DESEQUILIBRIO FATAL
El santuario quizá sea una de nuestras doctrinas más malinterpretadas y atacadas. Algunos adventistas creen que ésta se desarrolló simplemente para explicar el gran chasco de 1844. Otros no logran discernir la relación que existe entre el juicio investigador y el santuario, y ven todo el asunto conto un espantajo teológico que nada tiene que ver con la salvación. Y la confusión resultante, con respecto a esta importantísima enseñanza, pone las bases para la abatía espiritual y la pérdida del sentido de misión y íalta de poder que vemos en el adventismo de hoy. Nuestro indiferente y voluble enfoque del santuario nos proporciona el cuadro distorsionado de un Dios que sólo nos da medias verdades acerca de sus esfuerzos para salvarnos. Estas medias verdades crean un equilibrio falso entre la misericordia y la justicia de Dios, que amenaza lanzar a la iglesia al igualmente peligroso foso de la gracia barata por una parte, y de un legalismo letal por la otra. ¿Cuál es la solución? En su libro más significativo hasta el momento, Goldstein muestra la forma en que el santuario y el juicio anterior a la Segunda Venida revelan el amor y la justicia de Dios al salvar a los seres humanos pecaminosos. D esequilibrio f a ta l respon­ de a preguntas vitales como éstas: 0 ¿Por qué realiza Dios un juicio investigador? 0 ¿Existe un santuario celestial, y cuál es su función en dicho juicio? 0 ¿Por qué vienen nuestros nombres a juicio, espe­ cialmente si Cristo ya murió por nuestros pecados? 0 Cómo decide Dios si nuestros nombres han de permanecer en el libro de la vida o ser borrados? La gloria del Evangelio, tal como se ve en el servicio del santuario, resuena triunfalmente al emerger de estas páginas para dar propósito y esperanza a los adventistas que anhelan profundamente la seguridad de su salvación y el reavivamiento de su iglesia.

O t r a s o b r a s d e l m is m o a u t o r

1844 Hecho simple Una pausa renovadora

y su salvación.Desequilibrio FATAL La verdad acerca del juicio. Clifford Goldstein ASOCIACION PlJBLICADO RA iNTTvRAMERICANA B e liz e -B o g o tá -C a r a c a s -G u a te m a la -M a n a g u a M é x ic o -P a n a m á -S a n S a lv a d o r-S a n José San Juan—Santo D o m in g o -T eg u cig alp a . el santuario.

Collins Félix Cortés A.W. M iami. Florida. 33172 E stados Unidos de N orteam érica . Derechos reservados C opyright © 1994 Asociación Publicadora In tera m erican a Asociación Publicadora In teram erican a 1890 N.Título de la obra original: False B alances Traductor: Redactor: Mario A. 95th Ave.

C. .P a r a Z.

.......... El Judas que todos llevamos adentro ................... Balanzas falsas ....................................................1 ............................ El examen de tu nombre .............. 9 13 23 26 39 45 53 62 71 81 88 93 101 108 117 128 133 150 172 178 185 7 ... ¡A taque!.........1 . ...... Referencias ......................................................... El santuario de Israel .......................... ..... .................... .. El Ju d as que todos llevamos adentro ........................ Los dos querubines .......................... El juicio investigador de Ju d á .............................................................................. La demostración total y d e f i n i t i v a ................................ La purificación del s a n t u a r i o ............... .................................................................................... oscuram ente” .............. “Por espejo.................... La prim era ley del cielo ......2 ........... Fe versus obras ............ .. “La multiforme sabiduría de Dios” .................2 .......1 ............................................ D e rro ta d o s............ “La multiforme sabiduría de Dios” ......................... El texto p e r d id o .......... M inijuicios.........................................................Contenido Introducción ...................................... La primera ley del cielo ...............................................2 .......................

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ClifFord Goldstein ha visto a Dios guiándolo clara y asombrosam en­ te.Introducción C V > / o m o estudiante universitario provocador de los cristianos. Asistió a un destacado colegio adventista durante los primeros años 9 . y miembro de una familia judía secular. Como les ha sucedido a muchos otros cristianos. a pesar de haber tenido que realizar un peregrinaje espiritual bastante tortuoso. ( joldstein descubrió que sus dificultades no se desvane­ cieron cuando aceptó el cristianismo. Los pasos iniciales de ese viaje forman parte de su trabajo autobiográfico: Bestseller. el autor de este libro se encontró con Jesús y llegó a aceptarlo como su Salvador personal a través de una serie de circunstancias extraordinarias.

En este documento Goldstein analiza los aspectos sobresalientes de la vida espiritual del cristiano y la experiencia de la salvación. Sus claras explicaciones de diversos asuntos complejos me impulsaron a recomendar esa obra a los grupos con quienes he trabajado im partien­ do seminarios relativos al tema central de su libro. Tuvo que sopor­ ta r los embates de violentos ventarrones contrarios a la Iglesia Adventista. Tampoco se puede abusar de él convirtiéndolo en una licencia para pecar (“sólo tienes que volver al pozo vez tras vez”). justo a tiempo para recibir el impacto de las acaloradas controversias teológicas que sacudían a la iglesia en aquellos años. Lam entablem ente ésta es la coyuntura difícil para muchos cristianos. Sin embargo. la teología y la doctrina tienen que p enetrar hasta los niveles más profundos de nuestra vida y afectar nuestra forma de vivir.D e s e q u il ib r io fa t a l de la década de 1980. Nunca se debe disminuir el valor de este precioso don. Este hecho es absolutamente esencial en la vida cristiana: sin él nadie puede recibir salvación. no basta poseer un conocimien­ to intelectual de la Biblia y las profecías que ella contiene. el estudio personal de las E scrituras afianzó la confianza de Goldstein en el mensaje profético singular que la iglesia predica actualmente. El nos provee su justicia m ediante la m uer­ te vicaria y sustitutiva de Jesús en la cruz como expia­ ción por todos nuestros pecados y por los de todo el mundo. 10 . En su libro 1844 hecho simple da evidencia de su confianza en dicho mensaje. Hay una tercera etapa en el peregrinaje espiritual de Goldstein: no es suficiente experim entar el comien­ zo de la vida cristiana. La salvación la recibimos de un Dios justo. He ahí el tem a de su trabajo actual: Desequilibrio fatal. y de otros favorables a ella.

Pero este libro hace mucho más que exponer ciertos problemas. También subraya que no es sorprendente que la Iglesia Adventista todavía experimente tales tensio­ nes. De aquí que tam bién tengamos el “partido de la santifica­ ción”. lo mismo sucede en la actualidad. El autor encuentra dicho equilibrio en el libro de Levítico y en el sistema de sacrificios 11 . Otros yerran por colocar un énfasis excesivo en el otro aspecto de la vida cristiana: la santificación.Introducción En los días del apóstol Pablo había quienes com­ prendían mal y usaban equivocadamente lo que Cristo llevó a cabo en la cruz. H an existido en la iglesia cristiana a través de todos los tiempos. No podemos darnos el lujo de desviarnos a un lado del camino ni al otro. Goldstein sostiene que existe una posición verdade­ ra y equilibrada de la cruz y de la obra que se cumplió * (. m ediante la cual uno se esfuerza por merecer la aprobación divina. por causa del énfasis que le dan a este aspecto de la salvación. de tal m anera que distorsiona­ ban su verdadera función en la vida cristiana. Goldstein afirma que la Biblia por sí sola nos indica el mismísimo equilibrio que necesitamos tan desesperadam ente. E n la epísto­ la a los Romanos. Es una invitación al equilibrio. Este grupo tiende a transform ar la vida cristia­ na en una cuestión de conducta. Pablo declara enfáticamente que jam ás deberíamos usar el maravilloso don divino de la salvación como excusa para q u eb ran tar su ley y sobre­ abundar en el pecado. T riste­ mente.n ella. Bien podríamos llam ar el “p a rti­ do de la justificación” a los que apoyan el uso distorsio­ nado de la cruz. Desequilibrio fatal cumple una función excelente al exponer las imperfecciones de estos enfoques extrem istas de la vida y la experiencia del cristiano con Dios.

Dios indicó a los israelitas que llevaran una vida santa en base al don de pura gracia que había provisto para ellos en el sistema de sacrificios. En los últimos capítulos de Romanos —el gran pronun­ ciamiento acerca de la justificación. La epístola a los Hebreos utiliza el mismo enfoque al presentar a Jesús como nuestro Sumo Sacerdote en el santuario celestial. Ha vivido y trabajado con personas que se han desviado hacia uno u otro lado del camino. y al concluir con una explicación del modo en que nuestra fe en aquel Sumo Sacerdote se refleja en una valerosa vida espiri­ tual cotidiana. Goldstein ha desarrollado un mensaje sincero que pone a la consideración de sus lectores con la súplica de que sea escuchado.D e s e q u il ib r io fa ta l m ediante el cual recibían salvación los antiguos israeli­ tas. El autor está perfectamente calificado para tr a ta r estos temas. del Nuevo T esta­ mento— aplica esta enseñanza a la práctica de la vida cristiana. P ara él la justiñcación y la santificación armoni­ zan perfectamente en el santuario. y nos pone al tanto de ambos. Haremos bien en compenetrarnos de sus profundas percepciones. se ha familiarizado con los errores de los dos bandos. No le ha resultado fácil guardar el equilibrio. Maryland. Al hacerlo. Shea Instituto de Investigación Bíblica Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día Silver Spring. William H. pero gracias a sus propias dificultades. Clifford Goldstein encuentra esta misma clase de equilibrio en diversos puntos del Nuevo Testamento. De ese modo la justificación se constituía en la razón de ser de la santificación. 12 . tanto por su experiencia como por los estudios que ha realizado.

Durante años los adventistas se habían preguntado: “¿Cómo pueden cumplirse las profecías relativas a las escenas del último tiempo. Los eventos anunciados en El conflicto de los siglos ya no pertenecen únicamente al futuro. Las palabras de Cristo: “Levantad vuestra cabeza.C apítulo Derrotados unca antes los adventistas habían tenido mayo­ res razones que ahora para regocijarse en los mensajes de los tres ángeles. ni para creer y confiar en su cum­ plimiento. resuenan con una pertinencia que hasta ahora desconocíamos. porque vuestra redención está cerca” (Lucas 21:28). mientras el mundo siga 13 N . Son para hoy. Unicamente las personas afectadas de rigor mortis espiritual pueden pasar por alto la celeri­ dad con la cual están desarrollándose las escenas fina­ les.

4 Hace más de un siglo que 14 .2 Ju a n Pablo II. sin embargo. La Iglesia Católica ha estado alcanzando un poder y una influencia que no había ejercido desde los días cuando los “santos padres” podían quem ar im punem ente a sus enemigos en la hoguera. cuan­ do todo el mundo podía darse cuenta que el enemigo no era el papa sino el comunismo. “En la actualidad. los escépticos muerden el polvo. en uno de sus viajes por la Europa Oriental liberada declaró confiadamente: “Este mundo tiene que ser conquistado”. Los acon­ tecimientos históricos en que intervienen y la inm edia­ tez de su difusión han contribuido a hacer de ellos los ‘portavoces de la religión’”. Los escépticos de nuestro pueblo cuestionaron los escritos de Elena de White por “fastidiar” a los católicos. el prestigio del papa es muy elevado —es­ cribe el ex jesuita Peter de Rosa—.D e s e q u il ib r io fa ta l haciéndole frente a un comunismo m ilitante y armado h a sta los dientes?” Para algunos la hoz y el martillo (acerca de los cuales las páginas proféticas parecen g u ard ar silencio) golpearon y cercenaron su confianza en el mensaje de la iglesia para los últimos días. En estos tiempos los pontífices han alcanzado fama universal. el actual “portavoz de la religión”. el comunismo ha quedado panza arriba y.1 Aunque estas palabras no presentan los detalles. Ahora.'5 En Estados Unidos de Norteamérica la Iglesia Católica ha logrado avances políticos ta n im presionan­ tes que un periódico católico conservador llegó a decir que estamos asistiendo al “inicio de la era católica en la historia norteam ericana”. identifican las tendencias. “El catolicismo —escribió Elena de White— está ganando terreno en todas direcciones”. m ientras la Iglesia Católica se fortalece alimentándose de sus restos y su influencia crece día a día.

m ás peligrosa.6 Ahora que se ha atrincherado firmemente en el siste­ ma político. se ha vuelto menos visible que antes: y mientras menos visible. así como los de mayor experiencia política. en un voto de 6 contra 3 (tómense on cuenta los números). Apartándose radicalmente de decisiones previas que salvaguar­ daban los derechos religiosos de las minorías. Percatándose de ello. están exigiendo que se les perm ita ejercer una verda­ dera influencia política —escribe Rob G urw itt—. especialmente a niveles municipales y e sta ta ­ les. el desempleo de varios indios oregoneses que habían usado peyote durante una ceremonia religiosa. Amenazar con la ira de Dios a todos los que no apoyen con su voto la posición “bíblica” en todas las cosas —desde la G uerra de las Galaxias h asta la ayuda para los Contras— ya no es popular en la Norteamérica de fines del siglo veinte.5 ¿Qué habría dicho hoy? M ientras tanto. la Corte Suprema sostuvo. ya han comenzado a esgrim irla”. aunque la mayoría de los medios nacionales de comu­ nicación no parecen haberse percatado de ello. la Nueva Ala Derecha Cristiana “se ha convertido en parte del establecimiento político”.Derrotados Elena de White advirtió acerca de que los protestantes “están abriendo la puerta p ara que el papado recobre en la América protestante la supremacía que perdió en el viejo mundo”. “Los cristianos conservadores que recién aparecen en escena. como lo hacía antes. Admitiendo que la nueva decisión “colocará en desventaja aquellas prácticas religiosas no muy populares —el juez Scalia afirmó que— la conse­ 15 . Y. la Nueva Derecha ha adoptado de propósito tácticas más prudentes y menos obvias.7 Los norteamericanos ya no pueden confiar en la Corte Suprem a de Justicia para que proteja sus liber­ tades religiosas.

No obstante. una 16 . y muchos —particularm ente los jóvenes— se están separando de ella. que votó con la mayoría.9 Paso a paso. ya no puedes esperar que la Suprema Corte se incline a proteger tu s derechos.D e s e q u il ib r io fa t a l cuencia inevitable del gobierno democrático debe preferirse a u n sistema en el cual cada conciencia es ley”. nos estamos escondiendo en los sótanos. y a medida que los acontecimientos se producen. año tras año. a menudo son tan desabridos que llamarlos “tibios” sería hacerles un cumplido. Miles no devuelven sus diezmos. el adventismo pasa hoy por una crisis. Los jueces que no estuvieron de acuerdo advirtieron que los resultados de esta decisión producirían “un trastorno masivo de la ley establecida concerniente a las cláusulas religiosas de nuestra constitución”. si la práctica de tu religión en tra en conflicto con las necesidades de la mayoría. Muchos desconocen por qué son adventistas. Los cultos de adoración. no asisten a la iglesia. el contenido de E l con­ flicto de los siglos y Apocalipsis 13 desfila ante n ues­ tros ojos dando significado a los sucesos políticos y religiosos que observamos. Dios ha derram ado sobre su pueblo una luz que el mundo es incapaz de compren­ der. tenemos mayores razones que nunca antes para am ar y vivir esta verdad.8 En otras palabras. consideró que la opinión de Scalia era “incompatible con el compromiso fundamental de la nación con la libertad religiosa”. cuáles son sus creencias y por qué las creen. que deberían caracterizarse por su entusiasmo. El ad­ ventismo de hoy pasa por una crisis de identidad. poder y espiritualidad. En una hora cuando deberíamos proclamar nuestro mensaje desde los tejados de las casas. La mism a S andra Day O'Connor.

prosperidad material. teólogos libe­ rales. ordenación exclusiva de varones. y una crisis espiritual. madres que trabajan. si ni siquiera estamos seguros de cuál es ese mensaje? Hablamos de recibir la lluvia tardía. nuestros pecados nos destruirán. Si ni siquiera sabemos quiénes somos. pero es más probable que caiga una torm enta de nieve sobre La Meca en junio que la lluvia tardía descienda sobre nosotros. No sólo poseemos la gran luz confiada a Israel. para <|iie cualquiera pueda categorizar con precisión la causa de nuestro letargo espiritual. demasiado diversificado. ¿Y cuál es el resultado? Una serie de cuestionamientos cruciales para la iglesia. La televisión. legalismo. ¿con qué fin lo enseñamos a otros? Si nos vemos des­ provistos de poder espiritual. ¿qué nos acontecerá a nosotros? “¿Aca­ so la culpabilidad del profeso pueblo de Dios no es hoy 17 . para explicar nuesti’o m ales­ tar. Sea cual fuere la causa. si no nos volvemos. El Señor nos ha sido revelado con una luz cada vez mayor. una cosa es cierta: Si no nos arrepentimos. jesuítas. tanto de la dere­ cha como de la izquierda. N uestros privilegios son mucho más g randes que los del antiguo pueblo de Dios. y ('1 sistema educacional: se han culpado todos estos factores y muchos más. iglesias de celebración.Derrotados crisis teológica. sino que tenem os la creciente evidencia de la gran salvación que nos ha sido traída por Je su c ris to . Diversas teorías se han ofrecido. ¿para qué esforzarnos por traer a otros a nuestras lilas? Si no somos capaces de definir lo que creemos.1 0 Si el Israel antiguo sufrió tan severamente a causa de sus pecados. ¿a quiénes atraeremos? ¿Cómo podemos esperar que proclamaremos un m en­ saje al mundo. Sin embargo el adventismo es algo demasiado grande.

y los que están familiarizados con él ignoran 18 . a veces no siento más optimismo respecto de los adventistas del que Jerem ías experimentaba por Jerusalén. La esencia. aunque nosotros permanezcamos en tinieblas. le indicaba cuál era su deber de allí en adelante. es el servicio del santuario. mientras los adventistas no comprendamos nuestro mensaje. Esta verdad circuirá al mundo con su gloria. actualmente hay una gran confusión acerca de él y se distorsiona mucho su signi­ ficado. nunca había sentido un temor tan grande por la suerte de los mensajeros.1 2 A pesar de la importancia que Elena de White le dio al tema del santuario.D e s e q u il ib r io fa ta l tanto mayor que la del Israel de antaño. misión ni propósito. Y el único modo de discernir el significado de nuestro mensaje es volvién­ donos a sus fundamentos. El asunto del santuario fue la clave que aclaró el misterio del desengaño de 1844. debido a lo cual andamos a la deriva. y al poner de manifiesto la situación y la obra de su pueblo. nosotros también hemos sido hechos depositarios de la verdad. Aunque no existe una respuesta simple para este problema. Reveló todo un sis­ tema de verdades que formaban un conjunto armonioso y demostraban que la mano de Dios había dirigido el gran movimiento adventista. porque nunca sabremos cuál es nuestro destino mientras ignoremos de dónde veni­ mos. no obstante. que lo acepte­ mos o no. ya sea que nos guste o no. La mayo­ ría de los adventistas sabe muy poco acerca del san­ tuario. la misma base del adventismo del séptimo día. cuanto la luz de que gozamos es superior a la de ellos?”1 1 Aunque nunca he estado más convencido de la veracidad de los mensajes de los tres ángeles. tampoco entenderemos nuestra identidad. Como Israel.

y que nuestros nombres bus 19 . nuestra obra o nuestro mensaje. Sin embar­ go. presentan el mensaje total del ministerio de Jesucristo. Juntas.Derrotados verdaderas enseñanzas. sin balancearlo con el sacrificio que lo precede. el santuario “puso de manifiesto la situación y la obra de su pueblo [de Dios]”. cualquiera de estas dos posiciones. dentro del adventismo. algunos concentran su vista únicamente sobre el sacrificio y el ministerio del pri­ mer departamento. ¿Cómo podría ser diferente. que ignoremos cuál es nuestra posición. al decir de la sierva del Señor. particularmente en lo que ne refiere al juicio investigador. Sin embargo. si el santuario —el fundamento mismo de nuestra existencia como pueblo— se ha distorsio­ nado tanto y hasta se ha perdido de vista? El problema más grave consiste en que nuestra presentación del santuario no es equilibrada. Mi esposa. Con razón una crisis de fe e identidad afecta nuestras filas. “A mí me enseñaron —comentó mi esposa— que el juicio se está llevando a cabo actualmente en el cielo. revela un evangelio incompleto. Con razón a veces nos vemos arrastrados “por doquiera de todo viento de doctrina” (Efesios 4:14). El siste­ ma del santuario terrenal comprendía dos partes sobresalientes: el sacrificio del animal (que invariable­ mente incluía un servicio sacerdotal en el primer departamento). Sus palabras ejemplifican lo que sucede cuando colocamos el énfasis sólo en el ministerio del segundo departamento. entonces. No es de Horprenderse. Hoy. en cambio otros prefieren enfocar su atención sólo en el servicio del segundo. aislada. una adventista de toda la vida. y el día de la expiación (con su activi­ dad concentrada en el segundo departamento). me describió la forma en que le habían enseñado acerca del juicio investigador.

Y con semejante teología. Este no es un cuadro de “buenas nuevas”. ni tam po­ co es una descripción fiel de lo que acontece durante el juicio investigador. Estarem os perdidos. Este falso equilibrio no es la única causa de tales problemas. aunque para nosotros ya se haya cerrado la puerta de la gracia y estemos viviendo sin esperanza”. La ley. Cuando esto suceda no nos daremos cuenta de ello. es un reflejo de lo que muchos adventistas creen. por supuesto. pero cuando nuestros casos sean examinados. e ignorar el servicio del lugar santísimo en el día de la expiación. algunos prefie­ ren circunscribir el santuario al sacrificio y al prim er departam ento. El fruto de tales creencias puede percibirse en los adulterios. por circunscribir el ministerio del santuario a 20 . pero ciertam ente ha contribuido a su existencia. la victoria sobre el pecado —todas las verdades enseña­ das por el segundo departam ento— llegan a conside­ rarse como meros apéndices del “evangelio”. es decir. la santificación. Nadie puede precisar cuándo sucederá. No obstante. y podremos continuar luchando por alcanzar la perfección. robo de diezmos. divorcios.D e s e q u il ib r io fa t a l pueden pasar a revisión en cualquier momento. ¿quién puede culpar a una persona p o ra b a n d o n a r la iglesia? Como reacción a este desequilibrio. el plan de salva­ ción term ina en el a lta r de la ofrenda quemada y el ministerio del prim er departamento: con Jesús en la cruz y el perdón. y la rela­ jación general de las normas y de la moralidad dentro de la iglesia. si no hemos sido absoluta­ mente perfectos nuestros nombres serán borrados del libro de ¡a vida. Para ellos. Los mensajes de los tres ángeles son pervertidos por cualquiera de estas dos posiciones desbalanceadas. el juicio. abuso de drogas.

necesitamos tom ar en cuenta todo el servicio: el sacrificio realizado en el primer departamento. sin duda por causa de una inclinación previa de la balanza hacia la primera posición. y el ministerio que se llevaba a cabo en el segundo. y exa­ minaremos con detenimiento la cuestión del juicio in­ vestigador. con el ministerio realizado en el primer departa21 . Para comprender la obra del santuario y su relevancia para la iglesia de hoy. constituye la esencia misma de los mensajes de los tres ángeles. juntam ente con el sacrificio de Jesús. En ella tam bién incluimos una breve sección que explica el significado del juicio investigador. o si son borra­ dos de su registro? ¿Cómo armonizamos el altar de la ofrenda encen­ dida.Derrotados la actividad del prim er departam ento únicamente o a la del segundo. especialmente a la luz de la cruz? ¿Cuál es el factor que determina si nuestros nom­ bres permanecen en el libro de la vida. y daremos respuesta a las siguientes preguntas: ¿Por qué estableció Dios un juicio investigador? ¿Por qué tiene que haber un santuario en el cielo? ¿Es literal ese santuario? Y si es así. la prim era actividad complementa­ da con la segunda. ¿por qué necesita serlo? ¿Qué sucede cuando nuestro nombre es traído a juicio. en la cual demostramos que el estudio cuidadoso de la Biblia nos conduce al año 1844. 1844 hecho simple. Este libro es en realidad la continuación de mi obra anterior. Actualmente la segunda de estas dos posiciones es definidamente la más prevaleciente en las filas del adventismo. Revisaremos la evidencia bíblica en la cual se fundam enta la creencia del juicio investigador. el cual. En el presente estudio nos ocuparemos del santuario.

22 . Asombrosos sucesos se producen a diario. ¿cómo reconciliamos las declaracion de Elena de White relativas a la perfección del carác­ ter de la última generación. con la justificación por la fe? Las profecías se están cumpliendo ante nuestros ojos. con el ofrecimiento de la sangre en el lugar santísimo.D e s e q u il ib r io fa ta l mentó del santuario. que simboliza el juicio investigador? Y finalmente. sólo un conocimiento equilibrado y experi­ mental de todo el mensaje del santuario podrá prepa­ rarnos para hacerle frente a lo que está por venir. que simboliza la cruz y la justifi­ cación. No obstante.

o desempeñar el puesto al que Dios los llam a”. sostiene que “pocos adventistas contemporáneos lo pueden explicar [el juicio investiga­ dor] y pocos teólogos adventistas todavía lo siguen enseñando”. les será imposible ejercer la fe tan esencial en nuestros tiempos.Capítulo ¡Ataque! P1 1 A 1 pueblo de Dios debería comprender claramente el asunto del santuario y del juicio investigador —es­ cribió Elena de White—.1 Sin embargo. De otro modo. en un artículo publicado en Christianity Today. Todos necesitan conocer personalmente el ministerio y la obra de su gran Sumo Sacerdote. entonces obviamente la mayoría de los adventistas no están donde Dios quisie­ 23 .2 Si Neff está en lo cierto. el ex adven­ tista David Neff.

todo por causa de la doctrina del santuario. C anright (1840-1919). y comprender el estado de los muertos. Con mucho. Pero son m ucho más peligrosos los que. “puesto que es exclusivamente nuestro. ridículo y burlas de parte de otras iglesias cristia­ nas. adm inistrador denominacional y escritor. milenio. los adventistas esperan que quienes disienten con ellos acerca de otras doctrinas también lo hagan en lo referente al juicio investigador. con sus implicaciones de un juicio investigador. abandonó el adventismo y se hizo predicador bautista.D e s e q u il ib r io fa t a l ra verlos. estado de los m uertos— son aceptadas por otros cristianos. Si bien otras posturas sobresalientes de nues­ tra fe —sábado.chorizos vegeta ria n o s. comer .4 Albion Fox Ballenger (1861-1921). presidente de las misiones Irlandesa y Galesa.'5 _§in embargo. como iglesia. los ataques más insidiosos no han sido los procedentes de otras iglesias. Dudley M. Este aspecto del santuario. que cualquier otra doctrina”. En su bien conocida obra Seventh-day A dventism Renounced [Renuncia al adventismo del séptimo díaj. únicam ente los adven­ tistas enseñan el ministerio sumosacerdotal de Cristo en el segundo departam ento del santuario. renunció al puesto que ocupaba en 1887."arrojan dudas sobre la idea del santuario y el juicio investigador. considera que “la idea adventista de un santuario en el cielo es un dispa­ ra te ”. tam bién nos ha expuesto. ¿Por qué? El carácter único de la doctrina del santuario contribuye a que se la haga u n blanco especial de ataque. Después de todo. a mayor opro­ bio. los m ás fieros asaltos de S a ta n á s h an surgido desde adentro. apostató a causa de la 24 . m inistro de la iglesia. a p esar de g u ard ar el sábado.

y perm anecen adentro? 25 . abandonó la iglesia por causa de la misma doctrina. Valiéndose del principio apotelesm ático^^ q u e permite la j n te r p r e ta ción m últiple de la profecía— Ford rechazó el concepto histórico del juicio investigador. y que en 1844 Dios influyó sobre los m ahom etanos para que “ejercieran tolerancia hacia todos los que habrían de ser cristianos”. Conradi era un ávido estudiante de la historia. conferen­ ciante. Louis Richard Conradi (1856-1939). y sostenía que los 2./Ataque! misma enseñanza. aun a expensas de su empleo. E nseñaba que el día de la expiación había comenzado en el cielo con la cruz.300 días de Daniel 8:14 se referían únicam ente al Islam. Después de realizar un estudio m ás profundo y m ás inteligente de algunas de las ideas de Ballenger. como Ford.5 D urante la últim a década Desmond Ford. h an tenido el valor de hablar. Y m ientras algu­ nos. Ford llegó a la conclusión de que Cristo entró en el lugar santísimo del santuario celestial en ocasión de su ascensión. ¿cuántos otros albergan y esparcen las mismas dudas. otros —a menudo bajo la influencia de ellos— tam bién han hecho lo mismo. teólogo y maestro. descartando así la posibilidad de un juicio investigador que comenzara en 1844. Aunque entre los que han desafiado la doctrina del santuario estos individuos se cuentan entre los más destacados. presidente de la bivisión Europea hasta 1922. fue depuesto por negar la doctrina del juicio investigador. El creía que antes de la cruz los servicios del santuario celestial eran llevados a cabo por ángeles que adm inistraban el perdón bajo un sumo sacerdote inm ortal llamado Melquisedee.

que estuvo en boga en años recientes.C apítulo El texto perdido A A. otros cuestionamientos han sido honestos v bien__pensados. culpa a los adventistas de basar todo lo relacionado con el juicio investigador en el texto de Daniel 8:14 exclusivamente: “Y él dijo: Hasta dos mil 26 . A u n q u e algunos de los ataques contra nuestra doctrina del santuario. particularmente los provenien­ tes de nuestras propias filas —como la idea de que para 1844 la sangre de Cristo ya se habría secado y que por lo tanto no se la podría haber usado en el Santuario Celestial— son demasiado frívolos como para siquiera tomarlos en cuenta. Afortunada­ mente el Señor ha puesto a nuestro alcance respuestas sincerase cuidadosamente elaboradas7~ Una acusación seria.

Aquí está mi definición: El juicio investigador es un juicio que se lleva a cabo en el cielo a ntes de la segunda venida de Cristo.. desprovistaHeT mañfcT3é"Ia . luego el santuario será purificado”.. entonces sus nombres seraTT h o rra d o s del Libro d u ra n te este juicio. “La teología seria” no fundam enta una doctrina sobre un solo texto.. observemos lo que Pablo afirma en el 27 . .. u na m era profesión.. "clonen los libros de l^ ie lo ... y se les negará la e n tra d a en la Nueva Jerusalén.. culo.■■ ■como su Salvador no vienen a Jiuicio. Citan ■ Ju a n 5:22. D u ra n te este juicio la vida de todos los que han profesado servir a Cristo —y que por lo tanto están escritos en el Libro de la Vida— pasa en revista delante de Dios. ¿Qué acer ca del juicio investigador? " " P a r a r o n te s ta r esta acusación. entonces sus nom bres solí reteni-. d u ra n te el cual todos los verdaderos segui­ dores de Dios serán juzgados favorablem ente delante del universo observador. si su_ profesión no h a sido sino eso. tales como^el sábado o el estaco de los muertos. Algunos opositores de la doctrina del juicio investi­ gador han argüido que los creyentes que han aceptado a Jesús — . El que oye mi palabra. soTrborrados^sus peca­ dos y se les d a rá e n tra d a en la Nueva Je ru sa lé n . mas ha pasado de muerte a vida”. 24: f Porque el Padre a nadie juzga.E l texto perdido trescientas tardes y mañanas. Ninguna de nuestras otras enseñanzas características... y no vendrá a condenación. quien finalm ente d eterm ina si se han vestido o no con el ropaje de su ju sticiarS T están^ revestidos con s u j u s t i c i a y son verdaderos s ¿£?u k _ clores J e Cristo.. tiene vida eterna. No obstante. se basa en un solo versí-. Sin embargo. Ju stic ia de Cristo. y cree al que me envió. sino que todo" el juicio dio al Hijo. en prim er lugar necesitamos definir la expresión juicio investigador y después hay que ver si realmente está fundamentada en un solo versículo..

(Este libro fue escrito muchos años después de la cruz. el Juez se sentó. ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (1 Pedro 4:17). los creyentes (“la casa de Dios”) no sólo son juzgados. 9 y 10). entonces. cuyo vestido era blanco como la nieve. pudieran referirse a la tierra. y el pelo de su cabeza como lana limpia. por lo tanícf. ¿A quién dice Pablo que juzgará Dios? A su pueblo.2 Daniel 7 representa una escena de juicio: Estuve m irando h a s ta que fueron puestos tronos. ¿Quiénes están involucrados en la escena de la corte? En el versículo 22 del mismo capítulo 7. fuego ardiente. estos “millares de millares" y “millones de millones” deben ser ángeles: simbolizados porlos dos querubines de oro del_següñdxTd^5artam^^ to del SantuarioJ donde eTjuIcio ocurría en el modelo terrenal. y si primero comienza por nosotros. m illares de m illares le servían. el pueblo de Dios se enfren­ tará a un juicio futuro. y millones de millones asistían d e lante de él. sino ¡el juicio comienza con ellos! Estos versículos son sólo dos de las declaraciones bíblicas que enseñan que los creyentes deben compa­ recer ante el juicio. y las ru ed a s del mismo. ¿Dónde se lleva a cabo este juicio? ¿En la tierra? Parece difícil que las metáforas de corrientes ígneas. y de ruedas flamígeras.) Pedro declaró: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios. su trono llama de fuego. y se sentó un Anciano de días. y los libros fueron abiertos (vers.D e s e q u il ib r io fa ta l libro de Hebreos: “El Señor juzgará a su pueblo” (He­ breos 10:30). Aquí Daniel describe u na escena _££l£stial y. Daniel 28 . del Anciano de días. Un río de fuego proce­ día y salía de delante de él. Según Pedi'o. Evidentemente.

pues. ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesú s” (Romanos 8:1). porque si alguien no estuviera llamado a comparecer ante un juicio. de lo contrario. y luego se da el veredicto. ni siquiera se lo podría considerar para recibir una condenación. ¿cómo podría pronunciarse juicio en favor de ellos? Imagínese que usted está en una corte. o “para los santos”. sino ninguna '"coh3en¿ción. implica un juicio de los cristianos. El texto no dice que “ahora. En el caso se examinan libros. va sea en favor o en contra de elIasT-"^ ^ h ó r a . como el de Daniel 7. pero sólo como espectador. ¿Están involucrados los creyentes? Obviamente. este versículo anuncia el veredicto para aquellos que “están en Cristo Jesú s”.E l texto perdido describe este juicio como sigue: “H asta que vino el Anciano de días. “a favor de los santos”. Romanos 8:1 es uno de los textos más notables de la Escritura acerca del juicio investigador. pues. es dado “en favor de los santos”. Y sin embargo. y dice que el juicio ha sido dado “en su favor” o “para beneficio suyo”. y los_santos recibieron el reino”. El Juez levanta la vista. ¡Ese veredicto es “ninguna condenación”! Evidentemente éste. y se dio el juicio a los santos del Altísimo. ningún juicio podía darse en favor ni en contra suya. Iónica­ mente las personas que son juzgadas se enfrentan a_im veredicto que se pronuncia. Otras versiones rinden este pasaje diciendo que el juicio fue pronunciado “en favor de los santos del Altísimo”. registros.. ningún ju ic io hay para losiQue están ”en "Cristo Jesú s”. documentos y evidencias. lo apunta a usted. ¿Qué está sucediendo? Si usted no ha­ bía sido llamado a comparecer ante la corte. ¿Cuándo tiene lugar la escena del juicio que se describe en Daniel 7? El versículo 22 declara que 29 . y j i e gó el tiempo.

Daniel 12:1 declara: En aquel tiem po se le v a n t a r á M iguel. ¿No im plican estas p a la b ra s que se ha tenido que llevar a cabo un exam en o investigación? O bvia­ m ente el texto enseña que a n te s de la segunda venida se h an investigado los registros celestiales. ¿Cuándo poseen el reino los santos? E n ocasión de la segunda venida (véanse los vers. 25 y 26). cual n u n c a fue desde que hubo g e n te h a s t a entonces. pero en aquel tiem po se rá lib e rta d o tu pueblo. las p ersonas cuyos nom bres estén “escritos en el cielo”. E n vista de que este versículo alude a un “tiempo de an g u stia. el g r a n p ríncipe que e s tá de p a r t e de los hijos de tu p u e ­ blo. ¿Pero quiénes son libertados? “Todos los que se hallen escritos en el libro”. sino solam ente los que están inscritos en el libro de la vida del C ordero”. o estén inscritos “en el libro de la vida 30 . De acuerdo con las E scritu ras. J e s ú s les recomendó a sus discípulos que no se regocijaran porque “los esp íritu s se os sujetan. No cabe la m enor duda de que se t r a t a de un juicio previo al advenim iento. 14.hace abominación y m en tira. Apocalipsis 21:27 está relacionado con este texto: “No e n tr a r á en ella n in g u n a cosa in m u n d a. E ste juicio — que involucra a los creyentes y que es un juicio en favor de ellos— ocurre a n te s de la segunda venida de Jesú s. o “se hallen escri­ tos en el libro”. 13. y se rá tiem po de a n g u s tia .D e s e q u il ib r io fa t a l después del juicio los “santos recibieron el rein o ”. sino regocijaos de que vuestros nom bres están escritos en los cielos” (Lucas 10:20). cual nunca fue” tiene que referirse al fin del m undo a n te rio r a la segunda venida de J e s ú s (o Miguel. todos los qu e se ha lle n escritos en el libro. o que . como aquí se lo denomina).

co n trastem o s estas p a la b ra s con Apocalipsis (3:5: . J e s ú s confesará su nom bre delante del P a d re (el “Anciano de d ías”) y sus ángeles (“m illares de milla31 . pues. yo tam b ién le n egaré delante de mi P ad re que está en los cielos” (M ateo 10:32. y si esto sucede.E l texto perdido del C ordero”. Apocalipsis 3:5 “á n g e le s” “mi P a d re ” “J e s ú s ” “libro” Daniel 7 “m illares de m illa re s” “Anciano de d ía s ” “Hijo del h o m b re” “libros” “A cualquiera. Ahora. porque sólo tienen e n tra d a en la C iudad S a n ta las perso n as cuyos nom bres son retenidos en los libros. “Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hom bres. y que sus nom bres p erm an ezcan allí es un asu n to de im portancia crucial. yo tam b ién le confesaré d elan te de mi P ad re que está en los cielos. se rá n salvas. N ótense los elem entos que este versículo tiene en común con la escena del juicio de Daniel 7. y d elan te de sus án g eles” (la cursiva es n u estra). 9). y confesaré su nom bre d elan te de mi P ad re. tam b ién el Hijo del H om bre le confesa­ rá d elan te de los ángeles de Dios” (Lucas 12:8. y no borraré su nom bre d e ljib r o de la vida. Y a cualquiera que me niegue d elan te de los hom bres. Los creyentes tienen sus nom bres escritos en los registros del cielo —el libro de la vida— .“E1 que venciere será vestido de v estid u ras blancas. que me confiese delante de los hom bres. tam b ién To son las personas a quienes pertenecen. 33). Los nom bres p ueden ser borrados.

a Jesucristo el ju s to ” (1 J u a n 2:1). el arrepentim iento. “rech azar”. Aquí los elementos están relacionados estrecham en­ te. 20). o “re h u s a r”. arrepentios y convertios. y la segunda venida. conversión. para que sea nuestro tenem os que aceptarlo. p ara que vengan de la presencia del Señor 'tiem pos de refrigerio'. o nos confesará y estarem os sella­ dos p a ra siempre. Podemos ser adventistas. El arrepentim iento es un paso que se da p ara llegar al elemento que sigue: la conversión. Hechos 3:19 y 20 tam bién conecta el juicio con los últim os días an tes del regreso de Jesús: “Así que. o lo negará. La referencia al regreso de Cristo (vers. pero si no estam os convertidos. El prim ero. para que sean borrados vuestros pecados. establece el marco cronológico de los últimos días. corno en Daniel 12:1. refrigerio de p arte del Señor. como todos sus dones. éste es un tiempo de juicio p a ra los que hayam os profesado seguir a Cristo. Con toda certeza. pero.D e s e q u il ib r io fa t a l re s”). creer y~en'tender el juicio investigador. “Y convertios”. Reflexionemos en los elementos: arrepentim iento. es un don de Dios. y él envíe a Jesu cristo ”. y su propio abogado lo niega delante del juez! Estos versícu­ los nos advierten acerca de un día de ajusté de cuentascuancío J e s ú s h a rá una dé dos cosas: o nos negará y estarem os perdidos. ¡Ima­ gínese que usted comparece ante el tribunal. el acto de b o rrar los pecados. si no hemos tomado la decisión consciente de someterle 32 . y en este caso lo hacemos m ediante la confesión de nuestros pecados y n u estra súplica de perdón. abogado tenem os p ara con el Padre. La Biblia dice que Jesú s es nuestro Abo­ gado: “Si alguno hubiere pecado. La voz griega que significa negar tam bién puede traducirse por “re p u d ia r”.

