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RoldánysuhermanaMercedessondosniñosaudacesydispuestosavivir

muchasaventuras.

LacuriosidadlosllevaaentrarenlaoficinadeldetectiveHerediayenterarse

delsecuestrodelamascotaregalonadeunaanciana.

Paraayudaralamujer,losdoshermanosdebenasumirlospeligrosdeun verdadero detective y recorrer las calles de Santiago en busca del secuestrador. La pesquisa los lleva a trabajar en equipo y a conocer los secretosdeloficiodetectivesco.

EstaatractivanovelarecrealaprimerapesquisadelaAgenciadeDetectives

«RyMInvestigadores».

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RamónDíazEterovic RyMInvestigadores ePubr1.0 Titivillus 23.02.2017 www.lectulandia.com-Página3

RamónDíazEterovic

RyMInvestigadores

ePubr1.0

Titivillus23.02.2017

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Títulooriginal:RyMInvestigadores

RamónDíazEterovic,2002

Ilustraciones:Pez

Retoquedecubierta:Titivillus

Editordigital:Titivillus

ePubbaser1.2

Ilustraciones:Pez Retoquedecubierta:Titivillus Editordigital:Titivillus ePubbaser1.2 www.lectulandia.com-Página4

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ParaÁngeles,AlonsoyValentina

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Unvecinoespecial

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CapítuloI

Nopareceundetective.EsafuelaprimeraimpresióndeRoldáncuandosumadrele

señalóaunhombrequeesperabajuntoalapuertadeledificio.Debíatenerlaedadde supadre,aunqueseveíamásaltoyatlético.Vestíapantalonesychaquetadecotelé negro,camisaazulyunadescoloridacorbatagris.Hacíatiempoqueelniñodeseaba conocerlo,puessumamálehabíadichoquearrestóaunladróndedepartamentosen eledificiodondevivían.Supuertaestabaenelmismopisoyteníaunaplacaconla leyenda:Heredia,DetectivePrivado.RoldánpensóenlasaventurasdelInspector Maigretqueleleíasupadrecuandoaúnvivíanjuntos. Roldántieneonceañosyusalentesdesdelossiete.Detestalasmatemáticasy prefiere estudiar sus libros de historia o leer los cuentos recomendados por su profesoradeCastellano.Quiereserperiodista,redactarcrónicaspoliciacasyrecorrer elmundo.Lediviertemiraralosvecinosqueconversanenlasesquinasyescuchara losvendedoresdesubarrio.Otradesusentretencionesconsisteenvisitaradon Mateo,unseñordecabellosgrisesqueadministraunatiendademascotas,porqueel ancianolodejajugarconsusanimales. Vigilósudepartamentodurantevariosdomingos,esperandoconoceralhéroedel edificioenpersona.Alprincipionotuvosuerte.Suvecinoeraunhombrereservado. Semanasmástarde,mientrassalíanavisitaraunostíos,sumadreloindicópor primera vez. Pasaron frente al detective, y cuando Roldán quiso observarlo con mayoratención,sumadrelotomódeunamanoylohizocaminarmásdeprisa.Al mirarhaciaatrásnotóqueeldetectivelesonreía. Suprimeraaventuraconeldetectivefuegraciasaunaseñoraquegritabaenla calle.Eraunatardelluviosa.Roldánseencontrabaenelbalcón,aburrido.Nopodía salirajugaralparqueniteníaganasdeversuprogramafavorito.Desdelacocina llegaba el aroma de las galletas horneadas por su madre y a falta de otro entretenimiento,mirabaalagenteesquivarlaspozasenlasveredas. Esatarde,lacalleestabamenosanimadaquedecostumbre.Sólohabíalogrado contarelpasodeochoautosamarillos,uncarrodebomberosytresambulancias. Repentinamenteescuchólosprimerosgritos.Alprincipiopensóquesetratabadeun loco,peroluegoviosalirdelsupermercadoaunaancianagritando. —¡AUXILIO,SOCORRO! Unamultitudrodeóalaseñora.Mientrasalgunaspersonasintentabancalmarla,la mayoríaselimitóaobservar. Roldántomóelchaquetónazulylabufandaqueusabaparairalcolegio,ycon pasossigilososseacercóhastadondesuhermanaMercedesleíalasaventurasdeTom SawyerDetective. —Silamamápregunta,dilequefuiacomprar.

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—¿Quévasahacer? —Algopasóenlacalle. —¡Voycontigo! —Mejorsigueleyendo,estásmuyentretenidaynoesbuenoquetemojelalluvia —agregóRoldánysindartiempoasusprotestas,caminóhacialasalida. Cuando llegó al supermercado, habían disminuido los curiosos. La mujer se retorcíalasmanos,hablandosincesar,comosideellodependieraelrestodesuvida. Roldánseabriópasoentreunhombredeanteojosgruesosyunaseñoracargadade bolsas.

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—¿Quéhago?—sollozólamujeryantesdeobtenerrespuesta,insistió—.¿Dónde estáBonifacio?

—¿Quéhago?—sollozólamujeryantesdeobtenerrespuesta,insistió—.¿Dónde

estáBonifacio?

—¿Quépasó?—preguntóRoldánaotroniñoquecomíaunaspapasfritas.

—Alaviejitalerobaronlacartera.

—¡Nadadeeso!—replicólamujerdelasbolsas—:PerdióasunietoBonifacio.

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Alosniñossiemprehayquetenerlosbienagarradosdelasorejas.

—Sinosecalmalevaadarundesmayo—opinóelseñordeanteojos.

—Extravióasun-i-e-t-o—insistiólamujer—.Alguiendeberíaayudarla.

—PobreBonifacio.¿SabráDiosdóndeestá?—selamentólaancianayyanodijo

nadamás,porqueenesemismoinstante,alguienlatomódelbrazoylahizoentraral

supermercado.

—¿YquiéndiablosesBonifacio?—Roldánvolvióapreguntaralniñodelas

papasfritas.Esteseencogiódehombrosysealejómasticandoconlabocallena.

—Muchoescándaloypornada—sentencióelhombredelosanteojosycomosi

alguienacabaradepisarleunjuanete,sepusoacaminarhaciaunaesquina.

Roldánperdiólapaciencia.

—¿QUIÉNESBONIFACIO?—gritó,peronadielehizocaso.Larespuestasólo

llegódíasdespués,enlaoficinadesuvecino.

