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Universidad de los Andes

Facultad de Humanidades y Educación


Escuela de Historia
Seminario: Historia del Pensamiento Político Contemporáneo de Venezuela.

Jhonaski Rivera V-22.664.744.

Conformando una identidad, concepto de socialismo en el escenario político


venezolano durante el gobierno de Juan Vicente Gómez 1928-1935.

El análisis semántico-pragmático
de los conceptos hace visibles
tanto las continuidades como los
puntos de ruptura dentro de la
historia social y cultural, haciendo
posible una forma propia de
experiencia histórica: la historia de
los conceptos se convierte en un
medio para la autoilustración
histórica del tiempo presente.

Reinhart Koselleck1

Acercarse a un fragmento de la realidad pretérita para comprender una estructura mayor


a partir de una unidad semántica es la finalidad que ciertos estudios se plantean, como
en el caso de Reinhart Koselleck, la propuesta metodológica del mencionado autor
permite acercarse a la compleja dinámica lingüística del concepto que está envuelto en
un entorno fenomenológico que lo ayuda a constituir una manera de experimentar,
registrar y significar la realidad, según sea el caso, el concepto puede ser bastante frágil
o duradero, lo cual en el análisis del contenido conceptual y en su interacción con otros
conceptos permite entrever una vivencia histórica. De tal manera, el presente ensayo
pretenderá un acercamiento a la realidad política venezolana en las primeras décadas del
siglo XX, específicamente el debate político de los opositores al gobierno de Juan
Vicente Gómez, dicho acercamiento se hará mediante el análisis del socialismo como
concepto, empleando la metodología de la historia conceptual postulada por R.
Koselleck, se pretenderá alcanzar una aproximación al contexto político venezolano en
los primeros decenios del siglo XX a partir del concepto socialismo.

1
Koselleck, Reinhart, Historias de conceptos Estudios sobre semántica y pragmática del lenguaje
político y social, p. 2.
Dentro de la polisemia conceptual del socialismo, se apreciará como desde el principio
contuvo implícito un carácter delimitador de un ellos y un nosotros. La razón de esto
se puede rastrear a partir de la realidad europea decimonónica donde el concepto de
socialismo tuvo su origen. Al principio se llego a categorizar un movimiento y una
manera de actuar, no muy clara que, además estaba condicionada por el locus de
enunciación, progresivamente llego a delinear cierto tipo de teoría ---que derivo en un
modelo doctrinario--- política-económica que requería ciertos pasos para alcanzar un
futuro ideal, el socialismo, al principio, evocaba una ubicuidad conceptual2 , no tenia
una “contenido propiamente experiencial”3, necesitaba un adjetivo complementario que
permitiera relacionar al socialista con una inclinación hacia un cierto tipo de “postulado
teórico4, es así como el socialismo, como concepto de movimiento y de cierto tipo de
acción, fue configurando sutilmente una dualidad distintiva entre una forma de actuar
“pasiva” e idealista a otra que hiciera tangible la transformación de la sociedad
mediante el seguimiento de una praxis condicionada a formulas “científicas” bastantes
rígidas.

Al ya tener los contornos efímeramente trazados, la dualidad socialismo-comunismo


vino a condensar un cierto tipo de ideas, instituciones y personas que tenían una manera
de alcanzar el futuro matemáticamente “profetizado” (prognosis) En gran parte del siglo
XIX existía un consenso, que a diferencia del concepto socialismo, tenía claro que
cuando se evocaba la palabra comunismo, se entendía como un estadio político, social y
económico aún no alcanzando5, cuestión que cambió en el siglo XX. Intentaremos
rastrear como esta construcción de otredad, sustentada en una distinción teórica, se
solidifico en la teoría marxista, y posteriormente en la teoría leninista, conllevando una
delimitación bastante solida de cierta manera de pensar y actuar, tal distinción se
trasladó a Venezuela de manera matizada, donde los acontecimientos nacionales (el
caso más representativo: la invasión de Falke6) vinieron a prefigurar una noción de
comunismo y socialismo, aunque sin menospreciar el proceso coetáneo que tiene el
concepto socialismo a nivel internacional.

Quisiera precisar que el presente ensayo, al ser un mero acercamiento a la realidad


política venezolana, y también al socialismo como concepto, va a predominar una
valoración materialista, es decir, los factores extralingüísticos van a supeditar a los
factores lingüísticos, por un criterio meramente heurístico, por tanto se pretende evitar
una postura que sostenga que los elementos políticos, sociales y económicos terminan
siendo los elementos condicionantes del lenguaje, negando la doble naturaleza del
mismo: el lenguaje como receptor y asimilador del plano extralingüístico7, el presente
problema se debe entender como una aproximación a la complejidad de la realidad
lingüística del concepto socialismo en el contexto político venezolano de comienzos del
siglo XX.

2
Touchard, Jean, Historia de las Ideas Políticas, 423.
3
Koselleck, Reinhart, Historia de los conceptos y conceptos de historia, p. 38.
4
Ídem.
5
Ídem.
6
Congreso de la República, Prologo: Sosa, Arturo, El Comienzo del Debate Socialista, vol. XII. p. XXII.
7
Koselleck, Reinhart, Historia de los conceptos y conceptos de historia, p. 38.
 Los socialismos premarxista.

Cuando hago referencia a socialismo premarxista, se debe entender como el corte que
distingue, valga la redundancia, el antes y después de Marx, la razón de tal criterio
responde a la contundencia conceptual que tiene dicho teórico en encuadrar una
perspectiva y, como consecuencia instituye una gama de conceptos, que posteriormente
se apropiará Lenin y, distinguirá e interrelacionará al socialismo y con el comunismo,
creando las condiciones para la construcción de una otredad, no asimilable, que puede
representar un peligro para la ortodoxia marxista, pero sin adelantarnos al tiempo
comencemos con Inglaterra y Francia en las décadas de 1830 y 1840.8

Con el ímpetu y la fuerza con la que aparecieron en el escenario político los humanista y
utopistas en el siglo XVIII, el planteamiento de una sociedad ideal que cumpliera con
los parámetros fundamentales para asegurar una vida feliz a la mayoría de la población
y el desarrollo de las virtudes humanas dejaron una huella imborrable en los
intelectuales europeos, pero la realidad social europea estaba pasando por cambios
bruscos, entonces, de la tradición crítica utópica-humanistas emergieron doctrinas
sociales que diferían con dicha tradición, los teóricos del socialismo “utópico”9
comenzaron a pensar una mejor alternativa para la sociedad, producto de los
avasallantes cambios que se presenciaban en Europa durante el siglo XIX. Dos
elementos vinieron a ser constitutivos en esta primera etapa del concepto de socialismo,
influyendo sustancialmente en su posterior conceptualización: la industrialización y la
democratización en Europa durante la primera mitad del siglo XIX10.

