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PERSONAJES

Principales
 Doña Bárbara: Representa la barbaridad del llano, es todo lo contrario a Santos
Luzardo; ella es arbitraria, violenta, astuta y caprichosa.
 Santos Luzardo: Representa la civilización y el progreso.
 Marisela: Representa la buena materia prima que la civilización puede moldear

Secundarios
 Lorenzo Barquero: Joven con mucho futuro por delante, que al morir su padre se
ve obligado a regresar al llano en donde su voluntad es destruida por la desgracia y el
vicio.
 Juan Primito: Representa la superstición y la creencia pagana de los hombres del
llano. Mandador de Doña Barbara, enamorado de Marisela.
 Guillermo Danger: llamado también "Míster Danger" Representa el desprecio de
los extranjeros hacia los venezolanos. Es cómplice de Doña Bárbara.
 Don Pernalete: Representa, en unión con "Mujiquita" la incompetencia política del
país y el decadente estado de derecho, al mismo tiempo representa el estado deprimente
de la sociedad, causada por los líderes políticos de la época.
 Balbino Paiba, Melquiades Gamarra: ayudan a Doña Bárbara a matar a los
hombres que Bárbara mandaba a matar sin necesidad que esta les pagara.
 Antonio Sandoval, Juan Palacios «Pajarote» , Carmelito López,María Nieves:
Son los peones de la hacienda AltaMira. Son compañeros y ayudan a Santos.
 Félix Luzardo: Hijo primogénito de Don José y Doña Asunción, él es asesinado
por su propio padre.
 Venancio: Hijo de Don Venancio, Venancio es el amanzador.
 Mujiquita: amigo de Santos, Mujiquita trabaja en la Jefatura civi

3.2 Espacio Contextual

(Ver mapa anexado Región del Arauca)

Al finalizar mis investigaciones, concluí que los lugares mencionados por el autor Rómulo Gallegos,
como Altamira, La Barquereña, La Chusmita entre otros son solo invenciones. No se me
presentaron datos exactos que me indicaran que esos hatos y/o haciendas existieran en realidad.
Lo que si es comprable es que la región donde se desarrolla la novela existe,podemos apreciarla
aún en la actualidad. La novela se desarrolla en Venezuela, casi en la frontera con Colombia, ahí se
encuentra la región del Arauca, en las sabanas del Apure donde podemos apreciar incluso en el
mapa el río varias veces mencionado por el autor de la novela.

• En el ambiente físico: Es un ambiente duro y fuerte como los llanos y las sabanas y el sol en
donde se trabaja.
• En el ambiente social: Podemos decir que es muy humilde ya que a los dueños de hatos toman
agua y comida, como peces de la misma sabana.
• En el ambiente psicológico: Por un lado Doña Bárbara que piensa que la fuerza y el poder lo es
todo y por el otro lado Santos Luzardo con argumentos legales y una moral bien alta, no le gusta
abusar d elos mas débiles.
3.2 Como pruebas con acontecimientos que la naturaleza interviene en la acción:
“Las Sabanas y las llanuras son bellezas pero terribles a la vez ya que en ella caben holgadamente
una hermosa y tranquila vida pero también una muerte atroz.”
3.3 Valor regionalista del ambiente:
Este ambiente tiene un gran valor regionalista por la forma de vivir en los llanos ya que allí hay una
falta de civilización y una pobreza en esta.
3.6 La superstición y la brujería como integrantes del ambiente:
En algunas partes de la obra Doña Bárbara se ve la brujería, el ambiente de llano le da un poco de
esa perspectiva y también por la falta de sabiduría de las personas donde todas las creencias
tienen un lugar.

Ambientes

Angustias

Doña Bárbara, Mister Danger y El Coronel Apolinar cavaban una zanja para el familiar, el coronel
se encontraba algo ebrio y Doña Bárbara decide clavarle una zanja en la espalda. Mister Danger no
se quiso ver envuelto ya que según el no estaba en el programa por lo tanto se retira.

Ambientes de tensión

.2 Ambientes de tensión

Cap. VI Págs. 41-42

Situación

Doña Bárbara y Balbino cenaban cuando Melquíades entra para darle rendirle cuentas a la
señora.

Cap IV Pág. 124

Situación

Cuando los peones de Altamira y del Miedo cachilapeaban las reses, justo cuando los
peones se habían acomodado en sus puestos formando un gran círculo en torno al rodeo,
iban a dar la señal de sacar a los toros madrineros cuando el Mondragón Onza suelta la
cinta a la bestia mientras se abría paso un toro en el centro de la madrina.

Cap VI Págs. 136-137


Situación

Cuando María Nieves y Pajarote asesinan al espanto del Bramador

Ambiente de pánico

Ambiente de pánico

Cap XI Pág. 232

Situación

Cuando Santos llega con Marisela a la Chusmita y se encuentra con una Desesperada Marisela y
un Lorenzo Barquero muerto.

Cap. XIII Págs. 176-177

Marisela se encuentra con su madre en El Miedo ya que ella había “medido” a Santos, y por lo
tanto se lo reclama. Las dos se ponen histéricas y se pelean hasta que llega Santos y salva a
Marisela

Ambiente de suspenso

Cap. VIII Pág. 220

Situación

Santos y Pajarote se encuentran con Melquíades en Rincón Hondo, cuando de repente El


Brujeador saca el revolver pero Pajarote que ya venía preparado le dispara primero.

Ambiente de melancolía

Cap V Págs. 36-37

Situación

Cuando Santos se encuentra de nuevo en la casa de Altamira, y recuerda con tristeza, incluso con
despecho los pleitos familiares. Se pone a pensar y saca la lanza en el muro, lanza con el que su
padre mato a su hermano.

Ambiente de alegría

Cuando Carmelito le regala la Catira a Marisela


Lenguaje

El narrador utiliza un lenguaje culto y rico.

Temas:
El lento avanzar de la modernidad en el llano, buscando que se respeten las leyes y
cambiando las costumbres agrícolas antiguas (quema de los pastos, rotación de
cultivos, demarcación de las fincas mediantes cercas).

La fuerza de la naturaleza: el hombre lucha para dominarla, pero muchos son los
obstáculos que se interponen.

Acciones

La novela relata el regreso de Santos Luzardo a la hacienda familiar, después de muchos años
vividos en Caracas.

Los antecedentes de la historia son: El padre de Santos, José Luzardo pelea con su cuñado
Sebastián Barquero; se repartirán la finca original quedándose José con la que seguirá llamándose
Altamira, mientras que la parte en mano de su hermana Panchita será conocida como La
Barquereña, pero la disputa seguirá por una cuestión de linderos no bien definidos, provocando
muertes en las dos ramas de la familia. La situación se vuelve más crítica cuando José Luzardo
mata su hijo mayor Félix en una pelea por fútiles motivos y seguidamente se encierra en un cuarto
de su casa, sin pan ni agua, esperando la muerte. La viuda de José decide mudarse para Caracas
con Santos que es un adolescente; quiere alejarlo de ese ambiente nefasto. Después de algunos
años el joven logra adaptarse a la ciudad, pone empeño en sus estudios universitarios,
graduándose de abogado y no siente ningún interés por la finca: Altamira por mucho tiempo ha
tenido administradores de confianza, pero la situación ha cambiado desde que ha aparecido en la
región, Doña Bárbara, mujer que obtenido adueñarse legalmente de La Barquereña, de partes de
Altamira y del ganado. Santos tiene que decidir si vender Altamira: su madre ha muerto y él tiene
intención de emigrar del país. A raíz de eso viaja para San Fernando y seguidamente para Altamira,
para tomar una decisión definitiva sobre la finca.

En cuanto a Doña Bárbara, se cuenta que cuando era jovencita, era la cocinera de una piragua. Allí,
en el último viaje de esta tripulación conoció Asdrúbal y se desató la tragedia: la muchacha se
enamora, el muchacho se interesa en ella, al que el capitán que tiene otros proyectos para Bárbara
(violarla y venderla a un viejo sádico), manda a matar el muchacho; pero la tripulación que tiene
las mismas intenciones que el capitán, se amotina, matan al capitán y violan a Bárbara. El piloto de
la piragua, Eustaquio, un viejo indio baniba (baniwa), de la misma tribu de la madre de la
muchacha, mata al resto de la tripulación y se lleva a Bárbara a vivir en la selva por algún tiempo.
Ella, con los indígenas, aprende sobre hierbas y brujerías, pero su belleza perturba la paz de la
comunidad, por eso tiene que alejarse. Viajando con Eustaquio, conoce a Lorenzo Barquero, el
heredero de La Barquereña y comienzan una relación: Lorenzo está enamorado de ella, pero ella
ya es la “devoradora de hombres” que ni acepta casarse con él porque no acepta que ningún
hombre la domine. Tienen una hija, Marisela y esto empeora la situación; con su nuevo amante, el
coronel Apolinar, planea un enredo para adueñarse de La Barquereña, lo logra y corre a Lorenzo
con la pequeña hija de la hacienda (que será llamada El Miedo). Con Apolinar aprende sobre
pleitos legales y estos le permitirán progresivamente de adueñarse de muchos terrenos, ya sin la
ayuda del coronel, misteriosamente desaparecido.

Santos llega a Altamira, donde quedan algunos peones fieles a su familia que esperan que él tome
las riendas de la situación corriendo al mayordomo Balbino Paiba que es el amante actual de Doña
Bárbara. Santos no esconde sus intenciones de vender la finca, pero en poco tiempo la vida en el
llano lo conquista de nuevo: tiene intención de arreglar las situaciones irregulares que se han
presentado con sus vecinos, en particular con Doña Bárbara y Mister Danger y de ayudar al primo
Lorenzo, que vive en miserables condiciones con la hija Marisela que es prácticamente una salvaje.

Así comienza con una serie de pleitos para poner una cerca, para recuperar el ganado que pasa de
una finca a otra etcétera. Doña Bárbara adopta una actitud aparentemente conciliante y después
de haber conocido Santos se va enamorando de él; pensaba seducirlo, para tenerlo en su poder
como los otros amantes de su vida, pero Santos es inmune a sus hechizos, no la teme y no la
desea.

También Marisela se ha enamorado de Santos; ella y su padre han aceptado de ir a vivir en


Altamira. Santos busca que Lorenzo deje las borracheras y vuelva a ser ese hombre ejemplar, que
fue en la juventud y con Marisela, rustica quinceañera, se empeña en un trabajo pedagógico: ella
tendrá que practicar lectura, escritura, buenos modales, aprender a hablar correctamente y a
cuidar su apariencia. Tantas atenciones la enamoran, pero Marisela sabe que este es un amor
imposible. Santos quisiera alejarla mandándola donde unas tías o a estudiar en Caracas, no está
interesado en ella, a veces piensa que ella tiene el alma cruel de su madre, pero al mismo tiempo
disfruta de su compañía, hasta que la situación precipita. Doña Bárbara prepara un embrujo para
Santos y cuando Marisela se entera, corre a confrontarla; es la primera vez que madre e hija están
cerca desde que la madre la abandonó, pero la pelea es interrumpida por Santos. Él regaña a
Marisela por estar creyendo en brujerías y ella cae en depresión, entiende de repente el peso de
ser la hija de semejante mujer, conocida como la Dañera y resuelve devolverse con el padre a su
rancho. En efecto, aprovechando de la ausencia de Santos, Marisela regresa a vivir a su antigua
morada, claro que ya no está acostumbrada a esa vida salvaje, y sabe que corre el peligro de que
Mister Danger la obligue a ser su amante, como muchas veces ha amenazado; decide entonces
pedir dinero a su madre, para alejarse definitivamente de todos ellos, buscando también atención
médica para el padre y doña Bárbara acepta, feliz de liberarse de la rival. En los días de la pelea
entre madre e hija, hay un acontecimiento que cambia la actitud de Santos: encuentran muerto
uno de sus peones. En realidad los peones eran dos, pero nunca conseguirán el otro,
probablemente devorado por caimanes; los dos peones eran los encargados del traslado de un
precioso cargamento de plumas para que fueran negociadas en San Fernando. Para Ño Pernalete,
el jefe civil, esta ha sido una muerte natural, el que hace enfurecer a Santos que decide abandonar
las vías legales, según justicia a las que se ha atenido hasta ahora. Doña Bárbara es indecisa, entre
ayudarlo para causarle una buena impresión o seguir los deseos de sus peones que quieren
venganza porque Santos ha mandado a encarcelar dos de ellos y, al fin deja que la suerte decida.
Hay un encuentro entre Santos y el Brujeador, seguramente una trampa, pero es el Brujeador el
que muere. Santos se creerá homicida y esto le procurará una grave crisis de conciencia: toda su
lucha contra la barbarie y el salvajismo de esa tierra llanera ha sido inútil, él también se ha
adaptado, embrutecido, en vez de lograr la llegada del progreso en esas tierras. Cuando en ese
mismo día, Marisela y Santos se rencuentran, porque Lorenzo acaba de morir justo el día antes de
salir definitivamente para San Fernando, ella logra argüir que Santos no es el homicida y con eso le
devuelve la esperanza, la confianza y él se abre a este amor.

Doña Bárbara con la muerte del Brujeador decide entregar también Balbino Paiba que es el
verdadero autor de los dos homicidios y del hurto de las plumas: lo mandará a matar en un arreglo
de cuentas y dispondrá para que legalmente sea reconocido como el responsable de la muerte del
Brujeador. Su grande esperanza es con estos gestos conquistar Santos, pero, casi enloquece
viendo Santos y Marisela de nuevo juntos en Altamira: está dispuesta a matar a la hija, cuando de
pronto, recapacita. Viendo Marisela más de cerca, se ve reflejada en ella a esa edad, cuando se
enamoró de Asdrúbal y este recuerdo le ablanda el corazón y le permite un primer sentimiento
maternal.

Ordenará todos sus negocios, dejando como heredera a la hija que finalmente reconoce y
desaparecerá en la nada: algunos dicen que se ahogó en el pantano pero circulará también el
cuento de que está navegando en un bongo por el río.

La civilización avanza, en el territorio salvaje y Mister Danger también se va porque su época ha


terminado. El nombre de la finca El Miedo desaparece, porque con el matrimonio de Marisela con
Santos todo vuelve a ser Altamira.