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CapítuloII

Esedía,élseencontrabaenlapuertadeledificiocuandollegóelcarterotrayendo

correspondencia para el detective. Se ofreció para entregar las cartas. El cartero accedióyRoldánnoperdióunsegundo.Corrióhaciaelascensor,yenmenosdelo quecantaungallo,seencontrógolpeandolapuertadeldetective. —¡Pase!—escuchódecir. Lahabitaciónolíaapolvoyhumedad.Susparedesestabantapizadasconestantes repletosdelibrosyalgunosafichesdepelículasantiguas.Eldetectiveestabasentado frenteaunescritoriometálicodecolorverde. Roldánpensóqueerasimilaraldelaoficinadesupadre.Teníaungatoblanco sobrelaspiernas.Parecíanoestarhaciendonada,salvomirarporlaventana. —Le traigo esta carta. El cartero andaba algo apurado y yo me ofrecí para traérsela.

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—¿Noeresalgopequeñoparaandarrepartiendocorrespondencia?

—¿Noeresalgopequeñoparaandarrepartiendocorrespondencia?

—Elcarteroesmiamigoyaveces,cuandoestácansadooconmuchotrabajo,lo

ayudoconlascartas.Esentretenidoy,graciasaeso,hepodidoconoceracasirodas

laspersonasdeledificio.

—¿Encuáldepartamentovives?

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—Somos vecinos. Vivo en el departamento de al lado, con mi mamá y mi hermanaMercedes. —¿Cómotellamas? —Roldán. —¡Esunnombredehéroe! —Sugatosevetriste—comentóRoldán,sinsaberquéresponder. —Alparecer,comióalgoquelehizomal—dijoeldetective.Yluego,mientras alzabaalgato,agregó:—Simenonesungatoflojoydemalgenio,peroaúnasílo quiero. —Aveces,cuandomevoyalcolegio,loveorondarporelascensor. —Porlasmañanassalearecorrerlostechosdelvecindario.Daunpardevueltas yregresadebuenhumor. —Deberíallevarloaunveterinario.EnelcuartopisoatiendeelseñorGonzález. —Noesnecesario.Tienesietevidascomotodolosgatos. Roldánnosupoquémásdecir.Retrocedióunospasos,mirandoloslibrosque brotabandelasparedesencompletodesorden. —¿Tegustaleer?—observóeldetective—.Tengomuchosrelatosdeaventuras, novelaspoliciacasylibrosdepoemas.Cuandoquieras,puedesveniraleer. —Gracias,nocreoquemimamálopermita.Aellanolegustaquehablecon extraños. —Aveces,porprejuicios,perdemoslaposibilidaddehacernuevosamigos.Siyo noestoy,empujalapuertaypodrásentrar.Yotracosa,nometratesdeusted.

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CapítuloIII

Aldíasiguiente,Roldánnohizootracosaquepensareneldetective.Queríaser

comoélyperseguirmaleantesporelbarrio.Loimaginabafumandounaenormepipa, comoSherlockHolmes.Enlaclasedematemáticasloregañarondosvecesporestar distraído.Queríaverdenuevoasuvecino,yaunquefingióunresfríoparaescaparse, suprofesordegimnasiaiguallohizotrotarjuntoasuscompañeros.Debióresignarse allegarasuhogar,yporlatarde,apenasterminósutareadegeografía,sefueen direcciónaldepartamentodeHeredia.Golpeóunpardevecesalapuerta,peronadie salió a recibirlo. Cuando estaba a punto de devolverse, recordó las palabras del detective.Suavemente,empujólapuerta. —¡Heredia!¡Heredia!—dijoenvozalta.Noobtuvorespuesta. Entróalaoficina.Volvióallamaraldetective.EscuchóunmaullidoySimenon apareció.Elgatopasóporsulado,loolfateóeindiferente,brincósobreelescritorio desuamo. —Heredianoseenojarásirevisosubiblioteca—lehablóalgato.Simenonmovió lacola. Roldán se acercó a uno de los estantes con libros. Fue su primer error. El segundo,locometiómediahoramástarde,cuandotomóunejemplardeSandokany sepusoaleer.LasaventurasdelTigredelaMalasiaydesufielamigoYañez atraparonsuatención.Noescuchólapuertaabrirse.Ungolpeenelsueloloapartóde la lectura. Reconoció con sorpresa a la anciana del supermercado. La mujer inspeccionóelaspectodelaoficinayluego,siempreapoyadaensubastón,avanzó hastasentarsefrenteaRoldán. —¿EstaeslaoficinadeldetectiveHeredia?—preguntólamujer,convozde abuelagruñona. Roldánquedóparalizado.Lamujerabrióunaenormebolsadegéneroycomenzó unadesordenadabúsquedaensuinterior. —¡Misanteojos!¿Dóndeestánmisanteojos?Sinellosnoveonilapuntademi nariz. —Yo, yo… No lo sé —balbuceó Roldán y dedujo que la mujer no lograba reconocersucondicióndeniño. —¿Quéesloqueustednosabe?—interpelólaanciana—:¿Eséstaonolaoficina deldetective? —Ignorodóndeestánsusanteojos,señora. —¿Misanteojos?¿Quiénleconsultópormisanteojos? —Bueno,yopensé… —Noquieroqueustedpiense,necesitoquerescateaBonifacio. —Bonifacio—murmuróRoldán,resignadoaseguirescuchandoalaanciana.

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—¡MipequeñoeindefensoBoni!

—¿Essuhijo?—consultóRoldán.

—Amisaños,¿cómoseleocurre?

—¿Suesposo,sunieto,algúnhermano?

—Bonifacioesunhermosoperrodepelajecaféyojosrisueños.Lodejéala

entradadelsupermercadoyalsalirdemiscomprasnoestaba.Nolohevueltoaver

más.Ustedniseimaginatodaslascosasquehehechoparaencontrarlo.Herevisado

cadarincóndelbarrio,fuialapolicíayaunprogramadetelevisióndondeayudana

lagente.Nada,noconseguínada.

—QuieroaclararlequeeldetectiveHeredia…

—Déjemeterminarconmihistoria—protestólamujer.

—Sí,pero…

—Peronada.ReciénhoytuvenoticiasdeBonifacio.

Roldánsintiólástima.Laancianahacíaesfuerzospornollorar.

—Bonifaciofuesecuestradoypidenunarecompensaporsudevolución—agregó

laanciana.Enseguidadejóunahojadepapelencimadelescritorio.

Lacarraestabaescritacongrandesletrasdeimprentaydecía:

Tengoasuperro.Siquiereverloconvidadeberápagarunrescate.Leharé

llegarmásnoticias.Nollamealapolicíaniselocuenteanadie.

