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Ejemplo teoría de los acervos

Caso: Pedro Pérez era ingeniero de profesión, quien tenía una sociedad mercantil con sus ex
compañeros de carrera dedicada al transporte marítimo. Tenía 3 hijos, a quienes uno de ellos le
pagaba regular y religiosamente alimentos. Pedro nunca quiso comprarse un auto, pero siempre
ocupaba el auto de su cuñado quien se lo prestaba diariamente para asistir a su trabajo. Si bien a
Pedro no le gustaba endeudarse, para financiar su sociedad mercantil pidió un crédito ante el
Banco Estado. Lamentablemente, y producto de una larga enfermedad, Pedro Pérez falleció el 25
de mayo del 2019 a la edad de 45 años, no dejando testamento alguno y una fortuna que equivalía
aproximadamente a la cantidad de 100.

Objetivo: determinar el acervo partible de Pedro Pérez a sus herederos.

En primer lugar, es necesario mencionar que los bienes que dejó Pedro Pérez al fallecer equivalen
a la cantidad de 100. Por lo tanto, aplicando la teoría de los acervos, estaríamos en presencia del
acervo común o bruto, es decir, el conjunto o masa de bienes en que aparecen confundidos los
bienes del causante con bienes de terceros.

ACERVO COMÚN O BRUTO DE PEDRO: 100

Teniendo determinada dicha cantidad debe realizarse la separación de patrimonios. En el caso


mencionado anteriormente estamos en presencia de una masa hereditaria que contiene bienes
que le pertenecen al causante y bienes que le pertenecen a terceros. Pedro tenía una sociedad
mercantil con sus ex compañeros, en donde pueden comprenderse bienes que le pertenecen
tanto al causante como bienes que le pertenecen a la sociedad o alguno de sus socios.

Por otra parte, Pedro tenía un auto que le pertenecía a su cuñado, el cual erróneamente se incluyó
en este acervo común. Pero realizando la separación de patrimonios se debe reintegrar el auto al
patrimonio de su cuñado.

En consecuencia, con el reintegro de los bienes que pertenecían a la sociedad o a sus socios + el
reintegro del auto al cuñado de Pedro, tenemos la separación de patrimonios. En donde debemos
deducirlos del acervo común o bruto. Si, por ejemplo, dicha separación nos entrega un valor de 20,
debemos deducirlo de los 100 anteriormente mencionados. El 80 restante será el acervo ilíquido
de Pedro. Mismo caso ocurriría si es que Pedro hubiese estado casado en sociedad conyugal, para
poder realizar la separación de patrimonios es necesaria la liquidación de la sociedad.

ACERVO ILÍQUIDO DE PEDRO: 80

Posteriormente, teniendo determinado el acervo ilíquido, la ley nos pide seguir deduciendo la
masa de bienes. Debe aplicarse las deducciones de las bajas generales que señalan el artículo 959
del Código Civil y la ley 16.271. En este caso en particular, podemos encontrar dos bajas generales:
la primera de ellas consiste en asignaciones alimenticias forzosas que Pedro le pagaba a uno de sus
hijos; además, Pedro dejó una deuda producto del crédito solicitado al Banco Estado. En el caso de
los alimentos forzosos (y si posteriormente opera una partición), lo que debe hacer el partidor es
calcular cuánto se necesitan para pagar los alimentos y dejar fuera bienes del causante para
realizar el pago de dichas pensiones. Si le damos un valor de 30 por estas dos bajas generales
(determinación de cantidad requerida para alimentos del hijo + la deuda hereditaria que dejó el
causante) éste debe deducirse del acervo ilíquido.

Ahora, si también hubo otras bajas como gastos propios de la apertura de la sucesión o gastos de
la última enfermedad del causante o de entierro (artículo 4 N°1 de la ley 16.271) que equivalen a
la cantidad de 20, tenemos la siguiente operación:

30 (baja general de deudas hereditarias y asignaciones alimentarias forzosas)


+
20 (baja general de gastos de apertura de la sucesión de última enfermedad y entierro del
causante)
---------
50

Estos 50 hay que deducirlos al valor del acervo ilíquido, el cual dará como resultado el acervo
líquido de Pedro. Este acervo es el partible entre los herederos del causante, procediendo los
órdenes de sucesión.

80 (acervo ilíquido de Pedro)


-
50 (bajas generales)
---------
30

ACERVO LÍQUIDO DE PEDRO: 30

¿Qué pasa si concurren los acervos imaginarios?

PRIMER ACERVO IMAGINARIO.

