100% encontró este documento útil (6 votos)
10K vistas74 páginas

Lucy Darling - Only 02

Cargado por

gabriela garcia
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (6 votos)
10K vistas74 páginas

Lucy Darling - Only 02

Cargado por

gabriela garcia
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Sotelo, gracias K.

Cross
ONLY TONIGHT

LUCY DARLING

Sotelo, gracias K. Cross


Se suponía que solo iba a ser una noche. Luke Kane es un
jugador si escuchas los chismes. Un internacional en eso. Hace
que sea difícil resistirse a él cuando es tan guapo y dulce cada
vez que nos encontramos. No es como dice la gente o eso pensaba
hasta que desaparece no solo de mi vida sino que su bebé crece
dentro de mí.

Kinley Cole cree que esto es solo por esta noche. Pero yo sé que
esto es para siempre. Simplemente no puedo tenerla todavía. Si
los hombres a los que he atrapado la descubren, la usarán en mi
contra. Así que esperaré a reclamar mi derecho después de mi
última operación encubierta. Solo espero que no sea demasiado
tarde para reclamar a la mujer que ya tiene mi corazón.

Sotelo, gracias K. Cross


Capítulo 1
LUKE

Me bajo del avión respirando profundamente. Juro que el aire


aquí se siente diferente. Es dulce y fresco. Parece que soy capaz de
atraerlo más profundamente a mis pulmones.
Giro la cabeza para estirar el cuello del largo vuelo. Algo es
diferente, y estoy seguro de que no puedo poner mi dedo en la llaga.
Tiene que ser porque mi hermano finalmente se está asentando. Los
dos hemos estado tan casados con nuestros trabajos, un rasgo que
heredamos de nuestro padre. El cambio está llegando.
Miro alrededor del aeropuerto privado que es tan estrecho como
Fort Knox. Nadie, excepto un puñado de personas, debería saber que
estoy aquí. Para cuando alguien lo arregle, ya me habré ido y regresado
al otro lado del océano, al otro lado del mundo.
Pero maldición, tengo que admitir que se siente bien estar en
casa. No me había dado cuenta de cuánto extrañaba estar aquí hasta
ahora. La opresión que se había formado dentro de mi pecho parece
relajarse.
Supongo que será mejor que aproveche al máximo las próximas
48 horas. Es todo el tiempo que tendré en los próximos meses. Una
vez que se acabe, tendré que decidir qué quiero hacer con el resto de
mi vida. Necesito algo diferente, y puedo sentir que esa diferencia está
por venir. Me da una sensación inquietante.
Bajo las escaleras. Grant empieza a abrir la puerta trasera del
todoterreno. —Vuelve a entrar— le digo mientras sacudo mi cabeza
hacia él. Doy la vuelta al vehículo, tirando la única bolsa que había
traído atrás antes de entrar en el lado del pasajero. También tengo
una casa aquí, así que no era necesario que trajera nada más que el
equipaje de mano que tenía. Es más fácil quedarse en el hotel donde
se celebra la boda. La casa que tenía aquí se sentía vacía de todos
modos.

Sotelo, gracias K. Cross


—Pareces cansado. — dice Grant antes de lanzar el todoterreno
a la carretera.
—Gracias, imbécil. — Me paso la mano por la cara. Me siento
cansado. Me he sentido así desde hace algún tiempo. Necesito parar.
Lo sé. Sin embargo, la emoción es lo que me lleva de nuevo al
inframundo. Me da la sensación de hacer el bien.
No soy simplemente otro multimillonario que se sienta sin hacer
nada. No tiro el dinero y espero que todos los demás hagan todo el
trabajo. Disfruto ensuciarme las manos, y el trabajo duro siempre da
sus frutos, sin importar a qué parte de tu vida lo apliques.
— ¿Será aceptable llevar esto al ensayo?— Le pregunto a Grant
después de que nos saque del aeropuerto seguro.
—Te perdiste el ensayo. Ahora es la cena.
—Joder— murmuro, sintiéndome más como un pedazo de
mierda. Mi hermano pequeño se va a casar y apenas llego a tiempo. Al
menos estaré allí para el gran día de mañana. Empiezo a enderezar mi
corbata pero digo a la mierda. La cena de ensayo es solo en un
restaurante. —Casado. — murmuro para mí mismo. Todavía no puedo
creer que mi hermano pequeño Gerrit se vaya a casar.
—Sí, todos apostábamos a que serías el primero con tus maneras
de playboy. — Lucho por no poner los ojos en blanco. Esa reputación
me ha llevado a muchos lugares, así que dejo que la gente crea lo que
quiera. Creen que quiero un coño fácil, creen que quiero todo tipo de
otras cosas. Me importa una mierda lo que piense la gente. Sé la
verdad.
Todo el mundo sabe que tengo dinero para gastar, y quieren que
lo gaste a su manera. Desde drogas, o proposiciones y cualquier otra
cosa bajo el sol. También piensan que pueden usarme para mover
dinero. No parece tan divertido cuando entro en un banco con un
millón en efectivo y lo dejo caer para ser depositado. Ni siquiera me
parpadea un ojo. Todo esto juega un papel importante en mi doble
vida.
Hace años les habría dicho a todos que se fueran a la mierda.
Que mis manos están limpias y que no las ensuciaría por nada ni por
nadie. Eso fue hasta que el agente Clark y la Interpol entraron en mi

Sotelo, gracias K. Cross


vida pidiéndome ayuda. Querían desenterrar el mal que vive en los
bajos fondos de algunas grandes ciudades que hacen negocios en el
extranjero. Yo estaba de acuerdo.
¿Qué más estoy haciendo con mi vida además de ganar dinero
primero? Estoy aburrido de solo tener éxito. Quiero más. Clark llegó
en el momento adecuado. Por primera vez sentí que iba a marcar la
diferencia, así que aproveché la oportunidad. Ahora estoy tan metido
en esto que no estoy seguro de cómo saldré. Todos piensan que me
mantengo alejado porque estoy muy involucrado en mi trabajo, pero
es sobre todo por su seguridad.
Cuando entro en el restaurante, le hago un gesto a la anfitriona,
ya sabiendo a dónde voy. A mis padres les encanta este lugar, y sé que
harán la fiesta en el cuarto de atrás. Empujo las puertas dobles,
sabiendo que se abrirán y revelarán una zona de comedor privada.
Lo que no espero es la visión que me detiene en seco. Los gélidos
ojos azules que se encuentran con los míos casi me dejan sin aliento.
Son un azul que solo he visto mientras navegaba en el Océano
Antártico. Su pelo rubio claro solo la hace parecer más una diosa. He
estado en todo el mundo y nunca he visto nada ni nadie tan hermoso
como ella. Me lleva un momento darme cuenta de que la estoy mirando
abiertamente.
Finalmente me encuentro dirigiéndome hacia ella. Si ella es la
futura esposa de mi hermano, habrá un gran problema. Por difícil que
sea apartar mis ojos de los suyos, lo hago para buscar un anillo en
sus delicados dedos. Para mi alivio, no hay ninguno, pero no me pierdo
el gigante en el dedo de la mujer con la que está hablando. Sé en ese
momento que la mujer que está al lado de mi diosa debe ser la
prometida de mi hermano, Kennedy. Me da la oportunidad de ir hacia
allá.
—Tú debes ser Kennedy, la mujer que ha robado el corazón de
mi hermano. — le digo. —Soy Luke. El hermano encantador. — Eso
hace reír a ambas.
—Esa soy yo. Y esta es mi hermana Kinley. — Finalmente puedo
mirarla. Esta vez el rubor se extiende por sus mejillas, haciendo que
sus ojos se iluminen más. ¿Cómo se verían en medio de la pasión? ¿O
cuando ella se acerque a mi polla? Pronto lo sabré.

Sotelo, gracias K. Cross


—Lo lograste. — Mi hermano parece sorprendido. Fue difícil de
lograr, pero no me iba a perder esto por nada.
—Tuve que venir a ver esto por mí mismo. Quería conocer a la
mujer que te llamó la atención lo suficiente como para sacarte de esa
oficina. — Kennedy se ruboriza. —Ya veo por qué. — Le guiño un ojo
a mi hermano. Lo que solo me devuelve la mirada. Está realmente
enamorado. Solo estaba jodiendo con él para obtener una reacción.
Funcionó. Parecen ser el verdadero negocio.
— ¿Ya se presentaron?— Mira a su futura esposa, sosteniéndola
más cerca de él.
—Sí, tu hermano es bastante encantador. — Ahora es ella la que
se burla de él. Creo que ya me gusta. — ¿Qué? No es mi culpa que no
seas encantador. — Kennedy se ríe. —Eres insistente con un lado
dulce. — se gira en sus brazos, subiendo sus manos por su pecho
hasta que se traban alrededor de su cuello. —Lo cual es perfecto
porque es mi tipo. — Una punzada de celos me golpea de la nada. Es
inesperado. No es a ella a quien quiero, sino lo que tienen juntos.
Le da un pequeño golpe en el culo, sorprendiéndome. Está
realmente enamorado. Nunca he visto a mi hermano mostrar afecto a
una mujer. Especialmente delante de un público.
—Odiaría tener que matar a mi propio hermano. — Levanto las
manos en una rendición simulada. Me gusta verlo así de feliz. Se lo
merece.
—No estoy tratando de casarme y tener hijos. No me dedico a la
caza furtiva. — admito con una risa. —Aunque nunca te había visto
con nadie antes, así que nunca tuve la oportunidad de considerar la
caza furtiva. — Es tan fascinante verle involucrado con una mujer que
no puedo dejar de molestarlo. También quiero tranquilizarlo.
—Mantengo mi vida en privado. — Kennedy se pone de costado,
rodeando su espalda con un brazo mientras descansa su cabeza sobre
él. Está tan enamorada de él como él lo está de ella. — ¿Estás
cansada?— le pregunta. Ella sacude la cabeza y dice que no. Incluso
el tono de su voz cambia cuando le habla.
— ¿Eres un mujeriego, Luke?— Kinley me pregunta con
curiosidad en su tono. Le devuelvo toda mi atención, no es que no la

Sotelo, gracias K. Cross


haya estado mirando de reojo todo el tiempo para asegurarme de que
no tratara de escaparse.
— ¿Por qué no vienes a tomar una copa conmigo y lo descubres
por ti misma?
Me da una sonrisa juguetona.
—Luke— dice mi hermano en una advertencia. Le doy una
mirada que dice que sé lo que estoy haciendo. Esta mujer va a ser su
cuñada mañana. No jodería esto por él. Pero no se me negará el tiempo
con ella.
—Supongo que tengo tiempo para un trago— dice Kinley,
sorprendiéndonos a todos mientras pasa junto a mí hacia el bar.
Sé que no hay forma de que me sienta satisfecho con un solo
trago. Va a ser necesario mucho más que eso. Le agarro el brazo
cuando nos acercamos a la barra. Me doy cuenta de que muerde su
regordete labio inferior mientras mira el menú de bebidas. Imágenes
de mi polla deslizándose dentro y fuera de esa boca pecaminosa suya
pasan por mi mente.
Cuando me mira, sus mejillas se vuelven a poner rosadas. —
¿Eres el engreído porque eres el más guapo?— Sé que está tratando
de burlarse de mí. No conozco a Kinley desde hace más de un puñado
de minutos, pero me doy cuenta de que es algo que hace. Siempre he
sido bueno leyendo a la gente. En parte es por eso que soy tan bueno
en la línea de trabajo en la que estoy ahora.
—Podría preguntarte lo mismo.
Deja salir un resoplido muy poco femenino. O al menos uno para
este lugar. Es muy sexy. No hay que avergonzarse de ello. Se ríe como
quiere y no le importa lo que los demás puedan pensar.
—Kennedy es la guapa. No es que yo sea fea. — se apresura a
decir. —Solo que tiene ese aire sobre ella.
—Hmmm. — Reflexiono sobre sus palabras por un momento. —
¿Te gusta el arte, Kinley?
—Algo.

Sotelo, gracias K. Cross


—Cada pieza es vista de manera diferente por cada persona. Una
que alguien podría odiar, otra la podría amar. — Sus labios se separan
en comprensión. Esa chispa detrás de sus ojos muere cuando atrapa
algo por encima de mi hombro. — ¿Qué te puedo ofrecer para que
bebas?— Pregunto, volviendo su atención hacia mí donde quiero.
—Vodka Martini— dice Kinley al instante. No la tomo como una
gran bebedora, pero algo la ha puesto nerviosa.
Le digo al camarero que quiero un refresco con lima antes de ver
qué ha hecho que Kinley se enoje. Estoy seguro de que es un ex al que
voy a querer golpear, pero la mujer a la que Kinley está mirando no
puede faltar. Supongo que es su madre, ya que se parece a ella.
Excepto que mi Kinley no tiene una mirada fruncida en su cara.
—Robemos nuestros asientos— sugiero, recogiendo nuestras
bebidas y dirigiéndonos a la mesa larga para sentarnos uno al lado del
otro. Ya que tengo su bebida, sabía que tendría que seguirla.
Se toma el primer trago rápido pero no pide otro. Sin embargo,
eso la hace más habladora. Me aferro a cada detalle que divulga,
teniendo la sensación de que voy a necesitarlo.
Luego, cuando me dice que se va a Europa por un viaje de trabajo
parcial y para viajar, me da un golpe en el estómago. Tampoco es que
pueda quedarme. También tengo cosas que hacer. Ahora más que
nunca quiero volver a casa.
Mi hermano sigue enviándome miradas de muerte como si me
importara un carajo. Antes de que me dé cuenta, la cena está casi
terminada. Quiero alargar la noche de alguna manera, pedirles que
sirvan otro plato para pasar más tiempo con ella. Me queda una hora
con Kinley, y acabamos de empezar. Necesito más tiempo porque se
está acabando rápidamente.
Quiero decirle que vuelva a mi habitación conmigo, pero sé que
es demasiado rápido. No quiero asustarla. Tampoco creo que sea ese
tipo de chica. Tampoco suelo ser de ese maldito tipo. Pero hay algo en
ella.
— ¿Más café?— pregunta el camarero. Su perfume me quema la
nariz.

Sotelo, gracias K. Cross


—Supongo que otra taza no hará daño. — digo después de que
ya lo haya servido. Cuando la camarera se retira, Kinley está hablando
con el hombre al otro lado de ella, riéndose de algo que dijo. Rechino
mis dientes juntos.
—Estoy tan contento de que todos puedan unirse a nosotros esta
noche, pero ya es hora. Tenemos un gran día mañana. — dice mi
hermano, robando la atención de todos. Agarro la mano de Kinley
antes de pararme. No trato de despedirme de nadie. Todos los que
están aquí estarán en la boda mañana. Sigo sosteniendo la mano de
Kinley mientras nos dirigimos hacia las puertas. En cuanto
escapamos, la llevo a la primera puerta que encuentro abierta.
—Vuelve al hotel conmigo. — le digo de golpe.
—No puedo. — Se muerde el labio inferior regordete, pero puedo
verlo en sus ojos. Le saco el labio de entre los dientes.
—No quiero que nuestra noche termine.
— ¿Seguro que no quieres llevarte las tetas grandes de vuelta al
hotel?— Puedo ver que está tratando de burlarse, pero puedo ver el
dolor en sus hermosos ojos.
—No, te quiero a ti. Te deseo desde que entré en la habitación y
te vi ahí de pie. — Diablos, creo que la quería cuando mi avión aterrizó
y me bajé. Había algo diferente en el aire. He volado a casa muchas
veces, pero esta vez cuando me bajé del avión me sentí como en casa.
—Yo también me quedo en el hotel. Tal vez pueda escaparme. —
Busco en mi bolsillo y saco una llave mientras busco el número de la
habitación. —Esto no significa que definitivamente vaya a ir.
—Dame tu número.
—Eres un mandón. — suelta una pequeña risa que va
directamente a mi polla. Quiero que mire mientras tiro de las
horquillas que sujetan su cabello para que pueda ver cuánto tiempo
tiene.
—Tenemos una familia entrometida. Con unas pocas llamadas
tendré tu número. De hecho, por mucho que mi mamá te mencione,
creo que será más que fácil conseguirlo.

Sotelo, gracias K. Cross


—Debería haber sabido que no juegas limpio. — saca su teléfono
y me lo da. Llamo a mi propio teléfono antes de devolvérselo.
—Una cosa más.
Inclina su cabeza hacia arriba, esperando a escucharlo. No hay
nada que escuchar. Le tomo la boca en un beso profundo. Empujo mi
lengua más allá de sus labios, probando el pastel de vainilla que tenía
de postre mezclado con un sabor dulce que sé que le pertenece solo a
ella. También le quito algunos de esos alfileres de su pelo, dejándolo
caer.
Profundizo el beso aunque sé que si no me detengo tendré que
tomarla contra esta pared. Necesito parar porque no hay manera de
que la trate así. Ella es diferente.
Es mía.

