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Las cuevas en el mundo mesoamericano HDA MANZANILLA P... los pueblos prehispanicos las ‘cuevas tuvieron una pluralidad de si nificados: refugio, sitio de habitacién, boca o vientre de la tierra, inframun- do, espacio fantéstico, morada de los dioses del agua y los de la muerte, re- into funerario, lugar de ritos de linaje y de pasaje, observatorio astronémico, cantera. El primer uso que el hombre hizo de cuevas y tiineles naturales fue el de habitacion. En el territorio mexicano se tienen testimonios arqueolégicos del Horizonte Arcaico en los valles de Tehuacan, Valsequillo, Oaxaca, Ta- ‘maulipas y en la Depresién Central de Chiapas, entre otros. Sin embargo, en horizontes poste- riores, como el Posclisico (900-1500 4.C), algunos némadas continuaron con Ia tradicién del uso habitacional de la cueva. Particularmente en el Valle de Teotihuacan y region de Tex- coco, grupos chichimecas de némadas —que otrora poblaron los desiertos del norte de México— habitaron cue- vas en Oxtoticpac, Tepetlaéztoc, Tzi- nacanéztoc, Huexotla, Techachalco, Oxtotlitec Tlacoyan, Tlallanéztoc y Te- nayuca. Yes que en lengua nahuatl la palabra éztot! significa cueva, vocablo que frecuentemente forms parte de los top6nimos de Mesoamérica, En el area maya, la cueva de Loltin ha proporcionado invaluable informa- cién sobre fauna de caracter pleistocénicas y sobre la ocupacién de Ia regi6n hacia 5000 a.C. Lo mismo cocurre con el Abrigo de Santa Marta ‘en Chiapas. Las cuevas también han sido un lugar de refugio. Por ejemplo, Mercer cita que la gruta de Calcehtok sirvio para tal fin durante la Guerra de Castas, Extraccién de materias primas Las Grutas de Loltiin fueron usadas principalmente para explotar los yaci- mientos de arcilla y material pétreo con el fin de elaborar cerémica y litica pulida. De igual forma, numerosas cuevas someras del Valle de Teotihua- can fueron sitios de extraccién de toba y tezontle, materiales que formaron el niicleo de las estructuras y muros. Es frecuente que la cueva sea reci- piente de manantiales 0 rios subterré- No. 36 OCTUBRE-DICIENBRE 1994 neos. De ahi que las poblaciones pre- hispanicas acudiesen a ellas para pro- verse del liquido que, en el caso del rea maya, lego a considerarse “agua vingen” (zuhuy hd) para rituales. Para el caso de Teotihuacan, los ti neles y cuevas fueron excavados para extraer tezontle, un material pirockis- tico de origen volcénico, poroso y lige- ro, que fue la base de la construccién de la ciudad. ‘Un lugar de culto En el México prehispinico, las oqueda- des naturales (tineles, abrigos rocosos, cuevas) estuvieron intimamente liga- dos a la religion y a la mitologia. Varios itos refieren la creacién del Sol y de ja Luna haciéndolos surgir de una cueva. En otros, la humanidad comple- ta 0 ciertos grupos (por ejemplo, las siete tribus de Chicoméztoc) emergie- ron del interior de la tierra. Los ali- mentos mismos fueron obtenidos del mundo subterraneo cuando Quetzal- céatl robé el maiz a las hormigas. La cneva es la entrada al inframun- do (y, por lo tanto, una cimara fune- Figura 1 Dibij ee una eaverna com ocupacion humana en ef Area maya (dibujo de Fernando Botas) clEeNCcIAS C+) No. 36 0CT EMBRE 1994 ——a Diversas representaciones de Chicoméztoc —Iugar de origen— en los cédices mexicanos (a. Cédice Selden, b. Cédice Antonio de Le6n, c. Historia ToltecaChichimeca)(redibujados y simplificados de Heyden 1975: 196137) raria), pero también es acceso al vien- tre de la tierra o la boca del monstruo terrestre. Por extensi6n, es sitio donde la fertilidad puede ser propiciada. De ahi que, en ciertos lugares del México antiguo, las ceremonias de peticion de agua para las cosechas se hiciesen en cuevas pues éstas, junto con las cimas de los montes y los manantiales, eran casa de los espiritus del agua. Las cuevas fueron