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Arte y Comunicación Digitales


Historia, Sujetos y Saberes

Eje Integrador

Una mirada a la otredad social:


Cuatro casos de arte comunitario en el
México de nuestro siglo

Primer Trimestre-Diciembre 2017

Dariolin González Moreno 2173036294


Jorge Luis Camacho Marín 2173073395
Adrián Gonzalo Ortiz Aguilar 2173073082
María Elena Díaz Martínez 2173073037
Luis Zhiwei Huang Alvarado **********
Una mirada a la otredad social: casos de arte
comunitario en el México de nuestro siglo

Unidades temáticas
• Otredad, construcción del sujeto y de las subjetividades
• Conformación de identidades: el etnocentrismo y la construcción social del
otro; la otredad y revaloración de la diversidad

Objetivo general:
Identificar la función del arte como herramienta socializadora a través del arte
comunitario.

Objetivos específicos:
• Definir qué es el arte comunitario.
• Señalar algunas impresiones que han provocado en la comunidad los
proyectos artísticos estudiados.

Justificación
• La razón por la cual decidimos enfocarnos al estudio de este tema se centra
en nuestro interés por encontrar en el arte una faceta distinta a la más
conocida que es la de un producto dirigido al goce estético de una élite; por
el contrario, creemos que el arte también puede dirigirse a un grupo social
más amplio y, asimismo, transformarlo.

Introducción
El siguiente trabajo pretende mostrar una faceta distinta del arte conocida como “el
arte comunitario” a través de algunos casos que se realizaron dentro del territorio
mexicano en el sigo XXI. De este modo encontramos ejemplos desarrollados en
Valle de Toluca, Guanajuato y en la Ciudad de México, que nos parecieron
representativos.


Arte comunitario

El concepto de arte comunitario tiene un doble origen, pues hay quien lo ubica como
proveniente de Estados Unidos y Gran Bretaña (Garrido A. P., 2009) y otros que
afirman que su procedencia tiene como país de origen Australia (Suess, 2006) y
(Pitts, 2001); no obstante, lo coincidente es en cuanto a la fecha, que en este caso
estamos hablando de la década de 1970 a 1980, que es cuando en los mencionados
países se presenta el fenómeno de la democratización de la cultura.

También por estas fechas es cuando aparece el término community arts, con el cual
nombraban al acto de que artistas con inquietudes sociales se acercaran a
comunidades marginadas y realizaran allí sus proyectos artísticos; específicamente,
en Estados Unidos y Gran Bretaña existía la política de mejora de espacios públicos
populares, promoviendo que fueran los mismos residentes quienes se encargaran
de esa transformación, y en Australia, hacia 1973, se crea el Community Arts
Committee of the Australia Council for the Arts, encargado de llevar el arte a
comunidades cuyo acceso era limitado debido a causas económicas, geográficas o
sociales (Pitts, 2001).

Se comprende dentro del arte comunitario aquel que está comprometido


socialmente y que implica la diversas participaciones no solo de artistas, sino
también de trabajadores culturales quienes generan modos organizativos muy
diferentes entre sí.

Al hablar de este como arte colaborativo mencionamos una importancia


al entender sus prácticas culturales, donde se centra la colaboración y
negociación, en el tiempo en la cual todos sus participantes entran y
generan una serie de procesos sociales, así como los diversos roles,
conflicto y direcciones que producen una tensión permanente entre las
políticas culturales, sociales y comunitarias. (Rodrigo, 2013)

Como tal es difícil definir el arte comunitario puesto que depende de la época y lugar
ya que tiene diferentes características en su significado que va evolucionando con
el tiempo desde 1960 a la actualidad. Dentro de este puede ser promovido
institucionalmente, por un colectivo de artistas o una asociación cultural, que
engloban distintos tipos de arte, lo que implica que el contexto social que persiguen
favorezca la colaboración y la participación de las comunidades implicadas con la
obra.

Con todo esto se tomaba al arte comunitario como un movimiento radical, pero con
el paso del tiempo cambió de una herramienta de protesta a ser un objeto de
enseñanza en centros comunitarios. Asimismo se relaciona dentro del arte


comunitario la restauración de espacios públicos, como dinámica de mejora
ambiental y también la transformación e inclusión social de la comunidad
seleccionada.

Este mismo se ha visto envuelto en polémicas debido a los debates generados por
el punto de vista estético, ético o político, dentro del mismo se menciona un grupo
de personas unidas por un mismo vinculo y que tienen o conocen el contexto en el
que se presenta la obra.

