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Este relato pone de manifiesto lo que es el

conocimiento respecto a la ignorancia,


como los hombres sin darse cuenta están
sumergidos dentro de un mundo de
obscuridad y tinieblas. También evidencia
el asombro de éstos cuando por algún azar
de la vida conocen la luz de la verdad y
lamentan todo el tiempo de su vida que se
ha perdido viviendo en las tinieblas,
percibiendo únicamente sombras y
esclavos de las apariencias que les presenta
un mundo irreal.

EL MITO O
ALEGORIA
DE LA
CAVERNA
Filosofía Griega. Platón

Mario Morales 11-3-2012


INDICE
PÁGINA

INTRODUCCIÓN……………………………………… 1

MITO O ALEGORÍA DE LA CAVERNA……………….. 3

INTERPRETACIÓN……………………………………. 6

DIMENSIÓN MORAL Y POLÍTICA…………………… 6

ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE……………………. 9

SOPA DE LETRAS……………………………………… 9

GUÍA DE ESTUDIOS…………………………………… 10

BIBLIOGRAFÍA………………………………………… 11
INTRODUCCIÓN

Platón describió en su alegoría de la caverna un espacio cavernoso, en el cual se encuentran


un grupo de hombres, prisioneros desde su nacimiento por cadenas que les sujetan el cuello
y las piernas de forma que únicamente pueden mirar hacia la pared del fondo de la caverna
sin poder nunca girar la cabeza. Justo detrás de ellos, se encuentra un muro con un pasillo y,
seguidamente y por orden de cercanía respecto de los hombres, una hoguera y la entrada de
la cueva que da al exterior. Por el pasillo del muro circulan hombres portando todo tipo de
objetos cuyas sombras, gracias a la iluminación de la hoguera, se proyectan en la pared que
los prisioneros pueden ver.

Estos hombres encadenados consideran como verdad las sombras de los objetos. Debido a
las circunstancias de su prisión se hallan condenados a tomar únicamente por ciertas todas y
cada una de las sombras proyectadas ya que no pueden conocer nada de lo que acontece a
sus espaldas.

Continúa la narración contando lo que ocurriría si uno de estos hombres fuese liberado y
obligado a volverse hacia la luz de la hoguera, contemplando, de este modo, una nueva
realidad. Una realidad más profunda y completa ya que ésta es causa y fundamento de la
primera que está compuesta sólo de apariencias sensibles. Una vez que ha asumido el hombre
esta nueva situación, es obligado nuevamente a encaminarse hacia fuera de la caverna a través
de una áspera y escarpada subida, apreciando una nueva realidad exterior (hombres, árboles,
lagos, astros, etc. identificados con el mundo inteligible) fundamento de las anteriores
realidades, para que a continuación vuelva a ser obligado a ver directamente "el Sol y lo que
le es propio", metáfora que encarna la idea de Bien.

La alegoría acaba al hacer entrar, de nuevo, al prisionero al interior de la caverna para


"liberar" a sus antiguos compañeros de cadenas, lo que haría que éstos se rieran de él. El
motivo de la burla sería afirmar que sus ojos se han estropeado al verse ahora cegado por el
paso de la claridad del Sol a la oscuridad de la cueva. Cuando este prisionero intenta desatar
y hacer subir a sus antiguos compañeros hacia la luz, Platón nos dice que éstos son capaces
de matarlo y que efectivamente lo harán cuando tengan la oportunidad, con lo que se entrevé
una alusión al esfuerzo de Sócrates por ayudar a los hombres a llegar a la verdad y a su
fracaso al ser condenado a muerte.