lugares de culto, desde el Formativo hasta el Posclisico (2200 a.C-1500 4.C). En las faldas del voleén Iztaccfhuatl que bordea la Cuen- ca de México por el Este, Carlos Nava- rete exploré la Cueva de Calucan. De su estudio se concluye que el sitio tuvo un caricter religioso, relacionado con el culto al Dios Tléloc de Ia luvia y agua. Se obtuvicron materiales formati- vos, clisicos y posclisicos, lo que impli- ca una muy larga tradici6n religiosa. Actualmente en el interior de la cueva hay un pequefio manantial junto al cual se han hallado sahumerios. En Totemihuacan, Puebla, existe un templo del Preclisico tardio (200 a.C) con un tinel artificial y un recep- taculo para agua, decorado con ranas, Esto evoca quizé un culto al agua con dioses batracios, que pudo haber pre- cedido el culto a Tiéloc en el Centro de México. Por su parte Francisco de Burgoa, cronista de Oaxaca, sefiala que los dioses prehispanicos que con- trolaban agua, semillas y frutos vivian en cuevas. Las cuevas servian para hacer culto al Dios Jaguar, desde tiempos olmecas hasta el Clisico maya, particularmente en la regién sur del area, y a Tléloc, deidades de la Huvia y del agua co- rriente. En numerosas cuevas, como Balankanché en Yucatén y Calucan, es tado de México, se han hallado vasijas Tléloc, ollas, cdntaros, vasijas y metates miniatura relacionados a este culto. Muchas cuevas eran sitios de peticién de lluvia y buenas cosechas. El culto a Quetzalcéatl es documen- tado por Du Solier en Ecatepec. Del culto al Dios Sol se han hallado testi- ‘monios en la cueva de los Andasolos, Chiapas, del Clasico tardio (650-900 c RN CIAS © 4.C). La descripcién que hacen Nava- rete y Martinez de ella, presenta la fi gura del sol rodeada de tierra, agua y vegetacién. Aparece también Ia figura de un individuo que emerge de las fauces abiertas de una serpiente. Pro- bablemente se trate del sol del infra- mundo. Un recinto funerario y ritual Los ritos funerarios dentro de las cue- vas fueron comunes particularmente en la Mixteca, pues en ellas se enterra- ba a los sefiores. Sin embargo, Brady y Stone mencionan la posibilidad de que cuevas como Naj Tunich, en Gua- temala, pudiesen haber sido sitios de enterramiento para miembros de la realeza maya. Esto podria también ser valido para las cuevas usadas ritual- mente en el Centro de México. Mary Pohl, citando al Obispo Niifiez de Vega, seitala que los huesos de los fundadores de linajes que in- trodujeron el calendario maya eran guardados en cuevas. La gente los ve- neraba ofrendandoles flores y copal. Pohl afirma que hay varios centros mayas que tienen conexién ceremo- nial con cuevas; entre ellos cita a la oy Giifo de Teouhuacan en el Cdice Xétot!(redibujado de Heyden 1981). Se observan las ds pirimi- es principales sobre una cueva con un personaje dentro Tumba del Gran Sacerdote en Chi- | chén Itz, que es un templo construi- do sobre una cueva, La investigadora menciona también que el rito cuch era efectuado por los gobernantes mayas al ascender al trono, para reno- var la energia de su linaje; la parte més sagrada del rito se hacia en la cueva, a la que el gobernante descen- | dia para recibir las profectas de los dioses. Por su parte, Zapata sefiala que las cuevas mayas también servian de recipientes de objetos sagrados de- sechados ceremonialmente, ademas de ser sitios de autosacrificio y sacrifi- Entre otros pueblos de Mesoamér- ca, pero también del area Andina, existia la idea de que sus antepasados habfan surgido de cuevas. Mixtecos, zapotecos, tzeltales y otomies compar- ‘fan esta idea, y algunos enterraban a sus nobles en cuevas. La idea de Chi | coméztoc como lugar de origen, tiene paralelismo con la creencia. Aqui, quiz el elemento que domina es la amy de la cueva como vientre de la ‘También entre los zuiii se cree que los gemelos creados por el Padre Cielo y la Madre Tierra descendieron