MARIA REBECA FRIAS ID:A00129740
TRABAJO TRAYECTORIA DE PEDRO SANTANA.
MARÍA REBECA FRÍAS 2019-1480
DERECHO CONSTITUCIONAL 1
PROF: NELSON REYES CELDA
SANTO DOMINGO, R.D.
MIERCOLES 27 DE NOVIEMBRE DEL 2019
Biografía del General Pedro Santana
Nació en la región fronteriza, en una comunidad llamada Hincha, el 29
de junio del año 1801. Hijo de Pedro Santana y Petronila, familia de
ascendencia canaria y propietaria de tierras en la zona
fronteriza. Alrededor de 1805, Santana se trasladó con su familia al
Cibao, y luego a El Seibo en la parte oriental del país, donde
eventualmente se convirtió en ganadero.
Pedro Santana salió de la Región este y llego a Azua. La primera visita
que realizó fue al cónsul Francés, Eustache Juchereau de Saint-
Denys. Este confesó en una ocasión, que Pedro Santana le habló con
el más vivo entusiasmo de su devoción y admiración por los franceses.
El 7 de marzo de 1844, la Junta Central Gubernativa, presidida por
Tomás Bobadilla y Briones, lo nombró Jefe de la Armada
Expedicionaria de la Frontera Sur, dándole el derecho de reclutar
hombres en edad de integrarse a la milicia. A pesar de su ayuda militar
a la República Dominicana en aquellos días, se convirtió en un caudillo
militar y luego en un dictador.
Pedro y su hermano gemelo Ramón Santana tomaron la comandancia
de Armas de El Seybo, que se encontraba en manos de los haitianos y
se proclamaron ante la República, frente a la vieja Iglesia del pueblo.
El 9 de junio cuando los trinitarios pasaron a presidir la Junta de
Gobierno, Pedro Santana fue destituido del mando del ejército del Sur.
Después de este acontecimiento se presentó con su ejército en Santo
Domingo y se hizo proclamar Presidente de la Junta Central
Gubernativa en julio de 1844. En agosto de 1844 deportó a los Padres
de la Patria. El 14 de noviembre de 1844 tomó el cargo de primer
Presidente Constitucional de la República Dominicana.
Gobernó la presidencia durante tres periodos. Su primer gobierno tuvo
carácter dictatorial. Agregó a la Constitución de la República
Dominicana el famoso artículo 210 que le dio poderes para realizar
acciones dictatoriales en contra de los ciudadanos.
El 27 de febrero de 1845, al conmemorarse el primer aniversario de la
Independencia Nacional Dominicana, Pedro Santana ordenó el
fusilamiento de María Trinidad Sánchez, Andrés Sánchez, tía y
hermano del patricio Francisco del Rosario Sánchez, y José del
Carmen Figueroa, acusados de conspirar contra el gobierno. En 1847
fusiló a los hermanos Puello.
Las ideas anexionistas de Pedro Santana, le consiguieron muchos
enemigos políticos, ya que llegó tan lejos que anexó la patria a
España, el 18 de marzo de 1861, lo cual fue considerado como la
muerte de la nacionalidad. Ocupó el cargo de Gobernador con el
rango de Capitán General del territorio. Como premio a su lealtad a
España, la Reina Isabel II le concedió el título de Marqués de Las
Carreras.
Uno de los crímenes que más desacreditó a su gobierno fue el
fusilamiento de Francisco del Rosario Sánchez, en 1861, al iniciarse
las luchas por la Guerra de la Restauración (República Dominicana).
Se retiró de la vida militar y política en el año 1864. Murió en la ciudad
de Santo Domingo, el 12 de junio de 1864, y fue sepultado en la
Fortaleza junto a la Torre del Homenaje. Sus restos descansan en el
Panteón Nacional. Participación en la Batalla 19 de marzo
El 14 de marzo, el general Pedro Santana salió hacia la frontera, con
su ejército de 2,000 hombres, entre los que contaba hateros y
monteros de El Seybo, Hato Mayor e Higüey.
