿Cómo se relaciona esto con los sentimientos que tiene por Sarah, "el gran amor de su
vida"?
Respuesta: Nunca dijimos que Kerrigan fuese el gran amor de su vida.
Durante unos pocos años, Jim tuvo una vida hermosa pero después lo perdió todo.
Entonces comenzó una nueva etapa en su vida (o volvió a una anterior) como soldado, en
la que la vida se consume de manera rápida y descontroladamente. Había mucha
emoción. Jim sentía algo muy fuerte por Sarah, de hecho la amaba, pero nada de eso es
una traición hacia los sentimientos por su familia. Los seres humanos sufren pero, en
algún momento, continúan con sus vidas.
Pregunta: ¿Por qué Jim Raynor decidió ignorar todo lo que sucedió en SC1/BW y, en vez
de matar a Kerrigan (porque la vio hacer algunas cosas MUY MALAS), se enamoró de
ella?
Respuesta: Lo primero que hay que tener en cuenta es cómo Jim percibía a Kerrigan.
Obviamente, Horner, Tychus y la tripulación del Hiperión consideraban que era un ser
demoníaco que debía pagar por sus crímenes. No veían ninguna diferencia entre Kerrigan
y la Reina de las Cuchillas y, por mucho tiempo, probablemente Jim tampoco. Pero desde
el momento en que Valerian habló sobre salvar a Sarah, se abrió una puerta en la mente
de Jim. ¿Había algún vestigio de la "antigua" Sarah (una asesina a sangre fría, pero no
una genocida) en algún lugar de aquella implacable reina extraterrestre? ¿Era posible?
No creo que Jim supiera con certeza la respuesta a esta pregunta. Ya había visto a la
Reina de las Cuchilladas engañar a todo el mundo, y no creo que confiara en el juicio de
Valerian. Así que, como siempre, para Jim fue más que nada una cuestión de instinto.
Ahora tenía una opción: aferrarse a su odio por Mengsk y la Reina de las Cuchillas, o a la
esperanza de poder arreglar las cosas. Y su instinto le dijo que se arriesgara.
Jim ha perdido mucho en su vida — más que la mayoría de las personas—, por eso la
idea de redimir a Kerrigan le resultaba mucho más atractiva. Había perdido a su familia,
sus amigos, sus mundos, sus ideales... y creía que había perdido también a Kerrigan.
Pero de pronto se entera de que hay una esperanza de redimirla. Esta es la primera vez
que tiene una oportunidad de recuperar algo de lo que creía perdido. Es la única
oportunidad de mejorar las cosas en lugar de luchar por que dejen de empeorar.
Pregunta: ¿Cómo hacen las unidades como los mutaliscos y las banshees para volar en
el espacio si no hay aire?
Respuesta: Esta es otra gran pregunta que ha producido un gran debate interno, varios
jalones de cabello y muchos objetos contundentes volando por los aires. Básicamente, los
mutaliscos producen un gas que ejerce presión contra su propia masa a medida que se
excreta. Esto produce una propulsión aun en el vacío, porque la misma expulsión del gas
empuja al mutalisco. Maniobrar es algo muy difícil para un mutalisco, pero sí pueden
expeler gas en varias direcciones.
Cuando están en la atmósfera, simplemente usan las alas. El gas lo reservan para
desplazarse en el espacio. Y si alguno se pregunta por qué aletean en el espacio... es
sólo el instinto. Como los perros, que mueven las patas traseras cuando les rascamos la
panza.
En el caso de las unidades terran y protoss, la respuesta es más simple: cuentan con
equipos de propulsión estándar solo para cuando viajan en el espacio.
Parte 3/12
En la tercera parte de la serie, Brian Kindregan, coautor principal de StarCraft II: Wings of
Liberty y escritor principal de Heart of the Swarm, responde algunas más de las preguntas
más intrigantes que la comunidad viene haciéndose sobre la historia.
Pregunta: Cuando la crearon, la Mente Suprema no tenía libre albedrío. Se le dio una
orden: consumir protoss. Pero luego, la Mente Suprema creó a Kerrigan, su última
esperanza de salvación. Entonces, ¿qué tipo de control tenía la Voz Oscura sobre la
Mente Suprema?
Respuesta: Excelente pregunta. Sé que ha habido un gran debate en los foros acerca de
la naturaleza del libre albedrío y la Mente Suprema. He visto muchas discusiones sobre el
libre albedrío en tanto facultad del hombre y de la humanidad. Pero es importante
recordar que esto es ciencia-ficción y, por lo tanto, a veces usaremos las palabras en un
sentido mucho más amplio que las definiciones de los diccionarios actuales.
En el caso de la Mente Suprema: se tiene libre albedrío o no se lo tiene. Pero, en el caso
de que no se lo tenga, hay diferentes grados de carencia de libre albedrío. La Voz Oscura
puso a la Mente Suprema al frente del Enjambre, lo cual significa que la Mente Suprema
necesitaba tener una amplia libertad de pensamiento: criterio, capacidad de tomar
decisiones y posibilidad de planificar a corto y largo plazo. Flexibilidad. No podía ser un
autómata. Entonces la Mente Suprema, ¿tenía libre albedrío? No, porque la Voz Oscura le
puso coto a su pensamiento. No podía considerar la posibilidad de hacer una rebelión, por
ejemplo. Si lo intentara, los fuertes controles que ejercía la Voz Oscura lo reprimirían.
Había órdenes que debía seguir en ciertas circunstancias. Sin embargo, la Mente
Suprema, que estaba decidida a hacer lo que pudiera por el Enjambre, encontró la veta, la
forma de tomar decisiones al límite de lo permitido sin que se activara el control con la
esperanza de que sirvieran para liberar a los zerg del control de la Voz Oscura. Al mismo
tiempo, esto permitiría a los zerg eludir el destino que la Mente Suprema había visto en su
visión.
Y, para clarificar algo que se ha malinterpretado mucho, la Mente Suprema no creó a la
Reina de las Cuchillas para salvar la galaxia, el sector Koprulu, ni cualquier otra cosa que
no fueran los zerg. La Mente Suprema tuvo una visión en la que los zerg eran usados
para matar a los protoss; y lo que le molestó fue el hecho de que los zerg fueran esclavos.
En el final de la visión vio que los híbridos absorbían toda la vida de la raza zerg. Vivenció
la destrucción de los zerg y eso es lo que quería impedir la Mente Suprema. Quería
terminar con el control de la Voz Oscura sobre el Enjambre y salvar a los zerg, solo a los
zerg. La Mente Suprema hubiese estado feliz de ver a los zerg consumir al resto de las
especies del universo.
Parte 4/12
En la cuarta parte de esta serie, Brian Kindregan, coautor principal de StarCraft II: Wings
of Liberty y escritor principal de Heart of the Swarm, responde nuevamente algunas de las
preguntas más intrigantes que la comunidad se viene haciendo.
Pregunta: ¿Cómo hizo la flota del Dominio para penetrar en Carbonis si ni Artanis, el
Dominio o la JTU pudieron hacerlo durante Brood War? ¿Cómo hizo el Dominio para
construir una flota ridículamente grande para tomar Carbonis después de aquella derrota
devastadora años antes?