Sotelo, gracias K. Cross


Capítulo 2
KINLEY

En toda mi vida nunca he visto a Kennedy brillar como lo hace


actualmente. He visto otras novias, por supuesto. Viene con la vida
que llevamos. A menudo tenemos que hacer apariciones en eventos
especiales, pero esto es diferente. Su felicidad está escrita en su cara.
Mi hermana está locamente enamorada de su nuevo marido.
Matrimonio concertado o no.
Su marido Gerrit me ganó en el momento en que irrumpió en el
salón nupcial pensando que Kennedy se estaba arrepintiendo. Ese
hombre se arrodilló y le confesó su amor eterno. Y estaría mintiendo
si no admitiera que la romántica que hay en mí amaba el hecho de
que podría haber presionado para este matrimonio arreglado porque
su necesidad de tenerla era muy grande. Puede que haya sido una
tontería, pero también creo que es algo dulce. No estoy segura de lo
que eso dice de mí.
Lo gracioso es que si Gerrit se hubiera tomado un tiempo para
conocer a Kennedy, se habría dado cuenta de que mi hermana ya
estaba enamorada de él. No habría habido necesidad de un
matrimonio arreglado. Todo eso está en el pasado ahora, sin embargo.
El resto de la boda se desarrolló sin problemas. Ambos están a punto
de comenzar su viaje como marido y mujer.
—Estás impresionante, sabes. — Luke pone un beso en mi
hombro desnudo, apartándome de mis pensamientos. Llevo un vestido
sin tirantes que me abraza en todos los sitios adecuados. Mi hermana
me quiere muchísimo, y no había forma de que me pusiera un vestido
feo. No solo eso, no había manera de que mi madre lo permitiera. Hoy
la he evitado todo lo posible.
Todo tiene que ser siempre perfecto para ella. Tratar de ser
perfecta todo el tiempo es agotador. Es una de las razones por las que
decidí ir al extranjero. Con Kennedy fuera, sé que mi madre dirigirá

Sotelo, gracias K. Cross


toda su atención hacia mí. Eso no es algo bueno. La única vez que nos
presta atención a alguna de las dos es para criticar algo.
—Tú tampoco te ves tan mal. — Le echo un vistazo. Su corbata
de lazo está deshecha, y su chaqueta de traje se ha ido hace tiempo.
Incluso se ha desabrochado algunos botones de la parte superior de
su camisa. Cuando miro hacia abajo, puedo ver que se ha
arremangado. Pero eso no es lo que me sorprende, es el tatuaje que
tiene a lo largo de su brazo.
— ¿Odias los tatuajes?— pregunta. Me encuentro extendiendo la
mano para tocarlo. No usé la llave del hotel que me dio anoche. Pero
aún la tengo en mi bolso, y estoy bastante segura de que se quedará
esta noche otra vez.
—No, supongo que me sorprendió un poco. Odio haber ido y
haber hecho una suposición cuando no debería haberlo hecho. — Paso
mi dedo por la pieza de color. Tengo tantas preguntas, pero me
contengo, no quiero parecer agresiva.
—Podemos pasar la noche conociéndonos. — Me da esa
encantadora sonrisa suya. Me muerdo el labio inferior mientras lo
considero.
—Con la forma en que tu hermano mira a mi hermana creo que
vamos a tener toda una vida para conocernos. — Ambos miramos a la
pista de baile viendo como Gerrit hace girar a mi hermana. Mi
garganta se estrecha. —Si me disculpas un momento. — Me levanto
de mi silla, de repente necesito aire.
Antes de que pueda intentar escapar, mi hermana se libera del
agarre de Gerrit en la pista de baile para venir a hablar conmigo.
Siento los ojos de Luke sobre mí todo el tiempo. Kennedy me envuelve
en un fuerte abrazo, diciéndome que me ama.
—Volveré antes de que te des cuenta. Son solo unos meses. — le
recuerdo. —Disfruta de tu luna de miel y de ese hombre que está
desesperadamente enamorado de ti.
—Sé que no necesitamos a nadie para ser felices, pero amar a mi
marido es algo que nunca podré explicar. Espero que algún día
encuentres lo que tengo con Gerrit. No, retiro lo dicho. No espero que
lo encuentres. Sé que lo harás.

Sotelo, gracias K. Cross


— ¿Quizás encuentre un italiano caliente mientras estoy allí?—
Me burlo. Tengo que bromear o lloraré. Sé que Kennedy y mi relación
es co-dependiente, pero sin parejas funcionó para nosotras. Ahora
todo está cambiando. Me da un último beso y luego se va.
Esa opresión en mi garganta empeora mientras la veo irse. Me
doy la vuelta, necesitando salir de aquí rápido para arreglar mis cosas.
No es hasta que salgo del salón de baile y casi al final de uno de los
pasillos que libero las emociones que estaba guardando. Sé que Luke
me está siguiendo. No me ha quitado los ojos de encima. Me agarra
suavemente por el codo, girándome hacia él antes de que encuentre
un baño donde esconderme.
—Estás llorando.
—Supongo que no eres el más listo de los hermanos Kane.
Luke echa la cabeza hacia atrás entre risas. Se ríe tan fuerte que
me hace sonreír porque, maldición. El hombre estaba caliente antes,
pero cuando se ríe hace que mi cuerpo lata en lugares donde no
debería.
Limpia una de las lágrimas, pero otra cae. — ¿Por qué lloras?
Miro a ambos lados del pasillo. —Es imposible que no me hayas
visto llevar a mi única hermana por el pasillo hoy.
—Confía en mí, ojos bonitos, me doy cuenta de todo cuando se
trata de ti. — Agacho la cabeza, tratando de ocultar mi sonrojo, pero
él solo pone su dedo debajo de mi barbilla para hacer que lo mire de
nuevo.
—Kennedy es mi familia.
—No la vas a perder. En realidad no.
— ¿Sabías que todavía me cuelo en su cama por la noche? Ya no
somos niñas pequeñas, y todavía lo hago. Bueno, supongo que solía
hacerlo. Ahora, ella no estará ahí para que lo haga.
Toda la cara de Luke se ablanda como si hubiera dicho la cosa
más dulce del mundo. —Tú también encontrarás a alguien. Entonces
querrás meterte en la cama con él en su lugar. — Su tono es juguetón,
pero mi mente me recuerda a mí metiéndome en la cama con él. Me
frota el pulgar en la mejilla, y sus ojos nunca se apartan de los míos.

Sotelo, gracias K. Cross


—Lo sé. Incluso me pidió que me mudara con ella, pero cruzaré
ese puente más tarde.
Los labios de Luke se mueven. —Mi hermano dijo que podrías
mudarte con ellos. Él realmente hará cualquier cosa por su esposa. —
Puedo decir que Luke piensa que la oferta de su hermano para que me
mude con ellos fue agradable, pero en general no le gusta mucho la
idea.
—Por lo que he visto, es el tipo de hombre del que las mujeres
leen en los libros de romance. — La mandíbula de Luke se endurece
por un momento. —Pero me voy a Europa por unos meses, así que no
tengo prisa por encontrar un lugar.
—Te escucho decir las palabras pero por la expresión de tu cara,
no creo que creas lo que estás diciendo. — Da un paso más hacia mí.
Su cuerpo presiona el mío.
Me lamo el labio inferior. Tal vez es el vestido y el hecho de estar
arreglada lo que me hace ser atrevida. Las dos copas de champán
probablemente también ayudan. Estoy lejos de estar borracha, pero
me ha quitado el borde de mi timidez normal cuando se trata de
hombres. Al menos los hombres que encuentro atractivos.
—Tal vez es porque quiero hacer otras cosas con mi boca. —
Pongo mis manos en su pecho. El hombre es duro en todas partes.
—Te lo estás buscando, ojos bonitos.
—Lo sé. Entonces, ¿qué vas a hacer al respecto?

Sotelo, gracias K. Cross


Capítulo 3
LUKE

¿Qué iba a hacer un hombre como yo cuando este ángel de pelo


largo, rubio y sedoso, y ojos en los que te puedes perder me desafió?
tiene el aura de un ángel que se dejó caer entre nosotros los mortales.
¿Tal vez todo esto es parte de un plan más grande? ¿Podría ser
un plan de algún tipo? En mi línea de trabajo hay una alta posibilidad
de que sea una agente encubierta. Una que está aquí para distraerme.
No es que no haga lo mismo con otros la mayoría de los días de mi
vida.
De cualquier manera, planeo tomar lo que sea que ella esté
ofreciendo. La tentación es demasiado grande. Si estoy siendo
expulsado, quiero que mi último recuerdo sea el de ella. Podría morir
como un hombre feliz sabiendo que ella se corrió en mi polla. Mis
labios se aprietan contra los suyos mientras domino su boca. No hay
vuelta atrás.
Su beso es más inocente de lo que pensé que sería. Sé que
debería ir más despacio, pero ¿cuánto tiempo ha pasado desde que
tuve una mujer? Ahora estoy aquí besando a Kinley como si quisiera
que el mundo supiera que es toda mía y de nadie más. No me importa
si es una trampa que fue enviada para acercarse a mí. Y recuerda mis
palabras, vamos a estar muy cerca.
Cuanto más la observo, menos creo que esté aquí para
buscarme. La forma en que se ruboriza y a menudo divaga sobre su
hermana es demasiado natural para ser interpretada. Todo esto es
ella, y la quiero para mí.
No me permitiré creer que ella es alguien que está aquí para
obtener información sobre mí. Me convenzo de que sería demasiada
coincidencia.
Tengo que dejar de sospechar de todo el mundo, lo cual es difícil
considerando que es lo que me ha mantenido a salvo todo este tiempo.

Sotelo, gracias K. Cross


Necesito recordar que su hermana se casó con mi hermano. Ni
siquiera mi propio hermano sabe de mi trabajo con la Interpol. Todo
lo que saben es que estoy en Hong Kong haciendo negocios. Lo estaba,
pero no de la manera que ellos pensaban.
Su atracción hacia mí no es actuada. Lo he visto en sus ojos y
en la forma en que sus labios se separan ligeramente. Sus reacciones
son naturales.
No es como si una mujer como Kinley no hubiera conseguido que
ningún hombre de la boda se fuera a casa con ella. No es que fuera a
darle a nadie la oportunidad de acercarse a ella. Es mía. Giro la cabeza
por un momento, tratando de ocultar mi ira. Pensar en otro hombre
tocándola no es algo que quiera seguir haciendo. Ella me pertenece
ahora.
¿Cuánto tiempo hace que no beso a otra mujer? Ahora lo he
hecho dos veces en las últimas veinticuatro horas. Sí, en las entrañas
del oscuro mundo en el que juego suelen haber mujeres por todas
partes, pero nunca he tocado a ninguna.
La mayoría de ellas están dispuestas a hacer cualquier cosa por
unos pocos dólares. Eso siempre me hizo dudar y me hizo sentir
culpable por ellas. Esa fue una línea que nunca crucé, ni siquiera
cuando intentaba integrarme.
Hay cosas que he visto que han dejado cicatrices permanentes
en mi mente. No hay curación de esas cosas, así que las empujé al
fondo de mi mente.
—Luke. — exhala mi nombre. Sus labios ya gordos están
hinchados. Me las arreglé para quitarle algunos de los alfileres del pelo
mientras nos besábamos, liberando el resto de su pelo para que pueda
caer a su alrededor.
Creo que podría estar equivocado después de todo. Siento como
si Kinley pudiera curarme. Que su sola presencia podría borrar toda
la mierda mala que he visto en este mundo. Lástima que no sea mía
para siempre. En algún momento de mañana, ambos estaremos en un
avión, creando más espacio entre nosotros. Joder, duele pensar en
eso.

Sotelo, gracias K. Cross


Acabo de conocer a la mujer, pero por alguna razón parece que
la conozco desde siempre. La forma en que nos hablamos te haría
pensar que somos amigos desde hace muchos años. Demonios,
incluso podría hacerte pensar que somos una pareja casada. Ese
pensamiento no ayuda a mi polla. Pensar en ella con mi anillo en el
dedo me causa una sensación extraña en el pecho. También me hace
querer reclamarla.
—Volvamos a mi habitación. — La quiero toda para mí.
—Vámonos.
Agarro su mano, me dirijo hacia el ascensor y entro. Otro hombre
intenta unirse a nosotros, pero le digo que coja al siguiente. Levanta
las manos y da un paso atrás. En cuanto la puerta se cierra, estoy
encima de ella.
Desde el momento en que vi a Kinley esto es todo en lo que he
podido pensar. Necesito estar dentro de ella. Sentirme parte de ella.
Incluso si es solo por esta noche. Cuando el ascensor suena, dejamos
de besarnos lo suficiente para entrar en mi habitación. El vestido es
historia cuando mis manos la agarran. Su fuerte jadeo llena la
habitación.
Necesito sentirla sobre mí. Piel a piel. Hace tanto tiempo que no
me siento cerca de alguien. He pasado tanto tiempo asegurándome de
mantener a todos a distancia. Para su protección. Ahora soy como una
bestia hambrienta, y la única cosa que satisfará mi apetito será darse
un festín con Kinley.
Va a por los botones de mi camisa, pero no es lo suficientemente
rápida. Si tiro de la camisa, los botones saldrán volando, dejándome
solo con mis pantalones y zapatos. Su destruido vestido de dama de
honor está en el suelo, dejándola solo en tanga y tacones.
—Sabes que esto es solo por esta noche. — dice Kinley mientras
busca el cinturón de mis pantalones. —Es todo lo que realmente
tenemos.
—Por ahora— le recuerdo mientras me quita el cinturón de los
pantalones. Quiero más que esta noche, pero ahora mismo es todo lo
que podemos tener. Si solo se fuera a Europa la seguiría, pero tengo

Sotelo, gracias K. Cross


cosas que necesito terminar en Hong Kong. Cabos sueltos que tienen
que ser atados.
Así que por ahora la dejaré pensar que esto es solo por esta
noche. Pero no te equivoques, habrá muchas más noches de estar
juntos. Ya me ha enganchado, y ni siquiera he estado dentro de ella
todavía. Debería parar ahora antes de que pueda probarla. Sé que una
vez que lo haga, no habrá vuelta atrás.
Empieza a desabrocharme el botón del pantalón, pero la detengo.
Si me saco la polla ahora, estaré dentro de ella en segundos. Quiero
saborear esto. Quiero ver cada centímetro de su cuerpo curvilíneo.
—Date la vuelta— ordeno. —Tienes que confiar en mí, Kinley.
Seré bueno contigo. — Algo pasa por encima de sus ojos, y sigue mis
órdenes. —Inclínate y no te quites las bragas. Deja los tacones
puestos. Quiero sentirlos contra mí cuando te tome. — Respira
profundamente. Encuentro que cuanto más sucio hablo, más se
excita.
Mi polla se sacude en mis pantalones pensando en ser el hombre
que la haga hacer todas las cosas sucias que nunca ha hecho antes.
Ella será mía y solo mía en todos los sentidos. Se vuelve para darme
su espalda. Me desabrocho los pantalones, alcanzando para agarrar
mi dura polla, tratando de que la maldita cosa se calme.
El impulso de quitar el borde y marcarle el culo con mi semen
casi gana. Pero aparto ese pensamiento a un lado, sabiendo que quiero
que se lleve hasta la última gota de mí dentro de su apretado coño.
Su exuberante trasero rebota cuando hace lo que le digo. Me
acerco a ella, mis ojos se comen la visión que tengo delante. Se vuelve
para mirarme por encima del hombro, y sus hermosos mechones
rubios caen en cascada por su espalda desnuda, casi causando que
me desate. Le agarro las dos caderas, tirando de ella hacia mí. Froto
mi polla contra su culo. Suelta un gemido cuando empieza a frotarse
contra mí.
—Esperarás hasta que termine de mirarte. — Suelto mi agarre
en su cadera para pasar mis dedos sobre ella, acercándome cada vez
más a su coño. Mi mente de repente deriva hacia su vientre que está
hinchado con nuestro hijo.

