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Dipartimento di Lingue e letterature straniere

dell'Uníversidl

degli Studi di Udine

I'!il" . IFONDAZIONE

~

ISBN 978-88-97928-63-8

Prima edizione, aprile 2014 Copyright © 2014 - LA TOLElTA edizioni

SHvana Serafin (ed.) ESCRITURAS PLURALES:

MIGRACIONES EN ESPACIOS Y TIEMPOS LITERARIOS

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previsti dalla legge che tutela il Diritto d'Autore. E S C R I T U R

ESCRITURAS PLURALES: MIGRACIONES EN ESPACIOS Y TIEMPOS LITERARIOS

Silvana Serafin (oo.)

l

A

T

O

L E T TAl edizioni

106 ROBERTA PREVITERA

la ventana. Desde ahí como ella misma lo reconoce, Nancy no podía ver que Diego estaba sonriendo. Sin embargo, lo sabe. ¿Cómo justificar su conocimiento? Este saber que se quiere presentar como una intuición de la mujer es en realidad un guiño al espectador pues lo que se plantea es un juego en que, al romper los límites entre ficción y realidad, el autor se dirige directamente al lector apelando a sus competencias como es­ pectador. Aquí como en el cuento anterior Caballero intervie­ ne en la historia y, al llenar los vacíos narrativos dejados por el pre-texto, cierra algo que tanto el cuento de Senel Paz como la película dejaban abierto. Los cambios de narrador y de focalización que aparecen en sus novelizaciones revelan, por un lado, un hábil manejo de las técnicas cinematográficas, y por otro, una voluntad de rescribir los textos de partida jugando con las convenciones narrativas del séptimo arte. En este sentido, se podría concluir que la novelización no es solo una operación comercial sino también un acto de creación que nace de la interpretación de un texto cinematográfico existente y es animado por una preo­ cupación de tipo estético. Es por ello que, por fiel que se man­ tenga a la película, la novelización es siempre una rescritura y, como tal, el resultado de una lectura personal de la(s) obra(s) que la precede(n) y la inspira(n).

coincidir a su vez con una 'ocularización', si la información llega a través del canal visual o 'auricularización', si esta llega a través del canal auditivo en Francais Jast,

I:CEil·camira. Entre film et roman, Lyon, Presses universitaires, 1989. pp. 22'23.

Lyon, Presses universitaires, 1989. pp. 22'23. 10 7 M~XICO NÓMADA: SE;\JALES QUE PRECEDERAN AL FIN DEL

10 7

M~XICO NÓMADA: SE;\JALES QUE PRECEDERAN AL FIN DEL MUNDO DE YURI HERRERA, y EFECTOS SECUNDA­

RIOS DE ROSA BELTRÁN

Ivonne Sánchez Becerril

Universidad Nacional Autónoma de México - Université Pa­ ris-Sorbonne rv.

Los últimos años en México han significado la detonación de la manifestación violenta de fenómenos que habían sido asi­ milados a la dinámica social de manera controlada. Los despla­ zamientos humanos y la reorganización de los asentamientos en México constituyen como constantes que demandan una minuciosa reflexión. Los textos propuestos para el análisis en el presente ensayo exploran y problematizan la migración como fenómeno diacrónico y sincrónico. Señales que precede­ rán al fin del mundo l de Yuri Herrera (Actopan, 1970) tematiza el viaje al país vecino, la movilidad sostenida de mexicanos a Estados Unidos; la Cara pide a su hija, Makina, llevar a su her­ mano un mensaje. Inicia así el periplo y la búsqueda en una atmósfera atemporal. En cambio, Efectos secundario? de Rosa Beltrán (México, I960), postula el secuestro de la literatura en el contexto de un país perturbado por la violencia. A diferencia de la novela de Herrera, la de Beltrán no puede deslindarse del marco de escritura; el relato de las peripecias de un presenta­ dor de libros de autoayuda, y frustrado amante de la literatura, transcurre en los ecos de las Caravanas por la Paz que lideraba Javier Sicilia en 20II y de la guerra contra el narcotráfico del ahora ex presidente, Felipe Calderón. Efectos secundarios abor­ da la movilidad interna. Haciendo eco de las problematización del restrictivo con­

1 Yuri Herrera, Señales que precederán al fin del mundo. Cáceres. Periférica, 2009

(Biblioteca portátil, 32).

