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I Corrección de Errores Morfosintácticos

Este documento trata sobre varios errores morfosintácticos comunes en español. En particular, habla sobre el uso indebido de los pronombres "lo", "la", "le", "los", "las" y "les", conocido como leísmo, laísmo y loísmo. También explica los errores dequeísmo y queísmo que ocurren cuando se usa de manera incorrecta las preposiciones "de" y "que". Por último, analiza otros errores como el uso inadecuado de palabras como "inclusive", "a nivel de", y locuciones como "de
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I Corrección de Errores Morfosintácticos

Este documento trata sobre varios errores morfosintácticos comunes en español. En particular, habla sobre el uso indebido de los pronombres "lo", "la", "le", "los", "las" y "les", conocido como leísmo, laísmo y loísmo. También explica los errores dequeísmo y queísmo que ocurren cuando se usa de manera incorrecta las preposiciones "de" y "que". Por último, analiza otros errores como el uso inadecuado de palabras como "inclusive", "a nivel de", y locuciones como "de
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II ERRORES

MORFOSINTÁCTICOS
Sustantivo
Adjetivo
Artículo

EL USO DEL ADVERBIO
"INCLUSIVE"
• Adverbio que propia y originariamente significa,
pospuesto a un sustantivo, ‘incluyendo entre lo
considerado lo que designa dicho sustantivo’.
– En Olivos cursé hasta tercer año inclusive
• Al ser adverbio carece de plural, por lo que es
incorrecto hacerlo concordar en número con el
sustantivo al que se refiere, como en el
siguiente ejemplo:
– "...entre los días 4 y 8, ambos inclusives, podrá ..."
• Lo correcto sería escribir:
– "...entre los días 4 y 8, ambos inclusive,,.. "
• Posteriormente comenzó a emplearse
también con el mismo valor de adición
enfática que el adverbio incluso, uso que
no cabe rechazar, pues tiene ya tradición
en nuestro idioma y se documenta en
escritores de prestigio:
– «En otros tiempos, el coeficiente social de
cada hombre era cosa inequívoca que
adquiría, inclusive, plástica evidencia en el
uniforme adscrito a cada clase y oficio»
(Ortega Diálogo [Esp. 1924]).
A nivel de
• A nivel de se emplea para indicar altura tanto
en su sentido estricto como figurado, en
referencia a la categoría o al rango. Siempre
que se mantenga la idea de categoría, es
admisible su empleo.
• Por tanto, es incorrecto el uso siempre que
tenga el sentido de con respecto a, en el
ámbito de, entre o, simplemente, en (DPD).
– A nivel de* Secretaría general…
– En la Secretaría general…
– Esta decisión ha sido tomada a nivel de
vicerrectores.
– Esta decisión ha sido tomada por los
vicerrectores.
EL LEÍSMO, EL LOÍSMO Y EL
LAÍSMO
• En relación con el uso de las formas átonas del
pronombre personal de tercera persona "lo", “la" y "le", y
sus plurales “los", “las" y "les", la Academia Española,
teniendo en cuenta la etimología y la práctica diaria,
recomienda la siguiente norma general de uso:
– Lo: para el complemento directo masculino.
– La: para el complemento directo femenino.
– Le: para el complemento indirecto de ambos géneros y también
para el complemento directo masculino de persona.
– Los: para el complemento directo masculino plural.
– Las: para el complemento directo femenino plural.
– Les: para el complemento indirecto de ambos géneros y también
para el complemento directo masculino plural de persona.
• Hay loísmo cuando se emplea lo/los para
el complemento indirecto masculino en
lugar de le/les:
– Al ciudadano siempre lo ayudo a rellenar la
solicitud.
– A los vecinos los concedimos varias
subvenciones.
• Hay laísmo cuando se usan los
pronombres "la" o "las" como
complementos indirectos femeninos en
lugar de los pronombres personales "le" o
"les" que sería lo correcto.
• El laísmo es frecuente en la lengua
hablada familiar de determinadas zonas
españolas, pero es inadmisible en el
lenguaje administrativo:
– "La gusta que la llame".
– "A todas las partes interesadas las envié la
resolución ".
• Hay leísmo cuando empleamos los pronombres
"le" o "les" como complementos directos de
ambos géneros, en lugar de "lo" y "los" para el
masculino y "la" y "las" para el femenino.
• Es error cuando el pronombre se refiere a un
nombre femenino de persona o cosa y a un
nombre masculino de cosa, pero está admitido
cuando se refiere a un nombre masculino de
persona.
– "Los caballos les vi en Sanlucar de Barrameda".
– "El recurso le presentó hace quince días".
– “Le vi hace unos días en Marruecos”.
• No están admitidos, en cualquier forma, el
laísmo y el loísmo. El leísmo sólo se admite
cuando se refiere a nombre masculino de
persona como complemento directo:
– "No creo que ganara. Nunca le vi entrenar".

