Dislipidemia
Dislipidemia
Dislipemia es cualquier alteración en los niveles de los lípidos plasmáticos (colesterol, sus fracciones o
triglicéridos) ya sea por exceso o por defecto, aunque también puede aplicarse en la alteración de sus
funciones con concentraciones “normales” (Catapano AL, 2016). Se recomienda la búsqueda activa de
pacientes con dislipemia para poder calcular su riesgo cardiovascular (RCV) (tabla 1).
Tabla 1. Detección de dislipemias. (Álvarez Cosmea A, 2012; Catapano AL, 2016; Maiques Galán
A, 2016; US Preventive Services Task Force, 2016)
Diabetes o prediabetes*,
HTA, obesidad
abdominal (>102 cm de
cintura en hombres y
>88 en mujeres),
insuficiencia renal
crónica, pancreatitis,
hipercolesterolemia,
Detección de hipertrigliceridemia3 xantomas, xantelasmas. Todos los pacientes.
1
Enfermedad isquémica del corazón, enfermedad vascular cerebral o enfermedad vascular
periférica.
2 La determinación conjunta del colesterol total (CT) y cHDL mejora la sensibilidad y especificidad
en la valoración del riesgo cardiovascular respecto al CT aislado, por lo que deberían utilizarse
ambos parámetros en el cribado.
3 La restricción en el cribado de la hipertrigliceridemia está quedando cada vez más académico.
Aunque sigue sin estar del todo claro que la HTG sea un FRCV independiente sí parece
modificar el RCV global, de tal manera que la última guía europea de dislipemias (Catapano AL,
2016) recomienda hacer el cribado con perfil lipídico completo.
* El término prediabetes incluye a los pacientes con glucemia basal alterada, intolerancia a la
glucosa o con elevaciones de A1C pero sin criterios de diabetes (5,7-6,4%).
FRCV: factor de riesgo cardiovascular; HTA: hipertensión arterial; RCV: riesgo cardiovascular.
Límite Definida
CT 200-249 mg/dl
(5,17-6,45 mmol/l) o
cLDL 110-129 mg/dl CT ≥250 mg/dl (6,45 mmol/l) o
Hipercolesterolemia (2,8-3,3 mmol/l). cLDL ≥130 mg/dl (3,4 mmol/l)*.
Dislipemia mixta*** CT >200 mg/dl (5,17 mmol/l) y TG >150 mg/dl (1,7 mmol/l).
La mayoría de los pacientes con cardiopatía isquémica presentan cifras de colesterol total entre 200 y 250
mg/dl (5,17-6,45 mmol/l), por lo que el límite de 250 mg/dl (6,45 mmol/l), aplicado para hablar de
hipercolesterolemia definida en prevención primaria es arbitrario, ya que, al ser la arteriosclerosis un proceso
inflamatorio de origen multifactorial, en cuyo desarrollo se implican múltiples factores de riesgo cardiovascular
(FRCV), el riesgo que confiere cualquier nivel sanguíneo de colesterol va a depender de la coexistencia de
dichos FRCV (Piepoli MF, 2016), por eso, lo realmente importante en un paciente con hipercolesterolemia es
el cálculo del RCV.
. Para la valoración del RCV debemos considerar los siguientes FRCV (Álvarez Cosmea A, 2012; Stone NJ,
2013; Piepoli MF, 2016):
1. Edad y sexo.
2. Historia familiar, en parientes de primer grado, de enfermedad cardiovascular prematura
(hombres menos de 55 años, mujeres de 65 años).
