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From the SelectedWorks of Christian Cárdenas Manrique

August, 2017

Un caso práctico sobre la aplicación


del IX Pleno Casatorio Civil
Christian Cárdenas Manrique

Available at: https://works.bepress.com/

christian_manrique/26/
UN CASO PRÀCTICO SOBRE LA APLICACIÒN DEL IX PLENO CASATORIO CIVIL

Christian CÁRDENAS MANRIQUE

SUMARIO:

1. Antecedente. El IX Pleno Casatorio sobre Otorgamiento de Escritura Pública


2. Aplicación práctica del IX Pleno Casatorio
2.1. Resumen del caso
2.2. Análisis del Caso
3. Colofón

Resumen: En los procesos sobre Otorgamiento de Escritura Pública derivados de un


acto de compraventa corresponde determinar la identificación de vendedor, comprador
y bien, y el precio pactado por la transferencia, con posibilidad de extenderse el
análisis a una apreciación sobre consistencia legal del acto jurídico respectivo, sòlo a
efectos de dictar mandato judicial conducente a la escrituración o no del documento
privado.

Palabras Clave: proceso sumarísimo, otorgamiento de escritura, compra venta.

1. Antecedente. El IX Pleno Casatorio sobre Otorgamiento de Escritura Pública

Mediante sentencia de Casación de fecha 18 de enero de 2017, se emitió el IX Pleno


Casatorio Civil sobre Otorgamiento de Escritura Pública, y se estableció como
precedente judicial que en un proceso de otorgamiento de escritura pública el Juez
puede declarar de oficio, la nulidad manifiesta del negocio jurídico que se pretende
formalizar, pero siempre que, previamente, haya promovido el contradictorio entre las
partes. Si el Juez considera que el negocio jurídico que se pretende formalizar es
manifiestamente nulo, lo declarará así en la parte resolutiva de la sentencia y
declarará, además, infundada la demanda de otorgamiento de escritura pública.

El último Pleno tuvo como origen la controversia que existía sobre la forma en la que
los jueces deben aplicar el artículo 220 del código civil, respecto a la declaración de
oficio por parte del Juez sobre la invalidez de un acto jurídico. Las posiciones en
debate eran:

1) El Juez sí puede declarar de oficio la nulidad de un acto jurídico en la parte


resolutiva de la sentencia, en la medida que haya tenido en cuenta como pautas
a seguir que lo haya fijado como punto controvertido y que haya dado la
posibilidad a las partes procesales para el contradictorio respectivo.

2) El Juez puede utilizar el argumento de la nulidad manifiesta, en la parte


considerativa de la sentencia, a efectos de enervar la pretensión postulada,
sustentada en el acto manifiestamente nulo, sin necesidad de declarar la nulidad
del acto en la parte resolutiva. La aplicación de esta norma debe hacerse de
manera restrictiva, y sólo para aquellos supuestos de actos jurídicos


Abogado por la Universidad de San Martín de Porres. Magíster en Derecho Constitucional y
Doctorado en Derecho en la Universidad de Castilla - La Mancha. Docente Pre y Posgrado.
Email: christian.cardenasm@pucp.edu.pe
1
manifiestamente contrarios al orden público y a las buenas costumbres, de
acuerdo con el artículo 219, inciso 8) del código civil.

En el fundamento 58 del Pleno, se hace referencia a que en el sistema español, sobre


el tema planteado, existen dos tesis:

1) Tesis Civilista: según la cual, el Juez, de oficio, puede declarar la nulidad del
negocio jurídico en cualquier estado del proceso y a nivel de cualquier instancia,
incluso a nivel de la Corte Suprema, y sin que sea necesario promover una
actividad contradictoria entre las partes del proceso, a pesar de lo cual el
pronunciamiento en torno a la nulidad del negocio jurídico adquiriría la validad de
cosa juzgada, y ello sería así en tanto que la nulidad opera por ministerio de la
ley, de forma absoluta.

2) Tesis Procesalista: que su vez presente dos manifestaciones, según la cual:


2.1) El Juez de oficio, puede apreciar la nulidad del negocio jurídico, con eficacia
incidenter tantum, limitándose a desestimar la demanda y dejando a salvo la
posibilidad de que las partes puedan ejercitar la acción de nulidad en un proceso
posterior en el que se observen todas las garantías procesales, mas no puede
declarar la nulidad, pues esto contravendría el principio dispositivo y las
garantías procesales de las partes.