2 Rosa Beltrán, Efectos secundarios. México, Mondadori, 2011.

108 IVONNE SANCHEZ BECERRIL

cepto de migración de Naciones Unidas 3 que hacen Jeffrey H. Cohen e Ibrahim Sirkeci en Cultures of Migration, se da pre­ ferencia a vincular el término migración con el de movilidad para connotar un acercamiento que haga énfasis en el debate en tomo a la definición del término y que comprehenda, tanto los traslados nacionales como los internacionales, la implica­ ción de la comunidad de origen, las motivaciones profundas y el impacto del desplazamiento tanto en la comunidad de ori­ gen como en la de destin0 4 • El análisis de la mirada de soslayo

que hace Señales que precederán al fin del mundo de la movili­

dad internacional pone en relieve la complejidad e impacto del fenómeno de largo plazo en la transformación social tanto de México como de Estados Unidos. Mientras que el estudio de Efectos secundarios nos permite ver cómo se problematiza un presente conflictivo y cómo este impele a los sujetos al desplazamiento. El presente acercamiento se centrará en ver cómo se representan la movilidad internacional y la nacional en el nivel diegético y qué estrategias narrativas despliegan para ello.

Cruzar

En Señales que precederán al fin del mundo Yuri Herrera repre­

senta la peregrinación de Makina como un viaje a Mictlan, el lugar o «el país de los muertos»5, un viaje dividido en nue­ ve pruebas, nueve niveles, nueve capítulos. Herrera retoma

3 United Nations. lnternational migratüJn and development. General Assembty, 16 11t Sessíon, Agenda Item 54 (e), Globatization and interdependence: International migration

and devdopment, New York, United Nations. 2006.

4 Jeffrey H. Cohen e lbrahim S irkeci , Cultures 01 Migration: the global nature 01

eontemporary mobiUty, Austin, University ofTexas Press, 20lI, p. 4.

5 Luis Fernando Núñez y Roberto Marnez González, "Viaje al Mictlan: una re­ visión crítica sobre el destino de las almas y los ritos funerarios en la fuentes tempra· nas y los contextos arqueológicos del posc1ásico", Anales de Antropolog(a, 43 (2009), P.55 (pp. 51- 68 ). (<http://www.revistas.unam.mx/index.php/antropologia/artic1e/ view/20342>, consultado el 29 de octubre de 2013).

MI!XICO NÓMADA

109

principalmente la descripción del Mictlan del Códex Vaticanus 373 86 , aunque incorpora también elementos de la que Fray

Bemardino de Sahagún hace en Historia general de las cosas de

de la muerte en la cosmovi­

la Nueva España 7 • La concepción

sión náhuatl incide en la novela tanto en los nombres de los personajes como en la organización y concepción misma del relato. La ubicación del Mict1an -debajo de la tierra y hacia al norte, según lo señalado por Alfredo López Austin 8 y Miguel León Portilla 9 - se convierte en la migración a los EUA; el pe­ riplo de cuatro años que inicia cuando «los distintos compo­ nentes del cuerpo se disgregan»Io para arribar a la residencia definitiva y entregarse «a una nueva actividad responsable»lI, se convierte en el proceso de desprendimiento de lo propio, de aquello que le otorga una identidad cultural a Makina, para cumplir con el deber de encontrar al hermano del otro lado y

reunírsele. El viaje que inicia al penetrar la tierra en el capítulo primero -TIalticpac, que Herrera designa como jjr. La Tierra"- y finali­ za con la llegada al último punto antes del Mictlan, Itzmict1án, j'9. El sitio de obsidiana, donde no hay ventanas ni orificios

6 Biblioteca Apost6lica Vaticana, Cockx

Rios"), Graz, Akademische Druk / U. Verlagstalt, 1979.

7 Fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de la Nueva España, T.I,

México, Editorial Pedro Robredo. 1938. Los niveles del primero al cuarto, el sexto y el noveno de Señales reproducen el orden y la traducción del Codex 3738 propuesta por

L6pez Austin en Cuerpo e ideología: Las concepciones de los antiguos mexicanos; en el

quinto. Herrera sitúa el octavo en la relación de de Sahagún; en el séptimo encontra­ mos el octavo nivel de López Austin; finalmente en el octavo de Herrera hallamos el cuarto de la relaci6n del frayle.

