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Texto. 200 Años de La Autonomía Provincial

1) El documento describe la tensión histórica entre el centralismo porteño y la autonomía de las provincias argentinas como Santiago del Estero. Santiago del Estero declaró su autonomía el 27 de abril de 1820 y desde entonces ha defendido sus intereses frente al poder central. 2) En los años posteriores a 1820, las provincias como Santiago del Estero administraron sus propios recursos y establecieron sus propias instituciones y leyes, aunque enfrentaron resistencia de las élites porteñas. 3) A lo largo de la

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Texto. 200 Años de La Autonomía Provincial

1) El documento describe la tensión histórica entre el centralismo porteño y la autonomía de las provincias argentinas como Santiago del Estero. Santiago del Estero declaró su autonomía el 27 de abril de 1820 y desde entonces ha defendido sus intereses frente al poder central. 2) En los años posteriores a 1820, las provincias como Santiago del Estero administraron sus propios recursos y establecieron sus propias instituciones y leyes, aunque enfrentaron resistencia de las élites porteñas. 3) A lo largo de la

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Honorable Cámara de Diputados – Provincia de Santiago del Estero.

200 AÑOS DE AUTONOMIA PROVINCIAL

INTRODUCCIÓN

El Bicentenario de la Autonomía de Santiago del Estero se presenta como un momento


propicio para repensar los procesos históricos de la provincia. Un temprano movimiento
social que manifestó su voluntad de autodeterminación y resistencia a un poder central
que la eclipsara. Centralismo que construyó un pensamiento unidireccional sobre la
historia política de los pueblos.
Autonomía provincial con ya 200 años, siempre bajo la tensión de dos modelos de país,
y en continua construcción de un sistema político federal inclusivo.
«Todos los santiagueños somos partes y actores de la Nueva Autonomía. En esta idea
nos hemos fijado algunos objetivos. Los hemos llamado Metas del Bicentenario y tienen
como ejes transversales el desarrollo sostenible, la ciencia, la tecnología, la innovación
y la modernización del estado» (cf. Discurso de apertura en el inicio de los 200 años de
la Autonomía Provincial. Gerardo Zamora, Gobernador).

1. Antinomia Central: AUTONOMÍAS VS CENTRALISMO


Esta antinomia tiene su origen en el lugar hegemónico otorgado al centralismo de
Buenos Aires como capital virreinal. Un acontecimiento de gran magnitud política hacia
1820 que entró en crisis con la emergencia de los movimientos autonomistas
provinciales. Momento cabal que puso en cuestión la hegemonía porteña, sin llegar a
derribarla definitivamente. Centralismo con intereses económicos que gravitó
fuertemente en el dibujo político y en una forma cultural.
Como contrapartida, se dio unas incipientes “autodeterminaciones locales-regionales”
que fueron abriéndose paso; no sin tensiones, con avances y retrocesos. Estados
autónomos con un fuerte espíritu federal en pos de un proyecto de país más equitativo.
Procesos revolucionarios que, particularmente, se cristalizó el 27 de abril de 1820 en
Santiago del Estero con la declaración de su Autonomía Provincial.
Observaciones: En estos últimos años se visibilizó la defensa activa de los intereses
provinciales frente a trabas del gobierno central. El embargo de fondos de la provincia,
la quita de IVA y Ganancias que atentaba al presupuesto y el rescate del fondo
compensador docente son unos de los tantos ejemplos de esta antinomia central.
Situaciones actuales restablecidas que favorecen a la autonomía santiagueña.
«Hoy nuevamente me toca dar este mensaje como Gobernador de la Provincia. Gestión
que es la continuidad de un proyecto político provincial que iniciáramos allá por el
2005, pero que también implica hacerlo hoy con fuerzas renovadas. Avanzar
convocando a todos, hacia lo que debe seguir siendo el objetivo fundamental de nuestra
Patria Chica: crecer y progresar con Paz Social. Deseo ratificar, desde mis convicciones
políticas, que las acciones a desarrollar tendrán siempre como prioridad excluyente los
intereses de nuestra provincia. (cf. Discurso del Sr. Gobernador de Santiago del Estero.
Dr. Gerardo Zamora, ante la Legislatura Provincial en un nuevo aniversario de la
Autonomía Provincial. Abril 2018).

