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Lengua oral y lengua escrita: La comunicación. Lectos y registros.

Un prejuicio lingüístico es una desviación de la racionalidad que, casi siempre, toma la forma de un juicio de
valor o bien sobre una lengua (o alguna de sus características), o bien sobre los hablantes de una lengua (en tanto que
hablantes). Y se trata de un prejuicio generalmente dictado por la ignorancia o por la malevolencia, ajustado a
estereotipos maniqueos y dictado par la desazón que nos producen todas aquellas cosas y personas que son diferentes
de nosotros.
Así pues, los prejuicios lingüísticos son una subclase de los prejuicios generales e inciden sobre lenguas y
hablantes que alguien puede considerar extraños a niveles diferentes: 1) porque ciertos hablantes usan una lengua que
a ese alguien le es poco o nada conocida; o 2) porque aquellos hablan una variedad de la lengua que no es la propia del
prejudicador [...].
En grados diversos, el prejuicio lingüístico (inocente o perverso) no es otra cosa que una manifestación del
racismo, orientado ahora hacia las lenguas y los hablantes. EI "ombliguismo lingüístico'' puede llegar a la exaltación
de la propia lengua como la única posible y razonable, y ésta, sin saberlo y sin pedirlo, pasará a desempeñar toda una
serie de funciones para la que no estaba preparada. De ser un instrumento neutro de comunicación, la expresión del
pensamiento y la consolidación de los humanos como seres inteligentes, se verá obligada a convertirse en estandarte,
en herramienta de dominio e incluso de exterminio respecto de otras lenguas. Porque está a la orden del día que una
lengua, si es considerada más apta que otras, y si el poder la acompaña, puede producir la muerte de muchas lenguas;
puede ser impuesta por la fuerza y, de esta forma, tornarse un instrumento del silencio.

(Jesús Tus6n -1988--, Los prejuicios lingüísticos;


Octaedro, Barcelona, 1996; pág. 22, 27 Y28.)

HISTORIA DE LAS FRASES

LLORA COMO MUJER LO QUE NO HAS SABIDO DEFENDER COMO HOMBRE

Hace cinco siglos gobernaba Granada el rey Boabdil. Su poder estaba muy debilitado por las querellas entre
sus gobernadores militares, las luchas con su padre y con su tío, y los celos que enfrentaban a la sultana Aisa -su
madre- con Zoraida, la favorita paterna. Los Reyes Cató1icos capturaran en combate a Boabdil, pero lo dejaron libre
bajo la promesa de entregarles la ciudad. EI rey moro, que no cumplió lo pactado, sufrió un cruento sitio y finalmente
rindió Granada, el 2 de enero de 1492. Son muchos los romances que cantan la tristeza del monarca,· al mirar por
última vez desde una colina los jardines y palacios que abandonaba. Viendo que sus ojos se llenaban de 1ágrimas, su
madre pronunció entonces una dura frase: "Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre". Una
sultana, como se ve, que tenía muy poco de madre protectora y mucho menos de feminista.
Revista Caras.