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Poetas Dominicanos: Deligne, Mieses, Cabral y Ureña

Gastón Fernando Deligne (1861-1913) fue uno de los poetas dominicanos más sabios y originales, con una profunda filosofía y una vida trágica. Escribió sobre una gran variedad de temas y formas poéticas. Pasó la mitad de su vida en Santo Domingo y sus últimos años en San Pedro de Macorís, donde se suicidó a los 51 años. Su poesía es una mezcla de romanticismo tardío, modernismo decadente y vanguardismo incipiente. Algunas de sus obras incluyen Soledad, Galarips

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Poetas Dominicanos: Deligne, Mieses, Cabral y Ureña

Gastón Fernando Deligne (1861-1913) fue uno de los poetas dominicanos más sabios y originales, con una profunda filosofía y una vida trágica. Escribió sobre una gran variedad de temas y formas poéticas. Pasó la mitad de su vida en Santo Domingo y sus últimos años en San Pedro de Macorís, donde se suicidó a los 51 años. Su poesía es una mezcla de romanticismo tardío, modernismo decadente y vanguardismo incipiente. Algunas de sus obras incluyen Soledad, Galarips

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GASTÓN FERNANDO DELIGNE

(1861-1913) Gastón F. Deligne y Figueroa nació en la capital, Santo


Domingo. Es el más sabio y original de los poetas dominicanos, el de
más hondura filosófica y el de la vida más trágica. Una de sus
características es la gran variedad que nos ofrece de formas poéticas
y de contenidos temáticos. Pasó la mitad de su vida junto al Ozama,
de que nos habla en algunos de sus poemas. Sus últimos años en San
Pedro de Macorís, en donde se le venera, y lugar de varios poetas
dominicanos reconocidos. A los cincuenta y un años comete suicidio.
A él se le puede aplicar aquel verso que le había escrito y dedicado a la muerte de su
propio hermano Rafael, también gran escritor: "Ya has cavado hondo surco / ve a
dormir, labrador".El interés de Deligne por el tema filosófico existencial se nota desde
temprano. Así observamos en el tratamiento de la mujer, como en "Angustias", "A Sor
María de las Nieves", "Confidencias de Cristina" y a varios de sus Romances. En muchos
otros poemas, con variada temática, se observa la misma preocupación existencial, sea
la patria, sea las tragedias político-sociales, sea las costumbres pueblerinas, se la
creencia popular, mezcla de ritos diferentes, sea la Naturaleza tropicana, en fin, la Vida
misma. Puede decirse que su poesía es una mezcla de romanticismo tardío, de
modernismo decadente y de incipiente vanguardismo. Entres sus obras cave mencionar:
Soledad, Galaripsos y Romances de la hispaniola.

LOS GALARIPSOS

En la liana vistosa y empinada


funden los galaripsos su esbelteza,
como una aspiración que se anonada
-temblando de pasión- en la belleza.

Tejiéndose al imán de sus amores,


su follaje nervioso, se estremece;
y presume quizás, al echar flores,
que es el árbol amado el que florece.

Teclado son de vientos vagarosos


y cual la mirra de sagrado rito
en espiral remóntanse, ganosos
de holgar entre el planeta y lo infinito.
FRANKLIN MIESES BURGOS