2.2) El Juez, de oficio, podría declarar la nulidad del negocio jurídico, pero
siempre que inserte el cauce contradictorio que permita a las partes debatir
sobre la nulidad, con lo cual la declaración de nulidad podría pasar en autoridad
de cosa juzgada.

Al respecto, en el IX Pleno se acoge la tesis procesalista, por lo siguiente:

“Este Supremo Tribunal considera que la asunción de esta tesis guarda


concordancia con el segundo párrafo del artículo 220 del código civil que hace
referencia a que el Juez puede “declarar” la nulidad manifiesta, mas no hace
referencia a que el Juez puede solo “apreciar” la nulidad manifiesta, asimismo, el
planteamiento en cuestión es consecuente con el ejercicio, de oficio, de un poder
por parte del Juez debe previamente promover el contradictorio entre las partes.
Es justamente la apertura de este incidente contradictorio lo que remedia en gran
medida la posible vulneración no solo del principio de contradictorio, sino
también del principio dispositivo y del principio de congruencia”.

Asimismo, de la revisión del último Pleno, se aprecia que se han modificado los
precedentes contenidos en el Primer y Cuarto Pleno Casatorio, en el siguiente sentido:

1) Se modifica la ratio decidendi contenida en el fundamento 39 del Primer Pleno


Casatorio Civil (sobre Transacción Extrajudicial), debiendo entenderse en lo
sucesivo que la Corte de Casación, puede advertir una nulidad manifiesta aun
cuando las instancias de mérito no lo hayan advertido en su oportunidad, y aun
cuando no haya sido invocada como agravio en el recurso de casación, en cuyo
caso, en decisión motivada y con expresa indicación de la causal de nulidad que
podría haberse configurado en la celebración del negocio jurídico, se declarará
la nulidad de la sentencia de vista, la insubsistencia de la sentencia apelada y se
ordenará al Juez de primera instancia, previa promoción del contradictorio entre
las partes, emita pronunciamiento sobre la posible nulidad manifiesta.

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2) Se modifica el precedente vinculante contenido en el punto 5.3. del Cuarto Pleno
Casatorio Civil (sobre Desalojo por Precario), debiéndose entender en lo
sucesivo que: Si en el trámite de un proceso de desalojo, el Juez advierte la
invalidez absoluta y evidente del título posesorio, conforme lo prevé el artículo
220 del código civil, previa promoción del contradictorio entre las partes,
declarará dicha situación en la parte resolutiva de la sentencia y, adicionalmente,
declarará fundada o infundada la demanda de Desalojo, dependiendo de cuál de
los títulos presentados por las partes es el que adolece de nulidad manifiesta.

2. Aplicación práctica del IX Pleno Casatorio

A continuación analizaremos una sentencia casatoria, en la que se puede apreciar la


aplicación del IX Pleno Casatorio Civil sobre otorgamiento de escritura.

2.1. Resumen del caso

En el caso (Casación N° 3808-2014, Lima), se demanda el otorgamiento de escritura


Pública, a fin que el demandado cumpla con perfeccionar la transferencia de
propiedad a su favor respecto del contrato de compraventa de fecha dieciocho de
enero de mil novecientos noventa y nueve, con firmas legalizadas ante el Notario
Público. Se fundamenta que: i) el accionante firmó con el demandado un contrato de
compraventa, siendo su estado civil de soltera a la firma del contrato y el del
demandado divorciado; y, ii) pese a los reiterados requerimientos para que se
formalice la transferencia, remitió una carta notarial, la misma que no ha sido atendida.

Admitida a trámite la demanda, se notificó al emplazado, quien la contesta y señala


que: i) se celebró el contrato materia de la demanda de manera simulada, el cual
debía inscribirse para que se oponga a terceros, debido a los problemas económicos
que atravesaba y basado en la buena fe y confianza que tenía en la actora, sin recibir
beneficio económico alguno; ii) en esa coyuntura y con el tiempo sus problemas se
solucionaron y no fue necesario inscribir tal acto, luego contrajo matrimonio civil con la
demandante, el cual finalizó por separación de hecho hace más de diez años, sin
destruirse el documento que se pretende usar para beneficio de la demandante,
respecto de un bien que el suscrito compró con el fruto de su dinero por el trabajo de
años, siendo evidente la mala fe.