La Revolución industrial inició su proceso en Inglaterra a partir de la segunda mitad del


siglo XVIII, a diferencia de Francia, Inglaterra tuvo una gran transformación al ser los
primeros en experimentar las consecuencias de la producción industrializada, esta
transformación fue más allá de una mera modificación económica, los cambios que se
vieron registrados en Inglaterra fue agudamente observado por la corriente socialista
inglesa, cuyo mayor representante fue Robert Owen, entre los elementos
caracterizadores del concepto de socialismo que él manejó, se observa que, parte del
deseo de una profunda reforma social, que puede ser alcanzada de distintas maneras,
deja su esencia utópica intacta, es decir, el concepto de socialismo vendría a señalar
una reforma social a partir de una comunidad ejemplar, una meta que se puede alcanzar
independiente de la acción política11.

8
Touchard, Jean, Ob.Cit, p. 424
9
Como veremos más adelante, la distinción que hace Marx del socialismo utópico y socialismo científico
es producto de una realidad que empieza a delimitar al mundo fenomenológico mediante los
parcelamientos disciplinarios, el criterio socialista marxista entra en la misma dinámica de parcelar el
conocimiento de la realidad social, viendo como el concepto de socialismo en la teoría marxista, viene a
adquirir una legitimidad dado al carácter “científico” de sus supuestos, los que le permiten establecer las
bases de la estructura de permanencia del concepto socialismo del marxismo. Lo cual, no quiere decir
que, dichos socialistas “utópicos” (Owen, Saint Simon, Fourier y entre otros) hayan tenido una errada
apreciación de la realidad, precisamente en sus críticas que hacían al statu quo, brindaron una visión de
la realidad que aún no estaba en el espacio de experiencia: las consecuencias sociales de la Revolución
Industrial. Marcando el inicio del proceso de conceptualización de la nueva realidad, son las primeras
proyecciones del horizonte de expectativa del concepto socialismo.
10
Blanco Rivero, José Javier, La historia de los conceptos de Reinhart Koselleck: conceptos
fundamentales, Sattelzeit, temporalidad e histórica, en Politeia, vol. 35, núm. 49, p.10
11
Touchard, Jean, Ob.Cit, p. 427.
Dentro del concepto de socialismo que maneja Owen, el elemento agrario viene a tener
una relevancia fundamental en la construcción de una comunidad que no depende de la
propiedad privada.12 Tal postulado responde a una oposición contra la industria, es una
crítica contra la individualidad mecanicista. Entre 1815 (caída de los precios de
productos agrícolas) y 1840 Inglaterra se ve en un expansionismo económico
contradictorio, porque a lo interno, la miseria de la clase obrera se hace evidente. Dentro
el período mencionado, “owenismo” y socialismo se consideraron como sinónimos. El
socialismo que pugnaba R. Owen no llegó a calar en gran parte de la sociedad, pero
reafirmó algunos contenidos semánticos del concepto socialismo en Francia, las cuales
son: la sociedad ejemplar como el elemento dinamizador del cambio y la no correlación
entre reforma social y actuar político.13 Creando el germen de un criterio diferenciador
dentro del concepto de socialismo: reformador y revolucionario.

En Francia, teniendo presente todavía los ecos de la Revolución francesa, lo cual llegó a
tener gran relevancia sobre todo en la democratización de los conceptos14, ya que,
destruido el orden estamental, el vocabulario que solo podía ser utilizado por cierta
elite, empezaron a tener mayor capacidad de difusión. En el caso francés, la
multiplicidad de doctrinas reformadoras lleva a distinguir dos vertientes del socialismo:
por un lado, el socialismo que pone prioridad en la reforma económica sobre la social,
dichas reformas no abrazaban la idea de democracia; y por otro lado, esta el socialismo
que postula la reforma social que va de la mano con la democracia, además de tener
ciertos aspectos reminiscentes de la Revolución francesa. 15

En estos primeros tiempos del uso lingüístico de socialismo, el concepto no estaba muy
claro, sobre todo en Francia, para Pierre Leroux expresa en 1833: “el socialismo se
opone al individualismo”16, el cuestionamiento al contexto industrial que se vivía en
Inglaterra era el referente que se utilizaba para desarrollar parte de las teorías socialistas,
el socialismo también se entendía solamente como un cuestionamiento a la dinámica
social imperante, es por tanto que el espacio de experiencia todavía no había sido
abrazado plenamente por el concepto. El socialismo como movimiento, para 1830, no
tenía la misma capacidad de movilización que llegaría a adquirir entrando a la década
de 1840.

Por otro lado, la distinción doctrinaria de que tipo de socialismo se seguía, radicaba más
en los modos que por su horizonte de expectativa, pero el concepto de socialismo tuvo
las condiciones para construir una otredad, una otredad teórica que se veía expresada el
espacio de experiencia cuando socialismo y democracia interactuaban, Proudhon
señalaba: “Louis Blanc representa el socialismo gubernamental, yo represento el
socialismo democrático, la revolución por el pueblo. Existe un abismo entre
nosotros”17. El concepto de socialismo como complemento identitario, fue un aspecto
necesario para un movimiento que es definido por sus metas. No ampliare al respecto,
aunque haría falta detallare en nivel sincrónico los matices del concepto democracia en
relación con el concepto socialismo, y al mismo tiempo, las distintas versiones de
socialismo existente en Francia antes de 1848, lo que si se debe tener presente es está

12
Ibídem, p.426.
13
Ibídem, pp. 424-428.
14
Blanco Rivero, José Javier, Ob. Cit. p. 10.
15
Touchard, Jean, Ob.Cit, p. 428.
16
Ibídem, p.423.
17
Ibídem, p.438.
diversidad conceptual, donde la necesidad de conceptualizar la pluralidad de
movimientos socialistas se iba reforzando con periodos de revoluciones cada vez más
seguida a partir de 1830.

De los socialismos al socialismo científico.

“los utopistas habrían servido para demostrar, en los hechos, la superioridad de la


comunidad de bienes sobre la propiedad privada. Para los marxistas, éste es uno de los
aspectos más positivos del utopismo. Sin embargo, para estar seguros de no
equivocarse, tienen el cuidado de seleccionar sus utopías, prefiriendo a Saint-Simon —
el sociólogo francés Gurvitch dice que Marx le debía mucho— y a Victor Considerant,
a pesar del fracaso de su falansterio, que inspiraría el Manifiesto del Partido
Comunista”.18

En las palabras de Servier se ve reflejado el comienzo de la dinámica homogeneizadora


de la pluralidad conceptual del socialismo que estuvo en constante debate en Europa
durante la primera mitad del siglo XX, pero tras la primavera de 1848, Europa ve latente
el fantasma de la revolución y, nuestro concepto va adquiriendo una nueva, pero no
inesperada tonalidad, el socialismo deja de verse como sueños humanitarios para
convertirse en una posible realidad al convertirse en una doctrina científica.19

Las ideas socialistas en Alemania habían tenido bastante difusión a partir de los años de
1840, uno de los principales difusores de las teorías socialistas de Inglaterra y Francia
en Alemania fue Lorenz von Stein, cuya obra tuvo la pretensión de representar la
cientificidad20 de las doctrinas socialistas, expuestas en 1842 con el titulo de El
socialismo y el comunismo en la Francia contemporánea. Si bien, la presencia de obras
socialistas en Alemania va en constante aumento, el socialismo no dejo de ser un objeto
de curiosidad teórica, lo cual, solo quedó enclaustrada en un pequeño circulo de
intelectuales, es en la década de 1860 que se comienza a ver como las ideas socialistas
comienzan a tener mayor difusión. Pero en sus comienzos las doctrinas socialistas que
llegaron a Alemania eran principalmente los postulados de Fourier, Proudhon, Pierre
Leroux, Blanqui y Owen.21 En sus comienzos las construcciones teóricas del
socialismo, y por tanto el concepto de socialismo en Alemania, no tenía un sustento con
la realidad extralingüística (conocimiento de la realidad obrera y tratamiento científico
de la dinámica económica), pero la teoría socialista premarxista ya había empezado a
conceptualizar el espacio de experiencia, la continuidad de la dinámica apropiadora del
referente experiencial se ve en el trabajo intelectual de Karl Marx.