—¿PuedeencontraraBonifacio?—preguntólaanciana,envozbaja—.Elpobre fueraptadoenelsupermercadoFlamengo. —Loconozco,eselmásgrandedelbarrio. —Ala entrada del supermercado existe un panel donde los clientes colocan mensajes.Arriendosdecasas,serviciosdegasfiteríayotrascosas.Puseunavisoen elpanelyalhacerlomedicuentadequeotraspersonastambiénhabíanperdidosus mascotas.¿Lesirveesoparasuinvestigación? —Talvez. —¿Cómoquetalvez?¿Quéclasededetectiveesusted? —TengoqueconsultarloconHeredia,señora… —RosarioMayorgadePérez.Asímellamo,señor.¿VaabuscaraBonifacio? —Lopensaré—Roldánnoseatrevióasacaralaancianadesuerror. —Notienenadaquepensar.Además,nocreaqueleestoypidiendounfavor. Tengoalgunosahorrosypretendopagarle. —Haréalgunasaveriguaciones,luegolallamaré—Roldánsearrepintiócaside inmediatodesuspalabras. LaseñoraRosariosepusodepie.Buscóensubolsayextrajodeellaunpequeño trozodepapel. —Ledejominúmerodeteléfonoymidirección.

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—Gracias—dijoRoldán. Laancianasedespidióyabandonólaoficina.

—Gracias—dijoRoldán.

Laancianasedespidióyabandonólaoficina.

Roldánleyóunayotravezlacarta.Porunsegundotuvolaintencióndehuiry

olvidaralaseñoraRosarioyasuperro.Sinembargo,doblólacartaylaguardóentre

lashojasdellibroSandokan.

—Estoymetidoenunproblema—dijoalgatoquelomirabadesdeunrincón.El

felinomoviólacola,indiferentealaspreocupacionesdeRoldán.

VeinteminutosmástardellegóHeredia.Saludóasupequeñovecinoyobservóel

títulodellibroqueleía.

Sandokan.Unodemislibrosfavoritos.

—¿Temolestaqueocupetuoficina?

—Teinvitéavenir,¿no?—respondióeldetective,mientrassesacabasuchaqueta

yladejabasobreunasilla—.Haydíasenquetodosalemal.Estoyagotado.He

perdidomuchashorastratandodeubicarunacamionetarobada.

—Cuandotúnoestabas…—comenzóadecirRoldán.

—Nada,nomedigasnada.Noquierorecadosdeningúntipo.

Roldánmiróellibrodondehabíaguardadolacartaysintióganasdellorar.Era

tiempodevolverasucasaodelocontrariotendríaquesoportarlosregañosdesu

madre.Perolacuriosidadpudomás.

—Heredia,¿esdifícilinvestigarunsecuestro?

—Loignoro.Nuncahetenidouncasodesecuestroentremismanos.

—Ysilotuvieras,¿quéharías?

—Lohabitual.Aguardarlasinstruccionesdelsecuestrador.

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—¿Nadamás? —Conunpocodesuertesepuedeatraparalresponsable.Peroloprincipales rescataralavíctima. —¿Hasoídohablardesecuestrosdemascotas? —No. Alguna vez investigué el robo de un caballo de carrera. Los ladrones queríanevitarqueganaraunclásico. —¿Atrapastealosculpables? —Fuefácil.Elresponsableeraeldueñodeotrocaballofavorito. —¿Tegustaríainvestigarelsecuestrodeunperro? —Nomeparecemuyatractivo. —Yocreíaquelosdetectivesaceptabantodosloscasos. —Cuandoreciéninstalélaoficina,eraasí.Despuésheaprendidoaseleccionar. —¿Tecostómuchoserdetective? —Como en todas las cosas de la vida. Lo importante es el entusiasmo y la curiosidad. —¿Desdecuándoeresdetective? —Heperdidolacuentadelosaños. —¿Tratasconmuchosladrones?—preguntóRoldán,asustado. —Porfavor,bastadepreguntas.Meduelelacabeza. —Disculpa,noqueríamolestar. —Nomemolestas.Peroquieroestarasolas.Necesitopensarenunpardecasos. Venmañanayterespondoloquequieras.¿Deacuerdo,Campeón?

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Unaprendizenproblemas

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CapítuloIV

LamadredeRoldánloviosinapetitofrentealsuculentobifeconpapasfritas.

Roldánpensabaenlaanciana.Eraunaspiranteadetective,soloyenaprietos.Tenía quepedirayudayparaeso,recordólashistoriasdeSherlockHolmesydecidióbuscar unWatson,Peronoerafácil.Toño,sucompañerodebancoenelcolegio,eraun acuseteyJulio,elhijodelavecinaBetty,eramiedoso.Sólopodíaconfiarensu hermanaMercedes. Apenas terminó de almorzar, ordenó los cuadernos y cepilló sus dientes. Aprovechandoquesumadrelavabaropa,tomóasuhermanadeunamanoylallevó hastaunrincóndelcomedor. —Necesitocontarteunsecreto. Mercedesabriósusojosconentusiasmoalescucharlapalabrasecreto. —¿Tecomistelasgalletasquemamáguardaparalasvisitas? —Notengotiempoparaniñerías.Setratadealgopeligroso. —¿Peligroso?¿Ytambiénimportante? —Todoslossecretossonimportantes—sentencióRoldán. —Nadiemehacontadounsecretoimportante—dijoMercedes. —Prometequenoselocontarásanadie. —Nopuedoprometersinosédequésetrata. —Prométemeloonotecuento. —Prometido—balbuceóMercedes,nomuyconvencida. —Entoncesnosjuntamosmañana,alladodelquioscodelcolegio,duranteel primerrecreo.Aquíyahoranoquierodecirnadamás.Lasparedestienenoídos. —Creoqueestásunpocochiflado—dijoMercedes,recordandolapalabraque habíaencontradoensudiccionarioeldíaanterior. Roldán durmió mal esa noche. Soñó que estaba en un bosque, llamaba a Bonifacio y aparecía un hombre de aspecto terrorífico, rodeado de mastines. El hombreloperseguíahastaacorralarlojuntoaunahiguera.Enesemomentodespertó sobresaltado,yaunqueloteníaprohibido,sefueadormiralacamadesumadre.

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—¿Quétienes?—lepreguntócariñosamentesumamá. Miedo,quisoresponderRoldán,perosemantuvocallado.

—¿Quétienes?—lepreguntócariñosamentesumamá.

Miedo,quisoresponderRoldán,perosemantuvocallado.

—¿Extrañasatupapá?

—Unpoco.

—Prontollegaránlasvacacionesypodrásestarconél.

