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PRECES ANTES DEL DESCANSO

NOCTURNO

Según el venerable Ritual


de la Adoración Nocturna Mexicana

ADNOMEX, A.C.
ORACION INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio.


R/. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y
al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio,
ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
(T.P. Aleluya.)

V/. Adorado sea el Santísimo Sacramento.


R/. Por siempre sea adorado.
V/. Ave María purísima.
R/. Sin pecado concebida.
V/. Ven, Espíritu Santo.
R/. Llena los corazones de tus fieles y enciende en
ellos el fuego de tu amor.
V/. Envía tu Espíritu, y todo será creado
(T.P. Aleluya.)
R/. y renovarás la faz de tierra (T.P. Aleluya.)

Se hace un breve silencio y después dice la oración.


Dios, Padre nuestro, que con la luz del Espíritu Santo
enseñaste a los fieles la verdad, concédenos conocerla
en el mismo Espíritu, y gozar para siempre de sus
consuelos. Te rogamos, Dios nuestro, te dignes
Prevenir nuestras acciones con tu inspiración, y
proseguirlas con tu ayuda, a fin de que todo lo que
pedimos y hacemos, por ti comience y en ti acabe. Por
Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

ACTO PENITENCIAL

Padre misericordioso, que nos has congregado en el


nombre de tu Hijo para alcanzar tu misericordia y
recibir oportunamente la ayuda de tu gracia; abre
nuestros ojos, para reconozcamos los males que hemos
hecho; y mueve nuestros corazones, para que nos
convirtamos a ti sinceramente; que tu amor vuelva a
unir al cuerpo de tu Iglesia a quien el pecado separó y
apartó; que tu poder sane y proteja a quienes han sido
heridos a causa de su debilidad; que tu Santo Espíritu
devuelva a la vida de la gracia a aquellos que murieron
a ella, vencidos por el pecado, a fin de que, restaurado
el amor en todos nosotros, pueda brillar en nuestras
obras la imagen de tu Hijo, y así, todos los hombres al
ver su resplandor sobre el rostro de la Iglesia,
reconozcan que tú has enviado a Jesucristo, tu Hijo y
Señor nuestro. R/. Amén.

Confesión de pecados.

A cada invocación se responde: Perdón, Señor, perdón


Por no tenerte como centro y Señor de mi vida. R/.
Por tener ídolos que sustituyen tu lugar y tu acción. R/.
Por no leer ni meditar diariamente tu Palabra. R/.
Por no actuar en tu presencia, con atención amorosa a
ti R/.
Por no apartarme diariamente para orar. R/.
Por no participar frecuentemente en la Eucaristía. R/.
Por utilizar tu nombre en cosas contrarias a tu
voluntad. R/.
Por no dar buen testimonio de ti a los demás. R/.
Por no testificar de tu presencia en toda oportunidad.
R/.
Por no estar comprometido en la misión
evangelizadora. R/.
Por la falta de amor, entrega y servicio en las vigilias y
turnos. R/.
Por mantener resentimientos y rencores, y no ser capaz
de perdonar. R/.
Por juzgar y hablar mal de los demás. R/.
Por cualquier ofensa, injusticia y daño a los demás. R/.
Por toda mentira, engaño, difamación y calumnia. R/.
Por las envidias, celos y discordias. R/.
Por toda codicia, afán de poseer más. R/.
Por todo robo o daño a los bienes del otro. R/.
Por no restituir o restaurar los daños causados. R/.
Por todo afán desordenado de lucro, de poder o de
placer. R/.
Por toda impureza, sensualidad, fornicación y
adulterio. R/.
Por todo desorden en la comida y en las bebidas. R/.
Por utilizar o promover drogas. R/.
Por no vivir el matrimonio de acuerdo a tu voluntad.
R/.
Por no cumplir con una paternidad responsable. R/.
Por no cumplir debidamente los deberes cívicos. R/.
Por no preocuparme y no hacer nada a favor de los
pobres. R/.
Por no ser miembro vivo y activo en la Adoración
Nocturna. R/.
Por no participar responsablemente en ella. R/.
Por no vivir con entrega generosa mi vocación y misión
en la Adoración Nocturna. R/.

Salmo 50 CONFESIÓN DELPECADORARREPENTIDO


Renuévense en la mente y en elespíritu
y vístanse de la nueva condición
humana (cfr. Ef 4, 23-24).