Respuesta: Hay varios factores. Las flotas de la JTU, Mengsk y Artanis ya habían sufrido
un gran desgaste durante Brood War. El Dominio y la JTU ya se habían enfrentado en
Korhal, lo que provocó otro desgaste en ambos ejércitos. Además, el Dominio y la JTU
habían tenido bajas importantes, como las de Stukov y Duke.
Cuatro años después, el Dominio tuvo tiempo de construir varias flotas grandes con
tecnología mucho más avanzada, y los terran habían aprendido mucho sobre cómo
combatir a los zerg. Más importante aún: cuando la flota del Dominio atacó, la mayor parte
del Enjambre no estaba en Carbonis porque la Reina de las Cuchillas había enviado a sus
fuerzas a encontrar las piezas del artefacto. Cuando apareció la flota del Dominio, ella
replegó todas sus fuerzas, pero solamente las colonias más cercanas pudieron volver a
tiempo para la batalla. El resto estaba en camino cuando comenzó la lucha. Fue un riesgo
que la Reina de las Cuchillas había calculado, pero a su juicio, el artefacto era más
peligroso para ella que la amenaza de una invasión. Y yo diría que tenía razón; después
de todo, la invasión en realidad falló. Lo único que salió bien fue el uso que Raynor le dio
al artefacto.
Pregunta: ¿Cuáles problemas cree Blizzard que introdujo Wings of Liberty a la historia
previa?
Respuesta: Generalmente coincido con las críticas dirigidas hacia nosotros, en el sentido
de que no logramos comunicar bien lo que queríamos decir. Sin embargo, no hemos
presentado nada que destruyera la historia; simplemente no la hemos expresado de la
mejor manera posible.
Un buen ejemplo es la Mente suprema. Revelamos parte de su pasado, pero cometimos
errores en la forma de presentarlo. La historia que presentamos estaba incompleta. Estos
eventos sucedieron hace mucho, y solo estamos viendo la perspectiva de una de las
entidades involucradas. Los otros personajes tendrían una visión diferente de lo que
sucedió. Y este es solo el primer capítulo de una historia mucho más larga. Y ni siquiera
es el capítulo que se enfoca en los zerg. Así que creímos que las revelaciones sobre la
Mente suprema generarían preguntas más que respuestas. Pero estábamos muy
equivocados; no dejamos en claro que era un panorama incompleto y muchos creyeron
que era una narración definitiva de lo que había sucedido. Es comprensible que
estuvieran decepcionados.
También creímos que podíamos hacer que Tassadar halagara el coraje de la Mente
suprema sin que pareciera que fueran buenos amigos. En otras palabras: uno puede
admirar el coraje de un enemigo sin dejar de odiarlo. Pero eso fue un error. Dadas las
escasas palabras que dice Tassadar en todo el juego, no tendría que ni siquiera haber
gastado tiempo en halagar a un enemigo. Esto transmitió un mensaje equivocado.
Finalmente, no previmos, para nada, que la gente fuera a comparar StarCraft con Warcraft
III, y luego hacer suposiciones sobre lo que estábamos comunicando basados en esa
comparación. "Orcos marrones, orcos verdes. ¡La Mente suprema es buena!". Nunca
dijimos que la Mente suprema fuera "buena" en ninguna parte del juego, pero tendríamos
que haber sido más claros sobre los que expresábamos. (Por ejemplo: tendríamos que
haber dicho que los zerg no son "buenos" ni lo fueron en el pasado). Como no definimos
claramente lo que decíamos, la comunidad, correctamente, tomó otros ejemplos del
conjunto de la obra de Blizzard.
Siempre lucharemos con el hecho de que tenemos unas pocas líneas de diálogo en este
juego dinámico y vertiginoso para explicar conceptos que podrían llenar 50 páginas de
una novela (como con el pasado de la Mente suprema o la discusión anterior sobre la
fuerza de voluntad). Nunca podremos explicar las cosas con el detalle que nos gustaría y,
en cambio, tendremos que depender de que el jugador analice lo que mostramos y lo
interprete. Los juegos narrativos no son películas ni novelas. Sin embargo, en este caso,
podríamos haber explicado la historia mejor y anticipar las formas en que se podría
malinterpretar.
Continuamente trabajamos en esto.
Parte 5/12
En la quinta entrega de esta serie, Brian Kindregan, coautor principal de StarCraft II:
Wings of Liberty y escritor principal de Heart of the Swarm, responde nuevamente algunas
de las preguntas más intrigantes que la comunidad viene haciéndose sobre la historia.
Pregunta: ¿Por qué los cruceros de batalla no tienen escudos? Cuando el Hiperión atacó
al Bucéfalo, alguien dijo, claramente, que las naves de batalla del Dominio no tenían sus
escudos activados, lo que implica que los cruceros de batalla sí tienen escudo.
Respuesta: Los cruceros de batalla mantienen sus escudos en el espacio, cuando están
saliendo de una transposición, en caso de que los ataque otra nave principal. En ese
momento son completamente vulnerables (eso es lo que ocurrió con el Bucéfalo), por lo
que los "escudos activados" son lo normal. Los escudos también se usan durante las
inserciones orbitales si el planeta tiene atmósfera. Pero los escudos terran consumen
demasiada energía para mantenerlos activados todo el tiempo. Cuando están en la
atmósfera y luchan contra unidades más pequeñas, las naves terran confían en sus
poderosos blindajes y en su gran poder de fuego.
También hay que recordar que en Wings of Liberty existe la Matriz defensiva, una mejora
que absorbe 200 de daño antes de desaparecer.
Pregunta: ¿Por qué los protoss no resucitaron o liberaron a los Colosos cuando Aiur
estaba siendo devastada?
Respuesta: ¡Llamaron a sus Naves nodrizas! (Estoy seguro de que hay una historia detrás
de todo eso :P). Resucitar a los colosos habría sido un proceso demasiado lento. No
habrían podido activarlos a tiempo para poder sacar ventaja en la batalla.
Pregunta: ¿Qué hizo la JTU entre los eventos de Brood War y StarCraft II?
Respuesta: En primer lugar, trataron de descubrir qué había sucedido con su expedición.
Después, probablemente deliberaron sobre qué hacer a continuación (y sobre si era
conveniente hacer algo). Y sea lo que fuera que decidieron, ciertamente necesitaron
tiempo para poner sus planes y recursos en marcha.
Ustedes saben… en Brood War les patearon el trasero sin piedad. Podían volver, pero si
se decidían a hacerlo, iban a tener que ser pacientes. Hombres, material, voluntad
política... todo eso lleva su tiempo.
Pregunta: En el folleto informativo introductorio de StarCraft se decía que los Xel'Naga
crearon a los Zerg con la idea de crear una especie que no fuera pura en su forma (como
los protoss, su "experimento fallido") pero sí en su función. Para controlarlos, crearon a la
Mente Suprema y trataron de ocultarse de ella mientras orbitaban Carbonis e
influenciaban lentamente la evolución de los zerg. Pero después la historia cuenta que la
Mente Suprema percibió la presencia de los Xel'Naga, los atacó y los echó del sector. Si
los Xel'Naga no están en el sector porque la Mente Suprema destruyó su flota, ¿cómo
puede ser que la Mente Suprema haya sido esclavizada por los Xel'Naga todo este
tiempo, como se cuenta en WoL?
