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Universidad Nacional Autónoma de México

Facultad de Estudios Superiores Iztacala

Eva EL DOLOR DE

LA PROFESIONALIZACIÓN DEL SABER MÉDICO EN TORNO
AL CUERPO FEMENINO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX EN MÉXICO

Dr. José Narro Robles
RECTOR

Dr. Sergio Cházaro Olvera
DIRECTOR

Dr. Claudio Antonio Carpio Ramírez
SECRETARIO GENERAL ACADÉMICO

Biól. Ángel Morán Silva
SECRETARIO DE DESARROLLO Y RELACIONES INSTITUCIONALES

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SECRETARIA DE PLANEACIÓN Y CUERPOS COLEGIADOS

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SECRETARIO ADMINISTRATIVO

Dra. María Alejandra Salguero Velázquez
JEFA DE LA CARRERA DE PSICOLOGÍA

MC José Jaime Ávila Valdivieso
COORDINADOR EDITORIAL

Universidad Nacional Autónoma de México
Facultad de Estudios Superiores Iztacala
Carrera de Psicología

Eva EL DOLOR DE

LA PROFESIONALIZACIÓN DEL SABER MÉDICO EN TORNO
AL CUERPO FEMENINO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX EN MÉXICO

Oliva López Sánchez

Licenciatura en Psicología, FES Iztacala, UNAM; maestra en Psicoterapia Corporal, Uni-
versidad Intercontinental; doctora en Antropología, CIESAS; especialista en estudios de
la mujer en el Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer, Colmex. Miembro
del SIN, nivel 1. Profesora Titular B TC, FES Iztacala, UNAM, adscrita a la carrera de
Psicología. Miembro de la mesa directiva de la Sociedad Mexicana de Historia de la
Ciencia y la Tecnología. Mención honorífica al Premio Sor Juana Inés de la Cruz Primera
Feminista de América 2004, otorgado por el Inmujeres. Premio Nacional de Investi-
gación 2009 en el área de Humanidades de la Academia Mexicana de Ciencias; línea
de investigación: cuerpo, género, salud, sexualidad y emociones. Autora de los libros
Enfermas, mentirosas y temperamentales; La concepción médica del cuerpo femenino
durante la segunda mitad del siglo XIX en México; Alternativas terapéuticas en los tras-
tornos psico-corporales, y De la costilla de Adán al útero de Eva. El cuerpo femenino
en el imaginario médico y social del siglo XIX. Realizadora del documental Imágenes
y representaciones del himen en la medicina del siglo XIX mexicano. Coordinadora del
Seminario Cuerpo, género, salud y sexualidad, llevado a cabo en la FES Iztacala desde
2005 en forma mensual y permanente.

Responsable de la edición
MC José Jaime Ávila Valdivieso
FES IZTACALA, UNAM
2010

Eva EL DOLOR DE

LA PROFESIONALIZACIÓN DEL SABER MÉDICO EN TORNO
AL CUERPO FEMENINO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX EN MÉXICO

Primera edición: 17 de diciembre de 2010

D.R. © 2010 Universidad Nacional Autónoma de México
Ciudad Universitaria, Delegación Coyoacán,
CP 04510, México, Distrito Federal.

Facultad de Estudios Superiores Iztacala
Av. de los Barrios N.0 1, Los Reyes Iztacala, Tlalnepantla,
CP 54090, Estado de México, México.

ISBN 978-607-02-1970-2

Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin la autorización
escrita del titular de los derechos patrimoniales.

apoyo técnico
MC José Jaime Ávila Valdivieso
CUIDADO DE LA EDICIÓN Y CORRECCIÓN DE ESTILO

CE Marcos Reynoso Flores
Lic. Andrés Mejía Pérez
CORRECCIÓN DE ESTILO

DG Noel Ramírez
ILUSTRACIÓN DE PORTADA

DG Elihú Gamboa Mijangos
FORMACIÓN EDITORIAL, PRELIMINARES Y DISEÑO DE PORTADA

Impreso y hecho en México.

Diversidad y rivalidades dentro del saber médico: los modelos médicos en disputa 54 Medicina racional o alopática 57 Principios fundamentales de la alopatía 58 La dosimetría 61 Principios fundamentales de la dosimetría 63 La homeopatía 67 Fundamentos de la homeopatía 73 ¿Competencia o complementariedad? 75 IV. La profesionalización e institucionalización de la medicina 1 II. Introducción a la historia de la medicina en México 27 II. El contexto científico y social del pensamiento médico decimonónico 37 III. El cuerpo como construcción cultural 15 V. Acerca del dispositivo de feminización 11 IV. La histerización del cuerpo femenino 19 Capítulo 2 El saber médico en la segunda mitad del siglo XIX: el contexto y el discurso 27 I. Las diversas concepciones médicas y la ginecoobstetricia en el siglo XIX 82 La medicina dosimétrica 82 La medicina homeopática 88 . Algunos conceptos fundamentales 1 I. Las representaciones técnico-médicas del cuerpo femenino 7 III. Índice Dedicatoria I Agradecimientos III Prólogo VII Prefacio XIII Capítulo 1 Saber médico y cuerpo femenino.

Diferencias entre el hombre y la mujer justifican la división social 272 VIII. Primeros intentos de los médicos por controlar el campo de la obstetricia 103 II. Prácticas clínicas ginecoobstétricas 165 Reflexiones finales sobre el surgimiento de la ginecoobstetricia 176 Anexo 179 Capítulo 4 La asimilación de la obstetricia empírica y la representación médica del embarazo. Si la terapéutica ginecoobstétrica no reorganiza sus funciones del útero. Formación de los ginecoobstetras mexicanos en el siglo XIX 134 IV. Reflexiones finales 99 Capítulo 3 El surgimiento y la enseñanza de la ginecoobstetricia: el currículo de la Escuela Nacional de Medicina de México 103 I. Reflexiones del capítulo 275 Epílogo 277 Referencias 281 . La fiebre puerperal: la materia cadavérica arrastrada por los hombres de bata blanca 255 VI. Las tesis de ginecología y obstetricia 138 V. El Manual de partos dedicado especialmente a las parteras 205 III. De la moralización de las enfermedades del útero a la fisiología anómala femenina 224 II. Antecedentes académicos de la ginecoobstetricia en México 125 III. Antecedentes. Congresos nacionales e internacionales 153 VI. El cuerpo sano y el cuerpo patológico 90 VI. Fecundación y sexualidad: o de cómo la inferioridad biológica de la mujer justificó el sexismo 269 VII. Un texto clásico: La guía clínica del arte de los partos 186 II. parto y puerperio 185 I. sólo queda el remedio de la castración 241 IV. Sobre la asimilación de la terapéutica obstétrica: ¿abierta o encubierta? 215 IV. Reflexiones finales del capítulo 221 Capítulo 5 Lo femenino como enfermedad y como imagen 223 I.V. La eclampsia puerperal: la enfermedad sin explicación 246 V. El útero: semillero de todos los males de la mujer 231 III.

Dedicatoria A Soco Cortés. porque cada día me invita a creer que el mundo puede ser un mejor lugar para vivir… . que me han acompañado en años tan importantes de mi vida… A Hansi. por su infinita generosidad y sororidad natural.

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mis informantes fueron grandes acervos de libros. desafiando por mucho la práctica de campo del antropólogo tradicional. que es lo que pretendo lograr en este texto. es producto del diálogo con la an- tropología. Atraída por la producción de la línea de la antropología médica insistí en un trabajo desde la historia cultural y la perspectiva de género. Agradecimientos A nalizar críticamente las representaciones técnico-mé- dicas del cuerpo femenino en el contexto del proceso de la profesionalización de la gineco-obstetricia de la medicina científica mexicana. siempre con la guía y la sugerencia profesional de los que en ese momento eran mis profesores en la línea de la antropología médica y a quienes les debo valiosos . disciplina a la que me acerqué para cursar el nivel de doctorado en el CIESAS DF. revistas y expedientes de los archivos de medicina con los que pude organizar un corpus de análisis con el que fui trabajando por varios años.

en el 2004. ambos . la cual se extendía más y más… Al Sistema Nacional de Investigadores-CONACYT que. en los que he podido compartir discusiones impor- tantes con colegas. Al Instituto Nacional de las Mujeres que. me alienta a seguir trabajando e investigando en campos poco estudiados en el área de las humanida- des. A la FES Iztacala. institución en la que he laborado durante veintidós años. Particular mención y agradecimiento deseo expresar a la Dra. por su apoyo en la publicación de este libro. alumnos y con los integrantes del Programa Insti- tucional de Estudios de Género Iztacala (PIEGI). gracias a sus suge- rencias sobre las cuestiones teórico-metodológicas. pero sobre todo por la parte humana que le caracteriza y se traduce en una solidaridad y compañía incondicional en la solitaria tarea de investigar. Soledad González Montes por su apoyo y presencia profesional. entre los que me cuento y me siento profundamente distinguida por haber tenido la fortuna de contar con su lectura acuciosa y que. he querido contribuir a los estudios de la antropología médica y de género. A todo el profesio- nal equipo de la Coordinación Editorial y a su coordinador. me otorgó la mención honorífica al Premio Sor Juana Inés de la Cruz Primera Feminista de América en la categoría de tesis de doctorado y que. IV EL DOLOR DE Eva c­omentarios y sugerencias. en los que me he dedicado a cultivar la línea de investigación referente a las prácticas y representaciones médicas del cuerpo femenino y las implicaciones sociales que de estos imaginarios científicos se han desprendido. el marco teórico de este libro se fortaleció. que tienen como nodo fundamental el cuerpo y el conocimiento científico. el MC José Jaime Ávila Valdivieso. con su apoyo económico y el distintivo de incluirme en este selecto grupo de investigadores nacionales. cuya producción teórica ha sido fundamental en la formación de muchas generaciones de antropólogos en el área de la medicina. A lo largo de 16 años. Al Dr. es la versión del libro que presento. Menéndez. Eduardo L. hoy trabajada.

en particular. También quiero a gradecer a la Dra. en especial. no respetaba las leyes de la naturaleza y siguió colocando al cuerpo femenino como la otredad. Intentando romper con las apologías de las historias de la medicina y desafiando una idea positiva de la construc- ción del conocimiento de una rama médica exclusiva de la atención de la salud. la denominada patología femenina que. he querido contribuir a este campo poco explorado. porque siempre estás presente en lo personal y en lo profesional. un imaginario y un tiempo que con- fronta los universales y la neutralidad de estas dos entidades que. a decir de los médicos decimonónicos. cuya crítica constructiva y contundente me ha llevado a pen- sar una y otra vez varios conceptos y posicionarme en distintos ángu- los analíticos. que me permitieron dis- cutir cada una de las ideas aquí trabajadas. ahora circunscribiendo la representación del cuerpo femenino en un contexto amplio: la con- formación de un conocimiento científico y profesional para develar los aspectos simbólicos presentes en las discusiones sobre el origen de la patología y. Gracias. fisiología y anatomía sexual de las mujeres. A los profesores de la línea de antropología médica. deben ser estudiadas y analizadas en las coordenadas de tiem- pos y espacios específicos. Rose Eisenberg por mostrarme el lado humano y ecológico de la medicina y porque . sin duda. AGRADECIMIENTOS V como producto de una cultura. querida Elsa. a los señores Alejandro Moreno y Andrés Ga- maliel Pineda por su infinito apoyo y amabilidad durante los años que visité la Biblioteca de la Academia Nacional de Medicina para consultar parte importante de los documentos que allí se conservan. quien se convirtió en un interlocutor importante en la elaboración de este trabajo. Joan Vendrell. Al Dr. Toda esta reflexión no habría sido posible sin el apoyo inteligen- te e interlocución de personas tan importantes como la maestra Elsa Malvido. Biblioteca Ángel Pa- lerm y. Fondo Reservado de la Hemeroteca Nacional. Especial mención a los encargados de los archivos de Salud. lo peligroso y lo liminarmente patológico.

Alicia. VI EL DOLOR DE Eva c­ ompartimos las vicisitudes laborales en ocasiones incomprensibles a nuestra manera de ver y entender la investigación y la vida en general. Mayu. A mis amigas y hermanas de lucha. Adriana. Ceci. Carmen y Rebeca. la fuerza y el placer de compartir. A Martha. Óscar. María Elena. mujeres admirables de las que abrevo la alegría. Yuri. Rubén y Ericka por la presencia en todos estos años… . Lupita.

mentirosas y temperamentales. UNAM. Para abordar esta cuestión. y De la costilla de Adán al útero de Eva. El cuerpo femeni- no en el imaginario médico y social del siglo XIX (2007. La con- cepción médica del cuerpo femenino en la segunda mitad del siglo XIX (1998.). utiliza un rico acervo de fuentes primarias y una amplia bibliografía contemporánea que le da soporte teórico. esta nueva investigación . la profundiza y complementa. En ellos. FES Iztacala). El dolor de Eva continúa esta línea de indagación. la autora buscó “dar cuenta del lugar que ocupó el imaginario de lo feme­ nino y lo masculino en la construcción de un conoci­ miento que se pretendió científico y objetivo”. CEAPAC/Plaza y Valdés Eds. Prólogo L os magníficos libros escritos por Oliva López preceden a éste: Enfermas. Sin duda. centrándose en el surgimiento y la con­ solidación de la ginecoobstetricia como una especiali­ dad médica en la segunda mitad del siglo XIX.

el presente estudio dirige la atención a develar el proce­ so por el cual un grupo de médicos se organizó en la segunda mitad del siglo XIX para definir cuáles eran los postulados. Desde comienzos de la década de 1980. Abre las puertas a conocer cómo se crearon las bases del actual establishment médico mexicano. Como lo dice de manera elegante y precisa Oliva López: “La medicina académica ­decimonónica fue hija de su tiempo y sociedad”. reconoce la naturaleza social del cono­ cimiento científico y el hecho de que la investigación es ejercida por practicantes que están entrenados para pensar según los parámetros establecidos por las instituciones a las que pertenecen. las teorías y las prácticas sobre la salud y la enfermedad femeninas aceptables y cuáles . para lo cual debió disputar su hegemonía a diversas co­ rrientes terapéuticas con las que rivalizaba. especialmente a quienes se interesan por la historia de las mujeres y por el pasado y el presente de la medicina. es decir. La novedad de esta propuesta es que mira a la biomedicina como un sistema cultural. VIII EL DOLOR DE Eva le resultará fascinante a un público diverso. la antropología médica y la sociología de las profesiones. Aquí. al igual que en sus trabajos anteriores. Los estudios con esta orientación han florecido en Europa y los Estados Unidos. la historia de la me­ dicina fue sacudida por una nueva perspectiva. Pero además. al mismo tiempo que descubre las raíces histó­ ricas de representaciones y prácticas que aún se pueden identificar en la actualidad. pero en México todavía son incipien­ tes. La obra se encuentra en la encrucijada de varias corrientes de investigación que han renovado el pensamiento académico en los últimos treinta años: la historia cultural. los estudios de género. las mentes y las conductas. Es la historia del triunfo de una vertiente médica que se atribuyó a sí misma ser la única detentadora del conocimiento científico. en la que se inscribe el presente libro. la autora nos muestra cómo la noción de ciencia fue utilizada ideológicamente en una lucha por el control de los cuerpos.

pues como señala el antropólogo médico Robert Hahn. teorías y prácticas. nos dice este libro. el discurso médico habló sobre la naturaleza humana y llegó a erigirse en pilar de una nueva filosofía sobre los seres humanos y sus conductas en sociedad. Lo que sucedió en México en el período que cubre este libro forma parte de procesos globales (¡debemos reconocer que la glo­ balización actual es heredera de muchas que le precedieron!). Oliva López analizó la centralidad de la histeria . La ciencia en el siglo xix. un sistema médico –la bio­ medicina. el presente estudio comprueba que si bien los médicos mexicanos importaron tratados y manuales extranjeros y. La secularización parcial de ciertos ámbitos de la sociedad y del conocimiento transformó el lenguaje y los conceptos. el gobierno y la ley. la medicina Occidental– llegó a influir la salud y las prácticas curativas de todo el mundo. La Gaceta Médica de México. elaboraron un discurso que extendió su influencia más allá de su propia esfera de acción. con ellos. y lo explica como castigo a la des­ obediencia femenina: “Parirás con dolor” es el consabido mandato divino. vino a romper con la antiquísima asociación entre cuerpo femeni­ no. la educación. PRÓLOGO IX las r­epudiables. sin em­ bargo. es posible descubrir en los tratados médicos decimonónicos reminiscencias de la noción de lo femenino como peligroso. sexualidad y pecado. tam­ bién desarrollaron sus propias contribuciones teóricas y empíricas. En sus libros anteriores. La religión liga el dolor de Eva a la culpa y el pecado. este grupo buscó y encontró la manera eficaz de establecer los cánones para la formación de profesionales. entre ellos los de la salud pública. para dejar su impronta sobre otros discursos. en el último siglo y por primera vez en la historia humana. No obstante. es decir. Construyó así una base de influencia y poder perdurable. Cercano a la moral. A través de la fundación de la Academia de Medi­ cina y de su órgano de difusión. Sobre esta base. creando al mismo tiempo víncu­ los durade­ros entre ellos y con el Estado. liberada de los lastres de la religión.

Nuestra autora parte de estas ideas y las articula con un enfoque de . Para Foucault. que desgraciadamente en México continúa siendo un grave problema hasta nuestros días. los trascendentales hallazgos de Louis Pasteur sobre los microbios anaerobios que explicaban el origen de enfermedades infecciosas como la temida y ubicua fiebre puerperal. fruto de la investigación. portadores todos de sig­ nificados sociales que pertenecen a contextos históricos específicos. constituyeron un arma fundamental en la lucha contra la altísima mortalidad materna. en particular los valores que susten­ tan la inferioridad biológica de las mujeres y justifican la ­desigualdad social entre los sexos. a fin de diagnosticar lo patológico. X EL DOLOR DE Eva femenina en el pensamiento médico de la época. Los prin­ cipios de la higiene y la asepsia aplicados a los cuidados durante el embarazo. Estos nuevos conocimientos. El dolor de Eva se inspira explícitamente en las propuestas de Michel Foucault para abordar el estudio de las insti­ tuciones y los dispositivos de sujeción de los cuerpos y la sexualidad. Resulta una materia fascinante la obsesión que tuvieron los investigadores médicos decimonónicos por medir los órganos feme­ ninos para establecer un parámetro universal de lo que se consideraba normal. Igualmente interesan­ te es el rastreo de cómo los médicos mexicanos retomaron los des­ cubrimientos europeos. el cuerpo es producto de relaciones políticas y de poder que se ejercen sobre los cuerpos individuales y sobre los cuerpos de la especie (lo que él llama la biopolítica). ahora extiende su indagación a otras enfermedades del útero y a las terapéuticas que se les aplicaban. re­ volucionaron los métodos seguidos para intentar prevenir y curar enfermedades que causaban estragos y se incorporaron a los manua­ les y materiales didácticos producidos por los grandes maestros uni­ versitarios para la formación profesional de sus alumnos. Al mismo tiempo que recorre la literatura médica de la época. Oliva López le aplica una mirada crítica a las representaciones cultu­ rales y los valores de los médicos. parto y puerperio. por ejemplo.

con la consiguiente exclusión de quienes no acreditaran su cumplimiento. Estos procesos. el establecimiento de normas más estrictas para el ejercicio de cada una de ellas. Ésta es una historia que merece ser leída y meditada. y todo un conjunto de acciones orientadas a lograr la consolidación de la autoridad médi­ ca. cuidadosamente aquí descritos. éste es un trabajo de investigación muy completo. aplicándolas a dos cuestiones principales: la primera se re­ fiere a la manera en que los médicos de la Academia se apropiaron de los conocimientos empíricos de las parteras a fin de consolidar las bases de una nueva especialidad profesional. En definitiva. en particular las del aparato reproductor. original y riguroso. la mejor definición de especialidades médicas. Destacan los aportes realizados por Oliva López al mejor co­ nocimiento de los trabajos decimonónicos acerca de las enferme­ dades puerperales y su cura. se acentuaron las jerarquías dentro de la profesión médica y las disputas entre sectores llevaron a la politización del cuerpo de las mujeres y a su mayor control. incluyen la renovación de los currículos universitarios. la ginecoobstetri­ cia. Soledad González Montes Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer El Colegio de México . En el camino. mientras la segunda atañe a los imaginarios y discursos técnico- médicos que se elaboraron en torno a las enfermedades del cuerpo femenino. que ubica el caso de México en el mapa interna­ cional de los procesos de modernización de la medicina en el siglo XIX. poco o nada estudiadas hasta ahora. PRÓLOGO XI género.

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2 es necesario hacer investigaciones que den cuenta de la construcción de conocimientos sobre el cuerpo. 20. las cuales. . en su conjunto. rela­ tivo y provisorio. México. 2 Ibídem. que trasciende el universo de las ideas y se materializa en instituciones. la sexualidad y el género provenientes de diferentes marcos epistémicos para entender las condiciones y situaciones de las mujeres en el presente. tal y como lo ha postulado Joan Scott en su texto Género e historia. Joan W Scott1 E ste libro parte de la idea de que en tanto el género es el conocimiento de la diferencia sexual. Prefacio […] no hay nada que se refiera al cuerpo. que determine unilateralmente cómo deben forjarse las divisiones sociales. p. incluyendo los órganos reproductivos de las mujeres. Joan (2008). así como problematizar el impacto de estos conocimientos en la subjetividades fe­ meninas y las implicaciones en la representación médica de la salud de las mujeres. Teniendo por cierto que el conocimiento es una forma de ordenar el mundo. prácticas especializadas y cotidianas. FCE/UACM. son constructoras 1 Scott. W. Género e historia.

México. Asumiendo que la manera de atender y entender la enferme­ dad. CIESAS-Porrúa. en tanto conocimiento empírico y especializado sobre el cuer­ po. se c­ onsidera me­ nester adentrarse en el análisis de los discursos y prácticas científicas que han dado cuenta del cuidado y tratamiento del cuerpo según sus diferencias sexuales. se pretende re­ conocer la influencia del conocimiento médico.3 De esta manera. de esa manera.). elementos que han conformado parte fundamental de la denominada cultura de género. Elsa (2004). Patricia (coords. la locura. Sara E. cultural y social de la diferencia sexual que han sido la base de los contenidos de los modelos culturales de la feminidad y la masculinidad en distin­ tos tiempos y culturas. a todas luces ofrece la posibilidad de compren­ der algunas de las razones por las cuales la diferencia sexual y sus co­ rrelatos fisioanatómicos han definido el destino de sujeción del cuer­ po femenino y su persistente concepción de un cuerpo fronterizo con la patología. la volubilidad y la inmoralidad. Hacia la construcción de una historia cultural del género”. la anormalidad. . ofrecer una mirada crítica sobre el proceso de profesionalización de la ginecoobstetricia en México en los años de 1850 a 1900 y sus implicaciones en las representaciones médicas del cuerpo femenino resultantes del ordenamiento y creación de un co­ nocimiento especializado sobre la anatomía y la fisiología femenina. pretendido objetivo. Debates contemporáneos en los estudios de género en México. En: Pérez-Gil Romo. aspecto fundamental en el debate de los estudios de género. a través de la sistema­ tización de su enseñanza y formación de una especialidad exclusiva en la atención del cuerpo femenino. en la construcción histórica. Estudios sociohistóricos. porque. antropoló­ 3 Muñiz. “Historia y género. pp. Por tanto. XIV EL DOLOR DE Eva de sentidos y significados de las relaciones sociales. y Ravelo Blancas. Voces disi- dentes. la delincuencia. 29-55. está en gran medida condicionada por las ideas y costumbres de cada cultura y cada época. se estaría abonando a la discusión sobre el estudio de las subjetividades en torno al cuer­ po y la sexualidad.

la sociedad y los valores. la enfermedad. están inmersos en un contexto sociocultural más amplio. Evelyne (1993). “los médicos no sólo hablan de su especialidad. sentir. la curación y la muerte. La práctica médica es. PREFACIO XV gicos y de género han puesto en evidencia que la práctica médica debe ser entendida como una práctica social cargada de todos los signos y símbolos culturales de la sociedad en la que se ejerce. de una época. sino que permanentemente hablan de la vida. p. aun­ que suele limitarse a reproducir los valores imperantes en la men­ talidad de la época”. “El discurso de la medicina y la ciencia”. enfermar y morir”. p. Ana María (1994).4 La medicina no sólo ha sido el arte de curar. 60. a su vez. En palabras de Berriot-Salvadore. el conjunto de respuestas y explicaciones a las interrogantes de una cultura. la galénica y la vesálica) aspectos que pertenecen al orden moral y psicológico. 5 Fernández. 6. Aun cuando la medicina científica ha tenido como meta principal conseguir la sanación del cuerpo físico.5 Vistos desde este ángulo. Como bien sostiene Ana María Fernández. gozar. sistemas de creencias y 4 Berriot-Salvadore. el discurso médico “no puede dejar de influir en los comportamientos sociales. una manera de entender el cuerpo sexuado. consis­ tente en elementos simbólicos. sino que ha sido sobre todo una filosofía sobre la vida. dentro de esta tarea ha incluido (como en otros tiempos lo hicieran la medicina hipocrática. diciendo cómo se tiene que vivir. De igual manera. valorativos. sino que también se orientan por y hacia el pensamiento común presente en las prácti­ cas sociales. Las mujeres de la ilusión. la producción científica sobre la cual se fundamenta la práctica médica es tributaria de los valores y representaciones del mundo vigentes en su sociedad. En: Duby. Michelle (coords. acerca de los padecimientos y malestares corporales que. sufrir. T. La praxis y la doxa médicas no sólo están dirigidas a los galenos. Taurus. . 111. en suma. George y Perrot.) Historia de las mujeres. parir. los médicos son una suerte de mediadores entre la naturaleza y la cultura. Madrid. Buenos Aires. Paidós.

Michel (1978). Clauvreul. Ramona y Tazi.. Bryan (1989). El orden médico. Turner S. Basic Books. por un lado. exploraciones en teoría social. parto. Madrid.7 Los médicos del siglo XIX fueron los herederos. Madrid. Argot Editorial. Fragmentos para una historia del cuerpo humano.). Arthur (1988). EUA. que a su vez tuvo como contexto la seculari­ zación de la sociedad. naturalizando su función de madre-esposa. Véase Walker Bynum. convirtiéndose en los vigi­ lantes seculares del cuerpo. del pensamiento galénico que empleó una noción metonímica del útero para explicar la inquietante feminidad. Historia de las mujeres. Michelle (coords. Una arqueología a la mirada médica. se intenta mostrar. México. 163-226. 8 Existen diversas investigaciones que describen las concepciones que sobre el cuerpo femenino se tenían en la Edad Media. Duby.8 En este libro. George y Perrot. Jean (1983). México. ofreció un conocimiento sobre la diferencia sexual de los cuerpos que coadyuvó a la organización social de los sexos que vali­ dó la posición inferior de la mujer en la sociedad. Primera parte. el Renacimiento y la Época Moderna. en el siglo XIX. Vigilar y castigar. Naddaff. embarazo. por un lado. Kleinman. and the human condiction. se pretende dar cuenta de cómo gran parte de los conocimientos técnico-médicos fueron retomados 6 Canguilhem. Siglo XXI. Foucault. 7 Berriot-Salvadore. Nadia. “El cuerpo femenino y la práctica religiosa en la Baja Edad Media”. . que la construcción de un conjunto de conocimientos sobre el cuerpo femenino. XVI EL DOLOR DE Eva representaciones que tienen como fin último gobernar el cuerpo a través de la vigilancia médica. estuvo íntimamente ligada al proceso de profesionalización de la ginecoobstetricia. Michel (1976). del pensamiento aristotélico que redujo lo femenino a lo incompleto y.6 El discurso médico. El cuerpo y la sociedad. Foucault. Carolyne (1991). Evelyne (1993). Madrid. Taurus. Por otro lado. México. Michel. cit. Siglo XXI. George (1971). en la segunda mitad del siglo XIX en la ciudad de México. puerperio y menopausia– fueron los da­ tos materiales sobre los que se apoyó la exclusión de las mujeres de la vida pública y su reclusión en el ámbito doméstico. La anatomía y fisiología femeninas –mens­ truación. FCE. 10 Tomos. por otro. El nacimiento de la prisión. Lo normal y lo patológico. healing. Siglo XXI. cuidadora de su prole y reproductora de la especie y de la cultura. En: Feher. pp. Op. Taurus. tanto en su doxa como en su praxis. El nacimiento de la clínica. México. The llnes narratives: Suffering.

. y cómo este conocimiento estableció 9 Martínez Hernáez. Teorías sobre la cultura. la experiencia empírica de la obstetricia en manos de las parteras populares. El estudio de la organización de la ciencia médica en este período es un aspecto insoslayable en la historia del género y el cuerpo femenino. Ángel (2008). pues permite entender por qué y cómo los médi­ cos mexicanos ayudaron a la construcción de un conocimiento que favoreció a la conformación de una imagen de mujer. cómo dictaron los rumbos de los contenidos morales de la conducta femenina que trascendió en recomendaciones higienistas sobre sus prácticas sexuales. la profe­ sionalización de la biomedicina y la elaboración de representacio­ nes técnico-médicas en torno al cuerpo femenino. son fenómenos epistémicos que res­ pondieron a la incorporación de los nuevos conocimientos médicos provenientes del extranjero –igualmente cargados de un imaginario creencial que desvirtuaba al cuerpo femenino–. el poder y la enfermedad. con profun­ dos contenidos ideológicos. En este sentido. y constatar cómo este saber ofreció el sustento científico que validó las representaciones médicas sobre las relaciones que debían mediar entre los géneros y. y fueron pasados por el tamiz científico (y basado en principios de la biología y la patología) a través de dife­ rentes procesos como el de asimilación y exclusión del saber empí­ rico proveniente de distintos sistemas curativos presentes en todas las culturas. en las áreas de la ginecoobstetricia en México. a la asimilación de los conocimientos empíricos de las prácticas curativas y la partería empírica. Anthropos. con lo que se puede dar cuenta de las imágenes en torno a la mujer como sujeto social en paralelo a la construcción de un cono­ cimiento presumiblemente objetivo y científico. PREFACIO XVII del saber popular. el cuida­ do de su cuerpo y sus funciones sociales. particularmente. Barcelona. Antropología médica.9 También interesa evidenciar la presencia del mundo creencial en el espacio de lo racional presente en la construcción de un saber sobre la fisiología del cuerpo femenino y sus patologías.

señalado por los intelectuales liberales10 y que paralelamente abonaban con sus conocimientos la regulación de las relaciones sociales basadas en la diferencia sexual. El discurso médico considerado racional fue construido por un grupo de hombres que dirigieron sus esfuerzos en conseguir la homogeneidad y unificación de un conocimiento sobre la salud y el cuerpo con el propósito de in­ fluir sobre las disposiciones oficiales en materia de salud para lograr la higienización de la población. ahora enfermas histéricas. Se considera necesario tratar conjuntamente el proceso de pro­ fesionalización de la ginecoobstetricia en la ciudad de México y las representaciones técnico-médicas del cuerpo femenino. creyeron validar científi­ camente su posición y condición social en la sociedad mexicana de la época en la que nos situamos. que a su vez reforzaron la concepción del cuerpo femenino inferior al masculino y. lo que sin lugar a dudas impactó las relaciones entre los géneros y la sexualidad. considerada imprescindible para la modernización y el progreso de la sociedad. por tanto. lo pasivo. Cuadernos del Archivo Histórico de la UNAM 19. México. Este objetivo requirió del desarrollo de un currículo para la enseñanza especializada de la medi­ cina. UNAM. la gestación de representaciones técnico-médicas 10 Alvarado. lo enfermo. Lourdes (2005). Educación y superación femenina en el siglo XIX: dos ensayos de Laureana Wright Wrihgt. según el modelo de la so­ ciedad norteamericana.XVIII EL DOLOR DE Eva ciertos significados alrededor del cuerpo femenino. que ya no endemoniadas. porque son dos aspectos de un mismo proceso sociocultural que se fundamen­ taron en un sistema de creencias que colocaron a la mujer en el lugar de la sin razón. . que la ­alejaban de las posibilidades productivas. sino tam­ bién la búsqueda de influencia de un grupo de médicos en los hábi­ tos de una población diezmada y carente de hábitos higiénicos. El trascurso de institucionalización de la biomedicina y la fuerza que toman sus diversos campos tiene que ser entendida en un contexto que abarca no sólo la preocupación científica. Paralelamente.

practicada por los médicos de la Escuela de Medicina y la Academia Nacional de Medicina de Méxi­ co. elaboradas por la ginecoobstetricia. así se verán según algunos argumentos de los galenos más sobresalien­ tes de la época. debido a que su fisiología. dichos conocimientos afianzaron la idea de que al comenzar la menarquia y hasta la menopausia. el em­ barazo. la fisiología del cuerpo femenino. Cuerpo. Elsa (2002). alopática o racional significó la inclusión de la objetividad como la principal exigencia científica de la época en la producción de nuevos postulados biológicos y fi­ siológicos. el nacimiento y. UAM Azcapotzalco y Porrúa. El proceso de profesionalización e institucionalización de la biomedicina. la 11 “La cultura de género es un concepto que intenta explicar las relaciones entre indivi- duos construidos culturalmente como hombres y mujeres y las relaciones de poder que entre ellos se establece”: Muñiz. representación y poder. La hipótesis central que guio esta investigación es que la cons­ trucción de las representaciones técnico-médicas del cuerpo femeni­ no. medicina académica. fue el resultado directo de la inclusión de la dimensión biológica y de los postulados de la ciencia racional a la explicación de los procesos patológicos femeninos. no respetaba las leyes de la biología.11 Así. A esto se añade que la explicación de ciertas patologías femeninas incorporó una representación social de la mujer en la que se r­eprodujeron e institucionalizaron ciertos rasgos del com­ portamiento femenino promovidos por una cultura de género en la que distintos contextos discursivos abonaron un saber. Ed. la mujer transitaba mensualmente por un proceso fisiológico que la convertía en un ser vulnerable. física y moralmente. . 1920-1934. México. por otro lado. en el marco de la discusión sobre el origen de la pato­ logía. un campo poco abordado. México en los albores de reconstrucción nacional. en general. por un lado. La consecuencia fue un reforzamiento de la imagen de la mujer como un ser constitutivamente enfermo. PREFACIO XIX por la ginecoobstetricia fue parte del proceso de elaboración de un co­ nocimiento especializado y de una tecnología dirigida a tratar lo que hasta antes había sido un misterio.

México. y para el tratamiento de una gama de enfermedades ginecológicas referidas al útero y sus anexos. pero también impactó las relaciones sociales entre los sexos. XX EL DOLOR DE Eva d­ imensión de lo biológico en la explicación de los padecimientos físicos se extrapoló al plano moral y conductual de los individuos en el siglo XIX. las representaciones técnico-médicas del cuerpo femenino se constituyen en expresión de un complejo proceso social en el nivel institucional de la medicina. el embarazo y el puerperio. p. como la partería empírica. Eduardo y Di Pardo. CIESAS. Pese a la diferencia en los contenidos de las diversas orientaciones médicas. Las demandas políticas. económicas y científicas obligaron a los médicos mexicanos a incorporar el conocimiento de la medicina europea y estadounidense en sus investigaciones. consecuentemente. lo que le valdría el sello nacional al campo médico en cuestión. De algunos alcoholismos y algunos saberes. todas compartían la idea de que era el útero el órgano que controlaba al cuerpo femenino y. con el objetivo de gene­ rar nuevas tecnologías para la atención del cuerpo femenino durante el parto. La obstetricia se impartió en una cátedra especial teórica desde la fundación de Establecimiento de 12 Entendemos por saber médico la articulación de representaciones y prácticas que los profesionales han ido sintetizando en la atención con los pacientes resultado de su formación y de la experiencia adquirida en su práctica cotidiana. su salud física y moral. Colección Miguel Othón de Mendizábal. Véase Menéndez. siem­ pre buscaron imprimirle una singularidad a sus estudios. 47 y passim. sin embargo. . En este sentido. El estudio comprende la segunda mitad del siglo XIX porque fue el escenario de los mayores acontecimientos científicos y acadé­ micos en las áreas de la obstetricia y la ginecología en la medicina practicada en la ciudad de México. Atención primaria y procesos de alcoholización. dando como resultado un conocimiento sobre el género cuyos postulados provinieron del saber médico en torno al cuerpo y a la diferencia sexual. Renée (1996). La medicina académica incorporó gran parte de las representa­ ciones y prácticas provenientes de diferentes saberes médicos12 y otros sistemas curativos.

A partir de 1864.) (2008). a cargo de Nicolás San Juan. el 23 de octubre de 1833. se consolida la Escuela de Medicina y se funda y adquiere gran influencia la Academia Na­ cional de Medicina. PREFACIO XXI Ciencias Médicas. Antropología médica. . La Gaceta Médica de México. el cuerpo. nos situamos en las bases del modelo crítico de la Antropología Médi- ca. Barcelona. así como el surgimiento de teorías muy diversas sobre la salud. lo que provocó. entre otras cosas. fue hasta 1866 que se abrió la clínica de obstetricia impartida por Aniceto Ortega. mien­ tras que el Curso Libre de Ginecología Quirúrgica comenzó en 1888. el cual es una reconstrucción de los límites entre ciencia y creencia. Al mismo tiempo. La primera mitad del siglo había estado marcada por guerras. En este período. Véase Mar- tínez Hernáez. en tanto que esta última construye objetos. Anthropos Editorial. que las publicaciones médicas se interrumpieran numerosas veces por los acontecimientos bélicos y que los médicos tuvieran que asistir a los campos de batalla a prestar sus servicios profesionales. los antropólogos contemporáneos han desar- rollado el curioso ejercicio de descubrir lo creencial en el espacio de lo racional: la bi- omedicina. la terapia y el propio conocimiento científico. Teorías sobre la cultura. la perspectiva de 13 Específicamente. encargos. Herder Editorial. La incorporación de la medicina occidental como objeto de estudio es una consecuencia de este modelo. a la biomedicina. De la antropología filosófica a la antropología de la salud. Boixareu. Ángel (2008). la Academia Nacional de Medicina de México reinició la publicación de su órgano de difusión. Rosa María (coord. Si Malinowki y Evans-Pritchrad localizaban la racionalidad en el espacio de la otredad y lo creencial: el mundo nativo. los médicos de la Academia Nacional de Medicina buscaron avanzar en su objetivo de sentar las bases para lograr la profesionalización e institucionalización del modelo que comenzaban a gestar a través de la implementación de un currículo en la Escuela Nacional de Medicina. Barcelona. El análisis antropológico se extiende de la descripción de un territorio aborigen de sistemas terapéuticos o la aplicación del conocimiento antropológico a un programa de salud pública. que sigue vigente hasta la fecha. La construcción del campo médico ginecoobstétrico requie­ re un análisis minucioso a partir de una entrada crítica desde la perspectiva de la antropología médica 13. entre biomedicina y cultura. desarrolla sus biotecnologías y crea nuevas identidades y representaciones culturales. la enfermedad. el poder y la enfermedad. En este cambio de perspectiva ha estado en juego tanto la independencia antropológica de la biomedicina (requerimientos. aparatos conceptuales y estructuras epistemoló- gicas) como los nuevos problemas que supone reconvertir en objeto al propio quehacer científico.

el femenino. pp. W. ha construido en torno al cuerpo humano. Institucio Valenciana D’Estudios I Investigacio. James S. 23-56. como en este caso que nos ocupa. Valencia. Alianza Editorial. caracterizada por la preocupación de lo simbólico y su interpretación. también se encuentran las bases para la elaboración de un conjunto de representaciones técnico-médicas derivadas de las investigaciones sobre la anatomía.). His- toria y género: las mujeres en la Europa moderna y contemporánea. Burke Peter (2006) Formas de historia cultural. México. De los griegos a Freud. 16 Retomamos el término “fisiología de la reproducción” de Thomas Laqueur para re- ferir todos aquellos procesos relacionados con la reproducción desde el punto de vista de la medicina científica. que tome en cuenta las significa­ ciones culturales que la medicina. Barcelona. Patricia (2004). Valencia. Véase Burke. ¿Qué es la historia cultural? Paidós. Editorial Cá- tedra. De la dominación universal a la representación múltiple. Barcelona. XXII EL DOLOR DE Eva género14 y la historia cultural15. Carmen (1991) (coord.). Sara E. De ahí se puede deducir la forma en la que 14 La perspectiva de género es una visión crítica frente a la construcción cultural de saberes y discursos sobre la diferencia sexual. Mary (eds. en relación con la fisiología de la repro­ ducción y la sexualidad. en especial. parte fundamental de la dinámica social. y Nash. El género en perspectiva. desdeñada dentro de las formas de hacer historia. En esos textos. como garante del orden social en una sociedad secular. provenientes de diversas voces que establecen en la diferencia sexual elementos de desigualdad social entre los sexos y las significaciones asociadas a ésta. 15 La historia cultural entendida como una tradición académica en la Alemania de hace doscientos años. Thomas (1994). Voces disidentes. La construcción del sexo.16 El análisis de los escritos médicos sobre la fisiología del cuerpo femenino revela algunos de los fundamentos científicos que permi­ tieron el surgimiento de la especialización ginecoobstétrica en la biomedicina. Ediciones Alfons el Magnanim. de igual manera para la noción de fisiología de la sexualidad. artísticas hasta aspectos diversos de la vida cotidiana. La perspectiva de género permite una interpretación crítica de las transformaciones de las relaciones sociales entre hombres y mujeres en las diferentes culturas y tiempos. La búsqueda de significados se da a través del análisis de las prácticas y las representaciones científicas. Joan (1998). Véase Scott. CIESAS-Porrúa. UAM Iztapalapa. Debates contemporáneos en los estudios de género en México. Ramos Escandón. las recomendaciones sobre la sexualidad higiénica. entre otros tantos aspectos relacionados con el cuerpo. Madrid. y Ravelo Blancas. México. que se interesa por el reconocimiento de las relaciones de poder entre los sexos. Peter (2006). las formas de parir. En Amelang. También nos posibilita identificar los contenidos de todo tipo. . “El género: una categoría útil para el análisis histórico”. su cuidado e higiene. Pérez-Gil Romo. Laqueur. la fisiología y la patología femeninas.

en este pe­ ríodo. FCE. el conocimiento biológico que explicaba el funcionamiento de los organismos también fue empleado para explicar buena parte de los procesos sociales. puede percibirse la manera en que el discurso médico ayudó a naturalizar en el nivel ideológico la estratificación social y de género. La dominación masculina. como consecuencia. la medicina académica legitimó su conocimiento apoyándose en los postulados de la ciencia positiva. En el plano profesional. El saber médico en la se- gunda mitad del siglo XIX: el contexto y el discurso. En el plano de las relaciones de género. Pierre (2000). 37. PREFACIO XXIII los médicos decimonónicos crearon una nueva realidad sobre la ana­ tomía femenina y su funcionamiento.18 El discurso médi­ co racional. Biblioteca Joven. Igualmente. En el capítulo 1. Anagrama. se explica el marco teórico en el que se sitúa la investigación y la forma cómo se emplean algunos conceptos en este libro. 18 Bourdieu. En efecto. reforzó las ideas acerca de la inferioridad de las mujeres con respecto de los hombres.17 El discurso médico formó parte del acervo científico que jus­ tificó los esquemas de dominación social existentes y contribuyó al fortalecimiento de una cultura de género en la que se distinguían papeles sociales diferentes para hombres y mujeres. apoyándose en los postulados de la teoría evolucionista darwiniana y la filosofía roussoniana. William (1985). se p­ resenta 17 Coleman. Bar- celona. Col. basados en su ­anatomía y destino biológico. México. y. legitimó la primacía masculina a partir de justificar como naturaleza biológica lo que no es más que una construcción social naturalizada. p. La biología en el siglo XIX. Algunos conceptos fundamentales. En el capítulo 2. pues conce­ bía a la mujer como un ser cuya biología era vulnerable ante el menor cambio emocional y fisiológico. desacreditó el cono­ cimiento sobre salud proveniente de otros saberes médicos y cura­ tivos. . Saber médico y cuerpo femeni- no. Argumentos. La estructura y contenido de los capítulos está organizada de la manera siguiente.

así como las estrategias de apropiación del conocimiento de la partería empírica y la sistemati­ zación del conocimiento médico y la descalificación que los médicos hacían en contra de las aptitudes curativas de las mujeres. com­ plementariedad y exclusión de ciertos grupos médicos. se analizan las acciones académicas y políticas de los médicos en el in­ tento por combatir a las parteras empíricas. El surgimiento y la enseñanza de la gineco- obstetricia: el currículo de la Escuela de Medicina de México. situación que se tornó en una competencia entre géneros por la exclusividad de un mercado. . En el capítulo 3. presumiblemente científi­ cas. la Escuela Nacional de Medicina. y cómo las discusiones sobre el cuerpo sano y patológico. Finalmente.XXIV EL DOLOR DE Eva el contexto social y cultural en el que tuvieron lugar las reformas aca­ démicas del organismo destinado a la enseñanza de la medicina en la ciudad de México. con el propósito de evidenciar la unicidad de sus sistemas de creencias con respecto al funcionamiento del cuerpo femenino. Se pone énfasis en los valores de la sociedad secularizada que promovió la idea de sa­ lud representada por un cuerpo limpio. Se analizan algunos rasgos y funciones de los saberes médicos referidos a los problemas de salud femenina. estaban plagadas de elaboraciones simbólicas en las que la su­ puesta naturaleza femenina rompía las leyes de la biología. basadas en los postulados de la biología. autorreprimido sexualmente. dócil y productivo. Igualmente. se presenta la produc­ ción académica en torno a la ginecoobstetricia en las tesis de grado y los temas abordados en los congresos sobre el particular. Se presen­ tan los contenidos del área de ginecoobstetricia. para entender cuáles fueron los dispositivos de feminización que contribuyeron a conformar una representación téc­ nico-médica del cuerpo femenino. cuyos docentes se habían formado bajo los postulados de la tendencia del saber médi­ co francés. para mostrar la producción de esta rama médica comparada con otras. se analiza la lucha interna entre los distintos saberes médicos y se da cuenta de los procesos de competencia. en cada uno de los sistemas médicos.

porque proporciona los medios necesarios para te­ ner un acercamiento de la comprensión de fenómenos tales como la construcción del cuerpo femenino y los elementos simbólicos del discurso científico asociados a las representaciones de lo femenino en México en el siglo XIX y principios del XX. PREFACIO XXV En el capítulo 4. lo que reguló sus creencias científicas y guio sus acciones en la práctica clínica. El trabajo se adentra en un conocimiento especializado. En el capítulo 5. para dar cuenta de que el saber médico tuvo como fundamento la infe­ rioridad femenina. e identifi­ camos el sistema de creencias asociado a lo femenino. . Finalmente. el Epílogo permite reflexionar sobre la trascen­ dencia teórica de hacer un trabajo desde la historia cultural en tor­ no a la construcción de un conocimiento sobre la anatomía sexual de las mujeres. se analizan discusiones sobre algunas enfermedades femeninas hasta llegar a unas cuyos contenidos provenían de un saber popular. pero susceptible del análisis antropoló­ gico a partir de los postulados de la antropología médica. se profundiza en el análisis del proceso de asimilación y complementa­ riedad del saber empírico en la sistematización de un conocimiento tocológico académico materializado en textos que guiaron la forma­ ción de médicos por varias generaciones. La asimilación de la obstetricia empírica y la representación médica del embarazo. Siguiendo la idea de la presencia de lo creencial en el ámbito de lo racional. Lo femenino como enfermedad y como imagen. parto y puerperio. se intenta demostrar cómo las representaciones técnico- médicas del cuerpo femenino estuvieron sustentadas en ideas mile­ narias sobre la inferioridad femenina y cómo la biología estuvo al servicio del reforzamiento de un imaginario que siguió perpetuando la imagen devaluada de la mujer desde la concepción.

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la embriogénesis o la herencia”. México. en Tratados Hipocráticos IV (1988). aunque su existencia se remonta a la medicina egipcia y orien- tal. sobre las mujeres estériles. p. educación y empleo. La profesionalización e institucionalización de la medicina E n principio.) (1994). Capítulo 1 Saber médico y cuerpo femenino. Médicos.1 Se considera que la ginecoobstetricia2 es una rama de la 1 Frenk. sino también contribuyó a que el Estado desarrollara un proyecto de orden social. Universidad de Guadalajara. sobre la excisión del feto. Julio (coord. La ginecología hipocrática […] trata en especial de la patología y no tanto de la anatomía y fisiología. Algunos conceptos fundamentales I. sobre la naturaleza de la mu- jer. Editorial Gredos. que más tarde serán el objeto de tratados biológicos junto con los problemas de la reproducción. pp. entre los cuales sobresale la legitimación de este campo. 2 “La ginecología aparece en los tratados hipocráticos dedicados a la mujer. sobre la superfetación. que pretendió cuidar no sólo la salud individual. Tratados ginecológicos. se hace referencia a la profesionalización de la ginecoobstetricia como un proceso complejo que incluye aspectos sociales. Madrid. 13. La medicina hipocrática tuvo un . 15. sobre las enfermedades de las mujeres. sobre las enfermedades de las vírgenes.

En otras ocasiones se atendía el entorno climático y meteoro- lógico de la paciente. no por la expansión de la práctica médica. Catherine (1998). Historia de la Ginecología y la Obstetricia en México. dosimetría. pero que re­ surge en el siglo XIX. y género en la medicina del siglo XIX”. p. Catherine. Septién. Barcelona. 144 y passim. “Sexo. México. que tiene implicaciones en la regulación y vigilancia del ejercicio de la sexuali­ dad femenina. la prevención de la fiebre puerperal. José Manuel (1986). la quí­ mica y la botánica. . 2 EL DOLOR DE Eva medicina que tiene sus orígenes en la medicina griega. Blanco. Op. Textos y contextos en el siglo XIX. La llamada medicina científica logró tener una presencia importante. a los cuales consideró en su totalidad como dentro del cuerpo. no así de los órganos internos. El concepto también referirá tanto a la constitución de órganos reguladores del conocimiento médico científico como a la autoridad profesional. bajo el principio de compensación para conseguir un equilibrio interno. influida por los conocimientos de la misma medicina como la patología y de otras ciencias como la física. Alda y Enríquez. 4 Los saberes médicos fueron los diferentes modelos de la medicina académica: anato- moclínica. homeopatía y medicina experimental. el uso de la cesárea y el seguimiento médico durante la gestación. el uso de la anestesia. el parto y el puerperio. se reconocía la totalidad del cuerpo para su fortalecimiento en conjunto cuando así lo requería la enfermedad. Antrazyt. ba- ños de asiento. cit. dedicada a construir un saber acerca de la patología y fisiología femeninas relativas a su anatomía genital y la fisiología del embarazo.. conocimiento amplio sobre la anatomía genital externa femenina. en Tratados Hipocráticos IV (1988). conocimientos relativos al parto y al puerperio”.). Ins- tituto Ginecoobstétrico Santa Teresa. sin que exista el correlato masculino”. Posteriormente. aplicación local de sustancias y vapores o fumigaciones. En: Jagoe. Los tratamientos ofrecidos eran localistas y se reducían a la manipulación del útero a través del uso de los pesarios. La palabra de la mujer en torno a los datos que daba sobre sus palpaciones del útero eran considerados como válidos para el médico. La mujer en los discursos de género. se está haciendo alusión al proceso de surgimiento y consolidación de un discurso que busca sustentarse en bases cientí­ ficas y que compitió con otros saberes médicos4 por los espacios de conocimiento. se va tecnificando. “La obstetricia. se incluyó la atención instrumental de los partos. En ocasiones. 3 Jagoe. Cristina (coords.3 Cuando se habla de profesionalización e institucionalización de la medicina. Icaria. pp. entendido como un gran espacio que relacionaba todos los orificios y donde los órganos se mo- vían con cierta libertad. “La ginecología se presenta como una ciencia del cuerpo femeni- no. 26.

Barcelona. En tal contexto. Ediciones Península. Alianza.. 6 Freidson. La profesión médica. Cómo piensan las instituciones. sino por su impacto ideológico y sus relaciones con el Estado mexicano. la medicina había tenido una presencia dudosa en México. Un estudio de sociología del conocimiento aplicado. SABER MÉDICO Y CUERPO FEMENINO. Eliot (1978).6 La me­ dicina dejó de ser el arte de curar para convertirse en una profesión con un prestigio reconocido por el Estado mexicano y por varios sectores de la sociedad. También fue importante la incorporación y sistematización del conocimiento proveniente de otros saberes médicos y conocimientos populares procedentes de la partería empírica. Madrid. fueron hechos políti­ camente trascendentales para que la medicina académica lograra una presencia en la vida pública y privada. que fue estructurándose en la medida que los médicos suscri­ bieron los postulados de la ciencia positiva. Hasta 1833. 3 puesto que el número de representantes no era suficiente para cubrir las demandas de la población. Mary (1996).7 En ese período.5 La profesionalización de la medicina representa un complejo proceso en el camino de la institucionalización de una profesión cu­ yas representaciones y prácticas formaron parte de la regulación so­ cial. permitió la conjugación de condiciones sociales. Biblioteca de la Salud. intelec­ tuales e ideológicas que posibilitaron la profesionalización de diversos oficios como fue el caso de la medicina. La profesionalización de la medicina y su institucionalización forman parte de un mismo proceso de modernización general.. el capitalismo dio lugar a la formación de la clase media burguesa que. La profesionalización de la medicina cientí­ fica confirió una confiabilidad ilimitada al grupo médico. 7 Douglas. Los médicos de la Academia y la Escuela de Medicina conformaron un grupo que definió las pautas 5 Starr. la organización de la Academia de Medicina y su reconocimiento en 1876 como ór­ gano consultivo del Estado en materia médica. FCE. . Paul (1991). a su vez. pro­ pia de la época en la que se sitúa esta investigación. México. La transformación social de la medicina en los Estados Unidos de América.

UNAM. Medicina novohispana siglo XVI. tanto nacionales como extranjeros. así como la lucha abierta contra los curadores empíricos como las parteras. De esta manera. y con otros saberes médicos herederos directos de la medicina hipocrática y galénica. Historia general de la medicina en México. a través del intercambio de infor­ mación. La búsque­ da de legitimación del grupo tuvo lugar en el contexto de la com­ petencia abierta con otras prácticas curativas que por siglos habían sobrevivido en los diferentes conjuntos sociales. experimental. .8 La competencia entre las diferentes orientaciones médicas (clínica. Incluye trabajos diversos que dan un panorama del proceso de aculturación de las prácticas curativas indígenas frente a las españolas y la asimilación de los conocimientos de la medicina europea sobre los sistemas curativos existentes durante la Conquista y la Colonia. T. la publicación de sus re­ sultados y el establecimiento de contactos con otros grupos médicos. Con todo ello. dosimétrica y homeopática). los médicos seguidores de la medicina científica consiguieron instalar y defender una manera de entender el cuerpo y de curarlo. llevan al cuestio­ namiento sobre la relación existente entre la profesionalización de la biomedicina y la búsqueda de su hegemonía en un contexto en el que esta medicina gradualmente fue ganando autoridad profesional. vía las publicaciones y los congresos médicos internaciona­ les. Gonzalo y Moreno de los Arcos. moral. sentaron las bases para el surgimiento de algunas especialidades médicas que consiguieron el reconocimiento de su campo hacia las primeras décadas del siglo XX. Roberto (1990). 4 EL DOLOR DE Eva de enseñanza de la medicina a través de la estructuración de un cu­ rrículo académico. y el fortalecimiento de la medicina alopática. Hay un conjunto de acciones que pueden ser comprendidas dentro de la búsqueda de hegemonía por parte de los médicos gine­ coobstetras del siglo XIX: la formación profesional académica de los 8 Véase Aguirre Beltrán. higienista. Ellos también establecieron los criterios éticos y morales que definirían el perfil técnico del médico. Entre sus activi­ dades también se incluyó la investigación. II. México. social y científica.

la hegemonía significa el predo- minio ideológico de valores y normas burguesas sobre las clases subordinadas. Martín (1988). Menén- dez. Menéndez. el MMH cambia según el sistema cultural dentro del cual se analizan las relaciones de hegemonía-subalternidad. Antropología médica. Eduardo y Di Pardo. 86. Menéndez define al Modelo Médico Hegemónico (MMH) como una herramienta metodológica que permite analizar la dominación de la producción teórica. El materialismo histórico y la filosofía de Benedectto Croce. Atención primaria y procesos de alcoholización. Carnoy. p. cit. SABER MÉDICO Y CUERPO FEMENINO. Eduardo (1992). La antropología médica en México.. Eduardo (1990). En: Roberto Campos (comp. la profesionalización de la partería y la creación de materias de perfeccionamiento en el ámbito de la ginecoobstetricia. Juan Pablos Editor. modelo alternativo subordina- do.101. Véase Menéndez. Tesis. Eduardo y Di Pardo. México. En consecuencia. Un análisis antropológico. Cuadernos de la Casa Chata. propuesto 9 Menéndez. con todos los rasgos y funciones. México. Menéndez. El Modelo Médico Hegemónico y el proceso de alcoholización. En términos gramscianos. p. México. SEP. 10 Gramsci. Ediciones la Casa Chata. la difusión e intercambio del conocimiento a través de La Gaceta Médica y los congresos médicos nacionales e inter­ nacionales. Colección Miguel Othón de Mendizábal. Caracteres estructurales”. Menéndez. 12 Tal como señala Menéndez. “Gramsci y el Estado”. El problema de la hegemonía de la medicina científica ha sido ampliamente trabajado por Eduardo Menéndez desde una postura antropológica y marxista. modelo de autoatención. Alianza.). Mé- xico. Instituto Mora.9 Este autor retoma el concepto de he­ gemonía de Gramsci10 y el concepto de modelo11 para referirse al ­desarrollo técnico e ideológico de la biomedicina. cit. México. Hacia una práctica médica alternativa: hegemonía y autoa- tención.. la creación de un cuerpo colegiado (Academia de Medicina de México) y la investigación médica –exploratoria y experimental– en materia ginecoobstétrica. técnica. Op. Orientaciones. CIESAS. el modelo es un “[i]nstrumento metodológico que supone una cons- trucción a través de determinados rasgos culturales y cuyo valor es básicamente heu- rístico”. en cada cultu- ra y tiempo el modelo hegemónico puede estar representado por diferentes medicinas. 5 médicos. Buenos Aires.. De algunos alcoholismos y algunos saberes. 11 Para Menéndez. desigualdades y transacciones. Eduardo (1983). herra­ mienta que a la vez refiere ciertas prácticas curativas y preventivas legitimadas tanto por criterios científicos como por el Estado. Antonio (1975). gestión en salud México. En Estado y teoría política. Op. “Modelo hegemónico.12 La consolidación del MMH. Eduardo (1989-1990). Eduardo (1992). Renée (1996).42. 88.. CIESAS. México. Menéndez. ideológica y socioeconómica de la medicina. . pp. Renée (1996).

México. México. Hermes. Por otro lado. se encuentran algunos rasgos. había un promedio de 1. es decir. no se lograría hasta bien avanzado el siglo XX. 6 EL DOLOR DE Eva por Eduardo Menéndez. la Academia. Ed. El tránsito de los mismos mé­ dicos de una organización a otra se constituye en una evidencia de la falta de homogeneidad en la sistematización de los conocimientos médicos denominados científicos. Talle- res Gráficos de la Nación. Moisés (1973). 13 Véase González Navarro. . debido a los altos índices de mortalidad de mujeres en edad reproductiva y de niños menores de 10 años. Estadísticas sociales del porfiriato 1877-1910. I. por lo menos para el caso de la gineco­ obstetricia. funda­ mentalmente porque todavía en 1895 el número de médicos a escala nacional ascendía a 2280. El Porfiriato. Escobedo.13 El contenido de las publicaciones periódicas de los diferentes grupos y asociaciones médicas (Larrey. 14 Secretaría de Economía (1956). Estadísticas históricas de México (1994). México.14 Los intentos por conseguir la hegemonía de la medicina cien­ tífica se iniciaron con los cambios que tuvieron lugar en 1833. con la pretensión de construir un conocimiento verdaderamente científico y objetivo. INEGI. cuan­ do se incluyó la dimensión biológica en la explicación de los fenó­ menos morbosos. pero las condiciones no estaban dadas aún para una hegemonía total. T. La vida Social. no puede ser demostrado.8 médi­ cos por cada 10 000 habitantes. con el establecimiento de la Facultad de Ciencias Médicas en México. pero recién plasmaron una nueva forma de enseñanza en la Escuela de Medicina cuando se logró incorporar de lleno la lógica positivista. en­ tre otras) ponen en evidencia la competencia por el espacio y el reco­ nocimiento de los diferentes saberes médicos practicados por diver­ sas corrientes terapéuticas de la época. En el período de estudio. cartesiana y evolucionista hacia el último tercio del siglo XIX. el tema de la efica­ cia de la medicina científica.

SABER MÉDICO Y CUERPO FEMENINO. y ha sido ampliamente trabajado por las ciencias sociales y la psicología social porque propone una intersección entre lo psicológico y lo social. No obstante. José (1994). 16 Jodelet. instrumentos y 15 Rodó. Ariel. e incluso dar un sentido a lo inesperado. II. Psicología so- cial y problemas sociales. 472. el tema de las represen­ taciones sociales debe ser acotado porque incluye aspectos diversos que con frecuencia conllevan a una confusión y a que carezca de un valor operativo. “El cuerpo ausente”. categorías que sirven para clasificar circunstancias. Enero-abril. Paidós. aplicación. La Revolución Técnica. México. Las representaciones técnico-médicas del cuerpo femenino Las representaciones y prácticas sociales han sido empleadas como conceptos para referir el tipo de conocimiento al que se le ha de­ nominado “sentido común”. trasformación y eficacia (real y simbólica). Ensayo sobre el deber de la hu- manidad. Andrea (1987). Jorale Editores. Daniel (2003). Ferrater Mora. Barcelona. Pensamiento y vida social.. Psicología social. T. p. Serge (1986).16 El campo conceptual de las representaciones tiene sus orígenes en la teoría de Durkheim. En: Moscovici. . Denis (1986).. se retoman algunos aspectos de los fenómenos que incluye el campo de las representaciones porque se ha incorporado la noción de técnica al proponer el concepto de re­ presentaciones técnico-médicas del cuerpo femenino. y su actuación. en este caso. 3450-3453. además. incluye conceptos básicos como los de trabajo. pp. 7 II. “La representación social: fenómenos. Barcelona.15 Pero también ha sido entendida como una teoría que permite explicar la construcción de las relaciones sociales entre los sujetos. considerando que la técnica17 es una habilidad que sigue reglas. concepto y teoría”. implica la materialización del avance científico que se traduce en su aplicación a través de métodos. los fenómenos y a los indi­ viduos con quienes nos relacionamos”. sistemas de referencias que nos permiten interpretar lo que nos sucede. Proposiciones 13. 17 Véase Jacques. La representación social es definida como “el conjunto de imágenes que condensan un conjunto de significados. Diccionario de filosofía. IV.

al conjunto de imágenes. creencia. El campo de representación define el dominio de una represen­ tación social. La representación social tiene un estatus epistemológico pro­ pio. el capital simbólico que posibilita la aprehensión del mundo. entre otros. revelación o descubrimiento que entra en el laboratorio de la sociedad emerge con el estatus de representa­ ción social. las representaciones sociales son un punto de intersección entre los psicológico y lo social. ob­ jetos y sistemas de comunicaciones. fijar una posición en relación con acontecimientos. conforma los elementos claves que constituirán un código para permitir la interac­ ción entre los sujetos y con el mundo social o campo. Moscovici18 distingue tres dimensiones en una representación: la actitud. tanto in­ dividual como grupal. Este conocimiento tiene una función básica. Todo conoci­ miento científico. Las representaciones sociales son entendidas como parte de un conocimiento social que implica una actividad mental. situaciones. Serge (1986). 8 EL DOLOR DE Eva reelaboraciones teóricas que por supuesto abren un terreno ilimita­ do a la imaginación moral y política. orienta la conducta del individuo. cit. la comunicación entre los mismos. cuya función es regular y dinamizar su acción. Los aspectos sociales que intervienen en este tipo de conocimiento son: el con­ texto concreto en el que se sitúan los individuos y los grupos. Es una suer­ te de toma de posición que determina y antecede las demás dimensio­ nes. 18 Moscovici. En otras palabras. actitudes. La actitud es la dimensión más evidente y distinguible. opiniones. Por todo ello. los códigos. La información refiere la organización de los conocimientos que tienen un individuo o grupo sobre un objeto o situación determina­ da. es decir. la información y el campo de representación. Op. . valores e ideologías relacio­ nadas con las posiciones y pertenencias sociales específicas. es una modalidad de conocimiento particular.

Op.. también inclu­ yen aspectos socio-ideológicos. es decir. Eduardo y Di pardo. porque el concepto también se ha utilizado para describir y analizar los saberes de tipo técnico. eventual- mente.54. Por los fines de esta investigación. Tal como sostiene Menéndez “[. En el sentido teórico. referiremos las representaciones únicamente al ámbito del saber médico y.. . la biología y la fisiología de la reproduc­ ción –embarazo. 20 Debemos señalar que no se puede prescindir del análisis de las prácticas para abor- dar el campo de las representaciones.. Las representaciones técnico-médicas20 referirán los conte­ nidos teóricos dominantes de la profesión médica en el nivel de la producción y reproducción de contenidos científicos relacionados con la anatomía genital..19 Teniendo en cuenta que. La distancia entre el discurso y las prácticas es un problema teórico de las ciencias sociales de la mayor relevancia.. Por ello. 9 La formulación de un conocimiento y un discurso médico exclusivamente dedicado a explicar el funcionamiento del cuerpo femenino necesariamente remite al tema de las representaciones. resultado de la recomposición y organización ulterior de los postulados hipocráticos y galénicos referidos a las enfermedades de 19 Menéndez. Pero además de sus contenidos técnicos. las representaciones médicas serán en­ tendidas como un conocimiento socialmente construido y compar­ tido. como sugiere Me­ néndez. la práctica estará referida como aplicación. p. parto y puerperio–. como el discurso que. cit. se trabaja el saber médico en términos de representación en el sentido técnico. SABER MÉDICO Y CUERPO FEMENINO. en los informes de la aplicación terapéutica.] el saber médico necesita producir representaciones y prácticas técnico-ideológicas a partir del rol técnico que necesita representar el médico”. Renée (1996). por lo que es pertinente aclarar que trataremos el análisis de la práctica médica en tanto ésta emerja como una aplicación de las repre- sentaciones. por supuesto. las enfermedades del útero y la sexualidad. guían acciones concretas sobre los cuerpos de las mujeres en el inten­ to por restablecer su salud. las representaciones y prácticas médicas son resultado de la socialización y la acción profesional. pero por su complejidad desborda nuestros tiempos y objetivos.

Op. 10 EL DOLOR DE Eva la mujer. permiten analizar la construcción técnica e ideológica de las representaciones médicas del cuerpo en el espacio académico. se puede entender que las representaciones son el re­ sultado de una yuxtaposición del conocimiento científico y la teoría biológica sobre el cuerpo. La referencia a las lecciones de los médicos encargados de impartir la cátedra de ginecoobstetri­ cia. entendida como la única metodología posible para alcanzar la verdadera explicación de los fenómenos naturales y sociales. referirán un conocimiento biológico sobre el funcionamiento del cuerpo. de las relaciones sociales en las que la mujer está en una condición de sujeción y dominación que le hace aparecer como la alteridad de lo masculino en todo momento. Las representaciones técnico-médicas del cuerpo femenino pueden ser entendidas también como un mecanismo de l­ egitimación 21 Rodó.21 La formación médica a través de un programa docente consti­ tuye la parte formal y técnica de la elaboración y transmisión de las representaciones del cuerpo femenino. A par­ tir de este caso. por un lado. En el otro sentido. la fisio­ logía y la bacteriología de la época en la que se sitúa el estudio. 22 Ibídem. y el conocimiento construido históricamente de manera colectiva para promover un estereotipo femenino. se consideran los contenidos de “la naturaleza”. En el sentido ideológico. cit. .22 Por tanto. no se trata de un cuerpo inmóvil en el sentido de sus propiedades fisioanatómicas. desde su condición física e intelectual hasta la social. las representaciones del cuerpo femenino ten­ drán un doble significado: por un lado. Andrea (1987). así como el análisis de las obras de los próceres mexicanos sobre el tema. por el otro. que tiene su aval en la ciencia. sino de la repre­ sentación técnico-médica del cuerpo femenino en la historia de la profesionalización de la ginecoobstetricia en el período de 1850 a 1900 en la ciudad de México. y resultado también de los avances de la biología.

esta sujeción se ve matizada según la diferencia sexual inscrita en el cuerpo. Acerca del dispositivo de feminización La medicina como disciplina en el mundo laico se erigió como la guardiana del cuerpo. Sin embargo. 11 y diferenciación científico respecto de otros saberes médicos (arti­ culación de representaciones y prácticas) sobre el cuerpo de las mu­ jeres. involucra un campo amplísimo de represen­ taciones sobre un conocimiento y un saber que se fue modificando y enriqueciendo dentro de un proceso social y cultural complejo en el que intervienen las instituciones. la sexua­ lización del cuerpo toma rumbos diferentes según las representacio­ nes construidas y asignadas a la anatomía de cada uno y al tiempo y espacio en el que nos situemos. En este sentido. transformando y complementando con los conocimientos emergentes de la medicina científica y otros sa­ beres médicos. en este caso la me­ dicina ginecoobstétrica. el instrumental médi­ co y la especificidad de su uso y los postulados ginecoobstétricos se constituyeron en una herramienta de legitimación científica de las representaciones técnico-médicas sobre el cuerpo femenino. que sugieren las formas correctas de auscultar y operar a las mujeres. los datos estadísticos. La profesionalización de un área científica. Estas ­atribuciones . las cuales se fueron recreando. no sólo de las mujeres sino también de los hombres y los niños. En otras palabras. pero también los conjuntos socia­ les dentro del juego y el ejercicio de ciertos poderes.. sino que se esta hablando de los aspectos esenciales de la conducta atribuidos al sexo en tanto anatomía.. en esa faena ha contribuido a la conformación y sujeción de los cuerpos. las imágenes que acompañaron a los manuales de ginecoobstetricia. SABER MÉDICO Y CUERPO FEMENINO. La diferencia sexual en los cuerpos cobra sentido cuando se entiende y acepta que no se trata de cuerpos neutros. III.

12 EL DOLOR DE Eva no dependen de factores biológicos. Michel (1993a). Madrid. que son las estrategias concretas desarrolladas por los agentes sociales: médicos. como señala Julia Varela. El dispositivo de feminización confirió cualidades específicas a la supuesta naturaleza femenina. evidentemente asociado al dispositivo de sexualidad que describe Foucault. . estudio de los trastornos narcisistas de la feminidad. La voluntad de Saber. no se centra en la dominación que la medicina ha ejercido sobre las mujeres en términos reales. se convirtió en un blanco político de primer orden debido a que la sexualidad ocu- pó una situación estratégica en la que confluyen el poder disciplinario y el biopoder. pp. 1-65. como grupo y como individuos. sino de un “ideal de género”. El nacimiento de la mujer burguesa. 24 Foucault. Por ello. El concepto se deshace de la noción de represión e incorpora a su análisis elementos que evidencian que la sexualidad y el cuerpo sexuado han sido investidos de ciertas propiedades e insertados en regímenes específicos de verdad. de las cuales sí se puede dar cuenta. según el lugar que ocupe en lo que Foucault ha llamado “dispositivo de la sexualidad”. públicos y privados. Vol. a una naturaleza sexuada. desde fines del siglo XVIII. Véase Foucault. pe- dagogos. porque es una categoría explica­ tiva que. Emile (1985).23 Ese cuerpo sexuado tomará dife­ rentes posiciones y se le demandarán ciertos cumplimientos sociales. prácticas e instituciones que han vinculado cada vez más la identidad social de las mujeres. psiquiatras. Siglo XXI. Foucault. Julia (1997a). Historia de la sexualidad. Siglo XXI. La voluntad de saber. Madrid. México. porque la medicalización del cuerpo femenino se llevó a cabo sólo al nivel del discurso en el México decimonónico. Vigilar y castigar. en el sentido de Dio Bleichmar. Ediciones La Piqueta. permite analizar el cúmulo de saberes. pretende fijar la atención fundamentalmente en las repre­ sentaciones técnico-médicas del cuerpo femenino. El ordenamiento y la regulación de la sexualidad se vuelven fundamentales tanto para la salud del cuerpo individual como de la población. El nacimien- to de la prisión. En esta investigación se opta por usar el concepto de “dispo­ sitivo de feminización”25. México. Michel. Siglo XXI. Vol. a través de 23 Dio Bleichmar. 25 La noción de dispositivo de feminización tiene su fundamento en el dispositivo de sexualidad propuesto por Foucault para analizar cómo el sexo. moralistas. y Varela.24 Este estudio. 1.1. México. Adotraf. Michel (1976). (1993a). a través de operaciones conjuntas de saber y poder. etc. Historia de la sexualidad. El feminismo espontáneo de la histeria.

SABER MÉDICO Y CUERPO FEMENINO. como categoría. “El tráfico de mujeres: notas sobre la economía política del sexo”. 27 Rubin. encaminados a validar científicamente la posición y la condición de desigualdad social entre los individuos basada en su diferencia sexual. porque es un compo­ nente fundamental de las relaciones sociales que se manifiestan en el cambiante desequilibrio de poder entre los sexos. 13 determinadas técnicas y tecnologías sociales. El género es un concepto clave dentro de la teoría feminista. o sea. Ludka (coord. Nueva Antropología. Feminism and methodology social science. Indiana University. Núm. Estudios sobre la mujer: problemas teóricos. Bloomington. a las acciones concretas de las instituciones y a las disposiciones de los aparatos de poder-conocimiento tales como las representaciones técnico-médicas construidas por la ginecoobstetri­ cia. México. CONACYT/UAM Iztapalapa. por lo menos dentro de las representaciones médicas.). Por eso también se habla de un sistema sexo-género. ligadas al ejercicio de poderes concretos y a la construcción de regímenes de verdad. Gayle (1986). 30. Sandra (1987). El manejo teórico y metodológico que se ha hecho del con­ cepto de género.27 El uso de las diferentes ­categorías 26 Harding.26 El género. va desde su uso como una categoría de análisis hasta su propuesta como perspectiva teórico-metodológica particular dentro de las ciencias sociales. que es entendido como el conjunto de disposiciones por el cual una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana y satisface esas nece­ sidades humanas transformadas. debe ser aceptado en un sentido relacional. presente en todas las di­ mensiones de la vida social y privada. En: De Gortari. . el género. que reforzaron el sistema sexo-género de esa época. Los elementos del dispositivo pertenecen tanto a lo dicho como a lo no dicho. en las investigaciones sociales y antropológicas.. y se refiere a la construcción social del sexo. Este concepto permite profundizar en el análisis de los contenidos técnicos y socioideológicos de la biomedi­ cina.. El dispositivo es el conjunto de elementos que incluye el proceso de profesionalización de un cono­ cimiento sobre el cuerpo y la búsqueda de la institucionalización de sus representaciones.

28 Es el conocimiento situado en un tiempo y espacio producido por distintas voces discursivas. Se ha preferido acotar el concepto de género.). Car- 28 men (comp. partiendo de la representación de sus estados fisiológicos susceptibles de convertirse en patológi­ cos. aun cuando esta última ya ha sido desechada por su poca precisión histórica– ha sido valioso en muchas investigaciones dirigidas a denunciar la dominación masculina. o como pacientes. Sin embargo. Pero ninguno de estos conceptos debería ser usado con toda su generalidad dentro de una investigación de tema tan particular como la que ha originado este libro. ya sea como parte­ ras tituladas o empíricas que subordinaron su actividad obstétrica a la de los médicos. Teresa (1991). esposas y “anormales” que acudieron a solicitar el servicio médico o que fueron llevadas a la policía médica por alguna falta moral. sistema sexo-género. a la que subyacía un desa­ rreglo biológico asociado con la fisiología femenina. 231-278. . de los discursos institucionalizados. “Las tecnologías del género”. en especial. UAM Iztapalapa. En: Ramos Escandón. el género será considerado una repre­ sentación que forma parte de las tecnologías sociales y. Aquí el género será entendido como un producto de la significación y de los efectos discursivos en torno a la diferencia sexual. por diversas estructuras e instituciones sociales. e incluso patriarcado. madres. parece ser que no hubo una visión unívoca del papel de las muje­ res. México. tuvo diversas maneras de De Lauretis. entre ellos el discurso médico. pp. de la cual eran tributarios los médicos mexicanos. y también situarlas en diferentes relaciones. de acuerdo a las especificidades del texto en el que se está colocando. dentro de las cuales se centra el estudio en el conocimiento producido por el discurso médico decimonónico en México. Es decir. La cultura liberal de la segunda mitad del siglo XIX. El género en perspectiva. 14 EL DOLOR DE Eva –género. Considerar el género como un conocimiento construido so­ bre la diferencia sexual ha permitido reconocer las implicaciones socioculturales que otorga el discurso y la práctica médica en el aná­ lisis de la condición de las mujeres.

