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Unidad 1, Lección 5

Dios obra a través de sus siervos


Parte II

Reflexión de: Carmen Gálvez


En la lección anterior aprendimos que Dios continuamente está obrando alrededor nuestro;
y para que nosotros podamos conocer sus obras establece una relación de amor continua,
real y personal con cada uno para luego hacernos la invitación a participar con él en su
trabajo.
Cuando Dios invitó a Moisés a participar de su obra para liberar a su pueblo, Dios le habló
primeramente para revelarse a sí mismo, él le dijo yo soy el Dios de tus padres, Dios de
Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, he invitó a Moisés a liberar al pueblo de Israel de
mano de los egipcios y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha.
Cuando Moisés conoció la voluntad de Dios expresó su crisis de creencia, expresando:
¿quién soy yo para que vaya a faraón y saque de Egipto a los hijos de Israel?
La invitación de Dios a Moisés para que se le uniera en su trabajo condujo a Moisés a una
crisis de fe que requirió confianza y acción. Moisés tuvo que hacer grandes ajustes en su
vida para poder unirse a Dios, en lo que él estaba haciendo.

Como dice Hebreos 11:24 Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la
hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los
deleites temporales del pecado.
Moisés llego a conocer a Dios por experiencia cuando obedeció y Dios realizó su obra por
medio de él.
Esta es una de las tantas historias escritas en la Biblia de todo lo que Dios puede hacer a
través de una persona común como usted y como yo.
En este día quiero pedirle que tome unos minutos para pensar cuántas veces Dios lo ha
invitado a participar de su obra y usted la ha rechazado porque se siente incapaz, porque
cree que nada importante puede ocurrir con usted.
Cuando usted ha iniciado una relación con Dios, no puede quedarse donde está, tiene que
moverse a donde Dios lo quiere llevar. Tiene que aceptar la invitación. No se detenga por
las normas del mundo que nos dicen que tenemos que ser profesionales, ricos, guapos o
tener un título de evangelista para llevar el mensaje de Jesucristo al necesitado, o por
nuestros propios pensamientos de inferioridad y de creer que es con nuestras propias
fuerzas con las que vamos a ir a trabajar.
Dios se deleita tanto con aquel pastor que consagradamente le sirve en una gran
congregación como con aquel pastor que le sirve fielmente en una pequeña congregación
rural, y de la misma forma se deleita con aquella ama de casa o aquel vendedor de zapatos
que glorifican grandemente a Dios a través de las tareas aparentemente triviales que
cumplen.
Dios buscará la fidelidad y la recompensará sin importar cuánta sea la responsabilidad o
cuál sea la responsabilidad que se le ha dado o encomendado. Dios usa personas comunes
y corrientes para cumplir sus propósitos divinos. Pablo dijo que Dios elije deliberadamente
a los débiles y los despreciables porque de ellos recibe la mayor gloria. Cuando Dios hace
cosas excepcionales a través de personas comunes y corrientes entonces los demás se dan
cuenta de que solo Dios pudo haberlas hecho.
Así que, si hoy nos sentimos débiles, limitados y de poco valor, tomemos ánimos porque
somos los mejores candidatos mediante los cuales Dios puede obrar.
Por último, hermanos no olvidemos que nuestra salvación y esa relación hermosa que
tenemos con nuestro Padre viene acompañada de un llamamiento que no debemos obviar.
El llamamiento que Dios nos hace es para participar de su misión de reconciliar consigo al
mundo perdido. y ese llamamiento requiere de ser siervos fieles y diligentes y esto no es
difícil, no creamos que es difícil, ¿por qué? Porque tenemos al mejor maestro de nuestro
lado. Jesús ofreció el mejor modelo de siervo, tanto en humildad como en obediencia y lo
más hermoso es que nos prometió estar con nosotros hasta el fin del mundo,
enseñándonos, guiándonos, instruyéndonos para hacer su obra.
Lo único que nosotros tenemos que hacer es, ser moldeables y permanecer a disposición
del Señor para que nos use, aunque nos consideremos personas comunes y corrientes Dios
nos va a preparar, luego hará su obra a través de nosotros y todo esto es para revelarse a
un mundo expectante y necesitado de un salvador.