Franklin Mieses Burgos (1907 – 1976) Nació y murió en la ciudad de Santo Domingo.
Autor de una breve e intensa producción poética. Resalta por su exactitud a la técnica,
su profundo lirismo y conceptos filosóficos de tinte existencial. Mieses Brugos fue uno
de los iniciadores del movimiento literario de su país llamado "Poesía Sorprendida". Se
determina por el acendrado Surrealismo y por su posición antidictatorial, en este caso,
contra el gobierno del dictador Rafael Trujillo. Otros poetas que formaron parte de este
grupo otros autores como Freddy Gastón Arce, Aída Cartagena y Gilberto Hernández
Ortega, entre otros.Podemos citar, entre sus múltiples obras poéticas,
cronológicamente, las siguientes: Torre de voces (1929 –1936), Trópico íntimo (1930 –
1946), Propiedad del recuerdo (1940 – 1942), Clima de eternidad (1944), 12 sonetos y
una canción a la rosa (1945 – 1947), Seis cantos para una sola muerte (1947 – 1948), El
ángel destruido (1950 –1952) y Al oído de Dios (1954 – 1960). Aquí presentamos un
florilegio entresacado de varios de estos libros. En cuanto a su poesía resumir algunas
de las características que se encuentran en su poesía. Escribe al estilo tradicional con la
misma facilidad con que escribe de acuerdo a la vena modernista y posmodernista. Al
lado de una poesía sumamente elaborada y difícil encontramos poesía de formato
popular, extremadamente musical y fácil. Puede seguir los moldes métricos de los
antiguos como incurrir en los del momento vanguardista, etc.Pero lo más admirable es
que, bien escriba de una u otra manera, siempre se muestra auténtico en sus metros y
temas. Emplea a veces metáforas sorprendentes, hasta llegar a lo audaz. Se nota con
frecuencia mucho colorido sensual como substrato de lo onírico y psíquico y surrealista.
Pero sobre todo ello, sobresale su apego al trópico: el sol, la vegetación exuberante y el
mar. El mar es la marca común de casi todos los poetas isleños.

MENSAJE A LAS PALOMAS


Id ahora a decirle a todas las palomas Id ahora a decirle
que el milagro de Dios nos estaba esperando que cuando la luz fue la primera sonrisa
oculto bajo el agua. caída de su espejo,
algo dejó de ser en torno de la luz,
Que además de la luz -viva entraña del verbo- algo rodó en pedazos debajo de su lámpara.
igualmente fue el beso; la caricia del ala
de su sombra en las algas, También id a decirle
en medio de la noche sin alba de los peces. que el solo hecho de ser
es ya una destrucción. es posible lo intacto.
Porque sólo no siendo

MANUEL DEL CABRAL

(1907 – 1999)Nació Manuel del Cabral en Santiago de los Caballeros. Estudió derecho en
la Universidad de Santo Domingo, pero no fue predilección de él esta carrera, sino de su
padre, a quien le dedica una "carta poética", reminiscencia de la de Ovidio, en donde le
explica su verdadera vocación, la literaria.De muy joven comenzó su trabajo diplomático
en la de su país en New York. Desempeñó el mismo papel en Colombia, Perú, Panamá,
Chile y Argentina. Durante estos viajes y estadías pudo entablar contacto con los poetas
hispanoamericanos más representativos del momento.Abordó, en su poesía, una
temática pluralística, pues toca tanto el tema político, como el amoroso, el social, el
cultural e, incluso, el metafísico. El tema del negro o mulato en las Antillas es el tema
recurrente por antonomasia, equiparándose a Nicolás Guillén y Luis Palés Matos.Sus
obras poéticas más destacadas son: Trópico negro, 1942; Compadre Mon, 1943; Los
huéspedes secretos, 1950; La isla ofendida, 1965; y Sexo no solitario, 1970. También fue
dramaturgo y narrador, pues escribió una novela y varios cuentos. Pero hoy se le
reconoce sobre todo por su poesía. Recibió varios reconocimientos, entre los que destaca
el premio Nacional de Literatura, otorgado en 1992.Manuel del Cabral falleció
recientemente en santo Domingo, el 14 de mayo de 1999.

CARTA A MI PADRE
Qué más quieres, no pudo
¿Qué más quieres de mí? ¿Qué otras cosas hacerse licenciado mi corazón desnudo.
mejores? Era mucho pedirle, padre mío, ¡no sabes
Padre mío, lo grave que es a veces
lo que me diste en carne te lo devuelvo en flores. un hombre que en el pecho le entierran viva un
ave!
Estas cosas, comprende, ya no puedo callarte.
Yo, como el alfarero con su arcilla en la mano, Quizá, por eso, aquello
lo que me diste en barro te lo devuelvo en arte. que me dieron horrible, preferí darlo bello.
Creo ya, que ves claro, por qué levantar puedo Diáfano para el trino; para negocios, bruto,
este lodo animal -espeso de pensar-. este es el fruto:
¡Siempre habrá un alfarero con su sueño en los con un poco de ti, y un poco del destino
dedos! que me puso en la mano
lo divino
Padre mío, ya ves, con lo humano,
el agua que me diste, venía de una oscura todo lo que en la carne hay de oscuro y perverso
profundidad de vida, pero como los ríos te lo devuelvo en verso.
primeros de la tierra, aquel goterón mío
se me llenó de altura... Qué más quiero, ¿mi herencia? Para qué, padre
mío. ¡Lo que la tierra piensa, se hace voz en el río!
Por mi herida de hombre sale un niño cantando.

