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VII CONCURSO REGIONAL DE ARGUMENTACIÓN Y DEBATE - REGION AREQUIPA - 2019

“CONVIVAMOS SIN VIOLENCIA EN LA ESCUELA Y LA SOCIEDAD”

PREVENIMOS LA VIOLENCIA EDUCANDO PARA LA CONVIVENCIA Y CULTURA DE PAZ

1. INTRODUCCIÓN

La violencia escolar forma parte de la realidad cotidiana de las instituciones educativas. Es un tema actual,
que ha adquirido importancia debido a la frecuencia con que se presenta y a las consecuencias personales
y sociales en que deriva. Se trata de un fenómeno cuya complejidad no puede ser analizada con una sola
perspectiva, metodología o enfoque. Desde el ámbito de la salud, se ha analizado como un problema médico,
psicológico y físico; desde la sociología, como un hecho social que afecta la convivencia en el ámbito
escolar y trasciende a los espacios familiar, comunal y social; desde el derecho, como una conducta
antisocial de los menores de edad, con poca o nula regulación, entre otros. Para su análisis, se requiere una
reflexión colectiva donde se visualicen los factores que la influyen, pero también aquellos que pueden
prevenirla.

La violencia escolar es un reflejo de la descomposición de la sociedad, en el marco de un Estado de derecho


débil, una estructura socioeconómica incapaz de satisfacer las necesidades básicas de la población y una
ruptura del tejido social que desencadena la lucha por espacios alternos de sobrevivencia y reorganización
sociopolítica. No es posible hablar de violencia escolar de forma aislada, sin establecer nexos entre lo público
y lo privado, entre comportamientos colectivos e individuales, aspectos del ambiente familiar y comunitario;
sin aludir a las diferencias de género y a las historias de vida de quienes agreden o son víctimas de
agresiones; y, por supuesto, sin considerar la cultura, las relaciones interpersonales.

2. TESIS O PLANTEAMIENTOS

Nuestra sociedad actual está experimentando altos niveles de violencia social. Violencia que se reproduce
en las Instituciones Educativas, manifestándose de diferentes formas: la agresión física y psicológica, la
humillación, el abuso sexual y el tan mencionado bullying. Teniendo grandes consecuencias negativas en
los estudiantes, como daños físicos, éticos, emocionales, psicológicos y académicos. Todo esto en perjuicio
de la formación de la personalidad del estudiante. Generando problemas en las relaciones sociales dentro
de la comunidad educativa y la convivencia democrática en las escuelas.
Si no existe una buena convivencia escolar que respete y fortalezca la identidad personal del estudiante,
se genera una insatisfacción y decepción por el sistema escolar, interrumpiendo su formación como
ciudadano.
El fracaso de la “formación y consolidación de su identidad y autoestima y su integración adecuada y crítica
a la sociedad para el ejercicio de su ciudadanía en armonía con su entorno” de los estudiantes interrumpe y
detiene nuestro progreso como sociedad. Por lo tanto, la urgencia de desarrollar estrategias, prácticas,
modelos y procedimientos que detengan y rompan esta reproducción de la violencia social en las I.E.
El Estado Peruano ha dado un gran paso con la Ley N° 29719 Ley que promueve la convivencia sin violencia
en las Instituciones Educativas y su Reglamento aprobado por Decreto Supremo N° 010-2012 ED. En la cual
se determina que la finalidad de la Convivencia Democrática en la I.E. es: “propiciar procesos de
democratización en las relaciones entre los integrantes de una cultura de paz y equidad entre las personas,
contribuyendo de este modo a la prevención del acoso y otras formas de violencia entre los estudiantes.”
Entonces, para la “prevención de cualquier forma de violencia entre los estudiantes” debemos generar
espacios de dialogo y comunicación en donde se canalice las discusiones y debates, basándose en
los principios democráticos de respeto mutuo, tolerancia e integración. Transformando y mejorando el
clima de relaciones sociales entre los alumnos en las aulas, los pasillos y los patios de recreación. Y
construyendo una verdadera cultura de paz con participación democrática.

La convivencia democrática es una manifestación de la cultura de paz en las Instituciones Educativas.


Las escuelas sin violencia es el reto a cumplir de nuestra sociedad. Cada miembro de la comunidad educativa
tiene su rol en este proceso de mejorar y fortalecer la participación democrática en las escuelas. El docente,
como mediador del aprendizaje y modelo de conducta, debe motivar, crear y fortalecer las condiciones de
desarrollo de los principios, valores y actitudes democráticas, para que el alumno se involucre activamente
en la vida cotidiana como ciudadano comprometido con el bienestar social de la sociedad.
Todo esto con el objetivo de la inserción integral y exitosa de los estudiantes como ciudadanos en la vida
democrática y social de la sociedad.