En 1842, Marx comienza a tener interés sobre las “especulaciones comunistas” que se
venían manejando en Alemania. Entre 1842 y 1848 (año en el que escribe el Manifiesto
del Partido Comunista) encontramos obras que vienen a ser premonitoria para el
concepto del socialismo, porque se ve la tendencia del carácter ortodoxo de la
conceptualización del socialismo: doctrina político-económica con fundamentación

18
Servier Jean, Utopía, p. 10.
19
Touchard, Jean, Ob.Cit, p. 397.
20
Esta realidad estaba desarrollándose en un contexto donde la ciencia (newtoniana) había triunfado
sobre la filosofía (especulativa), por tanto el adjetivo científico implicaba un prestigio social en el mundo
del conocimiento, tal prestigio será utilizado por el marxismo para sobreponerse sobre sus “especulativas”
predecesoras. Wallerstein, Immanuel, Abrir las Ciencias Sociales, p.13
21
Touchard, Jean, Ob.Cit, p.467.
“científica”. Tal propuesta presupone una distinción con los “otros” socialismos.22 En
La Sagrada Familia y La Tesis sobre Feuerbach se aprecian algunas concepciones que
le darán contorno al concepto de socialismo “científico”: el proletariado23 es el actor
principal dinamizador de los cambios económicos y políticos mediante acciones
contundentes (revolución) en total rechazo a un reformismo político24. El concepto de
socialismo emerge bajo el supuesto de un comunismo que subordina los elementos
económicos sobre los políticos.25 Es aquí donde se empieza a ver una clara distinción
entre el socialismo científico y el socialismo utópico, el primero tiene su validez en la
legitimidad que adquiere la doctrina marxista dado a su carácter de potencial
verificación, pero lo más importante es, la delimitación de un agente histórico como
ente modificador del espacio de experiencia, la cual condiciona cierto modo de actuar y,
por lo tanto, lo diferencia de otras doctrinas que se denominan socialistas (socialismo
feudal, socialismo burgués, etc.) diferenciadas por el sustento del horizonte de
expectativa que contiene su concepto de socialismo. Veamos el siguiente fragmento del
Manifiesto del Partido Comunista que lleva por titulo Actitud de los Comunistas
respecto de los diferentes partidos de oposición:

“En resumen, los comunistas apoyan por doquier todo movimiento revolucionario
contra el régimen social y político existente.
En todos estos movimientos ponen en primer término, como cuestión fundamental del
movimiento, la cuestión de la propiedad, cualquiera que sea la forma más o menos
desarrollada que ésta revista.
En fin, los comunistas trabajan en todas partes por la unión y el acuerdo entre los
partido democráticos de todos lo países.
Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman
abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la

22
Vale señalar cierta tendencia apropiadora de una verdad absoluta con respecto a los supuestos teóricos
del socialismo en el contexto alemán entre 1830 y 1840, originando una dinámica de diferenciación
mediante elementos de identidad doctrinal para crear singularidad ante otros postulados teóricos,
progresivamente la distinción teórica tuvo implícito la yuxtaposición del elemento nacional, pero será una
seria preocupación a partir de la II Internacional. Analizando el contexto alemán, se logra apreciar el
mayor énfasis que dan los círculos intelectuales en definirse como los seguidores de la doctrina
“verdadera”, tal es el caso del grupo con fuerte influencia neohegeliana que se autodenominada como el
“verdadero socialismo” (de la cual Marx cuestiona en el Manifiesto Comunista) que, se quedaba en
razonamientos demasiados abstractos con respecto a la realidad, la conceptualización tendía más a una
ideologización que aislada al concepto del espacio de experiencia, esto a causa de ser el primer intento de
conciliar la filosofía hegeliana y las doctrinas socialistas francesas, especialmente las de Proudhon.
Ibídem, p.467.
23
En los supuestos teóricos de los socialistas premarxistas se aprecia la presencia del concepto proletario,
el concepto de proletario no ha tenido un significado claro, por lo general en Francia se asociaba a los
sectores bajos como panacea, pero en la Revolución Francesa la referencia al proletariado tenia una
ambigüedad porque el referente de tal noción involucraba más a Inglaterra, país industrial, que a la
misma Francia, todavía en caminos de experimentar tal realidad. Será progresivamente que el proletariado
se definirá en su entorno industrializado, ya Europa se siente familiarizado con las maquinas a finales del
siglo XIX, en una nota de la edición inglesa de 1888 El Manifiesto del Partido Comunista Engels señala:
“Por proletarios se comprende a la clase de los trabajadores asalariados modernos, que, privados de los
medios de producción propios, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo para poder existir” Marx, C
y F. Engels, Obras escogidas, p. 32. La nota permite inferir la ambigüedad conceptual de proletariado
para 1848, aspecto que permite ver como los cambios ocurridos durante la década de 1860 configuraron
el concepto de proletario en su relación con el concepto de socialismo, permitiendo definir quienes
pertenecen a tal movimiento socialista y así poder tener un agente que puede provocar la revolución, al
mismo tiempo, refuerza la idea de una verificación científica de la teoría marxista, es decir predispone el
horizonte de expectativa a un acercamiento con la realidad fenomenológica.
24
Ibídem, p.470
25
Ibídem, p.471.
violencia26 todo el orden social existente. Las clases dominantes pueden temblar ante
una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que
sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.”27

El fragmento presentado muestra, dentro del contexto del texto, que el socialismo
científico se define mediante lo que no es, es decir los “otros socialismos” estaban
errados al quedarse en el mundo de la elucubraciones idealistas y no incentivar al
hombre de acción, el hombre que está dispuesto a derrocar el statu quo industrial,
mediante una participación indirecta en la política incentivando la unión de los partidos
democráticos. De tal manera se ve expresado como se erige un concepto del socialismo
en base a su actor principal y su manera radical de alcanzar su utopía, dado que los
supuestos científicos (materialismo histórico) bajo los que se sedimento el socialismo
“moderno” permite asegurar el alcance del comunismo, aquí todavía el concepto de
comunismo sigue estando subordinado al de socialismo, tales planteamientos se pueden
encontrar en 1846 en Tesis sobre Feuerbach, en 1847, Marx rechaza totalmente, dado
por su falta de cientificidad, al socialismo utópico28 marcando los criterios para
distinguir un ellos y un nosotros, que se reduce a una la legitimidad científica.