En primera instancia, el Juzgado declaró improcedente la demanda. Considera que al


recibir la declaración de las partes de acuerdo a las respuestas dictadas en la
Audiencia Única, se advierte la existencia de hechos que deben ser esclarecidos en un
procedimiento más largo que el sumarísimo, a fin de no contravenir lo dispuesto por el
Articulo II del Título Preliminar del Código Civil, que serían los siguientes: i) debe
acreditarse, al haber reconocido ambas partes la suscripción del contrato de
compraventa, los motivos por los cuales fue suscrito, teniendo en cuenta las
afirmaciones de cada una; ii) debe determinarse si hubo o no entrega de dinero; y, iii)
la actora debe acreditar que al momento de la compraventa tenía la suma de cien mil
dólares americanos.

Apelada la sentencia del Juzgado, la Sala Superior revoca la recurrida y reformándola


declara fundada la demanda. Considera que: i) de la minuta de compraventa, aparece
que el demandado da en venta real y enajenación perpetua el inmueble a la actora,
conforme se advierte de la cláusula segunda, pactándose como precio la suma de cien
mil dólares americanos, que fue abonada al contado y en efectivo, tal como se indica
en la cláusula tercera, documento que contiene fecha cierta del veinticinco de enero de
mil novecientos noventa y nueve, por lo que produce eficacia jurídica desde aquella
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fecha; ii) el demandado no aportó medio probatorio alguno que acredite
fehacientemente que el contrato antes citado sea simulado; y, iii) el contrato conserva
su eficacia y validez mientras no sea declarado judicialmente lo contrario, por lo que
las alegaciones formuladas por el demandado sobre la simulación deben ser
desestimadas, dejándose a salvo su derecho para que lo haga valer conforme a ley.

Contra la sentencia de la Sala Superior se interpuso recurso de casación,


sustentándose en que la sentencia impugnada no se encuentra debidamente
fundamentada, pues si bien dicho órgano superior considera que el proceso de
otorgamiento de escritura pública es uno declarativo de derecho, también lo es que no
tiene en cuenta que en el caso concreto hay hechos que pueden ser esclarecidos para
la aplicación del derecho en sí, ya que la actividad probatoria no puede ser circunscrita
a un solo acto, por lo que debieron analizarse los medios probatorios exigidos en el
proceso para su validez.

Finalmente, la Corte Suprema declaró Infundado el recurso de casación, al señalar


que lo razonado y resuelto por la Sala Superior no implica que se haya reconocido un
derecho a la demandante distinto al que ella invoca preexistente a la data de
interposición de la demanda (sin que entonces pueda sostenerse que en este proceso
se ha concluido en la inexistencia de causal de nulidad que afecte al contrato materia
de escrituración y/o que el mismo no sea simulado), circunscribiéndose la postura
jurisdiccional a la viabilización de la formalización de un acto jurídico que obliga única
y exclusivamente a sus celebrantes y que es pasible de cuestionamiento en la forma y
vía legal que corresponde, por parte de quienes tengan interés en ello.

2.2. Análisis del Caso

Antes de proceder al análisis del caso materia del artículo, es necesario precisar que
en la sentencia del Pleno Casatorio sobre Otorgamiento de Escritura Pública, se
estableció, entre otros, como precedente judicial, lo siguiente:

1. El proceso sumarísimo de otorgamiento de escritura pública es un proceso plenario


rápido, en tanto no presenta limitaciones en torno a las alegaciones que podrían
formular las partes o a los medios probatorios que podrían aportar en relación al
fondo de la controversia, sin perjuicio de las restricciones impuestas por el artículo
559 del Código Procesal Civil.

2. En un proceso de otorgamiento de escritura pública el Juez puede declarar de


oficio, la nulidad manifiesta del negocio jurídico que se pretende formalizar, pero
siempre que, previamente, haya promovido el contradictorio entre las partes.

Si el Juez considera que el negocio jurídico que se pretende formalizar es


manifiestamente nulo, lo declarará así en la parte resolutiva de la sentencia y
declarará, además, infundada la demanda de otorgamiento de escritura pública. Si
el Juez considera que el negocio jurídico que se pretende formalizar no es
manifiestamente nulo, expresará las razones de ello en la parte considerativa de la
sentencia y en la parte resolutiva únicamente se pronunciará sobre la pretensión de
otorgamiento de escritura pública.