3. Consumo de tabaco.
4. Hipertensión arterial.
5. Elevación de colesterol total (o colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad [cLDL]).
6. Descenso del colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (cHDL).
7. Diabetes mellitus
Cualquier alteración en los niveles de colesterol o triglicéridos debe confirmarse con otra determinación en un
periodo de 2 a 8 semanas; si la diferencia es superior al 25% para el colesterol o 65% para los triglicéridos se
harán sucesivas determinaciones hasta obtener dos consecutivas con diferencia inferior a la citada, utilizando
la media para decidir. La determinación de cLDL no suele hacerse de manera directa, sino que se calcula
mediante la fórmula de Friedewald (válida si los triglicéridos son <400 mg/dl-4,45 mmol/l) (Álvarez Cosmea A,
2012):
cLDL= colesterol total - cHDL - triglicéridos/5 (en mg/dl) o triglicéridos/2,1 (en mmol/l)
Para mantener la fiabilidad en las determinaciones de lípidos, se recomienda estandarizar las condiciones
analíticas y preanalíticas:
Retrasar cualquier extracción por lo menos 3 semanas tras una enfermedad leve o modificación dietética
(vacaciones, Navidad, etc.); 3 meses tras cirugía, traumatismo o enfermedad grave (por ejemplo,
síndrome coronario agudo); fin de un embarazo o lactancia.
En los pacientes que han padecido un infarto, otros síndromes isquémicos agudos o cirugía de
revascularización, la determinación de lípidos realizada durante las primeras 24 horas es representativa
de la situación del paciente.
Suspender cualquier medicación no imprescindible al menos un mes antes de la extracción (a menos
que sea un hipolipidemiante y se desee comprobar su efecto).
Mantener al paciente con su dieta, estilo de vida habitual y peso estable durante las 2 semanas previas
a la extracción.
Evitar el ejercicio físico intenso durante las 24 horas previas a la extracción.
El individuo debe estar sentado por lo menos 5 minutos antes de la extracción.
La extracción de sangre se realizará de manera cuidadosa, siempre en la misma postura (sentado) y
evitando la estasis venosa prolongada (≤1 minuto).
Para las determinaciones de colesterol y triglicéridos, las muestras de suero o plasma pueden
conservarse a 4 ºC si su procesamiento no se va a retrasar más de 4 días (si se usa plasma deben
corregirse los valores multiplicando por 1,03).
Utilizar técnicas enzimáticas automatizadas que minimicen la imprecisión e inexactitud a un máximo del
3% en laboratorios que realicen controles de calidad internos y externos.
Realizar la extracción tras 12-14 horas de ayuno si, además de colesterol total, van a determinarse
triglicéridos y cHDL.
Aunque la determinación en ayunas se sigue haciendo de rutina, un consenso reciente establece que no es
necesario estar en ayunas para la realización del perfil lipídico (Nordestgaar BG, 2016) salvo en determinados
casos: si los triglicéridos superan los 440 mg/dl, tras padecer una pancreatitis por hipertrigliceridemia (HTG),
uso de medicación que ocasione HTG grave, HTG ya conocida en seguimiento, cuando se hacen otros test
simultáneamente que sí requieran ayunas. En diabéticos se ha descrito que en estado postprandial se reduce
el cLDL hasta 23 mg/dl (0,6 mmol/l), por lo que se recomienda hacer la determinación en ayunas (Catapano
AL, 2016).
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Preguntaremos por los antecedentes familiares y personales, por las costumbres dietéticas, la actividad física
y el consumo de tabaco y alcohol. En la exploración debemos incluir la toma de la presión arterial, cálculo del
índice de masa corporal, la auscultación cardiaca y de soplos vasculares, la exploración de pulsos, la
medición del perímetro de la cintura abdominal, la búsqueda de xantomas y xantelasmas, así como la
realización de los siguientes estudios complementarios (Álvarez Cosmea A, 2012; Catapano AL, 2016; NICE,
2014; JBS3 Broad, 2014; Stone NJ, 2013):
Hemograma.
Perfil lipídico (colesterol total, cHDL, cLDL y triglicéridos).
Glucemia, creatinina, ácido úrico, transaminasas, GGT y CPK (si se prevé usar estatinas).
Sistemático de orina (con razón albúmina/creatinina al menos en diabéticos e hipertensos).
Hormona estimulante de la tiroides (TSH): su determinación para el estudio y previa al tratamiento con
estatinas se ha universalizado (NICE, 2014; Piepoli MF, 2016).
Electrocardiograma.
Búsqueda de arteriopatía subclínica mediante el cálculo del índice tobillo/brazo (patológico si <0,9), o
índice dedo/brazo (patológico si <0,6) cuando aquel no se pueda determinar. Es recomendable su
realización en pacientes con riesgo cardiovascular moderado.