Respuesta: ¿Quién dijo que los Xel'Naga esclavizaron a la Mente Suprema?
Pregunta: ¿Por qué se puede entender toda la historia de Wings of Liberty con solo jugar
la campaña de StarCraft 1? Mi sensación es que todo lo que se cuenta en Brood War *no*
se menciona en ninguna parte de Wings of Liberty (dejando de lado la misión de Durán,
que está considerada como una "misión extra").
Respuesta: ¿Entonces las partes de Wings que requieren del conocimiento de Brood War
no cuentan? Gran parte del contenido de Wings no es fundamental para el juego, pero
eso no lo hace inválido. Solo significa que el jugador tiene la posibilidad de elegir si quiere
experimentar esa parte de la historia o no. Y por eso, no tendríamos que ignorar la misión
de Durán.
Me atrevería a decir que esta es una de las áreas en que nos equivocamos. El instalador
de Wings of Liberty hace una recapitulación de los hechos, y muchos se dieron cuenta de
que no cubre demasiado la trama de Brood War. Nuestro error fue que no explicamos el
propósito de la recapitulación del instalador. NO estaba dirigido a las personas que
frecuentan estos foros. La verdad es que pensamos que ustedes, la comunidad seguidora
de Blizzard, pensarían: “Ya sé todo lo que van a decirme" y se irían a buscar algo para
comer o a hacer cualquier otra cosa mientras el juego se instalaba. El instalador estaba
pensado para personas que desconocían la franquicia StarCraft o que habían jugado a
StarCraft / Brood War hace 12 años y no recordaban casi nada. Por esa razón la
recapitulación solo cubría los aspectos más básicos y necesarios para seguir la historia.
¿Para qué nombrar a la JTU si casi no se los nombra en Wings?
Ahora, ustedes podrían pensar: si en la recapitulación no es necesario referirse a Brood
War, entonces eso indica que lo que sucedió allí no va a tener presencia en esta historia.
Hago referencia a esto en otra respuesta, pero lo voy a parafrasear aquí: la mayoría de
los sucesos de BW tienen un impacto en los personajes. La situación geopolítica del final
no era tan diferente de la del principio. El acontecimiento político/militar más grande de
BW fue la llegada de la JTU y hacia el final, la JTU ya estaba fuera de servicio.
Entiendo perfectamente que los fanáticos de la historia de StarCraft se sintieran
defraudados al ver que la recapitulación hacía caso omiso de gran parte de lo sucedido en
Brood War. Esto preparó el terreno desde el comienzo para que pareciera que no se
estaba teniendo en cuenta lo sucedido en Brood War. Teníamos una versión que cubría la
historia completa y en detalle, y deberíamos haberla subido a la Web cuando salió Wings.
Y, definitivamente, tendríamos que haber explicado mejor el objetivo de la recapitulación.
Parte 6/12
En la sexta entrega de esta colección, Brian Kindregan, coautor principal de StarCraft II:
Wings of Liberty y escritor principal de Heart of the Swarm, responde nuevamente algunas
de las preguntas más intrigantes de la historia del juego.
Pregunta: ¿Por qué los protoss limitan los usos que le dan a su propia tecnología? Fue
algo que percibí en la campaña, cuando Stetmann estaba usando su tecnología para
crear recolectores automáticos y dijo que había muchas posibilidades que los protoss no
habían investigado.
Respuesta: Sí, Stetmann no terminaba de entender a los protoss. Son muy diferentes a
los humanos. Mucho más antiguos, y con muchas más cicatrices en su psique colectivo.
Los humanos son una raza luchadora. Los protoss temen más que otras razas las
posibles consecuencias de su tecnología.
Pregunta: ¿Por qué Kerrigan decidió ir a buscar los artefactos Xel'Naga? ¿Van a tener un
papel importante en el futuro?
Respuesta: Bueno, como hemos podido ver, esos artefactos eran muy peligrosos para la
Reina de las Cuchillas. Raynor y Moebius los usaron para robarle su poder. Si yo hubiese
sido el líder del Enjambre, ¡también los hubiese ido a buscar!
Pregunta: ¿Cómo construyen los protoss sus naves en la actualidad? Me imagino que
tendrán una especie de astillero, ¿pero dónde? Pensé que después de Brood War toda su
infraestructura había quedado destruida. ¿De dónde vienen las Mantarrayas del vacío?
Tienen el mismo tamaño que los Cruceros de batalla.
Respuesta: Es evidente que su infraestructura recibió un golpe muy fuerte. Pero los
protoss son muy tenaces. Además, tienen instalaciones de producción en varios planetas.
Por último, los protoss tienen inventarios gigantescos de equipo almacenados en varios
lugares. ¡Es por eso que siempre están transposicionando unidades en vez de
construirlas!
Pregunta: entiendo que los zerg viven bajo el dominio de una única mente de colmena
pero, ¿tienen alguna forma de individualidad? En un libro de manga de StarCraft (el
primero), un Zerguezno mata a otro Zerguezno. ¿Cómo puede ser?
Respuesta: los Cerebrados, las Madres de la Colonia, las Reinas y los Amos
Supremos/Vigías supremos tienen sapiencia; es decir, la habilidad de actuar con el criterio
apropiado (a pesar de que las Reinas y los Amos/Vigías supremos tienen una flexibilidad
mental muy limitada). El resto de los zerg es sensible a los estímulos físicos. Esto significa
que tienen la capacidad de reaccionar ante estos estímulos, pero no necesariamente
pueden formar un plan de acción. Así que un Zerguezno puede operar por su cuenta al
nivel más bajo. Si no está bajo el control de la mente de colmena, atacará cualquier cosa
que esté cerca de él. A todos los zerg que están en este estado los llamamos “zerg
salvajes”. Pueden moverse y pelear, pero es virtualmente imposible que creen una
estrategia de batalla, por lo menos por ahora.
Pregunta: ¿Han revisado (en Blizzard) la historia del juego después de su lanzamiento al
mercado? Por ejemplo, la edad de Jim. De acuerdo a la historia, Jim está en sus 30, a
pesar de que parece mucho más viejo.
Respuesta: No es algo que hagamos intencionalmente. A medida que diferentes equipos
agregan más contenido a un universo determinado, aumenta el peligro de crear
contradicciones en la historia de manera involuntaria. Pero nunca lo hemos hecho a
propósito. Cuando algo sale de las puertas de Blizzard — ya sea en un juego, una novela,
un manga o cualquiera de los otros mods o juegos de mesa RPG— se convierte en una
regla. Esto puede ser medio difícil de manejar. Alguien pudo haber tomado una decisión
hace 12 años, una decisión que en ese momento era acertada y lógica pero que ahora
nos complica la vida... ese es el peligro de escribir juegos. Tenemos que encontrar la
manera de vivir con ello y de seguir contando nuestra historia.
A veces encontramos áreas en las cuales todavía no se estableció exactamente qué
sucedió, y entonces tenemos espacio para definirlo de acuerdo a nuestras necesidades.