Pedro Santana con su ejército, se uniría a las tropas de la región Sur
que estaban comandadas por Manuel de Regla Mota, Antonio
Duvergé, Vicente Noble y José María Cabral, reuniedos todos en
Azua.
El 16 de marzo, los dominicanos recibían la noticia de que el general
haitiano Souffront, llegaba a Neyba con 10,000 soldados. Un
mensajero enviando al general Pedro Santana, desde El Maniel, ha
informado que los ejércitos haitianos “invaden ya el territorio”. Pedro
Santana se entera de que las tropas de Souffront han sido retrasadas
por las emboscadas, pero las tropas de Charles Hérard ya se
encontraban cerca de Azua.
Inicio de la batalla
A las tropas que se encontraban inicialmente ya en el campo de
combate, se unieron más refuerzos recibidos desde la ciudad de
Jacmel, que era la zona que más soldados había “apostados al
ejército haitiano en esta campaña”. La llegada de estos refuerzos,
indicaba que los haitianos sabían la disposición de ser enfrentados por
parte de los dominicanos.
Las operaciones del ejército dominicano estaban bajo el control
superior del general Pedro Santana. Se hizo acompañar del general
Antonio Duvergé, quien estaba encargado de velar por los diferentes
flancos durante la batalla. Antonio Duvergé contó con refuerzos
llegados desde Baní y de la misma Azua. El ejército dominicano
combatió con dos cañones, uno manejado por Francisco Soñé y el
otro por el teniente José del Carmen García.
Otros militares que combatieron fueron los fusileros Vicente Noble,
Valentín Alcántara, Marcos Trinidad, Hipólito Garabito y un contingente
de macheteros entrenados por Francisco Soñé, colocados en el lado
derecho. En la retaguardia, Nicolás Mañón con 200 hombres en el
Fuerte Resolí.
Al centro de la defensa dominicana una pieza de artillería y el grueso
de las tropas de hateros y monteros, comandados por Juan Esteban
Ceara, Lucas Díaz, Luis Álvarez, en donde también se encontraba el
general Pedro Guillermo.
A la izquierda, otra pieza de artillería y los fusileros Feliciano Martínez,
José Leger y Matías de Vargas.
Primer ataque
Las tropas haitianas al mando de general Thomas Héctor, entran por
el camino de San Juan y fueron rechazadas por el cañón de Francisco
Soñé, y la fusileria de Juan Esteban Ceara, Lucas Díaz y José del
Carmen García. El ataque provocó la huida de los invasores al río
Jura.
Segundo ataque
Los haitianos atacan por los caminos de los Conucos, en el ala
izquierda dominicana. Allí fueron enfrentados por Matías de Vargas,
Feliciano Martínez y José Leger.
Tercer ataque
El ala norte del ejército haitiano que se encontraba avanzando por el
camino de El Barro, se tropieza con las tropas fusileras de Antonio
Duvergé y Vicente Noble. Los macheteros de Nicolás Mañón, que se
encontraban en la reataguardia de esta posición, los rechazan en el
Fuerte Risolí. El ataque provocó la huida de los invasores en
desvandada y una mortandad mayúscula.
El éxito fundamental de la batalla, ideada por Antonio Duvergé y
Francisco Soñé, (recordemos que Santana llegó a Azua el día 18
cuando ya el campo de batalla estaba dispuesto y cuando habían
tenido lugar las refriegas de la Fuente del Rodeo, Las Hicoteas y el
Paso del Jura), se basó en la estrategia de hostigar hasta lograr
retrasar al enemigo y alejarlo de los lugares donde pudieran encontrar
provisiones para mantenerse en el campo de batalla.
Retirada de Pedro Santana
El 19 de marzo por la tarde las tropas dominicanas, tras una acelerada
reunión, se retiran a Sabana Buey y dejan sin defensa el campo de
batalla en Azua.
La retirada de Pedro Santana, provocó que el Gobierno Dominicano
convocara una junta de guerra, en la cual se entrevistaron con Pedro
Santana el presidente de la junta Tomás Bobadilla y Briones, y los
generales Antonio Duvergé, Buenaventura Báez y Francisco Soñé.