Así se aprecia que en 1874 ante las pretensiones de una relectura del marxismo, el caso
de Karl Eugen Duhring es ejemplar, Duhring llega a replantearse la actuación de los
socialistas-marxistas en el espacio público, toca un tema que trastoca el concepto de
socialismo científico, la erradicación de la radicalidad de la praxis política, dando como
respuesta una neutralización inmediata por parte de la doctrina socialista marxista en
1877, con una obra denominada Anti-Duhring, Engels detiene toda re-interpretación de
la doctrina socialista científica.29 En 1880 Engels establece como estatuto la distinción
entre socialismo científico y los otros socialismos en su texto Del socialismo utópico al
socialismo científico:

“La realización de este acto que redimirá al mundo es la misión histórica del
proletariado moderno. Y el socialismo científico, expresión teórica del movimiento
proletario, es el llamado a investigar las condiciones históricas y, con ello, la
naturaleza misma de este acto, infundiendo de este modo a la clase llamada a hacer
esta revolución, a la clase hoy oprimida, la conciencia de las condiciones y de la
naturaleza de su propia acción.”30

Ahora bien, en la obra de Engels ya se tiene elaborado un concepto delimitado de lo que


es el socialismo y su razón de ser, téngase en cuenta el elemento cuasi-religioso: “es el
llamado a investigar”, y no es cualquier clase social es: “la clase llamada”, dando fuerza
al movimiento que propugna K. Marx, Engels evoca una especie de destino manifiesto
dándole fuerza el horizonte de expectativa. Además, el socialismo científico viene a ser
una expresión teórica que por medio de ciertas leyes expresan ciertas condiciones de la
realidad histórica que pueden ser moldeadas, tomando en cuenta una toma de conciencia
de clases del proletariado, el proletariado como ente abstracto, viene a tomar una
relevancia importante, señalando implícitamente la única condición para que un hombre
puede ser capaz de seguir la misión teleológica que se le fue encomendada: “hacer la
revolución”.

26
Léase como praxis revolucionaria.
27
Marx, C y F. Engels, Ob.Cit, p. 60.
28
Touchard, Jean, Ob.Cit, p. 473.
29
Ídem
30
Marx, C y F. Engels, Ob.Cit, p. 450.
Se ve entonces como muchos elementos condicionaron el concepto de socialismo: en
primer lugar debemos contextualizar la segunda mitad del siglo XIX, la total confianza
en el progreso científico, es decir, el positivismo mantiene presente la finalidad de
alcanzar ciertos estadios, de los cuales, el socialismo de Marx plantea su equivalente,
pero con una meta más ambiciosa, se plantea otra forma de proyectar el devenir
histórico, con el respaldo de cientificidad en la que se sustenta la doctrina marxista, pero
al momento que se eleve otra reinterpretación con la misma validez científica, de una
vez se descarta, tal como ocurrió con Eugen Duhring. Durante 1864 y 1873 Marx
dentro de la Primera Internacional Socialista lleva una constante lucha entre otras
corrientes socialistas y los anarquistas, estos últimos tienen como figura representativa a
Bakunin,31 permitiendo asegurar una estructura de repetición32 del concepto socialismo,
a tal punto que Touchard afirma que desde 1870: “Hasta 1917 el marxismo será la
ideología oficial de todos los partidos socialistas continentales.”33 Aquí el concepto de
socialismo ya no solo se asocia a un movimiento, sino en elemento constitutivo de una
institución que brinda validez al concepto de socialismo marxista.

El problema del campesinado era una realidad que no estaba al tanto K. Marx, las
apreciaciones que tuvo con respecto al tema eran vacilantes34, es por su lado que el
marxismo-leninismo dará fisonomía al concepto de socialismo ante la nueva realidad
del siglo XX. Las formulas teóricas de K. Marx y F. Engels no se acoplaban al espacio
de expectativa ruso, pero no solo era la realidad rusa, sino también la realidad
latinoamericana donde permeó con más facilidad los postulados teóricos de los
socialistas premarxistas, dado a la ambigüedad del socialismo científico con respecto al
tema. Es con Lenin que se apreciaran complementos significativos en el concepto de
socialismo, demarcando aún más el sentido de ser socialista o revolucionario, y por
tanto la dualidad socialista-comunista estará empezándose a figurar, sobre todo después
de la Revolución bolchevique, además no solo la democracia estará dentro del debate,
sino ahora se plantea un nuevo problema, el imperialismo, que se conformará gran parte
de la teoría marxista-leninista, no solamente se tendrá que aplicar una distinción entre
ellos y nosotros, a nivel teórico-doctrinal, sino que el mismo problema del campesinado
y los nacionalismo, planteará problemas específicos dentro de la doctrina socialista que,
cohesionará su propósito en un motivo en común, la lucha de clases dirigida hacia el
enfrentamiento contra el imperialismo, ante la nueva realidad mundial el mundo
necesita ser conceptualizado, habría que ver y construir la nueva dinámica del mundo
de finales del siglo XIX y comienzos del XX, dentro del concepto del socialismo se
resemantiza algunos elemento a causa de el ensanchamiento de su espacio de
experiencia.

Sí el concepto de proletario evoca una actuación impersonal, que conlleva a una


sustentación con referencia internacional sobre la nacional, surgirá una contradicción
entre teoría y practica: ¿Cómo crear una distinción en el plano internacional sin tener
como referentes las nacionalidades? planteando otro problema, al ponerse en tela de
juicio la cuestión de la universalidad de los fundamentos teóricos del marxismo ¿Cómo
compaginar el referente identitario de clase y el referente identitario nacional al
momento de plantearse un proyecto político que lleve a cabo la dictadura del

31
Touchard, Jean, Ob.Cit, p. 473.
32
Blanco Rivero, José Javier, Ob. Cit. p. 12.
33
Touchard, Jean, Ob.Cit, p. 473.
34
Touchard, Jean, Ob.Cit, p.503.
proletariado a escala nacional, pero en términos de internacionalidad? ¿Cuáles son los
primeros pasos que se deben realizar? y ¿los pasos a seguir necesariamente tienen que
ser recetarios que se deben seguir al pie de la letra?35

Estos problemas son los que se encontraran todos los países que quieran implantar la
dictadura del proletariado en su país, dado que la escala “local” del espacio de
experiencia no compaginaba un horizonte de expectativa de escala internacional, pero
más adelante se mostrará cual fue la experiencia venezolana al respecto, antes de eso
hay que precisar ciertos aspectos que condicionaron el socialismo como un concepto de
otredad. Para comenzar hay que mirar hacia la figura de Lenin en el exilio y la realidad
internacional a comienzos del siglo XX, sobre todo la experiencia de la Primera Guerra
mundial36.