Sotelo, gracias K. Cross


Deslizo mi mano entre sus muslos. Empujo sus pies más anchos
con los míos para abrirla más para mí. Gimoteo cuando siento lo
jodidamente mojada que está.
—Estás sufriendo. — asiente aunque no es una pregunta. No va
a costar mucho hacerla venir. Pero quiero sentirlo. Soy un bastardo
codicioso y quiero mi polla dentro de ella cuando encuentre su primera
liberación conmigo. Quiero sentir cada parte de su orgasmo.
La pongo en mis brazos, mis ojos se cierran con los suyos. No sé
cómo está haciendo esto. Cuando la miro fijamente a los ojos, veo un
futuro y no uno que pensé que quería. Tal vez fue la boda de mi
hermano la que me está jodiendo la cabeza. Realmente no me importa
lo que sea al final, porque la quiero. Todo de ella. Para siempre.
La beso. Mis manos van a su culo. La levanto, la llevo a la cama.
Intenta empujarme para frotar su duro clítoris lo suficiente como para
venirse, pero no se lo permito. Me echo para atrás mientras la pongo
en el centro de la cama. No solo su coño está cubierto de humedad,
sino también sus muslos. Verla tan excitada me hace sentir aún más
fuera de control.
—Abre las piernas. Quiero que me muestres lo que me pertenece.
— lanza un pequeño gemido antes de seguir mis órdenes. Ahora
mismo necesito ver cada centímetro de ella. Su dulce coño brilla con
excitación, haciendo que se me haga agua la boca. Me tienta de una
manera que nunca antes había sido tentado. —Si quieres venirte,
tienes que abrir más esos muslos. Soy un hombre grande.
El brillo de sus ojos me dice que quiere decir algo inteligente,
pero su cuerpo está muy necesitado. Lo comprendo. Si me ladrara una
orden en este momento, probablemente lo haría solo para poder estar
dentro de ella.
En vez de eso, como una buena niña, abre sus piernas para mí.
Quiero enterrar mi cara allí. Lo haré, pero ahora mismo tengo que
relajarme. Los dos lo necesitamos. Me quito los zapatos a patadas
antes de subir a la cama y sobre ella.
Estoy tan descerebrado con la necesidad que ni siquiera me
desvisto completamente. Me saco la polla, arrastrando la cabeza arriba
y abajo por su húmeda raja. Me concentro en su clítoris. Sus dedos se
clavan en mis brazos mientras esa pequeña acción la hace correrse.

Sotelo, gracias K. Cross


No dudo en empujar dentro de ella al mismo tiempo. Solo se necesita
una caricia antes de que me corra, su dulce coño exprimiéndome cada
gota. Mi visión se desdibuja cuando siento el mayor placer de mi vida.
Ahora sé dónde está el cielo. Está dondequiera que ella esté.

Sotelo, gracias K. Cross


Capítulo 4
KINLEY

Me despierto con una sonrisa en la cara y dolor entre las piernas.


No duele de mala manera, pero me recuerda las veces que Luke me
tomó anoche. Me acerco para coger mi teléfono y comprobar la hora.
Todavía está oscuro afuera, pero la luna me da suficiente luz para ver.
El cuerpo caliente de Luke está presionado contra mí, y juro que su
polla sigue siendo dura incluso en el sueño. Me calienta que no se
cansa de mí por alguna razón.
Mis ojos se ajustan a la luz brillante del teléfono, viendo que son
las cinco de la mañana. Vuelvo a hundirme en Luke, tomándome un
momento para apreciar la forma en que se siente contra mí y sabiendo
que nunca olvidaré la noche anterior y cómo me hizo sentir tan
deseada.
Me duele el corazón al pensar en dejarlo, aunque sabía que era
algo de una sola noche. No me sentí así anoche. La conexión que sentí
con él no fue algo temporal, pero no puedo permitirme pensar en eso
ahora. Respiro profundamente, inhalando su olor y guardándolo en la
memoria antes de levantarme de la cama.
Maniobro en silencio alrededor de la habitación recogiendo mis
cosas. Una vez que tengo todo a mano, voy al baño para ponerme el
vestido. Me veo en el espejo. Definitivamente me veo diferente. Mi pelo
es un desastre porque Luke tenía sus manos en él toda la noche, y
mis labios están hinchados por sus toscos pero dulces besos. Pero hay
algo más que es diferente en mí y que no puedo distinguir.
Me recompongo rápidamente, con los zapatos en la mano antes
de coger una de las camisas de Luke para ponerla sobre el vestido
parcialmente rasgado.
Sé que no debería, pero me acerco a la cama para echarle un
último vistazo por ahora. No es como si nunca lo volviera a ver. Su
hermano se casó con mi hermana. Estoy segura de que nos
encontraremos en algunas futuras reuniones familiares. Pero sé que

Sotelo, gracias K. Cross


nunca lo volveré a ver de esta manera. Dejo que mis ojos lo miren
antes de salir de su habitación para ir a la mía.
Solo estoy a unos pocos pisos, así que no me lleva mucho tiempo
volver a mi habitación. Cuando entro en ella, todo está como lo dejé.
Me ducho y me cambio, comprobando la hora otra vez. He hecho todo
lo que se me ocurre para pasar el tiempo antes de tener que salir para
el aeropuerto, pero todavía llego un poco temprano. ¿Sería tan terrible
darle a Luke un beso de despedida? De esa manera cuando nos
veamos de nuevo no será incómodo. Todavía puedo sentirlo sobre mí.
Es agridulce.
Llamo abajo para que alguien recoja mis maletas. Traté de
empacar lo más liviano posible para quedarme unos meses en Europa.
No estoy segura de todo lo que necesitaré. Pero incluí algunas cosas
más elegantes para las pocas reuniones que tengo también. Estoy un
poco emocionada de poder usar mi italiano y francés. Rara vez lo hago.
¿Y si esto no tuviera que ser un rollo de una noche? Mi mente
empieza a pensar en razones por las que Luke y yo no podemos estar
juntos. No es como si pudiera terminar mi trabajo e irme a Hong Kong
y mudarme con él. Necesito dejarlo ir.
Un golpe en la puerta me hace saber que el botones está aquí.
—Buenos días, señora. — Me da una sonrisa.
—Igualmente. ¿Puedes ayudarme a bajarlas? Tengo un coche
que viene a recogerme.
—Estarán listos para salir. — Le doy una propina antes de volver
a salir y al piso de Luke. Normalmente no soy una persona tímida.
Normalmente digo lo que quiero, pero con él tengo esta sensación de
vértigo en el estómago. También debato si un beso de despedida es
algo malo. Apuesto a que terminamos de vuelta en su cama.
Lo cual tengo que decir que suena maravilloso. Mi primera
reunión no es hasta dentro de una semana. Tal vez podría venir
conmigo. Si pudiera tener tiempo. Por la forma en que Gerrit habla de
él, creo que no tiene tiempo extra. Incluso si Luke quisiera ofrecerme
todo, llevarme a casa a Hong Kong cuando terminara mi viaje, tendría
que decir que no. Sé cuál sería el resultado finalmente.

Sotelo, gracias K. Cross


No quiero quedarme atrapada en una ciudad donde no conozco
a nadie con un marido cuya vida se basa en el trabajo. Me daría
astillas de su tiempo como mucho, ¿y luego qué? Kennedy y yo
tenemos muchos planes con los proyectos en los que hemos estado
trabajando, y estar sin ella también sería difícil.
Cuando las puertas del ascensor se abren, sé que me estoy
adelantando. Me bajo y me congelo cuando veo a una mujer parada
en su puerta. Observo cómo pasa una llave por encima del sensor de
su puerta, y se abre. Ella entra, y lo último que oigo es el clic de la
cerradura cuando se cierra justo detrás de ella. Abro mi bolso y veo la
misma llave que Luke me había dado.
—Joder. — Por mucho que me doliera, era lo que necesitaba ver.
Es temprano en la mañana, y ya tiene otra mujer que viene a su
habitación. El hombre obviamente no pierde el tiempo. Solo he estado
fuera una hora. Respiro profundamente y me recompongo cuando
vuelvo a subir al ascensor.
Cuando llego al vestíbulo, mis cosas están listas para salir. Salgo
del edificio, me alejo de Luke y me meto en el todoterreno. En cuanto
llego, le escribo a mi hermana para decirle que más vale que viva la
vida en su luna de miel. Sé que tiene que ser así porque Gerrit había
planeado unas vacaciones geniales para ellos. Sonrío al pensar que
ella encontró su feliz para siempre. Gerrit es la prueba de que los
hombres pueden cambiar.
La diferencia entre Luke y Gerrit es que no había rumores de que
Gerrit se quemara a través de las mujeres tan rápido como se quemaba
a través del dinero. Obviamente Luke es un playboy que trabaja tan
duro como juega.
Voy a mis contactos y bloqueo a Luke. Es algo infantil, pero
necesito protegerme. Mi corazón necesita un momento para sanar
porque sé sin duda que Luke Kane estará en mi vida para siempre.
Necesito recordar que no es mío. Le oí decir que no quería tener hijos
ni casarse. Debí haberle escuchado.
Me permitiré soñar estas pocas horas robadas.

Sotelo, gracias K. Cross


Capítulo 5
LUKE

Poco a poco me doy cuenta. No sé cuándo me dormí. Luché


contra el sueño, no queriendo perder un segundo con Kinley. Había
sido un bastardo. Sabía que era su primera vez, pero eso no me había
impedido tomarla una y otra vez. Derramándome dentro de ella cada
vez y marcándola como mía. Perdí la cuenta de cuántos orgasmos le
di con mi boca. La mujer es un maldito ángel con un corazón de oro.
Nos empapamos en la bañera mientras me contaba sobre
algunas de las obras de caridad que supervisa. Es la razón por la que
se va a Europa. Escucho a mucha gente en grupos ricos hablar de
organizar eventos de caridad, pero ella es práctica, y ahora quiere
extender esas manos a otros lugares del mundo.
También me admitió que era hora de que ella también se
encontrara a sí misma. Ahora que su hermana está casada, quería ver
quién era y cómo se mantenía en pie. No quiero que se ponga de pie.
La llevaría con gusto, pero parece que es algo que ella necesita.
Podría funcionar bien para nosotros. Es hora de que yo también
vuelva a casa. Para ello tendré que envolver algunas cosas y
asegurarme de que no queden cabos sueltos. No iré tras ella hasta que
pueda garantizar que no hay moros en la costa. No necesito que el
mundo sepa sobre Kinley y yo. Especialmente el mundo en el que estoy
trabajando actualmente. No tengo ninguna duda de que si la
información llegara a las manos equivocadas, sería usada en mi
contra. Pero una vez que termine, será toda mía.
La alcanzo. La mayor parte de la noche se aferró a mí. Por mucho
que me gustaba estar dentro de ella, también me gustaba estar piel a
piel con ella. Lo anhelaba. Su suave cuerpo está lleno de dulzura y luz.
Es como una droga para mi sistema, y necesito más.
Cuando me quedo sin nada, me siento. En ese instante sé que
ya no está aquí. Lo único que queda es su dulce aroma. Ella puede
correr, pero no va a llegar muy lejos. ¿Realmente pensó que esto era

Sotelo, gracias K. Cross


una aventura de una noche? Estoy bastante seguro de que le dije que
esto no sería algo de una sola vez.
Me visto apresuradamente, mis ojos se posan en la cama. Las
sábanas blancas están cubiertas de nuestro amor y su virginidad. Mi
garganta se aprieta, pensando que esto fue solo una aventura. ¿No
sintió ella lo mismo que yo? Esta es la primera vez que mi reputación
ha trabajado en mi contra. Agarro la lámpara de la mesita de noche y
la tiro contra la pared.
Se siente bien sacar algo de agresión, pero no ayuda con el vacío.
Eso sigue ahí. Creo que ha estado ahí todo este tiempo. Sabía que algo
faltaba en mi vida. Había un vacío que creía que era el aburrimiento
del trabajo, pero me había equivocado. Kinley lo había llenado y ahora
con su ausencia, no se puede negar lo que me he estado perdiendo. A
ella. Hay un profundo dolor dentro de mí. Uno que sé que solo ella
podrá llenar. Estoy tan jodido. Cuando escucho el sonido de la puerta
de la habitación del hotel abriéndose, el alivio me llena. Tal vez solo
salió un momento. Cuando doblo la esquina, me quedo un momento
mirando al extraño que está en la entrada de mi habitación. No parece
que sea el servicio de habitaciones o un ama de llaves. Especialmente
con el traje que lleva puesto.
—Creo que se ha equivocado de habitación. — Me paso las
manos por el pelo, y el vacío que he estado sintiendo regresa. Nunca
entendí cómo puedes necesitar tanto a alguien. Joder, no hace mucho
que la conozco, y juro que me cuesta respirar pensando en que se ha
ido.
—Nos conocimos la otra noche. ¿En la cena de ensayo? Era tu
camarera. — Doy un paso atrás porque eso es espeluznante como la
mierda. ¿Cómo demonios entró esta mujer en mi habitación?
—No sé cómo consiguió la llave de mi habitación, pero voy a
llamar a seguridad.
—Tal vez esto te haga cambiar de opinión. — Se le cae el abrigo
revelando lo poco que lleva puesto. Verla no me ayuda en nada. Me
giro para darle la espalda. No estoy interesado en nada de lo que ella
ofrece.

Sotelo, gracias K. Cross


— ¡Salga de mi habitación!— Grito. Creo que nunca le he
hablado así a una mujer en mi vida, pero que esté aquí vestida como
está se siente mal. Se siente como si fuera una traición a Kinley.
— ¿Estás seguro?— trata de sonar sexy cuando pregunta.
—Sí, estoy jodidamente seguro. — Camino hacia el teléfono de la
habitación del hotel.
—Bien.
No la miro cuando hago la llamada, queriendo respuestas a cómo
esta mujer consiguió la llave de mi habitación. Empiezo a tirar toda
mi mierda en mi bolso. Debería ducharme, pero sé que eso lavará lo
que me queda de Kinley. Todavía puedo oler su dulce aroma en mí.
Cuando termino de juntar mis cosas, voy directo a la recepción y me
entero de que Kinley ya se ha ido.
Me acerco a una de las sillas del vestíbulo y me siento. Mi mente
está corriendo. No puedo perseguirla hasta Europa ahora mismo.
Bueno, podría, pero estoy tan cerca de terminar mi trabajo. He hecho
mi parte. Durante años he estado dando información a la Interpol.
Necesito pasar un último juego y estoy fuera para siempre.
Es uno que no podría rechazar. Esto va más allá del lavado de
dinero y las cuentas en el extranjero. Esto es para detener el tráfico de
drogas duras. Ahí es donde comienza, luego pasan a traficar con
chicas jóvenes. Algo en lo que Clark quería meter sus manos antes de
que llegara tan lejos.
Llamo a Kinley, y por supuesto va directamente al buzón de voz.
Luego le envío un mensaje de texto. Cuando veo que la señal de
entrega nunca aparece en mi teléfono, sé que me ha bloqueado. ¿Por
qué diablos me bloquearía? Hago otra llamada.
—El avión está listo. — dice antes de que pueda decir una
palabra.
—Hay una chica.
— ¿Cuál? ¿La que llevaste a tu habitación anoche o la que
apareció esta mañana temprano?
—Sabes que podría alejarme de esto. Demonios, nunca tendré
que dar un paso atrás en Hong Kong si no quiero.

Sotelo, gracias K. Cross


La línea se queda en silencio por un momento.
—Mantendremos los ojos en Kinley. Ya tengo a alguien en el
vuelo en el que se subió. — Me relajo en eso. Saber que ella está a
salvo es una cosa menos de la que tengo que preocuparme.
—Y no puedes simplemente irte. — Sé que no puedo. Nunca
podría vivir con el hecho de que podría haber evitado que esto
empeorara. Esta mierda tiene que parar antes de que se salga de
control. Esa mierda me comería vivo. —Hacemos esto, y está acabado.
Puedes irte.
—Sí.
—Me lo imaginé. Vuelve a Hong Kong. — dice antes de que se
corte la línea. Cuanto antes acabe con esto, antes podré empezar mi
vida con Kinley. Cuando empecé esto, pensé que los hombres serían
arrojados a las prisiones. Algunos lo han sido. Pero no siempre
funciona así. Hay capas en esta mierda. Es complicado.
Esta vez, tengo la sensación de que va a ser diferente. Nadie va
a ir a la cárcel. Esta vez le cortaremos la cabeza a la bestia. No me
refiero solo a una, tampoco. Nadie va a salir vivo al final, excepto esas
chicas. No necesito que ninguna de ellas me rastree. Estarán a dos
metros bajo tierra. Es la única forma en que puedo empezar una nueva
vida. Ese es el plan, al menos.
Pero, ¿algo sale realmente como estaba planeado?

