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TEOLOGÍA BÍBLICO MORAL DEL CAPÍTULO 18 DEL LEVÍTICO

INTRODUCCIÓN

La realidad que se vive en el mundo de hoy es muy convulsa. Muchos valores


que otrora habían mantenido el horizonte de numerosos pueblos, hoy están en
franco declive y otros tantos hacen parte de la historia. El futuro no se ve claro,
máxime cuando hay una carencia de lineamientos que orienten a las nuevas
generaciones.

El desconcierto ante los grandes valores y la transmutación visible de los


principios éticos han llevado al ser humano y a las sociedades contemporáneas a
una aguda crisis ética. Se habla hoy, por ejemplo, y no al interior de la Iglesia
católica o de las esferas religiosas, de un crepúsculo del deber1. Ciertamente, a lo
largo de la historia las cosas van cambiando y se podría esperar que esos cambios
lleven a descubrir cosas mejores. Es apenas lógico que si se abandona una práctica
o un valor es porque se halló uno mejor. Pero la referencia a la disolución de los
valores apunta a una auténtica pérdida de criterios éticos y a la no sustitución de los
anteriores por otros que respondan mejor ante las mutantes situaciones actuales.

Los grandes códigos morales que tenían como finalidad llevar al hombre a la
cumbre del humanismo y de la espiritualidad, al presente, son relativizados. Se
sacuden las bases éticas y se instala una tendencia a aceptar un tipo de
comportamiento que conduciría a mayores libertades. Un individualismo se instala,
según el cual la única motivación profunda de los comportamientos nacería de la
búsqueda obsesiva de sí mismo, descuidando la suerte de los demás o del planeta2.

1 Cfr. LIPOVETSKY, Gilles. El crepúsculo del deber. La ética indolora de los nuevos tiempos
democráticos. Barcelona, Ed. Anagrama, 1992.
2 Cfr. LIPOVETSKY, Gilles. La era del vacío: ensayo sobre el individualismo contemporáneo.

Barcelona, Ed. Anagrama, 1986.


2

Esta crisis incita a volver críticamente la mirada a los sistemas morales que
contribuyeron a construir a los seres humanos y a muchos pueblos de la historia.
Se necesita, en efecto, en medio de esta situación, volver a encontrar “orientaciones
éticas para un mundo incierto”, que se debate entre el relativismo moral radical y el
fundamentalismo rigorista que pretendería un retorno simplista a los antiguos
códigos éticos, buscando aplicarlos literalmente. Como si la historia y el tiempo no
hubieran existido, y negando las mutaciones culturales y los cambios en los nuevos
estados de conciencia de la humanidad, por ejemplo, el que produjo la proclamación
universal de los Derechos Humanos3.

Ahora bien, los valores éticos y religiosos tienen la misión de orientar a los
creyentes en el camino hacia la construcción de una humanidad que aspira a
construir mejores condiciones de vida para todos: un mundo más justo y habitable,
más conforme al proyecto de Dios. Religiosamente hablando, se puede decir que
hay cierta connivencia profunda entre las aspiraciones más íntimas del corazón de
cada ser humano (LG 1) con el plan de Dios revelado por Jesús en su predicación
sobre el Reino de Dios4.

Uno de esos códigos más antiguos se encuentra en la Biblia y le fue dado al


pueblo de Israel en los siglos VI-V a.C. Concretamente se hace referencia aquí al
Libro de Levítico, en cuyo contenido se puede identificar un gran bloque conocido
como el “Código de Santidad”. Se trata de los capítulos 17 al 26. Este trabajo quiere
enfocarse concretamente en el capítulo 18, donde se hace referencia a una serie
de prescripciones sobre la homosexualidad.

Esta problemática de la homosexualidad reviste actualmente gran importancia


en los debates éticos, tanto religiosos como civiles. Efectivamente, existen muchas

3 Cfr. VIDAL, Marciano. Orientaciones éticas para tiempos inciertos. Entre la Escila del relativismo y
la Caribdis del fundamentalismo. Bilbao, Ed. Desclée de Brouwer, 2007.
4 Cfr. CASTILLO, José María. El Reino de Dios. Por la vida y la dignidad de los seres humanos.

Bilbao, Ed. Desclée De Brouwer, 1999.


3

situaciones que la hacen compleja. Por ejemplo, las reivindicaciones hechas por los
grupos LGTBI, el reconocimiento jurídico de la diversidad sexual en muchos países
del mundo, incluso la presencia de personas creyentes con orientación homosexual
–incluidos miembros directivos– en muchas iglesias y religiones del mundo y sus
dramáticos silencios ante un ambiente social hostil, agresivo y humillante. Estas
realidades obligan, entonces, a pensar la homosexualidad de forma renovada.
Porque este es un fenómeno ante el cual no resulta fácil construir una postura
objetiva y neutral. En efecto, las acaloradas discusiones ideológicas que él suscita
parecieran concluir únicamente en dos alternativas: un sí o un no, a favor o en
contra, aceptación o rechazo, condena o tolerancia.

El cristiano tiene como fuente primera de su reflexión y de su comportamiento


a la Palabra de Dios consignada en la Escritura. En ese orden de ideas, resulta
conveniente volver la mirada al libro de Levítico, cuyo puesto central en el
Pentateuco es muy sugerente. Es verdad que su carácter prescriptivo lo torna lejano
de la cultura actual, donde se ha desdibujado el sentido de la norma y donde se
constata una distancia efectiva entre las prácticas sexuales de la gente y lo que
prescribe la moral bíblica y eclesial. Por tanto, volver a interrogar este texto se torna
un desafío investigativo que vale la pena asumir, para ejercer la tarea de hacer
actual la Palabra de Dios, saliendo de lecturas literales que olvidan la realidad
actual, por un lado, pero evitando también el riesgo de querer ponerse a la moda,
relegando el papel central de la Palabra de Dios en la constitución de la identidad
cristiana.