2. El momento de las provincias vs el tiempo de la anarquía


Convalidar lo local y lo propio fue la misión de los caudillos provinciales ante un
centralismo auto-designado como símbolo de la unidad nacional. Lejos de ser un tiempo
crítico y anárquico por la disolución del gobierno directorial (1820), las provincias lo
visualizaron como “su momento”. Delimitaron su territorio, establecieron aduanas,
leyes, instituciones, acuñaron su propia moneda, se identificaron con su líder y
asociaron a él su propia existencia.
Duro fue el camino transitado y logrado hacia un federalismo signado por cruentas
luchas civiles. En tanto, las miradas liberales mantuvieron la noción de anarquismo para
el interior y la asociaron con los caudillos federales estigmatizándolos como barbaros.
Juan Felipe Ibarra y otros norteños tuvieron que vérselas con dicho mote.
Observaciones: Cabe notar la capacidad de administrar los recursos del estado
provincial; sin endeudamiento y sin hipotecar los intereses del pueblo santiagueño, aún
en tiempos nacionales difíciles.
En una visión de provincia autosustentable se despliegan políticas de avances
económicos donde se articula estado y sectores privados. Las inversiones del comercio e
industrias junto a la promoción del capital humano y social santiagueño son elementos
que delinean una nueva matriz económica.
«Sin dejar de mirar hacia el mediano y largo plazo, para que Santiago del Estero se
transforme definitivamente en una Provincia autosustentable, se requiere el crecimiento
de la actividad primaria, de las pequeñas y medianas empresas, de la industria, el
comercio, el turismo, y de todas las actividades que permitan un desarrollo social,
educativo y cultural para todos los santiagueños». (Gerardo Zamora, Gobernador).

3. Desarrollo regional vs economicismo centralista


Desde los tiempos coloniales, Santiago del Estero fue el centro de la actividad
económica en el norte. Los obrajes textiles y el comercio mular dinamizaron los
intercambios con el corredor del Alto Perú.
Sin embargo, el énfasis dado al comercio portuario complicó gravemente estas
economías regionales al importar productos industriales desde Europa, sumados a un
Buenos Aires que se apropia de las rentas aduaneras del puerto. Con tamaña crisis, los
gobernantes de entonces encontraron el modo de evitar levantamientos internos a través
de prebendas económicas que no buscaban el desarrollo de las provincias sino solo
mantener la estabilidad política.
Por otro lado, la llegada del ferrocarril a nuestras tierras hacia 1860, registro un cambio
aunque no mejoró la situación. Contrariamente, “el tren de los ingleses” debilitó los
intentos de industrias locales: la vitivinícola y la azucarera. Sólo quedaba para Santiago
del Estero la deforestación masiva y a la explotación del hachero en los obrajes.
Años más recientes, la Corporación del Rio Dulce (1966) con el desarrollo de la
actividad agropecuaria generó una esperanza. Las fábricas se concentrarían en
diferentes zonas de regadío y con un parque industrial dispuesto para este
emprendimiento (1973).
Contradictoriamente, la política del último gobierno de facto – 1976 - sumergió al país
en una economía nuevamente dependiente de los precios internacionales con la
concentración del capital por parte de la patria contratista.
Situaciones que fueron nutriendo el concepto económico neo-liberal de “provincias
inviables” en el interior del país.
Observaciones: Días atrás, los mandatarios de las provincias del Chaco, Santa Fe, junto
con el gobernador de Santiago del Estero firmaron convenios para el ordenamiento y
funcionamiento de las cuencas hídricas y de salud. Un modo de gestión que sugiere la
implementación de estrategias sobre políticas públicas regionales.
Santiago del Estero sigue teniendo un crecimiento exponencial en materia turística. Su
pujante desarrollo en la provincia conforma otra línea de opción estatal para el
desarrollo económico.
«Si hubiéramos aceptado el argumento de “nada se puede hacer” propio de una visión
centralista porteña sostenida casi por dos siglos, estaríamos condenados a
empobrecernos más aún y a no tener futuro» (Gerardo Zamora, Gobernador).

