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IftíM S I-© r

V jrsü ©©a.ss
Pautas para evaluar las diferentes traducciones

flllU fl A s o cia c ió n
O lll J O ^asa Editora Gral. José de San Martín 4555, B1604CDG
— m S u d a m e ric a n a Florida Oeste, Buenos Aires, Rep. Argentina.
Versiones de la Biblia
Pautas para evaluar las diferentes traducciones
Marcos G. Blanco

Dirección: Gabriela S. Pepe


Diseño del interior: Giannina Osorio
Diseño de tapa: Carlos Schefer
Ilustración: Shutterstock (Banco de imágenes)

Libro de edición argentina


IMPRESO EN LA ARGENTINA - Printed in Argentina

Primera edición
MMXVII - 4,5M

Es propiedad. © Asociación Casa Editora Sudamericana 2017.


Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.

ISBN 978-987-701-660-4

Blanco, Marcos G.
Versiones de la B iblia: pautas para evaluar las diferentes traducciones / Marcos
G. Blanco ; dirigido por Gabriela S. Pepe. - 1 “ ed . - Florida : Asociación Casa Editora
Sudamericana, 2017.
■ 112 p . ; 21 x 14 cm.

ISBN 978-987-701-660-4

1. Teología. I. Pepe, Gabriela S., dir. II. Título.


CDD 220.6

Se terminó de imprimir el 30 de junio de 2017 en talleres propios (Gral. José de San Martin
4555, B1604CDG Florida Oeste, Buenos Aires).

Prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación (texto, imágenes y diseño), su


manipulación informática y transmisión ya sea electrónica, mecánica, por fotocopia u otros
medios, sin permiso previo del editor.

-109194-
Introducción.............................................................................. 7

Capítulo 1
¿Cómo se escribió la Biblia?..................................................... 11
Definición b íb lica ................................................................12
Cuatro m odelos básicos...................................................13
Dios com o R evelador........................................................15
El p rofeta com o “m egáfono" de D io s ...........................18
Cómo funciona la In sp ira ció n .........................................19
Dos patrones d is tin tiv o s ................................................. 22
C onclusión........................................................................... 29

Capítulo 2
Formación del canon: ¿Por qué hay dos Biblias
diferentes?....................................................................................31
A u to rid a d eclesiástica..................................................... 33
Canon in trín s e c o ............................................................... 34
C riterios de reconocim iento canónico.........................37

Capítulo 3
El análisis textual: ¿Por qué existen manuscritos
diferentes?................................................................................... 41
Clasificación de las diversas fam ilias
de m a n u s c rito s ..............................................................44
Reglas de la crítica te x tu a l............................................. 45
P rocedim ientos para la crítica textu al
del Nuevo T estam ento.................................................46
De qué m odo d e te rm in a r la m ejor le c tu ra ................47
¿Por qué hay ta n to s m anuscritos d ife re n te s? ......... 50
El final del Evangelio de M arco s.................................... 51
“El te x to bíblico es confiable” - Una nota sobre
1 Juan 5:7..........................................................................56
¿De dónde provienen la versión Reina-Valera de
1960 y sus predecesoras?............................................57
¿De dónde provienen las nuevas versiones de la
Biblia?................................................................................59

Capítulo 4
La difícil tarea de la traducción.............................................. 61
Estilos de tra d u cció n ........................................................ 67
Clasificación esquem ática de las diferentes
tra d u ccio n e s...................................................................70

Capítulo 5
Pautas para evaluar las diferentes versiones.................. 73
Lenguaje............................................................................... 73
Teología................................................................................ 74
Tipos de tra d u c c ió n .......................................................... 74
Usos de la B ib lia ................................................................ 75
Entidad p u b lica d o ra ......................................................... 76
Versión más d ifu n d id a ..................................................... 77
Composición del equipo de tra d u c to re s .....................77
Sugerencias para escoger un tipo particular de B iblia.. 78
M ateriales de construcció n............................................ 79
D iseño.................................................................................. 80
M aterial de a yu d a ..............................................................81
Algunos análisis puntuales..................................................... 83
“Una versión no recom endable de la Biblia” ..............83
La profecía bajo ataque en las nuevas versiones ....85
D iferentes versiones para propósitos d is tin to s ......87

Capítulo 6
De conspiraciones y otras sospechas.................................. 91
El ataque a W e s c o tty H o rt............................................ 92
La Nueva Versión Internacional ¿niega la divinidad
de C risto?......................................................................... 93
¿Le han q uita do versículos a la Nueva Versión
Internacional?................................................................. 95
¿Quién está detrás de la N V I?................................................ 97
Lenguaje inclusivo: La batalla por la identidad de
g é n e ro ...............................................................................99
Más allá de la "guerra de versiones”.......................... 105

Conclusión
Entonces, ¿qué versión utilizar?......................................... 107

Anexo
“Elena de W h ite y las diferentes
versiones de la Biblia” ........................................................... 109
Clave de abreviaturas de versiones de la Biblia

BC S agra do Biblia, traducción Bover-Cantera


BJ B iblia de Jerusaién
BLP La Palabra, versión Española
BLPH La Palabra, versión Hispanoam ericana
BP La B iblia del p e regrin o
DHH Dios h a b la hoy
LBLA La B iblia de las A m éricas
N BE N ueva B iblia española
NC S agra da Biblia, Nácar-Colunga
NTV S anta Biblia, Nueva Traducción Viviente
NVI S a nta Biblia, Nueva Versión Internacional
PDT La Biblia, versión Palabra de Dios para todos
RVA S a nta Biblia, versión Reina-Valera A ntigua
RVC S a nta Biblia, versión Reina-Valera
C ontem poránea
RVR S a nta Biblia, versión Reina-Valera, Revisión
1960
RVR 95 S anta Biblia, versión Reina-Valera, Revisión
1995
TLA La Biblia, Traducción en Lenguaje Actual
VM S a nta Biblia, Versión M oderna (1893, P ratt)
[

| a versión Reina-Valera ha sido, sin lugar a dudas, la versión


• fa vo rita de protesta nte s, de evangélicos y de adventistas
que tienen com o lengua m adre el idiom a de Cervantes. Es cier­
to que, a lo largo de las últim as décadas, han aparecido otras
versiones. M ientras que, en el pasado, la m ayoría de las Biblias
(producidas por estudiosos protesta nte s y católicos romanos)
se basaban en la D ouay-R heim s B ible (publicada entre 1582
y 1609), a p a rtir de la segunda m itad del siglo XX, com enzó a
e x is tir una p ro life ra ció n de traducciones m odernas basadas
en fuentes más antiguas. Algunas de esas versiones son: Biblia
de Nácar-Colunga (1944), Biblia de Bover-Cantera (1947), Biblia
Comentada de Juan Straubinger (1948-1951), Biblia de Jerusalén
(1967), Reina-Valera 77 (1977), Reina-Valera 95 (1995), La B iblia
del p e re g rin o (1993) y Nueva Versión Internacional (1999).
Algunos estaban descontentos con el idioma un tanto arcaico
de la Reina-Valera de 1960. Así, en 1999, salió al mercado la Nue­
va Versión Internacional. Desde entonces, de todos los intentos
por reem plazara la Reina-Valera 1960 (RVR), la Nueva Versión
Internacional (NVI) es la que más éxito ha tenido. ¿La razón?
Quizá sea no solo porque utiliza un lenguaje más m oderno, sino
tam bién porque fue realizada por biblistas latinoam ericanos. El
resultado es un lenguaje más fresco y com prensible para Lati­
noamérica, alejado del “vosotros” español. Sociedades Bíblicas
Unidas, dueña del c o p y rig h t de la RVR, tra tó de co n tra rre sta r
el avance de la NVI con la Traducción en Lenguaje Actual (TLA),
pero no tu v o una buena acogida.

7
En 2012, se presentó la Reina-Valera Contem poránea (RVC).
Realizada por bibllstas latinoam ericanos, utiliza un castellano
clásico y m oderno, con una actualización de las palabras caídas
en desuso. Quizá la principal diferencia sea el cam bio del plural
españolizado “vo sotros” por el más latinoam ericano “ustedes”.
Por su parte, en España, la tra d u cció n La P a la b ra , lanzada
en 2010, “tiene un carácter em ine nte m e nte fo rm a l (o literal),
que en ocasiones pasa a ser fu n cio n a l (o dinám ico) según lo
requiera el propio te x to ”.1
En el á m b ito de devoción personal, algunos preferían una
versión más dinám ica, com o la versión Dios h ab la hoy. En los
ám bitos académ icos y eruditos, m uchos optaban p o r la B iblia
de Je rusalén. Sin em bargo, m u y pocos se a tre vían a lle va r
estas versiones un sábado de m añana a la iglesia. La versión
que se utilizaba colectivam ente, en el á m b ito litúrgico, era la
Reina-Valera.
Eloy contam os con una cantidad antes im pensada de v e r­
siones de la Biblia. La pregunta que m uchos se hacen es: ¿Cuál
versión debem os escoger? Una respuesta fácil y rápida es que
ninguna Biblia es perfecta. Ninguna refleja con to ta l exactitud
los escritos originales. Lo que sí se puede hacer es, del am plio
espectro de versiones con las que contam os en la actualidad,
elegir las m ejores.
Elaydos razones básicas que hacen que las versiones de la
Biblia sean diferentes. En prim e r lugar: se basan en fam ilias de
m anuscritos relativam ente distintas. En segundo lugar: tienen
diferencias con respecto al estilo de traducción. A bordarem os
en profundidad estos dos asuntos, adem ás de e stu d ia rte m a s
in tro d u cto rio s necesarios, com o el concepto bíblico de Reve­
lación e Inspiración, y la form ación del Canon.
Uno de los m ayores a p o rte s de este libro es que señala
pautas de evaluación de las distintas versiones, con el objetivo
de que los lectores puedan to m a r una decisión inform ada a la
hora de escoger entre tantas diferentes traducciones y versio- 1

1José L u is A n d a ve rt, P a la b ra Viva, ns 30 (3ertr¡m . de 2010), p. 18. D isponible


en línea: w w w .so c ie d a d b ib lic a .o rg A /v e b J m a g e s /m a g a z in e s P d f/1 6 /p a lv iv a -3 0 -
w e b 2 -p d f.p d f

8
nes de la Biblia. Finalm ente, se analizan algunas problem áticas
actuales, com o el ataque a ciertas versiones m odernas como
la NVI y otras teorías conspirativas.

¡9
I
¿Cómo se escribió la
Biblia?

ado que nací en un hogar cristiano, no puedo recordar el


m om ento en que tuve una Biblia en mis manos por prim era
vez. Desde que tengo uso de razón, las Escrituras form an parte
de mi vida cotidiana. Pero, no puedo dejar de im aginar las sen­
saciones de una persona joven o adulta que se encuentra por
prim era vez con un ejem p lar de las Sagradas Escrituras. ¿Qué
pasará p o r su m ente? ¿Qué preguntas se hará con respecto
a su origen?
Al to m a r un libro, lo p rim e ro que hago, luego de leer su
título , es ve r quién es su autor. En su tapa, la Biblia no lo dice.
Como alguien acostum brado a tra b a ja r en el á m b ito editorial,
sé a dónde ir para e n co ntrar esa inform ación: la ficha técnica,
que g e n e ra lm e n te se encu entra luego de la po rta d a o de la
p o rta d illa del libro. Pero ¡oh, sorpresa!, allí tam poco aparece
esa inform ación. ¿Qué debe suponer el lector “prim erizo”, aquel
que se acerca por prim era vez a la Biblia? ¿Quién la escribió?
¿Cómo llegó a form arse?
Por supuesto, incluso un lego en asuntos religiosos sabe
que los cristianos a firm a n que la Biblia tu vo su origen en Dios
mismo, pero ¿significa eso que la Biblia cayó del cielo, tal y como
la conocemos ahora; o tuvo Dios sus “secretarios” o redactores?
¿Fue escrita por Dios o por los hom bres?

11
Definición bíblica
Una de las decisiones clave que debem os to m a r al abo rda r
el fenóm eno de la Biblia es d e te rm in a r si la vam os a analizar
desde puntos de vista ajenos a ella o si vam os a darle prioridad
a la m anera en que ella se define a sí mism a. No sería hacerle
justicia al Libro y a su a u to r (o sus autores) no to m a r en con­
sideración, en p rim e r lugar, lo que la Biblia dice acerca de sí
m ism a y de su origen.
Uno de los escritores más prolíficos de la Biblia, el apóstol
Pablo, señala contundentem ente: "Toda la Escritura es inspirada
por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para
in stru ir en justicia, a fm de que el hom bre de Dios sea perfecto,
e n te ra m e n te p reparado para toda buena obra" (2 Tim. 3:16,
17). Por su parte, el apóstol Pedro va en la m ism a dirección:
“Tenemos ta m b ié n la palabra profética más segura, a la cual
hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alum bra
en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la
m añana salga en vu e stros corazones; entend ien do p rim e ro
esto, que ninguna profecía de la Escritura es de in terpretació n
privada, porque nunca la profecía fue traída por vo luntad hu­
mana, sino que los santos hom bres de Dios hablaron siendo
inspirados por el Espíritu S anto” (2 Ped. 1:19-21).
El autotestim onio bíblico afirm a que la Escritura es “inspirada”
por Dios; los profetas hablaron "siendo inspirados” por el Espíritu
Santo. Los dos versículos anteriores tienen abundante y pro fu n ­
da inform ación acerca del origen y la naturaleza de la Biblia. Se
afirm a que (1) las Escrituras tuvieron su origen en Dios: Dios es
el que tom a la Iniciativa de revelarse, de comunicarse con el ser
humano; además, que (2) esa revelación se produce m ediante el
fenóm eno de la “Inspiración” (theopneustos), que abordarem os
más adelante; y que (3) ese fenóm eno abarca to d a la Biblia.
Al analizar estos versículos sobre el origen de la Biblia, es
im p o rta n te to m a r en cuenta ta n to lo que afirm a com o lo que
no. Si bien se hace énfasis en que Dios es el a u to r de la Biblia,
no se asevera que él sea el e s c rito r de ella. Los escritores, “los
santos hom bres de Dios”, fueron los que registraron la Reve­
lación bajo “Inspiración” divina.

12 I W : L ¿Ttr-:
Así, el apóstol Pedro afirm a claram ente que, si bien el ser
hum ano es el agente m aterial de las Escrituras, el origen de la
Revelación -la fuente del m aterial que se encuentra plasm ado
en la E scritura- pertenece a Dios. La actividad hum ana p a rtic i­
pa, pero no es la fu e n te de la que surgen las explicaciones, las
exposiciones o las interpretaciones contenidas en las Escrituras.
Sin em bargo, todavía nos queda la pregunta: ¿De qué modo
debem os e n te n d e r la relación en tre el a u to r d ivino y los es­
critore s hum anos? ¿Qué parte desem peña cada uno de estos
actores? ¿De qué m anera se plasm ó en “las E scritu ra s” ese
proceso de Revelación?

Cuatro modelos básicos


Una aproxim ación superficial a la Biblia com o libro es s u fi­
ciente para darse cuenta de que la escritura de la Biblia no fue
un fenóm eno m onolítico que se desarrolló en poco tie m p o y
de la m ism a form a. Por el contrario, la Biblia, tal com o nos ha
llegado, es fru to de unos cuarenta escritores, que dejaron su
te stim o n io a lo largo de quince siglos, en tres idiom as d ife re n ­
tes: hebreo, aram eo y griego. Una aproxim ación más erudita
nos dirá que hay m uchos estilos literarios, que responden a la
cantidad de autores y a las diferentes culturas representadas.
Entonces, ¿cómo se conform ó la Biblia?
Los versículos que brevem ente hemos analizado (2 Tim. 3:16,
17; 2 Ped. 1:21) afirm a n categóricam ente que Dios "inspiró" las
Escrituras; sin em bargo, este es un té rm in o dem asiado am plio
como para elaborar una explicación de la m anera en que, en la
práctica, funciona el m étodo divino para tra n s m itir la voluntad
de Dios de m anera escrita. Al analizar las declaraciones de la
m ism a E scritura, y la Biblia en su fo rm a escrita, los eru d ito s
han tra ta d o de elaborar varios “m odelos” para describir cómo
fu n cio n a el fe n ó m e n o de la Inspiración. Estos m odelos son
construcciones teóricas que tra ta n de explicar la m anera en
que la Biblia fue escrita. Y, si bien parten del m ism o m aterial,
llegan a conclusiones diferentes:
1. Inspiración mecánica: G eneralm ente, está asociada con la
teoría de que todas las palabras de las Escrituras, incluso
hasta los pu n to s de las vocales hebreas, fu e ro n dictadas
por el Espíritu Santo. Este m odelo niega el fa c to r hum ano
de las Escrituras, y considera al profeta com o la "plum a” o
el am anuense del Espíritu Santo.
2. Inspiración verbal: Plantea que el Espíritu Santo guio a los
escritores, no solo cuando los profeta s recibían el m ensaje
divino, sino ta m b ié n cuando lo com unicaban, sin e lim in a r
com pleta m en te la personalidad y el estilo de los escritores.
Sin em bargo, el énfasis está puesto en el pro d u cto te rm i­
nado de to d o el proceso de la Inspiración: las palabras de
las Escrituras.
3. Inspiración plenaria: A firm a que la Biblia fue inspirada en
su to ta lid ad, sin hacer distinción entre palabras dictadas o
no. Algunos prefieren u tiliza r esta posición para poder dis­
tin g u irse de toda com prensión m ecánica de la Inspiración.
4. Inspiración del pensamiento: O tros prefieren decir que el
e s c rito r es el que fue inspirado. En esta visión, el Espíritu
Santo tra n s m ite los pensam ientos de Dios al escritor; este,
entonces, escoge las palabras adecuadas para expresar es­
tos pensam ientos, bajo la continua conducción del Espíritu.
Sin em bargo, esta teoría tiene la desventaja de que lleva a
que se plantee una dicoto m ía e n tre el pensam iento y las
palabras de las Escrituras.
¿Cuál de estos m odelos es el más adecuado? ¿Cuál refleja
con más fidelidad la m anera en que se plasm ó nuestra Biblia?
Podríam os pensar que el m éto do más “seguro” y “co n fia b le ”
sería la Inspiración mecánica, porque el profeta se lim ita a dejar
por escrito cada palabra que le es dictada por Dios; o según
algunos enfoques, el profeta es solo una especie de m édium
que a p o rta su cuerpo com o condición m aterial indispensable
para la escritura. Aun así, si el p rofeta se lim itara a escribir lo
dictado p o r Dios, cabe un m argen de error, de equivocación,
propio de una tarea m ecánica com o esta.
En ese caso, podríam os pensar que el m ejor m étodo habría
sido que la Biblia "cayera del cielo” en una especie de m aterial
in d e stru ctib le e inalterable (más seguro que las “tablas de la
Ley”, que fueron quebradas por Moisés); y entonces, te n d ría ­

141Versiones de 1.aBiblia
mos el m éto do m ejor y más seguro, sin m argen de error, sin
discusiones acerca de origen, autoría o confiabilidad. Pero, Dios
decidió tra b a ja r en conjunto con el ser hum ano, en el m arco
del plan de salvación. Y, si bien podría haber utilizado agentes
celestiales para re a liza r esta tare a, decidió encargársela a
seres hum anos finitos.
Aunque, com o adventistas, rechazam os la teoría de la Ins­
piración m ecánica (es decir, no creem os que las palabras de
las Escrituras fu e ro n dictadas), sí creem os que el proceso de
Revelación e Inspiración alcanzó las palabras de los profetas.
Es decir, el Espíritu Santo guio a los profeta s en el proceso de
e scritu ra , g a ra n tiz a n d o así que las propias palabras de los
profetas expresaran, de fo rm a fidedigna y confiable, el m en­
saje que recibían. De m odo que “las palabras son intrínsecas
al proceso de Revelación e Inspiración”.1
Para p ro fu n d iz a r en la m anera en que Dios se com unica
con el ser hum ano, y en cóm o esa Revelación nos ha llegado
hasta nue stros días, harem os un doble abordaje. En p rim e r
lugar, analizarem os la parte que desem peña Dios, para luego
e studiar el fenóm eno desde el pun to de vista del profeta.

Dios como Revelador


A ntes de com enzar a hablar de Dios com o Revelador, ha­
rem os alguna distinción de térm in os. Hay dos conceptos que
están relacionados con el origen de las Escrituras:
Revelación: Se refiere al proceso m ediante el cual la inform a­
ción que está en la Biblia llegó a la m ente del e scritor hum ano.
Es la fo rm a en que el Espíritu Santo tra n s m itió las ideas de
Dios al p ro fe ta . Del concepto de Revelación se desprenden
tre s conclusiones: (1) el hom bre es incapaz, por m edio de sus
propios recursos o por su propia observación, de percibir cierta
clase de inform ación; (2) Dios está dispuesto a com unicarse;
y (3) este proceso se desarrolla de n tro de la historia hum ana.

1 Raoul Dederen, “Toward a S even th -d a yA d ve n tistT h e o lo g y o f Revelatlon-lns-


p ira tio n " [H acia una te o lo g ía a d v e n tis ta del s é p tim o día sobre la R evelación y
la In sp iración ], en “N o rth A m e ric a n D ivisión B lb le C onference N ote bo ok, 1974"
(W a sh in g to n , DC: B lble Research C om m lttee ), p. 10.

¿Cómo se e sc rib ió la B iblia? j 15


Inspiración: Se refiere al proceso m ediante el cual los escri­
tores bíblicos pusieron por escrito (o tra n sm itieron oralm ente)
los contenidos, las ¡deas y la inform ación que recibieron a través
de la Revelación. Es la fo rm a en que el Espíritu Santo condujo
y guio a los p ro fe ta s para que tra n s m itie ra n , m e d ia n te un
te stim o n io escrito, lo que se les había revelado.
¿Porqué necesita comunicarse Dios a través de profetas? En
el principio, no era así. Cuando Dios creó a la prim era pareja y
la puso en el entorno ideal que había form ado para ella, Dios se
com unicaba cara a cara con el hom bre. La entrada del pecado
(Gén. 3) Interpuso una barrera en esa relación directa. Ahora,
el pecado interpuso una barrera, la com unicación personal con
Dios dejó de ser natural, y Dios entonces utilizó in term ediarlos
para com unicar su voluntad.
El Dr. Roger Coon2 ha distinguido al m enos siete m étodos
por los cuales Dios se ha com unicado con los profetas:
1. Teofanías (manifestaciones visibles de Dios): A braham se
enco ntró con el Cristo preencarnado y dos ángeles, cerca
de su tienda en M am ré (Gén. 18); Jacob luchó con un "ángel"
en Peniel, solo para descubrir: “VI a Dios cara a cara” (Gén.
32:30); y en el m onte, Moisés habló con el Señor “cara a cara,
com o habla cualquiera a su com pañero” (Éxo. 33:11).
2. Ángeles: Estos “espíritus m inistradores, enviados para ser­
vicio a fa v o r de los que serán herederos de la salvació n”
(Heb. 1:14), con fre cu e n cia han e n tre g a d o m ensajes a la
hum anidad: de consuelo y esperanza (Dan. 10:11,12; Gén.
32:1); para conducirá los siervos de Dios hacia los corazones
receptivos a la verdad de Dios (Hech. 8:26); o para a d v e rtir
de los desastres Inm inentes si no se prestaba atención a la
Palabra de Dios (Gén. 3:24).
3. La voz audible de Dios: Aveces, es Dios m ism o el que habla.
En el Sinaí, los Diez M andam ientos fu e ro n declarados en
voz alta por la Deidad.

2 R oger Coon, "In s p ira tio n /R e v e la tio n : W h a t It Is an d H o w It W o rk s [[ns-


p ira d ó n /R e v e la d ó n : qu é es y có m o fu n c io n a ], en The J o u rn a l o f A d v e n tis t
E d u ca tío n [R evista de la E ducación A d v e n tis ta ]; t. 44; n« 1, 2, 3 (o c tu b re 1981
a m a rzo de 1982).

1 S j V :v .d o m a s o s A A E lA
4. Fenómenos visibles: Durante la peregrinación en el desierto,
el pectoral del sum o sacerdote tenía dos grandes piedras: el
urim y el tum im . Cuando el sacerdote consultaba a Jehová, se
ilum inaba una de las piedras si la respuesta era afirm a tiva;
o la otra, si la respuesta era negativa.
5. Echar suertes: En el A n tiguo Testam ento, Dios tam b ién se
com unicaba cuando el pueblo echaba suertes "delante de
Jehová nuestro Dios” (Jos. 18:6). En el Nuevo Testam ento,
ese fue el m étodo para escoger a Matías, el reem plazante
de Judas entre los discípulos (Hech. 1:26).
6. Visiones a “cielo abierto”: Los profetas recibían visiones, a
veces e n trando en una especie de trance (1 Sam. 3:1; Núm.
12:6; Joel 2:28-32; Hech. 16:9).
7. Sueños proféticos durante la noche: A menudo, los profetas
recibían visiones durante la noche. No existe evidencia de que
ios sueños proféticos nocturnos estuvieran acom pañados
por fenóm enos físicos ni hay evidencias de que la clase de
m ensajes dados durante la noche fueran de alguna manera
diferentes de los tra n sm itid o s en visiones nocturnas.
Podrían agregarse algunos m étodos más, pero los ya m en­
cionados nos dan una idea b astante com pleta de la m anera
en que Dios ha decidido com unicar el plan de salvación a una
hum anidad que, de otra manera, estaría perdida en el pecado.
Sin em bargo, es necesario m encionar una más. Y la he dejado
para el final, no porque sea m enos im portante, sino porque, al
contrario, es la m áxim a expresión de la Revelación de Dios. Así
lo declara la Epístola a los Hebreos: “Dios, habiendo hablado
m uchas veces y de m uchas m aneras en o tro tie m p o a los pa­
dres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado
por el Hijo, a quien co n stitu yó heredero de todo, y por quien
asim ism o hizo el universo” (Heb. 1:1, 2).
Sí, Cristo vino a esta Tierra para d e m o stra r quién es Dios
y cuánto nos ama. Él es Em anuel, Dios con nosotros, el Dios
en túnica y sandalias, dispuesto a m o rir en una cruz por am or
a la hum anidad. No hay expresión más pura y genuina de la
Revelación de Dios que Cristo, el Hijo de Dios.
Luego de haber repasado el m étodo divino para comunicarse
con los hom bres, hablem os con más de te n im ie n to acerca de
los profetas.

El profeta como “megáfono” de Dios


El té rm in o “profeta", en el A ntiguo Testamento, proviene del
hebreo nabi, que significa “llam ado por Dios” o “quien tiene una
vocación de Dios”. El profeta es una persona llamada, y calificada
en form a sobrenatural, como portavoz de Dios. El diálogo entre
Moisés y Dios fre n te a la zarza ardie nte ejem plifica m uy bien
la acepción de este térm in o.
En esta escena, Dios llama a Moisés como libertador de Israel,
su pueblo. Moisés se siente incapacitado para esta tarea, y una de
las excusas que pone es su patente dificultad para hablar. Entonces,
Dios le responde: “¿No conozco yo a tu herm ano Aarón, levita, y
que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se
alegrará en su corazón. Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las
palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo
que hayáis de hacer. Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en
lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios” (Éxo. 4:14-16).
Dado que Moisés no creía te n e r la capacidad de hablar en
público, A arón sería “el profeta de Moisés"; es decir, “él será tu
p o rta v o z ”, tal com o lo tra d u ce la Nueva Traducción Viviente.
Aquí se ve claram ente la función del profeta: hablar en lugar
de Dios, ser su portavoz, o su “m egáfono”.
M ientras, en los tie m p o s del A n tig u o Testam ento, los sa­
cerdotes eran los re p re se n ta n te s del pueblo ante Dios, sus
portavoces y m ediadores, el profeta, en un sentido especial,
era el re p resentante oficial de Dios entre su pueblo sobre la
Tierra. El sacerdote había sido designado para oficiar en el San­
tuario, como m ediador en el sistem a de sacrificios. En cambio,
la instrucción religiosa era tarea p rim o rd ia l del profeta. Esto
hacía de la figura del p rofeta un m aestro de justicia, de espi­
ritu a lid a d y de conducta ética; un re fo rm a d o r por excelencia,
que transm itía mensajes de Instrucción, consejo, am onestación
y advertencia, y que, con frecuencia, predecía eventos futuros.
Tal com o el té rm in o en hebreo lo a firm a , el p ro fe ta , y el
don p rofético resultante, eran producto de los actos de Dios,

181 Versiones de ia B ib lia


com o en el caso de Moisés (Éxo. 3; 4), Isaías (Isa. 6:8, 9) o Am os
(Am os 7:15). Por lo ta n to , el p rofeta era consciente de que el
m ensaje que entregaba no era propio, sino de Dios (Eze. 2:7; 1
Rey. 22:14). Así, m ientras que el oficio sacerdotal era h e redita­
rio, la designación de un profeta provenía del llam ado divino.
Estas características hacen de la Revelación un fenóm eno
único, en el que se com binan lo divino y lo hum ano: el mensaje
divino infalible y perfecto está contenido y es tra n sm itid o por
el m ensajero hum ano, falible e im perfecto. Este fenóm eno, en
cierto sentido, guarda ciertas semejanzas con la encarnación de
Cristo, en quien se unieron m isteriosamente lo divino y lo humano.
Aquí volvem os a re to m a r la discusión acerca del papel que
desempeña el profeta en el proceso de Revelación e Inspiración.
Si es solo un “in s tru m e n to in e rte ”, que tra n s m ite m ecánica­
m ente lo que Dios le dicta, entonces el “m argen de e rro r” será
m ínimo, ya que es m ínim a la participación del profeta. Pero, si
el profeta interviene en la form ulación idiom átíca (elección de
las palabras, frases y giros idiom áticos que tra n sm ite n m ejor
el conce pto que se le ha revelado), entonces agregará a la
ecuación las características hum anas de falibilidad.