En contrasto con ello. es decir. arrepentios y convertios. entonces el elemento que sigue en el mismo versículo no se aplica a nosotros: “arrepen­ tios y convertios. al principio del m inisterio evangélico. ligado a la acción de borrar los peca­ dos. uncTestá salvo. u n o está perdido. por el poder del E spíritu Santo.horrar los pecados {no los nom ­ bres) de las personas que sean salvas.el pasaje de Hechos 3:19. Esos son los ‘tiempos de refrigerio en que^ pensaba eHápostol Pedro'J. 20? Que en los últimos días —en conexión con la lluvia tardía y en relación con la segunda venida de Je s ú s— los pecados de las personas que se h ay an arrepentido y convertido. de "quienes se hayan arrepentido y convertido. comentar . al fin de dicho {ministerio. entonces no estam os conYer-tidos^y si no nos hemos convertido estamos perdidos. Las profecías que se cum­ plieron en tiempo de la efusión de la lluvia tem prana. estos versículos gle Hechos hablan ríe. ¿Qué son esos tiempos de refrigerio? A l. p a ra que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”. Si estam os perdidos. si los.E l texto perdido to talm ente n u estra vida a Jesús. Aparente> "mente. deben volverse a cum plir en tiempos de la lluvia tardía. p ara que sean borrados vuestros pecados. Hechos 3:19 realm ente dice: “Así que. serán borrados. Elena de W hite escribió: “La gran obra de evangelización no term inara con m enor manifestación del poder divino que la que señaló el principio de ella. pecados son borrados. para que sean borrados vuestros pecados” El texto de Apocalipsis 3:5 infiere que los nom bres de las personas que no hayan sido salvas serán borrados. enseña que las personas cuyos pecados sean 33 .:í ' " ¿Que ensena Hechos 3:19. El llam am iento de Pedro al arrepentim iento y la conversión. si eTñombre es borrado.

h a caído Babilonia. especialmente al segundo departam ento. Apocalipsis 3:5. Este es un punto crucial. len­ gua y pueblo. Además. a toda nación. En el capítulo 14 de Apocalipsis. sin embargo. El mensaje del prim er ángel reza así: Vi volar por en medio del cielo a otro ángel. tomados en con­ junto. y Daniel 12:1. En tanto que este ángel predica el “evangelio eter­ no”.7). son salvas. porque a lgunos de los mienv bxos de iglesia actualm ente quieren lim itar el “evange­ lio” únicam ente a lo que Cristo h izo en fa v o rlíu e s tro "Ihíentras estuvo en la tierra. el juicio es parte del “evangelio eterno”. no. En contraste con lo que antecede. en los tres mensajes angéli­ cos.D e s e q u il ib r io fa ta l borrados. se detiene en el a lta r sino que involucra a la totalidad del san tuario. porque es allí donde se lleva a cabo el juicio que anuncia. Para este ángel. ¿qué proclama a gran voz?: “Temed a Dios. la gran ciudad. diciendo: H a caído. porque h a hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su forni- 34 . hay otras referen­ cias im portantes al juicio. y dadle gloria. el m a r y las fuentes de las a g u a s (Apo­ calipsis 14:6. y dadle gloria. estos versículos son una prueba de que el evangelio se está predicando m ientras el juicio se lleva a cabo y los mensajes de los dos ángeles siguientes ayudan a establecer el marco de tiempo. tribu. porque la hora de su juicio ha llegado. diciendo a gran voz: T em ed a Dios. conTmáñdo así el plan"de salvación al a ltar de la ofrenda encendida. porque la hora ele su juicio ha llegado”. están perdidas. que ten ía el evangelio eterno pa ra predicarlo a los m oradores de la tie rra . y adorad a aquel que hizo el cielo y la tie rra . Este prim er ángel. Otro ángel le siguió.21:27. enseñan que las personas cuyos nombres son borrados.

10-11). 13). 3). y re c iH e la ñ ia rc a erTsuTrente o en si u n a m u . el juicio proclamado por el prim er ángel tiene que llevarse a cabo antes del regreso de Jesús. ju n tam en te malos y buenos. Los que rechazaron la invitación no tuvieron que enfrentar el escrutinio del rey. “Entró el rey para ver” únicam ente a las personas que habían aceptado la invitación. y vio allí aTin hombre que n o e s ta b a vestí do. j C gen. Obviamente. Después que el rey lo confrontó. un rey prepara una fiesta de bodas para su hijo. y las bodas fueron llenas de convidados. el juicio investigador es sólo para los profesos seguidores de Cristo. Y el tercer ángel los siguió. así como el invitado de la parábola no estaba 35 . ¿Por qué? Porque no todos los que profesan seguir a Jesús se hallan cubiertos con el manto de su justicia.E l texto perdido cación. y después “envió a sus siervos a llam ar a los convida­ dos a las bodas” (vers. Y entró el rey para ver a los convida­ dos. lo^^ieoa& Uaiijaron a otros_a_ _asistir en lugar de los_primeros: “Y saliendo los siervos por los caminos. Cuando estas personas rehusaron la invitación. En esta parábola de Jesús. puesto que tienen que ver con la marca de la bestia. el invitado no pudo responder. Del mismo modo. ju n taro n a todos los que hallaron._dg_> * bodas” (vers. S • ‘e íla m b ié iT b e b e rá del vino~de~Ta ira délDios (Apo-_ A < ] ^calipsis 14AJLQTT Los tres mensajes angélicos se proclaman en el contexto de los últimos días. “El que no cree —advir­ tió Je s ú s— ya ha sido condenado” (Juan 3:18). una controversia que p re­ cede inm ediatam ente a la segunda venida de Jesús. y fue echado “en las tinieblas de afuera” (vers. diciendo a gran voz: S i^ lg u n o adora a la b estia y a su ijna^. La parábola^ de la fiesta de bodas ilustra un juicio de todas las personas que aceptan la invitación del evangelio (véase Mateo 22:1-14).

la persona con vestido común fue echada fuera. E n algún punto del camino. Los que esta b a n cubiertos con su vestido de bodas no tenían n a d a que temer. sino el que hace la voluntad de mi P adre que está en los cielos” (Mateo 7:21). 1990). todos los que entran. o bien 36 . Señor” sino los que profesan servirle? No obstante. o nuestros nombres serán borrados de los libros del cief(\(“Y no borraré su nom bre cíel Tibro^ de la v íd a ^ ^ p o c a lip s is 3:5). ¿Quiénes llam an a Je s ú s “Señor. De acuerdo con la parábola. pudieron quedar en la fiesta únicam ente los que lucían el m anto de bodas. Los santos están involucrados en el juicio: “Y pro­ nunció juicio en favor de los santos del Altísimo” (Daniel 7:22.D e s e q u il ib r io fa t a l cubierto con el vestido de bodas. ¿pero qué hemos visto h a sta ahora? El pueblo de Dios tiene que hacerle frente a un juicio: “Y otra vez: el Señor juzgará a su pueblo” (He­ breos 10:30). reciben un vestido de bodas. E sta parábola ilu stra clara­ m ente que el rey emitió un juicio sobre todos los que aceptaron la invitación a la fiesta de boda. Cuando el rey observó a los convi­ dados. El juicio se lleva a cabo en el cielo a n tes de la segunda venida: “El Ju e z se sentó. “No todo el que me dice: Señor. y los libros fueron abiertos” (Daniel 7:10). que simboliza la justicia de Cristo. tanto “los malos como los buenos”. Podríam os considerar otros versículos que tienen que ver con el juicio investigador (todavía no hemos tocado ni Hebreos ni Levítico). NRV. e n tra rá en el reino de los cielos. J e s ú s advierte claram ente que no todos los que hacen esta profesión e n tr a r á n en el reino de los cielos. Señor.

ya sea nuestros pecados o nuestros nombres. Apocalipsis 21:27). y se les n e g a rá la e n t r a d a en la N ue v a J e ru s a lé n . A pocalipsis 14:6). quien fin a lm e n te d e te r m in a si se h a n vestido o no con el ropaje de su ju stic ia (Mateo 22:1-14). E n 37 . Sin em bargo. son b o rra d o s su s pecados (“P a r a que sean b orrados v u e s tro s pecados” IHechos 3:19]). La doctrina del juicio investigador es escríLural. D u r a n te este juicio la vida de todos los que h a n profesado se rvir al Dios viviente —y por lo ta n t o sus n o m b re s e s tá n escritos en el Libro de la V ida— p a s a en re v is ta d e la n te de Dios (“Y o tra vez: el S e ñ o r j u z g a r á a su pueblo” I H ebreos 10:301). e ntonces su s n o m b re s se rá n b o rra d o s del Libro d u r a n t e este juicio (Apocalipsis 3:5). u n a m e ra profe­ sión. y evidentem ente no se basa en un solo texto aislado. d eterm in a si viviremos p a ra siem pre con Jesús. e ntonces su s n o m b re s son rete n id o s en los libros del cielo (Daniel 12:1. o si no lo harem os. “N in ­ g u n a condenación h a y p a r a los que e s tá n en C risto J e s ú s ” [véase Daniel 7 :2 2 . para ver si la E scritu ra la respalda o no: El juicio investigador es un juicio que se lleva a cabo en el cielo a n te s de la s e g u n d a venida de C risto (D aniel 7. R o m a ­ nos 8:11). d u r a n t e el cual todos los v e rd a d e ro s seguidores de Dios se rá n ju z g a d o s fa v o ra b le m e n te d e la n te del universo o b se rv a d o r (“H a s ta que vino el A nciano de días. d e s p ro v is ta del m a n to de la ju stic ia de C r is ­ to. si su profesión no ha sido sino eso. y pronunció juicio en favor de los sa n to s del A ltísi­ m o”.1 0 (NRV). porque el resultado de borrar. “M illones de m illones a s is tía n a n te él”.E l texto perdido nuestros pecados lo se rá n (véase Hechos 3:19). Consideremos una vez m ás la definición del juicio investigador que dimos al comienzo de este capítulo. Si e s tá n revestidos con [el ropaje de| su ju s tic ia y son v e rd a d e ro s seguidores de Cristo. y se les d a r á e n t r a d a en la N ue v a J e r u s a lé n . E sta tiene que ser u n a obra de juicio.

¿cuál es el único texto que no hemos tocado e-i este capítulo? Por supuesto. luego el santuario será purifica­ do”. 38 .D e s e q u il ib r io fa ta l efecto. Daniel 8:14: “H asta dos mil trescien­ tas tardes y m añanas.

¿es bíblica? ¿Podemos encontrar paralelos escriturísticos al juicio investigador que sugieran que ésta no es una enseñanza aislada sino un tema fundam ental de la Biblia? ¿Podemos señalar otros ejemplos que m uestren a Dios formulando juicios desde su templo. El concepto adventista del juicio previo al adveni­ miento sostiene que el juicio de Dios sobre su pueblo se está llevando a cabo actualmente en su santuario celestial.C apítulo JL Minijuicios J a doctrina del juicio investigador —ese concepto de que Dios juzga a su pueblo desde su templo— . En los tiempos del Antiguo Testamento los 39 T . de un modo similar a la comprensión que los adventistas tienen del juicio investigador? Estas preguntas son importantes.

¡que Dios estaba entre ellos! No se tra ta b a de un grupo de incrédulos ni de personas que hubieran rechazado abiertam ente a Dios. la actividad jurídica divina ejercida desde su santuario establece un precedente y un nexo bíblico para lo que los adventistas han enseñado acerca del tipo de actividad que Dios lleva a cabo en el p re­ sente. pues.D e s e q u il ib r io fa t a l juicios divinos provenían del santuario que Dios e stu ­ viera usando en ese momento. En realidad estaban diciendo que todos eran santos. y echaron en ellos incienso. y se pusieron a la puerta del tabernácu­ l o .1 Entonces. o del templo celestial. entre gente que profesaba servir al Señor. os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?” (vers. en su iglesia. Datán y Abiram —ju n ta m e n ­ te con doscientos cincuenta “príncipes de la congrega­ ción. y pusieron en ellos fuego. 3). 5. el trigo de la paja. entonces. de los del consejo. ¿por qué. 2)— se rebelaron durante el viaje por el desierto: “Y se ju n taro n contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación. Dios ap artaría lo santo de lo profano. ¿qué puede decirnos acerca del juicio este precedente establecido en el Antiguo Testamento? En Números 16. diciendo: M añana m ostrará Jehová quién es suyo y quién es santo” (vers. De acuerdo con sus propias palabras. Al día siguiente “tomó cada uno su incensario. ¿Cómo respondió Moisés? “Y habló a Coré y a todo su séquito. del templo terrenal. Así. todos ellos son santos. varones de renom bre” (vers. que todos eran justos. fuera que se tratase del tabernáculo terrenal. y en medio de ellos está Jehová. lo que buscaban era obtener mayores responsabilidades en el servicio divino. la cursiva es n ues­ tra). El problema se suscitaba. Coré.

¿entonces qué es? ¿De quién procedió este juicio? Vino de Dios. Dios se manifestaba en el santuario. por supuesto. Ya Coré había hecho ju n ta r contra ellos toda la congrega­ ción a la puerta del tabernáculo de reunión. había m ani­ festado su presencia allí.M inijuicios lo de reunión [el santuario] con Moisés y Aarón. desde allí juzgaba a su pueblo. y a todos sus bienes” (vers. y los tragó a ellos. diciendo: A par­ taos de en medio de esta congregación. “Ahora 41 . y apareció la gloria de Jeho­ vá. D atán y Abiram del resto del campamento. 41). Si eso no es juicio. 18-19. a todos los hombres de Coré. y “abrió la tierra su boca. Y Jehová habló a Moisés. El relato continúa diciendo: “Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra Moisés y Aa­ rón. en ese momento. m iraron hacia el tabernáculo de reunión. Los juicios procedieron del sa n tu a ­ rio terrenal porque Dios. a sus casas. 42-45. los hijos de Israel m urm uraron contra Moisés y Aarón diciendo: “Voso­ tros habéis dado m uerte al pueblo de Jehová” (vers. y los consumiré en un momento” (vers. Aquí nuevamente Dios juzgó a su pueblo profeso desde el santuario. ¿Pero de dónde? La presencia divina se manifestó en el santuario. entonces la gloria de Jehová apareció a toda la congregación” (vers. El mismo capítulo registra que después de la des­ trucción de los príncipes rebeldes. y he aquí la nube lo había cubierto. por eso dice la Biblia que todos se congregaron “a la puerta del tabernáculo de reunión”. ¿Qué podemos decir acerca de hoy? Actualmente el Señor se encuentra en el santuario celestial. 32). la cursiva es nuestra). Y vinieron Moisés y Aarón delante del tabernáculo de reunión. el énfasis es nuestro). Entonces el Señor separó a Coré.

ministro del santuario. pronunció un juicio contra ellos desde su santuario. de la tierra que habían reconocido” (Números 13:32). 23). declarando: “¡Ojalá m u­ riéramos en la tierra de Egipto. o en este desierto ojalá muriéramos!” (Números 14:2). Cuando María y Aarón hablaron contra Moisés “a causa de la mujer cusita que había tomado” (Números 42 . sobre su pueblo desde el santuario terrenal. y no el hombre” (Hebreos 8:1-2). ninguno de los que me han irritado la verá” (vers. Una vez más aquí se regis­ tra un juicio divino pronunciado contra el pueblo de Dios desde su santuario. En medio de su rebe­ lión. era “figura y sombra de las cosas celestiales” (Hebreos 8:5). la cursiva es nuestra). el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote. después que los doce espías “habla­ ron mal entre los hijos de Israel. 10. y el Señor no les hizo daño. ¿acaso hoy no podría hacer lo mismo desde el sa n tu a ­ rio celestial? Otros ejemplos procedentes del Antiguo Testamento comprueban que Dios pronunció juicios —tanto favora­ bles como desfavorables. “No verán la tierra de la cual juré a sus padres.D e s e q u il ib r io fa ta l bien. no. y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor. al decir del Nuevo T esta­ mento. cuando amenazaban con regresar a Egipto. Sin embargo. Cuando Dios declaró que los destruiría. “la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reu­ nión a todos los hijos de Israel” (vers. Si Dios juzgaba a su pueblo desde el santuario terrenal cuando su presencia se manifestaba allí. los hijos de Israel se rebelaron contra el Señor. el cual. el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos. Moisés intercedió en favor de ellos. En Números 14.

Los Salmos también enseñan la misma realidad. 11). el autor se lam enta de ver “la prosperidad de los impíos” (vers. el Salmo 9 comienza con una alabanza a Dios: “Contaré todas tus m aravillas” (vers. Uno de los pasajes centrales del Salmo declara: “C antad a Jehová. a p artir de estos ejemplos. y se puso a la puerta del tabernáculo” (vers. el Señor no tardó en hablar “a Moisés. 8). ha dispuesto su trono para juicio. en el cual se manifestaba en aquel tiempo. 5) desde donde pronun­ ció juicio contra María: otro ejemplo de cómo Dios juzga a su pueblo desde su santuario. El juzgará al mundo con justicia. a Aarón y a María: salid vosotros tres al tabernáculo de reunión” (vers. Allí el Señor “descendió en la columna de la nube. que la Biblia enseña que Dios juzgaba a su pueblo desde el santuario terrenal. inclu­ yendo la derrota de los enemigos de su pueblo. que habita en Sion” (vers. Apa­ rentem ente el salmista percibió los juicios divinos que recaerían sobre los enemigos de Israel como resultado de lo que Dios había decidido sobre ellos en su san tu a­ rio. y sin 43 . 3). 4). El Salmo 60 comienza con un lamento por las derrotas sufridas a manos de los enemigos de Israel. lo cual implica que Dios pronunciaba sus juicios desde el templo terrenal de Jerusalén. Por ejemplo. 7.Minijuicios 12:1) y cuestionaron su liderazgo. 6). En el Salmo 73. atri­ buida a sus justos juicios: “Pero Jehová permanecerá para siempre. Y a los pueblos con rectitud (vers. Es evidente entonces. quienes “logran con creces los antojos del corazón” (vers. pero promete que la victoria futura se producirá por­ que Dios ha hablado “en su santuario” (vers. 7). 1).

9). Estos versículos que hemos extraído del Antiguo Testam ento conectan el santuario con los juicios divi­ nos. 44 . 17). hasta que entrando en el santuario de Dios comprendí el fin de ellos” (vers. Luego el salmista declara: “Cuando pensé para saber esto. En el próximo capítulo descubriremos mayores evidencias de que Dios pronuncia sus juicios desde el santuario. No puede comprender por qué prosperan en medio de su iniquidad. 16. Luego describe el juicio final que recaerá sobre los impíos: algo que comprendió única­ mente a p artir del santuario.D e s e q u il ib r io fa ta l embargo “ponen su boca contra el cielo” (vers. Lo que vio allí le hizo comprender los justos juicios del Altísimo. fue duro trabajo para mí.

C. en el mes cuarto. además de los ejemplos que vimos en el capítulo anterior. que estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar. De modo que transcurrieron seis años entre el 45 . C. a los cinco días del mes. del Instituto de Investigación Bíblica.1 Ezequiel comienza diciendo: “Aconteció en el año treinta. lo llama “El Juicio Investigador de J u d á ”. William Shea. tres años y medio antes que el rey Nabucodonosor sitiara Jerusalén.Capítulo El juicio investi­ gador de Judá 1 -A 1libro de Ezequiel revela un importante “minijui­ cio”. los cielos se abrieron. y vi visiones de Dios” (Eze­ quiel 1:1). Esta visión tuvo lugar en julio del 592 a. lo cual tuvo lugar en enero del 588 a. La ciudad cayó dos años y medio después de comenzado el sitio..

6). y las que él vio se movían. “venía del norte”. sino dinámica. También las ruedas denotan movimiento. hacia donde les movía el espíritu que anduviesen. Esta actividad del ministerio de Ezequiel fue. 20). “el último mensaje divino de amonestación para su pueblo”. El contexto cronoló­ gico es im portante para comprender lo que sigue. Los seres vivientes tenían alas. 19. Enseguida Ezequiel describe cómo vio en medio del torbellino “la figura de cuatro seres vivientes” con “semejanza de hombre” (vers. C. y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra. las ruedas también se levantaban tras ellos. las ruedas se levantaban. como lo expresa Shea. y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente” (vers. un símbolo de movimiento. y he aquí venía del norte un viento tempestuoso. Y. El torbellino que vio. Luego describe unas ruedas que formaban parte de la visión: “Y cuando los seres vi­ vientes andaban. y cada uno tenía “cuatro alas” (vers. las ruedas andaban junto a ellos. o viento tempestuoso. 5). todo lo que vio estaba en movimiento. porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas” (vers. 4). y alrededor de él un resplandor. finalmente.) y la destrucción defi­ nitiva de la ciudad (586 a. Hacia donde el espíritu les movía que anduviesen. 46 . “Y cada uno caminaba derecho hacia adelante. “Y miré. con un fuego envolvente. andaban.). hacia donde el espíritu les movía que anduviesen. y una gran nube. Por lo tanto.D e s e q u il ib r io fa ta l comienzo del llamamiento proféticó de Ezequiel refe­ rido en el versículo 1 (592 a. C. Ezequiel proclamó sus mensajes durante el período final de la existencia de Ju d á como nación soberana. La visión de Ezequiel no es estática. Dios había establecido a su pueblo en la tierra prometida 800 años antes.

En capítulos subsiguientes se representa a Dios abandonando el templo después de haberlo habitado durante cierto período. por lo que sucede en los capítulos 9 al 11.2 ¿Hacia dónde va Dios? De acuerdo con el versículo 1. Como parece el arco iris que e stá en las nubes el día que llueve. Apocalipsis 4:2. 21. Aunque la visión del capítulo 1 no especifica el destino de Dios. en direc­ ción a los exiliados de Babilonia o hacia Ju d á y Jerusalén. ¡todo lo que el profeta ve se mueve! ¿Y qué es lo que ve? Y oí el sonido de sus alas cuando andaban. “es evidente —escribe Shea—. como la voz del O m ni­ potente. Y cuando yo la vi. “Su movimiento [de DiosJ es intencio­ nal y direccional —escribe Shea—. 28). Ezequiel observa una visión de la “gloria del Señor” en su trono. 24). E sta fue la visión de la sem ejanza de la gloria de Jehová. 17. véanse también los vers... en dirección a su templo de Jerusalén. 24. y sobre la figura del trono había una sem ejanza que parecía de hombre sentado sobre él. Según la posición de Ezequiel en la ribera del Río Quebar. así era el parecer del resplandor alrededor. me postré sobre mi rostro (vers. el Señor se movía hacia el sur. Nueva­ mente hay que destacar la importancia del hecho de que Dios está en movimiento: toda la visión se dirige hacia un lugar. que Dios viajaba hacia el suroeste.. 9. 26. 3 usa un lenguaje similar para describir la gloria de Dios en el cielo. El punto principal de la visión del capítulo 1 de Ezequiel es que Dios viajaba en su 47 .El juicio investigador de Judá andaban” (vers.. viene del norte. Aquí. 12. El es quien ordena a las ruedas y a los seres vivientes la dirección en que han de viajar con el firmamento y el trono”. como sonido de m uchas aguas. Y sobre la expansión que había sobre sus cabezas se veía la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro.

5: 1-6). se afeitó la cabeza y la barba. el templo de Jerusalén”.3 Inmediatamente después de la visión del capítulo 1. El libro comienza con la visión de Dios 48 . cortando otra parte con su espada y desparra­ mando el resto. Hubo ocasiones cuando Ezequiel tuvo que actuar sus advertencias: estuvo tendido sobre el cos­ tado durante 390 días (véase Ezequiel 4:5). mis palabras. como la visión que yo había visto en el campo” (8:4). puesto que le habla a Ezequiel acerca de ser “alejado” de él. En este pasaje Ezequiel recibe otra visión de la semejanza de Dios. porque son muy rebeldes” (Ezequiel 2:7). Luego el Señor le revela al profeta las abominaciones de Judá: “Hijo de hombre. quemando parte del pelo. entre las naciones a donde los arrojaré yo” (4:13). Los siguientes capítulos contienen una serie de acusaciones muy serias. escuchen o dejen de escuchar. 6.D e s e q u il ib r io fa ta l carruaje celestial hacia el lugar de su residencia terre­ nal. como símbolo de juicios inminentes (véase el cap. similar a la que le había sido dada en el primero: “Y he aquí. ¿no ves lo que éstos hacen. tuvo que comer pan de cebada cocido “al fuego de excremento hum ano”. A través de todos estos capítulos Dios advierte a Judá acerca de los juicios que caerán sobre ella a causa de su rebelión y apostasía que culminan con la gran abominación descrita en el capí­ tulo 8. ¿Dónde se manifiesta la presencia de Dios? En el santuario. el Señor le dio a Ezequiel la siguiente comisión: “Les hablarás. el énfasis es nuestro). las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santua­ rio?” (vers. pues. para simbolizar lo que les sucedería a los hijos de Israel: “Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo. allí estaba la gloria del Dios de Israel.

destru­ yeron a Jerusalén. oyéndolo yo: pasad por la ciudad en pos de él. Dios 49 .. este juicio comenzó en el templo del Dios vivien­ te. que serán destrui­ dos. pues. sino con los profesos siervos de Dios. que reciben una marca en sus frentes. pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal. Los versículos que siguen —de Ezequiel 9— demuestran que el Señor se manifestó allí con el fin de juzgar a su pueblo: Y le dijo Jehová [al varón con el tintero de escri­ bano]: pasa por en medio de la ciudad. no os acercaréis. Este capítulo enseña que Dios juzga a su pueblo haciendo una separación entre los justos y los impíos que se encuentran entre ellos. pero ahora se encuentra en el santuario de Jerusalén. y comenzaréis por mi santuario. “mi santuario” y con “los varones ancianos que estaban delante del templo”. de J e r u ­ salén. jóvenes y vírgenes. no perdone vuestro ojo. Y a los otros dijo. y los infieles. y ponles una señal en la frente a los hom­ bres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. Comenzaron. Matad a viejos. Esta separación tuvo lugar poco antes que se ejecutara el juicio. niños y mujeres. La subsiguiente ejecución del juicio fue el resultado de las decisiones que tomó mientras se encontraba allí. Esta separación no tiene nada que ver con los paganos. porque pocos años después Nabucodonosor y su ejército. ni tengáis misericordia. desde los varones ancianos que estaban delante del templo (9:4-6). El punto importante que podemos destacar aquí es el hecho de que esta diferenciación entre los justos y los impíos ocurre mientras la presencia de Dios se manifiesta de un modo especial en el santuario. y matad. Nótense las dos clases: los fieles..El juicio investigador de Judá procedente del norte. En efecto. has ta que no quede ninguno. tal como Dios lo había advertido.

Dios lo está abandonando. sin embargo. 9). 3. “Y vendrá súbita­ mente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis. 5). Y vendré a vosotros para juicio” (Malaquías 3:1.. E n el capítulo 10. En Ezequiel. 1). La escena del juicio presentada en Daniel 7:13. Al describir el juicio investigador. En este caso. Ezequiel vuelve a recibir otra visión acerca de la “gloria del Señor”. “ruedas” (vers. Y se sentará para afinar y limpiar la plata. y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre. el versículo 22 declara: “H asta que vino el Anciano de días. Malaquías 3 tam ­ bién m uestra a la Deidad en movimiento antes de llevar a cabo una obra de juicio. como la que había tenido en las riberas del Río Quebar. que dividió en dos grupos a su pueblo profeso: los justos y los impíos. E n el versículo 4 “la gloria de Jehová se elevó de encima del querubín al umbral de la p u erta”. Hay otros pasajes bíblicos donde también se presen­ ta la idea de Dios trasladándose a su templo con el fin de pronunciar juicio. en el versículo 18. porque lim piará a los hijos de Leví. que vino hasta el Anciano de días y le hicieron acercarse delante de él” (el énfasis es nuestro). Refiriéndose al mismo juicio. se describe así: “Miraba yo en la visión de la noche. Aquí también observa un “trono” (vers. y “seres vivientes” (vers.. Dios no sólo acude a su templo con el fin de pronunciar juicio. 20).D e s e q u il ib r io fa ta l vino a su templo terrenal con el fin de llevar a cabo una obra especial de juicio.. en vez de acudir a su santuario.. “la gloria de Jehová se elevó de encima 50 . preparando a los justos para su liberación y a los impíos para reci­ bir su castigo. y se dio el juicio a los santos del Altísimo” (la cursiva es nuestra). sino que lo deja una vez que las decisiones acerca de su pueblo han sido tomadas.

El juicio investigador. El Señor.El juicio investigador de Judá del umbral de la casa”. que alguna vez profe­ saron servirle. “Los pasajes veterotestamentarios relativos al juicio. procedentes de fuentes ajenas al libro de Daniel —escribe Shea—. todavía hay preguntas importantes que necesitan respuestas: ¿Por qué Dios realiza un 51 .4 Sin embargo. E stas conducen y apuntan —además de proveer un reflejo anticipado y un paralelo— hacia el gran juicio final que se llevará a cabo en escala macrocósmica. “la gloria de Jehová se elevó de en medio de la ciudad” (11:23). hay numerosos pasajes del Antiguo Testamento que describen a Dios juzgando a su pueblo desde su santuario. separará a los fieles de los infieles de todo el mundo. tal como lo describe Daniel (y el Apocalipsis)”. por así decirlo. desde su templo celestial. sin embar­ go. tal como lo describen los libros de Daniel y Apoca­ lipsis. ¿Acaso no forma parte del concepto adventista del juicio investigador. constituyen una serie de minijuicios en escala microcósmica. es un evento que abarca al mundo entero. Dios abandonó el santuario terrenal. ¿No es esto mismo lo que enseña la doctrina del juicio investigador: Dios juzgando a su pueblo desde su santuario (actualmente el celestial)? También hemos destacado que en algunas ocasiones el juicio in­ cluía una separación entre los que habían profesado servir al Dios viviente: entre los fieles y los infieles. El juicio había concluido. Una vez que se produjo la división entre los fieles y los infieles. esta separación entre el trigo y la paja? Estos ejemplos constituyen “minijuicios” que tuvie­ ron lugar en conexión con sucesos locales relacionados con el Medio Oriente. Como se ha demostrado en los dos últimos capítu­ los. y finalmente.

los que algún día tendrem os que compa­ recer an te él? E n los capítulos que siguen exam inare­ mos estas preguntas. ¿entonces por qué se necesita un juicio. 52 . incluyendo “a los que son suyos” (2 Timoteo 2:19). y qué significado tiene éste p ara nosotros.D e s e q u il ib r io fa t a l juicio en el cielo? Si el Señor lo conoce todo.

porque ya conozco que temes a Dios” (Génesis 22:12). el “ángel del Señor” exclamó: “No extien­ das tu mano sobre el muchacho. Después de recibir la orden de ofrecer a Isaac como una ofrenda encendida (sacrificio quemado). A braham lo ató al altar.1 D espués de transcurridos varios milenios. el sacrificio frustrado de Isaac sobre el Monte Moría todavía sigue imprimiendo en nosotros su mensaje de fe y obediencia. 53 . cristianos y musulm anes. y luego. Este relato ancestral todavía despierta admiración y reverencia entre judíos. al levantar el cuchillo para sacrificarlo. Esta historia perdura todavía como una de las más conmovedoras de toda la Escritura. ni le hagas nada.C apítulo “La multiforme sabiduría de Dios” .

Ahora se desvanecieron todas las dudas que el ángel podría haber tenido acerca de la fe del patriarca.D e s e q u il ib r io f a t a l En esa ocasión el ángel aprendió algo que h a sta entonces ignoraba acerca de Abraham. ya no se cuestionó más su confianza y lealtad. ¿Tendría el ángel razones para dudar? Aunque era un hombre de fe. absorto y maravillado. el terreno en el cual se d es arr o­ lla el plan de la redención. Los seres celestiales fueron testigos de la escena en que se probaron la fe de Ab ra ha m y la su m i ­ sión de Isaac. la intachable obediencia de Abra- 54 . a veces Abraham había demostrado falta de confianza en el Señor... sino t a m ­ bién para instruir a los seres sin pecado del cielo y de otros mundos. es el libro de texto del universo. a saber. o como cuando se juntó con Agar para tener un hijo con ella en lugar de creer la promesa divina de que Sara llegaría “a ser m adre de naciones” (Génesis 17:16). ¿Era verdaderam ente necesaria esa prueba?. S a t a n á s le había acusado ante los ángeles y ante Dios de no ser digno de sus bendiciones. ¿Hizo pasar Dios a Abraham por tan severa prueba únicam ente para demostrarle a un ángel la fe de su amigo? No cabe duda de que el Señor conocía el cora­ zón de Abraham. Todo el cielo presenció. sabía lo que sucedería en la m onta­ ña.. El campo de batalla entre Cristo y S a ta ná s. después que A braham colocó a su hijo sobre el a lta r y levantó el cuchillo. ¿por qué? Elena de White escribe: El sacrificio exigido a Abraham no fue sólo pa ra su propio bien ni tampoco exclusivamente pa ra el beneficio de las fu tu ra s generaciones. No obstante. como cuando le mintió a Faraón acerca de su esposa.. Por ha ber demostrado Abra ham falta de fe en las promesas de Dios. y si lo era. que el p atriarca verdaderam ente temía (respetaba) a Dios.

La cruz. hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra. la ley> el desarrollo del carácter: casi todas nuestras doctrinas parecen no ser completamente comprensibles a menos que se las considere a la luz del interés que todo el universo inteligente tiene en el gran conflicto. ¿Dónde se originaron los problemas del pecado y la gran controversia? ¿Fue en el Jard ín del Edén. el rem anente.1 ” E stas palabras introducen u n concepto crucial. En la gran prueba de fe de Abraham. oh Lucero..“ m ultiform e sabiduría de D ios La ham. signe desarrollándose en la tierra. lo cual es sólo parte de un cuadro cósmico mucho mayor. sino el mismo evangelio. en el cielo. el pecado no es únicam ente un problema humano. tú que debilitabas a las naciones” (Isaías 14:12). S atan ás lanza acusaciones contra el Señor delante de los “hijos de Dios” que están presen­ 55 . con Adán y Eva frente al árbol del conocimiento del bien y del mal? ¿Comenzó el pecado en la tierra? ¡Por supuesto que n o!^La controxer. “¡Cómo caíste del cielo. Por lo tanto.. El libro de Job no es sino un microcosmo de esta gran controversia entre Cristo y S atan ás. con la caída de Satanás. el servicio-del santuario. Se demostró que las acusaciones de S a t a ­ ná s eran falsas. el juicio. Pero aunque la rebelión comenzó en otro rincón del universo. deja traslucir te n ­ sión y conflicto.2 La prim era escena. donde será resuelta definitivamente. Los asuntos involucrados en el pecado y las acusacio­ nes de S atanás contra Dios trascienden mucho más allá de la salvación del hombre. percibimos el interés que el universo entero manifiesta en el plan de salvación. no sólo para entender cabalmente la doctrina del juicio investigador.sia &e_originó en otro jugar_ del _universo.

El plan de redención tenía un propósito todavía más amplio y profundo que el de salvar al ho m­ bre. Cristo no vino a la tierra sólo por este motivo. la cursiva es nuestra). “Recordemos que como individuos trabajam os totalm ente a la vista del universo celestial”. Entonces. no vino m er am en te para que los h a b ita n te s de este pequeño mundo acatasen la ley de Dios como debe ser acatada. con el hombre (en este caso. sino que vinopara_vindicar el carácter de Dios ante eíJunwersoJ* E ste es un concepto crucial de la verdad presente. La batalla se traslada ráp id a­ m ente aquí. ¿Acaso no comen­ zó así la gran controversia. aparentem ente se tra ta de los seres no caídos que son testigos del conflicto. ¿habrán resuelto todas las preguntas que el universo necesitaba aclarar acerca del carácter de Dios? ¿Resolvió Cristo todas las acusaciones de Satanás. El conflicto comenzó en otra parte de la crea­ ción. Por lo tanto. a los ánge­ les y a los hombres” (1 Corintios 4:9. especialmente en el Calvario? Allí los ángeles y los demás seres santos vieron a su amado Comandante —a quien habían rendido adoración en la grandeza del cielo— revestido 56 .D e s e q u il ib r io fa t a l tes (Job 1:6). la vida y la m uerte de Jesús. m ientras los seres no caídos observan desde otros mundos.4 “Pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo. su ley y su justicia. tal como era antes de la entrada del pecado. S atan ás desacreditó el carácter de Dios ante el univer­ so. con S atanás lanzando acusaciones contra Dios delante de todo el universo?'* Luego la historia de Job se transfiere a la tierra. suscitando dudas acerca de su gobierno. Cristo vino a la tierra para “vindicar el carácter de Dios delante del universo”. Job) en el centro. donde al comienzo todo es idílico. pero se está resolviendo en la tierra.