4. Ciudadanía intercultural vs los mitos fundantes de la nación


Guiados por la frase de Alberdi: “Gobernar es poblar”, una elite intelectual urbana y
europeizante creyó dotar a la nación de actores sociales y valores moralmente elevados.
Se trataba de fomentar la inmigración anglosajona menospreciando lo autóctono.
Desestimados como dignos de integrar el Estado en formación, el indio y el gaucho
fueron marginados por representar lo salvaje y lo bárbaro, el pillaje y la montonera
frente a la civilidad y el progreso. Iniciativa que borraba deliberadamente cualquier
expresión anterior y del interior.
En ese sentido, los sectores liberales conservadores que regían los destinos del país
sostenían un origen de nación “trasplantada”. El puerto fue la mirada que primó desde
los ámbitos políticos e instaló en la mentalidad de la época que lo urbano portuario es lo
adelantado y lo rural interior es el fijismo y atraso.
Las provincias del norte, especialmente Santiago del Estero, mantenían poblaciones de
antaño. Un número reducido de españoles y criollos, una población mayor de aborigen y
cierto número de habitantes de raza negra. Mixtura raciales que entrelazaban
costumbres ancestrales con otras impuestas por la colonización española, especialmente
en la cuestión religiosa.
De esa amalgama cultural surgió la idiosincrasia santiagueña. Una realidad de provincia
que siempre estuvo “des-encontrada” con la hegemónica cultura porteña que
conformaba y sostenía constantemente el mito de una Argentina blanca, católica y
europea.
Además, las últimas corrientes inmigratorias trajeron a los sirios, libaneses, judíos y
otros habitantes del sur de Europa, África y Asia. Todos ellos enriqueciendo el proceso
de identidad cívico-cultural en Santiago del Estero.
Observaciones: El trabajo de la reconstrucción identitaria permitió desde las políticas y
obras públicas la visibilización de pueblos originarios como el Tonocotés y también el
reconocimiento de la comunidad afro-descendiente de San Félix.
Además, el resguardo de las devociones religiosas: Mailín, Huachana, San Esteban, el
camino real jesuítico y la promoción de diversas expresiones folclóricas marcan un
estilo de quehacer socio-popular santiagueño.
La presencia de la Beata María Antonia Paz y Figueroa, interpretada además como
mujer militante de esperanza activa, inspira a la creación de nuevas políticas de
inclusión.
El Observatorio Provincial contra la Trata de Personas, “Mama Antula” es un signo de
ello. También los encuentros habituales con grupos religiosos, movimientos espirituales
y organizaciones sociales son espacios inclusivos hacia el sostenimiento de la Paz
Social.
«En ese sentido, y con mucha humildad, los santiagueños estamos demostrando que
tenemos el derecho a desarrollarnos y a sentirnos orgullosos de lo que podemos lograr
con nuestro propio esfuerzo y decisión». (Gerardo Zamora, Gobernador).