Cómo funciona la Inspiración


Este apartado tiene un títu lo engañoso, ya que no podemos
co m p re n d e r caba lm ente cóm o fu n cio n ó la Inspiración en la
práctica, dado que la Biblia sencillam ente no lo explica. Todo
lo que podem os hacer es tom ar, de aquí y de allá en el registro
bíblico, esos pocos pasajes en que los p ro fe ta s m ism os nos
explican cómo pusieron por escrito lo que se les había revelado.
En prim er lugar, analicemos algunos conceptos preliminares.
Es necesario, desde el comienzo, tra za r una distinción entre ve­
hículo y contenido. El contenido se refiere a lo que se dice en las
Escrituras: inform ación, nociones y razonam ientos. El vehículo
se refiere a las características del soporte cognitivo-lingüístico
utilizado para expresar los contenidos de la Revelación. Tom e­
mos las noticias como ejemplo. El contenido serían los datos de
lo que sucedió: cuándo, cómo, quién, dónde. El vehículo sería
la m anera en que se obtuvo la inform ación: radio, televisión,

¿Cómo se e sc rib ió la B iblia? 119


periódicos, oralm ente. Sin em bargo, si bien podem os distinguir
entre el vehículo y el contenido de la Revelación, no podem os
separarlos; el vehículo pertenece al proceso de Revelación e
Inspiración ta n to com o su contenido.
En este contexto, com o fenóm eno lingüístico-cognitivo, el
proceso de Revelación e Inspiración utiliza el lenguaje humano,
no el divino. Si bien hem os visto que Dios es el orig in a d o r del
cono cim ien to revelado y tra n sm itid o , se da en el á m b ito del
cono cim ien to hum ano. Por lo ta n to , no deberíam os esperar
e n c o n tra r en las E scrituras expresiones perfectas, sino im ­
perfecciones ocasionales; la clase de im perfecciones propias
de los m odos de co n o ce ry com unicar hum anos. No obstante,
la im perfección no se extiende al contenido de las Escrituras.
La perfección de contenido y la im perfección del vehículo no
son incom patibles.
Esto se debe a las diferencias entre el conocim iento divino
y el hum ano. En el proceso de Revelación, Dios utiliza su cono­
cim iento perfecto, que incluye alcance ¡lim itado (omnisciencia:
Heb. 4:13; 1 Juan 3:20), precisión exacta (Sal. 38:9; 139:1-18; 147:5;
M at. 10:30) y veracidad absoluta (Juan 14:6). Por contraste, el
m odo hum ano de conocim iento es lim itado en alcance, inexacto
en precisión y parcial en veracidad. El conocim iento hum ano se
lim ita a unos pocos datos que reunim os con el tiem po; nunca
podrá te n e r el panoram a com pleto de alguna cosa, ni siquiera
en el tran scurso de toda una vida.
Además, en la transm isión del conocim iento humano, p a rti­
cipa el lenguaje, que es el m odo más confiable de comunicación.
Y, sin em bargo, el lenguaje está lejos de alcanzar la precisión
o la perfección. Hay d iferentes niveles de sofisticación entre
los idiom as hum anos, y no to d o pensam iento o idea tiene una
palabra que lo describa. En este sentido es que decim os que el
conocim iento de Dios es perfecto, pero que el conocim iento y el
lenguaje hum ano son im perfectos. Esto ¿significa que la Biblia
contiene im perfecciones? Con respecto al vehículo hum ano,
podría tenerlas, pero no en relación con el contenido revelado.
El propósito de las Escrituras es com unicar los pensamientos
de Dios a la humanidad (Amos 4:13). Esta comunicación se refiere

28 | V'VSíítív/ s Je ;vv;,-4
al contenido, no al conocim iento y al lenguaje hum anos. En la
Biblia, un vehículo im perfecto com unica una verdad perfecta.
Sin em bargo, no podem os separar el contenido del vehículo;
es Imposible. La perfección Im perfecta de las Escrituras coloca
su confiabilidad y veracidad en su contexto adecuado.
Dado que “todo lo que es hum ano es im perfecto”,3 incluyendo
el lenguaje u tiliza d o p o r los escritores bíblicos, no se puede
pedir in falib ilidad en el vehículo que utilizaron para tra n s m itir
la verdad divina. En este sentido, dado que el p rofeta utiliza
el lenguaje hum ano -n o un lenguaje divino in fa lib le -, a p a rtir
de sus p ropias capacidades co g n itiva s im p e rfe c ta s, puede
com eter errores ortográficos o gram aticales, al igual que otras
im perfeccio nes del lenguaje, com o lapsus lin g u a e (e rro r en
el uso del lenguaje) o lapsus m em o riae (alguna equivocación
relacionada con la fa lta de m em oria).
Por ejemplo, en el Evangelio de Mateo, encontram os un la p ­
sus linguae, cuando cita a Zacarías, pero m enciona a Jeremías
en relación con las tre in ta piezas de plata (ver Mat. 27:9; Zac.
11:12,13; Jer. 32:6-9). Podría tam bién m encionarse el hecho de
que, en N úm eros 10:29, se presenta a Hobab com o el cuñado
de Moisés, en ta n to que, en Jueces 4:11, se lo identifica com o
el suegro. El a u to r de 1 Sam uel 16:10 y 11 id e n tifica a David
com o el octavo hijo de Isaí, m ientras que el a u to r de 1 Crónicas
2:15 dice que David era el séptim o hijo. Lucas 3:36 m enciona
a Cainán en la genealogía de Jesús, un personaje que no se
n o m bra en Génesis 11:12. La consideración que hace Pablo
de la rectificación del p rim e r Pacto en Hebreos 9:19 no está
to ta lm e n te en arm onía con la de Éxodo 24:3 al 8.
Si bien e stos hechos p la n te a n serias d ific u lta d e s para
aquellos que creen en la Inspiración verbal, no así para los
que creen en una Inspiración plenaria, en la que el m ensaje
d ivino es tra n s m itid o p o r el p ro fe ta en un vehículo hum ano
Im p e rfe c to 4 Al m ism o tie m p o , es in te re sa n te destacar que

3 Elena de W h lte , M e n sa je s sele cto s (B uenos A ires, ACES: 2015), 1 .1, p. 23.
4 La s ig u ie n te d e claració n de Elena de W h ite , cuan do ella cita a Pablo pero
m e n c io n a a P edro, es s im ila r :" 'El a m o r de C ris to nos c o n s triñ e ’, d e c la ró el
a p ó s to l Pedro. Este fu e el m o tiv o que Im pulsó al a rd ie n te discípulo en su ardua

. sMsc. CS r:::;csy:;. j: ’s . t¡ Z í
este tip o de “e rro re s ” no a fe cta n ningún p u n to im p o rta n te
de doctrina ni perjudican la com prensión de la salvación. Son
detalles m enores sin im pacto doctrinal.

Dos patrones distintivos


De las m aneras en que Dios ha decidido comunicarse, to m a ­
rem os dos de ellas que, por sus características, nos ayudarán a
com prender la manera en que funciona el proceso de Revelación
e Inspiración; tam bién, nos ayudarán a d e te rm in a r cuál de los
m odelos de inspiración se acerca más a la realidad bíblica, y el
papel que desem peña el ser hum ano den tro de este proceso.
El patrón profético clásico: En este patrón, la Revelación
puede llegar a través de una teofanía (m anifestación visible de
Dios), un sueño o una visión, acom pañados o no de la tra n s m i­
sión verbal de ideas, pensam ientos y conceptos.
La introducción al libro del Apocalipsis puede servirnos de
ejem plo para e xtra e r algunos elem entos distinguibles:
“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para m anifestar
a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró
enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, que ha dado
testim onio de la palabra de Dios, y del testim onio de Jesucristo,
y de todas las cosas que ha visto. B ienaventurado el que lee, y
los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas
en ella escritas; porque el tie m p o está cerca” (Apoc. 1:1-3).
Más que un fenóm eno de dictado y escritura entre Dios y el
profeta, vemos aquí una “cadena profética”. Dios le dio el contenido
del Apocalipsis a Jesucristo, que se lo comunica aun ángel, quien a
su vez le lleva la inform ación a Juan. Cristo mismo le encomienda
a Juan que escriba en un libro el testim onio de lo que vio (Apoc.
1:11). El contenido de la Revelación pasa poruña cadena de trans­
misores hasta llegar al profeta. A este le llega mediante visiones o
sueños sobrenaturales, que contienen representaciones visuales
y palabras. Juan recibe el contenido divino m ediante sueños y
visiones (Revelación) y lo pone por escrito (Inspiración).
Es claro que a Juan no se le dictó el Apocalipsis palabra por
la b o r en la causa del evangelio" (R e v ie w a n d H era ld, 3 0 de o c tu b re de 1913; v e r
d e claració n de P ablo en 2 Cor. 5:14).

22 | Versiones de la B ib lia
palabra. No funcionó como el am anuense de Dios. Esto se hace
patente al analizar las numerosas veces en las que no encuentra
palabras para describir lo que vio: “Y el aspecto del que estaba
sentado era sem ejante a piedra de jaspe [...]” (Apoc. 4:3); "el
aspecto de las langostas era sem ejante a caballos preparados
para la guerra [...]. Tenían corazas com o corazas de hierro; el
ruido de sus alas era com o el estruendo de m uchos carros de
caballos c o rrie n d o a la batalla; tenían colas com o de escor­
piones [...]” (Apoc. 9:7-10). Vemos tam b ién un proceso sim ilar
en el A n tig u o Testam ento, com o el caso de Ezequiel (Eze. 1) y
Daniel (Dan. 7, 9).
M ediante el proceso cognltlvo, la inform ación pasa a fo rm a r
parte del profeta, quien in terpreta lo que ve y lo que oye, y lue­
go es tra n sm itid a m ediante el lenguaje. Al escribir, tam bién se
da el proceso cognitivo de escoger las palabras que describan
m e jo r lo que se m o stró y dijo. En este patrón, es m u y difícil
sostener una teoría de la Inspiración "del dictad o”.
El patrón del historiador: Dado que Dios se revela de muchos
m odos (Heb. 1:1-3), el profeta responde al ajusta r su recepción
e in te rp re ta ció n de la Revelación. Como Dios actúa h istó rica ­
m ente y te m p ora lm ente en nuestro mundo, en form a principal
a través de la providencia, sus actos en la historia hum ana son
una fo rm a de revelación. Gran parte del A n tig u o Testam ento
y del N uevo T e sta m e n to es un re g is tro de esta revela ción
histórica, a m anera de narración histórica.
En este proceso, el profeta es testigo de los eventos p o rte n ­
tosos de Dios, de la intervención divina en la historia, y registra
esa a ctividad provid encial en una narración bíblica. Es más,
en algunos casos, el p ro fe ta ni siquiera es te stig o y recibe la
Revelación a travé s de fuentes escritas u orales. Por ejemplo,
M iqueas (4:1-3) to m ó de Isaías (2:2-4). Y el escriba que com piló
2 Reyes (18-20) tam b ién to m ó prestado de Isaías (36-39).
El que se ha dado en llam ar el “modelo lucano” de Inspiración
es un caso paradigm ático del patrón del profeta como historia­
dor. En su prólogo (Luc. 1:1-4), Lucas explica cóm o escribió su
Evangelio. Aquí, describe un proceso diferente del de los sueños
y visiones, origen de los libros bíblicos: “Puesto que ya muchos

¿Cómo se e sc rib ió la B iblia ? | 23


han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre
nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que
desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron m inistros de la
palabra, me ha parecido tam bién a mí, después de haber investi­
gado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas
por orden, oh excelentísim o Teófilo, para que conozcas bien la
verdad de las cosas en las cuales has sido instruido”.
Lucas explica el procedim iento por el que arm ó su evange­
lio. Pero, lo que no dice tam b ién es significativo. Al exam inar
el prólo go de Lucas, su silencio en dos aspectos es m ás que
sugestivo. En p rim e r lugar, Lucas no a firm a que la fu e n te de
su inform ación acerca de la vida y el m iniste rio de Jesús sean
sueñ o sy visiones. En segundo lugar, identifica a un grupo que
fue te stig o directo del m iniste rio de Jesús, pero él no se inclu­
ye entre ellos. Si Lucas no fue te stigo ocular, y si no recibió la
inform ación acerca de la vida de Jesús por m edio de sueños y
visiones, ¿de dónde la obtuvo?
En esa introducción, Lucas señala que los testigos oculares
fueron su fuente prim aria. En este grupo se podrían in cluirá ios
apóstoles, los discípulos, las personas que escucharon predicar
a Jesús, los que fueron sanados por él y la fam ilia sanguínea de
Jesús. Adem ás, el evangelista m enciona a los "m inistros de la
palabra”. Hay eruditos que sugieren que estos m inistros de la
palabra fueron escogidos por la iglesia cristiana p rim itiva para
m em orizar los sermones, las parábolas y los m ilagros de Jesús.
Luego, d u rante el culto o para instrucción religiosa, repetían
fra g m e n to s de lo que habían m em orizado.
Lucas le escribe a Teófilo que él había preparado un registro
ordenado de la vida de Jesús. Sin em bargo, este orden no sería
cro n o ló g ico (co m p a ra r con M ateo y con M arcos), sino más
bien un orden tem ático. Lo que Lucas afirm a en su prólogo es
bien claro. Él usó a los te stigos oculares y a los m in istro s de
la Palabra com o las fuentes de su Evangelio. Luego, com puso
un reg istro te m á tico de la vida de Jesús sobre la base de su
investigación. En este sentido, Lucas presenta un m odelo de
Inspiración que usa la investigación histórica, y sus habilidades
com o e s c rito ry teólogo.
Así, esta com prensión de la Inspiración, como proceso en el
que el profeta utiliza sus capacidades cognitivas y tra n sm ite el
m ensaje d ivina m en te revelado por m edio de sus habilidades
lingüísticas, se aleja de una com prensión de la Inspiración cen­
trada en el te x to (haciendo del profeta una m era plum a inerte
m ovida por Dios), para centrarse en la Inspiración del profeta
en sí. El e scrlto r/p ro fe ta bíblico recibe contenido proposicional
por parte del Espíritu Santo y procesa esa inform ación en su
mente. Inspiración, entonces, es el proceso lingüístico por medio
del cual la Revelación divina queda registrada en las Escrituras.
En este c o n te x to , los p ro fe ta s son re sp o n sa b le s de la
com posición lite ra ria de los libros bíblicos. Por ejem plo, Dios
sencillam ente le ordenó a M oisés que re g istra ra los eventos
históricos en un libro (Éxo. 17:14); o a Jerem ías y a Juan, que
re g istrara n la profecía que él ya les había revelado (Jer. 30:2;
Apoc. 1:11). El am plio abanico de estilos lite rario s, tra sfo n d o s
culturales y elecciones lingüísticas presentes en la Biblia indica
que Dios dejó lib ra d o a los p ro fe ta s la m anera de re g is tra r
p o r e scrito la Revelación, siem pre guiándolos en este proce­
so, pero no anulándolos. En el proceso de Revelación, Dios
“g e n e ra ” el co n te n id o bíblico. En el proceso de Inspiración,
lleva ese m ensaje a su expresión lite ra ria . De esta m anera,
Dios p a rticip a del proceso p o r el que la In fo rm a ció n llega a
la m ente del profeta , su organización, la selección de fuentes
lite ra ria s , la e s c ritu ra y, si fu e ra necesario, de una edición
p o s te rio r de lo ya escrito.
Si en el proceso de escritu ra Lucas desem peñó un papel
activo, utilizan do sus capacidades cognitivas para investigar,
s e le c d o n a ry b o sq u e ja rte m á tica m e n te su Evangelio, surge la
pregunta de hasta qué p u n to esta p articipació n hum ana no
puso en peligro la Revelación divina. Elena de W h ite respondió
a esta problem ática, a firm a ndo que el Espíritu Santo “Guio la
m ente de ellos en la elección de lo que debían [...] e scrib ir”.5 Si
to m a m o s al pie de la letra la declaración de Lucas, de que él
“investigó con diligencia las cosas desde su origen", se puede
concluir que tu v o a disposición m ucha más inform ación de la
s W h ite , El c o n flic to d e los s ig lo s (B uenos A ires: ACES, 2015), p. 7.

25
que registró. Fue guiado por Espíritu para discernir qué debía
in c lu iry qué debía dejar afuera.
Esta guía divina, sin em bargo, no in te rfirió en Lucas com o
a u tor. M uchos c ris tia n o s no s o p o rta n la idea de un "a u to r
hum ano”, creyendo que esto im plica que este escribió a p a rtir
de su propia im aginación. Elena de W h ite entiende que, en la
Biblia, “la diversidad de estilo de sus diferentes libros m ues­
tra la individualidad de cada uno de sus escritores"6 Lejos de
negar el elem ento hum ano, "escritos en épocas d ife re n te s y
p o r hom bres que diferían n o tablem ente en posición social y
ocupación, y en facultades m entales y espirituales, los libros de
la Biblia presentan am plios contrastes en su estilo, com o ta m ­
bién diversidad en la naturaleza de los tem as que desarrollan”.7
De esta manera, el elem ento humano, dentro del proceso de
Inspiración, utiliza activamente sus capacidades cognitivas, tiñendo
sus escritos con su propia subjetividad, sin negar ni apagar la ob­
jetividad del mensaje divino transm itido: "Un escritor queda más
fuertem ente impresionado con un aspecto del tema; capta esos
puntos que arm onizan con su experiencia o con sus facultades
de percepción y apreciación; o tro nota un aspecto diferente; y
cada cual, bajo la dirección del Espíritu Santo, presenta lo que ha
quedado impreso con más fuerza en su propia mente; [quiere decir
que encontramos] un aspecto diferente de la verdad en cada uno,
pero una perfecta armonía en todos de principio a fin ’’8
Es que en realidad, para Elena de W h ite , Dios no inspiró
las palabras o las expresiones de los escritores bíblicos, sino
que guio; y ellos, a su vez, expresaron con sus propias pala­
bras la Revelación divina:9 “No son las palabras de la Biblia las
inspiradas, sino los hom bres son los que fu e ro n inspirados.
6 Ibíd., p. 5.
7 Ibíd., p. 6.
8 Ibíd.
9 P or o tro lado, sus declaraciones dejan fu e ra la idea de que Dios s ola m e nte
im p la n ta "ideas sem inales" generales y vagas. Esta teoría, que tra ta de e n fa tiz a r
el e le m e n to h u m a n o en d e trim e n to del e le m e n to d ivin o en el proceso de In sp i­
ración, es d e scarta da en esta declaración: "Los escribas de Dios a n o ta ro n lo que
les d icta b a el E s p íritu S anto, pues ellos no c o n tro la b a n la o b ra ” (T e stim on io s
p a ra la ig le s ia [D oral, Florida: APIA, 2 0 0 8 ], t. 4, p. 13).

261Versiones de i.a B ib lia


La Inspiración no obra en las palabras del hom bre ni en sus
expresiones, sino en el hom bre mism o, que está im buido con
pen sam ientos bajo la in fluencia del Espíritu Santo. Pero las
palabras reciben la im presión de la m ente in d ivid u a r.101
De esta manera, la form a de expresión, las palabras escogidas
para tra n sm itir el mensaje divino, fueron elección de los escrito­
res bíblicos, guiados pero no anulados por el Espíritu Santo: “La
Biblia fue escrita por hom bres inspirados, pero no es el m odo de
pensam iento y expresión de Dios. Es el de la hum anidad. Dios,
como escritor, no está representado. Con frecuencia los hombres
dicen que cierta expresión no refleja a Dios. Pero Dios no se ha
puesto a sí m ism o a prueba en lo re fe ren te a las palabras, la
lógica y la retórica de la Biblia. Los escritores de la Biblia fueron
los escribientes de Dios, no su pluma".11
Si bien los escritores bíblicos utilizaron el vehículo “im p e r­
fecto" del lenguaje hum ano, la Palabra de Dios “es in falib le” y
debería ser aceptada “tal como está escrita’’.12Así como se reafir­
mó anteriorm ente, en la Biblia el vehículo hum ano im perfecto
com unica una verdad perfecta. Sin em bargo, de la m ism a m a­
nera en que no se puede separar la naturaleza divino-hum ana
de Cristo, tam poco se puede separar, en la Biblia, el contenido
del vehículo; es im posible. Como fe n óm eno divino -hu m an o,
Dios genera la inform ació n y guía el proceso de escritura sin
a n u la r la in d ivid u a lid a d ni las habilidades hum anas, pero se
asegura de que el resultado de to d o el proceso sea confiable.
Al re su m ir el concepto de Revelación e Inspiración, el Dr.
Fernando Canale enum era sus aspectos más im portantes:
“Debem os e n tend er que la inspiración divina de las Escri­
tu ra s, de la que hab laron Pablo, Pedro y Elena G. de W híte,
incluye al m enos los siguientes aspectos:
10 W h ite , M e n sa je s selectos, 1 .1, p. 24.
11 W h ite , M a n u s c rito 2 4 ,1 8 8 6 .
Elena de W h ite m ism a re la ta qu e esa fu e su expe rien cia: “[...] aun cuan do
d e p e n d o ta n to del E s p íritu del S e ñ o r pa ra re d a c ta r m is v is io n e s co m o para
re c ib irla s , las p a la b ra s q u e u tiliz o p a ra d e s c rib ir lo q u e v e o son m is p ro p ia s
palabras, a m e no s que m e sean dichas p o r un ángel, en cuyo caso sie m p re las
pongo e n tre com illas" (M e nsajes sele cto s [B uenos A ires: ACES 2015], t. 3, p. 317).
12 W h ite , R e v le w a n d H e ra ld (11 de fe b re ro de 1896).

j - >la 127
“1. La 'guía’ o 'd irección' divina actuó d ire c ta m e n te en el
agente hum ano en el proceso de la R evelación/lnspiración.
“2. La ‘guía’ o ‘dirección’ de los agentes hum anos siguió las
diversas form as de la Providencia divina que actúan dentro del
d eve nir del acontecer histórico, no com o un poder soberano
abso luto e in te m p o ra l de Dios que actúe m ediante decretos
eternos y que anule la liberta d de los escritores bíblicos.
“3. Dios guio la recepción de la in fo rm a ció n , así com o la
form ación de ideas en los escritores bíblicos, por m edio de un
proceso h istó rico de revelaciones cognitivas divinas que les
fu e ro n dadas según una diversidad de patrones.
“4. La ‘guía’ o ‘d ire cc ió n ’ divina de los agentes hum anos
abarcó m ú ltip le s patrones de actuaciones divinas, ta n to en
el proceso de la Revelación com o en el de la Inspiración (Heb.
1:1), con m ucho énfasis en el prim ero. Ese énfasis p e rm ite la
inclusión de la dinám ica de la Inspiración de ‘pensam iento’ en
el m odelo bíblico.
“5. Todas las Escrituras fueron a la vez reveladas e inspiradas.
Como tal, el m odelo bíblico de la Rl es plenario, porque abarca
la to ta lid a d de las Escrituras.
“ 6 . La ‘guía’ o ‘dirección’ del Espíritu Santo to m ó las riendas

de la lib e rta d y las dotes lite ra ria s de los agentes hum anos
en su d e s a rro llo h is tó ric o y e s p iritu a l. La a n u lación divina
del agente hum ano no fu e el p a tró n p rin cip a l de la ‘guía’ o
‘dirección’ divina, sino un posible ú ltim o recurso para e v ita r la
tergiversación humana.
“7. Dado que la guía del Espíritu Santo respetó las form as
hum anas de p e n s a ry escribir, no es lógico que esperem os
e n c o n tra re n las Escrituras la perfección absoluta que corres­
ponde únicam ente a la vida interna de la Trinidad. Al contrario,
no debería sorprendernos e n co ntrar en ellas im perfecciones
y lim itaciones que, esencialm ente, corresponden a las form as
hum anas de co n o ce ry de escribir.
“ 8 . A u nque la ‘guía’ o ‘d ire cc ió n ’ divina a ctuó en agentes

humanos, llegó a través de ellos a las palabras de las Escrituras.


En este sentido, el m odelo bíblico de la Rl es “ve rb a l”.
“9. La ‘guía’ divina en el proceso de la escritura no garantizó
una perfección divina absoluta, pero las Escrituras, en su to ta li­
dad, representan verdadera y fidedignam ente las enseñanzas,
la vo luntad y las obras de Dios.
“En resum en, Dios, y no los escritores hum anos, es el a u to r
de las Escrituras en el sentido de que él es el origen del con­
tenido, de la acción y de la interpretación''.13

Conclusión
¿Qué im plicaciones tiene esto al analizar las diversas tr a ­
ducciones y versiones de la Biblia? Lo im p o rta n te aquí es que
el concepto de Revelación e Inspiración, como un evento m ulti-
dim ensional divino-hum ano, en el que el Espíritu Santo inspira
al profeta en sí (algo que abarca tam bién las palabras, pero un
fenóm eno com plejo m ultidim ensional), nos lleva a la posibilidad
no solo de aceptar una traducción bíblica, sino tam bién a aceptar
una diversidad de versiones. Si las palabras fueron dictadas,
entonces no existe traducción posible de la Biblia, dado que no
existe to ta l equivalencia de té rm in o s entre un idiom a y otro.
Traducir sería escrib ir o tra s palabras que no fu e ro n las que el
Espíritu Santo dictó al profeta.
De hecho, la com prensión de que la Biblia no fue dictada
a los profeta s y de que, p o r lo ta n to , puede ser tra d u cid a (es
decir, escrita en o tro idiom a con palabras que m uchas veces
tiene n cam pos sem ánticos sem ejantes, pero no idénticos) es
lo que p e rm itió la disem inación del cristia n ism o a lo largo y
ancho del m undo. Para los m usulm anes, p o r el contrario, el
Corán fue dictado palabra por palabra por el ángel Gabriel al
p ro fe ta M ahom a. En este sentido, los m usulm anes afirm a n
que el Corán es la palabra “eterna e increada" de Alá y que,
por esta razón, su tran sm isión debería realizarse sin el m enor
cam bio en la lengua originaria , el árabe clásico, considerada
sagrada a todos los efectos. Y si bien el Corán ha sido traducido
a m uchos idiom as, en la litu rg ia se utiliza exclusivam ente el
árabe, y la trad ucció n únicam ente tiene va lo r didáctico com o
in stru m e n to para ayud ar a entend er el te x to original. Es más,
13 F e m a n d o Canale, "R evelación e In s p ira c ió n ”, en E n te n d e r la s S a g ra d a s
E scritu ra s, G eorge W. Reíd, ed. (B uenos A ires: ACES, 2010), pp. 85, 86.

23
una tra d u cció n del Corán ni siq uie ra se considera un Corán
auténtico, sino una in te rp re ta ció n de este.
E ntender m e jo r el proceso por el que la Biblia fue escrita
ayuda a co m p re n d e r m e jo r la diversidad de versiones y t r a ­
ducciones de la Biblia, y nos ayuda a e vita r la posición funda-
m entalista de que solo una versión de las Escrituras puede ser
considerada com o la “Palabra de Dios", descartando las demás
porque d ifie re n en su m anera de p re se n ta r el te x to bíblico.
C o m p re n d e r que la Inspiración tra b a jó en el á m b ito de las
capacidades cognitivas del p rofeta y que este utilizó sus habi­
lidades lingüísticas para tra n s m itir el m ensaje divino, dejando
plasm ada su personalidad sin a fe cta r el m ensaje contenido,
nos aleja de una visión rígida de Inspiración verbal, donde es
im posible reem plazar una palabra por otra, dado que habrían
sido lite ra lm e n te dictadas al profeta.