El mayor problema de la comunidad seleccionada es el de la identidad


que siempre está en constante reformación a través del encuentro con
los otros y que a través del reconocimiento de que no tenemos una
substancial identidad. (Garrido A. P., 2009)

Existen proyectos comprometidos que parten de la comunidad, la toman como


herramienta prima de la pieza artística, esto se relaciona con el concepto de
colectividades humanas, las cuales son descritas con la presencia o de
características como:

- Localización, espacios, edificios


- Tiempo, permanencia, temporalidad
- Tamaño, numero de miembros
- Filiación, acceso, inclusión, iniciación, exclusión
- Conocimientos compartidos
- Normas, valores, actitudes o ideologías compartidas
- Tipo de interacción entre los miembros
- Recursos (para la reproducción o la realización de objetivos)
La comunidad práctica emplea tres criterios abstractos, los cuales requieren un
mayor desarrollo teórico: “compromiso mutuo”, “empresa conjunta” y “repertorio
compartido” (Dijk, 2011, pág. 214)

Socialización del arte

Bajo la óptica de una pragmática estética (Vivian, 2008), el receptor de una obra de
arte no sólo la contempla, sino que también dialoga con ella, obteniendo con este
proceso una producción de conocimiento, al resultado de esta producción de
conocimiento, la psicología cognitiva lo llama “modelos mentales” (Dijk, 2016).
Además, dialogar con una obra de arte produce experiencia, sí, pero a diferencia de
otras, esta es una experiencia estética, esto es, se trata de una experiencia tanto
cognitiva como sensible. Pero también, y es aquí donde nos importa resaltar, el


proceso de diálogo con una obra de arte, porque, al hacerlo, necesariamente
estamos dialogando con algo inesperado, algo diferente que bien puede pertenecer
a la esfera de lo otro. Es en este momento que se realiza la función socializadora
del arte:

Es la experiencia del sujeto en contacto con un objeto estético la que, a


través de la atención estética, posibilita que el arte sirva de herramienta
para la conversación social […] el arte debe explotar al máximo su
inteligibilidad pues, al hacerlo está potenciando su posibilidad de diálogo,
su posibilidad de abrir la experiencia a experiencias nuevas, a
experiencias con lo diferente y lo diferente siempre se halla en lo social.
(Vivian, 2008, pág. 18)

Lo diferente también es lo otro, de este modo es posible asumir que, a la vez de


cumplir con su función socializadora, el arte es “un potenciador de relaciones y
experiencias con la otredad” (ibíd.).

Es en el arte comunitario, más que en ningún otro, donde se muestra evidente esta
función socializadora.

Rocco Almanza “el arte es de todos, es para todos y hay


que usarlo”

“Hay dos ideas clave para comprender la evolución hacia nuevas formas de arte: la
primera es la idea de que el significado del arte debe encontrarse en el contexto
(físico o social) y no en el objeto autónomo; y la segunda, el nuevo interés por el
público y por las formas de implicarlo en la obra” (Nardone, 2010). Con estos
principios se opaca la figura del artista como creador aislado, y se alienta la idea de
sacar la obra de arte de los museos y galerías hacia otros ámbitos, principalmente
marginales.

Justo en este contexto es que se inserta parte de la obra que en gran parte de su
vida artística ha desarrollado el pintor Rocco Almanza, quien ha trabajado en arte
comunitario en la capital del Estado de México y sus alrededores. Así, por ejemplo,
dejó su huella artística en el colectivo Kantón Libertario, el cual nació en 2001 como
una biblioteca autónoma, por iniciativa de jóvenes pobladores anarquistas y desde
ese momento ha sido un espacio abierto para manifestaciones culturales
alternativas, está ubicado en San Andrés Cuexcontitlán, Estado de México. “Cada
aniversario participo con un mural. Regularmente son efímeros, se borran año con


año” (Almanza, 2017). Junto con otros pintores, Almanza participa en otro proyecto
comunitario llamado Caída libre, consistente en la intervención de espacios
públicos, con sus respectivos riesgos, pues pintar en las calles es considerado una
falta administrativa, sin embargo, en los momentos en que suelen pintar sin mayores
problemas es cuando ocurren manifestaciones sociales o marchas, en las cuales
participan como colectivo y firman como Caída libre. Es interesante resaltar esta
característica del arte comunitario, pues regularmente se piensa que, debido a que
se trata de un trabajo colectivo, no existe detrás una organización, sin embargo, “a
pesar de la colectivización que presentan los nuevos procedimientos de creación
estética, la obra de arte necesita tener uno o varios (grupo o equipo) responsables
directos que puedan aportar una concepción congruente y unificada del mundo”
(Salazar Bañuelos, 2002) y esta concepción la da el artista, regularmente de manera
voluntaria y gratuita, si bien, cabe destacar que existen satisfacciones de otro tipo:
“la satisfacción es principalmente personal: qué tal termina el trabajo, cómo se
concluyó, si hubo avance o no [en la presentación de la temática], y dentro de la
estética personal, la satisfacción comunitaria de ayudar a la gente, de estar con ella,
de convivir […] de acercarse al pueblo” (Almanza, 2017)