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—¿Túsientesmiedo,mamá? —¡Cómotodoelmundo! —Nomepodíaquedardormido. —Esporculpadelaspelículasquevesenlatelevisión. —Hoynovininguna,mamá. —¿Tienesfrío? —¡Mucho!—Roldánseabrazóasumadreparaevitarotraspreguntas.Noerael mejor comienzo para su carrera de investigador privado. Se preguntó si Heredia tambiénsentíamiedo. Alamañanasiguiente,MercedesesperabaaRoldánjuntoalquioscodegolosinas delcolegio.Ensumanoderechasosteníaunagalletayenlaizquierda,unabebida. —Llegascontresminutosderetraso—ledijoamododesaludo. —¿Desdecuándotantapuntualidad? —Desdequealguienprometiócontarmeunsecreto. —¿Conocesanuestrovecino,eldetectiveprivado? —No.Lamamádicequetienecaradeenojónyquesueleandarmetidoencosas raras. —Lamamánoloconoce. Roldánlecontótodalahistoria.Mercedescomenzóareírysólologróponerse seriacuandosuhermanoledijoquelanecesitabadeayudante. —¡Soymuyjovenparamorir!—exclamóMercedes. —Nadie va a morir. Además, tú eres valiente. No lloras cuando te ponen inyeccionesnicuandovamosaldentista.Yporsifuerapoco,meganasensubiralos árboles. —¿Imaginasloquediríalamamásiseentera? —Notieneporquéenterarse,salvoquetúabraslaboca—respondióRoldán.En esemomentosonóeltimbreparaingresaraclases. —Mástardeterespondo—dijoMercedesencaminohaciasusala.

Duranteelsegundorecreo,Mercedesaceptósersucompañeradeinvestigación,

siempreycuandoélleregalaraunpósterdelapelículaParqueJurásico.

—¡Tramposa!—exclamóRoldán,enojado.

—Sinoaceptas,puedocontartusecretoalamamá.

—Esosellamachantaje.

—Lotomasolodejas.Asídecíaunseñorenunapelículadebandidos.

—Bueno,bueno,tratohecho—refunfuñóRoldán.DesdeahorasomosRyM,los

audacesdetectivesdelbarrio.

MyRsuenamejor.¿Noteparece?

—¡Cómoquieras!Aligualqueenlasmultiplicaciones,elordendelosfactores

noalteraelproducto.

—Bien,niñosabio.¿Quétenemosquehacer?¿Fumarpipa,analizarvenenos

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extrañosycomprarunalupa? —Loprimeroesregresarallugardeloshechos. —¿Estásseguro? —No…Peroporalgohayqueempezar. Elsupermercadoeraunrecintoamplioyluminosodondesepodíaconseguir desdeunacajadefósforoshastaunrefrigerador.RoldányMercedesacompañabana sumadredurantelacomprasemanal,ysereíancuandohablabasolasobreelprecio delaslechugasoelarroz. Apenasentraronalsupermercado,RoldándebiótirardelbrazoaMercedesyaque éstapropusorecorrerlasestanteríasdondeseexhibíanlosdulces.AMercedesle encantabanloschiclesyerahabitualverlasentadaenelpatiodelcolegio,reventando losglobosqueemergíandesuboca. —Mequieroir—dijoMercedes,dispuestaainiciarunberrinche. —Aceptastesermiayudante,tienesquecumplircontupalabra.¡Vamos!¿O quieresquetodotucursosepaqueeresunacobarde? —Bueno,peroquesearápido.Tengohambreyhoylamamáprometiócocinar tallarines. —Sígueme—leordenóRoldán,ajustandosuslentessobrelanariz.Sedirigieron hastaeldiariomuralubicadoalaentradadelestablecimiento.Elpanelexhibíaavisos delosclientessobrearriendodecasas,ventadeautos,trabajosdeelectricidadyun sinfíndecosasmás.Descubrieronseisavisosdepersonasquedeseabanrecuperara susmascotas:Tuto,Perejil,Amadeo,Calugón,GalletayBonifacio,porelcualla señoraRosarioofrecíaunapobrerecompensadetresmilpesos. —Unpoquitíntacañalaseñora—comentóMercedes. —Talvezseatodoeldineroquepuededar—respondióRoldán. —Yavimoselaviso—agregóMercedes—.Ahoraquierorecorrerelsectordelos chocolates,¿opretendeshaceralgomás? —Nolosé.Eslaprimeravezquehagoestetrabajo.Anotemoslosnombresdelos dueñosysusteléfonos. Mercedessacódesumochilaunalibretayelestucheconformadezapato,donde guardaba una docena de lápices de distintos colores, siete gomas de borrar, un compásysucalculadoramusical.RoldánleyólosdatosyMercedeslosescribió, cuidadosamente. —Roldán,tengohambre.Lamamádebeestarpreocupada.Recuerdaquehasta llamóalosbomberoseldíaquepasamosaverelacuariodelrestaurantechino. Roldánnocontestó.Estabaobservandounancianoquevendíapañosdecocina juntoalapuertadelsupermercado. —¿Quierescomprarunpañitoparatumamá?—lepreguntóelanciano.Eltono desuvozerasuaveyamistoso. —Buscoamiperro. —Hacedíasquenoveoperrosporaquí.Losguardiaslosahuyentan.

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—Bonifacioseperdiólasemanapasada.Mejordicho,lorobaron. —Esoesotracosa,niño.Pero,tampocotepuedoayudar.Unasemanaesmucho tiempoylamemoriayanomeacompaña.Avecesunasseñorasdejansusanimalitos amarradoscercadelaentrada,peroyonolesprestoatención.Pregúntalealguardia. Talvezélsepaalgosobretuperro. Elguardiaeraunhombrealtoyconcarademalgenio. —Mejorvámonos—dijoMercedes,intimidadaporelvigilante—.Capazquenos preguntelosnombresyllamealamamá. Roldánseacercóalvigilante. —¿Sabesihandevueltounperroextraviado? —Ningunoenlosúltimosdías—respondióelguardia,yenseguida,esbozando unasonrisa,agregó—.Ayerdevolvimosunmonodecirco.SellamabaNerónyera algo revoltoso. Durante media hora comió una gran cantidad de manzanas y palomitasdemaízenelsupermercado.¡Undesastre!Nohubomododecapturarlo hastaquellegóunapersonadelcirco. —MiperrosellamaBonifacio. —Ya te dije que no lo he visto —respondió bruscamente el guardia. Roldán agradeciólainformaciónyvolviórápidamentejuntoasuhermana. —¿Dijoalgo? —Nada. —Mejorvamosalasestanteríasdeloschocolates. Al salir del supermercado Mercedes estaba feliz. Una promotora de nariz respingadalehabíaregaladounpaquetedecalugasylasibacomiendoconespecial entusiasmo. —Trabajardedetectivedahambre—comentó. —Ynoesfácilhacerpreguntas—respondióRoldán,algodesilusionadoconsu primeraexperienciacomoinvestigadorprivado. —¿Crees que en la Escuela de Detectives aceptan mujeres? —preguntó Mercedes. —LamamádeAndrésJuárez,uncompañerodecurso,escarabinera.Undíala vimosdirigiendoeltránsito.Estabaenmediodelacalle,sobreunatarima. —Noeslomismodetectivequecarabinero. —Separecen. —Amínomegustanlosuniformes.Coneldelaescuelayatengosuficiente. —Aúnfaltamuchoparaelegirenquétrabajar. —¿Dejaranmascarchiclesalascarabineras?