30 | ' i
Formación del canon:
¿Por qué hay dos Biblias
diferentes?

no de los fe n ó m e n o s que hay que a b o rd a r, luego de


h a b e r e sta b le cid o de qué m anera fu e e scrita la Biblia
(ta n to el proceso de R evelación e In sp ira ció n com o el re ­
g is tro m a te ria l de esos m ensajes reve la d o s) y cóm o esos
e s c rito s sa g ra d o s fu e ro n p re s e rv a d o s , es la re a lid a d de
que e xiste n , al m enos, dos cu e rp o s de e s c rito s sagrados.
Es decir, la B iblia c ris tia n a tie n e al m enos dos ve rsio n e s:
los p ro te s ta n te s y los evan gélicos u tiliz a n , en general, una
B iblia que co n tie n e 66 libros; la Iglesia Católica, en cam bio,
usa una B iblia que tie n e 7 lib ro s más.
Estos siete lib ro s fu e ro n de n o m in a d o s p o r Je ró n im o (c.
3 4 0 -4 2 0 d.C.) com o “apó crifos’'. Este adjetivo, que en nuestro
Idioma actual significa "supuesto", “fingido", “falso”, tenía alcances
m enos categóricos en los días de Jerónim o, pues se aplicaba a
algo “oculto", “secreto" o “dudoso”. Algunos escritores antiguos
utilizab an ese vocablo para los libros de sabiduría esotérica
(secreta o misteriosa), que eran demasiado complicados para los
lectores comunes y podían ser entendidos solo por los iniciados.

31

.
Los libros que Jerónim o incluyó bajo la designación de apó­
crifos son siete: Eclesiástico (o Sirácida) y Sabiduría (o Sabiduría
de Salomón), que por su contenido se parecen a P roverbios y
Eclesiastés, p o r lo que los escrituristas católicos los clasifican
com o sapienciales; Judit; Tobit (o Tobías); 1 Macabeos y 2 Ma-
cabeos, que tienen la apariencia de ser históricos; y Baruc, que
es com o un apéndice del libro canónico de Jeremías.
Hay, además, añadiduras al libro de Daniel: los versículos
24 al 90, del capítulo 3 (67 versículos), y los capítulos 13 y 14.
A su vez, en el te x to griego del libro de Ester aparecen varios
pasajes inexistentes en el te x to hebreo, que tienen la aparien­
cia de ser una am pliación o adaptación del te x to m encionado.
Algunos autores m encionan quince nom bres de libros de este
tipo, según la siguiente clasificación: 1 Esdras; 2 Esdras; Tobit;
Judit; las adiciones al libro de Ester; Sabiduría; Eclesiástico;
Baruc; la carta Jerem ías (que constituye el cap. 6 de Baruc en
la versión popular Dios habla hoy, así como en otras versiones);
la Oración deA zaría s(A b e d n e g o )ye l Canto de los tres jóvenes
(la añadidura al cap. 3 de Daniel); Susana (el cap. 13 de Daniel,
añadido al te x to reconocido por los hebreos com o canónico);
Bel y el dragón (la adición que fo rm a el cap. 14 de Daniel); la
Oración de Manasés; 1 M acabeos; y 2 Macabeos.
En este contexto, es im p o rta n te revisar por qué algunos
libros se catalogan com o canónicos, m ientras que o tro s escri­
to s que daron fuera de ese canon. Un enfoque en esta clase
de estudios es centrarse en listas y fechas de aceptación del
canon. Este abordaje histórico es valioso, pero deja de lado el
aspecto im p o rta n te relacionado con los m é rito s intrínsecos
de los libros canónicos. En este sentido, si bien la fecha de
aceptación del canon es im p o rta n te , el asunto crucial es si el
canon fue establecido por seres hum anos o por Dios mismo.
Para responder esta cuestión, se han propuesto dos m ode­
los.1 En p rim e r lugar, algunos consideran que el canon bíblico
está basado en la a utorida d de la com unidad que lo reconoce.

1 Para un d e sa rro llo m a y o r de las v e n ta ja s y las d e sven tajas de esto s dos


m o d e lo s, v e r Jo h n C. P eckh am , “The C anon and B lb llc a l A u th o rlty : A C rltlcal
C om pariso n o fT w o M o de ls o f C anoniclty", T rin ity J o u rn a l (20 07 ), pp. 229-249.
En otras palabras, la a utorida d no reside en la lite ra tu ra b íb li­
ca, sino que es externa y reside en la com unidad de fe que la
considera sagrada. Por el o tro lado, se encuentra la visión de
que el canon no es de te rm in a d o por la com unidad de fe, sino
reconocido por ella. Aquí, claramente, la autoridad es Intrínseca,
del canon en sí.

Autoridad eclesiástica
Entre aquellos que sostienen que es la com unidad de fe lo
que determ ina el canon, están los que afirm an que la autoridad
para establecer ese cuerpo de escritos sagrados reside en la
tradición. Como ejem plo histórico de este grupo, se encuentra
la Iglesia Católica, que acepta com o libros canónicos los que
han sido declarados de esta m anera por la institución. Espe­
cíficam ente, los libros fu e ro n aceptados sobre la base de “la
tra d ició n y el uso litú rg ico ”.2 G eneralm ente, se considera que
este canon fue establecido por m edio de la au to rid a d de los
Padres de la Iglesia y en los concilios, especialm ente el Concilio
de Cartago (397 d.C.) y la confirm ación de los libros apócrifos
del A n tiguo Testam ento en el Concillo de Trento (1546).
Desde una perspectiva más m oderna de la aproxim ación
com unitaria, algunos han utilizad o un abordaje más flexible,
afirm ando que es la com unidad la que determ ina la canonlcldad
de los libros para esa com unidad específica. Así, el canon es
flexible, adaptándose a las necesidades contextúales de ese
grupo. La au to rid a d no reside aquí en la trad ición o la in s titu ­
ción, sino en el consenso contem poráneo de esa com unidad.
En relación con las fechas, los que consideran que el canon
fue determ inado com unitariam ente sostienen que el canon del
A ntiguo Testam ento llegó a forjarse, históricam ente, alrededor
del año 4 0 0 a.C. en lo que respecta al Pentateuco; y del 2 0 0
a.C. en lo refe ren te a los Profetas, m ientras que el resto de los
Escritos se consolidó en una fecha m ucho más tardía (siglo IV
d.C.), dada la diversidad de colecciones de estos últim os libros

2 G eorge J. Reid, “C anon o f th e Oíd T e sta m e n t" [Canon del A n tig u o T e sta­
m e n to ], en The C a th o lic E n c y c lo p e d ia [La e n ciclope dia católica]. D ispon ib le en
línea: w w w .n e w a d v e n t.o rg /c a th e n /0 3 2 6 7 a .h tm

í 33
durante ese tiem po y, principalm ente, la aceptación oficial que
la tra d ició n hizo de to d o el canon alrededor de esa fecha en el
Concilio de Cartago.
La fecha de establecimiento de los libros canónicos del Nuevo
Testam ento es quizá más disputada. El Canon M ura torio , que
incluye la lista de libros del Nuevo Testam ento tal com o los
conocemos hoy, tiene dos fechas tentativas: entre los años 180
y 2 0 0 com o la fecha más tem prana, y entre 350 y 375 com o la
más tardía. La fecha de inclusión final es considerada la mism a
que la del A n tiguo Testam ento, cuando los m encionados con­
cilios incluyeron los libros en el canon tal com o se encuentra
en la actualidad. Así, el canon quedó cerrado entre los siglos
IV y V, sobre la base de la au to rid a d de la iglesia, que apoyada
en su tra d ició n lo reconoce com o tal.

Canon intrínseco
Por o tro lado, en el m odelo del canon intrínseco, los libros
de la Escritura no son considerados canónicos sobre la base
de la a u to rid a d de una com unidad o de la tradición, sino por
los m é rito s in trín secos de cada libro. Es decir, los libros de
la Biblia son in h e re n te m e n te canónicos, aunque no siem pre
fueron universalm ente reconocidos, así como Jesús era verda­
deram ente el Mesías, aunque algunos no lo reconocieran. Así,
aunque un individuo o una com unidad rechacen la a u torida d
de los libros, esto no altera su au to rid a d intrínseca, de acuer­
do con este m odelo. Estos libros canónicos poseen autorida d
com o regla y norm a de la teología, dado su origen divino. Tal
como lo expresó Lutero: “La Iglesia no puede dar a un libro otra
autoridad que la que el m ism o libro intrínsecam ente tiene, y no
puede co n v e rtir en inspirado el libro cuya naturaleza no está
penetrada por la Inspiración”.3
En este m odelo, no es tan im p o rta n te la fecha en que el
canon fue determ inad o por la com unidad, pues esta acción es
solo un reconocim iento de la a utorida d canónica ya existente

3 C ita d o en W e b s te r E. B ro w n in g , Los lib ro s s a g ra d o s d e l c ris tia n is m o ; o


sea, la B ib lia . Su origen , su conservación , su d iv u lg a c ió n y sus c a ra c te rística s
g e n e ra le s (B uenos A ires: La A u ro ra , 1928), p. 241.

34 |
en esos libros bíblicos. Por esta razón, se presta más atención
a los c rite rio s in te rn o s de canonicidad que están presentes
en los escritos. En este sentido, el m ism o A n tiguo Testam ento
brinda una gran cantidad de inform ación acerca de su origen
d ivin o y su a u to rid a d canónica. Dios o rd e n ó a M oisés que
su Revelación fuese escrita, conservada y tra n s m itid a (Éxo.
1 7 :1 4 ; 24:4; 31:18; 34:27; Deut. 10:5; 31:9, 25, 26). Después de
Moisés, otros escritores inspirados registraron esa Revelación,
incluyendo a Josué, Samuel Isaías y Jeremías, solo para nom -
b ra ra lg u n o s (Jos. 24:26; 1 Sam. 10:25; Isa. 30:8; Jer. 30:2). Los
escritores posteriores se re firieron a las Escrituras anteriores
a ellos y las consideraron de origen divino (1 Rey. 2:3; Esd. 3:2;
Jer. 26:18; Eze. 14:14, 20; Dan. 9:2; Miq. 4:1-3; etc.). Además, el
A n tiguo Testam ento usa fre cu e n te m e n te frases que denotan
su origen divino, com o “por la m ano de”, “Palabra del S eñor”,
“así dijo el S eñor” y “el Señor declaró”.
Es más, el Nuevo Testam ento testifica que Jesús y sus após­
toles reconocieron un canon existente del Antiguo Testamento.
Jesús mism o reconoce tres partes constitutivas de las Escrituras
del Antiguo Testamento. En Lucas 24:44, Cristo se refirió a “la Ley
de Moisés, los Profetas y los Salmos”. Además, Jesús menciona
"la sangre de Abel el ju s to hasta la sangre de Zacarías hijo de
Berequías” (Mat. 23:35), probablem ente refiriéndose al prim er
m á rtir del A ntiguo Testam ento y al últim o, encapsulando así las
tres partes del canon del A ntiguo Testamento. Sobre la base de
este y otros datos, es razonable creer que Jesús sostuvo un ca­
non cerrado del A ntiguo Testam ento y lo pasó a sus seguidores.
A esto se suma la evidencia interna del Nuevo Testam ento,
que supone la a utorida d del A n tig u o Testam ento y se refiere a
ella. Jesús deja en claro la a utorida d del A n tiguo Testam ento
(M at. 21:42; 22:29; 26:54, 56; Luc. 24:44, 45; Juan 2:22; 5:39;
10:35; 17:12); y el resto del Nuevo Testam ento considera los
escritos del A n tig u o Testam ento com o Escritura autorizad a
(Hech. 17:2; 18:28; Rom. 1:2; 4:3; 9:17; 10:11; 11:2; 1 Cor. 15:3, 4;
Gál. 3:8; 2 Tim. 3:16; 2 Ped. 1:20, 21).
También hay varias evidencias externas del reconocim ien­
to de las tres partes del A n tiguo Testam ento en el siglo I d.C.

.. .... . :. . ‘ iC l 35
Pareciera que, al m enos cerca del año 70 d.C„ la au to rid a d de
los libros del A n tig u o Testam ento era bien clara. Josefo, por
ejem plo, declara que los libros del A n tig u o Testam ento eran
tenidos en tan alta estim a que “nadie ha sido tan audaz como
para añadir nada a ellos, para to m a r algo de ellos, o para hacer
cualquier cam bio en ellos"4
Con respecto al Nuevo Testam ento, es claro que se originó
con las palabras y los hechos de Cristo, com o Revelación es­
pecial de Dios en la Tierra. Sus enseñanzas y sus actos fueron
registrados por testigos oculares, o por otras personas a quienes
los te stigos re la ta ro n lo acontecido (Luc. 1:1-3). Las palabras
de Jesús fu e ro n reconocidas com o a u to rita tiva s en el Nuevo
Testam ento (1 Cor. 7:10,17; 1 Tes. 4:15; Mat. 28:18). Los Padres
de la Iglesia reconocieron esas palabras com o parte de las Es­
critura s.5 Y la m ayoría de las epístolas del Nuevo Testam ento
trascendieron el ám bito local al que fueron dirigidas, lo que de­
m ostró su autoridad universal y no solo regional. El Fragm ento
M u ra to ria n o es uno de los testigos más tem p ran os de que la
com unidad cristiana de los prim eros siglos preservó y usó este
canon del Nuevo Testam ento. Todos estos elem entos señalan
que la a u to rid a d intrínseca del canon del Nuevo Testam ento
fue reconocida te m p ra n a m e n te por la Iglesia Prim itiva.
La a utorida d intrínseca se ve reforzada en el hecho de que
el m ism o Nuevo Testam ento da te s tim o n io propio de su a u ­
to rid a d divina. Por ejem plo, 1 T im oteo 5:18 cita directam ente
de Lucas 10:7. Pedro declara que los escritos de Pablo form an
p a rte de las Escrituras, ju n to con el A n tig u o T estam ento (2
Ped. 3:15,16). Es más, el evangelio es considerado palabra de
Dios (Hech. 8:14; 11:1; 12:24; 13:46; 17:13; 18:11; 19:20). El apóstol
Pablo deja en claro que él no habla por su propia autorida d,
sino con a utorida d divina (Rom. 15:15; 1 Cor. 2:13; Gál. 1:12; Efe.
3:5; 1 Tes. 2:13) y encom ienda que sus cartas sean leídas (Col.
4:16; 1 Tes. 5:27). Finalmente, el Apocalipsis testifica de sí mism o

4 Flavio Josefo, C o n tra A p io n 1.8.


5 Lee M a rtin M cD onald, The F o rm a tio n o f th e C hrístia n B ib lic a l C anon [La
c re a c ió n del cano n b íb lico c ris tia n o ] (P eabody, M A: H e n d ric ks o n P ub lishe rs,
1995), p. 145.

36 |\ersiones de b Biblia
com o Revelación directa de Dios, y agrega que ninguna de sus
palabras debería ser suprim ida o cambiada (Apoc. 1:1; 22:18,19).

Criterios de reconocimiento canónico


Si bien los elem entos m encionados apelan a la autorida d
intrínseca del canon del Antiguo Testam ento y del Nuevo Testa­
mento, existen algunos criterios que ayudan al reconocim iento
de los e scrito s que d e b erían ser in clu id o s en dicho canon.
Quizás el más obvio esté relacionado con el autor. Para que
un escrito sea incluido en el canon bíblico, su a u to r debe estar
dotado de a u to rid a d divina. Esto nos refiere a los conceptos
de Revelación e Inspiración abordados en el capítulo anterior.
Los autores bíblicos sencillam ente fu e ro n los receptores del
m ensaje divino, que fue com unicado a travé s del proceso de
Revelación, y fueron inspirados divinam ente para dejar registro
escrito de esa Revelación.
En el A n tig u o Testam ento, los p ro fe ta s fu e ro n quienes
reclam aron ta l a u to rid a d . Por ejem plo, en 1 y 2 Crónicas se
m enciona una línea de profetas que registraron la historia del
pueblo de Dios. Desde Moisés en adelante, existe una sucesión
de profetas que fueron receptores y transm isores del mensaje
de Dios a su pueblo. En el Nuevo Testam ento, se cam bia a la
figura del apóstol. La apostolicidad aseguraba la exactitud del
registro de las palabrasy las obras de Cristo mism o (Hech. 2:42;
Efe. 2:20; M at. 18:18). El fenóm eno de las epístolas y los libros
pseudoepigráficos (firm ados con un nom bre falso) indican que
la a u toría era un ele m e n to im p o rta n te a la hora de o to rg a r
credibilidad a un escrito canónico.
Sin em bargo, el c rite rio au to ra l no debe ser el único fu n ­
dam ento para señalar la canonicidad de un escrito, ya que la
distancia histórica que nos separa de los documentos de tiem pos
bíblicos puede lle v a ra determ inaciones poco concluyentes.
O tro c rite rio está re la cio n a d o con la a n tig ü e d a d de los
escritos. Dado que se considera que el canon del A ntiguo Tes­
tam ento quedó cerrado alrededor de la época del rey Artajerjes
(cerca del año 4 5 0 a.C.), el reg istro p ro fé tico está lim ita d o a
aquellos libros que fu e ro n escritos antes de esa fecha. Con

; 37
respecto al Nuevo Testam ento, los libros tu vie ro n que haber
sido escritos durante la era apostólica; es decir, tu vie ro n que
haber sido escritos por un apóstol. Así, los escritos canónicos
del A n tig u o Testam ento fu e ro n escritos dentro de la sucesión
p ro fética, hasta que ese don cesó te m p o ra lm e n te en el pe­
ríodo in te rte sta m e n ta rio , m ientras los escritos canónicos del
Nuevo Testam ento fueron escritos por un apóstol hasta fines
del p rim e r siglo.
Dado que el propio te stim o n io de las Escrituras establece
el principio herm enéutico de q u e to d a nueva luz no debe con­
tra d e c ir la a n te rio r (Deut. 13:1-3; Mal. 3:6; Isa. 8:20; M at. 5:17,
18; 24:35), o tro crite rio im p o rta n te para reconocer un escrito
como canónico está relacionado con el principio de consistencia,
congruencia y continuidad. Por ejemplo, el Pentateuco, escrito
p o r Moisés, es reconocido casi universalm ente com o escrito
sagrado y, p o r lo ta n to , canónico. Esto d e te rm in a que to d o
escrito p o ste rio r debe concordar con el Pentateuco.
A varios libros del período intertestam entario, por ejemplo,
se los considera com o fu e ra del canon p o rque sus escritos
co n tradicen fla g ra n te m e n te las enseñanzas claras de o tro s
libros canónicos in d iscu tidos. Estas discordancias han sido
señaladas desde hace varios siglos por los que han estudiado
d e te n id a m e n te este tem a. Por lo ta n to , una de las razones
para el rechazo de los libros apócrifos es que apoyan algunas
posicio nes e rró neas com o, p o r ejem plo, la idea de que las
obras hum anas c o n trib u y e n a la salvación (Tob. 4:7-11), que
los santos pueden interceder por otros (2 Mac. 15:13,14) y que
se puede hacer expiación por los pecados de los m u e rto s (2
Mac. 12:39-45).
E nseñanza de p rá c tic a s o cu ltista s. En Tobías 6:5 al 8, se
enseña: “El ángel añadió: A b re el pez, sácale la hiel, el corazón
y el hígado y guárdatelo, y tira los intestinos; porque su hiel,
su corazón y su hígado son rem edios útiles'. El joven abrió el
pez y to m ó la hiel, el corazón y el hígado. Asó parte del pez y lo
comió, salando el resto. Luego continuaron su cam ino, los dos
juntos, hasta cerca de Media. Preguntó entonces el m uchacho
al ángel: ‘Herm ano Azarías, ¿qué rem edios hay en el corazón, el

38 f
hígado y la hiel del pez?’ Le respondió: ‘SI se quem a el corazón
o el hígado del pez ante un hom bre o una m ujer atorm entados
por un dem onio o un espíritu malo, el hum o ahuyenta todo mal
y le hace desaparecer para siem pre’
A lo largo del A n tig u o Testam ento, toda práctica de ocul­
tis m o y a d ivin a ció n está e s tric ta m e n te p ro h ib id a : “Cuando
en tre s en la tie rra que te da el S eñor tu Dios, no im ite s las
costum bres abo m inables de esas naciones. Nadie entre los
tu yos deberá sacrifica r a su hijo o hija en el fuego; ni practicar
adivinación, brujería o hechicería; ni hacer conjuros, se rvir de
m édium esp iritista o consultar a los m uertos. Cualquiera que
p ra ctiq u e estas co stum bres se hará abo m inable al Señor, y
por causa de ellas el S e ñ o rtu Dios expulsará de tu presencia a
esas naciones. A lo s ojos del S e ñ o rtu Dios serás irreprensib le”
(Deut. 18:9-13, NVI).
D ar lim osnas lim p ia el pecado. Tobías 12:8 y 9 afirma: “Buena
es la oración con ayuno; y m ejor es la lim osna con ju sticia que
la riqueza con iniquidad. M ejor es hacer lim osna que atesorar
oro. La lim osna libra de la m uerte y purifica de to d o pecado.
Los lim osneros tendrán larga vida”. Sin embargo, si las ofrendas
de caridad pudieran purgar nuestros pecados, no tendríam os
necesidad de sangre de Cristo. Adem ás, en 1 Pedro 1:18 y 19,
se nos enseña: "Pues ya sabéis que fu is te is re scatados de
vuestra vana m anera de v iv ir (la cual recibisteis de vuestros
padres) no con cosas corruptibles, com o oro o plata, sino con
la sangre preciosa de Cristo, com o de un cordero sin m ancha
y sin contam in ación”.
La a firm a ció n de Tobías se re p ite en Eclesiástico: “El dar
lim osnas consigue el perdón de los pecados” (3:30). A segurar
que las lim osnas logran el perdón de los pecados es ir contra
una clara enseñanza de las Sagradas Escrituras. Más aún: la
enseñanza de que el ser hum ano puede ganar su salvación o
m erecerla m ediante sus propias obras -sie m p re incom pletas,
im p e rfe cta s y no sie m p re d e b id a m e n te m o tiv a d a s - es una
doctrina de origen pagano.
Oraciones p o r los m uertos. Se menciona, en 2 Macabeos 12:43
al 46, que "después de haber recolectado entre sus hombres unas

Form ación riel canon: ¿Por qué hoy dos B iblia s d ife re nte s? | 39
dos mil dracmas, las envió a Jerusalén para que se ofcociera un
sacrificio por el pecado. Él realizó este herm oso y noble gesto
con el p e n sam iento puesto en la resurrección, porque si no
hubiera esperado que los caídos en la batalla iban a resucitar,
habría sido inútil y superfluo orar por los difuntos. Además, él
tenía presente la magnífica recom pensa que está reservada a
los que m ueren piadosamente, y este es un pensam iento santo
y piadoso. Por eso, m andó ofrecer el sacrificio de expiación por
los m uertos, para que fueran librados de sus pecados".
Estos te x to s son fu e n te de la d o c trin a del P u rg a to rio , y
fu e ro n la justificació n para realizar oraciones y misas en fa vo r
de los m uertos. Tam bién ayudó a la práctica de las ofrendas
por los m uertos. No obstante, la Biblia afirm a que un m uerto
sim plem ente desaparece (Sal. 104:29). Los m uertos ya no tienen
más parte con los vivos, sim plem ente dejan de existir: “Porque
los que viven saben que han de m orir; pero los m uertos nada
saben, ni tienen más paga; porque su m em oria es puesta en
olvido. Tam bién su a m o r y su odio y su envidia fenecieron ya;
y nunca más te n drán parte en to d o lo que se hace debajo del
sol” (Ecl. 9:5, 6).
La Biblia es clara al explicar lo que hay después de la muerte.
Los m u e rto s no saben nada, ni tra b a ja n ni tiene n más parte
con los vivos (Ecl. 9:10), no vuelven a sus casas (Job 7:9,10) y
no glorifican a Dios (Sal. 115:17).
Por estas y m uchas otras razones, la Biblia p ro te sta n te no
in co rp o ró estos libros al canon, reconociendo que los libros
deuterocanónicos no poseen la autoridad divina intrínseca (es
decir, no fueron revelados ni inspirados por Dios) y, por lo tanto,
deben quedar fuera del cuerpo de libros del canon.

4 0 1 Versiones de ta Biblia
f
k

El análisis textual: ¿Por


qué existen manuscritos
diferentes?

a crítica textual tra ta de establecer cuáles son los m anuscri­


tos que deben ser tom ados como base para traducir la Biblia.
¿Por qué es necesario co n ta r con una ciencia que determ ine
cuáles son los m a n u scrito s m ás confiables? S encillam ente,
porque no poseem os los e scrito s a u tó g ra fo s originales. Es
decir, no te n e m o s el Evangelio que escribió el apó stol Juan
de puño y letra, ni el original de ningún o tro libro de la Biblia.
Los m anuscritos originales escritos por los m ism os profetas y
apóstoles se han perdido.
Todo lo que tenem os son copias de copias. El hecho de que
estas copias difieran entre sí hace necesario determ inar cuál de
ellas se acerca más al original. Algunos estim an que, solam ente
del Nuevo Testam ento, hay unas 2 0 0 mil variantes textuales
de n tro de los más de 5.300 m anuscritos y fra g m e n to s que se
poseen en la actualidad. También es cierto que solo un octavo
de las variantes es significativo. Así, cerca del 98% del te xto del
Nuevo Testam ento es “puro", sin im p o rta r la edición del Nuevo
Testam ento griego que se to m e com o base.