El arte comunitario también es un ingrediente que puede ayudar a la conformación


de una sociedad libre de violencia y de injusticia social, pues, al trabajar con grupos
marginados, el pintor da fe de este fenómeno:
Sobre todo con jóvenes que se acercan… realmente no involucrados con el arte, y
buscan cómo manifestarse, con ganas de aprender […]trabajar; en cuanto te ven
trabajando se acercan y te piden ayuda y quieren hacerlo también [tienen] ganas de
expresar lo que están sintiendo, lo que están sufriendo.
En el caso de jóvenes marginados, el artista, a través de la transmisión de su
conocimiento estético y en trabajo comunitario, ha logrado que se reinserten en la
sociedad, impidiendo su rezago social y eventual ingreso o reingreso al mundo de
la delincuencia.

En algunas partes de Ciudad Neza, jóvenes que estaban realmente delinquiendo o


viviendo en la calle, en situación de calle […] se han acercado a pedirnos que les
enseñemos a dibujar, a que les enseñemos un poco más de técnica [uno de los
casos es el de] un joven que empezó con nosotros a los 14 años y ahora tiene 24 y
sigue cada vez más inmerso en las artes. (Almanza, 2017)

Con su trabajo como artista, Rocco Alma es un ejemplo de cómo opera el arte
comunitario en el México de nuestros días, pero incluso siembra la semilla para
afianzar esta tradición a través de compartir con la comunidad, con su contexto sus
modelos mentales, sus modelos de contexto.


Esto significa que aunque, tal como fueron definidos, los modelos de contexto son
estrictamente únicos, sus partes relevantes pueden representarse en los modelos
de contexto de los otros participantes. La posibilidad de construir modelos prácticos
mutuos es lo que define y permite la intersubjetividad del discurso y la interacción
[…] esta intersubjetividad también se basa en el conocimiento compartido del
mundo y, más generalmente en la cognición social (normas, valores, ideologías) de
manera que los miembros de una misma colectividad pueden, construir modelos
similares, que permiten interpretar de manera similar la realidad social, la situación
en curso y las acciones de cada uno de los otros. (Dijk, 2011, pág. 147)

Polo Castellanos, qué pasa con el artista y su obra

Que le sucede al artista cuando la comunidad empieza a tomar control de la obra,


Polo Castellanos muralista menciona en una entrevista:

La gente le ayuda, pero el artista dirige esa orquesta, “tú pinta aquí”, “tú
pinta de rojo acá”, “aquí y allá”, la comida y la bebida la comunidad la
aporta y desde ahí la comunidad empieza a apropiarse del muro y de la
obra, porque está participando directamente de ella. “A mí me tocó el
fondo”, “yo pinté la figura”, “yo hice el mole ese día”, y todo eso es parte
de un proceso de empoderamiento. (Castellanos, 2016)

Entonces la obra, deja de ser exclusivo del artista, cualquier persona es capaz de
tomar una brocha y expresarse en imágenes. El proyecto podría terminar cuando la
obra se ve terminada o la comunidad continúa trabajando con ella dependiendo de
su estructura de forma autónoma e independiente, entonces el artista suele tener
bastante contacto con el grupo que, por lo general, reside en la misma zona. La
convivencia que se produce en la comunidad durante el proceso de construcción de
la obra tiene que ver con cómo se relacionan, y así:

El artista entrega herramientas a la comunidad de cómo construir un


mural, hay gente que en su vida ha agarrado un pincel, el artista les
enseña cuestiones básicas y técnicas de una obra, enseña composición,
teoría del color, todo lo que tiene que ver con la cuestión técnica. Pero
en ese proceso juntos aprenden sobre el diálogo, sobre la tolerancia, el
respeto, el trabajo colectivo, la construcción colectiva, sobre mandar
obedeciendo, nadie está encima del otro. (Castellanos, 2016)