3. La declaración de oficio de la nulidad manifiesta de un negocio jurídico puede


producirse en cualquier proceso civil de cognición, siempre que la nulidad
manifiesta del referido negocio jurídico guarde relación directa con la solución de la
controversia y que, previamente, se haya promovido el contradictorio entre las
partes.
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4. La nulidad manifiesta es aquélla que resulta evidente, patente, inmediatamente
perceptible, en suma, aquélla que resulta fácil de detectar sea que se desprenda
del acto mismo o del examen de algún otro elemento de prueba incorporado al
proceso. La nulidad manifiesta no se circunscribe a algunas o a alguna específica
causal de nulidad, sino que se extiende a todas las causales que prevé el artículo
219 del Código Civil.

5. La demanda por medio de la cual se peticiona el otorgamiento de escritura pública


de un negocio jurídico que, precisamente, debe revestir esta última forma bajo
sanción de nulidad, será declarada improcedente por petitorio jurídicamente
imposible

2.2.1. Sobre los medios probatorios presentados

Para declarar Infundado el recurso de casación, la Corte Suprema considera que la


Sala Superior al analizar el mérito probatorio consistente en la minuta de compraventa,
indica que en dicho documento aparece que el demandado otorga en venta real y
enajenación perpetua el inmueble de su propósito a la actora, pactándose como precio
la suma de cien mil dólares americanos, monto abonado al contado y en efectivo, y
agregando que tal documento contiene fecha cierta al veinticinco de enero del indicado
año, por lo que -a su criterio- produce eficacia jurídica desde aquella fecha.

Asimismo, establece la Sala revisora que el demandado no aportó medio probatorio


alguno que acredite fehacientemente que el contrato antes citado sea uno simulado,
pues las copias simples de los documentos anexados y declaraciones actuadas en la
Audiencia Única son insuficientes por si solas para demostrar lo alegado,
determinando igualmente que el referido Contrato conserva su eficacia y validez
mientras no se declare judicialmente lo contrario.

En dicho contexto, señala la Corte Suprema, la sentencia de vista al considerar que el


demandado no ha aportado medio probatorio conducente a demostrar que el contrato
acompañado a la demanda sea simulado, ha analizado la defensa planteada por la
parte demandada en función a las pruebas recaudadas a ese respecto, por lo que el
argumento referente a que se debieron analizar los medios probatorios carece de base
real.

Al respecto, cabe precisar que en el IX Pleno sobre Otorgamiento de Escritura, se ha


establecido que la Corte Suprema, puede advertir una nulidad manifiesta aun cuando
las instancias de mérito no lo hayan advertido en su oportunidad, y aun cuando no
haya sido invocada como agravio en el recurso de casación, en cuyo caso, en decisión
motivada y con expresa indicación de la causal de nulidad que podría haberse
configurado en la celebración del negocio jurídico, se declarará la nulidad de la
sentencia de vista, la insubsistencia de la sentencia apelada y se ordenará al Juez de
primera instancia, previa promoción del contradictorio entre las partes, emita
pronunciamiento sobre la posible nulidad manifiesta.

En el caso propuesto, consideramos que el hecho que la Sala Superior considere que
no se advierte una causal de nulidad de acto jurídico, ello no impide a la Corte
Suprema a realizar una revisión del acto jurídico y declararlo nulo de oficio si así lo
considera, ello según la potestad establecida en el artículo 220° del código civil y lo
establecido como precedente judicial en el Pleno sobre Otorgamiento de Escritura, en
cuanto señala que “si el Juez considera que el negocio jurídico que se pretende
formalizar es manifiestamente nulo, lo declarará así en la parte resolutiva de la

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sentencia y declarará, además, infundada la demanda de otorgamiento de escritura
pública” (Precedente 2).

Sin embargo, en el caso que se declare la nulidad manifiesta, se deben respetar las
siguientes reglas procesales (fundamento 60 a 62 del IX Pleno):

1) El Juez debe comunicar a las partes la posibilidad de fundar su decisión en la


nulidad manifiesta del negocio jurídico que se pretende formalizar, especificando la
causal de nulidad y concediéndoles un plazo igual al que se tuvo para contestar la
demanda, para que éstas (las partes) puedan formular sus posiciones al respecto y
aportar los medios probatorios que juzguen pertinentes.

2) La calificación de los medios probatorios y las excepciones procesales relativas a la


nulidad manifiesta serán resueltas en la audiencia única o -en caso de que ésta
haya sido suspendida, justamente, con ocasión de que durante su realización el
Juez advirtió una posible nulidad manifiesta en el negocio jurídico que se pretende
formalizar y promovió el contradictorio- en la continuación de la Audiencia única.