En razón de estas primeras aproximaciones generales, que dan, sin embargo


el tono y el horizonte de la investigación, se postula entonces esta pregunta
investigativa: ¿Cuál es el sentido bíblico-teológico de las prescripciones sobre la
moral de la homosexualidad en el capítulo 18 de Levítico?
4

Para intentar dar alguna respuesta a este interrogante, se emprenderá la


siguiente ruta de trabajo. En primer lugar, se hará una somera descripción de los
principales elementos que componen el libro del Levítico (autor, fecha de
composición, temas principales, estructura general, y perspectivas teológicas que
lo caracterizan), luego la atención se focalizará sobre el capítulo 18, mediante el
análisis exegético. Para tal efecto se usarán dos enfoques metodológicos. De una
parte, gracias al empleo de algunos elementos del método histórico-crítico, se
identificarán los rasgos más significativos del Sitz im Leben del texto. Esto dará la
posibilidad de estudiar el sentido teológico-bíblico de las prescripciones en materia
de homosexualidad en el capítulo 18 de Levítico en la época de la redacción del
texto.

De otra parte, se hará uso de algunas de las herramientas de los métodos


sincrónicos, como la exégesis pragma-lingüística, para hacer un análisis de la
estructura del capítulo y de su vocabulario. Esto favorecerá la identificación de los
énfasis inscritos en el mismo texto, como indicadores de lectura del autor hacia el
lector.

Estas tres primeras partes, marcadas por el recurso a la exégesis diacrónica,


constituirán el primer capítulo del trabajo. El segundo estará dedicado a rastrear en
algunos pensadores de la historia del cristianismo el puesto que el capítulo 18 del
libro del levítico tuvo en su forma de comprender, elaborar teológicamente y de
proponer una moral sobre la homosexualidad. Comenzando por algunos Padres de
la Iglesia, y pasando por algunos teólogos medievales, se desembocará en la obra
de algunos moralistas contemporáneos que se han ocupado de la homosexualidad
en sus tratados de moral sexual. El objetivo central de este trayecto histórico es el
siguiente: identificar cómo interpretaron el texto bíblico de Levítico (Cap. 18): qué
rasgos tiene su mirada exegética sobre dicho capítulo, qué papel cumple a la hora
de pensar la homosexualidad.
5

El tercer capítulo tendrá la forma de una síntesis que destacará especialmente


la forma como ha evolucionado la lectura de la Sagrada Escritura en el campo de la
moral sobre la homosexualidad, particularmente del capítulo 18 del libro del Levítico.
Desde esa lente específica, es la hipótesis del trabajo, se podrán encontrar
elementos que permitan a los cristianos de hoy plantear una postura razonable
sobre este complejo fenómeno, planteado ya desde el Antiguo Testamento.
6

CAPÍTULO 1: PRESENTACIÓN GENERAL DEL LIBRO DEL LEVÍTICO

Introducción

Uno de los aportes principales de la exégesis histórico-crítica es haber


instalado la siguiente convicción en los estudios bíblicos: para conocer e interpretar
mejor la Sagrada Escritura es muy importante conocer el contexto en que fue
escrita. Las diferentes formas que el conocimiento del contexto del texto bíblico
asumió en la historia de la exégesis diacrónica son muy conocidas: estudio de la
historia de la redacción del texto, estudio de la forma del texto, crítica textual, entre
otras (Citar).

En ese orden de ideas, se procederá en este primer capítulo

. Aquí no se hará un estudio histórico-crítico exhaustivo del capítulo 18 de libro


del levítico. Se utilizarán algunos de sus aportes que permiten tener mayor claridad
sobre la naturaleza de este libro de difícil lectura para el creyente contemporáneo.
En el Pentateuco, el libro del Levítico se encuentra en el centro de toda la obra.
Eso indica que tiene una importancia determinante para la comprensión y aplicación
de todo lo que está contenido allí.

Si bien el redactor final le concedió un puesto central al libro de Levítico,


actualmente es un texto poco conocido y el menos citado de toda la Biblia.

Para Adrian Schenker “el levítico es ciertamente el libro menos leído y el menos querido
espontáneamente por los lectores cristianos. En cambio, tiene un lugar privilegiado en el
judaísmo (el midrás, o comentario tanaítico, del sifrá, llamado también Torat Kohanim,
Torah de los sacerdotes, es el libro básico para la formación de los jóvenes estudiantes de
la Torah)”5

Sicre Díez muestra que este texto era realmente importante en el mundo de los
niños judíos, porque era utilizado en sus primeros años de formación escolar,
además que son ellos los que tienen en ese momento una virtud que los hace
especialmente aptos para estudiar este texto. La pureza.

5RÖMER, Thomas; MACCHI, Jean-Daniel; NIHAN, Christophe. Introducción al Antiguo


Testamento. Bilbao: Desclée De Brouwer, 2008. p. 186.
7

“En tiempos antiguos, los niños judíos comenzaban la escuela primaria con el
Levítico, no con el Génesis. Según el Midrás Rabbá, porque ‘los niños son puros y los
sacrificios son puros, dejemos que los puros se dediquen al estudio de lo puro’. Podríamos
añadir que el estilo tan repetitivo del Levítico es el que más favorece que los niños hebreos
aprendiesen a leer”6.

De León Azcárate, presenta otro elenco de buenas razones que hoy tiene el
cristiano para no leer el libro de Levítico, por supuesto, todas ellas equivocadas por
la falta de encontrarle el verdadero sentido a este gran texto.