Sotelo, gracias K. Cross


Capítulo 6
KINLEY

Me siento en la habitación de mi hotel y me pregunto ¿Qué estoy


haciendo? En este momento estoy haciendo una fiesta de lástima para
uno mientras mato el mini bar y acecho a mi nuevo cuñado. Hoy salió
en la página seis en la columna de chismes.
No estoy segura de sí debería estar feliz o enojada por eso. No fui
yo quien lo hizo con él. Fue la chica que vi entrar en su habitación la
mañana en que me fui. Sabía que me resultaba familiar, pero no podía
saber dónde la había visto antes. Resulta que era la camarera que no
podía apartar los ojos de Luke la noche de la cena de ensayo. Supongo
que no fui la única a la que le dio las llaves de su habitación. Ese
pensamiento me amarga el humor. Tomo otro sorbo de champán.
¿La había llevado de vuelta a su habitación la primera noche
cuando lo derribé? ¿Luke la había invitado a volver cuando se dio
cuenta de que me había ido de él? Me revuelve el estómago la idea. Me
meto otro M&M sobrevalorado en la boca.
Sabía exactamente en qué me había metido cuando pasé la
noche con Luke. Creo que estoy mezclando amor y sexo en mi cabeza.
Tiene que ser eso. A veces era tan amable conmigo y luego otras estaba
hambriento. Pensé que sentía la misma atracción que yo. Había dicho
esas palabras, pero por lo que sé, son el tipo de cosas que la gente dice
en el calor del momento. Apenas podía pensar con claridad cuando el
hombre me tocaba.
No fue hasta que mi avión estuvo en el aire que pensé en la
protección. O en la falta de ella. ¿Cómo pude ser tan estúpida? Si él
no la usó conmigo tan fácilmente, significa que probablemente no la
use con otras también. Pensaría que tendría un montón de hijos en el
mundo a menos que sepa que no puede embarazar a alguien. Respiro
profundo y calmado y trato de controlarme. Mis pensamientos están
por todas partes.

Sotelo, gracias K. Cross


De paso le oí decir que el matrimonio no era algo que él quería.
Si no quieres casarte, uno asumiría que tampoco quieres tener hijos.
Anhelo tener ambas cosas algún día.
Cierro mi portátil, necesito tomar un poco de aire fresco. Levanto
el teléfono para ver que tengo algunos mensajes de mi madre. No me
sorprende ver que ya está tratando de arreglarme una cita. Quiero
decir, los esfuerzos de la mujer no tienen límites. El hecho de estar en
un país diferente no le impide intentar casarme. Esa mujer no había
aprendido la lección con Gerrit, el marido de mi hermana.
O ese podría ser el problema. Sienten que Gerrit es demasiado
impredecible para ellos. No habían planeado que se enamorara de mi
hermana, Kennedy. Pensaron que era un matrimonio arreglado por
motivos de negocios que al final les beneficiaría. Les había sorprendido
el amor de Gerrit por Kennedy. Ahora saben que solo se necesitaría
una palabra de mi hermana, y ella podría hacer que su vida elegante
y rica se derrumbara.
Obviamente mi madre ha puesto sus ojos en mí ahora. Me
escapé de esa casa en el último momento. Dejé escapar un estúpido
suspiro cuando vi que no había mensajes de Luke. Lo bloqueé, así que
no estoy segura de por qué esperaría alguno.
Meto el teléfono en mi bolso antes de salir del hotel para hacer
lo que se suponía que debía hacer. Encontrarme a mí misma. Explorar
no solo este hermoso lugar sino también conocerme mejor a mí misma.
Cuando salgo, me quedo allí un momento mirando a ambos lados. Hay
tantas nuevas posibilidades, pero se siente abrumador. Esto de
encontrarme a mí misma sonaba mucho más fácil de lo que está
resultando.
Me giro, preguntando al botones en francés dónde está el museo
de arte más cercano. Me da las direcciones y está a poca distancia.
Después de una corta caminata, entro al museo e inmediatamente
comienzo a perderme en las colecciones. Me entretengo en cada pieza,
tratando de imaginar lo que el artista sintió al crearla. Cada pieza
evoca una emoción diferente de mí.
Cuando llego a un retrato de un hombre mirando a una mujer
que la sostiene de cerca mientras echa la cabeza hacia atrás entre
risas, mi corazón se siente pesado. Sus ojos están en ella mientras se

Sotelo, gracias K. Cross


ríe. Están llenos de amor y él está sonriendo. Me gustaría pensar que
es porque él podría hacerla reír mucho. Es más que entrañable. El
amor no es siempre flores y joyas; son las pequeñas cosas las que
realmente importan más.
Me pican los ojos con lágrimas, pero no puedo apartar la mirada.
Siempre he sabido que un día querría tener hijos y un marido. Era
algo que pensé que querría más a medida que fuera creciendo. Ahora
Luke había cambiado eso para mí. Llegó a mi vida y me rompió el
corazón.
No estoy segura de estar hecha para esto de las citas. Creo que
caigo muy fácilmente. Solo pasé una noche con Luke, y mira cuánto
me está afectando. Sé que las citas solo terminarían en un corazón
roto tras otro para mí.
Saco mi teléfono y le envío un mensaje a mi hermana. Debería
dejarla en paz. Está de luna de miel, pero no hay mucho sexo que una
chica pueda tener. Todavía puedo sentir el pequeño dolor por Luke
entre mis muslos. Mi teléfono suena con un mensaje de ella como si
estuviera pensando en mí al mismo tiempo.
Kennedy: Echo de menos tu cara.
Retiro el teléfono y tomo una foto mía para ella y la envío.

Kennedy: Te ves hermosa, pero ¿por qué tus ojos parecen tan tristes?
Debería haber sabido que ella se daría cuenta de algo así. Nadie
me lee mejor que mi hermana.

Yo: ¿De verdad crees que debería probar esta cosa de la aventura?
No sé por qué me siento tímida a veces cuando se trata de Luke.
Es una anomalía que no puedo entender. Más que nada lo extraño.
Eso suena tan ridículo considerando que ni siquiera lo conozco
realmente.
Regreso al hotel. Se está haciendo tarde, y me quedé en el museo
tanto tiempo como me lo permitieron. Debería hacer una lista de cosas
que hacer para no enfurruñarme. Tengo trabajo que hacer, pero son
solo unas pocas reuniones. Ya había puesto la mayor parte del trabajo
de base para este proyecto, y ahora estoy aquí para asegurarme de
que todo se arregle.

Sotelo, gracias K. Cross


Cuando subo al ascensor, juro que lo siento antes de verlo. Antes
de que las puertas se cierren, veo una gran mano que las detiene.
Aprendí cada centímetro de él hace unas noches. No hay duda de que
Luke está aquí. La única pregunta que tengo es ¿por qué?
Empuja las puertas para abrirlas de nuevo. No digo ni una
palabra antes de que esté encima de mí. Mi esfuerzo por resistirme a
él es patético. Debería detenerlo, debería alejarlo, pero no lo hago. En
vez de eso, lo acerco más.

Sotelo, gracias K. Cross


Capítulo 7
LUKE

Joder, sabe bien. Solo lucha contra el beso por un momento


antes de que su lengua se enrede con la mía. Suelta el gemido más
sexy mientras la levanto en mis brazos. Cuando el ascensor suena, la
llevo, dirigiéndome directamente a su habitación. Saco la llave del
bolsillo trasero para abrir la puerta.
Intenta preguntarme cómo conseguí la llave, pero decido
distraerla con mi boca. Hace demasiado tiempo que no la he tocado,
desde que olí su olor o escuché su dulce voz decir mi nombre mientras
la llevaba al orgasmo. Empezaba a sentir que me estaba deshaciendo
en las costuras. Lanzo su trasero a la cama, sin querer esperar un
segundo más para tomar lo que es mío.
—Quítate la ropa ahora. — Empiezo a desnudarme. Deja que sus
labios hinchados se separen como si me fuera a hacer pasar un mal
rato, pero yo le doy una mirada que la hace apurarse para hacer lo
que le digo. No nos lleva mucho tiempo a ninguno de los dos. Agarro
uno de sus tobillos, la tiro de la cama y entierro mi cara entre sus
muslos. Gime mi nombre en voz alta. Semen gotea de mi polla
mientras mis bolas suplican lo profundo de su dulce coño. No ha
pasado tanto tiempo desde la última vez que la vi, pero cualquier
tiempo sin ella es demasiado largo.
Empujo dos dedos dentro de ella, metiéndolos y sacándolos
mientras le lamo el clítoris. No tengo ni idea de cómo demonios sigue
tan apretada. La tomé tantas veces esa primera noche. Me tira del pelo
mientras intenta cerrar sus muslos. Siempre hace lo mismo cuando
está a punto de correrse. Un segundo después sus dulces jugos me
llenan la boca. Chupo y lamo hasta la última gota antes de levantarme.
Sus piernas cuelgan al lado de la cama mientras intenta
recuperar el aliento. Pongo una rodilla en la cama, agarrándola por
debajo de los brazos para levantarla hasta el centro de la misma.
Necesito estar dentro de ella más que nada en todo el maldito mundo.

Sotelo, gracias K. Cross


Es por eso que estoy aquí. Mi cabeza no ha estado en el juego en el
trabajo. No puedo pensar en otra cosa que no sea en ella, lo que podría
ser mortal para mí. Así que reservé un vuelo privado, y aquí estoy.
—Condón. — dice ella.
—No llevo condones. ¿Por qué lo haría?
Se sienta sobre sus codos. —Vi algunos en el área del minibar.
— ¿Por qué buscabas condones en el maldito minibar?— Grito,
sabiendo que probablemente ella los vio de pasada. Respiro
profundamente. Esos gélidos ojos azules se entrecierran en mí. —Eso
es genial para el minibar y todo eso, pero te voy a tomar crudo.
—Eres un imbécil— dice ella.
—Lo sé. Controlador, obsesivo y jodidamente adicto a ti también,
si estamos haciendo una lista. — Sus labios se mueven. —No sé qué
te parece gracioso de ninguna de esas cosas. Tú eres la razón por la
que actúo de esta manera. Bloqueando mi número y simplemente
marchándote.
—Vi a esa mujer entrar en tu habitación.
Cierro mis ojos, pasando mi mano por mi cara. Intento
recomponerme. Pensar en el dolor que debe haber sentido al ver eso
es casi insoportable para mí. A pesar de que no había hecho nada
malo.
—No la invité allí, y el hombre de mantenimiento del hotel fue
despedido por darle esa maldita llave. — Su boca tiene una forma de
O perfecta. —Solo eres tú, Kinley. No me importa lo lejos que estemos
el uno del otro; siempre serás tú. — No quiero que tenga ninguna duda
sobre nosotros. Esto ya va a ser bastante difícil como lo es con la
distancia física entre nosotros. No necesitamos ninguna otra barrera.
—Hay rumores.
—A la mierda los rumores. La mayoría son una mierda o están
plantados. — Me coloco entre sus piernas, haciendo que se extienda
más para mí. Semen gotea de mi polla en su coño mientras me pongo
en línea con ella. No puedo esperar mucho más, pero quiero que me
diga que la tome. Me inclino hacia abajo, tomando uno de sus pezones
en mi boca y chupando fuerte.

Sotelo, gracias K. Cross


Sus dedos se clavan en mi pelo. — ¿Cómo puedo extrañarte tanto
y estar enojada contigo?— No estoy seguro de si realmente está
haciendo una pregunta o más hablando consigo misma.
—Yo también, ojos bonitos. — Succiono su otro pezón en mi
boca. Estoy tan excitado que no creo que vaya a durar. —La primera
vez va a ser rápida. Tenemos que quitar el borde. — asiente en
acuerdo.
No pierdo ni un segundo. Está tan mojada que mi polla la llena
fácilmente. Solo se necesitan un par de estocadas y ya estoy llegando.
Me derrame dentro de ella antes de sacar y lamer su clítoris. Ver mi
semen goteando de su coño me pone duro de nuevo, pero no dejo de
comerla hasta que sus piernas están temblando y me ruega que la
tome de nuevo.
Vuelvo a estar dentro de ella en segundos. No tengo ni idea de
cuánto tiempo vamos a seguir con esto. No paro hasta que se desmaya
encima de mí. Me quedo tan quieto como puedo, disfrutando de la
sensación de cada una de sus respiraciones.
Disfruto de cada una, no estoy seguro de cuándo podré volver a
ella. Poco a poco me la quito de encima antes de cubrirla con la manta.
Cepillo mis labios contra los suyos. Sé que actúo de forma loca e
irracional, pero no tengo control sobre ello.
Papá siempre dijo que esa mierda pasaría algún día. Que vio a
mi madre y supo que ella era suya para siempre. Dijo que sería lo
mismo para mí y para mi hermano Gerrit. No debería sorprenderme
que esto haya sucedido. Quiero decir, mira lo que pasó con mi
hermano Gerrit. Vio a Kennedy y tomó medidas extremas para tenerla.
Sé que estoy enamorado de Kinley. El problema va a ser hacer
que me quiera de vuelta. Probablemente deberíamos hablar más, pero
cuando estamos juntos en una habitación, no podemos dejar de
tocarnos el uno al otro lo suficiente para tener una conversación.
Había esta necesidad de estar conectados. Sé que ella también sintió
esa mierda.
Esos putos rumores sobre que soy un playboy me están
alcanzando. En la universidad estaba en el lado salvaje. Después de
eso, la vida se puso seria y yo también. Las mujeres tienden a lanzarse
sobre mí porque tengo dinero. Nunca me interesó salir con alguien

Sotelo, gracias K. Cross


hasta Kinley. Por supuesto que con ella, tengo que perseguirla. Es
refrescante, y estoy más que dispuesto a perseguirla hasta el fin del
mundo si es necesario.
Encuentro su teléfono. Está tan agotada que no se despierta
cuando uso su pulgar para abrirlo. Encuentro mi nombre y me
desbloqueo. Entonces lo renombro como MÍO antes de devolverle el
teléfono. Me visto lentamente, sabiendo que tengo que irme. Rozo mi
boca contra la de ella por última vez. Sus ojos se abren de golpe.
—Te vas. — No es una pregunta.
—Volveré.
—Bien— dice justo antes de volver a dormirse. No estoy seguro
de que recuerde la conversación, pero le dejo una nota junto a su
teléfono antes de salir del hotel. Cada minuto que estoy lejos de ella
se siente como si fuera toda una vida.
—Si algo le pasa a ella...
—Soy hombre muerto. — Rick sonríe. —Lo tengo, jefe.
Rick es uno de los mejores cuando se trata de ser
guardaespaldas. No es barato, pero vale cada maldito centavo. Todos
los días me pone al día y me da una sensación de seguridad cuando
se trata de Kinley. También me envía fotos durante el día.
—Gracias.
Rick levanta las cejas como si le sorprendieran mis palabras. —
La mantendré a salvo.
Me giro para darle al hotel una última mirada. Me hago subir al
coche para volver al aeropuerto. Todavía puedo olerla en mí.
Sé que mi trabajo tiene que terminar. No puedo seguir jugando
a este juego, pero estamos tan cerca de la línea de meta, me recuerdo.
He trabajado para la Interpol en este caso por mucho tiempo para
alejarme antes de que termine. Cuando me subo al avión privado
cierro los ojos, necesito dormir un poco.
Sueño con ella. Siempre con ella.

Sotelo, gracias K. Cross


Capítulo 8
KINLEY

Sé que se ha ido antes de que abra los ojos. Pensé que había
soñado con él besándome, pero era la realidad. Me siento en la cama,
leyendo su nota que dice que le pertenezco. Pongo los ojos en blanco.
Debería hacer una bola y tirarla, pero no lo hago. En lugar de eso, la
doblo y la pongo en mi bolso.
Bostezo, sabiendo que tengo que irme. Hoy tengo una reunión
para Healing Hearts. Voy a necesitar mucho café. Ese hombre es
dueño de mi cuerpo. Tengo tantas preguntas y cosas que quiero
decirle, pero cuando me toca solo puedo pensar en el placer que me
va a dar. Mi mente está libre en esos momentos en que él toma el
control. Creo que tiene razón. Le pertenezco. Bueno, mi cuerpo lo hace
al menos.
Por supuesto, cuando me arrastro fuera de la cama veo un carro
de servicio a la habitación. Voy directamente a por el café antes de
quitar las tapas de la comida. ¡Mierda! Parece que Luke ordenó todo
el maldito menú. Por alguna razón no me sorprende. Lo que hace es
hacerme sonreír pensando en cómo se aseguró de que me atendieran.
Me siento, disfrutando de mi desayuno y café. Aunque es dulce, sería
mucho mejor si estuviera aquí para compartirlo conmigo.
Nunca habla realmente de su trabajo. Creo que mencionó algo
sobre la exportación e importación. No tengo ni idea de qué más
implica. Me hace preguntarme si así es como sería siempre. ¿Solo nos
robarían noches porque no tiene tiempo para quedarse? No estoy tan
segura de lo bien que podría manejar eso. Ya estoy luchando con ello.
A regañadientes me doy una ducha, quitando el olor de Luke de
mi piel. Dejó pequeñas mordeduras de amor en mis pechos. De nuevo
eso debería molestarme, pero sonrío y sigo preparándome.
Llego a la reunión cinco minutos antes. No lleva mucho tiempo
conseguir que todos se unan a nuestro proyecto. No hace daño que
tengamos el nombre de Cole detrás de nosotros. Hay tantos niños que

Sotelo, gracias K. Cross


necesitan un hogar y tanta gente que quiere tener hijos pero no puede
tenerlos por sí misma. Nos esforzamos por unirlos.
—Eso salió bien. — dice Chance mientras nos dirigimos a la
salida. Hoy regresa a los Estados Unidos.
—Ha ido bien. — No puedo dejar de sonreír y sentirme orgullosa
de mí misma. Envié un mensaje de texto a mi hermana y a Julie. Julie
es la CEO de Healing Hearts. Hay tantos niños ahí fuera para los que
vamos a encontrar un hogar.
—Nos vemos en unos meses. — Chance hace un guiño antes de
irse. Me quedo ahí sola deseando tener a alguien con quien celebrar.
Este era mi plan, ¿no? Encontrarme a mí misma mientras estaba aquí.
Ver algo del mundo mientras estaba en Europa.
Regreso a mi habitación de hotel, poniéndome algo más cómodo.
No voy a permitirme revolcarme. Estoy en Francia. Sin planes reales,
decido simplemente caminar. Encuentro una pequeña cafetería,
donde pido un chocolate caliente y unos croissants. Mi teléfono suena.
Sonrío con el nombre.

