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Universidad Central del Ecuador

Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación

Carrera de Pedagogía de la Lengua y la Literatura

Estudios Literarios

Las Vírgenes del Sol en el “Tesoro de los Llanganatis” de Paúl Puma

Autores:

Aguilar Angie (angieagui163@gmail.com)

Andrade Andrea (nicolecabrera1999@gmail.com)

Añazco Thalía (alejita_aguilar6@hotmail.com)

Panchi Anthony (tonyandres654@hotmail.com)

Profesor: MSc. Paúl Puma

Resumen

El Imperio Inca fue una civilización tan basta que contenía cuatro países en sus territorios.

Su cultura fue tan basta como sus tierras, en ellas se promulgaban la idea que las mujeres,

instruidas por la Coya, tenían igual importancia que su semejante. Es por ello que, dentro

de la cultura Inca, las mujeres más bellas, las más virtuosas, y con mejores capacidades

tanto mentales como físicas, eran escogidas para ser “acllas”. Las Ñustas o Vírgenes del

Sol eran jóvenes incas que eran escogidas antes de su primera menstruación. Eran

llevadas al Acllahuasi, en donde la Mama-cuna encargada del edificio las instruía en los

diversos trabajos en los que se desempeñarían a futuro.

PALABRAS CLAVE: Imperio Inca, Coya, aclla, ñusta, Vírgenes del Sol, Acllahuasi,

Mama-cuna
Abstract

The Inca Empire was such a civilization that it contained four countries in its territories.

Their culture was as sufficient as their lands, in them the idea was promulgated that

women, instructed by Coya, were equally important as their fellow man. That is why,

within the Inca culture, the most beautiful women, the most virtuous, and with better

mental and physical abilities, were chosen to be "acllas." The Ñustas or Virgins of the

Sun were young Incas who were chosen before their first menstruation. They were taken

to Acllahuasi, where the Mama-cradle in charge of the building instructed them in the

various works in which they would perform in the future.

KEY WORDS: Inca Empire, Coya, aclla, ñusta, Virgins of the Sun, Acllahuasi, Mama-

cuna

Introducción

El presente estudio está basado en la obra del escritor Paúl Puma llamada “El Tesoro de
los Llanganatis”. En esta magna obra se abordan diversas temáticas que giran alrededor
del Imperio Inca. Una de ellas es la presencia de las Acllas o las Vírgenes del Sol, las
cuales son las encargadas de proteger a Rumiñahui. Sin embargo, no se toma en cuenta
que el trabajo de las Ñustas va más allá que un simple cuidado. Es por ello que en este
trabajo investigativo se abordará las verdaderas funciones de las Vírgenes del Sol, cómo
se las escogía, cuáles eran los requisitos para pertenecer a este grupo de élite, quiénes las
instruían y en dónde residían.

¿Quiénes eran?

Las acllas eran mujeres de singular belleza. Fueron escogidas de varios lugares del
Imperio inca para servir al Inca o al Dios Sol o Inti. Su preparación se llevaba a cabo en
el Acllahuasi, donde vivían las mujeres bajo la vigilancia de las Mamaconas aisladas en
un servicio de alto honor.
En el Imperio Inca, para proporcionar el mejor culto posible al dios sol, además de sus
diversas clases de sacerdotes, los incas habían creado una importante institución de
vírgenes dedicadas a su servicio, conocida como Intip Chinán, en la que ingresaban las
niñas elegidas en su infancia (a los ocho años) para convertirse en acllas tras un estricto
noviciado que cubría los primeros años de su estancia conventual, bajo la dirección de
una superiora, mamacuna, educadora, vigilante y examinadora de las jóvenes sometidas
a su tutela.