8 Alfredo López Austin. Cuerpo e ideolog{a: Las eoncepcwnes de los antiguos mexi·

canos, México, UNAM. 1980.

Vaticanus 3738 ("'Cod.

Vate K,

·Cod.

9 Miguel León Portilla, La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, México. UNAM,

19833. Los niveles primero al quinto, el sexto y el noveno de Señales que precederán al fin del mundo reproducen el orden y la traducción propuesta por L6pez Austin; en el quinto, Herrera sitúa el octavo en la relación de de Sahagún; en el séptimo encontra­ mos el octavo nivel de López Austin; finalmente en el octavo de Herrera hallarnos el

cuarto de la relación del frayle.

10

Alfredo López Austin, Cuerpo e ideología

, cit., p. 361.

II

Ibid., p. 360.

no

IVONNE SANCHEZ BECERRIL

para el mundo". Herrera abstrae la travesía hacia el norte y la convierte en un periplo hacia adentro, un viaje al que «no va más que el corazón»12. Makina emprende el viaje, 4el cruce' hacia el otro lado en una atmósfera atemporal, que permite una lectura tanto alegórica como histórica; transforma así el fenómeno histórico en mítico y lo explora como constante en una visión diacrónica en la que Makina espacialmente trashu­ ma: de la periferia a la Ciudadcita, de la Ciudadcita al Gran Chi­ langa, a la frontera, al 'otro lado', y después a la búsqueda del hermano, la incertidumbre, la muerte. Así, la novela puede leerse tanto en su sustrato mítico-alegó­ rico como en un nivel histórico. En éste último Herrera pone en evidencia lo que afirman Cohen y Sirkeci,

migration is not a solitary process. 1t isn't just about a mover and where he or she goes. Migration is about security and escaping dangerous situations. 1t is about the sending households that are hornes to migrants and about the cornrnunities where those

] We must look beyond the present and

households are found. [

the person to understand the history and sociocultural setting of

the mover I3

Makina no migra porque así lo desea; la madre, Cara, le ha pedido que lleve a su hermano un mensaje; éste ha partido años antes para reclamar una tierra que supuestamente era del pa­ dre. Una cultura de la migración, cultivada, creada y recreada

a través mismo del proceso de migración 14 : el padre, primero;

después el hijo en busca de la herencia del padre; Makina, en búsqueda del hermano. La decisión del viaje no es una decisión solitaria, nace de un consenso familiar y requiere la activación

de las relaciones de toda una comunidad. Lo primero que hace Makina, aún en la Tierra, es ir en busca del Señor Dobleú - TIá­

12 Luis Fernando NÚi'iez y Roberto Martínez González, "Viaje al Mictlán: una revi­

sión crítica

n, dt., p. 55.

13

Jeffrey H. Cohen e Ibrahim Sirkeci, Cultures

ofMigration.

.-, cit., p. 2.

14

Ibíd., p. 4.

MtxlCO NÓMADA

In

loc- del Señor Hache -Huitzilopochtli- y del Señor Q -Quetzal­ cóalt-; al primero para cruzar el río, al segundo para encontrar al hermano y al último para 'volver'. La novela inicia con la afir­ mación de Makina «Estoy muerta» y el capítulo primero es la preparación del cuerpo para-el viaje; finaliza con el cuerpo listo -marcado por las palabras del Señor Q, «Éste es tu corazón»15- y

el primer cruce, la invitación «a perseguir los umbrales»,6.

Herrera reproduce la travesía: la vulnerabilidad del migrante -el acoso, la estafa, el hacinamiento-, el peligro del viaje -el río,

el desierto, la border patrol-, las redes de ayuda y el rechazo -el

insulto, la segregación, la discriminación-o Makina encuentra

al hermano, como lo predijo el Señor Q, después de la desespe­

ración, en el capítulo séptimo, "El lugar donde son comidos los corazones de la gente" - Teyollocualoyan-, en una base militar.