41
La necesidad de crítica te xtu a l difiere entre el A n tiguo Tes­
ta m e n to y el Nuevo Testam ento. Esto se debe, básicam ente, a
las dos m aneras considerablem ente diferentes en que am bos
fueron tra n sm itid o s y copiados. La Biblia hebrea, tal com o ha
llegado hasta nosotros, tiene una larga historia de copia a mano
d e n tro de un am bie nte cuidadosam ente controlado, que los
eruditos del A ntiguo Testam ento generalm ente consideran de
gran cuidado. El te x to hebreo “estánda r” es el Texto M asoréti-
co, que lleva el nom bre de los escribas judíos conocidos com o
m asoretas, quienes lo copiaron m eticulosam ente. La m ejor
evidencia de la e xa c titu d del te x to m a sorético p rovie ne de
un m agnífico pergam ino de Isaías, uno de los Rollos del M ar
M u e rto de scu b ie rto s cerca de K h irb e t Q um ran, en Israel, a
finales de los años 40. El m anuscrito de Isaías, que precede al
m anuscrito hebreo más antiguo conocido por casi diez siglos,
resultó te n e r un te x to hebreo que, dada la distancia de tiem po
entre ellos, era notablem ente sim ilar al te x to trad icional (m a­
sorético). Pero, esto es solo parte de la historia del te x to del
A n tig u o Testam ento. Los críticos textu ale s com paran el Texto
M asorético no solam ente con copias de la Biblia hebrea en­
contrada en los Rollos del M ar M uerto, sino tam bién con otros
te xto s antiguos, com o el Pentateuco S am aritano y el A n tiguo
Testam ento griego conocido com o la Septuaginta (LXX).
La S e p tu a g in ta es p a rtic u la rm e n te im p o rta n te en este
sentido. Ya trescientos años antes de Cristo, la Biblia hebrea
había sido tra d u cid a al griego para los ju dío s de la Diáspora
(es decir, los que vivían fuera de Palestina), cuyo único idiom a
era el griego. La S eptuaginta era, de hecho, la única versión
disponible para la m ayoría de las personas que recibieron por
p rim e ra vez los docu m en to s que se co n virtie ro n en nuestro
Nuevo Testam ento. Debido a la antigüedad de la Septuaginta,
los trad ucto res ocasionalm ente prefieren su te xto sobre el del
Masorético. Esto es especialm ente así cuando una lectura de la
Septuaginta coincide con una que se encuentra en los Rollos del
M ar M uerto. Estos casos son excepcionales, sin em bargo, y el
te xto M asorético se considera, en general, altam ente confiable.
Todas las versiones inglesas contem poráneas lo usan com o su

42 i V ersiones de la B ib lia
principal te x to fu e n te para el A n tiguo Testam ento. La edición
estándar utilizada en colegios, universidades y sem inarios es
la Biblia Hebraica S tu ttg a rte n sla (5a edición).
La historia de la copia (transm isión) del Nuevo Testam ento
es considerablem ente más com pleja. La necesidad de crítica
te xtu a l se puede e n co ntrar en el hecho de que, para el Nuevo
T estam ento, existe n a p ro x im a d a m e n te unas 5 .4 0 0 copias
m anuscritas (manuscritos), en griego solamente. Estas incluyen
copias de todo el Nuevo Testamento, colecciones más cortas de
libros (como los evangelios o las cartas paulinas), libros únicos
e incluso frag m en tos m uy pequeños de solo una oración o dos.
Algunos de estos últim os (libros y fragm entos individuales) da­
tan del siglo II d.C., m ientras que la gran m ayoría de los prim eros
data de un período m ucho más tard ío (entre los años 1 00 0 y
1540). A unque estos diversos m anuscritos se encuentran en
bibliotecas de to d o el m undo, todos ellos han sido nom brados
y num erados, y m uchos de ellos están disponibles para ser
revisa dos p o r cu a lq u ie ra que esté Interesado. Im p o rta n te
para nuestra discusión actual es el hecho de que no hay dos
m a n u scrito s del Nuevo Testam ento que sean e xactam ente
iguales; incluso cuando sabem os que uno es copia de otro.
La razón es que los copistas c o m e tie ro n e rro res, en su
m ayoría descuidados pero a veces deliberados, ya que tra ta ­
ban de aclarar o a rm o n iza r un pasaje del Texto Sagrado que
estaban copiando. En este caso, la cantidad cuenta m uy poco,
y la calidad (y la edad) m arcan una gran diferencia. De hecho,
la gran m ayoría de los m anuscritos (conocidos colectivam en­
te com o el Texto M a y o rita rio ) refleja n una acum ulació n de
siglos de errores de copia, que han llegado hasta los últim os
m anuscritos. Así que, el m ayor valor reside en los m anuscritos
que son d e m o s tra b le m e n te a n te rio re s ; en especial, cu a n ­
do la m ism a le ctura (variante) se encu entra en una sección
tra n sve rs a l de te s tig o s te m p ra n o s que están a m p lia m e n te
dispersos geográficam ente. Por ejem plo, cuando una lectura
se encuentra en los prim eros m anuscritos que vienen del área
occidental del Im perio Romano y tam bién está presente en los
prim eros m anuscritos que vienen de las iglesias orientales, se

El a n á lisis te x tu a l: ¿Por qué e xisten m a n u sc rito s d iferentes? | 4 3


puede suponer que am bas lecturas, de form a independiente,
se rem iten a una fu e n te común.
En aquellos lugares donde las variantes son significativas,
se deben a p lica r las reglas del análisis te x tu a l para llegar a
conclusiones te n ta tiv a s . Son conclusiones parciales porque
solo los m a n u scrito s a u tó g ra fo s podrían resolver cuál es la
va ria n te correcta.

Clasificación de las diversas familias de


manuscritos
En su libro El te xto del Nuevo Testam ento, K u rt y Bárbara
Aland clasifican las fam ilias de m anuscritos del Nuevo Testa­
m ento. El siguiente cuadro está basado en esta clasificación:

I - Categoría La fa m ilia te x tu a l alejandrina Tanto e l Códice Sinaí-


A lejandrina se considera, g e n e ra lm e n te , tic o c o m o e l Códice
la m ás an tig ua y la m ás fie l V aticano, ju n to con
en la preservación d e l te x to algu nos papiros signi­
o rigin al d e l N ue vo T e sta m e n­ fica tiv o s (P66 y P75 de
to . Los papiros y los unciales Bodm er), c ontien en
d e l siglo IV están en esta este tip o de te x to .
categoría.

II - Categoría A u n q u e algu nos estudiosos Su fa m ilia está re p re ­


O ccidental disp uta n la existencia de una sentada p o r e l Códice
fa m ilia te x tu a l o c cid e n ta l de Beza (su e je m p lo
distinta, la m ayoría no lo más im p o rta n te ) y e l
hace. La fa m ilia o c cid e n ta l Códice C la ro m o n ta n o
se en cu e n tra a m e n u d o en (en las cartas de Pa­
m a nu scrito s que c ontien en blo), así c o m o ta m b ié n
e l N uevo T e sta m e n to ta n to m u ch os m inú sculo s y
en griego c o m o en latín. El los escritos de la m a ­
té rm in o "o c cid e n ta l" es un yoría de los Padres de
po co inapropiado porqu e los la Iglesia siria.
m ie m b ro s d e l tip o de te x to
o c cid e n ta l se han e n co n tra d o
en e l O rien te cristiano.

4 4 1V ersiones de la B iblia
III - Categoría La m ayoría de los m a nu scri­ El Códice A le jan drino
B izantina to s griegos, ta n to unciaLes y e l Códice E fraim ita
c o m o m in ú scu lo s (en otras c o n tie n e n le ctu ras
palabras, e l Texto de la M a­ m ixtas y, a m e nu do ,
yoría) son de la fa m ilia te x tu a l son e je m p lo s típicos de
bizantina. Este es e l tip o de la fa m ilia bizantina.
te x to a p a rtir d e l c u a l se ha
d e sa rro lla d o e l Textus Recep­
tas. M u ch os e ru d ito s actuales
consideran qu e e l te x to bi­
z a n tin o es m e no s preciso y de
m e n o r calidad qu e los dem ás.

Algunos estudiosos ven evidencia de que la fam ilia occiden­


tal se com binó, finalm ente, con un te xto oriental, o "cesáreo”, y
que ju n to s evolucionaron hacia la fam ilia bizantina. El llam ado
te xto cesariano em plea una paráfrasis suave y se esfuerza por
una cierta elegancia de expresión. No es tan e xtre m o com o
el occidental y, p o r lo ta n to , se cree que se encu entra entre
los tip o s de te x to a le ja n d rin o y occidental. Sin em bargo, no
existen ejem plos típicos del tip o cesáreo, y la m ayoría de las
descripciones de este tip o de te x to son conjeturales.

Reglas de la crítica textual


La ciencia y el arte de la crítica textual es una disciplina alta­
m ente desarrollada. Adem ás de evaluar la edad y la dispersión
geográfica de los manuscritos (la llamada "evidencia externa”), los
críticos han desarrollado principios para evaluarvariantes entre
m anuscritos (las "pruebas internas”), para identificar y elim inar
los errores del copista. El resultado neto es que hay un acuerdo
casi unánim e entre los estudiosos bíblicos de que el texto griego
usado para tra d u c ir nuestras versiones contem poráneas en
español está m uy cerca del texto original del Nuevo Testamento.
En el pequeño porcentaje de pasajes que permanecen inciertos,
se puede estar seguro de que el original está en el te xto o es la
alternativa que se encuentra en la nota de pie de página. Así que,
en este punto, el lector m oderno puede te n e r cierta seguridad.
"Crítica” no es un té rm in o negativo, sino que sim plem ente
denota el te x to griego logrado m ediante el uso del m étodo de

El a n á lisis te x tu a l; ¿Por qué e xisten m a n u sc rito s d iferentes? ¡ 4 5


la crítica te xtu al, para id e n tifica r y elim inar los errores de los
copistas. Los te xto s críticos ta m b ié n proporcionan notas de
pie de página que id entifican las diferentes variantes y cuáles
consideran que es el m a n u scrito con más apoyo textu al, de
m odo que los estudiantes que saben griego puedan evaluar
va ria n te s p o r sí m ism os. Las ediciones críticas está n d a r del
Nuevo Testam ento Griego son la 27a edición de Nestle-Aland
(NA27) y la 4^ edición de las United Bible Societies [Sociedades
bíblicas unidas] (UBS4). Estos dos contienen esencialm ente el
m ism o te x to griego, con solo pequeñas diferencias de fo rm a to
y puntuación. Am bas ediciones registran variantes en su “apa­
ra to ” (notas a pie de página), aunque N estle-A land enum era
m uchas más variantes. El te x to de ia UBS fue especialm ente
diseñado para traductores y, por lo tanto, incluye solo variantes
que son sig nifica tivas para la in te rp re ta c ió n y la tra d u cció n
del te xto . En resum en, debido a ia abundancia de evidencia
m anuscrita ta n to para el A n tig u o Testam ento com o el Nuevo,
y los m étodos confiables de la crítica textu al, los lectores de
la Biblia pueden confia r en que, detrás de su traducción, hay
te x to s en hebreo y en g rieg o cercanos a lo que los auto re s
originales realm ente escribieron.

Procedimientos para la crítica textual del Nuevo


Testamento
La ta re a m ás im p o rta n te - y ia más d ifíc il- de la crítica
te x tu a l del Nuevo Testam ento es ia recolección de to d o s los
m a n u scrito s d isponible s y de to d a s las fu e n te s necesarias,
para to m a r una decisión in fo rm a d a . El crítico del te x to del
N uevo T e sta m e n to debe e s tu d ia r cu id a d o sa m e n te to d a la
evidencia, ta n to in te rn a com o externa, antes de to m a r esta
decisión. Hay tre s fu e n te s principales de evidencia externa:
m anuscritos del Nuevo Testam ento, versiones y los Padres de
la Iglesia. El te x to griego de las Sociedades Bíblicas Unidas ya
ha hecho gran parte de esta recopilación. Su aparato textu al
incluye la m ayor parte de la evidencia de las diversas lecturas
de pasajes seleccionados, para a yud ar al le cto r a to m a r una
decisión inform ada.

4 8 ! Versiones de la B ib lia
Fuentes de evidencia textual

Papiros Latina antigua Julio A frican o


Códices te m p ra n o s V ulga ta Latina A tenágoras
M a nu scrito s en Siria antigua Atanasio
m inú scula Peshitta siria Agustín
Leccionarios bizantinos Copta Basilio e l Grande
Gótica C risóstom o
A rm enia C le m e n te de
Etíope Alejandría
Georgiana Eusebio de Cesárea
Eslava Jerónim o
Árabe Justino
Orígenes
P olicarpio
Etc.

Más adelante se m encionarán las razones por las que los


escribas com etían cie rto s e rro re s más fre c u e n te m e n te . Se
estim a que los escribas que “dialogaban” con el te xto eran más
peligrosos que aquellos que solo querían ser fieles en copiar
el texto . Los errores intencionales son m ucho más difíciles de
d e te cta r y corregir, ya que generalm ente es difícil saber por
qué se realizaron los cam bios. A veces, los escribas incluso
han relntroducido un e rro r previam ente corregido en el texto.

De qué modo determinar la mejor lectura


D e term inar la lectura correcta de un pasaje del Nuevo Tes­
ta m e n to sigue principios sim ilares a los utilizados en la crítica
te xtu a l del A n tig u o Testam ento:
1. Los m a n u s c rito s d eb en ser pesa dos (p o n d e ra d o s), no
contados.
2. Se intenta d e te rm in a r qué lectura probablem ente dio lugar
a las demás.

El a n á lisis te x tu a l: ¿Por qué e xisten m a n u sc rito s d ife re nte s? 147


3. En general, es preferible la lectura más distintiva.
4. La lectura más corta es, generalm ente, la favorecida.
5. Se intenta definir qué lectura es más apropiada en su contex­
to (se examinan el contexto literario, los errores gram aticales
u ortográficos, el contexto histórico).
6 . Se estudian los pasajes paralelos para encontrar diferencias
y se determ ina por qué pueden aparecer.
Existen dos clases de evidencia para ju z g a r las d istin ta s
lecturas: in te rn a y externa. La evidencia in terna es la que se
encuentra de n tro del texto. Por ejem plo, el contexto literario,
las elecciones gramaticales u ortográficas particulares del autor,
y los recursos lite ra rio s com o el paralelism o o los quiasm os.
La evidencia externa se encu entra fu e ra del te xto , en otros
m anuscritos o docum entos.
Evidencia externa. La evidencia externa incluye o tro s m a­
n u scrito s del N uevo Testam ento, y versio nes o e scrito s de
los Padres de la Iglesia. Cada uno de ellos debe ser evaluado
y clasificado, ya que algunos serán considerablem ente más
im p o rta n te s que otros.
Dado que la evidencia m anuscrita del Nuevo Testam ento
es basta n te extensa, debe ser evaluada de acuerdo con los
siguientes criterios:

Fecha Los m a nu scrito s más an tig uo s son más


cercanos en e l tie m p o a l te x to original,
lo qu e brinda m enos o p o rtu n id a d para la
co rru p ció n d e l te x to .

E xa ctitu d La e x a c titu d está d e te rm in a d a p o r c uán­


to s errores se en cu en tran en un m a nu s­
c rito o fa m ilia de m anuscritos.

Independencia de testigos Los "te s tig o s " que están relacionados


e n tre sí deberían ser considerados co m o
una sola fu e n te , ya que p ro b a b le m e n te
copiaron un o d e l otro , co m o en las fa m i­
lias te xtu a le s.

4 8 1 V ersiones da la B ib lia
En el proceso de evaluación, la habilidad del crítico te xtu a l
es m uy im p o rta n te , ya que no puede p o n d e ra rse p o r igual
cada criterio. Algunas fuentes te n d rá n más peso porque son
más antiguas o provienen de fam ilias de te x to más precisas.
En general, los m anuscritos antiguos tienen precedencia sobre
los más posteriores, ya que los m anuscritos posteriores están
más lejos de los originales y, probablem ente, han pasado por
más etapas de copiado. Cada vez que se copia un texto, pueden
aparecer errores en él.
El segundo criterio, a su vez, tam bién es im portante, dado que
algunas fam ilias de m anuscritos tienen menos errores desde el
comienzo. Es en este punto que los m anuscritos necesitan ser
organizados en grupos. Los que com parten peculiaridades en la
ortografía, puntos de gramática o errores inusuales probablemen­
te estén relacionados y puedan agruparse en fam ilias textuales.
Finalm ente, es im p o rta n te considerar la independencia de
los testigos. Si dos m anuscritos están relacionados o copiados
del m ism o texto, deben ser considerados como un solo testigo,
para no d e svia r la evidencia hacia una de esas lecturas. I s
p referible recopilar pruebas para lecturas específicas de una
am plia área geográfica, a fin de e lim in a rta n to como sea posible
la copia de fuentes relacionadas. Sin em bargo, este crite rio es,
a veces, difícil de evaluar pues no siem pre se conoce el origen
geográfico de algunos m anuscritos y pueblos.
Las versiones pueden ser evaluadas por los mismos criterios:
fecha, precisión e independencia de las fuentes. La fecha es
bastante fácil de determ inar, pero es difícil saber si una versión
se ha m odificado. La exactitud puede ser evaluada com parando
el m odo en que un a u to r tra d u ce co n siste n te m e n te cie rtos
térm inos o form as verbales, algo conocido como "desviación del
a u to r’’. En los últim os diez años, se ha trabajado m ucho en esta
área. La independencia délas fuentes tam bién es un fa cto r clave
entre las versiones, ya que m uchas están interrelacionadas.
Por ejem plo, la Vulgata Latina, la Peshita siria y las versiones
arm enias están todas relacionados con la Septuaginta.
Se ha dicho que los Padres de la Iglesia citaron tan e xte n ­
sam ente el N uevo Testam ento que, si todas nue stras o tra s

|49
fuentes del Nuevo Testam ento fueran destruidas, podrían ser
reconstruidas solam ente a p a rtir de esas citas. A lj’.i n ios Padres
de la Iglesia citan am pliam ente del Nuevo Testam ento. Pero,
estas citas deben ser usadas con cuidado, ya que los Padres a
veces citan de m em oria o m odifican el te xto para que se ajuste
a una situación dada. La gran im portancia de las citas de los
Padres de la Iglesia es que nos ayud an a lo ca liza r y fe ch a r
diversas lecturas y tip o s del texto.
Evidencias internas. La evidencia interna de un pasaje en sí
puede ayudar a d e te rm in a r la lectura original. Por ejemplo, si
el a u to r del Evangelio de Juan siem pre usó el nom bre "Cristo”
para Jesús, pero luego en un m anuscrito aparece el nom bre
“Jesús”, esta es una corru pció n plausible. Hay m uchas clases
diferentes de pistas de n tro de un pasaje que pueden ayud ar
a c o n firm a r una lectura específica de un te x to (por ejem plo,
unidades paralelas, estilo característico de un autor, cuestiones
gram aticales), por lo que la habilidad y la fam iliaridad con los
m anuscritos es útil.
A lgunos com entarios tom a n nota de la evidencia interna,
pero la obra más útil es el com e n ta rio te xtu a l sobre el te x to
griego publicado por las Sociedades Bíblicas Unidas. Este trabajo
fue escrito por Bruce Metzger, uno de los eruditos que editaron
el te xto griego de las SBU. En él, explica por qué el com ité eligió
lecturas específicas y la in fo rm a ció n más p e rtin e n te que se
utilizó. Hay dos ediciones de este com entario textu al, así que
uno debe asegurarse de usar el que coincida con su edición del
te x to griego de las Sociedades Bíblicas Unidas. Este tra b a jo
puede a yud ar al crítico te xtu a l del Nuevo Testam ento a com ­
prende r la lógica que los profesionales usan para d e te rm in a r
la lectura más precisa de un pasaje específico.

¿Por qué hay tantos manuscritos diferentes?


La invención de la im prenta dio la posibilidad de im p rim ir
miles de copias iguales de un m ism o texto. Antes de eso, eran
copiados a m ano, con la posibilidad de e rro r que esta tarea
im plica. Todo el que ha tra ta d o de copiar una gran cantidad
de te x to sabe cuán fácil es que se introduzcan discrepancias.

50 i Versiones de la B ib lia
E rrores accidentales o no intencionales. Muchas de las v a ­
riantes de los textos surgen m eram ente por causas accidentales.
Esto es entendible cuando uno recuerda las circunstancias en
las que fu e ro n copiados los m anuscritos. Se podía in tro d u cir
una va ria n te p o r un e rro r de le ctura o al escuchar un te x to
dictado, o p o rq u e el escriba estaba cansado o d istraído. Es
fácil colocar una letra por otra, al escrib ir o al in te rp re ta r una
palabra ilegible de un copista anterior.
Es fá c il saltar. Al copiar, es fácil pasar por alto una palabra
o, incluso, una línea de texto.
Palabras sim ilares. Muchas palabras diferentes tienen una
mism a pronunciación. Por ejemplo, en griego, la pronunciación
de o u y u e s la mism a. Así, m anuscritos de los siglos IV y V tie ­
nen el verbo lu sa n ti (“lib e ra r”), m ientras que otros más tardíos
tie n e n el ve rb o lo u s a n ti (“la va r”) en A pocalipsis 1:5. De esta
manera, la Reina-Valera de 1960 coloca “...nos lavó de nuestros
pecados”, m ientras que la Nueva Versión Internacional d ic e "...
nos ha lib ra d o de nuestros pecados”.
Cambios intencionales. Muchos escribas elim inaban alguna
parte que les parecía confusa, o agregaban algunas palabras
para hacer m ás sencilla la lectura. A veces, arm o n iza b a n la
narración de uno de los evangelios con la narración que otro
de los evangelios presentaba del m ism o episodio.

El final del Evangelio de Marcos


Quizás el problema textual más significativo en todo el Nuevo
Testam ento sea el final del Evangelio de Marcos. El problem a
radica en que los prim eros m anuscritos del Nuevo Testam ento
no m anifiestan concordancia. Algunos de ellos te rm in a n este
Evangelio en el versículo 8 del capítulo 16. O tros incluyen lo
que se conoce com o un “final co rto ”, que tiene alrededor de dos
versos de lo ngitud . Incluso o tro s tiene n un “final más largo”,
que va de los versículos 9 al 20 en nuestras Biblias. Este “final
más la rg o ” se encu entra en la m ayoría de los m anuscritos y
fu e incluido en las d ife re n te s versiones de la tra d u cció n de
Reina-Valera desde el principio. Debido a que este “final más
largo” se encuentra en ta n to s m anuscritos, no es de extra ñ a r

ES a n á lisis te x tu a l: ¿Por qué e xisten m a n u sc rito s d ife re n te s? I 51


que algunos estudiosos crean que fo rm a b a par te del Evan­
gelio original de Marcos. Sin em bargo, la gran m ayoría de los
estudiosos no está de acuerdo. ¿Por qué?
Uno de los principios clave de la crítica te xtu a l es que los
m anuscritos deben ser "pesados" y no sim plem ente “contados”.
No es el núm ero de m anuscritos lo que im porta, sino su calidad.
La fecha de un m anuscrito es, por supuesto, im p o rta n te para
evaluar su calidad. Pero, tan im portante como su antigüedad es
su estatus "genético”. Los críticos textuales agrupan m anuscritos
del Nuevo Testamento en “fam ilias”. Los manuscritos se clasifican
en diferentes fam ilias basándose en elem entos com unes que
com parten. El final largo de Marcos se encuentra principalm ente
en los m anuscritos que provienen de una "fam ilia” que parece
seguir una tra d ició n te xtu a l del Nuevo Testam ento que no es
tan antigua com o las otras fam ilias.
El Evangelio de Marcos tiene cinco term inaciones, depen­
diendo de los varios m anuscritos:
1. Los prim eros manuscritos se detienen en el versículo 8: Codex
Sinaiticus (siglo IV) y Codex Vaticanus (siglo IV). Esto tam bién
es evidente en el m anuscrito 3 0 4 (siglo XII), la Siríaca (siglo
IV), un m anuscrito copto sahídico, m anuscritos arm enios,
m anuscritos georgianos, el canon de Eusebio, m anuscritos
según Eusebio, m anuscritos según Jerónim o y m anuscritos
según Severus.
2. Un m anuscrito, Codex Bobiensis (itk), con fecha de 4 0 0 d.C.,
provee un final más corto: “Ellas comunicaron inm ediatam en­
te a Pedro y a sus com pañeros todas estas instrucciones.
Y después de esto, Jesús m ism o envió por m edio de ellos,
desde el orie n te hasta el occidente, el m ensaje sacrosanto
e in co rru p tib le de la salvación eterna. A m én”.
3. Otros m anuscritos ofrecen un final más largo: CodexAlexan-
drinu s (siglo V), Codex E p hra em i Rescriptus (siglo V), Codex
Bezae (siglo V), B (siglo IX), f13 (siglos XI-XV), 33 (siglo IX),
m a nuscritos de acuerdo con Eusebio, m a nuscritos según
Jerónim o, m anuscritos según Severus, Ireneo, C o nstitu cio­
nes Apostólicas, Epifanio, Severiano, N estorius, A m brosio
y Agustín.

52 | 1
4. Algunos m anuscritos {Codex W ashington [principios del siglo
V], m anuscritos según Jerónim o) tienen este final más largo
con una adición después de 16:14.
5. A lgunos m an u scrito s poseen el final más co rto ju n to con
el más largo.
El final del Evangelio de M arcos presenta un dilem a in tr i­
gante para los e ru d ito s en crítica te x tu a l y los tra d u cto re s :
¿Cuál de los cinco finales escribió Marcos? ¿O es posible que el
final original del Evangelio se haya perdido para siem pre y que
ninguno de los finales que se encuentran en los m anuscritos
existentes sea el original?
La evidencia te xtu a l para el final más corto (que se detiene
en el versículo 8) pareciera ser la mejor. Esta lectura es apoyada
por el Códice Sinaítico y el Códice Vaticano (los dos m anuscri­
tos existentes más tem p ran os que preservan esta porción de
Marcos) y algunas otras versiones tem pranas, com o la Siríaca,
la Copta, la A rm enia y la Georgiana. De los Padres apostólicos,
Clemente, Orígenes, Cipriano y Cirilo de Jerusalén no tu vie ro n
noticias de la porción que aparece después del versículo 8. Eu-
sebio, Jerónim o y Severo sabían de la existencia de m anuscritos
que te rm in a b a n en 16:8. Eusebio a firm ó que las copias más
fieles de M arcos finalizaban con el versículo 8, y agregó que
los versículos 9 al 20 faltaban en casi todos los m anuscritos.
Sin embargo, el final corto en el versículo 8 parece demasiado
abrupto, ta n to para los lectores contem poráneos de Marcos
com o para los m odernos. Quizá p o r esta razón sea que fue
aceptada la versión más larga, que apareció alrededor del siglo
III y se integró rápidam ente en varios m anuscritos posteriores.
F inalm ente, fu e aceptado com o canónico p o r el Concilio de
Trento en 1564. Sin em bargo, el final más largo no coincide en
vocabulario y estilo con el resto del libro.
Los tra d u cto re s de la Reina-Valere tenían acceso principal­
m ente a m anuscritos de la fam ilia del llam ado “te x to m ayori-
ta rio ”. No obstante, los descubrim ientos de los últim os siglos
han b rin d a d o a los e sp e cialistas en crítica te x tu a l m uchos
más m anuscritos de otras fam ilias que son anteriores a este
llam ado “te x to m a y o rita rlo ”. Por eso, la gran m ayoría de los

Lí a n á ü -is n ;: í í ; aL , - ¿ ir i ;.2 s U n ¡n .'a u s í riro " d -fe au; • ¡ OX? f 53


crítico s están convencidos de que los versículos 9 al 20 no
podrían h a b e rfo rm a d o parte del Evangelio de Marcos cuando
fue escrito por prim era vez. Otros factores, como las dif erencias
entre el estilo de estos versículos y el estilo habitual de Marcos
tam b ién son im portantes.
En la actualidad, la m ayoría de las versiones bíblicas parecie­
ran concordar en que ni el final largo ni el corto son originales,
pero tiene n d ife re n te s m odos de indicarlo. A lgunas colocan
estos versículos entre corchetes, como una m anera de señalar
que podría no pertenecer al original. O tros colocan una nota
al pie d on de a d v ie rte n a los le cto re s que “los m a n u scrito s
tem pranos más fiables del Evangelio de Marcos term inan en el
versículo 8 ” o, en té rm in o s más simples, que “los m anuscritos
om iten el te xto entre corchetes”. La NVI marca claram ente este
te x to com o sospechoso. Incluye una línea entre el versículo 8
y el versículo 9, coloca el te x to de los versículos 9 al 20 en una
fu e n te diferente, e incluye esta nota, entre paréntesis, en el
te x to m ism o: “Los mss. más antiguos y otros te stim o n io s de
la antigüedad no incluyen M r 16:9-20. En lugar de este pasaje,
algunos mss. incluyen una conclusión más breve”. Los tra d u c ­
tore s de la NVI han m antenido la va ria n te en el te x to debido
a su antigüedad y su im portancia en la historia del te x to del
Nuevo Testam ento. Se pod ría a rg u m e n ta r, con razón, que
esta varian te de lectura se debería tra ta r com o cualquier otra
y ponerla en una nota de pie de página. Pero la NVI, al menos,
deja m u y claro que los versículos 9 al 20 no p e rtenecen al
Evangelio original de Marcos.
Sin em bargo, ya sea que uno se incline por cualquiera de
las dos variantes, se puede te n e r la certeza que Dios guió el
proceso para que estas fo rm e n p a rte del canon bíblico, aun
cuando quizá no form aran parte original del final del Evangelio
de Marcos. Lo que sí sabem os es que el contenido ya sea del
final co rto o el final largo concuerdan en líneas generales con
los dem ás Evangelios.

5 4 1 Versiones de la B ib lia
[Una nota sobre 1 Juan 5:7]

El texto bíblico es confiable1

Por Angel Manuel Rodríguez, ex director del Insti­


tuto de Investigación Bíblica de la Asociación General.

Pregunta: Entiendo que 1 Juan 5:7 no fue escrito por


Juan. ¿Por qué, entonces, ese texto está en la Biblia?

Su pregunta pertenece al área de la crítica textual,*


cuya especialidad es difícil y compleja. Citaré el texto
original poniendo un corchete en las palabras que no
están en la fuente: “ [vers. 7] Por lo tanto hay tres que
testiñcan [en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu
Santo: y los tres son uno (vers. 8). Y son tres los que
testiñcan en la tierra], el Espíritu, el agua y la sangre; y
los tres concuerdarí’.
La crítica textual pretende establecer las diferencias
que hay entre las muchas variantes que existen del texto
bíblico, con la finalidad de identificar la posible versión
original. ¿Difícil de entender? Trataré de explicarlo.
Primero. La crítica textual es un esfuerzo destinado
a encontrar las diferencias que existen entre las versio­
nes circulantes y el documento original perteneciente
al escritor respectivo. Por ejemplo, no existe la versión
original del libro Hechos de los apóstoles tal como salió
de las manos de Lucas. Solo se dispone de copias de él.
Segundo. Existen más de cinco mil manuscritos
griegos del Nuevo Testamento y, al comparar uno con
otro, el investigador encuentra adiciones, eliminaciones
y otro tipo de cambios. A esta realidad, se la define como
variantes textuales.
La crítica textual analiza dichas diferencias, con el
propósito de establecer cuáles fueron las adiciones o las

1 Este a rtícu lo fu e p u b lica d o o rig in a lm e n te en la R evista A d v e n tis ta (m arzo


de 2011), p. 16.