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–¡

CapítuloV

Mama,Roldánestáenfermo!Nosemuevedelacama—gritóMercedes,depie

juntoalapuertadeldormitorio. Lamamáentróalapieza.PusosusmanossobrelafrentedeRoldán. —Notienestemperatura—sentenció. —Noestoyenfermo,mesientobien.Sóloestoymuycansando. —Sinoestásenfermo,entoncesdebessentirteculpabledealgo—dijoMercedes, conmuchasganasdemolestarasuhermano. —Tedaréunaagüitadeyerba—propusolamamá. —Notengonada.Noquieronada—protestóRoldán—.¡Déjenmesolo! —¡Vayaquécarácter!—exclamóMercedes. —No molestes, Mercedes. Debe tener algo —agregó la madre y salió de la habitación. —¿Qué clase de ayudante eres? —preguntó Roldán a su hermana cuando estuvieronsolos.

—preguntó Roldán a su hermana cuando estuvieronsolos. —Losdíasdomingonotrabajo.Además,estoyaburridadeser

—Losdíasdomingonotrabajo.Además,estoyaburridadeserayudante.Quiero

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sertusocia.Losdetectivesenlaspelículassiempretienenunsocio.Unosehaceel

buenoconelsospechoso,yelotro,elmalo.Cuandodetengamosaalguien,yoquiero

serlamala.

—Bien,serásmisociayserásmuymala.Peroahoradéjame,necesitopensar.

—Pensar,pensarypensar.Eresundetectiveaburrido—sentencióMercedes,al

tiempoquesalíadelahabitación.

Roldán estaba inquieto. Pensaba en cómo debía seguir la investigación y en confesarlotodoaldetectiveprivado. Laoportunidadsepresentócuandosumamásaliódecompras.Mercedesestaba enellivingescuchandomúsica.Sevistiódeprisayabandonóeldepartamentosinque suhermanalonotara.

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Herediaestabarevisandounprogramadecarrerashípicas.Lorecibióconalgunas

Herediaestabarevisandounprogramadecarrerashípicas.Lorecibióconalgunas preguntassobresurendimientoenlaescuelayluegolealcanzóellibroconlas aventuras de Sandokan. Roldán no quería leer. Se sentó cerca del escritorio y aparentóentusiasmoporlasaventurasdelTigredelaMalasia.Pero,simulabamalo el detective era muy astuto, porque luego de cinco minutos escuchó la voz de

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Heredia. —¿TeaburreSandokan?Leesunalíneayenseguidamiraseltecho. —Yo,no…—farfullóRoldán. —¿Somosonosomosamigos?¿Malascalificacionesenelcolegio? —Mehaidobienenelcolegio. —¿Problemasenlacasa? —Extrañoamipadre,élnoviveconmigo. —Séloquesientes.Yonuncaconocíalmío. —¿Deverdad?¿Tampocoatumamá? —Mecriéenunorfanato. —Debióhabersidoalgoterrible. —Teníaamigosyunpardeprofesoresquemequerían.Deprontounocreequeel mundoestáalrevés.Peroseaprendeasaliradelante. Roldánqueríaconfesarelmotivodesupreocupación,peroenesemismoinstante seoyólacampanilladelteléfono.Eldetectivecontestóy,pocoapoco,surostrose fuellenandodeasombro.MirandohaciaRoldándijounpardecosas,escuchóotras,y cuandodejóelteléfono,hizounaseñaasuvecino. —¿SabesalgoacercadeunperrollamadoBonifacio?LlamóunaseñoraRosario. Dijo que me había encargado un trabajo y deseaba conocer los avances de la investigación.¿Quémedices,Campeón? —Esalgodeloquequeríahablarte. —¿Sí?Entonces,teescucho. —Intentéinvestigaruncasopormicuenta. —¿Enserio? —Teaseguroquelohiceporunabuenacausa.

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CapítuloVI

Roldántienerazón,debemospreocuparnosdeBonifacio—dijoHerediaasu

gato. —Hicemal,peroestoyarrepentido—Roldánnoseatrevíaamiraraldetective. Temíaqueledieraunarabieta,comolasdesupapá. —¿Mal?¿Ledamosotraoportunidad?—preguntóHerediaasugato. Simenonmoviólacolayestirósuspatas,indiferentealapregunta. —Al parecer tienes a un aliado —dijo el detective, observando los ágiles movimientosdesumascota. —Estoyarrepentidodehaberaceptadoelcaso. —Debistedecírseloalaanciana. —Quisehacerlo,peronomediolaoportunidad. —Yademás,metisteatuhermanaenelasunto.¿Ysilepasaalgo?Tratarcon delincuentesnoesunjuego. —Nopenséeneso. —Siquieresserdetective,tepuedoenseñarlostrucosdeloficio.Laancianacree quelaayudaránaencontrarasuperro. —Esoquieredecir… —DebemosencontraraBonifacio.Damelosnúmerostelefónicosqueanotasteen elsupermercado. Roldánbuscóensuspantaloneslahojaconlosnúmerosanotados.Ladejósobre el escritorio. El detective inmediatamente realizó una serie de llamadas. Al rato, parecíafelizdelresultado. —Tenemosunapista.Algosucedeconlasmascotasdesaparecidasenelbarrio. Habléconsusdueños.Dosdelosperrosaparecieronencasasajenasyfueron devueltosasusamos.Perohayunoconelquepasaalgoextraño.Suamo,elseñor Peragallo,mediolaimpresióndeestartemeroso.Logrésonsacarlesudirecciónyme parececonvenientevisitarlo. —¿Ahora?—preguntóRoldán. —Enunratomás.Primerodormiréunasiesta.Enunadeesas,sueñoconel nombredelsecuestrador. —¿Yyo?¿Quépuedohacer? —CuidalaoficinayaSimenon.Ysialguienpreguntapormí,dilequeviajéala China. Roldánviodesapareceraldetectiveporunpasilloqueconducíaaldormitorio. MiróaSimenonquedescansabasobreelescritorio. —¿Siempreesigual?—lepreguntóalgato.