SALOMÉ UREÑA DE HENRÍQUEZ

(1850 – 1897)Nació en Santo Domingo. Fue poeta y pedagoga. Todavía se le considera


como la figura central de la poesía lírica dominicana de mediados del siglo XIX y también
innovadora de la educación femenina en su país.Fue hija del también escritor y preceptor
Nicolás Ureña de Mendoza. Sus primeras lecciones las tomó de su madre Gregoria Díaz.
Más tarde su padre la llevó de la mano en la lectura de los clásicos, tanto españoles como
franceses. Debido a ello, la joven Salomé alcanzó una educación y formación intelectual y
literaria que ayudaría a codearse con el mundo literario de su país a los quince años. Se
casó con el escritor, médico y abogado Francisco Henríquez y Carvajal.A los 20 años casó
con Don Francisco Henríquez y Carvajal. Les nacieron cuatro hijos: Francisco, Pedro, Max y
Camila Henríquez Ureña. Su tercer hijo, Max, llegaría a ser una de las lumbreras
humanísticas más destacadas de la América Hispana en el siglo XX.Alentada por su
esposo, en 1881 instituyó en la Isla el primer centro femenino de enseñanza superior,
nombrado Instituto de Señoritas. A los cinco años de su iniciación, se diplomaron las
primeras seis maestras normales. Publicó sus primeros poemas a la edad de 17 años. Su
estilo nítido y espontáneo se manifiesta muchas veces lleno de ternura, como ocurre en El
Ave y el Nido, en otras se vuelve trágico, como En horas de angustia y otras veces su verso
se torna viril y patriótico como en A la Patria y en Ruinas. La poetisa cantó a su patria, a su
panorama hermoso, a sus hijos, a su esposo, a las flores, a la isla misma, como ocurre en
La llegada del invierno. Murió relativamente joven a la edad de 47 años, debido a la
tuberculosis.

EL AVE Y EL NIDO
Porque no sabes hasta qué grado
¿Por qué te asustas, ave sencilla? yo la inocencia sé respetar,
¿Por qué tus ojos fijas en mí? que es, para el alma tierna, sagrado
Yo no pretendo, pobre avecilla, de tus amores el libre hogar.
llevar tu nido lejos de aquí.
¡Pobre avecilla! Vuelve a tu nido
Aquí, en el hueco de piedra dura, mientras del prado me alejo yo;
tranquila y sola te vi al pasar, en él mi mano lecho mullido
y traigo flores de la llanura de hojas y flores te preparó.
para que adornes tu libre hogar.
Mas si tu tierna prole futura
Pero me miras y te estremeces, en duro lecho miro al pasar,
y el ala bates con inquietud, con flores y hojas de la llanura
y te adelantas, resuelta, a veces, deja que adorne tu libre hogar.
con amorosa solicitud.
PEDRO MIR

