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SEMINARIO REFORMADO LATINOAMERICANO

Materia

Teología Bíblica

Mostrando a Cristo en todo el Antiguo Testamento

Presentado Por

Daniel Edgardo Cervantes Blanco

Coordinador Académico

Alejandro Castiblanco

Barranquilla. Colombia Mayo De 2015

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INTRODUCCIÓN

La Biblia nos dice que después de haber resucitado Jesús, dos de sus discípulos iban

camino a una aldea llamada Emaús que se encontraba a setenta estadios (7.5 Km.

aproximadamente) de Jerusalén. Estos hablaban de todas las cosas que hasta ese momento habían

acontecido cuando de pronto Jesús se les acerco y empezó a caminar con ellos. Sin embargo, sus

ojos estaban velados para que no supieran quien era Él.

Jesús les pregunto ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y

por qué estáis tristes? Y uno de ellos, de nombre Cleofas le respondió ¿Eres tú el único

forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? De

Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo

el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de

muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a

Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.

Luego de haber escuchado esto y que unas mujeres que habían visto su sepulcro vacio y

una visión de ángeles El les dijo ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los

profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su

gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas

las Escrituras lo que de él decían. Luego de haber llegado a la aldea, mientras comían del pan

con Él sus ojos les fueron abiertos y dijeron entre sí ¿No ardía nuestro corazón en nosotros,

mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

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En Lucas 24: 25 – 26 vemos que para que aquellos hombres pudiesen entender que todo

lo acontecido días atrás era necesario que sucediera, Jesús les expuso lo que la Escrituras decían

acerca de Él empezando desde Moisés hasta los profetas. Como Él mismo es revelado a lo largo

de todo el Antiguo Testamento. Habiendo dicho el propósito de este ensayo es mostrar algunas

de las figuras que nos muestran a Cristo en todo el antiguo testamento y por medio de esto

mostrar como la Biblia (Como una unidad) desde Génesis hasta los profetas apuntan al Mesías

que habría de venir.

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LA BIBLIA COMO UNA UNIDAD

J. I. Packer en su prologo del libro EL MISTERIO REVELADO de Edmund P. Clowney

dice lo siguiente: “La Biblia es una unidad. Esta es, quizás la más increíble de todas las cosas

increíbles que son ciertas acerca de ella. Consta de sesenta y seis unidades distintas, escritas

durante mas de mil años en una amplia variedad de fondos culturales, por personas que en su

mayoría trabajaron independientes la una de la otra y no mostraron ninguna conciencia de que

sus libros se convertirían en la Escritura canoníca. Los libros en sí mismos son de todos los

tipos: pujante poesía en prosa, himnos codeándose con la historia, sermones con estadísticas,

cartas con liturgias, visiones espeluznantes con una canción de amor”.

Luego continua diciendo: “¿Por qué reunimos esta colección entre dos pastas, la

llamamos la Santa Biblia y la tratamos como un solo libro?” A lo cual el mismo responde:”Una

de las muchas razones para hacer esto es que, una vez que comenzamos a explorar esta

colección como un todo, esta prueba tener una coherencia orgánica que es sencillamente

impresionante. Libros que fueron escritos con siglos de diferencia parecen haber sido diseñados

con el propósito expreso de complementarse e iluminarse entre sí.

La Biblia es una unidad, no se puede separar, de igual forma, sus enseñanzas e historias

están, de una forma u otra unidas entre sí. Es de gran importancia aceptar y entender esto ya que

si queremos entender la historia de la redención en su totalidad debemos de ver la Biblia como

una gran unidad. Entenderemos que en todo ella esta Dios el creador como un personaje

relevante, la redención del mundo como perspectiva histórica y Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios

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y el Salvador como figura fundamental. Si comprendemos esto entonces podremos empezar a ver

a Cristo a través de la Biblia.

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MOSTRANDO A CRISTO EN TODO EL ANTIGUO TESTAMENTO

Adán fue establecido como señor de la creación, se le dio potestad sobre todo lo que

Dios había hecho, sobre el solo se encontraba Dios. El fue hecho a imagen y semejanza de Dios

mismo (Génesis 1: 27) y se le dio poder y autoridad (Génesis 1: 28), pero también se le ordeno

que obedeciese (Génesis 2: 16). A Adán se le ordeno no comer del árbol de la ciencia del bien y

del mal porque moriría. Sin embargo, el hombre desobedeció al mandato divino trayendo como

consecuencia la muerte (Romanos 5: 12).

Adán es la primera figura del Cristo, el salvador prometido por contraste y semejanza. En

cuanto a semejanza se refiere es la obra maestra de Dios, así como a Adán se le dio señorío y

poder sobre la creación Mateo 28: 18 nos dice acerca de Jesús que toda autoridad le ha sido dada

en el cielo y en la tierra. De la costilla de Adán surgió la mujer mientras que de la costilla de

Cristo estando en la cruz surge, de manera prefigurada en el agua y la sangre su Iglesia.