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CapítuloVII

Eldetectivedespertómásanimadodespuésdelasiesta.Bebióunatazadecaféy

compartió con Roldán cuatro tostadas. Enseguida, tomó su chaqueta y avanzó decididohacialasalida. —¡Amoverelesqueleto,Campeón!VisitaremosalseñorPeragallo.Miolfato dicequeescondealgo. Peragallovivíaenunacasablanca,rodeadadeunmurodeladrillosporelque trepaba una hiedra. Era un hombre de baja estatura. Usaba anteojos de marcos gruesosyunamigadotrajeazul.Alprincipionomostrómayorinterésenlavisita. Desconfiado,mantuvolapuertaentreabierta,ysólocuandoHeredialeinformóque investigabaladesaparicióndeunperro,losinvitóapasarasucasa. —Losanimalessonmifelicidad—dijomientrasentrabaunadecenadeperros juguetones—.Yoloscuidoyellosmequieren. —Sonbonitos—comentóRoldán. —Dálmatas,collies,labradores,pequineses,chihuahuasyunchow-chow.Son míosdesdepequeños. —¿Algunodeellosseextraviórecientemente?—Herediaparecíanosentirgran simpatíahacialosperros. —¿Paraquéquieresaberlo? —Conozcoaunaseñoraquelamentalapérdidadesuperro.Ustednospuede ayudaraencontrarconsueloparaesadama. —YoperdíaNapoleónenelsupermercado.Esunodelospequineses.Enverdad, locreíaperdido,peroalsegundodíadesuausencia,recibílallamadatelefónicadel villano. —¿Cuálvillano?—seimpacientóHeredia. —Elsecuestrador.

—Elasuntoempiezaatenersentido—reflexionóeldetectivemientrascaminaban

deregresoalaoficina—.Unvivarachoestáganandodineroacostadelasmascotas.

Lassecuestrayluegocobrarescateporellas.

—Ynadielodenunciaportemoraquelehagandañoalosanimales—respondió

Roldán.Estabacontentoalentenderlasclavesocultasdelainvestigación.

—PiensasrápidoCampeón.Elproblemaesquedesconocemosalmalhechor.

—Esunproblemagordo.

—Gordoypeludo.Peroyatenemoselhiloparallegaralcorazóndelamadeja.

—¿Yahoraquéhacemos?—preguntóRoldán.

—Esperaraquelasuertenossonría.

—¿Suerte?

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—Parateneréxitoserequiereunadosisdesudoryotradesuerte.¿Entiendes?

—Laverdad,nomucho…

—Yaentenderás,Campeón—concluyóeldetective,palmoteandoaRoldányno

dijonadamáshastallegaralaentradadeledificio—.Regresaatucasa.Noquieroa

tumadreenojadaconmigoniquetúdescuideslosestudios.Unsecretarioconbuenas

notasdarámásprestigioalnegocio.

Transcurrieron varios días sin noticias de la señora Rosario. Tal vez, pensó Roldán,elsecuestradorsehaolvidadodeella.Mercedesseguíaenojada:nolahabía incluidoenlavisitajuntoaldetectiveyexigióaRoldánquelallevaraaconoceral detectiveyasugato. Herediaparecíanotenermuchotrabajo.Roldánloencontrabasentadojuntoasu escritorio,hojeandodiariosdeportivos,decuandoaúnnoexistíanfotosencolores. Enunaoportunidad,HeredialemostróungruesoempastederevistasdelMundialde FútbolenqueChilehabíaobtenidoeltercerlugar.RoldánsiguióleyendoSandokan. AratosjugabaconSimenon,persiguiéndoloporlaspiezasdeldepartamento.

Unatarde,alasalidadelcolegio,RoldándecidióvisitaralaseñoraRosario. Aunquefuedifícilconvencerla,Mercedesloacompañóacambiodemediadocenade chicles. Cuando llegaron a su casa, la anciana estaba horneando un pastel. Al preguntarlesiteníanoticiasdeBonifacio,laseñoralesmostróuncanastovacíoyun platodeplásticoconelnombredelperroescritoenunodesusbordes. —Elsecuestradornohavueltoallamar.Mecuestaaceptarqueexistagentetan cruel.ExtrañoaBonifacio—laancianasecabasuslágrimasconunpañuelo. Durantelavisita,Roldánsupoalgunascosassobrelavidadelaanciana.Era viudayteníadoshijosradicadosenelsur.Sumarido(unseñorgordoydebigotes) aparecíaenunafotocolgadaenelliving.Habíasidovendedorviajero.Seconocieron enelcolegioyluegodequinceañosdeescribirsecartastodaslassemanas,sehabían casadoenlaciudaddeSanFelipe.

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Mientrasrecordabaviejostiempos,laseñoraRosariosirvióunvasodebebidacon

Mientrasrecordabaviejostiempos,laseñoraRosariosirvióunvasodebebidacon

untrozodepastelacadaniño.Ycuandolosdoshermanosseacomodaronjuntoala

mesa,lamujersepusounosanteojosy¡sediocuentadelaedaddesusvisitas!

—¡Perosiustedessonsólounosniños!—exclamóalarmada.

—NuestrojefeHerediaconfíaennosotros—alegóRoldán,ofendido.

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—Puedeser,puedeser.Pero¿quéharánparaenfrentaralsecuestrador? —DeesapartedeltrabajoseencargaHeredia—contestóRoldán. —Cierto,cierto—dijolaseñoraRosario. Mercedes,algoajenaalaspreocupacionesdelaanciana,tomódostrozosde pastel.Aunolediounmordiscoyelotrologuardóensuchaquetacolegial. Roldán, temiendo las preguntas de la anciana, bebió el refresco deprisa. AgradeciólasatencionesalaseñoraRosario,tomóaMercedesdeunamanoyla obligóasalirdelacasa. —Lavisitafuemuybreve—alegóMercedes—.¡Todavíaquedabamuchopastel! —Tú,sólopiensasencomer. Roldánnohablóhastaquellegaronaledificio.Mercedesentróaldepartamento, pero, en vez de seguirla, decidió contarle los detalles de la visita a Heredia. El detectiveloescuchóconatenciónyluegolanzóunagrancarcajada. —¿Quétecausagracia?—preguntóRoldán. —¡Parecequeestásmetidoencamisadeoncevaras!

