EL RECOGIMIENTO DE ISRAEL, EN NUESTROS DÍAS.
‘’Lo que he leído tiene que ver con cosas temporales, así como espirituales, porque
parece que la casa de Israel serña dispersada, tarde o temprano, sobre toda la
superficie de la tierra, y también entre todas las naciones… La mayor parte de las
tribus han sido llevadas, y se encuentran esparcidas acá y allá sobre las islas del mar… y
viene el tiempo después que toda la casa de Israel haya sido dispersada y confundida,
en que el Señor Dios levantará una nación poderosa entre los gentiles… y después que
nuestra posteridad haya sido dispersada el Señor Dios procederá a efectuar una obra
maravillosa entre los gentiles, que será de gran valor para nuestra posteridad’’. 1 Nefi
22:3-8.
Nunca antes había escuchado tanto en cuanto al recogimiento de Israel como en
este año, nunca antes imagine escribir sobre este tema, sin embargo, ruego que el
Espíritu me guíe para que, así como la persona que leerá esto, yo también pueda ser
nutrida y fortalecida en mis esfuerzos por participar activamente en el recogimiento de
Israel que se lleva a cabo en nuestros días.
Uno de mis himnos favoritos habla perfectamente en cuanto al recogimiento de
Israel, a quienes tienen el sacerdocio y a quienes trabajamos bajo ese sacerdocio el
Señor invita activamente a ‘’las nuevas publicar y congregar al pueblo, ya recoger la
gente fiel, los esparcidos de Israel y traerlos a Sion para alabar a Dios’’. Y en las siguientes
tres estrofas muestra el proceso y el fin de esa invitación, invita al gran rebaño esparcido
a oírle a fin de que pueda concederles sus santas bendiciones, les instruye en cuanto al
bautismo y la confirmación por la que ligados a Dios nuevamente, y tiernamente les
invita a perseverar confiándole a Él sus dolores y rogándoles que acepten Su consuelo,
finalmente el resultado es que cada uno pueda resucitar en gloria y morar con Él ‘’para
alabar a Dios’’.
Al escuchar tan activamente en cuanto a Israel, imagino que todos sentimos
curiosidad por saber quién era, o por quienes estaba conformado. Me gustaría basarme
en la guía del estudio para las escrituras a fin de familiarizarnos un poco con Él o ellos:
El Señor dio este nombre a Jacob el hijo de Isaac y nieto de Abraham. Sin
embargo, el nombre ‘’Israel’’ puede referirse a Jacob mismo, a sus descendientes, o al
reino que una vez poseyeron esos descendientes en los tiempos del antiguo testamento,
después que Moises sacó al pueblo de Israel del cautiverio en Egipto, este fue gobernado
por jueces por más de trescientos años.
Comenzando con el Rey Saul, Israel unido fue gobernado por reyes hasta la
muerte de Salomón, época en que las diez tribus se rebelaron contra Roboam para
formar una nación independiente. Después de la división del reino de Israel, las tribus
del norte, que era el grupo mayor, retuvieron el nombre de Israel, en tanto que el reino
del sur se llamó Judá. La tierra de Canaán también se llama Israel actualmente. En otro
sentido, Israel significa ‘’verdadero creyente en Cristo’’.
Jacob el nieto de Abraham cuyo nombre fue cambiado a Israel, tuvo doce hijos.
Sus descendientes se han llegado a conocer como las doce tribus de Israel, quienes
son: Ruben, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, Dan y Neftalí, Gad y Aser, José y
Benjamín.
En la antigüedad el Señor esparció e hizo padecer a las doce tribus de Israel
debido a su iniquidad y rebelión, no obstante, también se valió del esparcimiento de
Su pueblo escogido entre las naciones del mundo para bendecir a esas naciones.
Una de las invitaciones que mas se nos han hecho durante este año, a todos los
miembros de La Iglesia de Jesucristo es que podamos participar en congregar al Israel
disperso por tanto tiempo, esa oportunidad hace que cada uno de nuestros hermanos y
hermanas puedan llegar a conocer a Dios y se unan a Su Iglesia, en la medida en que
guardamos sus mandamientos y perseveramos arrepintiéndonos y preparándonos
entonces nos hallamos en el camino que nos llevará a estar unidos nuevamente en la
presencia del Dios eterno.
Así como el Señor les esparcio a causa de su rebelión y desobediencia, hoy en día
invita a cada uno de sus hijos que se arrepientan y vengan a Él, como muestra de su gran
amor y la capacidad que tiene para perdonarnos, invita a todos aquellos que no han
llegado a la senda de los convenios o que se han apartado en el camino a que vengan y
sientan cuánto les ama y cuánto desea que cada uno pueda volver a Él.
Uno de los propósitos por los que tenemos el evangelio restaurado en este
tiempo es que ese Israel esparcido y dispersado pueda ser recogido y nutrido
nuevamente.