Sin lugar a dudas, el libro del Levítico es uno de los libros de la Biblia que más
rechazo provoca, especialmente al lector cristiano, quien en contadas ocasiones
recurre a él como lectura edificante. Se trata del libro menos leído y citado en la
Iglesia. Su estilo reiterativo, centrado en la pormenorizada descripción de rituales y
sacrificios arcaicos, especialmente los contenidos en los capítulos 1-7, cuya vigencia
no superó el desastre de la destrucción del templo de Jerusalén en el 7 d.C., sus
discriminatorias leyes de impureza, en las que el cuerpo de la mujer se convierte en
uno de los mayores focos biológicos de impureza, junto con los animales impuros de
por sí, las personas que padecen enfermedades cutáneas y los cadáveres, dificultan
que el hombre y la mujer del siglo XXI lo valoren positivamente7.

La conclusión sencilla a la que se llega luego de leer a estos tres autores es


que el Levítico es un libro poco atrayente por su estilo repetitivo y por los temas que
se encuentran en él, si se compara con los demás textos de la Biblia que tienen un
estilo más cálido y cercano al hombre de hoy. Pero no excluyen de ninguna forma
que el libro carezca de valor. Es un libro que ocupa el centro del Pentateuco y el
llamado a la santidad le da sentido a todas las leyes y prescripciones que el Señor
da a su pueblo. Si todas esas leyes no se encaminan a descubrir el valor profundo
de la santidad, realmente no tienen mucho sentido. La santidad es la respuesta del
hombre a la fidelidad de Dios que salva.

“Por otra parte, sin este libro, la Biblia no sería la Biblia, porque en él se
encuentra, por ejemplo, el mandamiento del amor al prójimo (Lv 19,18), el Día de

6 SICRE DÍEZ, José Luis. Editorial: En Reseña Bíblica. Navarra. Invierno 2015. n° 88. p. 2.
ISSN 1134-5233.
7 DE LEÓN AZCÁRATE, Juan Luis. Comentarios a la nueva Biblia de Jerusalén: Levítico.

Bilbao-España: Desclée De Brouwer, 2006. p. 9.


8

las expiaciones (Yom Kippur: Lv 16), el año jubilar (Lv 25), la santidad como
programa de vida (Lv 11,44; 19,2), así como otros muchos pasajes claves del
patrimonio bíblico”8.

Autor
Existe una creencia popular y por ello misma bastante difundida, que el
autor de todo el Pentateuco es Moisés, ya que él es una figura muy importante
en esta parte de la historia del futuro pueblo de Israel. Pero la verdad es que
cada uno de estos libros tiene una historia de redacción muy particular y que
para llegar al estado actual; debió pasar por infinitud de cambios y
adaptaciones, proceso que constó de muchos años.

Cómo ocurre en el resto del Pentateuco, nos resulta imposible hablar de un


“autor” de la obra, en el sentido estricto del término. El libro es el resultado de la
intervención de muchas manos que durante siglos han trabajado adaptando las leyes,
los rituales y las fiestas a las nuevas necesidades de cada época. Se atribuye a la
tradición sacerdotal (Pentateuco, 1:5-7). En particular, está relacionado con la
legislación que hayamos en Éx 25-31; 35-40, a la que sigue y prosigue hasta Nm 1ss.
De este modo se vincula a la figura de Moisés que domina todo el periodo de la
estancia de Israel en el desierto del Sinaí. (cf. La referencia a la tienda del encuentro
en Éx 20,34; Lv 1,1). Aunque contiene algunas leyes antiguas, el conjunto del libro en
su forma actual fue escrito durante el periodo posterior al exilio 9.

Fecha de composición

Conocer la fecha de composición de un texto bíblico es muy importante


porque permite descubrir las realidades que en ese momento se están
viviendo y esto sin duda afecta al texto, porque el autor quiero responder a una
situación específica. Normalmente los acontecimientos que describe en su
obra tuvieron lugar muchos años antes y lo que se hace ahora, es una relectura
de esos sucesos, con la finalidad de extraer una enseñanza válida para la
nueva época.

8 RÖMER. Op. Cit., p. 186.


9 BROWN, Raymond; FITZMYER, Joseph; MURPHI, Roland. Nuevo comentario bíblico San
Jerónimo: Antiguo Testamento: Estella (Navarra), Verbo Divino, 2004. p. 95.
9

En cuanto a la fecha de composición, las leyes del levítico, representan un


estadio bastante tardío en el desarrollo del culto y la religión de Israel. Se presentan
como discursos de Yahvé a Moisés (y a veces a Aarón) en un proceso literario que
pretende situar toda la legislación del Pentateuco bajo la autoridad de Moisés. En su
forma actual, el Levítico es una compilación sacerdotal hecha en Jerusalén durante
el periodo persa (hacia el 500 a.C.). Muchos comentaristas están de acuerdo en que,
aunque contiene no pocos materiales preexílicos, su legislación refleja las prácticas
rituales del Segundo Templo, restaurado en el 515 a.C. Sin embargo, todavía hoy no
faltan quienes sostienen que el libro pudo haber sido escrito por el mismo Moisés10.

Temas

Los grandes temas que se encuentran en el Levítico hacen referencia a los


sacrificios, al sacerdocio, a la pureza, a la santidad. Se puede decir son la columna
vertebral del todo el Pentateuco. La obediencia del pueblo a estas normas, serán
su respuesta agradecida al Dios que los rescató de la esclavitud del Faraón rey de
Egipto.

El Levítico, en su mayor parte, se ocupa de temas relacionados con el culto.


