Abogado, Eladio Román Urbina Tortolero.
Barquisimeto, Venezuela. 2017
elurbina@[Link]
EL DERECHO EN LA ANTIGUA GRECIA
Características del Derecho Espartano.
Antes de poder señalar las características propias del Derecho en Esparta, se
hace menester resaltar que Esparta fue una ciudad única en la Antigua Grecia por su
sistema social y su constitución, los espartanos se encontraban completamente
centrados en la formación y la excelencia militar. Fue la capital de Laconia y una de
las ciudades griegas más importantes junto con Atenas y Tebas. Su derecho se
caracterizó por:
- Contó con una tipo de Constitución, la Gran Rhetra, atribuida su creación a
Licurgo, cuya historia no es del todo conocida, resaltando el carácter mitológico
de sus orígenes por haber consultado sus leyes con el oráculo de Delfos. La
constitución espartana establecía estructuralmente cuatro (4) elementos
fundamentales:
a) Monarquía de carácter dualizado, donde el gobierno se encontraba compuesto
por dos reyes de forma hereditaria, que representaban a dos casas nobles,
generalmente rivales, y que funcionaban como altas autoridades religiosas y
militares, con carácter de jefes supremos del ejército y de la nación;
b) El Consejo, llamado Gerusia, integrado por 28 ancianos escogidos por
elección entre las familias más nobles (los dos monarcas eran también, por
derecho propio, miembros de la Gerusia), que tenían como principal función
preparar todos los asuntos que se fueran a poner a conocimiento de la
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Asamblea, así como constituirse en Tribunal o Corte Superior Marcial cuando
se encontraba en juego la vida de un espartano;
c) La asamblea popular electiva, llamada Apella, constituida por espartanos
mayores de treinta años, que se reunía una vez al mes bajo el mando de los
Éoforos para aprobar o no algún proyecto que se le sometiera a consulta (no
tenía atribuciones para iniciar asuntos nacidos en su seno, ni para discutirlos)
en quienes, teóricamente residía la voluntad del pueblo.
d) Los cinco magistrados, denominados éforos, verdaderos gobernantes, en
quienes residía el mando del Estado espartano. Estos tenían facultades de
control, con autoridad indiscutible, de la moral de todos los ciudadanos,
estaban encargados de las relaciones internacionales y diplomáticas de Esparta
(recibían directamente a las embajadas extranjeras) y, en casos específicos de
orden civil, podían funcionar como jueces o constituirse en tribunales de
justicia.
- Ahora bien, Bernal (2010), expresa que “las leyes de Licurgo, no sólo se
refirieron al gobierno y administración de la ciudad-Estado, regularon también
ciertos aspectos de la vida de los particulares en la comunidad. Así, encontramos
en ella normas relativas a la posesión de la tierra, organizada comunalmente y con
fines igualitarios (todos los ciudadanos eran iguales, como los soldados de un
regimiento y recibían un lote de tierra igual con prohibición expresa de
venderlas), a la conducta y vestimenta de las mujeres, encargadas de la educación
de los niños y jóvenes y enfocada a crear hombres viriles y aptos para la guerra.
En este sentido estaba la práctica sexual de la eugenesia, que consistía en que un
buen esposo debía buscar un hombre, físicamente mejor que él, para que tuviera
hijos con su esposa y así mejorar la descendencia”.
- Es necesario resaltar de igual manera, que el hecho de que se deshiciesen de los
niños que nacían enfermos o con alguna malformación (malformaciones
congénitas, trisomía del par XXI u alguna otra afección propia de los neonatos o
visibles al momento del parto o durante el desarrollo del niño), porque su
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finalidad era la de contar con individuos robustos y sanos para integrar su ejército.
Se observa entonces la presencia de un derecho primitivo, aislacionista (a los
espartanos les estaba prohibido viajar al extranjero para que no adquiriesen los
hábitos y las malas influencias de otros pueblos), igualitario con pretensiones
comunistas y profundamente militarista que se impuso durante ocho siglos en esa
región del Peloponeso.