Misericordia, Dios mío por tu bondad;


por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Se dice Gloria al Padre.

Oración

Se hace un breve silencio y después dice la oración.


Porque eres bueno, Señor, perdónanos.
Porque eres limpio, Señor, límpianos
Porque eres siempre puro y nuevo, Señor, renuévanos.
A tu mirada de luz y de gozo, acércanos.
De tu Espíritu de fuerza, llénanos.
Reconocemos nuestras culpas, Señor, absuélvenos.
Inmersos en un clima de pecado, compadécenos.
Con tu alegría inagotable, Señor, alégranos.
Con tu amistad gozosa, Señor, afiánzanos.
y con el corazón rendido, Señor, tómanos.
Estamos arrepentidos, Señor, perdónanos.
Te damos gracias, Señor nuestro.
Tú llamas a los que tienen sed de ti para que beban de
las aguas de la vida, del futuro y de la paz; a los que
piden un grano de paz.
Tú les das la abundancia de tu gracia y el perdón, sin
otra condición de querer recomenzar y caminar
hacia lo nuevo.
Que tu Palabra descienda hoy sobre nosotros y que nos
llene de fuerza para mirar hacia el futuro.
Que ella haga germinar en nosotros la semilla del
perdón y del amor, que has puesto en nuestro
interior para que demos frutos de misericordia a
imagen de tu Hijo Jesús, que vive y reina por los
siglos de los siglos. Amén.
Oraciones por una buena muerte

Virgen María, madre y refugio de los pecadores, a


quien el Dios de las venganzas cedió el imperio de la
misericordia; ya que en aquel riguroso juicio no podré
acudir a tu intercesión, te suplico ahora que me
alcances la gracia de una sincera penitencia, y de una
perfecta enmienda de mi vida, a fin de que al
comparecer después de mi muerte ante el divino
tribunal, merezca una sentencia favorable de eterna
salvación. Por los méritos de tu Hijo, nuestro Señor, que
vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es
Dios, por los siglos delos siglos. Amén.

¡Santo protector, san José, que, estando en el lecho


del dulce tránsito, te viste rodeado de ángeles y asistido
des u Rey, Cristo Jesús, y de su Reina, la Santísima
Virgen María, y que con esta compañía saliste en una
paz celestial de esta vida. Alcánzame la gracia de
perseverar en el bien hasta que muera en tus brazos. Sí,
santo mío, por aquel la compañía que Jesús y María te
hicieron hasta la hora de tu muerte, protégeme hasta
que te vea en el cielo. Compadécete también de las
pobres almas del Purgatorio que invocan tu gracia y
poder para con ellas; ampáralas y llévalas pronto a tu
gloria, para que glorifiquemos tu santo nombre con el
de Jesús y María por todos los siglos. Amén.

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé


nuestro amparo contra la perversidad y las acechanzas
del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es
nuestra humilde súplica; y tú, príncipe de las milicias
angélicas, con la fuerza que Dios te ha conferido, arroja
al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos
que vagan por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.

ACCION DE GRACIAS

V. Al Cordero, que ha sido inmolado por nosotros,


gloria, honor, alabanza, poder y bendición por los siglos
de los siglos. R. Amén. Amén. Amén.

Oración

Se hace un breve silencio y después dice la oración para comulgar


espiritualmente.
Jesús, creo que tú estás en la Eucaristía; te amo sobre
todas las cosas y deseo recibirte ahora dentro de mi
alma; ya que no te puedo recibir sacramentalmente.
Ven a lo menos espiritualmente a mi corazón. Señor, no
soy digno de que entres en mi casa pero di una sola
palabra y mi alma será sana. El Cuerpo, la sangre, el
alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo,
guarden mi alma para la vida eterna. Amén.
(Pausa)

Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno


todo a ti ¡Señor!, no permitas que jamás me aparte de ti
y tú no te ausentes de mí. Te suplico, Señor mío
Jesucristo, que la ardiente y dulce fuerza de tu amor,
embargue toda mi alma, a fin de que muera de amor por
ti, así como tú te dignaste morir de amor por mí. Amén.

Alma de Cristo, * santifícanos.


