Derecho Registral Inmobiliario en Chile
Derecho Registral Inmobiliario en Chile
ANEXO 2.
CAPITULO VI
1.- CONCEPTO
El profesor Daniel Peñailillo Arévalo nos proporciona un concepto, nos dice que:
Esto dice relación con las atribuciones que la ley a entregado al Conservador, el que
se concreta a través de sus funcionarios, con el fin de llevar a cabo un análisis
preventivo de los títulos que se van a inscribir, con énfasis en el cumplimiento de los
requisitos de validez que éstos deben reunir, el estado en el que se encuentra el
derecho inscribible, y un estudio comparativo entre la descripción del inmueble que
consta en el título versus el que realmente tienen.
1
PEÑAILILLO, Daniel; Los Bienes, “La propiedad y los otros Derechos Reales” Editorial Jurídica de Chile,
1ra ed. 2007. p. 241.
2
IBÍDEM. P. 247.
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3.a.- Generalidades
El Registro del Conservador de Bienes Raíces fue creado por el Código Civil, pero,
su real establecimiento en Chile no fue coincidente con la entrada en vigencia del
Código sino algunos años después. Lo anterior parece lógico si tomamos en cuenta que
el Código Civil comenzó a exigir como requisito indispensable para la tradición de los
bienes inmuebles y algunos derechos reales inmuebles, la inscripción conservatoria del
los títulos –art. 686 del C.C.-.
Por su parte, el art. 695 del Código Civil manda la dictación de un reglamento
especial del Registro Conservatorio de Bienes Raíces, al disponer; “Un reglamento
especial determinará en lo demás los deberes y funciones del Conservador, y la forma y
solemnidad de las inscripciones”, reglamento que si bien se dictó el 24 de junio de 1857
casi 6 meses después de la entrada en vigencia del Código Civil, no comenzó a regir
inmediatamente, pues, aún no estaban listas las instalaciones donde físicamente iba a
operar el Conservador.
Si desde la entrada en vigencia del Código Civil, éste comenzó a exigir inscripción
del título en el Registro del Conservador para efectos de tradición de los inmuebles, era
necesario contar en términos concretos con un establecimiento real y no sólo de papel,
donde acudir y proceder a practicar las respectivas inscripciones. En efecto, era
necesario utilizar un lugar físico donde ir, habilitar oficinas, contar con el mobiliario
pertinente, designar funcionarios, instruirlos, etc, razón por la cual, según decreto de 28
de agosto de 1858, el Reglamento del Conservador comenzó a regir el 1º de enero de
1859, exactamente 2 años después de la entrada en vigencia del Código Civil Chileno.
El art. 446 del C.O.T. nos dice: Son conservadores los ministros de fe encargados
de los registros conservatorios de bienes raíces, de comercio, de minas, de accionistas
de sociedades propiamente mineras, de asociaciones de canalistas, de prenda agraria,
de prenda industrial, de especial de prenda y demás que les encomienden las leyes”.
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a.- Función económica del registro conservatorio: No es extraño que desde tiempos
inmemoriales la tierra ha sido uno de los bienes más preciados por el ser humano,
causas de innumerables conflictos y guerras, reflejo de poder en los hombres, e incluso
llevada al extremo de ser considerada sagrada para los dioses. En nuestro país en
tanto, era absolutamente indispensable contar con una institución que llevara el registro
de la propiedad raíz sobre la base de la publicidad, promoviendo la transparencia y
evitando la clandestinidad y fortaleciendo el régimen hipotecario que permitiera al titular
del inmueble obtener el crédito territorial y así contribuir al progreso económico de los
hombres, y del Estado, lo que vino a fortalecer el principio de la libre circulación de los
bienes, pues la garantía que el sistema registral permite, da confianza y por ende un
punta pie inicial a un desarrollo económico más sustentable en el tiempo, sin perjuicio,
de que era necesario conocer las fortunas territoriales, que de otro modo era difícil de
trasparentar y porque no decirlo, autentificar. El registro da confianza, y ello influye en el
valor de los inmuebles, luego, a contrario sensu, la falta de confianza afecta el valor de
los mismos.
