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JUDAS: UN CREYENTE MODELO

Cuando el individuo deja pasar sin aprovechar la oportunidad que solo se


presenta una vez. O si cae para no levantarse más, luego el acontecimiento
tiene un significado triste. Nada es más trágico que ver a una persona
prometedora que cae para no levantarse más.

Tal es la tristísima historia de Judas. Sin embargo, no traicionó a Jesús de la


noche a la mañana. Ni nadie cae permanentemente por algo que ocurrió de un
momento a otro. La vida está compuesta de una serie de decisiones. Es raro que
el destino de uno sea determinado solamente por una gran decisión. Si a lo
largo del camino el hombre adopta decisiones equivocadas, el resultado
inevitable será un desastre mayor.

La decisión en los momentos de crisis depende del modelo de decisiones


establecido en el pasado. Por esta razón los Proverbios nos aconsejan diciendo:
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” Prov.
4:23.

La decisión final de Judas de traicionar a Señor Jesucristo fue el resultado de una


serie de decisiones adoptadas durante un largo período de tiempo.

¿Por qué se le permitió a Judas que siguiera como discípulo? ¿Cómo se sentiría
Jesús respecto de la presencia de aquel que lo traicionaría?

Pensemos cómo debe de haberse sentido el Señor Jesucristo mientras lavaba los
pies de Judas. Este discípulo se había ya entrevistado con los sacerdotes y
estaba listo para traicionar al Señor. Judas había seguido al Señor como los
demás. Sin duda había experimentado el gozo de la predicación de las buenas
nuevas de ver a enfermos sanados, de que los demonios se le sujetasen. Y ahora
estaba dispuesto a vender al Señor y Maestro por treinta piezas de plata, el
precio que regía en aquellos días para un esclavo bueno y de buena salud.

¿Cuál es el modelo de creyente que no ofrece el apóstol Judás?

LA TRAICIÓN PREDICHA.

Durante la cena de la pascua, el Señor Jesús proporcionó una explicación más


amplia de lo que quería decir cuando afirmó: “Y vosotros limpios estais, aunque
no todos”. No quiso que pensaran que su juicio era superficial. El sabía lo que
había en el hombre. También sabía qué clase de personas había escogido.

El Señor al anunciar la inminente traición, indicó la diferencia entre el traidor y


los otros discípulos, refiriéndose a los verdaderos discípulos con la frase “he
elegido”. El vocablo que Jesús empleó en esta oportunidad es eklego. Concreta la
idea de selección especial sin indicar que lo que no ha sido elegido ha sido
rechazado. Esta palabra es usada en Marcos 13:20 y Efesios 1,4.

No podemos pensar que Jesús cometió un error al elegir a sus discípulos. La


traición de Judas era el cumplimiento de la profecía de David, (Salmo 41:9). El
comer pan con un monarca constituía un compromiso de lealtad y de apoyo. El
alzar el calcañar era un acto de una animal traidor. David sabía que era
experimentar esta traición. Había sido traicionado por su íntimo amigo Ahitofel,
según comenta 2 Samuel 15: 12. Fue así que Judas, después de participar del
alimento espiritual y natural que ofrecía el Señor Jesús, se volvió en contra de su
maestro.

LOS DISCÍPULOS ASOMBRADOS.

La sencilla declaración de que uno de ellos traicionaría a Jesús provocó el


asombro entre los once. Cada uno comenzó a pensar en quién sería. Otros
evangelios nos dicen que después de unos cuantos minutos de asombro y
silencio, comenzaron a preguntar: ¿Soy yo, Señor?, en donde la construcción
griega indica claramente: No soy yo,¿verdad?. Cada uno de ellos tenía la
confianza de que jamás podría traicionar a su Señor. Y al pasar los minutos, cada
uno de ellos comenzó a sentir sospechas de los demás y comenzó a mirar a su
alrededor. Judas aparentó con descaro la misma actitud de los demás. Había
procurado dar la impresión de piedad y sincera solicitud por los pobres. Y sin
embargo, los discípulos no debían haber sido tomados por sorpresa. Mucho
antes de la alimentación de los cinco mil, Jesús dijo: ¿No os escogido yo a
vosotros los doce y uno de vosotros es el diablo? Juan 6: 70.