En la relación entre Adán y Eva existió una relación insoluble, de igual forma, entre

Cristo y la Iglesia existe una unión que nunca podrá ser quebrantada. En Mateo 28: 20 Jesús nos

asegura que El estará con nosotros siempre, hasta el fin del mundo. Así también, como Adán fue

expulsado del paraíso por su desobediencia, el Hijo de Dios voluntariamente dejo su morada

celestial para en perfecta obediencia venir a sufrir y morir por los pecados de su Iglesia.

En contraste, así como por la desobediencia de Adán entro el pecado al mundo, por la

obediencia de Jesús muchos son salvos de la muerte y el pecado. Por Adán entro la muerte al

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mundo más por Cristo la vida. Aquellos que creen en Él resucitaran para vida eterna y

abundante.

En un tiempo en que la humanidad estaba corrompida Noé fue un hombre justo y

perfecto. De igual forma Jesús, a pesar de estar en este mundo y llevar consigo mismo tanto

sufrimiento nunca peco, manteniéndose perfecto delante de su Padre. El arca en la que Noé y su

familia fueron salvos del juicio de Dios al mundo es también vista en Cristo como el Salvador de

aquellos que él ha escogido del pecado y la corrupción de este mundo.

Se puede notar que el arca solo tenía una puerta por la que se podía entrar, similarmente,

Jesús es el único camino al Padre, no hay otra forma de entrar al “arca de salvación”. Juan 14: 6

dice: “…Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. Solo por

medio de Jesús es que los hombres pueden tener acceso al Padre.

La Biblia nos dice que Abrahán estaba cargado de años cuando engendró a Isaac; Jesús

es llamado por Daniel el Anciano de los días (Daniel 7: 9). Abrahán es el padre del pueblo

escogido por Dios, en Génesis 12: 2 (NBLH) vemos que Dios le dice a Abrahán: “Haré de ti una

nación grande, y te bendeciré, engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te

bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. En ti serán benditas todas las familias de la tierra”.

Jesús es el Padre del pueblo cristiano; es el bendito de Dios y “recibió en heredad las naciones y

en posesión las extremidades de la tierra. “Los que bendicen son bendecidos y malditos los que

maldicen.

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Las figuras que precede nos han presentado al Mesías como “el rey de un mundo nuevo,

como un justo sufriente y perseguido, como un profeta amado por Dios y despreciado por los

hombres, como un salvador y, finalmente, como el padre de un pueblo nuevo.

Isaac nació de forma milagrosa y anunciado por un ángel; de manera similar, el

nacimiento de Jesús fue anunciado por un ángel a maría dándose más delante de manera

milagrosa. Isaac, hijo único de Abrahán y Sara, inocente, fue condenado a morir; Jesús, hijo

único de María, la inocencia misma, fue también condenado a muerte.

Isaac no se inmola ni resucita más que en figura; Jesucristo muerte y resucita en realidad.

Isaac es recompensado por su obediencia por la promesa de una posterioridad numerosa:

Jesucristo, “se hizo obediente hasta la muerte de cruz. Por ese motivo, Dios lo exaltó y le dio un

nombre por encima de todo nombre”. Esta figura agrega dos cosas a las figuras precedentes: nos

dice en qué lugar será inmolado el Salvador, y nos enseña que morirá por orden de su Padre. De

esta manera, el gran retrato del Mesías-Redentor se forma poco a poco.

No es sino hasta el carnero que substituyó a Isaac por el sacrificio, que se encuentran

trazos de semejanza con el Mesías: El carnero, emblema de la inocencia, de la paciencia, está

consagrado a la muerte desde su nacimiento; Jesucristo, la inocencia misma, no vino a este

mundo sino para morir y, durante el curso de su pasión, jamás abrió la boca para quejarse. La

lana del carnero sirve para hacernos vestidos; Pablo nos invita a “revestirnos” de Cristo

(Romanos 13: 14).

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La carne del cordero sirve para nuestro alimento; Jesús mismo nos dice que si no

comemos su carne y si no bebemos su sangre, no tendremos vida en nosotros (Juan 6: 50). El

carnero de Abrahán estaba cogido de los cuernos por las espinas de una zarza; es la imagen de

Jesús coronado de espinas. Abrahán percibió al carnero detrás de sí; el Mesías no debía salir de

su raza sino mucho tiempo después de su muerte.

El carnero fue sacrificado en lugar del hijo de Abrahán; Jesús sufrió la muerte en lugar de

los hombres, hijos de Dios, que lo habían merecido. El carnero fue inmolado sobre el monte

Moriah, no lejos de Jerusalén; Jesús fue crucificado sobre el monte del Gólgota, igualmente

cercano a Jerusalén.