“ m ultiform e sabiduría de D ios” La de carne hum ana. m ientras la sangre fluía de sus sienes heridas y el sudor teñido de s angre brotaba en su frente. arrastrado hasta el fondo de la existencia hum ana p'or sus propias criaturas odiosas v desagradecidas. Con qué in ten ­ so interés siguieron las escenas finales del conflic­ to.. perdónalos.7 ¿Pero quedó todo resuelto para ellos entonces? Sin embargo.6 Sin embargo. ¡Qué espectáculo para el universo celestial!8 ¿Sin embargo.9 57 . Todo el cielo se llenó de asombro cuando Cristo ofreció su oración en medio de sus terribles sufrimientos: “Padre. Se había revelado como homicida. porque no saben lo que h a cen ” (Lucas 23:34). Allí vieron al Creador del universo. Estabaj*oto el últuno vínculo dj^aimftatía__ entre Sa t a n á s y el mundo celestial.. quedó todo resuelto con esto? S a t a n á s vio que su disfraz le h a bía s|do arr aiv cad_o. Aquel a quien habían alabado en la gloria celestial. ¿había sido resuelto todo para ellos? El cielo contempló con pesar y asombro a Cristo colgado de la cruz. burlado y escupi­ do. Allí contemplaron el ejemplo más excelso de amor que jam ás se haya m anifestado en la historia de la eternmad. ¡Seguramente la m uerte de Cristo en la cruz debería haber aclarado suficientemente toda acusación! Todo el cielo y los mundos que no habían caído fueron testigos de la controversia. Al d e rr a m a r la sangre del Hijo de Dios.Su administración quedaba desenmascarada delante de los ángeles que no habían caído y delante del universo celestial. abatido.. azotado. había perdido la simpatía de los seres celes­ tiales. allí estaban los hombres formados a la imagen de Dios uniéndose para destruir la vida de su Hijo unigénito..

D e s e q u il ib r io fa t a l

¿Pero se resolvió todo con esto?
"Sin embargo, S a t a n á s no fue destruido entonces. Los ángeles no comprendieron ni aú n entonces todo lo que e n t r a ñ a b a la gran controversia. Los principios que es tab an en juego h a b ía n de ser revelados en mayor plenitud. Y por causa del hombre, la existencia de S a t a n á s debía continuar. Ta nt o el hombre como los ángeles debían ver el contraste e ntr e el Príncipe de la luz y el príncipe de las tinieblas.1 0

En conexión con esto, consideremos este versículo del Nuevo Testam ento: “Para que la m ultiform e sabi­ duría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales” (Efesios 3:10). En este versículo resaltan dos puntos im portantes: Prim ero, en la época en que se escribieron estas p a la ­ bras, alrededor de 30 años después del Calvario, no toda “la multiforme sabiduría de Dios” había sido “dada a conocer a los principados y potestades en los lugares celestiales”. En otras palabras, aún después de la cruz el universo necesitaba apren d er m ás acerca de “la multiforme sabiduría de Dios”. Pe r o j a idea m á s increíble que este versículo expre­ sa es cómo se m anifestaría esta sabiduría. Dice que se h aría “por medio de la iglesia”. Es decir, a través de nosotros, a través de todos los fieles, ¡“la multiforme sabiduría de Dios” se revelará a todo el universo! Por inconcebible que nos parezca este concepto, es lo que la Biblia dice. E sta manifestación adicional de Dios no invalida la cruz. No le resta ni siquiera una jota a la verdad de que Jesú s pagó por nosotros el precio total y completo en la cruz p ara que cada pecador, sin im portar la n atu raleza de su pecado, pudiera ser aceptado y perdo58

“ m ultiform e sabiduría de D ios La

nado totalm ente. Y ciertam ente no disminuye en nada el incomprensible am or manifestado en la cruz. E n lugar de ello, prueba que en lo que se refiere al resto del universo (y el universo está involucrado en este asunto), no todas sus dudas concernientes_a la gran controversia habían quedado resueltas en el Calvario. Y, a pesar de que resulte muy difícil creerlo, Dios se valdrá de s a iglesia, de su pueblo, para ayudar a resolverlas. “La iglesia —declaró Elena de W hite— es la deposi­ taría de las riquezas de la gracia de Cristo; m ediante la iglesia se m anifestará con el tiempo, aú n a los principados y potestades en los eielos'(Efesios 3:10), el despliegue final y pleno del amor de Dios”.11Este es un pensam iento solemne. Sin embargo, si no logramos captar esta idea, dejaremos de comprender un aspecto esencial de la verdad presente. C U n segmentojdel adventismo se m uestra desconfor­ me con la idea de que estemos involucrados en la solución de la gran controversia<:'En cambio, predican “la cruz, la cruz, todo fue hecho~en lancfíiz”. ¿Puede alguien a rg u m e n ta r en contra de una predicación centrada en la cruz? Y aunque lo que dicen suene bien, predican a un Cristo falso y un evangelio desequilibra­ do. U na persona puede explayarse acerca de la cruz, llevar una figura de la cruz tatu ad a en el brazo, y aun a r r a s tr a r una de trein ta kilos sobre la espalda; pero al mismo tiempo puede torcer lo que sucedió e n ' ella hasta el punto de transform arlo en un motivo de burla. ¿Puede alguien atribuirle demasiado a la cruzT Jam ás, en lo que se refiere al amor que Dios manifestó en ella. Cuando hayan pasado mil millones de años, todavía seguiremos maravillándonos del amor —y todavía seguiremos tratando de comprender la abnega59

D e s e q u il ib r io f a t a l

ción y la misericordia— que condujo al Salvador h asta el Calvario en favor nuestro, Peroy ¿puede una persona atribuir demasiado a lo que "se llevó a cabo allí? ^ ¿Qué_ sucede con J o s que enseñan que “una vez salvos, siempre salvos”? Ellos creen que la m uerte de Cristo en ía cruz fue tan eficaz, ta n completa, que si u na persona acepta lo que sucedió en ella, se encuen­ tra eternam ente segura. Gracias a la cruz, esa persona recibiría la salvación no importa hasta qué punto se degenerara en el pecado. Creen que, gracias a lo que Cristo hizo en el Calvario, este apóstata continuará cubierto por la justicia de Cristo y será trasladado a la presencia de los seres santos por toda la eternidad. ¿Acaso una .doctrina, tal no le atribuye demasiado a la cruz con respecto a lo que en ella se cumplió? ¿No pervierte más bien esa posición, lo que sucedió en la cruz? ¡Por supuesto! El Calvario, con lo abarcante que es, no hace ninguna provisión para quienes, habiendo aceptado la salvación, se vuelven atrás, rehús'an a rre ­ pentirse", rehúsan confesar sus pecados, y rehúsan obedecer.
Porque es imposible que los que u n a vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la bu ena palabra de Dios y los pode­ res del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados pa ra arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponién­ dole a vituperio (Hebreos 6:4-6).

¿Qué podemos decir acerca de los universalistas, los que enseñan que la m uerte de Cristo en la cruz fue tan completa que todos los seres hum anos —tipos como Genghis K ahn e H itler— serán salvos? En lo que se refiere a lo que se cumplió en la cruz, ¿no le atribuyen ellos tam bién demasiado? Por supuesto. Aunque el
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ha dicho Jehová de los ejércitos. Como veremos en los_capítulos que siguen. aquel día que vendrá los abrasará.“ m ultiform e sabiduría de D ios” La Calvario hizo provisión para la salvación de todo el mundo. devorando y engañando a los seres liumanos. en lo que se refiere al modo en que el plan de salvación se relaciona con la gran controver­ sia. También se le puede atribuir demasiado a lo que sucedió en la cruz. lo que allí sucedió no fue ta n completo com a para salvar autom áticam ente al mundo entero. la cruz no concluyó el plan de salvación: ¡sólo lo inició! 61 . viene el día ardiente como un horno. y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa. la batalla con S atanás no concluyó en la cruz. “Porque he aquí. porque éste todavía anda al acecho por el mundo. Evidentemente. y no les dejará ni raíz ni ram a” (Malaquías 4:1). H abrá gente que se perderá.

allí sólo empezaba. ya fuera en el desierto o en Jerusalén. los cabritos. simbolizaba la m uerte de Jesús. quien “murió por los impíos” (Romanos 5:6). el sacrificio del animal comenzaba el procedi­ miento del templo. En cada servicio que requería derram am iento de sangre. quien fue sacrificado por los pecados del mundo. El servicio no concluía con el ani­ mal sacrificado sobre el altar. Todos los coi’deros. Todos los cristianos concuerdan en que la m uerte de un animal inocente. se componía del sacrificio del anim al y de la ministración de la sangre derram ada.2 P' M 1 servicio judaico del santuario. los becerros y las palomas eran símbolos de Cristo.C apítulo “La multiforme sabiduría de Dios” . inmolado en lugar del pecador. 62 .

ministro del santuario. y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor. sumo sacerdote de los bienes venideros. “Pero estando ya presente Cristo. “Por lo cual puede también salvar perpetuam ente a los que por él se acercan a Dios. viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25). y después el ministerio del templo (el santuario celes­ tial). no hecho de manos. exactamente en el mismo orden en que esta obra se cumplía en el santuario terrenal: primero el sacrificio (Calvario). el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote. él todavía sigue ocupado en una obra de salvación. por el más amplio y más perfecto tabernáculo. en el templo se llevaba a cabo un complicado ritual después del sacrificio.“ m ultiform e sabiduría de Dios” — 2 La Dependiendo de la naturaleza del pecado o de quién lo había cometido. La Biblia hace sum am ente claro que aunque un as­ pecto de la obra expiatoria de Cristo había concluido en la cruz —el mismo Jesú s exclamó: “Consumado es” (Ju an 19:30)— . el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos. del mismo modo como el ministerio sumosacerdotal de Cristo en el santuario celestial se inició después de su muerte en el Calvario. “Donde Jesús entró por nosotros [en el santuario celestial] como precursor. y no el hombre” (Hebreos 8:1-2). 63 . “Ahora bien. es decir. La epístola a los Hebreos declara repeti­ dam ente que Cristo continúa llevando a cabo su obra de ministración en el santuario del cielo. hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (Hebreos 6 :20 ). no de esta creación” (Hebreos 9:11).

que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). si toda su obra fue acabada en la cruz? ¿Qué hace Jesús allí? ¿Dejando p asar el tiempo? ¿Gozando de la compañía de los ángeles? Evidentemente.ella'. ninguno de los dos tiene un sentido completo. figura del verdadero.D e s e q u il ib r io fa t a l “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano. Sin una comprensión correcta de ambos aspectos. lo ' 1■ — . y después se transformó en el Sumo Sacerdote del santuario celestial. 64 . sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (He­ breos 9:24). puesto que no____ terminót ^en.. Primero fue la víctima del sacrificio: “He aquí el Cor­ dero de Dios. ^ 1■" ■■ ■ 3:10. Jesús desempeñó los dos papeles. Los cristianos que no pueden entender el ministerio sumosacerdotal de Cristo. igual como sucedía con un judío del antiguo Israel. Sin embargo. el sacerdote del templo terrenal cumplía una función diferente que la del animal sacri­ ficado. que no podía compren­ der el significado pleno del sacrificio del animal si no entendía lo que sucedía con la sangre derram ada cuando era llevada al santuario. 11: “P ara que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales. El plan de salvación está compuesto de la cruz y el ministerio en el san ­ tuario celestial. Del mismo modo. ¿Qué significado tienen estos versículos relativos al ministerio de Cristo en el santuario celestial.. como Sumo Sacerdote está ocupado en la realización de algo en el santuario celestial que no pudo cumplir en la tierra como Corde­ ro. tampoco serán capaces de comprender plenam ente la cruz. como ^ revela Efesios todo — . En la cruz no se dilucidaron todas las dudas.

sino que este plan es parte del “propósito eterno” de Dios. para gloria mía los he creado.“ m ultiform e sabiduría de D ios — 2 La " conforme cd j 2zopós. para revelar su sabiduría al universo. creados en Cristo Jesús para buenas obras. quienes­ quiera que fueren y dondequiera se hallaren— tienen que desem peñar un papel que tam bién fue planeado desde el principio. De acuerdo con estos pasajes. A menudo pensamos en la m uerte de Cristo como algo que fue planeado desde el principio —“Del cordero que fue inmolado desde el principio del m undo” (Apocalipsis 13:8)— ¡y así fue!. que realizáramos “buenas obras”. a los principados y potestades en los lugares celestiales. tam bién planeó. sino revela que esas buenas obras fueron preparadas de antem ano por Dios para que anduviésemos en ellas. su pueblo verdadero. como parte de sus propósitos eternos. pero estos versículos tam bién reve­ lan que de acuerdo con “el propósito eterno” de Dios. el Señor no sólo tiene planes de utilizar a la iglesia m ediante Cristo Jesús. ¿Pero cómo ha de ser usada “la iglesia”? ¿De qué modo podemos ser utilizados “para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer. conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesú s nuestro Señor”? Efesios 2:10 declara: “Porque somos hechura suya. Así como desde el principio Dios planeó utilizar a su iglesia para revelar su sabi­ duría al universo. Este pasaje no sólo dem uestra que fuimos “crea­ dos para buenas obras”..üxL£lerno que hizo en Cristo Jesús nuestro Seríor” (el énfasis es nuestro).. ¿Existe alguna conexión entre estas dos ideas? El Señor había dicho: “Todos los llamados de mi nombre. nosotros —la iglesia. las cuales Dios preparó de antem ano para que anduviésemos en ellas”. los formé y los 65 .

y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16). están comprometidos en la perfección del carácter de su pueblo”. Elena de White declara que “a cada hijo de Dios le corresponde vindicar su carácter [de DiosJ”.3 La idea de que el pueblo de Dios pueda glorificar al Señor mediante sus acciones y su carácter.2 Por supuesto. el honor de Cristo. . “El honor de Dios —escribe Elena de White—.1 Por lo que se ve¿ entonces. por sobre todos los seres de orden inferior.¿Puede descubrirse alguna conexión entre am ­ bas? “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres. Dios es glorificado mediante las acciones de su pueblo y el carácter que desarrolla. y pará la gloria de ■ DTos. no es nada nuevo. “En esto es glorifi­ cado mi Padre —dijo— . en que llevéis mucho fruto” (Juan 15:8). como obra culminante de su creación expresase su pensamiento y revelase su gloria”. Según la declaración de Jesús. Sin la menor sombra de duda. el carácter del pueblo de Dios no es el único factor que afecta el honor divino. El deseaba que toda una nación revelara su 66 . “Dios quiso que el hombre —escribe Elena de White— . además de lo que ocurrió en la cruz. fuimos creados por dos razones básicas:(para buenas obras. para que vean vuestras buenas obras. Dios es glorificado mediante nuestras buenas obras. la cruz de Cristo es la demostración más importante en la vindicación del carácter de Dios. Dios ha decidido utilizar a su pue­ blo para que lo honre delante del universo. Esa fue una de las razones principales por la cual Dios llamó a Israel para que fuera su pueblo especial. pero no es la única. Evidentemente.D e s e q u il ib r io fa ta l hice” (Isaías 43:7).

el mal y la salvación son enormemente mayores que nosotros. montes. porque en ti me gloriaré” (Isaías 49:3). “C antad loores. El asunto verdaderam ente trascendental tiene que ver con el mismo carácter de Dios.“ m ultiform e sabiduría de Dios” — 2 La carácter ante el mundo y de ese modo le glorificara. ¿Es Dios iusto v recto?. en alabanza. y serán llamados árboles de justicia. todo esto me parece muy interesante. el plan de salvación comprende asuntos que van mucho más allá de la m era acción de hacer que nuestros cuerpos sean trasladados de este planeta moribundo. “No lo hago por vosotros. Aunque se sintió impresio­ nado por las profecías. óleo de gozo en lugar de luto. porque Jehová redimió a Jacob. plantío de Jehová. y tal vez la existencia de 67 . “Y me dijo: Mi siervo eres.me­ rece el culto. todos ellos serán justos. renuevos de mi plantío. “Y tu pueblo. oh Israel. Los problemas del pecado. prorrum ­ pid. me dijo: “Muy bien. y en Israel será glorificado” (Isaías 44:23). obra de mis manos. para glorificarme” (Isaías 60:21). Aunque la reden­ ción de la hum anidad mediante la cruz de Cristo constituye el foco y el centro del evangelio. y todo árbol que en él está. /. la lealtad y la adoración de sus criaturas? Hace-algunos años. el cual profanasteis voso­ tros entre las naciones adonde habéis llegado” (Ezequiel 36:22). para siempre heredarán la tierra. gritad con júbilo. sino por causa de mi santo nombre. “A ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza. un amigo judío y yo estudiamos juntos el libro de Daniel. oh casa de Israel. bosque. manto de alegría en lugar de espíritu angustiado. para gloria suya” (Isaías 61:3). porque Jehová lo hizo. oh cielos. profundidades de la tierra.

es justo y recto” (Deuteronomio 32:4). Aunque ha ya “nubes y oscuridad alrededor de él. supreiOcL^de todo eL u niverso. “El es la roca. contempla la realización de sus propios designios de amor y bendición. la misma p re ­ gunta que comenzó todo el problema de la rebelión. p ara la satisfacción eterna de todas sus criaturas. las tinieblas y las r ui na s provoca­ das por el pecado. miles de años después. aunque existiera realm ente. Aquel en cuya presencia los misterios del pasado y del futuro son manifiestos. que desconocía totalm ente todo lo relacionado con la gran controversia que había comenzado en un rincón del universo en tiempos inm emoriales. “No te im aginas —le contesté— cuán fundam ental es lo que acabas de decir. cuya obra es perfecta. porque todos sus caminos son rectitud. El que gobierna en los cielos ve el fin desde el principio. el Señor ha decidido contestar definitivamente todas las preguntas concer­ nientes a su justicia y equidad. este hombre. ¿Acaso no fue ésta la misma pregunta que Lucifer hizo en el cielo? Y aquí. aunque en forma diferente. E stás haciendo la p reg unta .1 68 . Pero cuando pienso en el mundo —el dolor. Y esto lo en te nd e rá n algún día todos los h a b i t a n ­ tes del universo. en un pequeño ap artam en to de Takoma Park. justicia y juicio son el cimiento de su trono” (Salmo 97:2). un interrogante expre­ sado desde la creación del m undo”. los sufrimientos. Dios de verdad. y sin ni n g u na iniquidad en él. Por esa razón.D e s e q u il ib r io fa t a l Dios sea real. ¿por qué habría de adorarlo? Muy poco de lo que veo me hace pensar que él sea digno de adoración y a la b a n z a ”. acababa de repetir. la injusticia— no puedo menos que preguntarm e. m ás allá de la an gustia. Este interrogante acerca del carácter divino ha continuado a través de todas las edades y aún p erm a­ nece con nosotros. tanto los leales como los deslea­ les. M aryland.

La cruz. los rayos desem­ peñan una parte importante. Por encima de todo. Por supuesto. el Señor desea utilizar a su pueblo para contestar estos interrogantes. Unicamente 69 . porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer.“ m ultiform e sabiduría de Dios” — 2 La A unque parezca difícil de creer. Sin la experiencia del nuevo nacimiento no seríamos más capaces de glorificar al Señor de lo que lograría una langosta tratando de bailar una polka. Nuestros caracteres están. el centro. y confesamos nuestros pecados confiando enteram ente en los méritos que Cristo ganó p ara nosotros en el Calvario. y todas las demás verdades. como lo asegura la sierva del Señor. Y sin embargo. la vida y la m uerte de Jesús^ constituyen el centro. Dios puede utilizarnos únicamente cuando acudi­ mos a la cruz con espíritu quebrantado. em anan de este punto focal. Y todo lo que actualm ente está realizando en nuestro favor. No lo son todo. hay otros factores que desem peñan un papel en estos asuntos. es como el eje de una rueda. al igual que en la rueda. por su buena voluntad” (Filipenses 2:12. la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27). “Cristo en vosotros. y lo que Jesú s logró encella eñ favor nuestro. “Ocupaos en vuestra salvación con tem or y temblor. 13)..¡como rayos. cualquier acción que nosotros poda­ mos realizar con el fin de honrar y glorificar al Señor se hace posible únicam ente en virtud de lo que Jesús ha hecho y sigue haciendo por nosotros y en nosotros. Form a el núcleo. “comprometidos” en h onrar a Dios. pero todavía seguimos siendo parte del plan. “Porque separados de mí —dijo Je s ú s— nada podéis hacer” (Ju an 15:5). es únicam ente en virtud de la cruz.

se hallan en el Cristo crucificado. que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra. lo cual sucede cuando uno recibe la salva­ ción. g u ard ar sus m andam ien­ tos y darle gloria al Señor? Por supuesto que la hay. cuya esencia. 6. “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel. La siguiente frase tam bién es parte de estos tres mensajes angélicos: “La hora de su juicio ha llegado”. porque la hora de su juicio ha llegado” (vers. La salvación produce obediencia. 7). Los capítulos que siguen revelan de qué modo el juicio. los que guardan los m an d a­ mientos de Dios y la fe de Je s ú s ” (Apocalipsis 14:12). la cruz y el carácter del pueblo de Dios se encuentran inseparablem ente unidos en una cadena de verdad presente. cuyo fundamento. 70 .D e s e q u il ib r io f a t a l m ediante la respuesta a la invitación del E spíritu Santo de rendirnos sin reservas al poder de Dios. y m ediante la acción de pelear la batalla de la fe con su poder. Luego estos mensajes continúan diciendo que debemos darle gloria a Dios. ¿Existe alguna relación entre el evangelio eterno. eligiendo entregarnos cada día a su capacidad purificadora y refinadora. Todos estos factores son inseparables. razón por la cual el mensaje del tercer ángel dice: “Aquí está la paciencia de los santos. el hecho de tener la fe de Jesús. Estos mensajes proclaman “el evangelio eterno”. es como podemos llegar a ser la clase de personas que él busca para sí mismo: un pueblo cuyas vidas traigan honra y gloria a su nombre. diciendo a gran voz: Temed a Dios y dadle gloria. Este concepto contribuye a darle significado a los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14. La única forma como lo podremos hacer será experimentando el nuevo nacimiento.

Como vimos en i*l capítulo anterior. referentes a “la multiforme sabiduría de I )ios”. y esto aún después del Calvario. todavía quedaron interrogantes no resueltos en las mentes de los “principados y potestades en los lugares celestiales”. el Señor tomó en cuenta a su pueblo p ara que contribuyera a la solución de los asuntos que tienen que ver con el universo observador. el honor de Cristo. pesar de la admirable condescendencia que manifestó el Hijo de Dios al morir por nuestros peca­ dos. A .C apítulo El santuario de Israel A.1 ¿H abrá algo más. Elena de White declara que “el honor de Dios. fuera de la cruz y el carácter del pueblo de Dios. que contribuya a responder estos 71 A . están comprometidos en la perfección del carácter de su pueblo”.

a u e ser suficiente como p a r a 'h a c e r posible su salvación en virtud del m ensaje del evangelio enseñado m ediante el servicio del templo. la clave tam bién se halla en el servicio del santuario terrenal. E n figura.D e s e q u il ib r io fa t a l interrogantes? La respuesta es sí. Aunque ignoramos cuánto hayan comprendido los judíos acerca del plan divino. tal como el cristianismo gira alrededor de Jesucristo. moribunda. que es la ley del reino divino. la santificación. toL ‘ Desde la peregrinación de los hijos de Israel por el desierto hasta la destrucción del templo por los rom a­ nos en el año 70 d. como se verá en los capítulos si­ guientes. mediación. C. purificación.um. “Porque tam bién a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos. el santuario revelaba la expia­ ción. por no ir acompañada de fe en los que la oyeron” (Hebreos 4:2).. la leyZgl perdón de los pecados. El evangelio fue predicado al antiguo Israel m e­ diante el servicio del santuario: una representación gráfica de todo el plan de salvación. confesión. lo que de él se les reveló _t. justifica­ ción v el papel de S atan ás (el chiv^enyiado al desier. Las ofrendas de sacrificios ha bían de ser una lección objetiva del amor de Dios revelado en Cristo: en la víctima doliente. Todos los que servían en relación con el santu ar io eran educados co ns tan tem en te acerca de la i n t e r ­ vención de Cristo a favor de la raza h u m a n a . el servicio del santuario —con pocas excepciones (como la cautividad babilónica)— constituyó el centro del culto israelita.. pero no les aprovechó el oír la palabra. sacerdocio. Ese servicio tenía el propósito de crear en cada cora­ zón amor por la ley de Dios. que tomó sobre sí el pecado del cual era culpable el 72 . Y en lo que a esto se refiere. Todo su sistem a religioso giraba en torno del santuario.

sus funciones y su ritual se conformaban al patrón fundam ental que se le había mostrado a Moisés en el Monte Sinaí. el templo de Zorobabel. y el templo de Herodes. AunqueHos cuatro templos diferían en tam año (los dos departam entos del templo salomónico eran dos veces m ás grandes que los del tabernáculo mosaico).Salomón. el culto celebrado en el templo de Herodes. el libro de Hebreos del Nuevo Testam ento no considera que el templo de Salomón. el último 73 . las autoridades israelíes arrestaro n a varios judíos que tra ta b a n de d in am itar la Mezquita de la Roca con el fin de p re p a ra r el camino para la construcción del templo. el m ás grande y m ás elaborado de los santuarios de Israel. Por lo que se ve. El concepto del templo ha dominado de tal m anera al judaism o que algunos judíos todavía espe­ ran que otro templo se construirá en Je ru sa lé n en el mismo lugar donde se levantaron los anteriores (donde actualm ente se yergue uno de los santuarios más venerables del Islam. El santuario del desierto sirvió de base para los templos subsiguientes.2 Con el correr de los siglos. A comienzos de la década de 1980. Por ejemplo. haciéndose pecado EL I N O C E N T E por n osotros. aún después do transcurridos 1.900 años la idea del templo conti­ núa proyectando su im agen sobre el pensam iento del judaismo ultra-ortodoxo. la Mezquita de la Roca). Israel construyó cuatro santuarios o templos: El santuario de Moisés^ el te m ­ plo de. fuera la quintaesencia de la fe de los hebreos. Y aunque muchos aspectos de la reli­ gión judaica m aduraron con el correr de los siglos.E l santuario de Israel h ombre. Algunos se han estado entrenando en un curso de catorce años acerca de cómo ofrecer sacrificios de anim ales y cómo m inistrar en un nuevo templo.

El servicio del santuario comenzaba allí. el libro de Hebreos se concen­ tra en el prim er santuario de Israel. como para que logremos una comprensión básica y clara de todo lo que implica el san tu ario y su servicio._Leviti. E n efecto. los cuales no albergaron el arca del pacto contenida en la estru ctu ra del desierto.D e s e q u il ib r io fa t a l templo. se refiere a la organización y la construcción de ese prim er santuario. La mayor parte de la información que se da en la Biblia. La tercera p arte del libro de Exodo.arte del libro de. El “no tiene necesidad cada día. D esafortunadam ente. tiene que ver con el p ri­ mero de ellos: la estru ctu ra mosaica construida en el desierto. como el ejemplo terren al del “verdadero tabernáculo” de los cielos. acerca del santuario. Estos sacrificios simbolizaban a Jesús. es que sirvieron únicam ente como copias elaboradas del prototipo del Sinaí. a pesar de proveer una enor­ me cantidad de detalles referentes a la construcción del san tu ario terrenal y del ritual de los sacrificios. quien m urió en el Calvario una vez para siempre.ayoiup.CQ tiene que ver con sus rituales. Si algo hay que decir acerca de los templos posteriores. no constituyó el apogeo del desarrollo evolutivo del judaismo. El tabernáculo del desierto sirvió de “figura y sombra de las cosas celestiales” (Hebreos 8:5). el tabernáculo del desierto. suficiente información ha sido revelada —m ayorm ente en el Nuevo T estam ento— . Felizmente. como aquellos sumos sacerdo74 . la m. Ni tampoco los profetas en la mayoría de los casos aclaran su simbolismo. el Antiguo Testam ento no explica claram ente su signifi­ cado. La prim era parte del servicio del santuario se ocupaba del sacrificio del anim al sobre el a lta r de la ofrenda encendida.

m ediante su sistem a de sacrificios. la Biblia dirige «1 cristiano hacia atrás. de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados. “Así tam bién Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos” (Hebreos 9:28). Porque con u n a sola ofrendtLh izo . porque esto lo hizo una vez para siempre. habiendo ofrecido una vez para siem ­ pre un solo sacrificio por los pecados. 14l_ Día tras día. ofreciéndose a sí mismo” (He­ breos 7:27). año tras año. pero Cristo. siglo tras siglo. ( ’uánto h ay an comprendido íos israelitas acerca de la salvación. V l a misma sangre h a rá expiación de la persona” (Levítico 17:11). y luego por los del pueblo. no podemos saberlo.. las interm inables ofrendas de anim ales a p u n tab an hacia la m uerte de Cristo en el Calvario.. hoy. que n u n c a pueden qui tar los pecados. a la cruz. El sistem a de sacrificios dirigía al adorador hacia a delante. se ha s e n t a ­ do a la diest ra de Dios.'3 Kn el atrio. había una fuente 75 .E l santuario de Israel les. Y cier tame nte todo sacerdote está día t r a s día mi­ nistr and o y ofreciendo m u ch a s veces los mismos sacrificios. entre el a lta r de la ofrenda encendida v la estructura misma del santuario. Probablem ente el pecador comprendió ■ “la paga del pecado es m uerte” y que Dios había pie provisto un sustituto p ara morir en lugar del pecador. Moisés explicó en el desierto que “la v i d a de la carne en la sangre está. y yo os la he dado p u r a hacer expiación sobre el a lta r por vuestras almas. Somos santificados mediante la ofrenda del cu er ­ po de Jesuc rist o hecha u na vez p a r a siempre. “Porque la sangre de los toros y ile» los machos cabríos no puede quitar los pecados” (Hebreos 10:4). el único sacrificio eficaz por el pecado..perfectos p a ra siempre a los santificados (Hebreos 10:10-12. a la cruz.

el lu g ar santo. E n el prim er departam ento. Aunque la Biblia no explica su significado de m an era explícita.0 Consistía de dos departam entos: el lugar santo y el lugar santísimo. p a ra im presionar sobre el pueblo y los sacerdotes la idea de que “los que quieran acercarse a la presencia de Dios deben a p a r­ ta rse j e toda im p u reza!’/ La e stru c tu ra del santuario era básicam ente una tienda m uy elaborada. quem ar incienso sobre el a lta r del 76 . Desde en medio de esta estru ctu ra. E n num erosas ocasiones la E scritura declara que Israel pecó contra el Señor quem ando incienso delante de otros dioses. p ara consagrársela. A unque no se dice mucho m ás acerca de la fuente y su significado (véase Exodo 38:8). se encontraba el a lta r de oro del incienso. y habitaré en medio de ellos” (Exodo 25:8). La Biblia explica que los sacerdotes oficiantes debían lavarse con el agua de la fuente “p ara que no m u e ra n ” (vers.D e s e q u il ib r io fa t a l de bronce que los sacerdotes u sab an p a ra lavarse (véase Exodo 30: 17-19). Poco después de entregarles los diez m andam ientos. el rey fenicio: “He aquí. les dijo a los israelitas en el Sinaí: “Y h a rá n un santuario p ara mí. p ara quem ar incienso aromático delante de él” (2 Crónicas 2:4). hecha de ciertas telas y pieles de anim ales p ara que se la pudiese d e sa rm a r con facilidad y tra n s p o rta r d u ran te los viajes por el desier­ to. Salomón le dijo a H iram . da la im presión de simbolizar el concepto de limpieza y santidad. yo tengo que edificar casa al nombre de Jehová mi Dios. E videntem ente. Dios m anifestaba su presencia a Israel. “provocándome a ira con todas las obras de sus m anos” (2 Crónicas 34:25). donde cada m a ñ a n a y cada tard e el sacerdote quem aba “incienso arom ático” al Señor. 20-21).

4). Por lo demás. En la visión del santuario celestial que se le mostró a J u a n el revelador.E l santuario de Israel Huntuario israelita simbolizaba rendir culto y adora­ ción a la Deidad. Además de ilum inar el interior para facilitar el ministerio sacerdotal. a uno semejante al Hijo del Hombre. incienso y vino. lo cual también es p arte del culto y la adoración a Dios (véase tam bién Apocalipsis 5:8. y en medio de los siete candeloros. aunque el pan es lo único que se discute d e ta ­ lladamente (véase Levítico 24:5-7). dolante~cle sii trono”. continua. Posiblem ente el pan simbolizaba el reconocimiento de que Dios suplía no sólo la salvación. vestido de una ropa que llegaba h a sta los pies. y significaba la disponibilidad constante de la salvación y el ministerio sacerdotal incesante de Cristo en nues77 . el contexto de Apocalipsis 1:4. y ceñido por el pecho con un cinto de oro” (Apocalipsis 1:12. Algunos han visto una relación entre el pan y Jesús. sino tam bién los requerim ientos físicos cotidianos de Israel. 5 indica que se refiere a “los siete E spíritus que están. En el mismo prim er departam ento tam bién había una mesa de oro sobre la cual se colocaba pan. 8:3. quien se llamó a sí mismo “el pan de vida” (Ju an 6:48). El último mueble contenido en el prim er d e p a rta ­ mento del santuario era la m enorah. El servicio que se llevaba a cabo en el prim er departam ento era una actividad diaria. lo cual es una referencia innega­ ble al E spíritu Santo. esta lám p ara se ha considerado símbolo del Espíritu Santo. que se m an ten ía constantem ente encen­ dido. Lucas 1:10 lo relaciona con la ora­ ción. o candelabro de siete brazos. vio "siete candeleros de oro. Podría haber una analogía entre estos siete candeleros y el candelabro de siete brazos del prim er d e p a rta ­ mento. 13).

tam bién recibimos el perdón de los pecados. En el Israel antiguo. “El sacer­ dote tom ará de la sangre de la expiación. y. del mismo modo. del mismo modo como lo recibe actu alm en te el pecador. Al practicarlo.. Se llevaba a cabo únicam ente después que el sacerdote había realizado su obra m ediadora en favor del pecador. y entonces el sacerdote aplicaba la sangre (los detalles particulares del ritual dependían de quién era el pecador y la n a tu raleza de su pecado). Si la expiación. E n el ritual del santuario.. y será perdonado” (Levítico 4:3435. y el sacerdote la h a rá a rd e r en el altar. al a sp e rja r la sangre de la víctima en el lugar adecuado.D e s e q u il ib r io fa ta l tro favor.6 Se ha acusado a los ad v en tistas de no creer en una expiación completa (razón por la cual. al acudir a Jesús.. y la pondrá sobre los cuernos del a lta r del holocausto. y le hará el sacerdote expiación de su pecado que habrá cometido.. la expiación no se p ro d u ­ cía al mom ento de morir el anim al. reconci­ liación y restauración.. la cursiva es nuestra). le q u ita ­ rá toda su grosura. Israel obtenía perdón. A m enudo el sacerdote introducía la sangre en el p rim er d epartam ento m ien tras el pecador se re tira b a con sus pecados perdonados. donde era sacrifi­ cado. E sta fórmula se repite vez tra s vez en el libro de Levítico como p a ra dem o strar que la expiación era consum ada únicam ente después que el sacerdote había realizado el ofrecimiento de la sangre. es decir. cuando nosotros acudimos a J e s ú s por fe. su puestam ente. guardam os el sábado: p ara g a n a r n u estra e n tra d a en el cielo). el pecador penitente tra ía al anim al p a ra el sacrificio a la e n tra d a del santuario.. la obra de “re :u n ir” a dos personas ofendidas —como en el caso del hom bre y Dios— significa que en el Calvario se pagó la p e n a ­ 78 .

¿por qué entonces este versículo —así como oíros— describe a Je sú s como el sumo sacerdote. en el mismo sentido en "qúe~eT" sacerdote IcrrenaT*ministraba en favor de los pecadores en el sistem a antiguo. Si toda la obra de la redención fue acabada en la cruz. obvia­ mente no. E n el servicio del santuario. la sangre d erram ad a no podía producir reconciliación (expiación). definitivamente.E l santuario de Israel lidad completa por el pecado. no !enía significado alguno. todo lo que podía hacer era aceptar dicho sacrificio por medio de la fe (y todo lo que la fe entraña). que se produjo la reconci­ liación entre el hombre y Dios. la expiación no concluyó en el Calvario. Si el sistem a terren al no es otra cosa que una m era “sombra del celestial”. y que no se puede agregar ni s u s tra e r n ad a al sacrificio. "haciendo intercesión” en el santuario celestial por su purhlo? Por supuesto. por sí sola. no es de sorprenderse que la Biblia represente^ claram ente a . así (•onio el restablecim iento de una arm onía total en el universo entero. entonces. La sangre d erram ad a siempre tenía que pasar por un proceso de mediación. y la solución de todos los problem as involucrados en la gran controversia. “Por lo cual puede tam bién salvar perpetuam ente a los que por él se acercan a Dios. viviendo siempre p ara interceder por ellos” (Hebreos 7 :2 5 ). No obstante. después que el pecador sacri­ ficaba al anim al. En el servicio del tabernáculo terrenal. entonces sí.Jesús m inistrando en el santuario celestiaLen'favor de jiosoíros. la expiación concluyó en la cruz. la razón evidente es porque no 79 . de lo contrario. si la expiación implica la solución final v definitiva del problem a del pecado en la cruz. el sacerdote tenía que introducirla en el na lituano.