[ 55
modificaciones realizadas a la versión original, como
también trata de establecer el motivo de los cambios.
Aunque la mayor parte son de naturaleza accidental, hay
otras que fueron realizadas a propósito, con la intención
de hacer más comprensible el mensaje original.
¿Cómo es que los eruditos pueden detectar las mo­
dificaciones introducidas en el texto original? Utilizan
tres líneas de investigación: los manuscritos griegos,
citas del Nuevo Testamento utilizadas en los escritos de
la iglesia cristiana primitiva y las primeras traducciones
de la Biblia (al latín y al siríaco, por ejemplo). Entre otros
asuntos, el proceso implica analizar a fondo la fecha y la
calidad interna del manuscrito, partiendo del supuesto
de que cuanto más antiguo es el documento más fiel es.
También se considera que cuanto más difícil es la lectura
tanto más apegado está el documento a la versión original,
basados en el hecho de que había escribas que introducían
adiciones con el propósito de “facilitar la comprensión”.
En consecuencia, se prefieren las versiones más cortas;
aunque, en algunos casos, los escribas accidentalmente
pasaron por alto palabras o frases, y en otros las omitieron
por considerarlas irrelevantes o reiterativas. En algunas
oportunidades, ellos también reemplazaron palabras
poco conocidas y utilizaron construcciones gramaticales
que resultaban de más fácil comprensión para el lector.
Como criterio de selección para encontrar la versión
más cercana al original, la crítica textual también se vale
del propio texto bíblico. Considerando la Biblia como
un todo, trata de descubrir el perfil del escritor a partir
del vocabulario, el estilo y el contexto.
Existe un consenso generalizado de que las dife­
rentes variantes no afectan ni una de las doctrinas de
la Palabra de Dios.
En el caso citado, sabemos bastante bien lo que su­
cedió. La parte que pusimos entre corchetes comenzó
a figurar en un manuscrito de la versión latina recién a
partir del año 600 d.C. En los manuscritos griegos, recién

56 i
apareció después del año 1400. Desde entonces, según
expresan los entendidos, lo citado se encuentra solo en
cuatro manuscritos griegos que fueron traducidos del
latín e insertados en el texto mencionado. La adición no
se encuentra en ninguna otra de las versiones antiguas.
¿Cómo es que pasó a formar parte del texto griego?
El resto de la historia es el siguiente: Cuando Erasmo
publicó su versión griega del Nuevo Testamento, en sus
dos primeras versiones, excluyó la adición de 1 Juan 5:7
(1516,1519), argumentando que no había encontrado
las palabras respectivas en el manuscrito griego. Bajo
los efectos de la presión que alguien ejerció sobre él,
respondió que, si le podían demostrar una sola versión
griega que tuviera las palabras en cuestión, las incluiría
en la siguiente edición.
Con el manuscrito griego en su poder, y al corroborar
la existencia de la interpolación que estamos comentan­
do -un erudito piensa que era del siglo XVI, traducido
del latín al griego e incorporado al texto griego-, en 1522
Erasmo decidió incorporar dichas palabras a la versión
griega del Nuevo Testamento.
La Trinidad, o Deidad, es una doctrina bíblica acer­
ca de la cual necesitamos predicar y enseñar, pero no
utilicemos el texto comentado.

*En este contexto, la palabra “crítica” significa “análisis”.

¿De dónde provienen la versión Reina-Valera de


1960 y sus predecesoras?
El te xto griego que Casiodoro de Reina tom ó, en 1569, como
base para su tra d u cció n al español, es el que se ha dado en
d en om inar el Textus Receptus [te xto recibido, o tam b ién co­
nocido com o te x to m ayoritario].
El prim er Nuevo Testamento en griego no salió de las prensas
sino hasta 1514. Form aba parte de la Biblia Políglota C om plu­
tense, que tam bién contenía texto s en hebreo, aram eo y latín.
Si bien fue im presa en enero de 1514, salió a la luz recién en

O a n á lis is te x tu a l; ¿Por q u é e x is te n s n u s c rlto < d ife re n te s ? ¡ 57


1522. Al enterarse de que la Biblia políglota ya había sido im ­
presa, pero que todavía no se había publicado, Johann Froben
se abocó a la tarea de publicar un Nuevo Testam ento antes de
que la Políglota estuviera disponible.
Para ello, contrató los servicios de Desiderio Erasmo (más co­
nocido como Erasmo de Rotterdam). Erasmo viajó hasta Basilea
en julio de 1515, con la idea de encontrar manuscritos griegos de
calidad que le sirviesen de base para su Nuevo Testamento. Grande
fue su chasco al descubrir que solo había media docena de m a­
nuscritos y que necesitaban ser corregidos antes de ser Impresos.
Erasmo se basó m ayorm ente en dos m anuscritos del siglo
XII: uno para los evangelios, y o tro para Hechos y las epístolas.
Al com pilar, los com paró con o tro s dos o tres. Tenía solo un
m anuscrito del siglo XII para Apocalipsis, al que le fa lta b a la
últim a página con los seis versículos finales. Para salir del paso,
los retradujo de la Vulgata Latina al griego original. ¿Cuál fue el
resultado? Algunas lecturas del Nuevo Testam ento de Erasmo
no han po d id o ser e n co ntrada s en ningún o tro m a n u scrito
griego. Esta es la historia detrás del Textus Receptus.
Lo que hizo Caslodoro de Reina fue tom ar como base el Textus
Receptus para su versión de la Biblia en español. Después de
aproxim adam ente una década y media, la Biblia de Casiodoro de
Reina fue term inada, en agosto de 1569. Esta versión es conocida
como la Biblia del Oso, porque tenía en su portada, después del
título, una estampa que representa el tronco de un árbol, hendido
por el medio con un mazo suspenso de una rama; en la hendidura
hay un enjambre de abejas, cuya miel está lamiendo un oso puesto
en pie; y en un libro abierto, que está casi al pie del tronco, se lee:
“La Palabra del Dios nuestro perm anece para siempre".
La versión de Casiodoro de Reina fue im presa de nuevo en
1602, luego de una cuidadosa revisión de parte de Cipriano de
Valera, que em pleó veinte años más en esta labor. Cipriano de
Valera fue un gran e ru d ito español que, luego de h u ir de Se­
villa en 1557, se trasladó a Ginebra y luego a Inglaterra, donde
continuó sus estudios en O xford y en Cambridge.
La versión com pleta de la Biblia que hoy conocem os como
Relna-Valera es considerada com o “una de las m ejores que

5 8 1 Versiones de ía B iblia
existen en lengua castellana", la Biblia que “hizo época”.2 Sin
em bargo, cuenta con las lim ita cio n e s del Textus R e ceptas:
to m a r com o base te x tu a l del Nuevo T estam ento solam ente
un puñado de m anuscritos tardíos del siglo XII.

¿De dónde provienen Las nuevas versiones de la


Biblia?
La Nueva Versión Inte rna cion al, la B ib lia de Je rusalén y
algunas otras versiones m odernas parten de una base textu al
diferente. Cuando Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera p u ­
blicaron su versión, el Textus Receptas (elaborado por Erasmo)
era prácticam ente el único Nuevo Testamento griego disponible
y, por lo tanto, fue la base textu al de esta gran versión. Sin em ­
bargo, durante los siglos XVII al XX, se descubrieron cientos de
m anuscritos; muchos de ellos más antiguos y confiables que los
utilizados por Erasmo. Además, la ciencia de la crítica textu al
se desarrolló con im presionantes avances, gracias al tra b a jo
de grandes eru d ito s que estaban m otivados por el am or a la
Palabra de Dios y por el deseo de que el te x to disponible se
acercara lo más posible al original mismo.
El especialista en el te xto bíblico, y cazador de m anuscritos,
C. von T isch e n d o rf (1815-1874) es una de las figuras más im ­
p ortantes en la investigación del te xto del Nuevo Testam ento.
Descubrió, en el m onasterio de Santa Catalina, en el m onte Slnaí,
el Códex S inaiticus [Códice Sinaítico], que contiene casi todo
el A n tig u o Testam ento y to d o el Nuevo Testam ento en griego.
Este m a n u s c rito data del siglo IV d.C., y se puede o b se rva r
en el Museo Británico, en Londres, adem ás de que es posible
consultarlo en su to ta lid a d en In te rn e t.3
Adem ás, se han d e sc u b ie rto va ria s decenas de pap iros
antiguos, que datan de los siglos II, III y IV. El papiro P52 es el
más conocido, dado que es la porción del Nuevo Testam ento
más antigua que se haya encontrado. Contiene una parte del
Evangelio de Juan, y está fechado alred edor del año 125, qui-
2 Sociedad Bíblica A rg e n tin a . D isponible en línea: w w w .s b a .o rg .a r/S B A w e b /
m a ln .h tm l
3 D isp o n ib le en línea: w w w .c o d e x s ln a ltlc u s .o rg

i 5.0
zá solo una generación p o ste rio r a la fecha en que el apóstol
escribió su Evangelio.
A ctu a lm e n te , se utiliza la versió n del Nuevo Testam ento
griego de Eberhard N estle y K u rt Aland, que es fru to de un
concienzudo y profundo trabajo de Investigación y crítica textual.
En efecto, Nestle utilizó las tres ediciones científicam ente más
confiables e Im po rtantes del siglo XIX, com parándolas con un
gran núm ero de variantes de otros manuscritos neotestam enta-
rios. La edición del Nuevo Testamento de Nestle-Aland, revisada
y actualizada con el estudio de los papiros y los m anuscritos
recientem ente descubiertos, ha llegado a ser el te x to base de
num erosas tra d u ccio n e s m odernas del Nuevo Testam ento,
com o la Nueva Versión Internacional.
Si se com para esta riqueza de fuentes textuales, que utilizan
hoy las nuevas versiones de la Biblia, con los escasos m anus­
critos tard íos que se u tilizaron en las versiones tradicionales
antiguas com o la Reina-Valera, vem os que, en estas nuevas
versiones, hay m ayor garantía de fidelidad al te x to original.

60 | 'a r a . ties de ie B iblia


La difícil tarea de la
traducción

unca, en to d a la h is to ria del m undo, ha hab ido ta n ta s


personas com o hoy ocupadas en la traducción de obras
seculares o religiosas. Se estim a que son al m enos 100 m il
quienes dedican a esa tarea to d o - o casi to d o - su tie m p o y,
d e n tro de esa cifra, no m enos de 3 .0 0 0 personas tra b a ja n
principalm ente en la traducción de la Biblia a unas 100 lenguas,
que son p a trim o n io del 80% de la población m undial.
Sin em bargo, esta explosión de tra d u cto re s ha generado
la gran diversidad de traducciones y versiones de la Biblia con
que contam os hoy. Pero, la cantidad de traducciones no es lo
único que ha cam biado. Fundam entalm ente, ha habido un giro
con respecto a las teorías de traducción. Es decir, respecto de
lo que se considera una buena trad ucció n. En el pasado, los
tra d u cto re s estaban más preocupados por la fo rm a del m en­
saje. Se centraban en repro d u cir el estilo del te xto : el ritm o, la
rim a, los juegos de palabras, los quiasm os, los paralelism os y
las construcciones no comunes.
En la a ctu a lid a d , en cam bio, los tra d u c to re s están más
concentrados en la reacción del lector. Lo fu n dam ental es que
quien recibe el m ensaje reaccione a él de la m ism a m anera en

61
que los prim eros lectores lo hicieron ante el te x lo original. De
esta manera, a la vieja pregunta de si una traduce ióri es correc­
ta se ha agregado una respuesta: “¿Correcta para quién?" En
otras palabras, una traducción será correcta cuando sea capaz
de ser com prendida por el público al que se quiere alcanzar.
Esto im plica te n e r en m ente las habilidades sociolingüísticas
del lector, su capacidad de co m prende r te xto s y la a m p litu d
de su vocabulario.
Tam bién es necesario e vita r m odism os arcaicos, que solo
tenían sentido para el lector original, pero no para aquel a quien
lo separan siglos y una cu ltu ra de distancia. Por ejem plo, se
evitan frases com o “hijos de la cám ara nupcial" (Mar. 2:19) o
“am ontonar carbones encendidos sobre su cabeza" (Rom. 12:20),
dado que es poco probable que el lector com ún sepa que, en
las lenguas sem íticas, los "hijos de la cám ara nupcial” son los
am igos del novio o in vitados a una boda, y que “a m o n to n a r
carbones encendidos sobre la cabeza de alguien" significaba,
para los lectores del p rim e r siglo, no to rtu ra r a una persona,
sino hacer que alguien se avergüence de su propia conducta.
Por lo tanto, la traducción consistiría en reproducir, m ediante
una equivalencia lo más exacta y natural posible, el mensaje de
la lengua original en la lengua receptora. En p rim e r lugar, esta
reproducción debe centrarse en el sentido, para luego tra ta r
ta m b ié n de b rin d a r una reproducción del estilo. Así, cuando
se habla de reproducir el mensaje, no se está hablando de una
traducción “literal” palabra por palabra. Tomemos como ejemplo
Colosenses 3:12. La Reina-Valera A n tigua (1609) trad ucía de
m anera literal: “Vestios de [...] entrañas de m isericordia”, una
expresión incom prensible para el le cto r contem poráneo. Ya
la Reina-Valera 1960 lo corrigió por “Vestios de [...] entrañable
m iserico rdia”. Finalm ente, la NVI lo trad uce com o “afecto en­
tra ñ a b le ”, la NTV dice “tie rn a com pasión” y la BLPH lo llega a
tra d u c ir com o “ser pro fu n d a m e n te com pasivos”.
Así, la traducción actual se centra en la equivalencia, más
que en la traducción literal palabra por palabra, ya que hay ex­
presiones que llegarían a ser incom prensibles si se m antuviese
su form a. No obstante, la fo rm a tam b ién debe ser respetada,

62 | de \a B ib lia
sobre to d o en lo relativo a los géneros literarios: no se puede
tra d u c ir poesía com o si fuera na rra tiva . Pero incluso así, en
ocasiones, suele ser im posible tra d u c ir ciertas form as, com o
el hecho de que cada verso del Salm o 119 com ienza con una
le tra del a lfa b e to hebreo (ocho versículos por cada letra del
alfabeto); algo im posible de re p ro d u cir en la m ayoría de los
idiom as actuales.
De esta m anera, las traducciones contem poráneas siguen
estas cuatro pautas fundam entales:1
1. La conformidad contextual prevalece sobre la correspon­
dencia verbal (coincidencia palabra por palabra). Esta pauta
reconoce que cada palabra, lejos de tener un único significado
fijo, tiene un rango sem ántico amplio, que abarca diferentes
significa dos según su uso. Así, al elegir una palabra para
tra d u c ir o tra del idiom a original, lo que determ ina cuál se
va a usar es el contexto, y no un sistem a fijo de conform idad
verbal al estilo de un diccionario, donde un té rm in o tiene
solo o tro té rm in o com o traducción.
Una palabra en griego, p o r ejem plo, no siem pre tiene
la m ism a palabra en español com o tra d u cció n , sino que
dependerá del contexto. Así, el té rm in o griego som a pue­
de sig nifica r "cuerpo" (M at. 6:25, BC), “cadáver” (Luc. 17:37,
(PDT), la "propia e xiste n cia ” (Rom. 12:1, NBE), o “carne” o
“naturaleza carnal” (Col. 2:11, BC, BH).
O tom e m os la palabra logos, que puede significar: “pa­
labra” (Mat. 7:24, RVR); “orden” (Mat. 8:16, NTV); “m ensaje”
(M at. 13:19, NTV); “p re g u n ta ” (M at. 21:24, RVR); “cuenta” o
registro contable (Mat. 25:19, RVR); “dicho” o "historia” (Mat.
28:15, RVR, NTV); “secreto” (Mar. 9:10, BLPH); “relato” o re­
gistro escrito, o "libro” (Hech. 1:1, LBLA, DHH). Traducir cada
una de estas apariciones com o “palabra" sería un e rro r de
traducción garrafal. En estos casos, es el contexto lo que dicta
qué té rm in o en español representa la m ejor equivalencia.

1 Estas p a u ta s fu e ro n , de c ie rto m o d o , e s ta b le c id a s p o r Eugene N ida en


T o w a rd a Science o fT ra n s la tin g [H acia una ciencia de la tra d u c ció n ] (Lelden: E.
J. Brill, 1964). V e rta m b lé n : Eugene N ida y C harles R.Taber, La tra d u c ció n : Teoría
y p rá c tic a (M a d rid : Ediciones C ristia n d a d , 1986).

La 163
2. La equivalencia dinámica prevalece por sobre la correspon­
dencia formal. Aquí, se tra ta no ta n to de preservar el reflejo
lit e r a l” de las palabras y el orden de ellas en la oración,
sino m ás bien buscar que los receptores de la traducción
reaccionen de la m ism a fo rm a en que lo hicieron los lec­
tore s de la lengua original. Entonces, se incluye no solo la
inform ación contenida en la com unicación original (función
com unicativa), sino tam bién el m odo en que fue expresada
(función expresiva).
Prestem os atención a la m anera en que las diferentes
versiones tra ta n de com unicar la expresión con que Pedro
re sp o n d ió al ped ido de Sim ón, de "c o m p ra r” el don del
Espíritu Santo, en Hechos 8:20:
"Tu dinero perezca contig o” (RVR).
"¡Al in fiern o tú y tu d inero!” (BLPH).
“¡Que tu dinero se destruya ju n to contigo...!” (NTV).
“¡Púdrete tú con tu p la ta !” (NBE).
Evidentemente, la fuerza de la respuesta, y lo que implica
para el lector m oderno, depende de la manera de tra n s m itir
la expresividad de esta frase. Algunas versiones, com o la
BLPH y la NBE, buscan una equivalencia m ás dinám ica,
tra ta n d o de in te rp re ta r lo que significó para el le cto r o ri­
ginal esa frase.
3. Las formas del lenguaje hablado prevalecen por sobre las
del lenguaje escrito. Este principio está orientado más bien
al uso litú rg ico y c o m u n ita rio de las Escrituras. Dado que
m uchas personas tienen su contacto periódico con la Biblia
solo a través de su lectura en la iglesia o en grupos de e s tu ­
dio, se busca prioriza r que el lenguaje sea bien com prendido
cuando se lee.
4. Las formas utilizadas y aceptadas por la audiencia prevalecen
por sobre las formas tradicionales más prestigiosas. Este
prin cip io se refiere m a yo rm e n te a las lenguas que tienen
una larga trad ición lite raria y en las que ciertas fo rm a s del
lenguaje se consideran más "cultas” que otras. G eneralm en­
te, com o sucede en el español, en esos idiom as tam b ién se
cuenta con tra d u ccio n e s firm e m e n te establecid as y que

641 . r ': .-.:r ■ ■. .


hacen uso de ese lenguaje “c u lto ”. Lo que sucede es que
las nuevas generaciones dejan de usar ese lenguaje más
arcaico, por la m ism a naturaleza del desarrollo natural de
los idiom as, y las traducciones establecidas (como la RVR)
pierden im pacto en las generaciones más jóvenes. Se debe
hacer un esfuerzo para que los no cristianos (actualm ente con
poco o nulo alfabetism o bíblico) com prendan claram ente el
m ensaje de la Biblia, priorizándolos por sobre los cristianos
con su jerga particular.
Por lo tanto, a partir de la década de 1980, surgió la tendencia
a dejar a trá s la "equivalencia lite ra l”, o “equivalencia fo rm a l”,
que, buscando ser fiel al original, pierde sentido y significado
en la lengua de destino. Nida com enzó llam ando a esta nueva
tendencia de estilo de traducción “equivalencia dinámica", aun­
que más ta rd e ado ptó el té rm in o “equivalencia fu n cio n a l”.2 La
equivalencia form al enfatiza la traducción palabra por palabra,
m ientras que la equivalencia funcional se centra en la función
sem ántica de las frases o las cláusulas.
Sin em bargo, m uchas versiones se consideran a m itad de
cam ino entre la equivalencia form al y la equivalencia funcional,
como la NVI, por ejemplo. Para señalar esta posición intermedia,
algunos tra d u c to re s acuñaron té rm in o s com o "equivalencia
ó p tim a ” (Holm an Christian Standard Bible), "literal idiom ática”
(In te rn a tio n a l S tandard Versión) o “té rm in o s naturales e qu i­
valentes más idóneos”. El lema de estas traducciones es: "Tan
literal com o sea posible, tan libre com o sea necesario”.
Así, p o r ejem plo, los m odism os de un idiom a no pueden
sertra d u cid o s literalm ente. En el m ejor de los casos, generará
confusión con elem entos innecesarios en el idiom a de destino.
Tom em os com o ejem plo M ateo 5:2:
“Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:” (RVA).
“Y él com enzó a enseñarles diciendo:” (RVC).
“Y to m a n d o él la palabra, com enzó a enseñarles diciendo:"
(NVI).

2 V er Jan de W a a rd y Eugene A. N ida, F ro m O ne L a n g u a g e to A n o th e r:


F u n c tio n a lE q u iv a le n c e in B ib le T ra n sia tin g [De un id iom a a o tro : E quivalencia
fu n c io n a l en la tra d u c c ió n bíblica] (N ashville: T hom as N elson, 1986), pp. 7, 8.
“Y él com enzó a enseñarles” (NTV).
“Y él com enzó a enseñarles:” (TLA).
El griego utiliza dos frases, “a b rir la boca" y “enseñar", para
indicar una sola acción. En su sentido original, no eran consi­
deradas dos acciones consecutivas, sino que era un m odism o
para indicar que alguien com enzaba a enseñar fo rm a lm e n te
(ver Hech. 8:35; 10:34; Apoc. 13:6). En español, nunca decimos:
“El p rofesor abrió su boca y enseñó su clase”. De allí que a lgu­
nas versiones sencillam ente lo resum an com o “Y com enzó a
enseñarles” o, ta l com o lo hacen la NVI o la DHH, “y tom a ndo
la palabra, com enzó a enseñarles”, para señalar el hecho de
enseñar en un acto form al.
Analicemos tam bién Hechos 11:22 en las diferentes versiones:
“Y llegó la fam a de estas cosas á oídos de la iglesia que
estaba en Jerusalem ” (RVA).
"Como esto llegó a oídos de la iglesia en Jerusalén” (RVC).
"La noticia de estos sucesos llegó a oídos de la Iglesia de
Jerusalén” (NVI).
"Los de la iglesia de Jerusalén, al conocer esta noticia” (DHH).
"Cuando la iglesia de Jerusalén se enteró de lo que había
pasado” (NTV).
"Los de la iglesia de Jerusalén supieron lo que estaba pa­
sando en A n tio q u ía ” (TLA).
Ninguna de estas versiones trad uce exactam ente palabra
por palabra. La traducción palabra por palabra del griego (ajus­
ta n d o el orden solam ente) diría algo así: "Pero la palabra fue
oída en los oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén”. Todas
las versiones tra ta n de evitar ciertas redundancias que pueden
su rg ir al tra d u c ir con una equivalencia form al de palabra por
palabra. Sin em bargo, las traducciones de equivalencia form al
retienen el m odism o griego, que es equ ivalente al m odism o
español “llegar a oídos de”, aun cuando ya casi no se lo utilice.
Las versiones más m odernas sencillam ente utilizan la form a
más directa y abreviada de “supieron” o "se en te ró ”.
Veamos tam bién, por ejem plo, Hechos 9:28:
“Y entraba y salía con ellos en Jerusalem ” (RVA).
“Y estaba con ellos en Jerusalén; y entraba y salía” (RVR).

6S j
"Desde entonces Pablo pudo quedarse en Jerusalén con los
apóstoles, y entraba y salía de la ciudad” (RVC).
“Así que se quedó con ellos, y andaba por todas partes en
Jerusalén” (NVI).
“Así que Saulo se quedó con los apóstoles y los acom pañó
por toda Jerusalén” (NTV).
"Así Saulo se quedó en Jerusalén, y andaba con ellos” (DHH).
"Desde entonces Saulo andaba con los dem ás seguidores
de Jesús en toda la ciudad de Jerusalén” (TLA).

Estilos de traducción
Nada se com para con leer la Biblia en sus Idiomas originales.
Pero, cuando no es posible, la m ejor m anera de acercarse al
original ta n to com o sea posible es leer una buena cantidad de
traducciones diferentes. La ventaja de usar varias traducciones
es que, de esta manera, podem os llegar a o b te n e r un destello
de la riqueza que una palabra tenía en el griego o el hebreo
originales. En p rim e r lugar, debem os reconocer que hay tres
clases de traducciones:
1. Traducción literal, o de equivalencia form al. Intenta tra d u cir
el te x to palabra por palabra tan estrecham ente com o sea
posible. La ve n ta ja de esta clase de tra d u ccio n e s es que
refleja m ejor la e stru ctu ra fo rm a l del te x to original (lo cual
no significa que sea más fiel al idiom a original), y le perm ite
al le cto rfam lllarizarsecon los Idiomas originales al ver cómo
se traducen los giros idlom átlcos y los patrones retóricos. La
m ayor debilidad de la traducción literal es que una tra d u c ­
ción palabra p o r palabra produce algunas sentencias poco
claras, que pueden ser m a lln te rp re ta d a s. Por ejem plo, la
Relna-Valera de 1960, que utiliza la traducción literal, dice
así en Proverbios 25:22: “Porque ascuas am ontonarás sobre
su cabeza”. ¿Qué significa colocar "ascuas” sobre la cabeza
de alguien?
Sin em bargo, para un estudio serlo de la Biblia, es m ejor
utilizar una buena traducción literal, con la cual poder com parar
las dem ás traducciones.
2. Traducción dinám ica, o de equivalencia funcional. La gran
ventaja de la traducción dinámica es que es más fácil de com ­
prender. Por ejemplo, la Nueva Versión Internacional traduce
así Proverbios 25:22: “Actuando así, harás qi le se avergüence
de su conducta”, entendiendo que la frase "am ontona r as­
cuas sobre la cabeza” de alguien sería el equivalente actual
a “hacer que se ponga colorada de vergüenza" esa persona.
Dado que la traducción dinám ica está centrada en el idioma
de destino, lo que significa que debe reelaborar la estru ctura
form al del idiom a original, puede llegara in troducir elem entos
que no estaban en la intención original del a u to r bíblico. Aquí
desem peña un papel la in terpretació n de los trad ucto res, tal
como se desprende de las traducciones alternativas de muchos
pasajes bíblicos. Por ejem plo, el período de tie m p o de Daniel
8:14 en hebreo es, lite ra lm e n te , “2.300 tard es m añanas”. La
Nueva Versión Internacional trad uce “dos m il trescientos días
con sus noches”, m ientras que la Traducción en Lenguaje A ctual
dice “m il ciento cincuenta días”, basada en la interpretació n de
que son sacrificios vespertinos y m atutinos.
Las traducciones dinám icas son más adecuadas para dar
estudios bíblicos, ya que fa cilita n la lectura y la com prensión
para las personas que no están fam iliarizadas con el lenguaje
bíblico. Solo hay que te n e r cuidado con los pasajes “p roblem á­
tico s” y repasar antes qué es lo que dice esa versión, para no
co n fu n d ir a la persona.
3. La paráfrasis, o traducción del “sentido” del texto. Técnicamen­
te, la paráfrasis es más un com entario que una traducción.
Busca redeclarar el te xto original en térm in os más sencillos
y com prensibles. Es una reela boradón de un pasaje: tra ta
de expresar el m ism o sentido en otras palabras. Las tra d u c­
ciones literales y las dinám icas son realizadas por un com ité
de eruditos, m ientras que las paráfrasis son generalm ente
realizadas por una persona con un estilo lite rario acabado,
pero no necesariam ente experto en los idiom as originales.
En ocasiones, se ha confundido la “paráfrasis” con una tr a ­
ducción desprolija e im precisa, en la que el tra d u c to r In tro d u ­
ce sus preconceptos, desviándose del sentido original de las
Escrituras. Sin em bargo, de n tro del cam po de la lingüística, la
paráfrasis es un proceso que no se realiza entre dos idiom as
diferentes, sino que representa una m anera de decir lo m ism o
en una m ism a lengua (¡ntraldiom ática, y no in terid iom ática).
Adem ás, es rigurosa en el sentido de que in ten ta no tra sto ca r
los com ponentes sem ánticos: no añade ni quita elem entos ni
se reem plazan las relaciones, solo le da un tin te nuevo a las
relaciones entre esos m ism os elem entos.
Las p a rá fra sis son m ás recom enda bles para p ro p ó sito s
devocionales personales, siem pre tenie ndo en cuenta que no
es una traducción fiel.
De lo anterior, se desprende que no existe una versión “todo
te rre n o ”, sino que se debe te n e r en cuenta el propósito para el
que se la utiliza, y la audiencia o el destinatario.
La traducción a un idiom a m oderno es como apuntarle a un
blanco m óvil, que se m ueve cada vez con m ayorvelo cidad . El
español se está desarrollando más rápido hoy que en cualquier
o tro m o m e n to de su h isto ria previa. A lgunas palabras han
dejado de ser utilizadas; o tra s han cam biado su significado.
Cuando una tra d u cció n en sí m ism a requiere trad ucció n, ha
dejado de s e rv irá su propósito original.
En conclusión, cabe preguntarse: ¿Qué es una buena tr a ­
ducción? El fo rm a d o r de tra d u cto re s de la Biblia Eugene Nida
respond e esta p re g u n ta co m p a ra n d o lo que es una buena
traducción con dos clases opuestas de malas traducciones:

C orrespondencia fo rm a l. Equivalencia dinám ica. Paráfrasis.