Cuando hacemos algo así, hay personas que sienten que estamos alterando el pasado
para justificar el presente, pero eso solo sería cierto si contradecimos activamente la
historia conocida, no si elaboramos algo que antes no estaba definido.
Parte 7/12
En la parte siete de esta colección, Brian Kindregan, coautor principal de StarCraft II:
Wings of Liberty y escritor principal de Heart of the Swarm, responde nuevamente algunas
de las preguntas más intrigantes de la historia del juego.
Pregunta: ¿Los protoss y los zerg saben que existe una Tierra terran? Y, de ser así,
¿conocen su ubicación?
Respuesta: Muy buena pregunta. Los protoss obviamente saben que existe un mundo
natal de los terran en algún lugar, pero no tienen interés en encontrarlo. Ellos se
consideran superiores y no quieren involucrarse en esta cuestión. Si alguna vez intentaran
encontrar el mundo que dio a luz a los terran, estoy seguro de que sería fácil para ellos,
pero, en realidad, su mente no funciona de esa manera.
Con respecto a los zerg, yo creo que también deben de estar al tanto. Una buena
cantidad de mentes JTU estuvieron expuestas al Enjambre. Entre ellas, la de Stukov
cuando lo infestaron. Sin embargo, el Enjambre está demasiado ocupado en el sector
Koprulu. Seguramente ya tienen marcado allí el lugar donde crecerán en el futuro... pero,
por ahora, es solo eso.
Pregunta: ¿Por qué la Reina de las Cuchillas creó a las Madres de colonia (las que
aparecerán en HotS)? Si en el pasado destruyó miles de Cerebrados para poder controlar
el Enjambre sin competidores, ¿por qué creó individuos inteligentes para que gobiernen
con ella? ¿Controlar el Enjambre era demasiado trabajo para ella sola? ¿Los zerg envían
información de un planeta a otro? ¿Necesitaba generales que pudieran tomar decisiones
por ella mientras estuviera ocupada en otro lado? ¿O tenía planeado que alguien tomara
el control en caso de que ella muriera? Y, en tal caso, ¿creó varias Madres de colonia o
solamente una? ¿Alguna idea?
Respuesta: Varias ideas, sí. Con su poder psiónico de semidiosa, la Reina de las
Cuchillas era capaz de controlar literalmente a miles de millones de organismos en
diversas ubicaciones al mismo tiempo. Pero el hecho de tener oficiales pensantes
extendió su control aun más. Además, aprendió cuál era el defecto inherente de la mente
de colmena zerg cuando la Mente Suprema fue destruida: para que el Enjambre
proliferara, necesitaba un plan alternativo en caso de que su líder fuera destruido. En
Brood War, la Reina de las Cuchillas utilizó a los zerg como una herramienta y no le
importaba qué les sucedería si ella caía. Pero en el ínterin, empezó a crear un Enjambre
que la sobreviviera. ¿Fue un cambio de opinión? ¿Un cambio de táctica? ¿Qué piensan
ustedes?
La Reina de las Cuchillas eliminó a los Cerebrados porque inevitablemente habrían
intentado crear una Mente Suprema nueva si esta dejaba de existir. Por eso no podía
confiar en ellos. Pero con las Madres de colonia la situación era diferente: ella las había
diseñado desde el principio.
Las hizo poderosas e independientes porque también había observado que los zerg se
hacían más fuertes cuando se esforzaban continuamente por lograr un objetivo, cuando
estaban obligados a adaptarse, a cambiar y a crecer. Y creó varias de ellas por la misma
razón. No estaba buscando un sucesor que considerara digno. Estaba creando varios
seres astutos y despiadados, sabiendo que solo uno podría alcanzar la cima si la Reina
desapareciera.
Pregunta: He estado pensando sobre la mente de los protoss. Según lo que he visto hasta
ahora, los protoss son mentalmente superiores, tienen poderes psiónicos. Eso también
podría significar que no son intelectuales, ya que la evolución mental no siempre implica
una evolución en la lógica. (Aunque ambos están relacionados con la mente, uno es una
manifestación física, como los enlaces psiónicos, mientras que el otro está íntimamente
relacionado con la capacidad y desarrollo del pensamiento, etc.). Me parece que los
protoss, en realidad, están menos avanzados que los humanos en cuanto a la lógica. Por
lo que he visto, los cristales que usan los protoss crean toda su tecnología por ellos.
Además, los protoss parecen realizar actos de "honor" y "heroísmo" comparables con los
del Medioevo, y los valores de esa época estaban basados en un conocimiento muy
limitado del mundo.
Respuesta: Otra gran pregunta. Los protoss son increíblemente inteligentes. Sus cristales
son asombrosos, al igual que sus Naves nodrizas y Colosos. Fueron los protoss los que
desarrollaron esas tecnologías. Ellos las mantienen y hasta pueden crear otras mejores si
lo desean.
La realidad es que los protoss tienen una lógica completamente diferente a la de los
humanos. Piensan de forma muy diferente a como pensamos nosotros. Tienen
prioridades y protocolos de pensamiento muy distintos. Por eso muchas de las cosas que
hacen inevitablemente les parecen raras y equivocadas a los terran. ¿Adivinen qué
piensan los protoss sobre el comportamiento de los terran? Les parece igual de tonto y
equivocado. Su conciencia compartida, la antigüedad de sus recuerdos y la edad de su
raza se combinan para hacerlos más orgullosos, cautos y, fundamentalmente, más
misteriosos que los terran.
Pregunta: ¿Por qué los zerg controlan tan pocos planetas? Son una raza tan
expansionista que uno creería que su imperio sería mucho más grande. Además, entre el
espacio aéreo de los zerg y el de los protoss parece haber distancia suficiente para que
los zerg se expandan sin que los protoss interfieran demasiado. Y te hago la misma
pregunta para los protoss. En los libros, se mencionan muchos más planetas protoss
además de Aiur y Shakuras, y sin embargo solo se menciona Aiur en la guía protoss del
juego. Por último, ¿por qué Carbonis y Aiur pertenecen a dos razas? Especialmente
Carbonis. Imagino que los terran no desean ocupar un planeta tan volátil por mucho
tiempo.
Respuesta: La Reina de las Cuchillas replegó el Enjambre a Carbonis y lo mantuvo allí.
Todavía nadie sabe por qué. ;) Pero si hubiese seguido expandiéndose, no cabe duda de
que los zerg habrían controlado una enorme franja de planetas. Sin embargo, la
capacidad de expansión del Enjambre tiene un límite. Los zerg están muy habituados a
arrasar planetas, pero no son tan buenos para cuidarlos.
Los protoss sí tienen más planetas aparte de Aiur y Shakuras. En cuanto a por qué los
terran desean controlar Carbonis, bueno, la pregunta es: ¿qué es lo que buscan esos
terran codiciosos en todos los lugares a donde van? ¡En esos flujos de lava hay minerales
inmensamente ricos!
Parte 8/12
En la parte ocho de esta colección, Brian Kindregan, coautor principal de StarCraft II:
Wings of Liberty y escritor principal de Heart of the Swarm, responde nuevamente algunas
de las preguntas más intrigantes de la historia del juego.