Concierne a toda alma que vive en la tierra. nos conduce h asta el fin mismo del tiempo y anuncia el triunfo final de la lucha entre la justicia y el pecado”.8 Los ritos que se practicaban en el prim er d ep arta­ mento —el lugar santo— eran algo que sucedía todos los días.7 Además declara que el santuario del cielo es el centro mismo de la obra de Cristo en favor de los hombres. Elena de White escribió: “La intercesión de Cristo por el hombre en el santuario celestial es tan esencial para el plan de la salvación como lo fue su m uerte en ta~Crüz^ Con su m uerte dio principio a aquella obra para cuya conclusión ascendió al cielo después de su resurrección”. ocurría única­ m ente una vez al año en la solemne ceremonia del Yom Kippur. Nos revela el plan de la redención. el ritual que se llevaba a cabo en el segundo departam ento —el lugar santísimo— . o literalmente^ “el día del cubrimiento”._ej día de la expiación. ' ¿Qué lecciones enseña el ritual del segundo depar­ tam ento? 80 .D e s e q u il ib r io f a t a l todo lo que tiene que ver con el problema de m anejar el pecado fue concluido allí.

y contenía la vara de Aarón que había florecido. sobre la tapa dorada conocida como “el propiciatorio”. un querubín en un extremo. y un querubín en el otro extremo.C apítulo Los dos querubines 1 J n el segundo compartimento del santuario del desierto se hallaba depositado el objeto más im portan­ te de toda la estructura: el arca del pacto. Harás. labrados a martillo los h a r á s en los dos extremos del propi­ ciatorio. pues. de u na pieza con el propiciatorio h a r á s los querubines en sus F * 81 . E sta caja de madera recubierta de oro era el único mueble del lugar santísimo. había dos querubines de oro con las alas extendidas: H a r á s t ambién dos querubines de oro. Por encima del arca. un vaso de m an á y las tablas de piedra donde se habían escrito los diez m andam ientos.

a saber: que Dios puede ser justo al mismo tiempo que justifica al pecador arrepentido y r e a nu d a sus relaciones con la raza caída. Elena de White escribe: Los querubines del santuario terrenal que m ir a ­ ban rev erentemente hacia el propiciatorio. es muy im portante recordar que el segundo departam ento simbolizaba juicio. re­ pres en tab an el interés con el cual las hue stes celestiales contemplan la obra de redención. en tanto que el propiciatorio simbolizaba la misericordia divina. En él m inistraba el sacerdote durante el gran día de la expiación. re p re se n ta ­ ban la ley de Dios: la norma divina de juicio. sus rostros el uno enfrente del otro. La E scritura tampoco da muchas explicaciones acerca de estos objetos. y el vaso de m an á podría haber simbolizado el cuidado sustentador de Dios en favor de Israel. pero no es difícil llegar a algunas conclusiones. de modo que en él la justicia de Dios (la ley) y su misericordia (el propiciatorio) se encontraban.D e s e q u il ib r io fa ta l dos extremos. por supuesto. es decir. 17). el día de la 82 . mirando al propiciatorio los rostros de los q u e r u ­ bines” (Exodo 25:18-20). el día terrenal típico del juicio investigador. En este segundo departam ento se llevaba a cabo el juicio. Por ahora. La vara de Aarón probablemente era una representación de autoridad y liderazgo (véase N úmeros 16. Las tablas de piedra. Los dos querubines instalados sobre el arca simboli­ zaban el interés que las huestes celestiales dem ues­ tran en el plan de redención. Este es el misterio de misericordia que los ángeles desean contemplar.1 En los capítulos que siguen exam inarem os cuidado­ sam ente el servicio que se llevaba a cabo en el lugar santísimo. cubriendo con sus alas el propi­ ciatorio. Y los querubines extenderán por encima las alas. En el pensamiento judío.

y millones de millones [quej asistían delante de él [el SeñorJ”. Regresemos ahora a la pregunta que propusimos al comienzo del capítulo anterior: “¿Habrá algo más — fuera de la cruz y el carácter del pueblo de Dios— que pueda contribuir a dar respuesta a los interrogan­ tes relativos al carácter de Dios?” La respuesta queda revelada —muy gráficam cnt". que representa la cruz? ¡No! Más bien.1844. que es la última fase. La ubicación de estos ángeles se comprende mejor cuando reconocemos que las pregun­ tas de todo el universo acerca del pecado. d urante el cual cada caso es decidido para vida o p ara muerte. con sus rostros observando el sacrificio. ¿Dónde se encuentran estos ángeles? ¿Sobre el a lta r de la ofrenda encendida.Los dos querubines expiación es el día del juicio. “Jehová de 83 . “representaban el interés con el cual las hues­ tes celestiales contemplan la obra de la redención”. al decir de Elena de White. Hitflos en las cuales Elena de White describe el juicio investigador. símbolo del juicio investigador. de la ley y del carácter de Dios no fueron totalm ente contestadas en la cruz. Esos querubines representaban los “m illares de millares [que] le servían. No en el Calvario. Existe un parale­ lismo fascinante entre la conceptualización judaica del día de la expiación y las secciones de El conflicto de los. por cierto— en la ubica­ ción de los dos querubines que. que constituye la primera fase del plan de salvación. puesto que el ritual judaico que se realizaba en «I lugar santísimo era una sombra de la expiación que ■ comenzó en el cielo en. Esos interrogantes no quedarán resueltos sino h asta el juicio.2 E stas similitudes no deberían sorpren­ dernos. en la visión que Daniel tuvo acerca del juicio investigador (véase Daniel 7). sino ('n el asiento del juicio. han sido colocados en el mismo centro del lugar santísimo.

Por lo tanto. “Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y d erram ad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios” (vers. El contexto cronológico ubica a este juicio an tes del fin del mundo. el tiempo de gracia debe haberse term inado y cada caso debe haberse decidido p ara vida o para m uerte. 7). y que ad o ra­ ban a su im ag en ” (vers< 2)/ term in an d o con un te r re ­ moto ta n grande. Cuando las plagas del capítulo 16 comienzan a caer.4 El libro de Apocalipsis tam bién enseña el mismo concepto. El resto del capítulo tr a ta de las plagas. 18). 1). En el capítulo 16 observamos el derram am ien to de las siete últim as plagas. El capítulo 14 revela el m ensaje del p rim er ángel. Por lo tanto. la advertencia que el p rim er ángel hace con relación al juicio.D e s e q u il ib r io fa t a l los ejércitos será exaltado en juicio” (Isaías 5:16). com enzan­ do con una “úlcera m aligna y pestilente sobre los hom bres que te n ía n la m arca de la bestia. que incluye la expresión “la hora de su juicio ha llegado” (vers. puesto que los dos ángeles que aparecen después del prim ero advierten al m undo acerca de eventos futuros —la caída de B abi­ lonia y la m arca de la bestia— que se producen in m e­ d ia ta m e n te a n tes de la segunda venida de Jesús. E stas tam bién suceden an tes de la segunda venida. cual no lo hubo ja m á s desde que los hom bres han estado sobre la tie rra ” (vers. y rió donde ocurre el sacrificio. m u e s tra que éste debe com enzar a n tes del regreso de Cristo. el juicio que anuncia Apocalipsis 14 tiene que haberse concluido p a ra el momento cuando comienzan a caer las plagas del capítulo 16.3 He ahí la razón por la cual aquellos querubines fueron instalados en el lu g ar donde se produce el juicio. a medida que las plagas son 84 . Y m ie n tra s tanto.

No obstante. y del templo salieron los siete ángeles que ten ían las siete plag as” (vers. y ahora los ánge­ les. Han sido testigos personales d u ra n te todo el tr a n s c u r­ so del juicio y han sido testigos oculares de cuán ín te ­ gro y justo ha sido Dios. aunque las plagas produzcan la devas­ tación de la tierra. porque has juzgado estas cosas” (Apocalipsis 16:5). y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio. el juicio en el templo ha term inado.?: porque los ángeles h an sido testigos del juicio. el que eres y que eras. oh Señor. “Después de estas cosas miré. proceden del templo. necesitam os considerarlo desde la perspectiva de un p an o ram a cósmico. después de ab an d o n ar el edificio celestial. Las 85 . dejan caer estas horribles calam idades sobre la hum anidad. “Ju s to eres tú. portadores de las plagas. tu s juicios son verdaderos y ju s to s” (Apocalipsis 16:7). ¿Cómo sabe aquel ángel que los juicios de Dios son justos.Los dos querubines d erram ad as sobre la tierra (pero sólo después que el juicio proclamado en el capítulo 14 h aya concluido). Estos ángeles. Así como Dios no necesitaba que A b rah am sacrificara a Isaac sobre el Monte Moría para darse cuenta de la fe del patriarca. A parentem ente. P a ra obtener un concepto claro del juicio investiga­ dor. donde se ha producido el juicio investigador. con m ás comprensión que nunca pueden a la b a r a Dios y sus juicios como “verda­ deros y ju s to s”. el Santo. u n lingel exclama: “C iertam ente. el resto del universo desconocía el corazórtrde A braham . 5-6). tampoco nece­ sita del juicio investigador con el fin de saber quiénes están salvos y quiénes perdidos. Señor Dios Todopode­ roso. “Conoce el Señor a los que son suyos” (2 Timoteo 2:19). Apocalipsis 15 relaciona las plagas con el juicio del santuario celestial.

Con razón necesitan que Je sú s sea tanto su sacrificio sustitutivo como su sumo sacerdote. El Señor continúa intercediendo en favor de ellos porque. aunque son el pueblo de Dios. ya ha sido condenado” (Ju an 3:18). ¿se encontrará allí el rey David. Y pensar que m uchas de estas personas vivirán eternam ente en la presencia de seres santos. Dios quedará libre de toda culpa por la existencia o continuación del m al”. entre los salvados habrá muchos indivi­ duos que han pecado. han caído en pecados graves? El universo necesita tener la certeza de que estos individuos nunca más tr a s to rn a rá n el cielo con sus pecados. a Jesucristo el ju sto ” (1 J u a n 2:1). “Ajuicio del universo — decla­ ra E lena de White— . sino después también.por lo cual el Señor tr a ta r á con el pecado de tal m anera que sus interrogantes queden resueltos para siempre.5 Todavía hay otra razón por la cual el universo se interesa tan vivam ente en el juicio. viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25). a pesar de su conversión. ¿No será 86 . . un adúltero y asesino? ¿Qué acerca de Aarón. Las personas que rechazan la salvación divina definitivam ente qu ed arán excluidas del cielo. no únicam ente an tes de su conversión. abogado te n e ­ mos para con el Padre. Cuando los redim i­ dos comiencen su viaje de siete días cruzando el cos­ mos hacia la ciudad de Dios para vivir etern am en te en presencia de los seres santos. todavía han peca­ do contra él. “El que no cree. quien hizo el becerro de oro para que Israel lo adorara? ¿Qué podemos decir acerca de los m illares de personas que. aunque sus nombres están escritos en el libro de la vida. “Si alguno hubiere pecado. El “puede tam bién salvar p e rp e tu a ­ m ente a los que por él se acercan a Dios. Sin embargo.D e s e q u il ib r io fa t a l inteligencias inm aculadas de los m undos no caídos no son omniscientes.

87 . Y cuando todo haya terminado. les hice una brom a a mis amigos adventistas. he venido sobreponiéndome a mi frivolidad. lo cual hice.juzgado ante el escrutinio intenso del universo obser­ vador. el que eres y que eras. Pero ustedes pueden e sta r seguros de que. porque has juzgado estas cosas” (Apocalipsis 16:5). no comenzaré una nueva rebelión.Los dos querubines que el universo tiene razón de sentirse un poco ner­ vioso frente a esta perspectiva? Pocas sem anas después de mi conversión. Dios conoce nuestros corazones y motivos. Por esa razón cada caso examinado en el juicio previo al advenimiento es . Señor Dios Todopoderoso. tus juicios son verdaderos y ju sto s” (Apocalipsis 16:7). verda­ deram ente. “C iertam ente. oh Señor. Por la gracia de Dios. Pero los seres santos de los m u n ­ dos no caídos no los conocen. que todos sus h a b ita n ­ tes no caídos p rorrum pirán en exclamaciones de a la­ banza a Dios por la transparencia y la justicia de su trato con los seres hum anos. los in terro g an ­ tes de todos los seres del universo h ab rá n quedado contestados tan completamente. el Santo. Conoce a todas las personas cuya salvación no significará un riesgo p ara el cielo. me dijeron que debía caer de rodillas y arrepentirm e. al decirles que “lo prim ero que voy a hacer cuando llegue al cielo será ¡comenzar una rebelión!” Espantados. “Ju s to eres tú. el universo observador deseará tener la certeza de que yo. cuando mi nombre aparezca en el juicio.

C ap ítu lo “Por espejo. tenem os que b a ta lla r con incidentes que no com pren­ demos. los profesos seguidores de Cristo? ¿Acaso no tenemos tam bién nuestros propios in te rro ­ gantes? ¿Quién de nosotros no ha tenido que h ab érse­ las con dolorosas fallas de comprensión? Aun los que vivimos d u ra n te el tiempo del fin. quienes tienen los libros abiertos delante de ellos (véase Daniel 7). E n n u e stra m ente surgen p reg u n tas que dese­ aríam os ver contestadas. en medio de una lla­ m a ra d a de luz y de verdad nunca vistas desde que el mismo Je s ú s caminó sobre la tierra en forma h u m an a. ¿Pero qué en cuanto a nosotros. y que a veces podrían in d u ­ 88 . oscuramente” u I ^ n el capítulo precedente acabam os de decir que el juicio investigador es para beneficio de los h a b ita n ­ tes del universo no caído.

que es el Diablo y S a t a n á s . durante el cual. y m anifestará las intenciones de los corazones”. En 1 Corintios 4:5. que somos incapaces de comprender las cosas cabalmente. m as enton­ ces veremos cara a cara. cuando “veremos cara a cara”. pero entonces conoceré como fui conocido” (1 Corintios 13:12). Pablo dice que “no debemos juzgar nada hasta que venga el Señor. y lo ató por mil años. sólo seamos capaces de percibir las realidades eternas como “por espejo. oscuram ente” cirnos a dudar de la “multiforme sabiduría de Dios”. como Pablo. Entonces recibiremos tal cantidad de luz y entendim iento que nosotros también. “Ahora vemos por espejo. En vista de que la gran controversia tiene que ver con asuntos de m agnitud infinita que afectan hasta los últimos rincones del cosmos. y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar. conoceremos como fuimos conocidos. la serpiente an tigua. La venida del Señor in a u g u ra rá en ('1 cielo el reino milenario. con mentes finitas y a rru i­ nadas por el pecado. 4). de acuerdo con la Biblia. no es de sorprenderse que nosotros. Ahora conozco en parte.. y que no recibieron la m arc a ni en sus frentes ni en sus manos. 89 . y vivie­ ron y reinaron con Cristo mil años (Apocalipsis 20:2. y vi las almas de los de cap ita ­ dos por causa del testimonio de J e s ú s y por la pa la b r a de Dios. Llegará el día. los redimidos reinarán como jueces: Y prendió al dragón. oscuram ente. sin embargo. los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen.“ Por espejo. el cual aclarará lo oculto de las tinieblas. Pablo declara que actualm ente n u estra visión es imperfecta. oscuram ente”. Algún día n u estra percepción de las realidades eternas será tan clara como la vida del apóstol fue para las inteligencias celestiales.. Y vi tronos.

“¿O no sabéis que los santos han de ju zg ar al m u n ­ do? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros. que esperan su castigo final. cuando todos nuestros interrogantes q u ed arán resueltos a medida que estudiemos d u ran te mil años las cuestiones relativas al gran conflicto: especialmente las que se refieran a los no redimidos. han recibido respuestas satisfactorias para todos sus cuestionamientos. Res-ponde todas n u estras preguntas. H ast ahora. las inteligencias universales no caídas. Ju n to con S a ta n á s y sus ángeles caídos (que han p erm an e­ 90 . Este juicio puede ocurrir únicam ente d u ra n te el milenio. compa­ rando sus actos con el libro de la ley. Entonces lo que los malos tienen que sufrir es medido según sus obras. así como los miembros de la hum anidad redimida.2 E n verdad. ¿cómo podríamos ju zg ar im parcialm ente? “Ju n to con Cristo — escribe Elena de W hite— [los redimidos] juzgan a los impíos. Y sin embargo Dios no ha term inado aún. este juicio cumple para nosotros el mismo papel que el juicio investigador p ara los observadores del universo. Es evidente que tendrem os que recibir gran luz. y fallando cada caso en conformidad con los actos que cometieron por medio de su cuerpo. de lo contrario. ¿Pero qué acerca de los no redimidos. y el mismo Satanás? Después del milenio resucitan los perdidos. y queda anotado frente a sus nombres en el libro de la m u erte”. los ángeles caídos.D e s e q u il ib r io fa t a l D u ran te este tiempo. ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de ju zg ar a los ángeles?” (1 Corintios 6:2-3). los santos —los mismos que de acuerdo con Daniel 7 reciben el reino después del juicio investigador— 1 ju zg arán no sólo a los hom bres sino tam bién a los ángeles caídos. la Biblia.

3 Entonces.. h a sido presentado a todo el u n i ­ verso.5 Todo el universo. especialm ente las escenas de la vida de Cristo y de su m uerte en la cruz. Sus a c us a ­ ciones contra la misericordia y justicia de Dios están ya acalladas. a medida que se exam inan los libros de registros. Todos ven que su expulsión del cielo es j u s ta ”. todo el 91 . S a t a n á s h a sido condenado por sus propias obras. al ser confron­ tado con el fruto de su rebelión. La sa biduría de Dios. sino la esclavitud. Ejercitó su poder guerr ea ndo contra Dios. la paz y la armon ía del cielo serían para él s u p re m a tortura. ha quedado aclarada. y que él [Satanás] merece la sentencia que se pronuncia sobre su cabeza. Jesú s hace pasar delante de ellos la caída de Adán y los pasos sucesivos del plan de la redención. “E s entonces evidente para todos —escribe la sierva del Señor— . adm ite que Dios es justo y bueno. S a t a n á s ve que su rebelión voluntaria le inca pa ­ citó pa ra el cielo..“ Por espejo. En vista de todos los hechos del gran conflicto. confiesa lo justicia de Dios. El desarrollo del gobierno de S a t a n á s en contraste con el de Dios. su justicia y su bon­ dad qued an por completo reivindicadas. comparecen ante el Señor. Los impíos ven lo que perdieron con h u vida de rebeldía.. Y ah or a S a t a n á s se inclina y reconoce la justicia de su s e nt e nc ia . la pureza.4 Aun el mismo S atanás. tom an conciencia de cada pecado m ientras permanecen sin excusa delante de su Creador y Juez. Los vituperios que procuró l a n z a r contra Je ho vá recaen e nt e r a m e n te sobre él. oscuram ente” cido en esta tierra desolada d u ran te una cuarentena de mil años). hasta el mismo S atanás. Toda cuestión de verdad y error en la controversia que tanto ha durado. que el salario del pecado no es la noble independencia y la vida eterna. la ruina y la muerte..

y el ejecutivo (para beneficio de los perdidos). Si desarrollamos una com­ prensión adecuada del mismo. Numerosos inte­ rrogantes existen aún.D e s e q u il ib r io fa ta l universo. nosotros —a pesar de ver como “por espejo. oscuram ente”— podremos excla­ m ar confiadamente y desde ahora: “¡Justos y verdade­ ros son tus caminos. Sin embargo. el juicio investigador es el más perti­ nente para nosotros en la actualidad. el milenial (para beneñcio de los redimidos). oh Rey de los siglos!” 92 . tanto los justos como los rebeldes. especialmente para quienes los experim entan. Los capítulos que siguen continuarán refiriéndose a este juicio. oh Rey de los siglos!”6 Esencialm ente podemos distinguir tres aspectos del juicio: el investigador (para beneficio del universo no caído). decla­ ran al unísono: “¡Justos y verdaderos son tus caminos.

—Al observar tan de cerca.1 J L J L a c e varios años. o interiorm ente hacia los detalles más diminutos de la célula. Al in stan te una declaración de Elena de White aflo­ ro u mi mente: “El orden es la prim era ley del cielo”.1 ¡Orden! En verdad. parado en una acera de Atlanln.C apítulo La primera ley del cielo . Dios lo hace todo con orden. conversaba con un hombre que estudiaba recomliinaciones del ADN. usted descubre que tienen un elemento en común: el orden. In misma esencia de la vida —le pregunté— . ¿no en­ cuentra en ella alguna evidencia de la existencia de 1)ios? -N o im porta hacia dónde mire —me respondió— . yn sea al universo exterior. como usted lo ha hecho. El 93 ir .

tres brazos del candelero a un lado. p ara que no se pierda n a d a ” (Juan 6:12). En la construcción del candelero. y después de lo otro. y en la caña central del c a n ­ delero cuatro copas en forma de flor de almendro.. día dos. su pie. una m a n z a n a y una flor. La creación de aquello. su caña. aunque junto a la tum ba hallaron los lienzos m ortuorios que “no habían sido arrojados con negligencia a u n 4 a d o. sus copas. día tres. sus m a n z a n a s y sus flores. “a la vista de Aquel que guía tanto a la estrella como al átomo. y lo encontraron vacío. cadaPuno en un lugar adecuado”/* ¿Por qué? Porque reo m o lo explica la sierva del Señor. el Señor instruyó a Moisés: Harás. ~sínfi cuidadosam ente doblados. labrado a m a r ­ tillo se h a rá el candelero. los discípulos corrieron al sepulcro.. Los libros de Exodo y Levítico revelan que todo estaba sujeto a un orden estricto en las instrucciones que el Señor les dio a los israelitas acerca de la construcción y el funcionamiento del tabernáculo terrenal. un candelero de oro puro. por ejemplo. asi en los seis brazos que salen del candelero. 'Fres copas en forma de flor de almendro en un brazo.D e s e q u il ib r io fa t a l registro de la creación: día uno. Jesú s dijo a sus asom brados discípulos: “Recoged los pedazos que sobraron. luego de esto.'* El orden caracteriza todo lo que Dios hace. Y saldrán seis brazos de sus lados. una m a n z a n a y una flor. y tres brazos al otro lado. serán de lo mismo. H ab rá un a m a n z a n a debajo de dos brazos del mismo. y otra m a n z a ­ 94 . Se ven orden y perfección en toda su obra”. Después de la resurrección. Desde la elaboración de los muebles h asta el ofrecimiento de los sacrificios. Todo en orden. no hay nada sin im portancia. Dios mandó que todo se hiciera de acuerdo con un plan específico y ordenado. otra m a n z a n a d e ­ bajo de otros dos brazos del mismo. Después de alim en tar a los cinco mil. sus m a n z a n a s y sus flores. y tres copas en forma de flor de almendro en otro brazo.

v concluyendo con el juicio (el lugar santísimo). así p a r a los seis brazos que salen del candelero. Aunque ac­ tualm ente el pecado está restringido a la tierra. para ay u d ar a resolver cabalm ente lodos los problemas. ¿Por qué? Porque Dios es un •I Dios de orden.La prim era ley del cielo na debajo de los otros dos brazos del mismo. tales como el carácter de su pueblo y el juicio investigador. el punto es éste: la m uerte de Cristo en la cruz y su ministerio sumosacerdotal en el cielo (ta n ­ to en el lugar santo como en el santísimo) forman p a r­ le del método ordenado que Dios se propuso em plear con el fin de erradicar el pecado y la maldad del u n i­ 95 . es un asunto que atañe al universo entero. A posar de que la cruz respondió muchos de los in terro ­ gantes del universo. inclusive al género. Dios tam bién se propuso utilizar otros factores. el Señor les dijo: “M ira y hazlos conforme al modelo que te ha sido m ostrado en « m onte” (Exodo 25:40). y Dios se propone erradicarlo de un modo tal que satisfaga a todo el u n i­ verso. tanto redimidos como perdid o s^ En capítulos previos tam bién hemos visto que Dios ha planeado varios pasos tendientes a resolver el gran conflicto. A través de todas las instrucciones relativas a la construcción del santuario. y que éstos e stá n simbolizados en la activi­ dad del santuario terrenal."humano. comenzando con la m uerte de Jesú s en la cruz (el a lta r de la ofrenda encendida). En efecto. ¿Cómo se relaciona con el juicio investigador este aspecto específico del carácter divino? En capítulos anteriores se ha hecho evidente que lodo el universo inteligente se interesa in ten sam en te rn los problemas del pecado y la rebelión. (Exodo 25:31-35).

la cual recibisteis de vuestros padres. La m u erte de Cristo y su ministerio son parte de la forma ordenada. “El cual no hizo pecado.'Pedro se refiere a los anim ales que se sacrificaban en los servicios del sa n ­ tuario terrenal. sino uno que fue te n tado en todo según n u estra semejanza. 19). La m uerte de Cristo y su ministerio celestial forman parte del modo ordenado que Dios está usando p ara resolver definitivam ente el problema del pecado. no con cosas corruptibles. ¿Cómo? __ Refiriéndose a Jesús. que Dios emplea p a ra echar eí pecado “en lo profundo de la m a r” sin lanzarnos a no­ sotros con él. como oro o plata. En este último versículo. ni se halló engaño en su boca” (1 Pedro 2:22). “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana m an era de vivir. pero que a su regreso ya no la tiene^ ¿Pecó-Jesús alguna vez? ~ jJJo r supuesto que no! 7^ >X “Pórcfue no tenem os un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de n u estras debilidades. p ara salvar a los que le esperan”. pero sin pecadóf (Hebreos 4:15). sin relación con el pecado. Jesú s necesitaba ser perfecto — sin falta ni pecado— p a ra cum plir las dem andas de la ley. como de un cordero sin m ancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:18.. así como para contestar todos los in terro ­ gantes que éste haya suscitado acerca de su carácter.q u e Jesú s tuvo relación con el pecado. Hebreos 9:28 dice que “aparecerá por segunda vez. Simbolizaban a Jesús.D e s e q u il ib r io fa t a l verso. sino con la sangre preciosa de Cristo. Je sú s nunca pecó. ¿Qué quiere decir la ^ ex p resió n “sin pecado”? Este texto In d ic a . Por eso el cordero debía ser “sin m ancha y sin contam inación”.. ¿Pero llevó alguna vez el pecado 96 .

Je s ú s no sólo llevó el pecado. y tra n sfe ­ ridos. p ara que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21). “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el m adero” (1 Pedro 2:24). Hebreos 9:23) cómo el espíritu de profecía se refieren a que el santuario del cielo necesita ser purifi97 . y por la sangre de ésta se tran sferían figurativam ente al sa n ­ tuario terrenal —escribe Elena de W hite— . sin relación con el pecado. de hecho. los pecados de los que se arrepienten son puestos por fe sobre Cristo. sino que fue hecho pecado! “Al que no conoció pecado. rirse a sus recintos. Jesús. y aun se hizo pecado por nosotros. Los pecados del mundo recayeron sobre él a tal grado que destruyeron su vida. _E1 Cal­ vario es la prim era fase del plan divino p a ra erradicar ol pecado del universo sin tener que elim inar tam bién TTlos pecadores. Por esta razón tanto la Biblia ¡[véase. en el nuevo pacto. p a ra salvar a los que le espe­ ran” (Hebreos 9:20). tomó n u es­ tros pecados y los llevó sobre su cuerpo. ¡En aquella cruz. por nosotros lo hizo pecado.. “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6). entonces el pecado tiene que tr a n s f e . ~ ~¿Qu é sucede después? “Así como en la antigüedad los pecados del pueblo eran puestos por fe sobre la víctima ofrecida.4 Si tomamos el sistem a terrenal como una parábola del verdadero plan de salvación que involucra el sa n ­ tuario celestial. y aparecerá por segunda vez.La prim era ley del cielo sobre sí? “Cristo fue ofrecido una sola vez p a ra llevar los pecados de muchos. quien jam ás cometió un pecado. al santuario celestial”. así ta m ­ bién.

“¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió. "de la realidad del santuario celestial y el énfasis en la obra que Cristo realiza en el cielo. viviendo siempre" p a ra interceder por ellos” (Hebreos 7:25). Se han hecho esfuerzos por m i n a r l a doctrina del juicio investigador m ediante la negación . el que murió por los pecados del mundo. JT o r lo cual puede tam bién salvar p erp etu am en te a loá que por él se acercan a Dios. “Así que. es decir no de esta creación” (Hebreos 9:11). el que tam bién resucitó. el que en la tierra fue nuestro Cordero. Por supuesto.5 E sta transferencia del pecado se vuelve cada vez ’mas*clara a medida que ampliam os n u estra com pren­ sión del ministerio sumosacerdotal de Cristo en el santuario celestial. a expensas del lugar donde la lleva a cabo. a saber. los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales” (Hebreos 8:4. ahora es nuestro sumo sacerdote. el que ade­ m ás está a la diestra de Dios. el del cielo. . “Pero estando ya presente Cristo. el que tam bién intercede por nosotros” (Romanos 8:34). físico. no hecho de manos. sumo sacerdote de los bienes venideros. 5).D e s e q u il ib r io fa ta l cado. Jesús. m ás aún. por el más amplio y más perfecto tabernáculo. lo que él hace allí es m ás im portante que dónde lo realiza. ni siquiera seria sacerdote. La Biblia es explícita: en el cielo existe un santuajrio literal. habiendo aú n sacerdotes que presen­ ta n las ofrendas según la ley. si estuviese sobre la tierra. y vive para “interceder” constante­ m ente por nosotros en el “m ás amplio y m ás perfecto tabernáculo”. Pero p ara enfatizar el ministerio de Cristo no hay necesidad de desmerecer ni negar la literalidad de la estructura 98 .

figura del verdadero. En numerosos aspectos el santuario terrenal corre i'ii líneas paralelas con el celestial: 99 . agua y sangre— como una m era “som bra”. ¿Qués es más real. La Biblia considera al santuario terrenal literal — con su oro. madera. os una obra mediatoria en favor de nosotros. Es evidente que la realidad celestial tiene que ser cuando menos ta n tangible como su sombra terrenal. fuego. por lo menos sí afirma que el ministerio que realizaban los fWicerdotes terrenales en el santuario eran una “figum". la consideración de lo que sucedía en el s a n tu a ­ rio terrenal —que se presenta detalladam ente— . pieles de anim ales. El ministerio de Jesú s en el cielo se lleva a cabo en un santuario literal. Por lo Imito. ¿pero qué clase de obra realiza un sacerdote? ' A pesar de que la Biblia no presenta detalles pre­ cisos acerca de la obra de Cristo en el cielo. sólo se puede comprender cabal­ mente el ministerio de Cristo en el santuario.La prim era ley del cielo celestial. una “im agen” del celestial. un objeto o la som­ bra etérea que proyecta? Por supuesto. nos revela lo que ocurre en el celestial. sino en el cielo mismo para p resentarse ahora por nosotros ante Dios” (He­ breos 9:24). o “som bra” de lo que sucede en el cielo. ¿pero en <|tié consiste esta mediación? El es un Sacerdote. el objeto m is­ mo. ¿Pero qué implica el vocablo “intercesión”? Sí. cuando se entiende que éste es literal. Al contrario. “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de manos.6 Hebreos declara inequívocamente que el sistema te ­ rrenal era una mera “som bra” o “copia” de las realida­ des celestiales. donde él está a la diestra de Dios como sumo sacerdote intercediendo en favor de su pueblo.

7 En el capítulo que sigue nos concentrarem os en el servicio te rre n a l del santuario y en lo que puede ense­ ñarnos acerca del celestial. el san ­ tuario celestial tiene a Je s ú s como Sacerdote. y en lu g ar de tra ta rs e de un san tu ario terrenal hecho por seres hum anos. 100 . en lu g ar de janimales. 2. 6. Cordero (anim al) S a c e rd o te (levitas) S a n g r e (de anim a le s) Pecado P e cadores S a n t u a r i o (hecho por m anos hum anas) Celestial Cordero (Jesús) S a c erdote (Jesús) S a n g re (de J e s ú s ) Pecado Pecadores S a n tu a r io (hecho por Dios) E n tre las diferencias m ás sobresalientes están las que siguen: en lu g ar de sacerdotes terrenales.D e s e q u il ib r io fatal Terrenal 1. ahora se tr a ta de u n s a n tu a ­ rio celestial. “aquel verdadero tabernáculo que levantó el S eñor”. el sacrificio celestial y el ministerio del cielo son mejores que los terrenales. 3. el sacrificio de Je s ú s precede la m inistración sacerdotal. 5. y una gran p arte del libro de Hebreos se dedica a e n se ñ a r este punto específico. 4. la sangre que interviene en el san tu ario celestial es la de Cristo. Obviam ente. en lu g ar de sangre de anim ales.

se real izaba un ritüaLsspBcial. (El procedimiento exacto •leí ritual dependía de quién había pecado y de la n a ­ turaleza de la falta cometida. sentía tristeza por la falta cometida y procuraba h a lla r perdón.) “El único pecado que se transfería al santuario era la transgresión cometida por alguien que se hum illaba delante del Señor. Los que acudían al sanlunrio estando desapercibidos.C apítulo La primera ley del cielo .2 P1 1 A 1 santuario terren al tenía que ver únicam ente con los pecadores arrepentidos. Sin em bargo. si alguien pecaba.1 ¿Cómo era básicam ente el ritual que tenía que ver (Km el pecado? 101 . eran “cortados de su pueblo”. pedía perdón y tra ía un sacrificio”. los que reconocían su pecado y buscaban el perdón.

D e s e q u il ib r io fa ta l
Habló J e h o v á a Moisés, diciendo: H a b la a los hijos de Israel y diles: C u a n d o a lg u n a p e rs o n a pecare por y e rro en alguno de los m a n d a m ie n to s de J e h o v á sobre cosas que no se h a n de hacer, e hiciere a lg u n a de ellas; si el sacerdote ungido pecare según el pecado del pueblo, ofrecerá a J e h o v á , por su pecado que h a b rá cometido, un becerro sin defecto p a ra expiación, t r a e r á el bece­ rro a la p u e r ta del ta b e rn á c u lo de re u n ió n d e la n te de J e h o v á , y p o n d rá su m ano sobre la cabeza del becerro, y lo degollará d e la n te de Je hová. Y el sa cerdote ungido t o m a r á de la s a n g re del becerro, y la t r a e r á al tab e rn á c u lo de reu n ió n (Levítico 4:1-5).

E n el contexto del servicio del san tu ario se explica claram ente una sola vez el significado de colocar las m anos sobre el anim al, y se hace en conexión con el chivo em isario del día de la expiación:
Y p o n d r á A arón sus dos m a n o s sobre la cabeza del m acho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las in iq u id a d e s de los hijos de Israel, to d as sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos a s í sobre la cabeza del m acho cabrío, y lo e n v ia rá al desierto por m an o de un h o m bre d e stin a d o p a r a esto. Y aquel m acho cabrío lle v a rá sobre sí to d as las in iq u id a d e s de ellos (Levítico 16:21, 22).