Como se trata casi exclusivamente de una legislación cultual, su contenido es más
uniforme que el de los otros libros del Pentateuco. Es importante notar, sin embargo,
que las leyes del Levítico están enmarcadas por un relato histórico. En virtud de la
alianza del Sinaí, Israel ha sido llamado a ser “un reino de sacerdotes y una nación
santa” (Éx 19,6), y estas leyes ilustran cómo la realización de aquel designio divino
produjo un sistema de prescripciones y normas que abarcan el culto religioso y la vida
social11.

Teologías

Situado en el corazón de la sección del Sinaí (Ex 19-Num 10), el Levítico es un


libro con su propia entidad literaria. En él, la revelación divina se traslada de la
montaña (Ex 19,3) a la Tienda del encuentro (Lev 1,1)'. Es obra de la corriente
sacerdotal, interesada en la construcción del santuario (Ex 25-40*), en la inauguración
del culto y en la regulación del comportamiento de Israel como asamblea cultual
(Levítico), y en la organización de la comunidad (Num 1-10*). Las leyes sobre los

10DE LEÓN AZCÁRATE. Op. Cit., p. 18.


11R. FARMER, William. et al. Comentario bíblico internacional: Estella (Navarra), Verbo Divino,
1999. P. 413.
10

sacrificios, los sacerdotes, la pureza ritual, las fiestas, etc., están orientadas hacia el
culto de la comunidad israelita en el santuario12.

Contexto socio-histórico en el postexilio

Tres elementos que determinen estos términos. Tres grandes bloques

Estas situaciones me deben permitir descubrir porque adoptan estas normas


en el postexilio

Los sacerdotes buscan

En todos los las teologías buscar la dimensión

1. Una normatividad como respuesta al encuentro con las naciones

¿Porque estas normas no están en el deuteronomista?

Dimensión histórica---- algunos no quisieron regresar y los que regresan


necesitan una razón para quedarse.

2. Fijar esa norma del canon organizarse como pueblo de nuevo.

Organizar los matrimonios mixtos era una forma de buscar su identidad


Al fijar el canon el pueblo se siente identificado con algo.

3. Características morales de ese contexto y a qué problemas responde


relacionadas con esta moral – ( en historias de Israel). Qué se hacían
en ese momento para que el levítico responda a eso, con normas tan
fuertes. Libro historia antigua de Israel Roland de Vaux

Cada día son más numerosos los académicos que afirman que el periodo
postexílico del pueblo de Israel fue el más abundante en cuanto a producción
teológica se refiere. La basta reflexión que hicieron sus teólogos los llevó a repensar
sus propios orígenes y a sentar las bases para su futuro.

12 GARCÍA LÓPEZ, Félix. El Pentateuco: Introducción a la lectura de los cinco primeros libros
de la Biblia: Estella (Navarra), Verbo Divino, 2003. P. 211.
11

En la primera etapa del postexílio (538 – 400) se fija el canon de las escrituras
judías, el templo se convierte en el centro de la vida religiosa del pueblo y se va
configurando el horizonte escatológico.
Toda esta reflexión que va surgiendo en esta época, se da a través de varias
corrientes teológicas como la deuteronomística, liderada por Jeremías e integrada
por laicos; la teología sacerdotal de Ezequiel que está compuesta por los sacerdotes
y la corriente profética en la que se haya el Deuteroisaías que invita a construir el
templo, entre otras. Todas confluyen e intervienen en distintos momentos con el fin
de conseguir su influjo en el nuevo pueblo, a la vez que intentan sacarlo de la
situación que han vivido e impedir que vuelvan a repetirse esos acontecimientos.
Esos anhelos de regresar a la tierra, constituirse de nuevo en pueblo y
reconstruir el templo; se ven como algo utópico por la pobreza en la que están
sumidos y por la carencia que tienen de monarquía.
Además de estas escuelas teológicas existen también dos movimientos que
buscan el desarrollo del Yahvismo oficial, uno es de integración y el otro de
desintegración. Al primero se le debe la fijación del canon de los libros sagrados,
compuesto al final del siglo V bajo el dominio del imperio persa; la composición de
la obra histórica del cronista a finales del siglo IV y en el siglo III, la inclusión de los
profetas en el canon de las sagradas escrituras. El movimiento de desintegración
se dedica al estudio de los profetas y su reinterpretación, a pesar de que la profecía
había fracasado en el exilio y postexílio, pero la confianza de pequeños grupos se
mantenía y esto les permitió comprender la actuación histórica de Dios, abriendo
así, la posibilidad para que la escatología diera sus primeros pasos.
Hay que anotar que en este periodo postexílico se va generando una
religiosidad de carácter más personal. Los ricos se inclinan a favor de una línea
sapiencial y los grupos pobres se dejan orientar por los himnos y lamentaciones.
Esto va marcando una nueva forma de relación con Dios puesto que siempre este
contacto era vivido en actos comunitarios.
En el 539 Ciro conquista Babilonia implantando una política diferente a la
practicada por los babilonios y asirios. Éste permitía y promocionaba la cultura y la
12