Nivel del discurso

Posicion del narrador

Narrador
Posicion del narrador

(3ª Persona)

Tipo de narrador

En la novela se presenta un narrador omnisciente en tercera persona ya que cuenta la historia


desde un punto de vista que le permite conocer absolutamente todo. Conoce los pensamientos y
sentimientos íntimos oinconfesables de todos los personajes. El narrador en dicha novela se
limitasolo a describir y por lo general no adopta ninguna opinión durante la narración.

Niveles del lenguaje

El narrador utiliza un lenguaje culto y rico.

El tipo de lenguaje usado en la novela varía según cada personaje:

 El narrador utiliza un lenguaje culto


 Doña Bárbara, Pajarote, Antonio, María Nieves, Marisela, Carmelito: Utilizan un
lenguaje vulgar/coloquial
 Santos Luzardo: utiliza un lenguaje culto y enriquecido, gracias a su larga
estadía en Caracas, la capital venezolana.

Contenidos Afectivos:

Afectivos: Es cuando el escritor o poeta, manifiesta a través de sus obras literarios


(sentimientos,alegría,tristeza, amor,dolor,melancolía,emociones,etc

el horror que la rodeaba le producía miedo y gusto a la vez. (C.III)


Al enamorarse de Asdrúbal se le había despertado el alma (C.III)
Ya la mujer se enamoró del doctor (C.IV, 2da parte)
Contenidos Sensoriales:

Contenido Sensoriales: Son los captados a través de los sentidos

quedaba como una seda, suave y blanda (táctil) (C.II, 2da parte)

Exhalando su apetitoso olor (olfativa) (C.IX, 2da parte)


El toro mutilado bramaba sordamente. (Auditiva) (C.V, 2da parte)
Contenidos Conceptuales:

Conceptuales: el autor expresa a su manera de pensar juicios, opiniones a través de sus


obras literarias. Por ejemplo la soledad que manifiesta el autor, en los versos.

–Creo que es lo mejor que pueda hacer. (C.V)


-Eres una muchacha inteligente. (C.II, 2da parte)
-Mientras puedas, no vendas Altamira. (C.II)

Formas expresivas
Narración.- Un bongo remonta el Arauca bordeando las barrancas de la margen
derecha (C.I)
Descripción.- Era una larga masa de músculos, bajo una piel roja, con un par de
ojos muy azules y unos cabellos color de lino. (C.XIII)
Diálogo.- Ven acá –díjole–. Háblame con franqueza. ¿Qué te sucede?
– ¡Que soy hija de la Dañera! (C.II, 3ra parte)
Monólogo: Doña barbará, desvariando, también, monologaba en alta voz: -
¿quiere decir que he perdido el tiempo al entregar mis obras? Pues las recojo, otra
vez, y con ellas, ¡hasta la tumba! Pero veremos quién triunfa. Todavía no ha
nacido quien pueda arrebatarme lo que ya he dicho que me pertenecerá. ¡Primero
muerta que derrotada! (C. XIV, 3ra parte)
Forma Epistolar: «No tengo más heredera sino mi hija Marisela, y así la
reconozco por ésta, ante Dios y los hombres. Encárguese usted de arreglarle
todos los asuntos de la herencia.»
Exposición:

RECURSOS EXPRESIVOS Y FIGURAS LITERARIAS


os recursos literarios son el conjunto de técnicas, figuras retóricas y planteamientos estilísticos
que un escritor utiliza para crear una obra literaria. Hay que tener en cuenta que todo escritor
busca comunicar y, al mismo tiempo, hacerlo de una forma bella y creativa.

Símil:
Consiste en comparar elementos que pueden ser reales o figurados. La comparación se logra
usando los nexos
Ño Pernalete era como las bestias
Blanda y pegajosa como el lodo de los tremedales de la llanura
Metáfora:
Consiste en comparar elementos, pero sin emplear nexos. Por ejemplo: Dos noches hay en tus
ojos, y en ellas dos estrellas que alumbran tu mirada.

El centauro es la barbarie.
El Llano es la tierra de Dios para el hombre de los demonios.
Hipérbole
Consiste en exagerar las cualidades de un ser, un hecho o un acontecimiento.

Un fuego maligno le brillaba en los ojos.


Cuyos lamentos se oyen a leguas de distancia
Humanización
Consiste en dar características propias de los seres humanos a los animales, objetos o fenómenos
naturales

La brisa cantaba su eterna canción primavera.


La llanura no perdona.
Epíteto
El epíteto se emplea para definir o calificar un sustantivo, generalmente personas o divinidades

Salvaje soledad
Brillantes los ojos turbadores de hembra sensual
Onomatopeya
Consiste en imitar el sonido de un ser vivo, un objeto o un fenómeno natura

Y el primero murmuro ¡umju!


Bajo el impresionante ulular de los araguatos
FORMAS EXPRESIVAS

Narración: Es la forma que prevalece en el texto narrativo, a través de ella se cuentan las
historias ocurridas en un tiempo y un lugar determinado.

Descripción: Es representar por medio de la palabra la imagen de una persona, animal,


objeto, un ambiente, etc.

Diálogo: Es la forma expresiva que sirve para presentar la conversación sostenida entre dos
o más personas. Es la expresión propia de las obras de teatro.

Monologo Obra dramática donde habla un solo personaje, el personaje habla consigo
mismo.

Exposición: Es la forma expresiva en la cual, personajes dan a conocer sus puntos de vista,
interpretan sucesos.

Narración.- Un bongo remonta el Arauca bordeando las barrancas de la margen


derecha (C.I)
Descripción.- Era una larga masa de músculos, bajo una piel roja, con un par de
ojos muy azules y unos cabellos color de lino. (C.XIII)
Diálogo.- Ven acá –díjole–. Háblame con franqueza. ¿Qué te sucede?
– ¡Que soy hija de la Dañera! (C.II, 3ra parte)
Monólogo: Doña barbará, desvariando, también, monologaba en alta voz: -
¿quiere decir que he perdido el tiempo al entregar mis obras? Pues las recojo, otra
vez, y con ellas, ¡hasta la tumba! Pero veremos quién triunfa. Todavía no ha
nacido quien pueda arrebatarme lo que ya he dicho que me pertenecerá. ¡Primero
muerta que derrotada! (C. XIV, 3ra parte)
Forma Epistolar: «No tengo más heredera sino mi hija Marisela, y así la
reconozco por ésta, ante Dios y los hombres. Encárguese usted de arreglarle
todos los asuntos de la herencia.»
Exposición:
Crillismo

Estructura y argumento de la novela

La novela de Urbaneja presenta el ascenso de un personaje del pueblo a las cimas del
poder; consta de veinte capítulos, estructurados en tres partes fácilmente identificables.

• La primera parte (Capítulos I-XI). Transcurre en la hacienda "Guarimba", situada a escasa


distancia de Los Dos Caminos, a orillas del río Tócome. En aquel ambiente paradisíaco,
una pareja de jóvenes, Paulo y Josefina, se atraen y terminan por enamorarse. Es, en
esencia, el mismo tema idílico que ya conocemos como típico en la novela
hispanoamericana del diecinueve y primeras décadas del veinte. La circunstancia de que
Paulo es un pobre peón, y ella, la hija de los dueños de "Guarimba", crea el conflicto, que
es de orden socioeconómico. Paulo y Josefina, al ser engendrados expresamente para
protagonizar un conflicto de clases, son personajes convencionales y estáticos.

• La segunda parte (Capítulos XII-XVII). Tiene por escenario los campos de la guerra civil;
los combates están narrados con gran vigor y realismo, por lo que es de suponer que
responden a vivencias de Urbaneja en sus andanzas revolucionarias. En esta guerra juegan
su suerte Paulo Guarimba (quien pelea como recluta en las filas del gobierno), y el doctor
Gonzalo Ruiseñol (quien se ha ido con los revolucionarios para salvar de la hipoteca su
hacienda "La Floresta"). El bando subversivo pierde. El doctor Ruiseñol cae preso y es
conducido a una tenebrosa cárcel política, a la que llega moral y materialmente destruido.
De la prisión lo libera el General Paulo Guarimba, Ministro de Guerra y Marina, quien
además le consigue un empleo como archivero, para que el doctor Ruiseñol viva
decorosamente.

• La tercera parte (Capítulos XVII- XX). Refiere la entrega de la hacienda "La Floresta” a
don Toribio y doña Carmen Pichirre; y las bodas fastuosas del General Paulo Guarimba y
Josefina Macapo quienes cuentan ahora con la aprobación y el contento de los padres de la
novia.

Los personajes

• Paulo, enamorado de Josefina, es el peón de la hacienda y la acompaña en sus excursiones


campestres: Ingresa en la milicia y, como soldado, afronta toda clase de peligros; cumple
las mayores hazañas en su afán por hacerse general, e ingresar a la clase de su amada.
Desde los tiempos de la Independencia -recuérdese la trayectoria de Páez- este fue uno de
los caminos que el hombre del pueblo tuvo para superar su origen.

• Josefina es una muchacha enfermiza que recuerda a las heroínas románticas. Haciendo
caso omiso de los prejuicios de clase, se enamora de Paulo Guarimba, descendiente de
esclavos, afronta la ira de sus padres, que la arrojan de la casa por considerarla indigna.

• El doctor Gonzalo Ruiseñol, propietario de la hacienda "La Floresta", graduado en Norte


América de Ingeniero Agrónomo, regresa lleno de proyectos encaminados a lograr un
mayor rendimiento de las tierras de labranza, un mejor provecho en la cría de ganado
vacuno y de las aves de corral. Sus ideas progresistas chocan con la opinión adversa de los
viejos agricultores, quienes llegan a juzgarlo como un demente, un botarate o un soñador.

Ambiente
En la novela En este país, hay dos ambientes integrados: el mundo rural y la ciudad de Caracas, y el
personaje central, Paulo Guarimba, se identifica con ellos, vive la problemática que define al país
en ese momento. Mientras la novela criollista se aproxima al color local, por su temática y los
seres que retrata, la novela modernista rechaza y prefiere el exotismo, mediante el contraste con
otros medios y la evocación de otras culturas.

COMPARACIÓN

CRIOLLISMO

En este país de Luis Manuel Urbaneja Achelpohl

1.- Trata de un tema venezolano con un enfoque nacionalista.


2.- Predomina lo autóctono.
3.- Los personajes son sencillos y se adaptan a su medio ambiente.
4.- Utiliza un lenguaje sencillo, elevando lo popular a un nivel artístico literario.
5.- Presenta una actitud optimista ante la vida

MODERNISMO
 Ídolos rotos de Manuel Díaz Rodríguez

1.- Trata de un tema venezolano con una visión extranjera.


2.- Predomina el exotismo.
3.- Los personajes son desarraigados, chocan con el ambiente y prefieren la evasión.
4.- El lenguaje es totalmente culto y refinado.
5.- Es totalmente negativo y pesimista ante la situación socio-política del país.
1. LOS TEMAS Y EL AMBIENTE

Existe cierta oposición entre las novelas modernista y criollista. La primera prefiere el
elemento cosmopolita o sea la visión amplia del mundo a través de distintas latitudes; en
cambio el criollismo se detiene en lo local, busca lo vernáculo, ya que aspira a tratar
asuntos venezolanos a la manera venezolana. En la novela modernista se prefiere el
exotismo y en la criollista lo autóctono. Estas, con ligeras variantes, pueden darse en
cualquier país ya que su problemática es más universal que local. Los criollistas, sus tipos
humanos son localizados en determinadas regiones, con sus costumbres, creencias, trabajo
y formas de vida. En Ídolos rotos, hay dos ambientes que chocan entre sí: el de París, donde
el personaje Alberto Soria vivió durante cinco años y el de Caracas al cual el personaje
considera inferior en relación al primero. Es conveniente señalar que el ambiente caraqueño
es rechazado y sólo provoca en el personaje una comparación con el ambiente parisino que
siempre añora. En la novela En este país, hay dos ambientes integrados: el mundo rural y la
ciudad de Caracas, y el personaje central, Paulo Guarimba, se identifica con ellos, vive la
problemática que define al país en ese momento. Mientras la novela criollista se aproxima
al color local, por su temática y los seres que retrata, la novela modernista rechaza y
prefiere el exotismo, mediante el contraste con otros medios y la evocación de otras
culturas.

2. LOS PERSONAJES EN LAS NOVELAS MODERNISTAS Y CRIOLLISTA

Se pueden señalar alagunas diferencias entre los personajes de la novela criollista la novela
modernista. Esto se puede observar por la cosmovisión de los personajes con respecto al
mundo que los rodea. En la novela modernista existe mayor énfasis en el mundo interior de
los personajes. Esto es lo que algunos críticos denominan psicologismo, ya que hay
constantes desplazamientos a través del mundo psicológico de los personajes. La mayoría
de ellos presenta una conducta enfermiza y actúan con un desencanto del mundo y un
fastidio de vivir. En Ídolos rotos esto es evidente pues los personajes son hipersensibles y
algunos de ellos son enfermos y neuróticos. Alberto Soria es un artista inconforme, hombre
inseguro, cambiante, desarraigado, con poca voluntad para luchar. Los otros personajes
reflejan su amargura ante la vida, su insatisfacción, por lo que constantemente manifiestan
su pesimismo de alguna forma. En la novela criollista no se profundiza tanto en el mundo
interior de los personajes o sea que no está permanentemente buscando en sus estados de
ánimo. Los tipos humanos no presentan conflictos de adaptación al ambiente, pues en su
mayoría son gentes sencillas y si complicaciones, se identifican plenamente con su
ambiente y su mundo. Lo que interesa es verlos actual en su marco campesinos, realizando
sus faenas o respondiendo a los estímulos sociales e históricos que se observan en Paulo
Guarimba, el personaje de En este país.