El simbolismo es claro: la colocación de las manos sobre el anim al es u n a transferencia simbólica del pecado, que se deposita sobre el macho cabrío. En contextos ajenos al santuario, la colocación de las m anos sobre alguien rep resen ta u n a transferencia de otros asuntos no tangibles. Cuando Josué, el hijo de N un, llegó a ser el dirigente de Israel, el Señor le ordenó a Moisés: “Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu m ano sobre él; y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le d a rá s el cargo en presencia
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La prim era ley del cielo — 2 de ellos. Yjpondrás de tu dignidad sobre, éj^, p a ra que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca” (Números 27:18-20). Cuando se consagraban los levitas a la obra del sacerdocio, p ara que fueran dirigentes espirituales y ministros del santuario, se los investía de autoridad y responsabilidad (es decir, se realizaba u n a tra n sfe re n ­ cia).2 “Y cuando hayas acercado a lós levitas delante de .Jehová, pondrán los hijos de Israel sus manos sobre los levitas” (Números 8:10). No obstante, en el concepto del sistem a sacrificial, la imposición de las m anos sobre el anim al del sacrifi­ cio simbolizaba la transferencia de la tran sg resió n del pecador culpable al anim al inocente, tal como en el Calvario nuestros pecados fueron transferidos a Jesús. ¡ Im agínensj^co 1ocando sus_ manos__sobre la__cab&za ensa n g re n ta d a de Je s ú s en jja_cruz, y confesando sus poicados sobre~el! ÍCn esencTaTesa es la idea simboliza­ d a por el servicio sacrificial. “M as J e hová cargó en él e jp e cado de todos nosotros” (Isaías 53:6). E n realidad, H e su sto m ó sobre sí lo que el anim al recibía única­ mente en forma simbólica. Después que el anim al era inmolado, se introducía h u sangre en los recintos del san tu ario terrenal. ¿Quién la llevaba h a sta allí? ¿El pecador? No, a él no H le perm itía e n tr a r en el santuario. ¿El anim al? No, e el estaba m uerto. El único que podía interceder en favor del pecador era el sacerHot.p. oficiante^., y lo hacía ni introducir la sangre en el santuario. En otro ritual, dirigiéndose a dos sacerdotes hijos ele Aarón, Moisés les dijo a E leazar e Itam ar: “¿Por qué no comisteis la expiación en lu g ar santo? Pues... la dio él a vosotros p a ra llevar la iniquidad de la congrega­ ción, p ara que sean reconciliados delante de Jehová.
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D e s e q u il ib r io fatal

Ved que la sangre no fue llevada dentro del sa n tu a rio ” (Levítico 10:17, 18). El pecador arrepentido tra ía su sacrificio al s a n tu a ­ rio. Allí colocaba sus m anos sobre la cabeza del anim al y confesaba sus pecados. Entonces la culpa era “tr a n s ­ ferida” al anim al inocente, el cual e ra sacrificado en vez del pecador. Luego el sacerdote tom aba la sangre cíela víctima y la asperjaba sobre el a lta r de la ofren­ da encendida o sobre eT san tu ario mismo, o^_£j_sacerdote en persona comía la carne de la ofrenda. E sta era Ta formi~deTíacer “expTaoon”~poir el pecador. Simbóli­ camente, el sacerdote transfería el pecado al santuario. Los pasajes precedentes m u e s tra n cómo los sacer­ dotes ten ían que “llevar la in iquidad” (N asa ‘awon) de la congregación. La p alabra nasa proviene de una raíz hebrea común utilizada cientos de veces con el signifi­ cado literal de “llevar”, “c arg ar”, “le v a n ta r”. Sin em bar­ go, nasa tam bién se ha traducido con otro significado. D espués que Israel pecó haciendo un becerro de oro y adorándolo, Moisés intercedió delante del Señor en favor de su pueblo errante. “Que perdones ahora su pecado, y si no, ráem e ahora de tu libro que has escri­ to” (Exodo 32:32). El vocab 1o_traducida. poíno “Bgxdqn e s” es tomado de la voz hebrea nasa. E n tonces, lo que Moisés le dijo~literalm ente al Señor fue: “Qu e~Jleues 'ahó’ a su pecado, y si no, rá e me a hora de tu libro que r <4ras'~escrito”! "Cuan d o^Moi s é s jr eg r e s ó~aLM on te Sihái ~ ^ e s p u é s d e J a j a postasiaJre la cionada con,aUhe£erro de ^X Q ^¿LSeno¿-j^ó d¿lante~de él y proclamó: “¡Jehová! _jJehová! fuerte, m isericordioso y plagoso; tardo p a r a l a ir^, y gránele en misericordia y verdad; que guarda M iserico rd ia a millares, que perdona [ftasa] la iniqui­ dad, la rebelión y el pecado” (Exodo 34:6). E n m ás de un a docena de versículos bíblicos, la
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eTpécadojt. E n el pensam iento judío. 18). Si no j a paga el pecador. “E n cada sacrificio —dice The Jew ish Encyclopedia— . está presente la idea de la sustitución. en lu g a r de que lo haga el mismo pecador.3 El perdón se recibe gracias a esta transacción sustitutiva. 34:6). como lo (leclira LevTtico~5:1. o a u n Dios (véase Hechos 32:32. quien moría en lu g ar del pecador. entoñcesT íéne que hacerlo un sustituftfTHSi no h ay~ ningún sustituto. el pecador llegaba con ku sacrificio inm aculado h a sta la p u e rta del atrio. la cual ah o ra “contenía” el pecado. o el Sumo Sacerdote Divino (véase Hebreos 8:1). “transfiriéndolos” al sustituto.L a prim era ley del cielo — 2 expresión nasa se traduce como perdón. entonces. Los judíos veían al pecado como u n a realidad tangible que era tran sferid a del pecador al anim al. Luego el sacerdote tom aba hu sangre. D u ran te ese m om ento de transición el sacerdote llevaba la iniquidad del pecador. Dios no puede ignorar el pecado simple­ m en te. carga los pecados sobre sí. al sacerdote. Entonces colocaba las m anos sobre el anim al y confesalía sus pecados. h a s ta llegar al san tu ario donde era depositada. La p'enalidad tfene que ser pagada. déBe llevar su iniqui­ dad él m ism o. por ejemplo (véase Levítico 10:17. Consideremos al pecado como 105 .4 E n el servicio del santuario. La imposición de las m anos sobre la cabeza de la víctim a no es sino el rito acostum brado m ediante el cual se produce la sustitución y la tra n sfe ­ rencia de los pecados”. Estos pasajes conllevan el concepto de que el pecador recibe perdón cuando alguien más: un sacerdote. y al santuario. la víctima tom a el lugar del pecador hum ano. el concepto de sustitución constituye la base de la expiación.

perdonado. Tampoco tiene 106 . puesto que Cristo. El virus del pecado es transferido (en la sangre) por medio de un agente especial (el sacerdote). ha vuelto a casa absuelto. No obstante. donde se lo deposita h asta que sea erradicado definitivamente. Como sucedía con el pecador del Israel antiguo. cargó con ella. hecho por nosotros m aldi­ ción” (G álatas 3:13). sin llevar m ás sobre sí m ism a el pecado que había cometido. M ientras tanto. cualquiera que h a confesado sus pecados a Jesú s —en cierto modo habiendo colocado sus manos sobre la cabeza en sa n ­ g rentada de Cristo y reclamado la san tid ad que ofrece im putarnos m ediante la virtud de su vida perfecta— . este sistem a terrenal era una m era sombra del tabernáculo verdadero donde el mismo Je sú s m in istra actualm ente como nuestro Sumo Sacer­ dote celestial. justificado. que lo trae h asta el alm acén (el santuario). a la sangre como si fuera un frasco. después que el pecado ha sido transferido al anim al. quien ha sufrido en lugar del pecador. en vez de él. y al san tu ario como un alm acén donde se depositan tem poralm ente las a rm a s biológicas. la persona culpable se ha retirado perdonada. la transferencia del pecado como medio p ara que los pecadores alcanzaran el perdón de sus transgresiones era una actividad que se llevaba a cabo diariam ente sin interrupción. En el momento presente. ha hecho que sus pecados le fueran quitados.D e s e q u il ib r io fa ta l si fuera un virus mortal. “Cristo nos redimió de la maldición de la ley. El pecador no tiene que hab érse­ las m ás con la culpa de su pecado. Ya no sigue bajo la condenación de la ley. puesto que Jesú s pagó la penalidad de esa ley quebrantada. En el antiguo Israel. al sacerdote como u n medio especial de tr a n s ­ portación. “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6).

a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su san g re” (Romanos 3:24.La prim era ley del cielo — 2 que hacerle frente a la penalidad de su transgresión. 107 . 25). “Siendo justificados g ra tu ita m e n te por su gracia. ¿Qué sucedía con el pecado después que el sacerdo­ te lo llevaba al recinto del santuario terrenal? La respuesta se en cuentra en lo que sucedía el día de la expiación. porque Je s ú s lo hizo en su lugar al transform arse en el portador del pecado. a la vez como víctima y como sacerdote. cuando el santuario era purificado. m ediante la redención que es en Cristo Jesús.

siendo que al pueblo ni siquiera se le perm itía e n tra r en sus recintos? Aunque ellos no podían en trar al santuario. sin embargo. El sacerdote depositaba los pecados simbolizados por la sangre “contam inada”. U na vez al año. ¿Cómo podían contam inar el santuario los hijos de Israel.C apítulo La purificación del santuario referencia al santuario. pero esta vez para ser eliminados del santuario. el santuario era “purificado”. los pecados acumulados eran transferidos nuevam ente. Los pecados eran completamente deste108 r . M ediante este servicio. dentro del santuario. y lo santificará de las inm undicias de los hijos de Israel”. los sacerdotes “llevaban” sus pecados h a sta él en la sangre de los animales. Levítico 16:19 dice que el sacerdote “lo limpiará.

lo cual era una sombra de la manera en que Dios se propoñ^extirparTos~pecados del universo.^eQj^_ clor a J e s ú s —primero como sacrificio (Cordero). en el servicio del Antiguo Testa109 . Jesús no los lleva más sobre sí. eT~pecado esjtrans|BnE. pues. luego el santuario será purifica­ do”) indica que puede referirse únicam ente al sa n tu a ­ rio celestial y al proceso de purificación que en él se lleva a cabo al tiempo señalado. Fue. necesario que las figu­ ra s de las cosas celestiales [el s a n tu a rio te rre n a l I fuesen purificadas así. luego como Sumo Sacerdote— . ser purificado. y finalmente es depositado en el santuario celestial. [Moisés] roció tam bién con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del m i­ nisterio. razón por la cual éste necesit a . lo hará “sin pecado” (Hebreos 9:28). De la misma m anera. con sangre. figura del verdadero.2 No obstante. como Sumo Sacerdote. Bajo el nuevo pacto. con mejores sacrificios que éstos. Y a d em ás de esto.Q-del. Después que el santuario es purificado y los pecados son transferidos sobre Satanás (véase más abajo). y sin de rra m a m ie n to de sa ngre no se hace remisión. llegará el tiempo cuando Jesús dejará de ser nuestro Sumo Sacerdote que m inistra en el santuario celestial.1 ¿Por qué necesitaba ser purificado el santuario celestial? A causa de nuestros pecados que habían sido llevados hasta allí. El contexto de Daniel 8:14 (“H asta dos mil trescien­ tas tardes y m añanas.La purificación del santuario rrados del campamento. Entonces. in a u gurado a la m uerte de J e s ú s. Y casi todo es purificado. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano. pero las cosas celestiales m ism as. según la ley. sino en el cielo mismo p a ra p re s e n ta rs e ahora por nosotros a n te Dios (He­ breos 9:21-24). cuando regrese por segunda vez.

¿Expiación por el lugar santo? La gente peca.D e se q u il ib r io fa ta l mentó el sumo sacerdote tampoco llevaba los pecados sobre sí después que el santuario terrenal era purifica­ do y aquéllos transferidos al macho cabrío emisario. ¿Pero un edificio? ¿Por qué un edificio. y la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio. 16? “Después degollará el macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo. E sta frase se repite a través de todo el libro. Varios pasajes del libro de Levítico se refieren al pecador que llevaba al santuario un anim al para sacrificarlo con el fin de que “el sacerdote [hiciera!. tam bién mancillaba el santuario cuando era depositado allí por 110 . Sin embargo. h abría de n ecesitar expiación?"** A sfpürificariT érsantuario. a causa de las im pure­ zas de los hijos de Israel.. Las personas quebrantan la ley. una es­ tru ctu ra in anim ada.'* Las personas necesitaban expiación porque habían pecado. A sí purificará el santuario” (la cursiva es nuestra).. y h ará de la sangre como hizo con la sangre del becerro. ¿qué significa Levítico 16:15. y llevará la sangre detrás del velo adentro. M ediante el sistem a sacrificial se había provisto u n a forma de separarlos de sus pecados y concederles el perdón. que los sacerdotes tra ía n a él día tras día. ¿Por qué necesita purificación el santuario? A causa de todas las transgresiones de los hijos de Israel. de sus rebeliones y de todos sus pecados” (Levítico 16:16). Podemos comprender que los pecadores necesitan que se haga expiación por ellos. Los pecados eran quitados del pecador y depositados en el s a n tu a ­ rio (recuerde la ilustración del virus). Del mismo modo como el pecado contam inaba al pecador. La gente necesita expia­ ción. expiación por su pecado”.

La purificación del santuario medio de la sangre. “El hecho de que d u ran te el Día de la Expiación el santuario fuera purificado de todos los pecados del pueblo de Israel —escribe el erudito Angel M. Rodríguez— , sugiere que los pecados del pueblo habían sido transferidos, m ediante el sacerdote, al santuario”.4 U na vez al año, en el Día de la Expiación, el mismo santuario debía ser purificado. Así como la expiación que se hacía en favor de un pecador involucraba la remoción del pecado de la persona misma, tam bién la expiación por el santuario involucraba la eliminación del pecado del edificio. El proceso del santuario contemplaba dos aspectos especiales: El ministerio en el prim er departam ento, que era un procedimiento diario, continuo, m ediante el cual el pecado era transferido al santuario; y el m inis­ terio en el segundo departam ento, el día de la expia­ ción, que desalojaba el pecado de allí. El Día de la Expiación —que, en el pensam iento judío es el día dej_ juicio (tam bién conocido como el “día de las purificado-. ries^f5-—, ' los anim ales eran sacnticados^ y su sangre llevada al santuario, como durante el ritual cotidiano. Pero había diferencias cruciales entre los rituales del Día de la Expiación y los sacrificios diarios. E n prim er lugar, este día especial anual la sangre era llevada al segundo departam ento, el lugar santísimo, y se la asperjaba delante del propiciatorio, que estaba detrás del segundo velo. Ese era el único momento del año en que se introducía la sangre hasta allí. Una segunda diferencia, destacada tanto por erudi­ tos adventistas como por no adventistas, surge del hecho de que en- n i n p-una parte se mencum a q u e du-. ^ante el Día de la E xpiación alguien cojocarajlas maños sobre la cabeza d e l^ á c H o c a b río ^ e rsa c rific io .
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D e s e q u il ib r io fatal

No se hace ninguna referencia a confesión alguna de pecados sobre él.
D egollará el m acho cabrío en expiación por el pecado del pueblo, y lle v a rá la s a n g re d e tr á s del velo a d e n tro , y h a r á de la s a n g re como hizo con la s a n g re del becerro, y la e s p a rc irá sobre el p ro p i­ ciatorio y d e la n te del propiciatorio. Así pu rific a rá el s a n tu a rio , a ca u sa de las im p u re z a s de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados (Levítico 16:15, 16).

E n otras palabras, la sangre introducida en el lugar santísim o p ara hacer propiciación por el san tu ario no contenía pecado, como en el caso de la sangre de los sacrificios diarios. E n un sentido, era “sangre lim pia”. Se ha sugerido que esta “sangre lim pia” recibía todos los pecados acum ulados en el san tu ario d u ra n te el año. Volviendo a la analogía del virus, un frasco limpio y vacío (la sangre limpia) era llevado al alm acén (el santuario), donde ahora se colocaba el virus (el pecado) p a ra ser llevado afuera, “purificando” así el santuario. “Los ritos cotidianos tra n sfe ría n el pecado y la im pu­ reza al santuario —escribe el eruditq__Alberto Treiyer— , y el rito an u al (Día de la^Expiación-Xtransportad ba este~depósTto,fuera del sa n tu a rio ”.5 * Como parte del ritu al del Día de la Expiación, después que se había hecho la purificación del s a n tu a ­ rio m ediante la sangre “lim pia” del chivo sacrificado (recuerde que la expiación involucra la transferencia j i e l pecado), u n segundo, m acho cabrío era introducido ^ en el s e r v id o r El sumo s a c e r c T o t é l ñ o n d r s u s dos^ "manos — en sajig reu tadas p o r j í a ber a sperjado la sanl gíi^soB xeda-cai^eza. del m acho cabrío vivo, y confesa-' ' rá sobre él todas las~Tn^m3ades^déTós hijos~3e IsraéTT feda-s^gus rebéTTonesytodos sus pecaBos, poniéndolos ^ s í sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al
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La purificación del santuario desierto por manos de un hom bre destinado p a ra esto. Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniqui­ dades de ellos a tierra in h a b ita d a ” (Levítico 16:21, 22). La secuencia es clara: el pecado era transferido del pecador al anim al m ediante la confesión y la imposi­ ción de las manos. Entonces el anim al era sacrificado, y el sacerdote, m ediante la sangre contam inada, depo­ sitaba el pecado en el santuario. El Día de la Expiación, el sacerdote lle v a b a sa n gre lim p ia al santuario, la cual recibía todos los pecados (traiTs'formárídóse 'a s f ’ elrTsangre"íargáHa^de'pecado),' y entonces éstos eran colocados sobre la cabeza d ^ J ^ a ^ h 2 x aJtóoN i ^ Que a y su vez era enviado al desierto. M edíante este procedi­ miento, que comenzaba con el pecador, el pecado era conducido fuera del cam pam ento, con la re su lta n te purificación del santuario, el cam pam ento y el pueblo. Los detalles de estos ritos pueden sufrir m ucha elaboración (y especulación). Lgjaue m ás debe interesarnos^aquí--es-la^ t ran sferencia del pecadoT^En eL servicio del s a n tu ario, el pecado no se desvanecíasimplemente. No era sólo cuestión de que fuese perdo­ nado y luego olvidado. E n lugar de ello, el Señor desa­ rrolló u n elaborado ritual, simbólico del procedimiento m ediante el cual el pecado es realm ente eliminado.
Así como en la a n tig ü e d a d los pecados del pueblo e ra n puestos por fe sobre la víctim a ofrecida, y por la sangTe de é s ta se tra n s fe ría n f ig u r a tiv a ­ m e n te al s a n tu a r io te r r e n a l, a sí ta m b ié n , en el nuevo pacto, los pecados de los que se a rr e p ie n te n son p uestos por fe sobre Cristo, y tra n sfe rid o s, de hecho, al s a n tu a r io celestial. Y así como la p u rifi­ cación típica de lo te rre n a l se efectuaba q u ita n d o los pecados con los cuales h a b ía sido contam inado, así tam b ié n la purificación real de lo celestial debe efectuarse q u ita n d o o borrando los pecados reg istra d o s en el cielo.6

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“Así que. para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos 3:19). luego el santuario será purificado” (Daniel 8:14). representa al jefe de los ángeles rebeldes. q u ita b a los p e c a d ó s d e l s a n tu a rio . C uando Cristo. ¿qué sucede con los pecados después que el registro de los mismos es borrado y eliminado del santuario? El pecado se deposita sobre el macho cabrío emisario quien. los p o n d rá sobre S a ta n á s . en el pensam iento judaico. Elena de White escribió: Se vio a d e m á s que. y se rá a n iq u i­ 114 . arrepentios y conver­ tios. esta purificación era simbolizada m ediante la re­ moción del pecado. pues. m ie n tr a s que el holocausto s e ñ a la b a a Cristo como sacrificio. Así tam b ié n S a ta n á s se rá d e s te rra d o p a r a siem pre de la presencia de Dios y de su pueblo. El m acho cabrío e ra enviado lejos a un lu g a r desierto. y el sum o s a c e r­ dote r e p r e s e n ta b a a C risto como m ediador. necesario que las figuras de las cosas celestiales [el santuario celestial] fuesen purificadas así” (Hebreos 9:23). “Fue. Por fin. en~virtu ¿ ¿ e~ía sangrg^ 'del holocausto. En el santuario te rre ­ nal. el cual en la consum ación del juicio debe c a rg a r con la pena final. en el celestial^_el_reg istro d e j o s pecados será borrado. quite del s a n tu a r io celestial los pecados de su pueblo al fin de su m inisterio.D e s e q u il ib r io fa ta l La purificación del pecado en el templo terren al no era sino u n a ilustración de la purificación del pecado en el santuario celestial: “H a sta dos mil trescientas tardes y m añanas. i o s 'p o n í a sobre la cabeza del m acho cabrío p a ra Azazel. en v irtu d de su propia sangre. sobre quien se rán colocados fin a lm e n te los pecados 'd e Tos vercjácTerameñte a r r e peTvtiBósT. el m acho cabrío sim bolizaba a S a ta n á s . p a ra no volver ja m á s a la congregación de Israel. Los resultados. a u to r del pecado. 'C uando él sumo sacerdote. ya sea en símbolo (terrenal) o en realidad (el celestial) son los mismos: el santuario es purificado.

a Jesú s como Sacerdote. ante el universo observador. y en arm onía con su carácter de amor. el Señor escogió —a un costo infinito para sí mismo— eli­ m inar el pecado de esta forma. Mediante un procedimiento abierto y ordenado. que in ­ cluía su m uerte. el pecado es transferido del pecador a Jesú s como Cordero. El Señor pudo d estruir a S atan ás el mismo día en que éste se rebeló. que a su vez era llevado al desierto “por m ano de un hombre destinado para esto”.La purificación del santuario lado en la destrucción final del pecado y de los pecadores. justicia y misericordia. En el santuario terren al había ángeles bordados en las paredes del prim er d e p a rta ­ mento. dos querubines de oro habían sido colocados en el lugar santísimo. y luego su ministerio sumosacerdotal en un santuario físico literal. simbolizado por el sistem a terrenal. al sacerdote. sólo p ara ser e rra ­ dicado definitivam ente junto con el pecado y los peca­ dores en el juicio final. al santuario. "al santuario celestial y finalm ente a S atanás. En lugar de hacerlo. un paso a la vez. el Señor contestará para siempre todos los interrogantes acerca de la gran con­ 115 . la culminación del procedimiento expiatorio: Y todo esto no era sino un símbolo del in te­ rés que el universo m anifiesta en el plan de salvación.) En el verdadero servicio del santuario. este hombre debía encontrarse en excelente condi­ ción física para conducir al macho cabrío ta n lejos del campam ento que no pudiera regresar nunca: un ejem­ plo de cuán lejos y p erm anentem ente el Señor se propone alejar el pecado de su pueblo.7 En el sistem a terrenal. y por fin al macho cabrío. (Aunque la Biblia no lo mencio­ na. quien es-desterrado de la presencia del pueblo de Dios. el pecado era transferido del pecador al anim al. al sacer­ dote nuevam ente.

“En el ritual típico —escribe Angel M. y el pecador era perdonado. El santuario del cielo es literal. Se puede aseverar que por el momento el santuario asum ía su culpa. El día de la expiación el santuario era purificado. no porque Dios necesite que así sea. Dios permite al universo ob­ servador que vea claramente cada paso en la solución del conflicto. 116 . sino por­ que las inteligencias celestiales lo necesitan para ver de qué m anera Dios tra ta con el pecado. ¿Cómo afecta nuestras vidas el día de la expiación celestial? ¿Qué significado tiene esto para nosotros en la actualidad? El capítulo que sigue se aboca a la investigación de estos asuntos porque lo que sucede en el santuario celestial es extre­ m adam ente relevante para los que se encuentran en la tierra y cuyos pecados están registrados allá. Rodríguez—. M ediante una estructura física visible. el pecado confesado por el penitente y su responsabili­ dad eran transferidos al santuario mediante la víctima sacrificial y el sacerdote.8 Todavía quedan por contestarse otras preguntas im portantes concernientes a todo este asunto de los ritos del santuario celestial. y así la posición de Dios (en el santuario) quedaba aclarada”.D e s e q u il ib r io fatal troversia y el origen del mal.

C apítulo La demostra­ ción total y definitiva 1 -A n Yom Kippur —día de la expiación— . Y esto ten d ré is por e s ta tu to perpetuo: en el mes séptimo. afligiréis vues­ t r a s alm as. 30). no sólo el santuario era purificado aquel día. y n in g u n a obra haréis. También la gente quedaba limpia. Sin embargo. y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de J e h o v á (Levítico 16:29. 117 . Porque en este día se h a rá expiación por vosotros. ni el n a tu ra l ni el extranjero que m ora e n tre vosotros. todos los pecados que los sacerdotes habían acumulado diaria­ mente en el santuario mediante la sangre de los sacri­ ficios eran quitados de allí y transferidos a la cabeza del macho cabrío vivo. a los diez días del mes. El resultado de esta operación era la purificación del santuario.

¡Cuánto más esencial es que en nuestra época antitípica de la expiación comprendamos la obra 118 . en tanto que acerca del pueblo se decía: “En este día se h a rá expiación por vosotros. todos los hijos de Israel debían reunirse cerca del santuario y hum illar sus alm as del modo más solemne ante Dios. ya se tratase de un pecador individual o del santuario. se encuentran en el santuario celestial. el sacerdocio y santuario levíticos.D e s e q u il ib r io fa ta l La estructura misma del santuario era purificada “de todas las iniquidades de los hijos de Israel”. Los sacrificios. ¿Qué significa la purificación especial del Día de la Expia­ ción p ara el Israel moderno? ¿Qué significa p ara las personas cuyos pecados. cuando el sumo sacerdote en trab a en el lugar santísimo. los que viven en el gran día antitípico de la expiación cuando el “verdadero tabernáculo” será purificado? “En el servicio típico. La expiación se producía únicam ente después que el pecado había sido quitado. por los sacerdotes y por todo el pueblo de la congregación” (Levítico 16:33). “Y hará la expiación por el santuario santo. En Yom Kippur. El pecado era elimina­ do de todas partes. se hacía expiación por la congregación. los sacerdotes y la m isma estructura del santuario. Así que este rito que se realizaba una vez al año producía un santuario limpio y un pueblo limpio. a fin de reci­ bir el perdón de sus pecados y no ser separados de la congregación. y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová”. y el tabernáculo de reunión. El sistem a terrenal era una sombra del celestial. no eran sino lecciones objetivas del ministerio sumosacerdotal de Jesú s en el lugar santísimo del cielo. en virtud de la sangre de Cristo. también h a rá expiación por el altar.

de liberación del pecado” es una parte im portante de lo que Dios se propone llevar a cabo hoy en favor de su pueblo. En capítulos previos se ha hecho evidente que Dios trata con el problema del pecado de tal modo que se resuelvan todos los interrogantes del universo observa­ dor porque los asuntos que están en juego deben ser aclarados todavía. ¡El Día de la Expiación es el momento singular cuando estos dos elementos se conjugan en una culminación de gloria extraordinaria ante el universo observador! El Día de la Expiación en la tierra era una m inia­ tura de lo que Dios realizará a gran escala. de liberación del pecado. el Israel moderno debe ser purifi­ cado del pecado igualmente. Un pueblo puro que lo glorificará en toda la tierra delante del universo observador. el Señor ta m ­ bién es glorificado en el cielo m ientras los pecados son eliminados del santuario durante el juicio. entre el pueblo de Dios en la tie rra ”. Por esta razón. Sim ultáneam ente. el Señor se vale de otros dos factores que contribuyen a clarificar estas cuestiones: el desarrollo del carácter de su pueblo y el juicio investigador.2 Si d u ran te el Día de la Expiación el Israel antiguo debía ser limpiado del pecado. ¡Ambos elementos llegan a su punto culm inante en el Día de la Expiación! Dios tendrá sobre la tierra a un pueblo purificado. Además del santuario. entonces en el día de la verdadera expiación. que le dará honra y gloria a él habiéndole permitido lim piar­ los de sus pecados. debe producirse una obra especial de purifica­ ción. la “obra especial de purificación.La dem ostración total y definitiva de nuestro sumo sacerdote y sepamos qué deberes nos incumben!”1 “M ientras se lleva a cabo el juicio investigador en el cielo. Si una sola persona puede glorifi­ 119 .

. Jesucristo es “el testigo fiel. Lo que Cristo inició en la cruz preparó el camino para lo que se propone concluir en el juicio. Entonces en las m entes de los habitantes del universo no caído los problemas habrán quedado resueltos a tal punto que Dios podrá d erram ar con justicia las plagas devastado­ ras sobre el planeta rebelde.D e se q u il ib r io fatal car a Dios mediante el desarrollo de su carácter. E sta demostración del amor divino constituye el punto culm inante del plan de salvación. simboliza lo que se p ropone hacer a gran escalaren favor de su pueblo moderno durante la demostración t otal y definitiva de su amor. El mensaje del prim er ángel reza: ] 20 . su culminación se halla en la purificación del santuario celestial y del pueblo de Dios en la tierra. y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Apocalipsis 1:5). ¿qué propósito habría tenido la cruz? El juicio conduce a la glorificación de los santos. Los santos pueden presen tarse delante del juicio y recibir la purificación de todos sus pecados. únicam ente en virtud de lo que Jesú s realizó en el Calvario. el primogénito de los muertos.. [quien] nos amó. y sólo poco tiempo des­ pués resucitar a los salvados y trasladarlos a la prej sencia de los seres sin pecado. El juicio y la glorificación de los redimidos no podrían acontecer sin la cruz. * El fundam ento de todo el plan de salvación fue establecido en la cruz. lo cual encierra el propósito de la expiación de Cristo. y el soberano de los reyes de la tierra. Si no fuera por el juicio y la resurrección de los redimidos. Los tres ángeles de Apocalipsis 14 relacionan el juicio con un pueblo puro. ¿cuánto más lo podrá hacer toda una generación fructí­ fera? Lo que Dios hizo en pequeña escala en favor de su antiguo pueblo de Israel.

el perdón de pecados según las riquezas de su gracia. y adorad a Aquel que hizo el cielo y la tie rra . Nos hizo aceptos en el Amado. el cual se h a b ía propuesto en sí m ism o. Como lo mencionamos en un capítulo anterior. el m a r y las fuentes de las a g u a s (vers.La dem ostración total y definitiva Vi volar por en medio del cielo a otro ángel. el juicio y lo que Jesús lleva a cabo allí en nuestro favor. descansa sobre la sangre derram ada del Hijo de Dios. este evangelio eterno incluye la exclamación de “la hora de su juicio ha llegado”. la am ones­ tación. El juicio. E n tanto que la cruz y lo que Cristo hizo en ella por nosotros constituyen el comienzo del “evangelio eterno”. El juicio forma parte del evange­ lio. que te n ía el evangelio eterno p a r a predicarlo a los m ora d o res de la tie rra . 7). a toda nación. esta últim a am ones­ tación al mundo comienza con el evangelio eterno de Cristo. Un estudio balanceado del servicio del santuario revela cómo la cruz (el a lta r de la ofrenda encendida) y el juicio (el Día de la Expiación en el lugar santísimo) son sólo dos aspectos diferentes 121 . en la dispensación del cum plim iento de los tiempos. y todo lo que de allí se desprende como parte del evangelio eterno. de re u n ir to d as la cosas en Cristo. en quien ten e m o s redención por su sangre. trib u . se proyecta como el fundam en­ to de los tres mensajes angélicos. l e n ­ g u a y pueblo. así los que e stá n en el cielo. la cruz y todo lo que Je sú s hizo en ella en favor de la hum anidad. lo completan. dándonos a conocer el m isterio de su voluntad. diciendo a gran voz: tem e d a Dios y dadle gloria. que hizo so bre­ a b u n d a r p a ra con nosotros en toda s a b id u ría e inteligencia. Así. según su beneplácito. el llam am iento a la adoración de Dios. como las que está n en la tie rra (Efesios 1:7-10). Tal como aquí se la presenta. 6. porque la hora de su juicio h a lle g a ­ do.

el m ar y las fuentes de las aguas”. lo que es más im portante aún. he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). aparte de él uno es incapaz de comprender la verdad presente. “De modo que si alguno está en Cristo. sino una nueva creación” (Gálatas 6:15). “Adorad a Aquel que hizo el cielo y la tierra. combinada con el mensaje del juicio pro­ clamado por el prim er ángel está la amonestación de “temed a Dios y dadle gloria”. el poder creador de Di os. que en este pasaje viene conectada con un énfasis especial en Dios como Creador. todo esto trae honra y gloria a Dios. Además. La advertencia de dar gloria a Dios es esencial­ mente un llamamiento a la obediencia. mediante la renovación que produce en noso­ tros.D e s e q u il ib r io fatal del mismo procedimiento expiatorio. creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:23. “Y renovaos en el espíritu de vuestra mente. reflejar el carácter de Jesús. el ser obedientes y. y vestios del nuevo hombre. Le damos gloria a Dios cuando le permitimos que nos santifique. ni la incircuncisión. la fructificación. Este con­ cepto constituye un elemento esencial de los mensajes de los tres ángeles. 24). Unicamente mediante el poder creador de Dios obrando en nuestros corazones podemos transform ar­ 122 . nos concede la clase de carácter que es capaz de glorificarlo. “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada. La victoria sobre el pecado. Esta co­ nexión no es una mera coincidencia. El prim er ángel no hace más que describir la manifestación real de lo que el servicio del santuario terrenal había estado prefigurando durante m il quinientos años. nueva criatura es. las cosas viejas pasaron.

No es de maravillarse. que las palabras del tercer ángel se concentren en la obediencia. pero a causa del daño producido por el pecado. El contexto las coloca durante el tiempo de la marca de la bestia. en el Salmo 51 David le suplica a Dios que lo lave de su iniquidad. actualm ente se encuentra en el proceso de recrearnos. entonces. y llegamos a ser una fuente de gloria para él al perm itir que su poder obre en nosotros. “para que seas í'econocido justo en tu palabra. y la proclamación de adorar al C rea­ dor. ¡Aquí se ve a Dios siendo vindicado por la purificación y el juicio de su pueblo! M ediante el poder credor de Dios somos renovados a su imagen.La dem ostración total y definitiva nos en nuevas criaturas. cuando el mundo esté hundido en profunda apostasía. un corazón limpio”. el tercer ángel pregona: “Aquí está la paciencia de los santos. Las personas aludidas en Apocalipsis 14:12 guar­ dan los m andam ientos (plural) de Dios. a pesar de toda la desobediencia que los rodea. oh Dios”. 4). recreadas a su imagen. En prim era instancia él nos creó. Salmo 1)1:10 generalm ente se traduce: “Crea en mí. no únicamente el cuarto. Una traducción m ás literal sería: “LJn corazón limpio crea para mí. No se han dejado vencer por el mal prevaleciente ni por la desobediencia que inunda 123 . Sin embargo. el llamamiento a glorificar a Dios. El proceso de la santificación es una obra que Dios lleva a cabo para nosotros. estos “santos” no reciben la marca de la bestia. y tenido por puro en tu juicio” (vers. los que guardan los m andam ientos de Dios y la fe de J e s ú s” (Apocalipsis 14:12). oh Dios. Después de la advertencia acerca del juicio. que lo purifique de sus pecados y que “borre” sus transgresiones (la acción de borrar los pecados ocurre durante el juicio investigador). Además.

El Señor m an ten d rá una iglesia fiel aunque el mundo entero se ponga en contra de ella.D e s e q u il ib r io fa ta l al mundo. E s ta clase de obediencia lo glorificará d u ran te la demostración total y definitiva de su amor. d iaria y anual. J e s ú s p r e s e n ta la oblación ofrecida por cada ofensa y cada falta del pecador. Apocalipsis 14:12 no adm ite dudas acerca de ello. M ientras tanto. ofreciendo su sangTe d e r r a m a d a como si h u b ie ra sido la de un cordero sacrificado. Pero el sacrificio expiatorio efec­ tu a d o por un M ediador es esencial debido a que se cometen pecados c o n tin u a m e n te. Apocalipsis 14 es la cúspide del evangelio. E sta glorificación puede hacerse efectiva únicam ente m e­ diante su poder creador que obra en ellos. Por lo tanto. Todos estos elementos llegan a su punto culm inante inm ediatam ente antes de la segunda venida de Jesús. En el contexto de la últim a generación que vive d u ran te el cierre del gran día antitípico de expiación —un pueblo con la misión especial de “[perfeccionar] la santidad en el tem or de Dios” (2 Corintios 7:1)— . El juicio que se pone de relieve en el versículo 6 glorifica a Dios. J e s ú s e s tá ofi­ ciando en la presencia de Dios. los pobla­ dores de la tierra son llamados a glorificar a Dios.3 ¿Quiénes son los que “cometen pecados continua­ 124 . un poder que se obtiene m ediante la “fe en J e s ú s ” que los capa­ cita para “g u a rd a r los m andam ientos de Dios” y así darle gloria a él. como lo enseñaron d u ran te siglos las sombras y los tipos implicados en el servicio del santuario. los seres celestiales exclaman: “Tus juicios son verdaderos y ju sto s” (Apocalipsis 16:7). porque cuando concluye. la siguiente declaración de Elena de White es m uy p e rti­ nente: No debe rea liz a rse m ás un a expiación simbólica.

La dem ostración total y definitiva m ente” y hacen que el “sacrificio expiatorio efectuado por u n Mediador... [sea] esencial”? Sólo las personas cuyos pecados h a n sido traídos al santuario. Sólo aquellos que profesan servir al Dios viviente. Sólo las personas cuyos nombres están escritos en el cielo. Unicamente los pecados del pueblo que profesa servir a Dios requieren la mediación de Cristo en el santuario celestial, ¡porque allí se tiene que ver únicam ente con esos pecados! Je s ú s continúa m inistrando los méritos de su muerte. Tuvo que m orir sólo una vez, pero todavía tiene que m in istra r por causa de los pecados de aque­ llos que se h a n sujeto a su sacrificio y a la mediación en favor de ellos. Nosotros seguimos pecando; por lo tanto, Je s ú s continúa llevando a cabo su obra mediado­ ra, del mismo modo como los pecadores de Israel necesitaban constantem ente la mediación sacerdotal en favor suyo. Nosotros tam bién ya tenem os nuestro sacrificio, concluido, completo, irreversible, pero conti­ nuam os necesitando de un Mediador que aplique la sangre en favor nuestro. “Por lo cual puede tam bién salvar p erp etu am en te a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25). A veces nos preguntam os por qué Je sú s no ha regresado aún. Si volviera en este momento, ¿qué le sucedería a su pueblo? ¿Quién realizaría la obra de mediación en favor de ellos? Si todavía está en el cielo es para “in ­ terceder” por nosotros ya que todavía seguimos pecan­ do. M ientras pequemos tendrem os necesidad de un Mediador. Pero no está lejos el día cuando, sea que estemos listos o no, él regresará “sin pecado”. N uestros pecados h a n retrasado su regreso, pero se acerca el día
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D e s e q u il ib r io fatal

cuando volverá, a p esar de todo. De acuerdo con el libro de Hebreos, Jesús “aparece* rá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (Hebreos 9:28). Ya habrá dejado de ser el portador de nuestros pecados, como sacrificio y como sacerdote. Hay un versículo bíblico que habrá dejado de ser relevante en aquel día: “Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el ju sto ” (1 J u a n 2:1). Obviamente, cuando Jesús regrese, cuando su ministerio sumosa* cerdotal haya concluido, ya habrá dejado de ser nues­ tro Abogado en el santuario celestial. Elena de White escribe:
El profeta dice: “¿Pero quién es capaz de soportar el día de su advenim iento? ¿y quién podrá e s ta r en pie cuando él apareciere? porque será como el fuego del acrisolador, y como el jabón de los b a t a ­ neros; pues que se s e n ta r á como acrisolador y purificador de la plata; y purificará a los hijos de Leví, y los a fin a rá como el oro y la plata, p a ra que prese n ten a Je h o v á ofrenda en ju stic ia ” (Malaquías 3:2, 3, VM). Los que vivan en la tie rra cuando cese la intercesión de Cristo en el s a n t u a ­ rio celestial d e berán e s ta r en pie en la presencia del Dios santo sin m ediador”.4

Tarde o tem prano, Jesús habrá concluido su papel de Mediador. Tarde o temprano, el pueblo de Dios no tendrá más un Sumo Sacerdote que interceda por ellos delante del Padre. Tarde o tem prano, tendremos que “estar en pie en la presencia del Dios santo sin Media­ dor”. ¿Qué implicaciones tiene la cesación del m inis­ terio intercesor de Cristo para los que lo necesiten?
Los que vivan en la tie rra cuando cese la in te r ­ cesión de Cristo en el sa n tu a rio celestial deberán e s ta r en pie en la presencia del Dios santo sin M ediador. Sus v e stid u ra s deberán e s ta r sin m á c u ­

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La demostración total y definitiva
la; sus caracteres purificados de todo pecado por la sangre de la aspersión. Por la gracia de Dios y sus propios diligentes esfuerzos deberán ser ven­ cedores en la lucha con el m al.5

¿Qué pasó con la cruz? ¿Qué fue del altar de la ofrenda encendida que precedía a la mediación sacer­ dotal en el tabernáculo terrenal? ¿Qué acerca del perdón, la seguridad, la aceptación? ¿Cómo hacemos que armonicen estas palabras de Elena de White con las del apóstol Pablo: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”? (Romanos 5:1). ¿O con estas otras: “con­ cluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos 3:28)? Todas estas preguntas pueden resum irse en una sola, que constituye el punto álgido de lo que aflige a los adventistas actualmente: ¿Cómo hacemos concordar las declaraciones de Elena de White referentes a la perfección del carácter de la últim a generación con lo que Jesú s hizo en la cruz? Es fácil.

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muchos miembros han sido arrebatados por la tormenta. y su papel teológico siguen embistiendo al adventismo. los adventistas no necesitan de un meteorólogo que les anuncie de qué lado sopla el viento. Diversos cuestionam ientos acerca de Elena de White. su inspiración. m ientras otros permanecen. Como resultado. pero son sacudidos por cada nueva brisa que sopla. Numerosas disputas doctrinales han barrido o es­ tán inundando a la denominación.C apítulo Fe versus obras años la Iglesia Adventista del Séptimo Día ha sido azotada “por todo viento de doctri­ n a ” (Efesios 4:4). 128 Ti1n los últimos * J . Desde 1844 en ade­ lante los ataques contra el juicio investigador se han suscitado con relativa frecuencia. A medida que se gestan nuevas tormentas.