religión de cada país. En este estado de cosas, una parte del pueblo de Israel vio la
posibilidad de comenzar de nuevo y otra parte, sentía que aún no era el momento
indicado para pensar en reconstruir la nación y alcanzar la tan anhelada libertad.
Eran varias las dificultades que tenían para empezar dicha hazaña, por un lado, la
pobreza en que vivían, el desgano de muchos que no querían regresar puesto que
en Babilonia ya había echado raíces y tenían sus bienes y los que se habían
quedado no veían con buenos ojos a quienes regresaban.
A pesar del panorama tan desconsolador se da el primer retorno en el año 520
a.C. por parte de los desterrados en Babilonia, puesto que los que estaban en Egipto
no atendieron al llamado, pues su situación era menos penosa que la de los demás
Israelitas al menos en ese momento.
Luego de superar muchos obstáculos el templo es reconstruido en el año 525.
Fue algo realmente importante, aunque permanecía la dependencia con Persia y
esa situación causaba dudas y molestias en el pueblo que querían a toda costa su
independencia.
Los grandes promotores de la reconstrucción del templo fueron los profetas
Ageo y Zacarías, aunque con visiones totalmente diferentes. Ellos lograron crear el
clima necesario para emprender el retorno y comenzar dicha obra.
Para el profeta Ageo el templo es una garantía de bendición y si la gente está
pobre y llenos de desgracias es porque el templo está en ruinas. Con la
reconstrucción del templo se puede alcanzar la restauración de la monarquía y así
Yahvé intervendrá para cambiarlo todo. Zacarias por su parte hablaba de una
entronización de Yahvé como dueño de todo el mundo.
Estos profetas crearon un ambiente de mucho entusiasmo, pero con el riesgo
de provocar la reacción de Persia que seguía siendo el imperio dominante y no iba
a permitir ese tipo de ideas independentistas.
Con el pasar del tiempo se comprobó que las profecías de estos profetas no
se cumplieron y entró este ministerio en una honda crisis. Es aquí cuando aparece
la tarea de repensar muchas cosas, haciendo labor de corrección de muchas
posturas, aunque se reconoce que el templo sí se reconstruyó y los demás
13

elementos de los profetas se extienden hacia el futuro para dar paso a las primeras
pinceladas de la escatología.
El Deuteroisaías camina en esta línea diciendo que Dios actuará en un futuro
sin las intervenciones políticas como ha venido sucediendo hasta ahora.
A partir de la reconstrucción del templo se va organizando la vida cultual del
pueblo con una serie de ofrendas que los sacerdotes van instaurando. El gran
articulador de toda la economía va a ser el templo. Junto a esta serie de ofrendas
va a aparecer un elemento nuevo y que se quedará para siempre. Se empieza a dar
lectura solemne de los libros sagrados.
Es por este tiempo que se incluye el pentateuco en el canon judío. Hay que
tener presente que todos estos textos sirven como catalizador para mantener al
pueblo en la unidad y de paso el imperio persa verá la lealtad que se les debe
tributar.
Los teólogos de las distintas corrientes reelaboran muchos textos para explicar
el origen de su pueblo. Es por ello determinante para ellos, tener como principio de
su historia la idea de que Dios los sacó de Egipto y con ello, los hizo un pueblo
santo.
Las exigencias que iban recayendo sobre los hombres de este tiempo eran
muy fuertes. Desde el templo se hacían cada vez más requerimientos, muchos de
ellos en cuanto a la cantidad de ofrendas e impuestos que debían pagar. Otros
recursos debían emplearse para cubrir altas cuotas que reclamaba el imperio persa.
Esto supuso un deterioro económico de muchas familias que se endeudaban para
poder cubrir tantos gastos, y los menos afortunados vendían sus hijos para poder
comer y conseguir algo de semilla para sus campos. Pero como es normal en todos
estos casos, mientras unos se empobrecían cada vez más, otros prosperan de una
manera exorbitante.
La clase dominante judía se vio en medio de una disyuntiva muy particular.
Debían ser leales y entregar el duro impuesto que exigían los persas para evitar que
su supuesta benevolencia se fracturara y por otro lado debían buscar ser leales a
su propio pueblo. La solución más fácil supuso una colaboración más cercana con
14

el opresor, lo que significó una vez más, acrecentar la dura situación del pueblo que
se sumía cada día más en la miseria.
A Pesar de esta cruda realidad, siempre hay personas en el pueblo con un alto
sentido social de corte Yahvista y son ellos quienes invitan siempre a la solidaridad
Ante una situación económica tan estrecha como tenían que vivir muchas
personas, se van creando pequeños grupos de reflexión que ven con cierta
esperanza la escatología profética. Se esperaba una intervención poderosa y
decisiva de Dios con un especial castigo para los malvados. El Deuteroisaías tiene
unas imágenes bien fuertes a este respecto. Los términos con los que acusa a las
clases dirigentes por la opresión contra los pobres soy muy duras.
Esta grave crisis que se vivió de un modo especial en el siglo V dio como
resultado el surgimiento de una espiritualidad de los pobres, de aquellos que no
aceptaban de ninguna manera una opresión económica tan desmedida y que
encontraron en la religión una forma de encontrar su dignidad.

ACERCAMIENTO EXEGÉTICO AL CAPÍTULO 18 DE LEVÍTICO

Análisis histórico-crítico

Análisis sincrónico

La estructura del capítulo 18

El criterio más unánime a la hora de presentar la estructura de este capítulo


de Levítico es de acuerdo a los distintos temas que se encuentran en él. “El capítulo
18 presenta en detalle las uniones entre parientes que estaban prohibidas en el
antiguo Israel. Es la colección más completa y sistemática sobre el incesto y otras
15

uniones sexuales no permitidas por la Torá. La antropología social ha puesto de


relieve la importancia de este tipo de leyes en las sociedades primitivas 13.

18,1: Fórmula introductoria.


18, 2-5: Exhortación a evitar las costumbres egipcias y cananeas, y a guardar
las normas de Yahvé.
18, 6-18: Prohibiciones de las relaciones incestuosas.
18, 19-23: Prohibiciones contra ciertas abominaciones sexuales y los sacrificios
a Mólec.
18, 24-30: Exhortación a cumplir estas normas y advertencias por su
incumplimiento14.