Mío: Te extraño.

Yo: Entonces vuelve a mí.

Mío: Si tan solo fuera tan fácil.


No respondo a eso. Por lo que sé, podría tener toda una vida en
Hong Kong. Aun así, nunca deja de enviar mensajes de texto. Durante
las siguientes dos semanas me las arreglé para ver casi todo lo que
quería en Francia. Echaré de menos los croissants. Ahora estoy en mi
próxima aventura. Me siento y me relajo mientras el tren me lleva a
Italia. No ha habido ninguna señal de Luke, solo sus mensajes de
texto. Cada uno es más dulce que el anterior. Es difícil no devolverle
el mensaje, pero no lo hago. Estoy siendo rencorosa, y lo sé. O tal vez
estoy tratando de protegerme de una situación que sé que terminará
en dolor.
Cuando llego a Italia, hay un conductor esperándome en la
estación de tren. Me lleva al hotel. Tengo dos días para explorar este
hermoso lugar hasta mi próximo encuentro. Tengo que admitir que
estoy empezando a sentir nostalgia. Lo que más extraño es a mi

Sotelo, gracias K. Cross


hermana Kennedy. Decido ducharme antes de molestarme en
desempacar. Tal vez el agua me quite algo de esta tristeza que he
estado sintiendo. Cuando salgo de la ducha un poco más tarde, me
sorprende ver a Luke ahí parado. Se ve tan guapo en su traje que
inmediatamente me mojo entre los muslos.
—Suelta la bata. — ordena. Lo hago sin dudarlo. Esta vez
nuestro acto de amor no es apresurado. Es lento y dulce. Tan dulce
que tengo que luchar para no llorar. Estoy enamorada de este hombre,
pero sé que tan pronto como me duerma él se irá de nuevo.
—Ojos bonitos. Tienes que devolverme el mensaje. Tienes que
darme algo.
—No. — Levanto la mano y agarro la cabecera, necesitando algo
a lo que aferrarme mientras sus empujones se hacen más fuertes con
mi desafío. — ¿Te excita que sea la única mujer que te diga que no
cuando me pides algo?— Tal vez eso es lo que se trata para él. Disfruta
de la persecución. ¿Pero qué pasa si finalmente me rindo?
—Eres la única mujer que quiero y la única que importa. — Grito
cuando él se mete más dentro de mí hasta la empuñadura. Siento que
su liberación se derrama dentro de mí. Mi sexo se contrae a su
alrededor, queriendo hasta la última gota de él.
Se apoya sobre mí. Me encanta cómo se siente el peso de su
cuerpo. Mis ojos me pican con lágrimas porque sé lo que viene a
continuación. Rápidamente las parpadeo. ¿Por qué no puedo atribuir
esto a una aventura que estoy teniendo? ¿Hacerlo parte de todo esto
de encontrarme a mí misma?
Gime cuando se retira, y siento que algo de su liberación se
derrama fuera de mí. Solo hablamos de protección esa vez. Se negó a
usar un condón. Tampoco quería que hubiera nada entre nosotros.
¿Cree que estoy tomando anticonceptivos? Lo veo vestirse.
— ¿Tienes otra reunión mañana?— pregunta mientras se
abrocha la camisa. Asiento. La última. — ¿Adónde irás después?
Me encojo de hombros, lo que me da una mirada dura.
—Sabes que no tengo que decirte una mierda de lo que estoy
haciendo, ¿verdad? No es como si me dijeras algo antes de salir de la
cama por las mañanas. — me mira y le devuelvo la mirada hasta que

Sotelo, gracias K. Cross


deja caer la cabeza. Gané el concurso de miradas, pero en realidad no
se siente como una victoria. Vuelve a la cama y me besa.
Cuando se retira, me mira fijamente a los ojos. Parece que quiere
decir algo, pero no lo hace. Solo me besa de nuevo y luego veo cómo
se va. Al menos esta vez estoy despierta cuando sale. No estoy segura
de si eso lo hace más fácil o más difícil, para ser honesta.
Mi corazón se siente pesado hasta que la necesidad de vomitar
me golpea. Salto, corriendo al baño y apenas llego a tiempo. Cuando
termino me lavo los dientes y me miro en el espejo. No me sentí
enferma cuando me desperté. El pánico comienza a subir en mi
garganta mientras trato de recordar la última vez que tuve mi período.
Trato de disminuir mi respiración mientras la sensación de náusea
amenaza con volver. Necesito concentrarme. Sé la respuesta. Fue
antes de la boda de mi hermana. No necesito un test para saber si
estoy embarazada. Ya lo sé.
Voy a tener el bebé de Luke Kane. El bebé de un hombre que dijo
que no quería tener hijos ni casarse.

Sotelo, gracias K. Cross


Capítulo 9
LUKE

— ¿Estás bien, hombre?— Clark pregunta. No, estoy lejos de


estar bien, y no tiene nada que ver con el arresto que está por caer.
Kinley se ha salido del mapa. Abordó abruptamente un avión privado
después de su último encuentro y regresó a los Estados Unidos. Solo
había una persona a la que podría haber conseguido que le preparara
un avión privado, y ese era mi hermano. Y él no me dirá una mierda
sobre ella.
—Quiero que esto termine. — Quiero volver con Kinley
planeando nuestro futuro. Es una locura lo rápido que encontrar a la
mujer adecuada puede cambiarte. Haría cualquier cosa por ella.
— ¿Cómo se llama?— Mi cabeza se sacude para mirar a Clark.
Levanta las manos en un movimiento que dice que no quiere pelear
conmigo. —Estabas a favor de esto cuando llegamos a ti y ahora
parece que no puedes salir lo suficientemente rápido.
—Podría haberme ido hace meses. — señalo. Este iba a ser uno
de los mayores arrestos por drogas de la historia. Ni por un segundo
nadie sospechó que yo estaba trabajando con la Interpol. Lo hice por
la emoción al principio. Era diferente. Había estado en ello. Ahora solo
puedo pensar en Kinley. ¿Quién se ocuparía de ella si yo saliera
herido? Estoy listo para una vida diferente. Una que la incluya a ella.
Hago exportaciones e importaciones. Así es como siempre he
ganado mi dinero. Entonces una tarde Chan pidió una reunión. Era
uno de los mayores actores del mundo de la droga clandestina. Acepté
porque tenía curiosidad por saber qué quería de mí. No tenía ni idea
de que iba a querer que exportara drogas para él. Trató de meterme
en esto. Habría ganado millones. Le dije que tenía que pensarlo. No lo
hice. Sabía desde el principio que no estaba haciendo esa mierda.
Mantengo mis manos limpias.
Hice algunas llamadas, y fue cuando Clark apareció en mi
puerta. Hicimos un trato que incluía que yo aceptara la propuesta de

Sotelo, gracias K. Cross


Chan. El problema era que no iba a bajar lo suficientemente rápido.
Durante meses he estado aquí jugando este juego. A menudo tengo
que salir con esta gente despiadada que solo se preocupan por el
dinero que van a hacer con la venta de las drogas. No tienen ninguna
consideración por la vida humana. Hay cosas que he visto que nunca
dejaré de ver en mi vida. El único momento en que la oscuridad se
desvanece de mi mente es cuando Kinley está cerca de mí. Ella hace
sentir como si el sol estuviera en mi cara y pudiera respirar el aire
fresco.
—Estamos en marcha. — Asiento, saliendo de mi auto mientras
llega un camión tras otro. Hago un movimiento hacia la primera caja
para que puedan empezar a cargar. Intento parecer aburrido, pero no
pasa mucho tiempo hasta que Chan y Lie aparecen. Tienen algunos
otros hombres con ellos que no reconozco.
Ya están cargando un tercer cajón con drogas. — ¿Todo va según
lo planeado?
—Eso parece— estoy de acuerdo con un encogimiento de
hombros. — ¿Cuánto tiempo va a llevar esto? Quiero ver si la chica
que tuve anoche sigue por aquí. Joder, nunca me habían chupado la
polla tan bien en mi vida. — Todos se ríen.
—Dame su número cuando termines. — dice otro. Mi mente pasa
por Kinley de rodillas chupándome. Empujo el pensamiento fuera de
mi mente. Ahora no es el momento de pensar en ella. Pero es la única
mujer que tendrá mi polla en su boca.
— ¿Fue la camarera rubia?— Lie pregunta.
—Una chica con la que me encontré cuando fui al baño. Tengo
que seguir llamándola nena porque no puedo recordar su maldito
nombre. — Me guardo el teléfono en el bolsillo. Trato de no ponerme
tenso cuando otro auto negro se detiene y salen más hombres con
trajes de mil dólares.
— ¿Este es el hombre que nos va a hacer ricos?— dice el mayor.
Mis ojos rebotan entre Chan y el hombre mayor, y sé que deben ser
padre e hijo por su parecido. La Interpol realmente va a besarse hoy.
Hablando de la Interpol, ¿dónde coño están?

Sotelo, gracias K. Cross


Como si fuera una señal, se disparan explosiones. Mis oídos
suenan, y no puedo ver una mierda, pero siento que algo me golpea el
hombro con fuerza. Puedo sentir la sangre caliente goteando por el
frente. No tengo tiempo de pensar en ello porque otro disparo me
golpea segundos después. Caigo de rodillas. La última imagen que veo
es de Kinley antes de que todo se vuelva negro.

Sotelo, gracias K. Cross


Capítulo 10
KINLEY

— ¿Se sabe algo de Luke?— Se lo pregunto a Gerrit por milésima


vez. Empiezo a sentirme patética en este momento. Se ha salido del
mapa. Dejó de enviarme mensajes de texto por completo. Incluso
rompí mis propias reglas y le envié un mensaje. Pero no había
respondido.
No puedo decir que lo culpo. ¿Cuántas veces me había enviado
un mensaje de texto y yo no había respondido? Lo que me preocupaba
era que nadie parecía saber dónde estaba. Gerrit tenía investigadores
buscándolo por todo Hong Kong. Han estado tratando de averiguar
todo lo que pueden sobre su hermano. Ha pasado un mes entero desde
que lo vi.
La única información que los investigadores desenterraron fue
de antes de que desapareciera. Había fotos de él entrando y saliendo
de los clubes nocturnos casi a diario. Había visto imágenes de uno de
ellos. Una mujer había estado encima de él, tratando de llamar su
atención. Solo miré durante unos segundos antes de girar y salir de la
habitación, sin necesidad de ver toda esa mierda.
El hombre de esas fotos y vídeos no se parece en nada al hombre
que yo conocía. No me extraña que me ocultara esa parte de su vida.
Estaba viviendo una doble vida. Yo era la mujer con la que quería
volver a casa, pero luego quería salir y divertirse. Eso incluía llevar a
las mujeres a hoteles al azar. Pensar en él con otra persona me hace
sentir mal del estómago.
Pongo mi mano sobre mi estómago. Mi hermana Kennedy envió
un avión para mí. La llamé disgustada y no dudó en llevarme de vuelta
a casa.
Caigo de nuevo en mi cama. Me he estado quedando con mi
hermana y Gerrit desde que volví. Por mucho que me diga que me
sienta como en casa, sé que tengo que encontrar un lugar. Prefiero
pegarme un puñetazo en la cara que volver con mis padres. No es que

Sotelo, gracias K. Cross


Kennedy me dejara. Eso no significa que no me sienta culpable por
quedarme aquí. Son recién casados y necesitan su espacio.
Kennedy viene rebotando a mi habitación. No sabía lo feliz que
podía ser hasta que llegó Gerrit. Le ha quitado tantas cargas de sus
hombros. Dándole la libertad de ser ella misma.
—Las dos vamos a tener bebés juntas. — Salta sobre mi cama,
haciéndome reír antes de caer a mi lado.
—Evelyn está viniendo. Pensé en avisarte. — Siempre me está
hablando de Luke. Tiene la idea soñada de que estemos juntos.
Aunque amo a la madre de Gerrit y Luke, verla hoy no es algo que
pueda soportar sin llorar. Mis emociones están por todas partes con
estas hormonas del embarazo.
—Gracias. En realidad voy a salir a almorzar con John.
—Es tan raro que todavía hables con tu ex. ¿Te imaginas a Gerrit
si le dijera que voy a salir a almorzar con un ex?— Las dos empezamos
a reír, sabiendo que Gerrit nunca dejaría que eso pasara.
—Bueno, soy soltera y puedo hacer lo que quiera.
—Pero también tienes el bebé de Luke dentro de ti.
—Él lo sabría si estuviera cerca. — Me pongo de pie. —Para él
solo sirvo para follar. Aparece, me folla los sesos y luego se va de
nuevo. Dice que es porque está trabajando. Sí. En todas esas fotos
parece que estaba trabajando muy duro. — Kennedy se sienta al lado
de la cama.
—No es una cita. Abrió un nuevo restaurante y quiere que vaya
a verlo y pruebe algo de la comida.
—Si tú lo dices. — Se levanta de mi cama y sale de la habitación.
Me pongo un suéter y un par de vaqueros que todavía me quedan bien.
Son un poco ajustados, pero funciona. Salgo de la casa de mi hermana
en el momento justo antes de que Evelyn aparezca.
Ha estado en todo Kennedy con su embarazo. Está tan
emocionada por su primer nieto. Va a explotar de emoción cuando se
entere de que hay un segundo en camino.

Sotelo, gracias K. Cross


Me siento culpable por no decírselo, pero la única persona que
lo sabe es mi hermana. Supongo que Gerrit también lo sabe por lo
cercanos que son. No me ha hablado de ello, lo cual le agradezco
mucho. No me importaría que se lo dijera, respeto el hecho de que no
se ocultan nada el uno al otro.
Hago un corto viaje en taxi al nuevo restaurante de John.
Siempre estuvo casado con su trabajo. Tuvimos algunas citas, y no
hubo chispa, pero pudimos mantener una amistad. Nunca fui del tipo
que quería quedar en segundo lugar con el hombre con el que termine
casándome.
—Te va a encantar esto— me dice al entrar al restaurante. Me
envuelve en un abrazo antes de dejar un beso en mi mejilla. Cuando
se retira, me echa un vistazo. —Algo ha cambiado.
—La misma vieja yo. — miento. Solo estoy haciendo crecer otro
humano dentro de mí. No hay nada que ver aquí.
—Vamos. Quiero que pruebes algunas cosas. — Parece que el
restaurante acaba de abrir y solo hay unas pocas personas aquí. Es
temprano en la tarde. —Aquí. — Saca una silla para mí mientras le
hace señas a alguien. John toma el asiento junto al mío mientras un
camarero saca una bandeja y comienza a cargar nuestra mesa con
comida.
—No estoy segura de por dónde empezar. — me río.
—Prueba este primero. Te tenía en mente cuando lo hice. — Saca
una cuchara de lo que parecen macarrones con queso para llevármelo
a la boca. Cierro los ojos por un breve segundo mientras espero la
bondad del queso. No viene nada, así que abro los ojos para ver una
mano que agarra la muñeca de John para detenerlo. Me quedo
mirando en shock cuando veo a Luke. Imagínate. Todo este tiempo y
ahora aparece de la nada. No sé si quiero besarlo o darle un puñetazo.
— ¿Estás en una cita?— Empuja la mano de John hacia atrás y
luego suelta su muñeca. La audacia de este tipo me deja alucinada.
También me hace mojar entre los muslos.
— ¿Cómo diablos me encontraste?
—Siempre sé dónde estás, ojos bonitos. También he hecho mi
trabajo para saber todo sobre ti. Saliste con un tal John Bay hace más

Sotelo, gracias K. Cross


de un año. Saliste en tres citas en total. Te mantuviste casual después
de eso. Sin embargo, esto no parece casual. — Volvió sus ojos de mí a
John. — ¿Es casual, John?
—No voy a mentir. Iba a ver si podíamos intentarlo de nuevo.
—John. Lo siento, pero...
—Pero está comprometida conmigo. — Luke me interrumpe.
Jadeo, parándome tan rápido que mi silla se cayó. ¿El hombre que
dijo que nunca quiso casarse o tener hijos ahora está diciendo que
estamos comprometidos? Entonces le doy una bofetada. Fuerte. Me
sorprende mi propia reacción. Nunca he golpeado a otra persona en
toda mi vida. Sin embargo, se lo merecía. No es mi dueño. No estoy
aquí para cuando decida darme la hora.
—Lo siento, John, pero creo que tengo que irme a casa.
— ¿Quieres que llame a la policía?— Le da a Luke un vistazo,
sabiendo que no hay forma de que pueda llevarse a Luke él mismo.
—Si lo deseas. De hecho tengo el número del jefe de policía si lo
necesitas. — Luke empieza a sacar su teléfono móvil.
—Oh, mira eso. Tienes un teléfono. — No puedo evitar el
sarcasmo de mi voz. Le paso por delante. No tengo que mirar para
saber que me está siguiendo.
—Podemos hacer esto de la manera fácil, nena, o de la manera
difícil. De cualquier manera, te subirás al auto conmigo. — Hay un
conductor parado junto a la puerta abierta de una limusina. Decido
que es mejor que termine con esto.
Me deslizo dentro del coche. Luke se presiona contra mí. Odio la
facilidad con la que me excita. — ¿Adónde vamos?— Pregunto.
—A casa. — es todo lo que dice antes de que el automóvil se
incorpore al tráfico. Érase una vez cuando pensé que tal vez él era mi
hogar.