5. Construcción popular participativa vs. Civismo restringido


La construcción de la ciudadanía santiagueña fue un largo proceso que tuvo sus
primeras manifestaciones en los albores de la revolución de mayo. Sectores populares
que lentamente fueron abrazando ideas igualitarias y de soberanía popular. Estos
comenzaron, a diseñar un perfil político de participación difícil de acallar, tras los
intentos autonomistas de Juan Francisco Borges (1815 -1816).
Desde ese espacio de participación militar, dichos sectores se sintieron partícipes
necesarios de actuación política. Así lo demandaron años más tarde constituyéndose en
los defensores y en el brazo armado del nuevo orden autonomista liderado por Juan
Felipe Ibarra (1851).
Con la instauración del Estado Provincial (1856), bajo los principios programáticos del
liberalismo, se procuró otorgar al ciudadano derechos individuales, garantistas del
sistema representativo. Un voto del pueblo cantado y ambiguo; siempre fiel a su líder,
pero con un modo nuevo de militancia. Ahora desde un sistema de representatividad.
Tiempos más recientes, el voto popular tuvo su lugar privilegiado con los gobiernos
radicales (1920 - 1943) y peronistas (1946 - 1952). Con el primero emergió la clase
media urbana-inmigrante y con el segundo se visibilizó una mayoría popular.
A pesar de ello, las militancias locales y regionales tuvieron que transitar por un
zigzagueante siglo XX, marcado con intervenciones federales impuestas sea por golpes
militares o gobiernos nacionales.
Otro gran momento argentino de construcción cívica fue la restauración de la
democracia (1983). "Con la democracia se come, se cura y se educa". (Raúl Alfonsín).
Tiempos más recientes, se marcó otro hito: el empoderamiento popular y la
participación ciudadana que tuvieron la tutela y gestión los gobiernos peronistas de
Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.
Observaciones: Las Mesas de Diálogo y Consenso son los espacios institucionales de
participación democrática puestas en marcha. Una política pública de estado
consolidada y vigente donde protagonizan sindicatos, organizaciones sociales,
cooperativas y organismos no gubernamentales.
«Cuando les digan desde cualquier sector de la anti-política por más poderoso que sea o
que se sienta, que la política está denigrada, que la política de por sí es un espacio que
está condenado, que nada sirve, queridos militantes y queridos santiagueños,
contestemos con más política porque es lo único que va a hacer que tengamos un futuro
mejor para todos”. (Gerardo Zamora, Gobernador).

6. Justicia Social distributiva vs Monopolios socioeconómicos


La justicia social implicó una mirada distributiva del bien público común. Juan F. Ibarra
utilizó ya este término en una carta durante su gobierno.
Desde finales del siglo XIX y durante el XX, parte importante del patrimonio provincial
como tierras y bosques fueron a parar a manos de capitales extranjeros u oligarquías
nacionales, dejando nefastas consecuencias a las provincias.
Los gobiernos populares, fueron la contrapartida implementando políticas tendientes a
la defensa de los más pobres y vulnerables, utilizando recursos públicos para lograr una
sociedad no solo equitativa sino distributiva, no solo individual en el fruto de los bienes
sino social y solidaria.
Observaciones: El programa de viviendas sociales tiene como destinatarias a familias
santiagueñas socialmente vulnerables. Idea de la ex Gobernadora Claudia Ledesma de
Zamora: “invertir lo que sea necesario hasta que no quede ningún rancho o vivienda
precaria en nuestra provincia”. (Cf. Gerardo Zamora, Gobernador).
Además, la gestión social de numerosos comisionados e intendentes municipales
diseminados en el interior santiagueño y el bono provincial como medida paliativa
contra cíclica muestran un gobierno presente en la geo-política local.
Las dinámicas deportivas para el desarrollo social de juventudes y recientemente la
facultad de ciencias médicas son ejemplos cabales de políticas públicas que favorecen
estructural e institucionalmente a los santiagueños.
«Una Nueva Autonomía capaz de romper de una vez por todas el piso estructural de
pobreza y desempleo que han limitado estos dos siglos - al igual que a toda la región - el
crecimiento de nuestro Santiago del Estero. Por ello, el compromiso social de un estado
posmoderno exige mejorar las tasas de empleo, el acceso a la educación superior y a un
sistema de salud funcional. Como un modelo político menos individualista que
conjugue la competitividad económica con la solidaridad social y la protección del
medio ambiente». (Cf. Discurso de apertura en el inicio de los 200 años de la
Autonomía Provincial. Gerardo Zamora, Gobernador).

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