El reconocimiento vacila. El hermano ha suplantado la identi­ dad de un 4gabacho' que en un arranque se enlistó voluntario para la guerra. El hermano ha ido al frente de batalla, conoce

la guerra, es otro: «De súbito tenía dinero y un nombre nuevo, pero no tenía idea de qué hacer, hacia dónde ir, cuál se supone que era el rumbo de la persona con ese nombre»I7. El hermano no ha regresado, primero, por vergüenza, porque sin el terreno se ha quedado 4colgando en el aire', esto es: «Creo que eso les pasa a todos los que vienen, siguió, Ya se nos olvidó

a qué veníamos, pero se nos quedó el reflejo de actuar como si estuviéramos ocultando un propósito»I8. Después, porque tras haber peleado por ellos, quiere averiguar por qué pelean tanto. El hermano es ahora como los que ha observado Makina en su búsqueda, «Son paisanos y son gabachos y cada cosa con una

] Tienen gestos

intensidad rabiosa; con un fervor contenido. [

y gusto que revelan una memoria antiquísima y asombros de

gente nueva» 19 • Son otros.

15

Yuri Herrera, Señales que

16 Ibíd., p. 24.

17 Ib(d., p. 105·

18 IbCd., p. 106.

19 Ibíd., p. 75·

, cit., p. 23·

II2

IVONNE SANCHEZ BECERRIL

Cohen y Sirkeci afirman que «transnational migration brings global economics ideals to rural communities, and the impact ofthese ideas and ideals is not simple. The transnatio­ nal practices can create new stresses and place pressures on the traditional practices that appear unworkable or problema­ tiC»20. El estrés generado por nuevos valores, por las nuevas presiones sociales de la migración ha impelido al hermano primero a la migración -para reclamar el supuesto terreno que les ha dejado el padre-, y después le ha impedido el re­ greso por el fracaso, por una vergüenza producto de las alte­ raciones al sistema de valores de la comunidad de origen. Lo irónico es que esta alteración ha sido creada por el trasiego de migrantes entre origen-destina-origen. Por una cultura de la migración. La novela postula la imposibilidad del regreso: n al lugar de origen, en el que el origen denota tiempo e identidad, no espa­ cio. Makina, aunque hace lo pactado para volver al espacio del que partió en el capítulo final "El sitio de obsidiana, donde no hay ventanas ni orificios para el humo" -Itzmictlán-, no pue­ de hacerlo, pues le entregan unos papeles en que ella es otra. Al descubrir la pérdida de identidad, Makina expresa horror -«Me han desollado»22-, pero también entiende, en la últimas líneas, «que lo que le sucedía no era un cataclismo; lo com­ prendió con todo el cuerpo y toda su memoria, lo comprendió de verdad y finalmente se dijo Estoy lista»23. Makina ha llegado a la región norte, al inframundo, a Mictlan, pero también a esa vida clandestina, subterránea -underground- de los migrantes mexicanos en Estados Unidos.

20 Jeffrey H. Cohen e Ibrarum Sirked, Cultures ofMigration

21 En Cóbraselo caro (2005) Élmer Mendoza de alguna manera también trabaja so­

bre este retorno. reconfiguración del yo y el origen. El protagonista. un estadouniden­

se hijo de migrantes mexicanos, se empeña obsesivamente en la reunir las piedras en que se desmoronó Pedro Páramo, en el final de la novela homónima de Juan Rulfo.

22 Yuri Herrera, Señales que

23

, cit. p. 8.

, cit., p. 123.

Ib(/Úm.

Señales que 23 , cit. p. 8. , cit., p. 123. Ib(/Úm. Deambular MfixICO NÓMADA II3

Deambular

MfixICO NÓMADA

II3

Efectos secundarios es una novela de un argumento abstracto. La voz narrativa, un lector y presentador de libros, se percata de que a su alrededor se ha operado un cambio y que debe revisar con qué pacto de lectura ha de descifrar la realidad, pues ésta se ha plagado de mensajes que reclaman una atención urgente. La migración en ningún momento se tematiza, aunque desde el inicio aparezcan personajes evidentemente migrantes, como la asistente a la presentación de libro que inaugura la novela, una colombiana obligada a emigrar a México por la violencia del narcotráfico. El eje del relato es el planteamiento, y descubrimiento por parte de la voz narrativa, de la manipulación y violencia simbólicas que ha instaurado una realidad nacional regida por el sinsentido, el absurdo. Efectos secundarios problematiza y cuestiona el presente inmediato histórico -el factual de la escritura y de la publicación de la novela- y el ficcional. En la parte final del relato se deja claro que el aumento y normalización de la violencia ha obligado a la población a deambular, a errar. Moverse sin tener una meta precisa, un destino fijado. Cohen y Sirkeci señalan que las motivaciones de la migra­ ción internacional no sólo son motivadas por la inseguridad económica, sino que toma en cuenta también los factores de seguridad e inseguridad cultural y social del lugar de origen 24 . Recientemente, Campos de amapola (2012) de Lolita Bosch, en su intento de explicar el camino recorrido para llegar al profun­ do conflicto social del México actual, rastrea tangencialmente la recomposición y desplazamientos a los que son impelidas las poblaciones por el narcotráfico y el gobierno. Asimismo,