Pregunta: ¿Aún quedan pocas fuerzas de la JTU? Yo creía que no hasta que jugué la
campaña y me tocaron los mercenarios de la Compañía Espartana de la JTU, que dicen
ser de la JTU. Entonces podría haber una colonia entera de la JTU en algún lado, ¿no?
Respuesta: ¿Sí. Hay desertores diseminados por todos lados, unidades pequeñas y, en
algunos casos, flotas completas. Recuerden que el Enjambre persiguió y eliminó a la flota
de la JTU en retirada, por lo tanto, todas las fuerzas de la JTU que quedaron en Koprulu
son las que desertaron antes de esa última y desastrosa batalla.
Pregunta: Los protoss son una “raza guerrera”, ¿pero contra quiénes han luchado? Fénix,
por ejemplo, murió cuando tenía 600 años. ¿En cuántas guerras pudo haber luchado? Yo
no creo que en demasiadas. Además de los Kalathi, ¿quién más estaba? Me parece que
la mayor parte de la vida de Fénix fue pacífica. Debido a los principios Dae'Uhl, los
protoss solo pueden combatir contra las razas avanzadas y agresivas del espacio.
¿Cuántas razas de este tipo puede llegar a haber? ¿Ya destruyeron a la mayoría? ¿O
todavía existen algunas?
Respuesta: Los protoss han combatido contra otras razas en el pasado (los Kalathi), y
también contra otros tipos de protoss. Pero no es necesario estar en guerra
constantemente para ser un gran guerrero. El estado mental y la preparación, más que
cualquier otra cosa, son las condiciones fundamentales. El mejor ejemplo es la Esparta
antigua. A pesar de ser los guerreros más poderosos de su época, los espartanos eran
aislacionistas y no les gustaba estar en guerra. Entrenaban incansablemente con el
objetivo de estar preparados para algo que raramente hacían.
Pregunta: ¿Cómo hizo Raynor para recuperar el pelo? El Jim Raynor de StarCraft 1 era
calvo. Me interesaría mucho saber qué técnica usó, así hago lo mismo cuando se me
empiece a caer el pelo. xD
Respuesta: Dejó de afeitarse la cabeza. ¡Espero que te funcione cuando empieces a
quedarte calvo!
Pregunta: Si la profecía tiene millones de años, ¿como puede ser que los Xel'Naga no
supieran nada sobre la traición del Caído?
Respuesta: Lo que sea que haya sucedido entre la Voz Oscura y los Xel'Naga ocurrió
antes de que se creara la profecía. ;)
Pregunta: En la Dark Templar Saga (Saga del Templario Oscuro), Jake Ramsey dice que
admira a sus colegas que se enloquecen por los artefactos alienígenas, así que parece
que la principal ocupación de los arqueólogos del sector Koprulu es desenterrar reliquias
alienígenas. Sin embargo, el libro da a entender que los protoss son la primera civilización
alienígena que conocieron los terran, y a los Xel'Naga, desaparecidos hace ya mucho
tiempo, se les llama "tercera" raza. Si los terran conocieron civilizaciones alienígenas
recién en el año 2499, ¿cómo es que Ramsey ya era arqueólogo desde antes de ese
año?
Respuesta: ¡Muy buena pregunta! Supongo que él y sus colegas se dedicaban a excavar
los restos de las naves colonizadoras y de los primeros colonizadores. Pero también
descubrieron algunos objetos Xel'Naga en diversos lugares... suficientes para que todo el
mundo se dedicara a buscar más.
Parte 9/12
En la novena parte de esta entrega, Brian Kindregan, coautor principal de StarCraft II:
Wings of Liberty y escritor principal de Heart of the Swarm responde nuevamente algunas
de las preguntas más intrigantes de la historia del juego.
Pregunta: ¿Qué sucedió con el nanosuero que se usó para desinfectar a Alexei Stukov?
Lo pregunto porque se me ocurrió durante las misiones finales de los colonos en Wings of
Liberty y no pude dejar de pensar en eso. Raynor debe decidir si deja a Selendis destruir
a los colonos infestados o a la Dra. Hanson encontrar una cura... pero la cura ya existe. Y
existe desde hace años. Selendis dice que la única cura para la infestación es la
purificación con fuego, lo cual es confuso porque ella formó parte de la fuerza protoss que
ayudó a Raynor en la misión para salvar a Stukov. Pero, aunque no hubiera sido así, ¿por
qué Raynor no menciona ni el suero ni a Stukov? ¿Cómo puede ser que se haya olvidado
de un suceso tan importante? No menciona el suero, y si elige el seguir adelante con el
plan de Selendis, se pone de acuerdo con ella y dice que "no hay otra forma". Obviamente
es un bache en el argumento.
Respuesta: Raynor debe lidiar con una colonia muy poblada en la que está por explotar
una gran infestación y tiene una flota protoss lista para quemarla completamente...
realmente, ¿es un buen momento para que se ponga a hacer averiguaciones sobre un
suero que se utilizó para curar a una sola persona años atrás? Estamos hablando de un
suero que la flota protoss no lleva consigo y que tampoco tiene manera de conseguir o de
desplegar a tiempo. Es un suero que la comandante de dicha flota, evidentemente, no
tiene interés en usar. Un suero para el que probablemente los zerg ya hayan desarrollado
algún tipo de inmunidad. Con mucho respeto, no estoy de acuerdo con que esto sea un
bache en el argumento. Para ser un bache en el argumento, es demasiado sutil. ;)
Pregunta: ¿Por qué Raynor no desconfía más del Dr. Narud? ¿Por qué confió en que el
doctor sabría usar un artefacto que nunca había visto (nosotros nos ocupamos de
recolectar todas las piezas) cuando sabe muy bien lo difícil que es traducir la escritura
Xel'Naga hasta para un protoss anciano?
Respuesta: Estoy seguro de que desconfiaba del Dr. Narud y de que dudaba de la
exactitud de su investigación. Pero, ¿qué podía hacer Raynor? ¿Abandonar el plan?
Tenía que elegir entre seguir con su rebelión o dejarla a un lado para probar suerte con lo
de Kerrigan. Eligió la segunda opción y se comprometió a seguir hasta el final.
Y recuerda que, en nuestro mundo, es común que la gente pueda dominar ciertas
tecnologías y ciencias a pesar de no comprenderlas por completo gracias al uso de la
extrapolación teórica. Implica un riesgo, pero los seres humanos lo han hecho durante
años y no hay razón para que Raynor no lo hiciera.
Pregunta: ¿Por qué Wings of Liberty pasa por alto lo sucedido en Brood War y se limita a
retocar la historia del StarCraft original con figuras acartonadas y profecías en vez de con
personajes y motivaciones? No es que quiera ser una basura. Pero honestamente quiero
comunicar que esa es la única pregunta que se me ocurre. Perdón.
Respuesta: No eres una basura por hacer preguntas incómodas. Sin embargo, hay
formas más constructivas de hacerlas. :-) Ya he tratado este tema otras veces, pero voy a
recapitular para hacerlo definitivo.