. contra toda evidencia. el placer femenino fue visto como imperativo fisiológico en la procreación. Fue hasta finales del siglo XVIII y princi­ pios del xix que se establecieron diferencias fisiológicas y anatómi­ cas claras entre los sexos. basadas en los descubrimientos y avances de la biología.. una división social de los sexos y la división sexual del trabajo. 30 Un buen ejemplo es la posición de Freud frente al orgasmo femenino: en 1905 inventa. Por tanto. Berriot-Salvadore29 afirma que la perdurabilidad de los es­ tereotipos relacionados con la condición de la mujer no corresponde necesariamente a los cambios científicos. El cuerpo como construcción cultural La concepción de la fisiología femenina ha variado a lo largo de los siglos. por ejemplo. Evelyne (1993). Por otro lado. “El discurso de la medicina y la ciencia”. Sin embargo. Desde la antigüedad. su teoría del orgasmo vaginal y deslegitima la sexualidad clitoridia- na por considerarla inmadura. en este caso. es una construcción cultural con una historia ligada. IV. En: Duby. Así. Madrid. 15 concebir a la mujer durante esta época. A partir de ello. George y Perrot. como se menciona en un principio. infantil y masculinizada. que era considerado el modelo ideal. a las visiones masculinas provenientes de la medicina decimonónica sobre la feminidad. Laqueur encontró una serie de cartillas médicas.). Historia de las mujeres. En una búsqueda afanosa de algunos manuales de partería del siglo XVIII. se fundamentó científicamente una concepción de las diferencias sexuales que también sirvió para jus­ tificar un orden social. que hacían prolijas recomendaciones a las mujeres para que consiguieran placer durante la cópula. el género. 10 Tomos. SABER MÉDICO Y CUERPO FEMENINO.30 29 Berriot-Salvadore. Taurus. según su clase social y su etnia. encuentra que antes del proceso de medicalización del cuerpo femenino en el siglo XIX. lo que naturalizó la dominación masculina. el cuerpo femenino fue visto como un cuerpo incompleto o imperfecto en relación con el cuerpo masculi­ no. Michelle (coords. Las concepciones médicas iniciales del cuerpo femenino se fueron modificando con los avances en biología y anatomía. Thomas Laqueur ex- pone magistralmente cómo fue cambiando la representación médica en torno a la anato- mía y fisiología genital y reproductiva..

El cuerpo y la sociedad. . FCE. Vol. FCE. 16 EL DOLOR DE Eva El discurso de la medicina. Mi historia de las mujeres. Bryan (1989). Michelle (2008). Madrid. Feher. las investigaciones de historia del cuerpo 33 (Roy Porter. Núm.) Formas de hacer historia. Turner S. Explora- ciones en teoría social. Sexuality. 3. The making of the modern body. el placer femenino desapareció de la doxa médica como aspecto de la fisiología de la reproducción. Taurus. 31 Fox-Keller. ha justificado el rol asignado a los sexos. Barcelona. Antropología del cuerpo y modernidad. Oxford University Press.) (2005). En: Annual Review Anthropology (1993). México. La inquietud de sí. appearance. De Victoria a Freud. En: Peter Burke (ed. The politics of women’s bodies. Historia de la sexualidad. Reflexiones sobre género y ciencia. La construcción del sexo. 133-155. Sím- bolos naturales. Peter Gay). Roy (1994). Col. 34 Porter. cit. en su papel de guardián del orden social.) (1986). Pureza y peligro. México. al placer femenino se le asignó otra topografía y otra función. Peter (1992).31 los estudios de antropología del cuerpo (Mary Douglas. Buenos Aires. Editorial Cátedra. Thomas (1994). La educación de los sentidos. Gay. Evelyne (1990). David (1995).. Madrid. Alain Corbin. 3 Tomos. Sexuality and society in the nineteenth century. Michel (1976). Nueva Visión. Douglas. Catherine Gallagher. and behav- ior. Alain.32 los de la sociología del cuerpo (Michel Foucault. pp. University of California Press. Argumentos. Weitz. Historia del cuerpo. Periferia. sobre todo relacionados con la teoría freudiana. Boltanski. Martin. 32 Douglas. Michelle (1993). Foucault. Catherine y Laqueur. Madrid. New York. Valencia. Mary (1973). Rose Weitz). Marcel (1979). Anagrama. Luc Boltanski. Ramona y Tazi. Boston. Gallagher. Nadia Tazi. Luc (1975). Cap. 35 ­Estos porque se creía menester para la procreación. Fragmentos para una historia del cuerpo humano. Michel (1992). Alianza Universidad. I. Op. Laqueur. USA. Alianza. Thomas (edti. Jean-Jacques Courtine y Georges Vigarello)34 e historia de las mujeres (Michelle Perrot). Michel. el clítoris dejó de ser una parte importante dentro de la sexualidad femenina. La dominación masculina. Mauss. Emily (1992). Evelyn Fox-Keller. Barcelona. Bourdieu. Perrot. 33 Foucault. Tecnos. Beacon Press. Marcel Mauss. Naddaff. Mary (1978). 22. Courtier. B ­ ryan Turner. La experiencia burguesa. Sociología y antropo- logía. Edicions Alfons el Mag- nanim. Madrid. FCE. Los usos sociales del cuerpo. Madrid. y su lugar lo ocupó la vagina. Corbain. Siglo XXI. 35 Perrot. 10 Tomos. The Woman in the Body. Madrid. Pierre Bourdieu). “Cultivating the body: Anthropology and epistemologies of bodily practice and knowledge”. Margaret Lock. “Historia del cuerpo”. Taurus. Conforme se fueron acumulando otro tipo de conocimientos. Michel Feher. David Le Breton. en el siglo XIX. Buenos Aires. De los griegos a Freud. México. Margaret. Georges (dirs. Así lo sostienen los estudios feministas que intentan dar cuenta de la dominación mas­ culina en diversos contextos (Emily Martín. Jean-Jacques y Vigarello. 5. Rose (1998). Lock. Ramona Naddaf. Buenos Aires. La representación fisiológica de la reproducción se vio modificada hasta que. Nadia (1989). Le Breton. Barcelona. Historia de las mujeres. Taurus. Pierre (2000). Siglo XXI.

las costumbres y los há­ bitos relacionados con la higiene. Pero es que esa percepción es imprescindible para entender. La noción de cuerpo como construcción cultural se comple­ menta con la de representación técnico-médica. Se considera que el cuerpo tiene que ser desarraigado de la noción universal y debe ser entendido como un objeto biológico social­ mente construido y regulado culturalmente. y socializados en la práctica clínica. SABER MÉDICO Y CUERPO FEMENINO. 17 estudios le otorgan a la medicina un lugar importante dentro del pensamiento institucional por promover una representación del cuer­ po apoyada en los conocimientos biológicos. Esta relación equi­ vale a la conjugación de un saber basado en los postulados de la bio­ logía con una serie de prácticas culturales y creencias que imprimen un sentido social al cuerpo. aprendi­ dos en la formación médica. fuente de sensaciones.. 37 Rodó. que determina todas las modificaciones de los significados y contenidos adquiridos socialmente”. a los que les ha dado un uso ideológico en la tarea de regular y normar los cuerpos. Andrea Rodó lo define en su investigación de la siguiente manera: “El cuerpo es el objeto de una ex- periencia directa y personal a nivel de la vivencia y de la práctica.36 Prescriben respecto al cuerpo las instituciones de control –tales como la medicina. Op. la jurisprudencia y la educación–. en qué momentos los síntomas y signos del cuerpo femenino refieren a una desviación más bien de tipo social construida por la lógica del pensamiento médico. en el análisis se enfa­ tiza más el sentido social que el sentido biológico del cuerpo. . La noción de cuerpo como construcción cultural permite ana­ lizar la parte técnica de las representaciones y sus contenidos socio- ideológicos. fisiológicos y anatómi­ cos. de mensajes cuya particularidad es a menudo incomunicable. Como se ha visto. cit. la tradición.37 Finalmente. Andrea (1987). se parte del supuesto de que toda expresión ­corporal 36 El cuerpo también puede ser entendido como un objeto privado. en conjunto con el concepto de medicalización. El cuerpo posee un estatus subjetivo irreducible. producto de una historia singular.. así como la yuxtaposición de sus contenidos. la sexualidad y la alimentación.

The University of Wisconsin Press. Foucault. ––– (1984).3. Tecnos. USA. comadronas y enfermeras. Ludmilla (1989). Taurus. las cuales estarán vinculadas a ciertas formas de poder y saber promovidas por las instituciones sociales y políticas Berriot-Salvadore. 18 EL DOLOR DE Eva es aprendida a través de técnicas y usos corporales presentes en los rituales y la vida diaria. Historia de la sexualidad. Historia de la sexualidad. las regulaciones y el conocimiento construido alrededor de él pueden ser analizados como concepciones. por tanto. Dora y Álvarez. Nueva York. que la colocó en el lugar de eterna enferma. Jagoe. Marcel (1979). Thomas (1994). Por su propio bien. Vol.39 38 Mauss. Foucault. Brujas. 150 años de consejos de expertos a las mujeres. Sociología y antropología. Op. reforzó una representación social de la mujer. En: The cultural crisis of modern medicine. fue imputado a su naturaleza lindante con la patología y. cit. se convierte en una suerte de instrumento simbólico. Barcelona. 1. Barbara y Ehrenreich. Ehrenreich. Op. las instala dentro de una realidad social y las modifica según convenga. Michel (1993a). México. Monthly Review Press. English “Inválidas o contagio- sas: sexismo en el saber y práctica médica”. Evelyne (1993). La mujer en los discursos de género. Siglo XXI. Emily (1992). Michel (1992). el simbolismo cultural re­ ferido al cuerpo femenino. 109-150. México. Madrid. La inquietud de sí. pero la manera como se desarrolló en cada región y cultura este conocimiento guarda sus particularidades dependiendo de su propia situación y sus prácticas socio-culturales. Icaria. creencias y expresiones de las representaciones socialmente construidas de un orden simbólico y de la identidad del grupo que las promueve. (1998).). “Medicine and social control”. Catherine et al. La voluntad de saber. Vol 2. Ehrenreich. 1. ––– (1990).. Barcelona. cit. como la manifestación de una sexualidad desbordada o la escasa inclinación por la maternidad. 37-79. historia de las sanadoras. Foucault. Barbara y Deirdre. J. México. Siglo XXI.38 El cuerpo. pp. Dolencias y trastornos. Cualquier comportamiento fuera del orden social. 39 Diversas investigaciones nos muestran que el siglo XIX vio renacer el saber científico sobre el cuerpo femenino. a la desviación social. Ehrenreich. En: Mujeres y medicina (1980). Sexual visión. Siglo XXI. . Martin. Op. Lourdes (edit. de modo que las prácticas. soporte de significados. La Sal Ediciones. Michel (1993b). John (1978). México. política sexual de la enfermedad. Madrid. cit. pp. elaborado por el discurso médico decimo­ nónico. Núm. UAM Xochimilco. El uso de los placeres. Laqueur. Historia de la sexualidad. Jordanova. En este sentido. En: Cardaci. Vol.

Op. que la redujo a su función reproductiva. el sitio de la propagación del pecado original (Tentro. La desaparición de lo demoníaco dio paso a la razón.. en un primer momento.40 Según Foucault41. ese cuerpo fue remitido al campo de las prácticas médicas porque se le atribuía una constitución patológica. Es lo que puede ser clasificado como una sinécdoque útero-centrista. a partir de ese mo- mento. el cuerpo femenino fue analizado y clasificado como un cuerpo cargado de sexualidad. Julia (1986). la Iglesia delegó a la medi- cina el cuerpo poseído y la medicina lo convirtió en cuerpo histerizado que se resiste a cumplir con su función natural: la fecundidad. y su consecuente medicalización.33. La histerización del cuerpo femenino Con el propósito de explicar el proceso de patologización del cuerpo femenino.43 La auscultación uterina se aplicaba lo mismo ante un dolor de cabeza que por molestias digestivas. 43 Ehrenreich. Op. La modernidad visualizó el cuerpo de la mujer como un cuerpo cargado de peligrosidad social. Op. sesión V. p. La reducción del cuerpo de la mujer a su fisiología sexual y re­ productiva constituyó un elemento clave del dispositivo de control de la sexualidad femenina. cit. cit. Posteriormente. la matriz representará. se buscó regularizar sus funciones. 1546. 41 Foucault. English (1980).. vino la medicalización de la carne.. sobre la que se asientan las ciencias naturales y en especial la física y la medicina. finalmente. cit. este proceso tuvo tres fases. Michel (1993a). Hacia el siglo XVIII. 19 V. Siendo la medicina la heredera del pensamiento teológico e inquisitorial. y.42 Por es­ tas razones. la desaparición del diablo fue de capital importancia debido a que constituyó la condición elemental para que emergiera la moderna idea de naturaleza. la razón y la locura serán una mancuerna inseparable en la explicación de la naturaleza humana y social. de ahí en adelante. los médicos observaban la existencia de alteraciones en estos órganos ante cualquier síntoma referido por las mujeres. Algunas teorías médicas del siglo XIX aseguraron que las mujeres estaban controladas por el útero y los ovarios. SABER MÉDICO Y CUERPO FEMENINO. Con la na- turalización del mundo. En: Varela. 42 El término hace referencia a la visión reduccionista (mujer igual a útero) que los médicos de finales del siglo XIX y principios del xx tenían de las mujeres. Barbara y Deirdre. . 40 De poseídas por el demonio pasaron a ser enfermas irremediables. se retomaran las ideas de Foucault sobre la histerización del cuerpo de la mujer durante el siglo XIX.

las teorías del intelecto femenino sexuado. su consideración como cuerpo especie responsable de la salud de las generaciones. penal y moral hacia las mujeres. Foucault y la genealogía de los sexos.. su constitución como objetivo principal y transmisor de las normativas de higiene. Con la coartada de la patologización del cuerpo femenino.45 El concepto de histerización hace referencia a la construcción de una noción de enfermedad constitutiva de la naturaleza femenina que los médicos hicieron en la segunda mitad del siglo XIX. se le asignó una responsabilidad biológico-moral y el poder médico fue el encargado de vigilar su cumplimiento. cit. Es decir. 44 Rodríguez Magda. 20 EL DOLOR DE Eva Esta concepción reduccionista se integró a una política demográfi­ ca pronatalista. La his­ terización dará cuenta del cuerpo femenino en el sentido fisiológico y simbólico. Este aspecto condujo a la justificación de una doble moral sexual para hombres y mujeres. p. Michel (1993a). Para los fines de la reflexión sobre el tema.44 Se negó la existencia del deseo femenino y.. en consecuencia. la mujer burguesa restringió su función al ámbito familiar y a la crianza de los niños para asegurar la reproducción de los valores sociales do­ minantes. México. su responsabilidad en el bienestar físico y moral de la familia (…) son las que hacen posibles el desarrollo del biopoder que a su vez caracteriza la configuración moderna de un poder pastoral e individualizante. sino que esta estrategia de reclusión de las mujeres en el ámbito doméstico. el concepto de histerización se refiere a las explicaciones útero-centristas que los Foucault. Una vez connotada por su función reproductiva. [. . se definió una normatividad que justificó la vigilancia médica. su identificación con la naturaleza. las justificaciones de los médicos filósofos de los siglos XVIII y XIX. Op. se le asig­ nó a la mujer una naturaleza sexual frígida. Anthropos/ 45 UAM Iztapalapa. (1999). Rosa Ma. 220.] no es el biopoder el que genera entre otras consecuencias la histe­ rización del cuerpo de la mujer.

Se reeconocen las limitaciones reales de la atención médica en la atención de la población. tal como había sido construido por diversas corrientes médicas europeas. Segundo. México. la práctica médica se va convirtiendo en 46 López Sánchez. “Looking at levels of medicalization: A comment on strong’s critique of the thesis of medical impe- rialism”. Deviance and medicalization: From badness to sickness. Oxford Uni- versity Press. 48 Kholer Riessman. Para ello. 75-79. “Women and medicalization”. es importante reconocer que los reportes médicos que publicaban las revistas en México retomaban mucho del imaginario médico sobre la histerización del cuerpo femenino. appearance. Joseph (1980b). y las conclusiones acerca de lo que los médicos académicos decían sobre el cuerpo femenino histeriza­ do. Sexuality.). la cobertura médica era escasa. Sin embargo. la mayor parte de la población rural en su cons­ titución era atendida por diversos curadores populares.48 El concepto de medicalización se refiere a dos procesos íntimamen­ te relacionados. Peter y Schneider. Plaza y Valdéz/CEAPAC. De hecho.V. 14 A. 47 Conrad. and behavior. el análisis se centrará en los documentos consultados. de ahí lo útil que resultan las ideas de Conrad y Schneider47 y Kholer Riessman. en cualquier síntoma físico. el signo del útero y de los ovarios anormales. C. mentirosas y temperamentales. Catherine (1998). por otro. San Luis. fuera física o moral.. Nueva York. pp. SABER MÉDICO Y CUERPO FEMENINO. Primero.46 Se plantea en este trabajo el concepto de medicalización en un sentido más amplio que el desarrollado por Foucault. . Conrad. 21 médicos ofrecieron para cualquier patología femenina. Este as­ pecto también es crucial para entender cómo muchas veces la di­ ferencia era entendida como anormalidad. Mosby. a ciertas conductas o condiciones les son atribuidos significados médicos definidos en términos de la salud y la enfermedad. Joseph (1980a). y. Vol.. En: Rose Weitz (ed. The politics of women’s bodies. La concep- ción médica del cuerpo femenino durante la segunda mitad del siglo XIX en México. Enfermas. Peter y Schneider. Oliva (1998). por dos razones que caracterizan el contexto de la medicina practicada en la ciudad de México en el siglo XIX: por un lado. los médicos mexicanos decimonónicos solían buscar. En: Social Science and Medicine.

lo que ha dado lugar a lo que Illich52 ha llamado la “medicalización de la vida. y en el nivel de la interac­ ción entre médico y paciente. Op.53 Para otros.49 La medicalización ha sido entendida como la expansión de la lógica de la desviación que requiere del control médico. cuando un problema es definido como médico y al paciente se le administra un tratamiento. cit. Némesis médica. cuando los médi­ cos legitiman un programa o un problema. . Para el éxito del grupo médico fue necesario controlar el significado 49 Conrad. Eliot (1978). profesionalizado y orga­ nizado. la fertilidad. Op. Op. Freidson. La expropiación de la salud.” Así. Peter y Schneider. cit. o cuando un médico trata un problema social con un tratamiento médico. Op. Barbara y Ehrenreich. 51 Conrad. Joseph (1980a). cit. Joaquín Mortiz. Otros más enfatizan que el establishment médico. John (1978). Peter y Schneider. el comportamiento de los niños y los problemas de memoria de los ancianos. las adicciones a las drogas y la homosexualidad. 52 Illich. 50 Ehrenreich. Joseph (1980b). en el nivel institucional. por ejemplo. el al­ coholismo. Ivan (1978). el in­ cremento de la tecnologización y el burocratismo de las sociedades han conducido a una dependencia de los expertos científicos. Para algunos. se hace más común y necesario consultar al médico sobre aspectos relacionados con la sexualidad. 22 EL DOLOR DE Eva vehículo para eliminar o controlar experiencias problemáticas que son definidas como desviaciones. con el propósito de establecer una norma de lo saludable. Hay que señalar que existen diversas y divergentes postu­ ras sobre las causas de la medicalización. La medicalización puede ocurrir en varios ni­ veles: en el nivel conceptual. 53 Ibídem. ha buscado controlar y expandir el mercado de sus clientes. México.50 Así.51 Actualmente. más y más experien­ cias humanas están siendo analizadas bajo el escrutinio médico. cit. cuando el vocabulario médico es usado para definir un problema. que en un tiempo fueron definidas como vicios. la expansión de la jurisdicción médica es el resultado de un esfuerzo por parte de la profesión médica para incrementar su poder. posteriormente fueron cla­ sificadas como enfermedades.

Era muy común que pacientes indígenas recibieran diagnósticos más graves que los blancos. con consecuencias políti­ cas. existe un acuerdo entre todas ellas: que la medicalización significa el poder de los médi­ cos para definir los padecimientos y monopolizar el suministro de tratamientos. crearon condiciones bajo las cuales sus consejos parecen apropiados y necesarios. Catherine (1998). Op. las mujeres estaban más ex­ puestas a que sus experiencias problemáticas fueran definidas como enfermedades y tratadas médicamente.55 El diagnóstico que emitían los médi­ cos a fines del siglo XIX estaba condicionado no solamente por los signos o síntomas de la enfermedad.. La prescripción de fármacos y la utilización actual de la más alta tecnologización médica se han propuesto para combatir estas supuestas enfermedades. que portaba el o la pacien­ te. cit.54 A pesar de las posiciones diversas. SABER MÉDICO Y CUERPO FEMENINO. como parte de sus estrategias. Paul (1991). los médicos. Se puede de­ cir que ha existido una relación entre medicalización y poder. sino también por los signos de pertenencia social y étnica o de género. es más probable que sus experiencias problemáticas sean definidas y tratadas médicamente. 23 de las cosas. incluida la interpretación de los síntomas y las creencias sobre los cuidados de salud. se hace evidente que ha existido una construcción médica de la realidad y de las relaciones humanas. Pero como sostienen Conrad y Schneider. . En el caso de las mujeres. Op. Igualmente. La medicalización ha servido como un agente de control ­social en las sociedades modernas. Así. cit. En este sentido. El dominio de la medicina ha requeri­ do del convencimiento de la población de la naturaleza médica de sus problemas y lo apropiado de sus tratamientos.. que ha derivado al campo médi­ co-psiquiátrico una serie de comportamientos y problemas sociales atribuidos a patologías individuales. que tiene un contenido clasista. lo cual es el resultado de un proceso político. la medicalización es un ­proceso 54 Starr. 55 Kholer Riessman.

Se intenta definir qué entendie­ ron los médicos por enfermedades del útero. será impres­ cindible analizar las representaciones de la medicina sobre los signos y síntomas que presentaban las mujeres atendidas en el hospital y en consultas privadas. Op. Evidentemente. no propiciaban que dominara completamente el área de la atención a la salud. a través de las representaciones técnico-mé­ dicas. denominan medicalización-desmedicalización. Ciertas conductas y procesos se van de­ finiendo como patológicos y requeridos de atención médica. Peter y Schneider. 57 Por supuesto que la medicalización como un proceso social no es unidireccional. 24 EL DOLOR DE Eva histórico que implica una construcción social que va creando nue­ vas definiciones sobre la desviación56 y. es decir. Freidson. interesa analizar los efectos técnicos de los diagnósticos médicos referidos a las patologías del útero y a la manera en que se conjugaron las causas que designaron ciertos rasgos anatómico-fisiológicos. algunos aspectos del comportamiento humano pueden pasar del orden jurídico al orden médico y volverse al orden jurídico. Para ello. En este contexto. y se van alejando de las definiciones de los problemas morales y socia­ les. y de los diagnósticos y trata­ mientos de las enfermedades genitourinarias: la eclampsia. las circunstancias técnicas y materiales de la medicina practicada en México. y el distanciamiento de éstas implica un tipo de desviación. la fiebre puerperal y la histeria. los atributos relacionados con la idea útero-centrista de la enfermedad femenina y del tratamiento en los casos de las desviaciones del útero. cit. por la exigua cantidad de médicos frente al tamaño de la población y por la coexistencia de otros sabe­ res curativos. Op. pue- de ser cíclico. nuevas formas de control social. Joseph (1980a). durante la segunda mitad del siglo XIX. cit. Igual importancia se otorga a las propuestas 56 La desviación refiere un conjunto de normas que representan la salud o la normalidad.57 Ésta es la perspectiva con la que se trata de explorar la medica­ lización del cuerpo femenino en el contexto de la profesionalización de la ginecoobstetricia. es decir. en consecuencia. de manera que la medicina va ganando un espacio importante como regulador social. Es a lo que Conrad. Eliot (1978). en el nivel conceptual. .

así como al instrumental utilizado y su significado en el nivel de las representaciones. 25 técnicas de la medicina alópata para atender el parto y el puerperio y a las propuestas de la intervención médica. ... SABER MÉDICO Y CUERPO FEMENINO.

.

Capítulo 2
El saber médico en la segunda mitad
del siglo XIX: el contexto y el discurso

El médico, con toda conciencia, se erige en
moralista, y la extremada dramatización
de sus descripciones no apunta al rigor cien-
tífico, sino a la eficacia de la prédica moral.
Evelyne Berrito-Salvadore

I. Introducción a la historia de la medicina en México

L a historia de la medicina en México ha sido trabajada am­
pliamente por los propios médicos1 y, más recientemen­
te, por antropólogos e historiadores que han abierto un
nuevo capítulo dentro de la historia social y cultural de la
1
En estos casos, tenemos médicos decimonónicos como Francisco de A.
Flores y Troncoso, autor de Historia de la medicina en México, quien hizo
una extensa obra que va desde la medicina llamada prehispánica hasta
la moderna medicina del siglo XIX. La suya es, en efecto, una historia po-
sitiva de la medicina que se convierte en una fuente rica en información,
pero lamentablemente el autor obvió las fuentes de documentación, lo
que en algunos casos hace imposible localizarlas para constatar lo dicho.
Otro caso contemporáneo es el trabajo investigativo de Fernando Martí-
nez Cortés, titulado La medicina científica y el siglo XIX mexicano. La lista
no estaría completa sin mencionar a B. José Sanfilippo, autor de Manuel
Carpio y el inicio de la medicina moderna en México; Germán Somolinos
con su obra titulada La medicina en las culturas anteriores a la conquista;
o una compilación de la autoría de Gonzalo Aguirre Beltrán y Roberto
Moreno de los Arcos, titulada Medicina novohispana siglo XVI. Historia
General de la Medicina en México. Véase la Bibliografía al final para obte-
ner los datos completos de estas publicaciones.

28 EL DOLOR DE Eva
ciencia, así como dentro de la denominada antropología médica. Estos
campos de estudio han dedicado un espacio importante a la reflexión
sobre la construcción de las ideas y las instituciones científicas en nues­
tro país, lo que abarca tanto el pasado como el presente. Es por eso que
no se intenta hacer una historia de lo que la autora hatrabajado amplia­
mente. El propósito de este capítulo es reflexionar sobre los aspectos
sociales y científicos que contribuyeron a la transformación de la medi­
cina de oficio a profesión2 en el México decimonónico, porque los as­
pectos socioculturales y científicos afectados por la profesionalización
de la medicina son la base para entender la hegemonía de la biomedi­
cina en el siglo XX. Por lo demás, la profesionalización de la medicina
permitió a esta ciencia figurar como una herramienta de control social,
por lo menos al nivel del discurso político, desde finales del siglo XIX.
Para este análisis, se ha partido de un marco teórico antropológico y
sociológico que permite una descripción fina de la medicina como un
sistema de creencias3 y como una práctica social que debe ser ubicada
en un contexto de significados4 y rituales.5 La antropología médica se
ha convertido en una disciplina ampliamente desarrollada;6 su an­
tecedente teórico lo situamos en la paradoja y distinción entre cien­
cia y creencia. Para Martínez Hernáez,7 la antropología médica es el
2
Freidson, Eliot (1978). La profesión médica. Un estudio de sociología del conocimiento
aplicado. Ediciones Península, Barcelona.
3
Good, Byron J. (1994). Medicine, rationality, and experience. An anthropological perspec-
tive, Cambridge University Press, Gran Bretaña.
4
Freidson asegura que no hay una diferencia sustancial entre la medicina científica y la
medicina de los azande. Es decir, la medicina como profesión está cruzada por las creen-
cias de la cultura, y se le ubica dentro de las coordenadas socio-antropológicas de cada
grupo. Sobre el particular, se puede consultar la obra Mary Douglas (1973). Pureza y peli-
gro. Alianza, Madrid.
5
Turner, Victor (1988). El proceso ritual. Estructura y antiestructura. Taurus, Madrid.
6
Menéndez, Eduardo (2002). “El malestar actual de la antropología o de la casi imposi-
bilidad de pensar lo ideológico”. Revista de Antropología Social. 11, pp. 39-87.
7
Martínez Hernáez, Ángel (2008). Antropología médica. Teorías sobre la cultura, el po-
der y la enfermedad. Anthropos, Barcelona. “Desde esta demarcación epistemológica,
el sujeto de conocimiento representaba lo científico y lo racional, mientras que el ob-
jeto de conocimientos respondía al mundo de la cultura, entendida originariamente –y
no tan sólo originariamente– como un sistema creencial”, p. 12.

SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 29

producto intelectual de la dialéctica entre lo racional y lo creencial.
Al parecer, la disolución de esta demarcación –propuesta por el mo­
delo crítico– ha promovido que la biomedicina se incluya dentro de
la práctica etnográfica de la antropología.8 El modelo crítico de la
antropología médica, en conjunto con otras posturas teóricas como
el relativsimo epistemológico y, sobre todo, las arqueologías foucaul­
tianas9 del saber han ofrecido un sustento para incluir a la ciencia y
sus productos como un objeto de estudio susceptible de las ciencias
sociales y de la antropología.
Sólo mediante una crítica del conocimiento biomédico puede
mantenerse el sentido de simetría entre los diferentes sistemas mé­
dicos. Por eso, gran parte de la reflexión teórica en este campo se ha
dirigido al análisis de las presunciones culturales e ideológicas en las
que descansa la cientificidad de la biomedicina. En dicho análisis, se
torna fundamental e imprescindible dar cuenta de cómo las enfer­
medades son construidas en el trabajo clínico. Y de esta manera se
pretende abrevar sobre la visión social y cultural de la enfermedad;
mostrar su dimensión histórica y presentar las vinculaciones entre
normalidad biológica y normativa social que se materializaron en el
discurso ginecoobstétrico (teorías, discusiones, explicaciones, tesis,
libros) presente en las representaciones del cuerpo femenino en el
siglo XIX en México.
Es importante señalar que empleo para el análisis del proceso
de profesionalización de la medicina algunos aspectos de la propuesta de
Eduardo Menéndez10 sobre el proceso de hegemonía del modelo bio­
médico basado en los rasgos estructurales del propio modelo médi­
co. Según este autor, el proceso capitalista propició el surgimiento de

8
Existen dentro de la antropología médica tres modelos reconocidos que dan cuenta de
la relación entre cultura, poder y enfermedad: el Modelo clásico, el Modelo pragmático
y el Modelo crítico. Véase Martínez Hernáez, Ángel (2008). Op. cit.
9
Foucault, Michel (1988). Las palabras y las cosas. Siglo XXI, Madrid.
10
Menéndez, Eduardo (1989-1990). El Modelo Médico Hegemónico y el proceso de al-
coholización. Un análisis antropológico. Tesis, Buenos Aires.

30 EL DOLOR DE Eva
d­ iversos modelos de atención médica, pero en dicho proceso el MMH
se impuso mediante la exclusión ideológica y jurídica del resto de los
modelos curativos, lo que en la práctica se resolvió a través de la apro­
piación y transformación de los mismos, y se tornan en derivados o
complementos del MMH. Una de las características del MMH que
han permitido a la autora hacer un análisis de la medicina científica
en el siglo XIX en México es la noción de dominación ideológica por
encima de la técnica y la teórica.11 Conflicto, complementariedad y
subordinación son los rasgos sociales que acompañarán al MMH
en su relación con otros modelos de atención, incluidos los derivados
del modelo médico, el modelo médico corporativo público y el priva­
do.12 Como iremos viendo, la medicina académica, presumiblemente
científica, entabló un proceso de conflicto, disputa y subordinación de
los conocimientos técnicos, no sólo de otros sistemas médicos con los
que competía por la hegemonía, también subordinó diversos conoci­
mientos y técnicas de la partería empírica y la herbolaria popular.
El siglo XIX mexicano, en la etapa de la constitución de la Re­
pública, vio nacer la denominada medicina científica. Las reformas
educativas del gobierno de Gómez Farías le otorgaron un espacio im­
portante y definitorio a la medicina, en lo que sería el inicio de una lar­
ga estructuración de un conocimiento sobre el cuerpo y su tratamiento
en el espacio médico. La razón y la ciencia positivista fueron la base de
la organización de la medicina moderna. La construcción de un pro­
grama médico formativo, apegado al existente en París, da muestra de
la necesidad que tenían los médicos mexicanos de homologar sus co­
nocimientos e instituciones a la ciencia francesa, la capital de la razón.
Los diferentes programas del Establecimiento de Ciencias Médicas,

11
Menéndez, Eduardo (1990). Antropología médica. Orientaciones, desigualdades y tran-
sacciones. Cuadernos de la Casa Chata, 179, CIESAS/UNAM, México; Menéndez, Eduardo
(1992). “Modelo hegemónico, modelo alternativo subordinado, modelo de autoatención.
Caracteres estructurales”. En: Roberto Campos (comp.). La antropología médica en Méxi-
co. Instituto Mora, México.
12
Véase Menéndez, Eduardo (1989-1990). Op. cit., pp. 80-111.

SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 31

posteriormente llamado Escuela de Medicina, se constituyeron en una
ardua labor científica y social que buscó legitimar una representación
sobre el cuerpo y la enfermedad, a la vez que marcó la distancia entre el
conocimiento popular y empírico con el profesional. De tal suerte, la
medicina académica-alópata intentó conseguir la autoridad profesio­
nal y cultural con respecto de otros saberes médicos.13
En el caso de la medicina occidental, su historia milenaria y el
legado de conocimientos de sus próceres (Hipócrates, Galeno, Har­
vey, Claude Bernard, Broussais, entre otros) significaron la acumu­
lación de un capital teórico que sirvió para construir un corpus de
datos acerca de la anatomía y el funcionamiento del cuerpo humano y
las causas de su enfermedad y muerte. La tradición del oficio curativo,
si se quiere decir en palabras de Freidson,14 o el arte de curar, en pala­
bras de los médicos decimonónicos, incluyó conocimientos antiguos
que se fueron conjugando con los descubrimientos que cada época de
la historia de la humanidad había aportado a los diferentes sistemas
médicos.15 En el caso de México, la medicina española tuvo una fuer­
te influencia sobre la medicina practicada en la época colonial; la Co­
rona controlaba el ingreso de los textos científicos y de todo tipo que
13
La medicina académica se ha conformado de la incorporación y subordinación de
diversos conocimientos provenientes de diferentes saberes que también se pretendie-
ron científicos, porque les antecede una organización de conocimientos basados en lo
racional, la sistematización de su conocimiento y la trasmisión del mismo a través de
medios académicos. En tanto que toda práctica de curación popular basada en el co-
nocimiento empírico o por tradición como parte de la cultura será entendido como sis-
tema curativo. Véase Menéndez, Eduardo (1990). Op. cit. Menéndez, Eduardo (1992).
“Modelo hegemónico, modelo alternativo subordinado, modelo de autoatención. Ca-
racteres estructurales”. En: Roberto Campos (comp.) y Starr, Paul (1991). La transfor-
mación social de la medicina en los Estados Unidos de América. Secretaría de Salud,
Biblioteca de la Salud, FCE, México.
14
Freidson, Eliot (1978). Op. cit.
15
Para mayor información sobre el tema, se pueden consultar los trabajos siguientes:
García Ballester, Luis (1976). Historia social de la medicina en la España de los siglos
XIII al XVI, Akal, Madrid; Granjel, Luis (1978). La medicina española del siglo XVII. Uni-
versidad de Salamanca, España. En el caso de la medicina española, debemos recordar
que durante un siglo guardó el monopolio con respecto a Europa, y en la Nueva España
operó de la misma manera. Por eso es importante el texto de García Ballester.

32 EL DOLOR DE Eva
llegaban a la Nueva España. La supervisión del comercio y la entrada
de productos incluían, por supuesto, un control sobre las sustancias
y la herbolaria que constituyeron, durante toda la dominación espa­
ñola, la farmacopea autorizada en la capital de la Nueva España. Esta
influencia perduró hasta principios del siglo XIX.
Durante el último tercio del siglo XIX, en la ciudad de México, un
grupo de médicos buscó legitimarse como la autoridad sobre el conoci­
miento y el tratamiento del cuerpo, su anatomía y su patología. Dicho
conocimiento incluyó la manera de entender los ciclos de la vida, basán­
dose en los postulados de la biología. También implicó un modo de con­
cebir la salud y la enfermedad como regidas por los mismos principios
de la biología; así como una representación de la fisiología de la repro­
ducción, en especial la femenina. Finalmente, este conocimiento derivó
en una noción de higiene que se extendía al cuerpo social y que era útil,
lo mismo como disciplina que para explicar algunos fenómenos sociales.
Aun cuando la enseñanza de la medicina en México tiene sus
orígenes en la época colonial, las reformas de 1833, que unieron la en­
señanza de la medicina y la cirugía en el Establecimiento de Ciencias
Médicas, marcaron el antecedente directo de la profesionalización de
la medicina científica. La medicina no contaba con una aceptación
de toda la sociedad, particularmente de la élite, ni con una capacidad de
cobertura suficiente para atender a toda la población. De modo que ni
la universidad ni las agrupaciones médicas científicas pudieron establecer
un monopolio médico frente al trabajo de los sanadores populares que
atendían a la mayoritaria población rural. Situación similar se presen­
taba en Europa, en donde los clientes de los médicos eran la nobleza
y un pequeño sector acaudalado. Pero tampoco este minúsculo grupo
les garantizó exclusividad con sus clientes; algunas personas consultaban
paralelamente al médico y a otro tipo de curador. En tanto, los pobres
y los campesinos se las arreglaban, como en cualquier lugar del mundo,
sin atención médica, y frecuentaban otro tipo de ejercientes profanos.16
16
Freidson, Eliot (1978). Op. cit.

SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 33 Si bien los médicos eran respetados en tanto miembros educados de la éli­ te. El establecimiento de una tradición fue un rito necesario y ele­ mental para ir consolidando un conocimiento sobre la ciencia médica. no parecen haber poseído gran autoridad como curadores. A través de la institucionalización de la enseñanza médica. Eliot (1978). Freidson (1978). pero aún faltaba la confianza pública. colaboró con la tendencia hacia el monopolio profesional. sus agremiados intentaron excluir las representacio­ nes y prácticas médicas que fueran inconciliables con el pensamiento científico positivista. cit. ésta es autónoma o independiente. Al respecto. Op. En la medida en que es tratado el problema del profano la profesión se recrea –la profesión crea una realidad social nueva–. La posición autónoma de esta ocupación en la sociedad es la que permite la recreación del mundo del profano. La formación de sus cuadros profesionales fue el inicio de la institu­ cionalización y la profesionalización del oficio de curar. De ahí en adelante no cesaron de escribirse en la historia médica mexica­ na descubrimientos. establece una diferencia entre medicina como ciencia y la medicina como profesión. p. aportaciones tecnológicas y teóricas relacionadas con la medicina y su práctica. en el siglo XIX. En este sentido. De esta forma. la consolidación de un plan de estudios y la formalización de la enseñanza médica en la Escuela de Me­ dicina buscó inscribir una matrícula de estudiantes que se traduciría en la validación y transmisión de sus representaciones y sus prácticas. cit. fue hasta 1864 cuando volvió a tomar nuevos bríos. La importancia de una adhesión a un código ético y a una práctica científica.18 la 17 Freidson. se pueden citar dos posturas sobre este proceso: para Freidson. El estable­ cimiento de asociaciones profesionales nacionales de medicina en Ingla­ terra. 18 En principio.17 Aunque la formalización de la enseñanza de la medicina comen­ zó en 1833. De hecho. Op. Alemania y otros países. los médicos de la Escuela Nacional de Medicina aspiraban a conseguir un privilegio y un control sobre la práctica de la curación. La profesión debe ser entendida como una ocupa- ción que ha asumido una posición predominante en la división del trabajo. el profesional alega ser la parte más confiable en la naturaleza de la realidad que él trata. A diferencia de la mayoría de las ocupaciones.. 36. de tal modo que logra control sobre la determinación de la esencia de su propio trabajo. .

así como por probar las mejores terapéuticas. mientras que. la tendencia anatomoclínica. en menor grado. . cit. 34 EL DOLOR DE Eva i­mportancia de la profesionalización médica radicaba en las repercu­ siones que tenía sobre la división del trabajo. La convivencia de diferentes posturas médicas. la experimental. ocasionadas por epidemias y pandemias. con el fin de ayudar a disminuir las altas tasas de muerte de la pobla­ ción. convivían y se renovaban en la pluma de los galenos mexicanos. Más tarde. en la que los conocimientos de la medicina hipocrática. los postulados de las orien­ taciones médicas higienista y experimental fueron incorporados por la comunidad médica de la Escuela de Medicina. promovida por la medicina francesa. ofreciendo para ello sus conocimientos en materia de salud. anato­ moclínica. Paul (1991). Los médicos decimonónicos de la Ciudad de México se organizaron en grupos académicos y buscaron el reconocimiento del Estado. promoviendo para ello un desarrollo en la investigación médica nacional y de las ciencias naturales en general. las discusiones gene­ radas entre los médicos por demostrar la viabilidad explicativa sobre la patología.19 la profesionalización de la medicina comenzó por las repercusiones en su rango de privilegio de la clase médica. al finalizar el siglo XIX. 19 Starr. para Starr. resultó ser la más idónea para los médicos mexi­ canos. más que en la organización del trabajo. para imponerse sin ningún adversario. cultural y político en la ciencia médica. fueron el escenario científico de la cultura médica mexicana decimonónica. Los médicos mexicanos de la segunda mitad del siglo XIX intentaron conseguir el monopolio del ejercicio y la práctica médi­ ca. En un inicio. La relación con el Es­ tado era un elemento necesario para complementar el marco social. Consideramos que para el caso de México. la posición de Paul Starr es más cercana a lo que sucedió en la organización médica porque la cantidad de médicos en la ciudad y en todo el país no permi­ tía una reorganización en la división del trabajo curativo. Op. higienista y. e influyeron en las representaciones y prácticas de la medicina ejercida en aquella época. galénica.

respectivamente: las profesiones son actividades colectivas capaces de transformar la di­ visión del trabajo y la organización cultural. El siglo XIX marca pues el inicio del desarrollo de una división final del trabajo médico. dando lugar a otras áreas de la medicina. modifica­ do y reinventado tantas veces. inmersos 20 Los estudiantes de La Escuela de Medicina practicaban las técnicas tocológicas en mani- quíes forrados de piel. lo que su vez. Es decir. Michelle (2008). cuyos datos se fue­ ron sistematizando y con ayuda de las estadísticas se establecieron correlaciones y se fueron elaborando las nosografías médicas. hacia finales del siglo XIX. Mi propia historia de las mujeres. con menos teoría. De esa manera. se trató de una medicina de casos úni­ cos. por ejemplo. en el siglo XVIII. pero con una ausencia de práctica sobre todo en los primeros dos tercios del siglo XIX. el currículo médico que se había estructurado. en los que la permanencia del médico a la cabecera del enfermo le permitía observar el desarrollo y consecución de la enfermedad. FCE. daría paso a la conformación de espe­ cializaciones dentro de la medicina. Véase Perrot. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 35 La medicina practicada en el siglo XIX fue una medicina clí­ nica desde sus inicios. mientras que en el caso de los médicos. carecían de práctica con pacien- tes. su forma­ ción estaba mayormente dirigida a los conocimientos de teorías que pudieran replicar en la práctica y modificar a partir de sus propios conocimientos. . las enseñanzas que recibían los médicos y las parteras profesionales en el campo de la obstetricia eran dife­ rentes. Las parteras recibían una preparación mucho más elemental.20 Entendida la medicina como una profesión y como una cien­ cia. que se diseñaron estos maniquíes para enseñar lo mejores métodos de alumbramiento. Michelle Perrot señala que fue en Francia. para nunca más con­ ciliarlo como una unidad indivisible en la comprensión del también fragmentado proceso salud-enfermedad. Los médicos. Argentina. cuando culminaban sus estudios. remite a lo que postulan Freidson y Starr. La fragmentación del cuerpo se remitió a los campos de especialización médica. Así. posibilitaba acumular conocimientos. que co­ menzó por jerarquizar las actividades y el acceso al conocimiento del cuerpo.

el cual tuvo sus principios endógenos. entre otras. Antes padeció las inseguridades y la competencia fran­ ca con otros sistemas médicos y curativos. sino a convertir su actividad en parte importante del reordenamiento social. Para una mayor información se recomienda el texto de Richard Sennett. . legal. Carne y piedra (1997). siendo en la década de 1940 que formalmente 21 La homologación entre cuerpo y espacio físico es una práctica muy antigua. contribuyeron no sólo a institucio­ nalizar un saber sobre el cuerpo y la enfermedad. 22 Turner. en la que se asi­ milaba parte importante de las representaciones de sus adversarios. Op. arquitectónica. A pesar de un largo siglo de encuentros y desencuentros. Alianza. El Porvenir. el Observador Médico. La estructura­ ción del conocimiento médico científico fue resultado de la disputa y la competencia para imponer una visión sobre el funcionamiento del cuerpo y una propuesta para intervenir sobre él. la medicina continuó ocupando una posición poco firme. cit. Barcelona. tales como la Gaceta Médica de México. 36 EL DOLOR DE Eva en la red social decimonónica. a la vez que de rechazo y desconfian­ za frente a otros saberes médicos y sistemas curativos.22 La historia de la medicina es una historia de confianza y coo­ peración mutua entre un grupo. Victor (1988). la medici­ na científica en México se validó como profesión ya bien entrado el siglo XX. entre otras funciones.21 El grupo al que se estará refiriendo estuvo formado por los mé­ dicos inscritos en la Academia Nacional de Medicina y los médicos profesores de la Escuela Nacional de Medicina que escribieron en las revistas médicas de mayor difusión. Incluso cuando en 1877 los médicos de la Academia consiguieron el reconocimiento como órgano consultivo del Estado. El cuerpo y la ciudad en la civilización occidental. la Medicina Científica. la Escuela de Medicina. urbana. En él. El estatus que ocuparon dentro del colectivo de médicos es la muestra de la jerarquía y la división de cla­ ses dentro del mismo grupo. que por momentos pueden ser leídos como prácticas rituales. en materia educativa. se hace un análisis de la relación entre el cuerpo y la organización arquitectónica desde los griegos hasta la multiculturalidad neoyorquina.

Javier (1998). 24 Pérez Siller. II. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 37 consiguió reglamentarse como profesión y diferenciarse de otros sa­ beres médicos.11.24 El siglo XIX. México. Luis Hidalgo y Carpio y Eduardo Liceaga. Siglos XIX-XX. El Colegio de San Luis. CEMCA. . El contexto científico y social del pensamiento médico decimonónico Entre la época de la Ilustración y la Revolución de 1789. a la que todos debían ir para cultivarse y encontrar la más alta civilización. Los insurgentes e independentistas miraban al exterior para orientar su voluntad li­ bertaria. Francia se convirtió en el faro de los modelos políticos y sociales de la moder­ nidad.23 El afrancesamiento fue el curso más idóneo que adoptaron las élites mexicana y latinoamericana durante el siglo XIX para integrarse a los procesos de mundialización. dinámico y eficiente– y el español –fanático. pero también al papel que jugó la experiencia histórica francesa como paradigma para las antiguas colonias ibéricas. liberal. despótico y decadente– las élites prefirieron el afrancesamiento para acompañar la independencia. se vio caracterizado políticamente por la lucha entre republicanos y monarquistas. ibérica y francesa. encaminarse hacia el progreso y alcanzar así lo que se llamó la civi­ lización. en occidente. Durante el siglo XIX. Esto se debe a que ambas culturas. p. Entre el sistema anglosajón –materialista. entre ellos. París se transformó en la Ciudad Luz y en la capital mundial de la cultura. mientras que los conservadores defendieron el régimen 23 Algunos de los prominentes médicos mexicanos decimonónicos viajaron a Francia para estudiar medicina. México-Francia: Memoria de una sensibilidad común. comparten raíces comunes: católicas y latinas. Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. los liberales adaptaron el gobierno republicano.

via­ jeros. p. Con la apertura de las fronteras comerciales. productos culturales. los grandes almacenes. las élites mexicanas se ampararon en la versión gálica de la cultura moderna porque ella conservó raíces comunes al espíritu hispánico heredado de la colonia. La cultura francesa incluía la literatura.. que ingresaron con los libros. el contacto se hizo más hondo en las grandes urbes (arquitectura y bellas artes). las élites consideraron el afrance­ samiento como el camino hacia la civilización. Las afinidades culturales entre México y Francia se estrecha­ ron después del conflicto con Texas (1836) y la invasión norteameri­ cana (1846-48). 11. mercancías y capitales. 38 EL DOLOR DE Eva monárquico. “Durante la Intervención y el Impe­ rio. los principios sobre los sistemas jurídico y político de la revolución francesa. las ideas de la ilustración. las modernas fábricas. 26 Ibid. existió una suerte de adopción y adaptación. . las modas y el arte del buen vivir. El fenómeno de intercambio cultural fue observado por Justo Sierra. entonces Francia fue el ejemplo a seguir tanto para liberales como conservadores. los periódicos y los inmigrantes. Javier (1998) Op. Para el porfiriato. Según Pérez Siller. tuvo lugar un proceso más amplio y subterráneo de construcción de imaginarios y símbolos. cit. Aunado a esa compa­ tibilidad cultural. produciendo una alteridad que iba en los dos sentidos. quien afirmó: “El espíritu de la cultura francesa es el ropaje del alma que los países latinos han adoptado desde hace dos siglos”.26 25 Pérez Siller. generado por los intercambios entre inmigrantes. la poesía. en la administración pública (seguridad y salubridad) y en la vida cotidiana”.25 Ocurrió un proceso cultural importante tanto para los países que albergaban la nueva cultura como para los que la transmitían. contribuyeron a esta adopción filosófica y a la adaptación de los sistemas sociales y políti­ cos que buscaron imponerse entre la población mexicana. la música.

quienes fueron parte importante en la promoción del proyecto modernizador. viajaban a Francia a prepararse en diversas profesiones. Javier (1998). 30 Herch. Patricia (1998). Federico (1998). En: Pérez Siller.29 Esta noción del espacio pretendía tomar medidas preventivas para procurar un cuerpo urba­ no sano30 en el que las inmundicias y las aguas negras tuvieran una salida. Javier (1998). que vestían a la moda francesa. Op. implantando una racionalidad en su uso. un gobierno empleó el conocimiento científico en todas sus áreas para conformar la estrategia de administración pública que había de guiar sus acciones políticas. “La influencia francesa en el urbanismo de la ciudad de México 1775-1910”. la estadística y la medicina en conjunto hicieron propuestas concretas sobre el trazo de las calles tomando en cuenta la corriente de los vientos y el cauce de las aguas 27 Arias. basándose en los principios higienistas. Op. Paul (1998) “La influencia de la fitoterapia francesa en México y el cometido de una terapéutica individualizada”. Thesis. económicas y sociales. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 39 Pero fue hasta el Porfiriato que la influencia francesa se dejó ver en toda su magnificencia en las clases urbanas. Los científi­ cos mexicanos de la segunda mitad del siglo XIX tuvieron una actitud pragmática frente a la ciencia. En: Pérez Siller. el estado adoptó los códigos y disposiciones francesas de salu­ bridad. los inmigrantes galos tuvieron una presencia impor­ tante en los círculos sociales y culturales a los que asistía la élite y los intelectuales mexicanos. En: Pérez Siller.27 Ese mundo de representación de la cultura francesa estuvo es­ trechamente ligado a los científicos mexicanos. . Además. leían francés porque era considerado el idioma de la cultura. La arquitectura. por primera vez en la historia del Méxi­ co independiente.28 La tendencia francesa también transformó la noción del espacio. University of London. La construcción de grandes avenidas tuvo como princi­ pio una noción de eficacia y desinfección. Javier (1998). Op. “Los franceses en México: una mirada desde la historiografía re- gional”. 1876-1910. cit. Agostoni Urencio (1997). King’s College. cit. 28 Sobre el tema del ordenamiento urbano y las acciones en materia de salud pública durante el Porfiriato se puede consultar la tesis de Claudia A. En materia de salud. Monuments of progress: Modernisation and Public Health in México City. la geometría. cit. 29 Fernández Christlieb.

Manuel Berganza Reyes. El cuerpo y la sociedad. la ciencia positiva tomó un carácter universal y se le atribuyó un desarrollo endógeno propio. “Breve estudio higiénico sobre el desagüe del Valle de México”. 4 Tomos. Modernidad y poder.34 Por otro lado. 198. Dicho problema agrupó el trabajo de médi- cos. de­ bido a que eran las naciones más desarrolladas y habían conseguido avances científicos y sociales que los posicionaron como modelos a se­ guir para el resto del mundo occidental. La distribución y condición de los espacios urbanos fueron tomadas como signos de una higiene social que simbolizó la salud de la población. ajeno a los conflictos sociales internos de un país y a los límites im­ puestos por la geopolítica. Manuel Orozco y Berra. Júcar Universidad. debe incluirse el entubamiento de las aguas.32 El programa de medicina del Establecimiento de Ciencias Mé­ dicas fue estructurado a semejanza de las tendencias del saber médico francés. Sennet. México. Turner S. Alianza. Antonio. hubo un símil entre el cuerpo humano y el cuerpo urbano. los instrumen­ tos y materiales quirúrgicos también fueron de origen francés.31 En la racionalidad moderna. 32 La idea del símil entre el cuerpo social y el individual ha sido trabajada ampliamente por antropólogos como George Balandier (1988). Francisco de A. entre los que se encontraban Antonio García Cubas. Historia de la Medicina.33 Los libros de texto que se llevaban en las diferentes materias en su mayoría pertenecían a autores franceses. Peñafiel. alemanes e ingleses. En este proyecto. Bryan (1989). Francisco (1888). Flores y Troncoso.. partes 1 y 2. el uso de letrinas y el desagüe de los desechos en general. En: El Porvenir (1872). Facsimilar.. Nicolás (1910). Op. Díaz de León. 40 EL DOLOR DE Eva para ayudar en el área de la salud pública y privada. Entre- ga 12-48. cit. era menester proyectar una ciudad en la que la ubicación de la po­ blación generara menos enfermedades. ([1888]1992). de la viuda de F. IMSS. Madrid. Richard (1994). En efecto. T. p. Madrid. . México. Explora- ciones en teoría social. El desvío antropológi- co. ingenieros y arquitectos. Leopoldo Río de la Loza. La Obstetricia en México. sólo que ahora en 31 Fueron cuantiosos los trabajos médicos acerca de los riesgos que presentaba para la salud el desagüe de la capital y su hidrografía. 33 Véase Flores y Troncoso. Tip. FCE. 34 León. Carne y piedra. También fue interpretada como la vía a través de la cual los países combatirían el atraso. México. El cuerpo y la ciudad en la civilización occidental. V. Hacia la segunda mitad del siglo XIX.

su práctica. ¡Qué hermoso espectáculo es ver reunidos en un solo grupo a esos solda­ dos de ejércitos de la paz de todas las nacionalidades. p. fue director de la Escuela de Artes y Oficios du- rante 29 años. Estela (1989). todos con una expansión y franqueza como si hiciera largos años que se conocieran. En: Eguiarte Sakar. de Rusia.. Los soldados. dando a conocer el grado de adelanto de la enseñanza y los resultados alcanzados como ciertamente no lo harían los soldados de la guerra dispuestos a destruirse al primer encuentro y esquivando toda co­ municación que denuncie los elementos que para ello cuentan. sin reserva. Ma. pronunciado en la Sociedad Alzate. de los Estados Unidos. viéndose todos como hermanos. como la 35 Manuel Álvarez. las naciones desarrolladas se reunían en congresos científicos para comparar y compartir los adelantos que en diversas materias habían conseguido. se organizaban bajo la dirección científica para pelear en contra del atraso industrial y el oscurantismo. 175.37 La introducción de la ciencia y la tecnología como dos ele­ mentos importantes en el cumplimiento del “orden” para conseguir el “progreso” propició significativos cambios simbólicos. en la sesión del 4 de agosto de 1902. Manuel F. cit. Educación para el trabajo ma- nufacturero en el siglo xix.35 en el discurso “Proyecto de organización de la enseñanza técnica industrial en México”. sus observaciones. ingeniero y arquitecto. así como los ciudadanos ilustrados en la ciencia y en las artes. 37 Álvarez. Manuel (1902). Op. que ahora eran los obre­ ros. 36 Eguiarte. Hacer ciudadanos. los intelectuales decimonónicos aseguraron que las rivalidades bélicas se habían terminado puesto que las diferencias entonces se arreglaban pacíficamente. como de Grecia y de España. . Ma. Sakar. como de México y de Japón. amparados por el desarrollo científico. todos sus conocimientos. Es decir. comunicándose con la mayor lealtad.36 declaró que los resultados técnicos e industriales. Universidad Iberoamericana. bien podían ser entendidos como la batalla pacífica entre las naciones. Estela (1989). México. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 41 una forma pacífica y con miras a un desarrollo común. Álvarez.

bastaba con iniciar una indagación cien­ tífica. los descubrimientos ocurren de manera inevitable como si se tratara de un desarrollo en el sentido naturalista. José (1989). Sergio. ENEP Iztacala. el análisis de un químico. Según la opinión de los hombres de ciencia. La supuesta hermandad entre los países se había conseguido al identificar que tenían un enemigo común. en el campo que fuera. aseguraban que el pensamiento científico era capaz de vencer cualquier límite fí­ sico. y ésta seguiría desarrollándose por algún científico. vicepresidente: José María Lafragua. Ochoa. el desarrollo de la ciencia es ajeno a las vicisitudes sociales. presidente: Blas Balcárcel (Ministro de Fomento). Luis Muñoz Ledo y Gabino Bustamante. el atraso científico y técnico. Esta visión estableció que el progreso científico está por encima de los intereses de grupos. la Sociedad de Geografía y Estadística Mexicana tenía los siguien- tes socios: C.38 una de las sociedades científicas mexicanas más antiguas. Francisco y Velasco. económicas y políticas de los países y. lo aplica con mejor resultado el hombre 38 En 1869. de la cual formaba parte el método cientí­ fico. 42 EL DOLOR DE Eva idea de sustituir a los soldados por los científicos y al enemigo ma­ terial por el atraso y el oscurantismo. tarde o temprano. . C. Desde la filosofía positivista. redactores del Boletín de la Sociedad de Geografía y Estadística de la República Mexicana. La filosofía positivista. lo continúa otro de aquí a cien años. México. 39 López Ramos. interrumpida por los acon- tecimientos políticos. El estudio que comienza con un geógrafo. el descubrimiento de un mecánico. Psicología. lo perfecciona su suce­ sor. sin importar su nacionalidad ni el tiempo transcurrido des­ de el inicio de la investigación. En 1869. las fronteras no constituían un obstáculo para el desarrollo científico. temporal e ideológico. historia y críti- ca.39 La investigación científica fue concebida con tal solidez que algunos de los intelectuales mexicanos le atribuyeron una naturaleza trascendente. sostuvo que la ciencia tiene la posibilidad de un desarrollo interno sin importar los acontecimientos sociales. año en que reanudó la publicación de su Boletín. Manuel Payno. UNAM.

41 Un elemento sumamente importante para comprender la dinámica de las comunida- des son sus rituales. Lo que en materia de ciencias. de mercancías y de ideas. cit. Mary (1973). que deben ser investigados.] va á confirmar. el capitalismo decimonónico impuso la lógica del espíritu liberal que postuló la libre circulación de capitales. I. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 43 de otro país distante. de indagaciones útiles se dice en París ó en Londres. puesto que la ciencia fue considerada el lenguaje universal que hermanaba el pensamiento de las naciones. después de los graves trastornos ocasionados por las gue­ rras. p. . Op. y lo que se observa y se escribe en las regiones polares [. La ciencia positiva constitu­ yó el fundamento de la planeación en las diferentes esferas de la vida pública. de investigaciones curiosas. Considero que también la comunidad científica mexicana del siglo XIX tuvo sus rituales. Véase Douglas. como es el caso de la salud y la educación. Turner (1988). La misión de las sociedades científicas era establecer una comunicación permanente para intercambiar las novedades científicas que ayudaran en la marcha del género humano hacia la tecnificación. A partir de entonces. en México se estrechó la relación entre los científicos y los gobiernos en turno. cit. El anhelo por cons­ truir una sociedad cosmopolita habla de la necesidad de los científicos mexicanos de generalizar el pensamiento científico a las diferentes es­ feras de la vida pública.. el gobierno reconoció a varias de las sociedades científicas como órganos consultivos del Estado. 1. Op. á esclarecer ó ratificar las observaciones de los sabios de otros países. creando y recreando una asociación cosmopolita cuya tarea era impulsar el desarrollo hacia la civilización y la búsqueda del bienestar de la humanidad.41 Durante la segunda mitad del siglo XIX. Al fin y al cabo. de aplicaciones nuevas.. En la década de 1860.40 El pensamiento científico ocupó un lugar privilegiado y meta­ fórico en el imaginario de los intelectuales e investigadores mexica­ nos. se restableció 40 Boletín de la Sociedad de Geografía y Estadística de la República Mexicana (1869). T. que forman parte de su imaginario cultural. tiene eco en la América ó en la Asia.

FCE. sino también a los nuevos ciudadanos. En mayo del mismo año. His- toria de la ciencia en México. Fournier. la Escuela de Medicina y la Academia Nacional de Medicina fueron elaborando un conocimiento para ofre­ cer respuestas a las altas tasas de mortalidad que impedían un desarro­ llo económico próspero. y Trabulse.42 El gobierno de Díaz fue apoyando más ampliamente a ciertos grupos de la comunidad científica debido a que existió una mentalidad pragmática con respecto a la aplicación del conocimiento científico. y que eran ellas mismas las que se proveían de las condiciones materiales para permanecer acti­ vas en sus labores investigativas. la Academia de Medicina de México decidió solicitar al gobierno de Díaz el reconocimiento legal que significaba recibir un subsidio económico y un espacio para es- tablecerse formalmente. En el caso de la medicina. Elías (1987). Elías (1985). Además. (1956). 43 Sobre la relación ciencia y tecnología se puede consultar: Trabulse. Historia de la Academia Nacional de Medicina de México. la moderna imagen de industrializa­ ción que recorría las naciones incluyó una esperanza de vida mayor. 44 EL DOLOR DE Eva el vínculo y el apoyo a las sociedades más antiguas. se aceptó la solicitud y. FCE. . México. F. Hacia la segunda mitad del siglo XIX. Véase Fernández del Castillo. un ­control de las enfermedades y una urbe planeada. en el mes de julio de 1877. se le otorgó a la Academia de Medicina el reconocimiento como órgano con- sultivo del Gobierno Federal en materia de salud. México. Elías (1997).43 42 En 1877. Desde esa épo­ ca. México. La ciencia dejó de ser una actividad de especulación teórica para pasar a formar parte de la estructuración de los planes y programas políticos que habrían de con­ formar no sólo a la nueva nación en el sentido abstracto. buscando que los ciudadanos recibieran una educación a la altura de la europea y la norteamericana. México. Es importante mencionar que muchas de las sociedades cien­ tíficas no recibían subvención del Estado. FCE. La ciencia en el siglo XIX. la ciencia fue tomando una forma muy definida en la tarea de planeación y administración pú­ blica. Trabulse. como la Sociedad de Geografía y Estadística de la República Mexicana. Ciencia y tecnología en el Nuevo Mundo. los gobiernos tuvieron nítidas inclinaciones hacia la protección de la instrucción pública.

. 46 Con la sustitución. S. en el cual la salud fue un principio clave del progreso. Exploraciones en teoría social. La higiene46 tuvo una función cultural de reeducación de la sociedad. México. se homologó el cuerpo individual al cuerpo social. sus conductas viciosas. Entre el infierno de una realidad y el cielo de un imagina- rio. que consistió en im­ poner una moralidad burguesa mediante tres imperativos claves: la 44 Véase Mayer. puesto que los modos de vida impropios constituían la raíz de la enferme- dad personal y la inmoralidad individual era producto del desorden social. p. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 45 Fue hasta los últimos treinta años del siglo XIX y los primeros diez del siglo XX que el vínculo entre la ciencia y la administración pública se fortaleció. En tal homologación. México. El Colegio de México.44 Una concepción generalizada entre los intelectuales mexica­ nos decimonónicos fue la idea de que la suciedad de las clases bajas. El malestar del individuo estaba estrechamente ligado al desorden y a la mala administración del cuerpo social”. En otras palabras. Leticia (1999). FCE. 45 Eguiarte Sakar. Estadística y comunidad científica en el México de la primera mitad del siglo XIX. las cuales impedían realizar en buenos términos el proyecto de paz y progreso de la República Mexicana.45 Así que la higiene. la resignificación y reasignación de los valores morales religiosos a través del discurso de la medicina higienista. Turner. la inmoralidad y la desobedien­ cia eran la causa principal del atraso social. el control del cuerpo individual se emparentó con el gobierno del cuerpo social. Op. orden y moralidad. Estela (1989). la ciencia de cómo preservar la salud. el determi­ nismo y la objetividad. la ociosidad. porque su estilo de vida era un medio de cultivo y transmisión de las enfermedades epidé­ micas y la persistencia de las endémicas. ambos requerían disciplina. caracterizado por tres aspectos: la regularidad. La construcción de la medicina estuvo influenciada por el pensamiento científico. la salud del cuerpo indivi- dual dependía de la organización del cuerpo social y a la inversa: “la salud dependía de la moralidad. El cuerpo y la sociedad. Ma. 264. al igual que en el resto del mundo occidental. cit. El gobierno de Díaz se caracterizó por su prac­ ticidad y por la incorporación de la ciencia para conseguir ordenar el marasmo en el que se encontraba el país en todas las áreas. la única posibilidad de moderar dichas conductas. Bryan (1989). en el que desarrolla ampliamente el tema del determinis- mo científico en el siglo XIX. representó.

Estadísticas sociales del porfiriato 1877-1910. la limpieza y la represión de los instintos del cuerpo en el nombre de la productividad. El Colegio de México.49 Una población diezmada por las epidemias. En este escenario. 49 Cabrera. ya que este último necesita que la mano de obra internalice el valor de postergar la satisfacción del deseo. Entre 1895 y 1910.47 Una de las razones de esta represión- multiplicación del deseo se puede atribuir al capitalismo: “Había que controlar el deseo sexual como amenaza a la productividad y el horario del capitalismo. Icaria. aunque cabe mencionar que hay variabilidad entre las cifras. México.5 nacimientos por cada 1000 habitantes y 35. para así reencaminarlo hacia el mercado”.5. 50 Son varias las estadísticas que se anotan al respecto.0. cit. tanto en su organización interna como en la relación que entabló con el gobierno. la inge­ niería y la arquitectura. Se pueden consultar las estadísticas del Porfiriato en Secretaría de Economía (1956). había 50. Ante el panorama social tan desolador. El crecimiento natural de la población se estimó en 15. las demandas para so­ lucionar los problemas de salud y de comportamiento de los indivi­ duos se convirtieron en una preocupación principal para el Estado mexicano. Catherine et al. Indicadores demográficos de México a principios del siglo. 46 EL DOLOR DE Eva moralidad. p. 324. Gustavo (1966). Op. la medicina vivió cambios importantes. cuyo promedio de vida era de 30 años. (1998). fueron las profesiones que conjugaron sus conocimientos para conquistar el desarrollo industrial que homolo­ garía a México con las naciones desarrolladas. el promedio de vida de la población era de 29. no podía ofrecer condiciones para construir un pro­ yecto político y económico. La mujer en los discursos de género.5 defun­ ciones. Barcelona.50 Los ideólogos de la época consideraron 47 Jagoe. 48 Jagoe. Catherine (1998). Talleres Gráficos de la Nación. La medicina.48 La corta esperanza de vida de los ciudadanos y el despreocu­ pado estilo de vida de las clases bajas constituían una mala combina­ ción de elementos que iban en detrimento del cambio económico deseado por los dirigentes políticos y los intelectuales de la época.. . México. al igual que la jurisprudencia.

recurso esencial para conseguir el progreso. 1838-205 430 h. 1880-250 000 h. 1805-128 218 h. 1870-200 000 h. 1994. 1862-200 000 h. p. 1857-200 000 h. descendía en vez de crecer. 1856-185 000 h. como la vacunación y las reformas sanitarias. 31. 1895-329 774 h. pero las altas tasas de morbimortalidad repre­ sentaron un freno. 1820-179 830 h. 1842-200 000 h. en especial las capas bajas de la sociedad. La planeación y legislación educativa para el trabajo fue el contexto dentro del cual los individuos. T. 1870-225 000 h. 1900-344 721 h. y 210 327 h. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 47 que las riquezas naturales eran insuficientes si la población. 1878-200 000 h. 1869-230 000 h. México. debían ser entendidos en un escenario social más amplio. y 339 935 h. por lo que el cuidado de la salud. 1852-170 000h. 1865-200 000 h. 1846-200 000 h. en el que se gestarían reformas sociales inspiradas en el . El cuerpo social debía homologarse con el cuerpo físico de los individuos. Se requerían ejércitos de obreros. 1874-200 000 h. y 368 777 h. Censos de población del Distrito Federal (1803-1900) 1803-137 000 h. la promo­ ción de la higiene y las medidas profilácticas. 1884-300 000 h. I INEGI. 1882-338 000 h. Estadísticas históricas de México. 1811-168 864 h. pasaron a formar parte importante del proyecto moderni­ zador en la lógica capitalista decimonónica mexicana.

por tanto. No obstante estos dos intentos. Siglo XXI. La educación de las clases pobres e indígenas fue uno de los principales idearios de los intelectuales libera- les a lo largo del siglo XIX. Historia de la sexualidad. Eguiarte Sakar. pp. y en particular de las prácticas sexuales. Ponderación. Alianza Universidad. laboral y moral diferente al resultante de los vicios que fomentaban los talleres. Madrid.52 Las virtu­ des burguesas corresponden al estilo de pensamiento del perfecto empresario capitalista. 48 EL DOLOR DE Eva proyecto modernizador con el que presumiblemente México equi­ pararía su desarrollo económico al de los países europeos. cit. del cual se extrae el nombre de las 13 vir- tudes que todo hombre burgués debía practicar: Templanza. . la escuela cerró sus puertas para en 1868 reanudar sus labores de manera ininterrumpida hasta 1916. 53 Douglas. se puede revisar la obra de Werner Sombart (1998). titulado “Diligencia y moderación”. Contribución a la historia espiritual del hombre económico moderno. Símbolos naturales.53 Las propuestas de los intelectuales y políticos mexicanos de la segunda mitad del siglo XIX incluyeron la idea de un ciudadano 51 Después de la guerra de Independencia. Sinceridad. con un desempeño físico. La inquietud de sí. Estela (1989). ha imperado en el pensamiento moderno capitalista. el objetivo era conformar una clase obrera trabajadora bien preparada. sea del dinero o del cuerpo. el control corporal constituye una expre- sión del control social. Limpieza. Alianza Editorial. Fue el inicio de un fomento franco y abierto a la industria. Orden. Mary (1978). no puede haber un modo natural de considerar el cuerpo que no implique al mismo tiempo una dimensión social”. Parsimonia. Op. Ma. Douglas trabaja una hipótesis interesante. en su amplio y profundo trabajo sobre el cuerpo y la función de éste en la sociedad como objeto de control y depositario del ejercicio del poder. año en que se convirtió en Escuela Práctica de Ingenieros Mecánicos y Electricistas. que se asemeja con los postulados de Fou- cault (1992). Madrid. Los gobier- nos intentaron sustituir los talleres gremiales por escuelas. 52 Para una mayor profundización de las virtudes y el espíritu burgués. El objetivo de institucionalizar la educación artesanal se vio materializado en 1843 con la creación de la Escuela de Artes y Oficios que se reabrió en 1856 con el gobierno de Comonfort. Justicia. Serenidad. Castidad y Humildad. Decisión. México. uno de los aspectos sobresalientes y que sirven para fundamentar nuestro análisis es el ABC de la filosofía frankliana. En dicha obra. 89-109. Diligencia.51 Una transformación del cuerpo de las clases viciosas mediante su uso racional y moderado permitiría conducir su comportamiento y su moral hacia un desempeño adecuado en el trabajo. El Burgués. Como sostiene Douglas: “El cuerpo humano es imagen de la sociedad y. La noción de control y administración. uno de los grandes cambios que tuvieron un largo andar fue la modificación en los sistemas de trabajo manufacturero.

normales y anormales– con miras a incluirlos en el campo productivo y reproductivo de los ciudadanos y de la cultura del progreso. de ahí la creación de hospitales de beneficencia que además de tener la consigna de ofrecer el servi­ cio médico a la población más desposeída. la salud de los individuos en el contexto de industrializa­ ción se convirtió en un problema federal. la mala alimentación. La educación y la salubridad eran los medios para moldear cuerpos con características adecuadas que se ajustaran a los reque­ rimientos de la política económica porfirista. que garantizan la sujeción constante de sus fuerzas y les imponen una relación de docilidad-utilidad”. blancos. El servicio médico debía generalizarse. los vicios del alcohol. enfermos. Es en esta época que las reformas sociales denotaron mayores exigencias sobre los indi­ viduos. sirvieron como espacios 54 En términos foucaultianos. pobres. la holgazanería y la prostitución fueron entendidos como los focos de infestación social que debían ser atacados mediante la materializa­ ción y articulación de las políticas educativa y salubrista. y dejó de ser individual. mesti­ zos. sanos. los discursos de la medicina y la jurisprudencia. junto con la política edu­ cativa. Siglo XXI. La educación no sólo abarcó el ámbito del desem­ peño laboral y profesional. . sino que in­ cluyó la imposición de una moral que pretendió corregir todo tipo de comportamientos que impidieran el desarrollo económico. quienes entonces fueron visualizados de manera totalmente diferente. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 49 tipo: la clase menesterosa debía aprender a trabajar y para ello había que educarlos. niños. 141. indios. Vigilar y castigar. como se vera más adelante. México. Los hábitos de higiene. deben ser considerados como las herramientas intelectuales de las reformas sociales. Las disciplinas54 resultaron ser las aliadas idóneas para el con­ trol social impulsado por la política porfirista que a toda costa bus­ caron la conversión de la economía mexicana. p. En este escenario. El nacimiento de la prisión. las disciplinas son “los métodos que permiten el control minucioso de las operaciones del cuerpo. Foucault (1976). ricos. que comenzaron un trabajo sobre los cuerpos de los ciudadanos –hombres mujeres.

Hacia las postrimerías del siglo XIX. Esta propuesta incluyó la necesidad de la presencia de médicos titulados y prepara­ dos en la medicina científica para que se hicieran cargo de la salud de los pobres aunque reconocía sus limitaciones y la necesidad de la 55 Martínez Cortés. fundado en 1841. Los primeros cincuenta años del Consejo Superior de Salubridad. con su teoría miasmática y de los efluvios. 50 EL DOLOR DE Eva de práctica y formación profesional de los estudiantes de medicina. evitando así la concentración en algunas zonas. En este escenario comenzó a imponerse la medicina higienista. el Consejo Superior de Salubridad propuso la creación de médicos de distrito con el fin de que se distribuyeran en el territorio nacio­ nal. en colaboración con otros profesionales. La oficialización de las prohibiciones en relación con ciertas conductas y la formulación de políticas. para quien “la vida y la seguridad de los pueblos están esencialmente interesadas en que el ejercicio de la medicina y de su ramo se asegure por leyes sabias y justas”. Casimiro Liceaga.55 Así se encaminaron una serie de reformas a las instituciones de salud pública y de policía médica. los médicos higienistas ocuparon puestos importantes en la Academia de Medicina de México y el Consejo Superior de Salu­ bridad. En 1841. . Bristol-Myers Squibb de México. Al menos en el caso de la medicina. los que encabezaron la tarea de ordenar la salud pública y la privada. cuya moral e inclinaciones sexuales estuvieran acordes con la meta princi­ pal del esquema social capitalista. México. Tal es el caso del Dr. requería legislaciones y códigos que apoyaran el proceder en estos campos de la salud y la educación. El hospital-escuela fue el modelo adoptado de París con buena aco­ gida en el contexto médico mexicano decimonónico. Acciones que iban encaminadas a conformar un perfil de individuo sano. su vínculo con la jurisprudencia fue clave para fortalecer su discurso y legitimar sus acciones. normal. trabajador. De los miasmas y efluvios al descubrimiento de las bacterias patógenas. Fueron los médicos. tanto educativas como sa­ lubristas. Fernando (1993).