b.- Función social del registro conservatorio: Es propio de las sociedades modernas
alcanzar estándares de orden que permita a sus miembros satisfacer de mejor forma
sus necesidades. En la época en que don Andrés Bello comenzó a pensar en un
Conservador de Bienes Raíces para nuestro país, tuvo que posar su vista en países
más desarrollados que el nuestro y legislaciones más avanzadas, así es como llegó al
Código Prusiano, austriaco y tomó en consideración el Registro de Hipotecas, que
conforme a la legislación española, existía en nuestro país, y extraer de ahí finalmente
las ideas que le permitieran instaurar esta institución en Chile. Una vez instaurada, no
cabe duda, que nuestro país dio un salto importante a una civilización más avanzada,
pues, el orden en los registros de la propiedad, la publicidad que se da a éstas, de modo
que cualquiera pueda tener acceso a ellas, la transparencia que se logra, al punto que,
diversas instituciones cumplen funciones orgánicas que, si bien son independientes,
contribuyen a un fin único, pues, el carácter público y solemne de los instrumentos que
se deben inscribir en el conservador dio sin duda más seguridad, y fortaleció el
desarrollo económico de nuestro país, y también, el incremento de la riqueza individual.
En efecto, gracias a la posibilidad de hipotecar los bienes, se pudo tener acceso a ellos,
permitiendo la proliferación de personas titulares de inmuebles, y una vez adquisitivos,
logra gracias a ellos acceder a otros bienes fundamentalmente de consumo.
c.- Función jurídica del registro conservatorio: Desde el punto de vista jurídico, el registro
conservatorio vino a cumplir:
- La función de que por intermedio de ella se concretaría el sistema dual de
transferencia del dominio, pues, nuestro país, siguió el sistema romano donde se exige
la dualidad “título y modo”. Bueno, el modo, referente a la adquisición de los derechos
reales inmuebles se concreta gracias al sistema registral del conservador de bienes
raíces (perfección mediante inscripción). Pero si bien aquello dice relación con los actos
entre vivos, no nos olvidemos que respecto de la transmisión sucesoral se exigió la
inscripción de los títulos de adquisición por causa de muerte, de las adjudicaciones o
actos legales de partición, así como las sentencias ejecutoriadas. Todo aquello se exigió
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Conforme al art. 31 del Reglamento del R.C.B.R.-, el Conservador llevará tres libros:
1) Registro de Propiedad; 2) Registro de Hipotecas y Gravámenes y 3) Registro de
Interdicciones y Prohibiciones de Enajenar.
Como bien se puede apreciar, a los libros se les llama “Registro”. Ahora bien, se ha
sostenido que los registros si bien constituyen el centro del sistema, existen otros libros
que le sirven de complemento, siendo estos el Repertorio –art. 21 y sgte del Reglamento
del R.C.B.R.- y el Índice General –art. 43 del Reglamento del R.C.B.R.-. Así dicho, el
cuadro sería el siguiente.
Repertorio
- Registro de Propiedad
Libros del C.B.R. Registros - Registro de Hipotecas y Gravámenes
- Registro de Interdicciones y Prohibiciones de Enajenar
Índice General
Conforme al art. 21 del Reglamento, en este libro se anotan los títulos que se le
presenten al Conservador, cualquiera sean estos, y en el orden en el que van llegando.
Cabe señalar que, las resoluciones judiciales también se anotan en el libro.
Ahora bien, como el título normalmente es extenso, lo que se inscribe en el libro es
en realidad un extracto del título, el que se denomina “anotación”. Al respecto el art. 27
del Reglamento dispone “Las anotaciones se harán en este libro bajo una serie general
de números, siguiendo el orden de la presentación de los títulos”.
Durante el transcurso del día, el repertorio debe cerrarse a las 16:00, diariamente, y
donde debe constar, según el art. 28 del Reglamento la suma de anotaciones hechas
durante el día, y que lleva la fecha y firma del Conservador.
Práctica:
Entonces, tu vas con tu título al C.B.R., lo presentas, éste sin examinar, ojo, sin
examinar la legalidad de éste documento procede a anotarlo en el Repertorio, con ello
sólo se obtiene un testimonio de que se entregó el documento y se recepcionó. Una vez
practicada la anotación viene lo que se conoce como “inscripción” en el Registro que
corresponda, para lo cual, el C.B.R. hará un examen de admisibilidad del título. Si existe
alguna causal de inadmisibilidad del título el C.B.R. la rechazará, para lo cual, se deberá
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Anotación
Inscripción del Título Inscripción
en el Repertorio
2.- Registros.
Del artículo 32 del Reglamento se desprende la naturaleza de los títulos que deben
ser inscritos en el registro de propiedad, pues sostiene, que “se inscribirán las
traslaciones de dominio”, luego, no nos proporciona un concepto de este registro. Como
se puede apreciar, en este registro se inscriben todos los títulos que digan relación con
las transferencias del dominio (acto entre vivos), transmisión (por causa de muerte), y
adquisición del dominio, por ejemplo, sentencias de prescripción adquisitiva de
inmuebles.