Aportaciones al Derecho de la Política de Aristóteles.
Aristóteles pensaba que todas las cosas existían para un fin: el thelos (fin
último). Expresaba que la sociedad es un producto de la naturaleza; y que al tener
todo un fin, una finalidad lo importante no sería qué forma de Estado adoptar, sino
cómo la sociedad puede realizar el fin para el que está creado. Para lo cual plantea
tres formas de mejor organización del Estado:
1) La Monarquía: con un jefe superior en el Estado, pero cuidándose de no llegar al
extremo, a la tiranía, que sería el gobierno de uno para su propio beneficio.
2) La Aristocracia: con un grupo menor o mayor de jefes de Estado, cuidando de no
caer en la Oligarquía.
3) La Democracia: cuidándose de no caer en la demagogia.
Uno de los principales dilemas filosóficos a este respecto para Aristóteles, era
el representado por saber hasta qué punto el Estado pertenece al orden de las cosas.
Teniendo entonces que la ley, por su parte, cumple una función ordenadora, tomando
en cuenta la variedad de los hechos, pero al encontrarse, debido a esta multiplicidad
de hechos, es imperfecta, esto se podrá resolver a través de la equidad que tratará de
ser el justo equilibrio: “la ley es una norma general, pero los hechos que debe ordenar
surgen de la variedad de la vida práctica. De aquí la necesidad de suplir las
imperfecciones de la ley positiva con la equidad". No obstante esto, es necesario para
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la duración de la ley, la complementación entre norma y usos, es decir que la ley tiene
que asentarse en los usos engendrados a lo largo del tiempo para poder perdurar y ser
efectiva. Aristóteles había ya teorizado la idea del Poder Judicial como uno de los
poderes del Estado, al lado del Deliberativo (legislativo) y del Ejecutivo.
El pensamiento aristotélico seguía desempeñando una función principal,
caracterizando a este pensador es su idea del thelos, es decir del fin último. Lo que
significaba la propensión a la perfección que existe en toda cosa existente. Todo, por
consecuencia, tiende a esta última acción: la perfección de su propio yo, lo que
constituye el fin último, el thelos. Visto de esta manera el Derecho y su proceso
evolutivo, final, responde también de acuerdo a la propensión inherente, por ejemplo
“...la inspiración original de cómo resolver una situación dada, su discusión en las
comisiones y ante el parlamento, y su realización última en un estatuto razonable y
justo, es decir, apropiado para la situación de que se trate: todas estas fases de la
creación de una ley deberán interpretarse en función del fin último.”
Si se profundiza en el tema jurídico, y dado que la legislación era tema central
en la cultura griega, Aristóteles exponía su filosofía jurídica de que la Ley podía
determinarse sólo en relación con lo que es justo, y, según él, lo justo debía ser
entendido en el sentido de la igualdad, valor que divide en dos proposiciones:
igualdad numérica e igualdad proporcional. Explicada y diferenciada supone:
- La igualdad numérica hace de cada hombre una unidad igual a todos y cada uno
de los demás hombres. Es lo que ahora solemos entender por igualdad y lo que
queremos decir cuando afirmamos que todos los ciudadanos son iguales ante la
ley.
- La igualdad proporcional da a cada hombre aquello a que tiene derecho de
acuerdo con sus capacidades, sus conocimientos, etc. De esta distinción deduce
Aristóteles numerosos motivos de controversia y discusión.
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Esta distinción respecto de la igualdad es fundamental por la evidente
confusión que aún hoy existe para designar y proponer como recurso jurídico a la
igualdad. La igualdad numérica, abstracta, de cosa, objeto, se confunde con la
igualdad proporcional, dejando al Derecho de un lado u otro, por lo general más del
lado de la concepción de la igualdad numérica.
Desde la concepción de que sólo lo justo podía ser derecho, o ley, se hace
necesario la explicación de este valor, y Aristóteles al explicarla la divide en Justicia
distributiva, correctiva. La justicia había aparecido en la antigüedad como un gran
principio de la moral religiosa, y con Aristóteles la división se hace más recurrente.