Cuerpo de Cristo, * sálvanos.
Sangre de Cristo, * embriáganos.
Agua del costado de Cristo, * lávanos.
Pasión de Cristo, * confórtanos.
Oh buen Jesús, * óyenos.
Dentro de tus llagas, * escóndenos.
No permitas * que nos apartemos de ti.
Del enemigo malo, * defiéndenos.
En la hora de nuestra muerte, * llámanos.
y mándanos ir a ti, * para que con tus santos y escogidos
te alabemos por los siglos de los siglos. Amén.

Quédate con nosotros, Señor, acompáñanos aunque


no siempre hayamos sabido reconocerte. Quédate con
nosotros, porque en torno a nosotros se van haciendo
sombras, y tú eres la luz; en nuestros corazones se
insinúa la desesperanza, y tú los haces arder con la
certeza de la Pascua. Estamos cansados del camino,
pero tú nos confortas en la Fracción del Pan para
anunciar a nuestros hermanos que en verdad tú has
resucitado y que nos has dado la misión de ser testigos
de tu resurrección. Quédate con nosotros, Señor,
cuando en torno a nuestra fe católica surgen las nieblas
de la duda, del cansancio o de la dificultad: Tú, que eres
la verdad misma como revelador del Padre, ilumina
nuestras mentes con tu Palabra; ayúdanos a sentir la
belleza de creer en ti. Quédate en nuestras familias,
ilumínalas en sus dudas, sostén las en sus dificultades,
consuélalas en sus sufrimientos y en la fatiga de cada
día, cuando en torno a ellas se acumulan sombras que
amenazan su unidad y su naturaleza. Tú que eres la
vida, quédate en nuestros hogares, para que sigan
siendo nidos donde nazca la vida humana abundante y
generosamente, donde se acoja, se ame, se respete la
vida desde su concepción hasta su término natural.
Quédate, Señor, con aquellos que en nuestras
sociedades son más vulnerables; quédate con los
pobres y humildes, con los indígenas y afroamericanos,
que no siempre han encontrado espacios y apoyo para
expresar la riqueza de su cultura y la sabiduría de su
identidad. Quédate, Señor, con nuestros niños y con
nuestros jóvenes, que son la esperanza y la riqueza de
nuestro continente, protégelos de tantas insidias que
atentan contra su inocencia y contra sus legítimas
esperanzas. ¡Buen Pastor, quédate con nuestros
ancianos y con nuestros enfermos! ¡Fortalece a todos
en su fe para que sean tus discípulos y misioneros!

A Santa María nuestra madre.


Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios, no
desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras
necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro,
Virgen gloriosa y bendita.

Acto de Fe.
Señor Dios, creo firmemente y confieso todas y cada
una de las verdades que la santa Iglesia católica
propone, porque tú las revelaste, Dios nuestro, que eres
la eterna verdad y sabiduría, que ni se engaña ni nos
puede engañar. Quiero vivir y morir en esta fe. Amén.

Acto de Caridad.
Dios mío, te amo sobre todas las cosas y al prójimo por
ti, porque tú eres el infinito, sumo y perfecto Bien,
digno de todo amor. Quiero vivir y morir en este amor.
Amén.

Acto de Esperanza.
Señor Dios mío, espero por tu gracia la remisión de
todos mis pecados; y después de esta vida, alcanzar la
eterna felicidad, porque tú lo prometiste, que eres
infinitamente poderoso, fiel, benigno y lleno de
misericordia. Quiero vivir y morir en esta esperanza.
Amén.
Salmo 129. DE PROFUNDIS
Él salvará a su pueblo de los pecados
(Mt 1, 21).
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos , Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
Como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.
Se dice Gloria al Padre.

BENDICIÓN

V/. Dales, Señor, el descanso eterno.


R/. y brille para ellos la luz eterna.
V/. Las almas de todos los fieles difuntos, por la
misericordia de Dios, descansen n paz.
R/. Amén.
V/. El Señor todo poderoso nos conceda una noche
tranquila y una muerte en santidad.
R/.En el Nombre del Padre y Del Hijo y del Espíritu
Santo. Amen.
V/. Sea por siempre bendito y adorado, Cristo nuestro
Señor, Sacramentado.
R/. Nuestro Rey por los siglos de los siglos.
V/. Ave María Purísima.
R/.Sin pecado concebida.
V/. Quedemos en paz.
(Levantándose)
R/. En nombre de Cristo. Amén.