3) Si el Juez advierte la posibilidad de fundar su decisión en la nulidad manifiesta del


negocio jurídico, en un momento posterior al saneamiento del proceso, el Juez,
igualmente, antes de emitir sentencia, comunicará a las partes tal posibilidad,
especificando la causal de nulidad y concediéndoles un plazo igual al que se tuvo
para contestar la demanda, para que éstas puedan formular sus posiciones al
respecto y aportar los medios probatorios que juzguen pertinentes.

4) A fin de no vulnerar el principio de la doble instancia, debe existir pronunciamiento


de parte de las dos instancias de mérito, en relación a la posible nulidad manifiesta
del negocio jurídico que se pretende formalizar. En consecuencia, si la instancia
superior advierte una posible nulidad manifiesta, respecto de la cual la instancia
inferior no ha emitido ningún pronunciamiento, se declarará la nulidad de la
sentencia apelada, ordenándose que se promueva el contradictorio entre las partes
en la forma antes señalada, esto es, concediéndoseles un plazo igual al que se tuvo
para contestar la demanda, para que formulen sus posiciones al respecto y aporten
los medios probatorios que juzguen pertinentes, y, de ser necesario, se cite a las
partes a una audiencia complementaria.

5) Si la posible nulidad manifiesta es advertida a nivel de la Corte Suprema, no


habiendo, las instancias de mérito, emitido pronunciamiento sobre el particular, se
declarará la nulidad de la sentencia de vista, la insubsistencia de la sentencia
apelada y se ordenará que el Juez de primera instancia proceda conforme a lo
antes señalado.

6) Si el Juez considera que el negocio jurídico que se pretende formalizar es


manifiestamente nulo, lo declarará así en la parte resolutiva de la sentencia y
declarará, además, infundada la demanda de otorgamiento de escritura pública. Si
el Juez considera que el negocio jurídico que se pretende formalizar no es
manifiestamente nulo, expresará las razones de ello en la parte considerativa de la
sentencia y en la parte resolutiva únicamente se pronunciará sobre la pretensión de
otorgamiento de escritura pública.

2.2.2. Sobre la invalidez del acto jurídico

Asimismo, en el caso propuesto ((Casación N° 3808-2014, Lima), la Corte Suprema


considera que en el análisis realizado por la Sala Superior, no es equivalente a señalar
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que en la causa judicial respectiva que pueda invocarse a instancias del interesado, no
se puedan discutir las afirmaciones alegadas en el proceso de Otorgamiento de
Escritura Pública vinculadas a cuestionar la validez del contrato cuya escrituración
ahora se reclama, y en el que eventualmente se persiga determinar si el mencionado
contrato incurre o no en causal de nulidad sustancial, más todavía si la controversia en
el caso que nos ocupa no se vincula con la determinación de aquella causal, aun
cuando sea posible efectuar un análisis preliminar (o inacabado) sobre la consistencia
del acto jurídico que soporta la pretensión -como el efectuado por la Sala Superior-, sin
que ello constituya un pronunciamiento definitivo por el órgano jurisdiccional sobre la
validez del contrato.

En efecto, señala la Corte Suprema, de modo inicial tenemos que la discusión en


asuntos como el alzado se centra por lo general en la existencia de un contrato que
conlleve al cumplimiento de una formalidad y si el transferente está obligado a ello,
conforme a lo previsto por el Artículo 1412° del código civil, concordante con lo
dispuesto por el Artículo 1549° del mismo cuerpo legal, desde que en los procesos
sobre otorgamiento de escritura pública derivados de un acto de compraventa
corresponde determinar la identificación de vendedor, comprador y bien, y el precio
pactado por la transferencia, lo que ha sido analizado por la instancia superior según
lo consignado de la sentencia de vista impugnada, con posibilidad de extender el
análisis a una apreciación sobre la consistencia legal del acto jurídico respectivo, sólo
a efectos de dictar mandato judicial conducente a la escrituración o no del documento
privado.