3. ARGUMENTOS

El dinamismo del entorno o social define el comportamiento. La sociedad actual vive una vertiginosa
fragmentación de la realidad, donde la subjetividad y la estandarización llevan a relativizar casi todo hasta
resultarnos difícil saber qué se quiere, qué se persigue o por qué se lucha. Nuestra sociedad crea una
necesidad imperiosa de poseer cosas y de vivir de sensaciones generando unas categorías morales como
que la persona vale por lo que tiene o, que lo “joven” supera con mucho a la experiencia. Es decir, nos vemos
inmersos en una sociedad caracterizada por el relativismo moral, el materialismo, el subjetivismo, el
hedonismo, el presentismo, el vacío de valores y la crisis de la familia.
La tecnología y la cultura de la imagen inducen a los jóvenes a tomar actitudes y comportamientos de
agresividad, a través de los programas que exhiben violencia y acciones agresivas. Las situaciones
violentas aparecen en la pantalla como la mejor manera de resolver los pequeños o grandes conflictos, lo
que provoca en todos un modo negativo de reaccionar ante las dificultades. La violencia es uno de los modos
de respuesta canonizados por las imágenes transmitidas en el cine y la televisión.

Por tanto, se insiste en la necesidad de regenerar el modelo afectivo familiar y con ello un cambio de
actitud hacia los hijos relacionado siempre con el amor y la confianza que son los vectores que conducirán
a la madurez, empatía y asertividad de los adolescentes.

En el ámbito de la escuela, en primer lugar, hay que formar en una cultura de la convivencia y reforzar
los comportamientos de ayuda mutua y de cooperación entre los alumnos, mediante proyectos comunes y
de cooperación. De esta manera se irán enseñando habilidades sociales y hábitos convivenciales; el trabajo
en grupo, proyectos de clase o de aula, el mutuo conocimiento entre los alumnos, las técnicas de refuerzo
en los comportamientos de ayuda y de cooperación deben ser básicos en cualquier centro escolar.

Respecto de formar en la cultura de la convivencia, conviene insistir en que, en la pedagogía de la


convivencia escolar, tienen un papel destacado dos vertientes de acción complementarias. Por un lado, se
trata de entender la institución escolar como organización para la convivencia en la que se lleva a cabo una
gestión democrática de la vida en común. Por otro, se trata de entender la institución escolar como escuela
de convivencia en la que la participación y el diálogo son instrumentos para aprender a convivir. De este
modo, la institución escolar será vista como el espacio específico de la convivencia escolar, pero también
será visto como escuela de convivencia, es decir un espacio singular de aprendizaje de la convivencia.
4. CONCLUSIONES

 La violencia escolar no es un hecho aislado, alejado de otros tipos de violencia. La violencia escolar
es un fenómeno que es necesario estudiar atendiendo a multitud de factores que se derivan de la
situación evolutiva de los protagonistas, de sus condiciones de vida y de sus perspectivas de futuro.

 La violencia familiar, social, personal y escolar es recurrente en la sociedad actual. Al ser estos
espacios los lugares donde se aprenden y aprehenden las conductas de convivencia, se aprende
a tolerar y ejercer la violencia, situación que se reproduce en el ámbito escolar. De ahí que para
comprender la violencia escolar y/o bullying, es preciso conocer el contexto en donde se desarrollan
las personas, si han vivido otros tipos de violencia –en su familia de origen o en su comunidad–, los
estereotipos de género que siguen arraigados, entre otros factores.

 Las medidas preventivas para educar o gestionar las emociones pueden reducir los factores de
riesgo, aumentar los factores de protección y tratar los factores determinantes de la violencia. Es por
esto que muchos continuamos creyendo que la alfabetización emocional, educación emocional,
desarrollo de la competencia social, educación prosocial o como deseemos llamarla, es el mejor
camino para prevenir y desaprender las violencias que se suscitan en la convivencia de los seres
humanos.

 La mediación se constituye como instrumento de adquisición de habilidades y de desarrollo de


estrategias de resolución de conflictos. La mediación apuesta por la cultura de la comunicación,
porque propicia el encuentro y proporciona oportunidades para que las personas encuentren las
posibles soluciones a sus conflictos por ellas mismas.

 Finalmente también para propiciar una cultura de convivencia y de paz se debe: Potenciar el
sentido intercultural de la intervención que implica siempre asumir la realidad del otro y de lo otro;
propiciar una coordinación plena y consciente con las familias en relación a la cultura de la paz y
convivencia y desarrollar el sentido de la cooperación y la responsabilidad compartida familia-
escuela- Estado-sociedad civil.