En la famosa alegoría de los olivos vemos cuanto nos ama el Señor y cuanto le
aflige el tener que perder así sea uno solo de nosotros, por tal razón ha hecho lo que
está a su alcance y ha colocado procesos (cavar y nutrir) por los cuales puede ayudarnos
a calificar para volver a su presencia, esto por medio de sus méritos.
A pesar de que por tantos años Israel ha estado esparcido, el Señor no varia de
lo que ha dicho y cumple su promesa de que en los últimos días lo recogería de las cuatro
partes de la tierra, incluso el propósito de que Cristo organizará su Iglesia cuando estuvo
aquí personalmente y luego nuevamente iniciando con su aparición y la del Padre al
Joven José Smith y con la visita de muchos otros que vinieron a restaurar lo que se había
perdido entre ellos Moisés quien trajo las llaves del recogimiento de Israel, es dar inicio
a ese proceso.
El Elder James E. Faust habló de estas llaves, y de lo eternas y necesarias que son:
‘’El Salvador, Moises y Elias entregaron las llaves a Pedro, Santiago y Juan en el monte
de la transfiguración’’, ‘’Pedro, Santiago y Juan otorgaron las llaves del Reino de Dios al
profeta José y le ordenaron para poseer las llaves de Su ministerio’’, las llaves que
pertenecen al recogimiento de Israel, la dispensación de Abraham e
imprescindiblemente, las llaves para sellar, fueron otorgadas al Profeta por Moises, Elias
y Elias el Profeta en 1836’’.
Recientemente Shayne M. Bowen de los 70, hizo la observación: ‘’El Libro de
Mormón tiene 108 referencias a la casa de Israel’’; normalmente se nos invita a leerlo y
subrayar cuantas veces se menciona el nombre de Cristo, qué títulos se le dan y para
que se utilizan, sería una interesante tarea si todos y cada uno pudiésemos leer todas
las referencias que se hacen a la casa de Israel, que títulos se le dan y por qué se utilizan.
El Libro de Mormón es sin duda la herramienta mas eficaz e importante en esta
tarea de congregar Israel, el libro de mormón tiene como finalidad convencer ‘’al judío
y al gentil’’ de que Jesús es el Cristo, invita a todos a leerlo, meditar en su contenido y
luego preguntas a Dios libremente si es verdadero, extendiendo la maravillosa promesa
de que quienes así lo hagan y pidan con fe tendrán un testimonio.
Si deseamos participar activamente en esta obra entonces es hora de volver
nuestro corazón al libro de mormón, y luego invitar a otros a que hagan lo mismo ‘’hasta
que venga el fin, cuando todos los Santos moraran con Dios’’.
El Presidente Russell M Nelson, explico: ‘’cuando hablamos del recogimiento,
simplemente estamos diciendo esta verdad fundamental: cada uno de los hijos de
nuestro Padre Celestial a ambos lados del velo, merece escuchar el mensaje del evangelio
restaurado de Jesucristo. Ellos deciden por sí mismos si quieren saber más’’.
Es decir que todo lo que tenemos que hacer para ser parte de este recogimiento
es abrir nuestras bocas y proclamar este evangelio a toda criatura, y sobre todas las
cosas vivir la invitación de ser ‘’una luz’’, no una que se esconde sino aquella que se
coloca sobre el candelero para que alumbre a todos los que están en casa.
Cada uno de nosotros tiene y debe encontrar la forma de ayudar en este proceso
que nos incluye a todos, tenemos la sagrada tarea de orar, y buscar que aportaremos y
como lo haremos, sea cual sea la manera, el objetivo es que podamos llevar a todos esos
preciados hijos e hijas de Dios nuevamente a Su presencia, a medida que les sirvamos y
les ayudemos a hacer un uso sabio de su albedrio, y escoger ‘’la libertad y la vida eterna
por medio del gran mediador de todos los hombres’’.
Leví, cuya tribu fue escogida por el Señor para servir como Sus ministros en el
Sacerdocio no recibió una herencia debido a su llamamiento especial de ministrar entre
todas las tribus.
Todos los que no pertenecemos a la tribu de Leví hemos recibido la misma
exhortación a ministrar a todos los hijos de Dios, como se ha hecho tanto énfasis durante
este año, ministrar es llevar a cabo la obra de Dios sobre la tierra, hacer lo que el
Salvador haría, vivir como el viviría, amar como el amaría.
A veces consideramos las palabras ‘’recoger a Israel’’ como algo fuerte, serio, e
incluso como si fuese una tarea solo para aquellos que poseen el poder y la autoridad
de Dios, sin embargo, recoger es tomar aquello que ha descendido ya sea que haya sido
arrojado o que haya caído intencionalmente, las mujeres de esta iglesia tenemos la
misma sagrada responsabilidad de ‘’recoger’’, de buscar, de invitar, de exhortar, de
amar, de motivar, de velar.
