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EL PAÍS, lunes 28 de febrero de 2011

MADRID

El Beti-Jati se salva del pelotazo
Los usos del frontón se limitan al ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC) Sus defensores piden que sea un espacio cultural y deportivo para Chamberí
M. JOSÉ DÍAZ DE TUESTA Madrid
El Frontón Beti-Jai ocupa un espacio privilegido. 3.609 metros cuadros en el corazón de una de las zonas más nobles de Madrid, el barrio de Chamberí, en la calle Marqués de Riscal 7. Su aspecto, sin embargo, es hoy desolador. La desidia, la mala suerte, especulación inmobiliaria.... Durante años se le ha echado encima y parece un viejo barco varado en medio del poderío de los edificios burgueses que le rodean a pocos metros de la Castellana. Por fin, esta semana se ha cumplido la vieja aspiración de la plataforma Salvemos el Frontón Beti-Jai y del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM), que ejercieron una eficaz presión: ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC), la máxima protección que la Comunidad de Madrid otorga a un edificio. El pasado día 9 se publicó en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM).

Polideportivo, cárcel y taller
La inauguración del frontón Beti-Jai, el 29 de abril de 1894, fue muy celebrada en Madrid, sobre todo, entre la burguesía que adoraba este deporte importado del País Vasco. Ocupa 3.609 metros cuadrados en la calle del Marqués de Riscal, 7, en pleno barrio de Chamberí y tiene capacidad para más de 3.000 espectadores. Su arquitecto fue Joaquín de Rucoba (Laredo, Cantabria, 1844-1919). Desarrolló gran parte de su obra en Málaga (fue arquitecto municipal), suyas son la plaza de toros La Malagueta, neomudéjar (el frontón tiene huellas de este estilo) o el Mercado de las Atarazanas; en Bilbao firmó el teatro Arriaga. 1918 es un año clave. De instalación deportiva pasa a tener los usos más variopintos, como sede de la fábrica de coches Studebaker, comisaría y cárcel durante la Guerra Civil o taller de Citroën. Esta empresa vende el edificio en 1998 a unos empresarios vascos que querían recuperar el deporte de la pelota en Madrid. 2011. La plataforma Salvemos el Beti-Jai y el Colegio de Arquitectos de Madrid logran una vieja reivindicación: que haya sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC).
ción o una empresa privada, lo que pedimos es que se recupere y se realice una rehabilitación integral”. El Ayuntamiento ha declarado a este periódico que no tiene intención de comprarlo. Pero sí ha obligado a la propiedad, que no hizo caso en las primeras advertencias, a acometer las obras imprescindibles de acondicionamiento y consolidación del edificio. Una red verde protectora lo envuelve ahora. “Reconocemos que está muy deteriorado, por eso hemos llegado al límite legal para que no caiga en estado de ruina”, asegura Martínez-Almeida. El Proyecto Madrid Centro, un conjunto de buenas intenciones para definir el Madrid del futuro, presentado recientemente, propone la “rehabilitación del edificio y puesta en uso”.

» Casi intocable. Esa declara-

ción implica hacerlo casi intocable. Una de las principales consecuencias que se derivan es que ya no puede ser ser víctima de un pelotazo inmobiliario, una tentación para cualquiera que posea un edificio de esas características. En este caso, la propiedad es de Tarcosul Gestión S.L., una empresa guipuzcoana, que ya intentó en su día convertirlo en un hotel. Entre los arquitectos a los que le encargaron el proyecto está Rafael Moneo. Aquello no cuajó, como tampoco otros intentos posteriores. Según Igor González, portavoz de la plataforma, unos de los últimos movimientos de la empresa (que no ha respondido a ninguna llamada de este periódico) ha sido intentar venderlo, antes de que fuera declarado el edificio BIC, por 18 millones de euros.

» Uso cultural y deportivo. Hoy por hoy está completamente parado. “Hace unos dos años nos tantearon para hacer alguna propuesta de uso del edificio y no ha habido más”, explica el director general de Patrimonio, José Luis Martínez-Almeida, de la Comunidad de Madrid, el organismo por el que cualquier movimiento debe pasar. La licencia de obras la otorga el Ayuntamiento, pero es necesario un informe vinculante de la Comunidad, que a su vez autoriza o no el uso que se le quiere dar y el proyecto de rehabilitación. “El decreto implica que el uso debe de ser de naturaleza deportiva, lo que no quiere decir usos complementarios siempre que se repeten los valores artísticos del edificio. Pero, la limitación a su uso exclusivamente deportivo puede complicar la inversión”, explica Martínez-Almeida. “Por eso, abrimos la posibilidad de combinar el uso deportivo con el comercial que genere rentabilidad al posible inversor. En todo caso, lo que no se puede ha-

De arriba abajo, una panorámica del frontón Beti Jai, otra del interior que refleja su deterioro, y un partido de pelota en 1918. / alberto tellería / gorka lejarcegi / revista ‘el pelotari’

cer es un uso incompatible con los valores del inmueble”. La plataforma Salvemos el Frontón Beti-Jai plantea un uso más radical. “Lo ideal es que fuera de titularidad pública y darle un uso cultural y deportivo público para los vecinos de Chamberí que no tienen un polideportivo decente. Eso sí, lo compre quien lo compre, una institu-

solo es el último de los frontones de sus características existente en el mundo, sino que no hay más ejemplos de la arquitectura del hierro en Madrid, y único representante también de la arquitectura deportiva del siglo XIX en la capital. “Es como una muestra viviente de una arquitectura de frontón que ya no queda, era especial hasta en la distancia del graderío de la cancha, que era mayor del habitual. Toda una referencia”, en palabras de Paloma Sobrini, decana del Colegio de Arquitectos de Madrid.

» Ejemplo de arquitectura deportiva del XIX. El Beti-Jai no

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