La importancia de este registro, es que la inscripción en él, sirve para efectuar la
tradición del dominio. Como se dice en el foro, la inscripción representa la tradición
simbólica de los derechos reales inmuebles.
Este libro tiene por objeto llevar un registro de los derechos reales y gravámenes
que afectan a un inmueble y de esa forma, proteger los intereses jurídicos de terceros.
Por su parte, el inc. 2do del art. 32 del Reglamento, nos señala los derechos y
gravámenes que se inscriben en este registro. Así tenemos, las hipotecas, los derechos
de usufructo, uso, habitación, los fideicomisos, las servidumbres y otros gravámenes
semejantes.
Dispone el inc. 3ro del art. 32 del Reglamento que, las interdicciones y prohibiciones
de enajenar e impedimentos relacionados en el artículo 53, número 3º se inscriben en
este registro, es decir, todo impedimento o prohibición referente a inmuebles, sea
convencional, legal o judicial, que embarace o limite de cualquier modo el libre ejercicio
del derecho de enajenar. Son de la segunda clase el embargo, cesión de bienes,
secuestro, litigio, etc.
El art. 43 del Reglamento dispone que se llevará también un libro de índice general,
por orden alfabético, el cual se formará a medida que se vayan haciendo las
inscripciones en los tres Registros. En él se abrirán las mismas partidas que en el índice
particular.
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Por su parte, según el art. 44 del Reglamento dispone que, las partidas de ambos índices, además
del nombre de los otorgantes, enunciarán el nombre particular del fundo, la calle en que estuviere situado,
siendo urbano, y si rústico, la subdelegación, la naturaleza del contrato o gravamen, la cita de la foja y
número de la inscripción.
El índice general citará también el Registro parcial en que se halla la inscripción.
A su vez el art. 45 del Reglamento señala que los índices generales se cerrarán anualmente con un
certificado que pondrá el Conservador al final de cada serie alfabética de partidas; y se continuará el
mismo índice después de los certificados de cada serie, si en el libro hubiere bastante capacidad para
ello.
_________________
1).- La Inscripción:
3
RUZ LÁRTIGA, Gonzalo; “Explicaciones de Derecho Civil”; T. III. 1ra. ed. Editorial Legal Publishing.
2011. Ob. Cit. p. 289.
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2).- Sub-Inscripción:
3).- Cancelaciones:
Causas de Cancelación:
1).- Estas cancelaciones pueden originarse en virtud de una nueva inscripción
(tradición); si se efectúa una nueva inscripción (tradición) en virtud de la cual quien hasta
ese momento tenía la inscripción a su nombre transfiere su derecho a otro, la inscripción
primitiva queda cancelada por el sólo mérito de la nueva inscripción.
2).- También puede haber cancelación por convención de las partes, la que supone una
subinscripción de la escritura pública en que consta la cancelación convencional al
margen de la inscripción cancelada.
3).- También puede cancelarse por resolución judicial, la que también debe
subinscribirse al margen de la inscripción cancelada.
4).- Reinscripciones:
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Hemos dicho que la tradición de los bienes inmuebles (en dominio), como también la
tradición de otros derechos reales que recaen sobre inmuebles exceptuando la
servidumbre, se hace mediante la correspondiente inscripción en el conservador de
bienes raíces. Sin embargo, debemos desde ya dejar en claro que la inscripción del
título no siempre opera como modo de adquirir el dominio u otros derechos reales, sino
que también puede jugar otros roles, de ahí el análisis de este título.
2.- La inscripción como rol de publicidad: Por muchos este es el rol más importante
de la inscripción conservatoria, y uno de los que don Andrés Bello tuvo para
4
Ob. Cit. PEÑAILILLO, Daniel; Los Bienes, “La propiedad y los otros Derechos Reales” Editorial Jurídica
de Chile, 1ra ed. 2007. p. 283.
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3.- La inscripción como rol para mantener la historia de la propiedad raíz: Que
quede claro que habrá profesores que quieren escuchar esta finalidad dentro del rol de
publicidad de la inscripción, pero también habrá aquellos que prefieren y lo entienden,
como un rol diferente.
5
ALESSANDRI RODRIGUEZ, Arturo; SOMARRIVA, Manuel; VODANOVIC, “Curso de Derecho Civil”. Ed.
Nascimiento, 1957, t II, “De los Bienes”, nº 495. p. 335.
6
ROZAS VIAL, Fernando; “Los Bienes”; 4ta Edi. Legal Publishing. 2007. p. 186.
7
PEÑAILILLO, Daniel; Los Bienes, “La propiedad y los otros Derechos Reales” Editorial Jurídica de Chile,
1ra ed. 2007. p. 240.