59 En el México decimonónico. a partir de la segunda mitad del siglo XIX. sí fueron el inicio de reformas en la organización higiénica. Estadística y comunidad científica en el México de la primera mitad del siglo XIX.56 Otra de las propuestas del reglamento del Consejo fue la de visitar algunos hospitales para evaluar su higiene. Las visitas también incluyeron los hospicios. Aunque el Consejo no tuvo todo el apoyo económico del Estado y las visitas a los hospitales y panteo­ nes. 58 Mayer Celis. la ciencia tomó otro cauce con respecto a los primeros cincuen­ ta años. limpiarlos y arreglarlos según los modelos de los hospitales franceses. en la segunda mitad del siglo XIX. que incluyeron todas las áreas de la vida pública y privada. sobre todo en materia de salud. Entre el infierno de una realidad y el cielo de un imaginario. Fernando (1993). construyeron un ciudadano ideal o tipo. reduciéndose de ese modo la descripción de casos particulares. Tesis Doctoral. las medidas salubristas tuvieron su impacto en la sociedad de aquellos tiempos. los médicos se intere­ saron por el estudio de las enfermedades epidémicas y en la discusión de enfermedades generales. cit. Un parte aguas en la influencia de la ciencia en el reordenamiento de la vida social se debió en gran medida al papel de la estadística. Sin lugar a dudas. Op. La producción de conocimiento y la estadística en particu­ lar sirvieron de guía para elaborar medidas que pretendían poner en orden a la sociedad. 57 Ibídem. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 51 existencia de curanderos que atendieran las comunidades. Laura (2000). las cárceles. 59 Cházaro. . El Colegio de México. UNAM.57 Durante la primera mitad del siglo XIX. Leticia (1999). entre ellas las de salubridad. pues a pesar de las 56 Martínez Cortés. en tanto que no existiesen médicos preparados y legalmente reconocidos. Medir y valorar los cuerpos de una nación: un ensayo sobre la estadística médica del siglo XIX en México. a partir de los números y cifras.58 Las cifras y números que antes tenían un uso acotado sirvieron de punto de partida para la formulación de polí­ ticas públicas. alemanes e ingleses. los panteo­ nes y la Escuela de Medicina. México. México. Mayer analiza el imaginario que los científicos mexicanos de la primera mitad del siglo XIX construyeron alrededor de la estadística y cómo. al parecer no dieron los frutos esperados en todos los casos.

ejerci­ cios. alumbrado. 64 Ruiz. Hageli imprenta. 62 Ferrer. y se recomendaban medidas sobre los tipos de habitación. 65 López. Luis E. Acacio M. la difusión de las cartillas de higie­ ne buscaban vulgarizar medidas higiénicas entre las masas populares. . los galenos mexicanos se ocuparon de estudiar los efectos de la alimentación en la inteligencia. México. por ejemplo. Los informes de los cuarteles. en el ex arzobispado. México. La importancia de la higiene entre los conocimientos que for- man la medicina. Imprenta del Gobierno. Primera parte. Cartilla de higiene. (1891). 52 EL DOLOR DE Eva l­imitadas acciones de los médicos y de la desorganización del Con­ sejo de Salubridad existen datos de sus funciones encaminadas a hi­ gienizar a la sociedad.62 aseo corporal. Tesis. y se esperaba que trajera orden y progreso también a la nación mexicana. México.65 Por lo menos en el nivel del discurso. entre otros. Barcelona. 63 Iglesias S. y revistas de algunos trabajos sobre materias importantes de higiene. Tipografía 1. Tesis.o 12. Tesis.60 Hacia finales del Porfiriato. la producción médica sobre medidas higiénicas fue asombrosa.64 La higiene fue considerada el vehículo del progreso y el desarrollo de las naciones. (1898).ª de San Francisco N. Los higienistas intentaron vigilar las funciones orgánicas como la cir­ culación. Genaro 60 Informes rendidos por los inspectores sanitarios del cuartel y los de los distritos al Consejo Superior de Salubridad Correspondiente al año 1898. la respiración y la nutrición. México. Nicolás (1891). con la idea de implementar en el niño ciertos preceptos generales de higiene. 61 Rodríguez. Nociones elementales de higiene. Manuel (1911). Apegados a los lineamientos de la orienta­ ción médica francesa. vestido. Higiene Pública Habitación. muebles y aseos de las habitaciones. Imprenta de Aguilar e hijos. México. Obra escrita para vulgarizar la higiene entre las masas populares. Guillermo (1897). higiene del embarazo. Imprenta moderna de Guinart. servicios de agua.63 El tema de la higiene comienza a extenderse hacia otros ámbitos como el escolar.61 reglas para la alimentación. Breves apuntes sobre higiene alimenticia en los recién naci- do. rendidos por los inspectores sanitarios del cuartel al Consejo Superior de Salubridad. ofrecen la evidencia de las visitas domiciliarias que realizaron los médicos inspectores de la capital. todo en beneficio de una juventud sana. higiene del niño. ventilación y calefacción.

De igual manera. Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento. 67 Ruiz. Por supuesto que sus recomendaciones implicaron el nivel físico y moral. Para ello. estaban encamina­das predominantemente al control de las enfermedades epidémicas. México. pero sobre todo como órgano rector de la salud pública. Tesis. Imprenta de la escuela correccional. p. 66 Sandoval. . se preocuparon por el control de la sexualidad adolescente. En la última década del siglo XIX y principios del XX. aun cuando no lograron materializarse completamente. 20. Fue clara la búsqueda del reconocimiento del ­Gobierno Federal para que pudiera tener una presencia en el Con­ sejo Superior de Salubridad y la Academia. se consideraba imprescindible la modificación de las condiciones climáticas. se averiguó cómo era afectada la columna vertebral por la posición de los mesa-bancos de las escuelas. Tratado elemental de higiene. sólo se controlaba a las prostitutas. tanto como la planificación del hábi­ tat de acuerdo a normas higiénicas necesarias para evitar los focos infecciosos que representaban los desechos y olores inmundos. y se olvidaron del control de los asiduos aficionados a los burdeles. E. Genaro (1895). la propagación de la sífilis. los médicos se encargaron de la regulación de la prostitución para evitar la clandes­ tinidad y. México. lo que pone en evidencia la imagen de peligrosidad con la que se asoció al cuerpo femenino. Preceptos generales de higiene escolar.67 Lamentablemente. Luis. con ello. (1904). la medicina higie­ nista mostró su preocupación por la prevención de ciertas enferme­ dades y tuvo lugar una producción de manuales de higiene dirigidos a las clases menesterosas consideradas los principales flancos de la enfermedad. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 53 Sandoval s­ ostuvo que la alimentación debía de ser adecuada porque “dime lo que comes y te diré lo que piensas”. Se recomendaba una vigilan­ cia extrema para evitar el onanismo y el amor lésbico. Por ejemplo.66 Los médicos recomen­ daban medidas higiénicas para cada una de las edades. Encontramos que las funciones de la medicina higienista.

Guzmán. cuya base está en la interpreta- ción de los síntomas y signos: el médico escucha las quejas del paciente que constituyen los síntomas y luego busca los datos objetivos de la enfermedad. Fernando (1988). incorporó la fisiología y el método anatomoclínico. México. Diversidad y rivalidades dentro del saber médico: los modelos médicos en disputa Desde 1833. Bruno (1996). Parra. México. cuya presencia fue combatida fuertemente por los médicos alópatas y cuestionada por los dosímetras. . Es un méto- do empírico que comparte con el método científico experimental tres aspectos funda- mentales: 1) postula una hipótesis. Vergara Lope. con la creación del Establecimiento de Ciencias Médi­ cas. 69 Martínez Cortés. Miguel Jiménez. Claudia. entre otros. y hasta 1910. Ruiz.69 Existieron diversas escuelas: como el grupo de los clínicos –encabezado por Eduardo Liceaga. Gaviño. 54 EL DOLOR DE Eva III. Pero existió otra orientación médica que estuvo en la contienda explicativa de la enfermedad: la medicina dosimétrica. los signos. a la vez que perduraba la enseñanza de la medicina hipocrática. entre otros– y el grupo de los médicos higienistas. Lobato.68 abrió el campo de la anatomía patológica y sumó los conocimientos de la química y la bacteriología. Además de la medicina homeopática. UNAM. La invención del método anatomoclínico. 2) encamina sus acciones para confirmar o refutar la hipótesis y 3) provoca alteraciones orgánicas para observar el comportamiento de los ór- ganos. Ruiz. tales como Orvañanos. Manuel Tous­ saint. Estañol. reunió ciertos conocimientos en la enseñanza: articuló la cirugía y la me­ dicina. En: Castañeda Infante. Peñafiel. re­ presentada por Fernando Malanco y Juan Fenelón. Aniceto Ortega. nos llevaría a pensar equivocadamente que hubo una sola manera de practicar la medicina y de entender la enfermedad 68 El método anatomoclínico consiste en una semiología. El devenir de la medicina racional tiene una larga historia de fracturas. “Prólogo”. Máximo Silva. Referirse a la medicina científica sin hacer un análisis de su conforma­ción. Leopol­ do Río de la Loza. ya como la Escuela Nacional de Medicina. Luis E. Catálogo de tesis de medicina del siglo XIX. discusiones y disputas entre los médicos decimonó­ nicos. García Cubas. Ruiz Sandoval. Departamento de Historia de la Medicina CESU.

influyó a los médicos mexicanos durante la primera mitad del siglo XIX y parte importante de la segunda mitad. pp. En La Medicina Científica (1888). Secretaría de Fomento. 71 En 1888. T. 72 Fenelón. T. Se dijo que el conocido médico Adrián Segura era ecléctico y usaba tanto la dosimetría como la homeopatía.ª entrega. la que se denominaba científica. encubriendo el uso del método terapéutico por temor a la crítica de los médicos veteranos. Esta medicina se comenzó a practicar en México hacia finales del siglo XIX por algunos médicos. Los médicos dosimétricos habían pertenecido al bando de los médicos racionales. La fiebre amarilla en Veracruz. La medicina anatomoclínica. participaban en las mismas sociedades médicas y enseñaban en la Escuela de Medicina. “¡Adelante!”. apoyada en la filoso­ fía positivista. en su parte terapéutica. Juan. la dosimetría.72 Así. pp. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 55 y su desarrollo. Juan. No obstante.ª entrega. Fernando Malanco y Juan Fenelón. Poste­ riormente. 5. fundaron la revista La Medi- cina Científica. I. entre otros. Ignacio (1897). 16. México. otros más lo hicieron en la clandestinidad. Claude Bernard. “Una carta del Dr. la diferenciación entre anatomía fisiológica y anatomía patológica marcó un avance dentro de la medicina académica. tenía ciertas características: se llevaba a cabo en el laboratorio y no requería de enfermos para su enseñanza. . 241-248. En: La Medici- na Científica (1888). entre los que se pueden mencionar a Ignacio Alvarado. Fenelón. Fenelón”. el gru­ po menos aceptado. Dos grupos médicos detractores de la medicina racional fueron los de la medicina dosimétrica y. Estudios clínicos hechos en el Hospital Civil en Veracruz.70 Dentro de la medicina llamada científica existieron otros sa­ beres médicos que entraron en la contienda por la hegemonía de sus representaciones y prácticas. fue retomada por varios médicos de la Academia 70 Alvarado. la medicina experimental. 69-72. los homeópatas. mientras que los homeópa­ tas estuvieron al margen de la enseñanza médica académica en di­ cha institución. I. según su descubridor. La medicina dosimétrica o método burggroviano fue retomado abiertamente por algunos médicos de la Academia de Medicina71 para atender a sus enfermos.

Los médicos practicantes de la dosime­ tría se esforzaban por diferenciar la terapéutica burggraeveriana de la homeopática: El examen de las doctrinas. 241-248. mientras la homeo- patía desde luego se separó no sólo del mismo tronco. pp. Imprenta de Ignacio Escalante. á todos acude. la práctica es la que nos llama.] y no es dudoso que un método capaz de sacar provecho de todas las doctrinas.. la dosificación del medicamento ofrecía mejores resultados que la administración generalizada promovida por la me­ dicina alópata. pp. 74 Noriega. que más que información científica contenía la propaganda de gránulos fabricados por un solo fabricante. T. .). Tesis para el concurso a la plaza de profesor adjunto a la cátedra de patología general en la Escuela Nacional de Medicina. no se separa de ella.. [.73 Mientras tanto. 75 La estricnina fue considerada el caballo de batalla de la medicina dosimétrica.] La dosimetría es como una flor nacida del tronco de la medicina tradicional. Norma y Javier Flores (eds.. lo que le parecía muy sospechoso. sino del de la 73 La dosimetría es a todas luces más un antecedente de la farmacia en tanto que se pronunció por las dosis adecuadas para atacar la enfermedad. es el que tiene más probabi­ lidades de ser el más útil. 56 EL DOLOR DE Eva porque. otros médicos criticaron fuertemente el sistema de la medicina dosimétrica.. no es injuriarla [. Fene- lón. UNAM.ª entrega. “Mujeres en las farmacias a principios del siglo XX”. En: La Medicina Científica (1888). Ciencia. Fun- damenta su argumento con la narración de la entrega mensual del periódico español titulado Revista de Medicina Dosimétrica de remisión gratuita y sin haberla solicitado. “¡Adelante!”.74 argumentando que se tra­ taba de una propaganda que a toda costa pretendía comerciar una sustancia: el sulfato de estricnina. fue otra la historia. Nina (2005). es cuestion de teoría pura. México. México. Ligeras consideraciones acerca de los fundamentos científi- cos de la llamada medicina dosimétrica. Puede consultarse Hinke. y para la práctica nos arma y adiestra la dosimetría: no desprecia ninguno de los cono­ cimientos anteriores. I. UNIFEM. [. a su decir. tecnología y género en Iberoamérica. Tomás (1887). hecho por Hahnemann y Broussais. Noriega criticó acremente a la medicina dosimétrica y la tachó de propaganda comercial producto de la más desvergonzada especulación.. y de ella sacará los elementos para producir sus frutos. Juan. En Blazquez Graf.75 En el caso de la homeopatía. Tanto los mé­ dicos alópatas como los dosímetros combatieron fuertemente la medicina de Hahnemann.] Decir que la dosimetría es un eclecticismo. 16. 3-11..

se intentará un apretado análisis de cada uno de los saberes médicos. En efecto. porque los postulados de la ciencia positiva se habían convertido en el símbolo de jerarquía y ver­ dad en cualquier explicación sobre los fenómenos naturales y físicos. Medicina racional o alopática La alopatía o medicina racional se concibió como una escuela. La discusión sobre la viabilidad de los métodos terapéuticos in­ troduce en una arena de la discusión científica de la medicina decimo­ nónica practicada y enseñada en la Escuela de Medicina en la capital de la República Mexicana. aparentemente discrepantes con los postulados de la medicina científica. T.ª entrega.000 alucinados quienes lo digan. Reconociendo la profundidad del tema y lo extenso que puede ser. La cultura médica había establecido sus principios de legitimación de los discursos sobre el cuerpo y la consecuente figura de autoridad en el arte de curar. 5. En: La Medicina Científica (1888). Fenelón”. I. J. cuyos fundamentos principales estuvieron avalados en los principios de la fisiología. anunciando lo que es inexacto que para curar á un padecimiento en un enfermo es necesario acudir á lo que sería capaz de producir el mismo padecimiento en el sano: esto es inexacto y ab­ surdo por más que haya 25. Teniendo como base la observación y la experimentación. “Una carta del Dr. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 57 razón humana. la medicina racional buscó 76 Fenelón. los razonamientos científicos marcaron el rumbo del éxito sobre otros saberes médicos que afanosamente buscaron la institucionalización de sus propuestas curativas. que incluyó la relación interdependiente de los órganos y el funcionamiento sano y patológico de los mismos. p. 72. Juan. (El énfasis es personal) .76 El empeño de los médicos simpatizantes del método burggro­ viano por diferenciarse de la homeopatía se debió al anhelo de ins­ cribir su método en la lógica científica.

la meteorología. ¿Qué sistema de curación debo adoptar. Tipografía de la Escuela Industrial de Huérfanos. órganos y elementos ana­ tómicos. Se aseguraba que la anatomía y la microscopía habían enseñado los elementos y estructura íntima de las partes constitutivas del organis­ mo. hacia finales del siglo XIX. la dosimetría ó la alopatía? Tesis inaugural. el microscopio del histólogo. México. Su pro­ ceder estaba guiado por el rechazo de todo aquello que no pudiera explicarse racionalmente y a través de las inducciones de las observa­ ciones clínicas de animales y personas sanas y enfermas. Para el saber médico alópata-racional. por lo que trataba de obrar sobre la lesión favoreciendo su reparación y eliminando la causa morbígena fuera intrínseca o extrín­ seca. como ocurrió en la medicina higienista. La bacteriología. por las in­ vestigaciones del fisiologista y por el estudio clínico del patologista. que no aceptó la existencia de ninguna enfermedad sin lesión anatómica. 58 EL DOLOR DE Eva establecer leyes terapéuticas que pudieran enriquecer la formación del médico para combatir exitosamente las enfermedades. . todo ello condujo a la formación de la corriente organicista o anato­ mo-patológica. la homeo- patía. la química y la mecánica demostraron su influencia en la etiología de las afecciones.77 Principios fundamentales de la alopatía Enseguida se enumeran algunos de los principios de la medicina aló­ pata para que se pueda tener una idea sobre su representación en tor­ no a la enfermedad. El saber médico científico escudriñó el cuerpo humano a través del escalpelo del anatómico. Arturo (1895). la salud y la atención que proponían los médicos racionales del siglo XIX: 77 Palmero Alcocer. había investigando la influencia de los microorganismos vegetales y parásitos animales en el desarrollo de las enfermedades (microbianas y parasitarias). la enfermedad era pro­ ducto de la alteración de la materia. o sea.

Este principio no in­ dica que cada órgano tiene una sola función que llenar. cada celdilla tiene funciones determinadas. los únicos que pueden desempeñarla. vida propia. las de digestión y absorción. El conjunto armónico de las funciones del organismo forma la vida. 2. El enlace armónico de las funciones orgánicas constituye la vida humana. La vida es una propiedad esencial de la materia organizada. los músculos. sino que tal función corresponde a ciertos órganos. 8. 7. 5. 9. y cada una de ellas en su territorio correspondiente (localizaciones cerebrales). El organismo está formado por un conjunto de células. Estudia la alteración de esos elementos (anatomía patológica) para saber cómo debe volverlos al estado normal. Asegura que los órganos tienen determinadas funciones que llenar y. La respiración corres­ ponde a un aparato. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 59 1. fisiolo­ gía patológica) para ver qué órganos están alterados y emitir un diagnóstico. 10. el estómago. las de pensar. Analiza las alteraciones funcionales (sintomatología. La alopatía reconoce en el cuerpo dos aspectos: órganos y funciones. 3. es decir. La alteración de la materia constituye la enfermedad. la alteración de uno de ellos corres­ ponde a la lesión del órgano respectivo. por consiguiente. Lo anterior refiere el principio de la división del trabajo fisiológico o localización de funciones. sentir y mover. las de contracción y movimiento. 4. es resultado y no un principio unido a la materia. Un órgano puede tener varias funcio­ nes: el cerebro. querer. Se reconocen tres especies de funciones o vidas: . la circulación a otro. 11. 6. Estudia las funciones normales del organismo (fisiología nor­ mal) para saber cuándo se altera. La alopatía examina los elementos normales del organismo (anatomía normal) para conocer su nivel de alteración.

las serosas (peritoneal. se dice que hay enfermedad orgánica. El organismo enfermo en el ámbito orgánico comenzará a restituir su equilibrio. cit. Existe la pluralidad de las funciones y una ley de solidaridad o cooperación del organismo. respiratoria. (1895). 12. tales como el sonido. Si la alteración estructural es muy ligera. que las moléculas tienden a reagruparse y dan lugar a nuevas estruc­ turas. La alopatía reconoce que hay medicamentos que restablecen el equilibrio. 13. 60 EL DOLOR DE Eva celular o celdillas. las venas (inyecciones intravenosas). la electricidad. la luz. Op. 15. p. “El organismo tiende a recobrar su situación siempre que cualquiera causa lo altere”. 16. circulación y eliminación. 14. fístulas. 32-44. El organismo está expuesto a un sin fin de elementos que al­ teran.78 78 Palmero Alcocer. Se sostiene pues que existe una pluralidad entre los cuer­ pos porque éstos resultan de diversas agrupaciones moleculares. el tejido celular (inyec­ ciones subcutáneas). los magnetismos. pero primero hay que dejar que en éste opere la resistencia orgánica del enfermo. . las soluciones de continuidad (heridas. los traumatismos y las sustancias tóxicas. pleural). Los medicamentos se trans­ forman durante su absorción. entre otras más. el calor. Se sostiene que la materia se transforma y jamás se destruye. Las vías de introducción de los medicamentos es por las mu­ cosas (digestivas. la piel (método epidérmico y endérmico). úlceras). se dice que sólo hay una enfermedad dinámica. ocular y uro-genital). pero si la lesión es considerable y la cau­ sa permanente. perturban y disminuyen sus reacciones. Arturo. el frío. Las alteraciones anatomopatológicas se deducen de los síntomas. en cuyo caso comenzará a reaccionar. orgánica o de los órganos y humana o del conjunto del organismo.

SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 61

La dosimetría

La propuesta de la dosimetría,79 nacida en Bélgica en 1872 y traba­
jada por Adolfo Burggraeve y su colaborador francés, Chanteaud,80
a quien encargó la fabricación de granos miligrámicos de estricni­
na, acotina, veratrina, digitalina, etc., consistía fundamentalmente
en aprovechar los principios activos de los medicamentos y no los
medicamentos en sí mismos. Burggraeve se vio influenciado por el
conocimiento de Hahnemann y de Mandt, creador de la medicina
atomística.81 Estos datos de la medicina alemana y rusa animaron
79
La medicina dosimétrica ha sido poco estudiada en el contexto mexicano. En el VI
Congreso Internacional Salud-enfermedad, de la prehistoria al siglo XX, llevado a cabo
en septiembre del 2000, se presentó un trabajo en el que se esbozaron algunas interro-
gantes sobre el impacto que esta práctica médica tuvo en México en el siglo XIX. Véase
Estrada Urroz, Rosalina (2000). “La dosimetría y su pasajera presencia en la medicina
mexicana”. En: Mímeo del vi Congreso Internacional Salud-enfermedad de la prehisto-
ria al siglo XX, INAH, México.
80
Chanteaud, Charles. “Historia de la dosimetría, Sección Instituto Dosimétrico de Pa-
rís”. En: Crónica Médica Mexicana (1901). T. IV, Núm. 5, pp. 117-119. El químico Chan-
teaud explica detalladamente la relación con Burggraeve y las etapas por las que atra-
vesó la fabricación de los gránulos de los alcaloides y demás sustancias empleadas en
el método dosimétrico.
81
El Dr. Mandt, médico alemán, retomó el principio de los semejantes y abandonando
las dosis altas de los alópatas y las infinitesimales de los homeópatas, usó únicamente
sustancias activas de extractos alcohólicos. Palmero Alcocer, Arturo (1895); Riquelme,
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Sil-
vino(1888). La Medicina Científica 18.ª entrega T. II, pp.285-289.
En el año de 1855, el Sr. Everard presentó una memoria a la Real Academia de Medicina
de Bélgica, en que daba á conocer el tratamiento atomístico que el Dr. Mandt usaba en
el cólera asiático con bastante éxito y en las fiebres perniciosas, que diezmaban el re-
gimiento de Guardias del Emperador Nicolás de Rusia, y para las que habían sido ensa-
yados muchísimos medios sin resultado alguno. Viendo entonces el Dr. Mandt la inefi-
cacia de sus esfuerzos, hizo tomar a cada enfermo la quinina y la nuez vómica en dosis
muy pequeñas (1/20 de grano) y repetidas cada media hora, logrando así la desapari-
ción de una enfermedad que antes no había cedido á las acciones de dosis comunes
de quinina y otros febrífugos. Recogidos estos hechos por el espíritu observador del Dr.
Burggraeve, le hicieron concebir la idea de emplear las pequeñas dosis en terapéutica,
teniendo al mismo tiempo, el feliz pensamiento de simplificar las sustancias adminis-
tradas. Dio a su método el nombre de atomístico; pero siendo fácil malinterpretar esta
palabra y tomarla como un disfraz de la homeopatía, se cambió por el de dosimétrico,
por indicaciones del farmacéutico Sr. Chanteaud, encargado de preparar y dosificar las
sustancias que bajo forma de gránulos se usan en dicho método.

62 EL DOLOR DE Eva
a Burggraeve a poner en práctica sus ideas y sustituir los extractos
alcohólicos por los alcaloides, dando lugar a la alcaloidoterapia (do­
simetría). Administraba sus medicamentos en pequeñas cantidades
progresivas, hasta lograr el efecto deseado. La forma en que debía
administrarse coincidió con la forma de la medicina homeópata; es
decir, la forma de gránulos y en pequeñas dosis, aunque sus postula­
dos sean diferentes.82
A partir de 1872 comenzó un fuerte desarrollo de la medici­
na dosimétrica. Los contactos que Burggraeve estableció en París
le permitieron expandir sus conocimientos por todo el mundo, te­
niendo mejor recepción en los países latinos. La dosimetría trans­
formó en menos de un cuarto de siglo la farmacopea galénica, pues­
to que la forma granular resolvió el problema del fraccionamiento
de las sustancias en dosis pequeñas.83
El estudio y la observación clínica fueron dando valor a las ideas que concibiera Burggrae-
ve y lo llevaron á formular reglas que deben considerarse como los esenciales elementos
de su método, y las que indudablemente lo constituyen. Veamos cuales son:
1.a Usar de las sustancias que tengan una acción fisiológica bien conocida y que solo á
ellas puedan atribuirse.
2.a Dosificarlas exactamente para saber las cantidades que se administran
3.a Una vez empleadas, es necesario seguirlas dando hasta obtener el efecto
terapéutico ó curativo, y esto á intervalos tanto más aproximados cuanto que la
enfermedad ponga más rapidez en correr su período dinámico ó vital; es decir que á
las enfermedades agudas es necesario oponer un tratamiento agudo, y á las crónicas
un tratamiento crónico.
4.a Llenar la indicación causal ó dominante y las indicaciones sintomáticas (sic).
82
Palmero Alcocer, Arturo (1895). Op. cit.
83
La primera asociación de médicos dosímetros en el mundo fue la Sociedad de Tera-
péutica Dosimétrica de París, fundada en 1873 y conformada por algunos médicos que
por recomendación de Burggraeve y Chanteaud habían puesto en práctica el uso de
los gránulos, entre ellos, Hébert, Pinel, Fontaine, Combes, Hallier, Regnault, Duplanty,
Landur, Bitterlin y Ley. Hacia 1874 se fundó el Instituto Dosimétrico, establecimiento
centralizado en el que se trataba todo lo relacionado con el nuevo método. A partir de
1874, año en que la Sociedad de Terapéutica Dosimétrica quedó definitivamente cons-
tituida, se comenzó a distribuir mensualmente entre millares de médicos el Repertorio
de Medicina Dosimétrica. Se organizaron dos congresos de dosimetría, uno en París
y otro en Madrid en 1881, este último de gran resonancia. Al decir de Chanteaud, el
estilo de liderazgo que ejercía Burggraeve llevó a que sus relaciones con otras socieda-
des médicas no fueran tan abiertas. En 1895, el Instituto Dosimétrico entabló otro tipo
de relaciones y ello repercutió positivamente en un número mayor de ­médicos que

SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 63

Principios fundamentales de la dosimetría

1. La dosimetría considera al organismo humano formado por dos
principios: materia y vida; dos entidades unidas e inseparables, en don­
de la última domina a la primera. La vida es susceptible de dividirse y
transformarse como la materia misma; y la muerte no es más que
una transformación del movimiento vital (vitalidad, vida, alma o espíritu).
2. La enfermedad es una disminución notable y permanente de la
vitalidad; es una modalidad de la vida, una alteración dinámica.
3. Son causas morbígenas todas las que disminuyen la vitalidad: a)
las pérdidas materiales (hemorragias, flujos mucosos); b) las trans­
formaciones de la vitalidad (ejercicios exagerados, grandes emocio­
nes); c) las perturbaciones aéreas (variaciones barométricas, higro­
métricas, termométricas).
4. La dosimetría supone que la alteración de la materia es secundaria
y posterior a la dinámica; es efecto y no causa. La causa es la altera­
ción vital.
5. La dosimetría cree que en toda enfermedad hay dos períodos per­
fectamente separables y asincrónicos: el dinámico y el orgánico o
anatomo-patológico. En el primero, la alteración es puramente diná­
mica, es sólo de la vitalidad. En el segundo, a la alteración dinámica
se añade la de la materia. Toda afección es meramente dinámica en
su principio; no hay lesión anatomo-patológica.

se adhirieron al método. A la vez, se crearon más revistas que tuvieron por cometido
difundir los conocimientos de la nueva medicina. De esta forma, las sociedades alcalóidi-
cas en el extranjero fueron aumentando .En 1898 se creó en México la revista Crónica
Médica Mexicana, anunciada como revista de medicina, cirugía y terapéutica (especial-
mente alcaloidoterapia y seroterapia) y cuyo director y propietario fue el Dr. Enrique L.
Abogado. Los jefes de redacción de las secciones, miembros de la Escuela Nacional de
Medicina, fueron: Dr. Manuel Barreiro, Jefe de Clínica de Obstetricia. Dr. Juan Duque
de Estrada, Ex Jefe de Clínica de Obstetricia. Dr. Demetrio Mejía, Profesor de Clínica
Interna. Dr. Carlos Tejeda, Profesor de Clínica Infantil. Dr. Francisco Vázquez Gómez,
Profesor de Patología Externa. Dr. Fernando Zárraga, Profesor adjunto de Obstetricia. Prof.
Alfonso Herrera, Sección de Química, Farmacia e Historia Natural. Profr. Manuel G. Ara-
gón, Sección de Medicina Veterinaria.

64 EL DOLOR DE Eva
6. Consecuente con ese principio, la dosimetría pretende que las
enfermedades se pueden yugular en su primer período, es decir, se
impide su desarrollo y que pasen al período orgánico.
7. La dosimetría actúa en el período dinámico de la enfermedad;
pues es impotente para reparar la lesión orgánica, reparación reser­
vada exclusivamente al organismo y al tiempo.
8. La dosimetría ataca los síntomas; para combatirlos se sujeta al
principio alopático contraria contrariis curantur; es decir, sigue la
relación de oposición y no la de semejanza como lo hace el método
homeopático.
9. Supone que los medicamentos obran por su dinamismo sobre la
fuerza vital perturbada. Es preciso atacar el dinamismo del mal por
modificadores vitales.
10. La dosimetría es la justa acomodación del remedio al enfermo y
a la enfermedad, y del mal al remedio.
La dosimetría se valió de la administración de pequeñas can­
tidades hasta conseguir la dosis correcta. En este sentido, toma una
pequeña cantidad y la multiplica tantas veces como es necesario has­
ta llegar a la justa relación entre el mal y el remedio. La dosimetría
rechazó los principios de la expectación y los de la anatomía patoló­
gica porque juzgaba que ninguna enfermedad se curaba por sí mis­
ma como aseguraban los homeópatas. En tanto, la dosimetría obra
sobre la vitalidad y no sobre la materia no requiere de la anatomía
patológica. La dosimetría no admitía enfermedades locales, sino en­
fermedades generales localizadas, por lo que sigue un tratamiento
general. El medicamento es un alcaloide conocido en forma de grá­
nulos. De sus principios, se deduce que la dosimétrica es un sistema
médico y una reforma farmacéutica; es una medicina fisiológica y no
anatomo-patológica.84
Algunos médicos mexicanos como Juan F. Fenelón, Gustavo
Ruiz Sandoval y Fernando Malanco, entre otros, aceptaron de buen
84
Palmero Alcocer, Arturo (1895). Op. cit.

SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 65

grado los postulados de la dosimetría e hicieron una adaptación a
los conocimientos que habían obtenido en la Escuela de Medicina.
Es evidente que se fue dando un proceso de conflicto y comple­
mentariedad entre los distintos saberes médicos que buscaron fun­
damentar científicamente sus postulados. Según Francisco Flores,85
la medicina practicada en México a fines del siglo XIX empleó una
metodología totalmente ecléctica; los dosímetros siguieron em­
pleando los vejigatorios, las sanguijuelas, las sangrías y los cauterios
como lo hicieron los alópatas. Los médicos clínicos igualmente em­
plearon dentro de su terapéutica las mismas técnicas que se remon­
tan a la medicina hipocrático-galénica.
Al decir de algunos médicos como Juan F. Fenelón, los médi­
cos debían de mostrar una apertura hacia los nuevos métodos de la
medicina científica, pero a la gran mayoría, aseguraba este médico,
les asistía un espíritu de inmovilidad y atraso que espantaba, motivo
por el cual se rehusaban a aceptar los avances científicos a los que
descalificaban infundadamente.86
Pese al rechazo mostrado hacia la dosimetría por un fuerte sec­
tor de la Escuela de Medicina de México, en otros médicos encontró
recepción y se fue aplicando su terapéutica, de tal suerte que hay ras­
tros de su efímera presencia en la historia de la medicina. En efecto,
las posturas ante la dosimetría eran diversas. Algunos, como Tomás
Noriega,87 realizaban trabajos encaminados a desacreditar la eficacia
y seriedad del nuevo método dosimétrico, y para ello se valían de
las declaraciones que otros médicos en el extranjero les hacían:
Para seguir adelante sin perderse en nebulosas abstracciones, sepamos
aceptar la fuerza y la materia, el órgano y sus funciones, la organización
y la vida como unidad indivisible en la realidad viviente. Un vitalis­
mo abstracto que haga que intervengan propiedades y movimientos

85
Flores y Troncoso, Francisco de A. (1888). Op. cit.
86
Fenelón, Juan “¡Adelante!”. En: La Medicina Científica (1888). Op. cit., p. 241.
87
Noriega, Tomás (1887). Op. cit.

66 EL DOLOR DE Eva
no podrá resolver jamás problemas patológicos y terapéuticos. Toda
cuestión que, bajo el punto de vista práctico verse sobre la cuestión de
saber si la enfermedad consiste esencialmente en una lesión somática ó
dinámica, es prematura. Ociosa é insoluble; y da por resultado conse­
cuencias estériles ó falsas y puntos de vista limitados. No caminan así
al progreso las ciencias experimentales.88

A pesar de todas las críticas que recibieron los médicos sim­
patizantes de la dosimetría, su método farmacéutico fue usado am­
pliamente por los médicos de la Escuela de Medicina. En todo caso,
la medicina dosimétrica enfrentó las críticas de la llamada medicina
racional o alopática porque concebía desde una lógica diferente el
funcionamiento del cuerpo y el desarrollo de la enfermedad. Además,
porque no compartía los postulados positivistas y ello ponía a la mano
de cualquiera la posibilidad de convertirse en un curador. Por otro
lado, el aspecto económico fue un gran aliciente para los médicos y los
enfermos que empleaban la dosimetría, pues se trató de una medicina
de bajo costo y que se podía trasportar a diversos lugares.89
Los postulados de la dosimetría en realidad son bastante am­
biguos por lo que es complicado identificar sus rasgos estructurales y
funciones. La dimensión vitalista fue un rasgo importante de la medi­
cina dosimétrica; la enfermedad fue vista como una alteración dinámi­
ca. Las causas de la enfermedad eran externas e incluían a fenómenos
que disminuyeran la vitalidad, cuya reducción era el primer nivel de la
enfermedad. La dosimetría actuaba en el nivel dinámico, no se com­
prometía con el orgánico, por tanto, reconocía una acción muy limita­
da del médico, tan sólo como ayudante del propio organismo para re­
cuperar su fuerza vital. En esta lógica, el organismo se autoregulaba. Se
creía en una fuerza medicinal del propio cuerpo. La dosimetría estaba
guiada por la relación de contrarios para curar los síntomas. Promovió
88
Discurso del profesor Schütrenberger. En: Noriega, Tomás (1887). Op. cit. pp. 18-19.
89
Palmero Alcocer, Arturo (1895). Op. cit.

Experimentando la acción de las me­ dicinas en los cuerpos sanos descubrió la ley de los semejantes. quien se asoció con el doctor Julián González. con el doc­ tor Cornellas. la primera farmacia homeopática. Op. Teniendo como antecedente la medicina ani­ mista de su homólogo alemán Stahl Hahnemann probó la acción fisiológica de los medicamentos. aire o agua. cit. cit. su acción en el organismo sano antes que en el enfermo. es decir. es por eso que sugería una administración gradual hasta que el cuerpo recuperara su dinamismo. (1888). La homeopatía La homeopatía nació en 1810. Hipócrates pensaba que muchas enfer­ medades podían ser suprimidas por medicamentos que podrían producirlas en el hombre sano y viceversa. . Francisco de A. 91 Flores y Troncoso. Linneo llegó a creer que si los medicamentos se convierten en remedios es porque producen alteraciones en el cuerpo sano. profesor de patología interna de la Universidad de Va­ lencia. prin­ cipio que sería uno de los pilares fundamentales de la homeopatía. Arturo (1895).. por ejemplo. p. es decir. que la enfermedad era producida por las emanaciones nocivas del suelo. que se ubicó en la calle de 5 90 Palmero Alcocer. fundando en 1858. Hahnemann fue el primero en ex­ perimentar estas concepciones y en introducir una ruptura con la antigua medicina. Op.90 La homeopatía en alguna de sus concepciones realmente es muy antigua. representativos de la lucha que libraban las distintas corrientes médicas. en 1850.91 La entrada e institucionalización de la homeopatía en la ciu­ dad de México estuvo llena de escollos y obstáculos. 641 y passim. Su creador fue el médico alemán Samuel Hahnemann. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 67 la medicamentación de manera individual y rechazó la generalización de las cantidades. Afirmó que toda enfermedad crónica era una en­ fermedad miasmática. La homeo­ patía hizo acto de presencia en suelo mexicano.

Núm. el Dr. a la vez que desterrar de su espacio a “los afi­ cionados a la ciencia”. G. se solicitó. . Para esta época. la doctrina hahnemaniana empezó a ganar popularidad y adeptos no sólo entre la comunidad médica. un segmento de éstos se conformaba por “empíricos” que privilegiaban la “especulación”. F: 7-23. Caja: 42. Alberto (1871). 65-68. sino en­ tre los legos. 92 AH-UNAM-CESU. bajo la dirección del doctor Fer­ nández de Lara. por lo menos hasta el año de 1891. Entre 1854 y 1856. ante el Consejo Superior de Salubridad.92 En 1868. buscaron extender su campo de acción. I. propuesta que rechazó este cuerpo sanitario. 2. permiso para esta­ blecer un hospital homeopático. De esta manera. T. Posteriormente. Julián González. llamando a los homeópatas y facilitándoles un local para sus sesiones y consultas. Años: 1853-1914. Es en este escenario que el doctor Segura y Pesado concibe la instauración de una Escuela Homeopática. lo que generó un escándalo po­ lítico que apareció en todos los periódicos de circulación capitalina. El Propagador Homeopático. el doctor Fernández de Lara y otros galenos con­ versos a la homeopatía. Ramo: Institutos y Socieda- des Médicas. Sin embargo. Fondo: Escuela Nacional de Medicina. Julián Gonzá­ lez. Hidalgo. Otros apóstoles fueron los doctores Francisco Pérez Ortiz y José T. 93 Bianchi. Más tarde. Exp. pp. pero será en 1891. el Consejo de Salubridad mandó cerrar el dispensario del Dr. Subramo: Sociedad Médica Homeopática Mexicana. se pretendió legitimar la formación científica de los médicos homeópatas. inició la fundación del Instituto Homeopático. 68 EL DOLOR DE Eva de Mayo. porque tal acción iba en contra de los principios políticos que guia­ ban a la República.93 Los médicos homeópatas que promovieron la creación del Instituto Homeopático se interesaron por hacer de este un espacio de instrucción formal y científica para los estudiantes de la terapia granular. 5. “El charlatanismo y la avaricia ocasionó que muchos ignorantes se declarasen médicos”. que se estableció dicha escuela de forma particular.

Estos datos. lo que indica que la petición del año previo fue denegada. No obstante. con el consiguiente perjuicio para la salud de la población. mencionaron que la falta de reglamentación en esta materia coadyuvaba a que profanos en la ciencia médica. Fs: 1-3. Fondo: Escuela Nacional de Medicina. fundar el Hospital “tan luego como el estado de los fondos de la Beneficencia lo permitieran”.94 Dos años después. propuso una salida “diplomática”. trata­ mientos. Ramo: Escuela de Medicina Homeopática. registrar y contabilizar ingresos. los médicos homeópatas reiniciaron sus peticiones para fundar el Hospital Homeopático. y el desprestigio para la medicina homeopática. 3. Caja: 43. Caja: 43. ante el presidente de la Repú­ blica. entre otras ventajas. egresos. S: Escuela de Medicina Ho- meopática. sirvieron para justificar la solicitud. Fondo: Escuela Nacional de Medicina. subrayando los beneficios que esta medicina había reportado en otros países. . el cuerpo facultativo de la Escuela de Me­ dicina Homeopática solicitó. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 69 s­ olicitando al poder ejecutivo.95 En agosto de 1894. la edificación del Hospital Homeopá­ tico. con nocio­ nes elementales de homeopatía. se le concedieran las mismas prerrogativas que a la Escuela de Medicina Alopática. como un medio de constatación estadístico de la eficacia de su saber y su funcionalidad social. Asimismo. Exp. F: 10-17. resultados. de elevar el Hospital a la categoría de Escuela. de nueva cuenta. Exp. Inmediatamente los prosélitos de Hahnemann se dieron a la tarea de atender personas. legalizando la enseñanza de la medicina homeopática. la conveniencia de contar con un nosocomio que aten­ diera gratuitamente a los sectores pobres de la población. 1. se inauguró el nosocomio. Se adjuntó a la solicitud un proyecto de plan de estudios para la carrera de médico homeópa­ ta. a su vez. Esta vez con un resultado fructífero. 95 AH-UNAM-CESU. Exactamente un 94 AH-UNAM-CESU. se lanzaran al ejercicio de la terapia granular. La propuesta no progresó porque el Consejo de Salubridad “no creyó del interés público” un establecimiento con estas carac­ terísticas. En julio de 1893.

1. nuestra Constitución es demasiado liberal para permitir este atentado”. Caja: 42. Exp. Ramo: Institutos y Sociedades Médicas. la farmacología) y habían construido todo un sistema en su periferia. Exp. 97 AH-UNAM-CESU. Fondo: Escuela Nacional de Medicina. social o científica. Fs: 7-23. Ramo: Escuela de Medicina Homeopática. Prueba de ello es que en febrero de 1904. como tampoco significó la total aceptación en el gremio científico. pp.96 Así fue como la doctrina de Hahnemann conquistó una po­ sición dentro de la enseñanza oficial en México. José. Fs: 1-3. Fondo: Escuela Nacional de Me- dicina. 4. y AH-UNAM-CESU. Artículo primero”.97 La homeopatía fue severamente criticada no sólo por los mé­ dicos alópatas98 de la Escuela Nacional de Medicina de México. En: El Observador Médico (1873) T. . S: Escuela de Medicina Ho- meopática. Concluyó que no era un sistema filosófico ni una aplicación científica del arte de curar. Exp. conservar una escuela especial oficial desti­ nada a formar médicos homeópatas. Subramo: Sociedad Médica Homeopática Mexicana. Caja: 43. Caja: 43. vía el Ministro de Instrucción Pública. 288-292. Fondo: Escuela Nacional de Medicina. La respuesta de Liceaga resulta ilustrativa: el consultado estimó que esta doctrina no constituía una medicina y explicitó sus dudas so­ bre su metodología y su tratamiento. el presidente Díaz. 18. por tanto. aseveró que los seguidores de Hahnemann habían retomado una minúscula parte de la medicina alopática (la terapéutica. Núm. 2. Años 1853-1914. Pero su oficializa­ ción no significó el cese de las asperezas académicas con la comu­ nidad médica alópata. decisión por la que se congratuló la Junta Directiva de la Sociedad Médica Homeopática Mexicana. no creyó que hubiese ley alguna ni consideración política. Empero. CESU. 70 EL DOLOR DE Eva año después el presidente de la República concedió el reconocimien­ to oficial a la Escuela Homeopática. 98 Galindo. sino 96 AH-UNAM. que autorizara. II. F: 31-33. y de modo más específico. consultó al Doctor Eduardo Liceaga sobre la conveniencia de conservar la ho­ meopatía como parte de la enseñanza médica oficial de la nación. aclaró que “no quiero decir con esto que se prohíba el estudio de la Homeopatía. “La homeopatía. en el estado actual del co­ nocimiento de la ciencia.

“La homeopatía. En los archivos de la Escuela y de la Aca- demia Nacional de Medicina no existe ejemplar alguno. 100 Riquelme. José.101 En 1870. 1. pp.103 En el primer número de esta segunda época apareció un texto del cual se anota gran parte por su elocuente contenido que esboza el panorama de las relaciones de competencia entre los diferentes saberes médicos: Advertencia: Al comenzar hoy sus tareas La Reforma Médica. se fundó la revista El Propagador Homeopático. 20. ---------“La homeopatía. Periódico cientí- fico del Instituto Homeopático Mexicano (1875) T. de todos aquellos ramos de la medicina que son verdade­ ramente prácticos y experimentales. de la anatomía pa­ tológica. 102 La Reforma Médica. En: El Observador Médico. 18. 22. Artículo cuarto". México. 21. Artículo segundo”.102 periódico del Instituto Homeopático Mexicano. Núm. 313-317. pp. II. pp. Núm. En: El Observador Médico (1873) T. Núm. Núm. suponiendo que sus fundamentos son puramente teóricos. 349-356. Aparecieron diver­ sos artículos en las revistas médicas tanto de los alópatas99 como de los dosímetros100 que injuriaban a la homeopatía: Los homeópatas están siempre arguyendo contra la alopatía. 1. sí resguardan algunos números de La Medicina Científica. 101 Galindo. Imprenta y Litografía del "Padre Cobos". del Propagador Homeopático. no obstante. II. ¿dónde está esa experiencia pura que invocan como fundamento de su ciencia? En su imaginación nada más. órgano de la socie­ dad científica que con el nombre de Instituto Homeopático Mexicano 99 –––“La homeopatía. En: El Observador Médico (1873) T. y se llaman prácticos e in­ vocan la experiencia. que en cambio. se re­ formó la revista y comenzó a editarse en una segunda época y con el nombre de La Reforma Médica. Silvino. La medicina científica (1888). . II. desechan como inútiles el estudio de la fisiología. (1873) T. El hecho anterior constituye otro dato en la interpretación de la lucha entre los grupos médicos decimonónicos. en fin. de la patología experimental. T. Artículo tercero”. de la anatomía. 329-333. 103 Sólo existen algunos ejemplares de La Reforma Médica en La Hemeroteca Nacional que comprenden los años de 1875 a 1890. Hacia 1875. 285-289. pp. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 71 también por los médicos conversos a dosímetros. Segunda época. II.ª entrega.

la dirección y repre­ sentación de esta sociedad. conservando en el seno de esta sociedad la distinción profesional. fácil de conquistar: .2o alejar del Instituto todo reproche.72 EL DOLOR DE Eva cuenta ya muchos años de existencia. improvisando ó declarando profesores. El Instituto. Dos fines importantes se han propuesto éste en su nueva organiza­ ción... sin facultad alguna para ello. acusándole de desprestigiar el noble ejercicio de la medicina. disgustando a aquellas personas que en la ho­ meopatía solo han visto una nueva profesión lucrativa. No se oculta á nuestra vista las voluntades que el instituto tiene que ena­ jenarse en su nueva marcha. por sabias é ilustradas que sean. por afecto á la ciencia ó por espíritu de progreso se han dedicado al estudio y a la propagación de la Homeopatía: tampoco es que se trate de desconocer ni atacar en manera alguna el principio de libertad de profesiones. como una garantía para el público y esperando así atraer a su seno mas profesores. cuya ida germi­ naba en el pensamiento de a de sus miembros y cuya reforma pone en manos de los profesores legalmente autorizados. y no se crea por esto que la que la mente de los que de los que han realizado este cambio haya sido ni es el de herir la susceptibilidad ó rebajar el mérito de las personas que por amor a la humanidad. por medio de profesores competen­ temente autorizados. crítica o interpretación de que pudiera ser objeto. muy conformes a las tendencias de la época y que á su debido tiempo tiene que ser reglamentado y puesto en vigor de las autoridades: otra y muy distinta es la intención que envuelve el nuevo reglamento del Instituto.Constituir científicamente. inspirado por estas ideas ha sido el preámbulo ó introducción que precede al nuevo reglamento. á personas que. no han comprobado sus conocimientos médicos en la forma y en el terreno prescritos por la ley. llevó a cabo la Reforma de su Reglamento. tiene que hacer una breve reseña de los últimos sucesos y cambios importantes que en dicha sociedad se han verificado. un círculo que represente en México á la nueva doctrina Médica.

se trató de una manera or­ ganizada de responder y prever las tan exigidas reformas al artículo tercero y cuarto de la Constitución Federal que versó sobre la liber­ tad del ejercicio de las profesiones. en estado de simplicidad. México. 4. Fundamentos de la homeopatía 1. 2. Las enfermedades son aberraciones dinámicas que experimenta la vida espiritual en su modo de sentir y de obrar. Núm. 3. se trata de cambios inmateriales en el modo de ser. 1. En: La Reforma Médica. 5. es decir. 1. Periódico científico del Instituto Homeopático Mexicano (1875) T. según el dogma anterior. deben emplearse los medicamentos convenientes. . por ignorancia ó desconocimiento de sus principios. Para el desarrollo conveniente de las reacciones de la fuerza vital. En efecto. Imprenta y Litografía del “Padre Cobos”. se necesita la mediación de una potencia morbífica capaz de producir síntomas semejantes y algo más fuertes. Los cambios que producen los males en el modo de sentir y de obrar no pueden ser curados por los medicamentos. es decir.104 Es evidente que las reformas en la organización y reglamen­ to del Instituto Homeopático fueron una forma de responder a las fuertes críticas que recibieron sus miembros por parte de la comu­ nidad de médicos alópatas. por inveteres y ocupación tiene que encontrar el sistema hahnemaniano. pp. alma (o fuerza psicológica) y vitalidad (fuerza vital). iii-iv. pero descansando en la lealtad de nuestras intenciones. Considera al cuerpo humano como formado por tres elementos: materia. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 73 tampoco esperamos haber vencido con este paso la oposición que por es­ píritu de sistema. “Advertencia”. 104 La redacción. y a dosis infinitesimales. sino en cuanto tengan éstos la facultad de producir en el hombre un cambio aná­ logo. el médico debe dirigir su cuidado a hacerlos desaparecer. producidos por la influencia virtual de causas morbíficas. Segunda época del Propagador Homeopático. La enfermedad no consiste más que en la totalidad de los sínto­ mas.

diluciones y glóbulos. Todo medicamento desarrolla en el hombre sano un conjunto sin­ tomático (enfermedad artificial de Hahnemann) semejante al de la en­ fermedad. Así que la administración del medicamento era lo único que el médico realizaba porque el cuerpo se encargaba de reactivarse de 105 Palmero Alcocer. tomar luego un grano de ésta y mezclarlo con 99 granos de azúcar de leche para obtener la segunda trituración y así sucesivamente hasta obtener la 30. . 107 Palmero Alcocer. Op. La homeopatía cree que los medicamentos a grandes y a pequeñas dosis producen en el organismo sano síntomas semejantes a los de las enfermedades. 106 Ramos y Ramos. 74 EL DOLOR DE Eva 6. Paralelo entre la medicina racional y homeopática. Por vía seca consiste en mezclar 99 granos de azúcar de leche con un grano de la sustancia medicinal. los semejantes se curan con los semejantes. cit. México.107 Uno de los rasgos básicos de la homeopatía fue su principio de semejanza similia similibus curantur con el que aplicaban los me­ dicamentos. ª trituración. El conjunto de los síntomas era de suma importancia para implemen­ tar la terapéutica porque consideraban que los síntomas resultaban de la perturbación de la fuerza vital modificada por el agente pató­ geno. Las tinturas madres se preparan por maceración en alcohol de plantas o por la mezcla del jugo exprimido de éstas con alcohol. Facundo (1872). que puede curar en el enfermo. triturar la mezcla so­ lamente por una hora para tener la primera trituración. Además reconoció una fuerza vital en el organismo.105 Estos seis puntos sintetizan lo que Hahnemann entendió por enfermedad y patología.106 La farmacopea homeopática empleaba trituraciones. Del tercero al sexto punto señalan la idea de la medicina y la terapéutica empleada por la homeopatía. tinturas. Op. y que hay siempre relación de semejanza entre el medicamento y la enfermedad. Arturo (1895). Los medicamentos se pueden preparar por vía seca o húmeda. Tesis inaugural. cit. Arturo (1895). Los glóbulos se preparan impregnando glóbulos de azú­ car de leche con las diluciones preparadas homeopáticamente. Similia similibus curantur.

pero cuan­ do conoce la discusión entre los diferentes grupos puede dar acuse de la desorganización y la insipiencia del conocimiento médico. el hospital y sus medios de difusión. ¿Competencia o complementariedad? La competencia dentro del saber médico decimonónico debe ser en­ tendida. Aseguraba que los medicamentos producían diferentes efectos dependiendo del sexo. como la lucha por la hegemonía académica y profesional sobre una actividad que hacia los años de 1875 estaba en una terrible desorganización. no fue exclusiva del contexto médico mexicano. la edad. en primer lugar. la alemana y la francesa. La disputa entre los diferen- tes saberes médicos aparece referida en las revistas médicas mexicanas. Así la enfermedad artificial o benéfica debía desaparecer después de su acción benéfica. El conjunto daba origen a las variedades de enfermedades crónicas –úlceras. Las funciones de la medicina homeopática se dirigieron a la recuperación de la fuerza vital. las únicas enfermeda­ des que aceptaba eran las crónicas o miasmáticas de las cuales sólo re­ conocían tres tipos: la sífilis. es decir a la curación de los síntomas. tanto como en la inglesa. no enfermedades. Para la homeopatía la enfermedad era individual. m es decir existían enfermos. en su sección . Cumplieron la función de expandir su teoría y abrirse un espacio de reconocimientos en el ámbito de la salud a través del instituto. entre otras–. la constitución y el carácter. El principio de que en los organismos no podían habitar dos en­ fermedades y que la más fuerte era la que vencía a la más débil guio la administración de la sustancia que producía la enfermedad artificial o medicinal para que se terminara con la natural o espontánea. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 75 ­ anera autónoma. sólo alcanza a comprender parcialmente el estado real de la medicina en el México decimonónico. tisis.108 108 La lucha por la hegemonía entre las diferentes tendencias médicas fue un proceso que estuvo presente en la medicina española. Si uno sigue exclusivamente la línea de una escuela o grupo médico. la sicosis y la psora o sarna.

Nadie duda que el eclecticismo filosófico se impone hoy como norma. Cambridge. En: Duby. Por lo que se ha visto. . Taurus. Granjel. por mi parte. Se observará de manera más clara la articulación de sus representaciones técnicas en la parte terapéu­ tica. todos compartían algunos principios heredados de la medicina hipocrática. A pesar de que la medicina alópata se asumía como la más científica de todas. Yo. University Press UK. Mujeres y médicos en el México decimonónico. Radkau. La medicina española del siglo XVII. Textos y contextos en el siglo XIX. Del mismo modo el eclecticismo médico debe imponerse como base provisional para lograr el progreso en Medicina. tales como la fuerza medici­ nal. Luis (1978). México. Se habló de un vitalismo y de una relación del cuerpo con el ambiente inmediato. 10 Tomos. en la que el eclecticismo médico era la norma. no medicina extranjera. En consecuencia. De imágenes y espacio. y que tiene que ver con algunas interrogantes presentes en el origen de este libro. o sea la eficacia de la terapéutica en el momento de su aplicación. es posible que no existiera una real incompatibilidad entre los planteamientos de los diferentes saberes médicos que se promovían como orienta­ ciones diferentes y en algunos casos opuestas. Evelyne (1993). Catherine. Antrazyt.) Historia de las mujeres. 76 EL DOLOR DE Eva Un aspecto que se asoma en las descripciones anteriores. La mujer en los discursos de género. Barcelona. porque lo que importaba era el nivel pragmático. CIESAS. Icaria. Universidad de Salamanca. España. Véase Porter. dinámica o fortaleza del organismo. Berriot-Salvadore. En ciertos momentos todo apunta a que se trató solamente de algunas modificaciones conceptuales relacionadas con la parte técnica de estos saberes mé­ dicos. Madrid. George y Michelle Perrot (coords. es el presunto eclecticismo del saber médico racional. Alda Blanco y Cristina Enríquez (1998). Jagoe. Verena (1994). puede modificarse la idea de que dicho saber constituía un conocimiento monolítico sobre el cuerpo y sobre la manera de entender y enfrentar la enfermedad. encontramos aspectos que hablan de una insipiencia en todos los saberes médicos en convivencia. Ilustred History of Medicine. Visto así. “El discurso de la medicina y la ciencia”. así como en los textos extranjeros que se traducían al español y que formaban parte de la bibliografía médica. Roy (2001).

hacia la incor­ poración de los conocimientos en beneficio del progreso de un saber. tal como lo señala la cita anterior.5. VII. más que la programada. Piga. 134.109 La integración de los conocimientos de los diferentes saberes médicos se hacía al nivel de la práctica terapéutica. En cualquier caso. Evidentemente. La experimentación conjetural. las demás no mencionan siquiera las diferentes doctrinas médicas y terapéuticas. en cambio. De ahí se deduce el men- tal span del alumno más aprovechado que deberá estar forzosamente restringido y reducido a cierto número de reglas y nociones de valor sumamente discutible y en todo caso notoriamente incompleta. Además. pues dicho método tiene un carácter eminentemente práctico y ofrece al clínico resultados tan benéficos como sorprenden­ tes en ciertas ocasiones. A excepción de muy contadas obras modernas. “Algunas reflexiones acerca de la terapéutica dosimétrica”. tendría numerosísi­ mos prosélitos. era la lucha por la hegemonía lo que generaba el des­ precio por cualquier postulado ajeno a cada corriente. Núm. La llamada medicina racional cometía los mismos errores que la homeopatía y la dosimetría. pues no existía una apertura explícita. la organización ulterior de todos ellos fue dando lugar a la medicina científica. era lo común en los tratamientos médicos clíni­ cos practicados por los médicos mexicanos decimonónicos. difícilmente se lograba el cumplimiento 109 Dr. lo ocurrido en las cátedras acontece en los libros. y cerraba la po­ sibilidad del diálogo entre teorías. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 77 veo cuáles serían los inconvenientes resultantes de ello. pp. serviría de contras­ te entre los diversos métodos y en conjunto unificaría los procedimien­ tos eligiendo de entre los mismos cuantos fueren dignos de selección. per­ mitiría ensanchar el círculo de la experimentación. En: Crónica Mé- dica Mexicana (1904) T. . Si la Dosimetría se enseñara en las Escuelas de Medicina o por lo me­ nos se expusieran sus principios fundamentales. A pesar de lo que en teoría pudieran afirmar de cada una de las orientaciones médicas en competencia.

Se trataba más bien de una lucha por imponer un concepto sobre el cuerpo. porque todos. En cambio. curaban sólo algunas enfermedades. “Estado de las enfermas curadas en el Hospital ‘González Echeve- rría’ durante el año de 1887”. hospital alopático. Por ejemplo. I. las estadísticas del Hospital San Andrés. “curaba las curables”. Francisco. Ante este desolador panorama. Por otro lado. .110 La respuesta pronta de los médicos alópatas ante esta fuerte declaración del primer magistrado de la nación fue que el Hospital de San Antonio Abad no atendía casos graves. Era lo mismo que afirmaban la homeopatía y la dosimetría. p. Romero Rubio. tanto que el mismo mi­ nistro de Gobernación. afirmó categóricamente que las cifras de dicho hospital no podían publicarse por acumular una lista grande de defunciones. Lic. carecían de conocimientos acabados y de datos clínicos que los validaran como la medicina con mayores recursos y mejores resultados. 9. su funcionamiento y el origen de la enfermedad. los médicos del Hospital San Andrés argumentaban que ellos atendían los casos más graves. en virtud de que no figuraba allí la mortalidad por la intervención del arte. 111 Álvarez. incluso que los rechazaba. Arturo (1895). cit. Ninguno de los saberes médicos estaba en posición de autonombrarse como la medicina eficiente. en las estadísticas del Hospital de San Antonio Abad (Hospital Nacional Homeopático) los índices de mortalidad eran bajos y el propio presidente Porfirio Díaz afirmó que el trabajo de los homeópatas debía ser mejor que el de los alópatas. los médicos alópatas se defendían argumentando que la medicina no pretendía curar todas las enfermedades. por recomendación. En el caso de la dosimetría. sólo en casos especiales los asistían. muestran una enorme mortalidad. 78 EL DOLOR DE Eva total de cada uno de sus postulados en la práctica terapéutica. 136.ª entrega.111 A pesar de que las cifras mostraban 110 Palmero Alcocer. En: La Medicina Científica (1888) T. Op. en alguna medida. por esa razón tenían tantos muertos. su farmacopea fue empleada en el Hospital Ginecológico Ángel González Echeverría y los avances fueron notables.

112 La medicina practicada en México durante la segunda mitad el siglo XIX fue profundamente ecléctica. como se ha visto también fue apoyada. En las postrimerías del siglo XIX mexicano. por parecerles más exacto que el método galénico. en la que paulatina­ mente se fue excluyendo cierto tipo de saberes médicos contrarios al conocimiento positivo. La farmacopea alópata. 357-366. descono­ cía el efecto de la administración de cantidades indiscriminadas de sustancias vegetales y minerales promovidas por la terapéutica racio­ nal. que emplearon los métodos terapéuticos dosimétricos. por las razones académi­ cas. es un buen ejemplo del tipo de eclecticismo terapéutico que en la época se practicaba. M. particularmente en México. el gobierno apoyó excluyentemente a esta medicina en relación con otras orientaciones médicas. pero siempre en menor grado. II. . En: El Observador Médico (1873) T. Por primera vez. de conocimiento y políticas que se han venido trabajando. al igual que en otros países. después de las reformas educativas y de los múltiples ajustes que sufrió el programa de la Escuela de Medicina. sino que retomaron el método de la farmacopea. tuvo lugar una reorganización en materia de farmacia. además de ser imprecisa. Proba­ blemente. El caso de los médicos de la Escuela y de la Academia de Me­ dicina. Núm. la farmacia se comenzó a perfilar como un campo terapéutico que debía estar en mutua relación con la medicina. incluso con la homeopatía. (Traducido de la Gazeta Médica de París por José Galindo). 22. Sólo algunos médicos se atrevían a hablar abiertamente del eclecticismo Véase Mialhe. pp. corriente médica que. “Ojeada sobre el pasado y el porvenir de la Farmacia y de la tera- 112 péutica”. Se trató de médicos alópatas que evidentemente no reto­ maron los postulados vitalistas de la dosimetría. los lineamientos positivistas de la ciencia médica europea y norteamericana marcaron el rumbo de las orientaciones médicas en América Latina. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 79 que los tratamientos ofrecidos por la medicina alópata presentaban mayores índices de mortalidad en sus hospitales.

la reorganización de los hospitales de beneficencia y la creación de un Instituto Médico Nacional en 1888. la creación de un Consejo Superior de Salubridad. cit. impidió que sus solicitudes prosperaran. y tuvieron que esperar casi un siglo. Éste fue el escenario científico y cultural en el que ciertos grupos médicos intentaron a toda costa conseguir ins­ talarse como la verdad sobre el discurso y la práctica médica. pp. para que se reglamentara el ejercicio de las profesiones en México. . se le debe sumar la falta de sistematización del conocimiento. Arturo (1895). El pro­ ceso de profesionalización que supuso todo este esfuerzo por parte de los médicos no los llevó a conseguir la reglamentación de la profesión médica por la que tanto lucharon. Sumado a esto. la problemática económica y la falta de acuerdo sobre el arancel médico. Las divisiones internas y la lucha con otros grupos. las pugnas dentro de los grupos y entre grupos diferentes. A la falta de apoyo por parte del gobierno. Op. y la incontrolable influencia de las orientaciones médicas extranjeras que se imponían como la moda y que originaba cambios permanentes en los programas de la Escuela de Medicina. que tuvo como objetivo princi­ pal el estudio de la flora y la herbolaria en México. 80 EL DOLOR DE Eva y de las ventajas que ello representaba.113 La descalificación científica entre los saberes era común. después de las primeras reformas educativas de 1833 y las del 1867. La medicina académica consiguió la institucionalización de la enseñanza médica. constituyeron elementos que debi­ litaban la posición de la medicina en la regularización y vigilancia de su profesión.. tanto para la medicina como para los enfermos.61-63. Las investigaciones fisiológicas y farmacéuticas realizadas en el Instituto incluyeron las investigaciones 113 Palmero Alcocer. principalmente de las plantas medicinales indígenas. pero la medicina alópata científica era la que hacía las mayores desaprobacio­ nes y ataques en el ámbito institucional tal como ocurrió en el caso de la medicina homeopática.

Hacia finales del siglo XIX. cit. 11-15. Todo apunta a que la obstetricia y posteriormente la ginecología y la pediatría fueron los campos más prolijos en el desarrollo de la medicina racional en Occidente. se visualizó el proyecto de crear laboratorios de fisiología en el Instituto Médico Nacional. Paul (1991). pp. lo que con­ llevó las visitas a diversas universidades extranjeras. la medicina doméstica fue consecuencia de la expan­ sión del pensamiento protestante que promovió una vigilancia de la 114 Lozano y Castro.114 Posteriormente. Berlín y París. III. pp. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 81 de los alcaloides. la medicina racional tuvo que enfrentar a otro adversario: la medicina doméstica. Mariano. En este reporte. además de la creación de un plan de estudios. en el año de 1897. 115 Vergara Lope. Op. como se verá en el siguiente capítulo. 116 Este mismo dato lo reporta para el caso norteamericano Starr. como lo fue la obstetricia116 en el que los postulados de la medicina racional se impusieron frente a otras explicaciones relacionadas con la fisiología del embarazo y el parto. “Clasificación y análisis hidrométrica de una agua de San Andrés Tuxtla. San Petersburgo. Estado de Veracruz. Las obras de medicina domés­ tica que circularon entre la población capitalina estaban dirigidas a las mujeres de cierto sector que sabían leer. .115 Entre los logros de la institucionalización de la enseñanza mé­ dica en México están. consi- derado uno de los padres de la psicología experimental. Para algunos especialistas. “Visita a los laboratorios de fisiología de las Universidades de Moscú. cuyo desarrollo in­ vestigativo pudiera dar luces a los médicos mexicanos en tal empresa. En: Anales del Instituto Médico Nacional (1897) T. Daniel Vergara Lope visitó los laboratorios de Moscú. 175-182. y buscaron promover una educación sobre la atención a los enfermos en el hogar. En: Anales del Instituto Médico Nacional (1897) T. y conocida con el nombre de Agua ácida”. Iván Pavlov Petrovich. Daniel. San Petersburgo y Berlín”. III. la organización de algunos cam­ pos de especialización médica. Vergara Lope describe con detalle sus encuentros con uno de los fisiologistas rusos más sobresalientes de la época. No hay muchos datos sobre el tema y los que existen apuntan a que la medicina do­ méstica formó parte del grupo de charlatanes que promovieron la práctica de la medicina entre los legos en un afán de ahorrar y de prescindir del servicio del médico. Así. Sus investigaciones sobre se- creción gástrica y los reflejos condicionados en los perros son ampliamente conocidas.

México. Las diversas concepciones médicas y la ginecoobstetricia en el siglo XIX La medicina dosimétrica El Hospital González Echeverría no sólo albergó las prácticas gineco­ lógicas alopáticas y racionales. p. 118 Fenelón. fundador del metodismo inglés. El Dr. además de emplear diversos métodos quirúrgicos acreditados por la medicina racional. sino que también fue el recinto de la aplicación de nuevos métodos como el de la terapéutica burggrae­ veriana y su modalidad de medicamentos alcalóidica. INAH. La incorporación de los tratamientos 117 Véase Malvido. publicación dedicada a la dosi­ metría. fue redactor de la revista La Medicina Científica.117 IV. la burggraeveriana tan fuertemente criticada por sus com­ profesores como la homeopatía porque la tacharon de irracional. en compañía de Fernando Malanco. Op.45 y passim.. también puso en práctica. Juan. “Apuntes sobre ginecología”. Fenelón. publicada en 1747 y reimpresa en varias ocasiones. Sección Ginecológica. . En: La Gaceta Mé- dica de México (1882) T. adoptó una terapéutica alternativa. 82 EL DOLOR DE Eva salud en el hogar y colocó a las mujeres como las guardianas y cura­ doras de la salud de su prole. misión protestante de los migrantes mé- dicos en el siglo XIX. Elsa (2002). y en varias ocasiones expresó su profundo rechazo a ciertas terapéuticas como la homeopá­ tica a la que calificó de ilusoria. cit. y se convirtió en el propagador y máximo apóstol de la doc­ trina de Burgraeve en México. pp. 6. Véase Starr.118 En 1887. 88-93. la familia Salmans en Guanajuato. en su obra de consejos médi- cos titulada Primitive Physic. XVII. Sanar y educar. la terapéutica de la medicina dosimétrica para tratar las enfermedades ginecológicas. Juan Fenelón siempre mostró una abierta predilección por la medicina racional. en conjunto con otros médicos. Paul (1991). La creencia de que los legos eran competentes para tratar la enfermedad fue defendida en los Estados Unidos por John Wesley. Juan Fe­ nelón. No obstante. Núm.

“Cuadro estadístico de las enfermas tratadas durante el año de 1897. Por ejemplo. según opinión de sus propios seguidores. a partir de las evidencias es­ tadísticas de los hospitales que atendían mujeres. 9ª entrega. 136. Juan Fenelón ase­ guró que las metrorragias122 eran de las enfermedades más frecuentes 119 Álvarez. 136. en el Hospital Ángel González Echeverría”. puesto que ofreció mejores resultados que los proce­ dimientos alópatas. En 1888. 119 El cuadro estadístico anual del Hospital Ginecológico se publicaba en La Gaceta Médica de México. p. “Estado de las enfermas curadas en el Hospital González Echeverría du- rante el año 18876”. 9ª entrega. pero por primera vez apareció en el tomo I de la revista dosimétrica. Francisco. p.121 Pese a la implementación de los principios de la medicina do­ simétrica. 121 Álvarez. . Llama la atención que el cuadro estadístico no reporta ni una sola defunción. “Cuadro estadístico de las enfermas tratadas durante el año de 1897.120 Todas las mujeres fueron atendidas según el trata­ miento dosimétrico y la curación de todas era una prueba irrefutable de las ventajas de la curación científica que este método ofrecía. en el Hospital Ángel González Echeverría”. En: La Medicina Científica (1888) T. 120 Álvarez. 136. 122 Hemorragia por el útero. En el cuadro se repor­ taron los siguientes datos: en 1887 asistieron a la consulta externa del Hospital González Echeverría 2542 mujeres y 57 estuvieron in­ ternadas en el Hospital. En: La Medicina Científica (1888) p. Francisco. que significó un avance en la terapéutica ginecológica. I. En: La Medicina Científica (1888) T. I. en atmósfera bastante impura y en condicio­ nes económicas que no permitieron el uso del método antiséptico en todo su rigor”. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 83 dosimétricos en el Hospital González Echeverría trajo grandes bene­ ficios tanto para las enfermas como para el progreso de la ginecología y su terapéutica. a pesar de que se practicaron “ope­ raciones importantes. Francisco. La Medicina Científica presentó un cuadro estadísti­ co de las enfermas tratadas en 1887 en el Hospital González Echeve­ rría y que habían sido atendidas bajo el régimen de la medicina do­ simétrica. la concepción sobre la etiología de la patología femenina y las repre­ sentaciones técnico-médicas sobre la mujer eran las mismas que pro­ movía la medicina racional.

Si el útero es de todos los órganos el más sujeto á la desorganización cancerosa. 70-75. el cuello es la parte más á menudo en­ ferma. En: La Gaceta 123 Médica de México (1885) pp. hemáticas con propensiones a fermentaciones. Juan. de que amputar el cuello del útero cuando estuviese poco alterado. “Apuntes sobre Ginecología”.123 Los médicos burggraeverianos como Juan Fenelón y en menor grado Fernando Malanco conservaron la idea de que el útero era el órgano que estaba sujeto a mayor desorganización. Mientras las secreciones que lubrican dicho apéndice son sanas. porque decia que Fenelón. y cáncer. de catarros purulentos. práctico eminente. Su situación declive relativamente á su irrigación circulatoria lo predispone á la congestión. . acostumbraba amputar la campanilla á todos los que se dejaban. de experiencia inmensa. é impiden que tales frotaciones tengan conse­ cuencias patogénicas. y después por tantos prácticos consumados. en el mismo útero. co­ rresponden á su destino. lo obliga á un roce perpe­ tuo en los movimientos generales del cuerpo y en los particulares de la vejiga y del recto. Velpau. F. pero cuando cambian volviéndose ácidas. lo que ocasionaba graves problemas de salud en las mujeres por lo que apoyaron la idea de los médicos franceses y norteamericanos de amputar el cuello del útero o el útero completo. e incluso promovieron la práctica de la castración como un procedimiento terapéutico viable para curar a las mujeres que padecían de onanismo. el edema. Sección Ginecológica. puru­ lentas. sería poner á la paciente en condiciones favorables para su salvación. á la estasis. De ahí la idea tal cultivada por Lisfranc. á la induración y á sus consecuencias: la circunstancia de ser el útero móvil en el abdomen mientras el cuello está clavado en la vagina. y que eran provocadas en muchos de los casos por las “perturbaciones morales las que a su vez producían un relajamiento ó paresis de los vasos motores. 84 EL DOLOR DE Eva que padecían las mujeres. y el estasis ó el estanca­ miento venoso consiguiente determinaba exhalaciones sanguíneas muy tenaces”.

ni mucho menos la castración femenina como un proce­ dimiento adecuado para curar los males femeninos. la raza y el clima. 126 Abogado.R. “Apuntes sobre ginecología”. En La Gaceta Médica de México (1883). Si aquella operación era útil. Fernando Malan­ co arremetió contra las nefastas consecuencias físicas y morales que dichas cirugías ocasionaba a las mujeres que se sometían a tan impru­ dentes procedimientos quirúrgicos. 240-244. En: La Gaceta Médica de México (1895) T. quien se encuentra en condiciones tan propias para ser el punto de partida de inflamaciones muchas veces malignas.9. 469 y 472. daba lugar á irritaciones frecuentes. practicados indiscriminadamen­ te por los médicos norteamericanos y algunos mexicanos. Juan. Luis Enrique Abogado consideró que la pubertad era la época en la que las mujeres comen­ zaban a sufrir diversas patologías debido a los cambios fisiológicos que con frecuencia se veían entorpecidos o desviados y suprimidos por una infinidad de causas de orden físico o patológico. pp. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 85 ese apéndice frotando en la base de la lengua.. el útero. J. Núm.468. F. Luis. . permite advertir sobre la repre­ sentación que los médicos alópatas conversos mantuvieron acerca del cuerpo femenino. En: Crónica Médica (1904) T. Sección Ginecología. 46-48. “Sesión del día 28 de noviembre de 1894. Sección Tera- péutica. cuánto más lo será la del cue­ llo uterino.Aprobada el 5 de diciembre de 1894”.10.124 El contenido de la cita anterior. núm. Es pertinente aclarar que no todos los médicos alópatas conversos al burggraeverianismo aceptaban de buen grado las amputaciones de los órganos internos femeninos. 467. VII.125 Otro prosélito de la dosimetría.-Acta. 2. pp. “La medicación alcaloidica en la práctica ginecológica”. pp. su funcionamiento y su proclividad a enfermar a consecuencia de la inestabilidad fisiológica del órgano que se suponía determinaba la salud de las mujeres. 125 Icaza. Abogado ase­ guraba que los individuos tenían diferentes predisposiciones a que los cambios fisiológicos de la pubertad se tornaran en patológicos y la predisposición dependía del sexo. Núm. 124 Fenelón.126 Las mujeres y los indígenas eran más proclives a que sus funciones fisiológicas se volvieran patológicas. xxxii. el Dr.

entre el abundante proletario de todo el mundo. por el desarrollo del cuerpo y de la inteligencia y el cambio moral que entraña la aparición de nuevos sentimientos y nuevas aspira­ ciones que despierta el mismo perfeccionamiento ó madurez sexual. Los fundamentos vitalistas de la medicina dosimétrica. . ricos de salud. encuéntrense a diario las perturbaciones más variadas.. aunque lo frecuente es que su organismo se mejo­ re y experimente una influencia favorable en esa transición. que sólo poseen una economía débil. mal nutrida. “La medicación alcaloidica en la practica ginecológica”. 241. pp. 86 EL DOLOR DE Eva La pubertad. los débiles y mal pertrechados sufren algunas ve­ ces accidentes serios. no solamente está caracterizada por la ma­ durez sexual. incapaz para la lucha y agotados por un trabajo prematuro y una vida desde la infancia llena de privaciones que han tenido por consecuencia un imperfecto desarrollo. la amenorrea. Allí se observan sobre todo las reglas abundantes y dolorosas. Algunos seres bien dotados.. como es sabido. pero los no privilegiados. La medicina burggraeveriana no propuso una manera diferente de explicar las etiologías femeninas que condujeran a una representación técnico- médica distinta de la propuesta por la medicina racional alópata. Entre los muchos desheredados. no profun­ dizaron sobre otra forma de explicar la etiología de las enfermedades Abogado.]127 La relación que establecieron los médicos dosímetros entre las disfunciones uterinas y la afección en el sistema nervioso fueron las mismas que los alópatas habían trabajado y cuyos fundamentos pro­ venían en parte de la medicina hipocrática y galénica. En: Crónica Médica (1904). exuberantes de vigor y de energía atraviesan este difícil paso con gallardía y sin accidente. entre esta enorme masa de la sociedad moderna. la leucorrea y como consecuencia de estas múltiples afecciones un estado deplorable del sistema nervioso rudamente atacado y un pauperismo fisiológico que hace de la vida de esas desventuradas criaturas una cadena de calamidades [. las menorragias y metrorragias. Luis. la dismeno­ rrea. Sección Tera- 127 péutica.