(1913 – 2000) Nació en San Pedro de Macorís y murió en Santo Domingo. Poeta, narrador,
ensayista y profesor universitario dominicano. Por su profunda voz poética se le considera
como uno de los grandes bardos de la poesía hispanoamericana con tema de compromiso
social, a favor de los explotados. Hijo de un cubano y una puertorriqueña, vivió en un área
dedicada al cultivo de la caña de azúcar. Esta mezcla de razas y culturas que le tocó vivir
se manifiesta en la su labor de poeta, que se puede ver reflejada en muchos de sus
mejores poemas. Estudió Leyes en la Facultad de Derecho y se doctoró en esta materia,
llegando a ser profesor universitario. Pero su fama le viene de sus poemas que
aparecieron por primera vez en Listín Diario. Estos primeros poemas despertaron el
interés de algunos críticos, pensando que sería el portavoz y mensajero de la voz
dominicana de aquellos tiempos inquietos. Pero esta esperanza no se hizo sentir hasta
que, desde el exilio en Cuba, apareció su largo poema: "Hay un país en el mundo", con el
subtítulo de "Poema gris en varias ocasiones", hermoso canto a su país de origen, Santo
Domingo, carente de identidad y libertad por haber estado siempre colonizado
socioeconómica y políticamente por potencias extranjeras. Este primer poema vino a
considerársele como una nueva poética. Todo su poemario, de hecho, es un grito de
protesta contra estas fuerzas ajenas y una llamada de atención a la falta de identidad
nacional. Con este poema se consagró el poeta más representante de su país en el siglo
XX y, quizás, uno de los más grandes del mundo de las letras hispanoamericanas. Le
siguieron a éste otros poemas importantes, como "Si alguien quiere saber cuál es mi
patria", "Amén de mariposas" y "Concierto de esperanza para la mano izquierda", etc., de
los cuales damos algunos ejemplos aquí. Pedro Mir se convirtió, no solamente en el
interés de los críticos, por el valor estético de sus poemas, sino también de su gente, en
"la voz del pueblo", puesto que incluso por las calles muchos iban recitando sus masivos e
iluminados poemas sociales. Quizás por ese retintineo, esos versos en forma de
estribillos, ese martilleo constante y ese ritmo interno en forma de baile. Es todo él una
mezcla de popularismos y cultismos, cosa muy inusitada entre los poetas de su categoría.
ELEGÍA DEL 14 DE JUNIO

Se respira a estas horas


bocanadas de aire de una atmósfera inquieta.
Cruzan puñales de silencio, lívidos
puñales de silencio innominado.
Ni un rumor, ni una hazaña secreta,
ni un vencido poblado.

El dolor más oscuro cava incesantemente.


Muerde la boca su vencida lengua, y chupa
la sangre airada que tiene un sabor a gente.
Galopa la brisa con la muerte en la grupa.

Saber que los hombres puros, los tejidos


en una labor más fina que la de las arañas,
muerden y pelean sin horas ni sonidos,
sin flautas del esfuerzo ni tímpanos de hazañas.

Ver lo que envuelve el silencio más crudo.


Que es la lucha más firme y la fe delicada,
hecha de piedra pura y de corazón desnudo,
convertida en silencio y edificio de nada.

Saber que aquellas frentes vestidas por la luna


de una genuina palidez, sudor de sueño,
transitan por un eco de noticia ninguna,
por un triunfo sin arco y una gloria sin dueño.

Dolidamente cruzan sus dos manos de ira


los relojes callados, erguidos en la esfera.
Es un tiempo que pasa y que parece mentira.
Sólo la sien golpeando parece verdadera.

Y nadie sabe nada, sólo que no se rinde


nunca la piedra pura y el corazón abierto.
Y que toda esperanza se recoge en la linde
sollozada de luna de un combatiente muerto.

Y que toda victoria tiene melancolía.


Taciturno perfil de mariposa inquieta.
Justa gloria, aunque no hayan ruidos sobre el tejado.
Ni crucen en las horas solas de lejanía,
ni un rumor, ni una hazaña secreta,
ni un vencido poblado.

JUAN ANTONIO ALIX,

El Cantor del Yaque, nació en Moca, el 6 de septiembre de 1833, hijo de Félix Alix y María
Magdalena Rodríguez. Es el poeta criollo por excelencia y uno de nuestros más originales
temperamentos literarios; un auténtico representante del pueblo, del que extrae su
lenguaje y modalidades, con los que plasma en sus décimas una imagen verídica del
dominicano de los tiempos de la Restauración.Desde la adolescencia, a los diez y seis
años, empezó a escribir las décimas inimitables que le dieron tan grande y popular
renombre. Cantó sin descanso, prefiriendo el lenguaje del campesino del Cibao para sus
décimas. En su larga vida de ochenta y cinco años nadie lograría arrebatarle el cetro de la
poesía popular dominicana.El célebre Cantor del Yaque fue soldado en las luchas de la
Independencia y asistió a la toma de Beler con el grado de Cabo de nuestro ejército. En la
Restauración, figuró entre los patriotas que se sublevaron en Guayubín en febrero de
1863.