De un lado la justicia distributiva que indica un sentido de proporción: “lo que cada
uno recibe debe ser proporcional a sus méritos o a sus aportes...”, es decir que “a
igual logro se otorgue recompensa igual”.
De otro lado está la justicia correctiva lo importante es la corrección de las
desigualdades: “...la justicia correctiva se preocupa de enmendar errores. Si se deja
de cumplir un contrato o se comete un agravio, la justicia correctiva trata de
proporcionar una compensación adecuada a la parte agraviada; si se ha cometido un
crimen, se ocupa de que el culpable reciba el justo castigo. Como en el caso anterior
la justicia es, aquí, un medio entre dos extremos injustos”.
En la filosofía del Derecho de Aristóteles, sin embargo, las diferencias de
concepto no se han establecido del todo, por ejemplo, la moral y el Derecho mismo
son confundidos, y no separados, es decir “en ninguna parte se plantea el problema de
un conflicto entre la moral y el derecho, y, puede decirse, que entre los griegos estas
dos disciplinas no estaban separadas la una de la otra... El fin del derecho como el de
la moral es asegurar la felicidad del hombre que vive en sociedad.”.
La magnitud de la filosofía de Aristóteles sobre el Derecho ha servido como
estimulante de análisis de las vivencias jurídicas, políticas y sociales. Dejando un
aporte disperso en sus varias obras.
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El Consejo de los Quinientos (500).
Fue una institución de la democracia ateniense, establecida durante las
reformas de Clístenes (510-507 a.C.). Se llamaba Consejo de los Quinientos o Bulé,
porque estaba constituido por 500 miembros elegidos por las tribus, 50 cada una. Su
órgano directivo, pritania, era elegido cada 30 días, y tenía un presidente (epítastes)
que cambiaba diariamente. Preparaba y convocaba a la Asamblea de todos los
ciudadanos y gozaba de amplias competencias en materia financiera y administrativa.
La presidencia de la Boulé tal y como se indicó rotaba mensualmente entre los diez
prítanes, o delegaciones de las diez tribus clisténicas (había diez meses en el
calendario civil de Ática). El epítastes presidía la reunión de ese día de la Boulé y, en
su caso, la reunión de la Asamblea, si la hubiere; también se encargaba de las llaves
del tesoro público y el sello de la ciudad, y recibía a los emisarios extranjeros. Se ha
calculado que un cuarto de todos los ciudadanos debió ejercer dicho cargo, algo que
sólo se podía hacer una vez en su vida.
La Boulé también actuaba como el brazo ejecutivo de la Asamblea, y
supervisaba las actividades de otros magistrados que realizaban las funciones
administrativas de Atenas. De entre sus miembros, se elegían por sorteo grupos de
diez responsables de áreas que se extendían desde asuntos navales hasta las
observancias religiosas. En conjunto, la Boulé era responsable de una gran parte de la
administración de la polis, si bien tenía escasa capacidad de iniciativa. En última
instancia se limitaba a ejecutar las directrices y propuestas de la Asamblea.
En la práctica los probouleuma eran tomados en cuenta por los buleutas que
transmitían enseguida un informe a los pritanos en ejercicio. Lo cual discutían entre
ellos y con el conjunto de los bouleutas sobre la oportunidad de levantar una sesión
de la Ekklesía (asamblea soberana que ejercía lo esencial del poder legislativo y
donde podía reunirse cualquier ciudadano).
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Además, la Boulé estaba encargada de verificar que las leyes y decretos
promulgados por la Ekklesía, que eran a menudo probouleuma enmendados, no
podían ir en contra de las leyes fundamentales de la ciudad. No obstante, la Boulé no
ejercía nunca el menor poder de bloqueo, es decir siempre transmitió a los
magistrados, para la ejecución y colocación en el ágora los decretos votados por la
Asamblea; la Ekklesía permaneció siempre dueña de sus decisiones en última
instancia.