Sotelo, gracias K. Cross


Capítulo 11
LUKE

Se sienta con los brazos cruzados sobre su pecho y una mirada


de enfado en su cara. No puedo decir que la culpo. También estaría
enojado conmigo si fuera ella. La única cosa que quiero hacer es
ponerla en mi regazo y besarla. Es la primera vez en semanas que
siento que puedo respirar.
Juro que los pensamientos de ella fueron lo único que me
mantuvo vivo. Recibí dos disparos. Uno en el hombro y otro en la
pierna. Tuvimos mucha suerte de que nadie muriera. Bueno, nadie de
nuestro lado murió. Al otro lado no le fue tan bien.
Eso es lo que me dijeron una vez que me desperté en esa cama
de hospital. Una en la que había estado durante muchas semanas. Me
había dado un golpe en la cabeza al caer al suelo. Tengo suerte de
estar vivo.
Clark me contó lo que pasó. Todo había salido según lo planeado,
excepto que me dispararon dos veces. No solo incautaron las drogas,
sino que atraparon a mucha gente en su lista de los más buscados.
Me alegré por ellos, pero desde el momento en que abrí los ojos en ese
hospital, mi único objetivo fue volver a casa con Kinley.
No puedo soportarlo más. La agarré, tirando de ella en mi regazo.
Trata de detenerme al principio, pero no pasa mucho tiempo antes de
que ponga su cabeza en mi hombro. Rick me habló de la prueba de
embarazo. No tengo ni idea de si lo está o no. No es que importe de
ninguna manera. Dejaré que me lo diga a su tiempo.
La respiro. Me calma. No puedo creer que haya salido con ese
cabrón. No me importa si ella pensó que no era una cita. Sabía lo que
estaba haciendo. Había tenido una oportunidad con ella una vez y
rápidamente se dio cuenta de que se había perdido a la mujer perfecta.
Así que hizo una jugada para ella otra vez.

Sotelo, gracias K. Cross


—No podemos seguir haciendo esto. — Escucho el dolor en su
voz. Luego siento la humedad. Está llorando.
—Te juro que está hecho. Estoy de vuelta aquí para siempre.
Tengo que estar donde tú estás. Es demasiado doloroso no estar
contigo. — Admito mi verdad. —Estoy enamorado de ti. Lo sé. ¿Qué
otra cosa podría ser? Cuando no estoy contigo es como si no pudiera
respirar. — Su agudo aliento me dice que la he sorprendido con mi
confesión de amor. También me dice que tengo mucho que inventar.
Levanta la cabeza para que sus ojos se encuentren con los míos.
— ¿Estás enamorado de mí? ¿El hombre que dijo que no quería
casarse nunca?
— ¿Cómo podría no estar enamorado de ti?
Deja escapar un sollozo. — ¿Porque desapareciste?
—Había cosas que no podía decirte.
—He visto las fotos de ti festejando.
Dejé escapar un largo suspiro. Había un estilo de vida en el que
tenía que jugar. Era parte de mi portada. Necesitaba acercarme a la
gente que tratábamos de atrapar para ganar su confianza. Salir con
ellos y fingir que vivía su estilo de vida era una forma fácil de entrar.
—Eso fue antes de ti. — Veo cómo su cara se suaviza un poco.
—Era una fachada. Demonios, hace mucho tiempo que no estoy con...
Me pone la mano en la boca. —Es todo lo que necesito oír sobre
eso. — Sonrío disfrutando de sus celos. Beso su palma y su mano se
aleja. —Estoy tan enojada contigo pero también te extrañé. Quiero
golpearte y besarte.
—Ya has dado la bofetada, así que eso deja un beso. — inclina
su cabeza, ofreciéndome su boca, y la tomo. Ha pasado mucho tiempo
desde la última vez que la vi en persona.
Es tan codiciosa de mí como yo lo soy de ella cuando nos
besamos. Saca su boca de la mía, tratando de recuperar el aliento.
Sus labios están hinchados. Debería parar, pero quiero que su boca
vuelva a estar sobre mí. Me duele. Nunca supe que una persona
pudiera sentir dolor por otra persona.

Sotelo, gracias K. Cross


— ¿Qué te ha pasado?— Pone su cabeza sobre mí.
—Me dispararon un par de veces. — le digo para quitármelo de
encima. No es que no vaya a ver las marcas. Cuando estamos juntos
es difícil mantener las manos alejadas del otro.
— ¡Que!— Su cabeza se levanta para mirarme. — ¿Dónde?
¿Cuándo? ¿Quién?— Empieza a tirar de mi ropa.
—Cálmate. Ya estoy bien. Solo estuve en coma por un tiempo.
— ¿Por qué demonios dices todo esto tan casualmente? ¿Tu
familia lo sabe?
Sacudo mi cabeza negando. —Vine directamente a ti cuando
aterricé en los Estados Unidos. — Sus ojos se llenan de lágrimas otra
vez. Ahueco su cara. —Estoy bien.
—Te amo— me dice. —Podría haberte perdido, y nunca hubieras
sabido lo que siento por ti.
Jódeme. El dolor que sentía desaparece por completo. —Yo
también te amo, ojos bonitos. Sabía desde el primer momento que te
vi que de alguna manera cambiarías mi vida.
—Cuéntame lo que pasó.
—No puedes repetir ni una palabra de lo que estoy a punto de
decirte. — Se sienta un poco más recta, teniendo el presentimiento de
que la conversación está a punto de ponerse seria. Así que le cuento
todo. —Pero ya he terminado. Estoy fuera y estoy en casa.
— ¿Prometes que nunca más harás algo así? No creo que pueda
soportar perderte. — Su labio inferior tiembla.
—El sentimiento es mutuo. — Finalmente he roto todas sus
paredes. —Vamos a mi casa. Nuestro lugar. — corrijo rápidamente.
—Bueno— ella está de acuerdo fácilmente. Así que sigo
presionando.
—Y nos vamos a casar. — Se ríe de esa, pensando que estoy
bromeando. No lo estoy. Se dará cuenta de eso muy pronto. Dejo
escapar un suspiro de alivio al entrar en nuestra casa. La tomo de la
mano, sin querer soltarla mientras me dirijo al baño principal. —
Necesito una ducha.

Sotelo, gracias K. Cross


Empiezo a desvestirme, pero ella me detiene. —Déjame. — Esto
va a ser una tortura, pero la dejo hacerlo. Cuando llega a mi hombro,
besa el lugar donde me dispararon. Hace lo mismo con el otro.
—Estoy bien. — le digo cuando veo que sus ojos empiezan a
llenarse de lágrimas. —Ahora me toca a mí. — No voy despacio, y solo
me lleva unos segundos desnudarla y meterla en la ducha conmigo.
Me lava, y yo me quedo ahí, disfrutando de su toque. Cuando
sus manos envuelven mi polla, se necesita todo lo que tengo para no
venirme.
Luego se arrodilla delante de mí. Su lengua gira la punta de mi
polla antes de llevarme completamente a la parte de atrás de su
garganta. Intento detenerla, pero no hace falta mucho para que me
corra. He estado lejos de ella durante demasiado tiempo.
Intento decirle que estoy a punto de venirme, pero mi cerebro no
puede formar otras palabras aparte de su nombre. Me vengo tan
fuerte, pero ella se lo traga todo, tomando hasta la última gota de mí
mientras la levanto y la beso. Joder, he echado de menos su boca.
Diablos, extrañé todo de ella.
Nos duchamos rápidamente antes de salir. La seco y luego a mí
mismo. Mi mente no puede concentrarse en nada más que en meterla
en la cama y enterrar mi cara en su coño. Ese era el plan hasta que
escuché un timbre, alertándome de que había alguien aquí además de
nosotros. Solo hay un puñado de personas de seguridad que tienen
acceso incluso para pasar el punto de activación de la alarma.
— ¿Qué es eso?
—Tenemos compañía. — Observo mientras Kinley intenta
encontrar su ropa para volver a ponerse.
—Aquí. — Le doy una de mis camisas y un par de calzoncillos.
—No puedo salir así.
—Sí puedes. — La miré fijamente. No habrá más andar a
escondidas. Kinley es mía, y quiero que todo el maldito mundo lo sepa.

Sotelo, gracias K. Cross


Capítulo 12
KINLEY

Cuando Luke abre la puerta, son su madre y su padre. Me relajo


un poco. Sé que Evelyn se va a poner muy contenta cuando vea que
Luke y yo nos estamos enrollando. Ni siquiera estoy segura de si eso
es lo que llamarías a esta cosa entre Luke y yo.
Sigue diciendo que nos vamos a casar. No estoy segura de sí es
en el calor del momento o si realmente piensa que lo haremos. Creo
que ambos tuvimos un gran subidón de adrenalina cuando nos
volvimos a ver. Estábamos tan desesperados el uno por el otro que
dijimos muchas cosas en esos momentos.
Observo mientras Evelyn abraza a su hijo con fuerza. No sé qué
haría si no pudiera contactar con mi hijo durante un largo período de
tiempo. Ahora lo entiendo mejor. Tendré un hijo propio muy pronto.
Uno que solo mi hermana y su marido conocen.
Son solo unos minutos antes de que los ojos de Evelyn se
encuentren con los míos. Se iluminan inmediatamente, y una sonrisa
aparece en su rostro. —Hey. — Hago un pequeño saludo, sin saber
cómo debo actuar o qué debo decir. No puedo ser del todo... Hey, me he
estado enrollando con tu hijo y ahora estoy llevando a tu nieto. No creo que eso
sea aceptable, así que me quedo con el saludo. Suelta el agarre de
Luke y se dirige hacia mí.
— ¿Ustedes dos...?— Me muerdo el labio, pero Luke, por
supuesto, responde rápidamente.
—Sí. Parece que tienes otra boda que planear. — Bien. Supongo
que algunas de esas cosas que dijo no estaban en el calor del momento
después de todo.
—No hay prisa. — digo.
—Sí, la hay. — Luke cruza los brazos sobre su pecho, esperando
ser desafiado.

Sotelo, gracias K. Cross


—Por supuesto que hay prisa. Cada segundo importa. — Muevo
la cabeza, dándome cuenta de que esas palabras vienen del padre de
Luke. Se acerca a Evelyn, la abraza y la lleva a su lado. Cuando miro
hacia atrás a Luke, tiene una gran sonrisa en su rostro.
—No olvides que Kennedy está embarazada. Deberíamos hacerlo
más pronto que tarde. Pronto aparecerá. Estoy segura de que quieres
hacerlo antes, o te preocuparás por la prueba de su vestido de dama
de honor.
Evelyn está tan llena de mierda. Solo intenta llevarnos al altar lo
más rápido posible. Es dulce, pero veo a través de ella.
— ¿Kennedy está embarazada?— Las cejas de Luke se arrugan
como si no pudiera creerlo. —Eso fue rápido. — Luego murmura algo
en voz baja. Mi corazón cae.
—Hay tanto que hacer. Baby showers y bodas. — dice Evelyn
con entusiasmo. Se acerca y me da un gran abrazo, susurrándome al
oído: —Sabía que esto iba a pasar. Tú y Kennedy estaban destinadas
a ser mis hijas. — Me besa la mejilla antes de dejarme ir. Mis ojos se
hinchan de lágrimas. He amado a Evelyn desde el momento en que la
conocí. Siempre fue tan buena con Kennedy y conmigo. Para ser
honesta, nos trató mejor que nuestra propia madre.
Nuestros padres están demasiado absortos en sí mismos como
para preocuparse por alguien. Su apariencia es lo que más le importa
a la gente. Hicieron un trato con Gerrit por la mano de Kennedy en
matrimonio para pagar su deuda y ganar poder. Eso no les había
funcionado tan bien porque Gerrit ya estaba enamorado de mi
hermana.
Evelyn había intervenido y le había dado a Kennedy el apoyo y el
amor que necesitaba. Me incluyó y me hizo sentir parte de su familia.
También había defendido a Luke tantas veces antes de que yo
conociera al hombre. Estando con Luke, realmente tienes toda una
familia. No estoy tan segura de que esté listo para que agreguemos
más. No con la reacción que tuvo con la noticia del embarazo de
Kennedy.
—Es tarde— dice el Sr. Kane. —Tu madre necesitaba verte por
sí misma para poder descansar bien. Todavía tienes que dar algunas
explicaciones. No puedes desaparecer de la faz de la tierra.

Sotelo, gracias K. Cross


—No volverá a suceder. — les tranquiliza. Se van, dejándonos a
Luke y a mí solos. Me siento como si me tiraran de ambos lados. Amo
a Luke, y amo a este bebé dentro de mí. Estoy segura de que dirá que
está feliz por ello. Lo que me molesta es que no sabré si es la verdad.
No quiero que tenga un resentimiento persistente por ello. Hacia mí o
hacia el bebé. No es que crea que lo hará, pero no estoy segura. No
nos conocemos desde hace tanto tiempo. No quiero que mi bebé crezca
pensando que es una especie de carga. Todas estas cosas
desconocidas me están dando vueltas en la cabeza. Sé una cosa con
seguridad: no tengo que decírselo esta noche.
Se acerca a mí, sin decir una palabra. Me recoge, me lleva
fácilmente hasta el dormitorio. Nuestra primera ronda de hacer el
amor es desesperada y rápida. Somos nosotros recuperando el tiempo
perdido. La segunda ronda es lenta y suave. Luke besa cada parte de
mí. Puedo sentir su amor con cada toque.
—Te amo tanto— dice. —No podría vivir sin ti, ojos bonitos.
Me doy vuelta en la cama apoyando mi cabeza en su pecho. Lo
beso sobre su corazón. Juega con mi pelo. Cierro los ojos.
—Yo también te amo. — le digo. Pero me pregunto si el amor será
suficiente.

Sotelo, gracias K. Cross


Capítulo 13
LUKE

—Mira lo que el gato trajo. — dice Gerrit, de pie desde su


escritorio. Puedo decir que está enojado conmigo por el tono de su voz.
—Fui a tu oficina primero, pero me dijeron que estabas
trabajando desde casa. Casi me muero del susto. — Cojo una obra de
arte de aspecto extraño. Voy a suponer que mamá se la compró.
—Has estado esquivando mucho a la muerte estos días. — Eso
llama mi atención.
— ¿Lo sabes?
—Me enteré hace poco o habría tenido tu trasero en un hospital
de aquí. — aprieta las palabras.
—Viví.
— ¡Esta maldita vez!— me grita. Kennedy entra corriendo en la
habitación.
— ¿Qué diablos está pasando?
—Pelea fraternal. — le aseguro. Mira entre nosotros. Gerrit le da
una sonrisa antes de acercarse a besarla. Una espina de celos me
golpea cuando le pasa la mano por el estómago. Quiero lo que tienen
con Kinley. Que ella tenga mi anillo en su dedo y sea redonda con mi
hijo. Kennedy nos deja solos una vez más. Cuando se va, la sonrisa
cae de la cara de mi hermano.
— ¿Te quedas aquí para siempre?
—Sí. — Me quedo. En realidad estoy pensando en mudarme y
comprar algo más grande. Voy a necesitar más espacio. La esperanza
es que Kinley y yo tengamos hijos algún día.
— ¿Cómo te enteraste?— Pregunto, caminando para sentarme
en el sofá de su oficina. Levanto mis pies, descansando en la mesa. Lo
hago para molestarlo. No puedo evitarlo.