De esta manera podemos clasificar el tipo de hiperlipidemia, valorar si es primaria o secundaria, así como
calcular el RCV del paciente antes de decidir el tratamiento.
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Para calcular el RCV se usan modelos matemáticos, basados en estudios prospectivos, que incluyen los
distintos FRCV y se expresan en forma de tablas de riesgo. En España se pueden aplicar dos tablas: la
calibración de la función de Framingham realizada por REGICOR (Registre Gironí del COR) y la SCORE
(Systematic Coronary Risk Evaluation) cuyas características más importantes describimos en la tabla 3.
Tabla 3. Características de las tablas de RCV: SCORE y REGICOR.
REGICOR* (Marrugat J, 2003; Marrugat J, SCORE (Conroy RM, 2003; Piepoli MF,
2007) 2016)
Nivel de riesgo
alto ≥10% en 10 años. ≥5% en 10 años.
Edad.
Sexo. Edad.
Tabaquismo. Sexo.
Presión arterial. Tabaquismo.
Colesterol total. Presión arterial.
Colesterol HDL. Colesterol total.
FRCV incluidos Diabetes. Colesterol HDL.
* Disponibles
en: http://www.regicor.org/media/upload//arxius/quisom/framingham/Taules%202012%20castella.pdf
(ver: Cálculo del riesgo en enfermedad coronaria con la función de Framingham adaptada de REGICOR).
** Para calcular el RCV total (mortal y no mortal) se debe multiplicar por 3 en hombres y por 4 en mujeres.
En ancianos el ajuste es menor, ya que es más probable que un primer evento sea fatal (Piepoli MF, 2016).
cHDL: colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad; CT: colesterol total; IAM: infarto agudo de
miocardio.
Siguiendo las recomendaciones del CEIPC 2017 (Royo-Bordonaba MA, 2017), aconsejamos emplear la tabla
de predicción del RCV del Proyecto Score, versión para países con RCV
bajo: http://www.escardio.org/Education/Practice-Tools/CVD-prevention-toolbox/SCORE-Risk-Charts
Al ser el cHDL elevado una característica de la población española, es preferible emplear la tabla que incluye
la relación colesterol total/colesterol HDL (Álvarez Cosmea A, 2012) disponible en la versión
electrónica: http://www.heartscore.org/
Hay circunstancias que actúan como modificadores del RCV calculado y que son útiles para aplicar a
pacientes con RCV moderado y así poder reclasificarlos en la siguiente categoría de riesgo:
Enfermedad
cardiovascular clínica o
con prueba de imagen
inequívoca: coronaria
(infarto,
revascularización,
síndrome coronario
agudo, placas
significativas en
coronariografía),
cerebrovascular (ictus
isquémico, ataque
isquémico transitorio,
placas de ateroma en
carótidas) o periférico
(arteriopatía periférica,
aneurisma de aorta).
Diabetes mellitus tipo 1
o 2 con lesión de
órgano diana
(albuminuria) o, al
menos, otro FRCV
mayor (tabaquismo,
HTA o dislipemia).
Insuficiencia renal
avanzada (filtración cLDL <70 mg/dl (1,8
mmol/l) o reducción
glomerular <30 ml/min).
≥50% si el cLDL basal
SCORE de 10% o está entre 70-135 mg/dl
Riesgo cardiovascular muy alto 4 mayor. (1,8-3,5 mmol/l).
Historia familiar Niños menores de 18 años con cLDL ≥150 mg/dl-3,89 mmol/l. 2 puntos
≥8
Cierto puntos
6-7
Probable puntos
3-5
Diagnóstico Posible puntos
Notas:
1. Esta tabla es solo aplicable a casos índice (CI) mayores de 18 años (para menores pueden
aplicarse los criterios de Simon
Broome: http://nlaresourcecenter.lipidjournal.com/Content/PDFs/Tables/3.pdf).