Se m a n tie n e la fo r­ Se re e stru ctu ra la fo rm a Paráfrasis p o r adi­


m a (sintaxis y clases (sintaxis y léxico d ife ­ ción, de stru cció n
de palabras), pero se ren te) para m a n te n e r e l o desviación d e l
distorsiona o pierde e l m ism o sentido. sentido.
sentido.

Nida lo resum e de esta m anera: “Es posible hacer una mala


traducción, como en la columna 1, m anteniendo la form a a costa
del contenido. Pero, tam b ién es posible hacerla mal, com o en
la colum na 3, parafraseando librem e nte y disto rsio n a n d o el
mensaje para ajustarlo a unos esquemas culturales ajenos. Ese
es el mal sentido de la palabra ‘paráfrasis’. En cambio, com o en
la colum na 2, una buena traducción se centra en el sentido o
contenido com o tal y procura conservarlo intacto, para lo cual
puede re e stru ctu ra r radicalm ente la form a. Eso es paráfrasis
en el buen se ntid o”.3
En últim a instancia, lo que toda traducción anhela es que
el le cto r afirm e : "Ahora sé que Dios habla mi propia lengua”.
Al h a b la rla m ism a lengua, Dios puede hablar directam ente al
corazón de las personas.

Clasificación esquemática de las diferentes


traducciones
Por fortuna, existe una considerable variedad de excelentes
versiones de las Sagradas Escrituras. Están las más literalistas
y las más libres, pero cada una de ellas, y todas por Igual, tienen
sus lados fu e rte s y sus debilidades.
A continuación, se ofrece una clasificación esquem ática de
las versiones de la Biblia más conocidas, de acuerdo con su
estilo de traducción:
1. Traducción de equivalencia formal, o literal:
Versiones 1 9 0 9,1 960,197 7,1 995 y C ontem poránea de la
Reina-Valera.
Versión M oderna (VM, 1893).
Nácar-Colunga (NC.1944).
B iblia d eJe rusa lén (BJ, 1967).
La B iblia del p e re g rin o (BP, 1993).
2. Traducción de equivalencia dinámica, o funcional:
Dios h a b la h o y (DHH, 1979).
Nueva Versión Internacional (NVI, 1999).
B iblia en Lenguaje A c tu a l (BLA, 2003).
Nueva Traducción V iviente (NTV, 2011).
3. Paráfrasis:
A pesar de que la prim era Biblia en castellano fue una pa­
ráfrasis (encargada por Alfonso X el Sabio), no existen muchas
3 Nida, La tra d u c ció n : Teoría y p rá c tic a , p. 227.

7 0 | V e rs io n e s de la B ib lia
más paráfrasis de la Biblia en castellano. Una excepción sería
la B iblia al Día (BD, 1979).
Así, en las versiones de equivalencia form al, se busca m o­
d ifica r las fo rm a s del hebreo y el griego hasta que el te x to sea
comprensible. En las versiones intermedias, se modifica la form a
hasta que el te x to sea claro. En las versiones de equivalencia
funcional, se m odifica la form a hasta que el texto suene natural.
El objetivo y los resultados de estas tre s diferentes clases de
versiones podrían resum irse en el siguiente cuadro:4

O bjetivos Com prensión: C laridad: A lte ra r N aturalidad :


A lte ra r la fo rm a la fo rm a hasta A lte ra r la fo rm a
hasta qu e e l qu e e l te x to sea hasta que e l te x to
te x to sea c o m ­ claro. suene natural.
prensible.

Ejem plos RVA, RVR, RVR NBE, RVC NVI, NTV, BLP,
95, VM , BJ, NC, DHH, TLA
BP

Fortalezas Ayuda a captar Brinda ta n to O frece una m ayor


m e tá fo ra s, a lu ­ fid e lid a d com o com p ren sió n. Co­
siones verbales claridad. m unica e l m ensaje
y a m b ig ü e d a ­ de m anera clara y
des. natural.

D ebilidades Puede resultar Existe una m ayor Un m argen aún


en un espa ño l in te rp re ta ció n , po r m a yo r de in te r­
ex tra ñ o , oscuro lo que se au m e nta pretación y error.
o in co rrecto. e l m argen de erro r A veces, pierde
Con frecuencia, de In terp reta ció n. algunos m atices
baja e l n ive l de A veces, resulta en de significado en
com p ren sió n un espa ño l poco su búsqueda de
d e l le cto r. natural. sencillez y c la ­
ridad.

4 E xtraído de: G ordon D. F e ey M a rk L. S tra u s s,/-/cw 7 d C h o o s e a T ra n s la tio n


fo r A II Its W o rth .A G uide to U n d e rs ta n d in g a n d U sing B ib le V ersions [C óm o
e le g ir una tra d u c c ió n p o r su v a lo r to ta l: Una guía para la co m p re n sió n y el uso
de las v e rsio n e s de la B iblia] (G rand Raplds: Z o n d e rva n , 20 07 ).

La d if íc il ta re a de ia tra d u c c ió n | 7 1
Así, al evaluar una versión de la Biblia, es necesario te n e r
en cuenta que los objetivos de quienes realizaron la traducción
coincidan con lo que el lector desea obtener al leer esa versión.
Si el o b je tivo es el estudio teológico profundo, entonces hay
que estar dispuesto a sacrificar algo de claridad y naturalidad,
para acercarse a una versión que se apegue más a la fo rm a
de los idiom as originales. Si, por o tro lado, el o b jetivo es leer
la Biblia de m anera devocional, buscando belleza lite ra ria y
naturalidad, entonces las versiones que utilizan la equivalencia
funcional son las más adecuadas.
r

Pautas para evaluar las


diferentes versiones

ste capítulo tiene el o b je tivo de b rin d a r al le ctor algunos


e le m e n to s de análisis de las d ife re n te s ve rsio n e s de la
Biblia que existen en español, con el o b je tivo de que pueda
fo rm a rs e una ¡dea propia de cada una de ellas. Adem ás, se
dan ejem plos de evaluación de algunas versiones, para que el
lector pueda darse una ¡dea de cómo abordar el análisis crítico
de las diferentes traducciones y versiones. Al prestar atención
a cada uno de los siguientes elem entos, podrá te n e r una ¡dea
más clara de la versión que desea evaluar.

Lenguaje
Dado que la Biblia es la Revelación de Dios a la hum anidad,
el m ensaje divino para cada generación, las traducciones tie ­
nen que c u m p lir con el o b je tivo de tra n s m ltirta n fie lm e n te
el contenido de esa Revelación com o para que pueda hablar,
literalm ente, el m ism o “idiom a” de los lectores m odernos. Por
lo ta n to , se evaluarán los siguientes aspectos lingüísticos de
las dife re n te s versiones, tenie ndo en cuenta los p arám etros
de la p rim era colum na, asignándole un puntaje del 1 (m enor
puntaje) al 5 (m ayor puntaje):

73
C laridad

Precisión

Lenguaje a c tu a l

B elleza literaria

R espeto d e géneros literarios

Teología
Los adve n tista s consideran que la Biblia, y solo la Biblia,
debe ser la base de sus creencias. En este sentido, una versión
en español no solo debería tra n s m itir el m ensaje bíblico con
lenguaje claro y belleza literaria, sino tam bién debe ser precisa
a la hora de tra n s m itir sus enseñanzas teológicas. Entonces,
será necesario evaluar los siguientes aspectos teológicos de
las diferentes versiones:

Uso de m a nu scrito s (base te x tu a l)

A pe go a l idiom a origin al

R esolución de te x to s com p le jos

Textos clave para e l a d ve ntism o

Tipos de traducción
Existen tres tipos básicos de traducción:
1. Traducción de equivalencia formal, o literal. Intenta tra d u cir
el te x to palabra p o r palabra, acercándose lo más posible
al original. Está más centrada en el hebreo, el aram eo y el
griego que en el español actual.
2. Traducción de equivalencia dinámica, o funcional. No está
tan preocupada por la fraseología del original. Trata de re­
p roducir en la lengua de destino el im pacto que el m ensaje

74 ¡ Versiones de la B iblia
tu vo en los lectores originales. Se centra m a yo rm e n te en
la lengua de destino.
3. Paráfrasis. A m enudo es considerada más un com entario
que una tra d u c c ió n . Trata de re p la n te a r o re e scrib ir, de
m anera sim plificada pero relacionada, las ideas expresadas
en el idiom a original.
Por lo tanto, será necesario de te rm in a r qué tip o de tra d u c­
ción es la versión de la Biblia que se desea evaluar:

Literal

Dinám ica

Paráfrasis

Usos de la Biblia
A fin de recom endar una traducción u otra, deberá consi­
derar el uso que se le dará a la Biblia. El Dr. V íctor A rm entero s
distingue seis tip o s de uso:
a. Histórico: Versiones que nos perm itan conocer la evolución
del español y com prende r las variaciones de pensam iento
desde una perspectiva diacrónica.
b. Litúrgico: Versiones que se empleen ta n to en las iglesias que
ya form en parte del p a trim onio común, aunque no siem pre
se com prendan. Habitualm ente, se utilizan en la liturgia por
ser de conocim iento general. Suelen ser las versiones más
conocidas de m em oria por las personas.
c. Estudio: Versiones m uy adecuadas para un estudio profundo
del te x to bíblico cuando no se conocen los originales.
d. Misionero: Versiones apropiadas, por su claridad y com pren­
sibilidad, para que personas no creyentes com prendan bien
el m ensaje bíblico.
e. Recreacional: Versiones que se puedan d is fru ta r por su alta
com prensión (sobre to d o en los te xto s narrativos), sin que
se tengan grandes pretensiones doctrinales.

P a u ta s p a ra e v a lu a r la s d ife re n te s v e rs io n e s f 75
f. Múltiple: Versiones que se adapten a diferentes usos.
Entonces, se puede d e term inar el uso específ ico que tienen
las diversas versiones, según esta clasificación:

H istórico

Litúrgico

Estudio

M isionero

R ecreacional

M ú ltip le

Entidad publicadora
Históricamente, las versiones que más aceptación han tenido
han sido las editadas y publicadas por sociedades bíblicas de
carácter interconfesional. En general, se prefieren estas últim as
por sobre iniciativas personales, que podrían estar lim itadas por
el sesgo confesional o la erudición de un único tra d u cto r. Sin
em bargo, en la actualidad, han surgido traducciones tam bién
realizadas por equipos interconfesionales, pero patrocinadas y
publicadas por editoriales com erciales (editoriales com o Vida,
Bíblica, CLIE, Tyndale, etc.). M ientras que las sociedades bíblicas
tradicionales tenían un objetivo m isionero (de hecho, las ganan­
cias de la venta de sus Biblias están destinadas a p a tro cin a r
traducciones en otras lenguas y a d ifu n d ir la Biblia en regiones
hasta ahora inaccesibles), las sociedades bíblicas alternativas y
otras editoriales tienen propósitos tam bién comerciales.
Teniendo en m ente esto, es necesario preguntarse qué tip o
de versiones se considera que serían m ejores para el uso que
se le dará a la Biblia.

76 |
Sociedades bíblicas m isioneras

Editoriales y sociedades “c om e rciale s"

M e es in d is tin to ; lo qu e m e interesa es la
calidad de la tra ducción

Versión más difundida


Si bien es difícil d e te rm in a r cuál es la versión más popular
entre los adve ntistas de habla hispana, se pude determ inar,
por experiencia, cuál es la más usada para propósitos litúrgicos
(es decir, el uso co m u n ita rio en la Iglesia).

R eina-Valera 1960

N ueva Versión In te rn a c io n a l

R eina-Valera 1995

R eina-Valera 2 0 0 0

R eina-Valera C on tem porá ne a

Otra:

Composición del equipo de traductores


Hay o tra s preguntas relevantes a la hora de evaluar una
versión de la Biblia, sobre to d o relacionadas con la m anera en
que los tra d u cto re s realizaron su tarea. Hay varias cuestiones
para te n e r en cuenta.
Prim era: La traducción ¿ha sido hecha por un com ité o por
un solo individuo? M ientras que algunas traducciones uniper­
sonales pueden te n e r su valor, el tra b a jo de un com ité tiende
a e laborar un m ejor producto final.
Segunda: Si la tra d u cció n fue hecha p o r un com ité, ¿qué
tip o de representación tenía este? ¿Había una diversidad lo

i 77
suficientem ente am plia de tra sfo n d o s confesionales y te o ló ­
gicos com o para que los puntos de vista más tendenciosos no
afectaran el resultado final? ¿Hubo una am plia gama de edades
y experiencias de vida? El com ité ¿tenía m iem bros que eran
reconocidos exp e rto s en cada uno de los idiom as bíblicos, y
en las m aterias de crítica textu al con respecto a la transm isión
de la Biblia hebrea y griega? ¿Había corre ctores de estilo en
el com ité, que pudieran d istin g u ir el español verdaderam ente
natural del lenguaje arcaico?
Tercera: Si las decisiones de traducción han sido tom adas
por un com ité, ¿cuál fue el proceso de decisión entre puntos
de vista en conflicto? La elección ¿se hizo por m ayoría sim ple o
se requirió algo más cercano a dos tercios o tres cuartos, para
que el asunto en cuestión pasara a fo rm a r parte de la versión
final de la traducción?
A unque la m ayoría de los lectores de este Libro no tendrán
acceso fácil a las respuestas a estas preguntas, la m ayoría de
las versiones m odernas tiene n un prefacio que da p a rte de
la inform ación necesaria. Es bueno leer estos prefacios, para
te n e r una idea general de la com posición del com ité y de la
teoría de la traducción.

Sugerencias para
escoger un tipo
particular de Biblia
Luego de proporcio nar algunas pautas para la elección de
una trad ucció n (contenido de la Biblia), considerem os ahora
va rio s consejos para e le g ir una Biblia real (el lib ro en sí, el
s o p o rte m a te ria l del co n tenido). Esto puede ser una ta re a
desalentadora, dado que hoy hay im presas más Biblias que
nunca en la historia hum ana. Hay una serie de variables que
deberán considerarse, siendo las siguientes las más importantes.

78 |Vti'r.íiiíjí de A ' ia
Materiales de construcción
Tapas. Un fa c to r para te n e r en cuenta es que m uchas edi­
ciones de la Biblia se publican en cuero genuino, en im itación
de cuero, en variedades de pvc, en tapa dura, en tapa flexible.
Nuestra recomendación no sería la tapa flexible, dado que tienen
m enor vida útil, pero a veces se consigue un buen precio por
esta clase de Biblias. Así, la durabilidad debe ser una conside­
ración. Tanto la Biblia de tapa dura como la de cuero durarán
m uchos años. Las Biblias de cuero legítim o cuestan mucho. Las
otras Biblias se vuelven progresivam ente más baratas, desde
la im itación de cuero a otros m ateriales plásticos más rústicos.
Clase de papel. El papel es un elem ento Im p o rta n te para
te n e r en consideración. A lguna s Biblias están im presas en
un papel más fin o que otras. A lgunos son de m ayor calidad.
O tros se rom pen más fácilm ente. Un problem a recurrente es
que algunos papeles de m enor gram aje (de baja calidad y más
económ icos) dejan ve r la tin ta del o tro lado, lo que confunde
la le ctu ra . Por esta razón, no es bueno solo g uiarse p o r la
encuadernación. En general, no recom endam os com prar una
Biblia cuyo papel es tan traslúcido que deja ve r las letras del
o tro lado de la página, pues dificulta la lectura.
Tipo de encuademación. O tro detalle im portante es la clase
de encuadernación. Algunas Biblias solo utilizan adhesivos para
u n irsu s hojas. Sin em bargo, dado que la Biblia es un libro con
m uchas páginas y de uso diario, este tip o de encuadernación
puede hacer que el lib ro com ience a deshojarse. Si bien la
encu adernación con adhesivos ha avanzado m ucho, el uso
intensivo, los cam bios de te m p e ra tu ra o la hum edad elevada
pueden afectarla, y las hojas com ienzan a despegarse. P o rta l
m otivo, recom endam os las Biblias que han sido cosidas, ya que
no son afectadas por los cambios o variaciones de tem peratura.
A unque en general son más costosas, duran m ucho más.
Señaladores. En m uchas ocasiones, al escuchar o predicar
un serm ón, o al e s tu d ia r un te m a en la Biblia, es necesario
m arcar d ife re n te s partes de la Biblia. Por esta razón, el uso
de cintas señaladoras es m uy práctico. Si la Biblia cuenta con
dos o tre s de estas cintas, m ucho mejor.
Uñas o marcadores. A algunas personas les resulta más fácil
e n co n tra r los libros de la Biblia si el ejem plar cuenta con uñas
o m arcadores que señalan el com ienzo de cada libro.

Diseño
Tamaño de la letra. SI bien hay Biblias con propósito s es­
peciales, de tam años pequeños para poder llevar fácilm e nte
en el bolsillo, un bolso o una m ochila, la Biblia utilizada para la
devoción personal y el estudio debería ser lo suficientem ente
grande com o para que la le tra ta m b ié n sea grande. Una t i ­
pografía pequeña desalentará la lectura extensiva y cansará
prontam ente la vista. Hay incluso Biblias con letra gigante, que
a yud ará n a aquellos que tiene n d ificu lta d e s con su vista. Si
bien las Biblias de estudio son beneficiosas por las n o ta s y las
introducciones que agregan, en general el resultado es que el
espacio que ocupan estos com entarlos te rm in a sacrificando
el tam a ño de la letra.
Palabras de Jesús en rojo. A m uchos les gusta este detalle,
que enfatiza las palabras de Jesús al estar im presas en color
rojo. Aquí, es im p o rta n te evaluar la calidad de Impresión, dado
que, a veces, el color rojo no es consistente a lo largo de las
páginas sino que, según el cuadernillo, se puede percibir un rojo
más oscuro, o tro casi naranja, o Incluso un rojo ya devenido
en rosado. Un co lo r u n ifo rm e ayud ará a la lectura, en lugar
de distraerla.
Por otro lado, hay algunas objeciones teológicas a esta prác­
tica. Algunos se han preguntado por qué enfatizar las palabras
de Jesús, y no las de Dios el Padre en el A n tig u o Testam ento
y el Nuevo Testam ento. O tros a firm a n que se establece una
dicotom ía entre lo que Jesús dijo y lo que hizo, en fa tiza n d o
solo sus palabras y no sus acciones.
Márgenes. Se puede dar una consideración final a los m ár­
genes de la Biblia. A m uchos estudiantes de la Biblia les gusta
agregar anotaciones ju n to a determ inados versículos, ya sea
para un estudio p o ste rio r o com o notas que ayudan luego en
la predicación. Hay Biblias que cuentan con un m argen m uy
escaso, lo que Im pediría esa clase de anotaciones.

80 j VeerfOütí, de la ívibna
Material de ayuda
Notas. Hay varios eruditos bíblicos que consideran que una
Biblia no debería contener el agregado de notas. Sin em bargo,
si las contiene, deberían reducirse a su m ínim a expresión. Lo
que es obvio en el te xto no tendría por qué necesitar una nota
aclara toria. En el caso de ser necesarias, las notas deberían
haber sido elaboradas por los mismos traductores de cada libro,
para que coincidan el estilo y el abordaje. Se prefieren las notas
de índole geográfico, cultural o lingüístico a las doctrinales, ya
que estas últim a s podrían co ntene r elem entos apologéticos
o tendencias sectarias.
Notas de estudio. Si las notas de estudio son escritas por
una persona, probablem ente notará más consistencia teológica
en toda la Biblia. Además, en general, se escogen a eruditos de
prim era categoría. Si las notas son elaboradas por un com ité
de académ icos, por el co n tra rio , puede haber cierta fa lta de
consistencia teológica a lo largo de la Biblia. Sin em bargo, la
ventaja es que el estudioso que escribe notas para un libro
ae la Biblia en p a rtic u la re s , n o rm a lm e n te , considerado un
e xpe rto en ese libro. Adem ás, el e d ito r general de una Biblia
de estudio producida por un com ité tra ta rá de m a n te n e r las
cosas relativam ente consistentes. Hay que estar alerta, no obs­
tante, pues algunas Biblias de estudio abogan por un sistem a
teológico particular. Por ejem plo, la N ueva B iblia de Estudio
S c o fíe ld y la B ib lia de E studio R yrie se basan en la teología
dispensaclonallsta.
Introducciones. Con respecto a las introducciones a cada
libro, tam bién deberían ser preparadas por los m ism os tra d u c­
tores, a m enos que sean elaboradas por especialistas recono­
cidos en cada área. En general, se las prefiere breves, y deben
responderal nivel de lectura y erudición del público destinatario.
Referencias cruzadas. Siem pre es bueno, además, el uso
de referencias cruzadas, porque llam an la atención del lector
a la intertextu alidad de la Biblia. Las referencias cruzadas pue­
den llevarlo de un versículo a o tro con palabras clave, frases
o ideas sim ilares. Esto puede hacer que el estudio bíblico sea
em ocionante. Tenga en cuenta que algunas Biblias ponen las

i 81
referencias cruzadas entre dos columnas de texto; otras Biblias,
de una sola colum na, colocan las referencias cruzadas en los
m árgenes externos de la página; algunas tienen un recuadro
de referencias cruzadas en la parte Inferior de la página; y otras
ponen las referencias cruzadas (aunque generalm ente menos)
al final de cada párrafo. Por otra parte, algunos editores apiñan
todas las referencias cruzadas a pie de página, lo que aum enta
la d ific u lta d de e n c o n tra r las referencias cruzadas que está
buscando, m ientras que otros editores les dan más aire para
que sea más fácil navegarías.
Algunas Biblias contienen una "cadena de referencias”. En
este caso, uno puede tra za r un tem a particular a través de toda
la Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis. Quizá la Biblia más
famosa que provee esto sea la Biblia de Referencia Thompson,
disponible en varias traducciones. Nuestra recom endación es
a b rir la Biblia en la librería y hacer una “prueba”, para ver cuán
fácil es en co n tra r las referencias cruzadas m ientras se lee.
Concordancia. Es recom endable co m p ra r una Biblia con
concordancia. La concordancia es un índice alfabético de pala­
bras bíblicas, con los versículos más Im portantes que contienen
esas palabras. Esta es una gran herram ienta para el estudio
de la Biblia y se utiliza con frecuencia. Por supuesto, si no usa
una Biblia con concordancia, actualm ente hay buenos recursos
electrónicos, como concordancias en línea tales como las que se
pueden encontrar en ww w.biblegatew ay.com o en la aplicación
para dispositivos electrónicos YouVersion.

82 |
Algunos análisis
puntuales
Una versión no recomendable de la Biblia1

Por Carlos A. Steger, D o c to r en T e o lo g ía y d e c a n o


d e la F a c u lta d d e T e o lo g ía d e la U n iv e rsid a d A d v e n tis ta
d e l P la ta .

Toda persona que conozca bien dos idiomas sabe que


hay más de una forma correcta de traducir un texto. Por
eso, existen distintas versiones de la Biblia. Sin embargo,
las diferencias entre ellas se deben especialmente a que
sus traductores difieren entre sí respecto de los criterios
y las presuposiciones que fundamentan su trabajo. Todo
traductor enfrenta el dilema entre la fidelidad al texto en
el idioma original y la claridad de la versión en el idioma
actual. Aunque ambas características son deseables, el
traductor debe esforzarse por mantener el equilibrio
entre ambos aspectos. Algunas versiones de la Biblia
favorecen desmedidamente un aspecto en desmedro del
otro. Tal es el caso de la T r a d u c c ió n e n le n g u a je a ctu a l,
publicada por las Sociedades Bíblicas Unidas en 2003.
Lamentablemente, se utilizaron abiertamente presu­
posiciones interpretativas que adulteran el mensaje de
la Palabra de Dios. Para demostrarlo, compararé algunos
textos entre la Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR) y
la T r a d u c c ió n e n le n g u a je a c tu a l (TLA).
La traducción de Daniel 8:14, en la TLA, refleja clara­
mente las presuposiciones de sus traductores. En lugar
de "Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego
el santuario será purificado” (RVR), dice: “Hasta que

1 Este a rtíc u lo fu e p u b lica d o o rig in a lm e n te en la R evista A d v e n tis ta , m a rzo


de 2011, p. 15.
hayan pasado mil ciento cincuenta días, que es un poco
más de tres años. Pasado ese tiempo, el templo quedará
limpio” (TLA). La expresión “tarde y mañana”, en el re­
lato de la Creación, se reñere a un día completo, no a la
mitad de un día. De la misma manera, el profeta Daniel
se reñere a 2.300 tardes y 2.300 mañanas, es decir 2.300
días. Es preocupante constatar que los traductores de la
TLA alteran el texto para tratar de que coincida con su
interpretación preterista de las profecías, rechazando
la interpretación historicista.
En Colosenses 2, Pablo se reñere a la ley ceremonial
y explica en el versículo 17: “[...] Todo lo cual es sombra
de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo” (RVR).
En la TLA, este pasaje dice: “Todo eso no era más que la
sombra engañosa de lo que estaba por venir. Lo real y
verdadero es Cristo”. Si los sacriñcios y demás aspectos
de la ley ceremonial eran una “sombra engañosa”, como
dice la TLA, entonces Dios estuvo “engañando” al pue­
blo de Israel durante siglos. Tal concepto es totalmente
contrario a las Escrituras.
Un ejemplo más bastará para mostrar cómo los tra­
ductores de la TLA dieron más importancia a sus convic­
ciones doctrinales que al texto inspirado. En Apocalipsis
1:10, el apóstol Juan cuenta: “Yo estaba en el Espíritu
en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como
de trompeta” (RVR). En lugar de traducir literalmente
“día del Señor”, la TLA reza: “Un domingo quedé bajo
el poder del Espíritu Santo. Entonces escuché detrás de
mí una voz muy fuerte, que sonaba como una trompeta”.
No hay ningún fundamento bíblico para añrmar que “el
día del Señor” es el domingo. Por el contrario, en toda la
Escritura, “el día del Señor” es el sábado. Jesús añrmó
que él es el Señor del sábado (Mar. 2:28). Los traductores
de la TLA impusieron a la expresión “día del Señor” un
signiñcado totalmente foráneo a las Escrituras.
Los adventistas apreciamos todo esfuerzo que se
realice para difundir en lenguaje claro la Palabra de

84 f Versiones de 1.a B iblia


Dios, siempre que eso no signifique alterar el mensaje
inspirado. En castellano, hay una variedad de excelentes
versiones que cumplen este objetivo (ver recuadro). Sea
cual fuere la que utilicemos, debemos seguir el consejo
de Pablo: “No andando con astucia, ni adulterando la
palabra de Dios” (2 Cor. 4:2).

Para uso general: La R eina-Vatera Revisada en 1960 continúa


siendo la más d ifu n d id a y, en general, es bien confiab le. La N ueva
R eina-Valera (2 0 0 0 ) está más actualizada.