Wings of Liberty no hace caso omiso a los eventos de Brood War. La verdad es que Brood
War cambió muy poco la situación geopolítica del sector Koprulu. Lo que sí cambió fue la
percepción de los jugadores de los personajes principales e introdujo una facción nueva
(la JTU), que quedó fuera de servicio al final de Brood War. Honestamente, ¿qué eventos
de Brood War podría haber tratado Wings of Liberty? Si la respuesta es Fénix, estoy de
acuerdo: tendría que haber aparecido. No lo mencionamos y ahí cometimos un error.
Pero eso hubiese representado una línea de diálogo. Dos como mucho. No podría haber
sido una línea argumental central de la historia. Después de todo, la historia gira en torno
a la elección de Jim de aferrarse a los rencores del pasado o a la esperanza de algo
mejor. El universo es un lugar oscuro y terrible, pero Jim siempre se caracterizó,
precisamente, por ser un idealista.
Yo no creo que los personajes sean acartonados. Jim toma algunas decisiones
controvertidas (que enojaron a algunos miembros de la comunidad) porque está motivado
por sentimientos contradictorios. Sus amigos y su tripulación se le ponen en contra por la
misma razón. Además, hay personajes como Tosh que obligan a tomar decisiones
complejas: ¿te unirías con alguien que claramente comparte tus motivaciones aunque no
comparta tus valores? A Tychus también se le presenta un gran dilema. Tiene la
oportunidad de recuperar su vida, pero para eso deberá traicionar a su mejor amigo. Y
cree que su amigo le debe mucho... sin embargo, a medida que avanza la historia, se
replantea muchas veces la decisión que ha tomado. Quizá no puede hacerlo. Al final, se
vuelve vulnerable y deja la decisión final en las manos de su amigo. Creo que esos
personajes tienen mucha profundidad.
Tampoco creo que Wings of Liberty sea una versión retocada de StarCraft. En realidad sí
hace referencia a los eventos de la primera versión, debido a que las cicatrices que dejó
la historia original aún no están cerradas. Pero la trama y los arcos de los personajes son
completamente diferentes. ¿Acaso los personajes terminan en el mismo estado al final de
Wings of Liberty que al final de la primera versión de StarCraft?
Lamento que creas que los personajes de Wings of Liberty no tienen motivaciones. No sé
cómo podríamos haber hecho para comunicarlas mejor, pero sus motivaciones están
presentes y expresadas en los diálogos y en las acciones.
Parte 10/12
En la parte diez de esta sección, Brian Kindregan, coautor principal de StarCraft II: Wings
of Liberty y escritor principal de Heart of the Swarm responde nuevamente algunas de las
preguntas más intrigantes de la historia del juego.
Pregunta: ¿Cómo es que Tassadar se volvió inmortal y eterno, casi todopoderoso, y así y
todo forzó a Zeratul y a las fuerzas protoss a ir hasta él? (No hizo NINGÚN esfuerzo por
ayudar al universo ni a los de su raza pero, de repente, se vuelve hiperservicial apenas
llegan). Es como si lo único que pudiera hacer para ayudar es quedarse junto al cadáver
de la Mente Suprema.
Respuesta ¿Quién dijo que es todopoderoso? Creo que la presencia de Tassadar en
Wings implica claramente que, de alguna forma, está ligado a la ubicación de la Mente
Suprema. Es un personaje con grandes limitaciones.
Pregunta: ¿Mengsk es un agente de la Voz Oscura? ¿Es por eso que quería matar a
Kerrigan y puso a Tychus como agente encubierto en el ejército de Raynor? ¿Es por eso
que Kerrigan lo quiere ver muerto y no por su traición/abandono? Si Mengsk y Tychus
tenían un comunicador encendido en todo momento, ¿por qué Mengsk dejó que Tychus
tomara el Odín y permitió que ocurrieran los hechos de Korhal y la prisión?
Respuesta: Ya contesté la última parte de esta pregunta en otra entrega, así que no voy a
repetirme. Pero, en relación con la primera parte, Mengsk es un líder astuto capaz de
hacer lo que sea por permanecer en el poder. Su deseo de matar a Kerrigan tiene que ver
con que el Enjambre representaba la mayor amenaza a su Dominio y con que comprende
muy bien las motivaciones humanas, la sed de venganza y la mezquindad. No concebía la
idea de que la Reina de las Cuchillas no buscara venganza. Estaba seguro de que ella iría
a buscarlo en algún momento y estaba decidido a evitarlo.
Pregunta: Ya que Wings of Liberty tiene una línea argumental cruzada que incluye
personajes como Gabriel Tosh, Nova y la Dra. Hanson, ¿es posible que aparezca alguno
de ellos en las próximas expansiones? Porque según las decisiones que los jugadores
hayan tomado en WoL, algunos pueden haber muerto.
Respuesta: Me enorgullece anunciar que podremos rastrear las decisiones de los
jugadores. En Heart of the Swarm, se toparán con referencias a las decisiones que hayan
tomado. Pero seamos claros: las decisiones tomadas en Wings no tendrán un gran
impacto en Heart, ya que este último trata de los zerg y no se mete mucho en la historia
de los rebeldes terran. No obstante, hay partes de Heart que son diferentes de acuerdo
con las decisiones tomadas en Wings.
En Heart se hace referencia a las decisiones acerca de Tosh y los túneles de lava y la
plataforma infestada en Carbonis. En cambio, no se hace referencia a las decisiones
sobre Sanctuaris y la Dra. Hanson.
Pregunta: ¿Nos pueden contar algo más sobre los protoss durante la campaña de Wings
of Liberty?
Respuesta: Los protoss son una raza enigmática en muchos aspectos. Poseen
muchísimo poder, pero se niegan a usarlo. Durante la campaña de Wings, los protoss de
Aiur (los llamo así para simplificar) aún se están acomodando a la nueva situación en
Shakuras. Están buscando una nueva identidad porque su imagen estaba muy asociada
con Aiur. También están buscando nuevos planetas para colonizar, reutilizando viejas
tecnologías y, sí, planeando con ansias volver a la escena. Están curando sus heridas,
pero no se han ido ni han abandonado la lucha. Para nada.
Mi única contribución a la discusión es para señalar que el juego dice que ninguna nave
pudo volver para informar sobre lo que había pasado. Eso significa que la capacidad de la
JTU de comprender lo sucedido se vio dificultada por la destrucción total de la flota. Sin
embargo, no implica que nunca hayan descubierto la verdad. Su red de espías
seguramente les informó algunas cosas, pero les tomó más tiempo y nunca pudieron
saber toda la verdad. ¡Es terrible perder a toda tu flota! ;)
Pregunta ¿Qué historia nos perdimos en StarCraft: Ghost? Nunca se lanzó, así que allí
queda un agujero.
Respuesta: Debido a que StarCraft: Ghost está suspendido indefinidamente, toda esa
parte de la historia no es parte del canon. No se ha lanzado, no es real. Así que no se han
perdido NADA. Y como dice Kate Lockwell: “¡Yupi!”
Parte 11/12
En la parte once de esta sección, Brian Kindregan, coautor principal de StarCraft II: Wings
of Liberty y escritor principal de Heart of the Swarm, responde nuevamente algunas de las
preguntas más intrigantes de la historia del juego.
Pregunta: En tiempos de paz, ¿qué hacen los templarios, judicatores, khalai y nerazim?