• Está generalizado el llamado "leísmo de


cortesía“:
– Se trata del uso de le o les en función de
complemento directo cuando el referente es un
interlocutor al que se trata de "usted", ya sea hombre
o mujer, especialmente en fórmulas fijas de saludo o
despedida
• Le saluda atentamente y similares.
Dequeísmo
• Es el uso indebido de la preposición de
delante de la conjunción que cuando la
preposición no viene exigida por ninguna
palabra del enunciado.
Se incurre en dequeísmo en los
siguientes casos:
1. Cuando se antepone la preposición de a
una oración subordinada sustantiva de
sujeto.
• El sujeto de una oración nunca va
precedido de preposición.
– Me alegra de que seáis felices.
– Es seguro de que nos quiere.
– Le preocupa de que aún no hayas llegado.
– Es posible de que nieve mañana.
• Algunos de estos verbos, cuando se usan
en forma pronominal (alegrarse,
preocuparse, etc.), sí exigen un
complemento precedido de la preposición
de.
– Me alegro de que seáis felices, y no Me
alegro que seáis felices;
– Me preocupo de que no os falte nada, y no
Me preocupo que no os falte nada.
2. Cuando se antepone la preposición de a una
oración subordinada sustantiva de complemento
directo.
• El complemento directo nunca va precedido de
la preposición de
• Esto ocurre, sobre todo, con verbos de
«pensamiento» (pensar, opinar, creer,
considerar, etc.), de «habla» (decir, comunicar,
exponer, etc.), de «temor» (temer, etc.) y de
«percepción» (ver, oír, etc.).
– Pienso de que conseguiremos ganar el campeonato.
– Me dijeron de que se iban a cambiar de casa.
– Temo de que no llegues a tiempo.
– He oído de que te casas.
3. Cuando se antepone la preposición de
a una oración subordinada que ejerce
funciones de atributo en oraciones
copulativas con el verbo ser.
• Este complemento, por lo general, no va
precedido de preposición.
– Mi intención es de que participemos todos.
4 Cuando se inserta la preposición de en
locuciones conjuntivas que no la llevan:
– A no ser de que (correcto: a no ser que).
– A medida de que (correcto: a medida que).
– Una vez de que (correcto: una vez que).
5. Cuando se usa la preposición de en lugar
de la que realmente exige el verbo:
– Insistieron de que fuéramos con ellos
(correcto: Insistieron en que fuéramos con
ellos).
– Me fijé de que llevaba corbata (correcto: Me
fijé en que llevaba corbata).
6. Los verbos advertir, avisar, cuidar, dudar
e informar, en sus acepciones más
comunes, pueden construirse de dos
formas:
– advertir [algo] a alguien y advertir de algo [a
alguien];
– avisar [algo] a alguien y avisar de algo [a
alguien];
– cuidar [algo o a alguien] y cuidar de algo o
alguien;
– dudar [algo] y dudar de algo;
– informar [algo] a alguien (en América) e
informar de algo [a alguien] (en España).
• TRUCO: Para determinar si debe emplearse la
secuencia de «preposición + que», o simplemente que,
es el de transformar el enunciado dudoso en
interrogativo.
• Si la pregunta debe ir encabezada por la preposición,
esta ha de mantenerse en la modalidad enunciativa. Si
la pregunta no lleva preposición, tampoco ha de usarse
esta en la modalidad enunciativa:
– ¿De qué se preocupa? (Se preocupa de que...);
– ¿Qué le preocupa? (Le preocupa que...);
– ¿De qué está seguro? (Está seguro de que...);
– ¿Qué opina? (Opina que...);
– ¿En qué insistió el instructor? (Insistió en que...);
– ¿Qué dudó o de qué dudó el testigo? (Dudó que... o dudó de
que...);
– ¿Qué informó [Am.] o de qué informó [Esp.] el comité? (Informó
que... [Am.] o informó de que... [Esp.]).
Queísmo