Acllahuasi era el nombre del templo de las acllas. Pero esta profesión religiosa no era
sólo una llamada o una obligación para acudir forzosamente al servicio de la religión,
sino que se trataba más bien de una educación selectiva y esmerada para las jóvenes de
las clases superiores, puesto que, una vez llegadas a la edad núbil, entre los trece y los
quince años de edad, pasaban a ser presentadas en sociedad, para ser las potenciales
prometidas de señores de la nobleza, ya que el período de servicio en el Inti Chinán como
aclla era también la garantía de la calidad de su linaje y el aval de la mejor educación y,
evidentemente, la mejor prueba exhibible públicamente de su incontestable virginidad.

No guardar la obligada castidad y, sobre todo, ser sorprendida con un hombre


significaba, para la vestal en ejercicio, su inapelable condena a muerte, a una muerte
cruelmente ejemplar, dejándola que muriera de inanición, para que no fuera la mano del
ser humano la que matara a las sacerdotisas, sino el abandono.

Si se llegaba a producir un embarazo de una de las aclla, siempre que no hubiera


pruebas en contra de la exigida adhesión a la norma estricta de la virginidad requerida, se
consideraba que tal embarazo había sido realizado por la explícita voluntad y personal
acción del dios Sol y, automáticamente, el hijo que tuviera la vestal, era considerado
privilegiado hijo del dios solar y, como tal, recibía un trato de favor para el resto de sus
días.

¿Cómo eran escogidas?

Según las leyendas había dos tipos de mujeres, las que eran escogidas y las descartadas
estas eran que se casaban con los con hombres comunes, a su vez las primeras se dividían
en dos posiciones ya fueran escogidas para ser las vírgenes del sol y las escogidas como
mujeres del Inca. Las mujeres del sol se dedicaban principalmente en tejer ropas finas
junto con el pan y el sagrado vino.
El proceso de elección tenía que ser hecho por determinados funcionarios que cada
cierto tiempo viajaban por distintas partes del territorio para buscar a niñas de 8 a 12 años
que puedan cumplir con un estándar como lo era su extrema belleza e incuestionable
virginidad, la mayoría eran hijas de jefes y también algunas eran de origen humilde
quienes eran llevadas a un Acllahuasi (casa de las escogidas) en donde tenían que
aprender diversas actividades las cuales eran hilar, tejer, cocinar, realizar chicha varias
tareas dedicadas al hogar que a su vez era de alto rango por lo cual no se podría decir con
claridad cuáles eran esos otro cargos que tenían a disposición de las vírgenes también al
momento de entrar se les cortaba el cabello durante toda la estadía en la Acllahuasi
además debía perdurar su castidad asimismo preparar los distintos alientos para los
rituales.

Las vírgenes tenían una variada formación que contenía un grupo que se dedicaba a
tocar instrumentos en las ceremonias religiosas otras cantaban, aunque algunas solo se
dedicaban al cuidado del ganado o cultivando en tierras del sol, eran el grupo más
importante que contenían en ese tiempo porque además de consagran por vida eterna al
culto solar tenían un papel fundamental en la organización político religiosa del estado.
El inca no podía visitarlas ni nadie a su alrededor porque se castigaba con una pena de
muerte a la que no guardase la virginidad y al hombre que cometió su falta.

Existía un grupo exclusivo de mujeres con inigualable belleza perteneciente a la


nobleza se dice que tenían que realizar un voto de castidad para dedicarse al papel de
esposas del Dios Sol por eso a estas mujeres se les denomino las Vírgenes del Sol, se
describía que ellas eran blancas, rubias, de ojos de azul cielo y siempre destacaban entre
quienes la rodeaban por que parecían ser descendientes del mismo sol pero no tenemos
evidencias si ellas eran así realmente o lo que decían de ellas eran por su gran belleza que
eclipsaba a todos sin importar su género o edad pero sin quitar su inocencia ya que
siempre eran elegidas a una edad temprana para que puedan venerar más años a su dios
sol son el fin de que el siempre este llego de gloria y benevolencia para todos su pueblo
que le veneraba y lo daban todo por él.