Respuesta: ¡Practican, amigo, practican!
Pregunta: A lo largo de Wings of Liberty, Kerrigan invadió varios planetas y sistemas del
sector Koprulu en busca de piezas del artefacto. En consecuencia, debe de haberse
topado con varias cepas nuevas para asimilar al ejército zerg. ¿Se introdujeron nuevas
cepas zerg al Enjambre durante el transcurso de esta exploración?
Respuesta: El Enjambre encontró mucho material genético nuevo, es cierto. Y si bien no
hubo tiempo de incorporar esas cepas antes de la batalla en Carbonis, el Enjambre es
consciente de la presencia de otros tipos de esencias en el espacio.
Pregunta: Raynor y Zeratul tuvieron una visión. Sabemos que fue la Mente Suprema la
que les mostró el futuro (o un futuro posible). ¿Pero cómo y por qué la Mente Suprema
tuvo esta visión en primer lugar?
Respuesta: La conciencia de la Mente Suprema fue moldeada por una entidad llamada la
Voz Oscura. Durante ese proceso, la Mente Suprema estuvo expuesta a algunos de los
planes futuros de la Voz Oscura. Imágenes, sensaciones, ideas y conceptos confusos y
dispersos. Nada claro ni concreto. Esa visión fue una narración que construyó la Mente
Suprema con los fragmentos y fue todo lo que pudo deducir del tiempo pasó con la Voz
Oscura.
Pregunta: ¿Hay alguna posibilidad de que el Enjambre pueda manifestar algún tipo de
compasión en el hipotético caso de que los zerg dejaran de estar motivados por el solo
objetivo de destruir a los protoss?
Respuesta: Los comandos y parámetros de funcionamiento que habían impedido que la
Mente Suprema tuviera un completo libre albedrío cambiaron radicalmente cuando la
Reina de las Cuchillas, una terran infestada que mantuvo gran parte de la inteligencia de
su especie, tomó el mando. (Como dije en alguna otra parte, ella aún tenía cierta
influencia de la Voz Oscura debido a que había una gran cantidad de mutágeno zerg en
sus sistemas, pero su inteligencia no zerg le permitió liberarse en gran medida).
De ahí en adelante, los zerg se volvieron capaces de actuar de cualquier forma en que
actuara su líder. Pero, ¿por qué motivo el líder del Enjambre necesitaría, o querría,
mostrar compasión? La compasión no sirve para mejorar al Enjambre y es poco probable
que alguna raza acepte al Enjambre como aliado o lo trate con igualdad.
Pregunta: Si los zerg son formas de vida biológicas, ¿cómo sobreviven a los viajes por el
universo sin aire, escudos o trajes blindados?
Respuesta: Tienen la capacidad de adaptarse para sobrevivir en esos ambientes. La
pregunta de cómo pueden hacer cosas sin herramientas es una forma muy humana de
ver el problema. Cuando no podemos hacer algo, construimos una herramienta para que
lo haga por nosotros. Una raza que puede evolucionar y adaptarse tan rápidamente,
simplemente no piensa de esa forma. Por ejemplo: en nuestro planeta hay criaturas que
habitan en el fondo del mar, en lugares a los que, hasta hace poco, nuestras herramientas
y equipamiento no podían llegar.
Pregunta: El "nuevo" Jim Raynor parece más débil. Parece haberse olvidado lo de Fenix y
todas las aberraciones que ha cometido Kerrigan y, peor aún, mató a su mejor amigo por
ella. Ya no es el guerrero rudo y poderoso de SC1. ¿Por qué el cambio?
Respuesta: Los episodios traumáticos en la vida de una persona siempre tienen
consecuencias. Lleva mucho tiempo procesarlos y cada uno intenta lidiar con ellos de un
modo diferente. El Jim Raynor de Wings es un hombre que ha atravesado varias estadías
en el Infierno, y esas experiencias lo han hecho cambiar mucho.
¿Quién crees que es más heroico? ¿Un personaje que ha vivido todo ese dolor y
sufrimiento y que a pesar de todo se sobrepone al trauma, vuelve a estar en pie y vuelve
al ruedo, o una persona que es siempre un tipo rudo? Para mí la respuesta es evidente,
pero puede que tú pienses diferente. J
Pregunta: ¿Los zerg respiran en el espacio o llevan oxígeno (o lo que sea respiren)?
Respuesta: La mayoría de los zerg no están adaptados para viajar por el espacio por sus
propios medios. Viajan a bordo de otros zerg más grandes que sí están adaptados para
ese fin, como los Leviatanes. Los zerg que ves en el espacio tienen grandes reservas de
oxígeno o están adaptados y no lo necesitan. Todo depende de la adaptación de la que
estés hablando.
Pregunta: ¿Por qué Tychus Findlay, que siempre fuma un cigarro dentro de su armadura,
nunca se ahoga?
Respuesta: Me gustaría decir que es porque tiene bombas de circulación de aire
especiales. Pero, la verdad... así de rudo es, eso es todo.
Parte 12/12
En la parte doce de esta entrega, Brian Kindregan, coautor principal de StarCraft II: Wings
of Liberty y escritor principal de Heart of the Swarm, responde nuevamente algunas de las
preguntas más intrigantes de la historia del juego.
Pregunta: ¿Cómo puede ser que, a pesar de tener a Tychus trabajando para él, Mengsk
nunca se haya enterado de los planes de su hijo?
Respuesta: Tychus y Jim se enteraron del plan de Valerian muy tarde... tan tarde que era
imposible que Mengsk pudiese detenerlo. Pero la verdad es que Mengsk sí conocía las
intenciones de Valerian. Recuerden que Arcturus quería que Tychus Findlay estuviera
presente cuando Kerrigan recuperara su humanidad. Ese era el resultado que Mengsk
estaba esperando, pero aun si eso no pasaba, el plan tenía muchos aspectos positivos.
Le permitió combinar la genialidad táctica de Jim Raynor con la constancia del General
Campoguerra para llevar a cabo la invasión de Carbonis. Si la invasión prosperaba, la
flota del Dominio habría tomado Carbonis y habría derrocado a la Reina de las Cuchillas:
victoria para Mengsk. Si la invasión fallaba, el Enjambre aún habría recibido muchísimo
daño, pero el fracaso no sería de Mengsk, sería del príncipe traidor Valerian y de su
amigote Jim Raynor. Llegado el caso, Mengsk podía usar todo ese fiasco como grito de
batalla para ganarse a su gente: ¡Estamos en grave peligro! Por culpa de Raynor,
nuestras tropas están debilitadas.
¿Estoy diciendo que Mengsk sacrificaría a Valerian si eso le sirviera para cumplir sus
objetivos? Sí, exactamente. Seguramente le pesaría pero, en última instancia, Mengsk
haría cualquier cosa para sobrevivir.
Pregunta: Si los protoss no tienen boca, ¿para qué necesitan al Chef de Aiur?
Respuesta: No tendrán boca pero, aun así, son capaces de apreciar un buen programa de
juegos, ¿no?
Hablando en serio, los mods de ese tipo no son parte del canon, ni siquiera los que vienen
de Blizzard. Son mapas únicos que no pertenecen al canon de StarCraft.
