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Mozart y la Masonería

En este artículo hablaré de manera escueta de la relación, tanto musical como personal, de
Mozart con la Francmasonería, sus preceptos; así como, de las influencias que tuvieron sobre
su obra.

Antes que nada, considero importante recalcar lo que el propio Mozart expone, en
correspondencia, sobre la Logia a la que pertenecía; él la describe como un remanso de paz y
de libertad como jamás había experimentado; deja así entrever, un poco, que el compositor de
las cortes y niño explotado, carente de afecto, por la bendición y maldición de su propio genio
musical anhelaba encontrar un espacio que le permitiese encontrar un poco de equilibrio – “un
refugio para el guerrero, harto de luchar en cortes palaciegas para obtener un reconocimiento” -
pero además un lugar donde sentirse parte de algo más grande, bajo los preceptos de
“Libertad, Igualdad y Fraternidad” masones.

Wolfgang no era ajeno a la logia, mucho antes de ser presentado, era amigo, había trabajado y
era consciente de la estética y los valores masones. En el año 1784 fue introducido por el
Barón Otto Von Gemminger Hombag con el grado de Aprendiz, aparentemente, para servir en
la columna de Armonía; llegando al grado de Maestro en 1785. Además, también animó a su
padre, Leopold, y a su amigo Joseph Haydn para que se iniciaran.

De su trabajo en la columna de Armonía de la Logia Zur Wohltätigkeit (La Beneficencia) se


conservan trabajos como Pequeña Cantata masónica KV623; Lied KV623a; Thamos KV 345;
Oda Fúnebre Masónica KV477 y la Música para un funeral Masónico KV 479 (obra en la que
explora recursos que después utilizara para su Requiem). En una visita a la Logia Zur Wahern
Eintracht (La Verdadera Concordia) obtiene del venerable maestro de la misma, el científico
Humanista Ignaz Von Born, un ejemplar de su obra Über die Mysterien der Ägypter (Sobre los
Misterios Egipcios) en la que posteriormente, Emmanuel Schikaneder (hermano de su Logia),
basaría el libreto de Die Zauberflöte (La Flauta Mágica).

Los ideales Masones de libertad, igualdad, justicia y fraternidad se traslucen, por ejemplo, en el
argumento de La Nozze de Figaro, La Clemenza de Titto e incluso, se puede mencionar, el de
un Don Giovanni que termina enfrentando las consecuencias de sus actos de una manera
bastante surrealista. Por supuesto, Die Zauberflöte, con todas las normas morales e ideales
sociales que expone en cada escena; sin mencionar, el simbolismo oculto, que provocó la
alarma de muchos de los compañeros masones en su estreno debido a los secretos que ponía
en riesgo. Al respecto, Goethe dice: “Se necesita más cultura y preparación para poder
reconocer el valor de esta partitura que para negarlo. Aunque la masa de los espectadores sólo
goce con el espectáculo en sí, a los iniciados no les pasará por alto el sentido profundo de la
obra.”

En el plano puramente musical; los masones tienen a la música como un elemento para
subrayar el estado anímico propio de ciertas secciones de su ritual y como elemento
armonizador, desde este punto la música siempre se escribe con un fin y no simplemente “la
música por la música”; así también, los conceptos arquitectónicos propios de la hermandad
masónica son aplicables a la música, en el “Diario masónico” podemos encontrar al respecto de
esto:

“En la Masonería, la música representa una de las siete artes liberales, simbolizando la
armonía del mundo y especialmente la que debe existir entre los masones. A través de la
belleza de los sonidos y de la armonía de los ritmos se llega a la sabiduría del silencio. La
música es el arte de organizar los sonidos. Todo arte consiste en organizar un material de
acuerdo con las «Leyes» y un propósito. La música es, en ella misma y por esencia, una
masonería, una construcción de carácter iniciático. Los elementos que la componen no son los
sonidos, piedras brutas, sino las notas, piedras talladas. Los tres parámetros que precisa la
talla de la piedra, la precisa el sonido:

La Fuerza, que reside en la densidad.


La Sabiduría, en su «tempo» o longitud.
La Belleza, en su altura o frecuencia.

Las piedras justas y perfectas del edificio musical deben ser ensambladas: la música es una
construcción, una arquitectura, un «arte real» que nos revela las leyes universales de la «Gran
Obra» que podemos organizar en tres etapas.

El Silencio, vacío necesario antes de la manifestación, es el estado de aprendizaje. El Sonido,


la manifestación, la toma de conciencia, el despertar del compañero. La Melodía, la
organización del sonido por el maestro.”

A esto, se podría agregar, una línea impecable y precisión – en contraposición al estilo


recargado previo -, todos ellos elementos que Mozart sintetizó en su música, con un estilo de
líneas limpias en donde toda indicación tenía un sentido preciso, especialmente en su obra
vocal, en la que cada indicación de dinámica era precisa con el propósito de resaltar la
expresividad del texto, así Mozart crearía un estilo vocal que, para muchos, solo lograría su
verdadero desarrollo a finales de los años 20 del siglo XX con la técnica de fiato desarrollada
por Caruso.

En cuanto a los silencios, Mozart los utiliza de una manera muy consciente no solo como un
alto a la música, sino como una preparación para lo que va a continuar, en la mayor parte de su
obra, si prestamos atención podemos notar que los silencios son un elemento trascendental, no
solo para dar interés rítmico o melódico sino un elemento con significado propio dentro de la
pieza, como por ejemplo en el aria “Per pieta, non ricercate” (K.420) (forma rondo), donde los
silencios complementan a la dinámica para darle dulzura además de peso a la súplica del tema,
así como en la música para un funeral masónico; o en la obertura de “Die Zauberflöte” donde
los utiliza para recalcar el efecto de los tres acordes iniciales, que representan el llamado a la
puerta del templo que realizan los masones para iniciar sus rituales.

La numerología masónica y la teoría de las esferas también se ven presentes en la música de


Mozart, quien da importancia al momento de estructurar su música al número 3, al 2 (y la
representación de la Teoría de los pares opuesto) ¸ sea de forma evidente como en la Die
Zauberflöte y su trama, o un poco más discreto, “ocultando” estas relaciones numéricas en
armonías ternarias.

Mucho más se podría decir, pero podríamos concluir, que la masonería – y la facción Ilimminati
de la misma - representó una fuente, no solo de inspiración y de reafirmación de los
razonamientos de igualdad de Wolfgang, sino también un eje en su vida, que influyo en su obra
de diversas maneras, muchos de los textos de sus 22 óperas fueron escritos por masones, y
son una representación de sus ideales; la idea de un arte en el que el sonido era “esculpido” de
manera precisa, armoniosa y sencilla, las que indudablemente son características clasicistas,
son en parte influenciados en Mozart por la masonería. Para él la Logia no solo representa un
espacio en donde su música tenia, quizá, un sentido, o servía para un bien mayor; pero
también representaba un lugar en el que podía escapar de la frivolidad de las cortes y compartir
ideas con personas que podía considerar compañeros en un viaje, un lugar en el que se podía
sentir parte de algo.
José Gonzalo Herrán Arias