Tomás (1887). La visión útero-centrista dominó el pensamiento médico alópata y dosimétrico. Además. el empleo de las técnicas alopáticas no excluyó las prácticas dosimétricas para curar a las mujeres en sus diferentes padecimientos genitourinarios. México. Tipografía de la Escuela Industrial de Huérfa- nos. la dosimetría o la alopatía? Tesis. así como todo lo que transfor­ mara la vitalidad (el ejercicio exagerado. capaz apenas al principio de producir una perturbación dinámica. . el origen de las patologías femeninas era exactamente el mismo que la alopatía había establecido. Ligeras consideraciones acerca de los fundamentos científicos de la llamada medicina dosimétrica. entre otros). en el hospital González Echeverría. 129 Palmero Alcocer. los dosímetros propusieron 128 Noriega. En el caso de los trastornos menstruales. la medicina dosimétrica administró sustancias para recuperar la vitalidad en el cuerpo de las mujeres afectadas por un desarreglo del útero. p.17. Tesis. ¿Qué sistema de curación debo adoptar. Los médicos dosímetros conversos de la Escuela de Medicina mantuvieron los principios de la medicina hipocrática y parte de los principios de la medicina científica y sólo adoptaron la farmacéu­ tica burggraeveriana en sus dosis y cantidades específicas para cada enfermo. sino enfermedades generales localizadas. De hecho. la Homeo- patía. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 87 ginecoobstétricas a las ofrecidas por la alopatía. En esa lógica de la medicina do­ simétrica. por lo que no existió un cambio significativo en la representación técnico-médica de las enfermedades ginecoobstétricas en la terapéutica alcaloidea. Arturo (1895). puede volverse punto de partida de numerosos efectos di­ námicos y somáticos”. Imprenta de Ignacio Escalante. Éstas incluirían las pérdidas materiales ocasionadas por las hemorragias y los flujos mucosos. La medicina dosi­ métrica definió que la enfermedad era una disminución notable del movimiento vital que anima al organismo. la dosimetría no admitió la existencia de enfermedades locales. y que “la causa más insig­ nificante. las graves emociones y los cambios atmosféricos.128 La dosimetría consideró que todo lo que dis­ minuyera la vitalidad del organismo debía considerarse como causas morbígenas.129 En este sentido. México.

En: La Reforma Médica (1875) T. Núm. 13. y curada radicalmente por la homeopatía en die- ciocho meses”. permanencia en altitudes elevadas.15. el puerperio y la menopausia. Puig publicó un caso de metrorragia130 130 Dr. cafeína Degeneración granulograsosa del corazón: Arseniato antimonio Espasmos y contracturas: Bromuro de alcanfor La medicina homeopática La homeopatía propuso tratamientos para el cáncer y las metro- rragias. las cuales fueron exitosamente tratadas por la terapéutica granular. Los médicos homeópatas al igual que sus pares dosimé­ tricos y alópatas se cercioraban de las ventajas de sus tratamientos al comparar el éxito y fracaso de los tratamientos de sus opositores. pp. Por ejemplo. el embarazo. el Dr. El Dr. ejerci- cios metódicos de canto. . Se reconoció que los recur­ sos de la higiene que en combinación con los medicamentos alcaloi­ des formaban un buen tratamiento para combatir las enfermedades de la pubertad. Los médicos dosímetros con fre­ cuencia reconocían las ventajas que adquiría la terapéutica alcaloidea al conjugarla con otro tipo de terapéutica. b) Para las clases ricas: Gimnasia y mecanoterapia pulmonar. Debilidad cardiaca: Arseniato de estricnina Tónico del sistema capilar: Digitalina. I. Marty propuso la siguientes recomendaciones: Oliguemia de los centros nervioso:Fósforo y azufre Hemopoiesis pulmonar: a) Para las clases pobres: Arseniato de estricnina y sulfhidral. La aplicación de un alcaloide que combatiera la perdida de la vitalidad fue uno de los pilares teóricos de la dosimetría. en 1875. 2. Puig. “Observación notable de una metrorragia tratada infructuosamente por cuatro facultativos durante diez años. 88 EL DOLOR DE Eva atacar el empobrecimiento orgánico enriqueciendo la calidad de la sangre a través de una composición de alcaloides.

cediendo estos síntomas con facilidad á la acción de las sustancias ya mencionadas. habían consis­ tido en vejigatorios al hipogastrio. que mudase de temperamento. Los saberes médicos detractores del saber médico alopático en realidad no representaron una ruptura epistemológica en la manera de concebir el cuerpo femenino y el origen de su patología. cuando se curaba el trastorno uterino. irrumpe la concepción sobre la re­ lación existente entre el útero y el resto del cuerpo. que se estableció como causa de pólipo uterino. ferruginoso por ocho meses.131 En este caso ginecológico y en otros que igualmente fueron reportados por los homeópatas. Así. Después del primer tratamiento. todo. Op. Sulphur y China Sab. Puig. No se curó y se le dijo que cu­ raría cuando se le suspendieran los menstruos. Los tratamientos alopáticos empleados en este caso de la metro- rragia. pero además. lo cual se corrigió junto con la enfermedad principal. En: La Reforma Médica (1875). y curada radicalmente por la homeopatía en die- ciocho meses”. El útero seguía siendo el órgano rector de la vida fisiológica y moral de las mujeres. Los médicos 131 Dr. hasta cesar completamente. Acudió con el Sr. toques al cuello del útero. esta señora tuvo durante su enfermedad repetidas oftalmias. jaquecas penosísimas y algunas veces tras­ tornos digestivos. “Observación notable de una metrorragia tratada infructuosamente por cuatro facultativos durante diez años. . SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 89 que había atendido años antes y que había sido curado por la ho­ meopatía que llevaba diez años de tratamiento alopático sin conse­ guir ninguna mejoría. sangría del cuello uterino con el bisturí. cit. Secale y Puls. anginas que venían periódicamente cada mes. Es de advertirse que a demás de su padecimiento uterino. Puig en marzo de 1869 y comenzó el tratamiento con la Bell. la mujer acudió con otros médicos alópatas y le prescribieron los mismos tratamientos. los homeópatas asegura­ ban que el resto del cuerpo mejoraba. pero la enferma tenía apenas 26 años. sanguijuelas.

El eclecticismo de los médicos frente a los métodos provenientes de la medicina dosimétrica y homeopática tuvo una razón práctica que no tuvo relación alguna con la parte de la medicina científica que estaba preocupada por sistematizar un conocimiento objetivo. V. Las teorías sobre lo normal y lo patológico sirvieron de marco teórico a los ginecolo­ gistas para sustentar sus explicaciones sobre la patología femenina. 90 EL DOLOR DE Eva mexicanos conversos a las terapéuticas homeopática y alcaloidea so­ lamente adoptaron una actitud práctica diferente frente a la posibili­ dad de emplearlos de manera combinada para curar las enfermedades. que es la terapéutica ginecoobstétrica. El cuerpo sano y el cuerpo patológico La medicina racional decimonónica tuvo el objetivo de establecer límites claros entre lo normal y lo patológico. la etiología de las patologías genitourinarias femeninas cons­ tituyó un principio universal entre los diferentes saberes médicos decimonónicos. que buscaron el re­ conocimiento y la hegemonía del discurso y la práctica médica. En el caso que ocupa a la investigación. miembro de la Academia Nacional de Medicina (ANM) y profesor de Patología de la Escuela Nacional de . La invariabilidad del discurso médico en relación con la representación técnico-médica del cuerpo femenino necesa­ riamente tuvo sus antecedentes en las concepciones filosóficas de la Ilustración. En efecto. la representación útero centrista y de sinécdoque de la mujer y su propia matriz fue un elemento que unificó a los tres saberes médicos contendientes en el siglo XIX. en los postulados de la teoría darwiniana. en la moral de la época y en el imaginario social de lo femenino. Porque al final de cuentas los médicos no pudieron escapar a los lineamientos sociales y culturales de su época. Los doctores Ignacio Alvarado.

Alvara- do. ni en la categoría de las de experimentación: para el primer caso. 4 Tomos. profesor de la ENMM y también miembro de la ANM. dadas en la Escuela de Veterinaria por el profesor D. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 91 Medicina de México (ENMM). 2. Miguel. pp. Madrid. Normal y Patológica”..6. Ramón M. realizó una serie de artículos sobre medicina experimental y fisiología general. ([1888]1992) Historia de la Medicina. El profesor Alvarado realizó algunas réplicas de las investigaciones he- chas por Bernard. profesor de la ENMM y miembro de la ANM y Miguel Cordero y Gómez. tales como los efectos del curare sobre un perro. Reyes. en el segundo caso. I y II. En: El Porvenir (1869.135 Una visión más racional de la me­ dicina proponía que el médico habría de estar pendiente en el lecho del enfermo para que con base en las observaciones le ­estableciera un 132 No todos los médicos apoyaban el método clínico. Ignacio Alvarado. sobre los aires. Gredos. Núm. 87-91. le faltaba el conocimiento bien determinado de los fenómenos a fin de intervenir. En aquella ocasión Alvarado aseguró que la medicina practicada en México no podía ser colocada ni en la categoría de las ciencias de observación. Aborda algunas de las discusiones emitidas por los médicos de la ENMM sobre la manera de entender la enfermedad. “Sobre algunos puntos de medicina experimental y fisiología general. José E. y redactadas y compen- diadas por el preparador de la cátedra. la cual era inactiva. 4 y 5. En: El Porvenir (1872) T. Núms. discutieron sobre el origen de las enfermedades y la manera de entenderlas para poder enfrentarlas. “Biología general. 83-87. Francisco de A.132 José Ma. le sobraba la intervención hecha por los médicos. En: La Gaceta Mé- dica de México (1875) T.134 profesor de la ENMM. V.7. pues una ciencia observacional debía ser como la astronomía. 51-59. Flores y Troncoso. Facsimilar. entre otros. Esta última visión médica explicaba el origen de la enfermedad desde los fun­ damentos de la medicina hipocrática cuyos postulados aseguraban que la enfermedad era el resultado de un desequilibrio entre la condi­ ción del organismo y los factores externos tales como el clima.8. aguas y lugares. 1870) T. D. IMSS. Tratados Hipo- cráticos II. México. Mota". 68-74.6. Ramón López y Muñoz133. Los postulados de estos médicos estaban en fran­ ca oposición con la corriente higienista más ortodoxa que hablaba de los miasmas y efluvios como el origen de la patología. 72-76. I.5. hubo entre ellos algunos como Ig- nacio Alvarado quien en 1869. pp. 344-355. pp. tan sólo cinco años después de publicada la Introducción al estudio de la medicina experimental de Claude Bernard. 133 López y Muñoz. entre muchos otros. cuya difusión se realizó en la Escuela de Veterinaria. 34-38. 135 Se puede consultar: López Férez y García Novo (Traductores) (1997). 134 Cordero y Gómez. . la co­ mida y la humedad. X. “Patología general”. 97-102. Núms. 113-120 y 103-115.

Pero la discusión médica sobre la frontera de lo normal y lo patológico se enfrentó a una nueva problemática: ¿la manifestación morbosa era el signo o el síntoma de la enfermedad?136 Para los clíni­ cos. la enfermedad era el resultado del desequilibrio de las funciones vitales. Surgió de ese modo una nueva aproximación en la comprensión de la patología y su tratamiento. la enfermedad misma y pretendían hacer visible lo invisible en el momento de diseccionar los cadáveres. Miguel.137 Otros. Así que la medicina científica decimo- nónica se caracterizó por una evolución desde un diagnóstico basado en síntomas a un diagnóstico basado en signos. es decir.6. p. 137 Cordero y Gómez. Núm. 92 EL DOLOR DE Eva tratamiento. Esta nueva pos­ tura médica cuestionaba el entendimiento mecánico de la en­ fermedad y se preguntaba por las relaciones entre los órganos que ­probablemente ayudarían a entender la patología de una manera más completa. poco conformes con el papel secundario que desempeñaba el médico en la curación de las enfermedades. el hecho de responder al s­ íntoma 136 Para el saber médico el signo es un indicador objetivo y el síntoma refiere indicadores que se obtienen a partir de la palabra del paciente. 345. exageraban su influencia hasta el grado de considerar su intervención como una condición indispen­ sable para el restablecimiento de la salud. En: El Porvenir (1872) T. se cruzan de brazos al frente de un enfermo porque la naturaleza por sí sola bastará para restablecer el equilibrio de las fuerzas fisiológicas”. y negaban por completo la facultad o fuerza medicinal del organismo. “Patología general”. Los anatomoclínicos apelaron a la fuerza medicinal (tendencia espontánea e innegable que tiene el organismo durante las enfermedades al restablecimiento de las funciones normales) para que se diera la curación del organis­ mo: “celosos partidarios de la teoría hipocrática. El doctor Miguel Cordero y Gómez aseguraba que ninguna de estas posturas radicales era suficiente para entender el fenó­ meno de la patología.138 Para algunos médicos. 138 El mismo Cordero y Gómez. Ellos sostuvieron que los síntomas revelarían los signos. V. Las observaciones del médico ofrecerían el dato clínico necesario para establecer las indicaciones terapéuticas. Miguel (1872) cita un fenómeno patológico que sirve de .

SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 93

con indicaciones terapéuticas era la muestra de que la medicina ca­
recía de los conocimientos sobre biología y fisiología. La experiencia
clínica y la observación les habían indicado que era necesario especi­
ficar el conjunto de circunstancias bajo las cuales ocurría una enfer­
medad para poder aspirar a la comprensión de sus causas con el fin
de restablecer el orden físico. Miguel Cordero señaló en este senti­
do, que “la terapéutica no debía ser entendida como la ciencia de las
indicaciones”, sino que “debía ser concebida como la ciencia de los
medios que sirven para llenar las indicaciones terapéuticas”.
La medicina no puede considerarse como una recopilación de princi­
pios invariables que el médico no tendría más que aplicar á cada caso
particular, de la misma manera que el juez al formular una sentencia
tiene solo en cuenta el artículo correspondiente al código…139

La búsqueda de la comprensión de los fenómenos patológicos
generó discusiones que se fueron concatenando. Así tenemos que en
1875 Ramón López y Muñoz140 escribió una amplia disertación que
tuvo como base los escritos de Bichat, Broussais y Comte141 sobre la
relación existente entre lo normal y lo patológico, en los que susten­
taron que el estado patológico sólo era una modificación cuantitati­
va del estado normal.
En el pasado, la patología había sido concebida como un ele­
mento externo y ajeno a la fisiología.142 Para López y Muñoz ya no
ejemplo; en fenómenos de adinamia (debilidad muscular que impide los movimientos
del enfermo) la indicación era prescribir tónicos; era el ejemplo más claro de una noción
mecánica sobre el fenómeno patológico pues muchas veces la adinamia era resultado
de una complicación diferente en cada organismo. Es decir, Cordero proponía investigar
la causa que mantenía a la enfermedad, o sea encontrar el signo, evitando de esta man-
era seguir indicaciones confusas y generalizadas para cada síntoma patológico.
139
Cordero y Gómez, Miguel (1872). Op. cit., p. 348.
140
López y Muñoz, Ramón, “Biología General, Normal y Patológica”. En: La Gaceta Médica
de México (1875) T. X, Núm. 2, pp. 34-38.
141
Un análisis amplio sobre la adaptación que Comte hace de las teorías de Bichat y
Broussais puede leerse en la primera parte del texto de Canguilhem, George (1971
[1943]). Lo normal y lo patológico. Ed. Siglo XXI, Argentina, pp. 17-73.
142
La fisiología fue entendida como la ciencia que estudiaba el movimiento, desarrollo
y vida en los seres vivos, aunque algunos como el mismo López y Muñoz estuvieron en

94 EL DOLOR DE Eva
había diferencia en la organización biológica de los fenómenos nor­
males y patológicos, tal como lo habían discutido Broussais en 1828
y Bernard en 1865.143
No hay dos organismos, uno sano y otro enfermo, sino que las mismas
leyes que rigen á aquel se modifican cuando algunas causas (que pue­
den ser por relación al observador aparentes u ocultas, pero que no por
eso dejan de ser ciertas), obran ya sobre el medio ya sobre el órgano, ya
sobre la fuerza, cambiando las condiciones normales del fenómeno.144

Mientras que la discusión apunta a un supuesto desarrollo de la
comprensión de la patología, los elementos que se sumaron a la dis­
cusión conformaban una nueva realidad en la que la certeza y la preci­
sión determinaban la diferencia entre el fenómeno normal y lo pato­
lógico. ¿Cómo diferenciar los fenómenos patológicos de los normales
y viceversa? El uso de las matemáticas a través de las mediciones, las
estadísticas y los promedios, fueron la estrategia a través de la cual
los médicos intentaron resolver, de manera objetiva, tales diferencias.
La mirada, herramienta fina de la clínica, buscó regularidades para
distinguir los síntomas de los signos, y tradujo los signos de lo normal
y lo patológico a medidas precisas.145 Es decir, se construyó una
contra de tal concepción. Para este médico, la ciencia que se encargaba del movimiento
y desarrollo de los seres vivos era la biología.
143
Broussais estableció que los fenómenos de la enfermedad coinciden esencialmente
con los de la salud, de los que siempre difieren sólo por intensidad. Broussais F. (1828)
De l´irritation et de la folie, Mlle Delaunay, París.
Para Claude Bernard, el interés se orienta de lo normal hacia lo patológico, para actuar
racionalmente sobre lo patológico. El conocimiento de la enfermedad debía ser bus-
cado a través del estudio de la fisiología para conseguir un fundamento terapéutico y
romper con el empirismo de la medicina clínica. Bernard, Claude (1994[1865]) Intro-
ducción al estudio de la medicina experimental. UNAM, México.
144
López y Muñoz, Ramón, “Biología General, Normal y Patológica”. En: La Gaceta Mé-
dica de México (1875) p. 34.
145
Cházaro García, Laura (2000) Medir y valorar los cuerpos de una nación: un ensayo
sobre la estadística médica del siglo XIX en México, Tesis Doctoral en Filosofía, Facultad
de Filosofía y Letras, UNAM, México. Sobre el tema de la estadística y las representacio-
nes e imaginario social se puede consultar: Mayer Celis, Leticia (1999). Entre el infierno
de una realidad y el cielo de un imaginario. Estadística y comunidad científica en el
México de la primera mitad del siglo XIX. El Colegio de México, México.

SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 95

representación del funcionamiento del cuerpo humano, apoyada en
las leyes de la biología y la fisiología, para establecer qué manifestacio­
nes eran el origen de la patología y cuáles la consecuencia.146 La teoría
de que el cuerpo humano estaba organizado por leyes que regían cada
uno de sus órganos y sistemas sirvió de guía en la búsqueda de las dife­
rencias entre el signo y el síntoma.
Las fronteras difusas entre lo normal y lo patológico obliga­
ron a los médicos a pasar de un diagnóstico basado en síntomas a
un diagnóstico basado en signos porque el signo se constituyó en un
indicador objetivo. La frecuencia, la variación y la cantidad de los
síntomas fue la nueva estrategia para identificar los verdaderos sín­
tomas que conducirían inequívocamente al signo, es decir, a la iden­
tificación de la patología misma.
Para López y Muñoz, la observación de los fenómenos patoló­
gicos constituyó la forma única de asistir a los fenómenos tal y como
se presentaban en la naturaleza. Se asistía al hecho mismo, mientras
que la experimentación –repetición observada del fenómeno nor­
mal, haciendo entrar en ésta todas las circunstancias que lo produ­
cen– constituía una forma parcial y artificial a la que se sumaba la
incertidumbre de no emular la exactitud de las condiciones natura­
les. La observación daba cuenta de los pormenores del fenómeno,
mientras que la experimentación, si se reproducía con exactitud, po­
día dar cuenta de las causas.
La disertación que hizo el Dr. Ramón López y Muñoz147 so­
bre la biología general, concluyó que ésta debía ocupar el lugar más
importante dentro de las ciencias naturales. Tal reflexión, sugiere los
cambios en las representaciones técnicas sobre el cuerpo que los mé­
dicos decimonónicos elaboraron hacia la década de los 1870 y 1880,
146
Foucault, Michel (1996). El nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada
médica, Siglo XXI, México.
147
López y Muñoz, Ramón M. “Biología General, Normal y Patológica”. En: La Gaceta Médi-
ca de México (1875) T. X, Núms. 2, 4 y 5, pp. 34-38, 51-59, 72-76 y 87-91.

96 EL DOLOR DE Eva
nociones que definitivamente se vieron reflejadas en las discusiones
entabladas a propósito de las patologías uterinas. Los médicos jóve­
nes como López y Muñoz, se inclinaron por una manera integradora
de visualizar la función del organismo humano, que había rebasado
la visión de la medicina hipocrática e higienista decimonónica.
Una visión integradora consideró que la biología debía ser
concebida como la ciencia del estudio de la vida porque a la fun­
ción orgánica le subyacían leyes naturales generales. Lentamente la
división entre la fisiología, encargada de estudiar al organismo nor­
mal, y la patología, encargada de estudiar al organismo enfermo, se
eliminó. Este postulado cambió, en efecto, la idea de que la enfer­
medad destruía el equilibrio de las funciones. En su lugar apareció
una interpretación que sostuvo que existía una modificación de las
funciones que finalmente intentaban restituir la función normal, de­
viniendo enfermedad. Muchas veces, el síntoma, erróneamente con­
siderado como la enfermedad, era la manifestación más elaborada
del cuerpo en ese afán de restituir las condiciones orgánicas norma­
les. Por ejemplo, “los pulmones en estado normal, verifican 18 inspi­
raciones por minuto, por término medio”; sin embargo, cuando hay
algún desarreglo en los pulmones, las inspiraciones son “más amplias
y más aceleradas; quiere decir que por este medio el organismo suple
toda la cantidad de sangre que deja de hematosar (es decir, convertir
la sangre venosa en arterial) la parte del pulmón enfermo”.148 Estos
ajustes orgánicos evitan la pérdida del equilibrio. Pero muchas veces y de
manera errónea fueron considerados los síntomas patológicos.
A la forma artificial de producir las patologías, se le deno­
minó experimentación, estableciéndose que su práctica, junto con
la observación directa de los fenómenos patológicos, conduciría a
una mayor comprensión de “la naturaleza de la alteración”. Para co­
nocer las causas de los hechos biológicos se debían evitar el uso de

López y Muñoz, Ramón M. “Biología General, Normal y Patológica”. En: La Gaceta
148

Médica de México (1875) T. X, Núm. 2, p.35.

SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 97

e­ ntidades metafísicas como el principio vital, y en su lugar “averiguar
y exponerse las condiciones necesarias del fenómeno”.149 Para cono­
cer las condiciones de existencia debía estudiarse cada función y sus
manifestaciones en organismos elevados e inferiores. “La suma de
las condiciones necesarias á cada función forma el conjunto de con­
diciones necesarias para todas las funciones, es decir, para la vida.
La falta de esas condiciones produce las causas finales”.150 La mate-
ria y la fuerza fueron consideradas dos condiciones esenciales para
la vida de todo organismo. En consecuencia, constituyeron dos de
los principios fundamentales de la biología general. La materia era
mutable, la fuerza inmutable; las fuerzas biológicas eran las fuerzas
físico-químicas extensivas a la organización de los seres vivos. Sin
embargo, el conocimiento de los principios de la organización de
los seres vivos tenía un límite, no se podía conocer la causa primitiva
de la organización a lo que se le asignó el nombre de Naturaleza:
“se debe entender por esta expresión no una personificación de las
potencias creatices y conservadoras, sino la manera compendiada de
designar el conjunto de leyes que rigen á la materia y á la fuerza, y
determinan los fenómenos orgánicos y anorgánicos”.151 “Ley natural
es el enunciado de la verificación constante de un fenómeno”, a su vez
la ley natural se regía por dos órdenes, las de “correlación orgánica”
y las de “subordinación de los órganos y de las funciones: ley de lo­
calización de las funciones, ley de simetría de los órganos y de siner­
gia de las funciones”. Las leyes de correlaciones orgánicas sugirieron
que todas las funciones orgánicas sucedían bajo la lógica de la mutua
reciprocidad y dependencia, en este sentido, todas ellas tenían una
influencia mayor o menor unas sobre otras. La ley de subordinación

149
López y Muñoz, Ramón. “Biología General, Normal y Patológica”. En: La Gaceta Mé-
dica de México (1875) T. X, Núm.5, p. 88.
150
López y Muñoz, Ramón. “Biología General, Normal y Patológica”. En La Gaceta Médi-
ca de México (1875) T. X, Núm.5, p. 88.
151
López y Muñoz, Ramón. “Biología General, Normal y Patológica”. En: La Gaceta Mé-
dica de México (1875) T. X, Núm.5, p. 89.

98 EL DOLOR DE Eva
aludía a la organización jerárquica de los órganos y las funciones. La
sinergia de los órganos refería el concurso activo y concertado de va­
rios órganos o aparatos contiguos o lejanos para realizar su función.
La ley de localización de las funciones era la suposición de que toda
función orgánica se verificaba a través de un aparato, el cual podía
desempeñar varias funciones como en el caso de los organismos infe­
riores, o bien que cada función tuviera un aparato como en el caso de
los organismos superiores. Las leyes de simetría referían la relación
entre los “órganos que son simétricos por relación á un plano mediano
ántero-posterior”.152 Se aseguró que cuando la biología era normal,
los órganos pares funcionaban simultáneamente y con la misma in­
tensidad, ritmo y sentido, excepto en los ovarios153, donde la función
es alternada.
En la biología patológica, cuando la función de uno de los
órganos pares quedaba interrumpida, el homólogo debía funcionar
con mayor actividad para compensar la disfunción del otro. En cuan­
to a la terapéutica que debía emplearse en los estados patológicos, se
debía tener en cuenta la acción de los agentes medicamentosos sobre
los tejidos y los sistemas como lo indicaba la terapéutica general, a
diferencia de la terapéutica racional que consistía en la aplicación es­
pecífica para producir ciertos “efectos sobre los estados morbosos” y
corregirlos sin dañar a otros sistemas. En el entendido de que los ór­
ganos estaban íntimamente relacionados y que tenían en común dos
152
López y Muñoz, Ramón. “Biología General, Normal y Patológica”. En: La Gaceta Mé-
dica de México (1875) T. X, Núm.5, p. 89.
153
En 1873, el médico mexicano Román Ramírez escribió un artículo en el que refiere al-
gunos medios para diagnosticar las afecciones del ovario. En dicho artículo, se insiste en
la influencia que los órganos de la generación ejercen en el estado general de la mujer,
obrando particularmente sobre los sistemas sanguíneo, nervioso y digestivo. Sin embar-
go, se reconocía la dificultad que significaba realizar una auscultación en los ovarios, así
que proponía que los médicos se tenían que valer del análisis de otros procesos fisiológi-
cos relacionados con el correcto funcionamiento de los ovarios, tales como el desarrollo
de los senos y de los órganos externos de la generación, así como a la existencia de
los deseos venéreos, o al aspecto más o menos varonil de las mujeres.
Ramírez, Román“¿Cuáles son los mejores medios para diagnosticar las afecciones del
ovario?”. En: El Porvenir (1873) T. VI, Entrega 16-59, pp. 281-286.

para depositar lo inconmensurable e incomprensible de las funciones orgánicas. las representaciones técnico-biológicas y las ideas relacionadas con el transcurso de la patología general. ¿Eran las en­ fermedades del útero un síntoma de una patología localizada en otro lugar del cuerpo femenino. la de respiración y la de circulación. seguían siendo conjeturales. Tal es el caso de las intensas discusiones sobre la etiología de las patologías uterinas. en un principio tuvo una orientación higienista guiada bajo la lógica Es notorio el cambio de la forma de medicar que está relacionado con la nueva far- 154 macéutica del siglo XIX finisecular. Aunque cambiaron términos metafísicos como fuerza vital y fuerza medicinal. Se encon­ traron con que sus explicaciones habían construido otros objetos de estudio que los enfrentaba con el desconocimiento de procesos fisio­ lógicos ulteriores. y cuantificaron las funciones fisiológicas para establecer los lími­ tes entre los signos de lo normal y lo patológico. los médicos no superaban la incertidumbre de lo admisible y lo inadmisible. la que con­ formó el currículo de la Escuela Nacional de Medicina de México. por el de naturaleza. o eran el signo de la enfermedad femenina? VI.154 De una noción simplista y mecánica se pasó a una noción articulada e interrelacionada del cuerpo humano. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 99 funciones básicas. A pesar de los ajustes y las estrategias. Reflexiones finales Se ha podido dar cuenta de que la medicina académica. Las explicaciones en torno a las patologías femeninas tuvieron como arena médica. es evidente que los médicos no pudieron sortear el umbral de la com­ prensión de la organización y funcionamiento de los órganos del cuerpo humano. . No obstante. quedaba claro que parte de los medicamentos eran absorbidos por otros sistemas que podían sufrir alteraciones por la intercomunicación existente.

así como el reconocimiento del estado. 100 EL DOLOR DE Eva de la teoría miasmática y basada en el método de la medicina anato­ moclínica. Nuevas orientaciones médicas fueron llegando a México. la cual se apoyaba en la interpretación de los síntomas y signos. la medi­ cina académica comenzó a incluir los nuevos conocimientos de la fisiología. Hasta antes de que se descubriera el mundo de los microbios imperó la teoría miasmática. Así se tiene que. se debe señalar que todos reconocían como parte importante de sus fundamentos la herencia de sus postulados hipocráticos que incluyó varios principios: la fuerza medicinal del organismo. se puede decir que la medicina era un saber empírico que se iba conformando a través de las observaciones que los médicos acumulaban a la cabecera del enfermo. es decir el po­ tencial de autocuración del propio cuerpo. una escuela y un hospital. el Consejo Superior de Salubridad siempre se guió con la lógica de la medicina racional-académica. La medicina higienistas. la clínica. Pero sus representa­ ciones técnicas y prácticas nunca formaron parte de los proyectos en materia de salud pública. En primer lugar. Tanto la medicina homeopática como la alópata-racional y la dosimétrica explicaron el proceso de salud- enfermedad considerando aspectos del ambiente y los del propio in­ dividuo. Todos los saberes médicos iniciaban su diagnóstico a partir del reconocimiento de los síntomas que les permitía identificar los . Durante el último tercio del siglo XIX. Los saberes médicos que compitieron por la lucha de la hege­ monía de sus representaciones y técnica en el ámbito de la academia. no así de la práctica médica. pero estas jamás formaron parte del currículo de la Escuela de Medicina. compartieron algunos de sus rasgos estructurales. la medicina académica era un saber profunda­ mente conjetural. la patología y la bacteriología para explicar la enfermedad. Los homeópatas consiguieron erigir un instituto. la dosimétrica y la homeopática hablaron de esta fuerza medi­ cinal o dinámica del organismo. En este sentido. la cual explicó el origen de las enfermedades. en un primer momento. tales como la dosimetría y la homeopatía.

Excepto la medicina higienista. el modelo de civilización y modernidad estuvo pautado por los países capitalistas más desarrollados. pero no preventivas. El saber médico que aparece hegemónico durante la segunda mitad del siglo XIX en la ciudad de México fue la medicina académica. La publicación de las cartillas higiénicas dirigi­ das a la población es la evidencia mayor de su tendencia a higienizar a la población. la ciencia positiva marcó el rumbo de la producción científica en el mundo occidental hacia la segunda mitad el siglo XIX. siguió con la propuesta de regular los espacios físicos y vi­ gilar el comportamiento higiénico de las personas en los diferentes momentos de la vida. Por otro lado. Aunque no existía una regulación de la profesionalización en México en el siglo XIX. la medicina científica fue perfilándose como la medicina hegemónica. el saber médico racional fue el que gozó de mayores beneficios comenzando con su presencia en el currículo de la Escuela de Medicina y el Consejo Superior de Salubridad. tuvieron los mejores espacios de difusión y sus miembros eran los que representaban a México en los congresos médicos internacio­ nales. En el primer caso. A pesar de que la mayoría de sus propuestas sólo se quedaron en proyecto. En el aspecto político. En un inicio. SABER MÉDICO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX 101 signos de la enfermedad. la medicina higienista se erigió como parte im­ portante de la medicina científica que pretendió explicar el origen de las enfermedades y guió las acciones médicas del Consejo Superior de Salubridad. la medicina higie­ nista incorporó la teoría microbiana y aunque ya no habló de los miasmas. Este apoyo probablemente se debió a dos cuestiones íntima­ mente relacionadas. En Eu­ ropa y Estados Unidos. las demás orientaciones médicas eran curativas. los médicos simpatizantes de la denominada medicina científica trataron a toda costa de combatir a la dosimetría y a la homeopatía. A pesar del lánguido apoyo que ofreció el estado a la medicina. una de tipo científico y otra de tipo política. racional o alópata. . conforme avanzó el siglo.

los postulados de la medicina higienista se emplearon para otorgar un significado en términos de la salud y la enfermedad. las mujeres embarazadas y las menopausicas. También se acordaron medidas higiénicas dirigidas a modificar el comportamiento de los individuos en ciertos aspectos de su vida. denominar a ciertas condi­ ciones geográficas. . a controlar la emanación de olores. como se ha dicho. Los rasgos y funciones de los saberes médicos dirigidos a la atención del parto distócico se unificaron pues a pesar de sus dife­ rencias en cuanto a ciertos principios referidos a la comprensión y trata­miento de la enfermedad. ejercicios físicos para los niños. la variación consistió en sólo una parte de la terapéutica alópata referida a la farmacia y administración de tipos y cantidades de sustancias para la recuperación de la salud femenina. físicas y del comportamiento proclives a generar patologías en oposición con las que debían cumplirse para eliminarlas e incluso evitarlas. Tales como la vigilancia de la sexualidad adolescente. El concepto de cuerpo feme­ nino y su representación técnico-médica proclive a desarrollar pa­ tologías fue compartido tanto por la medicina dosimétrica como por la alopática y la homeopática. en un primer momento y luego de la propagación de micro­ bios que se reproducían en los desechos de las aguas negras. éstos no se aplicaron en las repre­ sentaciones ginecoobstétricas. 102 EL DOLOR DE Eva Las principales características de la medicalización en la ciu­ dad de México a finales del siglo XIX fueron la implementación de la medicina higienista en la vigilancia de la organización de las habi­ taciones y los establecimientos comerciales. Se puede asegurar que en los trata­ mientos se siguió una lógica quirúrgica sobre el parto. La preocupación de los médicos se dirigió. las zonas pantanosas y la contaminación y adulteración de los alimentos. la adecuada alimentación de los infantes. Es decir. Fue definitiva­ mente a través de la medicina higienista que se intentó medicalizar la vida pública y privada de los individuos. los suelos húmedos.

son los tratados hipocráticos denominados ginecológicos los primeros dedicados a la mujer. Lourdes (Traductora) . Imprenta de José M. como ésta. Lara. que acaso nunca he dado gracias á la Providencia con más calor que esta vez.] pero dentro de la medi- cina griega. Juan Ma. Primeros intentos de los médicos por controlar el campo de la obstetricia L a ginecología y la obstetricia como áreas de la medicina existen desde antes de la era cristiana dedicadas al tra­ tamiento de las enfermedades genitourinarias femeni­ nas y la segunda dedicada al estudio y atención del parto y puerperio. núm. 4. Rodríguez1 I. a los que posteriormente se incorporó el embarazo.. Capítulo 3 El surgimiento y la enseñanza de la ginecoobstetricia: el currículo de la Escuela Nacional de Medicina de México Permitidme añadir por toda reflexión.2 En 1 Rodríguez. En la medicina griega y egipcia hay rastros de su existencia como un campo del saber curativo. México. volver la felicidad á una familia y el honor á una mujer Dr. 2 Los Tratados Hipocráticos IV discuten los orígenes de la ginecología. (1869). Breves apuntes sobre la obstetricia.. Sanz Mingote. Asimismo. se debe reconocer la influencia de la tradición médica egipcia y oriental [. Tesis. ni hallán- dome tan engreído con una profesión que proporciona. se reconoce que la ginecología hipocrática. Juan Ma. Antecedentes. que pueden remontarse a la escuela Cnida o a la de Cos. además de tener sus antece- dentes en las dos escuelas asclepíadas. calle de la Palma.

Barcelona. D. los cuales muchas veces se consideraron como un logro decimonónico. pero tiene sus orígenes en la antigua Grecia. Los dos últimos aspectos fueron objeto de conocimiento de la biología aristotélica. La ginecología hipocrática trató en especial de la patología y no tanto de la anato­ mía y fisiología femenina. que se encarga de la patología y fisiología femenina. la escuela alejandrina contó con eminentes ginecólogos como Herófilo y Erasístrato. La mujer en los discursos de género. En el siglo XIX la ginecología sufrió cambios (1988). 15.4 Sin embargo. Tradados ginecológicos. como el uso de los pesarios que en el siglo XIX se consideraron un descubrimiento. Madrid. Nueva York. cit. Op. En Roma. Thomas (1994).6 En este sentido. Editorial Icaria. 150 años de consejos de expertos a las mujeres. sobre las enfermedades de las vírgenes. 3 Al respecto. Editorial Cátedra.c. De imágenes y espacio. Hipócrates (1988). 6 En los siglos IV y III a. 5 Laqueur. sobre la superfetación. Editorial Taurus. Thomas (1879). Jagoe. Gaillard. . la gi­ necología como rama de la medicina racional. sobre las enfermedades de las mujeres. Mujeres y médicos en el México decimonónico. Tratado práctico de las enfermedades de las mujeres. Appleton y compañía. sobre la excisión del feto. la medicina hipocrática ofreció los conocimientos básicos sobre la pa­ tología femenina. Op. y Radkau. Egipto y Roma. Madrid. La construcción del sexo. CIESAS. cit. nació en el siglo XIX. Verena (1994). era la piedra angular de cualquier incursión en el campo.3 Hacia mediados del siglo XIX el conocimiento de la escuela hipo­ crática continuaba vigente en materia ginecológica y. Ehrenreich. Por su propio bien. los encargados de la ginecología fueron los médicos pertenecientes a la escuela metódica. Barbara y English. En efecto. Tesalo y Temisón. p. México. sobre la naturaleza de la mujer. Tratados Hipocráticos IV. a pesar de las modificaciones que dicho conocimiento sufrió con el tiempo. 4 Véase Tratados Hipocráticos IV (1988). se puede consultar una obra importantísima que hace una extensa explica- ción sobre los antecedentes históricos de la ginecología. 104 EL DOLOR DE Eva esas épocas se encuentran los usos del speculum y de otros tantos ins­ trumentos médicos y tratamientos ginecológicos. Deirdre (1990). Tal aseveración debe tomarse con cautela y merece ciertos acotamientos. Editorial Gredos. Barcelona. sobre las mujeres estériles. De los griegos a Freud. textos considerados clásicos5 en el estudio del cuerpo femenino y de su vínculo con la ciencia médica han asegu­ rado que la ginecología nació en el siglo XIX. Cathe- rine (1998).

Ute (1984). Ein Eisenacher Arzt und seine Patientinnen um 1730. Duden. En: Radkau. tipos de alimentación y pautas de comportamiento en la vida sexual de hombres y mujeres. cit. cit. Göttingen. Ute (1984). imprimió marcas sociales sobre la anatomía de los cuerpos de ambos que incluso llegaron a naturalizarse. “El manejo del pro­ pio cuerpo se empezaba a normar y controlar socialmente y el cum­ plimiento de esas normas se convirtió en instrumento para medir el grado de integración social y de civilización”. p.. p. 16... lo que sirvió para establecer los dominios de participación y organización social de los hombres y las mujeres en un contexto donde el cuerpo individual era un aspecto constitutivo del cuerpo social. y Duden. 105 y reestructuras importantes como rama de la medicina académica o científica. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. el advenimiento del capitalismo bur­ gués decimonónico produjo fuertes reacomodos sociales. Entre los más importantes está la progresiva separación de la vida privada de la pública y la consecuente separación de los mundos femenino y masculino.. Stuttgart y Frevert. Barbara (1987) Geschichte unter der Haut. Krankheit als politisches Problem 1770-1880: Soziale Unterschichten in Preus- sen zwischen medizinischer Polizei und staatlicher Sozialversicherung Vandenhoeck & Ruprecht. en los sectores de clase media y alta. Verena (1994). Los adjetivos 7 Radkau. . En los países europeos. En el mundo occidental. Op. además. 8 Frevert. usos del cuerpo. Op. en la que el cuerpo –y en particular la regulación del cuerpo de las mujeres– se constituyó en un núcleo importante dentro del pensamiento burgués.32. Algunos autores7 aseguran que su proceso de construcción profesional se empata con el surgimiento de una sociedad burguesa secular. Verena (1994) p..9. en Estados Unidos y en México. sino que. Estas marcas se tradujeron en la imposición de estilos de vida. cit. Klett-Cotta.8 La diferenciación entre las esferas productiva y reproductiva determinó de manera ta­ jante no sólo la participación de la mujer y el varón en la sociedad. Op. Barbara (1987). el dis­ curso de la medicina higienista impuso un estilo de vida y un uso del cuerpo que fue detallándose según su naturaleza.

en su especialidad ginecoobstétrica. mientras que todo comporta­ miento que ocurriera fuera de las coordenadas sociales establecidas se consideró como anormal y patológico. con la notoria ausencia de una es­ pecialidad médica destinada al cuidado y atención del cuerpo y la salud masculina. Igual prescribía formas de . todos los comportamientos de hombres y mujeres que infringieran lo social­ mente establecido para su sexo se etiquetaron como patológicos. También se adoptaron estrategias administrativas y políticas de captación y desprestigio que pretendían afectar a las par­ teras tituladas y a las empíricas. 106 EL DOLOR DE Eva médicos prontamente comenzaron a emplearse para evaluar el com­ portamiento de los individuos y desarrollo social. Entre las estrategias que empleó la medicina racio­ nal para controlar el campo de la ginecoobstetricia se destacan las actividades técnico-médicas basadas en el estudio de la biología y la fisiología. En el ámbito académico fue definitoria la incorporación de la ginecoobstetricia como área de formación teórica. por tanto. En este sentido. se concibió como lo normal y lo sano. Para ello. ya fuera mediante de las revistas médicas. el médico sustituyó al consejero y se convirtió en el protector de la moral de las mujeres. El cumplimiento de los estereotipos corporales y de los impe­ rativos sociales fue considerado como el desarrollo ideal. y con ello fue cre­ ciendo la participación de la medicina en el reordenamiento de la vida. En el siglo XIX. y la par­ ticipación de los médicos mexicanos en la labor científica y social llevó a la medicina a reformular esta rama dedicada exclusivamente al cuidado de la salud femenina. como de los congresos nacionales e internacionales. se in­ cluyeron nuevas cátedras en el programa de la Escuela de Medicina y se incentivó la investigación práctica a través de la clínica. así como las actividades correspondientes en los hospitales y la divulgación entre los medios de difusión e intercambio con el extranjero. La institucionalización y profesionalización del conocimien­ to médico académico.

Op. ‘estar a la espera’. y logos. la institucionaliza­ ción de esta rama médica y los intentos de excluir a las mujeres del 9 Radkau. aunque la cátedra de ginecología no apa­ reció de forma independiente sino hasta 1887 como materia de perfeccionamiento. la enseñanza de la obstetricia data de 1833. Antes de esa fecha fue un área que se incluyó en otras materias como la medicina externa e interna. Como asegura Radkau9. 107 curar enfermedades o de realizar los partos que guardaba el secre­ to que muchas veces podía afectar la reputación de las mujeres y la honra de las familias. rama de la medicina que trata de la gestación parto y puerperio. El proceso de profesionalización de la medicina racional con­ llevó la interrelación de fenómenos como la cadena razón-conoci­ miento-poder-autoridad-exclusión. al decir de las fuentes. Verena (1994). Rama de la medicina que trata de la mujer y las enfermedades que le son propias. La profesionalización de la medicina racional posibilitó la formulación de un conocimiento sobre el cuerpo femenino y sus enfermedades.. ‘tratado’. De ahí la importancia que se ha dado en el estudio a la profesionalización de la obstetricia. 10 Del latín obstare.11 Las formas que adoptó esta conjugación de áreas de la medicina para el contexto mexicano deben ser trabajadas detalladamente porque. 11 De los términos griegos gyné. como se ha dicho. cit. . Es evidente que no se dan en una secuencia lineal ni en este orden necesariamente. incluso en la misma obstetricia. no son nuevas para la época que estudiamos: la obstetri­ cia10 y la ginecología. la cátedra de gineco­ logía independiente de la de obstetricia se estableció tardíamente dentro del programa de la Escuela de Medicina. ‘mujer’. con las reformas educativas. En México. en comparación con otros países. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. pero estos ele­ mentos sí intervienen en el proceso de conformación de un nuevo campo de conocimiento. principalmente las sexuales. el médico sustituyó al cura como confidente y consejero del ama de casa burguesa. y unió a dos grandes áreas de la medicina que..

La transformación social de la medicina en los Estados Unidos de América. Las parteras se vieron despla- zadas por los médicos de una labor que milenariamente había sido suya. Mi historia de las mujeres. 13 Starr. no así de su participación como promotora de salud y aliada del médico en la conservación y cuidado de una cultura higiénica. La autoridad profesional supone una relación entre la autoridad social y la autoridad cultural porque el poder de las profesiones se origina primordialmente en la dependencia respecto a sus conoci­ mientos y su competencia. las reglamentaciones de la medicina racional y la institución médica para justificar las acciones encami­ nadas a expulsar. México. Michelle (2008). define a la autoridad cultural como la “probabilidad de que ciertas definiciones particulares de la realidad y juicios de significado y de valor prevalezcan como válidos y verdaderos”. Buenos Aires. el concepto de dispositivo de feminización da nueva luz sobre esta trama donde se cruzan los discursos médicos con las representaciones de la mujer. Tiene que ver con un conflicto de saber y poder que enfrentaron médicos y parteras. Op. p. Secretaría de Salud/FCE..14 La autoridad social tiene como esencia el control de la acción por medio de la emisión de órdenes. FCE. en tanto que la autoridad cultu­ ral supone la construcción de la realidad a través de definiciones de 12 El tema de la exclusión de las mujeres en su función de parteras es prácticamente generalizable para Europa del Este y América del Norte. pero sobre todo cultural. . a causa del arsenal de conocimientos formalizados que les fueron robados. y que desembocaron en nuevas ramas de la medicina: la obstetricia y la ginecología.18. 14 Starr. Véase Perrot. excluir y controlar la participación de las mujeres en el ámbito de la salud institucionalizada. La autoridad profesional en el campo de la ginecoobstetricia supuso para el siglo XIX el reconocimiento de ciertos valores en­ caminados a procurar la salud de las madres y sus hijos recién naci­ dos. cit. Paul (1991). que por años les había pertenecido12. 108 EL DOLOR DE Eva campo obstétrico. Como se ha sugerido antes.13 El conocimiento científico irremedia­ blemente lleva al establecimiento de una jerarquía social y del saber que en conjunto darán origen a la conformación de una autoridad profesional. luego la pediatría y la puericultura como asegura Michelle Perrot. Paul (1991).

cit.15 En este capítulo se analizarán los esfuerzos de la medicina científica del siglo XIX mexicano. A través de la ordenación de la labor de las parteras tituladas. 96-122. La autoridad social pertenece de manera exclusiva a los actores sociales. . De la viuda de F. dirigidos a establecer una autoridad social en el cam­ po de la obstetricia.. mientras que la cultural puede incluir objetos cul­ turales y productos de la actividad intelectual pasada como libros. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. 28. p. 16 También había hombres dedicados a la obstetricia. pero “la autoridad social no siempre entraña autoridad cultural”. La obstetricia en Méxi- co. Es importante señalar que la institucionalización de la parte­ ría en México tuvo sus orígenes al final de la Colonia. científicos y leyes. ya fuese a través de la elaboración de manuales obs­ tétricos y más férreamente a través de los reglamentos dirigidos a las parteras. una de las estrategias adoptadas por los médicos de la ciudad de México para limitar el ejercicio del arte de partear empírico fue el control sobre la práctica obstétrica de las mujeres. Véase León.16 Hacia la tercera década del siglo XIX. Díaz de León. ya ayudados por las comadres. a través de la preparación académica. las parteras empíricas. llevaban los títulos de parteros o ayudantes. Las reformas educativas de octubre de 1833 posibilitaron que se inclu­ yera en su programa los cursos a parteras. Los médicos intentaron conquistar una autoridad social y cultural que sólo tuvo algunos alcances sociales. normas de referencia. Paul (1991). México. las parteras no eran examinadas en México ni en España.. la medicina académica buscó controlar la conducta y acciones de sus competidores más fuer­ tes en esta rama. ya fuese por medio de la delimitación del conocimiento. ejercían este ramo algunas mujeres que se suponían experimentadas en el arte de partear.. que adquirían algunos conoci- mientos de los cirujanos y que ya por sí solos. trabajos académicos. A lo largo del siglo XIX. 109 hechos y valores. Tip. la autoridad cultural y social casi siempre van emparejadas. el desplazamiento de la partería se logró hasta mediados del siglo XX. p. Según Starr. En todo el siglo XVIII y principios del XIX. Los médicos ­mexicanos 15 Starr. Op. Nicolás (1910).

20 Martínez Benítez.20 De esa manera. pero sobre todo. Pocos años después de creada la carrera de enferme- ría.Med. el control del conocimiento y la licitación de la actividad de las parteras tituladas eran elementos que en conjunto presuntamente ayudarían a que los médicos consiguieran ganar terreno a sus más acérrimas contendientes. Nicolás (1910). Se trató más bien de preparar un cuadro de parteras tituladas que estuvieran bajo la supervisión de los médicos. competiti­ va de la medicina académica”. Historia de la Ginecología y la Obstetricia en México. 110 EL DOLOR DE Eva d­ ecimonónicos intentaron arrebatar a las parteras empíricas una práctica que siempre habían ejercido.21 17 El Protomedicato también hacía exámenes a las parteras para expedirles el título. pues a principios del siglo XX los médicos vieron a la partera como enfermera especializada. la formalización académica obstétrica fue el ante- cedente de la enfermería. Las parteras tituladas en México”. Sci. Carrillo. cit. Ilus. En: Carillo. la Escuela Nacional de Medicina puso como requisito para ser partera recibirse antes como enfermera. reportan que en 1888 se habían recibido 140 parteras. 21 Entre 1874 a 1893 se recibieron 95 parteras. “Nacimiento y muerte de una profesión. Op. En: DYNAMIS. agosto de 1902. 167-190.18 para preparar a este sector femenino tan importante en la labor obstétrica. 18 Septién. un regimiento de mujeres preparadas bajo la óptica científica de la medicina podría competir con las comadronas y ganarles parte del mercado atendido por éstas últimas. y de prác­ tica represora de la actividad de las parteras tradicionales. y Flores (1988) Op.. pp. La solidaridad de clase. los médicos aseguraban el control de esa población. se tiene claro que no lo hicieron. (1985). Carrillo. (1999) 19. Ana Ma. María Matilde et al. como asegura Septién. José Manuel (1986). los médicos estable­ cieron claramente la diferencia jerárquica entre ellos y las parteras tituladas. Cuando los médicos del Establecimiento de Ciencias Médicas en 183317 abrieron las puer­ tas para que las mujeres interesadas se inscribieran a cursar la pre­ paración de parteras. Hist. 19 Como sostiene Ana Ma. (1999). México. Acta Hisp. y que fun­ gieran como sus asistentes.19 “La partera profesional nació así con el doble carácter de acti­ vidad necesaria a la profesión médica y subordinada a ella. De esa manera. Nuevomar. la formalización del saber. México. cit. Por otro lado. Sociología de una profesión. El caso de la enfermería. Septién (1986). las parteras empíricas. cit. . Instituto Ginecoobstétrico Santa Teresa. Op. León. Ana Ma.

23 Así lo dejan ver las declaraciones de médicos y otros personajes de la época. como dicen vulgarmente. y hasta nuestros días difícil es hallar una de veinte abriles. et al. pp. queda claro que las par­ teras empíricas. hubo uno en que se descubrió que para parir era necesario una partera. . Hilarión.22 Lo que demuestra que pese a las políticas de coartación implementadas por los médicos. cita un dato del Hospital de Maternidad e Infancia de la ciudad de México. 149-168.. por consiguiente. a decir de Francis­ co Flores. México.]cada siglo nos trae un descubrimiento. (1974). Pero jamás se cuestionaron los índices de muerte que se presentaron en los hospitales atendidos exclusivamen­ te por ellos. ante el panorama anterior. Ana Ma. y a propósito. Carrillo sostiene que las mujeres preferían a las parteras –tituladas– porque los médicos eran altamente propensos a utilizar técnicas quirúrgicas perjudiciales para la madre y su hijo.. quien a su vez lo retomó del texto: Frías y Soto. Desde el siglo XVIII y todo el XIX. Nicolás (1910). EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. Op. 24 León. 111 Sin embargo.] el ejercicio de obstetricia se consignó á las viejas de cuarenta años para arriba. Reproduc- ción facsimilar. cit. en 1881. además.. como la que se cita a continuación y que fue extraída del texto de Nicolás León:24 [.. nuestro tipo tiene que sujetarse al 22 Carrillo. Asclepio-Vol. Los mexicanos pintados por sí mismos. o sea “las comadronas”. ó una verruga [. (1998). porque realmente la partera en el cuerpo médico viene á ser lo que en el cuerpo humano un lobanillo. por consi­ guiente la partera es hija de la civilización progresiva que no conocie­ ron ni el pobrete de Adán ni la reverenda madre Eva: dichosos ellos que no conocieron á la partera. las parturientas preferían ser atendidas por las mujeres por cuestiones de pudor. Librería de Manuel Porrúa. 23 Carrillo.. no sólo eran mayoría sino que. Ana Ma.. L-2-1998. “Profesiones sanitarias y lucha de poderes en el México del siglo XIX”. las parteras empíricas atendieron a la mayoría de la pobla­ ción femenina en sus partos. fue común que los médicos les imputaran a las parteras empíricas el mayor número de muertes de las mujeres parturientas. gozaban de la aceptación popular porque. cuyas internas presentaron en su totalidad fiebre puerperal.. á ese apéndice de la facultad médico- quirúrgica.

recibirse de obstetricia. lanzarse en el mundo de la reproducción humana. puede. Op. si quiere. México. Si averiguamos el cómo y por qué comienzan las parteras su extraña profesión. las diferentes prevenciones que el Consejo Su­ perior de Salubridad hizo a las parteras en 1857 y la ordenanza que el gobierno demandó a la Escuela de Medicina para que en 1842 se dieran las clases de obstetricia de forma separada a los médicos y a las parteras. a los médicos no les importaba la preparación de las ­mujeres 25 León. y con su título en la mano.26 así como el reglamento que normaba el desempeño profesional de las parteras tituladas constituyen una muestra clara de las acciones para controlar el desempeño profesional de éstas. T. sus acciones quedan coartadas. Historia de la medicina en México. En efecto. 119-120. toma un afecto extraordinario á la medicina. y que una muchacha de talento. pp. que con más audacia decide y diagnostica [. y por lo regular la matrona.. el sexo femenino cuando está cercano á jubilarse. y ya la tenemos en carrera. porque al estar supeditado el trabajo de las parteras tituladas a la supervisión del médico. de menos de mediana esfera..] la dificultad está en que asista á seis ú ocho parturientas. II. no logran tener un chico. 26 Flores y Troncoso Francisco de A. que después de veinte años de casada. Nicolás (1910).. (1888).25 La institucionalización de la enseñanza de la partería debe leerse como una estrategia de control del conocimiento y de la mis­ ma ocupación obstétrica. 112 EL DOLOR DE Eva tipo universal de las parteras. IMSS. a la vez que las convertían en las mejores aliadas del médico en su afán de mediatizar la actividad de las comadronas. En definitiva.. sujetándose al estudio y al examen. cit. . ó que de tenerlos se les murieron. en un prin­ cipio. Edición Facsimilar. vendremos á encontrar que la obstetricia es un recurso de la viudez en las mujeres. Por otra parte. por más que nos digan los miembros de la Junta de Sanidad que hoy la ciencia no consiste en las canas.

31 27 León. útil y necesaria para instruirse las matronas que vulgarmente se llaman comadres en el oficio de partera. Pró- logo.. de Joaquín Mota (Escrito en 1853 y publicado en 1857 en Morelia.. 113 en el campo de la obstetricia. las estudiantes de obstetricia y los médicos en formación tomaban juntos la cátedra de obstetricia. escrito por Ignacio Torres en 1858. de Agapito Villaurrutia (1893). de Manuel Ortega Reyes (1863). Michoacán). Frecuentemente. Ignacio (1858). como se les llamaba a las parteras empíricas. los médicos encargados crearon programas independientes y diferen­ tes para los médicos y las estudiantes de obstetricia. Elementos de Obstetricia para la enseñanza de las señoras. editado y traducido por Antonio de Medina en 1750 y reimpreso en México en 1806 por el Tribunal del Protomedicato. pp. 284. 29 Existieron varias cartillas médicas en todo el país dedicadas a las matronas o coma- dres. México. 31 Palmero. El arte de conservar la salud de la madre y del hijo.27 Desde 1833 y hasta 1841. . A pesar de que existía un programa de parteras en la Escuela de Medicina. Nicolás (1910).29 Prominentes obstetras como Pedro del Villar y José Ferrer Espejo tradujeron diver­ sas cartillas. es importante mencionar que Francisco Flores (1888) señala el año de 1835 cuando sucede tal separación. entre la que se puede citar la cartilla Garnot. 30 Torres. y Manual de partos. los médicos nunca terminaron de aceptar la participación de la mujer en la medicina. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. de la Secretaría de Fomento. Tratado práctico para el uso de las matronas. México. de Arturo Palmero. Cartilla de partos.28 Desde entonces. Manual de partos. Imprenta de Manuel Castro. En los cursos diri­ gidos a las mujeres se adoptaron cartillas de médicos franceses que fue­ ron traducidas al español para instruir a las estudiantes. pero el 12 de enero de 1842 se ordenó la separación de las clases y la estipu­ lación de programas distintos para los estudiantes de medicina y las mujeres que hacían sus estudios en obstetricia. 28 Sin embargo. Oficina Tip. Arturo (1897). publicado en 1897. los médicos descalifica­ ban a las mujeres arguyendo que por su sensibilidad moral y su capaci­ dad intelectual no eran aptas para encargarse de cuestiones médicas.30 y Elementos de obstetricia para la enseñanza de las señoras. Menocal (1867). de Francisco S. dedicado especialmente a las parteras. Un esfuerzo más notorio es el Manual de partos dirigido a las parteras. Así están las siguientes: Cartilla nue- va. lo que deseaban era controlar la activi­ dad y expansión de las parteras empíricas.

. El Reglamento de 1846 del Consejo de Salubridad señaló en su artículo 62 de manera restrictiva las actividades de las parteras.. Foucault. cit. En dicho artículo se les limitó a recibir a las criaturas. “Embriotomía y evolución artificial (procedimiento de Scanzoni) muerte de la madre”. donde se especificaron las actividades lícitas y las prohibidas en su desempeño profesional. Michel (2001). como observa Foucault. I. En: La Gaceta Médica de México (1870) y Rodríguez. p. Núm. Editorial Siglo XXI. Michel (1992). FCE.5. En: La Gaceta Médica de México (1870) T. 330-332. Se les restringió la aplicación de cualquier remedio y la práctica de operaciones. Juan. Juan Ma.“Embriotomía y evolución artificial (procedimiento de Scanzoni) muerte de la madre”. Núm. pp. Rodríguez. México. Los requisitos para admitir a las mujeres en la formación como parteras profesionales fueron: tener 18 años o más. Historia de la sexualidad. elaborado por los maestros de la cátedra de obstetri­ cia de la Escuela de Medicina. Ma. . “[. Francisco de A.. que supieran traducir el francés y que tuvieran buenas costumbres. a cortarles el cor­ dón y a darle los primeros auxilios en caso de asfixia. 4-7. México.. (1888). 3 La inquietud de sí. que supieran leer y escribir y que supieran las cuatro primeras reglas de la aritmética.33 Los artículos publicados en algunas revistas médicas34 infor­ maban de los desacatos de las parteras. Los anormales. empleó todo tipo de estrategias para expandir su profesión. V. Otra labor im­ portante fue la de avisar a los familiares si se requería la presencia de un médico.] prohibición y prevenciones que decla­ ró en vigor el Consejo en el año de 1857”. La reglamenta­ ción de las prácticas sociales.32 significa la existencia de ciertas conductas que ponen en peligro el orden social que se pretende establecer en un grupo. pp. 114 EL DOLOR DE Eva El 30 de junio de 1840 se expidió un reglamento para las par­ teras tituladas. 20. Op. 33 Flores y Troncoso. 34 Sección médica Extranjera (s/a) “De las relaciones que deben mediar entre el mé- dico y las parteras”. En: La Escuela de Medicina (1879) T. que intentó establecer una autoridad por encima de cualquier conocimiento curativo ajeno al conocimiento racional. comportamiento que mues­ tra que las disposiciones oficiales no controlaron las acciones de las 32 Foucault. La naciente comunidad mé­ dica..576.

Op. Op. p.620 ([1888. y el último era sobre la práctica de los partos y de las operaciones simples que les correspondía co- nocer.37 A pesar de que las disposiciones para controlar el ejercicio de la partería empírica iniciaron en los primeros años de la década de los 35 Flores y Troncoso. 115 parteras. la historia de la preñez y la teoría de los partos naturales. Francisco de A. Hubo exámenes especiales para aquellas mujeres practicantes de la partería que no habiendo asistido a la Escuela de Medicina querían obtener su título. el profesor Rodríguez. p. sobre los cuidados hacia la madre y el niño y sobre los accidentes que podían sobrevenir después del parto a cado uno de ellos. Las mujeres indígenas y pobres dedicadas a estas cuestiones de la partería evidentemente no tenían lugar en dicho es­ pacio. Flores y Troncoso. Francisco de A. aunque no hubieran hecho ningún estudio. (1888). y Flores y Troncoso. 37 Sobre el tema se puede consultar la ya citada obra de León. se realizaba a la ca- becera de las enfermas y en presencia de tres profesores de la Escuela. La Obstetricia en México. Nicolás (1910). (1992).. .35 Otro intento por controlar la actividad de las parteras em­ píricas fue que en 1842 se dispuso que se admitiera el examen de las mujeres prácticas que solicitaran su inscripción en la escuela. les hace cada año. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. cit. ni las tituladas. p. Hacia la segunda mitad del siglo XIX.36 Por supuesto que las mujeres que podían inscribirse eran de cierta clase social que se habían dedicado a la partería como una manera de emplearse y para obtener un ingreso. así como el modo de remediarlos. (El énfasis es propio) 36 Los exámenes comprendían la parte anatómica y fisiológica de los órganos genitales de su sexo. á pesar de las observaciones que el maestro. El examen tenía lugar en la Casa de Maternidad y duraba un solo día.. “[A]ctualmen­ te muchas de nuestras parteras se extralimitan y se permiten formu­ lar y aun operar con mucha sangre fría. La apertura que mos­ traron las autoridades de la Escuela de Medicina en la admisión de las parteras empíricas tuvo como base el registro y no la formación académica. cit. y tampoco lo buscaban. procurando inculcarles que no son más que unas enfermeras especiales. que no les es lícito recetar ni ménos operar á las parturientas ó paridas”. 574]). tal disposición se modificó y todas las mujeres aspirantes al título de parteras debieron cursar dos años la cátedra especial de obstetricia y haber presentado el examen correspondiente a cada año escolar. Historia de la Medicina en México. 576. mucho menos las empíricas... Francisco de A. (1888).

39 López Sánchez. De la Constitución. no sólo no resolvió la expansión de la actividad de las parteras empíricas. Sección 1ª. En: La Gaceta Médica de México (1870) pp. Insistentemente reclamaron al gobierno la reglamentación legal de la prohibición del trabajo de los curanderos. a quienes se acusaba de asumir actividades mé­ dicas que no les correspondían. siempre que se encuentren en presencia de un parto distócico ó de un puerperio patológico. 168-169. . 2º. la estrategia de control implementada a través de la profesionalización de la partería. México. generó un problema mayor: la necesidad de controlar a las parteras tituladas.39 En efecto. el ministro de Gobernación Manuel Romero Rubio publicó un reglamento para las parteras tituladas en el que es claro el intento de los médicos por desplazarlas de la atención de las parturientas. Enfermas. Enseguida transcribimos completo el reglamento: REGLAMENTO A que deberán sujetarse las parteras en el ejercicio de su profesión. 1892.38 pero toda la­ bor oficial y extraoficial fue inútil. lo avisa­ rán á la familia de la parturienta ó á esta misma. Juan Ma. Oliva (1998). Plaza y Valdés/CEAPAC. pp. además. Art. sino que. 11a entrega. 333-338 y Rodríguez. si se encontrase sola. El 24 de marzo de 1892. “Embriotomía y evolución artificial (procedimiento de Scanzoni) muerte de la madre”. Por tanto. 116 EL DOLOR DE Eva 1840. art. “Embriotomía y evolución artificial(procedimiento de Scanzoni) muerte de la madre”. mentirosas y temperamentales. 40 Secretaría de Estado y del Despacho de Gobernación. T. fracción 1ª. En: La medicina científica. 85. Corresponde á las parteras la asistencia de los partos eutócicos y del puerperio fisiológico.40 Art. todavía en 1870 los médicos se siguieron quejando de la intro­ misión de las comadronas y de otros practicantes de diversos sistemas curativos. 1º. 330-332. En: La Gaceta Médica de México (1870) pp. Ma. La concep- ción médica del cuerpo femenino durante la segunda mitad del siglo XIX en México. V. para que con oportunidad se llame á un médico. Para asistir á cualquier parto siempre llevarán consigo los ins­ trumentos y objetos siguientes: 38 Rodríguez Juan.

observarán las prescripciones de asepsia y antisepsia que se ordenan en las Instruc­ ciones acordadas por el Consejo Superior de Salubridad. Cuando las parteras hayan asistido á una enferma que presente accidentes puerperales trasmisibles ó cuando el niño tenga erisipela. un paquete de seda aséptica y una copia de este Reglamento y de las “Instrucciones para la partera”. 8º. Art. Terminado el parto.. á fin de que consulte con un médico. Art. Llevarán además. En la asistencia de los partos y durante el puerperio. 4º. Durante los días del puerperio en que continúen asistiendo á la recién parida. y cuando ella pase de 38 grados centígrados. pero en ningún caso dejarán de practicar la desinfección de su persona y la de los órganos genitales de la parturiente (a). llamarán la atención oportunamente. tomarán la temperatura de ésta por medio del termóme­ tro. Art. Art. un estetoscopio. expedidas por el Consejo. las parteras se sujetarán á las prescripciones de aquel.. un termómetro. examinarán atentamente la placenta y las membranas para cerciorarse de que están completas. en el caso de que no lo estén. 6º. avisarán oportunamente para que se llame á un médico. no podrán reconocer á una mujer embarazada ni asistirla en el trabajo de parto ó puerperio. así como también cuando sobrevenga algún acciden­ te. 11 del Código Penal. y en el caso de que por omisión sobrevengan accidentes puerperales determinados por el contagio. un irrigador con cánula para inyecciones vaginales y varios paque­ titos de bicloruro de mercurio. Siempre que un médico esté presente también para la asisten­ cia de un parto. sin haberse sometido á una desinfección completa. una sonda para la insuflación traqueal del producto. conforme á la fórmula que indiquen las “Instrucciones para las parteras”. 3º. Art. pudiendo por indica­ ción del médico emplear otro desinfectante que el que se señala en la instrucción respectiva. 7º. 5º. Art. para usarlos con las personas que no los ten­ gan. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. 117 Una sonda para el cateterismo uretral. ellas serán responsables conforme al art. .

conforme al artículo 336 del Código Sani­ tario y en los términos del capítulo VI del Reglamento del Consejo Superior de Salubridad. 13º. No podrán aplicar los anestésicos sino en el caso en que auxilien á algún médico que dirija la aplicación. . Art. Art. cuando estando ya vacío el útero. sólo las podrán practicar cuando sean indispensables para remediar algún accidente que se ma­ nifieste en el curso del trabajo. la actividad de las par­ teras se limitó de una manera tal que sus acciones tenían que circuns­ cribirse exclusivamente a la atención del parto y puerperio eutócico o fisiológico. Marzo 24 de 1892. 14º. Libertad y Constitución. 118 EL DOLOR DE Eva Art. No practicarán inyecciones intrauterinas sino cuando estas hayan sido prescritas por algún médico. Art. sólo los aplicarán. Romero Rubio De acuerdo con el reglamento anterior. 11º. 10º. porque se requería de una pericia mayor de la cual carecían las parteras. sus principios y preparaciones. El cuernecillo de centeno. Las otras operaciones del ramo. así como los otros medicamentos ocitócicos. Le comunico á vd. para sus efectos. Art. las parteras no practicarán ninguna otra operación obstétrica que exija el empleo de instrumentos. Exceptuando el cateterismo de la uretra. Art. México. La autoridad del médico se exalta en tanto se definen como los únicos capacitados para atender a la parturienta en los ca­ sos en que la labor de parto y el puerperio se complicaran. se presentare alguna hemorragia grave que exija inmediatamente el empleo de alguno de dichos medicamentos. y que sea de tal manera grave que haga peligrosa cualquiera demora para la vida de la madre ó del producto. Las infracciones á este Reglamento se castigarán con una multa de 5 á 100 pesos. 12º. 9º.

según éste texto. Finalmente. en sus artículos 54. el reglamento provocó un profundo descon­ tento entre las parteras tituladas.. 100 y 111. carentes de conocimientos indispensables” para atender los partos. 14º y 16º de la Constitución. exponiendo la vida de dos seres. profesoras tituladas de partos de la Facultad de Medicina de México. Pero según los integrantes del Consejo. Entonces se remitieron al propio Reglamento de la Escuela. por lo que solicitaron su reforma o derogación. al dejarlos en manos de personas de “estudios limitados. pidiendo la derogación de esta reglamentación. ya que limitaba el ejercicio de su profesión. la Sociedad Liga de Parteras. Asimismo. así como con los artículos 3º. lastimando sus intereses para favorecer los de los médi­ cos. envió un oficio al presidente de la República. pidió un informe sobre el particular al Consejo Superior de Salubridad. no las autorizaba para ejercer toda clase de operaciones. 119 Evidentemente. cuyo objetivo era que “sólo trataba de deslindar las facultades propias” del ejercicio de partera. a las parteras se les instruía en “las operaciones más simples” y eran éstas las que podían practicar. 72. las parteras no habían entendido nada del nuevo reglamen­ to y según sus propias palabras “han dado una extensión indebida” al Reglamento de Medicina. para subrayar que. Subrayaron su papel de cus­ todios de la salud pública. El 23 de abril. el título que se otorgaba a las parteras. La Liga de Parteras señaló que el nuevo reglamento era contra­ rio con el Reglamento Especial de la Escuela de Medicina.. a su vez. La solicitud de la Liga de Parteras se turnó a la Secretaría de Gobernación y ésta. En sesión de Consejo de 13 de agosto de 1892 se abordó el asunto. En opinión del Cuerpo Sanitario. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. negaron que existiera contradicción alguna entre la libertad de profesiones que amparaba la Constitución y el Reglamento del 24 de marzo. sobre todo en sus artículos 1º y 2º. ni para atender los partos distócicos. y negaron todo interés pecuniario en esta regulación sanitaria. del 25 de febrero de 1870. y “velar porque no se ofendieran los dere­ chos de la sociedad”. se resolvió que no habiendo .

véase Palmero. 42 Sobre derechos y obligaciones de las parteras. cit. pues hasta 1866 fue que se abrió la clínica de obstetricia en el programa de medicina. las parteras empíricas contaban con mayores co­ nocimientos prácticos que los médicos y las parteras tituladas. F: 1-27. 43 Valle. Op.42 En efecto. En 1850. Op. pp. 44 Sección médica Extranjera (s/a). representa un pensamiento común entre la comunidad médica y su estrategia por regular y controlar una actividad en la que se debía limitar claramente el quehacer de las mujeres parteras.. A cambio. Caja: 42. H (1942). Ramo: Institutos y Sociedades Médicas. Arturo (1897).41 Hacia finales del siglo XIX. El código se encuentra completo en La Obstetricia en México de Nicolás León (1910). en la que se señaló como obligatorio presentar el título de partera para poder ejercer legalmente y quien ejerciera sin él tendría como sanción un año de prisión y una multa que podía oscilar entre cien y mil pesos. Fondo: Escuela Nacional de Medicina. las parteras conocían sus derechos y obligaciones y la enseñanza obstétrica incluyó la deontología obs­ tétrica. Aunque se trata de un reglamento que pretendió controlar la práctica obstétrica de las parteras en Michoacán. pp 528-29. . 1. Exp. cit.44 La solicitud de los médicos hacia las comadronas para su instrucción en el campo de la obstetricia demuestra la superioridad de conocimien­ tos prácticos de éstas. los médicos otorgaban obsequios y un porcentaje de las ganancias económicas que ellos recibían por sus servicios. 120 EL DOLOR DE Eva ninguna mala intención del Reglamento del 24 de marzo de 1892 en sus artículos 1° y 2° no había lugar a la derogación solicitada por la Sociedad Liga de Parteras. Hacia 1840. 277 y passim. Ignacio Torres donó a la Escuela de Medicina algunas pelvis forradas de piel para que los médicos y par- teras practicaran la mecánica del parto. En: La Escuela de Medicina (1879). CESU. el médico michoacano Joaquín Mota adaptó un código dirigido a las parteras. 41 AH-UNAM. La cirugía mexicana del siglo XIX. México. “De las relaciones que deben mediar entre el médico y las parteras”. Sub ramo: Sociedad Liga de Parteras. Durante varios años. los médicos y parteras practicaron en maniquíes de piel con pelvis naturales.43 Los médicos recién egre­ sados con frecuencia buscaban aliarse con alguna partera empírica para que les permitieran practicar el arte de la partería y los instru­ yeran.

Estados Unidos y México. especialmente la mexicana? 45 Véase Ehrenreich. Op. Sexual visión. The University of Wisconsin Press. ¿El estudio y el ejercicio de la Medicina se adunan bien á las inclina­ ciones y á la manera de ser de la mujer. Barbara y English. La Sal ediciones. Oliva (1998). como sostienen Ehrenreich y English. En la extensa obra de Francisco Flores y Troncoso aparece una breve pero sustanciosa declaración que no se puede obviar y que re­ sulta trascendente para el tema de este apartado. 46 Ehrenreich y English (1984). se fue agudizando conforme la medicina científi­ ca fortalecía su organización interna y consolidaba una imagen hacia la sociedad. política sexual de la enfermedad. Para el caso de Estados Unidos. e incluso hacia el de las tituladas. tan promovidas por los médicos decimonónicos y que evidentemente tuvieron un uso ideológico. cit. Para ello. un mercado económicamente prometedor y un espacio de experimentación47 e in­ novación de métodos quirúrgicos en materia ginecoobstétrica. comadronas y enferme- ras.. USA. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA..45 La represión de los médicos hacia el trabajo de las parteras empíricas. 47 López Sánchez. Se aborda el tema del cuerpo femenino como cobaya de la medicina. La lucha entre médicos y parteras tituladas y empíricas. Flores declaró la falta de aptitud de las mujeres para el ejercicio de la medicina. 121 La competencia entre médicos y parteras empíricas fue una si­ tuación común en Europa. Brujas. París. La femme et les médecins analyse his- torique.46 no fue sino una lucha de clases y género. Knibiehler Yvonne y Catherine Fouquet (1983). . cit. Flores y Troncoso hace un extenso análisis sobre el estado que guardaba la profesión médica con respecto a su práctica y la competencia con otras pro­ fesiones y saberes médicos como la homeopatía. Barcelona y Ludmilla. fundamentó su crítica en las bases de la fisiología y la naturale­ za femenina. historia de las sanadoras. Del ejercicio de la Medicina en este período. Jordanova (1989). Hachette. Dolencias y transtornos. la hidropatía y la dosimetría. Deirdre (1984). y para el caso de Francia. Op. en la que se disputaba el ejercicio de un saber. Con el siguiente subtítulo: Las mujeres no tienen apti- tudes suficientes para seguir la carrera de Medicina. En el capítulo xl­ viii.

formará. quizá una regular médico. pero que no se presente. el velo de su sencillez é inocencia. de abrazar una carrera tan espi­ nosa que no pocas veces hará aparecer el carmín á sus mejillas y que les brindará con ocasiones no escasas de peligros? ¿Podrá la mujer.. en buena hora que se consagre á la pintura. voluntariamente. la más inteligente pero la más sensible. cuyo desarrollo nos llevaria demasiado lejos [. la Cirugía creemos que siempre será para ella el . pero la Cirugía. que aun al mismo hombre le falta. ese remedo de las obras de Dios. Y si esto decimos de la mujer en general. llegar á ser una buena partera. puesto que ella habla á la imaginación y al sentimiento. sin duda..] En tesis general sólo queremos aho­ ra decir: que dominando en el sexo débil la imaginacion y el senti­ miento. y en buna hora todavía.122 EL DOLOR DE Eva ¿Es conveniente fomentar el entusiasmo que en algunas de nuestras compatriotas empieza á despertarse. Ella podrá. quizá después de miles de reveses y decepciones. La mujer que entre nosotros. ese idioma de los ángeles. puesto que ella le habla á la imaginación. abrace esa carrera. y una decisión y una indiferencia al sufrimiento. muy especial­ mente nos referimos á la de nuestra raza latina. puesto que ella le habla al sentimiento.. desempeñar el ejercicio de tan escabrosa profesión en todos sus ramos? Asuntos son éstos que se prestan á propfundos estudios filosóficos. escudriñando las miserias de la humanidad y rompiendo. una rara excepcion. que la mujer no tiene ni puede tener y que sería un absurdo exigirla: mucho dudamos que salga airosa del nuevo y extraño papel que en la sociedad quiere desem­ peñar. quizá en los estudios teóricos de Medicina sí podrá llegar á distinguirse la mujer. que emplee sus ocios en cultivar la literatura hablando el lenguaje de las Musas. pero en la práctica. no lo dudamos. consa­grán­dose á su sacerdocio. por más que esté animada de la mejor voluntad. aunque sea llena de ciencia.. En buena hora que se dedique á la música. en esa práctica que exige á veces una tal sangre fria y serenidad tal. en esa tremenda prácti­ ca que á veces pone en la mano del médico el cuchillo homicida y le urge á obrar sin espera.

EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. México.)(1998). Catálogo de tesis de medicina del siglo XIX. María de Lourdes. En: Re- vista Ciencia y Desarrollo (1994) septiembre-octubre. Op. a la que se atribuía una mengua de sus capacidades intelectuales. pp. las afeccio­ nes innatas de nuestras damas atrayéndolas de una manera irresistible á la quietud y al recogimiento de sus hogares. y la vida tranquila de la casa por la bulliciosa del mundo. pp. José Bandera. 49 Alvarado. y la terrible esfinge que le estará siempre recordando á la memoria que erró su vocación. 264-265.48 El 11 de enero de 1883 se inscribió por primera vez una mujer mexicana en la Escuela de Medicina para realizar estudios médicos generales. Flores y Troncoso (1888). (1888). será un fenómeno raro. Castañeda. que cambiar la rueca por el bisturí. 70-74. “Matilde Montoya: primera médica mexicana”. Carmen (coord. Madrid. cit. Op. .50 Sus sinodales fueron los doctores Maximiliano Galán Lobato.49quien recibió su título de Medicina. Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina/Centro de Estudios sobre la Universidad.. Matilde Montoya tuvo que enfrentar las fuertes críticas de sus compañeros varones. pues. que tuvo como trasfondo un discurso sobre la participación social de hombres y mujeres.. y por presiones sociales se vio en la necesidad de cambiar de residencia infinidad de veces. basado en una serie de representaciones sobre la supuesta naturaleza patológica de las mujeres.. la for­ mación de la familia por la voluble clientela. El caso de Matilde es un ejemplo de cómo operó el dispositivo de feminización en el siglo XIX. Nicolás Ramírez de Arellano y Fernando Altamirano. 50 Su examen profesional fue todo un acontecimiento que le valió la dedicatoria de una corrida de toros y las felicitaciones del presidente Porfirio Díaz. Julia (1997). cit. Cirugía y Obstetricia en 1887. Francisco de A. Matilde Montoya. 123 insoslayable abismo de la impedirá que siga adelante. Creemos. Estos discursos definieron 48 Flores y Troncoso.. Ediciones de La Piqueta.51 El dispositivo de feminización permite explicar la diferen­ ciada vinculación de las mujeres con el saber médico legítimo. 51 Varela. Nacimiento de la mujer burguesa. realizó su tesis sobre microbiología con el tema Técnicas de laboratorio en algunas investigaciones clíni- cas.

las relaciones entre las parteras tituladas y empíricas con respecto de los médicos denotan lo que Elías52 ha denominado el constante equilibrio de poder entre los sexos. En otras palabras. que su formación profesional no cubrió satisfactoriamente por la ausencia de una materia clínica de obstetricia. el dispositivo de feminización validó a través de la institución médica. Ediciones La Piqueta. estos intentos de lucha por excluir a las par­ teras remite a una relación de poder en la que inicialmente las mujeres monopolizaban un conocimiento empírico que necesitaban los médicos para validar su profesión. sus reglamentos y discursos y la representación social de la mujer. Esto sugiere que los médicos reconocieron en las parteras empíricas. Por otro lado. 52 Elías. por­ que los médicos necesitaron de los conocimientos de las parteras empíricas para fortalecer su autoridad profesional. El proceso de profesionalización de la ginecoobstetricia inclu­ yó la política de desplazamiento de las mujeres en éste ámbito ocu­ pacional. Muestra de ello fue la relación que establecieron los jóvenes médicos egresados del Establecimiento de Ciencias Médicas –posteriormente Escuela de Medicina– con las parteras empíricas para que los instruyeran y guiaran su incursión en el arte de partear. 124 EL DOLOR DE Eva institucional y políticamente la práctica médica racional y su regla­ mentación. Evidentemente. así como la participación subor­ dinada de las parteras tituladas. En otras palabras. Norbert (1994). y de esta manera sub­ sanaron los vacíos del conocimiento práctico. Barcelona. . y luego en las tituladas. Conocimiento y poder. fuertes competidoras en el campo del cual pretendían apropiarse. el desplazamiento de la partería no se consiguió en el siglo XIX por las razones ya analiza­ das. descalificando el ingreso de la mujer en el ámbito médico.

Por otro lado.. Posteriormente surgió el interés por una rama de la medicina íntimamente relacionada: la ginecología. la preparación del médico alópata incluyó la materia de Obstetricia. Además. que incluía el espacio público y la vida íntima. a una profesión. la pediatría completaría la terna inseparable. El reconocimiento de su trabajo como parte fundamental de la reorganización social en el proyecto liberal les había permitido colocarse dentro de los cuadros políticos y. Con las reformas educativas de 1833. Es decir. impusieron una concepción epistemológica sobre el cuerpo. Sus socios realizaron una labor intensa para que esta institución se perfilara como la que pautaría el rumbo de la en­ señanza en materia médica en la Escuela Nacional de Medicina. y posteriormente las de 1867. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. Antecedentes académicos de la ginecoobstetricia en México Como se vio en el capítulo anterior. Al fi­ nalizar el siglo XIX. al cual los médicos no habían podido acceder por­ que había estado en manos de las parteras empíricas y de los cirujanos romancistas. Los médicos no se ocuparon de la obstetricia sino hasta 1833. A partir de 1833.. con las reformas del 24 de octubre que permitieron abrir una ­cátedra . 125 II. los médicos mexicanos se organiza­ ron y consiguieron plantear una estructura exterior e interior que les permitiría un fortalecimiento del arte de curar. la medicina académica comenzó a fortalecer el campo de la obstetricia y en un principio incluiría la materia de obstetricia en un curso teórico en el programa de la Escuela Nacional de Medicina. con ello. la aten­ ción a mujeres parturientas tenía desde siempre un mercado laboral muy prometedor. que posibilitó el avance de ciertos campos médicos. Entre los grupos médicos mejor organizados estaba la Academia Nacional de Medicina de México. fue en la segunda mitad del siglo XIX que la medicina en México comenzó el proceso de transforma­ ción de un oficio con poca sistematización formativa y poca super­ visión. la posibilidad de tomar decisiones en el ámbito de la salud.

En el progra­ ma de 1835. La enseñanza era muy pobre y los alumnos practicaban en maniquís forrados de piel. En 1867. y había fungido como sub­ director del establecimiento. con la ley Orgánica de Instrucción Pública de 1867. De ese modo. Espejo se separó del puesto de director. Aniceto Ortega. se inauguró la clínica de partos. Tal cáte­ dra de obstetricia se había impartido a los cirujanos romancistas en la Escuela de Cirugía. En la reforma realizada al programa de medicina en 1834. fue nombrado titular de la clase y Ortega ingresó a la Escuela Nacional de Medicina de México. Pedro del Villar. Ani­ ceto Ortega. El Gobierno consultó a la Di­ rección de la Escuela el nombramiento del profesor encargado de la cátedra. cuyo director fue el Dr. Desde 1855 se solicitó al gobierno que abriera la cátedra de clínica de esta materia y que el profesor de teórica se encargara de ella. con la caída del llamado imperio de Maximiliano. 126 EL DOLOR DE Eva de obstetricia en el Establecimiento de Ciencias Médicas. quien había concursado por la plaza de maternidad en junio de 1866. Fue en 1866 que la emperatriz Carlota creó la Casa de Maternidad. generándose con ello la oportunidad de inaugurar la deseada cátedra de clínica. Ignacio Torres Padilla y José Ferrer Espejo. Este último duró mucho tiempo como encargado de la cá­ tedra de obstetricia. y entró en su lugar el Dr. y el peso de la costumbre se impuso. lo que llevó a que la obstetricia apareciera en una misma cátedra con la de operaciones. Finalmente. Pablo Martínez del Río. empero. nada se hizo. se encontraban los dres. el subdirector de la Casa de Maternidad. la cátedra de obstetricia apareció ya separada de la de operaciones. Entre los profesores que entonces se en­ cargaron de la enseñanza de la obstetricia. Ortega se desempeñó como titular de la materia de . A partir de 1868 y hasta su muerte en 1875. José Ferrer Espejo y Cienfuegos. y que pueden ser conside­ rados como fundadores del ramo. la cátedra de obstetricia se separó de la de operaciones y se le deno­ minó “obstetricia y enfermedades de mujeres y niños”.

54 San Juan. Juan. Sección Clínica Externa. 127 Obstetricia. La ausencia de una materia tan importante era echada de menos por los médicos estudiantes. pp. Sección Clínica externa. pp. 324- 330 y 337-339. “Apuntes sobre la raspa de la cavidad uterina”. y al morir Ortega la recibió como propietario.54 A pesar de que no existía una sección de ginecología en La Gaceta Médica. En: La Gaceta Médica de México (1874) T. teniendo como redactor al Dr. “Gynecología”. Sección Clínica Externa. En: La Gaceta Médica de México (1872) T.17. . Sección Clínica externa. IX. Núm. “Fibroides intra-uterinos”. siendo profesor el Dr. IX.. Mauricio. Núm. Flores.18. En 1868. Martínez del Río. Núm. VII. Flores. En: La Gaceta Médica de México (1874) T. y reapareció en 1877 con un artículo de Nicolás San Juan y Pablo Martínez del Río. En: La Gaceta Médica de México (1874) T. pp. Martínez del Río.19. “Fibroides intra-uterinos”.8. El programa de 1869 incluyó la cátedra de clínica de partos. pp.16. Barragán. Mauricio. Sección Clínica externa. Núm. En: La Gaceta Médica de México (1874) T.20. IX. se abrió el pri­ mer concurso para la cátedra de clínica de partos. 21. XII. Núm. pp. José Ferrer Espejo. Ortega. 306-308. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. pp. En La Gaceta Médica de México en 1872 apareció por primera vez una sección de ginecolo- gía. “Cirugía uterina”. “Fi- broides intra-uterinos”. hasta esa fecha e incluso hasta 1886 no existía una cáte­ dra de ginecología ni una clínica del mismo ramo. En: La Gaceta Médica de México (1881) T.19. pp. Rodríguez. 10. IX. Mauricio. por ejemplo en la de clínica externa. IX. En: La Gaceta Médica de México (1874) T. Juan Ma. Pablo. Núm. 378-381. Mauricio. los temas referentes al ramo aparecieron en dife­ rentes secciones. pp. “Ventajas de los pesarios de Hodge en el tratamiento de los proplapsus uterinos”. 189-190. “Cuerpo fibroide del útero curado con las inyecciones de ácido actico concentrado hechas en el espesor de la producción morbosa”. 357-366. Núm. era retomada en otras materias. 55 Flores. En: La Gaceta Médica de México (1874) T. Pablo. En: La Gaceta Médica de Mé- xico (1877) T. Núm. pp.. en cambio. XVI. IX. “Fibroides intra-uterinos”. Sección Clínica externa. Núm. 101-108. al cual se presentó el Dr.55 clínica 53 Espejo.53 La sección de ginecología dejó de aparecer en La Gaceta Médica de México de 1873 a 1876. pero aunque la ginecología no existía dentro del pro­ grama de la Escuela de Medicina como una cátedra dentro de la obstetricia. José. Nicolás. Flores. Flores. Mauricio. quien ganó la plaza. 366-370. En 1869 fue nombrado adjunto. 393-398.345-349. F.

. Sección Revista Extranjera. XVIII. La Gaceta Médica de México (1877) T. Núm. “Notas sobre los casos de quiste purulento del ovario. 363-376. Estudio antomo-patológico del tumor”. Sección Clínica Quirúrgica. Woodman. “Quiste del ovario izquierdo operado el 16 de mayo de 1879. Núm. Sección Revista Extranjera. Sección Patología Externa. XIII. Tanto la obstetricia como la ginecología representaron una oportunidad para que los médicos mexicanos decimonónicos pusie­ ran a prueba las técnicas médico-quirúrgicas extranjeras. pp. XIV.25. 30. Pablo.19.23. En: La Gaceta Médica de México (1877) T. Sección Revista extranjera. 473-478. pp. Torreblanca. XII.56 clínica quirúrgica. En: La Gaceta Médica de México (1878) T. Martelli. 277-284. 6. XIII. pp. En: La Gaceta Médica de México (1880) T.60 patología interna61 y medicina operatoria. 128 EL DOLOR DE Eva interna. “Gangrena de la vulva por escorpbuto”. Juan. Demetrio. XV. XI. s/a. 61 San Juan. Juan. Núm.63 En cambio. Núm. 162-164. pp. 59 Martínez del Rio. Sección Medicina Operatoria. 63 El Dr.2. Anestesia com- pleta generalizada. 166. Sección Clínica Quirúrgica. pp. San Juan es considerado uno de los pioneros en el ramo de ginecología en el México decimonónico. pp. “Apuntes sobre la extirpación del cuello uterino por medio del cauterio actual”. pero tam­ bién para innovar con sus propuestas. pero con el transcurso del tiempo y 56 Mejía. Curación”. Sec- ción: Patología Interna. Nicolás.58 cirugía práctica.57 revista extranjera. “Amputación del cuello uterino hipertrofiado por la presencia de va- rios fibromas”.6. “Blenorragia uretral en la mujer”. 60 Semeleder. Sección Cirugía Práctica.489-494. En: La Gaceta Médica de México (1878) T. Núm. Núm. 58 s/a. pp. XII.59 patología externa. Francisco. En: La Gaceta Médica de Mé- xico (1877) T. “Nota sobre dos casos de histeria en el hombre. la obstetricia.14.19. 57 Fenelón. En: La Gaceta Médica de México (1879) T. tratado por la in- cisión y sutura de la pared abdominal”. En: La Gaceta Médica de México (1883) T. Núm. XVIII. “Máquinas de coser”. Núm. 273-274.62 En 1887 surgió la ginecología como cátedra de perfeccionamiento e in­ dependiente de las clases de patología interna y externa y en los cur­ sos de propedéutica y clínicas médicas y quirúrgicas. En. En: La Gaceta Médica de México (1883) T. Núm. Nicolás San Juan estuvo a cargo del curso libre de ginecología quirúrgica. el cual continuaría por varios años. B. Curación. pp. 93-95. p. p. 369-377. Sección Clínica interna.9. Pompolio. tuvo desde 1833 un curso teórico exclusivo y en 1866 una cátedra práctica. Núm. Edmundo. “Tratamiento de los abs- cesos de la glándula mamaria”. En: La Gaceta Médica de México (1876) T. Fue largo el proceso de apropiación de un conocimiento emi­ nentemente popular y femenino. “Nuevo método para diagnosticar el sexo del feto durante la vida intra-uterina”. XII.14. 62 Fenelón.

fueron el inicio de las especialidades médicas en la medicina académica del siglo XIX mexicano. los médicos tuvieron la oportunidad de atender algunos partos. La obstetricia fue uno de los campos médicos más prometedores en el desarrollo del conocimiento y el entrenamiento de la pericia clínica porque los médicos implementaron como parte de su formación los “hospita­ les-escuela” como lo hacían en Francia.64 Los datos empíricos. al igual que sucedía en Europa. el desa­ rrollo de la enfermedad y la manera de enfrentarla fue abriendo la posibilidad de que los médicos se dedicaran a estudiar fenómenos patológicos específicos. Hacia la década de los cuarenta del siglo XIX.. La sistematización del conocimiento sobre el cuerpo. resultado de observación y trabajo clínico. En este escenario pedagógico. ser­ vicios médicos de beneficencia pública en los que se tenía por obje­ tivo llevar a cabo las prácticas clínicas de los médicos en formación. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. puerperio y la aten­ ción de algunos padecimientos uterinos fueron entrando en la lógica médico-quirúrgica. en un principio. Alemania e Inglaterra. Se pueden citar casos sobresalientes de médicos que se convirtieron en especialistas a partir de su dedicación y es­ tudio de una temática sobre el cuerpo y ciertas enfermedades. sobre todo de las mujeres de las clases pobres e indígenas. se hizo viable la formación de especialidades. tanto políticas como médicas. imposibilitadas de hacerse atender por una 64 Los casos de Juan Ma. Rodríguez en la Obstetricia y Nicolás San Juan en Ginecología. las agrupacio­ nes médicas y sus intereses definitivamente contribuyeron a la crea­ ción de las especialidades médicas que surgieron paralelamente con la posibilidad de experimentar con los pacientes. en México la atención del parto en los hospitales tuvo que ver con mujeres pobres o solas. .. entre muchos otros ejemplos. 129 las acciones. De esta manera. el saber ginecoobstétrico se fue resignificando en la medida que los médicos intervenían con sus innovaciones y en la medida que el parto.

los médicos pudieron experimentar en ellas los métodos europeos que habían aprendido durante su formación y. 69 Anteflexión: curvatura angular anormal del útero hacia adelante. la posibi­ lidad de forjar una especialidad en la que se fue sumando aciertos de los que se beneficiaron algunas mujeres y errores que padecieron otras más. 68 Castelazo Ayala. las reminiscencias del saber hipocrático en el tema de la ginecología estaban presentes en cada momento. pp. tal es el caso del uso de los pesarios para atender las an­ teflexiones y retoflexiones del útero. el surgimiento de las especialidades era inherente al avance del conocimiento y el dominio de un saber sobre el cuerpo y sus correlatos patológicos. Michelle (2008). Op. p. con ello. Arturo (1897). Op. desde la lógica de la medicina racional académica. 284. 130 EL DOLOR DE Eva partera. 67 Sobre el tema se puede consultar: López Sánchez..69 La unión de ciertas ramas de la medicina como la ginecoobste­ tricia y más tardíamente la pediatría con toda seguridad se debió a la importancia que tomó la maternidad en el proyecto nacional. (Énfasis propio). propia de los mexicanos 65 Perrot.65 “El gobierno tiene Establecimientos para la asistencia de los pobres (no se falta. 66 Palmero. Mi historia de las mujeres. FCE. cit. á la caridad negándose racionalmente) y la Ciencia requiere el servicio hospitalario para sus progresos (se hace así un beneficio á la humanidad)”. Op. el éxito del proyecto liberal requería de una población numerosa y sana. Luis..67 Según la opinión del gremio médico.198. . Manuel (1986). Buenos Aires. por la que el fondo del mismo se inclina hacia atrás mientras que el cuello conserva su dirección normal. cit.66 Con el tiempo la situación se invirtió y las mujeres con mayores recursos económicos fueron las asistentes a estos hospitales. En: Septién. cit. pues. cuya esperanza de vida fuera mayor a la de 30 años. Retroflexión: Fle- xión del útero hacia atrás. Al tratarse de mujeres pobres y solas. Oliva (1998).68 A pesar de las experimentaciones y la sistematización de cono­ cimiento que la clínica les ofreció a los galenos. En muchos de los casos se trató de los mismos instru­ mentos y tratamientos ginecoobstétricos que solamente habían sido modificados.

De esta manera. una realidad multiforme e histórica y un elemento de identidad femenina que pre-existe. cit. cit. teniendo como guía los planteamientos de los Tratados Hipocráticos Ginecológicos. de su anatomía genital y de su fisiología sexual. Op. Op.72 Abordan la patología femenina referente al aparato reproductivo. 131 de aquella época. la salud de las mujeres y de los infantes atra­ jo la atención del gobierno. El libro IV de tales tratados se titula Tratados Ginecológicos71 y tiene el siguiente contenido: “Sobre las enfermedades de las muje­ res”. asistimos a la politización de la maternidad.” Los tratados hipocráticos denominados ginecológicos fueron los primeros dedicados a la mujer. “Sobre las mujeres estériles”. “Sobre la superfetación”. “Sobre las enfermedades de las vír­ genes”. A pesar de las diferencias sociales entre los grupos que conformaban la heterogénea sociedad de la ciudad de Mé­ xico durante las postrimerías del siglo XIX. encaminada a cumplir con la función re­ productiva. Op. Michelle (2008).. aunque no se ejerza70. Mi historia de las mujeres. Para el ­ 70 Perrot. pero modificando algunas premisas relacionadas con la sexualidad femenina. cit. para entender el desarrollo de las enfermedades femeninas. . 71 Hipócrates (1988). 72 Tratados Hipocráticos IV (1988).. existía una coincidencia: la función social de las madres y su papel reproductivo era fundamen­ tal para el desarrollo de la nación. Los tratados ginecológicos promovieron la atención a todo el cuerpo de la mujer y no solamente al útero y los genitales. pero nada abordan sobre anatomía y fisiología. La ginecoobstetricia decimonónica elaboró una representa­ ción técnico-médica del cuerpo femenino. que es como asegura Perrot. Por ello. y de los trastornos de la menstruación. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. trata de los problemas durante el embarazo y el puerperio. Madres sanas asegurarían la sobre vivencia de sus vástagos. quienes introyectarían las normas sociales y estarían listos para ingresar a las filas del trabajo productivo. “Sobre la excisión del feto” y “Sobre la naturaleza de la mujer.

Describen también las fumigaciones y los baños de vapor. en el siglo XIX se reestructuró una rama de la medicina para dar cuenta del embarazo. la naturaleza de la mujer estaba definida por su proclividad a las patologías localizadas en su útero o matriz. pues el cuerpo ha sufrido un desgarro y la sangre. parto y puerperio.. [. objetos fabricados de lino o lana en forma de supositorios impregnados de algunas sustancias. Privilegiando la función reproductiva en la mujer. astringentes. El alumbramiento y la salida de los loquios hacían que las venas se hiciesen más adaptables al flujo menstrual. En los inicios del siglo XIX. circula con menos dificultad. Los re­ medios más utilizados fueron los pesarios. Otros tratamientos fue­ ron los lavados vaginales y baños de asiento con diversas sustancias diluidas. se vieron como parte de la terapéutica médica. Por tal razón las relaciones sexuales posibilitaban la aber- tura y la salida de los menstruos. . La despojó del orgas­ mo y de las recomendaciones sexuales como prescripciones básicas de la terapéutica médica para curar los problemas uterinos. La ginecología decimonónica modificó la percepción hipocrática sobre el cuerpo de la mujer y su fisiología reproductiva. miel y vino. Las pócimas bebidas eran menos y su composición era de leche. de hecho. p. así como remedios y aplicaciones locales en el útero. por estar en un espacio más amplio. la tendencia del saber médico francés dictó la mayoría de las teorías y los procedimientos gineco­ obstétricos para el resto de los países latinos. Los tratados ginecológicos le otorgaron una gran importancia a las relaciones sexuales. ocasiona­ das por la falta de una vida sexual activa y la ausencia del embarazo. igualmente se emplearon sustancias aromáticas y malolien­ tes. 132 EL DOLOR DE Eva t­ ratamiento incluían el entorno climático y meteorológico de la pa­ ciente.. y de los eventos que complicaban dicho proceso fisiológico. al orgasmo femenino y a la maternidad. 48. cit.73 En los tratados hipo­ cráticos ginecológicos. Tratados Hipocráticos (1988). por ello se convirtió en 73 La estrechez de la matriz de las mujeres vírgenes era causa principal de la retención de los loquios menstruales. los pesarios también podían ser de plomo. Op.] en su cuerpo se ha producido una dilatación mayor para que circule la sangre una vez que ha parido.. a no ser que las venas estén llenas en exceso y muy dilatadas”.

p. Así que muchas de las investigaciones ginecoobstétricas realizadas por los médicos mexicanos eran réplicas de ciertas propuestas de la me­ dicina europea o variaciones de esos mismos métodos. . las tendencias del saber médico alemán. el dato empírico se usó como información irrevocable y contundente para determinar que la mujer era un ser 74 Septién. La evidencia empírica y fisiológica ha fortalecido tal definición del cuerpo y la salud femenina. Esta influencia se debe a que.. el discur­ so médico adquiere tintes ideológicos que sobrepasan los objetivos iniciales de la medicina y está enunciada la medicalización del cuer­ po femenino. los interesados viajaron a Europa. Op. Manuel (1986). más tardíamente. pues fueron los países cuyo desarrollo económico les permitía sistematizar cono­ cimientos y exportarlos tal como sucedía con otras mercancías. atrajeron el interés de los médicos mexicanos dedicados al campo de la ginecoobstetricia. “se han considerado especialidades que adivinan al hombre antes de que nazca. curación y control de graves y críticos problemas propios de su sexo”.198. tal es el caso de la palpación externa y las maniobras externas para acomodar el feto. Para Septién. cuando se cerró la enseñanza de medicina en México. Conforme avanzaba el siglo XIX. la ginecología y la obs­ tetricia. que proporcionan a la mujer prevención. cit. 133 la autoridad en este campo. En la hemero­ grafía médica revisada para la realización de este capítulo aparecieron algunas propuestas ginecoobstétricas consideradas logros nacionales. el norteamericano.74 La afirmación de este médi­ co de fines del siglo XX no difiere de la opinión de sus pares médicos decimonónicos. médico contemporáneo... las que le guían en el camino de la conservación del género humano. las que le ayudan a ingresar a este mundo. pero cuando un dato fisiológico sirve para condenar socialmente a las mujeres. Rodríguez. Juan Ma. inglés y. De hecho. especialmente a Francia a formarse como médicos y trajeron los conocimientos y teorías de aquella nación. formulados por el Dr. son ramas llevadas a un estado comparativo de perfeccionamiento. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA.

III. la lógica de la mesu­ ra y las virtudes burguesas se convirtieron en directrices de los usos que se impusieron a los cuerpos de hombres y mujeres. prominente médico egresado de la Escuela de Medicina de México y miembro de la Academia de Medicina. De la costilla de Adán al útero de Eva. La "Guía Rodríguez" significó una labor profesional importante en el contexto formativo de la obstetri­ cia porque constituyó la sistematización de una experiencia acumula­ da durante varios años de práctica profesional. México. Rodríguez. como la llamaban los galenos deci­ monónicos. La "Guía Rodríguez". la medicina se convirtió en la mediadora entre los individuos y la sociedad. Evidentemente el uso del discurso médico ha servido para garantizar un orden social. texto escrito por Juan Ma.75 El discurso de la política higienista. El cuerpo femenino en el imaginario médico y social del siglo XIX. La "Guía Rodríguez" llegó a las cuatro ediciones a lo largo de su permanencia como texto básico de la materia de obstetricia. representó una aportación que afianzó la autoridad mé­ dica en obstetricia y cooperó con la institucionalización de un campo que se comenzaba a conquistar. Las subsecuentes ediciones a par­ tir de su primera publicación incorporaron algunas modificaciones e información nueva sobre el tema. 134 EL DOLOR DE Eva inferior. Formación de los ginecoobstetras mexicanos en el siglo XIX El análisis de los textos utilizados en las cátedras de obstetricia permi­ te comprobar que la influencia de la medicina francesa fue decisiva. Oliva (2007). en términos biológicos y sociales. Fue hasta 1873 que se incluyó el Manual de partos. . 75 Véase López Sánchez. sino además para deci­ dir su contenido. no sólo en la manera de organizar las cátedras. UNAM FES Iztacala. parir y morir. ampara­ do en la verdad absoluta sobre el cuerpo y sus procesos patológicos. Les marcaron modas y estilos en las formas de vivir.

De hecho. los títulos que expidió el Estableci­ miento de Ciencias Médicas. que los médicos mexicanos sólo habían aprendido a través de los textos extranjeros (Cazeaux. Jacquemier. parto. para establecer una distancia social entre el oficio de partear y la profesión de médico par­ tero. entre otros). En: Castañeda. fueron los de médicos. México. En ese vaivén. después llamado Colegio de Medicina. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. puerperio y enfer­ medades uterinas. dada su poca cobertu­ ra y su escasa pericia. El trabajo era doblemente complejo. Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina/Centro de Estudios sobre la Universidad. después tenían que resignificar el conocimiento asimilado. Primero debían apropiarse de un saber asociado a una práctica que seguía creencias y experiencias populares. el Dr.. Ignacio To­ rres comenzó como profesor de la cátedra de clínica externa y luego fue responsable de la de obstetricia. Hatin. Profesionalizar el campo de la ginecoobstetricia necesariamente requirió ordenar el arte de los partos y todo lo relacionado con los pro­ cesos fisiológicos y patológicos del embarazo. Fernando (1988) Prólogo a la primera edición del Catálogo de tesis de medicina del siglo XIX. las enfermedades de las mujeres fueron asignadas a dos campos.76 76 Martínez Cortés. Por ejemplo. cirujanos y parteros. Morcau. Velpau. los galenos estaban muy lejos de apropiarse del campo ginecoobstétrico. . Escuela de Medicina y Escuela Nacional de Medicina sucesivamente. a partir de 1845. pues pese a todos los esfuerzos académicos y políticos. quien tuvo a su cargo la materia de anatomía descriptiva y luego se le consideró el mayor representante de la ginecología en México en el siglo XIX. 135 Las incursiones de los médicos en las diferentes áreas de la ­medicina refieren un largo proceso de reacomodo y adecuación a las condiciones formativas de las especialidades médicas. Otro caso es el de Nicolás San Juan. la obstetricia y la ginecología.. Los cambios muestran un desarrollo paulatino encami­ nado a la delimitación de tareas y objetivos que son el antecedente de las especializaciones médicas. Así tenemos que los médicos participaban en diferentes cátedras hasta que final­ mente quedaban responsables de una. Carmen (coord.).

además de los franceses y. ampliamente reconoci­ dos y reputados. deja en claro que la producción médica nacional era. en efecto. los títulos de los textos 77 Véase anexo del capítulo 3. así que al egresar de la carrera de medicina carecían de la práctica en obstetricia. aun cuando en 1833 las carreras de Medicina y Cirugía se ha­ bían fusionado y obtenían títulos médicos que los avalaban como parteros. los médicos mexicanos consultaban libros de obstetricia que fueron dictando gran parte de las representaciones técnico-médicas de esta especialidad. la inclusión de los estadounidenses. posteriormente. muy escasa. no existía un texto que orientara el trabajo de los alumnos. .77 En primer lugar. cuando el Plan de Estudios de 1866 agregó la materia al Pro­ grama de Formación Médica. y los cursos se impartían a través de lecciones orales a cargo del profesor titular. Mientras que en la cátedra de Obstetricia. puso en evidencia la necesidad de homologar los estudios de los mexicanos con los de sus pares extranjeros. En el caso de la clínica de obs­ tetricia. La incorporación de textos alemanes. De acuerdo con los años de publicación y con el número de edición de los libros eu­ ropeos. carecían de un entrenamiento práctico que les permitiera el ejercicio profesional como parteros durante su formación académi­ ca. Los textos que se incorporaron para la enseñanza de los alum­ nos de medicina en las cátedras de obstetricia y clínica de obstetricia muestran dos aspectos importantes en la conformación de una espe­ cialidad médica. 136 EL DOLOR DE Eva La ausencia de una formación profesional en el campo de la obstetricia era echada de menos por los médicos estudiantes. en segundo. Existieron años en los que las materias carecieron de textos guía en la formación de los alumnos. la obstetricia europea seguía marcando el rumbo de la obstetricia mexicana y de la medicina en general hasta finales del siglo XIX. puesto que. Fue hasta 1874 que se incluyó La "Guía Rodríguez" como texto formativo en la clínica de obstetricia.

sin haber uno sólo nacional. el de Elementos de obstetricia para la enseñanza de las señoras de Arturo Palmero. Budín). y da indignación ver que aun tengamos que pedir prestados á las Facultades europeas los libros que deben servir para nuestra enseñanza.. Además del de Juan Ma. p.169. con relación á sus textos. En contraste. cit. publicado en 1842 y que estuvo dirigido a las parteras... tenemos que buscar de algu­ nas de ellas las traducciones. de origen alemán. sino que aun de las mismas obras que tomamos prestadas. Ciertamente existieron muy pocos textos ginecoobstétricos escritos por médicos mexicanos. . tenemos que recurrir para po­ derlas aprovechar á las traducciones francesas ó catalanas. pero el único texto que formó parte de la bibliografía básica desde que se abrieron las cátedras de obstetricia y clínica de obstetricia hasta 1910 fue La "Guía Rodríguez". están los de Ignacio Torres. y Monografías de clínica quirúrgica. Op. un inmenso vacío. Rodríguez. Y no es esto sólo todavía. de Ri­ cardo Suárez Gamboa. porque desconocemos el idioma original en que están escritas. La histerectomía. eran un asunto de lamentar entre los médicos mexicanos. Jac­ quemier. (1888). Francisco de A. Caseaux y a la alemana (Neagele-Grenser. Manual de Partos dedicado especialmente a las parteras.78 Los médicos mexicanos decimonónicos publicaron libros cuyo contenido versó sobre temas obstétricos y ginecológicos. Así lo muestra la siguiente cita: [.. Los vacíos en relación con la producción de textos médicos nacionales. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. publicado en 1897. la producción de artículos y la cantidad de tesis de grado que trataron sobre la ginecoobstetricia fueron significativas. 137 siempre pertenecieron a la medicina francesa. hacia la primera y segunda mitad del siglo XIX. 78 Flores y Troncoso. como el Duges.] aun presenta nuestra Escuela. como sucede actualmente con algunas de las que sirven de texto que.

Progra- 79 mas de estudio. Las tesis de ginecología y obstetricia Entre los médicos fundadores de la ginecología mexicana durante 1847 están José F. o sea el 99% eran hombres (Véase tabla: Tesis de los alumnos de la Escuela de Medicina sobre temas ginecoló­ gicos). Es evidente que la separación de la Ginecología y la Obstetri­ cia como ramas independientes en el plan de enseñanza de la carrera de medicina se debió fundamentalmente al número de médicos y a la competencia por los espacios académicos y clínicos. en la ciudad existía un grupo nu­ meroso de médicos dedicados a cultivar esta rama de la medicina. Espejo. 7. al igual que las materias obligatorias del programa y por AH-UNAM. Fondo: Escuela Nacional de Medicina. durante el segundo tercio del siglo XIX. una vez aceptada la cátedra de ginecología como una de las de perfeccionamiento. Debemos señalar que. la materia de ginecología se impartía tres veces a la semana. Durante el primer tercio del siglo XX había 67 médicos ginecólogos. CESU. ascendiendo a 49. De esos 294. A pesar de que no existía un área propiamen­ te ginecológica. En este contexto. sólo aparecen 2 mujeres. Secretaría. F: 33 – 35. Hacia 1888. 18 médicos se dedicaban a la ginecología. la creación del Hospital González Echeverría fue de suma importancia porque en él se llevaron a cabo las prácticas gi­ necológicas de la época y se formaron gran parte de los especialistas en este ramo. A partir de 1887 Nicolás San Juan comenzó a impartir la materia de Ginecología. la que formó parte de las clases de perfec­ cionamiento79 del programa de la Escuela Nacional de Medicina de México. Dirección. la producción nacional en esta rama fue en verdad muy nutrida y prolija. Galindo y Pablo Martínez del Río. Hacia la década de 1870 se sumaron a la lista los nombres de Nicolás San Juan y Juan Fenelón. Hacia 1890. . 138 EL DOLOR DE Eva IV. Caja:18. En el último tercio el nú­ mero casi se triplicó. De 1930 a 1955 hubo un total de 294 ginecólogos destacados en la ciudad de México. Exp.

80 El texto que llevaban los alumnos era de procedencia francesa. Tesis Médica. Luis. p. Pablo Martínez del Río. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. Las in­ yecciones intrauterinas fueron introducidas por el Dr. En: La Gaceta Médica de México (1890) T. Las raspas uterinas fueron de los primeros temas que atrajeron la atención de los galenos mexica­ nos. XXV.. Rodríguez Aramburu José Ma.83 que lo presentó como tema de tesis para obtener el grado de Médico. existen dos ejemplares más de Hart y Barbour. . Nicolás (1872). 83 San Juan. A. “Programa para el año escolar de 1890 de la Escuela Nacional de Medicina de México”. Terán Los que aparecen en cursivas pertenecieron a la ENMM en la ciudad capital Los temas que trabajaron los médicos en el área ginecológica in­ cluyeron las patologías del útero y sus anexos. Encuadernación Egea y Galindo Ricardo.. Miguel Fargas y otra más en una versión al inglés sin año. 1. (1886). San Juan. La técnica operatoria denominada raspa uterina de Recamier fue traída por el Dr. .81 Médicos de la ciudad de México destacados en Ginecología: segundo tercio del siglo XIX Pedro del Villar Corona Pablo Martínez del Río Tellechea José Ferrer Espejo Boves José Miguel Muñoz Salvatierra Gabriel Villette Garrone Ignacio Torres Alfaro Manuel Carmona y Valle Ameller Aniceto Ortega Uslar Juan Ma. 80 Ruiz E. México. Nicolás León. Hart et Barbour. La raspa se empleó principalmente para combatir la metritis. Berry y Barbour Freland. 81 Hart D. H.82 pero pronto fue sustituida por las inyecciones intrauterinas.. En: la biblioteca de la Antigua Escuela Nacional de medicina de México. 82 Metritis: Inflamación de la matriz. París. Uno fue traducido al español en 1895 por un médico español. 1. Manuel de gynecologie. 139 espacio de hora y media cada día. Núm. quien la practicó gran número de veces y luego la desechó por los graves accidentes inflamatorios que producía en el útero y que ponía en peligro la vida de las enfermas.. Utilidad de las inyecciones intrauterina y modo de aplicarlas.

En 1885. Otro de los temas ginecológicos que atrajo la atención de los médicos ginecólogos fue el tratamiento de los prolapsos uterinos. pediatría. pero en la Biblioteca de la Antigua Escuela de Medicina existen 69 tesis sobre ginecología. Tal método fue mejorado porque solía propi­ ciar el desarrollo de infecciones y. Op. San Juan fue perfeccionando su método y tuvo buena aco­ gida entre los médicos como Juan Ma. Carmen (1988). En este caso se anotaron las tesis existentes en la biblioteca mencio- nada porque han sido las que se han consultado para la realización del capítulo tres y cuatro de esta tesis. Rodríguez. 140 EL DOLOR DE Eva cirujano. una ­jeringa doble. partero. quien lo empleó en la Clínica de Maternidad. Su tesis versó sobre eficacia de las inyecciones in­ trauterinas para combatir las metritis. fueron 165 las tesis escritas sobre ginecoobstetricia. durante la segunda mitad del siglo XIX. En la Escuela de Medicina. que practicó en los hospitales San Andrés y San Juan de Dios. fue aceptado de buen grado por otros galenos. Los temas que le siguieron en interés fueron las de higiene. Ramón (1895) elección de un procedimiento de de his- terectomía. para los fibromas del útero 84 Castañeda. Fenelón inventó un procedimiento operatorio de suspensión uterina que creaba un tipo de ligamentos artificiales para corregir los prolapsos uterinos.84 Enseguida anotamos un cuadro con los nombres de los alum­ nos y los títulos de las tesis de ginecología:85 Tesis de los alumnos de la Escuela de Medicina sobre temas ginecológicos Nombre del alumno y año de Tema de tesis titulación Reflexiones que pueden servir en la 1) Albert. cit. una vez corregido. oftalmo­ logía y todas las enfermedades epidémicas de la época. Además de practicar las inyeccio­ nes intrauterinas también inventó un aparato para realizarlas. . 85 En el catálogo de tesis aparecen sólo 53 tesis consignadas bajo el rubro de la temática ginecológica.

Juan B. Juan (1871) ¿Cuál es su mejor tiramiento? 11) Calderón y Calderón. Rafael (1881) gangrenosa en su relación con la fiebre puerperal Breves consideraciones sobre las ruptu- 13) Cantirgli. Florencio (1898) ciones en obstetricia Sobre los demás tratamientos de los 7) Beristaín.. ligero estudio sobre sus aplica- 6) Barragán. Porfirio (1893) de Aug. Alfredo (1898) ras perineales Breves consideraciones sobre la dilata- 14) Carrillo. Francisco (1895) Desgarraduras perineales Breve estudio de un nuevo procedi- 4) Álvarez. Porfirio (1893) prolapsos genitales Superioridad de la calpo-perineauxesis 8) Beristaín. Luis G.. Martín sobre los tratamientos de los prolapsus genitales. 141 Tesis de los alumnos de la Escuela de Medicina sobre temas ginecológicos Nombre del alumno y año de Tema de tesis titulación 2) Alcántara y Cortés. Breves consideraciones sobre los póli- 9) Blando. Estudio sobre la naturaleza de la ameno- (1885) dismenorrea Exfoliativa 3) Altamira. Francisco (1885) miento para la curación radical de la caí- da del útero Myo-fibromata uteri o tumores fibroi- 5) Álvarez. Breves apuntes para la historia de la me- (1877) tritis puerperal en México Breve estudio sobre la vulvo-vaginitis 12) Cantú. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. Miguel (1876) des del útero La raspa. Rafael (1895) ción del útero en ginecología . Ezequiel (1884) pos fibrosos de la matriz Hemorragias uterinas puerperales: 10) Cabral y Aranda.

Manuel F. (1883) ganos genitales Limpia digital del útero inmediatamen- 19) Del Pozo. Ricardo (1886) Cuatro laparotomías Algunas consideraciones sobre la hiper- 25) García. Manuel La extirpación de los órganos genitales (1923) internos de la mujer 21) Gallegos. Agustín (1885) trofia de la matriz Breves apuntes sobre la sinfisiotomia y 26) García. Rafael H (1889) rápida y progresiva del cuello vesical en la mujer 16) Castillo del Valle. Ruperto (1883) ción de las glándulas vulvo-vaginales Indicaciones y contraindicaciones de la 23) Egea y Galindo. Juan (1898) tes maternas en la operación de la em- briotomía Algo sobre los escurrimientos de los ór- 18) Delgado. Arnulfo (1899) sus indicaciones 27) Garza. Regino (1899) te al parto como medio profiláctico del puerperio 20) De la Torre Morali. 24) Fuertes. Librado Contribución al estudio de la histerectomía (1878) Algunos recursos para proteger las par- 17) Chávez Palacios. Ricardo (1872) ovariotomía en el tratamiento de los quistes de los ovarios.(1895) Cátedra de ginecología Breve estudio nacional sobre la inflama- 22) Del Valle.142 EL DOLOR DE Eva Tesis de los alumnos de la Escuela de Medicina sobre temas ginecológicos Nombre del alumno y año de Tema de tesis titulación Contribución al estudio de la dilatación 15) Castañeda. Joaquín S. Manuel María de la Breve estudio sobre la castración de la (1887) mujer .

E. Archivaldo (1893) Tres casos de ovariotomía Diagnóstico de la naturaleza y cantidad de 35) León Martínez. León (1888) nada con la ovulación Breve estudio sobre las supuraciones 39) Martínez. Aplicación de la orina de la mujer grávida (1935) en algunas perturbaciones ginecológicas . Francisco (1895) útero en el tratamiento del prolapso de este órgano 34) Lawson. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. José (1889) Apuntes sobre la fecundación Algunos apuntes sobre el tratamiento 31) Guevara. Adrián (1898) La anestesia local en la raspa uterina 37) Lucio. Lázaro (1874) Breve estudio sobre los pólipos uterinos Breve estudio de la esterilidad relacio- 38) Malpica Soler. Ángel (1880) De la metritis interna ó mucosa aguda 30) Gómez.P (1890) de fibromas uterinos 29) Gaviño Iglesias. José (1893) los derrames del pecho y su tratamiento 36) Lozano. Jesús (1892) de los miomas uterinos Breve estudio sobre la dismenorrea 32) Hacias. Alfonso (1899) pélvicas 40) Martínez Blancas.. A. Antonio (1881) neurálgica en sus relaciones con el clo- ro-anemia Breve apunta sobre la ventro-fijación del 33) Hurtado. 143 Tesis de los alumnos de la Escuela de Medicina sobre temas ginecológicos Nombre del alumno y año de Tema de tesis titulación De la histerectomía vaginal en los casos 28) Gavilán. Blanca..

Genaro (1889) Apostoli. Benito (1873) des uterino) Cuál es su mejor tratamiento 47) Nodal. Ignacio. Gustavo (1896) de los prolapsus vagino-uterinas Treinta operaciones vaginales practi- 52) Pangenstecker. Benito R. Francisco Estudio sobre los fibromas del útero (1879) Algunas consideraciones sobre el origen 51) Pagenstecher. (1896) cadas en San Luis Potosí de febrero de 1895 a marzo de 1896 De las calpotomias simples y de las cal- 53) Pagenstecker. Fernando (1897) de los tumores del vientre Breves apuntes sobre “la hemorragia” 44) Montero y Quintero. Ismael (estudiada como complicación de la his- (1899) terectomía) Breves apuntes sobre el tratamiento de 45) Moya. (1904) posición declive en Ginecología 42) Méndez. 49) Noris. aplicado a la endometritis 50) Ortega y Fonseca. José (1897) los prolapsos genitales Estudio sobre la llaga en la cadera (Cancroi- 46) Nocoche. Alberto (1889) uterino y su tratamiento Apuntes sobre el tratamiento del Dr. Arturo (1893) 150 casos de involución uterina Contribución al estudio del diagnóstico 43) Méndez. G. (1897) poceliotomias . G. (1897) Ligero estudio sobre el vaginismo Breve estudio del Hematocele-retro- 48) Noriega.144 EL DOLOR DE Eva Tesis de los alumnos de la Escuela de Medicina sobre temas ginecológicos Nombre del alumno y año de Tema de tesis titulación Algunas consideraciones acerca de la 41) Martínez. G.

Ricardo Breves apuntes sobre algunas indicacio- (1899) nes de la ofor-metro-salpinquectomía Breves consideraciones acerca de la in- 61)Tercero. 145 Tesis de los alumnos de la Escuela de Medicina sobre temas ginecológicos Nombre del alumno y año de Tema de tesis titulación Histerectomie abdomino-vaginales 54) Ramón. Paris. Luis (1895) Algo sobre tacto vaginal Algunas consideraciones sobre el trata- 64) Valdés. Miguel (1883) operación de la raspa 60) Suárez Gamboa. 55) Ramírez. Rosendo (1899) yección uterina Inconvenientes y peligros que presenta 62) Torres Ansorena. Nicolás (1872) modo de aplicarlas Estudio sobre algunas aplicaciones de la 59) Silva. José (1884) la anteversión y anteflexión uterina para el embarazo parto y puerperio 63) Troconis Alcalá. Aurelio (1880) Breve estudio sobre los quistes del ovario .. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. José de Jesús Breve estudio sobre la pelvis (1891) Utilidad de las inyecciones intrauterina y 58) San Juan. Albert (1893) metho de Peán Dans les cas des gros fibromes-uterins.. Columba (1899) abdominales sólo puede alcanzarse en el mayor número de casos mediante la laparotomía 57) Sánchez Gómez. Román (1874) La ovariotomía en México Una cuestión ginecológica la precisión y exactitud del diagnóstico de los tumores 56) Rivera. Ulises (1897) miento de las supuraciones pélvicas en la mujer 65) Valdivieso.

el casi 50% del total de las tesis sobre ginecología se escribieron los últimos diez años del siglo XIX. El año de 1872 marcó el inicio de las investigaciones propiamente gine­ cológicas. en 1871. . se puede analizar lo que sigue.86 A pesar de que Juan Cabral fue alumno de la Escuela de Medicina. La tesis de Nicolás San Juan sobre las inyecciones intraute- rinas. en el Catálogo coordinado por Carmen Castañeda aparece en la temática de obstetricia. Agustín (1880) Ligero estudio sobre el cáncer del útero 69) Yta. mientras que en los archiveros de la Biblioteca de la Antigua Escuela de Medicina está registrada en la sección de ginecología. Ruperto del (1883) flamación de las glándulas vaginales 68) Vergara. 146 EL DOLOR DE Eva Tesis de los alumnos de la Escuela de Medicina sobre temas ginecológicos Nombre del alumno y año de Tema de tesis titulación Indicaciones de taponamiento vaginal y 66) Vallerino. 86 Esta tesis de hecho está clasificada tanto en la temática de obstetricia como de gi- necología. José Laría de (1879) Compresión uterina Fuente: Tesis de Medicina de la Biblioteca Nicolás León. Definitivamente fue en la última década del siglo XIX en la que se produjo mayor número de tesis con la temática ginecoló­ gica. De las 69 tesis de ginecología. 34 de 69 tesis registradas fueron escritas en la última década del siglo XIX. así como la tesis de Ricardo Egea y Galindo sobre ovariotomía constituyen los trabajos más importantes en el tema y que marcan el inicio de una extensa producción médica ginecológica en la Escuela de Medicina. ni tam­ poco formó parte de los ginecologistas destacados de la época. no apareció en publicaciones médicas. La primera tesis que abordó un tema ginecológico a la vez que obs­ tétrico fue la de Juan Cabral y Aranda. sobre hemorragias uterinas puerperales. Ángel (1899) el mejor modo de practicarlos Breves estudios nacionales sobre la in- 67) Valle. es decir.

) Tratamiento del aborto Algunas consideraciones acerca del 14) González de la Vega y Horneado. A. Hermosa Alberto (1895) su tratamiento ¿Cuál es el mejor tratamiento de las 10) Altamira. (1893) Breve estudio sobre sinfisiotomía El tiempo como indicación de 5) Corral.. Fermín (1895) en cuclillas . Manuel. José (1895) (Coatepec. Ángel (1894) numeración de las hemacias durante el período de gestación 7) Trocinis. Ver. (1892) del embarazo en los primeros meses Juicio crítico sobre el signo de 3) Enríquez y Terrazas (1892) Jerissenne en el embarazo 4) Aragón. Francisco de P. Francisco (1895) desgarraduras perineales? El embarazo y el parto complicado de 11) Carbajal. (1893) intervenir en obstetricia Breves consideraciones sobre la 6) Hidalgo. (1895) cáncer de la matriz 12) Gómez. 147 Tesis de los alumnos de la Escuela de Medicina sobre temas de Obstetricia Nombre del alumno y año de Tema de tesis titulación Breve estudio sobre la ruptura del 1) Hinojosa. José M. Manuel (1895) disertación Anomalías de las fuerzas expulsivas y 9) López.. Francisco (1892) cuerpo uterino durante el parto Apuntamientos sobre el diagnóstico 2) Gallegos. Alcalá.J. tratamiento de las posiciones occipito- Manuel (1895) posteriores Algunas observaciones sobre el parto 15) Viniegra. F. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. Luis (1895) Algo sobre tacto vaginal Lateralización de la cabeza fetal 8) Barreiro y Vallejo.

Calixto (1896) agotamiento del corazón durante el embarazo. como signo pronóstico del puerperio Oportunidad en la aplicación del 26) Barreiro.148 EL DOLOR DE Eva Tesis de los alumnos de la Escuela de Medicina sobre temas de Obstetricia Nombre del alumno y año de Tema de tesis titulación Inconvenientes y peligro del parto en 16) Herrera. P. Francisco (1896) complemento el GAVAGE Inconvenientes y peligros del parto en 21) Herrera. Manuel (1885) fórceps Breves consideraciones sobre la 27) Olivares Ambrosio. el parto y el estado puerperal. Jesús (1897) La frecuencia del pulso. Aniceto presentaciones de cara mento- (1896) posteriores especialmente desde el punto de vista de sus indicaciones Breves estudios sobre las ventajas del 18) Gómez Romero. Gonzalo (1896) occipito-posterior. Alberto (1896) método antiséptico en su aplicación al embarazo y al parto La raspa uterina en el puerperio 19) Nava. Ligeras consideraciones sobre las 17) Ortega y Espinosa. 23) Rodríguez. Celestino (1899) Algunas consideraciones sobre el tratamiento de la septicemia puerperal 25) Veytia. Joaquín M. R. (1884) operación de Porro . Manuel (1896) infeccioso Utilidad de las incubadoras y de su 20) García Luna. (1896) La sinfisiotomía está indicada en las posiciones occipito y metoposteriores 24) Torres. Gonzalo (1896) occipito-posterior Breves consideraciones sobre el 22) Vargas.

EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. Francisco.. Francisco G. Manuel (1895) intervenir en obstetricia Del parto y de la intervención 29) Gardia y Mádan. Ramón (1899) Versión por maniobras externas . (1899) tratamiento obstétrico de la eclampsia puerperal Importancia de la bolsa de las aguas en 38) Herrera Cámara. C (1898) de las hemorragias post partum Algunas consideraciones sobre 36) Paullada. (1898) profiláctica de las infecciones puerperales Contribución al estudio del tratamiento 35) Canales. Jesús (1897) en posición occipito-posterior Breves consideraciones sobre rupturas 31) Caturegli. Ángel (1899) el mecanismo del parto Algunas consideraciones sobre el 39) Celestino Torres (1899) tratamiento de la septicemia puerperal 40) Fernández. Palacios Juan (1898) partes maternas en la operación de la embriotomía La antisepsia intestinal como 34) Tomás.. Vicente de la facultativa en las posiciones occipito- (1876) (La Habana) posteriores Breves consideraciones sobre el parto 30) Ramos. Adriana (1898) La anestesia local en la raspa uterina De algunos recursos para proteger las 33) Chávez. Alfaro (1898) perineales y su tratamiento 32) Lozano. 149 Tesis de los alumnos de la Escuela de Medicina sobre temas de Obstetricia Nombre del alumno y año de Tema de tesis titulación El tiempo como indicación de 28) Gutiérrez. Leopoldo (1898) la sintomatología de la infección puerperal Breves consideraciones sobre el 37) Veramendi. Marcos A.

Benito Breve estudio sobre el empleo del (1884) cloroformo en los partos naturales Breves consideraciones sobre la eclampsia puerperal.150 EL DOLOR DE Eva Tesis de los alumnos de la Escuela de Medicina sobre temas de Obstetricia Nombre del alumno y año de Tema de tesis titulación ¿Cuál es en México la altura real del 41) Carmona Aguilar. Manuel (1880) bajo el punto de vista de su patogenia y tratamiento .. principalmente 52) Ramos. Juan (1899) fondo de la matriz en las diversas épocas del embarazo? Breves consideraciones. Jesús M. Feliberto. acerca del 42) Saldaña. Filiberto. Benito (1884) cloroformo en los partos naturales Nuevo tratamiento abortivo del 46) Molina. Demetrio (1879) flegmon difuso 47) Gómez. Regino del (1899) al parto como modo profiláctico del puerperio 44) Ortega Lorenzo (1869) De la anestesia y su aplicación al parto Breve estudio sobre el empleo del 45) Soriano. Juan Ma. (1869) México Paralelo entre la operación cesárea. la 50) Calderón Aristeo (1891) operación de porro y la embriotomía 51) Soriano. (1899) tratamiento de la septicemia puerperal Limpia digital del útero inmediato 43) Pozo. Joaquín (1882) obstetrical el parto prematuro y la gastrohisterotomía Breves apuntes sobre la Obstetricia en 49) Rodríguez. José (1895) (Coatepec) Tratamiento del aborto Someras reflexiones sobre el aborto 48) Ibáñez.

151 Tesis de los alumnos de la Escuela de Medicina sobre temas de Obstetricia Nombre del alumno y año de Tema de tesis titulación 53) García. Manuel La fiebre puerperal es un (1872) envenenamiento séptico Breves consideraciones sobre 62) Sierra y Villegas. L. José (1889) Apuntes sobre la fecundación 60) Martínez Ancira. Carlos(1891) cordón umbilical . (1899) tratamiento obstétrico de la eclampsia puerperal Ligero estudio comparativo de 55) Chacón. Miguel (1881) Algunos datos de estadística obstétrica 58) Fichtuer (1889) Algo sobre operación cesárea 59) Gómez. (1899) embriotomía 57) Márquez. Miguel (1873) aplicación del fórceps Breves consideraciones sobre la 63) Hidalgo. Ángel (1894) numeración de las hemacías durante el período de gestación 64) Mendoza Fernández. Marcos A. Ismael Breve estudio sobre la higiene de la (1887) mujer durante el embarazo Breve estudio sobre la ligadura del 65) Cuesta. Samuel (1886) Tratamiento de la eclampsia puerperal Breves consideraciones sobre el 54) Veramendi. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. Luis. Agustín (1883) los principales procedimientos de embriotomía Algunas consideraciones sobre la 56) Bejarano. José (1877) Respiración del feto 61) Gutiérrez y Zavala...

(1892) Jorissenne en el embarazo 75) Aragón. Alfredo V (1893) occipito-posteriores Breve estudio sobre la medicación 73) Rábago. Gonzalo (1897) hemorragias por inserción viciosa de la placenta Paralelo entre los principales métodos 71) García. Julio (1889) inserción viciosa de la placenta y su tratamiento Breves consideraciones sobre la patogenia y su tratamiento de las 70) González. Rafael (1885) antisifilítica en los casos de embarazo Juicio crítico sobre el signo de 74) Enríquez Terrazas. Francisco Breve estudio sobre las desgarraduras (1893) del perineo y su tratamiento Estudio sobre las hemorragias por 69) Barruios. 152 EL DOLOR DE Eva Tesis de los alumnos de la Escuela de Medicina sobre temas de Obstetricia Nombre del alumno y año de Tema de tesis titulación Breve estudio comparativo entre 66) Tajonar y Cardoso. T. (1895) Breve estudio sobre el sinfisiotomía Breves apuntes sobre la sinfisiotomía y 76) García. . (1893) perineo 68) Grande Ampudia. Jesús (1884) embriotomía y la operación cesárea Tratamiento de las desgarraduras del 67) González de la Vega. José Antonio El sulfato de cobre antiséptico en (1889) obstetricia Fuente: Tesis de Medicina de la Biblioteca Nicolás León. Manuel (1891) de tratamiento de la placenta previa Breve estudio sobre las posiciones 72) Villarreal. M. José M. Arnulfo (1899) sus indicaciones 77) De Echávarri.

Estos viajes fueron de provecho para la ciencia médica mexicana. el interés por el tema creció. Cincuenta de las tesis de obstetri­ cia se escribieron en la década de 1890. respectiva­ mente. V. puerperio y enfermedades femeninas. que revisaremos en el siguiente capítulo. . En los años posteriores. La embriotomía y desgarraduras del perineo fueron de los temas más frecuentemente tratados por los alumnos de medicina. procedimientos y aparatos que se pusieron en marcha en el contexto médico nacional. a decir de los propios médicos. resignificó el parto en cuclillas y sentada.. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. durante el período co­ nocido como la Era de la paz en México. las posi­ ciones del feto y las dificultades que ello representó al parir. aplicación y experimentación de métodos ginecoobstétricos. Desde 1869 comenzó a existir un interés por trabajar el tema de la obstetricia como tema de tesis. los temas son diversos y abordan las com­ plicaciones del embarazo tales como las rupturas perineales. tal y como ocurrió con los temas ginecológicos. Esta producción científica pone en evidencia que durante la segunda mitad del siglo XIX la clínica y la patología destinaron mayor atención a los temas relacionados con el embarazo.. los alumnos Lorenzo Ortega y Juan María Rodríguez presentaron sus investigaciones sobre “La anestesia y su aplicación en el parto” y “Breves apuntes sobre la obstetricia en México”. 153 Son 77 las tesis registradas en la segunda mitad del siglo XIX con el tema de la obstetricia. la de Fermín Viniegra. Norte. Congresos nacionales e internacionales Después de las guerras del siglo XIX mexicano. porque representó una posibilidad de traer nuevas ideas. parto. la población femenina atendida en los hospitales de beneficencia permitió la ense­ ñanza. Centro y Sur de América para asistir y participar en los diferentes congresos médicos internacionales a los que fueron invitados. los médicos tuvieron la opor­ tunidad de viajar a Europa. pocas tra­ taron el tema de la cesárea y sólo una.

154 EL DOLOR DE Eva
El primer congreso médico internacional, al que se invitó a Mé­
xico oficialmente fue el X Congreso Internacional de Ciencias
Médicas llevado a cabo en Berlín en agosto de 1890. Asistieron como
representantes mexicanos los médicos Manuel Carmona y Valle, Ra­
fael Lavista, Eduardo Liceaga, Demetrio Mejía, Nicolás Ramírez de
Arellano, Daniel Vélez y José Ramos. De todos ellos, los únicos espe­
cialistas en obstetricia fueron Mejía y Ramírez de Arellano, no obs­
tante, no presentaron ningún trabajo en el pleno del congreso, sólo
participaron como asistentes.
En 1895 se celebró en Roma el XI Congreso Internacional de
Ciencias Médicas, en el cual participó el Dr. Fernando Zárraga con
una ponencia sobre el estudio de varios procedimientos mexicanos
de embriotomía.
En 1893 se realizó en Washington y Chicago, el I Congreso
Médico Panamericano y el Congreso Médico respectivamente.87 A
estos congresos acudió una comisión médica mexicana, y presenta­
ron trabajos obstétricos Manuel Gutiérrez, José Ma. Ita, Tomás No­
riega y Fernando Zárraga.
La organización del II Congreso Médico Panamericano estuvo
a cargo de una comisión de médicos mexicanos y efectuó su reunión
en la ciudad de México en noviembre de 1896. En el programa figu­
ró una sección de obstetricia y pediatría, que incluyó la ginecología
y cirugía abdominal.
En el XV Congreso Internacional de Medicina que se realizó
en Lisboa en 1906, asistió el ginecologista Ricardo Suárez Gamboa,
quien presentó un trabajo relacionado con la obstetricia.
En agosto de 1908 se celebró en Guatemala el V Congreso Pa­
namericano, y fue nombrado representante de México el oftalmólo­
go. José Ramos. En esa ocasión no se presentó nada sobre obstetricia.

87
A este congreso asistieron 22 médicos mexicanos, el eje temático versó sobre higie-
ne pública.

EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA... 155

Al II Congreso Médico Latino-Americano efectuado en Bue­
nos Aires en 1909 asistieron dos delegados mexicanos. Nada trata­
ron sobre obstetricia, aunque el congreso sí incluyó el tema.
El II Congreso Médico Panamericano merece una descripción
más detallada sobre las secciones médicas y los contenidos de la sec­
ción de obstetricia que incluyó la ginecología y cirugía abdominal,
porque México tuvo a su cargo la sede y la organización del congre­
so.88 En la primera parte de las memorias viene la descripción anec­
dótica de la organización y logística del congreso, así como los cargos,
comisiones e invitados. La segunda parte incluye las secciones médi­
cas que se presentaron en el congreso. Sección I, trata de la medicina
general, incluyendo la patología y terapéutica. Sección II. Cirugía
en general incluyendo la ortopédica. Sección III. Cirugía militar y
naval y cirugía en los ferrocarriles. Sección IV. Obstetricia incluyendo
ginecología y Cirugía abdominal. Sección V. Anatomía inclu­yendo la
Fisiología. Sección VI. Enfermedades de los niños. Sección VII Of­
talmología. Sección VIII. Laringología, rinología y otología. Sección
IX. Dermatología y sifilografía. Sección X. Higiene y demografía in­
cluyendo la higiene marítima y cuarentena. Sección XI. Enfermeda­
des mentales y del Sistema nervioso, incluyendo Medicina legal. Sec­
ción XII. Cirugía dental. Sección XIII. Pedagogía médica. Sección
XIV. Bacteriología. Sección XV. Veterinaria.
La participación de los médicos mexicanos en el II Congre­
so Panamericano con respecto del resto de las naciones asistentes
fue como sigue: los trabajos presentados por los médicos mexicanos
constituyeron casi el 50% del total de los que se leyeron en el pleno
del congreso. Las áreas en las que más participación tuvieron fueron:
La sección I. Medicina general patología y terapéutica (50%), Sec­
ción II. Cirugía general (50%), Sección III. Cirugía militar (75%),
Sección IV. Obstetricia (60%), Sección V. Anatomía y fisiología
(90%), Sección VI. Enfermedades de los niños (80%), Sección IX.
88
Además, no existe copia del resto de las memorias de los congresos internacionales.

156 EL DOLOR DE Eva
Dermatología y sifilografía (50%), Sección X. Higiene y demografía
(75%), Sección XI. Enfermedades mentales y medicina legal (40%),
Sección XII. Cirugía dental (90%) y Sección XIII Pedagogía médi­
ca (90%). Los temas de higiene, enfermedades de niños, obstetricia,
fisiología, patología y cirugía militar fueron de los campos médicos
más investigados por los médicos mexicanos.
En la sección IV de obstetricia se presentaron los trabajos siguientes:
1. "Some experiences in the management and Surgical treata­
ment of ectopic pregnancy" (Cambridge, USA)
2. "Uterine fibroids complicated with pregnancy" (New York, USA)
3. "Nueva maniobra para extraer la cabeza en el parto por la
pelvis" (Morelos, México)
4. "Breves consideraciones acerca de la distocia en México"
(DF, México)
5. "Etiology of eclampsia" (Chicago, USA)
6. "The ambulant treatment of certain forms of pelvic disease"
(Boston, USA)
7. "Ligeras consideraciones sobre la raspa uterina en Gineco­
logía y Obstetricia" (DF, México)
8. "The treatment of post partum haemorrhage" (Cambridge,
USA)

Los trabajos de ginecología fueron los siguientes:
1. "Hemostasis uterina" (Guanajuato, México)
2. "Pyosalpinx in a young girl" (Washington DC, USA)
3. "Tratamiento de la infección puerperal" (DF, México)
4. "Tratamiento de las infecciones puerperales (DF, México)
5. "Reflexiones acerca del tratamiento clásico de la septicemia
puerperal" (DF, México)
6. "Obesity as a cause of amenorrhoea and sterility" (Benson,
Arizona, USA)
7. "Conducta del partero durante el puerperio" (DF, México)

EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA... 157

8. "In the present state of obstetrical knowledge are we justi­
fied in casting aside the vectis?" (DF, México)
9. "¿Puede justificarse el abandono de la palanca?" (DF, México)
10. "Electro-cautery as a haemostatic" (Brooklyn, New York, USA)
11. "Diez casos de endometritis tratados por la electrolisis me­
tálica" (Puebla, México)
12. "Sobre la aplicación de fórceps en la extremidad pélvica"
(DF, México)
13. "The factors concerned in causing ultimate rotation in oc­
cipito-posterior positions" (Philadelphia, USA).

Es evidente que de los países norteamericanos y latinoameri­
canos asistentes al congreso sólo Estados Unidos y México presenta­
ron trabajos en el área de la obstetricia y la ginecología. Ambos países
presentaron el mismo número de trabajos; 14 de ginecoobstetricia y
dos sobre cirugía abdominal. Los temas son muy parecidos, aunque
evidentemente necesitaríamos hacer un análisis de los contenidos de
cada ponencia para determinar las diferencias y las similitudes de los
planteamientos médicos sobre cada tema-problema.
Los congresos médicos nacionales que se celebraron en Méxi­
co durante el siglo XIX, fueron los siguientes:
I Congreso Médico Mexicano, verificado en la ciudad de Mé­
xico del 6 al 10 de diciembre de 1892.89 Dicho congreso incluyó una
sección de obstetricia y ginecología, teniendo como presidente al Dr.
Juan Ma. Rodríguez. Los trabajos presentados fueron: “Tratamiento
de las posiciones occipito-posteriores” por el Dr. Manuel Gutiérrez,
“Dificultad del diagnóstico en un embarazo gemelar al verificarse el
parto por presentación simultánea de una cabeza y un miembro abdo­
minal” por Manuel Iglesias, “Memorias de la maternidad de Puebla”

89
No existen memorias del Congreso, sólo aparecieron algunos de los trabajos publi-
cados en algunas revistas médicas. Sobre el congreso puede consultarse: León, Nicolás
(1910). Op. cit., p. 489.

158 EL DOLOR DE Eva
por José Ma. Ita, “Contribución al estudio de los estrechamientos de la
pelvis especialmente bajo el punto de vista de su tratamiento” por Al­
berto López Hermosa, “Cómo debe sacarse los hombros cuando éstos
se detienen en el parto por el vértice”.
El II Congreso Médico Mexicano se realizó en San Luis Potosí
del 5 al 8 de noviembre de 1894. La sección 9ª correspondió a la
obstetricia y la ginecología. Como presidentes de la sección estuvie­
ron Lechón y Gutiérrez de la ciudad de México. Los temas tratados
fueron: “Mecanismo, diagnóstico y tratamiento de las rupturas de la
matriz grávida” y “Dismenorrea en México y su tratamiento”.
El III Congreso Médico Mexicano se organizó en Guadalajara
los días 7, 8, 9 y 10 de julio de 1897.90
El congreso tuvo las siguientes secciones:
I. Anatomía y fisiología
II.A. Anatomía patológica
II.B. Patología general
II. Medicina interna y neuropatología
IV. Cirugía general y de las vías urinarias
V. Laringología, otología y rinología
VI. Medicina y cirugía militares
VII. Dermatología y enfermedades venéreas
VIII. Enfermedades de los niños
IX. Oftalmología
X. A. Obstetricia
X. B. Ginecología
XI. A. Terapéutica
XI. B. Farmacología y farmacia
XII. A. Higiene
XII. B. Bacteriología e historia natural médica
90
“Programa Preliminar del Tercer Congreso Médico Mexicano”. En: La Gaceta Médica
de México (1897) T. XXXIV, Núm. 12, pp. 327-342. No se publicaron las actas ni las me-
morias correspondientes, sólo aparecieron algunos extractos en la revista La Escuela
de Medicina.

EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA... 159

XII. C. Ingeniería sanitaria
XIII. Medicina legal
XIV. Cirugía dental

Temas de la sección de obstetricia:
1. ¿Cuáles son las indicaciones de la sinfisiotomía? ¿Cuáles
son sus consecuencias?
2. ¿La embriotomía debe ser considerada como operación
corriente en obstetricia o se le debe proscribir de una ma­
nera absoluta?
3. La septicemia puerperal puede modificarse ventajosamente
por la seroterapia estreptocócsica? Oportunidad del empleo
de este recurso y su técnica.
4. ¿Qué participación debe darse a la gonoquemía en las en­
fermedades puerperales?
5. ¿Debe practicarse la perineorrafia inmediatamente en los
casos de desgarradura completa del perineo?
6. Indicaciones de la intervención operatoria en las posicio­
nes posteriores en las primíparas
7. ¿Cuál es la naturaleza de la eclampsia puerperal y cuál su
mejor tratamiento?
8. ¿Qué reglas de conducta aseguran el éxito en los casos de
inserción viciosa de la placenta?
9. ¿Para cuáles casos debe reservarse la operación cesárea,
cuáles han sido sus resultados, y a qué técnica debe suje­
tarse el tocólogo?
10. ¿El fórceps Tarnier tiene ventajas bien definidas? ¿En qué
casos debe usarse?

Temas de la sección de ginecología:
1. ¿La desgarradura del cuello de la matriz que complica la en­
dometritis crónica debe curarse por el método de Emet?

4. Pensando la realización del congreso en el marco de . Diagnóstico diferencial de los quistes para-ováricos. 5. no se efectuó. ¿Cuál es el mejor procedimiento para la práctica de la col­ potomía? ¿Cuáles las indicaciones de esta operación? 6. sus anexos y la celulitis crónica. ¿Cuáles son las indicaciones de la castración (operación de Batey) en la mujer? ¿Cuáles sus resultados inmediatos y cuáles los tardíos? 10. 160 EL DOLOR DE Eva 2. ¿Cuál debe ser el tratamiento que debe darse al pedículo en los casos de cistofibromas con ó sin extirpación de la matriz? 8. ¿Los fibromiomas intramurales deben tratarse por la his­ terectomía vaginal ó por la laparotomía? ¿Cuáles son las indicaciones de estas operaciones? 7. Rafael Lavista. y se realizó del 19 al 25 de septiembre. El IV Congreso Médico Mexicano debió haberse verificado en 1899 en Chihuahua. ¿Cuál es el mejor tratamiento para la retroflexión uterina? 11. ¿La estenosis del cuello complicada con la hipertrofia y co­ nicidad del órgano pueden curarse por la ligadura elástica? ¿O existe algún método operatorio de mejores resultados? 3. Del tratamiento de la blenorragia en la mujer por el ictiol aplicado localmente y tomado al interior. ¿Cuál es la patogenia de la salpingitis hemorrágica y cuáles los medios aconsejados ventajosamente para curarla? 12. De la utilidad e importancia del tratamiento hipodérmi­ co por el ácido fénico en las inflamaciones infecciosas del útero. pero debido al fallecimiento del Dr. ¿A qué procedimiento debe darse la preferencia para la cu­ ración de las fístulas vésico-vaginales? 9. con ocasión del primer centenario de la proclamación de la Independen­ cia de México. quien fungía como presidente. El congreso se postergó hasta 1910.

el Dr. 7. II. Oto-rino-larin-gología. 2. La Comisión Ejecutiva dirigirá todos los trabajos que se relacionen con la organización del Congreso. Domingo Orvañanos. 6. Historia Natural Médica y ciencias accesorias a la medicina. Pediatría. que se denominará IV Congreso Nacional Mexicano. cinco vocales. dentistas é ingenieros sanitarios. Obstetricia y Gineco- logía. Formarán este Congreso los médicos. Medi­ cina interna. Anatomía en todas sus formas. La Comisión Ejecutiva está formada por once miembros que desempe­ ñan los siguientes cargos: un presidente. que hayan sido invitados.. Ruiz. Dermatología y Sifilografía. Cirugía ge­ neral de las vías urinarias. éste tomaría un carácter no sólo científico sino además el acontecimiento se equipararía con un evento nacional. son: 1. 4. Histología. y que con­ testen aceptando la invitación.. y el tesorero. Ingeniería sanitaria. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. Neuro-Patología y Psiquiatría. Medicina y Cirugía militares. 91 El presidente fue el Dr. 3. III. El personal del Congreso quedará distribuido en una Co­ misión Ejecutiva y en secciones científicas. . Higiene. el secretario. 5. 8. un relator y un secreta­ rio general. un tesorero. Las secciones científicas en que ha de distribuirse el per­ sonal del Congreso. vete­ rinarios. el Dr. Se convoca a un Congreso General de Ciencias Médicas. IV. 161 las festividades de la celebración del primer centenario de la Inde­ pendencia. 9. uno o más vicepresidentes y secretarios. residentes en la República Mexicana. Embriología y Fisiología. farmacéuticos. Geografía médica y enfermedades re­ gionales. Luis E. Oftalmología. 11. Terapéutica médica. Porfirio Parra. V. dos presidentes honorarios.91 dos vicepresi­ dentes. Las bases del concurso fueron las siguientes: I. antes del 1° de julio de 1910. Cada sección tendrá un presidente efectivo. 10. 13. 12.

24 y 25 de septiembre. VII. Los miembros que deseen presentar trabajos. ¿Es necesaria la presencia del partero en toda asis­ tencia obstétrica?. IX. dirigida al secretario general. 23. la presidencia ejecutiva se desempeñará por turno. y enviarán al tesorero su cuota de cinco pesos. López Hermosa. . Patología general y Bacteriología. VI. Gómez Portugal. El presidente de la Comisión Ejecutiva será presidente honorario de todas las sesiones generales. El Congreso se reunirá los días 19. cit. En las primeras. 29. 22. Oportunidad y necesidad de las operaciones en los partos. Los trabajos remitidos antes del 1. Landa.92 Los trabajos que se presentaron en la sección de obstetricia y ginecología fueron los siguientes: Indicaciones de la "operación cesá­ rea" por el Dr. por el Dr. Espejel. por los vicepresiden­ tes de las secciones designadas oportunamente. Nicolás (1910). Habrá sesiones generales en que se reúnan todas las secciones. 14. expresándo­ lo así en su contestación. Medicina veterinaria. por el Dr. se tratarán los puntos de interés general. Pedagogía médica y Deontología. Palacios. al abrirse el Congreso. 15. Aparato para m ­ edir 92 León. VIII. lo comuni­ carán al secretario general. y sesiones particulares para cada sec­ ción. 498-99. antes del 1. El "índice cefálico en los niños recién nacidos" por el Dr. 18.. 16. y además de los discursos de aper­ tura y clausura. pp. Las personas indicadas declararán al aceptar la invitación á qué sección o secciones quieren pertenecer. 162 EL DOLOR DE Eva Farmacología y Farmacia.° de Agosto para que sean inscritos como lectores en las sesiones particu­ lares. Op. 21. previamente fijados.° de junio serán distribuidos ya impresos. Medicina legal. 17. Tratamiento de la "eclampsia" por el Dr. Arte dental y 19. Terapéutica quirúrgica.