Pregunta: Los Amos supremos, ¿se mueven a la velocidad de la luz? ¿Cómo hacen los
zerg para viajar por la galaxia?
Respuesta: En el pasado, la Mente suprema creó agujeros espacio-temporales para que
el Enjambre pudiera moverse rápidamente por toda la galaxia. Cuando la Mente suprema
murió, Kerrigan pudo hacer lo mismo. En algún punto entre los sucesos de BW y los de
Wings, Kerrigan agregó leviatanes al Enjambre; criaturas espaciales gigantescas capaces
de llevar una incontable cantidad de zerg en su interior y de burlar las leyes del espacio
para crear agujeros espacio-temporales que les permitieran atravesar enormes distancias
muy rápidamente.
Pregunta: Con la cantidad de veces que interactuaron con los protoss, ¿cómo puede ser
que los zerg nunca hayan podido asimilar a uno de ellos? El híbrido artificial que creó
Narud no cuenta.
Respuesta: Estoy de acuerdo, el híbrido no cuenta porque la tecnología para crear
híbridos implica la mezcla de ADN zerg y protoss, y no la infestación de un huésped
protoss. En realidad, los zerg no pueden infestar a los protoss porque los protoss tienen
una fuerza psiónica increíble. La mente de colmena de los zerg es una parte crucial de la
infestación, y los protoss tienen dos herramientas clave para impedir su ingreso: el Khala
y el Vacío.
Además, el material genético protoss (o la esencia, como lo llaman los zerg) es
simplemente opuesto al del Enjambre. No pueden usarlo.
Hubo una forma experimental de talo que permitía sacar a los protoss del Khala, y con
ese talo los zerg lograron infestar brevemente a un protoss. Sin embargo, este talo era
una muestra aislada
Pregunta: ¿Ya se puede revelar cuál era el mundo marginal en el que la Confederación
terran tuvo el primer contacto con los "alienígenas" zerg (antes de la conocida
purificación/infestación del sistema Sara)?
Respuesta: ¡Excelente pregunta! Nunca revelamos qué mundo era; solo dijimos que era
un mundo marginal. Dado que esa información era ultrasecreta para la Confederación, es
muy probable que se haya perdido en medio de todo el caos…
Parte 13/13
En esta, la última entrega de nuestra colección de preguntas para uno de los juglares de
Blizzard, Brian Kindregan, coautor principal de StarCraft II: Wings of Liberty y escritor
principal de Heart of the Swarm, responde nuevamente algunas de las preguntas más
intrigantes de la historia del juego.
Pregunta: ¿Hay alguna diferencia en el tipo de disciplina mental o psíquica que poseen
las castas o tribus protoss, ya sea en el ejército, el trabajo o en la vida cotidiana?
Respuesta: Hay tres castas: los khalai, (trabajadores, civiles y científicos), los templarios
(militares) y los judicatores (gobernantes).
A pesar de que los protoss abandonaron sus afiliaciones tribales con la llegada del Khala,
la descendencia de algunos linajes tribales tienen cierta propensión hacia sus roles
históricos. A continuación, dejo una lista de las tribus que fueron apareciendo en distintas
partes de la historia de StarCraft. Es posible que haya entre las castas otras tribus que
todavía no nos hemos encontrado.
Pregunta: El nivel psiónico de Kerrigan es 12. En comparación con Kerrigan, ¿qué nivel
tienen las demás unidades que pueden usar energía psiónica, como el Fantasma, el Alto
Templario y el Arconte?
Respuesta: Fue la Confederación la que creó el índice psiónico (IP), así que los únicos a
los que se les calculó ese índice de forma confiable es a los terran. Va de 0 a 10.
Entre 0 y 2, no hay habilidad psiónica apreciable. (Yo, personalmente, soy un 1). De 3 en
adelante, las personas se consideran "sensibles" a la telepatía pero no son telépatas. (Los
aspirantes al programa de los Fantasmas suelen tener un índice de alrededor de 3,5).
Con un IP 5, ya se considera que la persona es telépata, por eso ese es también
(sorpresa) el IP mínimo aceptable para el entrenamiento de Fantasmas.
Un IP 8 tiene poderes telequinéticos y pueden tener además otros poderes
sobrenaturales. Los IP 8 son muy escasos. Nova tiene un IP de 10. Además de Nova, los
únicos IP 10 de los que se tiene registro son Sarco Angelini (superintendente de la
Academia de Fantasmas del Dominio) y Sarah Kerrigan antes de que la infestaran. No
hay datos sobre el índice de los Espectros cuando están bajo los efectos del Terracino.
En el equipamiento terran se dice que la Reina de las Cuchillas es clase 12 porque es
imposible medir su IP. Ella excede la escala y es, por lo menos, de una magnitud superior
a 10.
Pregunta: ¿Cuál es el tamaño del Hiperión y del resto de los Cruceros de batalla?
Respuesta: Sus tripulaciones van de 5000 a 7000 personas.
El único Crucero de batalla del que se tienen datos fehacientes es el Bucéfalo, que era
una nueva clase de Crucero de batalla mucho más grande que los anteriores. (Mengsk
necesitaba una nave insignia impactante para reemplazar el Hiperión que había sido
robado). A continuación están los datos. ¡Disfrútenlos!
Pregunta: ¿Cómo hace el equipo de sonido de StarCraft II para producir los sonidos
zerg?
Respuesta: Esto no es parte de la historia pero les envié la consulta a nuestros increíbles
diseñadores de sonido. Esto es lo que dijeron:
Originalmente, los sonidos de los zerg se inspiraron en las películas de ciencia-ficción
antiguas. Intentamos darle a cada unidad y personaje de la facción zerg una voz única
pero, al mismo tiempo, fuera distintivamente zerg. Así que siempre tenemos presente que
son criaturas grotescas, con mente de colmena, que suelen ser astutas y arteras.
Generalmente combinamos sonidos procesados de vocalizaciones de animales y
humanos, mientras que los sonidos de movimiento tienen un elemento de baba viscosa y
pegajosa, y de reptil. Por último, siempre probamos cosas más experimentales y no
completamente obvias. Estos experimentos muchas veces fallan, pero son muy
beneficiosos cuando damos en el clavo.
Los sonidos cambian según la posición de la cámara. Sin importar si se trata de la vista
panorámica de estrategia en tiempo real o la vista cercana de las cinemáticas, los sonidos
deben decirles algo a los diseñadores a nivel emocional y deben ser funcionales a la
jugabilidad. A veces, estas dos estéticas son incompatibles y los diseñadores tienen que
buscar la forma de cumplir con ambas. Pero en Blizzard, la jugabilidad siempre es
prioridad.
Pregunta: ¿Te puedo preguntar cualquier cosa? Bueno, ahí va... ¿Cuándo se lanzará
Legacy of the Void?
Respuesta: Ah, ¡esa es fácil! Va a salir < censura del departamento de relaciones
públicas de Blizzard>. Además, aquí tienen algunos adelantos: el gran secreto es que...
ey, ¿quiénes son ustedes? ¿Qué hacen en mi oficina? ¡Dejen mi computadora! ¿Eso...
eso es un arma? Esperen… No me...