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Mercedesparticipaenlainvestigación

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CapítuloVIII

Mercedesesunaniñaempeñosayastuta.Tienenueveaños,leencantausarpoleras

negrasycoleccionarfotografíasdesusartistasfavoritos.Cuandosuhermanonola incluyeensusactividades,procuraportodoslosmediosdescubrirlossecretoso motivosdeRoldán,aunqueellosignifiquesoportarlosretosdesumadreoelenojo desupropiohermano. Lacuriosidadessugrancaracterística.Sumadretodavíalarecuerdagateando detrásdeRoldánporlospasillosointruseandoenlacocina.Yesamismacuriosidad lallevóanoesperarquesuhermanocumplieralapromesa.Siélhabíasidocapazde golpearlapuertadelvecino,ellanoseríamenos.Malquemal,erasociayteníaEL DERECHO de estar al tanto de cada paso de la investigación. No lo dudó. Simplemente,tomósulibretadeapuntesysinvacilarcaminóhaciaelencuentrocon eldetective. —Nomedigasnada.TúdebesserMercedes—dijoHerediaalverlaentrarenla oficina. —¿Cómolosabe?—preguntóella,untantomolesta.Nohabíaalcanzadoadecir eldiscursopreparadoparalaocasión. —Tuhermanomehablódeti.Dijoqueerasbonitaeinteligente. —Eseniñodicegrandesverdades—Mercedesimitólaroncavozdesuprofesora deinglés. —¿Quétetraeporaquí? —Roldánmehadichomuchascosasdeusted.Yotambiénqueríahacerlealgunas preguntas. —¿Tehacomentadoalgosobrelosavancesdenuestrainvestigación? —Roldánnuncamecuentatodoloquesabe.Esomedamásrabia. —Nodeberíaactuardeesemodocontigo. —¿Deverdadpiensaeso? —¡Palabradehonor!—dijoHeredia,alzandolamanoderecha.Mercedesrecordó elsaludodelasniñasexploradorasdesucolegio. —Ustedesdiferenteacómoloimaginaba. —¿Ycómopensabasqueera? —Másgordoygruñón. —Avecesunoseformaideaserróneassobrelaspersonas. —¿No tiene un chicle? —preguntó Mercedes, indiferente al comentario del detective. —Voyainvestigar—murmuróeldetective,abriendounodeloscajonesdesu escritorio. Mercedesseparóasulado.Observóelcontenidodelcajón:unavariedadde

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objetos. Lápices, una pata de conejo, estampillas, cortaplumas, dos revistas con historietasdelHombreAraña.Eldetectivesacóunabolsitaconmediadocenade chiclesredondosensuinterior. —Todostuyos.Detardeentardeamitambiénmegustamasticarunchicle. —¡Gracias!Desconfíodelaspersonasquenomasticanchicle—dijoMercedes. Luegodellevarsedoschiclesalaboca,agregó:—LaseñoraRosarioestámuytriste. Lafuimosaverconmihermano. —Roldán me habló de esa visita. ¿Qué impresión te dio la señora Rosario? ¿Siguetanapenadaporlasuertedesuperro? —Laseñoraestáequivocada.Elbandidonoesunodelosvagosdelbarrio,como ellapiensa.Debeseralguienbieninformado,queconocealosperrosysabecuáles son los más valiosos. En la tele vi un programa sobre el comercio de animales exóticos. —Laverdad,nohabíapensadoeneso… Mercedessonriósatisfecha.Diounospasosalrededordelescritorioycuandose detuvo,indicóalgatodeldetective. —Porejemplo,¿alguiendaríatrescentavosporsugato?Sevegordoypulgoso. Deberíasacarlodepaseo. —Pulgosoono,yodaríatodoloqueposeoportenerlosiempreamilado—le respondió el detective, acariciando al gato—. Vivimos juntos desde hace mucho tiempoynosentendemosbien.Laamistadnosevaloraporlasapariencias. —Usteddebepensarquesoyunaniñatonta. —Jamáspensaríaesodeti,Mercedes.Haycosasqueseaprendenconelpasode losaños.Ytequedanmuchascosasporvivir. —Novoyadiscutiresoconusted. —Unadecisiónsensata. —¿CómorescataremosaBonifacio? —Tengovariasideas. —Meconformoconuna—hizounapausa—.Mimamáyasedebehaberdado cuentamiausencia. —Esperar.Porahorasóloesonosqueda.

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CapítuloIX

EralunescuandolaseñoraRosariovolvióallamar.

Roldányeldetectiveestabanjugandoajedrez,mientrasoíanlatransmisiónradial

deunpartidodefútbol.Mercedesjugueteabaconelgato,alquelehabíatraídode

regalounovillodelana.

regalounovillodelana.

—Tranquila,señora.Siconservalacalmapodréentendermejorsurelato—el detective indicó a sus ayudantes que prestaran atención. Roldán y Mercedes se aproximaron. Laconversaciónparecióeterna,peroluegodequinceminutos,eldetectivecolgó elteléfonoyesbozóunasonrisatranquilizadora. —Esaseñoratieneunalenguamuylarga.Noterminabanuncadehablar. —¿Quéocurre?—preguntóRoldán. —Nosesperaunarduotrabajo—dijoeldetective. —¿Noticiasdelmalvado?—preguntóMercedes,conuntonodevozqueimitaba alosvillanosdelosdibujosanimados. —Elsecuestradorpidecienmilpesos.Quierequeledejeneldineroenelcentro

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dellamadastelefónicas,Mañanavolveráallamar.

—¡Esmuchodinero!—exclamóMercedes.

—LaseñoraRosariotienealgunosahorros—reflexionóRoldán—.Estádispuesta

agastarlospararecuperaraBonifacio.

—Miplannoconsideragastarlosahorrosdelaanciana.

—¿Entonces,quéharemos?

—¿Lesgustarecortarpapeles?Necesitamosunsobrellenodebilletesfalsos.

Vamosaengañaralsecuestrador.

—Medaunpocodesusto—comentóMercedes—.Sinospillapuedehacerle

dañoalperro.

—Roldánllevaráelsobre.Mercedes,túyyovigilaremoslaentrega.Después,

seguimosalsecuestradoryrescatamosaBonifacio.¿Lespareceunabuenaidea?

—Preferiríaquedarmeeneldepartamento—respondióMercedes.

—¡Tenemosqueseguirjuntos!

—¡Serádivertido!—Roldánanimóasuhermana.

—¡Miraquiénlodice!¡Temueresdesustocadavezquevasaldentista!