2. La concentración de cLDL para el cálculo de la puntuación es sin tratamiento farmacológico y
habiendo descartado causas secundarias. La elevación de triglicéridos no excluye el diagnóstico
cuando la historia familiar lo apoya (se han validado para Gales unas tablas que incluyen puntuación
negativa en casos de hipertrigliceridemia).
3. A los pacientes con ≥6 puntos se les debe ofrecer el diagnóstico genético.
4. A partir de un caso índice, confirmado genéticamente, hay que realizar un cribado en cascada de
la familia. El protocolo que se aplica en Castilla y León puede usarse como modelo.
La dieta recomendada es la de tipo mediterráneo cuya descripción de manera sencilla incluye (Álvarez
Cosmea A, 2012; Catapano AL, 2016; Mozzafarian D, 2016):
Las recomendaciones dietéticas siempre deben tener en cuenta las costumbres dietéticas locales; no
obstante, se debe promover el interés por opciones dietéticas saludables de otras culturas.
Se debe tomar una gran variedad de alimentos. Hay que ajustar el aporte energético para prevenir el
sobrepeso y la obesidad.
Se debe animar a consumir fruta (3 piezas al día), verduras y hortalizas (2 raciones de 150 g al día),
legumbres (3 veces a la semana), nueces (4 veces a la semana), alimentos con cereales (4-5 raciones
al día, de las cuales al menos 3 integrales), lácteos desnatados (2-3 raciones diarias), pescado (al
menos 3 veces a la semana) de todo tipo aunque de preferencia azul, restringiendo las carnes rojas
(menos de 2 veces a la semana).
Se deben sustituir los alimentos ricos en grasas saturadas y especialmente las trans (margarinas,
aceites tropicales, carnes grasas o procesadas, dulces, crema, mantequilla, queso, lácteos enteros) por
los alimentos indicados antes; consumir grasas monoinsaturadas (aceite de oliva virgen extra) y grasas
poliinsaturadas (aceites vegetales no tropicales). Es especialmente importante mantener las grasas
trans <1,0% de la energía total y las grasas saturadas <10% (<7% si el colesterol plasmático está
elevado).
Se debe reducir el consumo de sal a <5 g/día, evitando la sal de mesa. Hay que cocinar con poca sal y
escoger alimentos frescos o congelados sin sal; gran parte de la comida procesada o preparada, incluido
el pan, tiene mucha sal.
En el caso de personas que toman bebidas alcohólicas, se debe recomendar moderación (<10 g/día las
mujeres y <20 g/día los varones); los pacientes con hipertrigliceridemia deben abstenerse, así como los
afectados de otros procesos que lo precisen (hepatopatías, neuropatías, etc.).
Se debe limitar el consumo de bebidas y alimentos con azúcares añadidos, sobre todo refrescos,
especialmente a personas con sobrepeso, hipertrigliceridemia, síndrome metabólico o diabetes.
Se debe animar a realizar actividad física, con el objetivo de practicar ejercicio físico regular durante al
menos 30 min/día todos los días.
Se debe evitar el consumo y la exposición al tabaco (lo que incluye el tabaquismo pasivo).
Aunque no sabemos su efecto real en la prevención cardiovascular, la mayoría de las guías admiten el uso de
alimentos funcionales enriquecidos con fitosteroles (Writing Committee, 2016) en dosis de 2 g al día,
especialmente en pacientes con RCV moderado sin indicación de fármacos, en pacientes con RCV alto o muy
alto para potenciar el efecto farmacológico o en casos de hipercolesterolemia familiar (adultos o niños a partir
de los 6 años) (Catapano AL, 2016).
Un consejo dietético estructurado debe comenzar con la realización de una encuesta alimentaria, en forma de
registro de consumo de 3-7 días o mediante un cuestionario como el CDC-FFQ (Crespo-Salgado JJ, 2015),
para, posteriormente, adaptar la dieta de manera personalizada. Puede esperarse una reducción de un 5-10%
en la colesterolemia y hasta un 50% para la hipertrigliceridemia (Álvarez Cosmea A, 2012).