Debemos empezar a relacionar los procesos de convivencia con un proceso
intercultural, según Cruz (Multiculturalidad, identidad y globalización, 2006)
debemos buscar formas que amplíen nuestra relación, para desenvolvernos
creativamente y con tolerancia en su ambiente multicultural.
De esa manera diferentes grupos culturales pueden atraer al artista a trabajar a su
comunidad como Polo Castellanos:

El muralismo comunitario funciona desde que el artista es invitado por la


comunidad o el artista va a la comunidad con una propuesta de trabajo,
quiere pintar la historia del pueblo, le cuentan la historia, hace un boceto,
le dicen esto sí esto no, y pinta la obra. (Castellanos, 2016)

Una vez más se hace importante que grupos culturales diferentes aprendan a
convivir para poder realizar un trabajo, al igual que dice Cruz (Multiculturalidad,
identidad y globalización, 2006) si los humanos no asumen una conducta de
tolerancia hacia la diversidad cultural ya que la intolerancia niega al otro,
desaparece la relación intercultural.

Así es como el arte comunitario se convierte en una herramienta educativa,


impulsando a la comunidad a unirse, a comprender la participación de los demás y
se convierte en artista durante el proceso, diría Polo Castellanos:

Sobre callar, aprender a callarse es tan importante como hablar, o más.


Entonces empiezan a generar otras cosas dentro de la construcción de
ese mural, procesos de resistencia, de construcción, se rompen
montones de tabúes, montones de paradigmas, la gente se une y se
empodera totalmente de todas esas herramientas, ese es el muralismo
colectivo. Lo revolucionario está justamente en eso, donde nosotros
demostramos que el arte sí es una estrategia de resistencia y un arma
de construcción social poderosísima. No es una enseñanza vertical, es
un aprendizaje colectivo y horizontal. (Castellanos, 2016)

Arte Comunitario como inclusión en Guanajuato

Otras de las manifestaciones del arte comunitario en México esta representado por
el colectivo Nodo con sede en la ciudad de Guanajuato que logran expresar en sí,
la multiculturalidad, lo que genera una convivencia en tres diferentes partes de la
comunidad y los une en un objetivo en común que genera la transformación del
entorno social.

Un ejemplo de esto es una pequeña banda, generada por el gobierno de


Guanajuato, que busca que las personas aprendan a leer la música ya que muchas


de las bandas de música en su entorno no saben leer las partituras, con esto
también ayudan a que los niños de la comunidad no se involucren en la calle y sus
malas influencias. (Vallejo, 2011)

Por otra parte, existe otro programa que sirve para reactivación cultural de asilos y
orfanatos, junto con la participación de jóvenes dentro de los programas del mismo
proyecto. Involucrando a los sectores de importancia como son los adultos mayores
y los niños, encontrando a través del arte una manera de entretenimiento. (Vallejo,
2011)

Hablamos de un contexto según Dijk (Sociedad y Discurso, 2011) el cual deriva de


pensamientos y creencias compartidas, esto quiere decir que el entorno por la parte
social es cambiante y, por la influencia del autor y su obra, involucra el contexto
mas amplio de la estructura social.

En parte se ve al arte comunitario como una colaboración entre el sujeto que tiene
en su contexto la comunidad y el autor o grupo colaborativo que buscan modificar o
transformar la parte social y llegar a un fin, que beneficia a las dos partes y se
concluye con la creación de más proyectos o en el peor de los casos el abandono
del mismo que se presenta en el momento.

Arte comunitario en la Universidad Pedagógica Nacional e


Instituto Sinaloense de Cultura

De 1999 a 2002 se llevó a cabo un proyecto de escultura, “Esculturas realizadas


por la comunidad de la col. Buenos Aires”, en la Ciudad de México, por iniciativa de
la artista Yvonne Domenge, con apoyo del Museo de la Ciudad de México y del
Fonca. Su idea era crear comunidad y un sentido de identidad entre los vecinos a
través del arte. (Anda, 2016)

A la artista se le preguntó: “¿Por qué la Buenos Aires?” Yvonne Domenge explicó:

Es una comunidad que está muy aislada. Se siente fracturada del resto de la
ciudad. Es el síntoma del niño golpeado. Entonces, sus habitantes se
defienden porque tienen temor a que de nuevo les hagan promesas y no las
cumplan. Pensé que el acto creativo ayudaría a las personas de la Buenos
Aires a sentirse con más dignidad. Que, al desarrollar piezas para su colonia,
les daría gusto embellecerla con el material que usan todos los días, pero
dentro del contexto de una creación artística. Pensé que ayudaría a romper
la cotidianidad al no usar ya los fierros para reparar los coches de los demás,
sino para la creación. (La jornada, 2002)


No fue fácil para Domenge introducirse en la Buenos Aires. Durante varios meses
paseó por las calles de la zona una escultura hecha con autopartes como manera
de anunciar lo que pretendía hacer.

