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11 CriandoNinioMusical

El documento narra la experiencia de criar a Miguel, un niño que desde pequeño mostró un gran interés por la música, utilizando instrumentos y sonidos en su juego diario. A medida que creció, comenzó a tomar lecciones de violonchelo y se convirtió en un apasionado de la música, deseando inspirar a otros niños. La autora refleja cómo la música se convirtió en una parte integral de la vida familiar y del desarrollo de Miguel.

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11 CriandoNinioMusical

El documento narra la experiencia de criar a Miguel, un niño que desde pequeño mostró un gran interés por la música, utilizando instrumentos y sonidos en su juego diario. A medida que creció, comenzó a tomar lecciones de violonchelo y se convirtió en un apasionado de la música, deseando inspirar a otros niños. La autora refleja cómo la música se convirtió en una parte integral de la vida familiar y del desarrollo de Miguel.

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Criando a un

niño mu ical
C
uando Miguel era recién nacido y duran- rápido y despacio; y lo hacíamos con ritmos
te sus primeros meses, no se notaba algo constantes, haciendo rimas con palabras.
extraordinario en su vida. Él se quedaba
dormido con las canciones de cuna y pasaba días Cuando Miguel cumplió dos años, mi herma-
escuchando las canciones de Plaza Sésamo. No na le regaló un atril para colocar partituras mu-
obstante, a los dieciocho meses experimentaba su sicales, un libro de piano de J.S. Bach, y una
segunda Navidad y nosotros experimentamos el batuta de director musical. Los miembros de
inicio de una nueva vida musical. Uno de los rega- la familia bromeaban: “¿Acaso tiene que jugar
los que recibió fue un pequeño y colorido xilófo- con eso?” No, se suponía que no debía jugar
no y pasaba la mayor parte del día jugando con eso. Sin embargo, Miguel sabía que él
con él. A medida que las semanas pasaban, podría hacerlo. Él podía imaginar. Colo-
siempre que creábamos una historia, usába- camos el atril en su dormitorio y él hizo
mos el xilófono para los efectos de sonido. el resto. Pasaba horas colocando estra-
Deslizábamos el pequeño mazo en la esca- tégicamente sus animalitos de plástico
la ascendente para ilustrar a un personaje enfrente, dirigiéndolos desde atrás de
escalando una montaña, y tocábamos las su atril y moviendo su batuta.

P
notas bajas para representar a un gigante ronto Miguel quiso crear
entrando a una habitación. instrumentos musicales para
Ese año observamos que Miguel identi- su nueva orquesta. Llenamos
ficaba la música con las acciones diarias. recipientes plásticos con frijoles,
Un día, mientras estaba sentado en el arroz y fideos de diferentes formas
piso jugando con sus bomberos de plás- y tamaños para agitar y usábamos
tico, haciéndoles marchar para arriba y cucharas de madera o paletas para
investigar los diferentes sonidos
Criando a un niño musical

para abajo por las gradas de su estación de bombe-


ros, ajustó el tono de su voz para imitar la acción de nuestras ollas y sartenes. Cada rollo de
que sus muñecos hacían en las gradas. Alzaba la voz toallas desechables de cocina que se terminaba
cuando rebotaba al bombero subiendo las escaleras o un rollo de papel higiénico se convertía en
y bajaba su voz cuando lo regresaba bajando las una flauta, clarinete y hasta en chicharra. Lo
gradas. Fue divertido observar su desarrollo y no- que Dios había colocado dentro de ese peque-
sotros, por supuesto, nos unimos a él. Bajábamos ño niño estaba fluyendo, no a causa de lo que
nuestras voces a medida que él bajaba las gradas. habíamos hecho, sino por lo que Miguel era.
¡Tocábamos las puertas con ritmo! Aplaudíamos, No lo estábamos haciendo músico; estábamos
marchábamos ¡y hacíamos sonar todo a nuestro observando a un niño y participando en lo
alrededor! Rebotábamos las pelotas fuerte, suave, que Dios ya había colocado en él.

30 Aprendizaje para toda la vida © ACSI Latinoamérica 2006


Cuando Miguel tenía dos años inicio de la secundaria, pero la música siempre lo atraía. Ahora,
de edad, caminé hacia el patio como estudiante de educación musical en la universidad toca cada
llamándolo para ir a almorzar.
A medida que me acercaba ha- Quiero ser la primera persona en
colocar un instrumento
cia él, lo observé quebrando en las manos
metódicamente casi todas las de los niños más pequeños
pequeñas ramitas que sobresa- e inspirarlos para que lleguen a
lían de una varita. Cuando ya sentir pasión por la música
tenía la varita como él quería,
colocó su boca sobre una pe- uno de los instrumentos de la orquesta, también toca en un trío
queña rama cerca de la pun- de cuerdas, en una orquesta de ópera y en una orquesta sinfónica.
ta y tarareó a medida que sus Su instrumento principal es el violonchelo, y continúa, no como
dedos bailaban de arriba hacia un amante de los conciertos sino como amante de la música. Una
abajo en su varita de 12 pulga- vez me dijo: “Quiero ser la primera persona en colocar un
das. Después se dio cuenta que instrumento en las manos de los niños más pequeños
le estaba observando y con sus e inspirarlos para que lleguen a sentir pasión por la
ojos brillantes, que nunca olvi- música”. Cada vez que escucho tocar a Miguel, le
daré, miró hacia arriba y dijo: agradezco a Dios. Y cuando mi muchacho de
“¡Mira mami, hice una flauta!”. un metro con ochenta centímetros de estatu-
Toda esa tarde me senté junto ra, de cabello oscuro, se levanta en su frac
a él en el patio, y él con mu- negro para hacer la reverencia final,
cho entusiasmo tocó para mi su me pongo en pie con mis ojos
nuevo instrumento. llenos de lágrimas y aun
puedo escucharlo decir:

A
l final de sus tres años, “¡Mira mami, hice
Miguel empezó leccio- una flauta!”.
nes de violonchelo. El
violonchelo era más pequeño
que el tamaño actual y Miguel
lo hacía rechinar al tocar algu-
nas canciones con gran gozo y
orgullo. ¿Era un alumno estre-
lla o niño prodigio? No. ¿Le
gustaba? Si. A medida que Catherine
Miguel crecía, todo se con- Santander

Criando a un niño musical


vertía en música. Nuestro Ha enseñado
hogar vibraba con el sonido en educación
preescolar du-
de sus patrones musicales rante 13 años
en cada parte de nuestros mientras criaba
muebles, en cada parte de a sus tres hijos,
su cuerpo y de cada confi- quienes disfruta-
ban ejercitándose en
guración que su boca podría
las bellas artes. Durante
hacer. dos años Catherine traba-
jó en la Oficina de ACSI, de la
Mi hijo dejó sus lecciones de región Rocky Mountain, coordinando
música por un tiempo duran- convenciones y eventos.
te la primaria y nuevamente al

© ACSI Latinoamérica 2006 Aprendizaje para toda la vida 31

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