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100 partidas

comentadas
Prof. J.L. Matamoros
Por LUIS PALAU ros de la verdad, penetrando hasta en lo más
recóndito el sentido de cada pos1c1on y sus
AKIBA RUBINSTEIN probables
El ajedrecista que armonizó derivaciones, hasta extraer de cada situa-
la ciencia con el arte ción del proceso los detalles más bellos y apa-
sionantes.
Si alguna vez se le ocurriera a alguien le- Comento a continuación una de las gran-
vantar un monumento que simbolizara la te- des producciones de este gran maestro. Se
nacidad humana o el triunfo de la voluntad, trata de una partida jugada en el torneo inter-
no podría por menos que reservarse un bajo nacional de Berlín, del año 1928.
relieve en la pieza escultórica para recordar el
nombre del genial ajedrecista polaco Akiba Partida Nº 5
Rubinstein.
Porque si es verdad que en este apasiona- Blancas: Rubinstein
do del tablero se mostraban diversas condi- Negras: Nimzowitsch
ciones merecedoras de encomio, ninguna tan Defensa Nimzoindia
remarcada como su proverbial perseverancia
y esa voluntad férrea puesta al servicio de la 1.d4 ¤f6
investigación y del esclarecimiento de la ver- 2.c4 e6
dad técnica. 3.¤c3 ¥b4
Jugador de concepciones brillantes y de 4.£c2 ...
una atrayente originalidad, supo dar vida e Esta continuación, lo mismo que 4.a3,
imprimir belleza singular a sus elogiadas pro- es buena, pero Rubinstein jugaba con prefe-
ducciones, constituyendo, inalterablemente, rencia su propio sistema de ataque, el cual se
en cuanta prueba de jerarquía le tocó actuar, inicia con 4.e3, que en los recientes torneos
un adversario temible y un contrincante me- internacionales se ha practicado mucho.
duloso por la lógica extraordinaria que inspi- 4... d6
raban sus determinaciones y la justa precisión Jugada típica del estilo del juego de Nim-
de sus análisis, armas poderosas y eficientes zowitsch. Más posicional es 4...d5; o bien 4...
que se sumaban a la tenencia de una estupen- c5.
da intuición. 5.e3 c5
Rubinstein fue un batallador por excelen- 6.¥d3 ¤c6
cia y un verdadero artífice del tablero. Autén- 7.¤e2 e5
tico creador, de facultades extraordinarias, se Como puede apreciarse, el gran maestro
adentró con fervoroso empeño en los sende- báltico tenía ideas originales y muy interesan-
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tes. 21. ... £d8


8.d5 ¥xc3+ Aparentemente una jugada inocente con
9.£xc3 ... la que las negras se defienden contra la ma-
Está claro que si 9.¤xc3, sigue ¤b4. Por niobra del alfil blanco. Pero era muy difícil
otra parte, el caballo blanco resultará más efi- sorprender a Rubinstein.
caz en el flanco rey. 22.£f2! ...
9... ¤e7 Si las blancas, confiadas, hubiesen con-
10.£c2 ... tinuado con 22.¥b2, la respuesta era 22. ...
Rubinstein se compenetró rápidamente ¤g4+ 23.hxg4 £h4+ 24.¢g1 £xg3 25.g5
de las ideas hipermodernas: dominio de las ¦e6; y la situación cambiaba fundamental-
casillas centrales sin ocuparlas. mente.
11.O-O ¤g6 22... a4
12.¤g3 ¦e8 23.¥b2 ¤g6
13.f3 ¥d7 24.¦bd1 axb3
14.¥d2 a6 25.axb3 ¦a7
15.h3 ... 26.¦de1! ...
Comienza una lucha de alta estrategia. Buena jugada con la que las blancas que-
Las negras han dispuesto las cosas de manera dan dominando la columna rey y valorizan la
de poder efectuar con eficacia una agresión acción combinada de su fuerte par de alfiles.
lateral en el costado de la dama, mientras que 26. ... ¦xe1
las blancas se preparan para el ataque en el 27.¦xe1 ¤f8
sector del rey. 28.¥xf6!! ...
15. ... b5
16.b3 £b6
17.¢h2 a5
18.¦ab1 ...
Anticipándose al avance a4.
18. ... b4
Este avance demuestra que Nimzowitsch
no asignó su verdadero valor al ataque pre-
parado por las blancas en el otro flanco. Era
mejor hacer un juego más pujante por medio
del inmediato avance del peón torre dama.
19.f4! ...
Sin ninguna dilación, las blancas aprove- Cuando todo parecía indicar que el mejor
chan la ocasión para comenzar la ofensiva. temperamento de las blancas era continuar la
19. ... exf4 ofensiva manteniendo sus poderosos alfiles,
20.exf4 ¤f8 Rubinstein cambia uno de ellos. Y con mucha
21.¥c1! ... razón, como podrá verse por el armonioso y
La colocación de este alfil en la gran dia- bien calculado juego que sigue.
gonal será de inapreciable valor. 28. ... £xf6

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Está claro que 28...gxf6; resultaría desas- gras.


troso luego de 29.¤h5. 36. ... ¦xd6
29.¤e4 £h6 37.£e8+ ¤f8
La dama no podía colocarse ni en e7 ni en 38.¦e7 g6
g6, a causa de ¤xc5. Con la jugada efectuada, Única forma de defender el mate inme-
las negras defienden el peón atacado, pero su diato.
dama queda prácticamente inhabilitada. 39.£f7+ ¢h8
30.f5 ¦a3 40.¦e8 ¦d8
31.¦b1 ¦a6 Un lance final. Si ahora 41.¦xd8, las ne-
32.g4!! ... gras se salvarían dando jaque perpetuo.
41.£xf6+ ¢g8
42.£e6+ ¢g7
43.f6+
1-0
Y las negras abandonaron, puesto que
después de 43. ... ¢h8 44.¦xd8, ya no hay
defensa.

Brillante complemento de la combinación


que las blancas iniciaron con su movida 28.
Ahora se amenaza ganar la dama por medio
de g5 y ¥e2 y, en consecuencia, las negras no
tienen más remedio que contestar como lo
hacen, restringiendo totalmente su posición.
32. ... f6
33.¢g3! ...
Con este golpe se quita a la dama negra
toda posibilidad de escape durante la realiza-
ción del asalto final.
33. ... ¥c8
34.¦e1 ¥b7
No era posible 34...¤d7; por 35.¤xd6
¦xd6 36.¦e8+, etcétera.
35.£e2! ¤d7
36.¤xd6! ...
Elegante combinación final que echa por
tierra toda esperanza de salvación para las ne-

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