Ejercicio físico (Crespo-Salgado JJ, 2015; JBS3 Broad, 2014; Piepoli MF, 2016):
En prevención primaria, recomendaremos la realización de ejercicio aeróbico de moderada intensidad
(aquel que aumenta la sensación de calor e inicia una ligera sudoración, aumenta el ritmo cardiaco y el
respiratorio pero aún se puede hablar sin sentir que falta el aire; suele alcanzar 3-6 Mets) durante unos
30 minutos al día, 5 días a la semana, por ejemplo caminar rápido a 6 km/h, bicicleta estática
(resistencia 100 watios), bicicleta a ritmo de paseo (<16 km/h), baile moderno, tai chi, etc; o ejercicio de
elevada intensidad (aquel en que la sensación de calor y sudoración es más fuerte; el ritmo cardiaco es
más elevado y cuesta más respirar, por lo que resulta difícil hablar mientras se practica; normalmente
alcanza >6 Mets) 15 minutos 5 días a la semana, por ejemplo nadar, caminar a 7,2 km/h, bicicleta
estática (resistencia 150 watios), jugar al Pádel, carrera al trote, bicicleta a ritmo ligero (>16 km/h) etc. El
ejercicio puede dividirse pero nunca en fracciones menores de 10 minutos. Es recomendable progresar
en la intensidad del ejercicio hasta estabililizarlo al cabo de medio año.
Una manera alternativa de garantizar un mínimo de ejercicio físico es realizar más de 30 minutos de
actividad física, de moderada a intensa, la mayoría de los días de la semana mediante la incorporación
de más actividad habitual a la rutina diaria (subir escaleras, realizar trabajos caseros o de jardinería,
bailar, o bien caminar parte o todo el trayecto de ida y vuelta al trabajo). El uso de podómetros es de
ayuda. Es conveniente asociar ejercicios de potenciación muscular, al menos dos días a la semana. Es
importante evitar los periodos de sedestación (televisión, ordenador, tableta, etc.) superiores a 2 horas.
A los pacientes que hayan padecido cardiopatía isquémica debe aconsejárseles el ejercicio en función
de su capacidad funcional, por lo que es recomendable realizar previamente una prueba de esfuerzo
(Fletcher GF, 2013).
Siguiendo la Estrategia de Promoción de Salud y Prevención de la Enfermedad del SNS, para realizar el
consejo sobre estilos de vida en atención primaria se propone utilizar el modelo de las 5A (Ministerio de
Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, 2015):
Averiguar: preguntar sobre los factores y las conductas de riesgo, así como sobre los aspectos que
afectan a la elección o el cambio de la conducta.
Aconsejar: dar consejos claros, específicos y personalizados, e incluir información sobre los
riesgos/beneficios personales.
Acordar: pactar colaborativamente los objetivos y los métodos más apropiados, basados en los intereses
y en la capacidad para el cambio de la persona.
Ayudar: usar técnicas para ayudar a la persona a conseguir los objetivos pactados adquiriendo las
habilidades, la confianza y el apoyo social/ambiental que favorece el cambio, junto con los tratamientos
farmacológicos cuando sean adecuados.
Asegurar: fijar (asegurar) visitas de seguimiento (en el centro o telefónicas) para ayudar/apoyar y para
ajustar el plan terapéutico como se necesite, incluida la derivación a unidades especializadas cuando
sea necesario.
Fármacos hipolipidemiantes:
Hipercolesterolemias: son de elección las estatinas, tanto en prevención primaria como en prevención
secundaria. La elección se hará en función de la potencia y del RCV del paciente (tablas 8 y 9), teniendo
en cuenta que a igualdad de descenso de cLDL debe elegirse la estatina más económica, por razones
de eficiencia, ya que todas, menos pitavastatina, tienen publicados ensayos clínicos de reducción de
eventos clínicos (Blasco Valle M, 2016). En caso de contraindicación o mala tolerancia podemos usar,
como primera alternativa, ezetimiba y como segunda, resinas (Writing Committee, 2016).
Hipertrigliceridemias: la mayoría son secundarias a obesidad, sedentarismo, diabetes, fármacos o
alcohol, por lo que el tratamiento etiológico, junto con la modificación dietética, hace que pocas veces
sea necesario el uso de fármacos. Son de elección fibratos y, en caso de intolerancia, los ácidos grasos
omega-3.