En este relato se aborda la dimensión moral y política del mismo, así como una interpretación
en la cual se hace la reflexión de que
en pleno siglo 21 los hombres seguimos presos dentro de la caverna de la ignorancia, la
esclavitud tanto moral, laboral, cultural, como política. Nos imponen los manipuladores
de los medios de comunicación social, toda su propaganda basura. Medios que en vez de
liberar al hombre actual de sus limitaciones cerebrales lo encadenan a los intereses de la
sociedad de consumo utilizando la falacia como recurso de repetición al subconsciente
colectivo,para impedirle desarrollar su juicio crítico y analíticoy que se desarrolle como ser
pensante. Propaganda basura y programas funestos de entretenimiento, programas que en
realidad solo contribuyen a enfermar el entendimiento: sexo, violencia, intriga odio,
rencores y las más bajas pasiones habidas y por haber, son aberraciones que tiene podrida la
sociedad actual, y eso es ni más ni menos la caverna de este siglo, producto de la alienación
social.
Platón nos ofrece en el famoso texto siguiente el mito de la
caverna, metáfora de la situación del hombre en relación a la
verdad y al ser y concentrada imagen de las tesis más
importantes desu filosofía.

"I. -Y a continuación -seguí- compara con la siguiente escena el


estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella,
se halla nuestra naturaleza. Imagina una especie de cavernosa
vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la
luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna y unoshombres
que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello
de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente
hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la
cabeza;detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y
en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto; y a lo largo del
camino suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre
los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhibenaquéllos sus maravillas.

-Ya lo veo -dijo.


-Pues bien, contempla ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda
clase de objetos cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas
de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es

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natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.-Qué extraña escena describes -dijo-
y qué extraños ¡pioneros!
-Iguales que nosotros -dije-, porque, en primer lugar ¿crees que los que están así han visto otra
cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte
de la caverna que está frente a ellos?
-¡Cómo! -dijo-, si ¿durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?
-¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?
-¿Qué otra cosa van a ver?
-Y, si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a
aquellas sombras que veían pasar ante ellos? Forzosamente.
-¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que
hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra
que veían pasar?
-No, ¡por Zeus! -dijo.
-Entonces no hay duda -dije yo- de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que
las sombras de los objetos fabricados.
-Es enteramente forzoso -dijo.
-Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia y
si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y
obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz y cuando, al
hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos
objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera alguien que antes no
veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto
de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los
objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos?
¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero
que lo que entonces se le mostraba?
-Mucho más -dijo.
II. -Y, si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se
escaparía volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría que éstos
son realmente más claros que los que le muestran?
-Así es -dijo.
-Y, si se lo llevaran de allí a la fuerza -dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida,
y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a
mal el ser arrastrado y, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería
capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?
-No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.
-Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más
fácilmente serían, ante todo, las sombras, luego, las imágenes de hombres y de otros objetos
reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el
contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas
y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.
-¿Cómo no?
-Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar
ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que él estaría en
condiciones de mirar y contemplar.
-Necesariamente -dijo.
-Y, después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los
años y gobierna todo lo de la región visible y es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas
que ellos veían.
-Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro.
-¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos
compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les
compadecería a ellos? Efectivamente.
-Y, si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los

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unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y
acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con
otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees
que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y
poderes entre aquéllos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría
decididamente «ser siervo en el campo de cualquier labrador sin caudal » o sufrir cualquier otro
destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?
-Eso es lo que creo yo -dijo-: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.
-Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no
crees que se le llenarían los ojos de tinieblas como a quien deja súbitamente la luz del sol?
-Ciertamente -dijo.
-Y, si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente
encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía
los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-,
¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos
estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían,
si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir ?
-Claro que sí-dijo.
III. -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh, amigo Glaucón!, a lo que se ha
dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión y
la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a
la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región
inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer y que sólo la
divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo
inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida,
hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas, que,
mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella
la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera
proceder sabiamente en su vida privada o pública.
-También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo."

Platón, República, libro VII

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INTERPRETACIÓN

ENTRE LOS SÍMBOLOS DEL MITO DE LA CAVERNA Y LA


INTERPRETACIÓN SE ENCUENTRAN: LOS PRISIONEROS, EL
CONOCIMIENTO DE SI MISMOS COMO SIENDO MERAS SOMBRAS,
LIBERACIÓN DEL PRISIONERO, EL RECONOCIMIENTO DEL MUNDO
EXTERIOR POR EL CAUTIVO LIBERADO DE SUS CADENAS, QUIEN
RECONOCE LOS OBJETOS EN LA CAVERNA, SUBE AL MUNDO
EXTERIOR Y RECONOCE LOS OBJETOS DEL MUNDO EXTERIOR.