La Boulé llegó a recibir nuevas atribuciones, y en particular las de la
acusación, como la graphè para nomon y la 'eisangelia. Así, la Boulé codetentaba
una pequeña parte del poder judicial.
La graphè para nomon o la graphè es la acción en la justicia pública en
oposición a la acción en la justicia privada. La graphè para nomon es literalmente una
acción pública en la justicia para (defender las) leyes. Se traducía por la posibilidad
ofrecida a todos los ciudadanos de solicitar la abrogación de un decreto o de una ley,
en el momento de su proposición y durante el año que seguía a su adopción, si se
estimaba que las leyes fundamentales de la ciudad eran infringidas o puestas en
peligro. El autor, pero también el epístata que presidía la Asamblea el día de la
votación eran perseguidos y condenados a graves sanciones. Este procedimiento
judicial empezaba en la Pnyx pero el enjuiciamiento era hecho por los heliastas. La
graphè para nomon intentaba proteger la democracia de los excesos de la mayoría
soberana (sistema de regulación particularmente innovador y pionero, este riesgo no
había sido percibido en las democracias representativas hasta más tarde con
Tocqueville), y ponía a las instituciones al abrigo de los demagogos y del
clientelismo. En este sentido era seguida por el ostracismo, desaparecido en 417 a. C.
La eisangelia (anuncio), es la denuncia pública de un ciudadano o de un
magistrado ante la Ekklesía, donde se hacía una acusación de una acción política o de
un delito que lesionaba los intereses de la ciudad, como un acto de corrupción o un
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complot. Si por su voto, la Ekklesía decidía seguir con una acusación, el dossier era
transmitido a la Boulé que redactaba entonces un probouleuma para definir
precisamente el delito y proponer la sanción. La Ekklesía decidía entonces juzgar ella
misma el asunto (disponemos así de alegatos dirigidos al pueblo), o de llevarla ante la
Heliea (en aquel caso los alegatos se dirigían a los jueces).
Además, la Boulé ejercía otra gran función, que la responsabilizaba de la
rendición de cuentas de los magistrados, es decir, del control de su trabajo al final de
su mandato y del control preliminar de los nuevos bouleutas entrantes, la dokimasia.
Se ocupaba también de la recepción de los huéspedes extranjeros en el Tholos.
La Democracia en Atenas.
La democracia en Atenas comenzó gracias a Dracón y de Solón, quienes
crearon sus primeras leyes fundamentales y fue así como se inició la evolución que
culminaría en la democracia. Gracias a estas leyes, se distinguieron dos tipos de
leyes: las de la Naturaleza, poblada de dioses, y las leyes puramente “humanas” de la
ciudad. A partir de Dracón y de Solón, los atenienses empezaron a ser gobernados por
un nuevo tipo de poder al que llamaron nomos o “norma” (palabra equivalente a la
lex o “ley” de los romanos) que no provenía de dioses, sino del interior de la polis
(ciudad−Estado que habían constituido). La obediencia de los griegos a las leyes de la
polis asombró a pueblos primitivos como los persas, que sólo obedecían al mando de
un déspota. A la ciudad organizada por sus leyes constitucionales, los atenienses le
dieron el nombre de politeia, que es lo que hoy se llamaría República.
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La democracia del pueblo ateniense estaba centrada en las reuniones de la
Asamblea (Ekklesía). Al contrario que en un parlamento, los miembros no eran
elegidos, sino que eran ciudadanos que podían asistir cuando quisieran. La
democracia creada en Atenas era directa, no representativa como las actuales:
cualquier varón adulto que fuera ciudadano y mayor de 18 años podía participar, y era
un deber hacerlo. Los funcionarios de la democracia estaban en parte elegidos por la
Asamblea y en parte por sorteo.
La Ekklesía tenía cuatro funciones principales:
- Llevar a cabo las órdenes ejecutivas (decretos, tales como la decisión de ir a la
guerra o la concesión de ciudadanía a un extranjero)
- Elegir a algunos funcionarios
- Legislar
- Juzgar delitos y crímenes políticos.