Dislipemias mixtas: se tratan en función de la elevación del colesterol.
Cuando no se alcanzan, con un solo fármaco, los objetivos del tratamiento, se pueden asociar fármacos
con diferente mecanismo de acción, buscando un efecto sinérgico, pero la escasez de ensayos clínicos
que hayan demostrado beneficio en la prevención de eventos con tratamiento combinado, limitan esta
recomendación.
Tabla 8. Tratamiento farmacológico de las hiperlipidemias. (Álvarez Cosmea A, 2012; Ascaso JF,
2017; Blasco Valle M, 2016; Catapano AL, 2016; NICE, 2014; Sabatine MS, 2017; Stone NJ, 2013;
Writing Committee, 2016)
Estatinas + ezetimibab.
Estatinas + resinas.
Ezetimiba. Estatinas + inhibidores
Hipercolesterolemia Estatinas. Resinas. PCSK9c.
Estatinas + fibratose.
Fibratos + resinasf.
Estatinas + ácidos grasos
Hiperlipemia mixta Estatinas. Fibratosd. omega-3g.
a Además de las estatinas, solo resinas y fibratos han demostrado alguna utilidad, de manera
consistente, en la prevención cardiovascular en monoterapia.
b Aumenta ligeramente el riesgo de toxicidad hepática respecto a la monoterapia con estatinas.
c El uso de inhibidores de la PCSK9 está muy restringido en España. Además de ser de uso
hospitalario solo están autorizados en determinadas indicaciones. La Sociedad Española de
Arteriosclerosis ha publicado un documento en el que recoge y aclara las indicaciones aprobadas
en la ficha técnica para España (tabla 10).
d En los pacientes con HLP mixta, los fármacos de primera elección son las estatinas, ya que el
objetivo es reducir el RCV. El papel de los fibratos queda reducido en asociación cuando tras
alcanzar el objetivo de cLDL con estatinas persisten datos de dislipemia aterogénica o bien en
monoterapia en casos de HTG aislada.
e Los efectos secundarios aumentan, por lo que debe extremarse la vigilancia sobre la toxicidad
hepática y muscular. Debe evitarse el gemfibrozilo: es de elección el fenofibrato 200 mg/día y
entre las estatinas, que deben usarse a dosis medias o bajas, la simvastatina (única probada en
ECAs) o la pravastatina (menor interacción).
f Asociación permisible si los triglicéridos son menores de 200 mg/dl (2,3 mmol/l) y persiste un
cLDL elevado.
g Asociación permitida si con estatinas no se ha logrado controlar la hipertrigliceridemia.
h Ningún fármaco es efectivo en las hiperquilomicronemias (fenotipo I).
i Combinaciones farmacológicas con muy poca experiencia.
* Hay pocas combinaciones cuya eficacia esté apoyada en ECAs con reducción de eventos
clínicos: estatinas-omega 3, en pacientes con cardiopatía isquémica (JELIS), estatinas-ezetimiba
en pacientes con insuficiencia renal leve-moderada (SHARP) y en pacientes con síndrome
coronario agudo (IMPROVE-IT), estatinas-fenofibrato en diabéticos con dislipemia aterogénica
(ACCORD) y recientemente estatinas-evolocumab en pacientes infartados, con ictus no
hemorrágicos o enfermedad vascular periférica (FOURIER).
Tabla 9. Comparación de las estatinas en función de su potencia. (Álvarez
Cosmea A, 2012; Díaz Rodríguez A, 2012; Stone NJ, 2013)
20 25 8 10
40 32 7 14
Lovastatina 80 40 10 19
10 29 7 13
20 34 6 15
Simvastatina 40 41 8 20
10 19 10 8
20 25 6 11
Pravastatina 40 30 5 11
20 20 5 10
40 23 2 5
Fluvastatina 80 27 8 15
10 39 6 19
20 43 9 26
40 50 6 29
Atorvastatina 80 55 5 37
5 42 8 16
10 46 8 20
Rosuvastatina 20 52 10 24
1 33 9 15
2 38 9 17
Pitavastatina 4 47 8 21
↓<30%.