Kistos conflictos. en Mineápolis. sin embargo ninguno de ellos tiene relación con el problema princi­ pal. la naturaleza de Cristo. Las teorías especulativas acerca de lo que sucedió y de lo que no sucedió en la cruz todavía despeinan a la iglesia. particularm ente los que se refieren a la justificación por la fe. Los adventistas todavía luchan con la realidad del sa n tu a ­ rio celestial. La forma en que confrontemos esta cuestión del desarrollo del carácter ante la realidad de la cruz afectará casi todos los demás aspectos de nuestra teología. y aun lo que sucedió en 1844. continúan. Con relación a la justificación por la fe. y sus implicacio­ nes p ara la iglesia actual. La iglesia se ha visto am argam ente dividi­ da por las discusiones acerca de la justificación por la fe. o como después de la caída de Adán. Otros han aceptado puntos de vista relativos a las citas referen­ tes a la perfección. el papel de Elena de White. que anulan el concepto bíblico de 129 . Todos son im portantes. pero la mayoría no son sino manifestaciones superficiales del asunto crucial. algunos han aceptado puntos de vista que anulan las declaraciones de Elena de White acerca de la perfección. N uestras filas se ven asediadas por la controversia acerca de si la n a tu ­ raleza de Cristo era semejante a la del hombre antes de la caída.Fe versus obras Debates incesantes acerca del Congreso de la Asocia­ ción General de 1888. pueden rastrearse h asta una sencilla pregunta: ¿Cómo relacionamos la cruz con las declaraciones del espíritu de profecía que se refieren a la perfección del carácter de la últim a generación? E sta pregunta es el fondo mismo de los debates teológicos que aquejan a la Iglesia Adventista en la actualidad. Todos estos tem as son relevantes (aunque algunos tienen mayor trascendencia que otros).

A dem ás de las declaraciones de El conflicto de los siglos que citamos en capítulos anteriores. Los que se dedican a acum ular pasajes del espíritu de profecía relativos a la perfección del carácter. U na no tiene que cancelar a la otra. esforzándonos constantem ente por llegar a la meta p u esta delante de nosotros: la perfección de su carác­ ter? Cuando el pueblo del Señor alcance esa meta. no hacen m ás que exacerbar la controversia. entonces vendrá él para reclam arlos como suyos”. serán sellados en sus frentes”. Ambas son posiciones extremas.3 “Tam bién vi que muchos ignoran lo que deben ser a fin de vivir a la vista del Señor d u ran te el tiempo do angustia. estas dos po stu ras so apoyan m utuam ente. hay comentarios como los quo siguen: “Cristo espera con u n deseo an h e la n te la manifestación de sí mismo en su iglesia. Cuando el carácter de Cristo sea perfectam ente reproducido en su pueblo. C uando se las comprende adecuadam ente.D e s e q u il ib r io fa ta l justificación por la fe. Cristo guardó los m andam ientos de su P adre y no hubo en él ningún pecado de que S a ta n á s pudiese sacar ventaja.4 130 . con el fin de dem ostrar que su posición es correcta. Los que reciban el sello del Dios vivo y sean prote­ gidos en el tiempo de angustia deben reflejar plena* m ente la im agen de J e s ú s ”. cuando no haya sumo sacerdote en el sa n tu a ­ rio.1 “¿Estam os luchando con todas n u e stra s fuerzas con el fin de alcanzar la e s ta tu ra de hombres y m ujeres en Cristo? ¿Estam os tratan d o de obtener su plenitud. E sta es la condición en que deben encontrarse los que h a n de poder subsistir en el tiempo de a n g u stia ”.2 “S a ta n á s no pudo encontrar nada en el Hijo de Dios que le perm itiera g a n a r la victoria.

Por fe puede p re sen ta r a Dios los m éritos de Cristo. De esta m anera. la fe es im p u tad a a justicia”. m irad a Daniel. la tr a ta como si fuera ju sta . no única­ m ente en los escritos de Elena de White.6 “La ley dem anda justicia. Mirad a estos hombres.5 “M irad a Moisés y a los profetas. nuestro Sustituto. a menudo pasan por alto otras citas de Klena de White. El puede hacer callar al acusador con argum entos que no están basados en nuestros méritos. Cristo solo puede p re sen ta r una intercesión eficaz en nuestro favor. como las que siguen: “No debemos inquietarnos por lo que Cristo y Dios piensan de nosotros. las personas cuya religión ostá cim entada únicam ente sobre declaraciones sim ila­ res a ésta.7 “Pero aunque debemos comprender n u estra condi­ ción pecaminosa. P recisam ente el alm a que se halla en estrecha relación con Cristo.8 E s ta tensión entre la fe y las obras existe. n u e stra santificación y redención. y el Señor coloca la obediencia de su Hijo en la cuenta del pecador. y Dios recibe. y halladm e una sola frase donde ellos hayan pretendido alguna vez ser impecables. sino en los suyos”. sino en la 131 . Somos acep­ tos en el Amado”. debemos fiar en Cristo como n u estra justicia. Pero es incapaz de serlo. y an te la ley. contemplando su pureza y excelencia. perdona y ju s ti­ fica al alm a creyente y arrepentida. el pecador debe ser justo. caerá avergonzada delante de él”. sino que debe in teresarn o s lo que Dios piensa de Cristo. y la am a como am a a su Hijo.Fe versus obras D esafortunadam ente. La única forma en que puede obtener la justicia es m ediante la fe. La justicia de Cristo es aceptada en lugar del fracaso del hombre. No podemos contestar las acusaciones de S a ta n á s contra nosotros. a José y a Elias.

N uevam ente Pablo escribe: “Conclui­ mos. El mismo J e s ú s le dijo a la m ujer sorprendida en adulterio: “Ni yo te condeno. m ás ad elan te Dioa declaró: “Misericordia quiero y no sacrificio. vete. Sin embargo Santiago pregunta: “¿No fue justificado por las obras A braham nuestro padre. el lu g ar donde se revela ese equilibrio verdadero es el santuario. y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mateo 5:29). Al contrario. sea que provengan del espíritu de profecía o de la Biblia. que fuo aceptada por Dios. pues mejor te es que se pierda uno de tu s m iem ­ bros. y échalo do ti. tiene de qué gloriarse. 132 . pero no p a ra con Dios” (Romanos 4:2). 4): u n a ofrenda hecha por fe. y p a ra e n tr a r por las p u e rta s de la ciudad” (Apo­ calipsis 22:14). Génesis registra que “Caín trajo del fruto do la tie rra u n a ofrenda a Je h o v á ” (Génesis 4:3). que el hombre es justificado por la fe sin laa obras de la ley” (Romanos 3:28). declara: “B ienaventurados los que lav an sus ropas. Sin embargo J u a n . pues. en el libro de Apocalipsis. no obstante. sácalo. No obstante. y no peques m ás” (J u a n 8:11). E sta s declaraciones.D e se q u il ib r io fatal E scritura. y cono* cimiento de Dios m ás que holocaustos” (Oseas 6:6). cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?” (Santiago 2:21). n u estra p reg u n ta debiera ser: ¿cómo las balanceam os? Como lo veremos en el próxi­ mo capítulo. So tra ta b a de u n a ofrenda de obras que Dios rechazó. no se contradicen u n as a otras. En cambio Abel ofreció a Dios “de los prim ogénitos de sus ovejas” (vers. en otra ocasión J e s ú s dijo: “Si tu ojo derecho te es ocasión de caer. Pablo dijo: “Porque si A braham fue justificado por las obras. p a ra ten er derecho al árbol de la vida.

¿Qué significa la cruz p a ra aquellos cuyos nom bres a p arecerán en el juicio? ¿Qué ha hecho la cruz por las personas que te n d rá n que vivir sin Mediador? La corrección o la equivocación de sus respuestas puede 133 . espe­ cialm ente lo relativo al juicio investigador. Sobre este fundam ento descansa todo el plan de salvación. el servicio del san tu ario y el juicio in v esti­ gador se tra n sfo rm a n en conceptos legalistas y c o n tra­ rios al evangelio.C ap ítu lo El examen de tu nombre T -J a p rim era lección que el servicio del san tu ario nos enseña acerca del equilibrio de n u e stra s creencias tiene que ver con el sacrificio del anim al. símbolo de J e s ú s en la cruz. El servicio del san tu ario se puede e n te n d e r únicam ente en el contexto de la cruz. S eparados de la cruz.

“A vosotros tam bién. que erais en otro tiempo extraños y enemigos 134 . En el principio Dios creó al h o m b r e ^ su propia sem ejanza moral. y engendró un hijo a su sem ejan­ za. E ra pecador porque así había nacido: separado y ajeno de Dios. qiie ahora era un pecador. a im agen de Dios lo creó. ni tampoco experim entaba u n a separación in n a ta de Dios. Adán no era pecador por n atu raleza. Pecaba porque era pecador. Acudimos a J e s ú s porque hemos pecado. m alditos con defectos espirituales de nacim iento que nos h a n separado de nuestro Hacedor. E n lu g ar de ser hechos a la im agen de Dios.D e s e q u il ib r io fa ta l significar la diferencia entre la vida etern a o la des­ trucción perpetua. nosotros somos hijos deformados de nuestro padre. todos nosotros heredam os la corrupción de Adán m ien tras estábam os profundam ente contenidos en el patrón genético de sus lomos. lo hacía porque había cometido un pecado. A causa de su pecado. Lo mismo sucede con nosotros. “Y creó Dios al hombre a su im agen. La enem istad comenzó únicam ente después que Adán y Eva pecaron: “Y oyeron la voz de Jehová Dios que se p aseaba en el huerto. varón y hem bra los creó” (Génesis 1:27). y el hombre y su m ujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del h u e rto ” (Génesis 3:8). Tal como un drogadicto engendra a u n hijo con malform aciones congénitas. O riginalm ente el hom bre no era un pecador sep ara­ do y enem istado. y pecamos debido a que somos pecado­ res. al aire del día. “Y vivió Adán 130 años. des­ pués del pecado de Adán sus descendientes heredaron^ la im agen de su padre. como sucede actu alm en te con nosotros. Cuando en el Israel antiguo un pecador tra ía su sacrificio al santuario. conforme a su im ag en ” (Génesis 5:3).

No somos culpables del pecado específico de Adán. 22). No obstante. Es m uy cierto que a través de la historia se h an registrado muchos actos abnegados de m oralidad y bondad. hemos sido condenados legalm ente a causa de su pecado. ¿Cómo? E n u n sentido teológico. quien nos ha “reconciliado” con Dios “por su cuerpo de c arn e”. a d u ­ ciendo que nos a b ru m a con un sentido destructivo de vergüenza y culpabilidad. que la n atu raleza h u m a n a es básicam ente moral. En el contexto de las páginas salvajes de la histo­ ria h u m a n a .E l exam en de tu nombre en v u e stra m ente. M ientras millones de hombres. la Biblia_eiiseña que han existido únicam ente dos hombres: AdáiVy J e s ú s . E s ta ciencia enseña que el hombre es n a tu ra lm e n te bueno. en virtud de la herencia que nos h a tran sm itid o nuestro padre Adán. ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne. Colosenses 1:21. Somos peca­ dores por n atu raleza. m ujeres y niños eran asfixiados. pero hemos sufrido los resultados del mismo. p ara presentaros santos y sin m ancha e irre ­ prensibles delante de él” (Colosenses 1:21. son las excepciones que la estable­ cen. pero generalm ente se m an ifiestan en medio de u n gran fondo de m aldad prevaleciente. haciendo m alas obras. fusilados y quem ados a m anos de los nazis en Europa. Al contrario. por medio de la m uerte. las contadas alm as que a rrie s­ garon sus vidas tra ta n d o de salvarlos no elim inan la regla. 22 se refiere a Jesús. y e stán d e stitu i­ dos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23) es subestim ar la realidad. decir que “todos pecaron. 135 . La psicología m oderna rechaza el concepto de la n a tu ra le z a perversa in h eren te del ser hum ano.'E n n u e s tra condición de hijos n a tu ra le s de Adán. J e s ú s m urió con el fin de salvarnos de la des­ trucción y la m iseria causadas por el pecado.

E sta situación es análoga a n u estra condición. todos mueren.D e s e q u il ib r io fata l U n individuo roba el banco. así la m uerte pasó a todos los hombres. Puesto que todos pecan. Con el tiempo. Adán trajo el pecado. la policía captura a toda la familia. sino por los crímenes que perpetraron como resultado de las fecho­ rías de su padre. en la vida corrupta que han llevado a causa de ella. que ha adoptado en Adán a todos los hijos que estén dispuestos a recibirlo. Jesú s vino al mundo como el nuevo P adre de la raza. supongamos que alguien ofrece adop­ ta r legalm ente a los hijos del ladrón de bancos y sepa­ rarlos de su vida delictiva. cometiendo toda suerte de delitos. nacido 136 . “Pero cuando vino el cumplim iento del tiempo. mintiendo. Pero como ocurrió con aquellos niños. no por el robo bancario de su padre. Como fugitivo. por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12). durante años estos niños llevan una vida clandestina. luego huye. Sin embargo. y el pecado acarreó la muerte. engendra hijos. Adán huyó de Dios por causa de su propia transgresión. nosotros tam bién fuimos corrompidos por el pecado de nuestro padre. y por el pecado la m uerte. robando. En un sentido muy débil esto es precisam ente lo que D ioslia hecho por nosotros por medio de Jesucristo. Los niños son enviados a un reformato­ rio. ocultán­ dose. nosotros también hemos andado huyendo desde entonces. Como sus descendientes naturales. No somos más culpables del pecado de Adán que los hijos del ladrón de bancos eran por culpa suya. con seis mil años de m iseria como consecuencia. H an sufrido los resultados de la transgresión inicial del padre. Dios envió a su Hijo. “Como el pecado entró en el mundo por un hombre [AdánJ. el nuevo jefe legal de la h u m a­ nidad. Im itando a su padre.

Como herencia de Adán recibimos u n a n a tu raleza pecam ino­ sa. Padre!” (G álatas 4:4-6). “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Dios envió a vuestros corazones el E sp íritu de su Hijo. impecable y santo que se nos acredita a p esar de que nunca seamos capaces de obtenerlo por n u e stra propia cuenta. salvarlo dem an d ará m ás que u na adopción. de quien tom a nombre toda familia en los cielos y en la tie rra ” (Efesios 3:14. Y por cuanto sois hijos.E l exam en de tu nombre de m ujer y nacido bajo la ley. el cual clama: ¡Abba. 19). enem istada con Dios y alejada de él. como por la tra n g re s ió n de uno [Adán] vino la condenación a todos los hom bres. Pablo escribió: Así que. los m uchos se rá n constituidos ju s to s (Rom anos 5:18. La justificación e n tra ñ a una declaración legal de perdón. nosotros tam bién nacimos en u n a familia corrupta y condenada. p ara que redimiese a los que estab an bajo la ley.1 Tal como sucedió con'los hijos del ladrón de bancos. Je s ú s desea adoptarnos e incorporarnos a su propia familia. 15). Es el regalo de un carácter perfectam ente justo. No obstante. Jesú s hizo m ás que adoptarnos m eram ente. P o r ­ que a sí como por la desobediencia de un ho m b re los m uchos fueron constituidos pecadores. no explica com pletam ente lo que Cristo ha logrado en nuestro favor. Si uno de los hijos del ladrón de bancos comete un asesinato. la adopción en un sentido terrenal. 137 . pero jam ás lo podremos igualar. y a u n reflejarlo “perfectam ente”. así tam b ié n por la obediencia de uno. T am bién nos justificó (véase Romanos 5:1). Lo podemos reflejar. de la m ism a m a n e r a por la ju stic ia de uno IJ e sú s ] vino a todos los h o m b re s la justificación de vida. a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.

precisam ente porque somos ta n desvalidos. y h a c e r como él. de acuerdo con n u e s tr a s h a b ilid a d e s . sus riq u e z a s y gloria. Si comete una equivocación. de lo contra­ rio. y ahora nos la ofrece como un don gratuito. cuán saludables sean nuestros genes. fracasa. todos hemos peca­ 138 . Como consecuencia del pecado de Adán y la corrupción que produjo en la hum anidad. p a ra s a lv a rn o s de la m ise ria y h a c e r ­ nos se m e ja n te s a él. pereceríamos sin esperanza y sin Dios. ta n com pletam ente incapaces de salvarnos por n u e stra propia cuenta. Lo mismo sucede con la redención. No j>odemos ig u a la r el e je m ­ p l o 'p e r o podem os asém e ja rn o sjL é J. Se hum illó a sí m ism o y tomó n u e s t r a n a tu r a le z a con el fin de c a p a c ita rn o s p a r a a p r e n d e r de él. lo p u d ié ra m o s se g u ir paso a paso h a s ta el cielo. cuán intachable n u e stra educación. U n estu d ian te con 95 por ciento obtiene la m ism a calificación de fracaso que uno con 20 por ciento. ninguno de nosotros ha sido capaz de form ar un carácter perfecto. Sin embargo.2* Sin embargo. si responde mal un a sola pregunta. y vino en b u s c a de nosotros. el alum no necesita un promedio de 100 por ciento. P a ra aprobar. Si quedáram os librados a n u e stra suerte. m uertos en nuestros delitos y pecados. y al im ita r su vida de b e n e v o le n ­ cia y abnegación. nuestro dilema persiste. fracasa. experimentó esa justicia perfecta en su propia vida. Un reflejo perfecto o una sem ejanza no son suficientes. J e s ú s vino. Piense en una escuela que tuviera únicam ente dos calificaciones p ara cada m ateria: aprobado y fracasado. puesto que Dios no acepta sino una justicia perfecta.D e s e q u il ib r io fatal N u e s tro S e ñ o r y S a lv a d o r hizo a un lado sus dom inios. El alum no debe ten er un a m arca perfecta en cada papelito. No im porta quiénes seamos. ejercicio de clase y examen.

procedente de un a fuente externa. Jesucristo es capaz de perdonarlo todo de modo que podam os presen tarn o s ante la presencia de Dios tan 139 . No im p o rta quiénes seamos ni lo que hayam os hecho. y u s te ­ des podrán ten er u n 100 por ciento en lu g a r de sus grados deficientes”. sin pecar nunca m ás. gracias a la perfección de su vida. y te he hecho vestir de ropas de g ala” (Zacarías 3:4). ahora nos la ofrece en lu g a r de n u e stra s propias vestiduras contam inadas. Es como si en aquella escuela el m aestro dijera: “confíen en mí. No im porta cuánto nos empeñemos. no pueden salvarnos m ás efectivam ente de lo que todo el jabón. sin im p o rta r cuáles h a y a n sido. E s ta es la esencia del evangelio. A unque pudiéram os llegar a ser perfectos. las bu en as nuevas. posee la m arca del 100 por ciento: aquella justicia perfecta. a m enos que se nos acredite una justicia perfecta. con c u á n ta insistencia oremos. Pero Jesús. Por lo tanto.E l exam en de tu nombre do y por lo tanto ja m á s lograremos por nosotros m is­ mos la calificación de la justicia perfecta de 100 por ciento que se necesita p a ra obtener la redención. a causa de nuestros pecados pasados seríam os incapaces de producir la justicia que la salvación requiere. las b o rraré todas. y cuando llegue el día de a s e n ta r las calificaciones. El es la nueva Cabeza de la h u m an id ad p ara que en él hagam os n u e stra su vida perfecta. somos alm as perdidas. escobillado y m anicuras del mundo pueden hacer “kosher” (limpio) a un cerdo.' cuán convertidos y santificados lleguemos a estar. a u n las que hayam os realizado bajo la inspiración del E sp íritu Santo. todas n u e stra s justicias y bu en as obras. “M ira que he quitado de ti tu pecado —dice Je s ú s— . La justicia que Jesucristo obtuvo p a ra nosotros independientem ente de nosotros.

“Al que no conoció pecado. No tenemos que g a n a r ese estatus.3 “Concluimos. El alm a convertida recibe inm ediatam ente el 100 por ciento sin to m ar en cuenta su puntaje térm ino medio. T ra n sfiere sus pecados a J e s ú s .D e se q u il ib r io fatal perfectos y aceptados por el P adre como él mismo. su su s titu to y g a ra n tía . que luego compensa la diferencia. sino verdaderos hijos e hijas de Dios. que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos 3:28). como veremos en el capítulo siguiente. aunque no incondicionalmente. ¡Las buenas nuevas se vuelven mejores aún! E ste marco de la justicia perfecta de Cristo (llam ada ju s tifi­ cación forense por los teólogos) nos cubre d u ra n te el juicio investigador cuando llega el momento del exa­ 140 . Al contrario. Y es suyo p a ra siempre. Entonces ya no somos pecadores dignos de m uerte. por nosotros lo hizo pecado. El Señor i m p u ­ ta al creyente la ju stic ia de Cristo y lo declara ju sto de la n te del universo. No tenem os que le v a n ta r n u e stra califica­ ción a un 70 por ciento o un 90 por ciento an tes que se nos conceda el m anto de justicia. pues. La g ran obra que h a de e fectuarse en favor del pecador m a n c h a d o y conta m in a d o por el m al es la obra de la justificación. sin im portar nuestros logros. el r e p r e s e n t a n te del pecador. p a r a que nosotros fu ése­ mos hechos ju stic ia de Dios en él” (2 Corintios 5 :2 1). E ste es declarado ju sto m e d ia n te Aquel que h a b la verdad. Coloca sobre C risto la in iq u id ad de toda a lm a que cree. la justicia de Cristo nos cubrirá com­ pletam ente. no necesitamos llegar a cierto nivel p ara que nos sea concedido. como resultado de acreditarnos g ratu itam en te —a p esar de no merecerla en absoluto— su justicia perfec­ ta. como Adán antes de la caída. como manto tejido en los telares del cielo. no tenem os que alcanzar cierta norm a p ara lograrlo.

el momento cuando más la necesitamos. entonces por demás murió Cristo” (G álatas 2:21). Cada animal inmolado en la econo­ mía judaica simbolizaba la m uerte de Jesús. cuya justicia era lo único que podía tra e r salvación a la hum anidad. Luego agrega: “¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el E spíritu. ¡Este es el propósito m ás im portante de la justificación! ¿De qué nos serviría la justificación si al llegar el juicio. ya no fuera válida? Algunos creen que inicialmente somos justificados por la justicia de Cristo. pero que en el juicio —en vista de que seremos juzgados por n u e stra s obras— recibiremos n u estra justificación definitiva m ediante la adquisición de un carácter perfecto por medio de la gracia. Pues nosotros por el E spíritu aguardam os por fe la esperanza de la ju sticia” (G álatas 5:4. “Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados” (Hebreos 141 . Tam bién nos advierte: “De Cristo os desligasteis. de la gracia habéis caído. 5). ahora vais a acabar por la carne?” (G álatas 3:3).E l exam en de tu nombre men de nuestros nombres. pues si por la ley fuese la justicia. y se pretendiese que el alum no respondiera únicam ente con sus propios trabajos. El santuario enseña la verdad de la justicia sola­ m ente en Cristo. esto sería como si la calificación de 100 por ciento que se nos había acreditado fuera borrada el día de sacar los promedios. los que por la ley os justificáis. Siguiendo con la ilustración de la escuela. (Aunque los exámenes de las últim as sem anas hubieran estado obtenido calificaciones de 100 por ciento. ¡de todos modos fracasaría por causa de las m alas notas del pasado!) E n la epístola a los G álatas Pablo nos am o­ nesta contra este tipo de razonamiento: “No desecho la gracia de Dios.

como la única fuente de redención. aun m ien tras el sacerdote se ocupaba de sacar todos los pecados del lu g ar santísim o para que la gente recibiera la prom esa 142 . que ardía sobre el a lta r las 24 horas diarias. o por alguna otra razón no podía llegar al santuario. Se la llam aba la “ofrenda encen­ dida a Je h o v á ” diaria. y d u ra n te todo el año. esta ofrenda encendida. delante de Je h o v á ” (Exodo 29:38-42). Aquellos sacrificios señalaban hacia J e s ú s cruci­ ficado. simbólica de la m u erte de Cristo en nuestro favor. y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde. Esto será el holo­ causto continuo por v u estras generaciones. aun en el Día de la Expiación. los m éritos de la justicia de Cristo.. ofrenda encendida a Jehová. seguía ardiendo sobre el a lta r (véase N úm eros 29:711 ). D u ran te la solemne cere­ monia de Yom Kippur. o regular.. el sacrificio diario de la m a ñ a ­ na y de la tarde continuaba ardiendo. E sta ofrenda encendida continua aseg u rab a al israelita penitente la disponibilidad constante del perdón. a ú n así podía alcanzar por medio de la fe la prom esa simboli­ zada por el continuo sacrificio. simbolizados por “el holocausto continuo”. cubrían al pecador. una ofrenda encendida que simboli­ zaba la continua disponibilidad de la justicia de Cristo en favor del pecador. continuam ente. Si estaba enfermo o lejos de J e ru sa lé n . cada día. E ste punto es crucial. “Esto es lo que ofre­ cerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día. Ofrecerás uno de los corderos por la m a ñ a n a . a la p u e rta del tabernáculo de reunión. E n Israel se ofrecía un sacrificio especial cada m a ñ a n a y tarde.D e s e q u il ib r io fatal 10:4). D urante todas las h oras del Día de la Expiación. M ientras el servicio se llevaba a cabo.

¿qué sucede con nosotros en el Día de la Expiación? ¿Qué procedimiento se sigue d u ra n te el juicio investigador? B alanceando la perspectiva del sacrificio del anim al con el servicio del segundo d e p a r­ tam en to . en la persona del sumo sacerdote Josué. No sostiene que Israel esté libre de culpas. y 143 . Entonces. en tan to que S a ta n á s lo acusa delante del ángel del Señor. rep resen tan d o la condición espiritual del verdadero pueblo de Dios. que simbolizan los pecados del pueblo que él lleva como su rep resen tan te. 3). y S a ta n á s estaba a su m ano derecha p ara acu sarle” (Zacarías 3:1). lo mismo que d u ra n te el ritual del día de la expiación e ran borrados ú n ica­ m ente los pecados que se hab ían introducido al s a n t u a ­ rio: los pecados del creyente p en iten te. señalando. E n sus andrajos sucios.0 El tercer capítulo de Zacarías describe la obra que Cristo lleva a cabo en el san tu ario celestial. sin e m b a r­ go. está delante del ángel. ¿qué sucede con los que e stá n inscritos en el libro de la vida cuando sus nom bres son llam ados a juicio? “A m edida que los libros de m em orias se van abriendo en el juicio —escribe E lena de W hite— . La visión m u e s tra a Josué “vestido de v estid u ras viles” (vers.4 D u ran te este juicio se revisan los nom bres únicam ente de las perso­ n a s que han creído en Jesú s.E l exam en de tu nom bre de que “seréis limpios de todos v uestros pecados d e la n ­ te de Je h o v á ” (Levítico 16:30). las vidas de todos los que h ay an creído en J e s ú s p a sa n a n te Dios p ara ser exam inadas por él”. confesando su culpa. E lena de W hite indica que Josué “no puede defen­ derse a sí mismo ni a su pueblo de las acusaciones de S a ta n á s. fiando en la m isericordia de un R edentor que perdona el pecado. su arrep en tim ien to y humillación. “el cual estaba delante del ángel de Jehová.

Su perfecta obediencia a la ley de Dios. el Señor le dice a Josué: “M ira que he quitado de ti tu pecado. Jehová. ¿No es éste un tizón arreb atad o del incendio?’ (Zacarías 3:2)”. el Salvador de los pecadores.9 El hom bre no puede por sí m ism o h a c er fre n te a e s ta s acusaciones.8 Del mismo modo como acusó a Josué. Con su s ro p as m a n c h a d a s de pecado confiesa su culpabilidad d e la n te de Dios.7 En ese momento. rechazando las acusaciones de S atan ás. oh Satán. Israel había de ser revestido con 'ropas de gala': la justicia de Cristo que le era im p u ta d a ”. S a ta n á s acusa a todos los seguidores de Cristo en todo tiempo. “que es Cristo mismo. que ha escogido a Je ru sa lé n . 5). au n h a s ta la m u e r te de cruz. declarando: 'Je h o v á te reprenda. nu e stro Abogado.D e s e q u il ib r io fatal con fe se aforra a las prom esas de Dios”. Pero J e s ú s . su digni­ 144 . hace callar al acusador de su pueblo. te reprenda. p r e s e n ta u n a sú p li­ ca eficaz en favor de todos los que m e d ia n te el a rr e p e n tim ie n to y la fe le h a n confiado la g u a rd a de sus alm as. le h a dado toda potestad en el cielo y en la tie rra . y te he hecho vestir de ropas de g ala” (vers. Intercede por su c a u sa y vence a su a c u sa d o r con los poderosos a rg u m e n to s del C a lv a ­ rio. y le vistieron las ropas” (vers.1 0 Las bu en as nuevas consisten en acep tar que lo que Cristo realizó aquí en favor de Josué ¡es la m ism a obra que lleva a cabo en favor de sus seguidores fieles d u ra n te el juicio investigador! C uando nuestros nom ­ bres son exam inados él presenta su justicia. 4). Luego “pusieron una m itra limpia sobre su cabeza.6 Entonces el ángel del Señor. Elena de White continúa: “Sus propios pecados y los de su pueblo fueron perdonados. y él solicita a su P a d re m isericordia y reconciliación p a ra el hom bre c u lp a b le .

y ellos tnism os se rá n ju zg a d o s dignos de la vida e te r n a . lo que deshonró a su R e­ d e n to r. . sus pecados se rá n b o rrad o s. le v a n ta su s m anos h e rid a s a n te el P a d re y los s a n to s án geles.-----— M ie n tra s J e s ú s in te rc e d e por los sú b d ito s de su g rac ia. como llegaron a ser p a rtíc i­ p es de la ju s tic ia de C risto y su c a rá c te r e stá en a rm o n ía con la ley de Dios. su perfecta calificación de 100 por ciento en nuestro lugar. v a c a u sa de ésto s los re c la m a como sus súbditos. ¿Cómo podemos en ten d er sus declaraciones relati­ 145 . el g ra n sed u cto r se ñ a la la h isto ria de su s vidas.E l exam en de tu nombre dad. Los he grabado en las p a lm a s de m is m a n o s . reclam an d o el perdón p a ra ellos. la fa lta de s e m e ja n z a con C risto . S a ta n á s los a cu sa a n te Dios como tra n s greso res..v ______________ _ >------..1’ . J e s ú s no d iscu lp a sus pecados. y que h a y a n ac ep ta d o con fe la sa n g re de C risto como su sacrificio expiatorio. se les h a in sc rito e l perdón fre n te a sus no m b res ‘en los libros del cielo. porque todos aparecemos condenados delante de aquellas dos tablas de piedra que se en cu en tran en el lugar santísimo. N ada más sería eficaz. nunca sugiere siquiera que serán nuestros carac­ teres los que nos ju stificarán en el juicio. diciendo: los conozco por su s nom bres. los defectos de c a rá c te r. que conduce al pecador penitente d u ra n te todo el trayecto a través del juicio investiga­ dor. pero m u e s tra su " arrep e n tim ie n to y sjüufe y.12 A p esar del m arcado énfasis que Elena de W hite hace en la perfección del carácter de la últim a g en era­ ción. A todos los que se h a y a n a rre p e n tid o v e rd a d e ra ­ m e n te de su pecado. todos los pecados que les in dujo a com eter. ¡El desarrollo del carácter ja m á s puede justificar! La sierva del Señor a p u n ta invariablem ente hacia la obra de la cruz. la sangre de Cristo.

¡Sin embargo no es esa experiencia lo qu£ los salva! No Im p o rta cuál hay a sido su expe­ riencia en la práctica de la san tid ad .13 146 . No cabe duda de que esta últim a generación consti­ tu irá un pueblo especial. Los q ue vivan en la tie r r a c u a n d o cese la in te r ­ cesión de C risto en el s a n tu a rio c e le stia l d e b e rá n e s ta r en pie en la p re se n c ia del Dios sa n to sin M ediador. p u rific a d o s de todo pecado por la s a n g re de la a s p e rs ió n . es ex a c ta m e n te lo que salva a todos los seguidores fíeles de Cristo: la acción de J e s ú s de le v a n ta r sus m anos d elan te del P ad re diciendo: “Los tengo esculpidos en las p alm as de mis m an o s”. Lo que los salva d u ra n te el juicio. ¿Tienen. su s c a ra c te re s . aun si h u b ieran vivido veinte años sin pecar. entonces./serán persoñ a s que nunca m orirán. S u s v e s tid u ra s d e b e rá n e s ta r sin m á c u ­ la. H a b r á n p asad o por una experiencia de santificación Ínigualable. ¿H an que­ b ra n ta d o la ley de Dios alguna vez? Por supuesto. en su vida p asad a persis­ tiría n los pecados que los co ndenarían d u ra n te el juicio si no fuera por la justicia perfecta de Cristo que los cubre y les ha sido acreditada. alg u n a ju sticia in h e re n te que p ueda conducirlos a través del juicio? Por supuesto que no.D e s e q u il ib r io fa t a l vas a las personas que vivirán sin M ediador cuando h ay a concluido la obra de Cristo en el sa n tu a rio celes­ tial? ¿Son ellos pecadores? Por supuesto. La ú ltim a generación es salvada d e j a m ism a m a n e ra como lo fueron todas las d em ás generaciones: m ediante la justicia de Cristo que les fue im putada. porque serán trasladados: serán el pueblo que d u ra n te la culm inación de la g ran controversia h o n rará y glorificará a Dios observando todos sus m an d am ien to s au n q u e el m undo entero se vuelva contra ellos. por lo tanto.

puesto que la obra de Cristo ha concluido. Los nom bres de estos individuos ya te n d r á n que h a b e r sido revisados en el juicio. E s ta ú ltim a gene­ ración h a b rá perdido todas sus posesiones m ateriales. El 147 . E sta s personas vivirán literalm en te d u ra n te el fin del m undo. sea injusto todavía. Al escapar por sus vidas. tem erosa. Se acabó. E sta s p erso n as conti­ n u a r á n viviendo después que el juicio haya term in ad o y se hay a cerrado la gracia. can ­ sancio y persecución. Ambos e stá n equivocados. y el que es justo. H a cesado su intercesión en el san tu ario . el que es inm undo. en tan to que otros a n u la n el evangelio porque les parece que la perfección del carácter los salva. Todo se d e rru m b a alrededor de ellos a m edida que el p la n e ta se degenera y e n tr a en “u n tiempo de a n g u stia cual nunca fue”. practique la ju sticia todavía. Lo que los sostuvo d u ra n te el juicio no fue la perfección de su carácter. T e n d rá n que h ab érselas con ham bre. T e n ­ d rá n que afe rra rse ta n estrech am en te al Señor que no se a tre v e ría n a hacer n ad a que p u d iera sep ararlo s de su único refugio y fuente de fortaleza. sino lo que llegaron a ser y son. Su situación será desesperada. Ya h a n sido sellados. confiando exclusivam ente en el S eñor— no e s ta rá n pensando en dorm ir con la esposa del vecino ni en cualquier otra cosa sem ejante. santifíquese todavía” (Apocalipsis 22:11). “El que es injusto. sea in m undo to d a­ vía. Algunos d escartan la perfección del c a rácter porque les parece que nulifica al evangelio. y el que es santo. P a ra entonces sus pecados h a b rá n sido borrados del m ism o modo como ha sucedido con los de cada g e n e ra ­ ción: la presencia de J e s ú s d elante de su P a d re ofre­ ciendo su propia ju sticia en favor de ellos. esta gente — h a m b rie n ta . privación. cansada.E l exam en de tu nom bre O bservem os en esta cita el elem ento del tiempo.

entonces no necesito preocuparm e por llegar a form ar p arte de ese grupo. Es sorprendente que Cristo no nos haya abandonado a m orir en nuestros pecados. algunos ad v en tistas se han sentido tentados a pensar: “Bueno. Si sólo logro p articip ar de la prim e­ ra resurrección. Todo lo demás es salvación por obras. y sin embargo sólo estam os dispuestos a devolverle lo m enos posible. No obstante. No h ab rán pasado por la experiencia de los 144. sino que deseo que las p u ertas se ab ran am pliam ente para mi .000. Je s ú s ha hecho tantísim o por nosotros. hace dos mil años en el Calvario. sino que tam bién deseo ser elevada hacia la luz del rostro de Dios. nos lo ha prometido todo.D e s e q u il ib r io fa t a l Señor J e s ú s perfeccionará los caracteres de u n a últim a generación de ñeles que le verán d u ra n te la gloriosa culminación de la gran controversia y que revelarán a n te el universo lo que Dios siem pre ha sostenido: su ley puede obedecerse. D escan­ sarán en sus sepulcros para lev an tarse en la p rim era resurrección con todos los justos que h ay an vivido desde Adán en adelante. lejos de a n u la r la obra de la cruz. esta últim a g e n e ra ­ ción es justificada únicam ente por lo que Jesucristo ha hecho por ellos. no todos los salvados form arán p arte de la últim a generación. el juicio investigador la conduce a su culminación. No quiero ser m eram ente adm itida al cielo. ap arte de ellos. N atu ralm en te. 14 En vista de que muchos de los salvados no h a b rá n '» 148 . A veces nos comportamos como payasos d esag rad e­ cidos y dañinos. Elena de White escribió: “No sólo quiero ser perdonada por la transgresión de la san ta ley de Dios. Muchos de los fieles que viven hoy ya no esta rá n vivos cuando Je s ú s regrese. V erdaderam ente. Debido a eso. es suficiente”. ha logrado tan to en n uestro favor.

y si primero comienza por noso­ tros. No nos equivoquemos. se levan­ ta r á n en un a resurrección.E l exam en de tu nombre tenido la experiencia santificadora de los 144. H ay nom bres que quedan. y delante de sus ángeles” (Apocalipsis 3:5). las personas cuyos nombres están escritos en el libro de la vida son juzgadas según sus obras: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios. la norm a por la cual somos juzgados. algunos se p reguntan por qué h a b ría n de tr a t a r si­ quiera de integrarse a este último grupo que experi­ m e n ta rá u n a victoria total sobre el pecado. ¡pero no necesariam ente en la prim era! A dem ás de la justicia de Cristo que recubre al pecador — simbolizada por la ofrenda encendida conti­ n u a m e n te — . v estid u ras blancas. no lo tendrán. ¿Qué determ ina la suerte de cada uno? 149 . y nombres que se borran. y no borraré su nombre del libro de la vida. y confesaré su nombre delante de mi Padre. E stas rep resen ­ tan la ley divina. ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (1 Pedro 4:17).000. Tampoco nos equi­ voquemos pensando que los nombres que se hallan escritos en el libro de la vida no pueden ser borrados d u ra n te el juicio: “El que venciere será vestido de. ¿Quién quiere p a s a r por las an g u stias de d ar gloria a Dios d u ra n te la culminación de las edades? ¿Quién desea e sta r vivo cuando J e sú s venga? ¿A quién le in teresa no m orir nunca sino ser trasladado únicam ente? Los que no lo deseen. hay otro aspecto que tiene que ver con el juicio: el de aquellas tablas de piedra g u ard ad as en el segundo dep artam en to de] santuario. Con tal actitud.

su perfección. En lugar 150 El Judas que todos llevamos adentro . que abandonó la gloria del cielo p a ra recibir una corona de espinas en la tierra.C ap ítu lo X ^ . Je s ú s nunca nos abandonará a causa de nuestros pecados.1 C. sino que ese m anto nos revestirá d u ra n te todo el juicio investigador. sus méritos./r is to no sólo nos cubre con su justicia al m om en­ to de aceptarlo sinceram ente. son lo que nos perm ite aparecer perfectos a la vista de Dios cuando nuestros nombres son exam inados en el g ran día antitípico de la expiación. El Dios que dejó tras sí la eternidad con el fin de vestirse de hum anidad. . no nos dejará por causa de nuestros pecados. las cosas se vuelven todavía mejores. S u obe­ diencia a la ley divina. Sin embargo. E stas son buenas noticias.