a una cueva para guiar a los ancestros de los ‘zuiiien su emengencia ala luz. Un observatorio astronémico Un ejemplo destacado de este uso es €l observatorio de Xochicalco (“Cueva de los Amates"); alli, a mediados de ‘mayo se puede ver penetrar el sol ceni- tal en linea recta por el agujero princ- pal. En Teotihuacan contamos con un ejemplo parecido: la “cueva astron6- mica” que yace detrés de la Pirimide del Sol (a 250 metros al sureste), sobre €l circuito empedrado que rodea a la malla, Esta cueva fue excavada y estu- diada por Enrique Soruco; su forma es semejante a un botellén y tiene 4.20 metros de altura. El acceso, de menos de un metro de didmetro, fue tallado en Ia roca. En su interior se hallé un altar con una lapida de basalto por la cual se observa la entrada perpendicu- lar del sol. A su alrededor encontraron numerosas ofrendas de ollas, cajetes, cleNctas o No. 36 OCTUBRE-DICIEMBRE 1994 miniaturas, vasos, una figurilla de Xipe Totec, tiestos de la Costa del Golfo y veinte navajillas prismaticas, Seguin el informe paleobotanico, a cargo de Lauro Gonzalez Quintero, las ofrendas consistian de pigmentos rojos y verdes, hiimeros de ranas, amaranto, chile, to- ‘mate, quelites, nopal y maiz, ademas de carbén bafiado con resina de copal. Entrada al inframundo El érea maya Los mayas del siglo xvi hablan de un sitio subterraneo denominado Mitnal © Xibalbd. Tanto en Landa, como en Las Casas y el Popol Vuh, se menciona esta regién a la cual Sotelo Santos de- dicé un apartado de su libro. Los ‘mayas pensaban que la entrada a este plano inferior se encontraba en Car- ché, cercano a Cob, en el Departa- mento de la Alta Verapaz de Guatemala. El descenso a Xibalbé esta sembrado de dificultades: escaleras muy inclina- das, un rio de fuerte corriente entre dos barrancos, un lugar de cruce de cuatro caminos, de los cuales el negro conduce a Xibalba. Posteriormente se ‘encuentra una Sala del Consejo de los. Sefiores, un jardin de flores y aves, la ‘casa del juez supremo, el juego de pe- Jota, un arbol, un encinal, un barran- co, una fuente de donde brota un rio y seis casas de donde surgen tormen- tos y muerte. Segiin Sotelo, en el pen- samiento maya “..el Xibalba y el Mi nal se encuentran en la parte més baja del inframundo, no forman todo el mundo subterraneo”. Es interesante observar que el infra- mundo mixteco descrito en el Cédice Colombino-Bécker en tomo al viaje de 8 Venado hacia la morada de 1 Muerte semejante al maya: se inicia en una cancha de juego de pelota; para acce- der a él se cruzan aguas turbulentas, un cerro encorvado, un edificio en Ila- mas, y ademés pelea contra seres de cabezas grotescas. Wo. 36 0CT ICIEMBRE 1994 Debemos recordar que para los ‘mayas, las canchas del juego de pelota mismas se abrian hacia el otro mundo. Gitando a Freidel, Schele y Parker, di- riamos que la cancha no sélo era un lugar de sacrificio, sino un portal de ‘entrada al tiempo y espacio de la tilt ‘ma creacion. “Ayala asocié un agujero bajo el pasillo central del juego de pe- Jota de Tonind con una representacién consistente de dicho agujero en juegos de pelota de los cédices de los grupos Mixteco y Borgia. En estas fuentes, el juego de pelota esta también represen- tado como una entrada al Otro Mundo, que jug6 un papel crucial en la mitologia de origenes y creacién”. Hellmuth sefiala que el inframun- do maya es acuoso, pues ciertas divini- dades antropomorfas deben suftir me- tamorfosis reptilianas en su viaje al inframundo. Esta idea también apare- ce en el arte maya del Clasico tempra- no (200 d.c). La presencia de peces, plantas acuaticas, cormoranes, tortu- gas y ranas sugieren que la capa ser- pentina es agua clara y de flujo lento por la presencia de lirios acudticos. La | presencia de peces exéticos podria | hacer pensar que los mayas estaban concibiendo el inframundo como agua de mar. En fechas