8
TRONCOSO LARRONDE, Hernán; “Los Bienes”; Legal Publishing. Chile. 1ra ed. 2013. p. 68.
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Sé que muchos de ustedes habrán escuchado hablar de los “estudios de título” con
el que se procede a la revisión de los títulos de dominio. Todo este conjunto de
escrituras públicas, instrumentos públicos y demás inscripciones que se efectúan en el
Conservador de Bienes Raíces dan testimonio de la historia del dominio de los bienes
inmuebles y demás derechos reales constituidos sobre inmuebles, lo que, si su estudio
comprende un periodo de 10 años hacía atrás contados desde el momento del examen,
se considerará suficiente, pues, es el plazo en el que se tiene certeza de los derechos
gracias a la aplicación de las reglas de la prescripción adquisitiva extraordinaria.
Del artículo citado se puede ordenar las ideas ahí consagradas de la siguiente
manera:
1.- Se debe inscribir el decreto judicial que otorgó la posesión efectiva, la que será
justamente judicial en el caso de que la sucesión sea testamentaria, y que se inscribirá
en el Registro de Propiedad del C.B.R correspondiente al tribunal que dictó el decreto.
–Si la sucesión es intestada, la posesión efectiva es otorgada por medio de resolución
administrativa del Registro Civil, y se inscribe en el Registro Nacional de Posesiones
Efectivas-.
2.- Por su parte, el testamento si es que lo hay.
3.- Se procede a la inscripción especial de herencia, a fin de que los herederos
puedan disponer de consuno de los inmuebles hereditarios.
4.- La sentencia de adjudicación.
4.- La inscripción como rol de, requisito, prueba y garantía de la posesión de los
inmuebles: Posición discutida en la doctrina, pues hay quienes postulan que sí lo es, y
otros niegan tal función de la inscripción.
a.- La inscripción es requisito de la posesión de los inmuebles: El tenor del art. 724 del
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b.- La inscripción es prueba de la posesión de los inmuebles: Al respecto, el art. 924 del
C.C. dispone “La posesión de los derechos inscritos se prueba por la inscripción y
mientras ésta subsista, y con tal que haya durado un año completo, no es admisible
ninguna prueba de posesión con que se pretenda impugnarla”.
El título V del Reglamento del R.C.B.R. consagra los títulos que deben inscribirse, y
los títulos que pueden inscribirse. Los primeros consagrados en el art. 52 y los segundos
en el art. 53.
Art. 51 Nº 1.
1).- Los títulos translaticios de dominio de los bienes raíces;
2).- Los títulos de derecho de usufructo, uso, habitación, censo e hipoteca constituidos
en inmuebles.
3).- La sentencia ejecutoria que declare la prescripción adquisitiva del dominio o de
cualquiera de dichos derechos de los casos anteriores.
Art. 51 Nº 2.
4).- La constitución de los fideicomisos que comprendan o afecten bienes raíces;
5).- La constitución del usufructo, uso y habitación que hayan de recaer sobre inmuebles
por acto entre vivos;
6).- La constitución, división, reducción y redención del censo;
7).- La constitución de censo vitalicio, y la constitución de la hipoteca.
Art. 51 Nº 3.
8).- La renuncia de cualquiera de los derechos enumerados anteriormente;
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Art. 51 nº 4.
9).- Los decretos de interdicción provisoria y definitiva, el de rehabilitación del disipador
y demente, el que confiera la posesión definitiva de los bienes del desaparecido y el
que conceda el beneficio de separación de bienes, según el artículo 1385 del
Código Civil.
Si se fijan, el número 1º del art. 51 se refiere a los títulos que importan una posterior
traslación del derecho en sí, y señala el derecho de usufructo, uso, habitación, censo e
hipoteca constituidos en inmuebles y el número 2º del art. 51 se refiere a la constitución
del usufructo, uso y habitación que hayan de recaer sobre inmuebles por acto entre
vivos. ¿Cayó en redundancia el Código Civil? R- Se ha postulado que no, pues, en
palabras del profesor Fernando Rozas, los primeros se refieren a la tradición de esos
derechos reales, y los segundos a la constitución de esos derechos reales. Según el
profesor Rozas, los primeros se refieren al caso en que el usufructuario, el censualista o
el acreedor hipotecario transfieren sus respectivos derechos que ya están constituidos.
En los segundos se refiere al caso de que el dueño de la finca la da en usufructo, uso,
habitación, o la grava con hipoteca o censo9. ¿Pero, qué sucede con el derecho real de
uso y habitación que también lo menciona el numeral 1 del art. 51 del Reglamento?