El Presidente Nelson en la última conferencia dijo refiriéndose a las mujeres: ‘’los
hombres pueden a menudo comunicar el amor del Padre Celestial y del Salvador a los
demás, pero las mujeres tienen un don especial para ello: una investidura divina.
Ustedes tienen la capacidad para intuir lo que alguien necesita, y cuándo lo necesita,
ustedes pueden tender la mano, consolar, enseñar y fortalecer a alguien en el momento
preciso en que lo necesita’’.
También hizo énfasis en cuánto se necesita a las mujeres ‘’desesperadamente’’
en el desafío mas grande, la causa mas sublime y la obra mas grandiosa sobre la tierra
en la actualidad… ¡El recogimiento de Israel! Luego de hacer algunas invitaciones hizo la
promesa extraordinaria de que nos bendecía a fin de que pudiésemos dejar a un lado el
mundo conforme ayudemos en esta crucial y urgente obra. ‘’Simplemente no podemos
recoger a Israel sin ustedes’’.
El Señor prometió a Abraham que haría de él una nación grande y le bendeciría
en sobremanera, y que sería una bendición para su descendencia a fin de que en sus
manos lleven este ministerio y sacerdocio a todas las naciones.
Todos aquellos que pertenecemos al cimiente de Abraham por medio de los
convenios que hemos hecho tenemos la tarea y el deber sagrado de ser una bendición
para todos aquellos que aun no han llegado a la verdad ‘’porque no saben donde
hallarla’’ o porque ‘’no tienen ojos para ver’’.
Quienes tenemos el evangelio restaurado y las bendiciones del sacerdocio en
nuestras vidas tenemos la responsabilidad sagrada de ayudar al mundo a venir a Cristo
y permanecer en él, el propósito de que estemos en estos, ‘’los últimos de los últimos
días’’ es que podamos ser instrumentos eficaces en las manos de Dios a fin de ayudar a
congregar al Israel disperso, a todos aquellos que aunque no lo sepan y en este
momento no lo reconozcan necesitan a Cristo y sus enseñanzas a fin de prepararse,
elevarse y perfeccionarse para volver a morar con Dios.
Juntos podemos hacer más, juntos podemos hacer todo lo que el Padre quiere
a fin de que todos y cada uno de sus hijos puedan recibir ‘’Todo lo que el Padre tiene’’,
recordando que la obra y la gloria de Dios es llevar a cabo la inmortalidad y la vida
eterna debemos regocinarnos porque ¡cuan grande es su gozo por el alma que se
arrepiente!
El recogimiento de Israel no tiene otro objetivo, sino que los hijos y las hijas de
Dios puedan tener acceso a las puertas del Reino Celestial, y eso únicamente pueden
hacerlo si ejercen fe en ‘’El Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob’’, se arrepienten
volviendo sus pecados rojos como el carmesí blancos como la lana, son bautizados
para la remisión de sus pecados y perseveran hasta el fin a fin de ‘’tener la vida
eterna’’.
El recogimiento de Israel no es más que darle sentido a la frase ‘’y con esto los
probaremos a ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare’’, no es
mas que hacer parte de nuestras vidas su sagrada promesa ‘’quien se ha arrepentido
de sus pecados es perdonado y yo el Señor no los recuerdo más’’, no es más que
‘’creer en Cristo, creer que el existe y que creo todas las cosas tanto en el cielo como
en la tierra, creer que el tiene toda sabiduría y todo poder, si aun el poder de
ayudarnos a abrir nuestras bocas y declarar su evangelio a toda nación, tribu, lengua y
pueblo.
El recogimiento de Israel no es mas que mostrar por nuestras obras que hemos
recibido del espíritu de Cristo para la remisión de nuestros pecados.
El recogimiento de Israel no es mas que amar a nuestros enemigos, bendecir a
los que nos maldicen, hacer bien a los que nos aborrecen y orar por los que nos
ultrajan y nos persiguen.
El recogimiento de Israel no es más que escuchar las palabras de los profetas y
esperar anhelosamente en Cristo el cumplimiento de sus promesas si somos fieles y
diligentes.
El recogimiento de Israel no es más que dejar que el árbol empiece a crecer,
nutriéndolo con gran cuidado, con fe, gran diligencia, paciencia, mirando hacia
adelante su fruto para que eche raíz, crezca y nos produzca fruto, y sea un árbol que
brote para vida eterna.
Sé con toda certeza que estamos en ‘’los últimos de los últimos días’’ y que
todo lo que nuestro Padre requiere es que estemos dispuestos a someter nuestra
voluntad a la suya y congreguemos a aquellos que como el Padre del hijo prodigo ansia
correr y abrazar.