Sotelo, gracias K. Cross


—Tengo amigos en las altas esferas. — Me patea los pies
mientras camina hacia su escritorio, sentándose. —Le rompiste el
corazón.
Me inclino hacia adelante, poniendo los codos sobre las rodillas.
—Me pasaré la vida compensándola. Lo juro.
Deja escapar un largo suspiro. —Lo entiendo. El busto era
enorme. Estoy seguro de que Kinley querría que siguiera siendo así
con todos esos delincuentes y drogas incautadas. Solo quiero que
sepas que estaba destrozada.
—Gracias por cuidarla. Dios sabe que sus malditos padres no
serían de ayuda.
— ¿Dónde está Kinley ahora mismo? Me sorprende que no la
tengas pegada a tu lado.
—Está almorzando con la perra de su madre.
—Kennedy ha hablado con ellos un par de veces. Siempre se
trata de dinero. Ha cortado todos los lazos. Estoy seguro de que Kinley
aprenderá esa lección pronto.
—No me dejó ir con ella.
Luke se ríe a carcajadas. —He puesto a esa malvada mujer en
su lugar unas cuantas veces. Hay una razón por la que Kinley llevó a
su hermana al altar y no su padre.
—Lo sé. Kinley habla de ellos aquí y allá. Nunca sabes cuán
grande lo tienes hasta que lo ves desde el otro lado. — Gerrit asiente.
Nuestros padres hicieron mucho más que eso con nosotros. Son el
estándar de oro cuando se trata de ser padres y mostrarnos cómo es
el verdadero amor.
—Ahora nuestras esposas también los tienen. — Eso me hace
sonreír. Mi mente destella a las cenas de Acción de Gracias, a las citas
de juego y a la Navidad. Cosas en las que nunca habría pensado antes,
pero ahora las quiero. Todas ellas.
Me meto la mano en el bolsillo para sacar el anillo que recogí de
camino aquí. Abro la caja y la miro fijamente. Quiero verlo en su dedo.
— ¿Cómo es saber que vas a ser padre?

Sotelo, gracias K. Cross


Gerrit no me responde de inmediato. Creo que mi pregunta le
pilló desprevenido. —No creo que sea un sentimiento que pueda
explicar. Pronto sabrás lo que quiero decir. — Ese es el problema.
¿Cuánto tiempo tendré que esperar para tener mi propia familia con
Kinley? He estado buscando en Google sobre esta mierda. Hablan de
días de ovulación y de seguimiento de períodos.
No tengo problemas en dirigir compañías gigantes y exitosas,
pero no tengo ni puta idea de lo que significan esas charlas sobre la
ovulación. Bien podría haber sido escrito en otro idioma. Tampoco es
que pueda hacerle una pregunta al azar a Kinley. Sería aleatorio para
mí preguntarle cuándo tuvo su último período.
Agarro mi teléfono cuando suena. Es mi seguridad que me pone
al día sobre Kinley. En la foto que él envió ella parece estar en blanco
de emoción. No tengo dudas de que su madre está jugando con una
historia triste. También sé que no será una fanática de que Kinley y
yo nos casemos. Ella ya sabe que no puede chupar el dinero de la
familia Kane. Tenemos su número. Así que no sería una buena opción
si nos guiáramos por sus estándares.
—Bueno, jódeme. — murmuro.
— ¿Qué?— Gerrit pregunta.
— ¿Y si Kinley me pide que le dé dinero a sus padres? Entonces,
¿qué carajo hago?
—Escribir un cheque. — Se encoge de hombros. —No es como si
fuera a hacer una abolladura en tu cuenta bancaria, y si hace feliz a
tu esposa, ¿a quién carajo le importa?— Eso es muy cierto.
Tengo que admitir que me encanta cómo Gerrit sigue llamando
a Kinley mi esposa. Necesito eso. Quiero eso más que nada. Quiero mi
apellido en ella, pero eso es solo un pedazo de papel. Un niño, un bebé
hecho de nosotros dos nos uniría para siempre. Sé que suena bárbaro,
pero es lo que siento.
Mi teléfono suena esta vez. — ¿Qué pasa?— Le pregunto a
Webster, la seguridad que tengo vigilando a Kinley.
—Ella entró en el baño y cuando salió, parecía asustada. Salió
corriendo del restaurante. Ni siquiera le dijo nada a su madre. Ahora

Sotelo, gracias K. Cross


la estoy siguiendo. — Dejo la llamada cuando entra otra. Esta vez es
su chofer. El que ella me dijo que no necesitaba pero que yo presioné.
—Hospital Longview. — me dice. Me levanto antes de que
termine, y ya estoy saliendo de la casa de Gerrit.
— ¡Te dije que no lo llamaras!— Escucho a Kinley decir en el
fondo. Ahora no solo estoy preocupado, sino que estoy enojado.
Termino la llamada, enviando un mensaje de texto para que traigan
mi coche. ¿Por qué le diría que no me llamara?
Mi corazón late con la sensación de que algo va mal. Conduzco
como un loco, llegando al hospital en tiempo récord. Aparco en la
entrada aunque alguien me diga que no puedo aparcar allí. Entonces
les digo que lo remolquen. Me importa una mierda cualquier cosa
excepto llegar a mi chica y asegurarme de que está bien.
—Una Kinley Cole fue traída aquí. — Me mata decir su apellido.
Ya debería ser Kane, pero dejé caer la pelota.
— ¿Y tú eres?— pregunta la mujer detrás del mostrador.
—Su prometido.
—Así que no eres de la familia. Siento no poder darte ninguna
información.
Con dos llamadas rápidas, la mujer detrás del mostrador
responde a mis preguntas antes de llamarme. Normalmente no uso
mis conexiones para hacer cosas como esta, pero haría cualquier cosa
para llegar a mi chica.
Me salto el ascensor y tomo las escaleras. Ya la tienen en una
maldita habitación. Cuando abro la puerta, está sentada en la cama
del hospital con una de esas batas que te dan cuando te ingresan al
hospital. Mis ojos se posan sobre ella.
Cuando me ve me da una media sonrisa antes de empezar a
llorar. Cada lágrima se siente como un clavo en mi corazón.
—Kinley. — La acerco lo más posible a mí con la cama en medio.
Llora en mi pecho.
—Lo siento. — solloza.
—No tienes nada que lamentar.

Sotelo, gracias K. Cross


Mira hacia abajo como si no quisiera decirme algo.
—No hay secretos entre nosotros.
—Estoy embarazada— me dice. —O lo estaba. Aún no sé si
todavía lo estoy. Cuando fui al baño del restaurante, estaba
manchando sangre, así que vine corriendo. Estoy asustada, Luke. —
Esos gélidos ojos azules me miran y, por primera vez en mi vida,
también estoy asustado.
—Todo va a estar bien— trato de tranquilizarla aunque tengo un
agujero en el estómago.
—Ni siquiera quieres tener hijos. — La miro conmocionado. —Ya
lo has dicho antes. En la boda de tu hermano. Además hiciste esos
comentarios cuando descubriste que Kennedy estaba embarazada. —
jódeme.
—Esa mierda que dije sobre mi hermano embarazando a
Kennedy fue solo porque estaba celoso. Cuando dije eso en la
recepción de la boda, intentaba que mi hermano se calmara porque
pensaba que estaba ligando con Kennedy, pero era contigo con quien
hablaba.
— ¿Quieres tener hijos?— pregunta. Su voz es tan suave.
—Antes de ti nunca había pensado en niños.
— ¿Ves?
—No, tienes que ver, Kinley. Ni una sola vez he usado condón.
¿Crees que fue por accidente? ¿No crees que tal vez yo sabía lo que
estaba haciendo?
Me mira confundida por un momento. — ¡Estabas tratando de
embarazarme!— medio grita. No sé si está enfadada o feliz por ello. No
puedo preguntar porque el doctor entra en la habitación con un
hombre empujando una de las máquinas que creo que te permite ver
al bebé.
—Soy el Dr. Vine. — dice. —Vamos a echar un vistazo, pero no
hay necesidad de preocuparse. Muchas mujeres se dan cuenta cuando
están embarazadas. Todos los análisis de sangre que hicimos hasta
ahora se ven bien. — Observo cómo le ponen un poco de gel en el
estómago antes de colocarle algo que parece una varita. El sonido de

Sotelo, gracias K. Cross


los latidos de nuestro bebé resuena por toda la habitación. —Todo
parece estar bien. Los dos bebés están bien. — nos sonríe.
— ¿Dijiste bebés? ¿Cómo en múltiples? ¿O te escuché mal?— La
cara de Kinley palidece un poco.
—Oh, lo siento. ¿No lo sabías?
Kinley sacude la cabeza negando. No puedo luchar contra la
sonrisa gigante en mi cara. El doctor sigue hablando, pero creo que
Kinley se ha vuelto loca. Escucho cada palabra. Incluso me da algunas
fotos. Puede parecer que son solo pequeñas manchas, pero aun así las
quiero.
Kinley se viste sin decir una palabra. Si le pregunto si está bien
de nuevo, probablemente me golpeará. La dejo en paz por ahora, pero
cuando lleguemos a casa será un juego limpio.

Sotelo, gracias K. Cross


Capítulo 14
KINLEY

Levanto otra bolsa de bebé para comprobarlo, pero mi mirada se


fija en el diamante en forma de lágrima gigante que ha estado en mi
mano durante más de dos semanas. El segundo anillo es una banda
de diamantes que se desliza contra mi anillo de bodas.
Nuestra boda fue pequeña. No queríamos mucha gente, y Luke
quería que nos casáramos lo antes posible. Nunca soñé con una gran
boda. Todo lo que deseaba era amor, y lo tengo. Volví a dejar la bolsa
sabiendo que compramos demasiado pronto cosas para el bebé, pero
no podemos evitarlo. Después de la reunión que tuvimos con Healing
Hearts fuimos a almorzar y luego nos aventuramos en una tienda de
bebés. No fue nuestra culpa. Estaba justo ahí. Tuvimos que entrar.
—Qué lindo. — Kennedy sostiene un body que tiene un tutú
alrededor. —Esto de no saber el sexo de los bebés nos va a matar. O
nos volverá locas.
—Ya lo sé. Todavía no puedo creer que vayas a tener gemelos. —
Fue un shock para todos, incluida yo misma. Cuando el doctor nos
dijo que había dos bebés dentro de mí, entré en un poco de shock.
Luke, por otro lado, parecía como si estuviera tan orgulloso de sí
mismo.
— ¿Sabes lo que no puedo creer? Mi marido no ha tenido sexo
conmigo en dos semanas. Técnicamente no hemos consumado
nuestro matrimonio a menos que el sexo oral cuente.
Los ojos de Kennedy se abren de par en par en shock. — ¿En
serio?
—Sí. Intento recordarme a mí misma que es porque está
preocupado por la mancha que tuve y que nos dijeron que estaba bien,
pero desde que se enteró de que estaba embarazada todo lo que
consigo es esa boca suya. Su boca es una maravilla, no me
malinterpretes, pero a veces necesitas un buen polvo.

Sotelo, gracias K. Cross


Un fuerte jadeo suena detrás de nosotras, y me giro para ver a
una señora mayor mirándonos.
—Lo siento. — le digo. Pero es la maldita verdad. Kennedy se ríe
mientras volvemos a mirar las cosas.
— ¿Has pensado mucho en mudarte?— Le pregunto a mi
hermana.
—Me gusta tu idea. Nos quedamos aquí y compramos un montón
de terreno en el que podamos construir. Me encanta la idea de que
nuestros hijos estén cerca y vayan juntos a la escuela.
—A mí también. — Supongo que eso lo resuelve todo. Amo a
Luke, pero debo admitir que una ventaja de estar casada con él es que
puedes comprar casi todo lo que quieras.
—Me encantan estas cunas de forma redonda. — Kennedy pasa
sus manos alrededor de una. También lo hago. Estoy a punto de estar
de acuerdo con ella, pero me detengo cuando veo que nuestra madre
se dirige directamente hacia nosotras. ¿Qué demonios? Es la última
persona que quiero ver, y Kennedy ha roto todos los lazos con ella, así
que sé que no quiere verla. De hecho, me escapé de ella en el almuerzo
la última vez que nos vimos, pero la conversación no iba bien de todas
formas. No estaba de acuerdo con que estuviera con Luke. No fue
impactante. La familia Kane no es fanática de ella. Tienen su número
y ella confiaba en mí para casarme con alguien a quien pudiera
controlar.
—He oído las noticias. — Mamá está arreglada como siempre. No
tiene ni un pelo fuera de lugar. Se ve impecable en su vestido Chanel.
¿De qué noticia está hablando es la pregunta? —No puedo creer que
no hayas invitado a tu propia madre a tu boda.
—Fue pequeño y rápido.
Echa un vistazo a la tienda de bebés. —Supongo que puedo ver
por qué. — Se rasca la nariz cuando mira las cosas de bebé. Si Evelyn
estuviera aquí, estaría brotando y tratando de comprar todo. Nuestra
madre no podría ser tan buena como lo es Evelyn.
— ¿Qué estás haciendo aquí?

Sotelo, gracias K. Cross


—Vine a tratar de terminar este loco cuento de hadas que tienes
en tu cabeza.
—Estamos enamorados, mamá. Olvídalo. De hecho, ¿puedes
dejarnos ir también?— Kennedy dice lo que estaba pensando.
— ¿Sabes dónde está tu marido ahora mismo?— Los ojos de mi
madre se dirigen hacia mí. Sé que tuvo una reunión antes. Saqué mi
teléfono y rastreé su ubicación. Está en un hotel, pero los hoteles
tienen restaurantes y bares.
—Está trabajando.
—No estaría tan segura de eso. Pero no te preocupes. No firmaste
un acuerdo prenupcial y la pensión alimenticia será un buen cheque
mensual. — Con eso, se da la vuelta y se va.
— ¿Por qué no nos deja en paz?— Kennedy dice secamente. Miro
fijamente la ubicación de Luke. No sé si son mis hormonas o el hecho
de que no hayamos tenido sexo en unas semanas lo que me afecta.
Pero de repente siento como si quisiera llorar.
— ¿Estás bien?— Kennedy pregunta.
—Sí, pero creo que me voy a ir.
Me mira fijamente un momento. —No te creas las tonterías de
esa mujer.
Sé que tiene razón, pero le beso la mejilla antes de salir. Mi
chofer ya está sentado enfrente. Le doy la dirección, y él se retira al
tráfico.
No tarda mucho en llegar al hotel. No veo a Luke en ninguna
parte. Dice que está aquí. He comprobado dos bares y el restaurante.
Eso solo dejó otra opción. Me acerco a la recepción.
—Hola, soy Kinley Kane. — Saqué mi identificación. — ¿Me da
la llave de mi habitación?
—Por supuesto, Sra. Kane. — Unos segundos después tengo una
llave en la mano. Mi corazón late con fuerza mientras me dirijo hacia
el ascensor. Mi mente comienza a inundarse con todos esos artículos
que llamaban a Luke un playboy. Que la gente se sorprendió de que

Sotelo, gracias K. Cross


se casara tan rápido. Entro en el ascensor. Quiero irme, pero la puerta
se cierra y llego al piso que necesito.
Ya he llegado hasta aquí. No hay vuelta atrás.

Sotelo, gracias K. Cross


Capítulo 15
LUKE

Me tiro de la corbata cuando salgo de la reunión en la que Gerrit


quería que estuviera presente. Quería mi opinión. Cuando salgo de su
oficina, su asistente Cory se levanta de su silla.
—Su esposa le dejó esto. — Me da un sobre. —Lo dejó un servicio
de mensajería hace unos treinta minutos. — Se lo quité,
preguntándome en qué anda mi esposa. Si fuera importante, podría
haberme enviado un mensaje de texto o haberme llamado. Cuando lo
abro se me cae la llave del hotel. La miro fijamente un momento,
sintiéndome culpable. Hay una pequeña nota mecanografiada que me
dice en qué habitación encontrarme con ella.
No me he acostado con mi propia esposa en dos semanas.
Literalmente ha sido una de las cosas más difíciles que he hecho en
mi vida. Oh, la he tomado, pero mi polla no ha estado dentro de ese
dulce cielo que tiene entre sus muslos.
Me he sentido con los nervios de punta. Me di cuenta de que le
estaba molestando. Tengo que superar mis tonterías. He hablado con
tres doctores, todos me dijeron que era seguro. Me mataría si la
lastimara a ella o a los bebés que tiene creciendo dentro de ella. Su
seguridad siempre será lo primero para mí.
Esta llave de una habitación de hotel podría ser la forma que
tiene Kinley de decir que ha terminado con mi mierda. Me subo a mi
coche y me voy hacia el hotel. Cuando salgo del coche, el conductor
de Kinley me manda un mensaje diciendo que viene hacia aquí.
Cuando llego a la habitación, paso rápidamente la llave por el
sensor. Deshago el resto de mi corbata y los últimos botones de mi
camisa. Me subo las mangas. Todavía estoy junto a la puerta jugando
conmigo mismo cuando el olor de un fuerte perfume de flores me
golpea. No es el dulce aroma de Kinley. Entro más en la habitación.
Cuando salgo de la entrada, veo a una mujer tendida en la cama medio
desnuda.