recientes, Brady y Bonor han hecho trabajo de campo en cuevas del area maya, incorporando estos datos al estudio de la geografia sagra- da de la regi6n. Siguiendo a Eliade, se- alan que la fundacién de las ciudades antiguas repite la creacién del mundo, y éstas son, por ende, copias del cos mos. La pirdmide principal representa la montafia sagrada y el axis mundi, el lugar donde es posible la conexién entre los tres niveles verticales del uni- verso: el cielo, la tierra y el inframun- do, Generalmente estos centros estin relacionados con tierras, cuevas, rocas, montafias o manantiales. Debemos recordar que algunas cuevas del érea maya —como seria aquélla bajo Kinich Kakm6 en Izamal el Satunsat de Oxkintok— comien- zan en minas de sascab, un material usado para formar morteros de cons- truccién y estucos. Este hecho sera re- levante cuando abordemos el caso de ‘Teotihuacan. Las nahuas Son tres los conceptos relacionados con el inframundo entre los nahuas: él ‘Mictlan, el Tiillan y et Tlalocan. En rela cién al Mictlan, los nahuas pensaban que yacia al norte y estaba guardado por Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl. En Ia mitologia nahua existia, segin Broda, el concepto de que el sol entra- ba al Mictlan durante el primer mes de pasaje cenital del sol, es decir, Téx- catl (a mediados de mayo), mes que anuncia las Iuvias. De ahi que los net Sy No. 36 OCTUBRE-DICIEMBRE 1994 observatorios como la chimenea del Edificio P de Monte Alban, el observa- torio de Xochicalco y la cueva astroné- mica de Teotihuacan sirvan para ubi- car estos pasos cenitales. El Mictlan esta descrito por Saha- gin como un sitio *..en medio de dos sierras que estén encontrandose una con otra”. Al difunto le decian que | debfa pasar por *..e1 camino donde esté una culebra guardando el cami- no”, por donde esta la lagartja verde, por ocho paramos, por ocho collados y donde estaba el viento de navajas. El muerto debia llevar consigo un perro de color bermejo para pasar el rio de Ja muerte (denominado Chiconahua- an). Los popolucas conciben al infra- mundo como una regién con pasajes peligrosos y en Ia que existen dos ca- minos: el de la derecha es estrecho, malo, con escombro y ascendente hracia el cielo; el de la izquierda es am- plio, liso, limpio y desciende suave- mente al inferno. Junto a la entrada al Mas Alls hay un drbol de cacao, y el alma del difunto puede pasar s6lo cuando los vivos hayan brindado con | chocolate. Para los totonacos, bajo la | tierra esté el reino de los muertos, donde viven el Dios del Fuego y el Dios de los Muertos. El Tlillan es una cueva artificial | donde Ia diosa Cihuacéatl presidia sobre pequefios {dolos lamados tecua- cuiltin, Su sacerdocio estaba también dedicado al culto a Huitzilopochtli. Ci- | huacéatl es la patrona del sur de la Cuenca de México, y segtin Broda es una vieja diosa de la tierra, esposa de Théloc. De acuerdo con Anderson, e! Talo | can era concebido de muchas maneras entre los pueblos nahuas. Segéin el C6- dice Florentino, era un lugar de rique- za, donde no habia sufrimiento ni fal- taba el mafz, la calabaza, el amaranto, cl chile y las flores. En la “Plegaria a Tiéloc” del Cédice Florentino, traduci- da por Sullivan, se dice que los mante- nimientos no han desaparecido, sino {que los dioses los han escondido en el Tlalocan, Pero también era un lugar de belleza donde cantan aves de bellos plumajes, encima de pirdmides de ade (existen varios ejemplos de poesia nahuatl con estos temas), una cons- Cc ENCcIAS ® truccién de cuatro cuartos alrededor de un patio, con cuatro tinas de agua. Una de ellas era buena y las otras tres trafan heladas, esterilidad y sequia. Duran menciona que este Tlalocan fue representado en el Monte Tlaloc como un recinto amurallado con un patio y una figura de Tlaloc alrededor de la cual se dispusieron otras mas pe- queiias, representando