↓30-49%.
↓≥50%.
Hipercolesterolemia familiar
heterocigota >130 mg/dl.
Hipercolesterolemia familiar
heterocigota + ECV ateromatosa >100 mg/dl.
cLDL: colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad; ECV: enfermedad cardiovascular; FGe:
filtrado glomerular estimado; Lp(a): lipoproteína (a); PCSK9: proteína convertasa
subtilisina/kexina tipo 9.
Publicado con permiso del editor. Fuente original: Masana L, Ascaso JF, Civeira F, Pedro-Botet
J, Valdivielso P, Guijarro C. et al. Documento de consenso de la Sociedad Española de
Arteriosclerosis sobre las indicaciones de los inhibidores de la PCSK9. Clin Invest Arterioscl
2016; 28: 164-5.
Copyright © 2016 Sociedad Española de Arteriosclerosis. Todos los derechos reservados.
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Hay consenso universal para el tratamiento con fármacos en pacientes en prevención secundaria, pero no lo
hay respecto a cuándo iniciarlo en prevención primaria, en este sentido recomendamos tratar solamente a
pacientes con RCV alto o muy alto (Álvarez Cosmea A, 2012; Maiques Galán A, 2016; Piepoli MF, 2016). De
manera operativa recomendamos aplicar los objetivos que aparecen en la tabla 4.
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¿Cuál es el seguimiento del paciente con hiperlipidemia?
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Dislipemias en grupos especiales
Entre los 2-20 años se recomienda la búsqueda de dislipemias, mediante la realización de un perfil lipídico,
solo en determinados grupos de riesgo (Álvarez Cosmea A, 2012; Chauhan A, 2014; US Preventive Services
Task Force, 2016):
Colesterol total ≥200 mg/dl (5,2 mmol/l) <170 mg/dl (4,4 mmol/l)
Colesterol LDL ≥135 mg/dl (3,5 mmol/l) <110 mg/dl (2,85 mmol/l)
Colesterol no de HDL ≥145 mg/dl (3,75 mmol/l) <120 mg/dl (3,1 mmol/l)
Triglicéridos 0-9 años ≥100 mg/dl (1,14 mmol/l) <75 mg/dl (0,85 mmol/l)
Triglicéridos 9-10 años ≥130 mg/dl (1,48 mmol/l) <90 mg/dl (1,02 mmol/l)
Colesterol de HDL* <40 mg/dl (1,04 mmol/l) >45 mg/dl (1,17 mmol/l)
En niños y adolescentes que consuman cantidades excesivas de grasas saturadas y colesterol, o tengan
sobrepeso, puede determinarse el colesterol, como parte del plan para la modificación del estilo de vida. Los
tramos de edad en que el perfil lipídico parece relacionarse mejor con el patrón adulto son de 9-11 años y de
17-21 años (Chauhan A, 2014; US Preventive Services Task Force, 2016).
La primera medida terapéutica es la intervención dietética que puede instaurarse a partir de los 2 años,
debiendo garantizarse el adecuado crecimiento y desarrollo, siendo especialmente recomendable el consumo
de fibra soluble. Los esteroles vegetales, dado su experiencia limitada en niños, deberían reservase para los
casos de hipercolesterolemia familiar. Debe implementarse un programa de ejercicio físico regular.
El tratamiento farmacológico de la hipercolesterolemia en <20 años está restringido a los pacientes con
hipercolesterolemia familiar (Álvarez Cosmea A, 2012; Catapano AL, 2016) aunque una guía de EE.UU.
recomienda también indicarlo en pacientes con cLDL >190 mg/dl con ciertas condiciones asociadas.
Algoritmo 4. Manejo de las dislipemias en niños y adolescentes.
(Álvarez Cosmea A, 2012; Chauhan A, 2014; US Preventive Services Task Force, 2016.)
* Insuficiencia renal crónica, enfermedad de Kawasaki con aneurismas arteriales,
trasplante cardiaco, lupus o artritis reumatoide infantil, síndrome nefrótico o SIDA.