Una vez allí tuve que estudiar mucho la colonia, porque una cosa eran los
proyectos en mi cabeza y otra distinta la realidad. Había que encontrar
armonía entre el espíritu de la colonia -lo que allí se vive, su ambiente, su
pasado- y lo que quería decir con mi voz interior. (La jornada, 2002)

El resultado que alcanzan estos proyectos puede darse a partir de que las personas
que colaboran en ellos, se sienten identificados por estar en su propio espacio,
según (Dijk, 2011) si nos identificamos con nuestros espacios, como nuestra casa,
barrio, ciudad o país, esa identificación se asocia a evaluaciones y sentimientos
positivos, los espacios pueden despertar emociones en las actividades que estamos
realizando. Es a raíz de esto que estos proyectos de arte comunitario son los que
tienen más impacto social.

En general, los artistas comunitarios que trabajan en estos proyectos, se insertan


en una comunidad y realizan visitas a las comunidades como los antropólogos y
sociólogos, una vez que estudian a la comunidad que les interesa, proceden a
realizar la obra. Se permite la intersubjetividad, la cual “se basa en el conocimiento
compartido del mundo, y más generalmente de la cognición social (normas, valores,
ideologías) de manera que los miembros de una misma colectividad pueden
construir modelos similares, que permiten interpretar de manera similar la realidad
social, la situación en curso y las acciones de cada uno de los otros” (Dijk, 2011). El
artista no impone nada a la comunidad, deja a la comunidad tal cual es, tratan temas
con los que se sientan identificadas las personas que participan.


Conclusiones
Se puede concluir que el artista comunitario tiene la intención en muchos casos de
educar a la comunidad donde se presenta el proyecto artístico, uniendo a los
participantes y enseñándoles a convivir.

Se llega a la conclusión de que el arte comunitario mostrando dentro de la


comunidad un cambio de pensamiento e inclusive modificar una costumbre, concluir
como una unión entre de artista y comunidad que buscan transformar su entorno y
mejorar el contexto, ya que el arte comunitario esta basado en esto una expresión
de un movimiento social y que actualmente ayuda a educar en centros comunitarios
sobre un tema en especifico, tomar el arte comunitario como una herramienta
esencial para el expresarse la comunidad.

Como pudo verse en los ejemplos presentados, tanto el artista comunitario como su
trabajo persiguen fines que trascienden la esfera de lo estético, están insertados en
un contexto donde se requiere solucionar algún tipo de problemática social y, en
cada caso, los individuos que participan terminan siendo transformados en sujetos
que logran una identidad colectiva, cuando menos, en un grado micro, y social, en
el mejor de los casos, logrando ser un individuo con una ética social más profunda.

Por otra parte, otra constante fue el tema de la pseudocreación o, podríamos decir,
de la aparente pérdida de una autoría particular. Así, a pesar de que estamos ante
un proceso de socialización del arte, esto no significa que desaparezca la
creatividad individual, a causa de la intervención del conocimiento ya sea técnico o
estético de otros miembros de la sociedad participantes en la sociedad; muy al
contrario, pues justo estas intervenciones son las que enriquecen a esa creatividad
individual. Al permitir enriquecer esa creatividad individual con las intervenciones de
otras personas, el artista adquiere una relación de identidad, a través de ese
producto social que es su obra, con la otredad.


Bibliografía
o La jornada. (2002). Habitantes de la Buenos Aires buscan la dignidad
mediante el acto creativo. La jornada.
o Castellanos, P. (Octubre de 2016). El arte como campo de lucha y muralismo
comunitario. (A. F. Hernández Solís, Entrevistador).
o Cruz, L. S. (2006). Multiculturalidad, identidad y globalización.
o Almanza, R. (6 de 12 de 2017). Vida y arte comunitario. (D. L. M.,
Entrevistador).
o Anda, T. d. (2016). Las buenas artes en la Buenos Aires. Obtenido de Más
por más: https://www.maspormas.com/ciudad/las-buenas-artes-en-la-
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o Nardone, M. (2010). Arte comunitario, criterios para su definición. Miríada , 3
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