a los montes mas pequefios. Sahagiin sefialaba que Ja montafia es un disfraz, ya que es ‘como una vasija Hena de agua. Una cuarta idea es la que Duran y Tezoz6moc sefialan: el Tlalocan se puede equiparar con el Cincalco. Se entraba a él por una caverna. Del Cé- dice Florentino, Sullivan traduce una “Plegaria a Tléloc” en la que al final se dice: “Y ustedes que habitan los cuatro ‘cuadrantes del universo, ustedes Sefio- res del Verdor, ustedes los Proveedo- res, ustedes los Sefiores de las Cimas Montafiosas, ustedes, Sefiores de las Profundidades Cavernosas”. Aceste respecto, existen dos estu- dios etmograficos de grupos de habla nahuatl en la Sierra de Puebla que ver- san sobre el Tlalocan; fueron escritos No. 36 OCTUBRE-DICIEMBRE 1994 Entierro5, adult sedente, en la Gueva de las Varillas por Maria Elena Aramoni y Tim Knab. Aramoni habla de las cuevas como la entrada a este inframundo, y sus infor- ‘mantes sefialan que Tamoanchan es la parte ms profunda del Talokan. Dice ella: “Mas alld de las puertas del infra- mundo, en las profundidades, hay un mundo esplendente. Alli reside el mi- lagro de la fertilidad...”. “En el Talo- kan se encuentran, ademas, los seres humanos que vendrin al mundo, asi como todas las especies de animales...” “Las semillas, plantas y demas susten- tos del hombre se piensa que brotan en el Talokan... De Talokan surge tarn- bién todo poder, dinero y riqueza; la cual se encuentra concentrada en el | Corazén del Cerro, el Tepeyélot 0 “te- soro del cerro”. Los nahuas de Cuetza- lan hablan de tres caminos como des tino ulterior del hombre: “uno con Dios (cielo); otro por debajo de Ia tie- rra (Talokan) y otro por las cuevas, que €s el camino del diablo, es decir, el Miktan 0 infierno”, En su reciente estudio sobre los grupos de habla ndhuatl de la Sierra de Puebla, Tim Knab describe la geo- grafia del inframundo, o Talocan, con- cebida por los moradores de San Mi- guel Tzinacapan. Las cuevas son entradas al inframundo; éste posee todas las caracteristicas de la superficie | del mundo: montaiias, rios, lagos, cas- cadas, pero no tiene plantas. Existe un gran arbol de tierra en el centro del inframundo, sobre el cual se apoya la} tierra. El Talocan es un mundo de oscuri- dad; no hay luz, dia ni sol. Tiene cua- tro entradas, de las cuales la del orien- te y el occidente son entradas y salidas para el sol en su viaje por el inframun- do. Debajo de la plaza de San Miguel hay una cueva, que es la residencia de Tiloc melaw, Seitor del Inframundo; la posicién de la iglesia y la presidencia municipal no son azarosas; y también en la parte central de la plaza existe un pozo de donde sale una corriente co ene ® as de agua que se dirige a la cueva. Esta ‘iltima, denominada “Ia iglesia del Ta- locan” ha sido equiparada con la céma- ra tetralobulada debajo de la Pirdmide del Sol de Teotihuacan. En el inframundo, la entrada del norte se lama mictalli o miguitalan, y esta representada por una “cueva de Jos vientos” y el acceso al mundo de Jos muertos. Los duefios de esta por cién son el Sefior de los Vientos y el Sefior de la Muerte, que viven en gran- des cuevas. La entrada del sur se llama atotonican y es un lugar de calor. El punto focal es un manantial de agua hirviendo que produce vapor y nubes. Este manantial se encuentra al fondo de una cueva. El acceso del oriente es ‘pan, un gran lago en el inframundo que se une con el mar. En medio del lago viven los Sefiores del Agua. La en- trada del occidente esté en un sitio de- nominado tonalan, en el que hay una montaiia donde se detiene el sol en su viaje. El portal del inframundo del este esté encima de la montaiia que captura al sol y s6lo se puede pasar después de medianoche. Un hecho que llamé nuestra aten- cidn es que de las cuatro entradas, dos son topénimos cercanos al Valle de Teotihuacan, que tiene la cuenca la- custre de Apan