DIMENSIÓN MORAL Y POLÍTICA

Marx decía :“existen dos clases de hombres los que contemplan la realidad y
los que la transforman”, y la conducta de los prisioneros de la
cavernasugiere que se resignan con la percepción equivocada que reciben en
la misma,como es la proyección de las cosas reales que suceden en el mundo
sensible. Coincido totalmente con Marx con que el hombre, el pensador y
más aún el filósofo no pueden limitarse a la mera contemplación de las ideas,

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tienen la obligación moral de volver su mirada hacia el mundo terrenal y
ayudar a la liberación de las cadenas de las demás personas, es un deber
intentar liberar al pobre de su miseria, al rico de su opulencia, al ignorante
de su ignorancia y luchar en un mundo aún lleno de esclavitudes impuestas
por la sociedad de consumo a través de la manipulación de los medios de
comunicación.

¿Como? Es allí donde la respuesta platónica del mito se hace evidente y obvia:
por medio de la educación.

Pobreza, injusticia, inmoralidad, falta de valores, caos, sociedades al borde


del abismo, pudrición y corrupción en muchas esferas especialmente de las
administraciones públicas en la mayoría de países latinos y otros en los que
el deber de cada gobierno es velar por el bien común, lo que hay es un
apocalipsis social debido a no otra cosa que como dijera el maestro Ernesto
Sábato: al desgobierno de ciegos, tartufos e ignorantes electos popularmente
por otros ciegos. Parafraseando un slogan de batalla muy conocido de que
“solo el pueblo salva al pueblo” dijéramos con platón que solo “la educación
salva al pueblo” porque un pueblo es abusado por los vivos y deshonestos de
siempre debido a que padece abulia mental, no razona, no es critico, carece
de profundidad ideológica, la ignorancia es la causa de los peores males del
hombre : hambre, miseria, hijos concebidos de manera irresponsable que luego
se convierten en sociópatas por la misma circunstancia de vida son sus
legados.

En fin, hay para mucho que evaluar en torno a las joyas de pensamiento que
nos regalan los pensadores de todos los tiempos, más aún en esta sociedad
producto del opio que mantiene drogadas a la generaciones actuales con la
magia y la fantasía del consumismo; sociedad moderna, desarrollada en un
sentido pero subdesarrollada humanamente, se hace necesario una vuelta a
lo natural que ya se perdió hasta en la dieta alimenticia, no se diga en el
alimento cerebral en donde necesitamos una dosis superior de nutrición,
volviendo a los clásicos de la literatura, la filosofía, la ciencia y el arte, que

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son han sido y serán las más grandes manifestaciones del espíritu humano,
ya que son la esencia misma del ser humano, y esto y más nos quiso decir
Platón cuando en su metáfora puntualizó: la liberación moral e intelectual
del hombre de las ataduras del mundo sensible para ascenderlo a una escala
superior: “ascensión al ser, al mundo de las ideas”

A propósito de la prisión, la caverna, los presos y la libertad.

"No nací con hambre de libertad, nací libre en todos los aspectos que me era dado
conocer. Libre para correr por los campos cerca de la choza de mi madre, libre para
nadar en el arroyo transparente que atravesaba mi aldea (...) Solo cuando empecé
a comprender que mi libertad infantil era una ilusión, cuando descubrí, siendo joven,
que mi libertad ya me "Pero poco a poco fui comprendiendo que no solo no era libre,
sino que tampoco lo eran mis hermanos y hermanas. Vi que no era solo mi libertad
la que estaba en juego, sino la de todo aquel que se pareciera a mí. Fue entonces
cuando me uní al Congreso Nacional Africano, cuando el ansia de mi propia libertad
se transformó en otra más grandiosa, que buscaba la libertad para mi pueblo. "había
sido arrebatada, fue cuando empecé a añorarla." Nelson Mandela.