3. EL LENGUAJE Y EL ESTILO

Tanto la novela modernista como criollista coinciden en que ambas reaccionan contra la
prosa declamatoria de los románticos y buscan un estilo que exprese la nueva sensibilidad.
Sin embargo, se puede señalar como diferencia entre ambos tipos de novela en que la
modernista va a predominar el esteticismo, o sea el deliberado propósito de buscar la
belleza formal, que no es fundamental en una novela criollista, que busca incorporar por
medio de la prosa el mundo y el sentimiento de lo vernáculo y elevarlo a la categoría
artística. La novela modernista se caracteriza por el culto a la forma y el ritmo externo de la
frase. La prosa viene acompañada de una gran musicalidad y una profusión de adornos
literarios como epítetos, metáforas e imágenes de los más variados campos sensoriales, para
conseguir así lo que algunos críticos llaman la orquesta verbal del modernismo. Se observa
en la narrativa modernista el propósito de producir efectos luminosos y sonoros por medio
de las palabras; de esta manera los modernistas logran un refinamiento de la sensibilidad y
producen efectos de deslumbramiento por medio de palabras que dan brillo y color a la
frase, una excesiva utilización de joyas que lo que produce es refulgencias y colores. El
lenguaje utilizado es refinado que viene dado por la categoría de los personajes,
generalmente artistas inconformes, por lo que aparece liberado de aspectos regionales y
populares. En la novela criollista se va a incorporar el habla local en la obra de arte
narrativa, por eso es fácil observar En este país la convivencia de dos tipos de lenguaje, uno
culto, refinado que se aproxima la perfección formal de los modernistas y otro llano,
popular, salpicado de modismos y vocablos que reflejan las peculiaridades del habla de los
labriegos y campesinos de la zona rural vecina a loa Capital. Se da al mismo tiempo el
lenguaje del autor y el de los gañanes como Paulo Guarimba.

4. ACTITUD ANTE LA REALIDAD VENEZOLANA

Tanto el criollismo como el modernismo se dieron en Venezuela en forma simultánea, esto


explica que la realidad histórico social que sirvfe de fondo a las dos novelas Ídolos rotos y
En esta país son una sola y aparecen reflejadas en ambas obras. Sin embargo, se observan
diferencias fundamentales entre la actitud de Díaz Rodríguez como modernista y Urbaneja
Achelpohl como criollista ante esa problemática del momento. La posición en Ídolos rotos
es netamente pesimista y negativa. Los personajes de esa novela pretenden interpretar el
acontecer venezolano con una óptica importada y por eso van a sufrir frustraciones que los
llevan a evadirse a otros países. Alberto Soria trae una visión errónea de la Patria y al
conocer la verdadera realidad cae en un estado depresivo que lo vence y por ese motivo
decide emigrar ante la derrota definitiva del patriciado criollo. En la novela criollista En
este país, se toma una actitud distinta ante la realidad venezolana y abandona el pesimismo
enfermizo para presentar un moderado optimismo. Por eso Paulo Guarimba se enfrena a la
realidad y la vence al lograr la superación de sus dificultades. En el fondo de esta obra se
traduce la aceptación de una realidad que abrió camino a la democracia venezolana.
La literatura de vanguardia es aquel corpus de textos surgidos bajo las premisas
que el movimiento vanguardista ostentó en las primeras décadas del siglo XX.

Las experiencias más relevantes de la literatura vanguardista son: el surrealismo,


que imbuido de los aportes de Freud buscaba plasmar los ecos del inconsciente mediante
la palabra haciendo uso de una escritura automática; el expresionismo, que buscaba
expresar la emotividad interior por sobre una descripción imparcial del exterior; y
finalmente, el ultraísmo, que fue una reacción al modernismo y que intentaba revitalizar
el papel de la metáfora y eliminar las rimas.
Más allá de haber escrito un capítulo en la historia de la literatura, lo cierto es que ninguno
de estos movimientos pudo superar lo coyuntural y proyectarse en el tiempo, aunque es
innegable su influencia.

) Fragmentarismo: en el poema modernista no se cuestiona la noción de totalidad; en


cambio, en el poema surrrealista o futurista o ultraísta, el fragmento parece emanciparse de
la totalidad. Cada verso parece tener independencia respecto del conjunto. Una idea se
desarrolla en dos versos y luego se pasa, abruptamente, a otra idea que no tiene conexión
con la anterior. Nietzsche es un antecedente, pues sus libros son un racimo de fragmentos;
2) Influencia de Friedrich Nietzsche: el filósofo alemán plantea que no podemos salir de las
metáforas. Hay aquí una crítica del paradigma positivista y del racionalismo occidental;
3) Influencia de Sigmund Freud: el creador del psicoanálisis puso de relieve un método
para abordar los sueños y los actos fallidos del sujeto. Es decir, le dio un papel fundamental
al lenguaje. No se puede entender el surrealismo sin Freud porque el método de la
asociación libre es un antecedente de la técnica de la escritura automática, propugnada por
los surrealistas.
4) Crítica radical del positivismo: los positivistas decimónicos creían ciegamente en la
ciencia; en cambio, los vanguardistas desconfían del discurso científico: los surrealistas
creen que la ciencia se equivocó totalmente. Por su parte, los futuristas ven solo el lado
lúdico del maquinismo. En contraposición a la ciencia, los vanguardistas revaloraran los
discursos del ebrio, del loco y del niño porque poseen otra lógica y son ostensible
manifestación de libertad. No hay que olvidar que en el siglo XX le asigna un papel
fundamental a la subjetividad en el proceso de conocimiento desde el punto de la vista de la
ciencia.
5) Experimentación formal: los vanguardistas son poetas de ruptura y hacen poemas
experimentales que buscan cuestionar la lírica tradicional. Experimentan con el lenguaje
hasta límites insospechados.
6) El papel de lo lúdico: el juego cumple un rol esencial en esta poesía, pues permite que la
comunicación entre emisor y receptor sea más fluida y se elimine toda posible imposición
de ideas por parte del emisor. La lectura de un poema, para los surrealistas y creacionistas,
debiera considerarse un acto lúdico; pues el receptor tendría que utilizar su imaginación y
capacidad lúdica para comprender cabalmente el sentido del texto;
7) Dimensión espacial del poema: el caligrama es un tipo de poema, practicado por
Apollinaire y Huidobro, donde se observa la construcción de una figura a partir de la
orquestación de las palabras. El poeta vanguardista aprovecha el escandido de los versos
para sugerir determinada atmósfera. "La paloma apuñalada en el surtidor" de Guillaume
Apollinaire revela una crítica de la atmósfera bélica a partir del uso de la paloma como
imagen.
8) Interrrelación de las artes: el cine surge como arte en las últimas décadas del siglo XIX y
produce un cambio esencial en la manera de convebir el arte. Tenemos un libro-objeto
como 5 metros de poemas. También la noción de montaje esencial en el cine cumple un
papel fundamental en el poema vanguardista, pues el poeta emplea materiales de diversa
naturaleza y realiza una especie de collage en la página en blanco. Recordemos la
"escultura de palabras" del neovanguardista Eielson como una manifestación evidente de la
interrelación de las artes.
9) Revolución en los contenidos líricos. Los viejos temas están gastados, carecen de
sustancia y no responden al hombre nuevo. Este es el raciocinio que, de una manera u otra,
está subyacente en cada lírico. Consecuentemente, entran en la lírica temas que antes
parecían antipoéticos: el cemento, el hierro, el telégrafo, el satélite, la máquina. En contra
de los modernistas, no puede concebirse una poesía sin compromiso, desencarnada, no
existencial y así en varios Movimientos Vanguardistas van al verso contenidos socio-
políticos: injusticias, subdesarrollo, masificación, la angustia existencial.
10) Revolución en las formas. En este sentido, se debe tener en cuenta lo siguiente:
• La plástica en el poema: En algunos movimientos Vanguardistas hay una marcada
tendencia a hacer plásticas en la colocación de las palabras para formar el poema. Busca
una especial llamada a la atención del lector. El lector se sorprende al encontrarse con
estrofas anárquicas, si se tiene en cuenta la estructura que, por tradición, el lleva en su
mente.

• Rompimiento con la sintaxis y la ortografía: Algunos poetas de vanguardia no se


preocupan de respetar la sintaxis y hasta escriben sus poemas sin puntuación para que sea el
lector quien dé sentido a la frase y le dé curva de entonación de acuerdo con su poder de
captación.

• Versolibrismo: El verso es uno de los elementos que más sufre en el Vanguardismo. La


revolución en esto es profunda. A este tipo de verso lo conoces ya como verso libre y al
fenómeno como versolibrismo. Los elementos del verso, medida, acento, ritmo y rima,
desaparecen. Los acentos caerán en las palabras que tienen especial valor poético. El ritmo
se reducirá a un ritmo interior, fruto de correspondencia entre fondo y forma. La rima
entorpece la expresión espontánea de los contenidos, por lo tanto, mejor que desaparezca.
Más que hablar de versos hay que hablar de versículos y más que de estrofas se hablara de
unidades de expresión literaria.

Simbología:

En la poesía contemporánea se juega constantemente con el símbolo, se utilizan


animales, colores o cualquier cosa que represente algo de lo que se quiere hablar

Los ISMOS
El término ismos hace referencia a las diversas tendencias o escuelas artísticas que
surgieron a partir de la primera década de 1900 ,contra una corriente envejecida y
propusieron innovaciones radicales de contenido, lenguaje y actitud vital. Entre ellos se
encuentran:
 

 Expresionismo:
 Cubismo
 Futurismo
 Dadaísmo
 Ultraísmo
 Creacionismo
 Surrealismo

 
Existieron muchos más "ismos", sin embargo no los abordaremos todos desde aquí.
Alguno de ellos son:

  Estridentismo: Surgió en México y nace de la mezcla de varios ismos, como


aportación nacidos a la vanguardia europea. Se dio entre 1922 y 1927 y se
caracterizó por la modernidad el cosmopolismo y lo urbano, así como por el
inconformismo, el humor negro, el esnobismo, lo irreverente y el rechazo a todo el
pasado. Su representante fue Manuel Maples Arce.
 Impresionismo: Reacciona contra los excesos del realismo, concentrando su interés
en el proceso mental desarrollado en el interior de un personaje cuando se enfrenta a
alguna situación. Se caracteriza por: trasladar a la obra la verdadera existencia
radicada en los procesos mentales, la intuición y la desvinculación de un personaje,
así como el manejo de personajes cuya es denominada por las asociaciones
psicológicas.
 Cosmopolitismo: Surge en 1940 con la finalidad de mostrar la problemática
urbana, varía ya que el paisaje cambia según la geografía y economía de cada
ciudad. Es filosófico, moral y psicológico pues trabaja con la incertidumbre y
tensión de los habitantes de las grandes metrópolis. Su máximo representante fue
Borges.
 Neorrealismo: Se relaciona con el existencialismo, exagera el problema de la
angustia, ya que transforma el escritor de males irreversibles pareciendo no tener
solución.
 Suprerealismo: Movimiento que se apoyó en los trabajos de Freud. Consiste en la
captación de la coincidencia-realidad surgida en un personaje, cuando vive un hecho
que le provoca recuerdos recónditos. Su representante es Miguel Ángel Asturias.
 Existencialismo: Corriente filosófica según la cual lo principal de la realidad es la
existencia humana. Si bien fue un "ismo" surgió al terminar la Segunda Guerra
Mundial y su interés se centraba en la existencia humana: su razón de ser, el tiempo,
la libertad del hombre.
 Experimentalismo: Se apoyó en el método científico para explicar el
comportamiento de los personajes dentro de un relat

Los autores del vanguardismo latinoamericano más populares son César Abraham Vallejo
Mendoza, Vicente Huidobro, Oliverio Girondo, Oswald de Andrade, Mário de Andrade, Jorge Luis
Borges, Pablo Neruda, José Ortega y Gasset, Gonzalo Arango o Manuel Maples Arce.

Vicente Gerbasi

El poeta venezolano Vicente Gerbasi escribió un poema extenso en honor a su padre. El título es:
Mi padre el inmigrante. Su ascendencia era italiana y el padre vino a Venezuela para establecerse
por siempre, llevando una vida sencilla en el campo. Su hijo Vicente Gerbasi ha sido reconocido en
el mundo de la poesía y ha recibido el premio nacional de literatura de Venezuela. Ya el poeta
murió pero nos dejó su hermosa obra, sobre todo el poema dedicado a su padre el inmigrant

Onírico es un adjetivo que hace referencia a los sueños o a las fantasías. También, se utiliza para
indicar todo aquello que es irreal.

Enumeración caotica Enumeración caótica. Es una técnica literaria que consiste en nombrar y
acercar bruscamente cosas dispares y distantes, a través de una enumeración que, por carecer de
un orden lógico entre sus elementos, da la impresión de ser caótica. Este recurso contemporáneo
intenta reflejar una realidad en sus múltiples facetas.

52. Ejemplo de enumeración caótica: “Al mirar, se vieron los coches, las sandalias de Laura, el
aliento, el correr de un perro desconocido, el aeropuerto, el tocadiscos de su hermano, la uña mía
rasgando el papel”.
El humor y la crudeza. El poema, el relato, el ensayo hacen burla, crítica, ironía, humor
con nuestros problemas y circunstancias y, a la vez, reflejan que ese humor, que en el
chiste, se esconde una dolorosa situación humana, personal, social, histórica.

Se denomina anáfora a una figura retórica o figura literaria, que se emplea para otorgar al texto
escrito una mayor belleza o mayor potencia expresiva, y que consiste en la repetición de una
palabra o de varias, al principio de un enunciado o de un verso, en el caso de la poesía, o de una
palabra o un grupo sintáctico, en el de la prosa. Éste era un hombre tan, tan envidioso, que…
Verde, que te quiero verde. Lo habíamos logrado. Lo habíamos derrotado finalment

en retórica, la enumeración12 es una de las figuras de acumulación. Consiste en sumar o acumular


elementos lingüísticos a través de la coordinación, bien a través de conjunciones, bien por
yuxtaposición. A diferencia de la interpretatio, los miembros coordinados designan realidades
diferentes. Normalmente, se acompaña del uso de la anáfora o del paralelismo. Desmayarse,
atreverse, estar furioso,

Las metáforas son imágenes o palabras cuya asociación es sugerida o convocada


en un texto.  “Nuestras vidas son los ríos/ que van a dar a la mar

Anafora s una figura literaria que consiste en la repetición de una palabra o conjunto de
palabra al principio de un verso o una frase. El poema “El Silbo del Dale” de Miguel
Hernández, es el vivo ejemplo de la anáfora: “Dale al aspa, molino, hasta nevar el trigo.
Dale a la piedra, agua, hasta ponerla mansa”

Se llama humanización a uno de los recursos literarios usados para animar a los
animales y objetos, fue usado mucho en cuentos, mitologías, metáforas y
especialmente en fábulas.

aliteración es un recurso expresivo que consiste en la repetición notoria del mismo


o de los mismos sonidos, "Su boca que besa borra la tristeza" - Alfredo Le Pera"El
breve vuelo de un velo verde"

asindenton El asíndeton es una figura literaria que omite, de manera


intencional, las conjunciones o nexos que aparecen entre palabras,
oraciones o enumeraciones, con el fin de agilizar y dar mayor fluidez al texto.
obre, tonta, ingenua, pero bonita. Sé feliz, no esperes de los demás, espera
mucho de ti. (Anónimo)

El polisíndeton, en retórica, es una figura literaria que consiste en el empleo


repetido de una conjunción para dar mayor fuerza expresiva a un texto. sta
figura retórica en particular se caracteriza porque emplea más conjunciones que
las que habitualmente son utilizadas en el discurso “Oh grandiosa y fecunda y
magnética esclava”. “Y allí fuerte se reconoce, y crece y se lanza
Venimos de la noche y hacia la noche vamos.