Vladimir Ulianov, mejor conocido como Lenin, dedicó una vida de activismo político
que le valió el exilio, sin caer en profundidad a su biografía, haré hincapié en el periodo
de exilio de Lenin, sobre todo durante la Primera Guerra mundial, porque es durante
este lapso donde podemos dar cuento de gran parte del contenido del espacio de
experiencia del concepto de imperialismo, elemento constitutivo del concepto
socialismo, creando una estructuración del mundo en base al capitalismo en su fase
imperialista, construye una distribución mundial con fundamentos teóricos marxista que
permitirá que todo planteamiento teórico que provenga desde la periferia sea
coaccionado a un concepto socialismo en su versión marxista leninista, originando el
germen de una otredad en segundo nivel, un nivel que se corresponde a la escala
internacional del horizonte de experiencia:

“Para esta época no sólo los dos grupos fundamentales de países: los que poseen
colonias y los países coloniales sino las formas variadas de países dependientes,
políticamente independientes, desde un punto de vista formal, pero, en realidad,
envueltos por las redes de dependencia financiera y diplomática.”37

El problema del imperialismo dentro de la teoría marxista es algo que ya venía


discutiéndose a finales del siglo XIX, desde el comienzo de la Segunda Internacional,
en un contexto donde se ve el crecimiento exponencial de Francia e Inglaterra, seguido
de Alemania, Japón y Estados Unidos, el concepto de Imperialismo vino a crear un
enemigo en común, estipulando una serie de formas de comportamientos
“revolucionarias”, pero con el detalle de que, cada vez el horizonte de expectativa se iba
inclinando al espacio de experiencia, es decir, ¿Cuándo saber el momento de realización
del proyecto marxista?¿el papel de los partidos obreros internacionales en la dirección
de los cambios políticos?

35
Estos problemas precisamente ya se estaban debatiendo a finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Las figuras más destacadas de dicha discusión están Lenin, Kautsky, Trotsky y Rosa de Luxemburgo en
el marco de la II Internacional, son importante los análisis de los dos últimos mencionados porque
cuestionan la fidelidad del silogismo marxista: el socialismo se va a dar en países capitalistas avanzados.
Ibídem, pp.562-563.
36
“El exilio en Suiza parecía que sólo iba a servirle para escribir otra obra teórica. El imperialismo, fase
final del capitalismo. Cada mañana dejaba el curto realquilado en casa de un zapatero donde malvivía con
su esposa y se iba a la biblioteca pública de Zurih, hasta que la cerraban.” Reyes, Luis, “Lenin. La
Revolución”, en La aventura de la Historia, edición especial Nº6: La I Guerra Mundial como nunca se
la habían contado, pp. 6-7.
37
Lenin, V.I, El Imperialismo fase superior del Capitalismo, pp. 53-54.
Por tal razón, el concepto de imperialismo vino a jugar un rol fundamental en la
conjugación del socialismo como un concepto de otredad, porque si bien en un primer
nivel se crearon distinciones entre otras doctrinas competidoras del socialismo marxista,
este intensificó la distinción entre otros postulados teóricos socialistas dentro de las
reuniones internacionales comunistas, en las obras consultadas, implícitamente la
nacionalidad era un elemento definitorio que complementaba la distinción entre los
grupos que eran seguidores de cierta tendencia teórica derivada del socialismo38. De tal
manera se aprecia que el imperialismo lleva a dar armonía a la contradicción inherente
del socialismo, nacionalismo e “internacionalismo”.

Después de 1917, con la materialización de la Republica Socialista, la III Internacional


crea una estratificación implícita entre las doctrinas socialista, ya que sí en un principio
se tenía el concepto de comunismo como una realidad todavía no alcanzada, Rusia se
postuló como la materialización del sueño socialista, la Revolución de Octubre lo
demostró y con los años posteriores, la resistencia de Rusia39 vino a reivindicar tal
posición del ideal socialista, dando como consecuencia que, a partir de la III
Internacional se consolida cierto modelo que direcciona las demás intentos de
revolución socialista, por tanto, el concepto de socialismo viene a consolidarse gracias
al encuentro de la realidad lingüística y extralingüística, el concepto de comunismo
viene a corresponderse con el régimen que inauguró Lenin y, que posteriormente
seguiría Stanlin, pero es precisamente en el modelos marxista-leninista donde se viene a
consolidar el concepto de comunismo como la doctrina revolucionaria que impone
cierta forma de hacer revolución en todo el mundo, la dualidad entre comunismo y
socialismo está ya marcada.

Además, la social-democracia adquiere un carácter totalizante, al igual que lo va a tener


en el uso lingüístico venezolano el concepto de socialismo en contraposición del
comunismo, la pluralidad de corrientes socialistas que pueden existir se invisibiliza a
tal punto que, la diversidad llega a tener un carácter herético, la socialdemocracia como
concepto va a tener presente una acepción peyorativa40, gracias a la consolidación
semántica-institucional, que permite solidificar la estructura de permanencia del
concepto comunismo asociado al Partido Comunista Internacional41 durante gran parte

38
En la II Internacional celebrada en Bruselas, los partidos socialistas tendían a enriquecer la teoría
socialista-marxista con la experiencia de la realidad de sus propios países. Touchard, Jean, Ob.Cit, pp.
569-570.
39
El problema de la “Revolución” en la teoría marxista fue una traba para los que se enfrentaron a las
interpretaciones más ortodoxas del marxismo, ya que la realidad extralingüística no se correspondía con
la realidad lingüística, además eran múltiples realidades. Según los estadios que señala Marx, las
condiciones en las que iba surgir la dictadura del proletariado era en los países que hubieran alcanzado un
capitalismo avanzado, Rusia no cumplía con las condiciones, de tal manera, surgieron interpretaciones
más “eclécticas” como la Trosky o Rosa de Luxemburgo donde se sostenía la tesis de que, no
necesariamente un país tenía que tener un nivel avanzado de capitalismo para que se desarrollará la
revolución socialista, es hasta 1935 que se reconoce una multiplicidad de caminos para llegar al
socialismo. Touchard, Jean, Ob.Cit, p. 562. Para este caso los postulados de Trosky son bastantes
relevantes para entender la catalogación de Betancourt como trotskista por parte del PCV durante el
periodo analizado.
40
Touchard, Jean, Ob.Cit, p.595.
41
Se entenderá comunismo como aquellos contingentes políticos inclinados a las consideraciones del PC
internacional, dado a la condición semántica institucional que llego a legitimar el concepto de comunismo
que en su momento fue el equivalente de socialismo “científico”, téngase en cuenta que el supuesto de
haber alcanzado la materialización del ideal marxista, implica una legitimidad de la cual la U.R.S.S supo
explotar en los años sucesivos a 1917. Congreso de la República, Prologo Sosa, Arturo, Ob.Cit, vol.
XII, p. 181.
de la primera mitad del siglo XX, por tanto, toda doctrina alejada del P.C será
considerada como erróneo o “utópica”.

“El Komitern se encargaba, simplemente, de homogeneizar las acciones de los diversos


PC del mundo, en función de la causa de salvar al socialismo en el único país donde se
había realizado, es decir, en función de los intereses y política exterior de la Unión
Soviética”42

La dualidad comunismo-socialismo en Venezuela.