Zárraga. Alberto López Hermosa presentó una iniciativa para la celebración de Asambleas o Congresos organizados cada dos años por dicha sociedad. "Mecanismos. Soberón. el Dr. Ponentes: Dres. Entre las bases de la sección de ginecología y obstetricia del Congreso de la Sociedad Pedro Escobedo. por el Dr. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. en la asamblea de mayo de 1907. Nicolás León. Dr. vicepresidente. Blenorragia "urogenital y oxitócicos". "Dismenorrea en México y su tratamiento". Dr. la iniciati­ va fue aceptada y se acordó celebrar la primera asamblea en 1906. Efectivamente. El contenido de los temas de los congresos internacionales y nacionales muestra nuevamente el interés de los médicos mexi­ canos por establecer criterios claros sobre los signos corporales 93 En la opinión del Dr. durante la sesión del 19 de mayo en la Sociedad Mé­ dica Pedro Escobedo. El presidente Porfirio Díaz apoyó la propuesta de la Sociedad Médica Pedro Escobedo y fue quien inauguró la primera Asamblea el 1° de enero de 1906. Rafael López. A grandes lesiones pe­ queñas intervenciones”. el comité estuvo conformado de la manera siguiente: presi­ dente. que éste debía ser quirúrgi­ co en todo caso. el congreso distó mucho del éxito esperado. Nicolás León. por el Dr. y Noticia acerca del pelvímetro de Gauss.93 En 1905.. de Dávalos y Dolores Osorio. La segun­ da reunión de esta asamblea tuvo lugar hacia fines de mayo de 1907 y la tercera sección de obstetricia y ginecología incluía los temas: 1.. secretario. 163 la simetría de la pelvis. Ángel Nieto y las profesoras Paz P. Juan Valdés (Gua­ dalajara). Después de su estudio. Dr. Alberto López Hermosa. Ángel Nie­ to. 2. Es importante mencionar que. diagnósticos y tratamiento de las rupturas de la matriz grávida". por primera vez aparecen dos mujeres for­ mando parte del Comité. En la sección de obstetricia y ginecología se determinó. sujetando las intervenciones a los preceptos de Pozzi: “A pequeñas lesiones grandes intervenciones. se encontro el tema siguiente: "Etiología y tratamiento de la eclampsia". . por el Dr. respecto al tratamiento del cáncer uterino.

aunados a la necesidad de valorar el diámetro de la cabeza del feto y la pelvis de la madre llevó a los médicos a innovar en aparatos de precisión. Además. Los aparatos clínicos y el instrumental quirúrgico sintetizan un desarrollo de la técnica y el conocimiento médico-científico. 164 EL DOLOR DE Eva inequívocos de las patologías femeninas y los procedimientos qui­ rúrgicos que debían seguirse en la atención del parto eutócico y di­ versas enfermedades del útero. como las desgarraduras . En la medida en que la ginecoobstetricia se transformaría en un campo del saber médico. así como el proceso de apropiación y resignificación de ciertos saberes de la obstetricia empírica. Cada uno de los aparatos y procedimientos ginecoobstétricos que el saber médico fue adaptando y construyendo tuvieron como finalidad sistemati­ zar el conocimiento y crear las herramientas necesarias que les ayu­ darían en la precisión de su trabajo científico. se fue desarrollando una tecnología quirúrgica que incluyó la creación de instrumentos médicos y la modificación de otros provenientes del extranjero. tanto los procedimientos como los aparatos fueron una respuesta frente a las complicaciones del parto y puerperio que sobrevinieron ante la intervención médica. como el compás de pelvimetría. para facilitar la expulsión del feto se adaptaron ciertos tipos de pinzas y fórceps. adaptación hecha por Ignacio Capetillo. así como algunos instrumentos encargados de proteger “las partes maternales” duran­ te esa operación. Nicolás León creo el compás endopelvímetro y el osteopelvímetro. las maniobras para transformar las occipito y fronto-poste­ riores en anteriores implementadas por Antonio Carvajal y la ma­ niobra mecánica para acomodar el feto propuesta por Ricardo Vér­ tiz. tales como la venda de contención abdo­ minal después del parto. Algunos instrumentos sustituyeron las maniobras de la mano del médico. Las innovaciones de las técnicas e instrumentos para llevar a cabo la embriotomía. por ejemplo. que reemplaza a la faja del epigastrio empleado por las parteras em­ píricas.

se inauguró solemnemente el día 17 de septiembre de 1910. aparatos de todas clases. se fundó en la época de la Colonia (el 19 de marzo de 1774) por el Virrey Bucareli para atender a las mujeres ­menesterosas. Durante el siglo XIX existieron cuatro hospitales dedicados a la atención de mujeres y en los cuales se realizaron diversas prácticas ginecoobstétricas. así como otros tratamientos para el caso de su ruptura. La década de 1910. En la planta alta de la Escuela de Medicina se exhibieron los instrumentos inventados y modificados por médicos mexicanos. 165 del perineo y del útero y las hemorragias provocadas por la reten­ ción de la placenta. Prácticas clínicas ginecoobstétricas El trabajo práctico operatorio fue la base inicial que posibilitó a los médicos reunir datos y adquirir una experiencia práctica y que 50 años más tarde emplearían para fundar una especialidad médica. cit. El Dr. se crearon mesas de exploración y operaciones ginecológicas como la mesa portátil del Dr. ense- ñando gráficamente procedimientos quirúrgicos. Op. Por su parte. Miguel Jiménez propuso una gama de procedi­ mientos para evitar el desgarramiento del perineo. Gavilán y Luis Hidalgo Carpio propusieron otros procedimientos para expulsar la placenta. preparaciones anatómicas. así como de aparatos quirúrgicos con adaptacio- nes de médicos mexicanos formó parte de la exposición médico-quirúrgica retrospec- tiva. como se ha dicho. Fernando Zárraga estuvo a cargo de la exposición. obstétricos y médicos nacionales. Para el caso de la ginecoobstetricia incorporamos la lista de estas descripcio­ nes que van de 1810 a 1910. León. generalmente a causa del uso indiscriminado de los oxitócicos. fue el marco propicio en el que la ciencia pudo ofrecer una detallada descripción de sus aportes a lo largo de un siglo. . primer centenario de la Independencia de México. El Hospital de Maternidad e Infancia que. Nicolás (1910). Demetrio Mejía.. Una vez aceptada la posición en decúbito durante el parto.. productos farmacéuticos y una numerosa cantidad de dibujos. maestramente ejecutados. 94 VI. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. 94 Esta lista de médicos y trabajos.

1. Fondo. 96 El presidente Juárez trajo a las hermanas de la caridad y en 1873 fueron expulsadas del país por el presidente Lerdo de Tejada.96 El Hospital El Divino Salvador estuvo destinado al cuidado de las mujeres dementes. En 1868.Exp. Se.HGE. estaba dividido en cinco secciones y una de ellas atendía a prostitutas. 166 EL DOLOR DE Eva Hubo un departamento de partos ocultos o reservados para atender los partos de los embarazos ilícitos de las mujeres españolas y du­ rante la segunda mitad del siglo XIX prestó su servicio a las mujeres pobres. EH. Finalmente el Hospital Ángel González Echeverría. dedicado a la atención ginecológica fue creado por el fi­ lántropo del mismo nombre. se destinó para la atención de las prostitutas.97 A partir de 1869 y hasta 1910 el Hospital González Echeverría. A pesar de que el hospital González Echeverría era muy peque­ ño. 97 Expediente del Hospital Ángel González Echeverría. Beneficencia Pública (S. Lg. los estudiantes realizaban allí sus prácticas clínicas g­ inecológicas. . quien destinó en su testamento una cantidad mensual para su manutención. El Sr.1-6) Resulta interesante el contenido del testamento y las disputas que se suscitaron en torno a las disposiciones del Sr. quien había muerto en París en marzo de 1866. Ángel González Echeverría acordó en su testamento el día 3 de marzo de 1866 que su albacea en México destinara 300 francos mensuales para cubrir el gasto y la manutención de un hospital para pobres. se mantuvo y fue uno de los hospi­ tales más importantes en materia de clínica ginecológica. sosteni­ do por las albaceas de dicho señor. 95 El gobierno erogaba parte de los impuestos que recibía de las mujeres que ejercían la prostitución para la subvención de los gastos del hospital. el Hospital Morelos. El Hospital Mo­ relos estuvo a cargo de las Hermanas de la Caridad desde 1845 hasta 1874. En 1869 dio inicio el cumplimiento de las disposiciones de Ángel Gon­ zález Echeverría. antes San Juan de Dios. González Echeverría y la manera en que se decidió crear el hospital para atender casos ginecológicos. Archivo de la Secretaría de Salubridad. Se dedicará el análisis a las prácticas ginecológicas realizadas en el Hospital González Echeverría porque su creación correspondió a los años en los que el interés por el estudio de la ginecología creció en­ tre los médicos de la Escuela Nacional de Medicina de México.95 en 1868 se consagró a la atención exclusiva de mujeres pobres y prostitutas.

. Sección Ginecológica.. solamente aquellas cuyo pronóstico de curación era segu­ ro. Pablo Martínez del Río. pp. Juan. sino sobre todo por las oportunidades fre­ cuentes que para perfeccionarse se presentan allí á la ciencia [. entre otras enfermedades. Sección Ginecología. XVIII. Juan Fenelón en el Hospital Gonzá­ lez Echeverría resultó ser de las más sobresalientes y controvertidas. Juan. En: La Gaceta Mé- dica de México (1883) T. 5 y 6. 24. La creación de un método operatorio de sus­ pensión uterina. Núm. las extirpaciones completas del útero y los ovarios. 100 Fenelón. no solamente para el alivio de los dolientes. las suturas vésicovaginales. su entrega y entusiasmo por la práctica ginecológica le valieron un lugar importante en el grupo de los precursores de la ginecología en la Ciudad de México.]”98 En el Hospital González Echeverría no se aceptaban enfermas in­ curables. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA.. La participación del Dr. para repararlo de las rasga­ duras provocadas por la cabeza del feto durante el nacimiento. En: La Gaceta Mé- dica de México (1882). “Apuntes sobre ginecología”. los tumores en los ovarios e infecciones del cuello uterino. que creaba un tipo de ligamentos artificiales para corregir los prolapsos uterinos. Núm. 167 “Hay en esta ciudad una fundación benéfica. les valió serias críticas por sus compañeros de otros hospitales pues se argumentó que sus estadísticas de muerte eran bajas porque no reci­ bían casos graves. 99 Fenelón. las fungosidades del útero.. 70-72 y 88-93. . Juan F. fue de sus mayores aportaciones 98 Fenelón. quien promovió la creación y experimentación de nuevos métodos quirúrgicos ginecológicos para enfrentar las patologías femeninas como los prolapsos uterinos. las suturas de perineo. y la amputación de colgajos y de pólipos fibrosos. “Apuntes sobre ginecología”. pp. XVII. 465-474. las amputaciones del cuello del útero.100 La tarea del médico en el Hospital González Echeverría estuvo enfocada a practicar diver­ sas cirugías. En: La Gaceta Médica de México (1882) T.99 El control en la admisión de enfermas curables e incurables. como los cauterios uterinos. “Apuntes sobre ginecología”. La dirección del Hospital en un principio estuvo a cargo del Dr.

Las problemáticas con mayor incidencia fueron las alteraciones de la secreción intrauterina conocidas como catarro vaginal. La incidencia tan alta llevó a los médicos a pensar en métodos más seguros y efica­ ces para resolver el problema. que tal vez es de la cirugía moderna la rama más fecunda en medios para el alivio de la humanidad doliente y en motivos de alabanzas para el arte divino de curar”.. Juan. Se llevaron a cabo durante el período del 1° de enero al 31 de octubre 43 operacio­ nes. Después del catarro uterino.102 En 1883. del que fue director “[. y 1197 observaciones de mujeres que habían acumulado duran­ te ese período de tiempo. Entre los tratamientos más empleados para combatir los prolapsos encontramos una inclinación por el uso de los pesarios. Núm. . En: La Gaceta Médica de México (1888) T. 4. XXIII. 73. hecha en el hospital ‘Angel González Echeverría’ el día 15 de abril de 1887”.101 Juan Fenelón estuvo encargado de la sección de ginecología de La Gaceta Médica y en más de una ocasión declaró que el Hospital González Echeverría. Hemos tenido ocasión de ver varias veces pesarios que se habían vuelto causas de ulceraciones sospechosas por la falta de aseo y por su propia 101 Fenelón. En: La Gaceta Médi- ca de México (1885) T. “Apuntes de Ginecología”. F. ocupando 522 casos de los 1197 atendidos.. en otros casos más graves el líquido era purulento y se acompañaba de excoriaciones en las partes que bañaba.2. aunque sus resultados no pudieron generalizarse. “Apuntes sobre un caso de extirpación parcial de un quiste unilo- cular del cuerpo tiroideo. En el estado menos grave el líquido era mocoso. XX. lo más frecuentemente observado en el hospital González Echeverría fueron los prolapsos uterinos. 36-41. p. que podía considerarse normal entre ciertas mujeres. 168 EL DOLOR DE Eva para la ginecología nacional. Juan. Sección Ginecológica. el Dr. en la sección ginecológica de La Gaceta Médica de Mé- xico.era] un terreno fértil para la observación de la ginecología. albuminoso y opalino. Núm. pp. 102 Fenelón. sin reacción ácida y sin acción corrosiva. Fenelón escribió un informe detallado de las actividades médicas realizadas en el Hospital González Echeverría.

“Sesión del día 28 de noviembre de 1894. la enfermedad más frecuente fue la endometritis105 ulcerosa para lo cual el cauterio eléctrico resultó ser el modificador más eficaz. . En ocasiones obliteraban la vulva y extirpaban los ovarios a pesar de que algunos médicos informaban sobre las conse­ cuencias negativas morales y físicas que acarreaba en la salud de las mujeres la castración. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. 467.106 la raspa uterina. XXXII. 104 Icaza. Sección Ginecológica. Los casos de endometritis les posibili­ taron a los galenos mexicanos poner en práctica diversos métodos y técnicas terapéuticas provenientes de Europa y empleados para estos casos. Entre estas técnicas se encontraban el uso de los cauterios.107 103 Fenelón.Aprobada el 5 de diciembre de 1894”. todos los cua­ les buscaban cauterizar las fungosidades uterinas.104 Después del catarro y los prolapsus. Juan.103 Debido a que no se contaba con un tratamiento efectivo para combatir los prolapsos. 169 alteración.. En: La Gaceta Médica de México (1895) T.-Acta. 107 Fungosidades: Excrecencia o mamelón carnoso fungoide o fungoso que se desarrolla a menudo en la superficie de las heridas o úlceras. “Apuntes sobre ginecología”. cit. es evidente que para las pobres mujeres condenadas al traba­ jo. pp. 106 Asa de platina incandescente que se introducía en el útero para conseguir la cauteri- zación de las fungosidades y amputar el cuello del útero. p.10. la extirpación del útero fue lo más frecuente­ mente empleado como el remedio a los males de este tipo que aque­ jaba a las mujeres. constituyendo un tejido morboso de granulación. núm. es preferible una mutilación con un resultado definitivo. 46-48.... el uso de sustancias astringentes y los líquidos cáusticos. á una servi­ dumbre como lo es una aplicación repetida de un aparato protético. 2. En: La Gaceta Mé- dica de México (1883).R. 105 Endometritis fungosa: inflamación de la mucosa uterina. Op. J. tanto el denominado actual o Paquelin como el eléctrico. Núm.

Cap.1 Imágenes de los prolapsos uterinos clasificados. Fuente: Gaillard.170 EL DOLOR DE Eva Figura 3. Thomas (1879) Tratado práctico de las enfermedades de las mujeres. D. Nueva York. . Appleton y compañía. 4 .

Instrumentos con que se opera”. Núm. Fuente: Malanco. 192. En: La Gaceta Médica de México (1886) T.. 171 Figura 3. p. Métodos para practicarla. XXI. 192. Fuente: Malanco. Fernando. 9. Métodos para practicarla. “La suspensión uterina. En: La Gaceta Médica de México (1886) T. Fernando. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. 9.2 Imagen de la suspensión uterina propuesta por Juan Fenelón.3 Instrumentos para la suspensión uterina. XXI. p. .. Figura 3. Instrumentos con que se opera”. Núm. “La suspensión uterina.

lo que funcionó como muestra de que México se perfilaba como una sociedad moderna. Con ese presupuesto se puede considerar a la ginecoobstetricia en el México decimonónico como una de las áreas médicas que mayor desarrollo académico y profesional tuvo.110 108 Freidson. XVIII. 110 Valdría la pena hacer un análisis solamente de las estadísticas de mortalidad femeni- na para comprobar la eficacia de los métodos y probablemente nos decepcionaríamos al ver que las cifras no variaron sustancialmente. Estos a su vez constituyeron un sistema de creencias para regular sus acciones. Paul (1991). La profesión médica. Ediciones Península. Eliot (1978). 109 Fenelón. “Apuntes de Ginecología”. En: La Gaceta Médi- ca de México (1883) T. la base de sus conocimientos emerge del saber especializado y técnico. Sección Ginecológica.24.465-476. Núm. La afirmación anterior es sólo una hipótesis formulada a partir de la información que se ha conocido. Barcelona. requiere un trabajo minu- cioso. . 172 EL DOLOR DE Eva Los trabajos realizados por los médicos ginecólogos del siglo XIX se fueron sumando a una práctica profesional que paulatinamen­ te fue estructurando ciertos recursos intelectuales y técnicos que sir­ vieron en el proceso de profesionalización. cit. pp. Las amputaciones uterinas y de mamas se incrementaron.108 Conforme se acercaba el siglo XX. Starr.109 Los tratamientos como las sanguijuelas y los vejigatorios fueron sustituidos por instrumentos sofisticados y guiados por una lógica concreta localista que actuaba directamente sobre el síntoma físico. Juan. la extirpación de ciertos órganos fue prefe­ rible a que las mujeres fallecieran. Ade­ más. incluyó aspectos culturales importantísimos como la solidari­ dad y la agrupación de símbolos y significados que dieron sentido al trabajo de los médicos. En efecto. En el entendido de que la profesionalización es un proceso mediante el cual una ocupación se regula a sí misma a través de una formación sistemática y bien de­ limitada en sus tareas. Un estudio de sociología del conocimien- to aplicado. Op. los médicos mexicanos fue­ ron incrementando el número de técnicas operatorias y tratamientos quirúrgicos para poner en práctica con las pacientes que asistían a los hospitales en busca de auxilio médico.

4 Pasos para realizar la suspensión uterina con el método del Dr. en: La Gaceta Médica de México (1886) T. Núm.. Métodos para practicarla. p. Fuente: Malanco. Juan Fenelón. 173 Figura 3. 11. . EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA.. Fernando “La suspensión uterina. 241. XXI. Instrumentos con que se opera”.

serían sancionados legalmente. pp. México. quien fue auxiliada y su bebé sobrevivió al accidente. México. (1884). Narra dos situaciones en las que por accidente se tuvo que hacer la cesárea. sólo cuatro se dedicaron al estudio de la operación cesárea. 113 Artículo 3° del Reglamento adaptado por el Médico Michoacano Joaquín Mota. Este texto ha sido extraído de la Obstetricia en México de Nicolás León (1910). cit.113 Evidentemente. 329-348 y 357-375. Breve estudio comparativo entre embriotomía y la ope- ración cesárea. Fichtuer (1889). la operación cesárea se llevaba a cabo en mujeres muertas con el fin de darle el bautismo al feto y salvar su alma. Paralelo entre la operación cesárea. Op. de Bucareli. a partir de 1772 los médi­ cos y parteras tituladas estuvieron obligados a practicar la operación cesárea.115 El 12 de marzo de 1884 el Dr. Rodríguez Juan Ma.112 Como se ha referido en este mismo capítulo. cit. Op. México. pp. cit. Aristeo (1891). Juan María Rodríguez en com­ pañía de otros comprofesores llevó a cabo en el hospital alópata de 111 Rodríguez. cit. Jesús (1884). uno de los casos fue por una cornada de Toso en el vientre de una mujer embarazada. Por disposición de Antonio Ma. Op.114 De las 78 tesis que se escribieron sobre obstetricia durante el siglo XIX. Flores. “Memorando de la operación cesárea”. Francisco (1888). 174 EL DOLOR DE Eva Dentro de las prácticas clínicas ginecoobstétricas que tuvieron lugar en los hospitales se puede referir un acontecimiento considera­ do de importancia nacional por los mismos médicos de la Academia de Medicina: el Memorandum de la primera operación cesárea111 que se llevó a cabo en una mujer viva. Facultad de Medicina de México. XIX. (1869). Calderón. 115 Olivares Ambrosio. Tajonar y Cardoso. 112 León. Algo sobre operación cesárea. Francisco de A. Nicolás (1910). cit. y se les apercibió para que dieran aviso a las autoridades co­ rrespondientes de la operación. la cesárea post mortem fue un reque­ rimiento religioso más que una medida médica. la operación de porro y la embriotomía. Breves consideraciones sobre la operación de Porro. en México no se había practicado la operación cesárea en una mujer viva en el contexto de la clínica obstétrica. . Facultad de Medicina. Juan María. 528-29. En: La Gaceta Médica de México (1884) T. en la década de los 1850. de lo contrario. Op. Durante el siglo XIX. Im- prenta Francisco Díaz de León. R. (1888). México. Núms 15 y 16. 114 Flores y Troncoso. Op.. Imprenta Epifanio D. Facultad de Medicina. Orozco.

se aborda el tema de la experimentación y la preferencia que mostraban los médicos por el cuerpo femenino para llevar a cabo todo tipo de prueba quirúrgica y terapéutica. .. New York. por lo que era preferible emplear sus cuerpos en la experimentación de los nuevos métodos terapéuticos. 175 San Andrés la primera cesárea en una mujer viva. La opera­ ción cesárea realizada por Juan María Rodríguez fue hecha sobre el cuerpo de Josefa Martínez. University of New York.. la medicina requirió de un trabajo experimental en el que pudieran poner a prueba una serie de técnicas. Eduardo Porro. cit. basándose para ello en la técnica de los doctores italianos Porro y Müller. originaria de Pachuca. sordomuda y contrahecha. Rodríguez se basó en las prescripciones de su homólogo italiano. Así tenemos que el médico legista italiano César Lombroso aseguraba que la capacidad sensitiva de la mujer era menor con respecto a la de los varones. Barbara y English. Op. 117 Sobre el tema dedico una sección en: López. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. Op. el Dr. así como su estado anormal y su procedencia social ofrecieron una posibilidad a los médicos de expe­ rimentar una cirugía que sólo se había realizado en mujeres ­muertas 116 El 21 de mayo de 1876. confirma la hipótesis que se ha venido manejando referente a que esta población ofreció una posi­ bilidad invaluable en la formación y experimentación médica. Los hospitales de beneficencia pública de la ciudad de México en el siglo XIX ofrecían sus servicios a la gente pobre e indígenas y parte de sus experimentaciones médicas las realizaban con esa población. Complaints and Disorders. En dicha sección titulada “El cuerpo de las mujeres como cobayas en la legitimación social e institucio- nalización de un saber médico insipiente”.116 El hecho de que la operación cesárea se haya realizado en una mujer pobre. de 17 años de edad.117 Como se ha dicho. de Milán había practicado por primera vez la operación cesárea en una mujer viva en Italia. The Sexual Politics of Sickness. para verificar su funciona­ lidad y establecer posibles adaptaciones y modificaciones. huérfana. Deirdre (1973). anormal y sin familia. La descripción de la cirugía había sido publicada y el médico mexicano Juan Ma. Barbara y Deirdre English (1990). The Feminist Press. Hidalgo. Oliva (1998). Sobre el tema también se puede consultar los diversos artículos y libros de Ehrenreich. Ehrenreich. Las características físicas de la mujer. la mayor parte de ellas proveniente del extranjero. No podía moverse por sí sola y fue llevada por unas vecinas al hospital de maternidad. cit. El argumento que sostenía sus preferen- cias estuvo dado por la los principios de la ciencia.

Durante la segunda mitad del siglo XIX. La primera operación cesárea practicada en una mujer viva constituyó un evento de gran envergadura para la obstetricia mexi­ cana porque se incorporó como parte de las hazañas experimentales que enaltecía la ciencia médica mexicana. ni de las propias parteras tituladas formados por ellos. la mujer murió a los días de practicada la operación cesárea y la niña que nació sana y normal fue remitida a un hospicio. En: Nicolás León (1910). aunque de forma redu­ cida. extender su labor médica entre la población femenina. En este caso. A pesar de sus es­ fuerzos. por tratarse de una mujer anormal les fue más fácil realizar la operación. lo que le fue permitiendo. Op. Sin embargo. el proceso de sistematización del conocimiento ginecoobs­ tétrico en el período que estudiamos es de gran relevancia. puerperio y las complicaciones que de su participación surgieron. cit. 176 EL DOLOR DE Eva y que había estado indicada para salvar espiritual y civilmente al pro­ ducto. los médicos no pudieron desplazar el ejercicio de la partería empírica. . estos procesos fisiológicos se fue­ ron paulatinamente convirtiendo en un saber técnico-médico al que Véase cuadro de las aportaciones médico-tecnológicas de la Ginecoobstetricia 1810- 118 1910. pues nadie reclamaría las posibles consecuencias negativas derivadas de la intervención quirúrgica. En efecto. pero que había estado proscrita como operación médica or­ dinaria. la práctica ginecoobstétrica consiguió acumular una larga lista de proezas médico-quirúrgicas118 para enfrentar las pato­ logías de la mujer. puesto que en la medida que fue creciendo la participación de los médicos en el ámbito de la atención al parto. Reflexiones finales sobre el surgimiento de la ginecoobstetricia El proceso de profesionalización e institucionalización de la medici­ na académica promovió la expansión de ciertas áreas de especializa­ ción entre ellas encontramos la ginecoobstetricia.

Así. En este sentido.. Como dice Freidson en virtud de que la medicina es la autoridad sobre lo que la enfermedad es realmente. definía la enfermedad y dictaba los tratamientos a seguir. Los esfuerzos por controlar el campo de gi­ necoobstetricia los llevó a intentar subordinar a las parteras tanto empíricas como a las tituladas. al distinguir los aspectos fisiológicos de los patológicos en el parto.. puerperio y las estrategias sobre las complicaciones que podían sobrevenirle. Los médicos ginecoobstetras se esforzaron por diferenciar la autoridad técnica que pretendieron establecer a través de la imple­ mentación de ciertas pericias provenientes de la tocología empírica y de los conocimientos europeos sobre obstetricia. lo importante en este período es toda la sistematización del conocimiento técnico. la formulación de las representaciones médicas sobre el parto. A pesar de que el control médico sobre la ginecoobste­ tricia de ninguna manera fue total. pero este esfuerzo tan sólo pudo te­ ner alcances en la estructura de la enseñanza médica. según el discurso médico. no sólo intentaron distinguir su labor profesional de la ocupación de la partería. el médico determinaba lo que era anormal en el parto y puerperio. La creación de procedimientos y de instrumentos quirúrgicos estuvo guiada por el anhelo de la precisión y la objetividad del conocimiento que intentaban formular. únicamente los discípulos del arte podían atender adecuadamente. los médicos. por consiguiente. Los criterios normativos implementados por la medicina ginecoobstétrica definitivamente es lo más relevante en el período de estudio porque lentamente se fue convirtiendo en una realidad social que un siglo más tarde culminaría con la exclu­ sión de la partería profesional en el ámbito de la ginecoobstetricia y . la medicina crea las posibilidades sociales para representar la enfer­ medad. sino que lo más determinante fue que elaboraron representaciones técnicas sobre la enfermedad y las for­ mas correctas de atenderla. 177 sólo. el contenido técnico y los inicios de la implementación quirúrgica del parto y puerperio. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA.

122 Ehrenreich . esencial en su campaña contra las comadronas y la justificación de su participación profesional en la vigilancia del embarazo y parto. Así. para lo cual el cauterio eléctrico resultó ser el modificador más eficaz. Los médicos fueron organizan­ do y especificando las enfermedades que vieron sobrevenir en su re­ ducida práctica y encontraron que después del catarro y los prolapsus. Barbara. 178 EL DOLOR DE Eva medicalizará paulatinamente los procesos fisiológicos relacionados con la maternidad y la sexualidad. Op.122 era.121 En la medida que avanzaba la participación [o intromisión] de la medicina en el campo de la obstetricia. 119 Endometritis fungosa. puer­ perio y algunas enfermedades del útero. los médicos destacaban el carácter patológico del embarazo y el parto.inflamación de la mucosa uterina..Excrecencia o mamelón carnoso fungoide o fungoso que se desarro- lla a menudo en la superficie de las heridas o úlceras. 121 Fungosidades.120 la raspa uterina. cit. un argumento que como aseguran Ehrenreich y English. Los casos de endometritis les posibilitó a los galenos mexicanos poner en práctica diversos métodos y técnicas terapéuticas provenientes de Europa y empleados para estos casos. constituyendo un tejido morboso de granulación. todos los cuales buscaban cauterizar las fungosidades uterinas. como se ha analizado. una serie de propuestas terapéuticas. además. líquidos cáusticos. parto.. y English. la enfermedad más frecuente fue la endometritis119 ulcerosa. el uso de sustancias astringentes. Deirdre (1990). a la vez que implementaban un control médico sobre las mismas que dio. . 120 Asa de platina incandescente que se introducía en el útero para conseguir la cauteri- zación de las fungosidades y amputar el cuello del útero. Los médicos ginecoobstétricos fueron construyendo una es­ tructura sobre la desviación de la fisiología del embarazo. se tiene que el uso de los cauterios tanto el denominado actual o Paquelin como el eléctrico.

Incorpora elementos sobre higiene. Manuel (1986).123 Cátedras de Obstetricia y Clínica de Partos. triate de la science et de l’art des ccoouchemens. Ed. *** De 1835 a 1837 hubo un cierre temporal de la Escuela. Los títulos de los libros. fisiología y anatomía del la mujer y el niño.. Jules (1855). (1830) Manuel Obstetricia y ope. ** Duges.. ou. triate 1833-1834 * Pedro del Villar raciones de la science et de l’art des ccoouchemens. A. cit. París. mujeres y niños Pedro del Villar Hatin.Pablo Martínez Cours complete d’ 1838 fermedades de las accouchemens et de del Río mujeres y niños maladies des femmes José Ferrer Espejo et des enfans. Considera la operación cesárea como una alternativa viable en el arte de los partos. además de que toca aspectos médico-legales de la práctica de los partos. Manuel d’ obstetrique. Cours complete d’ accouchemens et de maladies des femmes et des enfants. Ibid. **** Hatin.. posteriormente Escuela de Medicina. Antón (1830). años y autores se obtuvo de una búsque- da en la biblioteca Nicolás León. París. 179 Anexo El siguiente cuadro se refiere a las cátedras de obstetricia y clínica de obstetricia y los profesores que las impartieron y a los textos em­ pleados de 1833 a 1910 en el Establecimiento de Ciencias Médicas. Op. Contiene información sobre las enfermedades de la mujer y el recién nacido. Incorpora conocimientos teórico-prácticos sobre los partos. Librairie de Crochard. Montpellier Chez Louis Castel. . Probablemente los alumnos de la Escuela de Medicina consultaron una edición ante- rior a la de 1855 cuando fue adoptado como libro de texto. Aborda la importancia de la vacunación. profesores que la impartieron y textos empleados de 1833 a 1910 en la ENMM Año Materia Profesores Textos Duges. pp. * En noviembre hubo un cierre temporal de la Escuela y se reanudan labores en enero de 1853. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. 138-140. Jules (1855) Obstetricia y en. d’ obstetrique.**** 123 Parte de la información contenida en el cuadro se extrajo de Septién. ou.** Obstetricia y en- 1835*** fermedades de las Gabriel Villete Duges.

J.***** Pablo Martínez 1857 “ Caseaux. la de 1862 que corres- ponde a la sexta edición. José Ferrer Espejo Caseaux. Sobre su Tratado teórico y práctico de obstetricia. En la biblioteca de la Antigua Escuela de Medicina existen cinco ejemplares de Cazeaux. P. mujeres y niños José Ferrer Espejo Pablo Martínez 1839 “ del Río Hatin. 1848-1849 “ des femmes grosses et José Ferrer (ad- accouchees contenant junto) les soins a donner aux nouveaux-nes. P. Pablo Martínez del 1841 “ Hatin. Jacquemier. (1846) Manuel des accouche- Pablo Martínez ments et des maladies Del Río.Chamerot. profesores que la impartieron y textos empleados de 1833 a 1910 en la ENMM Año Materia Profesores Textos Obstetricia y en. París. tres en francés y una en español. José Ferrer Espejo 1840 “ José Ma. Ibid. (1856). . J. Revisado y aumentado por Tarnier. La más antigua es del año 1856 que corresponde a la quinta edición. la de 1876 la primera edición en español y la de 1883 que corresponde a la décima edición. Ibid. Río (Transitorio) 1843-1847 “ José Ferre Espejo Hatin. 180 EL DOLOR DE Eva Cátedras de Obstetricia y Clínica de Partos. Ed. del Río 1858-1865 “ Ignacio Torres Caseaux. Ibid. Traite theorique et pratique de l’art des accouchements. Ibid. Terán Hatin.Pablo Martínez 1839 fermedades de las del Río Hatin. P. Ibid. ***** Caseaux. Ibid. (1856) Ignacio Torres Traite theorique et 1852-1856 “ José Ferrer Espejo pratique de l’art des accouchements. P. Libraire de F. P. Ibid. Ibid. las cuales corresponden a 4 ediciones diferentes. Pablo Martínez 1850-1851 “ del Río Jacquemier.

H. (1869) Traite 1878 “ “ “ Rodríguez “ pratique Ignacio de l’art des Cafetillo accouchements. Ricardo Naegele-Gresner. Gutiérrez + Naegele. H. W. 181 En 1866 se hicieron modificaciones al Plan de Estudios y se incluyó la clínica de obstetricia: Año Materia Profesor Texto Materia Profesor Texto 1866. Libraire J.L (1869). José Ferrer Clínica de Rodríguez Guía Obstetricia Caseaux.B. Vértiz “ Caseaux. Guía “ “ “ “ “ 1877 Rodríguez Naegele. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. . “ “ “ 1886 M. Capetillo de l’art des accouchments.+ 1879.L Juan Ma. París. P. 1882 “ “ “ “ Vértiz Ibid. Ortega 1869- “ “ “ “ Juan Ma. señala el manejo de partos normales y partos patológicos.F- A.P. Ignacio Clínica de Aniceto Obstetricia Casseaux. Estos médicos alemanes combinan sus conocimientos de la clásica y nueva escuela de obstetricia. P. S/t 1868 Torres Obstetricia Ortega A. Ricardo 1883. Apunta diversos tipos de exploración. Baillién et Fils.. Traite pratique de l’art des accouchements (Tra- ducción francesa del alemán). Ibid. Aborda los co- nocimientos de fisiología e higiene del embarazo. 1880 Espejo Obstetricia Capetillo Rodríguez Playfair-Pinard (1879) Traite José Ferrer theorique 1881 “ Espejo “ “ “ et pratique I.F y Grenser. Ibid. S/t 1873 Rodríguez 1874.. Ortega Grenser. W. Ibid.

de la matrice en Obstetricia Rodríguez Hermosa Noriega arriere pendant la grossesse M. H. Baillére et Fils. 1889 M.F. “ “ “ 1891 F. H. (1892b). La pratique des “ “ “ “ “ 1893 accouchments: A l’usage des sages- femmes. Zárraga Budín.N. M. Capetillo “ de la matrice en arriere pendant la grossesse. N.N. 1890- “ Gutiérrez y Naegele. (1878) Des deplancements 1894 “ “ “ I. D. P- Crouzat. Ibid.F. (1892a). Ibid. París. Zárraga Estrada ++ En el acervo de la Antigua Escuela de Medicina existen varios títulos del mismo autor: Charles. Charles. Zárraga López M. París.++ Charles.B. J. Partie pathologique dystocie. D. N. 1896 “ Gutiérrez y “ “ “ S/t F. 1887 “ “ “ “ “ Gutiérrez 1888- Naegele. Cours d’accouchements donne a la maternité de liege. Hermosa 1897 “ Gutiérrez y “ “ S/t Duque de F. Charles. E. . 182 EL DOLOR DE Eva Año Materia Profesor Texto Materia Profesor Texto M. (1878) Des Capetillo Gutiérrez deplancements Clinica de Guía 1895 Obstetricia López y Zárraga. (1891) 1892.

“ “ “ 1902 López 1903.+++ +++ Existe otro autor con el nombre de Charles Maygrier con tres títulos diferentes que versan sobre temas de obstetricia. J. (1821) Nuevo método para operar en los partos. (1856) Precis d’ Guía 1898 “ “ “ “ obstetrique Rodríguez (1896) Tratado de obstetricia. (1820) Nuevo manual de anatomía o 1905. 183 Año Materia Profesor Texto Materia Profesor Texto Ribemont Dessaignes. Leçons de clinique obstetricale. Sólo anotamos uno de ellos por estar relacionado con los años referidos.P. Como la fuente de consulta para obtener el cuadro sólo anota el apellido. no sabemos a cuál de los dos autores corresponde el texto que de 1905 a 1908 se llevó como libro básico de la cátedra de Obstetricia. Charles (1893).. Maygrier. seguido de uan descripción completa de las mismas partes.. Marín Maygrier. D. Hermosa “ “ “ “ “ 1904 Efrén D.N Ibid. A. tratado metódico “ “ “ “ “ 1907 y razonado sobre el modo de preparar todas las partes de la anatomía. EL SURGIMIENTO Y LA ENSEÑANZA DE LA GINECOOBSTETRICIA. París. 1899- “ “ Charles. .

(1907) La pratique Obstetricia Everardo Rodríguez Noriega de l’art des Landa accouchements.184 EL DOLOR DE Eva Año Materia Profesor Texto Materia Profesor Texto Alberto López 1908 “ “ “ “ Hermosa “ Everardo Landa P. Brindeaux López Gutiérrez Chambrelent Clínica de Hermosa Guía 1909 Obstetricia y Zárraga. Bar A. López Hermosa Everardo Landa 1910 “ “ “ “ “ Duque de Estrada Quiroz Rodiles . M.

los conoci- mientos útiles ya adquiridos. Arturo Palmero S e analizarán algunos fragmentos de dos obras mé­ dicas mexicanas. Capítulo 4 La asimilación de la obstetricia empírica y la representación médica del embarazo. en momentos en que la creación de símbolos y significados conducía a un fortaleci­ miento del aspecto pedagógico dentro de este pro­ ceso de conformación de una especialidad médica y de sus representaciones. Por otro lado. en el menor tiempo posible. una dirigida a la enseñanza de los médicos y otra a la de las parteras en formación. los cuales se . sino en buscar el método más claro y sencillo para hacer comprender y retener á sus alumnos. parto y puerperio El trabajo incesante del Profesorado no consiste en la investi- gación de nuevos conocimientos en determinado ramo. lo que permitirá dar cuenta de cómo la producción del conocimiento ginecoobstétrico. Esto. sistematización y clasificación de los conocimientos ginecoobstétricos. es impor­ tante dar cuenta de cómo se fue dando un proceso de asimilación. era el resultado de la apropiación de un saber proveniente de la partería empírica. propuesto por estos médicos mexicanos.

Juan Ma. En 1885 llevaba la cuarta edición con agregados y co­ rrecciones. Figura 4. parto y puerperio. Guía clínica del arte de los partos. constituyó una conquista médica y un logro para la identidad científica nacional en materia ginecoobstétrica. Imprenta de Francisco Díaz de León. 186 EL DOLOR DE Eva fueron sumando a las representaciones técnico-médicas del cuerpo femenino en su función fisiológica del embarazo. (1885). México.1 La "Guía Rodríguez" constituyó una conquista médica y un logro para la identidad científica nacional en materia ginecoobstétrica. Apareció publicada por primera vez en 1869 con el título de Cuadros sinópticos de obstetricia. bajo la dirección del médico michoacano Nicolás León. cuyo autor fue Juan Ma. La "Guía Rodríguez" es un elocuente ejemplo de un trabajo que comenzó a forjarse a través de la actividad empírica y que se fue 1 Rodríguez. I. Un texto clásico: La guía clínica del arte de los partos1 Comúnmente conocida como La "Guía Rodríguez". . Rodríguez.

que como es natural suponer no sólo impedían que el arte progresara. Tesis. . sino que lo degradaban y lo co­ rrompían haciéndolo aborrecible. Juan Ma. p. Los Cuadros sinópticos de obstetricia tuvieron como anteceden­ te la tesis de grado de Juan Ma. Dos fueron los objetivos que inspiraron a Rodríguez en la elección del tema: En primer lugar. México. Rodríguez titulada Breves apuntes so- bre la obstetricia en México presentada ante el jurado de la Escuela de Medicina en 1869. por lo mismo. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA. El arte de los partos parece que antiguamente infamaba hasta cierto punto las personas que lo ejercían. ¡Cuántas víctimas pu­ dieran levantarse de la tumba. personas sin educación. Breves apuntes sobre la obstetricia. viajes al extranjero y sobre todo a través de la acumulación de un saber que se obtuvo en el ejer­ cicio de la medicina clínica y la medicina patológica que Rodríguez realizó a lo largo de su práctica profesional como médico obstetra. Imprenta de José M. 187 recomponiendo con las notas. y tal vez sin moralidad. para elevarlo á la altura que su importancia reclama. Ro­ dríguez al realizar una historia de la obstetricia en México. sin estudios. Lara. que me inspira la noticia de lo que fue en México el difícil arte de los partos antes de que los hombres de verdadero saber se hicieran de él. y por eso era que se veía relegado en­ tre mujeres incapaces.. En segundo lugar. tenedores y ayudantes. (1869). aclarar la participación de la tocología mexicana y las aportaciones de los galenos mexicanos en esta rama médica para poder establecer los antecedentes de un campo que era necesario desempeñar y ordenar para su ejercicio profesional. En dicha obra incluyó a todos y cada uno de los médicos mexicanos próceres 2 Rodríguez. por lo que se requería armar una historia de la ginecoobstetricia. lecturas.2 En el párrafo anterior se sintetiza el objetivo de Juan Ma. buscaba rescatar un conocimiento que realizaba gente carente de autoridad científica. 5. y comparecer como testigos irrecusables de esta aseveración. La tesis de Rodríguez fue el inicio de la carrera que como obstetra desarrolló hasta su muerte..

José Ferrer Espejo. En efecto. Gabriel Villette. Aniceto Ortega. y otras áreas de la medicina académica. puede ser entendida como el inicio de una dis­ tancia entre el conocimiento empírico-popular y el conocimiento científico-experimental. Iniciar la historia de la obs­ tetricia y escribir algún manual sobre la temática significaba comenzar con una tradición que superaría el ejercicio vulgar de esta disciplina en manos de los legos. 188 EL DOLOR DE Eva de la obstetricia. entre otros. la obra de Rodríguez. Miguel Cordero. Pedro del Villar. Es decir. Ignacio Torres. cirugía. estos eran aspectos cruciales dentro del proceso de profesionali­ zación de la medicina. comenzando por los Cua- dros sinópticos y concluyendo con la Guía de partos en sus diferentes versiones y ediciones. Manuel Carmona. Ramón Alfaro. José Terán. Miguel Jiménez. anatomía patoló­ gica. Pablo Martínez del Río. según la propia opinión médica. La estrategia para obtener una autoridad pro­ fesional en el escenario de la ginecoobstetricia incluía un doble juego mediante el cual se asimilaban los conocimientos empíricos a la vez que se desacreditaban las prácticas no institucionales. Entre los que se cita a Leopoldo Río de la Loza. La autoridad del médico y su experiencia profesional se estable­ cieron como requisitos indispensables en la conquista y recreación de la ginecoobstetricia como campo de saber. sino que el conocimien­ to era compartido y las conquistas terapéuticas y quirúrgicas se apli­ caban en todas las ramas de la medicina que incluía la formación médica de entonces. no po­ seían un conocimiento sistemático de la partería ni tenían los instru­ mentos para contribuir a esa sistematización del conocimiento. Casimiro Liceaga. Luis Hidalgo y Carpio. no había un campo definido para cada uno. Es decir. así como a los médicos noveles compañeros suyos cuyas aportaciones al campo ginecológico destacó de manera im­ portante. quienes. Como se ve. forma parte de la construcción de . Esto da cuenta de que fueron los médicos pioneros de la Escuela de Medicina y de la Academia los que igualmente incursionaron en medicina legal.

dirigido sobre todo a los jóvenes médicos egresados. pretensiones. y excitado demás de eso por personas que se desviven por el establecimiento y pro­ greso de las cosas patrias á publicar una tercera. en verdad. usos.3 La intención de Rodríguez era. Juan Ma. Juan Ma. antes de lanzar á los cuatro vientos de la publicidad. heme decidido á colmar su deseo apresurándome y esforzándome. 7.. (1885). técnicos y culturales. Rodríguez aseguró que los egresados carecían de una formación sólida. En el prólogo de la tercera edición de la Guía de Partos. Destinada desde un principio (1869) á facilitar el buen aprendizaje de un arte tan intere­ sante como el de los partos. Imprenta de Francisco Díaz de León. . peculiaridades inherentes á toda enseñanza cuyas miras y principales tendencias sean [. más aún cuando quien lo toma á su cargo y lo prodiga solícito aspira á fundar una nueva Escuela ó secta científica. México. que con frecuencia no sabían qué hacer. ambiciosa porque quería hacer un vademécum en el que se puntualizaran las reglas generales aplicables a cualquier caso tocológico. á reformarla y complementarla con todo cuan­ to hoy por hoy se exige en obras de la índole de ésta.. entre los defectos de que adolecía había uno enorme debido á la falta de concordancia y homogeneidad del conjun­ to.. por particular que fuese. Guía clínica del arte de los partos. p. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA. 189 la práctica médica como estructura jerárquica y como ejercicio auto­ rizado en términos científicos. con sus preceptos.]trascender el estudio práctico de algún arte ó cien­ cia. modificaciones é innovaciones especiales. requisitos.... quienes tenían la posibilidad de contar con una práctica clínica en la Casa de Maternidad.] alentado por la graciosa y entusiasta acogida que las Escuelas mé­ dicas del país y el público médico en general le otorgaron. y que co­ metían errores graves: A fin de que mis discípulos en lo de adelante no extravíen el buen ca­ mino he juntado y correlacionado los varios artículos ó cuadros en esta 3 Rodríguez. Rodríguez señaló: [.

Fue adoptado por la Junta de catedráticos de la Escuela de Medicina como texto para uso de los alumnos de la clínica de partos). se debe reconocer que La "Guía Rodríguez" ocupó un lugar hegemónico en el programa de la clínica de los partos e inspiró la mayor cantidad de tesis escritas que se hubie­ sen reportado en ninguna otra rama médica a lo largo del siglo XIX. La labor académica. . quienes durante 40 años llevaron como texto básico La "Guía Rodríguez" para cursar la materia de clínica de los partos.4 Estas citas refuerzan el análisis porque se hace notorio el doble objetivo de Rodríguez: armar un discurso propio sobre la obstetricia y llegar a formar una escuela o “secta científica”. ineludiblemente se consti­ tuye una relación de poder y permanente tensión que requiere de una constante revisión para conseguir el control. Juan Ma. como él lo refiere. Juan Ma.10. Con la sistematización y difusión de su trabajo ginecoobstétrico. Rodríguez consiguió prestigio.. en este caso de los contenidos simbólicos y racionales constitutivos de un conocimiento obstétrico. Al establecer un campo de saber. p. reconocimiento y estatus que en con­ junto lo colocaron por varios años como la autoridad en dicho campo. clasificaciones numéricas y p­ romedios 4 Rodríguez. científica y profesional de Juan Ma. como medidas. en aquellos que me pareció conveniente reformar ó retocar. Rodríguez lo llevó a conquistar el lugar de prócer encargado de establecer una tradición en un grupo.] En los cuadros nuevos.. cit. fuentes perennes de desaciertos. La primera sección del libro es la que contiene mayor número de precisiones.. lo real y hacedero en lugar de lo quimérico y ficticio. la regla en lugar del acaso. [. Aunque la escasa producción médica permitió que la Guía de los partos permaneciera como el único manual indicado en la for­ mación de los alumnos de obstetricia. (1885). en este caso con los alumnos de la Escuela de Medicina. 190 EL DOLOR DE Eva edición de un modo cónsone: merced á esto ya no tendrán cabida por más tiempo la duda y la confusión. he procurado que la demostración quede puesta en lugar de la duda. Op.

Barbara y English Deirdre (1990). otro tipo de trastornos producidos por la inervación.5 también fueron señalados como signos inequívocos de la preñez. Editorial Taurus. su epidermis se agrietaba. Los pechos crecían.] las funciones femeninas eran intrínsecamente patológicas”. vómitos. la respiración presentaba trastornos mecánicos. 129. El dato fisiológico fue la prueba que sirvió a los galenos para afirmar que “[. a lo largo de sus observaciones. las náuseas. cuello. de urea y demás princi­ pios inmediatos de la orina. . consti­ pación. várices. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA. Se coloreaba el contorno del ombligo. la eclampsia y la manía puerperal que. llegó a confirmar las concepciones de las alteraciones de las funciones fisio­ lógicas del embarazo. 191 matemáticos que sirvieron de signos diferenciales presuntamente objetivos de los embarazos eutócidos y distócicos. la disminución de sales. Esta descripción inicial de la Guía de partos pone en perspecti­ va que Juan María Rodríguez. Rodríguez rea­ lizó en esta sección una detallada nosografía del embarazo. Dentro del grupo de signos se incluyó la suspensión de los flujos menstruales. Madrid. era común. trastornos que según Rodríguez desaparecían hacia el tercer o cuarto mes del embarazo.. 6 Ehrenreich. Los trastornos de la circulación sanguínea por el embarazo. Accidentes mecánicos debi­ do a la compresión de los vasos. así como las asociadas a la menstruación catalogadas por sus pares europeos y estadounidenses como una fuente permanente de trastornos. la aparición de neurosis como la histeria. lo que incluyó una extensa descripción de los signos fisiológicos que hacían presumible el estado de preñez y sus complicaciones. parto y puerperio. como la neuralgia dental. ma­ nos.. Las secre­ ciones cambiaban. p. De igual manera. lumbar. ciática y crural. pecho. Asimismo. los trastornos digestivos como los ascos.6 5 Hidrohemia o hidremia: Exceso de agua en la sangre. también. La albúmina aparecía con frecuencia en la orina. facial. El pigmento manchaba la piel de la cara.. las areolas de los pezones y los pezones mismos. 150 años de consejos de expertos a las mujeres. Por su propio bien. trombos. edemas. a decir de éste médico. Incluyó. diarreas.. como la hidrohemia.

Entre los esfuerzos por establecer los parámetros precisos de los signos del parto distócico contenidos en La "Guía Rodríguez" se en­ cuentran las tablas de medidas y diámetros tanto de las pelvis como del cráneo del feto. 192 EL DOLOR DE Eva Las representaciones técnico-médicas de las funciones femeni­ nas. La descripción de la trasformación del útero en cuanto a volumen. Durante este tiempo. forma. p. á agregar 7 días al cómputo de los nueve me­ ses solares”. cit.7 Mientras que en su tesis. que apun­ taba Juan Ma. cit. Juan Ma. parto y puerperio y los trastornos que a los ojos de los médicos se revelaban en la preñez. Al contar con proporciones establecidas. Los signos del embarazo. figura. era la que lleva el nombre del Sr. La descripción de los signos internos y externos del embarazo señalados en La "Guía Rodríguez" fue realmente un trabajo de filigra­ na.8 7 Rodríguez. La forma de calcular el embarazo fue la siguiente: “[. estaban encaminados a mostrar los trastor- nos del cuerpo femenino que ocurrían como efecto del embarazo. signo inequívoco del embarazo. De igual manera lo son las descripciones de los signos fetales llamados signos de certidumbre identificables a partir del quinto mes. el denominado soplo abdominal. consistencia y dirección del órgano son realmente sorprendentes. entre otras señales. el feto revelaba. Rodríguez. eran reforzadas por la fisiología del embarazo.(1869).. Op. los médicos podrían anticipar su participación durante el alumbramien­ to. límite del error”. p. . 8 Rodríguez. que sólo se pudo hacer a través de la educación y ejercitación de la mirada clínica. Op. con lo que se presumía que se evitarían mayores complicaciones. Vértiz que consistía en contar nueve meses solares desde la última menstruación y agregar 15 días. altura.] el parto probablemente tendrá lugar entre los 270 y 280 días. lo cual equiva­ le. Juan Ma. siempre cercanas con la patología. 23.. 16 años antes apuntó que “la manera de calcular generalmente el fin del embarazo.. 23. y esto es más sencillo. (1885). De igual manera se incluyó un método para calcular el tiempo de gestación..

LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA. . Juan Ma. la descripción de las dimensiones y ejes del ca­ nal pélvico. El proble­ ma que encontramos en ambos casos es que ni Flores ni Rodríguez consideraron nunca la variación ósea en su totalidad de las mujeres mexicanas cuyas pelvis eran comparadas con las medidas de las mu­ jeres anglosajonas. Op. En consecuencia. motivo por el cual éstas nunca cumplieron la norma estipulada por la medicina europea. de que pueden aprovecharse igualmente el partero en el ejercicio de su arte y el gine­ cólogo y el cirujano en la práctica de algunas operaciones. otros obstetras de la época como Florencio Flores dedicaron parte de su trabajo médico a medir y evaluar la composición pélvica de las mujeres mexicanas. las pel­ vis de las mexicanas fueron consideradas por los galenos mexicanos anormales. así como las particularidades que presentaban las pelvis de las mujeres mexicanas fueron ampliamente tratadas. Rodríguez presentó una tabla de pelvimetría9 en la que se agruparon las me­ didas europeas y mexicanas.10 Entre el conjunto de signos que integraron el dato de clasi­ ficación de aspectos normales y patológicos del embarazo. Bajo el punto de vista de la Toconomía la pelvis debe ser considerada en su composición.. (1885). forma y dimensiones. Rodríguez sobre pelvimetría no fueron los únicos.. cit. Los estudios de Juan Ma. A las dimensiones de las pelvis de las mujeres mexicanas se les atribuyó gran importancia en la discusión de los partos distócicos. De la determinación de estos dos últimos puntos dedúcense varias advertencias importantes. 30. p. estaba la estructura craneal del feto. Importa mucho también que esta parte del esqueleto sea estudiada con respecto á la inclinación de los planos de los estrechos superior é inferior y á la dirección del canal comprendido entre ambos. 193 Posteriormente. 10 Rodríguez. Dependiendo de su dimensión se le consideraba como un signo de distocia durante el parto. contrahechas o abarrotadas. Rodríguez 9 Medición y clasificación de la pelvis femenina..

La necesidad de marcar los límites entre lo normal y lo patológico ubicó a la medición y cuantificación como el único camino viable para establecer un parangón. los distanciaba de las conjeturas del arte de curar para ubicarlos en la certeza de la ciencia médica. conforme al sentir de los autores que se citan”.36. el tiempo en el que se podían llevar a cabo las maniobras u operación toconómica para corregir la posición y presentación incorrectas del feto..13 Este era.12 Dar el salto de las descripciones clínicas-obstétricas a las representa­ ciones precisas ofrecidas por las medidas... Teniendo como signo preventivo la presentación del feto. . y de los alemanes.] habiendo creído conveniente y útil establecer un parangón entre las dimensiones medias de los diámetros. Asimismo. Medir y valorar los cuerpos de una nación: un ensayo sobre la estadística médica del siglo XIX en México. “[. Según las observaciones clínicas. como el caso de la medición. Rodríguez realizó un cuadro ­sinóptico de 11 Ibid. “y muy comúnmente con más anticipación en las nulíparas que en las multíparas”. 13 Rodríguez. pues. Op.. Facultad de Filosofía y Letras. Juan Ma. los médicos mexicanos como Rodríguez pretendieron clasificar el cuerpo y sus funciones fisiológicas dentro de una lógica binaria pautada por la concepción de lo normal y lo patológico. posicionaba a los médicos en el ideal de cientificidad tan valorado en la época. México.11 Siguiendo la pauta de la ciencia médica europea. Tesis. 12 Sobre el tema de la estadística y la medicina puede consultarse a Cházaro García. p. el acomodamiento fetal se verificaba hacia el séptimo y hasta el noveno mes del embarazo. longitud y peso de los niños mexicanos. cit. p. 194 EL DOLOR DE Eva advertía que el conocimiento de las dimensiones del cráneo de los fetos mexicanos serviría para intervenir oportunamente en el mo­ mento del parto y salvar la vida de la madre y del producto. ingleses y franceses. UNAM. a la vez que creaban nue­ vas figuras sobre las cuales la ciencia médica podía intervenir. Los números da­ rían el dato exacto de la diferencia entre lo anormal y lo patológico. (1885).62. Laura (2000).

lo que le permitió. por tanto.. p. De igual manera describía detalladamente las . 31 La Guía Rodríguez no sólo apuntó los signos corporales del feto y la madre para diagnosticar los partos. proponer las lla­ madas maniobras externas para la corrección de las presentaciones viciosas del feto. A partir de ahí estableció un rango de posibilidades que formaron un universo y.. 195 clasificación acerca de las presentaciones y posiciones del feto a la vez que señaló las maniobras médicas para su acomodación. Op. Fuente: Guía Rodríguez (1885). inver- sión y regularización. sino que también pro­ puso técnicas concretas para remediar las dificultades que podían presentarse.1 Comparativo de las medidas de la pelvis de la mujer. cit. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA. apoyado en la literatura europea. Luego pudo tomar las mediciones de las pelvis de las mujeres y los cráneos de los fetos. que se conocen con el nombre de conversión.. la frecuencia de la presentación de los signos registrados. Cuadro 4. lo que le permitió sistematizar un conocimiento con base en lo observado. Rodríguez realizó más de 200 observaciones en muje­ res parturientas.

19. cit. como otras tantas manio­ bras topológicas.. Fuente: Guía Rodríguez (1885). p. . Op. e incluso se atribuyó la maniobra a los tocólogos mexicanos.14 Cuadro 4. Acta Hisp. 1999. sino que fueron asimiladas por ésta y sistematizadas para su enseñanza.2 Las presentaciones y posiciones durante el nacimiento. Ana Ma. p. Véase Carrillo. 14 Dolores Román –india pura y primera partera en jefe de la Casa de Maternidad de la ciudad de México– fue la primera en hacer la versión por maniobras externas del feto en un hospital. eran actividades cotidianas dentro de la partería empírica y no fueron una propuesta de la medicina obstétrica. 61. Pablo Martínez de Río. En: DYNAMIS. Hist. Med. 174. La prensa médica difundió la noticia de que la habían hecho bajo la di- rección del Dr. Sci. Ilus. Las parte- ras tituladas en México”. “Nacimiento y muerte de una profesión. Debemos aclarar m que las maniobras para acomodar al feto. 196 EL DOLOR DE Eva ­ aniobras y los cuidados pertinentes para el caso.

debe llevarse la mano exploradora di­ rectamente por entre los muslos de la mujer. la trasformación. hasta que la yema llegue y toque la comisura posterior de la vulva [. la aplicación. Figura 4. . ó únicamente para fijarla y empujarla hácia abajo. Juan Ma. con lo cual se logra acercar al dedo la región por explorar. con las piernas abiertas y dobladas en ángulo.. 197 También Rodríguez indicó con detalle todos y cada uno de los movimientos de la mano y de los dedos del partero para mostrar la manera de hacer las maniobras obstétricas: Sea cual fuere la postura. recto.... Situado el borde externo de éste á lo largo del perineo. A propio tiempo se aplica la otra mano sobre el fondo de la matriz para erguirla si fuere necesario. se doblan los demás y se separa el pulgar cuanto se pueda. y con ello la eficacia científica porque se instauran métodos replicables que van de lo empírico a la trasmisión pedagógica de la práctica terapéutica.2 En la posición supina se debía acostar a la mujer lo más cercanamente posible al borde del lecho. (1885). 92.]15 Esta serie de indicaciones con respecto de movimientos preci­ so habla de la técnica sistematizada. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA.. p. la cual incluye la clasificación. Op.. 15 Rodríguez.. luego se desliza aquel hácia adelante. ungido el índice (ó el ín­ dice y medio cuando fuere preciso alargar el primero para alcanzar me­ jor) con grasa ú otra sustancia [.] en dirección del perineo. cit.

16 Rodríguez. cit. pero también al plano moral. Ocasionalmente se empleó el tacto vaginal en las revisiones de las parturientas. tanto para auscultación (palpación y tacto vaginal) como para hacer las maniobras externas y el alumbramiento. cuanto porque así lo exige la honestidad y la decencia. fue repudiado por las mujeres. pero la exploración vaginal también contempló la posición de pie. Juan Ma. con las piernas abiertas y dobladas en ángulo recto como se indica en la imagen de la página anterior. En la Guía Rodrí­ guez se acotaron los casos en que el tacto vaginal debía realizarse. Op. 198 EL DOLOR DE Eva La indicación acerca de qué postura debía adoptar la mujer. (1885). Las mujeres se pagan de estos miramientos debidos á su sexo. Rodríguez al campo de la obstetricia nacional porque el tacto vaginal. Entre ellos encontramos el cui­ dado que recomendó de no tocar el clítoris en el momento de aus­ cultar la vulva. tanto porque no es necesario. La exigencia del distanciamiento de ciertas partes del cuerpo asociadas a la excitación sexual era homologable con las prescripciones higiénicas y en tanto que no existía un medio como el látex para establecer distancia en el contacto debía mediar la moral. En el trato con las damas el partero tiene que dar siempre pruebas de caballerosidad y de la más refinada pulcritud.. En el estudio que se haga de la vulva y sus dependencias se evitará á todo trance tocar al clítoris. y por lo mismo conviene no echar en saco roto estas advertencias. una herencia de la clínica obstétrica euro­ pea. .16 Las indicaciones médicas aludían a lo técnico. En la posición supina se debía acostar a la mujer lo más cercanamen­ te posible al borde del lecho. 94-95. La palpación abdominal fue considerada una aportación ori­ ginal de Juan Ma. pero advertía a los médicos sobre sus aplicaciones y los cuidados que debía procurar en el momento. la posición en decúbito supina o a la francesa y lateral derecho o izquierdo fueron las formas tocológicas que los médicos mexicanos adoptaron como la ideal. pp.

el pulso late 80 veces por minuto (promedio). En la fisonomía y en la apostura de la mujer se retrata el bienestar general.. está indolente. por último.]18 La sinopsis anterior representa la actividad médica que el parte­ ro debía realizar escrupulosamente con el fin de no verse sorprendido por el envenenamiento puerperal. la transpiración es general y abundante. Se señalaba la distinción entre la fisiología normal de la patológica en el puerperio. p.. en el cual los órganos de la generación y los demás del organismo de la mujer. Al estudio de la loquiorrea hay que agregar el de otras particularidades referentes al puerperio fisiológico ó normal. 120. las evacuaciones al­ vina y urinaria son naturales. la de los loquios no molestan ni se acom­ pañan de esos cólicos uterinos llamados entuertos.. la temperatura axilar oscila entre 37° y 38°.. retornan al estado normal. . laxo. y la secreción láctea se establece definitivamente del tercero al cuarto dia sin que la preceda ni acompañe la calentura. cit. (1885). Op. sueño tranquilo. p. Otro elemento no menos impor­ tante señalado en la guía para el cuidado del puerperio era identificar la predisposición de las recién paridas a enfermar debido al influjo que ejercía en su “ser orgánico y moral el alumbramiento y de los cam­ bios que en ellas se operan inmediatamente después de él”. el vientre. 18 Rodríguez. 19 Ibid. Juan Ma. que incluyó una amplia descripción de los cambios físi­ cos y emocionales que tenían lugar días antes del alumbramiento y en el momento mismo del parto. y se esta- blece la secreción láctea. la respiración es so­ segada.19 17 Se llama puerperio o sobreparto al tiempo que inmediatamente sigue al parto.119. Los cuidados indicados para el puerperio o sobreparto17ocu­ paron un espacio importante dentro de la primera sección de la Guía Rodríguez. el apetito es bueno. que sufren modificaciones o trastorno durante el embarazo. 199 la cual transitó de la moralización del contacto con el cuerpo a la pedagogía de la práctica terapéutico-quirúrgica.. hay poca sed. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA. impropiamente llamada fiebre de leche[.

En todo caso. En la segunda sección.21 La práctica ginecoobstétrica en la beneficencia pública como en la consulta privada posibilitó establecer una gama amplia de causas posibles del aborto. esfuerzos. Oliva (1999). usar corsé y vestidos ajustados. cit. Aunque el cumplimiento de las pres­ cripciones se veía limitado por la ocupación y la posición económica de las mujeres. miseria. En: Enfermas. el cual se definió como “la suspensión prematura y mor­ bosa de la preñez ó su cesación definitiva. 21 Se puede consultar López Sánchez.20 Rodríguez atendió a mujeres trabajadoras. “La práctica médica y los fenómenos raciales. 145. emociones morales vivas. mentirosas y temperamentales. Juan Ma. pero también contiene la confesión del desconocimiento de ciertos eventos como las causas que impedían la contractilidad del útero en las mujeres pluríparas. excesos. 200 EL DOLOR DE Eva Los contenidos de la Guía Rodríguez reflejan las discusiones y posiciones que los médicos tenían frente a la certeza de ciertos datos fisiológicos de la anatomía reproductiva y sexual del cuerpo feme­ nino. Entre las posibles causas del aborto está señalada la condición física del padre y de la madre. . además de las anteriores se incluyeron el temperamento sanguí­ neo y nervioso. danza.. el movimiento de los carruajes. de clase y género”. Op. étnicos. así como a mujeres pertenecientes a familias acaudaladas en consultas a domicilio. pertenecientes a las clases pobres en la Clínica de Maternidad. en el caso del padre. la edad temprana o muy avanzada en el momento de la procreación y la sífilis consti­ tuían un riesgo para la viabilidad del producto. México. enfermedades graves intercurrentes. la Guía Rodríguez señaló los motivos del aborto. p. Rodríguez se dio a la tarea de armonizar las doc­ trinas recopiladas en su Guía para que el resultado fuera un cono­ cimiento consonante plasmado en un prontuario ginecoobstétrico. equitación. violencias exteriores. La concepción médica del cuerpo femenino durante la segunda mitad del siglo XIX en Mé- xico. Editorial Plaza y Valdés. acompáñese ó no de fe­ nómenos expulsivos”. y a pesar de ciertas incertidumbres. (1885). En las causas mater­ nas. 20 Rodríguez.

La idea de que la sexualidad durante el embarazo era perju­ dicial encontró su justificación en que la excitación voluptuosa de la mujer congestionaba de manera permanente el útero. de sus atribuciones y fenómenos sexuales y de todas sus enfermedades. 151. Madrid. sino que se impone la lógica de una 22 Rodríguez. emocionales. p. evidencia que el conocimiento médico está mediado por la apreciación moral de una época y por la institucionalización de un cuerpo al cual no sólo se le imponen formas de comportarse.. Rodríguez incluyeron actividades diversas que formaron parte de múltiples esferas de la vida. domésticas. coser con máquinas de pedal. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA. tales como las acti­ vidades físicas.. o sea historia analítica de su constitución física y moral. enfermedades agudas y crónicas de la matriz y el uso de medios abortivos. 4 Tomos. lugar que debía estar insensible y distante del placer. Baltasar (1827). aglutinadas con el adjetivo de actividades ries­ gosas. 201 el movimiento trepidante de los ferrocarriles.22 Las advertencias médicas sobre los motivos del aborto seña­ ladas por Juan Ma. las representa­ ciones técnico-médicas de la ginecoobstetricia decimonónica signa­ ron como causa patológica durante el embarazo el placer femenino y con ello se restringió el ejercicio de la sexualidad de los matrimonios.23 en los que el placer femenino era un requisito necesario para la procreación y un signo de salud femenina. . pero que fueron consideradas todas ellas en un mismo rango. cit. Op. en ocasiones parecidas) en mujeres de constitución débil y anémica”. Juan Ma. sociales. La fisiología y patología de la muger. Imprenta de Ortega y compañía. El coito podía te­ ner efectos patológicos sobre la matriz generándole una congestión permanente “originada de ordinario por el frenesí voluptuoso de la luna de miel (ó pasada ésta. Cuando se compara esta visión con la de textos europeos gi­ necoobstétricos de las primeras décadas del siglo XIX como el de Viguera. abuso y aun uso moderado del coito.. Es decir. culturales hasta concluir con las sexuales. 23 Viguera. (1885). invitando a los varones cuyas esposas estaban preñadas a ejercer su sexualidad en el burdel.

No obstante el señalamiento de evitar la trasgresión y el uso de medios extremos y la reprobación de la sinfisiotomía26 y la pubitomía. 26 Sinfisiotomía: Operación de Sigault. para que libremente elija. Madrid. en definitiva servirán para transitar de una moraliza­ ción de los males a una higiene del cuerpo como señala Vigarello. Rodríguez señaló claramente que aun cuando la labor del partero era allanar por los medios adecuados las causas que dificultasen el parto. vive el producto y no urge terminar el parto.28 Una responsabilidad ineludible del partero o partera era bau­ tizar al feto cuando por las razones que fuesen su vida estuviera en 24 Vigarello. (1885). siempre que el mecanismo de la expulsión del huevo humano sufre alguna perturbación. Abada Editores. Lo sano y lo malsano. Estas imposicio­ nes. con objeto de aumentar los diámetros de la pelvis y de este modo facilitar el parto. 202 EL DOLOR DE Eva fisiología que ha de controlar experiencias íntimas. 27 Pubiotomía: Sección del hueso pubis a un lado de la línea media para ampliar transi- toriamente la pelvis estrecha en el momento del parto. luego perforar el cráneo con las tijeras de Smellie ó de Blot. 184.24 En el cuadro referente a las causas de las distocias25 y reglas para combatirlas o remediarlas. por anomalías de situación. forma o volumen del feto (Mogostocia fetus). Op. 25 Se dice que es distócico el parto.27 Rodríguez señalaba tres opciones quirúrgicas que la madre debía elegir. a lo cual anteponía que nunca debía transgredir las sabias leyes de la naturaleza que siempre obraban en favor de la vida. se debía aceptar las limitaciones con las que se podía enfrentar el partero y que tenía que aceptar. que dificulta. . por parte de las fuerzas expulsivas (Disodinia).. división quirúrgica del fibrocartílago de la sínfisis del pubis. Rehúsa las dos primeras. Juan Ma. Historia de las prácticas de la salud desde la edad Media hasta nuestros días. de ciertas políticas sociales y hasta económicas. Si el feto vive y puede adquirirse la convicción de que sea viable y bien conformado. cit. provenientes de una moral. p. propóngase la operación cesárea clásica. debe esperarse á que muera el feto. manifestando a la madre lo que tiene que esperar de cada una. George (2006). 28 Rodríguez. la amputación úte­ ro-ovárica y la embriotomía. por estrechez de la vía que debe recorrer (Mogostocia pélvica). hace peligrosa o imposibi- lita su marcha y su salida.

sino por la iglesia católica que exigía el bautismo del feto de más de tres meses porque ya tenía alma y debía salvarse a través del sacramento del bautismo.30 En esta última sección. como en las dos anteriores. que la ciencia y el arte de consumo idean. de modo que al em­ plearlos. Del conjunto se puede observar que la Guía Rodríguez man­ tuvo algunos de los viejos postulados hipocráticos que explicaban la 29 Palmero. [Que sean] los medios complementarios los que sumisamente sigan el camino que las manos les demarquen. Oficina Tip. la práctica de las cesárea post mortem fue pro­ movida no por la medicina. que obedezcan y ejecuten punto á punto lo que el diestro operador les prevenga y compulse á hacer.. Los médicos y las parteras estaban obligados a practicar el bautismo intrauterino o post mortem si así se lo requería la familia cuando la vida del feto o del niño peligrara. El establecimiento de una guía de procedimiento en materia obstétrica era una exigencia de la ciencia racional. Op. 203-204. empero. lo in­ ofensivo y lo expedito de las manos desarmadas. cit. pp. no se podía restar.. la tercera sección de la Guía Rodríguez estuvo destinada a señalar el uso debido de los fórceps cuando la desocupa­ ción de la matriz se viera impedida por el motivo que fuese: Colocados en este extremo. la única salida que queda es recurrir á ­medios auxiliares supletorios. el fin deseado se consiga. Rodríguez. Juan Ma. De hecho.. Arturo (1897).29 Finalmente. . La descripción detallada de su aplicación y la relación del médico con este instrumento toco-quirúrgico verdaderamente di­ bujan un proseguir que no podía dejar intersticios entre la aplicación y los movimientos del médico. México. cit. de la Secretaría de Fomento. un hombre de su tiempo. 203 peligro. Op. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA. a la cual Juan Ma. se asoman los esfuerzos por sintetizar posiciones con respecto al uso y abuso de los fórceps. 30 Rodríguez. sin echar de menos. disponen y adecuan al objeto á que se les destina. (1885).

las emociones impedían la consecución normal de la fisiología femenina.. La relación entre órganos y emociones fue un dato heredado de la medicina hipocrática que sólo se aplicó al caso de la fisiología femenina y que posteriormente fue olvidado. la vestimenta y la alimentación. . la Guía Rodríguez fue un trabajo minucioso en sus descripciones antecedidas de numerosas observaciones que le permitieron establecer un escenario posible dentro del fenómeno 31 Rodríguez. p. sino que. La lactancia ma­ terna fue considerada parte de las tareas naturales de las mujeres: “El partero debe inculcar en el ánimo de ciertas madres egoístas y desnaturalizadas la obligación que tienen de amamantar á sus hijos.] Las amonestaciones y excitativas se fundarán. el clima...”31 La asociación entre la fisiología del útero y los trastornos que los estados emocionales producían en el útero señalada por la medici­ na hipocrática y galénica fue retomada en la Guía Rodríguez. en que tal es su destino conforme á las leyes de la naturaleza. la cual proscribió ciertas experiencias que provocaran fuertes emociones mo- rales de la especie que fueran porque eran consideradas muy dañinas para la madre recién parida cuyo útero no había involucionado aún. 140. la calentura y abreviaba el tiempo del escurrimiento loquiorreico y apresuraba el movimiento involutivo de la matriz. estando sanas [.. La temperatura de la puérpera adquirió un valor semiológico muy importante para el diagnóstico médico. El amamanta­ miento se convirtió en una prescripción médica que evitaba trastor­ nos en los senos como las grietas del pezón. (1885). No sólo la fisiología del útero generaba trastornos emocionales. En suma.. En el momento de indicar los cuidados de la puérpera y el recién nacido inmediatamente emerge la influencia de la medicina higienista y sus preceptos que incluyeron cuidados de la geografía. Op. cit. el infarto de los senos. pero también se le visuali­ zó como el síntoma y la causa de la enfermedad. el calofrío fue visto como el signo del quebranto de la sa­ lud que pasa al estado de enfermedad. en ciertos casos. Juan Ma. 204 EL DOLOR DE Eva ­patología.

Pró- logo. Fue así que la sistematización y objetividad les ayudó establecer una distancia entre el conocimiento empírico y el racional. y ello le valió que su trabajo no corriera la misma suerte que la Guía Rodríguez. pero que eran conformadas como representaciones técnico-médicas del parto. emprendido por la medicina racional. La necesidad de control fi de los eventos biológicos llevó a los médicos como Rodríguez a atre­ verse a precisar experiencias fisiológicas que variaban dependiendo de las mujeres. El manual de partos dedicado especialmente a las parteras32 Este texto permite apreciar más claramente el proceso de asimilación. Ignacio (1858). Manual de Partos dedicado especialmente a las parteras. cuando Ignacio Torres se encargó de la cátedra de Obstetricia. en 1858 escribió y publicó un Manual de partos. II. con ese objetivo. como la recomendación del parto en posición vertical y el uso de la silla de partear que muchos galenos como Gabriel Villette habían proscrito por considerar que la posi­ ción contribuía a la aparición de los prolapsos uterinos. Imprenta de Manuel Castro.. apropiación y reivindicación del conocimiento popular en el arte de la partería. . las pérdi­ das uterinas y las rupturas del perineo. Para Torres estaba indicado aceptar la postura vertical cuando las parturientas fueran asmáticas o nerviosas. manifestó un vivo interés en instruir a las parteras en formación y.. parto y puerperio. 205 ­ siológico del embarazo. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA. En 1857. generalizables. donde rescató muchas de las prácticas tocológicas emplea­ das por las parteras empíricas. cuando tuvieran los diámetros estrechos y cuando los 32 Torres. puerperio y enfermedades uterinas uni­ versales. por tanto. Ignacio Torres consi­ deró necesaria la incorporación de algunas prescripciones de la parte­ ría popular que no fueron bien vistas por sus homólogos. México.