Discutieron sobre la retirada de Pedro Santana y explicaron los
inconvenientes que esto originaba, debido a que las fuerzas militares a
partir de este momento, se reducirían. Pedro Santana argumentó que
era una retirada estratégica para preservar la existencia de su ejército.
Mientras se encontraban reunidos, llegó la desagradable noticia de
que el general haitiano Souffront se acercaba desde Neyba con un
ejército poderoso.
Esta situación, provocó el primer enfrentamiento de Juan Pablo Duarte
con Pedro Santana, quien era partidario de combatir en contra de los
haitianos.
Otra amenaza era la partida de Pierrot, quien había ocupado a
Dajabón y de allí se organizaba para llegar a Santiago.
El 21 de marzo de 1844 en Talanquera, Pierrot fue enfrentado por el
general Tito Salcedo y el 24 de marzo en Escalante.
Ya Pedro Santana exhibía sus rasgos de dictador, oponiéndose en un
momento de tanto peligro para la Nación a participar con sus tropas en
el combate. Algunas personas para defenderlo, han argumentado que
lo hizo, para preservar sus hombres.
Juan Pablo Duarte, indignado con la actitud de Pedro Santana,
reaccionó solicitando permiso a la Junta de Gobierno encabezado por
Tomás Bobadilla y Briones para atacar al ejército invasor.
Se vio claro que la Junta de Gobierno, sentía un gran temor de
desautorizar a Pedro Santana. Además el grupo de Buenaventura
Báez continuaba con su plan de protectorado o anexión a Francia,
atemorizados también por la amenaza de una nueva invasión. No
tenían fe en que los dominicanos podían enfrentar y ganar la batalla
en contra del ejército invasor.
Estas ideas, eran contrarias totalmente a lo que Juan Pablo Duarte
creía. Juan Pablo Duarte era partidario de defender el honor de la
patria, sin contar con ninguna potencia extranjera. Confiaba en el valor
de los dominicanos para construir su nacionalidad.
Al enterarse los haitianos de la retirada de Pedro Santana, Charles
Hérard mostró una gran arrogancia. Las intervenciones del general
Juan Pablo Duarte y Buenaventura Báez, trajeron como consecuencia,
que Tomás Bobadilla y Briones acusara a estos generales de
insubordinación y de no querer acatar las órdenes de Pedro Santana.
A su regreso a Santo Domingo, el 9 de abril de 1844, la Junta
encabezada por Tomás Bobadilla y Briones, fue derrocada por los
trinitarios y Francisco del Rosario Sánchez, se convirtió en el nuevo
Presidente de la Junta.Ramón Matias Mella fue designado gobernador
de Santiago y desde allí procedió a organizar la defensa de la ciudad
de Santiago de los Caballeros, frente a la amenaza de una nueva
invasión
Primer Gobierno de Santana (1844 - 1848)
De finales de mayo de 1844, Juan Pablo Duarte junto a José Joaquín
Puello, llevaron a cabo un Golpe de Estado, deponiendo a la mayoría
conservadora de la Junta Central Gubernativa. La nueva Junta Central
Gubernativa estuvo presidida por Francisco del Rosario Sánchez. A
principio de junio de ese mismo año, Pedro Santana marchó con sus
tropas hacia Santo Domingo logrando destituir a Francisco del Rosario
Sánchez.
El general Pedro Santana pasó a ocupar la presidencia de la Junta
Central Gubernativa, siendo su primera decisión declarar a Juan Pablo
Duarte, Ramón Matías Mella y Francisco del Rosario Sánchez, junto a
otros trinitarios, traidores de la patria, siendo enviados al destierro. A
partir de ese momento, los trinitarios quedaron separados del poder.
En esta situación se inició la organización del Estado, nombrándose
los primeros ministros y gobernadores, y organizándose los ejércitos e
instaurándose el servicio militar obligatorio.
Al redactarse la primera Constitución, Pedro Santana ejerció presión
sobre los constituyentes para que incluyeran el artículo 210 el cual
establecía:
Durante la guerra actual y mientras no esté firmada la paz, el
Presidente de la República puede libremente organizar el ejército y
armada, movilizar las guardias de la nación; pudiendo, en
consecuencia, dar las órdenes, providencias y decretos que
convengan, sin estar sujeto a responsabilidad alguna.