E l J u d a s que todos llevam os adentro de ello. La tierra pudo haberse descartado con m enor efecto sobre el universo del que la pérdida de una célula ejerce sobre el cuerpo hum ano. y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: nunca os conocí. Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Señor. y nosotros le tuvimos por azotado. y lo pongo en servidum bre. y en tu nombre echamos fuera demonios. 5). molido por nuestros peca­ dos. hacedores de m ald ad ” (Mateo 7:22. 23)? ¿Qué podemos decir acerca de la amonestación paulina: “Golpeo mi cuerpo. no sea que habiendo sido heraldo para otros. “Mas Dios m u estra su am or p a ra con nosotros. ¿no dice Jesú s que es mejor perder un ojo o una mano an tes que quem arnos en el infierno? ¿Cómo debemos en ten d er sus palabras: “Muchos me dirán en aquel día: Señor. “C iertam ente llevó él n u estras enferm edades. y el am or que motivó esta acción suya tampoco nos ab an d o n ará por causa de nuestros pecados. Pero de todos modos Jesú s vino a redim ir este planeta. vino a m orir por n u e stra s transgresiones. y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:4. destrucción y juicio que el Antiguo T estam ento presenta a Israel si rechaza el arrepentim iento y la reforma? ¿Qué diremos acerca de los juicios que fueron derram ados sobre la nación a causa de su pecado? 151 . ¿no profetizamos en tu nombre. Sin embargo. y sufrió nuestros dolores. Mas él herido fue por n u estras rebeliones. apartaos de mí. el castigo de n u e stra paz fue sobre él. Cristo no estaba obligado a morir en vez de noso­ tros. en que siendo aún pecadores. yo mismo venga a ser eliminado” (1 Corintios 9:27)? ¿Qué diremos acerca de todos los augurios de condenación. por herido de Dios y abatido.

por so b ren o m b re Iscario te. 3). ¿Por qué Ju d as? Después de todo. y b u sc ab a u n a o p o rtu n id a d p a ra e n tre g á rs e lo a e s p a ld a s del pueblo (L ucas 22:1-6). el cual e ra uno del nú m ero de los doce. En ese mismo capítulo Je sú s advirtió a Pedro: “Simón. p o r­ que te m ía n al pueblo. pero nosotros estam os en peligro de abandonar a Jesús por ir en pos de ellos! La acción de b o rrar un nombre del libro de la vida respon­ de a la decisión que la persona ha hecho de elegir el pecado y rechazar a Cristo.D e s e q u il ib r io fa t a l Repetimos: Je sú s nunca nos a b a n d o n a rá por causa de nuestros pecados. de cómo se lo e n tre g a ría . he aquí S a ta n á s os ha pedido p ara zarandearos como a trigo” (Lucas 22:31). J u d a s dejó a Je s ú s. Santiago ni Pedro? S a ta n á s deseaba in cau tarse de todos ellos. Y e n tró S a ta n á s en J u d a s . y con los jefes de la g u a r ­ dia. E s ta b a cerca la fie sta de los p a n e s sin le v a d u ra . y convinieron en d a rle dinero. los ciegos y los enfermos que eran traídos a los pies de 152 . y su ruina constituye un ejemplo dram ático de las razones por las cuales los nombres pueden ser borrados del libro de la vida. Simón. Y él se com prom e­ tió. ¡El ja m á s nos abandonará por causa de nuestros pecados. el cual era uno del núm ero de los doce” (vers. Ellos se a le g ra ro n . “Y entró S a ta n á s en Ju d a s. Dios elim ina un nom bre del libro de la vida sencillam ente por respeto a la elec­ ción que la persona ha hecho. este discípulo había tenido una experiencia con Jesú s. ¿Por qué entró en J u d a s y no en Ju a n . Y los p rin c ip a le s s a c e r­ dotes y los e scrib as b u sc ab a n cómo m a ta rle . que se llam a la p ascu a. Vio que los cojos. por sobrenom bre Isca­ riote. Los milagros del Salvador lo habían conmovido. ¿Quién dejó a quién? ¿Abandonó J e s ú s a J u d a s a causa de su pecado? No. y é ste fue y hab ló con los p rin c ip a le s sacerd o tes.

1 ¿Acaso no h an experim entado algo de esto todos los seguidores de Cristo a través de las edades? ¿No han am ado tam b ién a J e s ú s y deseado e s ta r con él? ¿Acaso no los h a n conmovido los m ilagros realizados por Cristo? ¿No han reconocido que sus en señ an zas son superiores al resto de cuanto han oído. J e s ú s advirtió a sus discípulos: “He aquí os doy po testad de hollar serpientes y escorpiones. y esperó obtenerlo relacionándose con J e s ú s ”.2 J e s ú s no se limitó a u n a m era aceptación de Ju d a s . y deseaba e s ta r con él. y sobre toda fuerza del enemigo. y m ultiplicar los panes y los peces. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan. “Reconoció la e n señ an za de Cristo como superior a todo lo que hubiese oído. le dio la bienvenida en el círculo íntim o de los doce. y al igual que J u d a s . y h a s ta le concedió poderes sobrenaturales. Am aba al g ra n M aestro. J e s ú s “le dio un lugar en tre los doce. ¿no hay un pequeño J u d a s en cada uno de nosotros? E vid en tem en te el E sp íritu Santo había tocado a Ju d as. y quizás llegar a escribir uno de los libros de la Bi­ blia: el evangelio según S an Ju d a s. Sintió un deseo de ser tra n sfo r­ mado en su carácter y en su vida. Le dotó de poder p a ra s a n a r a los enfermos y echar a los demo­ nios”. ese fue Ju d a s . sino rego­ cijaos de que vuestros nom bres e stá n escritos en los 153 . Por esa razón. Le confió la obra de un evangelista. ech ar fuera demonios. tal vez.E l J u d a s que todos llevam os adentro Cristo sa n a b a n gracias al toque de sus m anos o a una p alab ra de sus labios. J u d a s pudo llegar a ser el m á s poderoso de todos los discípu­ los. Lo vio re su cita r a los m uertos. y n a d a os d añ a rá . h a n experim entado “un deseo de ser tra n sfo r­ m ados en su carácter y sus vidas”? V erdaderam ente. Si hubo alguien que tuvo la oportunidad de ser salvado por Jesú s.

Á1 lle g a r a ser esclava) de un vicio. Comprende cabalm ente que “la dádiva de Dios es vida etern a en Cristo J e s ú s ” (Romanos 154 . El am or al dinero superaba a su am or por Cristo. h a s ta que éste había llegado a ser el motivo predom i­ n a n te de su vida. ¡él se encoñTo t r a b a a l l i í Sabe muy bien que “ahora. Comprende la justifica­ ción por la fe mejor que cualquier adventista'deLseptlm día. entrego] ^ S a t a n á s p a ra ser a rra s tra d o a cualquier bajeza de pecado”/ ' J u d a s acarició un pecado por encim a de todo lo dem ás. aquellos cuyos nom bres e stá n escri­ tos en el libro de la vida”. S £ . no porque Je s ú s no p udiera perdonarlo. (Jree e n T ^ m z T D e sp ü e s^ é ^ tó d o .4 ¿Cuál fue el resultado? “H abía fomentado el mal espíritu de la avaricia. Si las vidas de todos los que profesan creer en Dios son l a s de “aquellos que profe­ san servir a Dios. Aunque aceptó el puesto de m inistrojie_Cris to. literalm ente prefirió "el pecado por encima de Jesús: un ejemplo de lo que tard e o tem prano sucede con todas las personas cuyos nom bres están escritos en el libro de la vida pero que al fin son borrados de él. _no se deió m odelar por la acción divina”. Al re h u s a r arrepentirse. 20). y éste le acarreó la ruina. pues.llír ¿Qué sucedió entonces? Eleña^FW hltüTIÜ s lo dice claram ente: “Pero J u d a s no llegó al punto de entregarse plenam ente a Cristo.D e s e q u il ib r io fa t a l cielos” (Lucas 10:19. ninguna condenación hay p ara los que e stá n en Cristo J e s ú s ” (Romanos 8:1). No renunció a su ambición m u n d a n a l o a su am or al din ero. sino porque J u d a s rechazó su perdón. ^ S a ta n á s conoce el evangelio.3 entonces seg u ram en te el nom bre de J u d a s Iscariote tuvo que haber estado escri­ toJ.

sabe que Je s ú s ja m á s nos abandonará. ¿Por qué en Ju d a s? Porque. ni lo profundo. P ero J u d a s no e s ta b a c o m p le ta m e n te e m p e d e r­ nido. como dice E lena de W hite. Aun d e sp u és de h a b e rs e com prom etido dos veces a tra ic io n a r al S alv ad o r. tal como lo hizo Ju d as. formó en la fuerza guiadora de su vida. tuvo o p o rtu n id a d de a rre p e n tirs e . Y puesto que todas estas cosas son de su conocimiento. “Y entró S a ta n á s en J u d a s ”. sin im p o rta r lo que somos ni lo que hemos hecho. “él se entregó a S a ta n á s ” y la razón por la cual se rindió a S a ta n á s fue eljrecho de h a b e r practicado u n pecado que se tra n s-. Si logra que lo hagam os. T rató de salvarlo h a s ta el fin. que es en Crito J e s ú s Señor n u estro ” (Romanos 8:39). E n to n c es el caso de. No ignora que “el hom bre no es justificado por las obras de la ley. sabe que al fin de cu en tas elegiremos el pecado por encima de Jesús. Por eso es que se esfuerza p a ra que nosotros abandonem os a Jesús. 'Jesú s no abandonó a Ju d a s. Incluyó tie rn a m e n te a J u d a s en el servicio hecho a los discípulos.E l J u d a s que todos llevam os adentro 6:23). J e s ú s d em o stró su d iv in id ad rev e lan d o el propó­ sito del tra id o r. y el único modo de lograrlo es induciéndonos a pecar y * luego m anteniéndonos en el pecadQ. y los pies que J e s ú s h a b ía lav a d o salieron p a ra c o n su m a r la tra ic ió n . ni ninguna otra cosa creada nos podrá s e p a ra r del am or de Dios. En ocasión de la C en a de P a sc u a. S a ta n á s tam bién sabe que no puede hacer ab so lu ta­ m en te nada p ara a n u la r ni re v e rtir n a d a de lo que J e s ú s hizo en la cruz. Jja d a s fue decidido.. El sabe bien que en Je s ú s pode­ mos alcan zar perdón y restau ració n completos. E stá fam iliarizado con el inm enso am or que Dios nos tiene y sabe que “ni lo alto. Pero no fue oída 'Vsu ú ltim a sú p lica de am or.6 155 . sino por la fe de Jesu cristo ” (G ála­ ta s 2:16).

D e s e q u il ib r io fa t a l J u d a s estaba ta n endurecido que eligió este pecado en desmedro del Salvador. El pecado es mortal. la lucha con el pecado es un elemento central de la batalla de la fe. pero fiel es Dios. o no? De acuerdo con este versículo. Dios anhela perdonar nuestro pecado. si se m antienen unidos a Cristo. los cristianos de hoy deben darse cuenta de cuán fácil es elegir el pecado por encima del Salvador. no porque sea capaz de alejar a Dios de nosotros. Por esta razón. El pecado nos separa del Señor!""' ¿Quién salió en busca de quién en el Edén? Dios fue quien salió a buscar a Adán y Eva. o ser vencidos? El pecado es letal. o él la obtendrá sobre nosotros. p a ra aquellos que finalm ente han de estar de pie sobre el m a r de vidrio. los cristianos obtienen la victoria sobre el pecado. sino que dará tam bién j u n t a ­ m ente con la tentación la salida.. p ara que podáis soportar” (JL Corintios 10:13). “No os h a sobrevenido ninguna tentación que no sea hum ana. ¿Puede Dios proporcio­ narnos una vía de escape o no? Este versículo asegura. sino porque nos aleja a nosotros de Dios. La cruz lo comprueba. ¿Y qué hicieron al oír su “voz en el huerto” (Génesis 3:10)? Huyeron. que no os dejará ser tentados m ás de lo que podéis resistir. a pesar de que Je s ú s se hallaba frente a él en la carne. Tenemos que obtener la victoria sobre el pecado. 156 . El pecado. ¿Sabe el Señor cómo librarnos de la te n ta ­ ción. nos induce a h a c e r lo mismo. no porque no pueda ser perdonado. “Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos” (2 Pedro 2:9). sí sabe. Hemos de vencer. aunque en formas m ás sutiles. Si pudo r e c h a z a r ^ Je s ú s a u n después que el Salvador le lavó los pies. Sin embargo. que sí.

sino que justifica­ mos nuestros pecados asegurando que somos incapaces de vencerlos y que la ley de Dios no se puede guardar? “Podemos ser victoriosos. a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha. o no? Este versículo dice que sí. y por fin sentarnos con él en su trono”. ve con el dos” (Mateo 5:41). ¡Jesús nos ordena amarlos! En estos textos todas sus palabras tienen que ver con las relaciones personales. Pero Jesú s nos pide que hagam os algo más. resistir cada tentación. Je sú s murió para tra z a r una vía de escape p ara nosotros. com pletam ente. ¡Observemos a qué nivel de m oralidad nos ha llamado Jesús! Cuando no devolvemos mal por mal consideramos que somos buenos cristianos. sin. antes. y presentaros sin m ancha delante de su gloria” (Judas 24). de modo que pudiéram os vencer cada falta. Je s ú s declaró: “no resistáis al que es malo. consideramos que ya llegamos a la meta. o les perm iti­ mos p a sa r por encima de nosotros. o rdenán­ donos que le presentem os la otra mejilla al abusador. ¿Es Dios capaz de librarnos 'de caer. Qué buenos cristia­ nos nos consideramos cuando alguien nos pide un favor y se lo concedemos. tal como sucede con los últimos seis m andam ientos: no hab larás contra tu 157 . Sin embargo no es suficiente. ¿cuál es nuestro problema? ¿Por qué no sólo continuamos pecando todavía.enibargo Je sú s nos conduce un paso m ás adelante. “A cualquiera que te obligue a llevar carga por u n a milla. Sí.7 En el sermón del monte. vuélvele tam bién la o tra ” (Mateo 5:39)._ “Amad a vuestros enemigos” (Mateo 5:44). Cuando estam os en paz con nuestros enemigos.E l Ju d a s que todos llevam os adentro “Aquel que es poderoso p a ra guardaros sin caída. definiti­ vamente. Entonces.

D e s e q u il ib r io fa t a l prójimo falso testimonio. siempre estamos entregados a m uerte por 158 . algunas referencias a las “prohibiciones de la ley”. No h u rta rá s . “Llevando en el cuerpo siempre por todas p artes la m uerte de Jesús. hasta que Cristo sea formado en vosotros” (G álatas 4:19).. ¡nos enseña a ni siquiera enojarnos! En el sermón del monte. ¡y a esto se llam a evangelioTO jcTIolilTdenominado.” Jesú s nos pide que avancemos m ás allá de la simple obediencia del m andam iento que prohíbe el adulterio. Se Tía sostenido que siem pre continua7” ¡remos pecahdo'Ty que loS que enseñan dé'otfo modo son legalistas o pérfeccionistas radiüalésrSe hlifhabla^ dcfde todas estas cosas. y toda la gente ya los entendiera y aceptara. S m embargo la Iglesia A dventista está inundada por la enseñanza de que somos incápa^ ces de* obedecer nP siq u iera las “próhiRciones~~de la 'ley". Se nos ha dícKo"que es imposible g u a rd a r los diez m andam ientos.. Porque nosotros que vivimos. No m atarás. P resen ta a sus seguidores conceptos_mucho m ás profundos que eT mero cumplimiento externo de las exigencias de los diez m an dam ientos.con un CérfTTino a u n m a s ridículo: ¿Justificación por la fe! ¿Qué hay de justo en la aseve­ ración de que debemos continuar pecando? Es como si Jesú s quisiera que obtuviéramos un doctorado. Nos indica que ni siquiera alberguemos la inclinación carnal en nuestros corazones. No sólo nos pide la m era obediencia de la ley contra el homicidio. para que tam bién la vida de Je sú s se m anifieste en nuestros cuerpos. ¡mien­ tra s los que aseguran que no podemos g u a rd a r la ley sel Empeñan en m antenernos en el ja rd ín de infantes! “Hijitos míos.: como si los “no h a rá s esto” fueran autom áticos. Je sú s apenas si hizo. por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto.

“Con Cristo estoy ju n ta m e n te crucificado. S atan ás se rebeló contra la ley. “Cristo llevó una vida de perfecta obediencia a la ley de Dios. Por lo tanto.__ El problema central en la gran controversia. y ya no vivo yo. E n g a ñ a r a los hom bres p a ra inducirlos luego a tra n s g re d ir la ley de Dios. 159 . el resu lta d o será fin a lm e n te el m ism o. para que tam bién la vida de Jesú s se manifieste en n u estra carne m ortal” (2 Corintios 4:10.8 La aseveración-de q. a u n q u e expulsado del cielo. injusta. continuó la m ism a lucha en la tie rra . Sea esto conseguido haciendo a un lado toda la ley o d es­ cuidando uno de sus p recep to s. asegurando que era incorrecta. La vida que él llevó en este mundo. 11 ). y así dio ejemplo a todo ser humano. e lp r o p ó s i tjtdeJ3. su objetivo inalterable ha consistido en hacer que los seres hum anos quebranten dicha ley. P a ra realizarlo se reláel (Tcóhtra7H J C read o r y. A pesar de ello algu­ nos adventistas del séptimo día aseguran que no se pueden g u ard ar ni siquiera los diez m andam ientos. tenía que ver con la ley de Dios. hacejuna burla de la cruz. La vida de Cristo debe “m anifestarse en nosotros”: u n a vida que se ha remontado muy por encima de las simples “prohibiciones de la ley”.E l Ju d a s que todos llevamos adentro causa de Jesús.ue ni siguiera los cristianos convertidos pueden g u ard ar la ley divina ni dejar de pecar. el punto de partida de la rebelión de Satanás. m as vive Cristo en m í” (G álatas 2:20). Desde el origen de la g ran controversia en el cielo. tenem os que llevarla nosotros por medio de su poder y bajo su instrucción”. echa por el suelo los tres mensajes angélicos. y conduce a la ruina. y que no se la podía guardar.a ta n ás h a consistido en d e s truir_ ■jTTev efe P ío s . y dem ostrar con ello que está en lo cierto. tal fue el objeto que persiguió sin cejar.

las personas llam adas a hacerlo las estén promoviendo! Además. ¡Por lo tanto. El diablo debe de e s ta r feliz con esto. los que g u a rd a n los m andam ientos de Dios y la fe de J e s ú s ”? _ Da miedo escuchar a un adventista del séptimo día que reitere exactam ente la m en tira que S a ta n á s dise­ minó en el cielo a u n an tes de la creación del mundo: que no se puede g u a rd a r la ley divina. están anulando la m ism ísim a ley que h a n sido llam ados a poner en alto! C uán ridículo es promover una norm a cuyos promotores la rechazan con sus p alab ras o sus accio­ nes. para luego arro jar al lago de fuego a miles de millones de personas por el incum pli­ miento de sus dem andas? ¿Cómo podrían los diez m andam ientos ser la norm a del juicio si desde el 160 . Si la ley no se puede guardar. entonces ¿qué quiere decir el tercer ángel en Apocalipsis 14:12. a quienes se les ha confiado el propósito especial de proclam ar la ley de Dios.D e s e q u il ib r io fa t a l E lena de W hite pudo h ab er agregado que el objetivo de S a ta n á s tam bién se puede lograr m ediante la enseñanza de que la ley realm ente no se puede g u a r­ dar. C ualquiera de estas dos posiciones Conlleva~el quebranto dé la ley. que involucra el cum"foimiéñto de los propósitos satánicos. cuando los ad­ v en tistas del séptimo día. cuando asegura: “Aquí está la paciencia de los santos. ¡Que en lugar de re fu ta r sus m entiras. ’ oiT"que~consilerañ que no podemos vencer el1 E pecado. aseguran que no se la puede gu ard ar. No hay m ucha diferencia entre cre e r que no necesitamos g u a rd a r la__ley y aseverar que ésta no se puéHcT guardar. realm ente sostienen que no se pueden obedecer los diez m andam ientos. ¿por qué Dios había de establecer una ley que no pudiera cumplirse.

y que la ley es la norm a por la cual vivimos y seremos juzgados. Pero los problem as se suscitan cuando las separam os en té rm i­ nos de la vida diaria del creyente. La salvación no term ina c o n ja proel am aciún-legal del p e rjóiij com otarnpocoel bautism o finaliza con la inmersión. y el pecado consiste en la transgresión de dicha norma. ¿cuál es la im portancia del Calvario? ¿Qué g ran sacrificio realizó Jesús? Si somos condenados por una norm a inalcanzable desde el comienzo.E l Ju d a s que todos llevam os adentro mismo comienzo eran algo inalcanzable? ¿Qué m aestro es capaz de poner un examen tan difícil que ningún alum no tenga la m enor posibilidad de pasar. tanto la Biblia como el espíritu de profecía enseñan que podemos ser victoriosos. La una sin la otra desvirtúa el evangelio. L a clave está en hallar el equilibrio entre la ley y la gracia. con funciones distintas. entonces el Calvario era lo menos que podía hacer. tam b ién seremos santificados. que en verdad triunfam os. No obstante. para luego hacerlos fracasar a todos? Y lo que es m ás significativo. Se tr a ta de dos aspectos diferentes del mismo evangelio. Jesú s nos debía su m u erte en la cruz. entonces realm en te Dios tiene la culpa. si los seres hum anos son condenados por q u e b ra n ta r una ley imposible de obedecer. Si hemos sido justificados. Si él era culpable de la existencia del pecado. No hay que olvidar la diferencia que existe e n tre lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz —ju s ti­ ficación— y lo que se propone hacer en nosotros —san ­ tificación— . El hecho de que algunos h a n enseñado el evangelio desde un ángulo legalista no es razón para que desechemos la ley. debemos levantarnos y salir del agua p a ra que “tam bién nosotros andemos en vida nueva” 161 . Después que se nos ha sumergido.

El perdón es ú n icam ente el comienzo de la redención^no su fínal^así como la inm ersión ño indica que eU )au tism o TTsTterm inado.D e s e q u il ib r io fa ta l (Romanos 6:4). no puede sep ararse de la ley. A unque sutilm ente. lisa y llanam ente. ¿qué dice el versículo siguiente? “Y si buscando ser justificados en Cristo. sino tam bién la restauración. La justificación. sino que sólo m arca su comienzo. nosotros tam bién hemos creído en Jesucristo. E sta es la verdad m ás im portante de la Biblia. es decir lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz. Eso es justificación. “Concluimos. lo cual es su. Eso es lo que sucedía en el a lta r de la ofrenda encen­ dida y el p rim e r d epartam ento del santuario. tam bién nosotros somos hallados pecadores. los que enseñan que no se puede obedecer la ley. Sin embargo. Pablo am onesta en contra de aquellos que p re te n ­ dieran utilizarla como excusa p a ra pecar. ¿es por eso Cristo m inistro de pecado? E n n in g u n a m a n e r a ” (vers. sino 162 . nos están dando excusas p ara pecar. 17). pues. He ah í la vida y la m uerte de Cristo por nosotros. en la m ism a referencia acerca de la justifica­ ción. porque la redención no concluye con el perdón. la cual constituye su punto culm inante. p ara ser justifica­ dos por la fe de Cristo y no por las obras de la ley” (G álatas 2:16). sino por la fe de Jesucristo. El evangelio no contem pla únicam ente el perdón. que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos 3:28). fundam ento. pocos versículos m ás adelante Pablo declara: “¿Luego por la fe invalidam os la ley? E n n inguna m anera. “Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley. Sin embargo. * Aquí. ¡Cuidado con los que preten d en meterlo debajo del agua y dejarlo allí! El san tu ario enseña que la salvación no term inó en el Calvario.

31). ni Jos fornicarios. ¿por qué seguimos quebrantándola? ¿Por qué continuam os pecando? Si Dios dem anda que su pueblo no peque (“¿perseverarem os en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna m an era [Romanos 6:1. E n lu g ar de ello hemos elegido la acción pecaminosa. ni los maldicientes. esto sucede úTncamenteTpo rque eligen pecar. y esta elección de gratificar nuestros 163 . ni los idólatras.Dios” [1 Corintios 6:9. ni los a d ú lte ­ ros. ni los que se echan con varones. h e re d a rá n el reino de . Si la ley de Dios se puede observar —y el Señor h a prometido darle poder a su pueblo p ara hacerlo— .4 * M ientras vivamos a este lado deliT segunda venida de Cristo.E l J u d a s que todos llevam os adentro que confirmamos la ley” (vers. en sí mismo. ni los ladrones. y si Dios a ú n les prom ete poder p ara no pecar (“A Aquel que es poderoso p a ra guardaros sin caída” [Judas 24J) —sin embargo. La fe y las obras v an u n id as inseparablem ente. así tam bién la fe sin obras está m u e r ta ” (Santiago 2:26). Siem pre estarem os conscientes del pecado que mora en nosotros. 2]”). siempre poseeremos una n atu raleza p erv er­ sa y pecaminosa. “Porque como el cuerpo sin espíritu está m uerto. A este lado de la segunda veni­ da siempre seremos pecadores. ¡pero no siempre te n ­ dremos que pecar! P a ra un cristiano convertido el acto de pecar. ¿Cómo podría ser de otro modo? Si Dios nos prom ete poder p ara no pecar. ni los borrachos. es únicam ente porque hemos decidido no echar m ano de ese poder. ni los avaros. de todos modos continúan siendo tra n s g re sores. si Dios les advierte que el pecado podría destruirlos (“No erréis. ni los afem inados. implica una elección consciente. Siem pre tendrem os que b a ta lla r contra las dem an d as de n u e stra propia carnalidad pervertida. 10J). ni los estafadores. pero de todos modos lo hacemos.

tarde o temprano llegaremos a estar tan empe­ cinados en ella. diezmar. Al hacerlo elegimos el pecado por encima de Jesús. puede asistir_a la iglesia. es exactam ente lo que hizo Judas. el siguiente a Cristo en el nuevo reirfo. El pecado había pervertido tanto su mente y lo había hecho t an.oiitinuam os en la t ransgresión como Judas. aunque en escala menor. y sin embargo ser b o rra d o del libro j e j a vida. insensible a las diferencias ^ n tre el bien y . y había llegado a creer que si traicionaba a su Señor. en lugar de preferir a Cristo. orar. El Señor puede perdonar nuestros pecados: pero si r. y h a s ta^ realizax buenas obras. m ientras J e sús declara. Pero t ningún cristiano necesita acabar su vida a la m anera de Ju d a s para que su nombre sea borrado del libro de la vida. menos pecaminoso aparece a nuestra vista.. El pecado es una enfermedad de los nervios espiri­ tuales.D e s e q u il ib r io fa ta l propios deseos impíos. Los matices se vuelven borrosos. ^‘Apartaos de mí. que haremos la misma decisiorT 1ataT ’ qué J u d as hizo al recHazar ‘ otalm ente a Jesús. De modo que continuamos pecando únicam ente porque elegimos no echar m ano de las prom esas de Dios en Cristo.el m al. Y este á^tcTTe aseguraría el primer puesto. Jesús se venaT orzadcTá ser Rey'y (Jobernáhte" Como resu ltado^ “J u das tendría ¿T su favor'él* haber p uestcHaT Rey en el trono de~David. Nos vuelve insensibles a las diferencias entre lo correcto y lo equivocado.su pecado. obradores de m aldad” (Mateo 7:23). que llegó al punto de racionali­ zar su traición ¡h ^ sta j^ r^ rjju e é s t a j^ ) e x a lta r ía tanto Con razón la Biblia advierte a los cristianos: “Que 164 . M ientras m ás lo justificamos. Ei^efecto. la justicia y la impiedad. Ju d as había racionahzad-Q. entre el bien y el mal.

tampoco. y ultrajaron a sus habitantes. Cuando Dios dice a los laodicences: “Te vomitaré de mi boca” (vers. ciego y desnudo” (Apocalipsis 3:17). el griego lo expresa literalm ente como “te vomitaré [hacia] fuera”. ¡a pesar de que ahora se engañan pensando que están bien! “De los defectos de carácter —advierte Elena de 165 . Convencidos de que realizaban la obra de Cristo. miserable. En efecto. No nos engañemos. Estos siervos de S atanás habían sido cegados por el pecado de tal m anera que no podían distinguir la diferencia entre el bien y el mal. Da~histona^Iel cristianismo dem uestra que no todos los que han profesado el nombre de Jesús han estado convertidos. que estamos teniendo una relación correcta con Dios. 3^ i c o n t r a r n o s tan engaña­ dos y endurecidos como Judas. El hecho de que no hayamos quemado a algún ‘'hereje” en el nombre de Jesús. no significa que no podamos estar tan engaña­ dos como ellos. los dirigentes eclesiásticos quemaron a hom­ bres. mujeres y niños en la estaca. creyendo que lo hacían para la gloriá de Dios. saquearon pueblos. Esto no da la idea de que los laodicences estarán gozando con Jesús en el banquete celestial. Podemos creer que somos salvos. muchos ya lo están. ¿verdad? A menos que cambien. y en su nombre tortu­ raron gente. y me he enriquecido. serán borrados del libro de la vida. 16). pobre. al decir del mensaje de Laodicea. “Tú dices: yo soy rico. y no sabes que tú eres un desventurado. y de ninguna cosa tengo necesidad. Emprendieron g uerras en el nombre de Jesús. a menos que acepten el consejo'que se les da en el ver-.E l Judas que todos llevamos adentro ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado” (Hebreos 3:13). que somos cristianos. sículo siguiente. entre el pecado y la justicia.

te doy gracias porque no soy como los otros hombres. 13). ladrones. ni aun como este publicano. ¿quién vivía más cerca de Jesús? ¿Quién estaba familiarizado con la santidad y la perfección que Dios exige? ¿Quién experim entaba su necesidad absoluta de la justicia de Cristo p ara cubrir sus peca­ dos? Por supuesto.1 1 E n Lucas 18 Jesú s se refirió a dos hombres que oraban en el templo. 12). E ntre tanto. la menos inclinada a jactarse de ello. m ás pecadores e impíos aparecerem os ante nuestros propios ojos. puesto en pie. “el publicano. uno era fariseo y el otro publi­ carlo. ¿Quién estaba ta n endurecido por el pecado que era incapaz de ver sus propios defectos? ¿Quién volvió a salir del templo con todos sus pecados encima? ¿Quién estaba ta n ciego acerca de su propia condición espiri­ tual como los laodicenses? Por supuesto. sé propicio a mí. adúlteros. x sabe muy bien que si se conservan estos defectos lo logrará.D e s e q u il ib r io f a t a l White— se vale S atan ás para in te n ta r dom inar toda la mente. “descendió a su casa justificado” (vers. estando lejos. ayuno dos veces a la sem ana. De ahí que trate constantem ente de e ñ g a ñ a r a los discípulos de Cristo con su fatal sofisma de que les es imposible vencer”. sino que se golpeaba el pecho. no quería ni aun alzar los ojos al cielo. y por lo mismo. el publicano. no el fariseo. ’ T — ---------------------------- 166 . pecador” (vers. “El fariseo. doy diezmos de todo lo que gano” (Lucas 18:11. oraba consigo mismo de esta m anera: Dios. diciendo: Dios. El pecado nos a p a rta de Cristo. m ás nos acercaremos a Jesús. por lo mismo. N u estra propia experiencia debería enseñarnos que m ientras m ás victorias alcanzamos en Cristo. Por otra parte. Entonces Jesú s agregó que el publicano. 14). La persona que no hubiera pecado en todo un año sería la últim a en saberlo y. el fariseo.

M ientras m ás victorias ganen los cristianos.E l Ju d a s que todos llevamos adentro m ientras m ás separados de él nos hallemos. con mayor denuedo se golpearán el pecho porque se encontrarán caminando más cerca de Jesú s. y m ás inclinados nos sentirem os a orar como el fariseo. ni podemos abandonarlos. pero m ie n tra s más victorias obtengam os en Cristo. Elena de White advierte que “los pecados de los cuales no nos hayam os arrepentido y que no h ay an sido abandonados. el fariseo o el publicano? El fariseo. como llegaron a ser p a rtíc i­ pes de la ju stic ia de C risto y su c a rá c te r e s tá en a rm o n ía con la ley de Dios. Esto parece irónico. pero únicam ente porque estaba ta n engañado por sus pro­ pios pecados que ni siquiera se percataba de ellos. no serán perdonados ni borrados de los libros de memoria. m ás confuso será nuestro discernimiento acerca de n u estra condición pecaminosa. sino que perm anecerán como T ^sH m ^iol. con m as claridad percibiremos niTestra^ñecesi^ad^de su justicia. cuya justicia h ará que se vean en la vergüenza de sus propias imperfecciones. El pecado nos endurece y nos ciega a todos con respecto a nu estra verdadera condición espiritual. A todos los que se h a y a n a rre p e n tid o v e rd a d e ra ­ m en te de su pecado. Ya que somos incapaces de arrepentim os de los pecados que no percibimos. y que h a y a n aceptado con fe la sa n g re de C risto como su sacrificio expiatorio.m vtráin^pecador en el día de Dios”. que testificarán en contra suya en el día del juicio. las personas em pecinadas en la maldad corren el grave riesgo de albergar pecados de los cuales no se han arrepentido ni los h a n abandonado. se les h a in sc rito el perdón fre n te a sus nom bres en los libros del cielo.12 ¿Quién corría el mayor riesgo de no arrepentirse de su pecado. sus pecados serán 167 .

a pesar de tener que habér168 . En eso consiste^a pruebaTTa evidencia externa.1 4 El juicio investigador determ ina ante el universo observador si de veras hemos sido salvados.sacrifLcKLexpiatorio”._Por esta razón Elena de White pudo escribir: “El que no tiene suficiente fe en Cristo para creer que él puede g u ar­ darlo del pecado. ’ é 'q ü e verdaderam ente poseemos una fe salvadora. Y en el día del juicio son esas victorias las que testifican de que hemos sid(f'verdaderam ente„redimidos. puede salvarnos un registro perfectoTy como Jesú s fue el único hombre que verdaderam ente lo alcanzóLtocios ríécesitamos_de “la san g rejje~Uristo coino rTuestro. no tiene la fe que le dará en trad a en el reino de Dios”. j Jesucristo no prometió únicam ente el perdón de los pecados. d “M uéstram e tu fe sin tus obras —nos desafía S a n tia ­ go— .13 JSsto n o es salvación por obras.La reden­ ción es un plan pam L&teT Si ya hemos aceptado el perdón. y yo te m ostraré mi fe por mis obras” (Santiago 2:18).D e s e q u il ib r io fa t a l borrados. El juicio investigador es lo que determ ina ante el universo que observa si estas pretensiones son válidas o no. el juicio investiga^ dor de£ermiña~si re al m e n l é h e m os ejer o d ^ v e r d a d e m fe. Cualquie­ ra puede jactarse de ser salvo. Si aquí en la tierra. Al exam inar n u e stras obras. Los caracteres que formamos m ediante la justicia de Cristo nos aseguran una vida en arm onía con la ley divina. y de ser un servidor de Cristo.. a pesar de nu estra carne enferma de pecado. sino tam bién la victoria sobre ellos. tam bién debemos aceptar la victoria. El hecho de que la víSaTTegüe a estaF~erTarmonía con la ley de Dios no conducirá a nadie al cielo. Sola. y ellos m ism os serán ju zg ad o s dignos de la vida e te rn a . o no.

se descamina. Y a fin de qtrg~éf'Hombre re te n g a la justificación. n ad ie puede cubrir su alm a con el m anto de la ju stic ia d e 'C risto m ie n tra s p rac tiq u e peca­ dos conocidos. elegimos a Jesú s por encima del pecado. no habría abandonado a su Señor. 26). * ’ * En Mateo 7 Jesú s compara a dos individuos.1 5 169 . Su nombre podría Kaiser permanecido en el libro de la vida. que hace lo que Jesús ordena. Si 110 le permitimos a Cristo que desarraigue de nuestras vidas el mal que hemos heredado y el que hemos cultivado. Permanecemos justificados cuando vencemos m e­ diante el poder que se nos ha p rometido.descuide deberes conocidos. sin una n a t u . El pecado puede separarnos de Dios a tal punto que perdamos la salvación. D ios req u iere la e n tre g a com pleta del corazón a n te s que p u eda e fectu arse la ju stificació n . debe h a b e r u n a obediencia co n tin u a m ed ian te una fe activa y viviente que obre por el am or y purifique el a lm a . raleza-ñecaminosaj sin estar acosados por las tentacio­ nes. Su “fe sin obras está m u e rta ” (Santiago 2:26). entonces en el cielo. Su “fe se perfeccionó por las obras” (Santiago 2:22).. 24). caeremos de la gracia. y libres para siempre de un diablo que nos persiga constantem ente. La persona obedien­ te. permanece fiel hasta el fin. la que no cumple los m andam ientos de Jesús. Uno oye sus palabras v ^las hace” (vers.E l Ju d a s que todos llevamos adentro noslas con trem endas tentaciones y con un diablo que nos inquieta constantem ente. ciertam ente no causarem os problema alguno. o. Pero al paso que Dios puede ser ju sto y sin em ­ bargo ju stific a r al pecador por los m éritos de C risto. Si Ju d a s Hubiera aícanzadoTáVictoria sobre su codicia mediante el poder de Cristo. En cambio la persona desobediente. El otro oye sus palabras “y ñ o l as nace” (vers.