Pareció determinado a no deponer las armas, y junto con otros dominicanos buscó
refugio en Haití. Se enteró bien de las costumbres de aquel pueblo, y además estuvo al
tanto de los preparativos para la formal guerra libertadora; pero días antes del golpe de
Capotillo, cruzó la frontera, se acogió a las garantías de las autoridades españolas, e hizo
algo peor, que fue darles informes de los planes de sus compatriotas en Haití. Alix en lo
adelante no se pudo separar de los españoles, a los cuales siguió hasta verse en la ciudad
de Santo Domingo, donde le encontró la Restauración de la República, a la que se adhirió,
como otros compañeros. Siño Juan Antonio, Papa Toño, como familiarmente le llamaban,
publicaba sus composiciones en hojas sueltas que circulaban profusamente por toda la
República. Esos volantes, tan solicitados, era el dinero que Alix llevaba al mercado de su
pueblo. Entre las placeras y los campesinos de Santiago era un ídolo, amado y festejado
por todos. Ningún regalo mejor podía llevarse de retorno al bohío, que una décima de
Juan Antonio, y escasos días después la celebrada poesía era conocida y recitada en toda
la comarca.

Sus décimas satisficieron una necesidad del espíritu colectivo. Eran solicitadas por el
pueblo, que las compraba no bien estaban en circulación. Las habladurías de la calle, el
escándalo social de la hora, alguna amarga queja del público, el incidente burlesco hecho
comidilla de los murmuradores que lo eran casi todos los vecinos de la población, la
oportunidad de un desbordamiento de júbilo público, el triunfo o fracaso de una
revolución, o acaso un fusilamiento, ejecutado de manera espectacular, constituían el
material preferido para las décimas, tocadas siempre de un vivo color de actualidad y
salpicadas de pimienta satírica, de que tanto gusta el pueblo, por ser uno de sus íntimos
fermentos. El elemento típicamente haitiano, en relación con su lenguaje y costumbres
fue un particular fermento que puso a manar la cuerda burlesca del poeta Alix, mostrando
lo chistoso propio del contraste de lenguas e inclinaciones en individuos y pueblos como
el nuestro y el haitiano. Décimas suyas de este género tienen todas solturas y gracejo.

Muere en Santiago de los Caballeros el 15 de febrero de 1918.

Los mangos bajitos

Dice don Martín Garata, se verán miles toreros,


persona de alto rango, allí en los burladeros
que le gusta mucho el mango con el pitirrio apretado.
porque es una fruta grata. Cuando el toro otro ha matado
Pero treparse en la mata al punto salen toditos,
y verse en los cogollitos, echando vivas a gritos
y en aprietos infinitos... y a empuñar buenos empleos,
como eso es tan peligroso, que son todos sus deseos
él encuentra más sabroso coger los mangos bajitos.
coger los mangos bajitos.
Dejen ya la maña vieja
Don Martín dice también de mandar al monte gente,
que le gusta la castaña para tumbar presidente
pero cuando mano extraña sin dar motivos de queja;
la saca de la sartén, que la prudencia aconseja,
y que se la pelen bien que vivamos tranquilitos,
con todos los requisitos; como buenos hermanitos
pero arderse los deditos que mucha sangre ha costado
metiéndolos en la flama, y la ruina del Estado
eso sí que no se llama coger los mangos bajitos.
coger los mangos bajitos.
Y que vean lo que ha costado
Por eso la suerte ingrata la tumba de dos poderes,
de la Patria no mejora que han muerto miles de seres
porque muchos son ahora que la tierra se ha tragado.
como don Martín Garata. ¡Cuántas viudas no han quedado,
Que quieren meterse en plata y huérfanos infinitos!
ganando cuartos mansitos ¡Cuántas miserias y gritos!
con monopolios bonitos, ¡Y cuánta sangre correr!...
con chivos o contrabando, por unos cuantos querer
o así, de cuenta de mando, coger los mangos bajitos.
coger los mangos bajitos.
Ahora lo que han de hacer
Cuando hay revolución echarlo todo al olvido,
maña es la más antigua, y al Presidente elegido
despachar a la manigua, ayudarlo a sostener.
de brutos a una porción. Y evitar que vuelva a haber
Que al mandarlos algún don, más viudas y huerfanitos,
ya se marchan derechitos, más crímenes y delitos
y los dones quietecitos Y lárguense a trabajar,
cada cual queda en su casa, los que quieren, SIN SUDAR,
para cuando todo pasa, coger los mangos bajitos
coger los mangos bajitos.
¡Viva la paz! ¡Viva la unión!
Cuando el toro está plantado ¡Y abajo los cogedores de mangos bajitos!
Allé, allé, a buscar qué hacer,
y dejen al país tranquilo.