Análisis del vocabulario

2.1.3
1. Teología bíblico-moral de las relaciones sexuales
2. Teología bíblico-moral del sacrificio a los ídolos
3. el sentido bíblico-teológico de las prescripciones sobre moral sexual en el
Levítico

Objetivo general
 Estudiar el sentido teológico-bíblico de las prescripciones en materia de
sexualidad en el capítulo 18 del Levítico
Objetivos específicos
 Analizar la teología bíblico-moral del incesto en el libro del Levítico
 Examinar la teología bíblico- moral del sacrificio en el libro del levítico

13J.
LEVORATTI, Armando. et al. Comentario bíblico latinoamericano: Estella (Navarra), Verbo
Divino, 2005. P. 505.
14 DE LEÓN AZCÁRATE. Op Cit., p. 203.
16

 Establecer la teología de la retribución en el capítulo 18 del Levítico

TEOLOGÍA BÍBLICO MORAL DEL CAPÍTULO 18 DEL LEVÍTICO .......................................1


INTRODUCCIÓN.........................................................................................................................1
1.PRESENTACIÓN GENERAL DEL LIBRO DEL LEVÍTICO (FECHA DE COMPOSICIÓN, AUTOR, TEMAS,
TEOLOGÍAS, ESTRUCTURA GENERAL). ..................................................................................................6
Fecha de composición .......................................................................................................8
Temas ................................................................................................................................9
2.ACERCAMIENTO EXEGÉTICO AL CAPÍTULO 18 DE LEVÍTICO
14
Análisis histórico-crítico .................................................................................................. 14
La moral sexual en las culturas mesopotámicas y egipcias ........ Error! Bookmark not defined.
Análisis sincrónico .......................................................................................................... 14
La estructura del capítulo 18 ..................................................................................................... 14
Análisis del vocabulario ............................................................................................................. 15

En el año 2013 se publicó en la revista Moralia un artículo titulado “La


comunidad cristiana y la homosexualidad”. En la primera parte, el padre Maurizio
Faggioni15, hace un recorrido histórico sobre la forma como ha sido vista la
homosexualidad desde los tiempos bíblicos hasta nuestros días.
Es muy particular que este fraile franciscano inicie este recorrido tomando las
prohibiciones que se mencionan en el Levítico, en la parte conocida como código
de santidad y lo hace destacando el término “to'ebah”, que significa abominación.
Así son calificadas las relaciones homosexuales por el autor sagrado. Además,
Faggioni, hace una excelente distinción con otro término hebreo “ha-goyim” (la
impureza de los gentiles) que termina por aclarar que lo que se pretende es que el
israelita no se contamine con nada de las prácticas de los pueblos vecinos.

El término hebreo to’ebah define lo que es impuro a causa de impureza ritual. En todo
el Antiguo Testamento el término se usa para indicar aquellos pecados que implican

15 Profesor de la Academia Alfonsiana (Roma)


17

contaminación pagana: muy frecuentemente aparece como parte de la expresión to’ebah


ha-goyim, “la impureza de los gentiles” (cfr 2 Re 16, 3) y a veces to’ebah indica el propio
ídolo. A este propósito, es interesante notar que en el Levítico, cuando se prohíbe la
prostitución ordinaria se emplea siempre el término zimah (cfr Lv 19, 29), mientras que
cuando se condena la prostitución sagrada, ligada a la idolatría, se usa el término to’ebah
(cfr 1 Re 14, 24). La conexión de to’ebah con la idolatría más que con un desorden sexual
en sí se da también en los pasajes referentes a los actos homosexuales16.

En el imaginario colectivo está la idea casi fija que Sodoma y Gomorra,


ciudades que son mencionadas en el capítulo 19 del Génesis, fueron castigadas por
sus muchos pecados, entre los que se destaca el homosexualismo, pues se
recuerda el episodio donde los sodomitas pidiendo a Lot poder tener relaciones con
los huéspedes que éste tenía en su casa. “Sodoma es recordada como ejemplo de
ciudad pecadora en una docena de lugares el Antiguo Testamento, pero en ninguno
de estos pasajes, sus pecados son explícitamente identificados con el comportamiento
homosexual17”
Será con el filósofo judío Filón de Alejandría (15 a.c – 45 d.c) que comienza a
identificarse el pecado de los sodomitas con la homosexualidad y desde allí esta
idea pasará a otros muchos pensadores que la incluirán en sus reflexiones,
abarcando muchos siglos de historia donde quizás ha cambiado un poco, pero en
esencia se mantiene la idea.

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo testamento se encuentran palabras muy


fuertes contra la homosexualidad. Algunos exégetas han buscado suavizar un poco
estos textos; recordando que Dios le exige al pueblo de Israel ser diferente de todos
sus vecinos (Lev 18, 3), que no se debe contaminar con las prácticas de otros
pueblos, donde normalmente la sexualidad va unida a los cultos idolátricos. Así
mismo, estos pensadores indican que en muchos de estos pueblos la suerte de los
esclavos era la de hacer parte de estos cultos y eran obligados a este tipo de
relaciones homosexuales.