Atrás queda la tierra envuelta en sus vapores,

donde vive el almendro, el niño y el leopardo.

Atrás quedan los días, con lagos, nieves, renos,

con volcanes adustos, con selvas hechizadas

donde moran las sombras azules del espanto.

Atrás quedan las tumbas al pie de los cipreses,

solos en la tristeza de lejanas estrellas.

Atrás quedan las glorias como antorchas que apagan

ráfagas seculares.

Atrás quedan las puertas quejándose en el viento.

Atrás queda la angustia con espejos celestes.

Atrás el tiempo queda como drama en el hombre:

engendrador de vida, engendrador de muerte.

El tiempo que levanta y desgasta columnas,

y murmura en las olas milenarias del mar.

Atrás queda la luz bañando las montañas,

los parques de los niños y los blancos altares.

Pero también la noche con ciudades dolientes,

la noche cotidiana, la que no es noche aún,

sino descanso breve que tiembla en las luciérnagas

o pasa por las almas con golpes de agonía.

La noche que desciende de nuevo hacia la luz,

despertando las flores en valles taciturnos,

refrescando el regazo del agua en las montañas,

lanzando los caballos hacia azules riberas,

mientras la eternidad, entre luces de oro,


avanza silenciosa por prados siderales.

II

Venimos de la noche y hacia la noche vamos.

Los pasos en el polvo, el fuego de la sangre,

el sudor de la frente, la mano sobre el hombro,

el llanto en la memoria,

todo queda cerrado por anillos de sombra.

Con címbalos antiguos el tiempo nos levanta.

Con címbalos, con vino, con ramos de laureles.

Mas en el alma caen acordes penumbrosos.

La pesadumbre cava con pezuñas de lobo.

Escuchad hacia adentro los ecos infinitos,

los cornos del enigma en vuestras lejanías.

En el hierro oxidado hay brillos en que el alma

desesperada cae,

y piedras que han pasado por la mano del hombre,

y arenas solitarias,

y lamentos de agua en cauces penumbrosos.

¡Reclamad, gritando hacia el abismo,

el mirar interior que hacia la muerte avanza!

En nuestras horas yacen reflejos de heliotropos,

manos apasionadas, relámpagos del sueño.

¡Venid a los desiertos y escuchad vuestra voz!

¡Venid a los desiertos y gritad a los cielos!

El corazón es una serena soledad.


Sólo el amor descansa entre dos manos,

y baja en la simiente con un rumor oscuro,

como torrente negro, como aerolito azul,

con temblor de luciérnagas volando en un espejo,

o con gritos de bestias que se rompen las venas

en las calientes noches de insomnes soledades.

Mas la simiente trae a la visible e invisible muerte.

¡Llamad, llamad, llamad vuestro rostro perdido

a orillas de la gran sombra!

III

Relámpago extasiado entre dos noches,

pez que nada entre nubes vespertinas,

palpitación del brillo, memoria aprisionada,

tembloroso nenúfar sobre la oscura nada,

sueño frente a la sombra: eso somos.

Por el agua estancada va taciturno el día,

doblegando los juncos hacia barcas de olvido.

El alma silenciosa en las violetas tiembla.

¿No somos un secreto guardado por las horas?

Mirad cómo en el césped de la tarde

la mirada es un brillo de azahares,

cómo se esconde el ser

en el suspiro leve de las frondas.

Algo se cierra siempre en torno a nuestra frente.

El frío de las piedras corre por nuestra sangre.


Un susurrar de nardo desciende por los valles.

Y siempre el hombre solo, bajo el sol y los truenos,

perseguido por voces y látigos y dientes.

El hombre siempre solo, con su mirada, suya,

con sus recuerdos, suyos, y con sus manos, suyas.

El hombre interrogando a sus calladas sombras.

Escucha: yo te llamo desde mis soledades,

desde mis suspirantes comarcas de palmeras,

abiertas a los signos luminosos del cielo.

El viento se te enreda con nieblas siderales,

y te detiene al pie de negros abedules.

Venados de la luna van corriendo

por la antigua memoria,

y en tu silencio caen llamas del corazón.

IV

Lo que siento en mi sangre como un reloj de arena,

cerca de algún retrato, del hilo y del salero;

lo que escucho en mi sangre como un rumor del día,

cuando una mariposa de la noche

viene a besar la sombra de nuestro corazón;

lo que escucho en mi sangre como acordes de luto,

cuando todo se apaga y todo es un ayer,

con rostros, con cenizas y manos en la sombra;

lo que escucho en mi sangre como grano que cae

en la penumbra de los aposentos,


donde el espejo de hundida confidencia

destruye vanamente las máscaras del hombre:

lo que escucho en mi sangre como flautas del sol,

cuando mis hijos danzan en torno a mi existencia

como en una lejana colina de vendimias;

cuando el pensamiento transforma mis secretos

en abismos de yedras,

y reclino mi frente sobre el vino nocturno;

cuando siento mis pasos en la tierra,

y cuando digo: tierra,

y sé que estoy aquí iluminándome,

amándola y oyendo su mandato, que es el existir,

en lo que desciende en secreto hacia mi muerte:

rumor que me sostiene y me dibuja

en mi retrato antiguo,

con un halcón sobre el hombro,

en la penumbra de tus olivares:

marco de la conciencia,

enigma de viejos muros,

caída de la luz en la tristeza,

heno en la tarde, nubes de soledad,

higueras de la noche en forma de esqueletos,

mirada hacia la sombra del jaguar.

No somos habitantes de la luz.

Hay lenguas de tinieblas y signos ardorosos

danzando en torno nuestro.

Se nos cae la mirada en anillos de luto,


en juncales de miedo, en estrellas de plata.

La frente va perdida, como ráfaga fría

por la humedad nocturna de los espantapájaros.

¿Cuando sale de ti mi oscuro andar?

Atrás quedan abismos en que mis ojos caen.

El hombre es de la noche que lo sigue,

sueño que el sol defiende,

paréntesis de incierta maravilla,

imagen que derriba la tiniebla.

Aún mi madre contempla tu retrato

y en su cabello blanco se hace un lejano resplandor.

Aquí en la tierra estoy, aquí en la tierra,

y en tu muerte, disperso en mis sentidos.

Y persisten los ojos, las brasas del peligro.

Y el hábito de andar por los sonidos,

por la humedad, la risa, las tinieblas,

donde las lumbres danzan

como reminiscencias de muertes familiares.

Y todo avanza en mí y todo cae, y todo es un rumor,

un acercarse y amar, y un sufrir por lo amado,

y un llevarlo todo al sueño

y hacer de la tierra un sueño.

Y es lo que viene ardiendo, sonando como un trueno

sobre un niño,

desde tu vida dura, desde tu muerte sola,

tu muerte semejante a una llanura,

donde curva la noche su lentitud de estrellas,


con un rumor de cascos, de piedras, de esqueletos,

con guitarras caídas junto al corazón,

con una copla del diablo,

con el azufre del Tirano Aguirre

danzando en las colinas

y lejanos relámpagos antiguos

en un denso horizonte con sombras de diluvio,

y el viento que resuena sobre el sordo tambor

de la tierra caliente,

del agua del caimán y el venenoso diente.

Padre mío, padre de mi huracán. Y de mi poesía.

A veces caigo en mí, como viniendo de ti,

y me recojo en una tristeza inmóvil,

como una bandera que ha olvidado el viento.

Por mis sentidos pasan ángeles del crepúsculo

y lentos me aprisionan los círculos nocturnos.

Venimos de la noche y hacia la noche vamos.

Escucha. Yo te llamo desde un reloj de piedra,

donde caen las sombras, donde el silencio cae.

VI

El velero lustroso de la muerte

pasea tu silencio por mis mares sombríos,


entre brillos de un agua negra en ondas,

donde cantan marinos de otro tiempo,

ahogados en la noche, rendidos a las algas

que transportan las sombras.

Y siempre vienes a mí desde el olvido,

aventurero terrestre de barbas seculares.

Tus zapatos aún suenan sobre los ladrillos

y sobre las arenas de bahías desiertas,

con baúles desenterrados y monedas,

y con rocas lejanas donde los astros caen,

donde avanzan temblando las auroras,

en medio de las sombras de los fríos,

y de pinos del mar,

y signos y colores espectrales,

y las sombras de madres de barqueros,

llamando entre sus paños y sus cabellos,

y sus voces confundidas,

y sus lágrimas perdiéndose en la arena,

y gaviotas en fila, volando hacia otro mundo,

hacia distancias cárdenas y negras,

hacia un día del misterio,

donde grita el hombre a su muerte.

Te sigue un perro grande,

el perro fiel y lento de nuestra lejanía.

En tu penumbra brillan barcas abandonadas.

Con las ráfagas gimen tus hondas soledades

y entre las algas tiembla el grave amanecer.


Te alejas en tu viaje como llovizna leve,

como el rumor del mar en los caracoles.

En mi soledad guardo tus hondas soledades.

De ti vienen los días

donando en las guitarras del olvido.

Por ti yo soy el hombre, el portador del fuego.

Por ti mi mano levanta el espejo que refleja la montaña.

Hacia mí venían tus huellas, tu fábula y tu clima,

y aún te veo llegar desde la muerte,

padre del remo, padre del pesado saco,

padre de la cólera y el canto.

VII

Tu aldea en la colina redonda bajo el aire del trigo,

frente al mar con pescadores en la aurora,

levantaba torres y olivos plateados.

Bajaban por el césped los almendros de la primavera,

el labrador como un profeta joven,

y la pequeña pastora con su rostro en medio de un pañuelo.

Y subía la mujer del mar con una fresca cesta de sardinas.

Era una pobreza alegre bajo el azul eterno,

con los pequeños vendedores de cerezas en las plazoletas,

con las doncellas en torno a las fuentes

movidas rumorosamente por la brisa de los castaños,

en la penumbra con chispas del herrero,

entre las canciones del carpintero,


entre los fuertes zapatos claveteados,

y en las callejuelas de gastadas piedras,

donde deambulan sombras del purgatorio.

Tu aldea iba sola bajo la luz del día,

con nogales antiguos de sombra taciturna,

a orillas del cerezo, del olmo y de la higuera.

En sus muros de piedra las horas detenían

sus secretos reflejos vespertinos,

y al alma se acercaban las flautas del poniente.

Entre el sol y sus techos volaban las palomas.

Entre el ser y el otoño pasaba la tristeza.

Tu aldea estaba sola como en la luz de un cuento,

con puentes, con gitanos y hogueras en las noches

de silenciosa nieve.

Desde el azul sereno llamaban las estrellas,

y al fuego familiar, rodeado de leyendas,

venían las navidades,

con pan y miel y vino,

con fuertes montañeses, cabreros, leñadores.

Tu aldea se acercaba a los coros del cielo,

y sus campanas iban hacia las soledades,

donde gimen los pinos en el viento del hielo,

y el tren silbaba en lontananza, hacia los túneles,

hacia las llanuras con búfalos,

hacia las ciudades olorosas a frutas, hacia los puertos,

mientras el mar daba sus brillos lunares,

más allá de las mandolinas,


donde comienzan a perderse las aves migratorias.

Y el mundo palpitaba en tu corazón.

Tú venías de una colina de la Biblia,

desde las ovejas, desde las vendimias,

padre mío, padre de trigo, padre de la pobreza.

Y de mi poesía.

VIII

Cuando tú venías, venías hacia la muerte,

porque así son nuestros pasos en los días:

hacia las montañas detenidas en los crepúsculos;

hacia las ciudades que esperan las noches con luto y alegría,

tostando el pan, preparando dramas en los aposentos,

derramando rojo vino en las penumbras;

hacia los puertos donde la barcas

dan descanso a los vagabundos;

hacia los pequeños caminos rojos,

donde nos duele el cuerpo del asno,

donde nos duelen los pies del mendigo,

donde nos duele el canto de la triste quinquina;

hacia nuestra futura vivienda,

con el susurro leve del naranjo

a cuya sombra estaremos en la mirada del hijo,

como en una hora del cielo,

del presentimiento y de la angustia.

Tú venías, y el mundo estaba debajo de tus pasos,


y debajo de tus noches, y debajo de tus soledades.

Sí, tu existencia había creado sus cielos huracanados

sus aguas tumultuosas, sus nubladas lejanías,

y las tempestades agitaban los mares de tu corazón

con truenos y estrellas caídas

en las oscuras soledades del alma,

con naufragios y voces de mujeres

perdidas en la extensión de las olas y los países.

Soñabas con fantasmales buques en la sombra,

esos que llevan banderas de luto

y viajan hacia los puertos de podridos aceites

y antiguos desperdicios.

Y la furia levantaba ondas en la oscuridad de tu muerte,

perseguida por brillos lunares,

como una oleaginosa superficie negra

con vuelos de lentas aves relucientes,

ahí donde los astros gotean sus azules licores,

en ese espacio del misterio devorador,

con islas iluminadas en nuestra soledad.

Tu juventud llamaba a las ciudades del mundo,

a los vientos que soplan contra viejas murallas,

a la gente que vive en las oscuras minas,

a marinos que yacen bajo cruces del mar.

Tú, el viajero, el insomne, el descontento

el que levantaba las manos hacia los relámpagos,

el que veía pasar las bahías

como la orilla serena y brumosa de la tristeza.


Sabías soportar las lejanías, siempre tan del corazón.

Sabías llegar.