** Diabetes mellitus, HTA tratada con fármacos, obesidad, tabaquismo,
trasplante cardiaco, insuficiencia renal crónica, Kawasaki con aneurismas.
CI: cardiopatía isquémica; cLDL: colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad;
FRCV: factor de riesgo cardiovascular; HTA: hipertensión arterial; LDL: lipoproteínas de baja densidad.
Los fármacos de elección son las estatinas que pueden usarse en niños >8 años (en niñas si ha pasado un
año tras la menarquía) a las siguientes dosis: lovastatina 10-40 mg/día, pravastatina 5-40
mg/día, simvastatina 10-40 mg/día, atorvastatina 10-20 mg/día, fluvastatina 80 mg, rosuvastatina5-20 mg/día
(Braamskamp MJ, 2014; Chauhan A, 2014; US Preventive Services Task Force, 2016). Se debe comenzar por
la dosis más baja y doblar cada 3 meses. Las resinas son alternativas cuando las estatinas no se toleran (en
los tratamientos prolongados debe considerarse el suplementar con ácido fólico y vitaminas A, D, K). En caso
de necesidad pueden asociarse estatinas con resinas o con ezetimiba, aunque con esta hay menos
experiencia (nunca usar por debajo de los 10 años). El objetivo terapéutico es cLDL <130 mg/dl (3,37 mmol/l)
(Chauhan A, 2014). En España solo está autorizado en niños el uso de atorvastatina (10-20 mg a partir de los
10 años) y, específicamente para casos de hipercolesterolemia familiar heterocigota, la pravastatina (8-13
años 10-20 mg, 14-18 años 10-40 mg), simvastatina (10-40 mg), fluvastatina (20-80 mg) y rosuvastatina (6-9
años 5-10 mg, 10-17 años 5-20 mg). Para los niños con triglicéridos >1000 mg/dl (11,36 mmol/l) se debe
instaurar una dieta con muy poca grasa, para reducir el riesgo de pancreatitis; hay muy poca experiencia en
niños con fibratos, aunque se podrían usar en HTG con riesgo de pancreatitis (Braamskamp MJ, 2014). En
España ningún fibrato tiene autorizado su uso en menores de 18 años; lo mismo ocurre con los ácidos grasos
omega-3.
Dislipemias en mujeres
La intervención farmacológica es la misma que en varones. Tenemos datos para apoyar esta afirmación en
prevención secundaria, en diabéticas sin enfermedad coronaria y en prevención primaria con proteína C
reactiva elevada (Blasco Valle M, 2016). En el resto de las situaciones los datos disponibles de ECAs son
menos concluyentes pero los resultados de algunos metanálisis apoyan esta afirmación (Catapano AL, 2016;
Ijioma N, 2015), especialmente desde la publicación del estudio HOPE 3 que incluyó a mujeres en prevención
primaria con riesgo intermedio (Yusuf S, 2016).
Dislipemias en ancianos
En prevención secundaria la mayor parte de los pacientes con cardiopatía isquémica tiene >75 años y deben
estar sometidos a las mismas intervenciones terapéuticas recomendadas en individuos más jóvenes
(Catapano AL, 2016).
En ancianos debemos tener especial cuidado con las interacciones farmacológicas, la comorbilidad y los
efectos secundarios dosis dependientes de las estatinas, por lo que se recomienda iniciar con dosis más bajas
(Catapano AL, 2016; Stone NJ, 2013) y titular según respuesta y tolerancia. En pacientes mayores de 80 años
con expectativa de vida menor de 3 años, insuficiencia cardiaca grado funcional NYHA III-IV, EPOC con
oxigenoterapia, cirrosis hepática, insuficiencia renal crónica estadío III-IV, cáncer metastásico, demencia
moderada-grave o deterioro funcional importante la recomendación es no iniciar tratamiento y valorar la
retirada si estaba implantado (Gómez-Huelgas R, 2014).
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Tabla 12. Criterios de derivación. (Álvarez Cosmea A, 2012; Masana L, 2016; Mata P, 2015)
Intolerancia farmacológica
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