16 FAGGIONI, Maurizio. Moralia 36 (2013) 73-110


17 Ibid., p. 75
18

El homosexualismo es una realidad que ha existido antes de que el cristianismo


surgiera. Sin embargo, cada vez más se levantan más voces para condenar las
posiciones de la Iglesia con respecto a este tema. Pero incluso antes del surgimiento
del cristianismo y durante la existencia de éste, por parte de legislaciones civiles, ya
había rechazo contra el homosexualismo. Lo que ha hecho la Iglesia es apoyarse
en las Escrituras y en las enseñanzas de los padres de la Iglesia para afirmar que
la sexualidad debe tener un fin procreativo, que debe estar abierta a la vida y que lo
que no lleve a este fin, es desordenado. “No fueron, en suma, los cristianos los que
tomaron distancia hacia los comportamientos homosexuales, porque era algo que
ya estaba aconteciendo18”

En la última mitad del siglo IV y comienzos del siglo V las figuras de San
Agustín (354 – 430 d.C) en su libro de las Confesiones y san Juan Crisóstomo en
su comentario a la carta los Romanos tendrán palabras muy fuertes de condena
contra la homosexualidad. La influencia que esas posiciones tendrán dentro de la
Iglesia será enorme y llegaron a influir en muchos casos en las legislaciones civiles
de no pocos pueblos.
El texto de San Agustín de Hipona en las confesiones deja ver que la
homosexualidad va en contra del orden que Dios a creado:
Los delitos que van contra natura, como eran aquellos de los sodomitas, deben ser
condenados y castigados siempre y en todas partes. Cuando incluso todos los pueblos lo
cometiesen, caerían todos bajo la misma condena divina: Dios, en efecto, no ha creado a
los hombres para que cometieran tal abuso de sí mismo, y la misma unión que debe existir
entre Dios y nosotros se viola cuando, movidos por la perversidad y la pasión, se profana
la naturaleza misma que Dios ha creado19.

San Juan Crisóstomo es aún más incisivo en su postura hasta llegar a afirmar
que las prácticas homosexuales son diabólicas:

18 Ibid., p. 81
19 Ibid., p. 82
19

Las pasiones son todas deshonrosas, porque el alma se daña más y se degrada más
por los pecados, del mismo modo que el cuerpo por las enfermedades; pero la peor entre
todas las pasiones es la avidez entre varones […] Los pecados contra natura son más
difíciles y menos gratificantes, tanto que no se puede ni siquiera afirmar que procuran algún
placer, porque el verdadero placer es solo aquello que está de acuerdo con la naturaleza.
Pero cuando Dios ha abandonado a alguno, ¡todo se invierte! Por ello, no solo sus [de los
homosexuales] pasiones son satánicas, sino que sus vidas son diabólicas20.

Los penitenciales que empiezan a surgir hacia finales del siglo VI tanto en
oriente como en occidente, permiten apreciar la valoración que le van concediendo
al tema de la homosexualidad y dan indicaciones de la manera como debe ser
manejada.
San Juan el Ayunador patriarca de Constantinopla (582-595) en su penitencial
se expresa del siguiente modo:
En el ámbito de los siete pecados carnales, se identifica la arsenokoitia o unión sexual
[de un varón] con un varón, distinguiéndose diversos tipos (rol activo, rol pasivo, rol
ambivalente). La pena por este pecado, conforme a lo previsto por San Basilio, es de 15
años de penitencia antes de poder ser readmitidos a la comunión21.

La redacción de Levítico se da en el siglo V a.C. al comienzo del largo periodo


postexílico (538-150). Es una época que se caracteriza por una profunda reflexión
y por una serie de acontecimientos que marcarán definitivamente el rumbo del
pueblo de Israel.
Tanto la oportunidad de una reconstrucción como los problemas inherentes a esa
tarea planteaban un reto que llevó a poner las bases que habrían de marcar con carácter
propio no sólo la posterior religión judía, sino hasta la misma religión cristiana. Fue en esa
época, precisamente, cuando se dio el primer paso hacia la fijación del «canon» de la
Sagrada Escritura, es decir, el catálogo de los libros sagrados del judaismo, que había que
considerar como norma obligatoria de la fe judía. También en esa época el templo adquirió
el carácter de punto central de la vida religiosa y símbolo de una esperanza ilimitada. Y,
finalmente, en esa época se dibujó el horizonte de una espera escatológica que rebasaba
los límites de la historia meramente política y confería un sentido cada vez más claro a la
propia existencia humana22.

20 Ibid., p. 82
21 Ibid., p. 85
22 Cfr. ALBERTZ, Rainer. Historia de la religión de Israel en tiempos del Antiguo Testamento.

2. Desde el exilio hasta la época de los Macabeos. Madrid, Ed. Trotta, 1999.
20

En este mismo siglo V a.C en Éfeso, Heráclito exponía su “teoría de los


contrarios” resultando muy útil porque esa tensión hace que se vean y se valoren
mejor las cosas, solo se aprecia bien la salud cuando la enfermedad nos visita, por
citar solo un ejemplo.
En este periodo del postexilio, Israel estuvo marcado por dos grupos; uno de
integración y el otro de desintegración, que se mantuvieron en constante tensión,
dando como resultado un nuevo desarrollo del yahvismo.

El ejemplo más relevante de la corriente integrativa es la fijación del canon de los


libros sagrados. La Tora, compuesta en el siglo v (sin duda, bajo la presión del imperio
persa), fue, probablemente, una especie de compromiso entre los partidarios de la teología
deuteronomística y los secuaces de la concepción sacerdotal, orientado a preservar la
identidad religiosa y el fundamento jurídico de la comunidad, mientras se mantenía el
respeto por las convicciones de los dos grupos dominantes. Pág 573.

Reducidos a estricta marginación social, los pequeños grupos proféticos se dedicaron al


estudio, al comentario y a la reinterpretación de los antiguos profetas. El influjo profético les
hizo comprender la actuación histórica de Dios como fuerza escatológica, cuyo poder era
capaz de transformar el mundo y hasta la propia sociedad. Desde ese horizonte,
determinados elementos de la teología monárquica e incluso de la teología del templo
adquirían una función realmente subversiva. p. 574
Estos dos grupos van dando una perspectiva de la forma como se van dando las cosas en
Israel

El regreso a la tierra prometida fue una tarea muy ardua, puesto que muchos
ya se habían establecido en Babilonia y regresar no era precisamente su ideal. Los
pocos que se dejaron motivar encontraron algo muy distinto de lo que pensaban,
pues los que se habían quedado eran los más pobres y no estaban muy felices de
ver regresar a unos “extraños” que venían reclamando sus propiedades. El llamado
para reconstruir el templo tardó mucho en calar en estos hombres. Primero había
que adecuar lo necesario para vivir y luego esa tarea del templo requería de
bastante capital y de mano de obra. Tienen que intervenir los profetas, insistiendo
en que con el templo, Dios estaría en medio de ellos.