Luego entonces, Pedro le hizo una señal al discípulo que estaba en el sofá de la
mano derecha de Jesús. Sin duda se trataba de Juan. Pedro quería que le
preguntara en voz baja a Jesús quien lo traicionaría. El Señor respondió diciendo
que él daría el pan mojado al traidor. Y se lo dio a Judas. Se trataba de una
cortesía que el anfitrión por lo general le proporcionaba a un huésped agasajado.
De manera que fue el último llamado de Jesús hecho al amor de Judas. Pero
Judas lo rechazó y hasta simuló quedar tan sorprendido como los demás que no
se daban cuenta de lo que pasaba. Sin embargo, Satanás los sabía y se
aprovechó de este rechazo final para apoderarse por completo de Judas. Pero los
discípulos solamente pensaron que era enviado a fin de que comprara algo para
la fiesta o diera alguna limosna a los pobres. La fiesta de la pascua continuaba
normalmente durante siete días. Y Judas se internó en la oscuridad eterna.

LA GLORIA REVELADA DEL AMOR DE CRISTO.

La partida de Judas pone en movimiento una serie de acontecimientos que


culminarían en la cruz y la resurrección. Jesús, en realidad, mirando la gloria
venidera, hablo de su propia glorificación futura. La palabra gloria en el hebreo
procede de un vocablo que significa “peso”. La gloria de Dios es la revelación e
todo el peso de su carácter, la amplia expresión de su divina naturaleza.

Mientras Jesús pronunciaba las palabras finales dirigidas al discípulo antes de los
sufrimientos del Getsemaní y el calvario, se dirigió a ellos con la frase hijitos.
Esta expresión es un vocablo traducido de la palabra teknion. Se ha señalado
que se trata éste de un vocablo afectivo, empleado a veces por un maestro al
dirigirse a sus alumnos cuando las circunstancias. El apóstol Juan emplea este
vocablo con mucha frecuencia. Con mucha ternura el Señor Jesús se dirige de
nuevo a sus discípulos como hijitos. Aunque la ley mandaba que el hombre
amara a su prójimo y hasta al extranjero. Ni aun el amor de David y Jonatán
podría compararse con el amor demostrado en el calvario.
QUE NOS ENSEÑA LA BIBLIA.

Judás sería perfectamente señalado por cualquier creyente hoy en día y


ciertamente lo ha sido a lo largo de la historia del cristianismo. Pero Judás,
además, representa a una gran cantidad de creyentes activos, sin que ellos o
ellas mismos y mismas siquiera puedan darse cuenta.

Jesús vio y reconoció el potencial de Judás, por eso lo tomó en cuenta,


probablemente, Jesús fue notando algunos aspectos en Judas que le preocuparon
pero nunca lo trató ni con indiferencia ni con menosprecio, por ello, debemos
aprender a que no podemos elegir con quien ser condescendiente y a quien
tratar de forma inmisericorde, no fue el modelo de Jesús.

A pesar de que la biblia nos habla de la especial comunión de Jesús con


discípulos como Juan, o el reconocimiento del liderazgo de Pedro; cada creyente,
al igual que Jesús, necesita un compañerismo individualizado entre aquellos que
pertenecen a la familia de Cristo. El reconocimiento de tal necesidad y las
medidas necesarias para responder a dicha necesidad no deben dejar al
seguidor de Cristo con un sentimiento de condenación. Esto no significa que uno
debe practicar la acepción de personas y sentirse tranquilo al respecto.

Además debemos reconocer, que nadie está predestinado a cometer pecado, ni


un accidente de Dios, ni la combinación accidental de genes por medio de la
herencia. Debemos poner mucha atención en las decisiones que tomamos y
aprender a tomar en cuenta a Dios seriamente en el proceso de toma de
decisiones.

Al comparar la traición de Judás con la negación de Pedro podemos dejar


subrayado que las intenciones obstinadas determinan el destino final de los
creyentes:

La traición de Judas La negación de Pedro


La cometió a pesar de la ternura Fue cometida a pesar de las
demostrada por Jesús en el lavamiento advertencias de Cristo que la predijo
de los pies, la solemnidad de la
declaración pública de Jesús y la
prueba privada de que Jesús sabía
quien era el traidor.
La traición fue premeditada Sin premeditación
Fue cometida en un momento oportuni Cometida bajo una presión repentina
que eligió deliberadamente
Produjo remordimiento humano Produjo dolor piadoso
Motivo que procurara arreglar sus Motivo que procurara arreglar su
cuentas con sus cómplices pero no con situación con Cristo
Cristo
Dio como resultado la muerte Dio como resultado la restauración de
la vida y del liderazgo.