• Es la supresión indebida de una


preposición (generalmente de) delante de
la conjunción que, cuando la preposición
viene exigida por alguna palabra del
enunciado.
No debe suprimirse la preposición en los casos siguientes:
1. Con verbos pronominales que se construyen con un complemento
de régimen:
– acordarse de algo, alegrarse de algo, arrepentirse de algo, fijarse en
algo, olvidarse de algo, preocuparse de o por algo, etc.: Me alegro de
que hayáis venido (no Me alegro que hayáis venido); Me olvidé de que
tenía que llamarte (no Me olvidé que tenía que llamarte); Te
preocupaste de o por que no pasáramos calamidades (no Te
preocupaste que no pasáramos calamidades); Se acordaba de que en
esa casa había vivido un amigo suyo (no Se acordaba que en esa casa
había vivido un amigo suyo); Me fijé en que tenía manchas en la cara
(no Me fijé que tenía manchas en la cara); No me acordé de que era tu
cumpleaños (no No me acordé que era tu cumpleaños).
• Algunos de estos verbos, cuando se usan en forma no pronominal,
se construyen sin preposición, pues, en ese caso, la oración
subordinada ejerce de sujeto o de complemento directo:
– Me alegró que vinieras (no Me alegró de que vinieras); Olvidé que
tenía que ir al dentista (no Olvidé de que tenía que ir al dentista).
2. Con verbos no pronominales que se
construyen con un complemento de
régimen:
– convencer de algo, insistir en algo, tratar de
algo (en el sentido de ‘procurarlo, intentarlo’),
etc.: Lo convencí de que escribiera el artículo
(no Lo convencí que escribiera el artículo);
Insistió en que nos quedáramos a cenar (no
Insistió que nos quedáramos a cenar); Trato
de que estéis a gusto (no Trato que estéis a
gusto).
3. Con sustantivos que llevan complementos
preposicionales:
– Iré con la condición de que vayáis a recogerme (no
Iré con la condición que vayáis a recogerme); Tengo
ganas de que llueva (no Tengo ganas que llueva);
Ardo en deseos de que vengas a verme (no Ardo en
deseos que vengas a verme).

4. Con adjetivos que llevan complementos


preposicionales:
– Estamos seguros de que acertaremos (no Estamos
seguros que acertaremos); Estoy convencido de que
llegarás lejos (no Estoy convencido que llegarás
lejos).
5. En locuciones como a pesar de que (no a
pesar que), a fin de que (no a fin que), a
condición de que (no a condición que), en
caso de que (no en caso que), etc.

6. En la construcción hasta el punto de que


(no hasta el punto que).
7. En las locuciones verbales:
• caber, o haber, duda de algo, caer en la cuenta
de algo, darse cuenta de algo:
– No cabe duda de que es un gran escritor (no No cabe
duda que es un gran escritor); Pronto cayó en la
cuenta de que estaba solo (no Pronto cayó en la
cuenta que estaba solo); Nos dimos cuenta de que
era tarde (no Nos dimos cuenta que era tarde).
• No deben confundirse las locuciones caer en la
cuenta, darse cuenta, que exigen de, con tener
en cuenta, que no exige la preposición:
– No tiene en cuenta que nos esforzamos (no No tiene
en cuenta de que nos esforzamos).
8. Los verbos advertir, avisar, cuidar, dudar
e informar en sus acepciones más
comunes, pueden construirse de dos
formas:
– advertir [algo] a alguien y advertir de algo [a
alguien]; avisar [algo] a alguien y avisar de
algo [a alguien]; cuidar [algo o a alguien] y
cuidar de algo o alguien; dudar [algo] y dudar
de algo; informar [algo] a alguien (en
América) e informar de algo [a alguien] (en
España).
LA DISCORDANCIA ENTRE
ELEMENTOS DE LA ORACIÓN
• Es necesario estar muy atento al género y al
número del sustantivo, porque en función de
ellos, se construirán el número del verbo y el
género y número del adjetivo y del artículo.
• Cuando esto no se tiene en cuenta, cosa muy
habitual en el lenguaje administrativo, se
produce la discordancia entre los elementos de
la oración por falta de correspondencia entre
ellos.
Algunas consideraciones
• En la coordinación de varios sustantivos de distinto
género y número, los adjetivos adoptarán la forma
masculina y plural.
– La solicitud y el expediente están correctos.
• El sustantivo colectivo (comisión, empresa, junta,
equipo, jurado, etc.) es singular, por lo que el adjetivo o
verbo concordante debe respetar dicha forma.
– La mayoría votó a favor de la propuesta formulada por el
Presidente.
• No obstante, cuando el sustantivo colectivo esté
especificado, de alguna forma, en plural, indicando las
personas o cosas de que consta, puede utilizarse la
concordancia en plural.
– “La mayoría de los Consejeros asistentes votaron (o votó) a
favor de la propuesta formulada por el Presidente.“
• Cuando dos sustantivos en singular van unidos
por "y"' el verbo va en plural:
– "Araceli y Antonio están en Badajoz."
• Pero si los nombres unidos por "y" forman para
el hablante una unidad, el verbo puede ir en
singular:
– "La compra y venta de esas viviendas está
subvencionada."
• Cuando dos sustantivos van unidos por "como",
"así como", "tanto como" o "junto con", la
concordancia puede ser en singular o en plural.
– "La Ley de Sociedades Anónimas, así como el
Reglamento del Registro Mercantil, establece (o
establecen) un sistema..."
• Debe recordarse también que el verbo
"haber" es unipersonal, por lo que no cabe
concordarlo con el sustantivo que lo
acompañe.
– "Hubo (no hubieron) varios intentos de
reforma legislativa...".
– “Había (no habían) cinco personas en la
reunión”.
Hipérbaton
• Inversión del orden regular que
habitualmente tienen las palabras en la
oración.
• Debe evitarse en el lenguaje
administrativo:
– "El reintegro puede usted ingresarlo en...”.
– "Usted puede ingresar el reintegro en...”.
EL INFINITIVO
• En el lenguaje administrativo es muy común el uso del infinitivo con valor
imperativo, cuando es más correcto el uso del presente de subjuntivo, o el
propio imperativo.
– Ejemplos:
• "Señalar con una cruz".
• "No rellenar este apartado".
• "No doblar".
– Lo correcto sería:
• "Señale con una cruz".
• "No rellene ese apartado".
• "No doble"
• Asimismo, se abusa de la forma francesa "A+infínitivo" que debe ser
sustituida por formas más propias.
– Ejemplos:
– "A rellenar por los interesados".
– "A subvencionar con 350 euros".
– "A remitir a la Delegación".
• Lo correcto sería:
– "Rellene los espacios marcados".
– "Subvenciónese con 350 euros".
– "Remítase a la Delegación".
LOS USOS INCORRECTOS DEL
GERUNDIO
1. El gerundio con valor de adjetivo especificativo cuando se refiere a personas y cosas
siempre que indique acciones o cualidades durativas (simultáneas):
Ej. Detuvieron a un camión transportando joyas.