Luis Humberto Crosthwaite en Tijuana: crimen y olvido (2012) problematiza la desaparición de periodistas que trabajan de un lado Yotro de la frontera en la región Tijuana-San Diego, para lo cual pone en relieve la indisoluble, simbiótica, relación

24 Jeffrey H. Cohen. Ibrahim Sirkeci. Cultures ofMigration

,

cit

p. 4·

II4

IVONNE SÁNCHEZ BECERRIL

entre regiones de uno y otro lado de la frontera. Estas novelas son ecos de la transformación de los patrones y motivos de la migración interna. En los periódicos nacionales, el abandono de ciudades o regiones, el desplazamiento de familias y comu· nidades completas en territorio nacional es parte de las notas regulares. En Efectos secundarios, el lector poco a poco identifica una serie de elementos del tipo de violencia que Slavoj Ziiek de­ nomina subjetiva 25 , esto es, aquella que ha roto el nivel cero, la normalidad; sin embargo, en el relato, la violencia atípica parece haberse normalizado y convertido en un nuevo nivel cero, develando un crecimiento desmesurado de la violencia objetiva, tanto sistémica -aquella que se desprende del fun­ cionamiento de nuestros sistemas políticos- como simbóli­ ca -que reside en ellenguaje- 26 Narcomensajes -cuerpos y mantas-, secuestros, corrupción, feminicidios, asesinatos a civiles, nula impartición de justicia, criminalización de civiles e invisibilización de las víctimas se han convertido en comu­ nes y con ello, plantea la voz narrativa, han instalado el non· sense, el absurdo: «El mundo había perdido toda significación pero yo encontraría su lógica. ¿O no es eso leer?»27. Ante el caos que se ha instaurado a su alrededor, el prota­ gonista de Efectos secundarios, que se autodefine a partir de su actividad lectora, se plantea que la experimentación de su rea­ lidad ficcional demanda las mismas habilidades y estrategias que el acto de leer, por lo que decide interpretar la realidad como si ésta fuese un libro. El lector se percata de que, «no necesitaba leer, digamos, a Ionesco, a Copi, a Chesterton, a Macedonio o a Lewis CarroIl, porque en cierta forma estaba le­ yendo a Ionesco, a Copi, a Chesterton, a Macedonio y a Lewis Carroll sin leerlos. Toda la literatura del absurdo. La escritura del nonsense»28. Con el sinsentido establecido, Beltrán alude

25 Slavoj

i ek. Violence. Six Sid~ays Reflexions, New York, Picador. 2008.

26 Ibíd .• pp. 1-2.

27

Rosa Beltrán. Efectos secundarios. cit

p. 6I.

28

Ibid

p. 60.

M~XICO NÓMADA

Jl5

directamente a los casos de los feminicidios de Juárez y Estado de México, al asesinato de Marisela Escobedo en (Chihuahua, 16 de diciembre de 2010), el de Don Alejo Garza Támez (Ciu· dad Victoria, Tamaulipas, 22 noviembre de 2010) y al caso del poeta Javier Sicilia (cuyo hijo fue encontrado asesinado el 28 de marzo de 20n) y las Caravanas del Movimiento por la Paz por él lideradas. El lector, y voz narrativa de Efectos secundarios, se convierte en un detective de lo real, descubre que «Algunas ciudades