El 27 de febrero de 1845, al conmemorarse el primer aniversario de la
Independencia Nacional, Pedro Santana ordenó el fusilamiento de
María Trinidad Sánchez, Andres Sánchez, tía y hermano del patricio
Francisco del Rosario Sánchez, y José del Carmen Figueroa,
acusados de conspirar contra el gobierno dominicano.
El Presidente Pedro Santana había sido proclamado por dos períodos
consecutivos de cuatro años, por lo que debía gobernar hasta el año
1852. Pero al término de su primer período la situación de crisis
política y económica que vivía el país hizo que su gobierno perdiera
popularidad por lo cual éste argumentó quebrantos de salud,
renunciando el 4 de agosto de 1848.
Luego de su renuncia, fue sustituido por Manuel Jiménes González. El
gobierno de Jiménez tuvo desde sus inicios la amenaza de nuevas
invasiones. Tras la negatividad de estas amenazas por parte de
Jiménez González, el Congreso Nacional llamó a Pedro Santana para
que se hiciera a cargo de la situación militar, permitiéndole después de
sus triunfos recobrar su prestigio político.
Esto llevó a cabo que Pedro Santana hiciera un Golpe de Estado
contra Manuel Jiménez, el 29 de mayo de 1849. Gobernó el país
desde el 30 de mayo al 23 de septiembre de 1849, como proceso de
transición de las elecciones convocadas ese mismo año, las cuales
fueron ganadas por el candidato sugerido por Santana, Buenaventura
Báez.
Finalmente fue un gobierno que administro la administración pública
de una forma desproporcionada.
Participación de la Batalla el Número
La batalla del Número fue escenificanda camino a Azua cuando el
ejército encabezado por Duvergé logró derrotar a los haitianos
quebrando la seguridad psico-militar del ejército invasor. en memoria a
esta batalla hoy se encuentra un monumento que lleva como nombre
"El Número".
Participación de la Batalla Las Carreras
Uno de los combates más grandes Dominico-Haitiano, fue efectuado
días después de la batalla de El Número, tras la invasión del enemigo
Soulouque. “Las Carreras” fue librada en el lugar del mismo nombre,
cercado a la margen oriental del rió Ocoa, entre el 19 y el 22 de abril
de 1845.
El ejército dominicano fue comandado por Pedro Santana quien
invictamente obtuvo la victoria, luego de días de combates durante los
cuales se destacaron Antonio Duvergé, Antonio Abad Aljou, Marcos
Evangelista, el Comandante Aniceto Martínez y los capitanes Bruno
Arquino y Bruno del Rosario, y aumentó enormemente, por ende, su
prestigio.
Segundo Período (1853 - 1856)
El 15 de febrero de 1853 se llevaron a cabo elecciones en las que
Pedro Santana ganó la presidencia. Su nuevo gobierno no fue muy
diferente al anterior, caracterizándose por ser despótico y arbitrario. En
un gesto conciliador, Pedro Santana decretó una absolución para gran
número de exiliados políticos, aunque entre éstos no se incluyó a Juan
Pablo Duarte, que vivía en Venezuela.
Pedro Santana, al igual que Buenaventura Báez, se dedicó a hacer
gestiones para lograr un protectorado de Estados Unidos. España, que
hasta entonces no había mostrado gran interés en República
Dominicana, se preocupó por el espacio que Estados Unidos podía
ganar en el país. Esto motivó que España se apresurara a firmar
varios reconocimientos.
Antonio María Segovia, cónsul español, se dedicó a entorpecer las
negociaciones de Pedro Santana con Estados Unidos, apoyó a los
sectores enemigos del gobierno. Además, en 1856 ofreció la
nacionalidad española a todos los dominicanos que la solicitaran. Una
avalancha de opositores se beneficiaron de la llamada Matrícula de
Segovia, pasando a actuar libremente bajo el amparo español.