De Padre a Hijo, los patriarcas van, uno tras otro, como pintores que darán según su turno

algunas pinceladas a un retrato, a suministrar algunos elementos de semejanza con el Salvador:

Jacobo, dulce y virtuoso, fue perseguido por su hermano Esaú, debido a las bendiciones que

recibió de su padre: Jesús, la dulzura y la santidad mismas, fue también odiado por los judíos,

porque recibió de Dios, su Padre, omnipotencia en obras y en palabras.

Hijo de un padre muy rico, y siendo el también muy rico, se pone en ruta solo y a pie;

Jesús, hijo de Dios, y Dios mismo, desciende del cielo en la absoluta indigencia. Jacob,

sorprendido por la noche, se vio obligado a dormir en medio del desierto, y a colocar una piedra

debajo de su cabeza para servirle de almohada; Jesús, es tan pobre que no tiene siquiera una

piedra donde descansar la cabeza.

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Es fácil darse cuenta de que cuanto más se avanza en la historia del pueblo de Dios, la

más grande figura del Mesías se dibuja de una manera luminosa: el gran profeta de la antigua

ley, Moisés, él sólo, nos ha va a suministrar muchos puntos de semejanza con el Salvador

esperado. Cuando Moisés Nació, u rey cruel hizo perecer a todos los hijos de los hebreos; cuando

Jesús nació, Herodes, hizo morir a todos los hijos de Belén y de los alrededores.

Moisés escapó del faraón, y pasó los primeros de su vida en Egipto; Jesús escapó a furor

de Herodes y fugó a Egipto. Moisés fue preparado a su misión de libertador de Israel por 40

años de exilio en el desierto y cuarenta días de ayuno en el Sinaí; Jesús se preparó para su misión

de Salvador del mundo durante treinta años de vida retirada en Nazareth y cuarenta días de

prueba en el desierto.

Moisés hizo milagros y condujo al pueblo hebreo a través del mar rojo, para liberar de la

servidumbre de Egipto. Jesús hizo milagros e hizo pasar a los hombres por las aguas del

bautismo, para liberarlos de la servidumbre original. A la voz de Moisés, legislador del pueblo

hebreo, profeta de la antigua alianza, ordenó inmolar el cordero pascual; Jesús, legislador de

todos los hombres, profeta de la nueva alianza, verdadero cordero pascual, se inmola a sí mismo

y manda continuar su sacrificio.

Moisés, condujo a los hebreos a través del desierto, hacia la tierra prometida, los nutrió

con el maná caído del cielo y les dio a beber una agua milagrosa; Jesucristo, conduciendo a los

cristianos a través del desierto de esta vida, hacia el cielo, que es la verdadera tierra prometida, la

nutrió con el verdadero pan de vida bajado del cielo y les dio a beber las aguas de la gracia.

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Prodigios sorprendentes la publicación de la ley de Moisés; prodigios de caridad y de bondad

acompañarán la publicación de la ley cristiana.

Con respecto al rey David, nacido en Belén, recibió de Samuel la consagración real por

orden de Dios; Jesús, nacido en Belén, fue establecido rey por Dios sobre Sión, su montaña

santa. David, con un golpe de honda, derribó al gigante Goliat; Jesús, con su cruz doma a Satán,

príncipe de los infiernos. David no llegó a reinar sobre la casa de Israel sino luego de grandes

trabajos y de numerosas persecuciones; Jesús no fue reconocido como el Rey de reyes sino

después de 33 años de humillaciones, y después de tres siglos contra su Iglesia.

David es a la vez rey y profeta; Jesús es el Rey de reyes, desde la fundación de su Iglesia,

fue frecuentemente traicionado, abandonado, expuesto al odio de muchos. David terminó por

triunfar sobre todos sus enemigos; Jesucristo triunfa siempre sobre todos sus enemigos. Esta

figura nos enseña que el Mesías será rey y que no es sino a fuerza de trabajos y contradicciones

que llegará a fundar su imperio.

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CONCLUSIÓN

Estos son pocos ejemplos de algunas de las figuras de Jesús en el Antiguo Testamento.

Sin embargo se puede observar como cada una de ellas nos va llevando al Mesías prometido, al

deseado de las naciones y el desarrollo de la historia de la redención de su Pueblo. La Biblia es

acerca de Cristo, la historia apunta a Cristo y la todo culminara con su venida cuando sea

manifestado en gloria a todas la naciones del mundo.

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BIBLIOGRAFIA

Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH).

La Biblia de las Américas (LBLA).

Reina-Valera 1960 (RVR1960).

Clowney P. Edmund. El Misterio Revelado: Descubriendo a Cristo en el antiguo

testamento. 2014 Poiema Publicaciones. (Página 9).

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