Y eras ahí el anónimo, el oscuro, el devorado,

tendido en la noches calientes,

como los sacos, como los barriles,

a orilla de los grandes navíos.

Un campesino te daba una copa de aguardiente.

Y aún era la noche oscura como un tambor,

salvaje como las patas, las uñas y los dientes del tigre.

La noche, la noche llena de rumores de tamarindos,

los cocoteros movidos por una brisa

que te devolvía a otro tiempo,

al tiempo de tu aldea con campanas,

de tus mares del verano

con barracas cerca del amanecer.

Tú estabas dormido bajo las estrellas de otro mundo.

Padre mío, padre de mi universal angustia.

Y de mi poesía.

IX

Dejaste en mi existencia la nostalgia del mundo.

Adoro las ventanas que tiñen los crepúsculos,

contemplo las estampas de algún campo del norte,

elevo las aldeas a nevadas del cielo

y un reno silencioso se yergue en mi silencio.

Muero contra los pinos por ráfagas heladas,


a mis manos se acercan pájaros del invierno,

y un aire de mendigo difunde coros tristes.

No sé si alguna hora de copos solitarios,

esos que a veces caen en grises cementerios,

sobre harapientas sombras, en plazas vespertinas,

me espera en algún sitio lejano de la tierra.

Por ti, que caminabas con tus ropas pesadas,

entre los esqueletos vegetales del frío,

ya vago por la orilla de un lago taciturno,

oyendo una campana de antiguos molineros.

¿Qué fuego de tiniebla, qué círculo de trueno,

cayó sobre tu frente cuando viste esta tierra?

Pasaron costas negras, arbustos inflamados,

barcas con piña, coco, bananas, chirimoyas,

sobre un mar tenebroso con medusas y anémonas.

Y pararon caminos, zamuros, caseríos,

y un niño sin parientes pasar por la llanura,

y un vaquero llamando la sombra del ganado.

Una puerta caliente se abrió para tu vida.

Te llamaron las aguas con sus lenguas oscuras,

los pájaros con gritos, y animales dolientes

que lloran largamente en el alto follaje.

Y llegaste a la puerta de la casa del brujo,

de cuyo techo cuelgan gruesas hojas moradas,


semillas venenosas, corazones de pájaros.

Y viste la melaza correr en los trapiches.

Y el toro que en la tarde avanza hacia la muerte,

atado a dos caballos,

Y viste la serpiente de agua retorcida,

que en la penumbra ahoga a la vaca sedienta.

Y anduviste de noche entre las mariposas

de luto, que visitan los ranchos tenebrosos,

donde habita la fiebre de labios amarillos.

Y viste danzar llamas, las llamas del Tirano,

seguido por el canto del aguaitacamino,

que avanza, misterioso, junto al paso del hombre.

Y dormiste entre hormigas, arañas y escorpiones.

Y grandes flores lilas, con brillos siderales,

se abrieron en tu sueño de encendidos diamantes.

XI

Por ti sé que el remo que regresa del horizonte,

y el hacha que al contacto del árbol

llena de resonancia el día,

y el martillo que aplasta el hierro

y lo moldea como una llama densa,

y la mano que amasa el barro, para la vivienda,

y amasa la harina para los hijos,

y para los hijos de nuestros hijos,

y el escalpelo que transmite sangre a la piedra,


elevando su suave gesto en la penumbra,

y la frente inclinada sobre la maravilla,

hacen la conclusión de la jornada.

Por ti sé que el paso de cada uno es solitario,

como un recuerdo, como un instante,

como la muerte de cada uno.

Por ti sé que el amigo es sagrado,

y que más vale un árbol con frutos

que brillantes monedas de oro.

Pero aquí estoy debatiéndome con sangre, imagen y lamento,

recogido en mi gesto como habitante que sale de la noche.

Por ti me alejo de las ruedas del lujo,

de la serpiente de oro, de la araña de cristal pulido,

de la cortina de azules mariposas.

La tierra nos reclama más cerca de sí misma,

más cerca del sueño en que la vemos.

Ráfagas solitarias se acercan a mi frente,

donde la noche mora temblando en los jazmines.

Fugaces resplandores pasan entre mis huesos,

mientras voy escuchando mis pasos en el polvo.

Avanzo, clamo, caigo, y yo mismo levanto

mi cuerpo abandonado.

Agítanse las sombras al golpe de la sangre,

con el trueno que enluta barrancos y montañas,

y en la humedad enciende cuchillos, ojos, cuerpo

y manos que socavan la soledad oscura.

Camino por escombros, recojo un niño herido


que interminablemente llama hacia las paredes.

Busco un pan, me persiguen

y mis rodillas sangran por largas madrugadas.

Padre de mis huellas,

padre de mi tristeza nocturna.

Y de mi poesía.

XII

Siempre te encuentro, oigo tu voz,

en mis horas más secretas, cuando refulgen las gemas del alma,

como heridas por la luz de los sentidos,

cuando el tiempo me convoca a los acordes del día,

y enciende en torno a mi ser flores silvestres;

cuando la noche viene impulsando colores densos por el cielo,

como batallas del paraíso o anunciaciones sagradas;

cuando el campo se lamenta en sus animales;

cuando la madre llora y sobre su cabeza

la noche derrama su pesadumbre y el querer estar a solas;

cuando siento entrar por la ventana,

a la quieta soledad de la tristeza,

el aire de los árboles cercanos.

Tu vida y tu muerte, tuyas para siempre,

como es para sí el sueño que se ahoga en un pozo perdido,

en mí se juntan y me difunden en la tierra,

en ese instante que se detiene iluminando la memoria,


igual al relámpago que enciende un horizonte sagrado,

en el momento en que el día y la noche se juntan,

plenos de profundidades de lo eterno,

en una densa agitación de oscuros caballos celestes

que se agigantan para el engendro de un poderoso enigma,

sobre las montañas, sobre las ciudades

y las frentes pensativas.

Padre de mi soledad.

Y de mi poesía.

XIII

¿Quién me llama, quién me enciende los ojos de leopardos

en la noche de los tamarindos?

Callan las guitarras el soplo misterioso de la muerte,

y las voces callan, y sólo los niños aún no pueden descansar.

Ellos son los habitantes de la noche,

cuando el silencio se difunde en las estrellas,

y el animal doméstico se mueve por los corredores,

y los pájaros nocturnos visitan la iglesia de la aldea,

por donde pasan todos los muertos,

donde moran santos ensangrentados.

Por las sombras corren caballos sin cabeza,

y las arenas de la calle van hasta el confín,

donde el espanto reúne sus animales de fuego.

Y es la noche que ampara la existencia a solas,

en el niño insomne, en el buey cansado,


en el insecto que se defiende en la hojarasca,

en la curva de las colinas, en los resplandores

de las rocas y los helechos frente a los astros,

en el misterio en que te escucho

con una vasta soledad de mi corazón.

Padre mío, padre de mis sombras.

Y de mi poesía.

XIV

Aspero cuero de tigre,

estrellada lentitud de arqueado lomo,

fuerte cabeza insomne,

dientes detenidos en la sombra.

El viento vegetal lame las peñas,

húmedas lumbres vagan por el río,

y tensos pasos hunden

las flores de la noche en la memoria.

XV

Sí, la noche sostenida en las grandes hojas espesas,

en las lianas que bajan hasta las aguas negras,

como lentas serpientes encantadas por los brujos,

en los brillos que huyen como soplos azules,

dando un temblor fugaz a las ocultas flores,

te dio el secreto antiguo de mi ardorosa tierra.


Tocaste las raíces, las piedras y las frutas,

abrazando los árboles, corriste por pantanos,

penetraste en las cuevas, heriste el armadillo,

que semeja un cruzado de bruñidas corazas,

perdido en las penumbras de la selva y el río.

Viste las madrugadas de las lluvias calientes

y oíste el murmurar de árboles y animales,

ese reclamo eterno de la tierra en la noche

que a veces llora y grita y ronca en la pantera.

Y viste el estallido de las grandes semillas,

y el nacer de la hoja y el abrir de la flor.

Y hablaste, circundado por venados atónitos:

“¡Ampárame, oh tierra maravillosa!

Yo me estaré contigo adorando tus peñas

que en las penumbras tienen rostros de nuevos dioses.

Yo vengo de los puertos, de las casas oscuras,

donde el viento de enero destruye niños pobres,

donde el pan ha dejado de ser pan para los hombres.

Yo vengo de la guerra, del llanto y de la cruz.

¡Ampárame, oh tierra maravillosa!”

XVI

Todas las colinas ondulaban hacia el sitio que buscabas.

Los árboles ondulaban, ondulaban en la soledad de tu alma,

como un recuerdo de los siglos en el viento,

como un recuerdo de las soledades del mundo,


cuando el fuego bajaba por el pecho de las montanas,

y los reptiles miraban las flores sudorosas.

Ondulaban, ondulaban en el silencio de tu alma.

Ondulaban, ondulaban en el silencio de la tierra roja,

donde el hombre se esconde

para dar muerte al tímido animal.

Ondulaban, ondulaban en la atmósfera ardiente del colibrí,

que gira, y gira, y huye y gira en su vuelo tornasol.

Ondulaban, ondulaban, murmurantes,

en las anchas soledades,

donde canta la guacharaca anunciando la lluvia.

Ondulaban, ondulaban, y corrían los toros y los caballos

espantados por el resonante viento del fuego,

hacia un desolado atardecer.

Ondulaban, ondulaban, y caían reflejos rojos

en las oscuras aguas de la selva,

donde beben la ardilla, la lapa y el tapir.

Ondulaban, ondulaban, los árboles en tu vida,

aquí, en la tierra, aquí, en tu afán,

aquí, donde algún hombre solitario,

entre carbones de árboles incendiados,

siembra la yuca y el banano,

busca el veneno en la hojarasca,

y conoce el misterio de los vegetales.

Y era un lento ondular el día,

un ondular hacia las márgenes de los ríos

con lentas barcas y caimanes en las aguas amarillas.


Un lento ondular hacia el horizonte,

donde la noche congrega a los hombres con sus guitarras,

entre sus viviendas de ennegrecida palma,

bajo el silencio solitario de las estrellas.

XVII

Ahí te acogían, y ahí estaba tu noche.

Tú venías, venías con tu vida y tus recuerdos,

con tu voz y tus pequeños papeles amarillos,

con tu alegría y tus angustias,

pero nadie sabia de donde venias.

sonaban las guitarras en la sombra de tu corazón,

y había aguardiente en conchas de fuertes frutas,

el aguardiente que incendia las venas,

con forma de relámpago sobre un turbio galopar de caballos.

Y el joropo en el arpa te agitaba una nueva melancolía,

y había una nueva tristeza para ti, y una nueva alegría.

Aquélla gente era tu gente.

Un día te ibas con ella en el fragor de una guerra civil.

XVIII

Llegaba el día del agua verde,

espesa como un lienzo oscuro con flores.

E1 agua estancada con gérmenes de fiebre,

el agua solitaria, perdida, abandonada,


donde la garza inmóvil se mira en su tristeza.

Y era el día sin pan, el día sin respuesta.

E1 día de los campesinos muertos sobre la yerba reseca.

Y tu vida era de nuevo un regresar,

un regresar hacia días y noches,

hacia el sitio que buscabas en tu desesperación.

XIX

Te señalo en el medio día de la angustia,

entre árboles y espinas y cigarras,

entre lenguas de fuego bajo el sol,

ahí donde un caballo anda por nuestra tristeza,

y cae, y muere, con los ojos abiertos hacia el cielo.

Te señalo en la soledad de danzas ilusorias,

de corrientes perdidas, de sutiles serpientes,

cuando la hora tritura sus cristales y espejos,

y las aves huyen del gran pozo de fuego,

donde estalla la fruta, 1a espiga la corteza,

donde la calavera brilla sonoramente

en su amarilla frente

que lamen aguas tibias,

que llaman voces roncas,

ecos de las cavernas.

Y todo cae en el silencio de la tierra,

de la tierra roja con grandes hormigas rojas,

que lentamente avanzan por sus claras ciudades,


con su pesada carga de circulares hojas.

Y todo es un temblor de laminas livianas

de mercurio caliente,

y la curva de las colinas se hace adusta,

grave, resplandeciente,

bajo el vuelo circular de los gavilanes,

lentos, casi inmóviles en la atmósfera caliente,

como sostenidos por el viento de los siglos.

Te señalo en la hora del canto de la paloma torcaz,

escondida en la extensión reverberante,

| cuando el toro muge en medio de nuestra lejana melancolía,

cuando nos interrogamos: "¿quién me responde ahora?"

cuando en la vivienda de barro y palmas

la gente calla cabizbaja en el humo del tabaco,

en el sopor de su oscura pobreza

entre tinajas, cenizas y cucharas de palo.

Cuando junto a nosotros el rió arrastra vegetales sombríos,

como residuos de nuestros sueños luctuosos,

en que negras barcas atraviesan luces, ondas, gritos.

Te señalo sobre la tierra, en medio de tu propia voluntad.

La hoja aceitosa y morada del tártago,

la flor amarilla y espesa del guanábano,

la fruta velluda del guamo,

la araña cobriza y lenta,

el insecto de plata y de veneno,

están aquí en tu silencio,

en tu silencio profundo como el día,


donde posan los valles

como en la reminiscencia de una leyenda.

Está aquí lo que tu querías allá entre los pastores,

cuando los deshielos daban música y espuma a los riachuelos,

y florecían las violetas y maduraban las fresas en torno tuyo,

alrededor de tu aldea con muros medioevales

y vuelo de palomas en las tardes.

Está aquí el fuego lamiendo la tierra,

el agua lamiendo las raíces,

los animales lamiendo a los animales.

Y tú estabas aquí con el sudor de tu frente,

el solitario, el vestido de paño de hilo,

el erguido en medio de la comarca de las tempestades,

el que iba gritando hacia adentro,

buscándose las manos y la frente en su existencia,

buscando el sitio donde poder decir:

“Aquí yo vivo, aquí yo soy el hombre”.

Sí, tú ibas, paso a paso, con tus pies pesados,

tus pies que hacían correr los animales,

volar las aves hacia celestes puentes crepusculares.

Tú eras el que contestaba sin que nadie te llamara.

¿Quién te llamaba? ¿Acaso ibas entre fantasmas?

¿O estaba tu memoria poblada de fantasmas?