A medida que evolucionó el sistema, estas dos últimas funciones pasaron a
manos de los tribunales de justicia. La forma normal consistía en que algunos
oradores hacían discursos a favor y otros en contra del asunto, seguidos por una
votación (generalmente a mano alzada) de sí o no. Aunque podía haber bloques de
opinión en algunas decisiones cruciales, a veces permanentes, no había partidos
políticos y tampoco existía un gobierno ni oposición. De hecho, el “gobierno” eran
los oradores cuyas propuestas se aprobaban en un día particular. La votación era por
mayoría simple. En el siglo V apenas estaba limitado el poder de la asamblea. Si la
asamblea infringía la ley, la única cosa que podía pasar es que se sancionara a los que
habían hecho la propuesta en cuestión.
Como era costumbre en las democracias antiguas, cada individuo tenía que
acudir físicamente a una reunión para votar. El servicio militar o simplemente la
distancia impedían el ejercicio de la ciudadanía. La votación se solía hacer a mano
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alzada “brazo levantado” y los funcionarios “juzgaban” el resultado a simple vista.
Dados los miles de personas que asistían, contar cada votación era imposible. Para
algunos tipos de votaciones era necesario un quórum de 6000 personas. En estas
ocasiones se usaban las bolas de colores, blanco para el sí y negro para el no.
Probablemente, al final de la sesión, cada votante introducía una de estas bolas en una
gran tinaja de arcilla que se rompía posteriormente para efectuar el recuento de las
bolas.
En el siglo V a. C., había 10 reuniones anuales fijas de la asamblea, una en
cada una de los diez meses del año establecidos por el calendario ático, además de
otras reuniones adicionales convocadas según lo necesario. En el siglo siguiente las
reuniones aumentaron hasta la cifra de cuarenta anuales, cuatro cada mes (una de
ellas era considerada la principal, la kyria ekklesia). Además podían convocarse
reuniones adicionales, especialmente hasta 355 a. C., cuando los juicios políticos
pasaron a ser responsabilidad de los tribunales. Las reuniones de la asamblea no se
sucedían a intervalos fijos, ya que había que evitar las festividades anuales que caían
de forma diferente en cada uno de los doce meses lunares. Había también una
tendencia a que las cuatro reuniones se agruparan hacia el final de cada mes del
calendario ático.
En el siglo V a. C., los esclavos públicos formaban un cordón con una cuerda
teñida de rojo con la que obligaban a los ciudadanos del Ágora a acudir al lugar de
reunión de la Asamblea (Pnyx), estableciendo una multa para los que tuviesen su ropa
manchada del teñido rojo de la cuerda. Sin embargo, esto no es equiparable a los
sistemas de coerción y votación obligatoria de algunas democracias modernas. Era
más bien una medida para conseguir reunir de manera inmediata el quórum requerido.
Tras la restauración de la democracia en el 403 a. C., se introdujo por primera vez el
pago por la asistencia a la Asamblea. Por este motivo apareció un gran entusiasmo en
acudir a las reuniones de la asamblea. Sólo los primeros 6.000 ciudadanos que
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llegasen serían admitidos y pagados. La cuerda roja se usaría entonces para mantener
fuera a los rezagados.
También como parte del sistema democrático ateniense, se tiene la Boulé o el
Consejo de los Quinientos (500) el cual preparaba y convocaba a la Asamblea de
todos los ciudadanos y gozaba de amplias competencias en materia financiera y
administrativa.
En líneas generales la democracia en Atenas se puede concretizar de la
siguiente manera:
- La democracia ateniense era una democracia directa, es decir, el pueblo
participaba directamente en las decisiones políticas por medio de aclamación.
Esto era posible porque las polis griegas eran pequeñas y tenían pocos habitantes.
- En la democracia ateniense la rotación de los cargos públicos era rápida y además
estos eran designados por sorteo.
- Para los atenienses la democracia era una forma posible y efectiva de gobierno, es
decir que la democracia podía ser puesta en práctica.