Terminada la reconstrucción del templo (520-515), se quiso restaurar también la vida


comunitaria, manteniendo conscientemente la lealtad a los persas. Entre los grupos que
emprendieron dicha tarea destacan, en primer lugar, los círculos de sacerdotes
preocupados por la creación de un culto propio, independiente de la supervisión por parte
21

del rey (cf. Ez 40ss.), y en segundo lugar, los grupos de dirigentes laicos que, por carecer
de monarquía particular, pensaban (como los funcionarios reunidos en torno a Godolías, o
los redactores deuteronomísticos de Jeremías) en implantar su propia administración
«democrática» p. 580

Lo peculiar de la comunidad judía postexílica fue la definición de sí misma como


magnitud no sólo étnica, política y territorial, sino, al mismo tiempo, marcadamente
religiosa. 587

Los sacerdotes y sus seguidores son los más interesados en la reconstrucción


del templo, significaba por un lado una oportunidad de ganarse la vida y por lado la
vía para consolidar sus ideas de administrar el templo

Para que la reconstrucción del templo tomara forma fue necesario el impulso
y los argumentos de los profetas Ageo y Zacarías que lograron reunir las fuerzas
necesarias para empezar dicha empresa

Ambos consiguieron motivar no sólo a la clase dirigente política y sacerdotal, sino


también al resto de la población (Ag 1,2-11), para que, a pesar de todas las dificultades
externas, pusieran manos a la obra de reconstrucción y mantuvieran firme su actitud aun
en medio de las inevitables decepciones (cf. Ag 2,3-9; Zac 4,6ap-10). De ese modo, la
profecía alcanzó durante un breve período una influencia directa en la política, como nunca
había tenido ni iba a tener posteriormente en Israel. La única dificultad estaba en que los
profetas Ageo y Zacarías, con su impulso a la construcción del templo, despertaron
enormes esperanzas de restauración4 que, en las circunstancias políticas del momento,
bien pronto se mostraron peligrosamente ilusorias, hasta el punto de que, por poco, dan al
traste con un proyecto tan ambicioso. P. 591

Las profecías de Ageo y de Zacarías no se cumplieron. La reconstrucción del templo, que


ellas habían contribuido a poner en marcha, no provocó aquel cambio espectacular que
todos esperaban. La ansiada revolución de la política mundial no llegó a hacerse realidad
tangible. Corría el año 518, y el rey Darío aún seguía ocupando el trono de Persia y
cabalgando triunfal por todos sus dominios. Una inminente caída y desaparición del imperio
persa era absolutamente impensable. P. 594

Ahora bien, una vez que, con el estrepitoso fracaso de las predicciones proféticas de Ageo
y Zacarías, se desvaneció definitivamente la esperanza de ver cumplida la promesa de que
Yahvé establecería en Sión su realeza universal sobre los pueblos (Is 52,7-10), la profecía
de época postexílica perdió toda referencia a los acontecimientos políticos, mientras la
espera fallida en una revolución provocada por el propio Yahvé se alejaba hacia el horizonte
de un futuro cada vez más lejano, hasta disolverse en la consumación de la historia. Ese
proceso se puede denominar «apertura a la escatología» p 598
22

El único resultado tangible de la euforia nacionalista era el templo que, al cabo de cinco
años de arduo trabajo de reconstrucción (520-515), pudo ser consagrado. A pesar de que
no todas las expectativas vinculadas a su construcción se habían materializado realmente,
el templo y, sobre todo, el culto que en él había de reinstaurarse desempeñaron para la
comunidad judía, e incluso para la diáspora, una función tan importante, que merece una
atención particular. P. 600

En el curso del posterior desarrollo histórico, en el que esta nueva regulación del sustento
de los sacerdotes se combinó con la antigua norma deuteronómica sobre el particular, la
contribución de la ofrenda cúltica llegó a constituir casi un tercio de los ingresos brutos del
santuario. Y a eso había que añadir los impuestos oficiales. De ese modo, el templo se
convirtió en el factor económico más importante de la comunidad judía. P. 606

El camino que se siguió en los primeros tiempos del postexilio


para conseguir ese objetivo fue la inclusión del Pentateuco en el canon
de los libros sagrados. Y eso implicaba una reelaboración escrita
de la historia fundacional de Israel y su consiguiente imposición a
los diversos grupos, como base obligatoria de su identidad colectiva. 612

La elaboración oficial de un documento base con carácter obligatorio


constituía un punto de confluencia de los intereses de la
comunidad judía con los de la administración imperial. Para los
responsables judíos, la redacción del texto significaba una oportunidad
de asegurar y consolidar la identidad del propio grupo étnico,
mientras que, para los funcionarios imperiales, un catálogo de
normas que unificaran la vida de sus subditos judíos limitaba posibles
desavenencias en el interior del grupo, excluía la probabilidad 615
de intrigas contra el régimen, como había sucedido en el pasado 14,
y garantizaba una duradera lealtad a la corona.

Bibliografía
Albertz, R. (1999). Historia de la religión de Israel en tiempos del Antiguo
Testamento. Madrid: Editorial Trotta, p.568.