al Este (paralela al lago del inframundo que se llama apan también en el mito) y el monte Tonalan al oeste (paralelo a la monta- fia tonalan del Oeste en el mito). Por otra parte, es bien sabido que Teotihuacan tiene manantiales al su- roeste, por lo cual también habria un paralelismo a este respecto, Con rela- cién al acceso al norte, es decir la cueva del viento, nos vino a la mente un relato que publica Tobriner respec- to de una barranca en la porcién no- reste del Cerro Gordo, con una cueva que tenia sonido de agua. En un mapa de 1580 se marca esta quebrada con el ruido, en la porcién sureste del cerro. Tobriner incluso propone que la Ave- nida de los Muertos de Teotihuacan fue construida apuntando al Cerro | Gordo, por la asociacién de la mon- tafia con el Dios del Agua. La distri- | bucién geogréfica de estos cuatro ele- mentos en Teotihuacan sigue el patrén noreste, noroeste, suroeste y este, quiz4 guardando simetrfa con el ¢je teotihuacano de 15.5 grados azi- muth. Es probable que el mito de los gru- pos de habla nahuatl de la Sierra de Puebla haya sido copiado de un esque- ma proveniente del Valle de Teotihua- can y de su geografia sagrada, pero también es probable que tanto uno como Ia otra estén sujetos a un arque- tipo mesoamericano del inframundo. Desde 1987, bajo mi direccién un equipo interdisciplinario del Instituto de Investigaciones Antropolégicas de a uNaM ha hecho estudios geofisicos, geograficos, geol6gicos y arqueol 0s en los tineles que pasan bajo la an- tigua ciudad de Teotihuacan. De las tes cuevas excavadas hasta ahora, y que fueron originalmente zonas de ex- tracci6n de materiales constructivos a | principios de la Era Cristiana, una con- | tuvo contextos arqueolégicos funera- rios, tanto de adultos sedentes como de nifios recién nacidos, asi como 18 fondos de probables silos. Asi, hemos interpretado los contextos funerarios de adultos en relacién a la idea del in- framundo como mundo de los muer- tos; los siete entierros de nifios recién nacidos como parte de un rito a Tl Joc, segiin la tradicién mesoamericana, precisamente bajo un agujero en el techo del cual seguramente en tiem- pos de lluvias cafa un chorro imponen- | te de agua; y los trece fondos de silos, algunos practicamente a los pies de los entierros adultos, como parte de ritos de propiciacion de fertilidad en el vientre de la tierra. Algunos ejemplos de fauna marina (tortugas, caudas de ‘mantarraya, concha nécar) subrayan el aspecto acuoso de este Tlalocan. EI timel bajo la Piramide del Sol po- dria ser parte de un sistema de tineles RE-DICIEMB _Ejemplos de figurillas preispanicas de varias épocashalladas en los tineles de Teotihuacan excavados por los teotihuacanos para construir la ciudad sagrada con mate- rial del inframundo, parodiando la creacién del hombre con los huesos molidos de los antepasados robados | por Quetzalcéatl del inframundo de Mictlantecuhtli. Teotihuacan seria, pues, el modelo més perfecto del cos- ‘mos mesoamericano, con un plano ce- | lestial representado por las cimas de los templos y el cielo mismo; un plano terrestre dividido en los cuatro rumbos del universo, con Ia interseccién de la Calzada de los Muertos y la Avenida Este-Oeste; y un inframundo constitui- do por los tineles bajo la ciudad. Hacia fines de 1a era teotihuacana, otro sitio heredero de Ia tradicién —Xochicalco— parece haber contem- plado una creacién similar, extrayen- do la caliza de revestimiento de las nu- | merosas cuevas en el cerro. ¥, por ‘iltimo, varias fuentes coinciden en que el lugar de la fundacién de Mexi- co-Tenochtitlan se hallaba en un carri- Cc ENCcIAS zal donde manaba agua dulce. Algu- nos hablan de que el o los manantiales fluian de pefias y/o cuevas. Era el lugar donde habia sido tirado el cora- zén de Copil (sobrino de Huitzilo- pochtli). Duran menciona que hallaron un ojo de agua hermosisimo