¿O huías de algo tuyo, de algo que dentro de ti aborrecías?

Insectos peludos se acercaban a tus piernas,

víboras, escorpiones, gusanos como pájaros

recién salidos del huevo,


animales con llanto, dientes con fuego.

Pero eras el que marchaba, el resistente,

mudo en la nostalgia de susurrantes olivares,

de serenas colinas con manzanos que iban hasta el atardecer,

hasta los últimos céspedes, donde una luz angélica se fuga

moviendo brillos del paraíso en las frondas lejanas del alma

Estabas aquí en medio del vaho caliente

que asciende de las hirvientes aguas estancadas,

del espeso limo verde con ranas

y redondas flores lilas entreabiertas,

de la fruta y de la hoja que se pudren

con huevos de insectos y reptiles.

En medio del vaho que asciende entre los juncos,

entre las lianas y las amarillas frutas de la fiebre.

En medio del vaho que humedece nuestras espaldas,

nuestros hombros y nuestra frente.

En medio del vaho que aguarda la noche

para mover sus visitantes azules,

entre los ojos del leopardo y del búho.

Tú estabas aquí, solo, devorado, mudo,

con tu garrafa de aguardiente para la noche,

con tu perro y tus estrellas de otro mundo.

Padre mío, padre de mi sangre.

Y de mi poesía.

XX
Aquí la noche deja los juncales

con sangrientos reflejos,

con ondas purpurinas en penumbra

y escamas aceradas.

Un profundo combate

hiere cuerpos perdidos en la sombra.

Es un agua de olvido, jadeante,

de limpio cielo ardiente,

que descansa en relámpagos hundidos

sobre babosas ramas de tembloroso limo.

Es un agua de lentos círculos de agonía,

Con ojos en el sueño,

flor amarga abierta entre las piedras.

el agua de alma solitaria,

del hombre que soporta los confines

dando a la tierra huellas, brasas del corazón,

voces a la llanura donde un demonio canta,

por donde avanza el día con humedad caliente,

con altas y sonoras geometrías

de pájaros acuáticos,

que figurando van rojas costas celestes.

en el canto lejano del turpial,

entre las flores de cercano brillo,

entre las ranas que semejan hojas

y cierran en la luz sus ojos verdes,

vaga un humo tenaz; y se oye que alguien dice:

“Las sombras incendiaron el maíz.”


Y a lo lejos ulula la montaña de un dios.

Aquí el hombre ve el año

como una lenta furia de colinas,

donde el arbusto esconde su fruto y su veneno.

Aquí la vida pasa cual un turbio verano,

mientras el cielo lanza arcángeles de fuego

sobre los yerbazales,

donde el toro olfatea y resopla en la tierra,

y la escarba y se yergue como potente enigma,

que muge contra el cálido resplandor de la roca.

Aquí la luz congrega las hormigas

que llevan bajo el sol granos de oro

para dar brillo a los antiguos túmulos.

Aquí levanta el día convulsas arboledas,

reclamos funerarios,

barrancos como templos, humos lentos de tumbas.

Pasa pesado un viento de oscuros gavilanes

y en las viviendas arden

ramas de algún boscaje misterioso.

En la selva Canaima huye en un denso soplo

de tiniebla y de azufre, de pájaros negruzcos,

y cuelga de las ramas como caucho quemado,

y aprisiona a los hombres

en sus brazos quemantes de lianas malolientes,

y grita con la muerte como una araña-mona.

Ni el asno, ni el anciano, ni el niño, ni el conejo,

saben aquí el camino más leve hacia la tarde.


Aquí el hombre soporta su frente, su mirada,

sus manos incendiadas,

y entierra un gallo vivo hasta las alas,

para decapitarlo con los ojos vendados

y manchar con su sangre los muros del crepúsculo.

Así tú viste el cielo abrazado a la tierra,

en un grave misterio de rojo resplandor,

donde un jinete enlaza el toro de la muerte.

Y fuiste interrogando en silencio los días,

y una voz que salía del fuego de la tierra

te dijo:

"Destruye tus venablos contra el sol,

haz que tu cuerpo sangre sobre la roca oscura

y entrégate a las llamas que surgen de las huellas,

de la pira que América enciende noche y día

al pie de la visión abismal de sus héroes".

XXI

Y siempre fue un nuevo regresar,

un lento aproximarse de la noche,

un duro avanzar de la existencia,

un recobrarse a solas, un decirle a las sombras:

"Esperad, esperad al hombre.

| No le rechacéis, guardadle bien, que es vuestro hijo..."

Suave lumbre de oro iluminaba tus tardes,

y árboles redondos iban hasta el confín,


hacia brumas azules con reflejos ardientes,

hacia el confín del toro y la nube de fuego.

Era la tierra roja, con peñas, con cardones,

donde crece el tabaco

de blancas flores como pequeños cálices.

Dos mujeres había, dos mujeres junto al pilón.

Había brisa caliente y las dos pilaban con los mazos del pilón.

Pilaban el maíz para el pan,

como si tocaran un tambor,

un gran tambor,

en la tarde de tu inflamado corazón.

Temblaban sus pechos al golpe del pilón,

y la brisa removía sus negras y ondulantes cabelleras,

y levantaba las flores de sus faldas,

y ellas reían, reían, entre los golpes del pilón,

reían hasta la noche,

donde los venados corren por un delirio de oro.

XXII

¿Habías visto, acaso, cómo ardía la soledad de tu sangre,

en medio del ancho mundo con océanos, llanuras y montañas?

¿Cuál era tu angustia, y tu afán y tu oscuro descontento?

¿No sabías, acaso, que deambulabas en tu propio drama,

con tus harapos incendiados, huyendo a través de las sombras,

con tu boca, tus manos y tus sienes en el fuego,

en la sombra, en la soledad, en la existencia,


como aquel que se debate en su sueno anónimo y sombrío?

Había una hora en las tabernas para ti,

junto al marinero, y al beodo, y al abandonado, y al triste,

y junto a la prostituta

que lucha con su corazón y sus recuerdos,

y quiebra copas contra los muros del mundo,

y ríe y canta, y ríe en la tristeza,

y siempre ama con su extraño corazón.

Y había una hora a la sombra de un gran ceibo para ti.

Y había una hora que no era de ningún sitio para ti.

Tú eras un hijo de la tierra,

moviéndote en la tierra, en las ciudades,

en los campos, hundido en tus solitarios recuerdos,

bajo los vientos que barren los anchos arenales del crepúsculo.

XXIII

Yo vengo de esa hora que soporta la tierra,

donde estaba tu vida contra los huracanes,

frente a las puertas selladas, ante las bocas mudas.

¿Acaso lloraste a veces bajo la medianoche,

cuando las estrellas te llevaban a tu cielo?

¿Acaso te arrepentías?

¡Ah, pero tus manos podían soportar toda tu soledad,

y te daban el pan!

Y entonces miraste en los ojos de los pobres,

de los mendigos que aguardan en los rincones de las ciudades.


¡Ah, los mendigos!... ¡Ellos, los mendigos!...

Tan parecidos a los viejos muros y a los santos...

XXIV

De todo tu andar de antiguo caminante,

de todo tu sufrir en desamparo,

de soportar el peso del hacha o del saco,

de asistir al herido y repartir el pan,

sólo te quedó una casa,

a cuya puerta escribiste algunas palabras de la Biblia.

Aquella casa fue mi casa.

Mi casa pintada de cal, allá en mi aldea,

escondida entre el café y el cacao.

Otras casas había, rojas, azules, verdes, amarillas,

en mi aldea, que entre árboles,

jugaba con niños y caballos.

Había una plaza con cabras y almendrones de apacible sombra,

y una iglesia de donde salía un Cristo,

en una urna de cristal, cuando la Semana Santa.

Yo nací en tu casa con palabras de la Biblia,

y allí estabas callado, con tus libros,

junto a mi madre y a mis pequeños hermanos.

Allí estaban tus noches,

todavía con las estrellas de otro mundo,

y allí tu amorosa soledad, tu vida, tus recuerdos.

Y allí estaba yo como una angustia para ti,


y tu trabajo y el sudor de tu frente,

y el canto de los sapos en las sombras,

y el tinajero en el corredor de la medianoche,

y las lluvias nocturnas que nos lanzaban a un oscu

ro amanecer.

¡Estábamos tan cerca de los árboles, del río y la montaña!...

Yo con mi alegría donde cantaba el cristofué,

tú con tu vida dura, con golpes y nostalgias,

de pie ante los días de mi infancia

XXV

Están en ti mis orígenes,

mis dioses, mis resinas, mis sueños.

En tu vida de ayer y en tu muerte de hoy,

en el grave silencio que te guarda

en un bosque de flores de elevados tallos

en la penumbra de la música y las luciérnagas.

Vas por comarcas de iluminadas grutas,

de reflejos violetas y de truenos azules,

sin haber interrumpido la ascensión de tu ser,

porque la muerte nos acoge en sus leyendas

y en sus graves dominios de cerezos en flor.

Ella... Ella... La que nos devuelve la memoria

doliente de la esposa, del hijo, del amigo,

y acerca los perros a las tumbas,

y agita mariposas en torno a nuestra frente,


y da suaves movimientos a los retratos en los aposentos.

Ella.. . Ella.. . La que tan ardorosamente ignoramos.

¿Cómo he de aguardarla yo en mi angustia?

¿Qué anuncian los coros que a veces oímos

más allá de las arboledas vespertinas?

¿En cuál de nuestros oscuros sobresaltos

ha estado junto a nosotros, mirándonos,

desde su ventana de frío e inolvidables pinos,

como en un espejo de sufrimientos

y de hundido son de campanas,

en ese momento en que nos miramos el rostro con indiferencia,

con recuerdos, y pensamos en el pan de todos los días?

Venimos de la noche y hacia la noche vamos.

Tú eres ya el habitante de los reflejos y los ecos,

pero aún oigo tu voz y tu corazón y veo tu sonrisa

y tu barba blanca y tu mano fuerte.

Tu mano, que un día, tuyo, y con palabras tuyas,

de alguien se despedía desde un golfo perdido,

en ese momento en que aprendías a estar solo,

viendo los distantes navíos, los amantes en las playas,

los pescadores moviendo sus barcas hacia las olas.

Eras el que sabía avanzar con su vida,

entre las cosas que están aquí,

para el hombre, para el que vive, para el que se debate.

Las cosas que están aquí sobre la tierra,

y pasan junto a nosotros para habitar en la memoria

y edificar nuestra existencia resonante.


Vienen de ti mi afán y mis palabras,

y es tu sangre la que dice con mis labios:

hierro, pan, campana, frente, piedra, flor, caballo,

casa, sartén, naranjo, césped vespertino,

romero, yerba, clavo, cayena y astromelia.

Y está aquí mi existencia con hijos en las horas,

con hijos que me llaman en las horas,

buscándose a sí mismos en las horas.

Y estoy aquí para llevarles pan,

y andar por la ciudad con mi destino,

correr entre relojes con mi angustia,

y contemplar los astros, y mirarme las uñas,

y gritar hacia adentro y hacia el mar,

y hacia la noche, y hacia mi madre,

y hacia los grandes estremecimientos del mundo.

Y estoy aquí buscando las respuestas de mi sangre,

los signos solitarios que me hieren,

mis huellas que me siguen en la tierra,

mis huellas que vienen de tu vida,

padre mío, padre de mi pesadumbre.

Y de mi poesía.

XXVI

Aquí donde el caballo le da un trono al mendigo

entre los tapices cárdenos de la tarde,

aquí donde la hora sella labios malditos,


levantando humaredas, viviendas fantasmales,

aquí los gritos caen, las blasfemias, los llantos.

¿Queréis ser los arrepentidos?

Aquí ni la palabra ni el gesto nos sostienen,

y los huesos encuentran su tenebroso espejo.

Aquí sólo el misterio puede encender su lumbre

y acoger nuestro fin con brillos de azucenas.

Mirad aquí los cráneos,

las blancas calaveras que se enturbian,

las frentes bajo los días de lluvia,

las frentes rodando,

esperando las guitarras y la danza.

Se apoyan a las piedras con su reír eterno.

Miradlas. Tan parecidas a vosotros

¿Recordáis vuestro aposento,

vuestras oscuridades, vuestras monedas,

vuestras manos ensangrentadas?

Miradlas con sus frentes de frío y de tiniebla.

Bajo la noche.

Ellas nos esperan en el temblor de la sagrada sombra,

ante el que pasa indiferente al lado del mendigo

XXVII

Hijo desencadenado hoy,

furia reconquistada,

ensoñación ante las puertas sagradas.


El resplandor ha coronado mi frente

y la cumbre derrama sus hielos bajo el sol.

Oye mi soledad cuando te llamo

desde los precipicios.

Escucha las campanas siderales

doblando sobre las aldeas crepusculares.

XXVIII

Tú, que me lanzaste sobre la tierra y hacia la nada,

desde el círculo incendiado de tus experiencias,

desde todas las puertas cerradas,

desde las calles perdidas,

desde los, perros que aúllan frente a los cadáveres,

desde los puertos que inflaman

sus alcoholes en la noche,

desde la pobreza que va huyendo por las callejuelas,

desde las mañanas, desde aquel cielo de samaritanas,

desde aquellos cerezos temblorosos,

a cuya sombra mi madre

espero que yo viniese de ti

como el sencillo regalo de un pobre;

tú, junto a ella, levantas mi sombra

en los valles de mi propio corazón.

XXIX
Arden puertas oscuras hacia el fondo

de muros solitarios,

hacia la escala antigua de Jacob.

Resbalan las maderas, los metales,

cayendo en las tinieblas como lenguas,

en la sangre que hierve,

hacia rostros oscuros,

y aquí, junto a mi alma,

se abren flores azules

en medio al resplandor.

Detrás están las llamas saliendo de la madera,

detrás están los vientos de las constelaciones.

Una espada, una espada, una espada que brilla

derriba un árbol negro.

Ahí va como un río el mármol por la noche

y resuenan las voces

de las almas que llegan al panteón nocturno.