(Mera, 1861) menciona en su obra la virgen del sol, leyenda indiana que “las vírgenes
se destacaban por su inocencia como de la amable paloma, el sosegado contento, de la
paz del alma fruto y de la pura virginal conciencia” las palabras que nos relata Mera nos
dan un significado profundo sobre las vírgenes que se destacaban por ser tan puras e
inocentes que no tenían ningún mal en su interior y por eso fueron escogidas por que
serían las únicas que podían venerar con su vida entera a la adoración del Dios Sol.

¿Qué hacían?

La figura femenina en la sociedad inca aparece de manera circunstancial. A pesar de


esto, es posible distinguir a algunos elementos femeninos que lograron captar la atención,
sobre todo a aquellas que gozaban de mayor relevancia y prestigio social. En donde existía
una dura jerarquización y limitada movilidad social. Aquí destacan las acllacuna.

Este grupo de mujeres escogidas, pertenecían a una institución exclusivamente


femenina, destinadas en primer momento al culto ceremonial dedicado al dios Sol.
Aunque la mayoría de ellas eran posibles esposas del Inca u otros señores a los que eran
entregadas. Una aclla podía tener múltiples tareas dependiendo de la posición. Siendo los
acllahuasi centros de producción de bienes sagrados. Destacándose la actividad tejedora
John Murra: las acllacunas conformaron un nuevo grupo social creado por el estado para
resolver las incesantes necesidades textiles. Este grupo especializado en artesanía,
solventaría la incapacidad de la producción doméstica de satisfacer las demandas de la
época.

Pilar (1986), evidencia que la fuerza de trabajo de las escogidas permitió al estado
controlar a la producción textil de gran importancia para la época. Su aportación se divide
entre lo cualitativo y cualitativo, ya que las escogidas destacaban por ser ellas
exclusivamente quienes se encargaban del tejido sagrado. Sus manos expertas y sagradas,
eran las que hilaban y tejían las telas destinados al ceremonial, a la vestimenta de la
familia real, así como a ser entregados como dones sagrados a quienes el Inca deseaba
distinguir o gratificar como colonos y soldados.

Un tejido producto de ellas tenía significados que van más allá de los meramente
utilitarios. Su importancia sagrada lo convertía en una de las mejores ofrendas para el
culto a los dioses e incluso destinarse al sacrificio. Si este era obsequiado por el Inca, se
consideraba uno de los mayores agasajos posibles, y condenaba relaciones amistosas y
alianzas. Alberti (1985)

Garcilazo, lo narra de esta forma:

“Mandó que les diesen mucha ropa de lana para sus curacas, de la muy fina,
que se hacía para el Inca, y otras preseas de la misma persona real hechas
de la mano de las vírgenes escogidas que eran tenidas por cosas divinas y
sagradas, y a los embajadores dieron muchas dávidas” (Garcilazo, 2003:
354)

Por todo lo anterior, el auténtico beneficio estatal no residía en la magnitud de la


producción obtenida, sino en el carácter del mismo. El textil de las escogidas permitía
mantener el universo simbólico incaico en pie como garantizar el culto y solar y
mantener las buenas relaciones políticas con los distintos territorios que constituía al
Tahuantinsuyo. El valor cuantitativo de esta producción se ocultaba tras su simbología.
Los beneficios que generaba era el mantenimiento de la paz política y social a través de
las buenas relaciones entre sus partes para garantizar la aportación tributaria de su
población.

Yendo más allá, no sólo la distribución del tejido era un medio para sustentar el
sistema económico, un papel similar cumplía el reparto de mujeres. El privilegio de
acllacuna en matrimonio se estableció como un don, permitiendo la creación de vínculos
no sólo políticos sino también de parentesco:

“Y con estas buenas obras, y con que siempre el Señor a los principales
daba mujeres y preseas ricas, ganaron tanto las gracias de todos que fueron
ellos amados en extremo grado” (Cieza, 1985:62)

La alianza entre los distintos pueblos, conllevaba a la disponibilidad de la fuerza de


trabajo de las poblaciones sometidas. Es por ello que estas mujeres permitían la
sostenibilidad de la reciprocidad (Hernández, 2002: 82). La entrega de acllacuna y de
sus codiciados productos a los jefes triviales dentro del sistema de relaciones andino
implicaba la conciliación y de canales para disponer de la tributación de la población.
Por ello los acllahasi eran centros significativos para la organización de la economía
incaica, no por el volumen de su producción, sino por el valor simbólico de ella.