- En la democracia ateniense los únicos que podía participar en la vida política era
los hombres libres (únicos considerados ciudadanos), es decir, una minoría ya que
esta democracia excluía a las mujeres, esclavos, menores de edad y extranjeros.
Es decir, ellos no pasaban a ser ciudadanos, por lo que no tenían derechos
políticos.
- Los pensadores y líderes atenienses importantes consideraban a la democracia
como una forma equivocada de gobierno.
- En Atenas, las opiniones y juicios de los ciudadanos eran escuchadas en la
Ekklesia o asamblea popular, en donde discutían temas de comercio, guerra y
política interna.
- La democracia ateniense le asignaba a los ciudadanos derechos y deberes los
cuales debían ser cumplidos.
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- En la democracia ateniense, el gobierno es autónomo y capaz de actuar de manera
independiente sin restricciones externas. Dicho gobierno toma sus decisiones,
basadas en las necesidades de la mayoría.
- En la democracia ateniense los demócratas son elegidos por los ciudadanos, por la
mayor aclamación.
- En la democracia ateniense la administración sirve a los intereses de la mayoría y
no a los de la minoría.
Todos tenían derechos y son considerados como iguales (en el ámbito
político), cada cual logró lo que tiene de acuerdo a su esfuerzo y merito
La democracia es vista como un sistema político y además como un modelo
de vida de los ciudadanos centrado en la libertad, la igualdad de todos ante
todo y la justicia.
Características del Derecho Ateniense.
Para poder establecer algunas características del derecho en Atenas, es
indispensable resaltar que Grecia como tal, aporta al derecho dos temas primordiales:
su experimentación con el régimen constitucional de los diversos estados-ciudades
(polis) y la diatriba filosófica acerca de temas directa o indirectamente jurídicos.
Se debe recordar que el derecho griego no era un derecho relativamente
unificado como el romano: cada polis tenía su propio derecho, y sobre la posible
existencia de un fondo jurídico común, panhelénico, y donde las opiniones de los
historiadores en la materia discrepan. El más conocido de todos es el derecho de
Atenas, en gran parte por fuentes extrajurídicas.
En opinión de los atenienses, las autoridades debían dictar sus sentencias con
fundamento en una intuición de la justicia, sin encontrarse demasiado obstaculizadas
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por normas legisladas. Además, no hubo una ciencia jurídica autónoma: las ideas
sobre "lo justo" forman parte de la filosofía general, al lado de especulaciones sobre
lo bello, lo ético, etcétera. El sistema ateniense, muestra de modo ejemplar cómo las
instituciones jurídicas pueden hallarse vinculadas a los condicionamientos socio-
religiosos.
Las funciones oficiales eran anuales y se procuraba que en el transcurso de su
vida la mayor parte de los ciudadanos recibieran la oportunidad de participar en la
vida pública, ya sea como magistrados, jueces o consejeros. Todo magistrado era
controlado severamente en forma represiva, después de entregar la administración a
su sucesor, pero también anticipadamente, mediante un control llevado a cabo, de
ordinario, por una comisión de arcontes (los seis thesmothetati) respecto del
cumplimiento del candidato con ciertos requisitos formales y morales.
Las mujeres, los esclavos y los numerosos extranjeros que se encontraban
establecidos dentro de la polis, no eran partícipes de la vida pública. Por tanto desde
el punto de vista numérico, la democracia ateniense tuvo mucho de oligarquía.
Tampoco corresponde al ideal democrático el carácter timocrático, no totalmente
ilógico, que tanto tiempo predominaba en Atenas y en otras polis. De garantías
individuales contra el creciente poder de la comunidad y del Estado, no se encontró
nada en la antigua Grecia, y el ostracismo, a menudo instrumento en manos de los
oradores que manipulaban las pasiones populares, causó con frecuencia un desastre
en la carrera de importantes idealistas y reformadores. Generalmente, duras medidas,
aunque objetivamente necesarias, eran impopulares, y el valiente político, con visión
clara, que les propusiera, se veía siempre expuesto a los riesgos del ostracismo.
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Nostra Ediciones. México.
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