Ya que el espacio es corto, analizaré algunos aspectos que singularizaron el concepto de


socialismo, como concepto de otredad en Venezuela. Primeramente, he decidido
considerar la realidad política a partir de la década del veinte (20`) a razón de ver que
es en esta década el debate político con sustento teórico marxista se vuelve más
dinámico, correspondiendo a la incipiente realidad industrial que empezaba a
experimentar Venezuela gracias a la creciente explotación petrolera43, así logramos
observar como muchos de los conceptos que se empiezan a utilizar dentro de la lucha
política contra el gomecismo vienen a calar fuertemente en la sociedad urbana dado a la
correspondencia de los conceptos con sus espacio de experiencia, entre estos conceptos
están proletarios e imperialismo, que son parte esencial en el discurso socialista
antigomecista en el primer tercio del siglo XX.

Además, la temprana preparación en la teoría socialista de una parte de la facción


antigomecista permitió un traslado conceptual del socialismo en su versión marxista-
leninista como doctrina política sin ninguna oposición,44 trasladando un concepto de
socialismo capaz de distanciarse de todo grupo político que no vaya acorde a la
conceptualización socialista “científica”. En la experiencia de exilio de la oposición
gomecista se experimenta un cisma doctrinal, ahora en Venezuela, la distinción
implícita que necesitó el socialismo europeo revive su funcionalidad en el escenario
pluriforme de los planteamientos políticos venezolanos, después del 28, donde los
“muchachos del 28” ven en el exilio un conjunto de fuerzas capaces de llevar a cabo una
línea de acción para acabar con el gomecismo, es en el transcurrir del tiempo donde los
estudiantes del 28 se empiezan a dar cuenta que derrocar el régimen de J.V. Gómez no
es suficiente y surge una contraparte a lo interno de la facción socialista, el concepto
que había utilizado en un comienzo el régimen gomecista de comunismo pierde su
carácter reduccionista45 para crear linderos entre los que plantean un “marxismo
autoctono” y aquellos que siguen la ortodoxia leninista de la III Internacional.

Para poder observar la evolución del concepto socialismo al concepto dual socialismo-
comunismo, me valdré de los cortes temporales que utiliza Arturo Sosa y Eloi,
Lengrand para ver el proceso diacrónico del concepto socialismo en el constructo de
una otredad. Se considerarán dos etapas durante el lapso que transcurre entre 1928 a

42
Sosa, Arturo y Eloi, Lengrand, Del garibaldismo estudiantil a la izquierda criolla. Los orígenes
marxista del proyecto de A.D. (1928-1935), p.25.
43
Congreso de la República, Prologo Sosa, Arturo, Ob.Cit, vol. XII p.XIII.
44
Sosa, Arturo y Eloi, Lengrand, Ob.Cit, p.36.
45
En 1928 en un articulo de Carlos Leon escrito en Libertad titulado “Definámonos” dice: “En Venezuela
se ha confundido siempre el vocablo revoltoso con el de revolucionario, todo aquel que toma un fusil para
atacar el gobierno, con cualquier propósito, ya sea en defensa de un ataque personal, ya para conseguir
por medio de una componenda una posición política; pero nunca con el de realizar un ideal a favor de los
oprimidos” Congreso de la República, Ob.Cit, vol. XII, p.181
1935, la primera etapa que va de 1928 hasta finales de 1930 permite ver la dinámica
conceptual que ocurrió desde el exilio de los estudiantes desde la semana del Estudiante
hasta 1930 donde la unificación del discurso socialista estaba todavía consolidado hasta
el momento cercano a la redacción del Plan de Barranquilla, además en medio de esta
etapa ocurre los intentos fallidos de la invasión a Venezuela por parte de los grupos
contrarios a Gómez, direccionando a los jóvenes del 28 en su lucha política en
Venezuela, además ya existe un ataque frontal por Salvador de la Plaza contra los
estudiantes del 28; en la segunda etapa abarcará desde finales de 1930 momentos
cercanos a la redacción del Plan de Barranquilla (1931) hasta 193546, es en este
momento donde la dinámica conceptual del socialismo llegará a un punto que se
observará la radicalización que lleva a postular una forma ortodoxa del socialismo,
donde se verá, guardando las diferencias, un equivalente entre la distinción de
socialismo “utópico” y socialismo científico, pero en nuestro caso será la dualidad
socialismo-comunismo, pero hay que considerar las discusiones socialistas en el
escenario internacional, porque dan cuenta de cómo la radicalidad va cediendo ante
posturas más flexibles.

Al analizar este corte de tiempo, comenzare por señalar la génesis de la utilización del
concepto socialismo en Venezuela como elemento diferenciador entre ellos y nosotros,
se puede rastrear a partir del año de 1928, básicamente después de los hechos de la
semana del Estudiante. Como bien señala Arturo Sosa, los primeros grupos que hicieron
resistencia al gobierno de Gómez los unificaba una causa en común, derrocar dicho
régimen, existía un horizonte de expectativa muy estrecho. Pero dentro de la resistencia
existía una divergencia de criterios políticos que fueron solapados por un breve
momento dado que los intereses se direccionaron en derrocar el régimen de Gómez,
pero era cuestión de tiempo para que las diferencias afloraran y se apreciara la primera
ruptura en las filas antigomecistas.47 Veamos lo que plantea Salvador de la Plaza en el
artículo “Los caudillos y nosotros”.

“De aquí que nuestra lucha abarque horizontes más amplios y no creamos que el solo
derrocamiento de Gómez finalice con la barbarie de que todos nos quejamos. Nosotros
luchamos por transformar el sistema de producción existente actualmente, por la
desaparición de las clases sociales su derivado, por la obtención de un bienestar igual
para todos los venezolanos y es esta la base de nuestra lucha contra el caudillismo
origen de todos los males…”48

“Entre nosotros y los caudillos, mejor el caudillismo y sus múltiples manifestaciones,


está la REVOLUCIÓN y para la revolución, el derrocamiento de Gómez es una etapa de
la lucha, pero no una finalidad.”49

Apartándonos un poco del concepto de socialismo, de las anteriores ideas se desprende


una serie de ideas que son necesarias para conocer la realidad extralingüística en la que
se desarrolla la dualidad de los conceptos de socialismo y comunismo, y
deconstruyendo el anterior fragmento del texto, nos da luces de ese contexto. En primer
lugar, el primer párrafo señala la dualidad barbarie/transformación, en este caso
entiéndase la palabra transformación contextualizada en el texto, lo que daría a entender
transformación equivalente a la idea de llevar la civilización, y quien mejor que aquellos
que tienen en sus manos la verdad revolucionaria del marxismo, esta idea de la barbarie
46
Sosa, Arturo y Eloi, Lengrand, Ob.Cit, p.15.
47
Ibídem, p.49.
48
“Los caudillos y nosotros” en. Congreso de la República, Ob.Cit, vol. XII p.152.
49
Ibídem, p.154.
es una idea fundamental en el pensamiento político venezolano, porque no solo la
encontramos presente en las discusiones de la primera mitad del siglo XX, sino también
es parte de la discusiones del finales del XIX, gran parte la disputa entre liberales y
conservadores giraba en torno en la modernización del país cuya manifestación
discursiva se ve cada vez que se evoca esta idea de llevar la civilización. Este elemento
de la barbarie va a venir darle un matiz bastante interesante al concepto de socialismo
en Venezuela llegando a influir bastante en su horizonte de expectativa, porque la
disputa girara en torno de quienes serán los encargados de traer la modernización en
Venezuela, y en dentro del grupo socialista, la cuestión será el modo de traer la
“revolución” que llevará a Venezuela a la modernidad. Además tal idea de erradicar la
barbarie se complementa bastante bien con la concepción mesiánica que lleva implícito
el concepto de socialismo en su versión europea.