] habían pre­

empezaban a vaciarse porque sus moradores, [

ferido dejar atrás sus bienes y aventurarse en otro país o en una ciudad ajena»2 9 y que incluso, la posibilidad misma de la movilidad más elemental se toma problemática, «Me había

costado llegar al sitio en cuestión [el foro de una presentación] debido a un bloqueo de sicarios y policías. No había taxistas

dispuestos a

llevarme»3 0 Conforme avanza la narración, y de

manera proporcional al grado de conciencia dellector-narra­ dor de su realidad, crece para nosotros lectores el grado de sinsentido de ese mundo ficcional y de la dislocación del tex­ to. El México ficcional se propone como: «En la carrera loca

de Alicia en este país de las maravillas, los participantes corren

hacia cualquier parte y no importa a dónde lleguen pues todos

obtendrán su premio: la asfixia, la

La noción de dislocación -en su sentido etimológico, sa­ car, poner fuera de lugar 32 - se impone progresivamente en la novela. Los sujetos que pueblan la diégesis se perturban por la lógica de la realidad ficcional, y la narración va dan­ do cuenta de forma gradual de dicho trastorno. Primero se evidencian las causas: «Lo primero era el miedo, acompaña­

do de sus consecuencias naturales: desconfianza, en el grado menos pernicioso; reacciones paranoides, en el más grave.

tortura, la muerte»3 I

29

30

Ibíd., p. 77.

Ibíd .• p. 79·

31 Ibíd .• p. lIS.

32 Real Academia Española de la Lengua, Diccionario de la Real.Acaáemia Española

de la Lengua, <http:/ ¡Iema.rae.es¡drae¡?val=-dislocar> . consultado el 30 de octubre de 2013).

II6

IVONNE SANCHEZ BECERRIL

Algunos se inclinaban por la indignación. todos por la violen­ cia»}3; después, el impacto en las subjetividades: «Lo terrible es que había empezado a sentir que algo me expulsaba de mi tiempo y mi espacio aun estando en el mismo país y en mi habitación de siempre. En un sentido, todos empezábamos a ser exiliados de nosotros mismos»}4. Para finalmente, plantear la instauración del no-lugar, de la lógica del sinsentido y de la I~ atmósfera de irrealidad, el desplazamiento, la movilidad como síntoma no como fin:

Nadie sabe marchar ni es profesional ni maratonista, pero des­ de que nos asesinaron o nos secuestraron a alguien los que

1no re­

] Con el

alma encogida no queda más que ser nómada perpetu0 3S

aquí vivimos nos hemos vuelto nómadas expertos [ cuerdo cuál fue la última vez que estuve en mi casa [

Hacia el final de la narración, Beltrán también reajusta la perspectiva del lector-narrador, y por ende, la del relato. La novela cambia de foco, de los conflictos de, quien descubri­ mos es una lectora-narradora a los de un 4nosotros' que se va instaurando en la narración: «Hablo de 'nosotros' como si súbitamente me hubieran admitido en una asociación»3 6 Es­ trategia que, valga mencionar, adopta también Lolita Bosch en Campos de amapola, en donde la pregunta que mueve el texto siempre es cómo llegamos a esto. Tras instalar una lógica de la marcha, de la manifestación como representación metafórica de la única posibilidad de existencia, Beltrán hace una última vuelta de tuerca en el relato. Del sinsentido pasa a la irreali­ dad; del no espacio al no tiempo. y para ello, al igual que Yuri Herrera recurre al referente de Pedro Páramo. Andar, marchar, es tanto una manifestación sintomática de la violencia norma­ lizada -objetiva, tanto sistémica como simbólica- como una

33 lbíd., p. 76.

34 lbúl., p. 75.

35 lbíd., p. II7. lbúl., p. 76.

3 6

p. 75. 35 lbíd., p. II7. lbúl., p. 76. 3 6 MÍ!XICO NÓMADA II7 forma simbólica

MÍ!XICO NÓMADA

II7

forma simbólica de reclamo al padre -el gobierno, el Estado-. una ida a buscarlo y al cobrarle caro el olvido. la. novela ter­ mina con la toma de conciencia de que ese está en ese mundo de muertos de Cómala y que «Nos hemos convertido en un rencor vivo»37.

Migraciones simbólicas

En Señales que precederán alfin del mundo, Yuri Herrena asume

una postura compleja; por un lado, pone en escena y reflexio­ na sobre la imbricada problemática social de la migración; por otro, arriesga una suerte de apología del nacimiento de esos elementos identitarios intersticios, que no es hibridez J8 ni transculturación 39 • Elude el fatalismo del cruce de las cultu­ ras, de la migración de las lenguas. pero los plantea como au­ sencias, como apenas vislumbres de un proceso de gestación. Por ejemplo, las apreciaciones que hace Makina -quien habla 41engua', lengua latina y gabacho- sobre el idioma:

y de repente hablan. Hablan una lengua intermedia con la que Makina simpatiza de inmediato porque es como ella: malea­ bIe' deleble, permeable, gozne entre dos semejantes distantes y luego entre otros dos, y luego entre otros dos, nunca exacta­ mente los mismos, un algo que sirve para poner en relación. Más que un punto intermedio entre lo paisano y lo gabacho su lengua es una franja difusa entre lo que desaparece y 10 que no ha nacido. Pero no una hecatombe. Makina no percibe en su lengua ninguna ausencia súbita sino una metamorfosis sagaz, una mudanza en defensa propia. Pueden estar hablando