En este punto, cabe precisar que primigeniamente, en el Cuarto Pleno Casatorio Civil
(Casación 2195-2011-Ucayali), se estableció que el Juez no “declarará” la nulidad
manifiesta, es decir, no emitirá pronunciamiento sobre el particular en la parte
resolutiva de la sentencia, sino que sólo la analizará en la parte considerativa, lo que
conlleva a que aquello que se decida no tendrá la calidad de cosa juzgada, dejándose
abierta la posibilidad de que se inicie un nuevo proceso en el que se peticione que se
declare la validez del negocio jurídico que otro órgano jurisdiccional ya consideró
manifiestamente nulo; asimismo, no se supedita el ejercicio del poder en cuestión a la
promoción del contradictorio entre las partes.

Ahora bien, por “nulidad manifiesta”, “se entiende lo que ya esté manifestado (no
cubierto o desconocido) con tal grado de claridad que no se requiera de prueba alguna
o de análisis externo, auxiliar y complementario para ponerlo de manifiesto, esto es,
para des-cubrir lo encubierto y poner a la vista el vicio suprimiendo la apariencia de
validez. Que "resulte manifiesta" significa, pues, que la nulidad ya sea evidente y
directa e inmediatamente perceptible. Cuando el precepto legal establece que la
nulidad "resulte manifiesta" no ha querido decir que se llegue al resultado de quedar
manifestada como consecuencia deducida de otros elementos auxiliares, sino que sea
el resultado de la simple y directa subsunción entre el supuesto legal que contiene la
causal de nulidad y lo que visiblemente aparece del acto mismo, sin que sean
menester adicionales elementos fácticos” (Lohman 19922:60)1.

1
Lohman Luca de Tena, Juan (1992). La nulidad manifiesta. En. Ius et veritas. N° 243. Lima: PUCP.

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Como se mencionó, con la emisión del IX Pleno Casatorio Civil, se replanteó el tema
de la forma en que el Juez debe ejercer el poder que le confiere el artículo 220 del
Código Civil, ello por la necesidad de conciliar en la mayor medida posible la tutela de
los intereses generales que se ven perjudicados con la nulidad y la tutela de las
garantías procesales de las partes del proceso.

En ese sentido, se puede determinar la declaración de nulidad manifiesta, la misma


que posibilita que aquélla adquiera la calidad de cosa juzgada, la concordancia con la
literalidad del artículo 220 del Código Civil que hace referencia a la “declaración” y no
a la (sola) “apreciación; por lo que se estableció que el Juez sí puede advertir la
invalidez el título lo declarará así en la parte resolutiva de la sentencia y,
adicionalmente, declarará fundada o infundada la demanda. (fundamento 65 y 66 del
IX Pleno).

En el caso analizado, la Sala Suprema señala que se puede realizar un análisis


preliminar del acto de compraventa, sin que ello constituya un pronunciamiento
definitivo por el órgano jurisdiccional sobre la validez del contrato; sin embargo, como
se ha visto, en el IX Pleno, se ha precisado que si un órgano jurisdiccional advierte la
nulidad, no hace referencia a una apreciación sino que incluso puede declarar su
nulidad conforme al artículo 220° del código civil, lo cual tendrá la calidad de cosa
juzgada.

3. Colofón

Luego de revisado el caso, estamos de acuerdo con el fallo de la Corte Suprema, ya


que la nulidad para ser declarada de oficio por el órgano jurisdiccional tiene que ser
manifiesta y de lo expuesto en la casación, se aprecia que las partes alegan que el
acto jurídico suscrito fue simulado, y como se sabe la simulación es la celebración de
un acto jurídico cuando no existe voluntad para celebrarlo, siendo que deben
cumplirse los supuestos de celebrar un acto jurídico aparente y la intención de
ocultarlo, lo cual debe ser demostrado; además se debe precisar que en los actos
simulados se presume la autenticidad del acto.

No obstante, consideramos, a contrario de lo expuesto por la Sala Suprema, que el


hecho que un órgano judicial considere que no se advierte una causal de nulidad de
acto jurídico, ello no impide al órgano superior a realizar una revisión del acto jurídico y
declararlo nulo de oficio si así lo considera, ello según la potestad establecida en el
artículo 220° del código civil y conforme lo establecido como precedente judicial en el
Pleno Casatorio sobre otorgamiento de escritura pública.

Asimismo, el hecho que la Sala Suprema revise el acto jurídico y se pronuncie sobre
su validez no significa que está realizando un análisis preliminar, sino que, conforme lo
establecido en el IX Pleno Casatorio, si el Juez se pronuncia de oficio sobre la nulidad
manifiesta, la misma adquiere la calidad de cosa juzgada.