Debemos recordar que Pedro Pérez solo tiene tres herederos: sus hijos Juan, María y Diego, a
quienes le corresponde el acervo líquido por partes iguales (30). Por lo tanto, a cada heredero le
corresponde la cantidad de 10. Sin embargo, ocurre una situación especial: realizándose una
hipotética partición, Juan le pone en conocimiento al partidor que María recibió por parte del
causante, a título de legítima, la cantidad de 15 (la ley establece que puede otorgarse a título de
legítima o de mejoras). Esta fue una donación que Pedro le hizo a su hija María en vida. Entonces,
lo demás herederos, alegan que María estaría recibiendo más que ellos (estaría recibiendo los 10
que le corresponde por sucesión + los 15 que ya le otorgó el causante a título de legítima). En
consecuencia, los demás herederos piden que se forme el primer acervo imaginario.

Según lo establecido en el artículo 1185 se debe hacer lo siguiente: el partidor debe aumentar
imaginariamente al monto que hubiere dejado el causante (30) la donación entregada a María
(15). Por lo tanto, tendríamos un valor de 45 que dejó el causante a sus herederos. Este valor de
45 constituye el primer acervo imaginario.

Posteriormente debe dividirse dicho monto (45) entre los tres herederos, en donde cada uno
recibiría 15. Pero, como María ya recibió la donación de su Padre esta se le deduce de lo que le
corresponde, es decir:

15 (monto que le correspondería del acervo imaginario partible)


-
15 (donación realizada por el causante)
---------
0

Como María fue la heredera que recibió una donación en vida por parte del causante, esta se le
deduce del primer acervo imaginario. En consecuencia, no recibiría nada por parte del causante,
pero sus hermanos pasan de recibir solamente el valor de 10, a recibir 15.

Por lo tanto, para que exista el primer acervo imaginario se requieren dos requisitos:

1) Que al tiempo de abrirse la sucesión existan legitimarios.


2) Que el causante hubiere efectuado donaciones a uno o más de ellos, a título de legítima o
mejora.

Por otra parte, sobre qué significa que la donación se haga a título de legítima o mejoras, el
profesor Ramos Pazos afirma que “si bien la ley no dice cuándo una donación se entiende hecha a
título de legítima o mejora, de diversas disposiciones se desprende que es aquella que se hace a
quien, al tiempo de abrirse la sucesión, tenía la calidad de legitimario del donante”.

SEGUNDO ACERVO IMAGINARIO

Para que proceda esta situación seria necesario agregar los siguientes hechos al caso: Pedro Pérez,
próximo a su muerte, no tenía voluntad alguna de entregar bienes a sus hijos. Esto se debía a
diversas razones personales, pero que se resumían en una futura mala administración por parte de
sus hijos. Debido a esto, durante los años anteriores a fallecer realiza donaciones de bienes a
terceros, quienes eran sus mejores amigos: Claudio y Andrea. Las donaciones de bienes a Claudio
equivalen a la suma de 10 y las de Andrea 20.

Al momento de fallecer, el causante deja el acervo líquido partible mencionado anteriormente


(30). Por lo tanto, a cada uno de los hijos de Pedro le corresponde la cantidad de 10. Sin embargo,
los legitimarios se cuestionan la poca cantidad de bienes que heredaron de su padre, y luego de
indagar la situación toman en conocimiento que su padre hizo donaciones a terceros en vida.
Debido a esto, los hijos de Pedro solicitan al partidor (en el caso de una eventual partición) que
constituya el segundo acervo imaginario.
Matemáticamente el panorama no es muy distinto al primer acervo imaginario, es decir, se debe
determinar cuál hubiera sido el acervo partible entre los herederos del causante si es que no
hubieran existido las donaciones. La regla del artículo 1186 prescribe que debe agregarse
imaginariamente al valor del acervo líquido, el de las donaciones. En este caso el acervo de Pedro
hubiera sido de 60 (30 del acervo original + 30 del valor de las donaciones), estos 60 serían el
segundo acervo imaginario.

Requisito fundamental del artículo 1186 es que la donación debe ser excesiva. Las donaciones
serán excesivas cuando todas ellas juntas excedan a la cuarta parte de la suma formada por este
valor (el de todas las donaciones) y el del acervo líquido o del primer acervo imaginario si es que se
hubiere formado (para que el caso no sea más engorroso asumiremos que el primer acervo
imaginario no se formó). Para este caso, el valor de las donaciones (30) excede la cuarta parte de
la suma entre estas y el acervo líquido del causante (1/4 de 60 = 15).

Si tenemos como segundo acervo imaginario la cantidad de 60, a cada heredero le corresponde la
cantidad de 20. Pero este valor no es real, no son realmente los bienes que dejó el causante, existe
una fuga de 10 en cada uno de los herederos. Entonces, estos se preguntan “¿a quién debemos
exigir estos 30 que no se nos está entregando?”, la ley permite poder dejar sin efecto las
donaciones realizadas por el causante en vida, dando paso a la acción de inoficiosa donación. Esta
acción puede ser intentada por cualquier heredero para dejar sin efecto las donaciones hechas por
el causante hasta completar el monto que falta (es decir, hasta el valor de 30). El Código Civil
ordena que debe perseguirse la donación más reciente.