37 Ibúl., p. 124.

38 Néstor Garáa Clanclini, Culturas hfbridas. Estrategias para entrar y salir de la

modernidad, México, Grijalbo, 1990.

39 Término introducido por Fernando Ortiz en ~Del fenómeno social de la

"transculturación" y de su importancia en Cuba», Contrapunteo cubano dd tabaco y del

azúcar, Caracas, Ayacucho, 1978, pp. 92-97, Ytrabajado más ampliamente por Ángel

Rama en La transculturación narrativa tk Amé'rica Latina, México, Siglo XXI, 1982.

~

n8

IVONNE SANCHEZ BECERRIL

en perfecta lengua latina y sin prevenir a nadie empiezan a

hasta que por descuido

o por clarísima intención de pronto dejan de alternar lenguas y

entonces hablan en esa otra. [

Al usar en una lengua la palabra que sirve para eso en la otra, resuenan los atributos de una y de la otra: si uno dice Dame fuego cuando ellos dicen Dame una luz, ¿Qué no se aprende sobre el fuego, la luz y sobre el acto de dar? No es que sea otra manera de hablar de las cosas: son cosas nuevas. Es el mundo sucediendo nuevamente, advierte Makina: prometiendo otras cosas, significando otras cosas, produciendo objetos distintos. Quién sabe si durarán, quién sabe si sus nombres serán acep­ tados por todos, piensa, pero ahí están, dando guerra 40 •

hablar en perfecta lengua gabacha [

]

]

Al igual que los protagonistas de las otras novelas de Herre­ ra, para Makina la lengua es el material con el que trabaja, su habilidad para utilizarla la define. En el pueblo es una traduc­ tora, mensajera y negociadora; durante su viaje, la apreciación arriba citada no solo revela su dominio de la palabra, sino su capacidad para ver más allá de ella. El asombro que produce en Makina el vislumbre del nacimiento de otra forma de con­ cebir el mundo derivado del roce del inglés y el español, es un eco tanto del acucioso trabajo de Herrera con la prosa de la novela, como de sus reflexiones en tomo a la interacción de dos lenguas. El texto mismo parece también verse afectado por el cruce. Herrera moviliza, para tematizar la migración hacia EUA, tan­ to la cosmovisión náhuatl de la muerte como la tradición lite­ raria nacional 41 ; por un lado la cosmología náhuatl, por otro, el paradigmático viaje al inframundo de Pedro Páramo de Juan Rulfo. El viaje de Juan Preciado en busca de su padre inicia con el encargo de la madre y el descenso del camino, igual que

40 Yuri Herrera, Señaks que

41 Me refiero con tradición literaria nacional a la producción de textos literarios

que emerge a partir de la conformación de México como nación, tras la guerra de independencia a inicios del siglo XIX.

,

cit, pp. 75"76.

MtlXICO NÓMADA

II9

el de Makina, con el encargo de la madre para que busque al hermano. Ambos viajes-relatos inician con los protagonistas muertos simbólicamente, pero no toman conciencia de ello hasta avanzado el periplo. Asimismo, resalta en Señales el tra­ bajo de filigrana con el lenguaje que es ya característico de Herrera; desmenuza el idioma en reflexiones insertas en la novela -como la citada arriba-, se deleita en la acertada se­ lección de vocablos -como en jarchar- y conjuga diferentes registros para construir su estilo. En el caso de Efectos secundarios las migraciones simbólicas de interés son tanto la trasgresión de frontera entre lo factual, lo ficcional y lo ficticio, que ya hemos esbozado en el análisis de los desplazamientos nacionales, como aquella íntima, ope­ rada en la subjetividad de la voz narrativa. El lector-narrador de la novela se asume masculino hasta casi la página So, cuan­ do aparece la primera mención a su problema con asumir el sexo biológico como su género en el discurso. La voz narrativa explicita la influencia de la obra de Virginia Woolf en el recur­ so -«En el principio fue él. Es decir, yo, Orlando»-, aunque podemos distinguir que encierra una connotación más com­ pleja. Efectos secundarios explicita el género como «medio dis­ cursivo/cultural mediante el cual la 'naturaleza sexuada' o 'un sexo natural' se produce y se establece como 'prediscursivo', previo a la cultura, una superficie políticamente neutral sobre la cual actúa la cultura»4 3 Al mismo tiempo se reafirma des­ de la diégesis la centralidad del proceso de lecto-escritura en la construcción del sujeto -las nociones de individualidad 43 ,