XXX

Venimos de la noche y hacia la noche vamos

Juan Antonio Pérez Bonalde | Biografía


Juan Antonio Pérez Bonalde es considerado uno de los más importantes
poetas de la Venezuela del siglo XIX. Su lírica rozó el lenguaje del
Romanticismo y avizoró el modernismo en nuestro continente
latinoamericano. Este poeta sufrió el dolor del exilio y el reencuentro con su
terruño que supo plasmar en “Vuelta a la Patria”, un canto a Venezuela
escrito en 1876. La destreza que este caraqueño de cuño liberal tuvo en los
idiomas se muestra en las notables traducciones que realizó del
“Cancionero alemán” de Heinrich Heine y “El Cuervo” de Edgar Allan Poe.

Juan Antonio Pérez-Bonalde Pereira nació en Caracas el 30 de enero de


1846 en el seno de una familia liberal. En 1861la familia emigró a Puerto
Rico, donde su padre regenta un colegio en el que Juan Antonio –con
apenas 15 años– colaboraría como profesor. Además dedicó buena parte de
su tiempo al estudio a los idiomas, que le convirtió en un excelente
políglota de lenguas clásicas y modernas.
En 1864 Juan Antonio Pérez Bonalde regresó con su familia a Venezuela,
pero la tristeza aparece tras la muerte del padre. En 1870 se exilió
nuevamente al disentir de las políticas de Antonio Guzmán Blanco. Fijó su
residencia en Nueva York y allí escribió lo más importante de su obra
poética. Su curiosidad intelectual se nutrió en las experiencias de viajes por
Estados Unidos, Europa, Asia y África mientras trabajaba para una fábrica
de perfumes.
Juan Antonio Pérez Bonalde | Biografía
En 1876, el presidente de Venezuela Francisco Linares Alcántara distiende
el clima político, y Juan Antonio Pérez Bonalde decidió regresar al país. La
ausencia de seis años se iluminó en el barco que lo conducía hacia Puerto
Cabello. Así los recuerdos de su infancia, la identidad con la patria, y el
profundo dolor por la muerte de su madre, germinaron en “Vuelta a la
Patria”. Este magistral poema aparecería en la compilación “Estrofas” que
el propio Pérez Bonalde editó en 1877 en Nueva York, en un volumen de
cuarenta poemas. Al que sumó en 1880 un volumen de 35 poemas, bajo el
título “Ritmos”, entre los que destacó “El canto al Niágara” que aplaudió
José Martí.
En 1883 la muerte de su hija Flor lo destruyó anímicamente, sin embargo
de su dolor surgió un hermoso poema homónimo, impregnado de un
nihilismo que lo llevaría al consumo de drogas y alcohol hasta el deterioro
de su salud. En 1888 fue recluido en el hospital, y en 1889 regresó a
Venezuela para colaborar con el gobierno de Raimundo Andueza Palacio en
funciones diplomáticas. La salud de Juan Antonio Pérez
Bonalde empeoró con una hemiplejia que lo llevó a la muerte el 4 de
octubre de 1892 en La Guaira. En 1903 sus restos mortales fueron
trasladados a Caracas donde recibió honras fúnebres. Y en 1946 en
conmemoración del centenario de su nacimiento fue elevado al Panteón
Nacional, donde reposan sus cenizas.
- CUAL ES EL TEMA?

La alegría del regreso a la patria (Venezuela) luego del destierro. El recuerda con
pasión y felicidad los paisajes, su niñez, su ciudad natal. El ama a su país.

Ambiente sto explica el porqué el paisaje descrito en la primera parte del poema
está como desdibujado, un poco apagado, con colores muy tenues, e íntimamente
ligado a un estado remoto de felicidad asociado con el mundo de su infancia.

LIRICA ROMÁNTICA DE JUAN ANTONIO PÉREZ BONALDE

Se considera, que el Romanticismo surge en contra del Neoclasicismo, éste


propició una poesía lírica con características muy distintas a la neoclásica. En
efecto, la lírica romántica, es un reflejo de la literatura de la época, en el sentido de
que los TEMAS que toca son la reivindicación de la libertad, la subjetividad, la
exaltación del “yo” y el ansia de realización del individuo en una sociedad no
burguesa (lo que le lleva al mayor desprecio de las normas, del dinero y de la vida y
a ser más generoso). Va a oponer el predominio de la pasión y los sentimientos, no
se va a sujetar a reglas ni cánones, no busca inspiración en los clásicos sino más
bien en lo propio que va a permitir una mayor variedad en cuanto a temas y a la
versificación en general. Tuvo su máximo representante en Juan Antonio Pérez
Bonalde, quien nació el 30 de Enero de 1.846 y murió en La Guaira el 4 de Octubre
de 1.892.

El paisaje y la naturaleza dejan de ser meros decorados en los que ocurrirán


los hechos, para convertirse en fieles reflejos de la interioridad del artista. A esta
desazón romántica conviene un paisaje desaforado, violento, salvaje, misterioso...
(Cementerios nocturnos, lugares abandonados,...).

1.1 Características de la lírica romántica entresacadas del estudio de los


poemas de Pérez Bonalde

a) Exaltación del YO

El ``YO´´ ocupa, en estos poetas, el primer lugar. Ese sentimiento del ``Yo
Personal´´ lo demuestra a través del sentimiento y de la pasión que mueven este
tipo de poesía.
b) Identificación de la Naturaleza con los estados de ánimo del poeta

Esta característica hace que los poetas líricos presenten al ``paisaje


humanizado´´ (el paisaje sufre, llora, canta, etc…).

c) Identificación del poeta con su obra

El poeta romántico, a través de sus obras, refleja los aspectos más


importantes de su propia vida. Hay detalles de autobiografía.

La mayor parte de los sentimientos expresados en el poema o poemas son


sentimientos que han sido ``vividos en la realidad´´ por el mismo autor-poeta.

d) Presencia del elemento religioso

Hay que recordar que el sentimiento religioso, la muerte, la naturaleza y el


amor, son los puntos centrales del poema romántico.

No es un elemento religioso ``abstracto o desconocido´´, es el elemento


cristiano: Dios, con su intervención directa o indirecta… y todos los aspectos
relacionados con las ``dudas normales´´ de todo mortal ante la desgracia: ``¿Dónde
estaba Dios en ese momento?´´…

e) Preocupación por problemas metafísicos (del ``más allá´´)

Hay una serie de interrogantes que el poeta lírico romántico se pone:

(a) El origen de la vida.

(b) La grandiosidad del Cosmos.

(c) El destino de la vida humana.

(d) El misterio y el secreto de muchos acontecimientos y sus causas.

f) Polimetría

No están sujetos a ``cánones´´ determinados, como lo estaban los ``poetas


neoclásicos´´. Dan capacidad para que, en un mismo poema, entren en vigencia
diversas reglas, cánones y normas métricas… Su preocupación no es cómo se
dicen las cosas, sino las cosas ``que se dicen´´. Por esta razón, en estos poemas,
encontramos mezclas de estancias, (= estrofas de más de seis versos
endecasílabos y heptasílabos, sin versos libres), lira clásica, el serventesio, el
terceto, la sextilla y los cuartetos.

g) Otros recursos de la lírica romántica

(a) Abundancia de imágenes más que de metáforas.

(b) Uso de la interrogación y exclamación con la finalidad de conmover. (Usa


estos elementos como si el ``lector estuviera presente´´).

(c) Uso de adjetivos, para dar mayor fuerza a las afirmaciones.

(d) Uso de la hipérbole (exageración) para meter más de dentro al lector.

(e) Uso frecuente de licencias métricas para tener más capacidad de poder
expresar lo que el poeta siente.

1.2 Características pre-modernistas de la lírica romántica entresacadas del


estudio de los poemas de Pérez Bonalde

a) Presencia del elemento cromático

Abundancia de colores para ``intentar dar luminosidad o sombras´´ a sus


poemas.

b) Evasión modernista

c) Los poetas ``modernistas´´ se evaden de la propia realidad y se refugian en


países, lugares y ambientes extraños (exóticos). Esta evasión la presentan por
medio de imágenes concretas referidas a otros países.

d) Uso de imágenes sensoriales para ampliar esa realidad sensorial

Imágenes cinéticas o de movimiento. (``Va extendiéndose el cerro´´…).

Imágenes sinestésicas (= Combinación de imágenes de distintos campos


sensoriales en una sola: ``Bebiendo luz y respirando aromas´´).

e) Interés por la musicalidad y el ritmo de las estrofas


Es una de las características propias del modernismo, va marcando la
sonoridad con el uso y la mezcla de diversos tipos de versos: endecasílabos,
heptasílabos, etc…

f) Presencia del elemento simbólico

Su uso es muy común entre los modernistas. Es un modo de ``evasión´´ y de


``dar alegría´´ a sus poemas.

Nucleo temático Poema del Niágara (1880). Bonalde recita la gran majestuosidad del
Niágara con una belleza que obedece al sentimiento romántico y su naturaleza, esa
grandeza que exaltó a el autor le rinde como tributo al Dios lo describe así mismo.

El hombre enfrente de esta inmensa cascada le hace una serie de preguntas


referentes al ser humano que toda respuesta conduce a la ¡nada! Y al no responder
él se consume en la tristeza y el dolor y Comprende que toda lucha conduce a la
muerte y es como decir para que respiras si sabes que algún día morirás, más se
pregunta si algún día se entenderá toda esta ideología, y es ahí donde en ese vacío
se enfrasca en su dolor, así mismo me causa cierta inquietud porque es como si
este hombre hubiese pasado por la muerte y ahí pide respuestas a la naturaleza.

Este poema nos da una reflexión que se encuentra presente sobre el sentido de la
vida, otro recurso del que se vale el lector es el de los puntos suspensivos, por otro
lado es importante que el lector establezca su propia opinión o reflexión de esta
majestuosidad, de lo apasionado del momento en que vivió esto mismo el poeta. Y
al leer el poema puede que a la primera no lo entendamos pero a la segunda si
recitándolo de manera poética es ahí donde encontramos el sentido a este
maravilloso poema.

Para finalizar En este existe la presencia también de la humanización que exalta en


esta composición, ya que se le aplican cualidades humanas a objetos que no las
tienen, y es así cuando invade las almas de muchos hombres: el real sentido de la
vida todo esto lo plasma mediante la cascada su agua sus rocas, su neblina, el
ruido al caer, su profundidad su belleza y demás características.. Y es ahí donde
entendemos que Bonalde es considerado como el mejor de todos y no es algo
extraño se explica claramente en el Niágara por la gran inspiración, la sensación la
emoción que hace reflexionar al lector.
El artículo de costumbres “Que le empreste” sigue la historia de una señora muy
generosa

dueña de una casa a la que tocaban la puerta en seguidos momentos para que le
prestaran algo y debido a su generosidad siempre aparecían más personas
pidiéndole algo hasta que la doña se harta de oír la puerta sonar y pide a su criada
Juana que coloque un cartel en la puerta que diga: En esta casa hay viruela

“Aquí me mando la señora Olegaria para que le diga que con mucha salud

 para usted y la

familia toda, le haga el favor de emprestarle el molinillo y una docenita de tazas”

“¡Juana! Vaya usted al despacho de mi marido, saque aquel cartón colorado que
dice……. En esta casa hay viruela……y cuélguelo ahora mismo del lado afuera d

e la

puerta.”

  AMBIENTE: El ambiente de este artículo de costumbres se torna en la casa de la


señora Abur. Por lo que se puede apreciar en el lenguaje y en las costumbres que
se destacan se podría suponer que la casa quedaba ubicada en algún sector del
campo.

“Te pasas por el ojo el rabo de gato tres veces al día, una por Jesús, otra por María
y otra

La obra un llanero en la capital habla de un personaje picaresco, llamado palmarote el cual es un


llanero, un hombre oriundo de los llanos venezolanos. Relata las aventuras del rudo hombre de los
llanos (Palmarote) en la capital venezolana.
Palmarote viaja a la ciudad de caracas en busca de su gran amigo el doctor, alli los 2 caminan por
la calles de caracas…
Palmarote era una persona muy curiosa, ya que todo lo que veía preguntaba y lo comparaba con
cosas del llano es ahí donde el doctor lo corrige y le dice que la vida en la capital es muy diferente
a la del llano…

CRITICA SOCIAL
El relato tiene una crítica hacia las diferencias culturales, entre lo rural y lo urbano de la
venezonalidad. La vida urbana, donde todo se facilita y se encuentra al alcance de la mano;En
contraste con el medio rural que es sumamente agreste, donde hasta lo más sencillo demanda
férrea voluntad y esfuerzo

ASPECTO POLITICO
Las condiciones de vida en el llano eran muy escasas, para lograr sobrevivir se debia trabajar con
mucho sacrificio y constancia; se remarca entre todo ello los abusos, despotismos e ingratitudes
de la burocracia y la indiferencia citadina.

Características.
1.Un saber tradicional y local (el del llanero).
2.Otro moderno e idealmente "nacional" (el del doctor).
3.La presentación de tipos locales (como el llanero venezolano).
4.Del habla coloquial y popular (los modismos y giros léxicos y gramaticales de este individuo
"pintoresco").
5.Elementos del folklore "nacional" (las vestimentas y costumbres del llanero).
a Silva Criolla está estructurada en once Estancias o Cantos; cada uno de ellos tiene una estructura
poética independiente, es decir que tiene su propio contenido y unidad temática. Está escrita en
versos heptasílabos y endecasílabos; por sus líneas, el poeta pide el retorno al hogar nativo y lo
hace con hondo sentimiento por la tierra

estructura temática del poema

En la Silva Criolla, existe una variedad de temas; algunos autores encuentran los siguientes
conjuntos temáticos:

1. Ideario social, ético y político.


2. El paisaje llanero.
3. El hombre del llano y sus faenas.
4. La melancolía y la duda metafísica.

Características

La casa verde

Personajes

· Don Anselmo o El Arpista.- Quien crea la casa verde.


· Lituma o El Sargento.- Persona vividora, trabaja por compromiso, quien no es capaz de
rescatar a Bonifacia de la prostitución.

· Bonifacia o “la Selvática”, de origen desconocido. Era de baja de estatura y de ojos verdes.
Esposa de Lituma.y prostituta de la casa verde

· Lalita, una mujer hermosa que se enamora de Fushía, del cual tiene un hijo, cuando
estuvieron en la isla del rio Santiago .pero cansada de los maltratos de Fushía, Lalita se fuga con el
práctico Nieves, con quien se instala en Santa María de Nieva y tiene dos hijos. Descubierto y
arrestado Nieves, Lalita se casa después con el guardia Huambachano, apodado el Pesado, con
quien tiene más hijos.