En cambio, sí se aceptan frases hechas como clavo ardiendo o agua hirviendo o cuando
el gerundio se refiere al sujeto y equivale a un proposición subordinada entonces sí
se acepta:
Ej. Los niños, jugando en le patio, rompieron un cristal.

Resolución de 8 de enero de 1996, publicando las subvenciones


concedidas....".

"Resolución de 8 de enero de 1996, por la que se hacen públicas las


subvenciones...",

2. Cuando se indica un estado permanente:


Ej. Se busca ingeniero teniendo dos años de experiencia.

3. No es recomendable la ambigüedad:
Ej. He visto a tu padre paseando.
EL PARTICIPIO PRESENTE
• El participio presente también debe ser
utilizado con comedimiento
– "...antecedentes obrantes...".
– "...antecedentes que obran...”.
• Sin embargo, muchos participios se han
sustantivado, y su uso, aunque debe ser
evitado en la medida de lo posible por
arcaico, se considera correcto:
– "el abajo firmante", "el declarante".
LA VOZ ACTIVA, LA VOZ PASIVA Y LA VOZ PASIVA
REFLEJA
• Abuso de la voz pasiva en el lenguaje administrativo,
cuando es más natural la voz activa.
• Además, la lengua española tiene la formula más
sencilla de la pasiva refleja, "se + verbo activo", que
reduce su artificialidad.
• Así por orden de incorrección sería:
– Voz pasiva:
• "Las actuaciones de los interesados habrán de comunicarse a la
Delegación“.
– Voz pasiva refleja:
• "Las actuaciones de los interesados se comunicarán a la
Delegación“.
– Voz activa:
• "Los interesados comunicarán las actuaciones a la Delegación“.
A + INFINITIVO
Temas a tratar, problemas a resolver, etc.
• Estas estructuras sintácticas son calcos del francés y su
empleo en español comenzó a propagarse en el
segundo tercio del siglo XIX.
• En el ámbito de la economía están ya consolidadas
expresiones como:
– cantidad a ingresar, cantidad a deducir, que permiten, incluso, la
omisión del sustantivo: A ingresar: 25 euros.
• Son frecuentes en el terreno administrativo y periodístico
expresiones idénticas a las anteriores
• Estas construcciones resultan más breves que las
tradicionales españolas:
– problemas que hay que resolver, ejemplo que se debe seguir,
etc.

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