¿Acaso se pueden transferir, y el título en el que conste aquella se debe inscribir? R.- Al
respecto digamos que la doctrina ha señalado que justamente acá, habría una
impropiedad en el lenguaje usado por el Reglamento del R.C.B.R., pues da a entender
en el numeral 1º que los derechos reales de uso y habitación se pueden transferir, lo
que es imposible, toda vez que al tenor del art. 819 del C.C. son derechos
personalísimos, en consecuencia intransferibles, y de efectuarse dicha enajenación
adolecería de objeto ilícito –art. 1464 Nº 2 del C.C.-, y sancionable de nulidad absoluta
–art. 1682 del C.C.
1).- Toda condición suspensiva o resolutoria del dominio de bienes inmuebles o de otros
derechos reales constituidos sobre ellos.
Al respecto, debemos tener presente el art. 1491 del C.C. del que se desprende
que si un inmueble está sujeto a condición que consta en el título inscrito, la
inscripción de ella, permite resolver la enajenación pues se considera que el
adquirente, o el acreedor hipotecario, o aquel en cuyo favor se gravó el inmueble
con censo o servidumbre, está en conocimiento de la condición que afecta al
inmueble, por lo que puede operar la resolución del derecho del constituyente, pues
se entiende que él se encuentra de mala fe para efectos de la resolución, que para
muchos constituye además una presunción de derecho.
2).- Todo gravamen impuesto en ellos que no sea de los mencionados en los números 1
º y 2º del artículo anterior, como las servidumbres.
3).- El arrendamiento en el caso del artículo 1962 del Código Civil y cualquiera otro acto
o contrato cuya inscripción sea permitida por la ley;
4).- Todo impedimento o prohibición referente a inmuebles, sea convencional, legal o
9
ROZAS VIAL, Fernando; “Los Bienes”; 4ta Edi. Legal Publishing. 2007. p. 184.
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judicial, que embarace o limite de cualquier modo el libre ejercicio del derecho de
enajenar. Son de la segunda clase el embargo, cesión de bienes, secuestro, litigio,
etc.
C.B.R. competente:
Lo primero que debemos tener en cuenta es que la inscripción, si se trata de los
títulos establecidos en el art. 52 Nº 1 y 2 º del reglamento, debe llevarse a cabo ante el
C.B.R. que corresponda, y éste es aquel que ejerza su competencia en la comuna o
agrupación de comunas donde está ubicado el inmueble, y si se trata de un inmueble
que por el lugar en el que esté situado pertenece a varias comunas de competencia de
distintos C.B.R. se deberá efectuar en cada uno de ellos.
Para proceder a la inscripción se debe concurrir al C.B.R. exhibiendo copia autentica
del título, o del decreto judicial si es el caso. Con la palabra “autentico” se ha discutido,
pues si bien para algunos debe tratarse de instrumentos públicos para otros, debe
tratarse de instrumentos que no sean falsificados. Lo cierto es que el art. 62 del
Reglamento dispone que el Conservador admitirá como auténtica toda copia
autorizada, con las solemnidades legales, por el competente funcionario.
Anotación en el Repertorio:
Una vez que el C.B.R. recibe la copia autentica, dispone el art. 65 del Reglamento,
procede a anotar un extracto de ella en el repertorio, bajo el número que le corresponda
según el orden de su presentación, y con las enunciaciones enumeradas en el art. 24
del Reglamento. En efecto, cada página del Repertorio se dividirá en 5 columnas,
destinadas a recibir las siguientes enunciaciones:
1).- El nombre y apellido de la persona que presenta el título.
2).- La naturaleza del acto o contrato que contenga la inscripción que trata de
hacerse.
3).- 3ª. La clase de inscripción que se pide; por ejemplo, si es de dominio,
hipoteca, etc.
4).- La hora, día y mes de la presentación.
5).- El Registro parcial en que, según el artículo 32, debe hacerse la inscripción, y
el número que en él le corresponde.
A petición del requirente, cuando lo pida, el C.B.R. le podrá dar copa de la anotación
hecha en el repertorio –art. 69 del Reglamento-.
Estudio de admisibilidad:
La regla es que el C.B.R. no puede rehusar ni retardar una inscripción. Pero tal regla
no es absoluta, pues el Conservador puede negarse a la inscripción cuando la
inscripción es legalmente inadmisible, por ejemplo, falta de autenticidad, o el C.B.R. es
incompetente, o no se trata de un bien inmueble, y demás casos contemplados en el art.
13 del Reglamento y 14 del Reglamento.
Si por el contrario todo está en regla se procede a la inscripción.
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