Por otro lado, vemos la dualidad nosotros y ellos, en este caso los límites están trazado
entre los poseedores de la revolución y los que se resisten al cambio, precisamente aquí
ya se ve un deslinde ideológico y las cartas ya están echadas, es decir, el planteamiento
comunista predomina, pero el supuesto de “unidad” del comunismo50 no dura por
mucho tiempo, los intentos fallidos de invadir a Venezuela para derrocar a Juan Vicente
Gómez en 1929 (Invasión de Falke) dieron un viraje en el monopolio conceptual que
tenia la facción comunista venezolana, llegando a crear una fuerza detractora a lo
interno de la ortodoxia del marxismo-leninismo, el grupo disidente que empezó a
emerger a partir de los estudiantes del 28 pugnaba por una doctrina más apegada a la
realidad nacional que, a un recetario rígido. El monopolio conceptual que llegamos a
ver con PRV empieza a ceder a partir de 1930, porque viendo las cartas intercambiadas
en Betancourt y Pocaterra después de la huida de Cumaná, se observa un
cuestionamiento a las acciones del Falke51, pero antes de mencionados acontecimientos,
la fricción ya se había hecho sentir, y vino por parte de Salvador de la Plaza en un
articulo publicado en Libertad que creo una distancia con los estudiantes del 28, cuyas
consecuencias se harán sentir posteriormente52. El articulo titulado “los estudiantes
Venezolanos y la Revolución” cuestiona los verdaderos intereses políticos de los
estudiantes como clase social, en este punto todavía no existe una conceptualización de
una otredad doctrinal, y continúa:

“Los estudiantes incapaces de una acción política propia, serán arrastrados por las clases
de donde proceden y las frases que constituyen la ideología antiimperialista de los
románticos españolizantes contra la civilización anglosajona, no serán motores
suficiente para mantener una situación de lucha contra la penetración imperialista”53

Si bien, el Partido Revolucionario de Venezuela fundado en 1927, precedente del


P.C.V, es la institucionalización venezolana, aunque fuera de Venezuela, del
comunismo, derivando cierta legitimidad en la conceptualización que proceda del
naciente partido, con la finalidad de crear una otredad que implique una desviación de la
doctrina socialista de corte marxista-leninista, pero lo interesante de la cita anterior es la
fuerte presencia de la causa anti-imperialista, un horizonte de expectativa que se asocia

50
Aquí se aplica el concepto de comunismo en su realidad lingüística y extralingüística ya configurada, es
decir, con los acontecimientos de la revolución de Octubre en Rusia y los sucesivos acontecimientos
51
Congreso de la República, Ob.Cit, vol. XII pp. 351-363.
52
Con respecto a la publicación de Salvador de la Plaza, Betancourt “Todavía en carta que le dirige a
Valmore Rodriguez el 15 de agosto de 1932 recuerda significativamente el hecho”. Sosa, Arturo y Eloi,
Lengrand, Ob.Cit, p.74.
53
Ibídem, p.75.
al espacio de experiencia de México. En el caso mexicano, elemento imperialista viene
a ser bastante relevante en la doctrina socialista que se desarrolla en este país, por tanto,
otro elemento “externo” a la realidad venezolana viene a ser constitutivo a la
conceptualización de socialismo en Venezuela, gracias a la correspondencia que viene a
tener el imperialismo en la explotación petrolera que se vive para el momento. Las
sublevaciones campesinas, estudiadas por autores mexicanos como una variante
revolucionaria del socialismo utópico traía consigo una serie de ideas que vinieron a
conformar una interpretación socialista mexicana54, sobre todo por la agria experiencia
de la intervención estadunidense a mediados del siglo XIX, el concepto de imperialismo
en su variante mexicana: imperialismo anglosajón, vino a formar parte de la doctrina
socialista venezolana por la relación de Gustavo Machado con la realidad mexicana55, y
es lo que viene a ser el eje direccional de la primera línea de acción del socialismo
venezolano, luchar contra las fuerzas imperialistas y sus “títeres”, lo cual condiciona
cierta conceptualización del socialismo en su primer momento, sobre todo en la etapa
anterior a 1928: el motivo de lucha del socialismo es la destrucción del capitalismo
imperialista y dar como resultado la imposición de la revolución comunista, pero
teniendo en cuenta la peculiaridad de país colonizado, su característica rural plantea el
problema del campesinado, y en el caso venezolano su espacio de expectativa se
correspondía para adaptar el concepto de imperialismo mexicano.

El cambio que hace Betancourt de una acción política para derrocar a Juan Vicente
Gómez fue transformado en una proyección mas profundo del proyecto político, se
amplia el horizonte de expectativa, pero la importancia para este estudio es el
aceleramiento de la dinámica conceptual que viene a adquirir nuestro concepto, porque
ahora la pugna va a presentarse entre los revolucionarios y los reformadores, es decir,
comunistas y socialistas, donde la misma distinción doctrinal que tuvo el concepto de
socialismo desde su origen europeo viene a renacer a partir de 1931, entonces me doy la
osadía de decir que en el plano lingüístico, existe un antes y después del Plan de
Barranquilla, el concepto de socialismo deja de ser el mismo para empezar a elaborar el
constructo de otredad y definir claramente un horizonte de expectativa alternativo al que
tenía el P.C.V.

En esta segunda etapa en Venezuela (1931-1935) la realidad internacional del concepto


socialismo viene a pesar fuertemente, ya que, si bien la cautela que se tenia con
identificarse con el aprismo56 radicaba en el temor de toda escisión con el Partido
Comunista Internacional, dado a la característica constitutiva semántica-institucional del
concepto socialismo, toda formación política alejada a los principios del P.C entraba
dentro de las categorías, de “aprismo”, “trotskismo” o “social democracia”57, es por tal
razón que al momento de conformarse el ARDI, saber que tipo de característica
definiría a la naciente fuerza política era necesario discutirlo porque evocaba un sentido
de identidad, pero no era una mera identidad doctrinaria lo que se planteaba, sino la

54
Prologo. Rama, Carlos, El utopismo socialista en America Latina 1830-1893, p.XIV.
55
El contacto que mantuvo con el periodista mexicano Julio Antonio Mella puede dar cuenta de lo dicho.
56
En diciembre de 1932 Mariano Picón Salas le responde a una carta de Betancourt que pide su opinión
con respecto al aprismo: “Creo que hay cierto exceso de recelo, de su parte, con respecto al APRA.”
Congreso de la República, Ob.Cit, vol. XIII, p. 251.
57
“Hasta 1919 este término [social democracia] designaba exclusivamente al partido socialista alemán, de
estricta obediencia marxista. En nuestros días su sentido se ha ampliado considerablemente, Pero, por un
lado, siempre que lo utilizan los marxistas leninistas adquiere un sentido peyorativo.” Touchard, Jean,
Ob.Cit, p.595.
identidad doctrinaria y nacionalista, tema delicado para el movimiento internacional
comunista al tener en cuenta dentro de su teoría el aspecto nacional.