Los problemas diplomáticos con España, la crisis financiera y el
descenso de la popularidad de Pedro Santana hicieron que éste
renunciara el 26 de marzo de 1856. El Vicepresidente Manuel de
Regla Mota, ocupó la presidencia y convocó a elecciones para 1856
resultando ganador Buenaventura Báez, aunque en el momento
estaba fuera del país desde 1853 por órdenes de Pedro Santana.
Buenaventura Báez retornó al país para asumir el cargo gracias a las
gestiones realizadas por el cónsul Antonio María Segovia.
Tercer Gobierno y la Anexión (1858 - 1862)
En agosto de 1858 Pedro Santana dio un Golpe de Estado al gobierno
del Presidente José Desiderio Valverde, en Santiago. Durante este
tercer gobierno, el país enfrentó una grave crisis económica como
resultado de la Revolución de 1857. Los cortes de madera, que eran el
principal renglón de exportación, se redujeron considerablemente. La
explotación era la principal forma de recaudación del pueblo
dominicano, por lo que el gobierno estaba sin recursos.
El general Pedro Santana procedió a reubicar la sede del gobierno en
Santo Domingo y a legitimar su mandato convocando a unas
elecciones en las que resultaron elegidos como Presidente Pedro
Santana y Vicepresidente Antonio Abad Alfau.
Políticamente, los continuos rumores de las intenciones de una nueva
invasión haitiana por parte de Faustine Soulouque mantenían en
tensión al país. Las intenciones de
Faustine Soulouque no se concretaron debido a un movimiento de
oposición interna, encabezado por el general Fabre Geffrard, que lo
derrocó en diciembre de 1858. El general Geffrand tenía una actitud
diferente y ofreció garantías al gobierno de que los haitianos deseaban
un entendimiento con República Dominicana.
Un problema económico, heredado por Pedro Santana de la gestión
de Buenaventura Báez, era la gran cantidad de papel moneda
devaluada circulante. Este dinero había sido emitido por Buenaventura
Báez para estafar a los tabaqueros del Cibao, en 1857.
Pedro Santana siguió haciendo en secreto grandes cantidades de
emisiones monetarias sin respaldo, perjudicando las finanzas
nacionales. La justificación para estas emisiones era la necesidad de
prepararse militarmente para resistir una posible invasión haitiana.
A pesar de las garantías ofrecidas por el Presidente Geffrand, Pedro
Santana retornó sus intentos de búsqueda de un protectorado con
España bajo la premisa de la inminencia de un ataque haitiano. En
1859 el general Felipe Alfau viajó a España para gestionar un
protectorado con la Reina de España Isabel II. El mismo Pedro
Santana escribió una carta a la reina en la que le expresaba su
interés, no en un simple protectorado, sino en la Anexión a España.
Pedro Santana y los sectores de poder interesados en la Anexión
esperaban que con ésta pudieran beneficiarse de diferentes maneras,
principalmente garantizar sus puestos y sus privilegios sociales.
España deseaba que la Anexión pareciera en todo momento como la
voluntad del pueblo dominicano. Para tales fines, Pedro Santana
procedió a reunirse con los jefes militares y sectores políticos más
importantes a lo que informó y convenció de que apoyaran la Anexión.
Cada uno de ellos debía garantizar la adhesión de la población.
Aquellos que manifestaron desacuerdo fueron enviados al exilio.
El 18 de marzo de 1861, cuando se proclamó la Anexión a España, el
pueblo dominicano confirmó los rumores que habían corrido durante
meses. Inmediatamente empezaron a salir los manifiestos de apoyo,
tal y como había sido acordado por los seguidores de Pedro Santana.
Santana fue nombrado gobernador de Santo Domingo, pero pronto
descubrió que las cosas no serían como él había planeado, ya que las
directrices españolas tomaban todas las decisiones.
El descontento alcanzó incluso a los sectores anexionistas que no
lograron conseguir los beneficios que esperaban. El mismo Pedro
Santana se sentía incómodo con la pérdida de su influencia y
autoridad. Alegando quebrantos de salud, renunció a su cargo el 20 de
julio de 1862.
El pecado de la anexión
Igualmente, la figura de Santana ha sido cuestionada porque propició
la anexión a España, por lo cual fue calificado de traidor e infame y
llamado Judas.El 18 de marzo de 1861, como presidente Santana
anunció la anulación de la República Dominicana y la reincorporación
del país a España, con el argumento de que los dominicanos nunca
habían dejado de ser españoles.