42 El énfasis es del original. Judith Butler, El género en disputa. El feminismo y la

subversión de la ilkntidad, México, Paidós I PUEG-UNAM, 2001, p. 40.

43 Eric. A. Havelock seftala que «Cuando el lenguaje se separó visualmente de la

la persona, fuente del lenguaje, adquirió unos contornos

persona que 10 hablaba 1

más nítidos, y nació el concepto de individualidad» (p. 152). La musa aprende a escribir. Reflexiones sobre la oralidad y la escritura desde la antigüedad hasta el presente, Barcelona,

Paidós, 2008.

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120 IVONNE SANCHEZ BECERRIL

intimidad44, continuidad y sentid0 45 -, y se desautomatizan una serie de premisas falogocéntricas del canon literario oc­ cidental. La narradora elude a un conflicto de exclusión derivado de la empatía que desarrolla con los héroes literarios (mas­ culinos) y su naturaleza sexuada (femenina) mediante lo que

ella denomina una especie de 'travestismo literario' cuando afirma que <<Al leer el Quijote, yo era el caballero de la triste figura y no Dulcinea del Toboso; en las Cantigas o en la poesía mística y erótica nunca fui la Virgen parada en su media luna. Era Leopold Bloom, Gregor Samsa, Jekyll y Mr. Hyde y aún

Raskólnikov

»4 6 Efectos secundarios nos obliga a concientizar

este recurso como estrategia medular del texto, pues pone de manifiesto que, como señalan Néstor Braunstein y Frida Saal 47 , el sujeto es siempre una entidad abstracta únicamente aprehensible mediante el soporte del lenguaje, del discurso.

Finalmente, esta adopción de un género u otro, obedece a la realidad social ficcional de la voz narrativa, acorde con la cual, primero «Una mujer nunca es dueña de sí misma hasta antes de los treinta. Por eso esperé a cumplirlos para volverme mujer de forma definitiva, lo que sigo siendo ahora, que tengo

treinta y seis»4 8 ; pero

más importante, que «Ser vista como un

cuerpo, el cuerpo del delito. Como alguien dispuesto a ser en­ juiciado o victimizado por su sexo, alguien que sólo puede ser definido como algo a favor o en contra. Ser mujer en este país

44 MicheIe Petit plantea la centralidad de la lectura en el proceso de establecer un

espacio de intimidad. Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura, México, Fondo de

Cultura Económica. 1999.

45 Jerome Bruner enfatiza que la narración funge como elemento que brinda sen­

tido a la experiencia y continuidad a la identidad de los sujetos. La fábrica de his/:()rias.

Derecho, Literatura, Vida, Buenos Aires, 2003.

46 Rosa Beltrán, Eftctos secundarios, cit

p. 52.

47 Néstor Braunstein y Frida Saal. "El sujeto en el psicoanálisis, el materialismo

histórico y la lingüística", Psiquiatría, Teoría del suje/:(). Psicoanálisis (hacia Lacan).

México, Siglo XXI, 1999, pp. 80-150.

48 Rosa Beltrán. Eftctos secundarios, cit., p. 86.

M~XICO NÓMADA

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es ser una cifra descendente; ser mujer es atroz»49. Lo proble­ mático para este lector-narrador no es su yo femenino subje­ tivo, sino la asunción de la especificidad de su cuerpo cuando éste es vulnerable: «no era el miedo lo que me impedía hablar de mí en femenino, el temor a asumir un cuerpo, en este caso, el cuerpo del delito»5 0 Este 'travestismo literario' según lo de­ nomina la voz narrativa, es a todas luces un desplazamiento simbólico, otro tipo de migración estratégica.

49

IbúJ.• pp. 81-82.

50

lbíd., p. 93.