¿A qué se dedicaban?

En otro contexto, las Vírgenes del Sol o “Acllas”, eran jóvenes escogidas de varios

lugares del Imperio Inca para servir tanto al Inca (entiéndase el término Inca como

gobernador del imperio) o al Inti en cada celebración que había en el imperio ligada con

esta deidad. Cabe recalcar que, dentro del imperio incaico, existían tres tipos de Acllas:
1. Aclla de Sol: dedicadas netamente a la adoración del Dios Inti.

2. Aclla del Estado: ligadas a las ocupaciones sociales que tenía el Inca.

3. Taquiaclla: dedicadas a alegrar las fiestas de la corte imperial.

La preparación de las Acllas tenía lugar en el Acllahuasi (traducido al español como

Casa de las Escogidas), estos lugares eran vigilados por las Mama-cunas (mujeres

encargadas de la educación de las acllas). Las Acllahuasi eran edificaciones distribuidas

por todos los centros provinciales de Tahuantinsuyo.

Los tipos de trabajo que desempeñaban las Acllas eran como sirvientas del Inca

o, a su vez, preparaban la chicha para que el Inca la tomase. Otras Ñustas eran destinadas

como sacrificios al Dios Inti en las ceremonias en las cuales se ofrecían culto a esta

deidad. Otro grupo de ellas eran elegidas como premio a los grandes guerreros incas y a

la nobleza. Las que no eran escogidas para realizar alguna de las tareas antes detalladas,

eran preparadas de mejor manera para que, alguna de las estas mujeres, sean las futuras

Mama-cunas de los Acllahuasi en donde se encontraban.

El origen de las Mama-cuna se remonta a la primera coya (esposa principal del

Inca) la cual llevaba por nombre Mama Ocllo. Esta era la encargada de enseñar a las

mujeres incas las labores femeniles dentro del imperio. Entre las actividades dentro de la

educación femenina inca se encuentra el tejido de algodón y lana, el hilado y la vestimenta

tanto para ella como para su familia. Por ende, la Coya era reina maestra de las mujeres

y el Inca Rey maestro de los varones.

Como punto final, las Acllas tenían alta importancia dentro de la sociedad del

Imperio Inca. Dado que ellas eran las encargadas de servir al Inca tanto en ámbitos

sociales, religiosos y políticos. Además, las ñustas eran las encargadas de las labores

femeniles dentro del hogar, tales eran los oficios de estas que los conocimientos sobre
estos trabajos eran pasados de generación en generación, comenzando por la Coya Mama-

Ocllo. Es por ello que las Vírgenes del Sol cumplían un rol muy importante dentro del

Imperio Inca.

Bibliografía
Alberti Manzanares, Pilar. La Influencia Económica Y Política De Las Acllacuna En El
Incanato.
Revista De Indias. 1985, Vol., Xlv, Núm. 176, P. 556-585.
Cieza De León, Pedro. El Señorío De Los Incas. 1ª Edición. Madrid: Historia 16,
1985.
Garcilaso De La Vega, El Inca. Comentarios Reales. 1ªedición. Madrid: Espasa Calpe,
2003.
Hérnandez Astete, Francisco. La Mujer En El Tahuantinsuyo. 1ª Edición. Lima:
Pontificia Universidad Católica Del Perú, 2002.
Mera, J. L. (1861). La Virgen Del Sol Leyenda Indiana. Quito: Imprenta Los Huerfanos De
Valencia.

Murra, John V. La Organización Económica Del Estado Inca. 2ª Edición. México D. F.:
Siglo Xxi, 1978.
Alberti, P. (1986). Una Institución Exclusivamente Femenina En La Época Incaica: Las Acilacuna.

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