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AUTOESTIMA Y SUS

ELEMENTOS

Psi. MARISOL AZUCENA VERA GONZALEZ


PSICOLOGA
1. Definición de autoestima
Coopersmith (2007) define la autoestima como la capacidad que tiene la persona
para tener confianza en sí mismo, autonomía, estabilidad emocional, eficiencia,
felicidad, relaciones interpersonales favorables, expresando una conducta
desinhibida en grupo, sin centrarse en sí mismos ni en sus propios problemas.
Gastón de Mézerville (2004, p. 61) menciona que “La autoestima es la percepción
valorativa y confiada del sí mismo, que motiva a la persona a manejarse con
propiedad, manifestarse con autonomía y proyectarse satisfactoriamente en la
vida”.
2. Componentes de la autoestima
De acuerdo con Gastón de Mézerville (2004) existen una serie de aspectos
interrelacionados que componen la autoestima. A partir de esta concepción,
presenta un modelo propio al que ha denominado proceso de la autoestima. En
este, se considera a la autoestima según dos dimensiones complementarias, una
actitudinal inferida integrada por tres componentes: la autoimagen, la autovaloración
y la autoconfianza; y una dimensión conductual observable conformada por otros
tres componentes: el autocontrol, la autoafirmación y la autorrealización.
a.- Componente cognitivo.
El componente cognitivo indica idea, opinión, creencia, percepción y procesamiento
de la información. Se refiere al autoconcepto definido como opinión que se tiene de
la propia personalidad y sobre la conducta.
El autoconcepto ocupa un lugar privilegiado en la génesis, crecimiento y
consolidación de la autoestima. Las restantes dimensiones, afectiva y conductual,
camina bajo la luz que les proyecta el autoconcepto, que a su vez se hace servir y
acompañar por la autoimagen o representación mental que en sujeto tiene de sí
mismo en el presente y en las aspiraciones y expectativas futuras.

Componente afectivo
Esta dimensión con lleva la valoración de lo que en nosotros hay de
positivo y negativo implica un sentimiento de la favorable o de la
desfavorable, de la agradable o desagradable que vemos en nosotros. En
sentirse a gusto o disgusto consigo mismo. Es un juicio de valor sobre
nuestras cualidades personales. Es la respuesta de nuestra sensibilidad
y emotividad ante los valores y contravalores que advertimos dentro de
nosotros.
Es aquí en la valoración, el sentimiento, la admiración o desprecio, el
afecto, el gozo o dolor íntimos, donde se condensa la quinta esencia de
la autoestima.
Componente conductual
El tercer elemento integrante de la autoestima es el conductual, significa tensión y
decisión de actuar, de llevar a la práctica un comportamiento consecuente y
coherente. Es el proceso final de toda su dinámica interna.
Es la autoafirmación dirigida hacia el propio yo y en busca de consideración y
reconocimiento por parte de las demás. El esfuerzo por alcanzar una fama, honor
y respeto ante los demás y ante nosotros mismos.

3.- Elementos de la autoestima


a.- Autoimagen
La autoimagen es aquella que consiste en las opiniones, creencias y sentimientos
de una persona acerca de su propio cuerpo y de su aspecto físico. Está íntimamente
relacionada con la autoestima, que es la capacidad de tener confianza y respeto por
sí mismo.
Según Mézerville (2004.) la autoimagen, consiste en la capacidad de verse a sí
mismo o a sí misma como la persona que realmente es, con sus virtudes y defectos.
La persona que tiene una autoestima saludable trata de estar consiente incluso de
sus errores, por cuanto la autoestima no se vincula con ser perfecto o ser perfecta.
Se trata de lograr una percepción básica de las características más relevantes de la
propia personalidad, su relación con otras personas y con el ambiente. La
autoimagen no es un aspecto estático, incluye el conocimiento propio basado en
experiencias pasadas, al igual que las concepciones que la persona va elaborando
sobre su posible evolución futura. Generalmente los problemas de autoestima se
asocian con una baja autoimagen; no obstante, también es posible que una
autopercepción de superioridad señale dificultades en este aspecto, dando como
resultado lo que se denomina pseudoautoestima. Al respecto, Branden citado por
de Mézerville (2004, p. 31) señala “La arrogancia, la jactancia y la sobreestimación
de nuestras capacidades refleja más bien una autoestima equivocada y no, como
imaginan algunos, un exceso de autoestima” (2004. pp 62).
b.- Autoconocimiento
El autoconocimiento es el conjunto de creencias que una persona tiene acerca de
lo que ella misma es. Cada persona se forma, a lo largo de su vida, una serie de
ideas o imágenes que llevan a creer que así es.
c.- Autoconcepto
El autoconcepto es la percepción de sí mismo; de manera específica son las
actitudes, sentimientos y conocimientos respecto a las propias capacidades,
habilidades, apariencia y aceptación social.
De acuerdo con Rice (2000), el autoconcepto es la percepción cognitiva consciente
y la evaluación que las personas realizan sobre sí mismas, son sus pensamientos
acerca de sí mismas. Señala que según Wayment y Zetlin, el autoconcepto es la
identidad autohipotetizada de la persona y que Erikcson se refiere a él como la
identidad del yo o el yo autopercibido, la individualidad consistente. Debería
describirse como un sistema de actitudes que la persona tiene hacia sí misma,
supone la suma total de sus autodefiniciones o autoimágenes.
d.- Autovaloración
La autovaloración es la formación motivacional que permite al sujeto tener un
concepto valorado sobre su persona.
En la autovaloración intervienen varios componentes que están interrelacionados
entre sí, la variación de uno afecta a los otros. Uno de ellos es el cognitivo-
intelectual, el cual constituye las ideas, opiniones, creencias, percepciones y el
procesamiento de la información exterior. Se basa nuestra autovaloración en
experiencias pasadas, creencias y conocimiento sobre nuestra persona. Otro
componente es el emocional afectivo que está dado por el juicio de valor que
tenemos sobre nuestras cualidades personales e implica la vivencia de lo agradable
o desagradable que vemos en nosotros y por último, el componente conductual que
nos posibilita llevar a la práctica un comportamiento consecuente con el concepto
que tenemos de nuestra persona.
Podemos señalar dentro de los factores que determinan la autovaloración los
siguientes:
La actitud o motivación: es la tendencia a reaccionar frente a una situación,
tras evaluarla como positiva o negativa. Es la causa que impulsa a actuar,
por tanto, será importante plantearse los por qué de nuestras acciones para
no dejarnos llevar simplemente por la inercia o la ansiedad.
El esquema corporal: supone la idea que tenemos de nuestro cuerpo a
partir de las sensaciones y estímulos. Esta imagen está muy relacionada e
influida por las relaciones sociales, las modas, complejos o sentimientos
hacia nosotros mismos.
Las aptitudes: son las capacidades que posee una persona para realizar
algo adecuadamente (inteligencia, razonamiento, habilidades, etcétera).
La valoración externa: es la consideración o apreciación que hacen las
demás personas sobre nosotros. Son los refuerzos sociales, halagos,
contacto físico, expresiones gestuales, reconocimiento social, etcétera.