· Adrián Nieves, que se encargaba de guiar a los foráneos a través del rio de la selva

· La Chunga, hija de don Anselmo y de la ciega Toñita, nacida poco antes del incendio de la
“Casa Verde”.

LOS PERSONAJES

1. Principales

• Don Anselmo o El Arpista.- Aparece un día en Piura, donde se radica para no salir más de
ahí. Parece ser un personaje que está más allá del tiempo, pues nadie sabe nada de su
pasado y él no parece tener proyectos a futuro. Sin embargo, sorprende a todos creando un
burdel en las afueras de la ciudad, al que bautizan como la “Casa Verde”. Es odiado por los
sectores conservadores de la ciudad, a la cabeza de los cuales se halla el padre García.
Otros lo respetan y lo frecuentan solo por su riqueza. Don Anselmo es el prototipo del
empresario hábil y sin escrúpulos que hace dinero a expensas de los bajos instintos de los
hombres. Quizás el único momento puro de su vida sea su amor por Antonia, la niña ciega;
pero la muerte de ésta, durante el parto, seguido del incendio de la “Casa Verde” detiene
absolutamente todo, y para don Anselmo ya sólo existe el recuerdo de ese instante crucial
de su vida. Termina sus días trabajando como músico en locales de ínfimo nivel. "Es el
hombre de un solo sitio, sin pasado y sin futuro: la casa".

• Lituma o El Sargento.- Es uno de los "Inconquistables", nombre con el que se apodan un


grupo de mangaches (piuranos del barrio de la Mangachería) vividores, que no tienen
ideales ni metas concretas. Lituma parte a la selva, enrolado en la Guardia Civil, pero
trabaja sólo por cumplir, y la posibilidad de abusar de su cargo le permite la revancha de
disponer un pequeño poder. Pero ya de regreso en Piura, no es siquiera capaz de salvar a su
mujer, Bonifacia, de la prostitución. Lituma es la debilidad, la casi inexistencia de una
existencia gris: el fracaso.

• Fushía.- Es el aventurero que vive al margen de la ley y que aspira a tener poder y
riqueza. Cree que el crimen es el único camino para llegar a donde se propone; pero el puro
ímpetu no basta para imponerse sobre los demás, y poco a poco va perdiendo su ilusorio
poder. Así, sus actos forjarán su soledad final, agudizada por el aislamiento al que lo
condena una rara enfermedad de la piel. Pese a todo, su naturaleza emprendedora hace que
su mirada esté siempre puesta en el futuro, pues aun enfermo y solo mantiene algún
proyecto: confía en el regreso del que quizás sea su único amigo, Aquilino. "Fushía es el
movimiento, lo temporal: el río".

• Bonifacia o “la Selvática”, de origen desconocido. Era de baja de estatura y de ojos


verdes. Había nacido entre los aguarunas y criada por el cacique Jum. Niña aún, es
capturada por los soldados y llevada al convento de Nieva. Expulsada de allí, se casa con el
Sargento Lituma, quien la lleva a Piura. Acaba convertida en una prostituta de la “Casa
Verde” (la regentada por La Chunga) y a sus expensas viven Lituma y sus amigos “los
inconquistables”.

• Lalita, una mujer iquiteña, del barrio de Belén, muy atractiva, de cabello largo y claro.
Muy joven aún, se enamora de Fushía, cuando éste trabajaba en Iquitos como empleado de
Julio Reátegui, en el comercio de tabaco. Cuando la policía descubre que este negocio era
solo una fachada del tráfico de caucho, Fushía huye y Lalita lo sigue, arribando ambos a
una isla del río Santiago, donde llevarán durante mucho tiempo una vida muy dura
dedicada al robo y el contrabando. En ese ambiente tienen un hijo, el pequeño Aquilino,
pero cansada de los maltratos de Fushía, Lalita se fuga con el práctico Nieves, con quien se
instala en Santa María de Nieva y tiene dos hijos. Descubierto y arrestado Nieves, Lalita se
casa después con el guardia Huambachano, apodado el Pesado, con quien tiene más hijos.

• El práctico Adrián Nieves, natural de Amazonas. Su trabajo consistía en guiar a los


foráneos a través de los ríos y parajes de la selva. Se enrola en la guarnición de Nieva, pero
cansado de la dura vida cuartelaria deserta y se interna en una isla del río Santiago, cercano
a la frontera con Ecuador, donde lo acoge Fushía, jefe de bandidos. Se traslada luego a
Santa María de Nieva, junto con Lalita (la mujer de Fushía) con quien tiene dos hijos. Pero
es descubierto por la policía y arrestado, permaneciendo en prisión durante muchos años.

• La Chunga, hija de don Anselmo y de la ciega Toñita, nacida poco antes del incendio de
la “Casa Verde”, de la que se salva. Ya mayor, trabaja en el bar de Doroteo, y termina
apoderándose del negocio, que prospera bajo su impulso. Funda luego una casa-burdel a la
que denomina como la “Casa Verde” en recuerdo del anterior prostíbulo.
2. Secundarios

• La ciega Antonia o la Toñita, hija de los esposos Quiroga, unos hacendados que habían
sido asesinados por unos bandidos en el camino hacia Piura. Es adoptada por la lavandera
Juana Baura, pero don Anselmo la rapta y lo encierra en una habitación, donde la viola,
fruto de lo cual nace una niña conocida después como La Chunga.

• La lavandera Juana Baura, una “gallinaza”, es decir del barrio de la Gallinacera de Piura,
que cría a la ciega Antonia y después a la hija de ésta, La Chunguita o La Chunga.

• Angélica Mercedes, cocinera de “La Casa Verde” (la primera) y que luego funda su
propia chichería, en la Mangachería.
• La "habitantas" o prostitutas de la "Casa Verde", todas foráneas.

• El doctor Pedro Zevallos, natural de Lima pero establecido en Piura. Amigo de don
Anselmo y asiduo concurrente de la “Casa Verde”.

• El español Eusebio Romero, dueño de un almacén en Piura. Otro de los que frecuentan la
“Casa Verde”. Se traslada luego a Sullana, donde su negocio prospera.

• Chápiro Seminario, rico hacendado de Piura, famoso por su fuerza y brío. Asiduo
visitante de la “Casa Verde” (la primera).

• El padre García, el cura de Piura, severo vigilante de la moral pública. Encabeza a las
“personas de bien” en contra del funcionamiento de la “Casa Verde”.

• El camionero Bolas, aficionado a la música, y el Joven Alejandro, un mediocre


compositor de baladas, que se juntan con don Anselmo, ya caído en desgracia, para formar
una orquesta.

• Josefino Rojas, José y el Mono, amigos y parientes del Sargento Lituma, quienes forman
el grupo de los “Inconquistables”, gente maleante y vividora del barrio de la Mangachería,
en Piura.

• El hacendado Seminario (sobrino de Chápiro), quien agrede verbalmente al Sargento


Lituma en la “Casa Verde” y acepta el reto de la “ruleta rusa”, disparándose un tiro en la
cabeza.

• La religiosas españolas de la misión de Santa María de Nieva: Madre Angélica, Madre


Leonor, Madre Griselda (la Superiora). Acogen a niñas nativas en el convento para
“civilizarlas”.

• Las tribus amazónicas del alto Marañón: los aguarunas, los huambisas, los shapras, los
muratos, los achuales, entre las cuales existen peleas y rivalidades. Son conocidos
genéricamente como “chunchos”. Venden bolas de caucho y pieles de animales a los
“patrones” pero a cambio reciben pagos irrisorios.

• Jum, cacique aguaruna de la localidad de Urakusa (Alto Marañón), quien azuzado por
unos forasteros, exige un pago más justo para el caucho que su tribu vendía a los
intermediarios o “patrones” al servicio de Julio Reátegui, uno de los hombres más ricos de
la Amazonía. Al ser ignorado, decide organizar una cooperativa para vender el caucho
directamente a los comerciantes de Iquitos y así obtener mayores ganancias. Las fuerzas del
orden intervienen y capturan a Jum, acusándolo de sedicioso. Enseguida lo torturan y lo
cuelgan durante un día en la plaza de Nieva, para luego soltarlo bajo promesa de no volver
a azuzar a su gente. Jum no se arredra y cada cierto tiempo retorna a Nieva exigiendo la
devolución de las mercancías que el Ejército le había confiscado, así como a la muchacha
que le habían arrebatado (la Bonifacia).
• Don Julio Reátegui, hombre de negocios y Gobernador de Santa María de Nieva. Es
dueño de múltiples empresas en Iquitos, pero su negocio más rentable es el comercio ilegal
del caucho (que estaba prohibido por ser “material estratégico” en los años de la segunda
guerra mundial). Recurre al ejército y a la policía para someter a todos aquellos que hacían
peligrar su negocio: tanto a los aguarunas sublevados por Jum como a los bandidos
encabezados por Fushía.

• Don Fabio Cuesta, socio de Reátegui, a quien sucede en la gobernación de Santa María de
Nieva.

• El doctor Portillo, abogado de Reátegui, cuyos pleitos siempre los gana.

• Manuel Águila, Pedro Escabino y Arévalo Benzas, intermediarios de Julio Reátegui en el


comercio del caucho con los aguarunas.

• Bonino Reyes y Teófilo Cañas, forasteros que azuzan a los aguarunas a exigir un pago
justo por el caucho.

• El Cabo (luego Sargento) Roberto Delgado, perteneciente a las fuerzas militares


acantonadas en Borja.

• El Capitán Artemio Quiroga, de la guarnición de Borja.

• El Teniente Cipriano, jefe de la Guardia Civil de Santa María de Nieva, superior del
Sargento Lituma.

• Los guardias civiles bajo las órdenes del Sargento Lituma: el Rubio, el Chiquito, el
Oscuro y el Pesado, todos limeños. De todos ellos, solo el Pesado (Huambachano), el más
lujurioso, decide establecerse definitivamente en la selva, casándose con la Lalita, a quien
llena de hijos.

• Aquilino, aguatero de Moyobamba, que es reclutado por Fushía para servirle de ayuda en
el comercio con las tribus selváticas. Destaca por la fidelidad que demuestra a su jefe.

• Pantacha, un aventurero, serrano de origen. Es recogido por Aquilino y se suma a la banda


de Fushía en la isla del río Santiago.

• El pequeño Aquilino, hijo de Fushía y Lalita, quien nace en la isla del río Santiago
Estructura de la obra: La novela “la casa verde está formada de la siguiente manera”: Cuatro
capítulos y un epílogo (El capítulo I, tiene 4 secciones, Capítulo II ,3 secciones, Capítulo III, 4
secciones, Capítulo IV, 3 secciones, y el epílogo 4 secciones)

Núcleos temáticos

En esta novela confluyen muchas historias que, espacial y temporalmente, se entrecruzan,


se complementan y se enriquecen mutuamente, sin embargo, es posible distinguir tres
historias “base”: la de Don Anselmo, la del Sargento Lituma y la del bandido Fushía. Don
Anselmo es un forastero que funda un prostíbulo en Piura, conocido como “La Casa
Verde”. Ante ello el cura García, junto con otros “guardianes de la moral” de la ciudad
inician una lucha frontal contra el “antro de perversión”, al cual terminan por incendiar.
Don Anselmo cae en la miseria y se dedica a tocar el arpa en las cantinas. Años después, su
hija, apodada “La Chunga”, funda otra casa-burdel al cual bautiza con el mismo nombre de
la anterior.

Lituma es un piurano o mangache más que frecuenta la Casa Verde (la regentada por La
Chunga), junto con sus amigos, tipos vagos y vividores como él, apodados “los
Inconquistables”. Tiempo después se enrola en la Guardia Civil, fungiendo de sargento en
el poblado selvático de Santa María de Nieva. Allí conoce a Bonifacia o “La Selvática”,
una lugareña de ascendencia aguaruna, con quien se casa y regresa a Piura. Pero al reunirse
de nuevo con sus amigos “inconquistables”, recae en las andadas y termina por ser
encarcelado, mientras su esposa se prostituye en la Casa Verde. Al salir de prisión, Lituma
no solo no hace nada para rescatar a su esposa, sino que junto con sus amigos empieza a
vivir a expensas de ella.

Fushía es un contrabandista de origen japonés, quien junto con una muchacha iquiteña
llamada Lalita, se instala en una isla del río Santiago, cerca a la frontera con Ecuador,
donde se dedica a robar mercaderías a las tribus vecinas. Le ayuda su fiel amigo Aquilino,
quien se encarga de llevarle dinero y víveres a cambio de las mercaderías robadas. Pero
empieza a maltratar a Lalita y esta huye junto con otro prófugo, el práctico Adrián Nieves,
desertor del Ejército. Solitario y víctima de una repulsiva enfermedad, Fushía es trasladado
por su amigo Aquilino al leprosorio de San Pablo, cerca de Iquitos.

Caracterisicas de vanguardia Técnicas literarias: Las técnicas que usa Mario Vargas llosa para
escribir su novela la Casa Verde son: Los vasos comunicantes que facilitan realizar juegos
temporales de presente a pasado y el monologo interior; El tiempo circular, La fragmentación del
proceso narrativo, y sobre todo las conversaciones telescópicas

Vnguardia en la obra

 La desintegración de las formas tradicionales de la novela, debido a que con esta nueva
novela se tratan nuevas técnicas y el lector se convierte en un "lector cómplice" y dejará de
ser aquel lector pasivo de antes.
 La simultaneidad del lenguaje: aquí el autor utilizará un lenguaje variado perteneciente
a las distintas clases sociales, a diversidad de lugares y regiones al ser diferentes su
lenguaje también lo es, ya no se utilizará en exceso aquel lenguaje directo, literario. El
argumento de la novela es borrado por el lenguaje de personajes y narradores, que serán
ahora "hablantes" simultáneos.
 La novela como ficción total; en esta parte ocurre una ruptura con la realidad
circunstancial, los nuevos escritores emprenden la ruta hacia la imaginación creadora y el
realismo mágico con la invención de lugares, nombres y personajes.
 Sus temas constantes son la fusión de lo real, lo ideal y lo fantástico, urgencia de crear
una literatura distinta, ajuste de su producción artística al avance de las comunicaciones,
solución de problemas morales, psicológicos y sociales.