T. (1888). Francisco de A. IMSS. Historia de la medicina en México. porque las obras existentes en el programa de la cátedra de Obstetricia eran tan extensas y complejas que su contenido se tornaba incomprensible para las personas que. al no haber un médico disponible. . En posición vertical. La intención de Torres fue escribir un manual exclusivo para las parteras. 206 EL DOLOR DE Eva dolores de parto se alejaran. era mejor que las par- teras tuvieran conocimientos sobre las operaciones manuales para casos difíciles. como las parteras.3 Muchas veces.33 Figura 4. los textos eran tan superficiales que era im­ posible apoyarse en ellos para dar una formación sólida. el peso del feto aumentaría la introducción de la cabeza en el segmento inferior del útero y reanimaría las contracciones. México. Ignacio Torres estaba seguro de que las parteras entrenadas en la Escuela de Medicina debían obtener ciertos conocimientos en partería que les permitiera llevar a cabo las mínimas maniobras para apoyar a las parturientas en virtud de que. II. 33 Flores y Troncoso. edición sacsimilar. si bien su labor era la de un centinela avanzado que en casos patológicos debía llamar al médico. carecían de una formación literaria. que estuviera al alcance de su entendimiento. En otros casos.

Pero.. Yo me he detenido en describir el parto manual. perjudiciales algunos. prohibiéndoles que aplicaran remedios de cualquier clase. Quería presentar al fin de esta pequeña obra un corto formulario. Op.. es la parte que puede tocar á las parteras. para que en las pocas circunstancias patológicas.34 En 1857. Lachapelle. Mercier. las parteras podrían salir en auxilio de las mujeres. Boivin y las de Mad. incompatibles otros. pp. Aquí he recomendado muy especialmente á ejemplo de Naegelé. el Consejo Superior de Salubridad estableció una se­ rie de restricciones en torno a la labor de las parteras. sino la instrucción. pero también en la parte patológica del mismo. la ne­ cesidad que tiene la partera de aconsejarse de un médico. en que tienen que obrar de necesidad las parteras. además de la terapéutica de las enfermedades más comunes y el modo de reme­ diarlas.. cit. á diferencia de hoy que suelen usar reme­ dios insignificantes unos. en la lógica de Ignacio Torres. VI-VII. 207 muchas de las veces no había médico disponible. porque creo que del parto artificial. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA. Torres concluyó que la formación de las parteras debía estar fundada en los conocimientos de la anatomía y la fisiología del parto. . la prohibi­ ción no era lo que convenía. 34 Torres. Ignacio (1858). por sus mayo­ res conocimientos. Después de su primer año como profesor de la cátedra de obs­ tetricia y de haber revisado una gran cantidad de obras extranjeras. Baudelocque. usaran de fórmulas experimentadas. ni esperanza que lo hubiera. pues a fin de cuen­ tas las parteras se veían en la necesidad de aplicar ciertos remedios. De esta manera. donde la vida de la madre y el niño corría peligro. y porque deben quitarse responsabilidades internas y externas. Por ejemplo. en los casos en que no hubiera médico. por lo que era mejor que las parteras tuvieran los conoci­ mientos sobre las operaciones manuales que podían emplear en casos difíciles. se proscribía el uso de baños de temascal y el uso de hierbas y oxitócicos como el cuernecillo de centeno. de fórmulas sencillas y muy usadas. como las de Naegelé.

35 Ignacio Torres. no se crea que trato de abandonar la práctica francesa. . lo que he querido es que cada una tenga su aplicación.36 Pero lo cierto es que no pudo ocultar 35 Torres. Vol. califica­ das de absurdas o perniciosas. que hasta aquí se ha referido. como sucederia en per­ sonas propensas á hemorragias. Torres optó por escribir un manual que subsanara la falta de conocimientos obstétricos de las parteras en partos distócicos. ella es muy cómoda para muchas. En: Obstetricia y Ginecología Latino-Americanas (1945). “Breve historia de la Obs- tetricia en México. por­ que a su juicio era la forma más natural de parir. como él mismo lo refirió. pero también se dio a la tarea de rehabi- litar. indirectamente contravenía parte de las disposiciones del Consejo de Salubridad en lo referente a la práctica profesional de las parteras.] al tratar de volver esta práctica al uso comun. 36 En Flores y Troncoso (1992[1888]) se pueden consultar parte de las críticas al trabajo de Ignacio Torres. En este sentido. 208 EL DOLOR DE Eva Entonces. del que se había des­ terrado. Op. febrero. así como en la Tesis de Juan Ma. Ignacio (1858). y algunas veces tambien es esclusiva... trataba de justificar la rehabilitación de prácticas tocológicas populares. Adrián. IX. Más sabiendo que otros médicos la trataron de desterrar por considerarla propia de las clases populares. en las que tuvieran un prolapsus.. III. 2. p. el Manual de Torres alentaba la formación y pericia de las parteras y. Núm.. A la vez se puede consultar a Quirós Rodiles. por tanto. ciertos conocimientos de la práctica mexicana como la forma de situar a la parturienta. Torres intentó justificar bajo la lógica médica la conveniencia de su aplicación. por el contrario. etc. Básicamente reivindicó la posición de parir sentada usando para ello la silla de partear. cit. parte I y II”. así como la re­ comendación de ciertas prácticas manuales. El Manual de Torres incorporó conocimientos de la escuela francesa. alemana e inglesa. en las que tuvieran los estrechos muy dilatados. [. Rodríguez que anteriormente hemos citado. médico de su tiempo y tal vez presionado por la crítica que se le hacía en los diferentes espacios médicos.

38 37 Escrófula: Estado morboso indeterminado. constitucional.37 que aparecía en la primera edad de la vida de las niñas. desde los primeros días hasta el puerperio. fue considerada la causa origina­ ria de las malformaciones pélvicas. La primera parte hace una extensa descripción de la anatomía que interviene en el embarazo. p. Ignacio (1858). hé aquí la razón por qué por lo general son menos difíciles los partos en las mujeres del campo que en las de las ciudades. cit. son causas que obrando desde la edad primera. determinan con frecuencia estas deformidades. posiciones viciosas y acciden­ tes graves del parto. parto distócico. linfático y óseo. La escrófula. Información rela­ cionada con el aborto.. Asimismo. La otra parte incluyó una descripción detallada de los cambios de la mujer en estado de preñez. la gestación. y señala que las pelvis malformadas eran causantes de partos distócicos. Por ejemplo. . A continuación se va a analizar algunos de los contenidos del Manual de partos que ayudan a mostrar la posición de Torres frente al conocimiento obstétrico empírico y sus ideas con respecto a quie­ nes manejaban los partos. que reclaman con tanta frecuencia los medios violentos del arte. Op. 209 su reconocimiento e inclinación por las prácticas de la partería po­ pular. caracterizado por un con- junto de afecciones variables en su asiento y modalidad patogénica de los sistemas tegumentario. la ignorancia de las leyes de la higiene en la clase trabajadora é indigente. Los sufrimientos de la primera dentición en las niñas de la clase aco­ modada de las grandes ciudades.. Torres dividió en dos partes su manual: una tra­ taba del parto natural y de la función anterior.24. A diferencia de otras opiniones médicas.. Torres afirmó categóricamente no haber visto jamás los efec­ tos de su contraindicación. 38 Torres. los ór­ ganos involucrados y el mecanismo del parto. recomendó la práctica de fajar el epigastrio de las parturientas y exaltó sus bondades. Finalmente hay un apartado dedicado a señalar los deberes y las obligaciones sociales que la partera tenía que cumplir. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA.

Ignacio Torres aclaró que la participación del médico en es­ tos casos era necesaria. p. así como también era indispensable que se pudiera contar con un instrumento para medir exactamente las pro­ porciones de la pelvis. y el único recurso que queda. el parto no puede efectuarse por la vía natural.39 Figura 4..4 El compás de espesor medía la pelvis exteriormente y el pelvímetro se introducía para medir los diversos diámetros. que daría desde luego a conocer los vicios de 39 Ibid.25. el hecho de que las parteras en formación conocieran la procedencia y la for­ ma de vida de la mujer les permitiría anticipar posibles complicacio­ nes en el momento del alumbramiento. Si la pelvis no tenía las medidas indicadas y no era posible emplear los fórceps. Para este galeno mexicano. se recomendaba la práctica de la cesárea: “Si la pelvis tiene menos de dos pulgadas un cuarto en el diámetro ántero­ posterior. es hacer la operación cesárea”. . 210 EL DOLOR DE Eva Para Ignacio Torres la influencia que ejercía el medio en el cuerpo de las niñas era un dato que podía ofrecer una idea de la pro­ porción de los partos distócicos como consecuencia de los vicios de las pelvis de algunas mujeres.

Las muje­ res enfrentaban una serie de riesgos durante el embarazo y el parto. etc. El compás de espesor medía la pelvis exteriormente y el pelvímetro se introducía para medir los diversos diámetros. embarazadas o no. reconoció la dificul­ tad para tener medidas precisas de la pelvis. el espanto. que deben satisfacerlos por temor de una conmoción muy viva. La intención de Torres fue escribir un manual sencillo pero sustancioso. Las emociones vivas como la cólera. 211 conformación en las mujeres vivas. advirtió a las parteras tituladas del apoyo moral que debían ofrecer a las parturientas. refirien­ do casos de partos felices. La mayor parte de las mujeres están muy tristes al final de su embarazo. pp. por lo que no sólo incorporó una gran cantidad de conocimientos provenientes de las cartillas y los textos europeos.. No obstante..40 Los diferentes autores se refirieron recurrentemente a los efec­ tos perjudiciales de las impresiones morales en el estado de preñez. 40 Ibid. Tanto los médicos nacionales como extranjeros dedicados al estudio de la obstetricia señalaban constantemente dicho aspecto. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA. deben ser evitados con cuidado. El miedo que las mujeres experimentaban en la última eta­ pa del embarazo estaba directamente relacionado con el número de ­fallecimientos durante el alumbramiento. el temor... además. Pero lo que definitivamente emana como un dato original y que ofrece un panorama de la experiencia tocológica de las mujeres de la segunda mitad del siglo XIX en la ciudad de México fue el sentimiento de miedo. Muchas veces se presentan apetitos exa­ gerados. sino que. Las estadísticas de muer­ tes maternas por causa del parto en efecto eran muy altas. (Énfasis personal) . En esta circunstancia una parte­ ra discreta puede tener mucha influencia sobre la embarazada. que sirviera a las parteras. Una persona embarazada debe huir de todo lo que pueda escitar sus pasiones. y llamando su atención sobre su buena salud y su buena conformación. porque temen no sobrevivir al parto. 83-84.

La partera hincada debía introducir el dedo índice por la vagina. Una prescripción universal durante el embarazo fue el descanso. se recorre este órgano hasta tocar el cuello del útero. Así la obstetricia mostraba también una relación clasista. únicamente se les reco­ mendará la moderación”. la partera podía proceder a la revisión. Otro dato clave es que Torres planteó una prescripción dife­ renciada de cuidados en el embarazo para las mujeres pobres y para las acaudaladas. debían evitar los bailes. la calma y una vida tranquila en la cual se debían evitar muchos ejercicios.42 Cuando hubiera sospecha de embarazo y no estuviese cerca un médico. jerárquica y asi­ métrica en el trato con sus pacientes. (1999) cita una carta del secretario de Gobernación al oficial ma- yor de justicia en la que afirma que el Hospital de Maternidad e Infancia. pero “A las mujeres pobres hechas á trabajos pe­ nosos.]introducirá el dedo índice de la mano derecha. en el que se atendían madres solteras... [. p. introducirá el índice. tenía la función de evitar el infanticidio que algunas mujeres cometían para ocultar su falta. 42 Carrillo.88.41 A las mujeres de otras clases sociales les recomendaba en cambio un reposo casi absoluto.. También acusaba a los médicos estudiantes de ejercer sobre las mujeres asistentes a dicho hospital maniobras dolorosas y molestas sin tener el consentimiento de las mismas. é introducirlo por la comisura posterior á la vagina. teniendo doblados los tres dedos que siguen.. . la asistencia a fiestas y los viajes largos en los carruajes. 212 EL DOLOR DE Eva en gran medida debido a la falta de pericia de los galenos y la falta de higiene de algunas parteras empíricas.43 41 Ibid. pero que por ningún motivo éstas debían ser objeto de la experimentación médica. Ana Ma. recargándola en la pared o en la cabecera de la cama. 43 Ibid. y el pulgar metido debajo del dedo medio y anular.84. no deben prohibírseles [los trabajos]. perceptibles en el contenido de sus prescripciones médicas. la cual debía co­ menzar por colocar a la mujer de pie. p. este dedo debe con anticipación engrasar­ se.

que se agitan y se revuelven en la cama de tal manera. las hace pasear y descansar en sillas á propósito para el parto. en donde coloca la mujer las partes genitales. Hay personas que se fatigan mucho estando boca arriba. se han proscrito estas sillas. Tal como aseguraba Torres. Sin examinar la posición natural que tienen las parturientas en esta silla. ó hay otras varias que pueden dársele? Las actuales parteras han llevado tan adelante el precepto de que es bueno que estén las parturientas acostadas. es en esta última parte del Manual de partos. no se podía dar ins­ trucciones diferentes a los médicos y las parteras porque ello redun­ daría en la imposibilidad de realizar un trabajo común. que en algunas circunstancias pueden hacer cambiar la posi­ ción del feto: esto no sucederá si la partera obrando prudentemente. Torres mostró mayor apertura que el resto de sus compañeros a la conjugación de diversas técnicas toconómicas. y por imitar servilmente una práctica semejante á la francesa. Torres se pronunció abiertamente por recuperar la posición vertical en el momento del parto.. que podemos llamarlas de la práctica mexi- cana: pero hoy que se difunden las luces en materia de práctica médica. Es cierto que esta postura tiene sus ventajas. se verá que es una preocupación el proscribirlas: pues el parir sentada la . Defendió con argumentos racio­ nales las bondades de las sillas de partear. de modo que estas quedan al aire. ¿Solo en esta postura debe parir la mujer. particu­ larmente si son nerviosas. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA. De esta ma­ nera. que dan fijas en el asiento. a la vez que mostró su descontento por la insistencia de otros compañeros en querer erradicarla.. hay otras. que no dejan mover­ se de esta postura á la infeliz que cae en sus manos. Estas sillas son como las comunes denominadas de brazos. y hábilmente describió las ventajas de la posición vertical en el momento del parto. pero también tiene sus inconvenientes. mientras que los muslos y asentaderas. con solo la diferencia de que en el asiento está sacado un segmento semicircular. 213 Las recomendaciones que dirigió a las parteras en el momento del parto fueron muy similares a las que se recomendaban a los mé­ dicos en formación. No obstante.

tiene lo mismo que acostada.]45 La rehabilitación de algunas prácticas proscritas por la medici­ na científica le valió a Torres la crítica severa de algunos compañeros como el médico francés Gabriel Villette. 214 EL DOLOR DE Eva mujer. p. sin que este estuviera adelantado. por el tiempo que llevaban de trabajo. y muchas veces he visto. ha adelantado el feto volviendo á aparecer las contracciones: tiene sus in­ convenientes. es de necesidad sostener las paredes del vientre. y pasar á otro de va­ cuidad tan completa. pues la posición favorece su salida. si fatiga a la mujer. . no solo porque he visto personas que no pueden pasarse sin ella. la recomiendo.. sin por esto exigir que permanezca en ella la mujer: pues si se cansa la hago tambien acostar.. la mujer favoreceria este accidente con tal situación. Esta la creo muy racional. y facilidad del parto. Por eso yo que aprecio en lo que vale la posición acostada. 44 Ibid. pp. la hago sentar para que lo esté.44 De la misma manera. (Énfasis propio) 45 Ibid. 109-11. reco­ miendo desde el principio la práctica de sentada. y aunque en esto se han cometido gran­ des abusos. porque en el caso de hemorragia. otra práctica proscrita por la medicina de su época. Torres recomendó fajar el epigastrio. la region umbilical. sino porque una persona cuyo vientre está ocupado por tanto tiempo... que bajo su opi­ nión tenía varias ventajas una vez desocupado el útero. no puede salir de este estado. con solo ponerlas en la posición referida. Este último afirmó que las manteadas. era en tales casos fajar el estómago ó me­ jor dicho. y esto se hace muy bien con un vendage ligero[. y los mexicanos Francisco Flores y Juan Ma. sino la práctica solamente. que tratándose de operar á primerisas. Nuestra práctica inmemorial. si no está cómoda. no voy yo á defender estos. sus ventajas y sus inconvenientes. y si se trata de primerisas. tiene ventajas respecto de la celeridad. Rodríguez. 116. Para evitarlo. sin oponerse á grandes accidentes debidos á este violento tránsito.

. aficiona­ dos y charlatanes que se mantenían con ciega rutina entre la gente. Rodríguez e Ignacio Torres se esforzaron por establecer criterios claros de lo que serían c­ onsiderados 46 En su texto La obstetricia en México –en el capítulo cuatro dedicado a las parteras–. . se puede decir que su autor resignificó la forma de parir sentada o de forma vertical y los cuidados puerperales. Es evidente que Torres anexó los conocimientos empíricos. Entre ellas se encuentran la postura arrodillada y parcialmente suspendida. de índole más mecánica que años más tarde devinieron técnicas to­ cológicas de la medicina racional y que habían sido aprendidas por algunos médicos que se asociaron con las llamadas comadronas para aprender de ellas los conocimientos obstétricos que en su formación profesional constituyó un gran vacío. En suma. quien le comprimía el abdomen. cuando se cansaban. Sobre la asimilación de la terapéutica obstétrica: ¿abierta o encubierta? Los médicos obstetras como Juan Ma. Otra era sentar a la mujer en las piernas del marido.46 Para concluir el análisis del Manual de partos. los baños de temascal y muchas otras prácticas toconómicas habían sido introducidas por los ignorantes. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA. Otra forma era que estando la mujer de rodillas. Nicolás León hizo una revisión acerca de las posiciones adoptadas por las mujeres mexi- canas en el momento de parir y que las parteras empíricas promovían. enseguida le frotaban el vientre después de haberle untado una infusión astringente. consiguió unir un fundamento racional y la destreza de la partería empírica que según su criterio debían recibir de igual forma los médicos y las parteras en formación. las indias mexicanas parían arrodilladas y. Según León. que fueron. III. El tono de las descripciones deja ver el profundo rechazo de Nicolás León sobre estas formas que se adoptaban al parir la gente del pueblo y las indígenas. Torres combinó los conocimientos de la obstetricia francesa y los conocimientos de la par­ tería empírica de esa manera. le ceñían el abdomen y el útero. 215 las mecidas de brazos. prácticas promovidas por la partería empírica que incorporó a lo que él llamó obstetricia mexicana. descansaban las nalgas sobre los talones.. en definitiva. que se ve entre los indios y la clase baja del pueblo mexicano.

que insistía en la precisión del conoci­ miento para controlar los fenómenos. Fermín Viniegra se propuso reunir algunas observaciones sobre la práctica de parir en cuclillas. médico obstetra. per­ miten comprobar que la ciencia asimila y ordena. también prac­ ticaba el parto en cuclillas y promovió sus beneficios entre sus discípu­ los. gran parte del conocimiento de los legos. coadyuvó a la ciencia médica a introducirse en un terreno que les había sido ajeno. otros médicos observaron y sistematizaron las mismas prácticas toconómicas de la partería empírica que tanta críti­ ca le valió a Ignacio Torres. Es importante mencionar que la descripción y recomendación de la práctica de parir en cuclillas o de rodillas en 1895 había pasado por 47 Viniegra. Imprenta de Francisco Cosio. proveniente del pensamiento positivista. la retractibilidad del útero y la circunferencia craneal del feto se constituyeron en el parámetro objetivo que prevenía al médico sobre sus acciones du­ rante el parto. Diferenciar los rasgos de un parto eutócico o fisiológico de uno distócico o patológico es parte importante de las representaciones técnico-médicas de la ginecoobstetricia. En este sentido. . Años más tarde. México. Fermín (1895). La diferencia entre Rodrí­ guez y Torres fue que este último mostró abiertamente una inclinación a favor del rescate e incorporación de algunos conocimientos sobre la partería empírica y se pronunció abiertamente por una preparación profesional de las parteras al nivel de la que recibían los médicos. 216 EL DOLOR DE Eva signos fisiológicos y patológicos que anunciaran ciertas complica­ ciones durante el parto. cuya implementación sirvió para incorporar poco a poco la atención del parto al ámbito médico. la sistematización del conocimiento obstétrico popular y el empleo de una lógica numérica. Los trabajos de Rodríguez. Algunas observaciones sobre el parto en cuclillas. El profesor Fernando Zárraga. Por ejemplo. Viniegra realizó 30 observaciones de parto en cuclillas en la Casa de Maternidad en 1895. bajo su propia lógica. En 1895 presentó su trabajo de tesis47 sobre el particular. y particularmente el de Torres. La estrechez de la pelvis.

y encontró que en algunos puntos de Italia. Rusia. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA. Japón. este ejercicio o método fue eliminado de la prác­ tica ginecoobstétrica y en su lugar se adoptó la posición a la francesa. Egipto. En efecto. mientras que la posición en decúbito supino o a la francesa estaba . según los propios médicos. Mongolia. Inglaterra. en otros puntos de Rusia. decúbito supina.. Abisinia. fuera sentada o en cuclillas. tampoco las instrumentales h) El perineo se sostenía con mucha dificultad y no se podía vigilar i) Eran indispensables dos ayudantes. España. los médicos simpa­ tizantes de la postura de parir en cuclillas reconocieron el origen de la posición. La proscripción de la posición vertical en el mo­ mento de parir. El común de todas estas regiones es que no presentaban complicaciones durante el parto. Mientras tanto. Finalmente. se debió a que. Este del África y la Polinesia se realizaba en cuclillas.. Viniegra formuló una lista de las conveniencias e inconveniencias que representaba para la medi­ cina académica practicar el parto en cuclillas: Conveniencias e inconveniencias del parto en cuclillas a) En la postura en cuclillas se aprovechaba mejor la fuerza abdominal b) La potencia uterina era auxiliada por la pesantez en todo su trayecto c) Había gran movilidad en la pelvis d) Se aceleraba el trabajo y disminuía la duración y el sufrimiento de la paciente e) El perineo sufría tanto como en el decúbito dorsal f) En los casos de hemorragia. la mujer perdía más sangre g) No eran posibles las operaciones manuales. Kamchatka. el parto se realizaba de rodillas. Etiopía y Nueva Zelanda. remitía a una condición primitiva o animal. 217 el tamiz de la ciencia médica racional. por lo que Viniegra afirmó que se debía a la posición vertical que favorecía la salida de la cabeza del feto y evitaba el movimiento de embolo de feto en la posición en decúbito dorsal. Persia. Viniegra hizo un rastreo histórico de la práctica toconómi­ ca en las sociedades antiguas. Francia.

Desacreditar un conocimiento tan antiguo como la partería empírica requería evi­ dentemente recrear una distancia social entre el médico instruido y la mujer ignorante. 218 EL DOLOR DE Eva acorde con un contexto de civilización. la ciencia y la civilización. mientras que justificaban las limitaciones de la medicina y su impericia que en ocasiones generaban las muertes de las mujeres atendidas en sus partos. un esfuerzo por apartar al cuerpo de su condi­ ción primaria para insertarlo en una lógica racional pautada por los principios de la higiene. (1998) y Carrillo. argumen­ tando que en este momento se podía verificar la posición correcta o incorrecta del feto y porque. 149-168. Se puede afirmar que la recomendación de la vigilancia médica del embarazo se fue extendiendo hasta llegar a considerarla una necesidad desde el inicio del embarazo. Ana Ma. Se supone que la posición vertical dificultaba la intervención quirúrgica. Rodríguez reco­ mendó la vigilancia del embarazo a partir del séptimo mes. . tanto de la madre como del hijo fue igualmente una práctica que poco a poco fue ganando espacio dentro del campo de la autoridad médica. Existió. pautado por el conocimien­ to racional. pp. pues. du­ rante el puerperio. como ocu­ rrió al finalizar la primera mitad del siglo XX. Las técnicas obstétricas indicadas como las más viables en la Guía Rodríguez obedecen definitivamente a la situación social en la que se contextualizó su práctica médica-profesional.48 La Guía Rodríguez fue planteando ciertas necesidades de vigilancia médica previas al parto. cuyas acciones. al decir del médico. y no por el intuitivo del cual los médicos intentaron ale­ jarse. L-2-1998. según la opinión de los primeros. generaban altas tasas de muertes de mujeres parturientas y de sus productos. El cuidado posterior. “Profesiones Sanitarias y lucha de poderes en el México del siglo XIX”. era la época ideal para ejercer las maniobras externas en caso de que la posición del feto anunciara un parto distócico. La vigilancia ­médica 48 Carrillo. Ana Ma. mientras que la de decúbito dorsal ofrecía mayores facilidades para las manio­ bras médicas. es decir. Asclepio-Vol.

constituyeron una característica de la medicina alópata en su labor de profesionalización y en los intentos por conseguir la hegemonía que tanto aspiraba conquistar. Esta misma idea de la función de las parteras como asistentes en partos sin complicaciones y abortos espontáneos aparece de manera contun­ dente en el libro que Arturo Palmero publicó en 1897. Para Rodríguez. Ignacio Torres promovió una formación obstétrica más ecléctica y permisiva. al grado de ofrecer una formación equiparable con la que recibía el médico. Rodríguez dejaba muy clara la distancia social que la partera titulada debía guardar con respecto del médico. Arturo (1897).. las parteras sólo eran concebidas como auxiliares de los médicos. mientras que Juan Ma. cit. Sin embargo. deja ver la relación ver­ tical y jerárquica que los médicos promovieron entre sus ayudantes más cercanas. 219 del embarazo se fue perfilando dentro de las representaciones téc­ nico-médicas como una actividad indispensable. es lacónico y escueto. los varones. . Op. para uno eran las mujeres.. todo lo referente a la anatomía y fisiología del embarazo y la mecánica misma del parto. 49 Palmero. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA. que de­ bían vigilar el desarrollo del parto siempre y cuando fuese fisiológico. el permanentemente énfasis que puso sobre la necesidad de que las parteras conocieran. El objetivo común de los textos analizados fue la sistematiza­ ción de un conocimiento obstétrico para establecer con precisión las diferencias entre un embarazo normal y patológico. La diferencia radi­ có en el destinatario del conocimiento que se sistematizaba. Rodríguez se declaró en contra de todo lo que a su juicio derivara de la partería empírica. el Manual de Torres comparado con la Guía Rodríguez. para otro.49 Ciertamente. La asimilación de los conocimientos provenientes de diver­ sos saberes curativos y médicos y la subordinación de los mismos. aunque de manera teórica. Mientras Torres seguía recono­ ciendo y validando la participación de la mujer en la práctica obstétri­ ca.

3. Ángel. pp. pp. En: La Gaceta Médica de México (1872) T. VII. V. Juan María Rodrí- guez. 363-376. Núm. En: La Gaceta Médica de México. 81-87.50 c) La recomendación de algunas maniobras internas para acomodar al feto como la técnica de Pla­ yfair que consistía en meter varios dedos de la mano en el recto para impulsar al feto hacia la parte posterior. pp. en presencia de varios alumnos. 6. Núm. 51 Contreras.52 Los fórceps además podían causar serios traumatismos en los recién 50 Martínez Del Río. Egea. pp. (1883) T. Núm.. Núm. b) La propuesta de acciones quirúrgicas sobre aspectos fi­ siológicos que formaban parte del proceso del parto. En: La Gaceta Médica de México. Rodríguez. XVII. XI. Sección Clínica de Obstetricia. “Observación de un caso de versión cefálica que practicó por medio de maniobras mediatas el profesor de la clínica de obstetricia D. Por ejemplo.51 d) El uso indiscriminado de los fórceps –Tarnier. el día primero de marzo de 1870”. 52 Govantes y Vera. que se conformaron durante la segunda mitad del siglo XIX en la Escuela de Medicina se apuntan los siguientes rasgos: a) La adop­ ción de la posición en decúbito o a la francesa. pp.. 22. . 103-106. 19. Núm. 11 y 12. Juan María “Parto al término natural del embarazo: presentación pelviana en segunda posición. Rodríguez. pp. XVIII..inversión del producto por maniobras externas y expulsión natural y feliz en primera de vértice. 6. según opinión de algunos médicos. Pablo. 220 EL DOLOR DE Eva De las representaciones técnico-médicas ginecoobstétricas. “Correccion por maniobras externas en los casos que el feto no se presenta naturalmente por el vértice”. VII. 205-211 y 221-226.puerperio fisiológico”. “Apuntes sobre la extirpación del cuello uterino por medio del cauterio actual” en: La Gaceta Médica de México (1876) T. Juan María. Pajot o Levret en su forma original o con modificaciones hechas por los médicos mexicanos. “Tratamiento de las hemorragiasvdespues del parto”. Por supuesto que estas maniobras en la mayoría de las veces provocaron la ruptura del útero y su consecuente extracción. en el Hospital de Maternidad e Infancia. En: La Gaceta Médica de México (1870) T. T. el uso de cauterios durante las hemorragias y en algunos casos en los que los vómitos eran perniciosos. Juan N. Núm. En: La Gaceta Médica de Méxi- co. “¿En qué casos debe hacerse la versión y cuando la apli- cación del fórceps?”. quedando eliminada definitivamente la posición vertical y el uso de las sillas de partear por considerarse poco científicas y por traer consecuencias negati­ vas en el momento del alumbramiento.extracción de la placenta. 434-437. (1872) T. 42-52.

En: La Gaceta Médica de México (1902) T. Rodríguez.54 Mientras que en el texto de Ignacio Torres es mucho más evidente el proceso de asimilación del conocimiento de la partería 53 Gutiérrez. Reflexiones finales del capítulo Los textos analizados han permitido dar cuenta del proceso de cons­ trucción de un saber técnico-médico obstétrico. Partes 1 y 2. segunda serie. La obstetricia en México. n Las desgarraduras perineales. como la luxación del maxilar inferior y lesiones oculares. Flores y Troncoso. aunque algunos se mostraban críticos frente a las conclusiones de Rodríguez como su posición respecto de la estrechez de la pelvis. los prolapsos del útero y las infecciones vaginales fueron otras de las consecuencias observadas en la mayoría de las mujeres atendidas por los médicos obstetras. Manuel “Necesidad de la sobre vigilancia médica en el puerperio”. Nicolás (1910). es un buen ejemplo de cómo esta producción médica fue incorporando una serie de conocimientos tanto de la medicina francesa como de la partería empírica proveniente de un saber práctico.. de la viuda de F. reporta datos similares sobre las consecuencias nefastas provocadas por los médicos. pp. La Guía Rodrí­ guez fue el resultado de la asimilación e incorporación de saberes provenientes de diversas voces. Bajo estos conocimientos obstétri­ cos se formaron varias generaciones de médicos. 54 León. Núm. 13. México. II.. cuyos inicios datan de 1869 con los cuadros de obstetricia y se convierten en un manual obstétrico en 1885. los partos distócicos.53 IV. Op. cit. LA ASIMILACIÓN DE LA OBSTETRICIA EMPÍRICA. Francisco (1888). Tip. que se vio por mucho influida por las medidas de los obstetras europeos. El libro de Juan Ma. . 175-177. Díaz de León. a causa de la mezcla de razas en el caso de las mujeres mexica­ nas. Este manual fue empleado desde 1874 hasta la década de 1910 en la materia de Obstetricia y enfermedades de las mujeres y los niños. 221 ­ acidos. a la cual se le im­ putó.

Ambos textos representan el esfuerzo por distinguir un saber técnico-cien­ tífico de uno empírico. . 222 EL DOLOR DE Eva e­ mpírica. incluso tal médico reconoció la importancia que represen­ taba en la formación. incluir el saber popular de las mujeres que por años fueron las únicas encargadas de estas faenas domésticas.

se le asigna el silencio en público. 2008 E n este capítulo vale la pena relacionar. La mujer es apariencias. explicaciones y medidas pre­ ventivas) sobre las enfermedades genitourinarias femeninas. como rec­ tora de la vida de las mujeres.Algunas veces debe ocultarse y otras mostrarse… Michelle Perrot. se fue tejiendo a la par con la construcción de un conocimiento sistema­ tizado sobre el cuerpo femenino. Luego analizare­ mos algunas teorías médicas dirigidas a explicar las funciones del cuerpo femenino concebido como anormal y patológico desde su concepción. en la cultura judeocris- tiana. particularmente. Un rostro. De esa manera se puede evidenciar la interdependencia entre ciencia y creencia en la construcción del co­ nocimiento especializado sobre la anatomía sexual . Y esto se intensifica en la medida en que. tratamientos. Capítulo 5 Lo femenino como enfermedad y como imagen La mujer es ante todo una imagen. vestido o desnudo. las relativas a la po­ sición del útero. un cuer- po. las representaciones técnico-médicas (discurso. las alteraciones menstruales y las patologías del embarazo para dar cuenta de cómo la idea de la fisiología patológica del útero. por un lado. teorías.

Porrúa. los cuales podían parecer muy abstractos. Ed. 2 Darwin. Charles (1971[1871]). México.2 La medicina tomó como base la fisiología del cuerpo sexuado para construir sus representaciones técnico-médicas que. demasiado vulgares como las ensoñaciones de las embarazadas como dato váli­ do para conocer el sexo del feto. el ejerci­ cio de la sexualidad estaba circunscrito al espacio del matrimonio y tenía fines procreativos. a través de los contenidos de los manuales de obstetricia y los de higiene del matrimonio. o bien. en conjunto con el imaginario social sobre el deber femenino y mas­ culino. El Origen del hombre y la selección con relación al sexo. . Tam­ bién se pretende evidenciar cómo la construcción del conocimiento médico fue el resultado de las correlaciones matemáticas sustentado en la frecuencia de signos. Jean Jacques (1997[1762]). De la moralización de las enfermedades del útero a la fisiología anómala femenina El conocimiento médico sobre la diferencia sexual estuvo íntima­ mente ligado al imaginario social de lo femenino y lo masculino1 y a las funciones sociales que. 224 EL DOLOR DE Eva femenina de la medicina ginecoobstétrica del siglo XIX y la contri­ bución epistémica sobre la diferencia sexual que otorgó un sentido de inferioridad al cuerpo femenino y justificó las funciones sociales impuestas a las mujeres basado en el argumento de la biología. En el caso de las mujeres. La insistente vigilancia y control médico del comportamiento sexual femenino puso en evidencia que la re­ gulación de la sexualidad. según su biología. Estos usos y técnicas corporales impu­ sieron una lógica sobre el sexo. México. Editorial Diana. como los relacionados con los prolapsos uterinos. Esta vigilancia se correspondía con la doble 1 Rousseau. pautaron comportamientos y estipularon usos específicos según la diferencia sexual. podía desempeñar cada sexo. Emilio o de la educación. no fueron asumidos por todas las mujeres. I.

.3 Otro tipo de recomendaciones generalizadas para todas las mujeres. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 225 moral que al mismo tiempo ofrecía a los varones una vida sexual totalmente laxa. México. Sexta parte. Talleres de la Tipografía Artís- tica. estos eventos las predisponían a enfermar. las fa­ tigas. 5 Es la supresión de las reglas. como en el caso de los significados malignos asociados a los fluidos sanguí­ neos. Arturo (1897). En el mismo orden de cosas se enumeraron tanto las reco­ mendaciones físicas como las morales. lo que nuevamente muestra la transición entre la moralización de los males femeninos. mientras que la de las mujeres estuvo normada por las demandas fisiológicas de su anatomía en las que cada 28 días debían evitar experimentar grandes pasiones. al decir de los médicos. Algunas consideraciones del uso y del abuso de la bicicleta. porque podía ser peligroso tanto para el hombre como para la mujer por las inflamaciones que algunas veces ocasionaban los loquios catameniales. Por ejemplo. En el segundo caso. las emociones fuertes. pp. Arturo Palmero en 1897 señaló que dada la fi­ siología de la menstruación y el embarazo estaban prohibidas las relaciones sexuales. a una higiene-pedagógica de la pubertad. 6 Es la menstruación difícil y dolorosa. la menstruación. Los conocimientos de la biología. 133-166. México. 7 Es la menstruación prolongada y abundante. “Diagnóstico del embarazo”. Tesis para el examen de Medicina. cirugía y obstetricia. 4 Castillo. de la Secretaría de Fomento. Delfino (1896). éstas debían ser muy esporádicas porque se podía provocar el aborto. te­ niendo como consecuencias las amenorreas5. una vez que comenzaban a menstruar. el embarazo y la menopausia. la fisiología y la patolo­ gía exorcizaron a la mujer de la imagen demoníaca y voluptuosa. en el primer caso. los viajes y una gran actividad física4 e intelectual porque. consistió en evitar durante las reglas los enfriamientos. 3 Palmero. Oficina Tip. En: Elementos de Obstetricia para la enseñanza de las señoras. al igual que durante el embarazo y la menopausia. las dismenorreas6 o las me­ norragias7.

11 Baltasar 8 Ibídem. que conllevó a la formulación de una sinécdoque del cuerpo femenino en la que la función de un órgano explicaba la constitución física y moral de la mujer. la enfermedad aparecía. Tesis. la gestación. 11 Laqueur. No obstan­ te. se afirmó que las funciones de los órganos genitales de la mujer eran temporales y pe­ ligrosas: comenzaban en la pubertad y terminaban en la menopau­ sia. la mujer siguió cargando con una imagen incompleta porque carecía de salud. por su alta sensibilidad. Ginecología. el puerperio y la lactancia.10 La sistematización de las prácticas ginecoobstétricas permitió la tecnificación del conocimiento a través de las teorías y los trata­ mientos para explicar y atender las patologías uterinas. al igual que sus pares europeos y norteamericanos. 10 De la Garza. eran estados fisiológicos factibles de convertirse en patológicos a causa de cualquier influencia. (1869). Ed. Manuel María (1887). el masculino. Imprenta de José M. y por la supuesta infe­ rioridad mental e intelectual. Tesis de medicina.8 La menstruación. El an­ helo por descubrir los secretos de la vida y escudriñar una naturaleza que consideraron constitutivamente patológica estimuló a los gale­ nos mexicanos. 9 Rodríguez. Imprenta Tipografía Literaria de F. México. Thomas (1994). 226 EL DOLOR DE Eva t­ ransitando al estado de eterna enferma presa de su biología. Se pensaba que la fisiología femenina lindaba con la patología. De hecho. Cátedra. puesto que a la menor provocación. los manuales médicos perpetuaron la imagen de la mujer débil. la cual tenía sexo. Mata. sino también los patológicos. Lara. núm.9 Algunos médicos aseguraron que después de la menopausia. Barcelona. De los griegos a Freud. breve estudio sobre la castración de la mujer. A pesar de que se había aceptado la existencia de un dimor­ fismo sexual. el útero y los ovarios no sólo perdían sus atributos funcionales. frágil. 4. entre otros. La construcción del sexo. . defectuosa. México. calle de la Palma. Breves apuntes sobre la obstetricia. fuera interna o externa como las que señalaron Palmero y Rodríguez. a estudiar la naturaleza enferma de las mujeres. Juan Ma.

pp. Año X. .12 médico catalán del siglo XIX. Núm. Fisiología y patología de la mujer. César. 33. Los postulados médicos sobre el desarrollo cerebral diferente del hombre y la mujer.13 aseguró que la dife­ rencia esencial entre los sexos estaba fundada en la estructura orgáni­ ca que facilitaba la excitabilidad nerviosa en las mujeres. “Insensibilidad física de la mujer”. 4 Tomos. de sus atribuciones y fenómenos sexuales y de toda sus enfermedades. apoyaron la teoría de la insen­ sibilidad física de la mujer y describieron la superioridad sensitiva del hombre. “Insensibilidad de las mujeres”. contraria­ mente a lo señalado por De Viguera. en aspectos relacionados con la teratología y algunas enfermedades mentales. Imp. lo que hacía. T. 16 Lombroso. como el italiano César Lombroso.15 La alta sensibilidad era en realidad una alta irritabilidad producto de la educación que recibían las mujeres. 2794. según opinión de algunos frenólogos. 631-634. Diario católico (1892a). César (1892b). aseguraban que las zonas posteriores e inferiores del cerebro femeni­ no estaban más desarrolladas. se aseguró que la infinita sensibilidad del sistema nervioso a 12 Viguera. 1. César. Núm. Véase los diferentes números de la Re- vista Mexicana de Eugenesia. Lombroso sustentó su tesis de la insensibilidad física de la mujer con los datos que los cirujanos le ofrecieron. sino al efecto de una sensibilidad relativa. En: La Escuela de Medicina (1892b). Artículo traducido de Le Temps por El tiempo. Madrid. XI.16 Por tanto. Op. 13 Baltasar de Viguera. médico español. cit. 14 La influencia de Lombroso en los médicos mexicanos fue determinante. La resistencia superior de la mujer no se debía a los esfuer­ zos voluntarios. según el galeno italiano. 21 de diciembre p. Lombroso. reconocido por su labor de agrupación de tres áreas médicas importantes (obstetricia. ginecología y pediatría) como una sola rama en la primera mitad del siglo XIX. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 227 De Viguera. 15 Lombroso. a la afectividad y se tornara altamente sensible. Baltasar de (1827). sobre todo en lo referente a la teoría de la degeneración que fue parte importante del discurso eugenésico en la medicina académica decimonónica.14 Éstos asegu­ raban que la mujer soportaba más el dolor de las operaciones que el hombre. Ortega y Compañía. Otros médicos. que si no era controlada tendía a llevarla a excesos morales y terminaba por mani­ festarse en diversas patologías. que la mujer tendiera a la pasividad. o sea historia analítica de su constitución física y moral. casi siempre uterinas.

312. El siglo médico (1887) pp. el médico español Adolfo Martínez Cerecedo sostuvo que esta impresionabilidad ner­ viosa de la mujer formaba la base de su sensibilidad y su moral: La sensibilidad altamente exquisita de la mujer es el origen de sus más tiernos afectos. Independientemente de la verosimilitud de las teorías médicas sobre la diferencia entre los sexos y la supuesta inferioridad femenina. (1998). el nivel conjetural de sus teorías.17 La cita anterior es una descripción estética más que una explica­ ción neurológica del cerebro femenino. 631. Barcelona. 228 EL DOLOR DE Eva cualquier estímulo físico o moral hacía a la mujer profundamente propensa a la patología. incluidas las del cerebro. 161-163. basada en la fisiología genitourinaria. la idea de la in­ ferioridad. ello no les impi­ dió hacer hipótesis sexistas y discriminatorias. Adolfo. Catherine. La mujer en los discursos de género. ahora aparece que la capacidad del cerebro de la mujer es relativamente poco inferior (si es que es inferior) a la capacidad cere­ bral del hombre”. César (1892b).18 Algunos médicos como Lombroso reconocieron que la medicina carecía de un conocimiento científico sólido sobre la constitución moral y física de la mujer. “Teniendo en cuenta estas variaciones. la finura excepcional de sus fibras elementales. es la base de su carácter moral: la extremada delicadeza de su sistema nervioso. por otro. En: Jagoe. p. No obstante. Tanto los supuestos de Lom­ broso como Martínez Cerecedo ofrecen la posibilidad de identificar. p. 321-324. el 17 Martínez Cerecedo. 34. Razones a priori y a posteriori. la razón anatómica de su exqui­ sita sensibilidad. 305-308. prontamente resultaron obsoletas al señalarse que se habían pasado por alto las diferencias. En este mismo sentido. 97-99. 193-196. et al. entre el cuerpo de una mujer y el de un hombre. se extendió a todas las funciones del organismo femenino. por un lado. Congreso Médico de Brighton”. 113-115. Icaria. Las medidas craneales que se habían tomado como el dato objetivo de la inferioridad femenina. 18 Lombroso. 289-291. “La educación de la mujer. es la condición física de su organismo. en peso y tamaño. .

Arturo (1897). En: Elementos de Obstetricia para la enseñanza de las señoras. Pedro Felipe (1888). Historia de la sexualidad. cuya función y posición debía indagarse hasta en el menor detalle para poder conocerlo y controlarlo. el sexo fue definido de tres maneras: como lo que es común al hombre y la mujer. orientándolo por entero a las funciones de la reproducción y perturbándo- lo sin cesar en virtud de los efectos de esas mismas funciones. México. Analiza la medicalización del cuerpo femenino a través de la histerización del cuerpo femenino que forma parte de lo que él llama dispositivo de sexualidad. p. París. 23 Jagoe. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 229 discurso médico ofreció la justificación para que se encargara a la mujer (aparentemente débil. cit. París. Traité de l´hystérie.23 La discusión médica sobre la inferioridad femenina. Op. Casa Editorial Maucci Hermanos e Hijos. o como lo que pertenece por excelencia al hombre y falta. “Diagnóstico del embarazo”. Michel (1993). llevaron a representar al útero como el órgano responsable de la constitución fe­ menina. embarazo. Pierre (1859). Peratorner. parto y puerperio. después de todo. Higiene del matrimonio o higiene de los casados. cit. hija del can­ sancio y la edad avanzada de sus progenitores. Fisiología de la noche de bodas. 21 Monlau. datos irrefutables de la fragilidad de la salud femenina en la lógica médica. pero también como lo que constituye por sí solo el cuerpo de la mujer. 19 Algunos médicos como Briquet aseguraban que la mujer necesitaba de una extrema sensibilidad para cumplir su misión maternal y doméstica. 1. Instituida la representación patológica del cuerpo de la mujer. 20 Palmero. Siglo XXI. así lo de­ mandaba el conocimiento científico. basada en la fisiología del útero: reglas.21 Sumado a su fisiología sexual. La voluntad de saber. Catherine (1998). por tanto. pp. 74-75. a causa de las complicaciones durante el parto y en el puerperio. Amancio (1903). inferior y liminalmente enferma desde la gesta­ ción) la tarea de formar a los futuros ciudadanos de las naciones. J-B Bailliére.20 producto de un coito después de haber comido o bebido copiosamente. En el proceso de histerización de la mujer. Briquet. 22 Foucault. estaban las altas tasas de mortalidad femenina. la mujer fue considerada el resultado de la fecundación de un óvulo inmaduro. a la mujer.22 Para estudiar a este ser fascinan­ te y enfermizo la ginecología resurgió con fuerza en el siglo xix.19 Disminuida desde su concepción.185. Casa Editorial Garnier Hermanos. Buenos Aires. . se asignó al campo de las prácticas médicas su atención. Op.

era necesario combatir primero la dislocación. que ejerciendo reacción sobre la matriz. Su obra. La dislocación del útero era a menudo. 3ª. mientras que para otros constituía tan sólo un síntoma que daba cuenta de una enfermedad más compleja y localizada en otra parte del cuerpo. de la Sociedad de Medi- cina de Lima.). profesor de obstetricia y de enfermedades de las mujeres y de los niños del College of Physicians and Surgeons de Nueva York. y del de St.24 Baltasar de Viguera. son un buen ejemplo de las investigaciones mé­ dicas en torno a las desviaciones del útero y sus patologías. publicado al español en 1879. siendo el estado primitivo y no secundario. ciruja- no del Hospital de Mujeres del estado de Nueva York. Tratado práctico de las enfermedades de las mujeres. 2ª. La enfermedad uterina resultaba comúnmente de una inflamación de los ovarios. La inflamación era el origen de la mayor parte de las enfermedades del útero. 26 Una versión más detallada sobre el tema se publicó en: López Sánchez. pues algunos consideraban que su desviación constituía el signo de la enfermedad femenina. Miembro honorario de la Sociedad de Obstetricia de Londres. y que dicho estado morboso tenía por resultado un gran número de males. La enfermedad uterina dependía de algún desarreglo constitucional y no necesitaba más tratamiento que el indicado para la modificación de la condición general existente. D. si no generalmente. médico mexicano quien recibió su instrucción profesional en Alemania y publicó su tesis sobre las discusiones y los avances contemporáneos para su época sobre las dislocaciones del útero. Nueva York. origen de enfermedades uterinas. Los trabajos de Thomas Gaillard. de la Sociedad Ginecológica de Boston. Mary de Mujeres de Brooklyn. Oliva (2008) “La centralidad del útero y sus anexos en las representaciones técnicas del cuerpo femenino en la medicina del siglo XIX”. y de la Sociedad de Obstetricia de Filadelfia. los médicos tanto eu­ ropeos como norteamericanos y mexicanos entraban en fuertes deba­ tes acerca de la posición del útero. Doctor en medicina. 230 EL DOLOR DE Eva Durante la segunda mitad del siglo XIX. médico de consulta del hospital de niños de Nueva York. La leucorrea determinada por la inflamación glandular del cuello ocasionaba la de- generación granulosa de esta parte y la ingurgitación o inflamación del útero. 25 Ricardo Fuertes. 5ª. Enjaular los . Appleton y compañía. que era la causa determinante de las enfermedades uterinas. Gaillard sintetizó en cinco puntos las diversas teorías patológicas de la segunda mitad del siglo XIX que fueron las que marcaron los nuevos rumbos que tomarían las discusio- nes ginecológicas en Europa con respecto a las enfermedades uterinas: 1ª. era en muchos casos el agente principal del estado morboso de ésta. En: Tuñón Pablos. 4ª. miembro honorario de la Sociedad de Obstetricia de Louisville. fue uno de los textos consultados por los médicos mexicanos y formó parte de la biblioteca de la Academia de Medicina de México.25 entre otros. Julia (comp. Miembro corresponsal de la Sociedad de Obstetricia de Berlín.26 24 Thomas Gaillard. Para aliviar el encadenamiento de fenómenos morbosos. y Ricardo Fuertes.

Mé- xico.. El Colegio de México. Op. Los médicos llegaron a creer que una cefalalgia cons­ tante. Imprenta y literatura española. 147-184. tenía su etiología en las desviaciones uterinas. Las declaraciones que hace Monlau sobre el útero en su texto Higiene del Matrimonio. de ser consideradas seres sin alma y presas de sus pasiones sexuales.27 La matriz es no solo el órgano principal de la gestación. Ricardo (1886). 29 Fuertes. El útero: semillero de todos los males de la mujer El conocimiento médico ginecoobstétrico laicizó la explicación del comportamiento de las mujeres. para quien también “la matriz o útero es el órgano más importante en la vida de la mujer. La afirmación de que la mujer estaba controlada por su útero propuso una repre­ sentación emblemática de la mujer-útero incapaz de ejercer autocon­ trol. 28 Monlau. cit. p. fueron concebidas como un organis­ mo controlado por las funciones de un solo órgano. Pedro Felipe (1888). cuyas reediciones se extendieron hasta bien entrado el siglo XX. Normativas decimonónicas y feminidad en México. 135. 136. pues la fuerza de su biología era mayor que su voluntad. La anteflexión en la ginecología moderna y su tratamiento. 27 Monlau. por ejemplo. como parte del compromiso adquirido al recibir una beca del Pro- grama Interdisciplinario de Estudios de la Mujer –CES de El Colegio de México en 2004 para concluir la Tesis de doctorado en antropología en el CIESAS. propter solum uterum mulier est id quod est. En la Matriz retum- ba indefectiblemente todas las afecciones físicas y morales de la mu- jer: el útero hace que la mujer sea lo que es. p. cit. Pedro Felipe (1888). LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 231 II. decían los antiguos: Uterus est animal vivens in muliere. su revisión se convirtió en parte de la rutina médica sin importar el padecimiento. México.29 c­ uerpos. (Énfasis propio). exhalación sanguínea mensual que tan decisiva se hace para la salud y la lozanía del sexo femenino. .28 Con la idea del útero como órgano rector de la salud de las mu­ jeres. sino tambien el asiento de los ménstruos. y circularon entre los médicos mexicanos. Entre los médicos que apoyaron esta hipótesis de la mujer útero se encuen­ tra el catalán Pedro Felipe Monlau. y uno de los polos de la organización femenina”. pp. Op. son un buen ejem- plo de la representación médico-técnica que tuvieron los galenos del siglo XIX sobre el cuerpo femenino.

presentó como tesis un estudio sobre los procedimientos empleados para curar la caída del útero. sino porque se trató del primer estudio elaborado con datos extraídos de pacientes mexicanas sobre la caída del útero y su tratamiento. no sólo porque contó con nume­ rosas observaciones. en el Hospital Ángel González Echeverría”. quienes profesaron el método de la medicina dosimétrica y aun cuando propusieron nuevas formas de curar las enfermedades uterinas. Así se puede citar el caso de Ricardo Fuertes. (Disertación inaugural que para obtener el título de Doctor en Medicina y Cirugía con la aprobación de la Facultad Médica de la Universidad de Berlín y las tesis adjuntas de- fendió públicamente el Dr. Imprenta y litografía Española. Dentro de los procedimientos presentados por los médicos mexicanos para curar las caídas del útero. sobresalió el procedimiento de la “suspensión uterina” propuesto por el Dr. en 1885. Francisco. Juan Fenelón. . como fueron los casos del mismo Juan Fenelón. 32 Álvarez. Ricardo (1886). de quien hicimos referencia en el capítulo 3. (Versión directa del alemán). 232 EL DOLOR DE Eva Hay que de recordar que varios médicos mexicanos viajaron a otros países para formarse profesionalmente y a su regreso incorpo­ raron en su práctica los conocimientos aprendidos. 136. I.32 30 Fuertes. quien estudió en Berlín y presentó su tesis sobre el tema de la anteflexión del útero. a través del uso de los alcaloides.30 Un año antes de que apareciera traducida al español la tesis de Ricardo Fuertes. incluso por aquellos que amparados en otros modelos médicos. En: La Medicina Científica (1888) T.. El trabajo de Álvarez es sumamente importante. y Fernando Malanco. Francisco Álvarez. p. Coliseo Viejo 25. “Cuadro estadístico de las enfermas tratadas durante el año 1887. mantuvieron la idea de la hipermovilidad del útero. tanto extranjeros como nacionales. México. Mexicano).31 alumno de la Escue­ la Nacional de Medicina. 31 Alumno de la Escuela Nacional de Medicina y practicante del Hospital Ginecológico “Ángel González Echeverría”. 9ª entrega. y porque describió los procedimientos y tratamientos que se habían empleado en Europa y principalmente en México para devolverle al útero su posición normal. La noción de la hipermovilidad del útero fue una represen­ tación técnico-médica compartida por todos los médicos. La anteflexión en la Ginecología Moderna y su Tratamiento.

Martín en Berlín.. Ricardo (1886). Op. 34 A la clínica acudían mujeres preferentemente de la clase pobre.33 La cita anterior pone en evidencia que las opiniones de los mé­ dicos eran tan disímiles que no era posible crear una clasificación consensuada que guiara a los médicos en el diagnóstico de la posi­ ción presuntamente normal del útero. para otros ya la Retroflexión. su constancia en la asistencia se debía a que junto con los auxilios profesionales recibían las medicinas gratuitas. . Ricardo Fuertes ex­ presó la necesidad de acordar un tipo ideal que diera cuenta de la posición normal del útero y que sirviera de modelo. Ante tanta incertidumbre y confusión. posiciones de las mas encontradas entre sí. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 233 Los médicos mexicanos reconocieron la dificultad que enfren­ tó la ginecología moderna para establecer la supuesta posición nor­ mal del útero: La movilidad característica del órgano. Convencido de sus argumentos emprendió una serie de observaciones. el dato inequí­ voco sobre las posiciones normales y patológicas del útero. siendo para unos la Anteflexión.34 Fuertes retomó de Credé de Leipzig la idea de emplear la es­ tadística como el mejor método para establecer los parámetros de la posición normal del útero. La cuantificación de los signos de la posición del útero ofrecería. 1. la facilidad con que se desaloja de su posición bajo los más leves cambios de estado de los órganos veci­ nos. a decir de este galeno. hacen y han hecho que los especialistas acepten como la posición normal. p. para luego proponer la posición normal del útero. La única certeza compartida por los médicos fue la noción de que la posición del útero determi­ naba en gran medida las patologías uterinas y lo que ellas generaban en el resto del organismo femenino. cit. Según 33 Fuertes. llegando a dos mil el número de mujeres que examinó en la Clínica y Policlíni­ ca del Dr. ya la Retroposicion la posi­ cion normal del útero.

1 Grados de anteversión. Cuadro 5. Tratado práctico de las enfermedades de las mujeres.2% Retroposición 1. Posición del útero registradas Frecuencia por R. Op.1 Posiciones del útero. la anteversión ligera35 resultó ser la posición normal. 234 EL DOLOR DE Eva las estadísticas obtenidas por Fuertes. Thomas (1879). profesor de ginecología de Yena citados en el mismo estudio de Ricardo Fuertes. p. Estos hallazgos coincidieron con los resultados de Karl Ruge. D. J. Ricardo (1886). Figura 5.. La anteversión fue considerada como normal siempre y cuando no estuviese acompañada de ningún tipo de síntoma.36 El fundus uterino se apoya sobre la vejiga. 35 36 Gaillard. . pp. el orificio externo mira al sacro. a partir de las numerosas ob­ servaciones recopiladas en Berlín. Nueva York. Fuertes Ligera anteversión 66 2/3 % Anteflexión 9% Retroflexión 12% Retroversión 6. Appleton y compañía. 343 y 369. cit. 10. el Dr. B Schulze. Schroeder de Berlín.5% Fuertes.

Normal y Patológica”. 51-59. 72-76. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 235 Figura 5. En: Revista Médica de México (1889) T. “Biología general.37 La discusión sobre el uso de la estadística en la delimitación del conocimiento objetivo del cuerpo y sus correlatos patológicos fue incorporada por los médicos mexicanos para “domesticar el azar”. Ramón M. 294-297. México. Ian (1995).2 Grados de retroflexión.39 Florencio Flores. El uso de las estadísticas abrió la posibilidad de la creación de un conocimiento objetivo porque se podía obtener información de los procesos naturales y sociales. La domesticación del azar. Barcelona. quienes intentaron establecer 37 Ibídem. 40 Flores. En el período de paz posterior a Napoleón. 87-91. 2. Las leyes estadísticas llegaron a considerarse como leyes de derecho propio y su alcance se extendió a los fenómenos naturales. Núm. De alguna manera. 1ª parte”. los Estados europeos fundaron oficinas para reunir y publicar estadísticas sobre todas las esferas de la vida y en asun- tos administrativos. El himen en México. 4 y 5. II. Gedisa. 39 Fuertes. Ricardo (1886). pp. 41 Flores y Troncoso Francisco (1885). Hacking. como indica Hacking. 19. .40 Francisco Flores41 y Ramón López y Muñoz. “Ligeros apuntes de pelvimetría comparada. Florencio. Oficina Tipográfica de la Se- cretaría de Fomento.42 entre otros. Núms. 38 El afán de “domesticar el azar” llevó a los científicos a que emplearan las leyes esta- dísticas con la intención de acceder a un conocimiento objetivo. 42 López y Muñoz. X. En: La Gaceta Médica de México (1875) T.38 La influencia que ejerció la numerología se ve reflejada en trabajos de Ricardo Fuertes. La erosión del determinismo y el nacimiento de las ciencias del caos. 34-38. Op. el mundo se había hecho numérico. pp. cit.

mucosa en la cavi­ dad.] el útero es un órgano de tal actividad vital. y no poco en la parte sicológica de ella. En: El Porvenir (1873) Vol. pp. 265-274. vuelve a apa­ recer irremediablemente en la discusión de los médicos mexicanos decimonónicos en el momento que trataron de explicar la etiología de las enfermedades uterinas. para quien todas las enfermedades eran resultado “del exceso o defecto de la excitación de los diversos tejidos por encima 43 López y Muñoz. pero independientemente de los fenómenos bioló­ gicos [. Ramón López y Muñoz concibió a la matriz como “[.44aparece nuevamente la relación entre lo normal y lo patológico y la dificultad de establecer límites cla­ ros entre un estado y otro. no de clase. la diferencia era de grado. En la concepción del útero propuesta por López y Muñoz. George (1971). Ramón. 45 Canguilhem. México. . la noción de que los fenó­ menos patológicos eran idénticos a los fenómenos normales respec­ tivos. pp.43 Como se analizó en el capítulo II. VI.. 25. Entrega 15-57. Siglo XXI. 265. “¿Cuáles son las deducciones patológicas del estudio anató- mico del útero?”. Es decir. serosa en la superficie) existía una propensión a la enfermedad inherente a su composición orgánica. (El énfasis es propio) 44 Ibid.. a través de la cuantificación de los signos fisiológicos y patológicos del útero y sus anexos. p. desde la pubertad hasta la edad crítica”.45 La reflexión de López y Muñoz acerca de las patologías uterinas está sustentada en la idea de Broussais. en la que de acuerdo a la estructura propia del útero (tejido conjuntivo celular. y que influye tan poderosamente en la vida orgánica de la mujer. fibroso. 236 EL DOLOR DE Eva constantes en el conocimiento de los órganos sexuales femeninos.] una viscera que desempeña[ba] un gran papel en el orga­ nismo femenino. salvo por determinadas variaciones cuantitativas. vascular y nervioso de las paredes. Lo normal y lo patológico. Sostuvieron que la diferencia entre los signos patológicos y los normales estaba dada por la variación de los mismos. “[T]odas las enfermedades admitidas sólo son síntomas y que no podrían existir desórdenes de las funciones vi­ tales sin lesiones de órganos o más bien de los tejidos”. 265-274.. p...

Gebaermutter. En: Canguilhem. la inflamación. Para los médicos. Velpau. pero que se tornaban patológicos por la mane­ ra excesiva en la que se presentaban. los tumores y los desalojamientos de la matriz debían ser considerados fenómenos fisiológicos normales. sobre todo en la pubertad y has­ ta la edad en la que sobrevenía la menopausia. hablar de grados de flexión del útero. cit. López y Muñoz afirmó que los principios de relación entre la fisiología normal y la patológica debían servir para explicar los tras­ tornos uterinos. el dolor. De esta manera. López y Muñoz consideró que las lesiones del útero. de pro­ porciones en las medidas pélvicas de las mujeres y de las estadísticas sobre las enfermedades uterinas en general. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 237 y por debajo del grado que constituye el estado normal”. En: Fuerte. Op. Ricardo Fuertes. la hipertrofia. como las heridas. así como los grandes cambios que sufría el útero en el estado de gestación y parto. las he­ morragias. George (1971).15. y así diferenciar objetivamente las patologías uteri­ nas de las que no lo eran. la hiperemia.46 En efecto. cit. p. el reblandecimiento. . cobra sentido porque constituyeron los criterios científicos para establecer la nosografía y nosología de los padecimientos femeninos en general.E (s/a) Neigungen und Beugungen d. el útero era un órgano cuyos imprevisibles cambios de inten­ sidad le conferían fácilmente un estado patológico. med. Ricardo (1886).. si la enfermedad sólo era el resultado de ciertos cambios de intensidad en la acción de los estimulantes indispensables para el mantenimiento de la salud.47 aceptó que la anteflexión ligera era la posición normal Broussai. 46 47 Martín. Déc 1849. no debían definirse como patológicos porque las primeras no se deducían de la estructura ana­ tómica del órgano y las últimas no eran de naturaleza patológica. Por otra parte. las rupturas y las perforaciones. Rev. Los galenos di­ rigieron la investigación médico-ginecoobstétrica a la búsqueda de la graduación de la posición normal y la consecuente movilidad del útero para terminar con la incertidumbre que conllevaban las puras descripciones. Op. Chir. apoyado en los trabajos de médicos europeos.

Pero el ­médico 48 Fuertes. Fuertes coincidió con sus pares europeos. 14. Poco convenci­ do de la explicación sobre la anteflexión congénita argumentando la resistencia de los tejidos. en efecto se relacionaba siempre con la inflamación de los tejidos adyacentes. En el caso de la anteflexión adquirida. pero tampoco podía admitirse que los factores externos por sí mismos causarían una patología como la anteflexión patológi­ ca. En esta clasificación. que por su constancia de acción determinan la flexión”. pero que existían dos clases de anteflexión anormal. Fuertes se planteó otra interrogante: “¿La anteflexión es debida á una atrofia primitiva en el punto de reunión? Ó bien. Fuertes resolvió que “la verdad debe estar entre los dos extremos. cit. cuestionó los postulados de prominentes médicos euro­ peos sobre el debilitamiento de los tejidos y abrió de nuevo una gama de posibles explicaciones en las que difícilmente se llegó a un acuerdo. un debilitamiento general [de los tejidos]. Ricardo (1886). la con­ génita y la adquirida. 49 Ibídem. La congénita estaba asociada al debilitamiento de los tejidos de las paredes uterinas al nivel del punto de reunión del cuerpo y del cuello. pero después de las experimentaciones50 que realizó. Op. 238 EL DOLOR DE Eva del útero. Tam­ poco aceptó la idea de una anteflexión originada por causas externas. No se trataba de una causa interna propia del organismo. quienes sostuvieron que ésta. Ricardo Fuertes practicó un corte en forma de cuña en el punto de reunión del cuello y las paredes del útero. La posición del mexicano Fuertes rompió con la idea extrema del origen patológico. Fuertes no llegó a nada concluyente sobre la anteflexión congénita.48 Ricardo Fuertes rechazó rotundamente que la atrofia se hubiese limitado a un solo punto de los tejidos. y sólo de esta manera logró conseguir un debilitamiento. p. ¿la anteflexión misma es la causa de la atrofia?”. dejando el resto en estado normal. 50 En el Instituto Patológico dirigido por el Dr. Rodolfo Virchow. debilitamiento que ocasionaba que el útero se doblara sobre el cuello. .49 En efecto. que crea condiciones fa­ vorables á las causas.. la anteflexión aparece como resultado de una causa distinta al propio útero.

en el momento en que mezcla los discursos médicos modernos y la medicina humoral hipocrática. como la gonorrea. Op. Al mismo tiempo. Frauenkrankheiten. Algunos médicos alemanes como Noeggerath aseguraban que el ori­ gen eran enfermedades sexuales. Fuertes rechazó nuevamente esta explicación porque contaba con datos de mujeres vírgenes con el himen intacto y que sin embargo presentaban una anteflexión uterina causada por la inflamación. Fuer­ tes retomó la explicación del médico alemán Martín. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 239 mexicano cuestionó nuevamente el origen. como los fibromas. 51 Martín. Entonces intentó encontrar otras causas de la flexión del útero. Fuertes reconoció que las explicaciones de otros médicos y las suyas mismas lo llevaron a un callejón sin salida. Handbuch der. lo cual determinaba un aumento de la pared uterina causando la flexión. Y la perimetritis era el resultado de un “en­ friamiento” durante el período menstrual. Ricardo (1886). cit. encontramos que sus explicaciones caen en ciertas contradicciones. . si la inflamación era la causa determinante de la anteflexión. o sea la inflamación del perineo. En: Fuertes. que ocasionaba la inflamación.51 quien asegu­ raba que estos fibromas eran ocasionados durante el embarazo en el momento en que tenía lugar una incompleta evolución del lugar donde se implantaba la placenta. los adenomas muy anchos que se implantaban en la pared anterior o posterior del útero y que por su peso determinaban la flexión. (s/a). A. admitió que en muchos otros casos la inflamación preexistía a los desórdenes de la menstruación y entonces “nos vemos en un Circulus vitiosus”. Es decir. Aceptó que los desórdenes circulatorios producidos por la menstruación eran las causas determinantes de la perimetritis. existía una representación de la patología como una cadena de infinitos es­ labones que siempre serían la causa inmediata de un padecimiento. A pesar de que Ricardo Fuertes mostró que sus reflexiones estu­ vieron basadas en un conocimiento objetivo apoyado en numerosas observaciones y por diversas experimentaciones.

52 En este caso. Para Ricardo Fuertes. La explicación mecánica pronto fue desechada y en su lugar se aceptó que la dismenorrea se debía a la resistencia e inflexibilidad de las capas musculares del útero para que tuviera lugar la hiperemia. o sea. así como tampoco existía una sola manera de explicar su génesis y su etiología. como la anteflexión. la anteflexión iba acompañada de dos sín­ tomas. El grado de flexión y la edad de la paciente condu­ cían lentamente a la histeria y a la psicosis. estos sín­ tomas acompañaban a la anteflexión en el momento de presentarse la menstruación. . como vómitos y náuseas. entonces permanecía en la cavidad uterina. la cual fue considerada un fenómeno nervioso ex­ clusivo de las mujeres. Según Fuertes. según las conclusiones de éste médico. la dismenorrea. Las explicaciones mecánicas de la dismenorrea apuntaban a que. lo que generaba el dolor intenso y provocaba los mismos fenómenos reflejos que dicha compresión determinaba en las embarazadas. abundancia de sangre en el útero. cuya etiología según las explicaciones médicas se debía a diversas causas asociadas al aparato genito-urinario femenino. lo que provocaba contracciones y éstas a su vez producían un dolor agudo durante la menstruación. generaba un estrechamiento del canal al nivel del ángulo. 240 EL DOLOR DE Eva A esta serie de representaciones técnico-médicas sobre la ante­ flexión del útero y sus consecuentes explicaciones se suma un hecho mayor: la histeria. la dismenorrea y la esterilidad.52 La perdida de la elasticidad y la rigidez de las capas musculares del útero irradiaba una resistencia que se propagaba hasta las ramifica­ ciones nerviosas. la sangre menstrual en­ contraba un obstáculo en la salida. Es evidente que no existió un acuerdo para distinguir cuán­ do las enfermedades uterinas eran los síntomas y cuándo los signos. afecciones uterinas graves que con frecuencia conducían a la histeria.

Si la terapéutica ginecoobstétrica no reorganiza sus funciones del útero. pp. el 11 de septiembre de 1883. El método del Dr. mientras que los franceses empleaban los constrictores. en el Hospital Ángel González Echeverría. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 241 III. s/Autor. Op. Hernia del recto o de una parte de él. sólo el Dr. cit. sólo queda el remedio de la castración En un principio. el asa galvánica o el termocauterio de Paquelin. Fene­ lón consistió en hacer permanecer la matriz en su lugar a través de cordones cicatriciales producidos en la parte inferior del abdomen.54 Para desalojar los menstruos de un útero a causa de los pro­ lapsos se usó la sonda uterina para romper el tapón que se había formado en el ángulo del útero por la secreción. que se colocan y dejan en la vagina para mantener el útero en su posición normal. “Nuevo procedimiento de palpación del útero y de los ovarios”. En dicho artículo re- comienda una asepsia en los genitales internos a través de inyecciones vaginales con una solución de bicloruro. 54 Por ejemplo.58 53 Pesarios: aparatos de formas y dimensiones diversas. Posteriormente se desecharon al recono­ cer las complicaciones e infecciones que ocasionaban. Núm. Andrade hacía la operación con bisturí. 129-131. y que provocaba la dismenorrea. En México se empleaba el método francés.8. 55 Fuertes. Los médicos alemanes preferían el bisturí y la su­ tura. . 57 Rectocele o proctocele. Ricardo (1886). En: Revista Médica de México (1888) Vol. se recomienda la limpieza del espejo y la mano del médico. De igual manera.1. 58 El método se llevó a cabo por primera vez en México. 56 Protusión herniana de un segmento de vejiga urinaria. la cual debía lavarse con agua fenicada o biclorurada para evitar la propagación de infecciones.55 En 1885 el método de “suspensión uterina” de Juan Fenelón sobresalió por su eficacia para curar radicalmente las caídas del útero acompañadas de cistocele56 y rectocele57. entre la pared del vientre y la extremidad superior de la vagina por medio de suturas metálicas. el uso de los pesarios53 fue el tratamiento que con mayor frecuencia se prescribió para modificar las posiciones del úte­ ro consideradas anómalas. Prolapso del recto.

se hicieron tracciones en la extremidad exterior del doble hilo y se colocó en ésta otro boton semejante el primero. Fijación del útero a la pared abdominal. 59 Moya. practicante del servicio de Medicina del mismo hospital. de modo á estar seguro de no haber de- jado interpuesto entre ambas paredes ningún vaso importante ó repliegue peritoneal [. ventrofijación uterina. José Moya fue alumno de las Escuelas Nacionales Preparatoria y de Medicina de México. Francisco (1885)..59 En dicho tra­ bajo hizo una revisión exhaustiva de los tratamientos ginecológicos destinados a corregir los prolapsos uterinos.. acompañado de movimientos gimnásticos especiales. y rasando la rama horizontal del pubis.]en un plano casi horizontal. Ofici- na Tipográgica de la Secretaría de Fomento.. 61 Histeropexia. siguiendo la dirección del dedo explorador. 242 EL DOLOR DE Eva Doce años después. Oficina Tipográfica Imprenta del Gobierno. y siendo armada de su punzon. [.Fijación quirúrgica del útero desplazado. colpohisteropexia. 33. Vagi- nal. 60 A través del masaje. el pesario. que sirve generalmente para la punción de la vejiga) hasta llegar al punto en que las paredes estaban casi en contacto.] El dolor de la region operada cuando tenía una areola roja alrededor del boton suspensor se aplicaba ungüento mercurial o polvo de licopodio.. cerca del punto de deslizamiento del ligamento redondo. trocitos de hielo para calmar las nauceas provocadas por el cloroformo. vaginofijación. miembro de la sociedad “Gómez Farías”. José Moya escribió su tesis Breves apuntes sobre el tratamiento de los prolapsos genitales. gastrohisteropexia. ex practicante del servicio de cirugía y ginecología del Hospital de Jesús. Breves apuntes sobre el tratamiento de los prolapsos genitales. ex secretario de la Sociedad Filoiatrica. llegando á este punto. Ál- varez. y como alimento una taza de leche cada cuatro horas. en cuyo extremo vaginal fue colocado un boton de plomo envuelto en al- godón antiséptico.. Después de esta maniobra. el uso de cinturones pélvicos. . Fijación del útero a la pared de la vagina. México. se busca- ba elevar el útero. el operador introdujo en la vagina el indicador derecho en dirección del lado izquierdo del surco vagino-cervical. la cánula de un trocar curvo de mediano calibre (el del hermano Côme. Moya concluyó que el único método adecuado para corregir los prolapsos uterinos sin tener ma­ yores complicaciones era la histeropexia. acercó lo más posible la pared vaginal á la del abdomen.61 Anotaremos un fragmento de la descripción quirúrgica hecha por Álvarez: "Colocada la enferma en la posición tocológica [. y redu- cido el tumor procidente. México. se hizo salir la punta del instrumento por la parte superior interna de la región inguinal. histerogastropexia. Tesis. extraida entonces la cánula. se puso en la region operada un apósito con solucion débil de ácido fénico. ex practicante del Hospital Juárez. del grueso que comúnmente se usa para las suturas.60 el masaje directo. La revisión incluyó los tratamientos locales como el kinesiterápico. José (1897). en 1897. Breve estudio de un nuevo procedimiento para la curación radi- cal de la caída del útero. se separó el punzon del trocar y se condujo en su lugar un doble hilo de plata. y 1º y 2º.]se llevó entonces. Abdominal. Terminada la operación.. limitándose el tratamiento á ordenar reposo absoluto. que pudie- ra considerarse como el primer tiempo de la operación. ex practicante del Hospital San Andrés.. p.

Francisco. cit. la dismenorrea no se erradi­ caba. En: La Gaceta Médica de México (1865) T. declaración en el Congreso Internacional de Copenhague. Carmona M. En: La Gaceta Médica de México (1865) T. p. las infecciones uretrales debido a la intimidad en las relaciones anatómicas y fisiológicas entre el útero y el órgano receptor del apara­ to urinario.31. 474-478. que vuelva insoportable la vida é imposibilite todo trabajo y ocupación.63 La castración está indicada en toda neurosis que depende de un cam­ bio patológico de los órganos sexuales cuando todo otro tratamiento no ha tenido ningún resultado ó cuando se han perdido las esperanzas de que lo tenga. 63 Armijo. Gerardo Hurtado Suárez62 presentó la tesis “Complicaciones vesicales en algunas enfermedades uterinas” para obtener su título de doctor. I. En dicho trabajo.64 62 Alumno de la ENM. 64 Hegar. “Quis- te del ovario abierto en la vejiga”. citado en Fuertes Ricardo (1886). jaquecas y cefalal­ gias permanentes. Núm. Nuevamente el útero aparece como el órgano causante del rompimiento de la armonía entre los demás órganos. I. pp. Hurtado reconoció que casi todo lo hecho para tratar las desviaciones uterinas y los prolapsos habían sido medios paliativos. tos constante. Op. que ponga la vida en peligro. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 243 En 1903. pp. sólo quedaba un recurso: la castración. y junto con ellos la aparición de los síntomas asociados a las desviaciones uterinas: vómitos. que amenace con la pérdida de la razón. 467-470.29. Sin impor­ tar la nueva incorporación de elementos a la discusión de la génesis de las enfermedades uterinas y sus anexos pelvianos y vesicales. Manuel. Sección Patología médica. Se requiere que el padecimiento sea tal. 29. “Quiste probablemente del ovario”. Núm. Agregó un nuevo elemento a la discusión de las enfermedades uterinas y su posible tratamien­ to. Si después de todos los intentos.. Ahora las enfermedades urinarias tenían un origen genital “motivados á veces por el funcionamiento fisiológico ó exagerado del útero”. . el útero seguía siendo el órgano responsable de las patologías femeni­ nas y los tratamientos estuvieron dirigidos a él. el Dr.