Para e l estudio: La Biblia de la sA m éricas es fie l al te x to original,


aun a riesgo de p e rde r b e lle za literaria en castellan o. La Biblia de
Jerusatén ta m b ié n es seria, au n q u e su ca ste lla n o resulta un ta n to
e x tra ñ o para e l le c to r sudam ericano.

Para la le c tu ra sencilla: La N ueva Versión In te rn a cio n a l es c o n ­


fia b le y, a la vez, am ena, ya qu e ree m p laza las fo rm a s verbales
arcaicas ("vo so tro s sabéis" "os lo he dicho", etc.) p o r lenguaje
corrie nte . O tra versión con un m u y buen espa ño l co n te m p o rá n e o
es la N ueva Traducción V iviente.

La profecía bajo ataque en las nuevas versiones


El siglo XXI Irru m p ió en el ám bito p rotesta nte y evangélico
con un abanico bastante am plio de versiones de la Biblia. Du­
rante poco más de una década, surgieron más versiones que en
to d o el siglo anterior. En particular, se destacan las versiones
“dinám icas”, que buscan ada pta r el m ensaje bíblico al lenguaje
contem poráneo, y las paráfrasis. En general, el resultado ha
sido bueno. Lam e n ta b le m e n te , no ha sido así para algunas
secciones proféticas (profecía clásica) de la Biblia. En p a rtic u ­
lar, la profecía de las setenta semanas, clave para entend er el
bosquejo histórico general de la Biblia.
La traducción Reina-Valera Contemporánea (RVC), de recien­
te aparición, interpola, sin base en el original, la palabra “luego”
en Daniel 9:25: "Así que debes saber y entender que, desde que
se em itió la orden para re s ta u ra ry edificara Jerusalén, y hasta
que llegue el Mesías Príncipe, tra n scu rrirá n siete semanas, y

i evalúa! 185
sesenta y dos sem anas más, y luego se volverá a re co n stru ir
la plaza y la m u ra lla ”.
Así, in tro d u ce una falsa sucesión de eventos. En 9:25b se
establece el p u n to de p a rtid a y de llegada de la profecía: va
desde la reconstrucción de Jerusalén hasta la llegada del Mesías.
Después, se describen (1) los tiem pos de la reconstrucción y (2)
los eventos m esiánicos. El resto del versículo detalla más los
tiem pos de reconstrucción (T), y a continuación el 26a hace lo
m ism o con los tiem pos m esiánicos (2’). El te x to se m ueve así
en espiral, entre los dos polos de partida y llegada: la recons­
trucción y el Mesías.
Pero la RVC, al intercalar un “y luego” entre (2) y (T), ha crea­
do cuatro tiem pos: (1) reconstrucción, (2) Mesías; (3) segunda
reconstrucción; (4) otra vez Mesías. No solo no hay base en el
hebreo para tal cuádruple sucesión, sino tam bién, de ese modo,
se contradicen los puntos de partida y de llegada expresados
al principio, que im plican una única reconstrucción y un único
Mesías.2 Si bien no se puede pedir que un tra d u c to r estudie la
e stru ctu ra del te x to que traduce o que dilucide la cronología
com prendida, sí se debe pedir que se abstenga de in tro d u cir
frases que indican sucesión cuando el original no las contiene.
La Nueva Versión Internacional com ete este m ism o error,
al colocar la llegada del “príncipe elegido” después de las p ri­
m eras siete semanas, y la m uerte de este príncipe sesenta y
dos sem anas después (ver próxim o cuadro). Esto da pie a una
in te rp re ta ció n literal de los períodos proféticos presentados
por m edio de “semanas", lo que niega el principio de día por
año de esta profecía.
Evidentem ente, las nuevas versiones de la Biblia contienen
un fu e rte núcleo in te rp re ta tivo , que lleva a colocar in te rp o la ­
ciones ajenas al original y a a lte ra r el significado obvio de la
profecía, a fin de que concuerde con una interpretación futurista
de estos eventos.
Veam os una co m paración de Daniel 9:25 y 26 e n tre las
siguientes tres versiones:
2 Debo esta idea al Dr. A ecio Cai'rus, qu ie n realizó el tra b a jo de tra d u c c ió n
y a d a p ta c ió n de las no ta s de la B ib lia de E stu d io A n d re w s .

86 ! Versiones de la B iblia
"Sabe, pues, y e n ­ "Así qu e debes saber y " 'E ntiend e bien lo si­
tiend e, que desde e n te n d e r que, desde gu ie nte : Habrá siete se­
la salida de la ord en qu e se e m itió la orden m anas desde la p ro m u l­
para restaurar y para restaurar y e d ifi­ gación d e l d e cre to que
e d ifica r a Jerusalén car a Jerusalén, y hasta ordena la recon stru c­
hasta e l Mesías qu e lle g u e e l Mesías ción de Jerusalén hasta
Príncipe, habrá siete Príncipe, tra nscurrirán la llegada d e l príncipe
sem anas, y sesenta siete sem anas, y se­ elegido. Después de
y dos sem anas; se senta y dos sem anas eso, habré sesenta y dos
volverá a e d ifica r la m ás, y luego se volverá sem anas más. E ntonces
plaza y e l m u ro en a re c o n stru ir la plaza será recon stru ida Jeru­
tie m p o s angustiosos. y la m u ra lla . Serán salén, con sus calles y
Y después de las tie m p o s angustiosos. m u rallas. Pero cuando
sesenta y dos se m a ­ D espués de las se­ los tie m p o s aprem ien,
nas se qu ita rá la vida senta y dos sem anas después de tas sesenta
a l Mesías, m as no se le qu ita rá la vida y dos sem anas, se le
p o r sí; y e l p u e b lo de a l Mesías, sin qu e é l qu ita rá la vida a l prín­
un príncipe qu e ha in te rve n g a en esto, y cipe elegido. Éste se
de ve n ir de stru irá la e l p u e b lo d e un prín­ quedará sin ciudad y sin
ciudad y e l s a n tu a ­ cipe q u e está p o rv e n ir santuario, po rq u e un
rio; y su fin será con de stru iré la ciudad y e l fu tu ro g o b e rn a n te los
inundación, y hasta santuario. El fin vendré destruirá. El fin vendrá
e l fin de la guerra c o m o una inundación, co m o una inundación, y
durarán las de va sta­ y habrá destru cció n la de stru cció n no cesará
ciones". hasta qu e la guerra hasta que te rm in e la
te rm in e ". g u e rra '".

Diferentes versiones para propósitos distintos3


Por fortuna, existe una considerable variedad de excelentes
versiones de las Sagradas Escrituras. Las hay más literalistas
y más libres, pero cada una de ellas, y todas por igual, tienen
sus lados fu e rte s y sus debilidades.
Entre las distintas versiones en uso, la Reina-Valera es m uy
buena, y ha recibido p e rió d ica m e n te cuidadosas revisiones
(1960,1979,1990,1995, etc.). ¿Cuáles son sus lados flacos?
1. El em pleo de una fraseología a veces arcaica y ajena al con­
te x to conversacional de Latinoam érica (segunda persona
del plural: vosotros).
3 E xtraíd o de H ugo C otro, ¿Qué dice la B ib lia ? R espuestas bíblica s p a ra sus
in te rro g a n te s (B uenos A ires: ACES, 2 0 05 ), pp. 103-106.

P a u ta s p a ra e v a lu a r tas d ife re n te s v e rs io n e s 1 8 7
2 . U tilización de algunas expresiones y giros idiom áticos caí­
dos en desuso o extra ñ o s al vocab ula rio co ntem poráne o
(redargüir, aderezar, adarga, apresto, bienaventurado, es­
carnecedores, vitupe rio, anatem a, mas [como adversativo
en lugar de pero], concupiscencia, alm ud, tam o, calcañar,
m uladar, salterio, címbalo, retiñe, etc.).
3. Uso de expresiones antiguas que se escriben igual que otras
m odernas pero que no significan lo mismo, por lo que pue­
den crear cierta confusión en el lector (“A ñ adir a su estatura
un codo", talentos, era, siglo, generaciones [Gén. 6:9], etc.).
4. Deja sin traducir vocablos hebreos, árameos y griegos (sheool
gehena, dídim o, boannergés, ta litta cumi, m a ra n a ta , she-
kina, hosanna, etc.).
No existen ni existirán versiones perfectas, por la sencilla
razón de que quienes las preparan, a pesar de su tra b a jo con­
cienzudo y esm erado, son seres hum anos im perfectos.
No obstante, esas im perfecciones no afectan el m ensaje
central de las Escrituras, que ha sido preservado asom brosa­
m ente por su A u to r a lo largo de los milenios.
¿Cuál es, entonces, la m ejor versión? Yo diría que una cui­
dadosa com binación que rescate lo m ejor de cada una. Vale,
en este sentido, el consejo del apóstol Pablo: “Som étanlo todo
a prueba y retengan lo bueno" (1 Tes. 5:21, DHH).
Las versiones son especies de puentes que nos perm iten
llegar hasta el te x to bíblico original desde nuestro propio id io­
ma. Un puente debe ser tan co rto y seguro com o sea posible.
Si alguien está acercándose a la Biblia p o r p rim e ra vez,
mi sugerencia sería que lo haga m ediante una buena versión
pop ular (como la Dios h a b la hog), pero en diálogo con otras
buenas versiones (Reina-Valera, B ib lia de Jerusalén, Nueva
Versión Internacional, etc.), y cuidándose de no aceptar indis­
crim ina dam ente to d o lo que dicen las notas in tro d u cto ria s y
explicativas de las ediciones de estudio.
No se debe confundir una versión (traducción de los idiomas
originales) con una paráfrasis explicativa (como La Biblia a l día).
Las versiones más serias y confiables suelen ser aquellas
producidas por equipos de eruditos (nadie puede ser un espe-

88 ¡ Versiones de ¡.a B iblia


cialista en todo) y que cuentan con el respaldo de una entidad
reconocida a escala m undial (Sociedades Bíblicas Unidas, Es­
cuela Bíblica de Jerusalén, etc.).

i89
;
De conspiraciones y
otras sospechas

n la discusión acerca de qué Biblia deberíam os leer, es im ­


porta n te recordar que, generalm ente, las diferencias entre
las versiones m odernas de la Biblia en español y la Reina-Va-
lera de 1960 reflejan, sencillam ente, las diferencias entre los
diferentes m anuscritos. M uchos de los que abogan por “solo la
Reina-Valera de 1960” presentan estas diferencias como prueba
de una conspiración por parte de los editores de las versiones
hispanas m odernas cuando, en realidad, estos editores están
re fle ja n d o m e ra m e n te las dife re n cia s que ya existen e n tre
los diferentes m anuscritos del Nuevo Testam ento en griego.
El Dr. George W. Reid, ex d ire c to r del In s titu to de In ve sti­
gación Bíblica de la Asociación General de la Iglesia A dventista
del Séptim o Día, dice lo siguiente con respecto a las sospechas
de conspiración:
“Recientem ente, unos pocos adventistas han hecho un lla ­
m ado a usar solo las versiones antiguas de la Biblia [la versión
Ring James, en inglés; o la Reina-Valera de 1960, en español],
alegando que las ediciones m odernas del te x to griego y del
hebreo han sido m anipuladas por eruditos católicos [jesuítas],
m ientras que el Textus Receptus de Erasmo no lo fue. Parecen

91
olvida r que Erasmo m ism o era un erudito católico. Es más, los
m anuscritos tardíos que usó Erasmo fueron tom a dos de m o­
nasterios católicos. Estas personas, sin duda sinceras, no han
tom a do en cuenta todas las evidencias y, al a la rm a r acerca de
las nuevas versiones, están perjudicando la causa de C risto”.1

El ataque a Wescott y Hort


Brooke Foss W escott y Fenton John A n th o n y H o rt fueron
dos eruditos bíblicos que tra b a ja ro n ju n to s durante 28 años,
a m ediados del siglo XIX. Son los autores de un te x to crítico,
com pilado a p a rtir de los m anuscritos y los fra g m e n to s más
antiguos del Nuevo Testam ento que habían sido descubiertos
hasta esa época. A p a rtir de este te x to del Nuevo Testamento,
se revisaron varias versiones anteriores de la Biblia, en inglés
y en otros idiom as.
Dado que esta edición del Nuevo Testam ento significó un
apa rtam ien to del Textus Receptusy, por lo tanto, im plicó algu­
nos cambios en las versiones de la Biblia, W escott y H ort fueron
atacados durante décadas. Se han escrito muchas cosas sobre
estos dos eruditos pensando que, al desacreditarlos, tam bién se
desacreditaría su Nuevo Testam ento en griego de 1881. Fueron
acusados de “herejía”, “ocultism o”, etc. Muchas de estas acusa­
ciones son falsas y se han hecho tergiversando sus escritos.*2
Más allá de esta discusión, Elena de W h ite m ism a utilizó
am pliam ente la English Revised Versión y la Am erican Standard
Versión, que tom aron el Nuevo Testamento en griego de W escott
y H o rt com o su base textu al. En la serle de “El Gran C onflicto”,
Elena de W hite utilizó profusam ente estas versiones revisadas,
sin ninguna clase de objeciones. Con respecto a esto, su hijo
W illiam C. W h ite dice: "No sé de ninguna cita en los escritos de
Elena de W hite, ni puedo recordar ninguna conversación de la
herm ana W hite, que podría indicar que ella pensara que estaba
mal usar la Versión Revisada".3 Es más, ella citó más a m enudo
'G e o rg e E. Reid, "The A u th o r ity o f th e B ib le" [La a u to rid a d de la B ib lia ],
D ispon ib le en línea: w w w .a d v e n tis tb ib lic a lre s e a rc h .o rg
2 Se pu ed en e n c o n tra r de talles en línea: w w w .w e s tc o tth o rt.c o m /fa q s .h tm l
3 C itado en G eneral C onference C o m m itte e [C om ité de la A sociación Gene-

9 2 1 Versiones de la B iblia
las nuevas versiones revisadas al a bo rda r tem as doctrinales y
las enseñanzas de Cristo que al tra ta r con tem as pastorales.

La Nueva Versión Internacional ¿niega la divinidad


de Cristo?
La tercera vez que escuché, en boca de diferentes personas,
la acusación de que la Nueva Versión Internacional negaba la
divinidad de Cristo, decidí investigarlo por mí mismo. “Si es que
la NVI ataca la divinidad de Cristo, tu vo que haber cam biado
los te xto s más claros con respecto a esta d o c trin a ”, pensé. Así
que, to m é aqu ellos versículos con los que suelo enseñar la
divinidad de Cristo y comencé a com pararlos en dos versiones:
la Reina-Valera de 1960 y la Nueva Versión Internacional.
¿Cuál fu e el re su lta d o de esta com paración? No solo no
encontré ninguna diferencia significativa entre estas dos ve r­
siones, sino tam bién noté que, en algún caso, la Nueva Versión
Internacional a firm a más claram ente la divinidad de Cristo.
Comencé con Juan 1:1:
RVR: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios,
y el Verbo era Dios”.
NVI: “ En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba
con Dios, y el Verbo era Dios”.
N inguna d iferencia sig n ifica tiva . Los dos te x to s afirm a n
enfáticam ente la divinidad de Cristo. Es más, cuando llegamos
al ve rsículo 18 del m ism o capítulo , la NVI es más clara con
respecto a la divinidad de Jesús que la RVR:
RVR: “A Dios nadie le vio jam ás; el unigénito Hijo, que está
en el seno del Padre, él le ha dado a conocer".
NVI: “A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que
es D iosy que vive en unión íntim a con el Padre, nos lo ha dado
a conocer”.
Veamos el siguiente cuadro, en el que se com paran, en las
dos versiones, los versículos del Nuevo Testam ento más claros
con respecto a la divinidad de Cristo:

ral], P ro b le m s in B ib le T ra n sla tio n s [P ro ble m a s en las tra d u c cio n e s de la Biblia]


(W a sh in g to n , D.C.: R eview and H erald Pub!. Assn., 1954), pp. 71, 72.

| 23
“ Entonces Tom ás respondió y Le dijo: "-¡S e ñ o r m ío y Dios mío! -e x c la -
¡Señor m ío, y Dios m ío!" (Juan 20:28). m ó Tom ás” (Juan 20:28).

"De quienes son Los patriarcas, y de "De ellos son los patriarcas, y de
Los cuaLes, según La carne, vino Cristo, ellos, según la naturaleza h u m a ­
eL cuaL es Dios sobre to das Las cosas, na, nació Cristo, quien es Dios so­
bend ito po r los siglos. A m é n " (Rom. 9:5) bre todas las cosas. ¡Alabado sea
po r siem pre! A m é n " (Rom. 9:5).

"Haya, pues, en vo so tro s este se n tir "La a c titu d de ustedes debe ser
qu e hu bo ta m b ié n en Cristo Jesús, co m o la de Cristo Jesús, quien,
e l cual, siendo en fo rm a de Dios, no siendo po r naturaleza Dios, no
e stim ó e l ser ig ua l a Dios co m o cosa a consideró e l ser igual a Dios com o
qu e a ferrarse" (Fil. 2:5, 6). algo a qué aferrarse" (Fil. 2:5, 5).

"A guardando La esperanza b ien ave n­ "M ie n tra s aguardam os La bend ita
tu ra d a y La m a nifestació n gloriosa de esperanza, es decir, la gloriosa
nu e stro gran Dios y SaLvador Jesucris­ venida de nu e stro gran Dios y
to " (Tito 2:13). Salvador Jesucristo" (Tito 2:13).

"M as d e l Hijo dice: Tu tro n o , oh Dios, “ Pero con respe cto aL Hijo dice:
p o r eL siglo deL siglo..." (Heb. 1:8). 'Tu tro n o , oh Dios, pe rm anece
p o r los siglos de Los siglos...'"
(Heb. 1:8).

"Sim ón Pedro, siervo y a p ó s to l de "S im ón Pedro, siervo y a p ó s to l


Jesucristo, a los qu e habéis alcanzado, de Jesucristo, a los que p o r La
po r La ju sticia de nu e stro Dios y Sal­ ju sticia de nu estro Dios y Salva­
va d o r Jesucristo, una fe ig u a lm e n te d o r Jesucristo han recibido una fe
preciosa qu e la n u e s tra " (2 Ped. 1:1). ta n preciosa c o m o la n u e s tra " (2
Ped. 1:1).

¿Se nota algún cam bio en la NVI con respecto a la divinidad


de Cristo? La respuesta es un "N o” ro tu n d o . Esto podría ser
dicho, tam bién, de las veces en que Cristo es adorado. Veamos
solo tres com paraciones:

941 e la B iblia
"E ntonces Los qu e estaban en La "Y Los que estaban en la barca
barca vinieron y Le adoraron, diciendo: Lo adoraron diciendo: -V e rd a d e ­
V erd ad eram en te eres Hijo de Dios" ra m e n te tú eres e l Hijo de Dios"
(M at. 14:33). (M a t. 14:33).

"Y éL dijo: Creo, Señor; y Le a d o ró " “ -C reo, Señor -d e c la ró e l hom bre.


Quan 9:38). Y, postrándose, Lo a d o ró " (Juan
9:38).

"H e aquí, jesús Les saLió a l en cu en tro, "En eso Jesús les salió al e n cu e n tro
diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, y las saludó. Ellas se le acercaron,
ab razaron sus pies, y le a d ora ron" le abrazaron los pies y lo ad ora ron"
(M at. 28:9). (M a t. 28:9).

Sí, la Nueva Versión Internacional, com o la Relna-Valera


de 1960 y m uchas otras Biblias, enseña la divinidad de Cristo.
Como adventistas, podem os defend er cada una de nuestras
creencias en cualquier versión.

¿Le han “quitado” versículos a la Nueva Versión


Internacional?
Como pa rte n de d ife re n te s m anuscritos, la Reina-Valera
de 1960 y la Nueva Versión Internacional tie n e n algunas d i­
ferencias. Y, si bien concuerdan en un 98%, la Nueva Versión
Internacional no tiene algunos versículos, o partes de versículos,
que sí aparecen en la Reina-Valera de 1960.
A hora, la gran m ayoría de esas diferencias se encuentra
en los evangelios, y esa “p a rte ” que “fa lta ” en algún Evan­
gelio de la NVI sigue e sta n d o en o tro de los evangelios en
la m ism a NVI. Es decir, esa in fo rm a c ió n no se p ierd e. No
se ha s u p rim id o de la B ib lia , pues, s e n c illa m e n te , sig ue
a p a re cie n d o en o tro lado.
Veamos algunos ejem plos en la página siguiente.

< ( ' / 195


“Jesús, re spo nd ién dole, dijo: Escrito "Jesús le respondió: -E sc rito
está: N o sólo de pan vivirá e l hom bre, está: 'N o sólo de pan vive e l
sino de to d a palabra de Dios" (Luc. 4:4), h o m b re ’ " (Luc. 4:4).

“¡Allí está! Han quitado una parte im portantísim a del te x to ”,


dicen ios críticos. Sin embargo, cuando vemos el mism o te xto en
o tro de los evangelios, sí aparece en la NVI la parte “fa lta n te ”:

"É l respondió y dijo: Escrito está: No "Jesús le respondió: -E sc rito está:


sólo de pan vivirá e l hom bre, sino de 'N o sólo de pan vive e l hom bre,
to d a palabra q u e sale de la boca de sino de to d a palabra que sale de
Dios" (M at. 4:4). la boca de D io s '" (M at. 4:4).

O tro caso es el siguiente:

"Y si en algú n lu ga r no os recibieren ni os “Y si en algún lu ga r no los


oyeren, salid de allí, y sacudid e l p o lv o reciben bien o no los escu­
qu e está de ba jo de vuestros pies, para chan, a l salir de a llí sacúdanse
te s tim o n io a ellos. De c ie rto os digo que e l p o lv o de los pies, co m o un
en e l día d e l juicio, será más to le ra b le e l te s tim o n io c o n tra e llo s " (Mar.
castigo para los de S odom a y C om orra, 6 : 11).
qu e para a q u e lla ciud ad" (Mar. 6:11).

“¿No lo ven?, aquí la NVI está 'borrand o’ una alusión al Juicio


Final”, acusan algunos. No obstante, cuando vem os el te x to
paralelo en el Evangelio de M ateo, la alusión al Juicio sí está
en la NVI:

95 ¡
"Y si a lg u n o no os recibiere, ni oyere "Si a lg u n o no los recibe bien ni
vuestras palabras, salid de a q u e lla casa escucha sus palabras, a l salir de
o ciudad, y sacudid e l p o lv o de vuestros esa casa o de ese pu e b lo , sacú­
pies. De c ie rto os digo qu e en e l día d e l danse e l p o lv o de los pies. Les
ju icio, será más to le ra b le e l castigo para aseguro que en e l día d e lju ic io
la tierra de S odom a y de G om orra, que e l castigo para S odom a y G om o­
para a q u e lla ciu d a d " (M at. 10:14,15). rra será m ás to le ra b le que para
ese p u e b lo " (M at. 10:14,15).

¿Por qué, en m uchos casos, la NVI tiene estas diferencias?


P orque los m a n u scrito s m ás a n tig u o s no tie n e n esa “p a rte
fa lta n te " en uno de los evangelios, pero sí en el otro. Los e ru ­
ditos piensan que, con el pasar del tiem po, los escribas q u i­
sieron "a rm o n iz a r” los evangelios y, por ejem plo, agregaron
al Evangelio de Lucas inform ació n que este no tenía y que sí
aparecía en el Evangelio de Mateo. Algunos copistas conside­
raron que, a la versió n más corta de ese m ism o episodio, le
“fa lta b a ” inform ación, y la agregaron pues tendían a arm onizar
las diferentes versiones de un m ism o episodio que aparecían
en los d istin to s evangelios.
Cuando se e n cu entran diferencias e n tre la Reina-Valera
de 1960 y la NVI, sobre to d o en los evangelios, se podrá ver,
al cotejar con los dem ás evangelios, que en la m ayoría de los
casos no es que “fa lta ” una inform ación, sino que aparece en
los otros evangelios.

¿Quién está detrás de


la NVI?
En los últim os tiem pos, se d ifun dió un m ensaje a través de
las redes sociales, que afirm aba:
“ALERTA!!!
“Hola, amados, estoy seguro de que ustedes conocen que la
NVI (Nueva Versión Internacional) fue publicada porZondervan,

De cor! ¡97
pero ahora le pertenece a Harper Collins, quien tam bién publica
la biblia satánica y 'el gozo del sexo gay'
Según estos mensajes, el m agnate m illonario R upert M ur-
doch, a tra v é s de su g ru p o e d ito ria l H a rp e r Collins, habría
in te rv e n id o en las m o d ifica cio n e s a la NVI, tra s to c a n d o el
m ensaje puro de las Escrituras, Es cie rto que H arper Collins
posee a ctu a lm e n te Z o n dervan y E d itorial Vida, esta ú ltim a
responsable de la distribución com ercial de la NVI en el m undo
hispano. Sin em bargo, la única responsable de la trad ucció n
y sus m odificacion es es Bíblica Latinoam érica (ex Sociedad
Bíblica Internacional), grupo e d ito ria l que tiene a su cargo el
equipo de trad ucto res.
Lo único que existe con H arper Collins es un acuerdo com er­
cial para im p rim ir y d istrib u ir esta versión, pero esta compañía
editorial no interviene en la política de traducción ni está a u to ­
rizada a generar cam bios en la NVI. El Dr. Esteban Fernández,
p resid ente de Bíblica, aclaró que la NVI no es propiedad de
ningún m agnate m illonario, com o se ha estado especulando
constantem ente.
Fernández resaltó que el m otivo por el que se explica quiénes
están al fren te de la NVI es que se han difundido “unas cuantas
acusaciones” en relación con dicha traducción, así que decidió
responder a la famosa pregunta: La NVI ¿es una traducción de Vida
y, al ser de Editorial Vida, es una traducción de Rupert Murdoch?
R upert M urdoch es un em presario, inversionista y m agnate
a u straliano, nacionalizado estadounidense, CEO y principal
accionista de News C orporation. A él se le ha adjudicado ser
el dueño de la fra n q u icia de la NVI, pero “eso es to ta lm e n te
inexacto”, explica Fernández. Aunque sí reconoce que M urdoch
es el dueño de Zondervan Publishers y Editorial Vida, recalca
que “el te x to pertenece a la Sociedad Bíblica Internacional, hoy
Bíblica. La editorial lo único que tiene es un acuerdo comercial con
nosotros para sus regalías, como lo haría cualquier licenciatario”.
Además, el Dr. Fernández aclara: “Ni siquiera nosotros como
ejecutivos de este m inisterio Bíblica, ni mucho menos la Editorial
Vida, tenem os acceso al texto. Como es palabra santa, ha sido
trabajado por un equipo de personas dirigido por el Dr. Luciano

9 8 1 Versiones de la B ib lia
Jaram illo y el Comité de Traducción de la NVI, que es indepen­
diente del com ité de traducción de Bíblica”. En otras palabras,
nadie más que el Comité de Traducción de la NVI puede hacerle
alteraciones a esta versión de la Biblia. Las demás especulacio­
nes son fru to de teorías conspirativas que buscan desacreditar
esta y otras versiones de la Biblia por no ser ¡guales a la RVR o
su equivalente en inglés, la versión King James.

