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OCUPESE EN LA OBRA DEL SEÑOR

MT. 12:43-45

Regreso de un espíritu inmundo


43 »Cuando un espíritu maligno* sale de una persona, va al desierto en busca de
descanso, pero no lo encuentra.
44 Entonces dice: “Volveré a la persona de la cual salí”. De modo que regresa y encuentra
su antigua casa vacía, barrida y en orden.
45 Entonces el espíritu busca a otros siete espíritus más malignos que él, y todos entran
en la persona y viven allí. Y entonces esa persona queda peor que antes. Eso es lo que le
ocurrirá a esta generación maligna.

Objetivo:
Despertar el interés de las personas por el servicio en la obra del Señor, ver la importancia
no solo como una forma de agradar al Señor, verlo como una manera de protección
contra las artimañas del diablo

Desarrollo del tema:

 Cuando recibimos al Señor nacemos de nuevo, vivimos espiritualmente.


 Recibir a Cristo nos hace limpios de todo pecado por el poder de su sangre,
 Sin embargo se requiere llenar la vida de la presencia del Espíritu Santo y ocuparse

¿Cómo podemos ocuparnos en la obra del Señor?

a.) participando en los cultos. Las escrituras nos enseñan que no dejemos de congregarnos

Hebreos 10:25 (RVR1960)


25 nodejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos;
y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

b.) ocuparnos en actividades espirituales. Pablo dijo a Timoteo:

El buen ministro de Cristo


…12No permitas que nadie menosprecie tu juventud; antes, sé ejemplo de los creyentes
en palabra, conducta, amor, fe y pureza.
13Entretanto que llego, ocúpate en la lectura de las Escrituras, la exhortación y la
enseñanza.

14No descuides el don espiritual que está en ti, que te fue conferido por medio de la
profecía con la imposición de manos del presbiterio.

c.) ocuparnos en actividades productivas. Que contribuyan al desarrollo personal y


familiar
Confirmar vuestra vocación y elección
2Pe 1:3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas
por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y
excelencia,
2Pe 1:4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que
por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la
corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;
2Pe 1:5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe
virtud; a la virtud, conocimiento;
2Pe 1:6 al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia,
piedad;
2Pe 1:7 a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
2Pe 1:8 Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos
ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
2Pe 1:9 Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo
olvidado la purificación de sus antiguos pecados.