Op. Fuertes. 68 Olvera. 244 EL DOLOR DE Eva De los tratamientos ginecológicos para combatir las patologías del útero. Ricardo. (1888). y Hurtado. se debía tener presente el ries­ go de caer en un círculo vicioso porque “si para salvar la salud psíqui­ ca comprometida por una neurosis. p. en su estudio antes citado. Secc. 67 Juárez. “Sesión de la Academia Nacional de Medici- na 28 de Nov. En: La Gaceta Médica de México (1895). 180 observaciones que probaban la eficacia de la castración para combatir las hemorragias de los tumores de la matriz que no podían ser operados. 44-48. “Estudio médico-legal sobre castración”. pp. Tesis de Medicina. Fernando. Francisco. procedemos a la castración que la compromete a su vez “[.. 9. Manuel María (1887). En: La Gaceta Médica de México (1892) T. 68 Pocos médicos se plantearon que la ausencia del útero soca­ varía la salud de las mujeres. 69 Malanco. En 1895. Jesús A. . y la otra relativa a la amputación supra vaginal de un fibromioma”. para el varón significaba el co­ mienzo de una condena eterna que los llevaría a la infelicidad. Núm. y los médicos la cues­ tionaban profundamente por los efectos morales que producía en el hombre. José. reconoció que en México no se habían ocupado de registrar las castraciones hechas por los médicos compatriotas. XXXII. 1894”. 66 No se tienen datos precisos sobre el porcentaje de castraciones uterinas realizadas por médicos mexicanos. Imprenta Tipografía Literaria de F. Tomás Noriega reportó que un médico inglés había reunido. cit. XXXII. De la castración en algunos casos de ausencia del pene.66 Pero la misma acción terapéutica realizada en los varones podía tener resultados totalmente opuestos. Núm. 22. pues la mayoría de las veces presentaban historias clínicas referidas a unas cuantas pacientes.69 Ricardo Fuertes afirmó. Núm. Sin embargo.67 Mientras que la castración significaba una alternativa viable para conseguir la cura de las mujeres.. Mata.11. pp. Noriega de dos observa- ciones: una referente á la operación de la castración hecha con resultado satisfactorio en una enferma que padecía metrorragias y perturbaciones mentales. México. Médico Legal.] los nevropatas nos enseña que la idea de no ser más mujeres. XXVII. la castración65 tuvo mayor aceptación entre los médicos del siglo xix. Núm. de 1872 a 1894. 191-196. En: La Gaceta Médica de México (1895) T. “Comunicación por el Sr. ha conducido a estas enfermas más de una vez a 65 De la Garza. “Breves consideraciones sobre la castración”. 2. 404. T. que aunque la castración resultaba ser un tratamiento aceptado entre la comunidad médica. pp. XXXIII. En: La Gaceta Médica de México (1896) T. 500-505.

cit. T. Icaza también se pronunció en contra de la castración ute­ rina y afirmó que no se debería castrar a las mujeres sin razón y conmi­ nó a sus compañeros a que reflexionaran sobre los efectos de las inter­ venciones quirúrgicas. XXXII.la había practicado más de 30 veces.70 El mismo Ricardo Fuertes se lamentaba de haber hecho la castración completa en dos ocasiones.. Acta núm. En: La Gaceta Médica de México (1895) T. Observaciones de práctica propia”. En: La Gaceta Médica de México.]es cierto que la enferma ha ganado. p. 191-196. Núm. pp. 9. y la otra relativa a la amputación supra vaginal de un fibromio- ma”. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 245 la locura”. En: Gaceta Médica de México (1895) T. Noriega de dos observaciones: una referente á la operación de la castración hecha con resultado satisfactorio en una enferma que padecía metrorragias y perturbaciones mentales. sino a la eficacia de la práctica moral y. aunque por momentos parecieran inocentes. por más que en la actualidad esté de moda llegándose en algunos países como en los Estados Unidos hasta el abuso. Ricardo. que las leyes biológicas no actuaban de manera 70 Fuertes. 2. (1896)... p. “Breves consideraciones sobre la castración. en una de ellas la mujer mu­ rió víctima de una hemorragia interna. [. 31. XXXIII. por el otro. y con los ataques histero-epilépticos que se han desarrollado y no padecía antes72 El Dr. 72 Icaza. . 500-505. 22. 10. Aprobada el 5 de diciembre de 1894”. XXXII. Núm. pp. “Sesión del día 28 de Noviembre de 1894. si por una parte con la extirpación de los ovarios cesaron los dolores que tanto la hacían sufrir. Fernando Malan­ co cuestionó seriamente la práctica de la castración femenina como tratamiento viable a los problemas de los ovarios que había llevado a cabo su colega Francisco Hurtado en 1894.73 Los argumentos médicos sobre el origen de las enfermedades femeninas pusieron al descubierto que las atribuciones hechas al útero no apuntaban al rigor científico.71 En otro momento. Ricardo (1886). 46. en cambio la joven ha quedado con el tormento moral de ser estéril. Mientras que la castración incompleta –extirpación de los ovarios a causa de quistes. 71 Fuertes. 73 “Comunicación por el Sr. Núm. Hay que pensar mucho antes de emprender una operación de esa natu­ raleza [extirpación de los ovarios]. Op. también lo es que ha perdido. Ramón J.

“El discurso de la medicina y la ciencia”. 77 Orci. Evelyne (1993). Luis (1906). sino que su discurso dejaba intersticios al imaginario social de lo femenino y lo masculino. como afirma Be­ rriot-Salvadore: “el discurso científico es tributario de un orden del mundo que conviene legitimar. cuya lógica precisaba de un objeto accesi­ ble a la mirada para estudiarlo. p. . llamar eclampsia puerperal al estado patológico que estamos describien- do es un error porque no sólo es en el puerperio que la eclampsia se presenta. Imprenta del Gobierno Federal. p. 119. La eclampsia puerperal:75 la enfermedad sin explicación La eclampsia fue definida como una afección convulsiva.). muchas veces debida a una alteración albuminúrica o urémica que podía aparecer en cualquier edad. Además. Orci. Op. parto y puerperio. Op. Patogénesis y tratamiento. mostrando que el papel de cada uno de los sexos se inscribe en la naturaleza”.76 Mientras que la eclampsia puerperal era una enfermedad que se caracterizaba por accesos convulsivos acompañados de una pérdida momentánea de la inteligencia y de la sensibilidad durante el embarazo. de esta manera. México. (coords. cit. opta por denominarlo eclampsia obstétrica.. Por esta razón. Historia de las mujeres. las características del útero se constituyeron inexorablemente en el signo de la enfermedad de las mujeres. la medicina pretendió cumplir con el impe­ rativo científico racional. se ha acordado llamarlo eclampsia puerperal porque así es como se le denominó durante el siglo XIX. Orci. al elegir al útero como el órgano causante de los pa­ decimientos femeninos. Taurus. Madrid. puede ocurrir durante el embarazo o en el momento del parto. No obstante. apoyado en Cerra y Bennasar (s/a). cit.74 El médico. se erigía como el moralista que había de vigilar el cumplimiento de dicho orden. 76 Diccionario de Medicina y Cirugía (1889). 681. 10 Tomos. Después de todo. 75 Según Orci. Tesis. Geor- ge y Michelle Perrot. Luis (1906). cuya extrema dramatización de las descripciones buscaba mantener el orden social a través de su trabajo científico. 246 EL DOLOR DE Eva general. Eclampsia obstétrica.77 Algunos 74 Berriot-Salvadore. IV. En: Duby.

Tesis. la desocupación de la matriz no siempre fue el recurso terapéutico correcto. Apenas se comenzaba a aceptar una explicación. pero la misma acción terapéutica ponía en grandes riesgos a la mujer y al feto. cit. La Gaceta Médica de México reportó la eclampsia puer- peral como una de las enfermedades más frecuentes en la epidemiología femenina. XXXVI. cuando aparecían nuevos problemas. pp. 81 Troconis Alcalá. según datos reportados por Ruiz y Sandoval en 1872. En los casos en los que la eclampsia aparecía después del parto requería de otras acciones para resolver los accidentes que tenían lugar. En: La Gaceta Médica de México (1899). el desco­ nocimiento de sus causas y los tratamientos equivocados. los médi­ cos se afanaron en su estudio. 80 Desde 1867 y hasta 1966. “Del tratamiento y pronóstico de la Eclampsia puerperal”. El único medio aparentemente eficaz para combatir la eclampsia era la evacuación uterina. de tal suerte que sólo se conseguían hipótesis que más tarde se desechaban en virtud de que el mal continuaba. Op. la frecuencia era de dos 78 Troconis Alcalá. Núm. pues no se sabía con exactitud si era una causa o una consecuencia del estado de preñez. parto y puerperio. En: La Gaceta Médica de México (1899) T.80 Debido a la alta incidencia de la eclampsia puerperal. 17. Imprenta del Gobierno en Palacio. Para los franceses. Luis. echando por la borda cualquier aproxi­ mación. . 79 Ruiz y Sandoval. La eclampsia puerpe­ ral era considerada por los médicos como un terrible enemigo que podía ocasionar consecuencias fatales durante tres períodos impor­ tantes en la vida de las mujeres: el embarazo. 410-421.79 Dicho padecimiento resultó ser un enigma entre los médicos mexicanos has­ ta bien entrado el siglo XX. La medicina científica no había acerta­ do a encontrar la causa de los ataques eclámpticos en las mujeres par­ turientas. Estadística de la mortalidad y sus relaciones con la Higiene y la patología de la Capital. Por otro lado. “Del tratamiento y pronóstico de la Eclampsia puerperal”. Gustavo (1872). Luis.78 La eclampsia puerperal se presentaba en todas las épocas del año. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 247 ­ édicos extranjeros le llamaron distocia epiléptica o epilepsia aguda m de las embarazadas. México.81 Los médicos no lograban ponerse de acuerdo acerca de la fre­ cuencia de la eclampsia.

pp. por los Sres..84 Entre los médicos había dos acuerdos en relación con la eclampsia: que durante el puerperio casi no se presentaba la patolo­ gía. 277-282 y 284-290. reformado. V. pp.82 Según los médicos de la Gran Bretaña.Salvación de la niña. 19 y 20. En: La Gaceta Médica de Méxi- co (1868). 95-96. V. 2) la teoría renal que se dividía en uremia... Ignacio..- Muerte de la madre y del producto.. Luis (1906).8. Núm. “¿Existe la eclampsia? ¿Tiene causa bien manifiesta esta afección? ¿La tuvieron bien determinada los accesos epilépticos que yo padecí? ¿Qué medidas hay para descubrir esta causa?”. cit.Parto provocado. Cazeaux creía que era una circunstancia excepcional. En: La Gaceta Médica de México (1870) T.muerte de la madre”. amoniemia y 82 Soriano. III. En: La Gaceta Médica de México (1870) T.83 Entre los médicos mexicanos había un reconocimiento de haber atendido partos cuyo desenlace fatal se había debido a la eclampsia puerperal.Adherencia normal de la placenta. Juan Ma. Manuel. Rodríguez. Núms. 301-313.. En: Revista Médica de México (1889). modificado por varios médicos mexicanos. otros no reportaban haber conocido ningún caso en mil partos que habían visto en la clínica.Parto provocado. Fueron cinco aproximaciones las que explicaron el origen de esta afección durante la segunda mitad del siglo XIX: 1) La teoría nerviosa. pp. M. por el procedimiento de Kiwish.-Parto provocado por el procedimiento de Kiwish. 281-284.. III. 268. 17.. 83 Orci.. “Eclampsia puerperal. Vol. “Reflexiones sobre la Eclampsia puerperal”. T.Adherencia normal de la placenta.Salvación de la niña. Entrega 5-24. Op. Capetillo. 409-414. Inclan. En: La Gaceta Médica de México (1868) T. 19.muerte de la madre”. 17 y 18.. 30 correspondían al embarazo.. 84 Soriano. Otros aseguraban que se presentaba casi un caso de convulsión sobre 200 partos. 285-288. Pajot aseguró que los ataques eclámpticos se presentaban con la siguiente proporción: por cada 100 casos. Núm. En: El Porvenir (1871) T. 248 EL DOLOR DE Eva casos por mil partos. Núm. . pp. Ortega (A) y Rodríguez”. pp. Entrega 20-52. “Eclampsia puerperal. “Re- laciones entre la eclampsia y la albuminuria de las mujeres embarazadas”.Autopsia. se presentaba un caso de eclampsia por cada 485 partos. p. 18. y que era hacia finales del embarazo –durante el séptimo mes de gestación– cuando se manifestaba con mayor frecuencia. tres casos sobre dos mil partos. “Eclampsia puerperal. “Eclampsis puerperal..Salvación de la madre y el niño”. Juan Daniel. III. VI. pp. 50 se presentaban durante el parto y 20 en el puerperio. Campuzano.Parto provocado al octavo mes del embarazo. Manuel. González. En: El Porve- nir (1873) T. 299-303 y 315-317. Juan Daniel.

Op. 3ª El riñón puede sufrir una degeneración amiloidea. á la eclampsia. las modifica- ciones de la orina y de la sangre. se le verá.85 Hacia 1818. de tal suerte que.87 a la que 85 Orci.. en las primíparas. 3) la teoría microbiana. pues en efecto. Ribemont dice: No hay sino pocas observaciones en que la mujer haya presentado eclampsia sin haber tenido al mismo tiempo albuminuria. cit. son los sínto- mas más habituales. los doctores Blackall y Wells encontraron la albúmi­ na en la orina de las mujeres embarazadas y eclámpticas. la hidropesía. 4) la teoría de la autointoxicación y 5) otras teorías. empezó a establecerse la asociación entre albúmina en la orina y eclampsia. la albúmina en la orina se encuentra de manera perma- nente. sobre todo. la alteración se halla especialmente en los tubos contorneados. cit. cuyas células sufren una infiltración granulosa y después grasosa. . 87 En la enfermedad de Bright. pues.86 De la relación entre albuminuria y eclampsia se desprendió la teoría renal con sus tres modalidades: uremia. y por consiguiente los trastornos funcionales de éste. Luis (1906). Littré (1889). cuyos síntomas son los de las formas precedentes. sobrevenir. los edemas é inflamaciones pulmonares. amoniemia y uri­ nemia. cuando una albuminúrica ha sido sometida al régimen lácteo durante ocho días escapa seguramente á la eclampsia. de ahí. 86 Ibid. predisponen por este sólo hecho. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 249 urinemia. 2ª La nefritis intersticial está caracterizada por una hipergénesis de los elementos conjuntivos que comprimiendo los glomérulos y los tubos determinan la esclerosis del riñón. que acompa- ñan á las alteraciones de la orina. p. 11. Op. siendo éstos más o me­ nos frecuentes e intensos según la mayor o menor cantidad de fluido que almacenara el organismo femenino. y presenta tres formas distintas anatómicas y clínicas: 1ª En la nefritis epitelial o parenquimatosa.. La teoría nerviosa fue una teoría antigua que permaneció du­ rante siglos y aseguraba que la eclampsia era una especie de fluido nérveo que producía los accesos eclámpticos. 69. por encadenamiento. Los médicos establecieron una asociación entre la eclamp­ sia y las formas crónicas de la enfermedad de Bright. las causas que producen la albumi­ nuria. durante la estación fría y casi exclusivamente en las mujeres cuya orina no ha sido examinada durante el embarazo. p.

Luis (1906). cit. Al poco tiempo. cuyo análisis demostraba la presencia de urea en la sangre. de­ dujeron que la eclampsia era igualmente debida a una intoxicación urémica. pues decían que. De lo anterior. durante el embarazo. pues carecía de datos ex­ perimentales. se desechó la teoría. se pensaba que con frecuencia se sobrepasaba esta cantidad. siendo tres veces más frecuentes en las primíparas que en las multípa­ ras. 250 EL DOLOR DE Eva f­ recuentemente va unida la retención en la sangre de los elementos de la orina y están acompañados de convulsiones. pues al ser inyectada la urea en las venas de diferentes animales. Op. el feto no retenía la cantidad suficiente. La albuminuria gra­ vídica se observaba una vez en 20 embarazadas aproximadamente. o bien. Esta teoría nunca fue considerada como concluyente. resultando de aquí un exceso de albúmina en la sangre y por consiguiente en la orina. . Algunos médicos atribuyeron las convulsiones eclámpticas a una hiper-albuminosis. se dedujo que la urea no representaba ningún elemento tóxico para el organismo. En estas circunstancias. estos no presen­ taron ninguna reacción. solamente se contaban con datos obtenidos de obser­ vaciones y conclusiones abstractas. Luis (1906). Las muestras de sangre de las mujeres eclámpticas. Op. 89 Budin y Demelin. En: Orci. se manifestaba habitualmente en el último tercio. ofrecieron pruebas suficientes para aceptar dicha explicación. los médicos insistieron en buscar evidencias acerca de la manera en que estos dos estados se asociaban. después de una serie de experimentos. el cuerpo de la mujer se veía en la necesidad de suplir el desgaste de su propio organismo y además de atender la nutrición del feto.89 En la t­ eoría 88 Orci. de ahí que tu­ vieran que producir mayor cantidad de materias albuminoides. Así. cit.88 A pesar de los escasos datos experimentales en relación con el contenido de albúmina en la orina como el detonante de los ataques eclámpticos. no había en la sangre una disminución de albúmina que guardara la de­ bida proporción con la hipo-globulina que constantemente se ob­ servaba en la mujer embarazada.

si el ritmo del corazón se modifica­ ba. Según estas deducciones. por una sustancia nociva que circula en la sangre é irrita á la vez el sistema cerebro-espinal y los demás órganos. la primera y la tercera proposiciones de Braxton resultaron falsas. Sobre esta hipótesis tampoco había pruebas contundentes que llevara a los médicos a aceptar de buen grado esta teoría.90 A los médicos les quedaba claro que la albúmina aislada no era la causa de la eclampsia. p. como general era su manifestación. y si todas estas lesiones no se podían explicar de ma­ nera satisfactoria por las convulsiones eclámpticas solamente. se planteó el cuestionamiento inverso: ¿sería la eclampsia la que daba lugar a la albúmina? Teniendo el dato de que los casos eclámpticos eran precedidos de albúmina se desechó esta idea. y en general todos los órganos se encontraban en mayor o menor grado alterados. surgió entonces una deducción: las convulsiones eclámpticas y los desordenes orgánicos tenían que deberse a causas más generales. había casos en los que se detectaba la presencia de la albúmina en la orina y la eclampsia no se mani­ festaba. es decir. Luis (1906). Op. Braxton explicó la frecuente simultaneidad basándose en tres posibilidades: 1º Las convulsiones son la causa de la nefritis.. . 3º La congestión excesiva del sistema venoso. cit. ni éstas se podían explicar por las primeras. si el hígado se encontraba alterado. Nuevos hallazgos ofrecieron otras posibles explicaciones sobre la etiología de la eclampsia. 2º Las convulsiones y la nefritis son producidas por la misma causa. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 251 de la albuminuria gravídica se aseguraba que la opresión generada por el útero grávido al nivel de los riñones propiciaba la compresión de las arterias uretrales. Entonces. 15. Si en la eclampsia se encontraban lesiones renales. 90 Orci. pro­ ducida por el espasmo de la glotis en la eclampsia es capaz de producir la complicación renal. signos de insuficiencia en todo el funcionamiento orgánico.

renales y sudoríparos. debilitándolo notablemente. El hígado. Esta hipótesis llevó a los médicos a emplear los enemas . los trastor­ nos renales y las perturbaciones en las funciones sudorales de la piel impedían la eliminación de las sustancias tóxicas. reproducción artificial de la enfermedad. Siguiendo con esta teoría de la autointoxicación. Este cuadro patológico se veía incrementado por el embarazo y el parto. algunos au­ tores aseguraron que la eclampsia era intoxicación de origen intes­ tinal y dieron gran importancia a la antisepsia de este órgano en el tratamiento. y si los accesos eclámpticos habían tenido lugar. La teoría de la autointoxicación atrajo la atención de más mé­ dicos. La insuficiencia hepática. 252 EL DOLOR DE Eva El Dr. como el aislamiento y cultivo. Todos estos venenos. a través de la inyección de estos cultivos y nuevo aislamiento y cultivo del microbio. y no existieron las pruebas necesarias exigidas por la bacteriología para identificar el germen. y atribuyó un origen parasitario a los ataques eclámpticos. el riñón y la piel fueron considerados órganos de eliminación y las principales puertas por donde salen los gérmenes. llevaron a pensar a Delore en la existencia de un microbio como el causante de las lesiones eclámpticas. se su­ ponía. intentó explicar la causa de la eclampsia puerperal por la presencia de microorganismos. La teoría fue desechada porque no se pudieron comprobar dos hechos: el germen no aparecía constantemente en los enfermos. desaparecía los trastornos hepáti­ cos. Se ha­ bía observado que una vez desembarazada la mujer. Se reconocieron innumerables venenos orgánicos producidos por la desasimilación de las células. Los avances bacteriológicos que habían demostrado ex­ perimentalmente que ciertos microorganismos eran los responsables de ciertas enfermedades. de Lyonde. así que se quedaban retenidos en el organismo. apoyado en la teoría microbiana. así como por las frecuentes des­ composiciones en la cavidad intestinal. y de esa manera intoxicaban al organismo materno en su totalidad. entraban al torrente sanguíneo. Delore.

disnea. Pajot empleaba los diuréti­ cos. en la producción de la eclampsia. el cual tenía como intención regularizar las funciones rena­ les. lecitina. yodo. Tampoco se consideraron concluyentes las explicaciones sobre la au­ tointoxicación como la causante de la eclampsia puerperal. se le atribuyó gran importancia a las secreciones de la glándula tiroides y de los peque­ ños lóbulos adyacentes. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 253 o lavado intestinal como un requisito de higiene indispensable antes de que se verificara el parto. La alimentación recomendada fue un régimen lácteo. . En el primer caso se trataba de eliminar cierto tipo de alimentos para reducir la albúmina. cacodilatos. aumentando la diuresis a la vez que la albúmina iba disminu­ yendo. los vomitivos. los ácidos vegetales: cítrico. arrenal. como Bouffe de Saint Blaise. entre otras) se veían incrementadas durante el embarazo porque sirven al feto en su desarrollo. tártrico y en especial el ácido benzoico fueron altamente utilizados. se hacían sangrías pequeñas seguida de la administración de suero. arsénico. tiroidi­ na. Los tratamientos que se ofrecieron durante el siglo XIX para vencer a la eclampsia fueron catalogados en dos niveles: el preventi­ vo y el curativo. hacia comienzos del siglo XX. los diaforéticos y. los baños calientes. el único indicador objetivo antes de los accesos. los revulsivos. los purgantes. Finalmente. apatía intelectual e idiotismo. sostuvieron que las lesiones del riñón no eran tan determinantes de los estados eclámp­ ticos como lo eran las lesiones del hígado. por supues­ to. nacionales y extranjeros. También se empleó el bromuro de potasio en altas 91 Este dato resulta interesante cuando se le asocia con la práctica del enema previo al alumbramiento que hoy día sigue vigente dentro del ritual médico-ginecoobstétrico. ya que el hígado lesionado carecía de posibilidades para eliminar los venenos tóxicos de la sangre.91 Otros médicos. Mientras que los tratamientos curativos seguían siendo los empleados por casi todos los médicos. Los com­ puestos de las secreciones tiroideas (fósforo. La insufi­ ciencia de estas secreciones ocasionaba contracturas musculares muy dolorosas. convulsiones.

Podríamos presumir que es una práctica que perdura debido a una mezcla de ideas y conocimientos. Op. cloroformo y cloral para conseguir una anemia transitoria y reducir las convulsiones. 2. Cucharadas de bromuro y cloral hasta eliminar las convulsiones. una yema de huevo para emulsionar y dos gotas de aceite de croto.19 y 20. cit. En: La Gaceta Médica de México (1870) T. 17 y 18.Muerte de la madre y del producto. Capetillo.. “Eclampsis puerperal. 5. M. L. puesto que no con­ tribuyeron a solucionar el padecimiento. Op. (1906). 92 Orcí.T.92 En el servicio de maternidad de la ciudad de México se com­ binaban los tratamientos preventivos y curativos para reducir el nú­ mero de pacientes eclámpticas. p. Las lavativas y los purgantes son una práctica que prevalece entre ciertos conjuntos sociales antes y después del parto. II. Ortega(A) y Rodríguez”. de la cual se extraían 300 g de sangre por 500 g de suero artificial 3. 285-288. los cuales tienen su origen tanto en el conocimiento popular como en el de la medicina clínica del siglo XIX. 254 EL DOLOR DE Eva dosis. pp. pp. o por lo menos atenuarlos. Cuarenta gramos de aguardiente alemán. aceite de ricino y sulfato de sodio... Núms. cit.299-303 y 315-317. Cloroformo para hacer abortar los accesos. “Reflexiones sobre la Eclampsia puerperal”. T. 18. Lavativa formulada de la siguiente manera: Infusión de hoja sen.-Parto provocado por el proce- dimiento de Kiwish. algunos médicos como el Dr. (1906). Incluso. . lo que era muy diferente a decir que había enfermedades que no tenían cura. 94 González. En: Revista Médica de México (1889) Vol.93 Ciertamente.Autopsia. como muchas veces se afirmó acerca de la eclampsia. I. Sangría. ninguna de las teorías fue concluyente con re­ lación a la etiología de la eclampsia puerperal. Tales prácticas arraigadas en ideas y conocimientos populares en definitiva han conformado parte del imaginario social al- rededor del parto que incluso hoy todavía sigue presente. González94 reconocieron que había enfermedades para las cuales la medicina no había encontrado cura. 93 Orcí. respectiva- mente.28 y passim. V. Núm. 277-282 y 284-290. por los Sres. 4. L. El tratamiento que comúnmente se administraba era el siguiente: 1. modificado por varios médicos mexicanos. M.

.96 Esta última podía ser refleja o mecánica. Núm 18. (1889). además de la contaminación de la sangre y el intestino grueso. (1999). De cualquier manera. 27. 286. estableci- mientos hospitalarios. M. 98 En 1881. La fiebre puerperal: la materia cadavérica arrastrada por los hombres de bata blanca La fiebre puerperal fue una de las causas más notables de mortalidad en las maternidades. todas seña- lan que los órganos lesionados en el caso de la eclampsia puerperal eran el hígado. AHSSA. su punto de partida. G. Beneficencia Pública. Hospital de Maternidad e Infancia.95 La infinidad de intentos médicos para encontrar una explica­ ción positiva a la eclampsia puerperal y los medios eficaces para com­ batirla llevó a los médicos a sistematizar guías de diagnóstico como la que propuso Guillermo Parra en 1893 y que buscó delimitar las características de la eclampsia. Cada una de ellas indi­ caba el tratamiento a seguir. Leg. Op. y tal vez inexplotable. tengan su razón de ser. En: Carrillo. cit. mientras que la primera podía ser mecánica o tóxica. la dieta láctea. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 255 Es probable que [las neurosis] terribles manifestaciones sintomáticas ó desórdenes de las principales funciones de la vida de relación. pero reiteraban la afectación de los órganos antes mencionados. Ana Ma. el 100% de las pacientes habían presentado fiebre puerperal. Formulario de la Facultad Médica Mexicana. 96 Parra. T. diferenciando la forma urémica de la no-urémica. Exp. en una modifica­ ción material efectuada en la misteriosa profundidad de nuestro pro­ pio organismo. el corazón y el cerebro. 97 Es importante destacar que estas teorías tiene un punto de coincidencia. en el Hospital de Maternidad e Infancia de la ciudad de México. pp.1881.97 V. severa y absoluta siguió siendo el tratamiento más empleado para controlar la eclampsia puerperal.2. Fols.98 En México. Debemos señalar que todavía en 1965 los médicos desconocían la etiología de la eclampsia que dieron por llamar toxemia gravídica. esta enfermedad causó el 50% de 95 González. México. (1893). su causa en fin.1-2. los riñones. pero que ha sido hasta hoy para la ciencia una especie de tierra austral completamente inexplorada.

En: La Gaceta Médica de México (1870) T. los médicos no sabían a qué se debía “el influjo de la en­ tidad morbífica” productora de ese estado patológico. Núm. V. Núm. IV. sus observaciones eran la única posibilidad de acumular cono­ cimiento y de confrontar sus propios datos con las de sus experien­ cias acumuladas o con las de otros comprofesores. pp. 256 EL DOLOR DE Eva los fallecimientos en las maternidades de la ciudad de México. M. . 290-294. La influencia de la medicina de Broussais. Este tipo de alteraciones sólo se podía observar en las autopsias. y que era la única terapéutica sugerida para los casos de flogosis. Muerte de la madre”. Ante este panorama. 13 y 14. II. pp. 18.. La historia de Ignaz Philipp Semmelweis sobre el origen de la fiebre puerperal había 99 Barreiro. por otro lado. 204-208 y 218-223. Núms. Capetillo. J. 100 Domínguez. I. al no tener una formación en clínica obstétrica.100 Durante los primeros años posteriores a las reformas médicas de la Escuela de Medicina en 1833 la fiebre puerperal no tuvo una explicación certera sobre su origen. pp. M. los escalofríos. La mayoría de los médicos. suspensión de los lo­ quios y de la leche. fiebres. carecían de entrenamien­ to en la atención del puerperio y desconocían los signos de la fiebre puerperal y.99 Los síntomas iniciales de la fiebre puerperal se presentaban al tercer día de efectuado el parto. Las muertes aumentaban y las muje­ res parturientas que contraían el mal no se recuperaban. Por ello. “Profilaxia de la fiebre puerperal”. La fiebre puerperal también se caracteriza­ ba por ausencia de fenómenos locales como la flogosis visceral. La terapéutica antiflogística prontamente dejó ver su ineficacia para tratar la fiebre puerperal.183-192. “Parto provocado por varios médicos mexicanos. Observación”. aunque algunas veces se combinaban con alteraciones del aparato genital. “Fiebre puerperal. En: La Gaceta Médica de México (1869) T.12. un alcaloide proveniente de la corteza de un ár­ bol. En: Revista Médica de México (1889) Vol. algunas veces se presentaban estados de delirio y una adinamia progresiva. obligó a sus seguidores a identificar flogosis o inflamaciones locales en casi cualquier padecimiento y a administrar extractos de quinina. la teoría microbiana no se conocía.

Op. solteras. Semmelweis se dedicó a estudiar las causas que explicaran las altas tasas de mortalidad materna en tres hospitales de maternidad. 102 Fresán. Esta sección era atendida por estudiantes de medicina que estaban bajo la dirección de un profesor titular. los médicos mexicanos. la mor­ talidad era infinitamente menor con relación al primero. al igual que los europeos. . El perdedor iluminado. La División de Maternidad del Hospital de la Escuela Superior de Medicina de Viena estaba di­ vidida en dos secciones. Semmelweis aseguró que los mismos mé­ dicos eran los causantes de la fiebre puerperal porque eran quienes hacían las autopsias en el hospital y luego realizaban la auscultación de las parturientas. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 257 surcado el Atlántico y algunos médicos mexicanos conocían del mal. Semmelweis observó que en esta sala la mortalidad materna era cinco veces mayor que la de la sección dos. la materia orgánica en descomposición se trasmitía a las mujeres a través de fuentes externas. Se concluyó que la “materia cadavérica” era trans­ portada por los mismos médicos quienes no tenían ningún tipo de 101 Durante la década de 1840. tifo y peste. y la propagación por contagio. En el primer pabellón se atendían partos de mujeres pobres que no tenían recursos para pagar su atención en el hospital (obreras. prostitutas y mendigas). Treinta años después sería considerada como válida. Magdalena (1994). El pabellón dos atendía al mismo tipo de población y era aten­ dido por parteras dirigidas por un médico. Hacia 1850. México. care­ cían de los conocimientos sobre el mundo de los microorganismos y las infecciones causadas por la presencia de parásitos y microbios pro­ ducidos por la falta de asepsia. Pangea.102 Después de muchas investigaciones. En este pabellón.101 Los médicos sabían que cuando había un caso de viruela o de tifo era imposible evitar el con­ tagio entre la gente cercana al enfermo. Véase Fresán. ofrecieron a Semmelweis. Su teoría fue rechazada. Magdalena (1994). la evidencia de que la fiebre puerperal podría tener la misma ruta de contagio. cit. sirvientas. En la gran mayoría de los casos. Ignaz P. Los conocimientos de las epidemias de viruela. Ignaz Philipp Semelweis. En 1847 explicó su teoría de que la fiebre puerperal se debía a la resorción de materia orgánica en descomposición. como a algunos médicos mexicanos.

. 17 y 18. víctimas del mal. tanto las atendidas en la ciudad de México. ¿Qué circunstancia hacia en aquella época y en el paraje en que me encontraba. que los casos se repitieran y multi­ plicaran como se verificó estando en las condiciones más favorables? Confieso que entonces ni conocía el mal. me servirían de objeto para inquirir la causa. la hipótesis de Semmelweis tuvo pocos adep­ tos y numerosos detractores porque culpaba a los médicos del conta­ gio de la fiebre puerperal. las cuales contrajeron la fiebre puerperal y perecieron más tarde. A la vez. Núms. las lluvias abundantes de la estación y la estación misma. 290-296 y 297-312. el médico mexicano Sebastián Labastida presentó en el pleno de la Academia Nacional de Medicina varios casos de fiebre puerperal que fueron acompañados de una reflexión acerca del origen del mal. Sebastián. Labastida reconoció la dificultad para distinguir los síntomas de la fiebre puerperal y los de la flogosis del útero.103 Labastida llegó a la conclusión de que él había sido probable­ mente el propagador de la fiebre puerperal en el caso de la primera Labastida. ni en los instrumentos quirúrgicos como los fórceps. En: La Gaceta Médica de 103 México (1871) T. puesto que no apartaba decididamente mi ánimo de la idea de las infla­ maciones. En principio. así como los medios para combatirla. ni menos podría suponer que reinara epidémicamente y aun mucho menos que fuera comunicable. La propuesta del médico húngaro sembró la semilla de la posible explicación del origen de la fiebre puerperal. refirió que las mujeres parturientas atendidas por él habían contraído la fiebre puerperal. En 1871. Labastida se encontraba fuera de la ciudad de México recuperándose de fiebre tifoidea y había sido llamado para atender a algunas parturientas. como las atendidas en el campo. Ciertamente. 258 EL DOLOR DE Eva asepsia en sus manos. la constitución reinante. en medio del campo. VI. “Estudio sobre la fiebre puerperal”. pp. en el hospital San Andrés. y las causantes de estas.

LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 259 observación reportada en la Academia de Medicina. que engendra una afección particular á la que se ha llamado fiebre puerpe­ ral. Labastida.. anti- sépticos y lavativas purgantes para combatir la fiebre puerperal. tuvieron que esperar a que se descubriera el mundo micros­ cópico para entender que el origen de la fiebre puerperal se debía al contagio de microorganismos existentes en las infecciones y en la materia cadavérica. la cual existe muchas veces sin que se advierta ni durante la vida ni después de la muerte indicio alguno de flogosis visceral ú otra. entre otros. La falta de asepsia de los instrumentos quirúrgicos y de sus propias manos era la causa de con­ tagio de la fiebre puerperal. Sebastián La­ bastida recordó que atendía a un paciente tifoso y que incluso él mismo había sufrido de tifoidea. adoptaron las recomendaciones de Semmelweis sobre el uso del ácido fenico como desinfectante.104 El hecho de que fuera su misma clientela la que presen­ taba la fiebre puerperal lo llevó a concluir que él era el propagador del contagio. A pesar de las investigaciones y las referencias de los médicos euro­ peos. aun cuando en En 1848. Semmelweis introdujo los métodos antisépticos en Viena. Rodríguez. El contagio de la fiebre puerperal en el contexto hospitalario se debió a la poca higiene de los médicos. Los obstetras mexicanos como Juan Ma.. Estos datos fueron comparados con los estudios de los médicos ingleses y con los del húngaro Sem­ melweis. y la muerte misma.] en el puerperio ataca á las mujeres un agente tóxico sui generis. administraron evacuantes como la ipecacuana. al igual que algunos europeos. [. Manuel Domínguez. capaz de producir los desórdenes que se ven. Los médicos mexicanos. José Ferrer Espejo. . con lo cual hubo todo ello se convir­ tió en una pandemia. La desinfección de la ves­ timenta. Miguel Jiménez. tónicos. después de for- 104 mular su explicación sobre la fiebre puerperal. las manos y las uñas debió reducir el número de contagios de fiebre puerperal y consecuentemente la proporción de muertes.

. requería de otras explicaciones que conllevaran a un tratamiento más eficaz.105 Los casos reportados por los obstetras antes mencionados constataron que la fiebre puerperal era un mal que se caracteriza­ ba por la ausencia casi absoluta de signos flogísticos locales y que el método de la anatomoclínica resultaba insuficiente para explicar una enfermedad general que afectaba al organismo en su totalidad y que. y que en manera alguna puede considerarse como consiguiente á una inflama­ ción franca y ordinaria. “Estudio sobre la fiebre puerperal”. 107 Labastida. que no deja vestigios en el organismo después de la muerte y que si estos se encuentran no son constantes sino variados. p. Núm.107 105 Labastida. que el mal se traduce por fenómenos particulares aun cuando no podamos asignarle por hoy ningún patognomónico. domiciliándose en los Hospitales de Maternidad. en lo que todos están de acuerdo. 310. que no cede al empleo de los agentes antiflogísticos con los cuales más bien parece agravarse. “Estudio sobre la fiebre puerperal”. 304. Sebastián.106 que sigue una marcha y tiene una duración terminación que no son las de las afecciones fleg­ másicas. 106 Patognomónico. 260 EL DOLOR DE Eva otras muchas ocasiones coexistan ambas cosas. y muchas veces sin dar razón de la muerte. y en una palabra. Sebastián. p. sin estar de acuerdo con los síntomas durante la vida. En: La Gaceta Médica de México (1871) T. en las ciudades y aun en los campos. De cuanto va expuesto surge el convencimiento de que el estado pa­ tológico llamado fiebre puerperal es de naturaleza especial. dícese del signo o síntoma específico de una enfermedad y que basta por sí solo para sentar el diagnóstico. en los hospitales comunes. por tanto. que es contagiosa y puede propagarse por infección. 18. En: La Gaceta Médica de México (1871) Núm. Creo que es manifiesto que la referida fiebre es producida por un agente específico que obra en toda la economía. VI. que reina con frecuencia epi­ démicamente. bien como complica­ ciones ó bien como secundarias estas de aquella. 18.

coincidiendo algunas veces con el tifo. p. pp. 110 Guzmán. que entonces ofrecían un cuadro de signos variados y diversos.109 Así. se propagaba por infección y aun por contagio. 3ª. Latour. 7ª. el origen de la fiebre puerperal fue conocido y atacado. Alberto (1888) Algunas consideraciones de la profilaxia de la fiebre puerpe- ral.21. principalmente de los genitales. X. . Núm. 2ª. Atacaba a las mujeres recién paridas en los ocho primeros días del puerperio. Imprenta del Gobierno Federal. 6ª.108 Los descubrimientos de Louis Pasteur en 1862 sobre los anae­ robios. Sus cuadros patológicos eran variables y se carecía de un signo patonogmónico objetivo. pro­ ducida por un agente morboso específico. 2855. Pasteur. con las que se confundía frecuente­ mente. y se tor­ naba con frecuencia epidémica en ciertas localidades. México. Bruno (1995). las erisipelas y las oftalemias. Podía desarrollarse sola o complicándose con una flegmasía de otros órganos. México. ni con el de las infecciones purulentas y pútrida. México. 109 Gran diccionario enciclopédico ilustrado del Reader’s Digest (1979). 4ª. Sebastián. 405-417. Una ciencia. desconocido en su esencia. de preferencia vomitivos de ipecacuana con repetición. a no ser que coexistiera con algunas otras afecciones primitivas o secundarias. que echaron por tierra la teoría de la generación espontá­ nea. Los vestigios de anatomía patológica en el cadáver eran de ordi­ nario negativos. los médicos mexicanos compartían algunas proposiciones sobre la fiebre puerperal: 1ª.110 Los médicos mexicanos reconocieron a un nivel práctico que se trataba de la introducción y 108 Labastida. sirvieron a los médicos europeos y mexicanos para explicar el origen de diversas enfermedades infecciosas. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 261 Hasta la década de 1870. La fiebre puerperal era una afección pirética de suma gravedad. En: La Gaceta Médica de México (1875) T. “Fiebre puerperal”. Siglo XXI. La medicación de mejor éxito fue la evacuante y antiséptica. un estilo un siglo. 5ª. El curso de la fiebre puerperal era sumamente rápido y nada seme­ jante a las afecciones flogísticas.

El curso anémico posparto y el estado de debilita­ miento nervioso inducido por el esfuerzo durante el alumbramiento disminuía la resistencia del organismo. principalmente la erisipela.7 gra­ mos. los glóbulos rojos disminuían. es decir. cit. . provocando la fiebre puerperal. de tal suerte que estos órganos eran muy vasculares en el momento del parto. la expulsión del feto producía lesiones de distinta naturaleza en los lugares por 111 Guzmán. Op. el tifo y la fiebre tifoidea. de otras enfermedades zimóticas (producidas por los fermen­ tos infecciosos de las aguas estancadas. las fiebres eruptivas y en particular. de los enfermos afectados de septicemia y piohemia quirúrgicas y de las enfermedades que pro­ ducen una abundante supuración. la escarlatina. ambientes o superficiales). La presencia del germen séptico era la condición indispensable sin la cual no era posible la infección. los órganos genitales durante el embarazo su­ frían cambios notables como el aumento del número y volumen de sus vasos sanguíneos. Por otro lado. Frecuentemente. de las ma­ terias del cadáver y en general de las sustancias orgánicas en putrefac­ ción. pero su desarrollo se veía favorecido por las condiciones generales y locales de las mujeres parturientas. Los lugares en los que se podía encontrar y en los que se transportaba eran conocidos: podían venir de otra puérpera infectada. de 127 gramos a 98 y hasta 87. Alberto (1888). es de­ cir. 262 EL DOLOR DE Eva multiplicación de organismos inferiores que eran anaerobios. Se dijo que durante el embarazo la mujer era anémica. la anemia después del parto tenía mayor importancia porque la mujer estaba expuesta a condiciones en las que los gérmenes sépti­ cos podían entrar fácilmente al organismo expuesto. aumentando la predisposi­ ción a la infección.111 Después del parto la anemia se podía acentuar debido a las pérdidas de san­ gre. la albúmina y el fierro disminuían también y aumentaba la cantidad de fibrina y de glóbulos blancos. que se cultivaban en lugares sustraídos de la acción del oxígeno. la hemoglobina.

no había necesidad de que los loquios se modificaran. Se aceptó que el germen séptico era transportado por el medio exterior. parteras y demás personas encargadas de las mujeres parturientas. por el médico. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 263 donde p­ asaba: contusiones. la previa descomposición de los loquios era necesaria para la producción de los gérmenes. mien­ tras que en el caso de infección patógena. Con el . entre otras. se multiplicaba y se producía por sí solo. el microbio colocado en contacto de superficies absorbentes penetraba. la existencia del germen séptico era consecu­ tiva a la existencia en los órganos genitales. Esto explicaba por qué no siempre la fiebre puerperal se acompañaba de signos físicos notorios como la descomposición e inflamación de los órganos genitales. erosiones de la mucosa del canal. aptos para absorber todo tipo de sustancias sépticas que en su contacto se pusiera. que se convertían en un terreno propio para su cultivo. presentaba las condiciones anaerobias ideales para desa­ rrollar de la fiebre puerperal. Se debía evitar el contagio provocado por otra puérpera a través del aislamiento de las puérperas sanas y las infectadas. Los instrumentos quirúrgicos y principalmente los fórceps sirvieron de vectores de la infección patógena. Los medios puestos en práctica para evitar el contagio de la fiebre puerperal fueron los siguientes: 1. Una vez conocida las causas de contagio. El proceso fisiológico de la retracción del útero en el estado puerperal. cuando la introducción del germen era directa. La entrada del germen séptico podía producir dos tipos de infecciones: las llamadas patógenas y las no patógenas. los medios preven­ tivos se hicieron manejables. Este último dato alertó a los médicos en la vigilancia constante de las pro­ ducciones de los órganos genitales de las parturientas y a combatir enérgicamente su descomposición por medios apropiados. Es decir. de materias orgánicas en putrefacción. en las segundas. Estas lesiones dejaban al descubierto vasos lin­ fáticos y venosos en abundancia. desgarraduras. En las primeras.

“Profilaxis de las enfermedades puerperales infeccio- sas”. estas medidas de aislamiento eran comunes. 264 EL DOLOR DE Eva tiempo se establecieron departamentos especiales para estas enfer­ mas. 141-147. En Europa. la mater­ nidad de la ciudad de México atendió 117 mujeres parturientas. en caso de que los síntomas que hubiesen hecho sospechar la infección se debieran a otra causa. procurando. catres y paredes eran recomendables. Nicolás Mar­ tínez de Arellano. Precauciones en el medio exterior. Núm. 2. A pesar de que se practicaban medidas higiénicas. cuando era posible. tenerlas en observación antes de llevarlas a las salas de aislamiento. La fumigación de los cuartos. lo que provocó que parte de las materias saliesen a través del piso hasta el exterior. por lo que los médicos continuaron siendo los propagadores de la infección. el primero en proponerlas fue el Dr. los muebles y las ropas formaban parte de las medidas preventivas. febrero y marzo de 1888. El Dr. XXIII. el incremento de las infecciones llevó a los médicos a investigar el origen de las mismas. . Se debía procurar una buena ventilación por medio de un aire que no proviniera de lugares en donde existieran materias orgánicas descompuestas o susceptibles de descomponerse. Durante enero. pero en México. Se aconsejaba el empleo 112 Ramírez de Arellano. Nicolás. Las estufas de desinfección y el lavado di­ recto de camas. Así. pp. la cercanía entre los cuartos no aislaba eficazmente a las mujeres. Los mismos médicos atendían tanto a las puérperas sanas como a las en­ fermas. aunque la separación facilitaba la desinfección. La exposición al sol y la ventilación también se sugerían. En: La Gaceta Médica de México (1888) T. no se les pondría en contacto con las que realmente tuvieran fiebre puerperal.112 quien aconsejó el aislamiento de las puérperas contagiadas de fiebre puerperal. El sistema de cuartos separados en los hospitales de maternidad no se ajustaba bien a las medidas pro­ filácticas porque.7. de las cuales 16 tuvieron accidentes sépticos y 9 de ellas murieron. Guzmán reportó que se debió a que cerca de la maternidad ha­ bía un caño azolvado que conducía materias fecales.

cepillo y algún líquido antiséptico se efectuaba para que al ponerse en con­ tacto con los órganos genitales de la parturienta ésta no se infectara. estropajo. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 265 de telas que pudieran ser lavadas fácilmente y que se desechara el uso de la lana que tantos gérmenes alojaba a pesar del proceso de lavado. 24 y 26. Alberto (1888).] Desde que se estableció definitivamente la atisepsia en obstetricia. pp. El lavado y desinfección de instrumentos se volvería necesa­ rio porque con frecuencia eran receptáculos de materias infecciosas que podían transportarse a los genitales. El tapón vaginal estaba hecho de bolitas de hilo y. El lavado minucioso de manos. Las cánulas de inyección empleadas con mucha frecuencia en los puerperios infecciosos y de difícil aseo por la cavidad que presentan. cit. Es importante señalar que los médicos acusaban a las parteras de rehusarse a practicar las medidas de desinfección de uñas. 3. el principal inconveniente con que se tropezó para su perfecta aplicación. fue la dificultad de hacer comprender á las parteras. el objeto y resultado del método. era un transmisor segu­ ro de infecciones. ó que al ha­ cerlo incompletamente. . que siendo poco ó nada escrupulosas para la antisepsia. Op. generalmente poco instruidas. [. el partero tiene la obligación de vigilar el aseo y proceder él mismo a hacer las inyecciones..113 113 Guzmán. Por este motivo.. lo que ocasionaba que no lo pongan en práctica. son indudablemente los instrumentos más peligrosos. no les hacen sufrir una conveniente desinfección. cuando la partera no le inspire confianza. den lugar á fracasos que no deben atribuirse al método sino á su imperfecta aplicación. De esos instrumentos. por tanto. manos antebrazos e instrumental quirúrgico. Las precauciones en el personal de servicio que atendían a las paridas recomendaban las prácticas de desinfección. antebrazos y uñas con jabón. con mayor ra­ zón cuando son manejados por las parteras. ha­ bía dos que merecían mayor atención por la frecuencia de su em­ pleo: las cánulas de inyección y el tapón vaginal..

Se debían lavar perfectamente los órganos genitales externos de la parturienta y se debía recortar el vello que fuera más 114 Gutiérrez. “Notas para el estudio de la sepsis puerperal”. sin embargo. XXXV. De igual manera se recomendó la desinfección de las manos y los instrumentos en el momento de la modificación de las posiciones viciosas del feto que se hacían manualmente. pp. . En: La Gaceta Médica de México (1892) T. 442-447. -----------------------. parto y puerperio. éstas se ne­ gaban al cumplimiento de las medidas higiénicas. El tiempo como indicador de intervenir en obstetricia. se evitaran las intervenciones operatorias que ponían en riesgo de infección a las mujeres en el momento del parto. XXVII. Pero las parteras apare­ cían más culpables que ellos porque. La última medida propuesta estaba dirigida a la prescripción de los cuidados que requería la mujer en cada etapa del embarazo. Gutiérrez. los médicos tuvieron que reconocer que eran uno de los medios princi­ pales de propagación de la fiebre puerperal. 6. Manuel. Manuel (1895). según los galenos. se recomendaba la limpieza de la ropa y de la cama de la parturienta. 12. México. “Breves apuntes sobre difteria puerperal”. Al culparlas pú­ blicamente de los contagios de fiebre puerperal ponían en duda su prestigio profesional y los médicos aparecen con mayores elementos para combatir las causas de la septicemia puerperal que las parteras. 4. Núm. Algunos médicos tampoco practicaban las medidas asépticas necesarias y. Manuel Gu­ tiérrez propuso las inyecciones vaginales antisépticas para mantener aseados los genitales. En: La Gaceta Médica de México (1898) T. En el parto. Im- prenta del Gobierno Federal. 266 EL DOLOR DE Eva Ante la evidente relación entre el aumento de la mortalidad por fiebre puerperal y las visitas de los médicos a los anfiteatros. no los acusaban tan fuertemente como a las parteras.114 El médico debía extremar la vigilancia de la mujer embarazada para obtener los datos relativos a la posición del feto y la conformación de la pelvis para que. 120-126. Durante el embarazo se recomendaban los baños de asiento semanalmente y el aseo de los órganos genitales con mayor frecuencia si las secreciones sebáceas eran abundantes. pp. Núm. en la medida de lo po­ sible.

La manera de practicar el aseo y el recorte del vello era la que el Dr. En el puerperio. No de­ bían emplearse los mismos lienzos para todas las puérperas porque los loquios podían contaminarlo. bromo. Las sustancias que con mayor frecuencia se emplearon para ha­ cer las fumigaciones fueron los vapores de yodo. debajo de ella se debía poner una va­ sija para que recogiera el agua sucia. podía ser motivo de infección. Las operaciones se debían reducir al máximo y la extrac­ ción de la placenta debía hacerse por procedimientos en los que no fuera necesario introducir la mano. pues el contacto de la mano con la pared interna del útero podía ser un medio de propagación de in­ fecciones. Ramírez de Arellano había propuesto: debía colocarse transversalmente a la parturienta. cloro. El lavado y desinfección de las ropas y las sábanas eran indispensables. a menos que se desinfectaran a tra­ vés del método de ebullición o hirviéndolos. era preferible introducir una mano aséptica. la cama se debía cubrir con un hule grande y grueso para evitar que se mojara la cama con el agua sucia. ya que las in­ yecciones intrauterinas promovían la putrefacción de la materia y la consecuente infección puerperal. ­ácido . la alimentación debía ser especialmente vigi­ lada para que el debilitamiento físico propio del parto no propiciara un medio ideal para la infección de la fiebre puerperal. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 267 l­argo y cercano al ano para evitar que los gérmenes se quedaran pren­ didos del vello y se introdujeran al organismo en el momento de la operación. En el caso en que parte de la placenta quedara adherida al útero. Otras medidas para evitar las infecciones puerperales eran que se tocara lo menos posible a la mujer durante el parto porque además de los inconvenientes de repetir las exploraciones. Las suturas para corre­ gir las desgarraduras del perineo debían ser antecedidos por las me­ didas de higiene recomendable para estos casos: la aplicación de una inyección vaginal antes y después de practicar la sutura. También debía colocarse un “caballo” o lienzo con una sustancia antiséptica para contener los loquios.

Las explicaciones precarias acerca de la eclampsia puerperal no ofrecieron tratamientos eficaces. 268 EL DOLOR DE Eva clorhídrico y peróxido de ázoe. Las soluciones fenicadas de Lister115 era las que más se empleaban. Las sustancias antisépticas fueron el bicloruro de mercurio. 115 Lister. creador del método antiséptico. sino además los cuartos. enfermedad sobre la cual los médicos nunca tuvie­ ron un dato certero y más o menos permanente que guiara sus méto­ dos terapéuticos. 2½ de alcohol y 100 de agua y la solución fuerte se formaba de cinco partes de ácido fénico.116 Los descubrimientos de Pasteur sobre el mundo de los mi­ croorganismos. cirujano inglés (1827-1912). 116 Guzmán. Las medidas profilácticas no sólo incluyeron la desinfección del médico y de los instrumentos. Las estufas de desin­ fección también se visualizaron como una estrategia profiláctica. Op. ayudaron a la medicina a que rápidamente conociera el origen de la fiebre puerperal. Los lienzos que se aplicaban sobre la vulva. 45 y passim. cinco de alcohol y 100 de agua. así como la antisepsia. instrumentos y muebles. debían ir mojados de áci­ do bórico porque el fénico irritaba y producía eritemas y placas de gangrena. cit. Alberto (1888). fue­ ron probadas para elegir la mejor. la solución débil se componía de 2½ partes de aceite fénico. Las concentraciones.. La solución débil se empleaba para lavar la ropa y era la única que se debía usar para el aseo de los órganos genitales externos y para las inyecciones uterinas. p. así como el tipo de sustancias. . en cambio. Joseph. Los médicos tuvieron que reconocer que ellos mismos eran la fuente principal de contagio de la fiebre puer­ peral. Debían cuidarse las diluciones porque podían ser muy corrosivas y tóxicas o inocuas si la dilución era mayor. la mesa de exploraciones y los muebles de los hospitales. En cambio. el comba­ te de la fiebre puerperal permite observar la producción de medidas higiénicas que se fueron haciendo más complejas e indispensables en el trabajo ginecoobstétrico. a diferencia de la eclampsia. La solución fuerte se empleaba para la desinfección de las manos. el ácido fénico y el ácido bórico.

Op. Arturo (1897). LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 269 VI. Escalante y Ca. El espermatozoide. Fecundación y sexualidad: o de cómo la inferioridad biológica de la mujer justificó el sexismo Una de las ideas centrales en este capítulo. que se fundó en práctica con animales y que supuso que el óvulo maduro daba el sexo masculino y el que no había llegado a su completa madurez.119 Pero el caso de Páez no era contribuir a la lista del origen del sexo. cit. 118 Palmero. de un contenido ideológico y creencial riquísimo para nuestros propósitos. y por su vigor relativo la sexualidad. O la teoría de Thurdy.Bo- gotá. Diagnóstico del sexo del feto (Contribución á su estudio). G. Imprenta Eléctrica. 168. aunque lo vislumbraba. Imprenta de I. y que se ha ido elaboran­ do a lo largo de todo el texto. Francisco E. (1908). Imprenta de I. Tesis para el Doctorado en Medicina y cirugía de la Facultad de Medicina y Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia. la del ovario y testículo derecho que procreaban varones. la fecundación. calle 10. . Escalante y Ca. En 1908. él apuntaba a la conveniencia social y prác­ tica de anticiparlo. En: Elementos de Obstetricia para la enseñanza de las señoras. 168. “De las reglas para saber el sexo antes del naci­ 117 Páez. Muchas fueron las elucubraciones sobre el origen de los sexos. presentó la tesis Diagnóstico del sexo del feto117 que tuvo como objetivo diagnosticar el sexo del feto con la idea de contribuir a la práctica ginecoobstétrica y los intereses nacionales. Francisco E. La idea de la inferioridad biológica de las mujeres inspiró los estu­ dios más insólitos y profundamente conjetúrales. Imprenta Eléctrica. causa por su introducción al huevo. en tanto que los izquierdos daban origen a una mujer. que es el sistema nervioso cere- bro-espinal. es que la hipótesis médica de la infe­ rioridad biológica de las mujeres ha justificado su lugar en el mundo.México. “Diagnóstico del embarazo”. médico colombiano. calle 10. el femenino. Páez. Tesis para el examen profesional de medicina y cirugía. 119 Citado en: Ochoa.118 También se puede citar la teoría de azotización del licor seminal de Barry y Debay que señaló que la fuerza del espermatozoide era lo que originaba el sexo del feto. Rafael (1872).

por tanto. el partero debía estar atento y dispuesto a emplear la cesá­ rea en el caso de complicaciones. los ovarios sólo eran el lugar de almacenamiento de alrededor de 400 000 óvulos. Una treintena de años antes.. no tiene que preocuparse en hacer maniobras de versión. llegará el día en que estas reglas se utilicen para subvenir á las necesidades de una familia. p. de una socie­ dad y hasta de una nación”. Cuando el partero sepa que está atendiendo el parto de un feto hembra. así lo evidenciaban su cabeza y cola. Rafael Ochoa121 aseguró que el espermatozoide era el sistema nervioso que se implantaría en el embrión y que era el encargado de transformar la vida vegetativa del óvulo a una vida animal. Por tanto. lugar en el que se desarrollaban y ma­ duraban. Rafael (1872). se desprenden necesariamente prescripciones para tener á voluntad hijos varones ó hembras. cit. aseguraba Páez. G. aseguró 120 Paez. por su gran volumen. Francisco E. a causa de la presencia del sistema nervioso y el vigor del esperma daría el sexo al feto. 121 Ochoa. pues el feto femenino es pequeño y. la vida nerviosa fue considerada superior a la vegetativa. Op. aparece de nuevo la imagen del cuerpo femenino como una estruc­ tura pequeña y débil. En sus explicaciones sobre las características del testículo y ovario y de las células germinales: espermatozoides y óvulos se afir­ mó que mientras en la pubertad los testículos producían los esper­ matozoides. (1908). cit . 270 EL DOLOR DE Eva miento. le asegura un parto normal.120 En cuanto a los intereses prácticos que representaba para el partero anticipar el sexo del feto y modificar su proceder topológico. 10. A diferencia de si tratase de un varón. Y el esperma­ tozoide era quien otorgaba esta diferencia porque tiene las funciones del sistema nervioso. Op. El óvulo fue visto como una celdilla cualquiera que adquiría vida sólo cuando entraba el es­ perma que se trasformaba en el núcleo del embrión.

Rafael (1872). enfla­ quecido por una enfermedad crónica. […] la unión conyugal en la que las condiciones opuestas á las referidas se presentan. Las contracciones cardiacas del feto antes del nacimiento también sirvieron de guía para conocer el sexo del feto. ó algo exageradas por algunas de las razones de que hemos hecho mención pare el joven. los fetos que comenzaron a moverse a los tres meses de gestación fueron varones. como muchos otros. p. 124 Ibídem. cit. mientras que los que se movieron hasta los cuatro meses y medio fueron mujeres. por ejemplo. estas personas. mujeres. ó si los tie­ nen. un joven gastado por los placeres venéreos. la fecundación era la introducción del sistema nervioso cerebroespinal al huevo mismo. . por lo que debía de vigilarse a los varones jóvenes para que no practicaran el onanismo. un viejo con las condiciones normales de su edad.123 […] una unión conyugal en la que el hombre por una razón cualquie­ ra. es profundamente conjetural y dis­ criminatorio. el líquido del sistema nervioso. 122 Ochoa estableció una interesante relación entre esperma y sistema nervioso. Las justificaciones de por qué un hombre robusto se podía ver debilitado y procrear una hija. y á golpe seguro la fecundación se hará de un individuo del sexo masculino124 Las conclusiones a las que se llegan es que los individuos vi­ gorosos procrearían hombres y todos los debilitados. se encuentra debilitado ó con menos vigor del que á su edad debía tener. ó no tendrán hijos. 123 Ochoa. Páez ase­ guró que según las observaciones realizadas en la clínica de partos. serán enfermizos como sus padres. Op. ó agobiado por un pesar pro­ fundo. (Énfasis propio). y siempre del sexo femenino. Este argumento. ó sanos pero débiles. El vigor asociado con el sexo del feto se tradujo en los tempranos movimientos del feto. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 271 Ochoa.122 Según esta explicación. 19. El derrame del es- perma llevaba. pero que fue uno de los argumentos que validaron la prohibición de la masturbación masculina y proscribiera la sexualidad sin fines procreativos porque tenía como consecuencia la degeneración mental de los individuos. que no vamos a agotar aquí. ó por el contrario. según esta teoría.

y a menor altura. Nada más cerca del mundo de las creencias que las producciones teóricas de la medicina llamada científica del siglo XIX. Adivinatorias y llenas de significa­ dos desiguales entre lo femenino y lo masculino. mujer. por ejemplo. Todas las explicaciones médicas antes referidas estuvieron sus­ tentadas en observaciones sistematizadas. VII. no obstante. La ensoñación tenía un valor para los médicos porque. soñar con agua y aho­ garse se asociaba con enfermedades respiratorias. quien en sus sueños podía adivinar el sexo del feto. Diferencias entre el hombre y la mujer justifican la división social Los manuales dedicados a la higiene y fisiología del matrimonio que circularon entre las clases altas no fueron otra cosa que consejos médico-higiénicos acerca del estado conyugal que vulgarizaban par­ te de las teorías aquí referidas en torno a la fisiología genitourinaria femenina. contracciones cardiacas de 134 o menos era varón. además de la masculina y las recomendaciones de cómo . si las contracciones rebasaban las 134 era mu­ jer. fueron las ensoñaciones de la madre. 272 EL DOLOR DE Eva Páez aseguró que según sus observaciones. sus conclusiones hacen recordar las creencias populares que a la fecha perviven entre los legos para adivinar el sexo del feto. las ensoñaciones se asociaban con las patologías que podía presentar un enfermo. La altura del útero en el momento del parto fue otro indicador considerado para ade­ lantar el sexo del feto: a mayor altura del útero era más probable que fuera varón. considerado por este médico. según Galeno. las creencias médicas se tejieron con un tono aséptico que presumiblemente los alejaría de lo empírico para acercarlos a la creación de teorías irrefutables. Otro dato muy interesante. interrogatorios detallados y en las correlaciones de frecuencia a partir de las observaciones he­ chas en el hospital de maternidad.

En el hombre predominaban el calor. Resulta interesante referir algunos de sus contenidos porque permiten identificar los dispositi­ vos de feminización y sexualidad que en el fondo promovieron estas obras que se regalaban en las bodas a los recién casados125. Pedro Felipe (1888). mientras que la mujer lo era en sus facultades inferiores y la procreación. la fuerza.126 En estos manuales. constituyendo la más admirable armonía de oposición. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 273 practicar el denominado débito conyugal. como también se ha referido antes. la división social de los se­ xos. a los cuales se ha hecho referencia en este capítulo. . el hombre era más elevado en sus facultades superiores. Su carácter expansivo e impetuoso retrasaba su entrada a la pubertad porque. 145. 126 Monlau. según los médicos. vesículas seminales y matriz. la vida animal. su cuerpo requería de mayor nutrición. cit. la expansión. con huesos pélvicos anchos al igual que el vientre donde se ubicaba el laboratorio de la generación. p. altivo. sino tam­ bién por otros varios caracteres especiales (anatómicos. dominador y pródigo. Se le consideró ardiente. los médicos justificaron abiertamente. Op. La mujer de menor talla y estatura con un cerebro más pequeño. fisiológicos. a través de las representaciones médicas. 125 Entre los que se ubican Higiene del matrimonio de Pedro Felipe Monlau y Fisiología de la noche de bodas de Amancio Peratorner. El hombre y la mujer no solo se distinguen entre sí por la diversa con­ figuración ó situación y uso de los órganos de la generación. ó lo que algunos naturales llaman también la polarización de los sexos. epidídimos y las trompas de Falopio. y psicológicos) que completan la sexualidad separada.. frenillo e himen y escroto y grandes labios) las diferencias radicaban en los caracteres fisiológicos y psicológicos. pene y vagina. Considerado el sexo completamente organizado. El sexo masculino estaba destinado a dar la vida y el movimiento. Empleando parte de las representaciones galénicas sobre el pa­ ralelismo de los sexos (testículos y ovarios.

“El control de la sexualidad a finales del siglo XIX en Mé- xico”. 130 Véase López. ni hecho grandes descu­ brimientos. Pedro Felipe (1888). pp. 128 Darwin. los sentidos de la mujer se consi­ deraron más delicados y finos. El amor es la pasión dominante de la mujer.130 Las recomendaciones de cómo realizar el débito conyugal estuvieron encaminadas a promover una sexualidad procreativa y repudiaron abiertamente el sexo por placer. 274 EL DOLOR DE Eva más espaciosa y circular que el hombre.127 Se aseguraba que la mujer era menos individualista que el va­ rón. Dotada de una sensibilidad mayor. Op. ni en el hipódromo… […] las mujeres no han creado religión alguna. p. 129 Monlau. FES Iztacala-UNAM. . Predominaban en la mujer las facultades afectivas. la parturicion y la lactancia. como la menstruación. al cual denominaron 127 Ibídem. dato que se corresponde con las aportaciones darwinistas128 en torno a la selección sexual de las especies. Su destino es fundar las delicias y el amor de la familia. cit. “La mujer vive más para la especie que para sí misma: la serie de funciones que le están impues­ tas para los fines de la propagación humana. en el gimnasio. ni compuesto ningún poema. ni en el pórtico. El destino de la mujer […] no es figurar en el liceo. 101-124. El cuerpo femenino en el imaginario médico y social del siglo XIX.129 Cuando las mujeres no mostraron esta disposición de entrega por el otro. cit. la preñez. Op. así como la ambición es la dominante del hombre. Todo lo que es sentimiento y exaltación genero­ sa resplandece con fuerza en la mujer. así como en el hombre las intelectuales. Higiene del matrimonio o higiene de los casados. Oliva (2007). atestiguan sin cesar aquella direccion primordial de su organismo”. 148. Charles (1971[1871]). México. En: De la costilla de Adán al útero de Eva. de pies y manos pequeños. por mantener a su marido y cuidar de sus hijos fue considerada anormal y los médicos buscaron en su anatomía la causa de tal desacato.

aparentemente. Op. el período de la menstruación se consideró inoportuno para la cópula. sólo que al considerar el acto sexual en su di­ mensión fisiológica únicamente. Op. 132 Peratorner. El varón. de igual manera reprobaban el coitus inte- m rruptus por ser el causante de diversos padecimientos uterinos como las denominadas flores blancas. cit.131 Se prohibieron los encuentros sexuales durante la menstruación porque era peligroso (se podían irritar los genitales) y porque no conllevaba a la fecundación. parte del mundo de lo racional. proactivo. 133 He analizado con mayor detalle el fenómeno de la virginidad y las prescripciones higienistas en torno a la sexualidad femenina y masculina en: López Sánchez. . La fisiología masculina representó la forma más perfecta. sintomático de alteraciones orgáni- cas o de estados irritativos locales. no así el cuerpo femenino que no sólo perteneció al mundo de la sin razón.132 A estas recomendaciones se suman una larga lista de ideas sobre la funciones de los sexos en la vida social y en la vida íntima que buscaron higienizar lo que antaño se consideró pecado lascivo. ofreció. Reflexiones del capítulo La medicina ginecoobstétrica. Oliva (2007). hipocrático-galénicas. La no­ ción de impureza de los flujos menstruales siguió perviviendo en el imaginario médico.133 VIII. los excesos y la proclividad patológica de la fisiología de su 131 Leucorrea: flujo blanco secretado por la vagina. fuerte. LO FEMENINO COMO ENFERMEDAD Y COMO IMAGEN 275 ­ asturbación en pareja. cálido. siempre cerca de las pa­ siones. dominante. fue exentado de la vigilancia médica. Amancio (1903). una actividad profundamente conje­ tural con un discurso lleno de signos asociados a las representaciones religiosas. las evidencias científicas de la diferencia entre los sexos y validó la supremacía de un sexo so­ bre otro. cit. elemento invaluable de la secularización progresiva. sociales e ideológicas de lo femeni­ no y lo masculino.

Ha sido en éste último capítulo en el que se ha visto la presencia de lo creencial en el espacio de lo racional. . sólo que bajo una lógica secular en la que el confesor fue sustituido por el médico y el convento por el espacio del hogar. desarrolló sus estrategias de diagnóstico y tratamiento y con ello creó nuevas identidades nosológicas y cultu­ rales en las que las creencias milenarias sobre lo femenino y lo mas­ culino guiaron las prácticas médicas y sus prácticas confirmaron sus creencias sobre la inferioridad del sexo femenino. 276 EL DOLOR DE Eva útero exigió ser vigilado. ahora con datos aparentemente irrefutables porque provenían de la materialidad del cuerpo. área de la biomedicina. La ginecoobstetricia. La idea bíblica de inferioridad y posesión demoníaca siguió presente en las reflexiones médicas. fue construyendo sus objetos de investigación.

merecía la pena indagar. tal y como lo ha señalado Joan Scott. la construcción de las identi­ dades genéricas. Epílogo E l debate actual sobre los estudios de género. a su . desde la histo­ ria cultural y la antropología médica. el cuerpo. la sexualidad y la salud representan una preocupación teó­ rica que se ha desprendido de la discusión feminista en torno a la importancia de estudiar la condición y situa­ ción de la mujer. como lo se ha analizado en este libro. teórica e ideológicamente. la influencia que ejercieron los conocimientos de la medicina en la consti­ tución del sexo y las representaciones técnicas emanadas de ellas que. influ­ yeron en el imaginario social sobre lo femenino y. Ha sido cada vez más clara la inminen­ te necesidad de realizar una historia cultural del género para entender la construcción de la identidad femenina y dejarla de ver como irreductible de la victimización y sometimiento. Aun cuando es válida esa visión que invita a trascender.

la cual se materializa en las instituciones y los discursos que de ellas se desprenden y tienen un impacto sobre las re­ laciones sociales y sobre las relaciones de género. 278 EL DOLOR DE Eva vez. inspirados por las demandas del capitalismo burgués en el que la im­ portancia del cuerpo del príncipe se había desplazado a los cuerpos de los ciudadanos. para dar cuenta del lugar que ocupó el imaginario de lo femenino y lo masculino en la construcción de un conocimiento que se pretendió científico y objeti­ vo. en el mundo laico. entre muchas otras. en tanto mano de obra productiva. personajes que ocuparon paulatinamente lugares estratégicos en la toma de decisiones políticas y económicas. estas representaciones fueron el abrevadero de la construcción de un conocimiento presuntamente científico sobre el cuerpo femenino en el proceso de profesionalización de un área médica destinada al cuidado exclusivo de la salud sexual y reproductiva. De perversa y lujuriosa. Durante el proceso de profesionalización de la ginecoobstetri­ cia en México de 1850 a 1900. primero demoníaca y luego anormal. entre los que por supuesto están los con­ tenidos simbólicos de las representaciones hegemónicas de lo feme­ nino y lo masculino. en el que este país es ordenado y proyecta­ do por médicos y abogados. la medicina desem­ peñó un papel fundamental en la regulación de los cuerpos tanto en el espacio público como en el doméstico. Al fin y al cabo. Teniendo como contexto el turbulento México decimonónico de la segunda mitad de siglo. el conocimiento es una producción cultural dadora de sentido que ordena el mundo e impone una visión sobre diversos fenómenos sociales. los médicos reconstruyeron represen­ taciones presuntamente científicas acerca del cuerpo femenino basa­ das en un imaginario milenario que de origen siempre concibió a la mujer como un ser liminal. a causa de un órgano considerado el rector de su vida moral y física: el útero. la mujer se convirtió . Lo anterior llevó a la autora a adentrarse en el estudio de la profe­ sionalización de un área médica dedicada exclusivamente a la atención y cuidado de las enfermedades y fisiología femeninas.

según el decir médico. y mensualmente evidenciaba su peli­ grosidad y debilidad constitutiva. EPÍLOGO 279 en una enferma presa de su biología y de su fisiología sexual desde la menarquía hasta la menopausia. sin importar la orientación teórica y la geografía. Anthropos. han permitido visualizar no sólo la presen­ cia de los productos culturales de la división sexual del trabajo que postula una supremacía de lo masculino sobre lo femenino en el dis­ curso ginecoobstétrico. Teorías sobre la cultura. elementos que nutren mundo simbólico en el que se sustentan las relaciones sociales y se caracteriza por un ejercicio de poder pautado por la asimetría entre los géneros. en particular los re­ ferentes al modelo crítico. Antropología médica. por tanto.134 el problema de la biomedicina no es su pretensión de cientificidad. Los postulados de la biología y los avances científicos en otras áreas no cambiaron las ideas de asimetría de la diferencia sexual. que las representaciones técnico-médicas del cuerpo femenino provenientes de la ginecoobstetricia no pueden ser enten­ didas al margen de la producción cultural y de los valores de una cul­ tura de género de la heterogénea sociedad del México decimonónico. la anormalidad. reforzaron el destino de sujeción del cuerpo femenino y su persistente concepción de un cuerpo fronterizo con la patología. es posible evidenciar cómo estos contenidos simbólicos y sociales fueron tomados en cuenta en la conformación de un conocimiento médico especializado. por el contrario. la de­ lincuencia y la volubilidad. sino la ausencia sistemática sobre el papel de los factores sociales y culturales en el desarrollo de la enfermedad. orienta­ do a explicar y atender los denominados padecimientos femeninos. Ángel (2008). sino que. además. Se ha podido dar cuenta. sin caer en relativismos ex­ tremos en los que las enfermedades del útero sólo existían en el ima­ ginario médico. el 134 poder y la enfermedad. Los postulados de la antropología médica. la locura. . en su historia natural. Parafraseando a Ángel Martínez Hernáez. su evolución y Martínez Hernáez. los correlatos fisiológicos de la anatomía femenina. Barcelona.

Medicine. An Anthropological Per- 135 spective. se puede tener una explicación no determinista de porqué las mujeres se deprimen más y se enferman más. Good. Cambridges. lo sentimental y la debili­ dad. A partir de este estudio. Bayron (1994). la pasividad. pues siempre están presentes una serie de contenidos culturales en los criterios de la nosología y nosografía médica. permite profundizar sobre los con­ tenidos científicos de la diferencia sexual. es importante señalar que. Así pues. según los datos epidemiológicos de los últimos tiempos. Por otro lado. entonces. indudablemente. 280 EL DOLOR DE Eva pronóstico. existe una construcción social de la enfermedad en la que ésta se hace más factible en los cuerpos feme­ ninos y las funciones fisiológicas asociadas con la feminidad como la reacción. pero sobre todo en la atención que se debe poner acerca de las impli­ caciones culturales de la biomedicina y a la representación médica actual en torno a la salud física y emocional de hombres y mujeres. Una de las aportaciones de este libro es la invitación a la re­ flexión crítica que. una posición macroscópica de la cultura. . la fecundación. que ofrece la posibilidad de visualizar un contexto local de valores. en la que agregaríamos de género. Lewis Henry Morgan Lectures.135 sólo queda. en consonancia con Bayron Good. Rationality and Experience. formas de relaciones y representaciones sobre la enfermedad. se puede repensar y abonar en la discusión sobre la evidencia de que la cultura puede afectar a las dimensiones biológicas de la enfermedad y tal vez. aun cuando no fue la intención contestar esta interrogante. se cierra este apartado diciendo que. frente a la atomización biomédi­ ca de la enfermedad. por un lado. se está también en condiciones de afirmar que la sociedad y la cultura afectan parte de las condicio­ nes biológicas de la enfermedad.

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Se tiraron 300 ejemplares de 328 páginas sobre papel cultural de 90 g/m2 a 1x1 tintas para interiores y papel couché de 250 g/m2 a 4x0 tintas para la portada.4:14.unam. Estado de México. SA de CV. Avenida de los Barrios N. Av. CP 03220. 11:14. 2010 . Se utilizaron en la composición tipográfica las familias Garamond Premier Pro 12. Del Valle.iztacala. Coyoacán 1450 bis.5.5. CP 54090. Eva EL DOLOR DE LA PROFESIONALIZACIÓN DEL SABER MÉDICO EN TORNO AL CUERPO FEMENINO EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX EN MÉXICO Es una obra editada y publicada por la Universidad Nacional Autónoma de México en la Coordinación Editorial de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala.mx Los Reyes Iztacala. Tlalnepantla. El cuidado de la edición estuvo a cargo de José Jaime Ávila Valdivieso Pedidos: Librería FES Iztacala: 5623-1194 Coordinación Editorial: 5623-1203 Correo-e: joseja@campus. Rotis 13:16 y Calibri 10:12 puntos. Los Reyes Iztacala.o 1. Se concluye­ron los trabajos de impresión y encuadernación el 20 de enero del 2011 en los talleres de Master Copy. Col.