al pic del cual crecfa una sabina blanca. Tovar afiade que el agua manaba clara entre dos peiias, pero que otro dia se torna- ria bermeja, casi como sangre, y que se dividia en dos arroyos, del segundo salia agua azul. Tezozémoc sefiala que en el lugar del ahuehuete blanco tam- bién crecfan una cafia y un junco blan- cos, ademas de que salfan ranas, peces y culebras de agua blancos. Habia una cueva por el oriente Hamada Tleat! (‘agua de fuego”), Atlatlayan (“lugar del agua abrasada”), y otro escondrijo ‘© cueva por el norte llamado Matlalad (‘agua azul oscuro”), Tozpalatl (“agua color de papagayo”: agua amarilla). En nuestro trabajo hemos localizado va- No. 36 OCTUBRE-DICIEMBRE 1994 rios de estos manantiales bajo la cons- trucci6n de la actual Catedral, por lo que el escenario de la fundacién de ‘Tenochtitlan se torna presente. Agradecimientos El proyecto “Estudio de tineles y cue- vas en Teotihuacan. Arqueologia y geohidrologia” ha sido posible gracias al financiamiento del Consejo Nacio- nal de Ciencia y Tecnologia (proyecto 1H19106-060) y del Instituto de Investi- gaciones Antropolégicas de la UNAM, asi como al permiso del Consejo de Arqueologia del Instituto Nacional de Antropologia e Historia. Agradecemos a Fernando Botas y César Fernandez por los dibujos. Bibliografia Bonor Villareo, J. 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Manzanilla, Linda; L MURCIELAGOS Y CUEVAS EN EL MEXICO PREHISPANICO Los murcislagos tuviaron un papel importante en el México prehispénico, hay una gran catidad de referencias © imagenes con respecto al lugar que ocupaban en su pan teén, Una leyenda nehua dice los murciélagos son producto del semen de Quetzalcoat derramado sobre une roca; también se les consideraba mensejeros de los dioses y se los asociaba con el caste 0 on el signo casa, Estos animales se representaran en ma- teriales cerdmicas o ticas Se hace mencién a ellos en las fuentes escritas del siglo ‘vi, asi eamo en ebdices tanto prehispénicos como del momento de la conguista En cuanto a los allazgos arqueotdgicas podemos mencionar diferentes sitios, en particular Monte Alkén, donde se localizaon varias urnas funerarias, en las cuslos se representan cabezas del dias murciélago, ola famosa mascara, formada por un mase- 0 de 25 jades labredos, con ojos y colmillos de concha que se puede admirar en el ‘Museo Nacional de Antropologa. Por sus eostumbies nocturnas los murciéiagos se hayan relacionedos goneralmen- te con el inframundo, es decir, con el lugar donde estén las deidades de la noche y ha- biten los muertos, al cual el hombre comin puede entrar, pera no reqresary sélo unos cos elegidos pueden iry volver con bien, Un claro ejemplo de esta concepcién, Is te- rnemos en ei Popol Vuh, en el capitulo dos del libra segundo, donde Ia cuarte case del Xibalba, era el Zoui-ne, casa de los murciélagos, lugar donde fue decapitado Hunahpé, ‘or Camazotz, en sulucha contra los sefores de ls noche. Un modala de la asociacisn de este animal con las cuevas la tenemos en el Mapa Tiotzn, en la que se muestra el nacimiento del rey chichimeca ixtinochitl de la cosa reinante de Texcoco, en la cueva del murciélago (ver figural Por dlimo, esta una de los més claros ejamples de esta relacién an la zona maya, especificamante en el estada de Tabasco; pues en el Museo Carlos Pelicar de la ciu- ad de Vllahermosa, se exhiben varias “urnes” hechas con la técnica llamada al pasti- lje en las que representan murciélagos. Esas urnas fueron depositadas como afren- tdas en las cuovas de a zona serrana de Tabesco. Edith Ortiz Diaz wcunant is Barba; René Chaver: ‘Jorge Arzate y Leica Flores, 1989, "El infra ‘mundo de Teotibuacan. Geofisica y Arqueo- logia", Ciencia y desarllov. xv, 85: 21-5, ‘ooxacyr, México. ‘nostronomia en Mesoamerica, J. Broda, 8, Iwae niszewski y L. 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