Sotelo, gracias K. Cross


— ¿Qué carajo?— Me doy la vuelta rápidamente. —Creo que me
equivoqué de habitación.
—No es así, Luke Kane.
—Vístete ahora. — le ordeno, tratando de averiguar qué diablos
está pasando. El sonido de la puerta abriéndose hace que mi corazón
se hunda. Sé lo que está pasando. Mi dulce esposa está a punto de
entrar aquí. Alguien me ha tendido una trampa. Digo lo que todos los
hombres dicen.
—Esto no es lo que parece. — Ahora mismo ella solo me ve a mí.
Sus cejas se levantan.
—Todavía me están pagando, ¿verdad?— pregunta la mujer que
está detrás de mí. Una de las manos de Kinley va a su boca mientras
que la otra va a su vientre.
Todavía le doy la espalda a la mujer. Me niego a darme la vuelta
y mirarla.
—Tendrás que hacerle esa pregunta a la persona que te contrató.
Mi mujer levanta la barbilla.
—Ella dijo que él pagaría.
— ¿Esta 'ella' se llama Linda Cole?
—Sí. — Oigo a la mujer que se arrastra detrás de mí.
—Billetera. — Kinley me tiende la mano. Le doy mi billetera. Saca
algunos cientos antes de devolvérmela. —Aquí.
—Oh wow. Gracias. — oigo decir a la extraña mujer un momento
antes de pasar a mi lado. Termina de ponerse la ropa cuando sale de
la habitación. Kinley se deja caer en el banco frente a la cama.
—No puedo creer que haya llegado tan lejos. — deja escapar un
pequeño sollozo. —Kennedy me decía que la dejara ir. Supongo que
tuve que aprender esa lección por mi cuenta. — La tomo y la pongo en
mi regazo. Como siempre, me entierra la cara en mi cuello.
—Hay que aprender algunas lecciones. No se pueden enseñar.
— Siento que asiente.

Sotelo, gracias K. Cross


—En el fondo sabía que nunca me engañarías, pero estas
últimas semanas has estado...
La interrumpo. —Siendo un idiota.
Deja salir una pequeña risa.
—Salgamos de aquí. Quiero llevar a mi esposa a casa para poder
tenerla apropiadamente. — Lo haría aquí, pero esa mujer estaba en la
cama, y su perfume aún perdura en la habitación. La quiero en casa
y en nuestra cama.
No me lleva mucho tiempo llevar a mi esposa a casa. Estamos
uno encima del otro en el ascensor. Estoy pensando en prohibirle que
vuelva a usar pantalones con botones. El ascensor suena en nuestro
piso. La levanto de sus pies.
Sus piernas me rodean mientras la beso mientras nos dirigimos
a la cama. La coloco en la cama y empieza a quitarse toda la ropa. Me
quedo ahí un momento mirándola, preguntándome cómo diablos tuve
tanta suerte en la vida.
— ¡Luke!— me corta. Sigo el ejemplo, quitándome la ropa antes
de pasar por encima de ella.
—He sido un marido de mierda.
Se ríe. —No lo has sido.
Le pellizco el cuello. Joder, me encanta su sabor. Normalmente
la despierto con la boca entre las piernas y la acuesto de la misma
manera. Empiezo a bajar por su cuerpo, pero sus uñas se clavan en
mis hombros y sus piernas me envuelven.
—Estoy diciendo esto de la mejor manera que puedo. Estoy harta
de tu boca.
Esta vez soy yo quien suelta una carcajada. Mi polla roza su
coño, y puedo sentir que ya está empapada para mí. Pongo mi mano
entre nosotros, guiando mi polla dentro de ella. Ambos gemimos al
mismo tiempo.
—Me encanta cuando puedo sentirte en todas partes. — dice.
Jódeme. Sus palabras me llegan al corazón. Empiezo con un pequeño
empujón. Mi boca va hacia la suya mientras la beso. Mis empujes se

Sotelo, gracias K. Cross


hacen más fuertes. No puedo durar mucho más tiempo. Ha pasado
demasiado tiempo. Deslizo mi mano entre nosotros, encontrando su
clítoris. Su coño se agarra a mí alrededor. Nos tiene a los dos
corriéndonos juntos.
Nunca supe que existía un placer tan grande como éste hasta
Kinley. Nos enrollo. Mi polla nunca deja su coño. Se acuesta en mi
pecho. Ambos estamos tratando de recuperar el aliento.
—Te amo— le digo mientras paso mis manos por su suave piel.
Siempre se siente tan suave. Besa el centro de mi pecho sobre mi
corazón.
—Yo también te amo. — empuja mi pecho hasta que está en la
posición que quiere. Ya estaba medio duro, pero ahora mi polla está
totalmente erguida mientras se desliza más profundamente dentro de
ella. —No he terminado contigo. — Mueve las caderas. Sus uñas se
clavan en mi pecho.
—Nunca terminarás conmigo. — Una sonrisa se extiende por sus
labios hinchados. Agarro su cadera, mis dedos se clavan en ella. —
Eres toda mía. — sigue moviendo sus caderas. También está tomando
lo que le pertenece. No solo esta noche, sino para siempre.

Sotelo, gracias K. Cross


Epílogo
Meses después…
—No es justo que puedas tener gemelos mañana. — Mi hermana
hace pucheros. Parece que está lista para reventar cualquier día. Con
los gemelos nos enseñan que las cosas son un poco diferentes. Mi
fecha de parto estaba planeada. De hecho, es por eso que Kennedy y
yo estamos aquí en su casa empujando nuestras caras con comida.
El médico me dijo que no podía comer después de la medianoche
de esta noche, así que tengo que tratar de ingerir tanto como sea
posible ahora. ¡Esa mujer debe estar loca! ¿Cómo se supone que voy
a ir sin mi bagel de canela matutino? Tengo que comer uno cada
mañana. También los gemelos. Se enojan y empiezan a patear cuando
no lo consiguen. Bueno, esa es mi historia, y me mantengo en ella.
—Confía en mí, no creo que vayas a estar muy lejos de mí. — No
lo digo mucho porque mi hermana estallará en lágrimas, pero es casi
tan grande como yo. Juro que le está creciendo un pequeño linebacker
en el estómago. En cuanto a mí, voy a tener niñas. No me sorprendería
si sus pesos combinados fueran menores que los de ese sobrino mío
que mi hermana está cocinando en su estómago.
—Se siente como si nunca fuera a salir.
—Es como su padre. Siempre quiere estar dentro de ti. — Hago
el chiste terrible. Kennedy escupe su bebida a través de la isla de la
cocina en la que estamos sentadas, rodeadas de comida de tres
lugares diferentes. Lo más probable es que nuestros maridos estén en
la oficina de Gerrit repasando algo que leyeron en uno de los muchos
blogs de embarazos que siguen. ¿Quién sabe?
Me río con ella. Se agarra el estómago. —No puedes hacerme reír
así. Mi vejiga no puede soportarlo. — Se las arregla para sacar las
palabras a través de su risa mientras trata de deslizarse de la silla de
arriba. Se las arregla para ponerse de pie aunque todavía se ríe. Tan
pronto como se asienta, una sustancia parecida al agua golpea el suelo

Sotelo, gracias K. Cross


debajo de ella. Mira hacia abajo. Lleva un vestido porque hoy en día
los vestidos son más fáciles. Su risa se detiene abruptamente.
—No creo que eso sea pis.
Sacudo la cabeza, negando. Agarra otro trozo de pollo a la
naranja, sabiendo que no le dejarán comer más cuando lleguemos al
hospital.
Nuestros maridos vienen paseando segundos después. Juro que
tienen una especie de sexto sentido cuando se trata de nosotras. —
Pensé que ustedes, señoras, harían más mella en la comida. — dice
Luke.
—Lo habríamos hecho si ella no lo hubiera arruinado. — tomo
un pastelito porque supongo que va a ser una noche larga.
— ¿Qué demonios hay en el suelo?— Gerrit pregunta.
—Fue su culpa. — Mi hermana me señala con un dedo acusador.
—No puedo evitar ser tan graciosa. — me defiendo.
— ¿Desde cuándo?— Luke se burla de mí, y le doy una bofetada
en el pecho.
—Te mostraré lo que es gracioso.
Kennedy pone su mano en el mostrador mientras suelta un
pequeño grito de dolor. Me apoyo en el mostrador con ella. ¿Existen
los dolores de parto de la hermana fantasma? He oído que los maridos
pueden tenerlos, pero no creo que las hermanas puedan.
Jadeo mientras una contracción se abre paso a través de mí.
También siento que el agua brota de entre mis muslos. Sí,
definitivamente va a ser una noche larga.
—Es demasiado pronto. — dice Kennedy.
—Estás bien. — me apresuro a recordárselo. Su bebé es gigante.
Estaba listo para salir. Probablemente no apreció mi broma.
No me equivoqué. Esa noche traje a dos niñas a este mundo.
Kennedy también terminó teniendo una cesárea. Su hijo pesó un poco
más de nueve libras. Mis dos niñas pesaban un poco más de cinco
libras.

Sotelo, gracias K. Cross


Veo a Luke sosteniendo a nuestras niñas una en cada brazo.
Kennedy y yo podemos haber tenido unos padres de mierda, pero nos
llevaron a estos dos maravillosos maridos. Ese fue el resquicio de
esperanza cuando se trató de ellos.
Ahora somos Kanes. Nuestra familia no se parecerá en nada a la
que crecimos. La nuestra estará llena de amor y felicidad. ¿Qué más
se puede pedir? Sabía que seríamos felices para siempre. No
importaba los baches que enfrentáramos en el camino. Esta familia
siempre perseverará. Juntos para siempre. Como una familia debería
ser realmente.

Sotelo, gracias K. Cross


Epílogo
Muchos años después…
— ¿Qué demonios quieres que haga al respecto?— Le pregunto
a mi hermosa esposa. Se pone delante de mí con la barbilla levantada
para hacerme saber que va en serio. No estoy seguro de que me lo
crea, sin embargo. Después de tener a nuestras hijas, nuestro hijo
llegó bastante rápido. Entonces mi esposa cerró la tienda. Teníamos
la casa llena cuando eran pequeños, y ahora son adolescentes.
Todavía es difícil de entender a veces.
Nuestro hijo Logan es solo un año más joven que mi sobrino DJ.
Esos dos pueden ser un puñado a veces cuando están juntos. El único
bebé que queda en nuestra familia es la niña de Kennedy y Gerrit.
Esperaron unos años antes de tener a nuestra sobrina. Ella es una
pequeña belleza que se parece mucho a su madre. Gracias a Dios que
no se parece en nada a mi hermano Gerrit. Me río por dentro de mi
propio chiste.
— ¿Por qué te ríes de esto? No es gracioso. Para nada. — No me
divirtió lo que me dijo Kinley. Me reía del golpe silencioso que le había
dado a mi hermano. Me aseguraré de decírselo a la cara más tarde.
Nunca pierdo la oportunidad de hacer que sus plumas se enfurezcan.
Es viernes por la noche, y todos cenamos juntos los viernes por la
noche. Diablos, tenemos muchas cenas juntos, considerando que
vivimos al lado.
Construimos a nuestras esposas sus casas de ensueño. No pasó
mucho tiempo hasta que nuestros padres se mudaron aquí también.
Es como una comuna por aquí.
—No me reí de lo que dijiste. Pero no hay nada que pueda hacer
para cambiar lo que pasó. Nada de lo que diga lo cambiará. Harán su
suspensión de dos días y eso es todo. — En realidad tuve que
presionar al director para que los suspendiera. La cantidad de dinero
que nuestras esposas han recaudado para la escuela los tiene siempre
tratando de complacernos. No quería que nuestros hijos crecieran

Sotelo, gracias K. Cross


pensando que pueden hacer lo que quieran sin consecuencias. Ellos
empezaron la pelea. Bueno, ellos dieron los primeros puñetazos.
Fueron las palabras que salieron de las bocas de los otros chicos sobre
las gemelas las que les hicieron recurrir a la violencia. Sé que Gerrit y
yo habríamos hecho exactamente lo mismo si estuviéramos en su
posición.
Ni siquiera puedo estar enojado. No después de lo que los chicos
me dijeron que los otros chicos habían estado diciendo sobre las
gemelas. Quería agradecerles porque no puedo agredir a un menor.
Creo que en realidad funcionó muy bien.
— ¿No crees que deberían estar castigadas o algo así? Tal vez
deberían quitarles los teléfonos.
—No.
Deja escapar un largo suspiro. —Está bien. — Su barbilla cae,
sabiendo que debo saber más que ella sobre lo que sucedió. Ella confía
en mí en esto. Gracias a Dios, porque de ninguna manera quiero
repetirle lo que esos pequeños bastardos dijeron de nuestras niñas.
Ella no necesita escuchar esas cosas asquerosas. Los chicos Kane lo
manejaron.
Me acerco a ella. Echa la cabeza hacia atrás, sabiendo que quiero
un beso. Antes de saber lo que está pasando, la tengo clavada en la
pared de nuestro vestidor. Vine aquí para cambiarme el traje. A veces,
Gerrit y yo tenemos que conducir hasta la ciudad para realizar algunos
de nuestros asuntos en persona.
Me doy la vuelta y la siento en la isla en el centro del armario.
Mis manos se mueven hacia arriba de sus piernas, tirando de sus
bragas.
—Recuéstate.
Se recuesta en la isla sin dudarlo, sabiendo que quiero probarla
antes de estar dentro de ella. Me tomo mi tiempo, lamiendo su dulce
coño hasta que se corre en mi boca. Me lo bebo mientras me
desabrocho el cinturón, y en segundos estoy dentro de ella.
Suelta un gemido, pero mi gemido lo eclipsa. Joder. Nunca habrá
nada más dulce que esto. Se sienta mientras sigo metiéndola y
sacándola. Su boca se encuentra con la mía en un beso salvaje. Saca

Sotelo, gracias K. Cross


su boca de la mía, yendo hacia mi cuello. Esos labios suyos arrastran
besos por mi cuello hasta mi oído.
—Me voy a correr. — susurra en mi oído justo cuando me
muerde. Su coño se cierra en mi polla, y estoy perdido. Los dos
estamos sin aliento y aún a medio vestir.
—Te amo. — le digo. No sé adónde me habría llevado la vida si
ella no hubiera entrado en mi vida.
—Yo también te amo. — Las palabras son siempre instantáneas
de sus labios. Incluso si está completamente enojada conmigo. —Es
nuestra noche para ser anfitriones. — Me da un beso rápido en los
labios antes de que me agache y recoja sus bragas del suelo. La ayudo
a deslizarlas por sus piernas. Voy a disfrutar sabiendo que su coño
olerá a mí toda la noche.
¿Quién iba a pensar que una noche de felicidad se convertiría en
toda una vida?

Fin…

Sotelo, gracias K. Cross

 
 
 
Sotelo, gracias K. Cross
 
 
 
Sotelo, gracias K. Cross 
ONLY TONIGHT  
LUCY DARLING
Sotelo, gracias K. Cross 
 
 
 
 
 
Se suponía que solo iba a ser una noche. Luke Kane es un 
jugador si escuchas los c
Sotelo, gracias K. Cross 
Capítulo 1 
LUKE 
 
Me bajo del avión respirando profundamente. Juro que el aire 
aquí se sie
Sotelo, gracias K. Cross 
—Pareces cansado. — dice Grant antes de lanzar el todoterreno 
a la carretera. 
—Gracias, imb
Sotelo, gracias K. Cross 
vida pidiéndome ayuda. Querían desenterrar el mal que vive en los 
bajos fondos de algunas gr
Sotelo, gracias K. Cross 
—Lo lograste. — Mi hermano parece sorprendido. Fue difícil de 
lograr, pero no me iba a perde
Sotelo, gracias K. Cross 
haya estado mirando de reojo todo el tiempo para asegurarme de que 
no tratara de escaparse.
Sotelo, gracias K. Cross 
—Cada pieza es vista de manera diferente por cada persona. Una 
que alguien podría odiar, otr
Sotelo, gracias K. Cross 
—Supongo que otra taza no hará daño. — digo después de que 
ya lo haya servido. Cuando la cam

También podría gustarte