ENRIQUE HENRÍQUEZ

Nació en Santo Domingo el 30 de noviembre de 1859. Sus padres fueron Ildefonso


Henríquez y Carvajal y Belén Alfau. Contrajo matrimonio en 1885 con Lea de Castro, con
quien procreó al escritor Enrique Apolinar Henríquez y al poeta, perteneciente al
movimiento de La Poesía Sorprendida, Rafael Américo Henríquez, entre otros hijos.
Después de una larga viudez contrae segundas nupcias con María Olivette Calero.

Licenciado en leyes, ejerció durante largo tiempo la abogacía en su ciudad natal,


cosechando grandes éxitos. A través de su larga vida ocupó cargos importantes dentro de
los gobiernos de Alejandro Woss y Gil y Ulises Heureaux.

En 1885 se inicia a la vida política como secretario del Presidente Alejandro Woss y Gil.
Ocupó, luego, entre otros cargos de menos significación, el de diputado y el de cónsul de
la República en la ciudad de Nueva York. Fue uno de los más cercanos colaboradores de
Ulises Heureaux, y desempeñó, durante las últimas administraciones del famoso dictador
dominicano, el cargo de Secretario de Estado de Relaciones Exteriores (1893-1899).
Aceptó por un corto período la presidencia del Ayuntamiento en 1933.

Publicó sus primeras poesías en "Auras del Ozama" y en el periódico "El Teléfono". Su
producción poética, dispersa en numerosas publicaciones nacionales y extranjeras,
principalmente en "La Cuna de América" y en la "Revista Científica, Literaria y de
Conocimientos útiles" (1883-1884), fue coleccionada en 1939 bajo el título de "Nocturnos
y otros poemas (prólogo de Andrejulio Aybar e introducción de Enrique Apolinar
Henríquez). Considerado en todo momento por sus conciudadanos como una figura
patriarcal, muere en Santo Domingo a la edad de 81 años, el 5 de junio de 1940

Never more El silencio interrogo;


y grabando mi planta en el vacío
Por las interminables avenidas, de la noche callada,
en busca de pretéritos mesones, en torno de las cosas espacío
veo plazas desiertas, la inquisición febril de una mirada.
luces emustiecidas, ¿En cuál de estos cristales fue que un día
graníticos balcones, el pájaro siniestro
ventanas ojivales sacudió sin calmar su ala sombría,
y monásticas puertas enseñándole al lóbrego maestro
que, vistas a través de sus cristales, del canto y del dolor
fingen estar de par en par abiertas. un dolor infinito en la elegía
del monótono y lento Never More?
Camino a la ventura. Monologo
sobre un dolor de siglos que ahora es mío. Subitáneo celaje
pone a mi inquisición tétrico punto: porque mi propia voz me infunde miedo!
es la última hoja de un follaje. Sobre un cristal vecino
El otoño la azota; un álamo hace un trazo
y simula, cayendo, el ala rota con la desnuda sombra de su brazo.
de un agorero pájaro difunto. Quiero huir. Mas la anchura del camino
‑ nublada de otra proyección de trazos‑
Monólogo muy quedo, tras la congoja de mi planta mueve.
ARTURO PELLERANO CASTRO

