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Informe sobre “The Staircase”

“Bajo un gobierno que encarcela injustamente,

el lugar del hombre justo es también la cárcel”

Henry David Thoreau, Desobediencia Civil

“The Staircase” es una miniserie documental, en la cual se nos muestra todo el proceso
penal del escritor Michael Peterson quien es acusado de haber asesinado a su esposa en
diciembre de 2001. Ciertamente cuando empecé a ver la serie, sentía que Kathleen había
sido brutalmente asesinada y solo quería que su muerte no pasará impune, sinceramente no
creía que las heridas encontradas en su cabeza fueran producto de una simple caída por las
escaleras, debido a esto, pensaba que su esposo en un ataque de ira había decidido acabar
con su vida. En el arranque del proceso penal parecía claro que Michael era culpable,
primeramente, se había probado la existencia de un caso parecido en el cual Michael era el
principal sospechoso, también se había confirmado su bisexualidad dándole así un motivo
para emprender su violenta acción, además de todo, varios peritos aseguraban que Kathleen
había sido fuertemente golpeada produciendo así su muerte, y que la prueba reina era la
sangre que se hallaba en la pantaloneta de Michael. Entre más avanzaba el proceso, más
crecía mi duda sobre la culpabilidad del señor Peterson, puesto que el juicio, que fue
bastante largo y complicado, se encaminaba a la inocencia del acusado. La defensa supo
desacreditar bastante bien a la fiscalía con el descubrimiento del atizador, el cual se
encontraba perdido desde el inicio del proceso y fue encontrado limpio de sangre, este
objeto, era según la oposición el arma homicida con el que se había cometido el crimen. En
el juicio, pudimos ver un litigio bastante interesante, la fiscalía (representada por Jim
Hardin) y la defensa (efectuada por David Rudolf) realizaron argumentos bastante
pertinentes logrando así una discusión útil para el proceso, a pesar de esto siento que hubo
ocasiones en las cuales la discusión se estancó en detalles no tan relevantes, además creo
que ambas partes, en el alegato final apelaron bastante a la falacia ad misericordiam,
buscando que el jurado tuvieran sentimientos de lastima por sus representados. El proceso
acabó y simplemente queda esperar la resolución de los jurados. Después de unos días de
deliberación, los jurados de manera unánime declararon a Michael Peterson culpable,
decisión que desde mi perspectiva fue errada, puesto que, como lo dejó claro David Rudolf,
había una duda razonable y se saltaron la presunción de inocencia, la defensa como era
lógico presentó una apelación, pero está les fue negada.

Michael fue llevado a la cárcel donde pasó 8 años, hasta que se rebeló que el perito el cual
realizó las pruebas había hecho una falsa declaración y su método utilizado en las pruebas
era bastante cuestionable, debido a esto Rudolf pide un bastante merecido segundo juicio,
petición que el juez acepta. La manera en que fue llevado el primer proceso es simplemente
injusta, puesto que al sospechoso se le violó su derecho fundamental al debido proceso, con
la presentación de pruebas falsas por parte de la fiscalía y prácticamente lo que se hizo fue
buscar incriminarlo.

A punto de ir a un segundo juicio, Michael decidió acabar el proceso de una vez por todas,
a través de la declaración Alford, que decidió hacer por una lógica sospecha hacia el
sistema judicial, esta desconfianza es debido a todas las irregularidades que se presentaron
en su caso,

Sinceramente, algo que me llamó mucho la atención de este caso, fue que pese a invertir
más de un millón de dólares en una defensa para intentar probar su inocencia, no se puede
decir que Michael fue el ganador. Eduardo Galeano una vez dijo “La justicia es como las
serpientes, solo muerden a los descalzos”, yo después de ver casos así mejor diría “La
justicia es como la serpiente, muerden más duro a los descalzos”, queda sumamente claro,
que así se tenga la posibilidad de pagar todo un equipo para respaldarse, esto no asegura de
que se haga justicia.

Para acabar, simplemente quiero agregar que solo Michael y Kathleen saben lo que ocurrió
esa fatídica noche, por tanto, tenemos que limitarnos a confiar en él y creer que es inocente.