Es en los años entre 1931 y 1932 donde se solidificará el concepto de socialismo-


comunismo como dos fuerzas contrapuestas que, disputaran el exclusivo lugar de ser los
“guías” que llevaran a Venezuela a la tierra prometida, es en el nacimiento del ARDI
donde el ala izquierda de la oposición gomecista se ve en una diatriba y por tanto,
dinamizará la discusión político dentro de la doctrina socialista. Veamos algunos
documentos que expresan la rivalidad entre el PCV y el ARDI, y como dentro de la
rivalidad el concepto de socialismo es utilizado por cada interlocutor.

Al final del Plan de Barranquilla se encuentra implícito la diferenciación entre


comunistas y socialistas, el concepto de socialismo viene a ser utilizado de acuerdo a los
intereses del enunciador, pero sobre todo con la finalidad de expresar una diferencia
entre aquellos que plantean la “Revolución” y, por otro lado, esta el sector reformador
que quiere cambios progresivos y conformes a la necesidad de la realidad nacional, cada
concepto marca sus diferencias en base al horizonte de expectativa:

“Presumen espíritus simplistas, viciados de la tradicional indolencia venezolana para


ahondar, que “asociaciones cívicas” y otros remedios fáciles de la misma índole
bastarían para promover en el país un movimiento de dignificación. Nosotros, con
criterio más realista y positivo, nutrido de doctrina y de historia, creemos que la
elevación del nivel político y social de las masas no pueden lograrse sino sobre bases de
independencia económica. Por eso, hemos articulado nuestras plataforma con
postulados de acción social y antiimperialista, trascendiendo resuelta y conscientemente
las aspiraciones retrasadas de quienes creen que hasta moralizar la administración y
reformar cuatro o cinco artículos de la constitución para que Venezuela comience a
realizar su destino de pueblo.”58

Como en toda construcción de otredad, la pormenorización de ese “otro”, que es muy


común encontrar en tal dinámica, Rómulo Betancourt insiste en señalar el planteamiento
de un proyecto legitimado bajo el sustento doctrinal-histórico, que permiten solidificar
las bases “positivista” de su planteamiento, pero a diferencia de la doctrina marxista-
leninista, que sostiene que, la fundamentación de su tesis de la “revolución” están bajo
el supuesto científico de la verificación empírica, es decir, la conformación de la
U.R.S.S es la prueba irrefutable de la veracidad del postulado marxista leninista,
Betancourt por su parte trata de sustentar su proyecto en fundamentos positivistas
(“doctrina e historia”), pero con desventaja del postulado marxista-leninista, y es de tal
manera que se ubica en una postura que la expresa de la siguiente manera: “porque el
suscrito hoy por nosotros apenas contempla los más urgentes problemas nacionales y
porque el contenido mismo de nuestros postulados de acción es apenas reformistas.”59
Y es así como se crea la dicotomía entre reforma y revolución, o reformador y
revolucionario donde en las anteriores líneas se reconoce tácitamente cierta autoridad a
la doctrina marxista leninista que se postula como aquella que logró alcanzar la
“revolución” y merece respeto, más no subordinación.

Ya en este punto, el PCV viene a representar el sector más radical venezolano de la


doctrina marxista, dando como resultado que el concepto de comunismo venga ser

58
Congreso de la República, Ob.Cit, vol. XII. p. 398.
59
Ídem
entendido como la doctrina marxista-leninista ortodoxa vigente, la cual predomina sobre
las otras doctrinas que se alimenten de la teoría marxista, lo cual, viene a conceptualizar
un cierto modo de actuar y llegar a la “Revolución”. En una carta que envía Betancourt
en 1932 a M. Picón Salas vemos la concepción de los comunistas como actores con
perspectivas monolíticas, como aquellos importadores de la doctrina marxista cuyo
criterio fue “servil y colonialista”60.

La acción de la facción comunista venezolana, asumió su concepto, y es con ellos que


vemos una sectorización de las fuerzas política venezolanas mediante el sustento
marxista, pero las categorizaciones en las que llego a abarcar Salvador de la Plaza en
1933 fueron el cenit de la estructuración rígida de la realidad extralingüística, derivando
de la misma conceptualización rígida del nosotros en el concepto de comunismo. En Las
clases y los partidos políticos frente a la muerte o derrocamiento de Gómez61tiene una
capacidad de conceptualización de la otredad y de varios horizontes de expectativa, no
sólo de su contraparte socialista, sino todos los grupos políticos en los cuales se quiere
derribar para imponer la “revolución”, que llega a plantear los intereses en el escenario
postgomecista, partido y clases se vuelven indisolubles según la concepción que se
plantea en el presente documento, pero más allá de su correspondencia con la realidad
fenoménica, la cuestiones que se plantean en el mencionado documento son tan
enriquecedores conceptualmente porque llegan a abarcar un amplio espectro del debate
político venezolano llegando a conceptualizar la percepción de ciertas formas de
comportamiento y la visión de tales grupos políticos (grupo A,B,C y D), el documento
no es tratado en este apartado dado a que la riqueza de su contenido lleva a un contenido
considerable en el análisis sincrónico que sería necesario exponer con mayor detalle, en
dicho documento se ve como el comunismo interactúa con otros conceptos
imperialismo, proletario, partido político y campesinado.

La rigidez conceptual característica del concepto socialismo en su versión europea,


específicamente, su versión soviética, vino a trasladarse entre los teóricos
“revolucionarios”, la dualidad comunista-socialista radicó en su equivalente
revolucionario-reformador, este caso es interesante porque la distinción que aplican los
comunistas como revolucionarios viene a ser bien visto a pesar de, que el gobierno de
Gómez explotó propagandísticamente el adjetivo de revolucionario en su valoración
negativa. De tal manera que, ya para 1935 la rigidez doctrinaria que involucraba
pertenecer de un bando o del otro, que caracterizo la segunda etapa mencionada en la
que se desenvolvió el concepto de socialismo-comunismo fue mostrando sus fisuras62,
porque ya se ponía en entredicho la uniformidad de alcanzar el camino a la revolución
que había impuesto la U.R.S.S, y es precisamente en esta década en que se comienza a
considerar en el escenario internacional las diversas formas de llegar al socialismo.

60
Congreso de la República, Ob.Cit, vol. XIII. p. 164.
61
Ibídem, pp. 261-302.
62
Touchard, Jean, Ob.Cit, p. 473.
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