Nació en Willemstad (Curazao) el 13 de marzo de 1853 y falleció en Santo Domingo el 5


de mayo de 1916.Sus padres fueron Manuel María Pellerano Bonetti y Teresa de Castro.
Su abuelo Juan Bautista Pellerano Costa, nativo de Santa Margarita de Génova, Italia, fue
el primer emigrante de la familia llegado a la isla. Muy pequeño vino a vivir a Santo
Domingo y estudió en el Colegio San Luis Gonzaga dirigido entonces por el Pbro. Francisco
Xavier Billini, donde conoció a los hermanos Gastón Fernando Deligne y Rafael Deligne.
Fue contable y funcionario público. Contrajo matrimonio con la poetisa cubana Isabel de
Amechazurra.Al principio, sus obras aparecieron bajo el seudónimo de Publio el Bautista y
después fue reconocido por el sobrenombre de Byron. Colaboró en Los Lunes del Listín,
Letras y Ciencias, Revista Ilustrada y La Cuna de América. Su obra poética se enmarca en
el movimiento literario del criollismo, del cual fue iniciador junto con otros poetas.

Arturo Pellerano, mejor conocido con el sobrenombre de Byron, gozó de muchísima


popularidad; sus Criollas tienen el don de ser captadas fácilmente. Pero esta misma
facilidad le impide lograr poemas de altura, y queda en los devaneos románticos de
salón.Defendió siempre la expresión fácil, la claridad, el estilo sencillo y popular y no dudó
en fustigar a los hermanos Deligne por lo que consideraba un secuestro oscurantista del
hermoso y bello ejercicio de construir poesías. Con su arte, su oficio y su técnica hubiera
podido aspirar a empresas mayores. Pero Arturo Pellerano prefirió en su vida y en su obra
vivir a su manera y a su modo el espíritu antillano que el sentía profundamente. Pese a
esa cierta bohemia, vivió el momento político de su tiempo y admiró sobre todo la
personalidad de José Martí, componiendo el poema Americana en su honor, publicado
con motivo del primer aniversario de la muerte del célebre independentista cubano.La
naturaleza fresca, los ambientes populares y la vida en el campo son el escenario que una
y otra vez le atrae para sus rimas en las que todo es sencillo y natural sin querer buscar
dramatismos o sufrimientos
de pié, como un titán, en la trinchera,
Americana desceñida del cinto el arma blanca...?
Homenaje a Cuba y a Martí ¿No escuchas en el seno de la sombra
la vibración de un harpa;
Cántame el viejo canto, el viejo canto, una voz que departe en las alturas
el de las notas bravas, con el viejo coloso de la fábula...?
el del aliento del pulmón de Hércules, ¿No ves en el levante un punto de oro,
el del empuje de crecidas aguas. una chispa que irradia,
una visión de luz adolescente
Cántame el viejo verso, el verso heroico, Como la virgen proyección de un alma...?
el de la musa trágica, Esa púrpura roja es el incendio!
el del canto insurrecto en la manigua, la aurora de otra patria!
el verso del clarín y de la diana. Esa legión que ciñe la trinchera
es la legión titánica,
¿No ves teñirse en púrpura los cielos? la misma de Pichincha y Ayacucho,
No ves la vieja guardia, la misma del Naranjo y de las Guásimas!
Ese canto en la sombra es la epopeya!
Es Homero que pasa!
La musa de Junín que se despierta
con su perfil de india americana!...
Cántame el viejo canto, el viejo canto,
el de las iras santas...
Esa voz de la altura, es la del genio!
Bolívar que delira en la montaña!
Cántame el viejo verso, el verso heroico,
el himno de la patria,
el del canto insurrecto en la manigua,
el verso del clarín y de la diana!
El punto de oro que en la sombra crece
es el ojo del águila,
la pupila del sol de las Américas:
La Estrella Solitaria!

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