Según el historiador Roberto Cassá este acto no tuvo un carácter
fortuito, pues materializaba el componente central del programa de los
sectores que casi siempre habían controlado las altas instancias del
Estado, desde su mismo nacimiento en 1844.
“Con el propósito de una anexión que sepultara la facultad de
autodeterminación del pueblo dominicano, estos sectores expresaban
la ausencia de confianza de que un país pobre pudiese gestar un
Estado habilitado para impulsar el progreso económico y afrontar la
amenaza militar del vecino Estado Haitiano, explicó Cassá en el
libro Héroes restauradores.
Como reconocimiento por su lealtad a España, la reina Isabel II le
otorgó a Santana el título de Marqués de Las Carreras.Repudiado por
los dominicanos y por los españoles, que amenazaban con someterlo
a un juicio en España y con la salud deteriorada, Santana tuvo una
recaída a los 63 años. Pereció en su residencia el 14 de junio de 1864,
en Santo Domingo.
“Al día siguiente de su muerte, el cadáver del general Pedro Santana
recibe sepultura solemnemente en la Fortaleza Ozama, con todos los
honores de capitán general con mando efectivo, junto a la Torre del
Homenaje, como precaución para evitar que sus enemigos lo
profanen”, narró Molina Morillo.Antes, el 25 de diciembre de 1863, el
Gobierno Provisional de la Restauración, mediante un decreto, lo
consideró “culpable del crimen de alta traición, enajenando a favor de
la corona de Castilla, la República Dominicana, sin la libre y legal
voluntad de sus pueblos.
Sombras en la trayectoria
Siguen pesando en la hoja de vida de Santana los fusilamientos de
varios independentistas como fueron, entre otros, María Trinidad
Sánchez, Andrés Sánchez, José Joaquín Puello, Antonio Duvergé y
Francisco del Rosario Sánchez, reconocido en la posteridad como uno
de los padres de la patria.
Además, después de convertirse en presidente Santana expulsó del país
a varios trinitarios, entre ellos a Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella
y Francisco del Rosario Sánchez. Respecto a su impiedad manifiesta en
muchos momentos de su vida, en el discurso pronunciado en la
exhumación de sus restos en el Panteón Nacional, en el 1978, el
presidente Joaquín Balaguer le reprochó que echara a puntapiés del país
a doña Manuela Diez, madre del libertador Duarte.
La heroína febrerista María Trinidad Sánchez fue condenada a muerte en
un juicio sumario, tras ser encontrada culpable de conspirar contra el
gobierno de Santana, junto a otras personas, entre ellas su familiar,
Andrés Sánchez. El dictador Santana escogió el 27 de febrero de 1845,
en el primer aniversario de la proclamación de la Independencia, para
ejecutar la sentencia.
Duvergé se convirtió en un respetado jefe militar en varias de las guerras
de independencia, gracias a sus considerables condiciones de estratega.
Tuvo gran protagonismo en varias batallas, entre ellas las del 19 de
marzo (1844), el Memiso (13 de abril de 1844); Cachimán (abril de 1845);
La Estrelleta (el 17 de septiembre de 1845) y otras.
Sombras en la trayectoria
Este héroe mantuvo diferencias con Santana y participó en un complot
contra su gobierno, por lo cual él y su hijo Alcides Duvergé fueron
fusilados en el 1855. Según dice Joaquín Balaguer en su obra El
centinela de la frontera, Duvergé poseía un “valor casi suicida con que
presentó siempre el pecho al enemigo”.
En cuanto a Sánchez, debido a su oposición a la anexión a España,
promovida por Santana, el 1 de junio de 1861, y tras padecer
encarcelamiento y destierro, penetró a territorio dominicano cruzando por
Hondo Valle, Vallejuelo y El Cercado, para combatir la iniciativa. Cayó en
una emboscada y fue herido. Sánchez y su grupo de rebeldes fueron
trasladados a San Juan de la Maguana, donde fueron juzgados y
fusilados en el 1861.