En lugar de eso. entonces tendremos toda la seguridad que necesitamos. El juicio investigador revelará finalmente sí Hemos mantenido o no esa relación salvífica. Cualquier promesa 170 . En cambio. Todos aquellos cuyos nombres están escritos en los cielos ya han sido aceptados por el Señor. deberían unirse a una iglesia que enseña el concepto de que “una vez salvos. crecimiento y^ victoria. andad en él” (Colosenses 2:6). como la única fuente de nuestra salvación. y la única m anera de conservar su presencia es m ediante la entrega diaria que producirá una constante cosecha de obediencia. Sin embargo. Recibimos a Cristo en virtud de la entrega total del yo. el juicio no hace otra cosa que reconocer y darle carác­ ter definitivo a nuestra elección de m antenernos p ara siempre al lado de Dios o de rechazarlo.justificación debe entenderse como un procedimiento continuo que necesita ser cultivado. ^arrepmtiendonos y abandonando nuestro pecado cuando caemos. y confiando enteram ente en los rñéritos de Cristo que nos han sido imputados. si le rendimos nuestras vidas a Je s ú s diariam ente. Pero algunos argum entan que el juicio investigador les resta seguridad. El juicio investigador es el proceso mediante el cual nuestras decisiones son selladas para bien o para mal. alabándolo por las victorias que nos ha concedido. El juicio investigador no es el momento cuando Dios decide definitivamente si nos acepta o nos abandona. de la m aner^ que habéis recibido al Señor Jesucristo. mantenido y alimentado diaria­ mente para evitar perderlo! “Por lo tanto. ¿Cuánta seguridad desean tener? Si lo que desean es poseer la seguridad absoluta de que una vez que aceptan a Jesús nunca más pueden perderse.D e s e q u il ib r io fa t a l Esto no significa que cada vez que uno peca queda fuera de la salvación. la . salvos para siem pre”.

son la prueba. No tenemos s u fi cie n tes obras p ara ser salvo^ y jam ás las tendreIhos. y en el juicio no tendremos nada que temer. ¿Qué más necesitamos? 171 . Las obras no nos salvan. reclam ar sus“meritos en nuestro faV or/v~cónfiar en tque él es un Juez justo y compasivo.El Judas que todos llevamos adentro que se nos haga más allá de ese límite es mera p resun­ ción. No pueden salvarnos ni h an sido diseñadas para ello. que nos juzgará de acuerdo con su sabiduría y misericordia infinitas. de que hemos sido salvos. Por eso necesitamos que Jesús nos cubra con su justicia. Todo lo que podemos hacer es apoyarnos^en él. Si estamos verdaderam ente convertidos. ¿Cómo podemos saber si tenemos suficientes obras para ser salvos? La respuesta es sencilla. Pero eso no significa que no tengan nada que ver con nuestra salvación. nuestras obras testificarán acerca de ello. la evidencia. Al contrario.

nosotros nos aferramos al peca­ do.Capítulo A .2 A . Entonces. el pecado todavía se aferra a nosotros. mejor dicho. H ^ántejde sus áñpelefi”~ (A^pocalipsis 3:5)? Algunos enseñan que para triunfar necesitamos orar de cierta manera específica. y mfborraré su bré~déTTibro d£ la~vida7y conTesare~su nombre^delante de mi^ádre^. JL pesar de todo. La oración es impor­ tante. Sin ella no tendríamos la menor posibilidad. no cabe duda. Otros ponen el énfasis en las devogiones matinales porque consideran que mediante ellas esta­ blecemos una relación con Jesús. Es verdad que jam ás 172 El Judas que todos llevamos adentro . ¿cuál es el secreto de la victoria? ¿Cómo podemos ser contados entre los victoriosos a quienes se refiere el Apocalipsis: “E l que venciere será vestido de vestiduras blancas.

. Sin embargo.. ¿Entonces cómo sufrió Cristo por nosotros en la carne? ¿Qué les parece aquella vez que ayunó en el desierto durante 40 días y 40 noches y ganó para nosotros la victoria sobre el apetito J a presuncióp.^eremos vencidos por el pecado. se necesita algo más. ¿acaso no oraba Judas. el secreto de la victoria seiialla en la testificación: trab a­ j a r en favor de la salvación de íás almas y testificar acerca de Dios. y testificar. “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne.. mientras ejercía su ministerio y sostenía una relación personal con Jesús? Por supuesto. No lo mataron los clavos que atravesaron sus manos. Cada uno de estos factores es importante. tenemos nuestras devociones. deseo de alcanzar gloria mundanal? ¿No padeció por 173 . si no lo hacemos. Para otros. Si aplica­ mos este principiov Dios nunca nos fallará. testificamos. y todavía caemos en pecado? Evidentemente. siempre le fallaremos a Dios. pero a menos que en nuestro diario caminar con el Señor estemos dispuestos a poner en práctica un principio. Podemos orar. . vosotros también armaos del mismo pensamien­ to. terminó con el p ecado”J l P_edro_4: 1). pues quien ha padecido en la carne. los pecados del mundo lo hicieron morir. porque los sufrimientos más intensos del Salvador en la cruz fueron más bien espirituales que físicos. ' ¿Qué significa el hecho de que Cristo sufrió por nosotros en la carne? En este pasaje Pedro no alude primariamente al Calvario. m antener una vida devocional con­ sistente. en lugar dé~salir victoriosos sobre él. yjel.El Judas que todos llevamos adentro-2 podremos triunfar sin conocer a Jesús. ¿Pero qué le sucedió a pesar de todo? ¿Cuántos de nosotros no oramos también.

174 . que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria. pero cuando el diablo los presione. durante la cual “fue tentado en todo según nuestra semejanza."y se sentirán inducidos a creerque están a puntaj e morir. lo~unico~que p uedeñ hacer esüchar mano de las promesas divinas de victoria.er-ribje agonía. y la única forma de soportar los ataques del diablo consistió en su disposición de sufrir en la carne para ganar la victoria sobreeT^peca dojm edíante el poderTde^Diosr Esta es también la única forma en que nosotros pode­ mos salir victoriosos. Van a experimentar momentos dgj. logrando triunfos de los cuales pudiéramos participar? Por supuesto que lo hizo. y poseía una carne humana que reclamaba la satisfacción de sus necesida­ des al igual que la anhelamos nosotros. ¿Qué podemos decir acerca de su vida entera. “Y aunque era Hijo. y pasiones parezcan_ecMr~liumo por sus poros. por lo qu_e padeció. perfec­ cionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos” (Hebreos 2:10). Oren. pero sin pecado” (Hebreos 4:15)? ¿No le causaron sufrimientos estas tentaciones? “Porque convenía a Aquel por cuya causa son todas las cosas.D e s e q u il ib r io f a t a l nosotros en la carne en esa ocasión. y abrazarse de ellas .mediante una fe fn ^ ^ _ e sn iid ^ . aprendió la obediencia nHebreós 5 j8X^ Jesús era un ser humano.. la tentación se desvanecerá. realicen obra de testificación. y gracias al poder de J e s u r —y para honra"y gloriá'suya— se regocijarán en las victorias que han alacanzado mediante el Señor. apetitos. cuando cada célula de su cuerpo les pida a gritos la satisfaccTórTde sus ansias de pecar.. EniQncesr-cuando les parezca que ya no la pueden_soportar un momento más. les parecerá que andan con los nervíos~de piínta. cuando sus hormonas. tengan sus devociones.

y me vi agudam ente afli­ gida por m uchas sem anas. Hasta que esto sucediera. Continué resistiendo el deseo de vinagre. sin que siquiera nos percatemos de ello. ¿Cuándo fue la última vez que usted escuchó acerca de un adventista que sufrió de esta manera con el fin de ganar la victoria? ¡Ay. pero no cederé a este deseo. la lucha continuó. Todos pensaban que era imposible que yo viviera. Nada más produce resultados óptimos. E sta experiencia h a sido de gran valor para m í de m u­ chas m aneras. Elena de White relata su lucha para ganar la victoria sobre la adicción a cierto tipo de vinagre: Por sem anas estuve muy enferm a. nos encontraremos bajo el control de Satanás tanto como lo estaba Judas. Su experiencia es un ejemplo de lo que significa padecer en la carne con el fin de obtener victorias en Jesús.1 ¿Es ésta una manifestación de salvación por obras? ¿Era Elena de White una legalista? ¿Será acepta en el cielo porque logró la victoria sobre el vinagre? Por supuesto que no. aunque* "cada vez que lo Racemos se hace más difícil resistir la siguiente vez. Si muero. Antes de mucho. a esto se lo llamaría legalismo! Algunos argüirían que Elena de White no necesi­ taba haber sufrido de ese modo. Se ofrecieron las oraciones m ás fervientes por mi recuperación. Puede e sta r seguro usted de que buscamos al Señor con mucho fervor. Debería haber bebido todo el vinagre que quisiera.El Judas que todos llevamos adentro-2 “que es poderoso para guardaros sin caída” (Judas 24). que m uera. Si seguimos cavejido es porque no hemos sufrido en la carne con el íin de triunfar. pero continué diciéndome una y otra vez: el Señor lo conoce todo. Obtuve una completa victoria. Ahora no tengo ninguna inclinación a probar nada de esa índole. 175 . És tanto más fácil fracasar. Oportunamente Dios le habría concedido la victoria. y por fin vencí.

Realmente son la forma correcta de reclamar y recibir las promesas de victoria que Cristo nos hizo. a pesar de la miseria y el dolor. otros se adhieren tan tenazmente a nuestras almas que parecerían estar incrustados en las moléculas de nuestro ADN.■ Algunos pecados desaparecen en el preciso momen­ to en que aceptamos a Jesús. a menos que elijamos padecer en la carne hasta sobrepo­ nernos a los clamores de nuestra naturaleza caída. a menos que elijamos no pecar. Para controlar nuestras mentes Satanás utilizará el pecado de tal manera que no discerniremos nuestra necesidad de perdón. Sin embargo.D e s e q u il ib r io fa ta l sus luchas y sufrimientos no eran otra cosa que un esfuerzo por obtener la salvación a través de las obras.*eníonces moriremos en e l l o s T ^ J ^ . A rran­ carnos el corazón nos parecería más fácil que abando­ narlos. E sta clase de pruebas y sufrimientos no son eviden­ cias de legalismo. Y por considerar que no lo necesitamos. y el pecado nos destruirá.2 ¡Qué promesa! Sin embargo. 176 . Pade­ cer en la carne significa exactamente eso: sufrírTSTlm estamos dispuestos a sufrir en l_a carne para g anar la V ictoria sobre nuestros pecados. Dios enviaría a todos los ángeles del cielo en auxilio de tal perso­ na. terminó con el pecado”. “Pues quien h a padecido en ía carne. nunca term inare­ mos con el pecado. A parentem ente no hay n ad a m ás desvalido —pero en realid ad m ás invencible— que el alm a cons­ ciente de su insignificancia que depende to ta lm e n ­ te de los m éritos de su Salvador. y Jesús nos ha prometido que triunfaremos. aunque hubiera legio­ nes de seres alados moviéndose en derredor nuestro. a pesar de la agonía que experimentemos en nuestro interior. en lu g ar de p erm itir que fuera derro tad a. es indispensable que los deseche­ mos.

En lugar de ello. habría podido levantarse con todos los redimidos. Sin embargo. Dios nunca abandonó a Judas. Pero es indispensable que nos preguntemos: ¿lo abandonare­ mos nosotros a él? Mediante las alternativas que prefe­ rimos. Dios puede proveer una vía de escape. si en el nombre de Jesús y en virtud de su poder hubiera buscado las victorias que el Señor le quería conceder. 177 . O seremos inducidos a la desesperación y abandonaremos totalmente a Jesús. Judas lo dejó a él. Si Judas hubiera estado dispuesto a padecer en la carne. mediante las victorias que elegimos obtener o desechar. será destruido con los condenados.El Judas que todos llevamos adentro-2 tampoco confesaremos nuestros pecados y éstos testifi­ carán en contra de nosotros en el día del juicio. El Señor prometió que no nos dejaría nunca. contestamos esta pregunta cada día7T ^s elecciones que realizamos 4-para bien o para mal— de aquí a poco quedarán fijadas para siempre en el juicio.

Primero: No confíes en nadie. y luego arraigarnos en eílo sinim portar lo que cualquier persona —aunque se trate del mismo que nos trajo el mensaje— haga o diga. esto hace que nuestra fe se estrelle y que retrocedamos frustrados. Regrese­ mos a Cristo.Capítulo ^L. Estemos firmes en la verdad presente 178 r . necesitamos saber personalmente lo que creemos. les doy dos consejos. fL # Balanzas falsas ^ ^ ^ u a n d o me encuentro con adventistas recién con­ vertidos. Más bien me refiero a que cada creyente debe estar fundamentado en la verdad. pero cuando lo vemos darle un puntapié a un perro o llevar a cabo cualquier otra acción negativa. A menudo admiramos a alguien. No me refiero a que noUebas amar a la gente ni aprender de ellos ni respe­ tarlos.

equilibrio. cuán inteligente o santa sea su apariencia. ! conocer a Jesús \n á^v erdacit ^ ^ t ? p ^ ^ ^ ra~eltiempo presente. Cada a sp ecto T eestam en sáje. Puede suceder que algunas de las personas a quienes más hayamos admirado y querido sean las que más nos desilusionen. El diablo casi nunca introduce una creencia totalmente errada. Somos incapaces de discernir qué puede gs ^ n d e rse enjA corazón d^otra persona. al fanatismo. __E1 otro punto que hago resaltar (es: equilibrio^ equilib'rio. No importa de quién se trate. y amarlos. Tampoco necesitamos saferToTjT r ^ a n e c e s i t a m o s .Balanzas falsas confiando únicamente en Jesús.esen erTmeHio déSflaTÍ a líerrapestos tres varones. Sabe muy bien que su trabajo puede ser mucho más efectivo y enredar a mucha más gente si logra que un elemento de la verdad sea enfatizado de tal manera que otros elementos importantes permanezcan relegados hasta 179 . la mayor parte de las here­ jías que azotan a la iglesia en la actualidad. debe mantenerse dentro de un marco apropiado de equilibrio. Como ha sucedido en el pasado. usted debe aprender a mantener su propia posi­ ción. dice Jehová el Señor” (Ezequiel 14:14). Debemos escuchar. ^ H £ g ¿ ^ ^ I ^pcosa ni na3Te^naf ^ r o clucira résulTacfos^e^vosT^ T ^ lfu v ’. Daniel y Job. y a menos que cortemos nuestros nexos con ellos nos veremos arrastrados también al abismo. aprender de otras gentes. provienen de un desbalanee de la verdad. o al disparate. ni cuánta influencia haya tenido en su vida. ellos por su justicia librarían únicamente sus propias vidas. sin excepción ni desviación. Noé. algunos llegan a lanzarse de cabeza a las profundidades. pero acostumbrarnos a pesar toda palabra humana en la balanza de la Palabra de' Dios. o el creyente será in­ ducido a la herejía.

algunos sostienen que pode­ mos ser salvos a pesar de nuestra desobediencia. Como resultado. esta desproporción constituye la raíz de la mayoría de los errores en las filas adventistas de hoy. toda vez que Jesús ya nos cubrió comple­ tam ente al morir en la cruz.D e s e q u il ib r io fa ta l que se los considere casi insignificantes. j e s ú s declara justa a una persona —nos dicen ellos—. y realmente este hecho no afecta nues­ tra salvación. se haya obnubilado al punto de perderse de vista. especialmente lo que se refiere al ministerio del segundo departamento y al juicio investigador. Si el evangelio consiste únicamente en lo que Cristo hizo en la cruz por nosotros. algunos maestros y predicadores (muchos de los cuales han sufrido la misma experien­ cia) se han empeñado en ayudar a la gente poniendo énfasis sobre el aspecto legal o forense de la cruz. hoy somos testigos de un desbalance igualmente devastador. hemos puesto ta n to énfasis en la justifica­ ción forense. fau e ja victoria/el desarrollo del carácter y la obediencia a la ley se han transformado en meras notas de pie de página. con todo el énfasis colocado sobre el altar de la ofrenda encendida y el primer departamento. no obstante. A pesar de ello. Con un cuadro tan des­ proporcionado de la verdad del santuario. En consecuencia. ¿quién necesita de un juicio investigador? E ñ vista del esparcimiento de estas ideas. no es sorprendente que el resto del servicio del santuario. En lugar de equilibrar la ley. Nunca podremos dejar de pecar. la obediencia v la victoria cbnlá cruz. Nadie enseña una desobedien­ cia abierta. En gran medida. pero no puede obligarla a que sea justa. la Iglesia ^dveñtislá necesitó corregir su modo de ver estas cosas. particularmente en lo que atañe a la justificación por la fe y a la experiencia de la última generación. otras 180 .

que han caído en el legalismo v_en \inj/ulgar perfeccionismo. aseguran creer en 'éTTaT pero en lo profundo de su corazón no la aceptan en grado mayor que los partidarios del otro bando aceptan el juicio investigado^. la han rechazado totalmente. hasta que ambos han queda­ do sumidos en el error. y dichos pecados no serán transferidos al santuario celestial. Como resultado de este desequilibrio. Cada bando sigue experimentando una reacción desmedida frente al otro. Toda la teolo­ gía de ellos es experimental. Le rinden un servicio n ominal a la justificación. que siempre nos m anten­ dremos pecando. 181 . los que no enseñan otra cosa que el aspecto forense del evangelio han llegado aún más lejos: la aceptación de una gracia barata y totalmente sin valor. se han adentrado más en el terreno del legalis­ mo. Los del ala de la extrema izquierda sostienen que la ley no se puede guardar. y que por lo tanto no importa si peca­ mos después que se cierre el tiempo de gracia. En Tugar efe balancear la justificación forense. Aparentemente. Esta situación ha causado la proliferación de enseñanzas extrañas tanto del lado izquierdo como del derecho. la obra que Cristo realiza en nosotros es la única base de nuestra salvación.Balanzas fa ls a s personas han reaccionado yéndose al otro extremo.) Estos individuos son incapa­ ces de aceptar que el 100 por ciento de nuestra salva­ ción es el resultado incontestable de lo que Jesús ha hecho fuera de nosotros. la victoria y la obediencia. A su vez. concentrándose a tal punto en la ley. porque ya todo habrá terminado. y por nosotros. los legalistas —reaccionando desmedidamente ante esta sobrerreacción—. (El perfeccio­ nismo no es perfección del carácter? ETperfeccionismo enseña que cuando llegamos a ser perfectos esa perfec­ ción es la que nos salva.

otros albergan ideas extremas referentes a la última generación. la creciente promiscuidad sexual que se practica entre nuestros miembros. las declaraciones de Elena de White acerca de la perfec­ ción del carácter realm ente no significan lo que dicen. olvídese! No le dan más crédito que a un pagano. Algunos predican que después 182 . Se lo pasan constantem ente despotricando contra la bestia del legalismo. parecen dem ostrar que. Siempre andan arm ados de citas relativas a la perfección con las cuales golpear la cabeza de los liberales. ¡Si su criterio no armoniza con el de ellos. por lo demás. después de todo. Tienden a juzgar la salvación de los demás con la norma de su propia comprensión de la naturaleza de Cristo. el juicio se llevó a cabo en la cruz. Sos­ tienen que más tarde no enseñó la perfección del ca­ rácter de la última generación. Por fin. En realidad consideran que Elena de White y los pioneros estaban simplemente equivocados. Para estos individuos. el aumento escalofriante del divorcio. sumado a los escándalos sexuales y financieros que se han visto dentro de la iglesia. ¡el legalismo no es nuestro problema! Los partidarios del ala de la extrema derecha enfatizan. el incremento del uso del alcohol y otros estupefacientes. estas personas no pueden aceptar el juicio investigador.D e s e q u il ib r io fa ta l Dios no los toma en cuenta. la decadencia de nuestras normas. aunque ellos mismos puedan formar parte de los santos más detestables. más criti­ cones y desamorados del adventismo. queda fuera de la salvación. enseñan y predican con denuedo la necesi­ dad de la perfección. en sus primeros años ella fue m ás lega­ lista que durante la última parte de su ministerio. A pesar de que hay que reconocer que el legalismo ha permanecido en la igle­ sia. Algunos enseñan que cada vez que usted comete un pecado.

nos mantendremos peleando. ¡No acepten ninguna de las dos posiciones! Si estudian su Biblia. y mien­ tras no lo recuperemos. y los usan como la piedra de toque de todo lo demás. Ambos bandos están equivocados. la salva­ ción tiene que ver exclusivamente con lo que Cristo ha hecho en nosotros. 183 . haciéndole daño a nuestra iglesia. son arrastrados hacia un campo o el otro. y si leen el espíri­ tu de profecía. descubrirán el verdadero equilibrio (como tantos miles de adventistas). particularm ente los adventistas recién convertidos. y consideran que las personas que creen en la justificación forense como base de la salva­ ción forman parte de la “nueva teología”. Hemos perdido este equilibrio. sólo hay que librarse de la baratura. Sólo hay que desem bara­ zarse del ismo. Como iglesia. ni tratando de anularla. que podremos ser perfectos por nuestros propios medios. Para combatir la gracia barata. Algunos predican que la última gene­ ración realm ente llega a constituir una “expiación” por el pecado que Jesú s no había logrado en la cruz ni en el santuario celestial. P ara estos individuos. M ientras tanto las personas que no saben qué creer.Balanzas falsas que termine el tiempo de gracia tendremos que soste­ nernos en nuestra propia justicia. sin que continúe cubriéndonos la justicia de Cristo. que nos encontrare­ mos tan cerca de Dios y estaremos tan conscientes de su voluntad. no parecemos haber aprendido que la gracia b arata no se combate con el legalismo. y trayendo oprobio sobre el mismo Dios a quien profesamos servir. Ni tampoco se combate el legalismo restándole importancia a la ley. y equilibrio es lo que más necesitamos. no de la gracia. Algunos sostienen que habremos alcanzado tal grado de perfección que no necesitaremos al Espíritu Santo. ni denigrán­ dola.

y sigue siendo. en ninguna otra área de nu estra religión necesita­ mos un equilibrio m ás cabal que en la comprensión de la relación que existe entre la lev v la gracia. el servicio total del santuario. especial­ m ente en lo que se refiere a la últim a generación. ♦En^seguñZo. “la pesa cabal le a g ra d a ”. la clave de este equilibrio está en el santuario. 184 . Djfts”~T2^ Conritios" 7T1TTnabremos empezado á desli­ zam os hacia la perdición. Proyecta un equilibrio falso. jam ás perdamos de vista el hecho de que las personas que enfatizan u n aspecto del evange­ lio a expensas del otro podrían ellas m ism as ser repro­ badas el día cuando se las pese en las balanzas del santuario. el día que veamos a este Sustituto como u n a excusa p ara no seguir “perfeccionándola santidad enjsl tem or de. E n ninguna otra parte se puede hallar una revelación más am plia de este equilibrio cabal que en el servicio del santuario. y n u estra aceptación únicam ente de la m itad de la historia h a sido. y “el peso J a l so _ es abominacíoh a Je h o vá” tProverbios 1 l j j ^ Sin embargo. el problema de n u e stra iglesia. los acontecimientos^mundiales Tfemeran ser suficiente advertencia de que ese día se acerca rápidam ente.rixgaB. (Primero^ la única esperanza que podemos tener al presentarnos ante el juicio consiste en ten er u n Sustituto en lugar nuestro y que presente su propia justicia en lugar de la nuestra. A jQaenos_que estemos endurecidos v ciegos en nuestros pecados. de él se desprenden dos puntos bien definidos. Por lo demás. Y en reali­ dad. E n esto consiste el evangelio. desde el a lta r de la ofrenda encendida hasta los Diez M andam ientos. C ualquier persona que pretenda enseñar algo diferente solamente estará diciendo la m itad de la historia.D e s e q u il ib r io fa t a l Con todo.

: Ediciones Roca. 9. E l conflicto de los siglos.. (Nueva York. 3. 185 . 542. 1990). pág. “A Sanctuary Movement” (Un movimiento del santuario]. Wáshington Post (23 de abril. El conflicto de los siglos. pág. (México. 622. S. 14a. Capítulo 2 ¡Ataque! 1. 7. Christianity Today (5 de febrero. Vicarios de Cristo. El conflicto de los siglos. Ibíd. Now W hat Does It Do With It?” (La derecha cristiana ha logrado poder político. Frank Holbrook (Silver Spring. Christ’ Object Lessons. 128. ed. pág. Religious News Service (30 de enero. 1990). ¿qué hace con él?) Governing (Octubre de 1989).: Biblical Research Institute. pág. 20. Arnold V. Md. 5. 1984). 1991). 1989). o la cara oculta del papado. 1881). pág. 630. A. “Challenges to the Doctrine of the Sanctuary” [Desafíos a la doctrina del santuario!. 1889). 4. The Fresno Bee (18 de abril. 10. 4. 6. El conflicto de los siglos. 1990). 1990). 12. pág. A13. Wallenkampf. D. 52. pág.Referencias Capítulo 1 Derrotados 1. Rob Gurwitt. pág. “The Christian Right Has Gained Political Power. 4. Peter de Rosa. pág. ed. Seventh-day Adventism Renounced. pág. p. 476. 43. 198. Ahora. Signs of the Times (26 de mayo. 3. en Doctrine of the Sanctuary. 317 s 11. pág. The Wanderer (15 de noviembre. 1A. 8. 2. pág. 2.F.

Capítulo 4 Minijuicios 1. C. pág. Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. 15. véanse los tomos 1-5 de la colección titulada Daniel and Revelation Committee Series [Serie de la Comisión de Daniel y Apocalip­ sis]. publicada por el Instituto de Investigación Bíblica de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día. 2. Capítulo 3 El texto perdido 1. Para un estudio más detallado de este tema. págs. 3..D e s e q u il ib r io f a t a l 5. 1982). por Clifford Goldstein (Boise. C. Capítulo 6 “La multiforme sabiduría de Dios” . 1982). Capítulo 5 El juicio investigador de Judá 1.1 186 . Idaho: Pacific Press. Selected Studies on Prophetic Interpretation [Estudios selectos acerca de la interpretación profética] (Wáshington. El conflicto de los siglos. Selected Studies on Prophetic Interpretation [Estudios selectos acerca de la interpretación profética] (Wáshington. pág.: Biblical Research Institute. Para un análisis detallado acerca de los asuntos principales relativos a este tema. 207. D. 24. Ihíd. págs. 14-16.. D. véase 1844 hecho simple. Id. 1988). William Shea. pág. págs. Id. Citado en Doctrine o f the Sanctuary [La doctrina del santuario |. 3. pág. 2.: Instituto de Investigación Bíblica. Para un estudio m ás sencillo véase 1844 hecho simple. Véase William Shea. 2. 669-670. 13-24. 4.

Capítulo 7 “La multiforme sabiduría de Dios” . D. pág. 2. págs. El D eseado de todas las gentes. E l D eseado de todas las gentes. 709. 4. 4:22-26. 187 . Véase CliíTord Goldstein. 707. 3.Anotaciones 1. P atria rca s y profetas. pág. la cursiva es nuestra. Idaho: Pacific Press. T estim onies for the Church... Id. pág. 1 It. pág. 5:8-11. 4. 9. pág. pág. 6. P atriarca s y profetas. C. 11. El D eseado de todas la s gentes. Véase Levítico 4:13-20. pág. Patriarcas y profetas. 150. Ibíd. Pnra más detalles referentes a la construcción misma. pág. 3. Dios!l (Boise. véase Exodo 25• 10 . Todos estos ejemplos y muchos i»! ros. 625. tomo 3. Joyas de los testim onios. Véase P atria rca s y profetas. tomo 8. 11-23. tomo 1. 151. págs.. Los hechos de los apóstoles. pág. tomo 5. M ensajes selectos. How D aré You J u d g e Us God! [¡Cómo te a tre ­ ves a juzgarnos. 23. (i. 274. 363. pág. 9. 263. 2. Id.2 1. 1981). no el animal sacrificado. P a triarca s y profetas . T estim onies for the Church. publicado por la Comisión de Investi­ gación Bíblica de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Oía (Wáshington. 312. pág. véase The S an ctu ary a n d the Atonernent |El santuario y la expiación]. Para un estudio más detallado. 55. ■. m uestran que siempre es el sacerdote quien realiza la expiación. 7. 164. 3. 8. 708. 2. 10. 625. 5. pág. Capítulo 8 El santuario de Israel 1. pág. Ibíd. 1991).

Véase El conflicto de los siglos. 8. De este modo se pueden percibir claramente diversos paralelos con la forma adventista de comprender el juicio investigador. Id. véase 1844 hecho simple. Además. 728. Id. El conflicto de los siglos. Id. 537). Ihíd. y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo. 40. oscuramente” 1. pág. págs. pág. pero esta representación no conlleva un significado tan enérgico como el de los dos querubines dorados del segundo comparti­ mento. El conflicto de los siglos. capítulo 43.. Es verdad que había querubines bordados en las cortinas que recu­ brían el lugar santo. sea dado al pueblo de los santos del Altísimo” (Daniel 7:27). Capítulo 9 Los dos querubines 1. 5.. 2. “Todo el más profundo interés manifestado entre los hombres por los fallos de los tribunales terrenales no representa sino débilmente el interés manifestado en los atrios celestiales cuando los nombres escritos en el libro de la vida desfilen ante el Juez de toda la tierra” (El conflicto de los siglos. Para un estudio más amlio del concepto judío acerca del día de la expiación. 3.. Capítulo 11 La primera ley del cielo . El Deseado de todas las gentes. cualquier libro judío de oraciones para el día de la expiación revela el concepto judaico de lo que sucedía durante él. pág. Capítulo 10 “Por espejo. El conflicto de los siglos. pág. 3. pág. pág. 729. 467. “El reino. 5. 543.. 4.D e s e q u il ib r io fa t a l 7. 726. 39-40. pág. 4. 719. 6.1 188 . 2. pág.

pág. Además. 733. Los detalles de este aspecto del plan de salvación no resultan total­ mente claros. págs. 4. un mejor sacerdocio (7:1-27). Se evidencia una mejor revelación (1:1-4). Por lo tanto. Biblical Research Institute. 38. o por lo menos su registro. un mejor nombre (1:5-2:18). y la impura contamina.. tomándolo como una correlación de uno a uno. Md. 2. Issues in the Book o f H ebrew s [Temas que se tratan en el libro de Hebreos] (Silver Spring. un san­ tuario mejor (8:1-6). Capítulo 12 La primera ley del cielo . puesto que Cristo llevó nuestros pecados en la cruz. E l D eseado de todas las gentes. Aunque todavía necesitamos estudiar más este asunto. necesitamos tomar en cuenta que el servicio del santuario terrenal sólo incluía los rasgos más significativos del plan de salvación. es anotado en los libros del cielo cuando cometemos el acto pecaminoso.. ed. entonces Jesús tuvo que llevar el pecado consigo cuando ascendió al cielo. un sacrificio mejor (9:110:18). sin abarcar los detalles menores. Issues in the Book o f H ebrews. pág. un mejor sacerdote (5:1-6:20). 474. Véase Frank Holbrook. Hace mucho que nuestros pioneros y Elena de White se apoyaron en el libro de Hebreos como fuerte evidencia de la realidad de un santuario celestial y la realidad de un ministerio celestial llevado a cabo por Cristo Jesús. el punto crucial es que el “pecado” ha sido transferido al santuario celestial. Sin embargo. “Este asunto es significativo para la Iglesia Adventista del Séptimo Día —escribe William Johnsson—. El conflicto de los siglos. 7. 1989). 5. Hebreos presenta la sangre de Cristo únicamente en el contexto de purificar (véase Hebreos 9:23). Ibíd. Otra explicación sostiene que el pecado.Anotaciones 1. cuando recordamos el lugar que ocupa en nuestro ministerio y en nuestra historia un santuario celestial real. un mejor dirigente (3:14:16). 37. aunque en el sistema terrenal. nuestro real sumo sacerdote. la sangre limpia purifica. tomo 2. un mejor pacto (8:7-13).2 189 . Si enfatizamos el tipo. págs. A través de todo el libro de Hebreos se hace claro el tema de la supe­ rioridad del ministerio celestial sobre el terrenal. 1335. no hay nada en las Escrituras ni en los escritos de Elena de White que se refiera a esto específicamente. y profanado el santuario. La reducción de estas verdades a un mero lenguaje metafórico tiene que producir una segura transformación de la doctrina adventista del séptimo día”. 459. Frank Holbrook. contaminando así el santuario con su sangre. pág. 3. su sangre tuvo que haberse contaminado. Joyas de los testim onios. 6.

25. 21. Al trazar un paralelo de la descripción de Daniel 8 del cuerno pequeño con la actividad de la potencia represen­ tada por el cuerno pequeño de Daniel 7:8. 196. y medio tiempo” (vers. 474). pág. 20. C. L eviticu s. 180-183. Biblical Research Institute. 188. 6. 8:34. 15:15. Id.. N a tu re ofP ro p h ecy [Las setenta sem anas. Idaho: Pacific Press. pág.: Biblical Research Institute. 25).. Véase Levítico 5:6. ¿cómo se lo puede tran sp o rtar físicam ente a algún lugar. S even ty Weeks. 276. L eviticu s. con la ayuda de S even ty Weeks. págs.D e s e q u il ib r io fa t a l 1. Véase Clifford Goldstein. 10. pág. 2. Daniel 8:9-12. 4. 1844 Hecho S im p le (Boise. 24. a una época cuando el santuario terrenal había estado destruido durante siglos. 9:7. págs. E l conflicto de los siglos. tomo 2. F rank Holbrook. 1902). 3. D. véase Clifford Goldstein. I d . pág. 1986). 5. pág. Frank Holbrook. pág. 1988). Para un estudio m ás completo de la frase nasa 'awon. 474. D. 7. (New York: Funk and W agnalls. N a tu re o f Prophecy (W áshington. 6:7. pág. Se puede realizar un estudio m ás profundo de todo este concepto de la imposición de las manos. C. 13. 14:20. el punto im portante es lo que enseña acerca del plan de salvación. Si el pecado es un acto inmoral. 8-11. en especial al santuario celestial? Sin embargo Elena de W hite declara que los pecados “de hecho” son transferidos al santuario (El conflicto de los siglos. la naturaleza de la profecíal (W áshington. 475. S even ty Weeks. 18. 217. una acción que se comete. 4. el marco de tiempo referente a la purificación del santuario se adentra muchísimo en la dispensación cristiana. 3. N a tu re o f Prophecy. El marco cronológico de esta purificación la sitúa posteriorm ente a la actividad de la potencia representada por el cuerno pequeño de los ver­ sículos precedentes. The J e w ish E n cyclopedia. ed. 190 . el Levítico. y tiempos. 1986). 1989). ed.. 15:30. L eviticu s. C a p ítu lo 13 La purificación del santuario 1. cuya persecución de los santos concluyó (al menos tem poralm ente) después del período se­ ñalado como “tiempo. “Who Shall Atone For Us?” [Quién h a rá expiación por nosotrosj S h a b b a t S h a lo m (Octubre a Diciembre.. ¿Podría ser que el solo registro de los pecados contam inara el santuario? Por encima del proceso metafísico de lo que sucede. 2.

Mensajes selectos. tomo 2. 478. pág. 2. Our High Calling. pág. 3.A notaciones 8. Ca p ítulo 15 Fe versus obras 1. 478.. pág. 6. tomo 1. tomo 1. pág. pág. pág. 536. Id. 3. pág. Ca p ítulo 14 La dem ostración total y definitiva 1. 4.. Joyas de los testimonios. 47. 459. pág. tomo 1. 4. Mensajes selectos. 2. 5. pág. 37. tomo 3. pág. pág. 477. pág. 171. 170. págs. 3. 484. 478. ed. 403. pág. 170. 175. Frank Holbrook. El conflicto de los siglos. tomo 2. El conflicto de los siglos. Capítulo 16 El exam en de tu nombre 1. Véase tam bién Romanos 8:15 y Efesios 1:5.. 70. tomo 2. Testimonies For the Church.. . Nature of Prophecy.. pág. Joyas de los testimonios. Seventy Weeks. 5. Id. Leviticus. Primeros escritos. 174. 71. 403. 8. Id. 150. 4. pág. Mensajes selectos. El conflicto de los siglos. Palabras de vida del gran Maestro. tomo 2. 681. 7. págs. El conflicto de los siglos. 5. Id . Id. 534. 6. 2. págs. 191 . 430. pág.

El Deseado de todas las gentes. Id. pág. Review and Herald. pág. 135. tomo 3. 538. 12. 664. El conflicto de los siglos. 668. 14. Ibíd. Consejos sobre el régim en a lim en ticio . 537. 663. Id. 10. 7. pág. 411. 173. 12. 13. 251. pág.. 664. 478. pág. Id. pág.1 1. tomo 7. Palabras de vida del gran Maestro. pág. Id. El conflicto de los siglos. 13.2 1. 174. pág. Mensajes selectos. pág. 438. pág. 582.. 192 . T estim on ies fo r the C hurch. tomo 1. Id.. 9. Id. 3. 4. págs. Id. 9. Id.. Ibíd. Id. M ensajes selectos. C a p ítu lo 18 El Judas que todos llevam os adentro .. pág. 15. 4 de septiembre. 8. 10. 11. Id. 429. 667. 659. tomo 2. pág. pág. El Deseado de todas las gentes . pág. 2. 11. pág.. pág. pág. 537.. 14.D e s e q u il ib r io f a t a l 7. El Deseado de todas la gentes. 2. 173. 540. pág. El ministerio de curación. 17. 8. El conflicto de los siglos. C a p ítu lo 17 El Judas que todos llevam os adentro . pág. pág.. 1883. pág... 6. 543. 5. 172.

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