Lenguaje inclusivo: La batalla por la identidad de


género
Como parte de su tra b a jo en la últim a actualización de la
NIV (N ew In te rn a tio n a l Versión, versión inglesa de la NVI), el
Com ité deTraducción de la Biblia encargó uno de los estudios
más com prensivos del lenguaje de género en inglés, basándose
en el Banco de Inglés de Colllns, el m ayor banco de datos del
m undo en inglés, con más de 4 .4 0 0 m illones de palabras en
ese Idiom a. A contin uación, se presenta un resum en de sus
hallazgos, que ayudaron a in fo rm a r a los trad ucto res m ientras
trab ajab an en la NIV.
A n tes de la actualización de 2011 de la NIV, to d o s los es­
fuerzos previos de traducción de la Biblia se habían topado con
el obstáculo de la fa lta de datos precisos y estadísticam ente
sig nifica tivos sobre el estado del inglés hablado y escrito en
un m om ento dado de su historia. Más allá de apelar a las guías
de estilo tradicional, to d o lo que los trad ucto res y los estilistas
habían podido hacer era confia r en sus propias experiencias
y en la evidencia anecdótica de otros, cuyo resultado fueron
a rg u m e n to s com o “Nunca veo a nadie que escriba de esta
m anera” o “Siem pre oigo tal o cual cosa”.
Como parte de la revisión del lenguaje de género prom etida
en el anuncio de la últim a actualización a la NIV, el 1s de sep­
tie m b re de 2009, el Com ité de Traducción de la Biblia Intentó
e lim in a r p a rte de esta s u b je tivid a d re c u rrie n d o a la ayuda
de e xpe rtos. El C om ité inició una relación con D iccionarios
Collins para usar el banco de Collins, una de las principales
h e rra m ie n ta s de investigación del Idiom a Inglés, para llevar

De c on spira cion es y |9 9
a cabo un nuevo estudio im p o rta n te sobre los cam bios en el
lenguaje de género. El Banco de Inglés es una base de datos de
palabras extraídas de publicaciones de te xto y de grabaciones
de palabras habladas de to d o el m undo.
Al trabajar con algunos de los principales expertos mundiales
en lingüística com putacional y u tiliza r técnicas de vanguardia
desarrolladas específicam ente para este proyecto, el Com ité
pudo obtener una perspectiva autorizada, y hasta ese m om ento
no disponible, sobre el uso contem poráneo del lenguaje de gé­
nero, incluyendo térm inos para la raza hum ana y subgrupos de
la raza humana; el uso de pronom bres masculinos y genéricos;
y té rm in o s tales com o "padres” en el sentido de antepasado o
ancestro. El proyecto rastreó el uso y la aceptabilidad de cada
locución en un período de veinte años, y ta m b ié n analizó las
sim ilitudes y las diferencias entre diversos registros y varied a­
des de inglés: por ejem plo, el inglés del Reino Unido; el de los
Estados Unidos; el inglés escrito; el hablado; e incluso el inglés
utilizado en una gran variedad de libros evangélicos, sermones
y sitios de Internet.
Esta clase de investigación, por supuesto, es solo una he­
rra m ie n ta más en m anos de los trad ucto res, y no tiene nada
que v e r con el desafío de p re s e rv a r la tra n s p a re n c ia en la
fo rm a y la e s tru ctu ra del te x to original. Sin em bargo, desde
su p rim e ra publicación en 1978, la NIV siem pre ha buscado
no solo ofre ce r tran sparencia en los docum entos originales,
sino ta m b ié n expresar las verdades in m u ta b le s de la Biblia
en fo rm a s de lenguaje que los m odernos angloparlantes en­
cuentren naturales y fáciles de com prender. Y aquí es donde
una herram ienta como el Banco de Inglés entra en escena.4
El estudio exam inó el lenguaje de género en inglés, concen­
trán dose en tre s áreas específicas de uso durante un período

4 El análisis de los p ro n o m b re s gené rico s fu e fa c ilita d o p o r el d e s a rro llo de


una g ra m á tic a in n o v a d o ra de re solución de a n á fo ra s para ra s tre a r la relación
e n tre p ro n o m b re s , y d e te rm in a n te s y a n te c e d e n te s , en c ita s e x tra íd a s de
to d o s los corpu s. La g ra m á tic a de re solución de a n á fo ra s p ro d u jo una m a y o r
p ro p o rc ió n de c ita s p o s itiv a s (re le v a n te s) de lo qu e era p o sib le con té cn ica s
m anuales, y p e rm itió a los In ve stig a d o re s e x p lo ta r c o m p le ta m e n te la inm ensa
escala y a m p litu d de las p ro p ie d a d e s del banco de Collins.

iOO f Versiones cía la B ib lia


de veinte años, entre 1990 y 2009. Se encontró, por ejemplo,
que el uso del pronom bre él/ellos -te rce ra persona m asculino
del singular o del p lu ra l- para referirse tanto a hom bres como a
m ujeres cayó del 22% al 8%, al igual que la m ención de ambos:
“ellos y ellas”. En cam bio, té rm in o s genéricos más inclusivos
como “hum anidad" en lugar de “hom bre”, o "personas” en lugar
de “hom bres” subió del 65% al 84%. Así, al m enos en inglés, se
advierte una clara tendencia a utilizar térm inos específicamente
inclusivos en reem plazo de térm inos o pronom bres masculinos
que tam b ién podrían te n e r un alcance universal (“hom bre” en
referencia a la raza hum ana, o “él” cuando se hace referencia
a un "individuo” que podría ser ta n to hom bre com o mujer).
Esto quiere decirque, ai menos en inglés, el idiom a ha evo­
lucionado, y ha ido dejando de lado té rm in o s que son m as­
culinos (com o “h o m b re ”, p o r ejem plo), pero que tie n e n una
dim ensión genérica que incluye al sexo fem enino, por térm inos
in d iscu tib le m e n te inclusivos, com o “hu m a n id a d ”, "personas”,
“seres hum anos”, etc. Así, cuando el Nuevo Testam ento utiliza
el té rm in o a n th ro p o s para re fe rirse a seres hum anos, y que
podría trad ucirse ta n to com o “hom bre” en el sentido genérico,
o com o "hu m an ida d”, las nuevas traducciones prefieren este
últim o, o térm in os sim ilares com o “ser hum ano”, “persona”, etc.
En español no contamos con un estudio de esta envergadura
(y cabe tam b ién aclarar que la NVI en español no contiene los
cambios hechos en la edición en inglés), pero es claro que el uso
del idiom a español está cam biando. Por ejemplo, el presidente
de la República Argentina, hasta no hace mucho, era una mujer.
Dos casos puntuales se dieron durante ese período: en prim er
lugar, com enzó a generalizarse la expresión "la presidenta", en
lugar de "la presidente”. Históricam ente, se utilizó la term inación
“-nte” para referirse a las personas que realizan ciertas acciones:
el que estudia es “e stu d ia n te ”, y el que preside es "presidente".
H istóricam ente, tam bién, se consideró que el género estaría
dado p o re l artículo utilizado: la m ujer que estudia es “la e stu­
dia n te ”, m ientras que el hom bre que estudia es “el estudiante”,
sin necesidad de que, para indicar el género, se cam bie la vocal
con la que te rm in a el susta n tivo . En este caso, al u tiliz a r la

Oe c on spira cion es p o tras soso c c h s s | 1 9 1


expresión “la presidente", existe una preocupación por parte
de los hablantes por hacer este té rm in o más Inclusivo y menos
am biguo. De acuerdo con la prestigiosa fundéu BBVA, no sería
Incorrecto u tiliz a r la expresión “la presidenta":
“Nada en la morfología histórica de nuestra lengua, ni en la de
las lenguas de las que la nuestra procede, Impide que las palabras
que se form an con este com ponente tengan una form a para el
género fem enino. Las lenguas evolucionan y, en esa evolución,
se transform an. Estos cambios se deben a muchas causas: al­
gunas son internas (evoluciones fonéticas, por ejemplo); otras
son causas externas, com o el contacto con otras lenguas o el
cam bio en las sociedades que las hablan. Para que una lengua
tenga voces com o 'presidenta', solo hacen falta dos cosas: que
haya m ujeres que presidan y que haya hablantes que quieran
explícitam ente expresar que las m ujeres presiden. Si esas dos
circunstancias se dan, ninguna supuesta term inación, por m uy
histórica que sea su huella, frenará el uso de la form a fem enina
(pregúntese el lector por qué no se han levantado voces contra
el uso del fem enino ‘sirvienta’). Pero es que, además, en el caso
de este infijo concreto, la historia de nuestra lengua, y la de las
lenguas que la precedieron, pueden llegar a avalar el uso de voces
como ‘presidenta’, pues al hilo de esta explicación parecen ser
menos conservadoras que la variedad actual.5
En la mism a línea, por ejemplo, el Diccionario Panhispánico
de D udas de la Real A cadem ia Española acepta que “el uso
m ayoritario ha consolidado el fem enino específico pre sid e n ta ’’.
En segundo lugar, esta m ism a presidente (o presidenta, si
así se lo desea leer), al d irig irse al público que la escuchaba,
utilizaba la expresión “todos y to d a s”. Es claro que, en español,
el té rm in o genérico “to d o s ” abarca ta n to a hom bres com o a
mujeres; pero, al utilizar la expresión “todos y todas”, ella quería
e n fa tiza r (aun de m anera gram aticalm en te incorrecta) un uso
más inclusivo y sensible hacia las personas de sexo fem enino.
En te rce r lugar, se encuentra el caso más grave de la inclu­
sión, en la Constitución de Venezuela, de la frase: "venezolanos
5 Se p u e d e v e r el a n á lisis en línea: w w w .fu n d e u .e s /e s c rlb lre n ln te rn e t/
p re s id e n ta /

102 f Versiones de la B iblia


y venezolanas". Estos tres ejemplos, casi anecdóticos, de alguna
m anera m anifiestan un cam bio en el uso del idiom a español,
que refleja el que se ha com probado en el inglés con respecto
al lenguaje inclusivo. El hecho m ism o de que la Real Academ ia
de la Lengua Española haya te n id o que salir a aclarar que “el
uso genérico del m asculino para designar los dos sexos está
m uy asentado en el sistema gram atical”6 español y que no tiene
sentido “fo rz a r las estru ctu ra s lingüísticas” indica el alcance y
la gravedad de los cam bios que se están m anifestando en el
uso del género m asculino y fem enino.
Aquí vale la pena destacar que hay dos visiones acerca del
Idioma, su gram ática y demás reglas. Algunos consideran que
la gram ática es p re s c rip tiv a : dictam ina cóm o se debe u tiliza r
corre ctam en te el idiom a, in dependientem ente del habla. Por
o tro lado, están aquellos que consideran que la gram ática es
m eram ente descriptiva: se lim ita a re fle ja re n reglas lo que ya
se ha im puesto en el uso m ism o del idiom a. En otras palabras,
cuando un uso se im pone en una gran m ayoría de hablantes (es
decir, cum ple su función com unicativa porque una gran mayoría
lo entiende de esa form a), pasa a ser gram aticalm ente correcto.
Más allá de la posició n que to m e m o s con resp e cto a la
gram ática y dem ás reglas de un idiom a, lo cierto es que todos
los idiom as están en constante cam bio. Año tra s año surgen
neologism os (nuevas palabras) y algunos térm in os pasan a ser
arcaísmos (palabras que dejan de usarse). Es im posible luchar
contra esta dinám ica. Los idiom as tienen vida propia y no exis­
ten reglas ajenas al uso que puedan lim itarlos. De hecho, los
únicos idiom as estáticos son las llam adas “lenguas m u e rta s”.
Y las nuevas traducciones tienen que adaptarse a esas nuevas
reglas para poder cu m p lir su función com unicativa.
La acusación contra las versiones que utilizan “lenguaje in­
clusivo” es que son teológicam ente tendenciosas, influenciadas
por m ovim ientos fem inistas. Sin em bargo, en varias ocasiones,
son más precisas que las antiguas versiones, o al m enos son
m enos am biguas.
6 Ignacio Bosque, “S exism o lingü ístico y v isib ilid a d de la m ujer", h ttp ://w w w .
ra e .e s /s ite s/d e fa u lt/file s /S e x is m o _ lin g u is tic o _ y _ v is ib ilid a d _ d e _ la _ m u je r_ O .p d f

Os c on spira cion es y o tra s sospechas j 103


Tom em os el caso de Romanos 3:28.
En la RVR, dice así: "Concluim os, pues, que el hom bre es
ju stifica d o por fe sin las obras de la ley”.
Aquí, el té rm in o “hom bre” podría ser ambiguo, refiriéndose
a una persona de sexo m asculino o, en el sentido genérico, a
toda la hum anidad. Otras versiones dejan menos lugara dudas,
al reem plazar “hom bre” por té rm in o s más genéricos y, por lo
ta n to , más inclusivos, com o “to d o s ”, “som os" o “ser hum ano”:
“Porque sostenem os que todos som os ju stifica d o s por la
fe, y no por las obras que la ley exige” (NVI).
"Así que som os declarados ju s to s a los ojos de Dios por
m edio de la fe y no por obedecer la ley” (NTV).
“Sostengo, en efecto, que Dios restablece en su am istad al ser
hum ano m ediante la fe y no por la observancia de la ley” (BLPH).
En estos casos, es to ta lm e n te correcto tra d u c ir anthropos,
que es el té rm in o utilizado en griego, por “hum anidad” o "ser
hum ano”, ya que es su significado prim ario. Y, si bien es cierto
que “h o m b re ” en español ta m b ié n puede re fe rirse a la raza
hum ana en general, el uso del lenguaje, com o ya se vio, está
cam biando, y se prefieren té rm in o s más inclusivos y m enos
am biguos para referirse a hom bres y a m ujeres a la vez.
El objetivo no es borra r la distinción de sexos en las Escritu­
ras sino, m uy por el contrario, clarificarlos. La idea es evitar que
se interpreten ciertas expresiones como referentes únicam ente
masculinos, cuando la intención del a u to re s claram ente incluir
a am bos sexos. En este sentido, es im portante destacar que de
nada vale reem plazar “a u to m á tica m e n te ” (tal com o lo hacen
erróneam ente algunas versiones) cada té rm in o am biguo en el
sentido de identidad sexual, sino más bien se tra ta de analizar
el contexto y, si se considera necesario para una com prensión
más clara del te x to , tra d u c ir p o r un té rm in o más inclusivo.
Los pasajes que se refieren exclusivam ente al sexo m asculino
deberían perm a n e ce r así, y las refe ren cias exclusiva m en te
fem eninas tam bién. De este modo, lejos de b o rra ry desdibujar
identidades sexuales, lo que se busca es clarificarlas. Por o tro
lado, dado que el objetivo es clarificar las identidades sexuales,
las referencias a Dios com o “Padre”, "guerrero”, etc., deberían
ta m b ié n p e rm a n e ce r en género m asculino, al igual que las
com paraciones del am or de Dios con el am or de una m adre.

Más allá de La “guerra de versiones”


La p ro life ra ció n de diversas traducciones ha generado lo
que algunos llam an la actual “guerra de versiones”, donde las
inform aciones falsas, las acusaciones basadas en prejuicios y
la desinform ación están a la orden del día. El objetivo de este
libro es a b o rd a r el fenóm eno de las diversas versiones de la
Biblia en un co n te xto más am plio, p ro visto p o r in form ació n
objetiva que nos ayude a analizar críticam ente las diferentes
traducciones y versiones.
Así, en lugar de dejarnos g uiar por un m ensaje prejuicioso
lanzado a las redes sociales, deberíam os abocarnos a evaluar
ob je tiva m e n te las diferentes traducciones, buscando u tiliza r
las pautas que hem os brindado a lo largo del libro. Esto hará
que tom e m os decisiones más inform adas, y no que actuem os
reaccionaria y preju iciosam ente ante cualquier cam paña de
desinform ación.

De |105
w

Entonces, ¿qué versión


utilizar?

em os visto que las diferencias que se encuentran en las


varias versiones actuales responden a las diferencias que se
encuentran en los m ism os m anuscritos originales. Al no poder
contar con los autógrafos originales (es decir, lo que escribieron
de puño y letra los escritores bíblicos), es necesario determ inar
algunas pautas para id e n tific a r cuáles son más fided ign os y
reflejan con m ayor integridad esos originales perdidos.
Erasmo y los demás eruditos posteriores que com pilaron el
Textus Receptos solo tenían a mano un puñado de m anuscritos
tardíos. No obstante, hicieron un m uy buen trabajo, y ese te xto
griego fue la base de la versión Reina-Valera, cuya revisión de
1960 podem os d is fru ta r en la actualidad.
Sin em bargo, las nuevas versiones, como la Nueva Versión
Internacional o la Reina-Valera 2000, parten de un te xto griego
que contem pló los últim os m anuscritos descubiertos, muchos
de los cuales datan de los siglos lll y IV d.C. Además, la disciplina
dedicada a e stu d ia r y clasificar los m anuscritos antiguos ha
crecido bastante en el últim o siglo. Esto les da m ayor respaldo
te xtu a l a las nuevas versiones.
No hay que o lvid a r que las diferencias entre las antiguas
versiones y las m odernas no pasa del 2%, y que, en ningún caso,
afectan la do ctrin a o la in teg ridad del m ensaje bíblico. Como

107
adventistas, podem os probar nuestras doctrinas con cualquier
ve rsió n de la Biblia, p o r lo que no necesitam os ape garnos
ciegam ente a una sola.
Al abordar este asunto, podemos seguir el ejem plo de Elena
de W hite. D urante las últim as tres décadas de su m inisterio,
comenzaron a circular muchas versiones modernas. Todas estas
utilizaban los últim os m anuscritos descubiertos, que diferían del
Textus Receptas. Durante ese período, Elena de W hite citó diez
diferentes versiones m odernas en sus escritos: ¡casi todas las
que estaban disponibles en ese tiem po! Evidentem ente, ella no
tu vo problem as en citar de las versiones modernas, y las u tili­
zaba cuando y donde servían a sus intenciones como escritora.
Como a d ve n tista s, no te n e m o s una versión “o fic ia l”. Re­
com endam os u tiliz a r varias, de acue rdo con los d ife re n te s
p ro p ó sito s. E videntem ente, nada s u s titu y e la le ctu ra de la
Biblia en los Idiom as originales. Sin em bargo, cuando esto no
es posible, debemos com parar varias buenas traducciones para
asegurarnos de que, en castellano, digan lo m ism o que en los
Idiomas originales. Y, con el fin de evaluar una traducción, es útil
saber qué clase de traducción es, cuál fue el te xto subyacente,
quiénes fueron los traductores y qué audiencia tenían en mente.
Para un estudio serlo de la Biblia, quizá sea m ejor usar una
traducción literal, que se acerque al te x to original ta n to como
sea posible (RVR, RVR 95, BJ), así como las versiones más diná­
micas, que se centran en la com prensión de las ¡deas del te xto
original (NVI, RVC, NTV). Para la predicación y la enseñanza en
la iglesia, debería utilizarse una versión con la que los oyentes
estén fam iliarizados, com o la RVR o, en algunos casos, la NVI.
Para la devoción personal y familiar, a veces puede utilizarse una
buena paráfrasis. Sin em bargo, la paráfrasis debería evitarse
en la Escuela Sabática o el púlpito, a m enos que sea para dar
un ejem plo puntual.
Por últim o, no existe la "m ejor trad ucció n para to d o uso".
Ninguna trad ucció n puede satisfacer todas las necesidades.
Sin em bargo, la com prensión de las distintas versiones de la
Biblia, y de cóm o y por qué se traduce, es un m edio que nos
puede ayud ar a saber cóm o hacer el m ejor uso de ellas.

108 1 Ve . V ..

L
GuJ¡j¿Á

Elena de White y las


diferentes versiones de
la Biblia1

Por A rth u r L. W h ite , nieto de Elena G. de W hite. D irigió el


P a trim o n io W hite entre los años 1937y 1978.

E ntre los años 1886 y 1889, Elena de W h ite escrib ió los


artículos más claros con respecto a la naturaleza y la autoridad
de las Sagradas Escrituras. En sus escritos sobre las Sagradas
Escrituras, ella usó varias traducciones en inglés que estaban
disponibles en su tiem po. Sin em bargo, ella no hace com en­
ta rio s directos en cuanto a las ventajas de cada una de estas
versiones; pero queda claro, por su práctica, que ella reconocía
que era deseable usar lo m ejor de cada versión de la Biblia.
Lo que ella ha escrito co n stitu ye una p la ta fo rm a am plia,
que perm ite una aproxim ación, con m entalidad abierta, a las
dife re n te s versiones del Texto Sagrado. Una de las prim eras
citas ai respecto es m uy significativa:
“Vi que Dios había guardado la Biblia de m anera especial;
sin em bargo, cuando las copias de ella eran pocas, hubo sabios
que, en algunos casos, cam biaron las palabras, pensando que
1 Este te x to fu e e x tra íd o de: A rtu ro W h ite , "The E. G. W h ite C o u n se lo n Ver-
sion s o fth e Bible, e d ito ria l", h ttp ://w w w .w h ite e s ta te .o rg /is s u e s /V e rs io n s .h tm l

109
estaban haciéndola más clara cuando, en realidad, estaban
oscureciendo lo que era claro e inclinándola hacia sus puntos de
vista establecidos, los cuales estaban regidos por la tradición.
Pero vi que la Palabra de Dios, com o un todo, es una cadena
perfecta, en la cual una porción se vincula con la otra y la ex­
plica. Los verdade ros buscadores de la verdad no necesitan
errar; porque no solo es la Palabra de Dios clara y sencilla al
presentar el camino de la vida, sino tam bién el Espíritu Santo es
dado com o un guía para entender el cam ino a la vida revelado
en su in te rio r” (P rim eros escritos, pp. 248, 249).
Casi de m anera in m ed iata a la publicación de la Versión
Revisada en inglés, la herm ana W h ite la usó en sus libros, al
igual que hizo con la Revisión Estándar estadounidense cuan­
do estuvo disponible en 1901. En la década de 1880, fu e ro n
im presos al m enos ocho artículos - p o r diversos a u to re s-, en
la R e vie w a n d Herald, que abordaban tem áticas relacionadas
con el te x to griego y las nuevas traducciones.
E ntre los años 1886 y 1889, Elena de W h ite escrib ió los
artículos más claros con respecto a la naturaleza y la autoridad
de las Sagradas Escrituras. Estos son los siguientes:
1. En 1886, “Objeciones hechas a la Biblia” (M ensajes selectos,
t.1, pp. 21-24).
2. En 1888, la introducción de El g ra n conflicto (pp. 5-7).
3. En 1888, “La Inspiración de la Palabra de Dios” [The Guide
Book] (M ensajes selectos, 1.1, pp. 17-21).
4. En 1889, "Los m isterios de la Biblia com o prueba de su Ins­
piración" (Joyas de los testim onios, t. 2, pp. 332-347).
De estos artículos, presentarem os algunos extra ctos que
clarifican su com prensión de la escritura y la preservación de
la Biblia. Estas consideraciones p re p a ra ro n el cam ino para
que usara diversas traducciones y versiones de las Escrituras.
1. Declaración hecha en “Objeciones hechas a la B ib lia ” (1886).
“La Biblia no se nos dio en un grandioso lenguaje sobrehu­
mano. Jesús to m ó la hum anidad para llegar hasta el hom bre
donde este está. La Biblia debió ser dada en el lenguaje de
los hom bres. Todo lo que es hum ano es im perfecto. Diferen­
tes significados se expresan con la m ism a palabra: no hay

no |
una palabra para cada idea distinta. La Biblia fue dada con
propósitos prácticos” (M ensajes selectos, 1 .1, p. 23).
2. D e claració n de la in tro d u cc ió n a El gran co n flicto (1888).
"Escritos en épocas diferentes, y por hom bres que diferían
notablem ente en posición social y ocupación, y en fa c u lta ­
des m entales y espirituales, los libros de la Biblia presentan
am plios contrastes en su estilo, como tam bién diversidad en
la naturaleza de los tem as que desarrollan. Sus diferentes
e s c rito re s se v a lie ro n de diversas fo rm a s de expresión;
a m enudo la m ism a ve rd a d está p re sentada p o r uno de
ellos de m odo m ás s o rp re n d e n te que p o r o tro . [...] Dios
se ha dignado a com unicar su verdad al m undo por m edio
de In stru m e n to s hum anos, y él m ism o, m ediante su San­
to Espíritu, hizo idóneos a los hom bres y los h a b ilitó para
reallzaresa obra. Guio la m ente de ellos en la elección de lo
que debían decir y escribir. El tesoro fue confiado a vasos de
barro; sin em bargo, a pesar de todo, es del Cielo. Si bien el
testim onio es transm itido a través de la expresión Imperfecta
del lenguaje hum ano, es el te stim o n io de Dios; y el hijo de
Dios, obe dien te y creyente, contem pla en ello la gloria de
un poder divino, lleno de gracia y de ve rd a d ” (E lco nflicto de
los siglos, pp. 6, 7).
3. Declaración hecha en “La Inspiración de la P alabra de D ios"
(1888). “A lgunos nos m iran serios y dicen: '¿No creen que
pudo h a b e r ha b id o algún e rro r de copista o tra d u c to r? ’
Todo es probable, y los que son tan estrechos para va c ila ry
tro p e z a re n esa posibilidad o probabilidad tam bién estarán
listos para tro p e za r en los m isterios de la Palabra inspirada,
porque su m ente débil no puede d isce rn ir los p ro pósito s
de Dios. Sí, tro p e za ría n con la m ism a facilida d en los cla­
ros hechos que acepta la m e n te com ún que discierne lo
divino, y para la cual las declaraciones de Dios son claras
y bellas, llenas de m eollo y grosura. Todos los erro res no
ocasionarán d ificu lta d a un alm a ni harán que ningún pie
tropiece, a m enos que se tra te de alguien que elaboraría
d ificultade s de la más sencilla verdad revelada" (M ensajes
selectos, 1 .1, pp. 18,19).

Ansxo | l i l
4. Declaración hecha en “Los m isterios de la Biblia como prueba
de su Inspiración" (1889). “M uchos sienten que les incum be
una responsabilidad de e xplica r to d a d ific u lta d apa ren te
en la Biblia, a fin de hacer fre n te a las cavilaciones de los
escépticos e incrédulos. Pero, al tra ta r de explicar aquello
que com prenden tan solo im perfectam ente, están en peligro
de co n fu n d ir a los dem ás con referencia a puntos que son
claros y fáciles de com prender. Esta no es nuestra obra. Ni
siquiera debem os la m e n ta rn o s de que estas d ificu lta d e s
existan, sino aceptarlas com o p e rm itid a s p o r la sabiduría
de Dios. Es nue stro deber re cib ir su Palabra, que es clara
en to d o p u n to para la salvación del alm a, y p ra ctica r sus
principios en nuestra vida, enseñándoles a otros ta n to por
nuestros preceptos com o p o r nue stro e jem p lo” {Joyas de
los testim onios, t. 2, p. 340).
En cuanto a la a ctitud de la herm ana Elena de W h ite hacia
las versiones de la Biblia publicadas en 1885 y 1901, su hijo
W illia m C. W h ite escribió, en 1931:
“No tengo conocim iento en ninguno de los escritos de Elena
de W hite, no puedo recordar de sus conversaciones, algo que
in dica ra que sentía que fu e ra m alvado el uso de la Versión
Revisada [...]. Le hacíamos n o ta r -la herm ana M arian Davis y
y o - a la herm ana W hite, que usaba los pasajes que estaban
m ejor tra d u cid o s en la Versión Revisada. La herm ana W h ite
estudiaba cada una con cuidado y, en algunos casos, nos instruía
para que usáram os la Versión Revisada. En o tro s casos, nos
indicaba que nos quedáram os con la traducción de la Versión
A utorizada" (W hite Estate, DF 579: citado en M in is try [Revista
M inisterio], abril de 1947, pp. 17,18).
Estos extractos revelan el punto de vista de Elena de W hite
sobre la transm isión del Texto Sagrado, y la unión de lo divino y
lo hum ano en el registro escrito de la Revelación divina para el
hombre, además de su actitud hacia las diferentes traducciones
de las Sagradas Escrituras.

P or ejem plo : Dan. 8:14; 9:24-27; A po c. 1:10; etc.


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i

■ ■
Versiones
de la
Biblia
Pautas para evaluar las diferentes traducciones

■ ^ u á l es la m ejor versión de la Biblia? La Nueva Versión


¿ ^ I n t e r n a c io n a l, ¿se puede utilizar? ¿Es posible estudiar
la Biblia con una paráfrasis? ¿Por qué hay tantas trad uccio­
nes diferentes de las Escrituras? Estas son preguntas que
se hacen con mucha frecuencia.
Durante décadas, la versión Reina-Valera de 1960 fue la
favorita de millares de cristianos hispanohablantes. Aprendi­
mos a respetarla y amarla, y hasta m em orizam os porciones
de ella. Sin em bargo, en las últim as décadas el panoram a
comenzó a cambiar. Apareció todo un espectro de nuevas
. versiones que, si bien ofrecían un lenguaje fresco y actual,
se apartaban en varios aspectos de la Reina-Valera de 1960.
Hoy contam os con una cantidad inim aginable de versio­
nes de la Biblia, y entonces surge la pregunta: ¿Qué versión
debemos escoger? Una respuesta fácil y rápida es que nin­
guna Biblia es perfecta. Ninguna refleja con to ta l exactitud
los escritos originales, pero podem os escoger las mejores.
¿Qué parám etros se deben utilizar para este fin?
Esta obra ilustra el proceso deform ación de la Biblia, des­
de el fenóm eno de Revelación e Inspiración de los profetas,
pasando por la escritura y la transm isión de los manuscritos,
hasta llegar a la form ación del Canon y la traducción a los
idiomas modernos. Comprender la manera en que Dios guio
todos estos procesos nos perm itirá to m a r una decisión in­
form ada con respecto a cuáles son las mejores traducciones.

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