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–¿

CapítuloX

Creequeresulte?—preguntóMercedesaHeredia.Estabanenlaoficinadel

detectiveysobreelescritorioseencontrabaelpaqueteconlospapelesrecortadosuna horaantes. —Sinduda.Contamosconelfactorsorpresadenuestraparte.Esonospermitirá seguiralsecuestradoryapresarlo. —OjaláquelaseñoraRosariollamepronto—agregóMercedes—.Siregresamos tarde,mamásospechará. Calmaypacienciasondosrequisitosindispensablesentodobuendetective.¿Qué talsileemosuncuentomientrasesperamos? Sinesperarrespuesta,eldetectivesacóunlibrodesuescritorioycomenzóaleer lahistoriadeungigantetemidoporlosniñosdesupueblo.Cuandoelrelatollegabaa sufin,sonóelteléfono.Herediarespondió,yluegodeunbrevediálogo,colgó. —La lectura se suspende hasta nuevo aviso —dijo el detective—. Vamos al centro de llamadas telefónicas indicado por el secuestrador a la viejita. Las instruccionessondejarelpaqueteenlacabinatelefónicanúmeronueve. Lostressubieronalautodeldetective.Elvehículoavanzócondificultadentrelos demásautomóviles.Llegaronalcentrodellamadasantesdelahoraestablecida.Para acortarlaespera,eldetectiveinvitóalosniñosapasearporunaplazadesdelacualse veía la Iglesia de los Sacramentinos y varios quioscos de libros instalados a un costadodeltemplo. —Enunodeesosquioscostrabajaungranamigo—dijoeldetective—.Sellama Danielyañosatráscompitióenvarioscampeonatosdelevantamientodepesas.Lo apodaban«ElCharlesAtlasChileno».¿Sabenquiénera?Unforzudoqueimpartía clasesdegimnasiaporcorrespondencia.Lapublicidaddecíaqueeracapazdemover unalocomotora. Mercedesmiróhacialosquioscos.Roldáncasinopodíahablardelosnervios. Deseabaquelosminutoscorrieranparaentregarelsobreconeldineroyatraparal secuestrador. —Llególahora—ordenóeldetective,sacandoaRoldándesuspensamientos—. Deacuerdoalasinstruccionesdelsecuestrador,dejaselsobreenlacabinanúmero nueve.Nadamás.Mercedesyyovigilaremosdesdeelauto.Talvezelsecuestradorse encuentredentrodelcentrodellamados.Siocurrealgoextraño,gritas. —Tengomiedo—dijoRoldán. Mercedesmasticabaunchiclecongranansiedad. —Noselodigananadie,peroyotambién—admitióeldetective. Roldánentróalaoficinayexaminósuinterior.Unamujeratendíaalosclientesy un hombre hablaba dentro de la cabina número nueve. Cuando el hombre la

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desocupó, Roldán quiso entrar para dejar el sobre. En ese instante, apareció un carabinero acompañado por una muchacha afligida. Roldán se puso nervioso. El sobreselecayódelasmanosylosfalsosbilletessedesparramaronporelsuelo. Observódereojoaluniformadoypensóqueseacercaríaahacerlealgunaspregunta. Noseatrevióarecogerlospapeles.Saliódelaoficinaysepusoacorrerhastallegar alautodondeesperabaneldetectiveysuhermana.Herediaescuchóelrelatodelo sucedidoyenseguidaleacariciólacabeza.

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—Tranquilo,amigo,nohapasadonada. —¿Quévamosahacer?Measustécuandovialcarabinero. —No te preocupes, el secuestrador

—Tranquilo,amigo,nohapasadonada. —¿Quévamosahacer?Measustécuandovialcarabinero. —No te preocupes, el secuestrador debe haber pensado lo mismo. Volverá a llamar. —Podemosvolveralaoficina—dijoMercedes.

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—Necesitamosrelajarnosdespuésdeloocurrido,losinvitoatomarunabebida. —¿Noestásenojado?—preguntóRoldán. —Nadie está libre de cometer errores. Lo importante es aprender de ellos y despuéshacerlascosasbien. Roldánsecóunalágrimaquecorríaporsumejilla.Mercedesseacercóasuladoy leofrecióunchicledementa.

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Lainvestigaciónsecomplica

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CapítuloXI

Cuatrodíasdespuésdelfallidoencuentroconelsecuestrador,RoldányMercedes

pidieronpermisoasumamáparairajugaralaplazadelvecindario.Sinembargo,no teníanelpropósitodellegarmuylejos.Apenascerraronlapuerta,corrieronhaciala deHeredia.Altercergolpe,lesabrióylosinvitóapasar.Sobreelescritoriohabíaun tablerodeajedrezyasuladohumeabaunatazadeté.Roldánestudiólaspiezasy dedujoquelasituacióndelasnegraserabastanteincómoda. —Losestabaextrañando—dijoeldetective—.¿Cómoestánlosestudios? —Losmíosbien,peroRoldánsesacóuncuatroenmúsica—loacusóMercedes. —¡Sóloconfundíunpardepreguntas!—seexcusóRoldán. —¡Uncuatro!Nodaparahacerunafiesta,Roldán. —Hoydisponemosdevariashoraspataestarjuntos—dijoMercedescambiando detema. —¡Macanudo!—exclamóHeredia. —¡Yoquierojugaralajedrez!—gritóRoldán. —Prefieromirarsucoleccióndepostales—replicóMercedes. Herediaabrióelcajónprincipaldesuescritorioysacódesuinteriorunacintade vídeo. —«ElPibe»,deCharlesChaplin.Compréestapelículapensandoenustedes. —Miabuelaaveceshabladeél. —Esunacosaantigua,deltiempoenquelaspelículaseranmudas—agregó Mercedes. —Sinoseríen,losinvitoatomarhelado. EldesafíosedujoaMercedes,pero,luegodecincominutosdelapelícula,fue incapaz de reprimir la primera carcajada, al igual que Roldán. Sin embargo, no lograron verla. Diez minutos antes de su fin escucharon el molesto timbre del teléfono.Eldetectiverespondió.Escuchóalamujerycuandocolgóelaparato,había desaparecidolasonrisaapacibledesurostro. —AnocheentraronalacasadenuestraclientaysellevaronaMarmaduque,el hermanodeBonifacio.LaseñoraRosarionosespera. BonifacioysuhermanoeranhijosdeAgripina,laperraquehabíaacompañadoa laancianadurantemuchosaños.LaseñoraRosarioesperabaaldetectiveylosniños con el álbum de fotos de los dos perros ausentes. El detective no prestó mayor atenciónalasimágenesysolicitóalamujerquelecontaralosucedido.

Poco antes de las seis de la mañana, la señora Rosario escuchó ladrar a Marmaduque.Alsaliralpatio,elperronoestabaenningunaparte.Enelsuelo descubrióunacarta.Elmensajeerabreveydecía:

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Mellevootroperro,Deberápagarporél.Esperelapróximallamada.

Heredia examinó la carta. No descubrió nada que revelara la identidad del secuestrador.AcompañadodeRoldányMercedes,revisóeljardínylacasuchadel perro.MercedesseacercóaHerediay,tirándolodeunamanga,lollevóhastaun rincóndeljardíndondehabíandosenormeshuellasdezapato. —Sedirigenhacialacasavecina—apuntóMercedes. —Noparecenmuyfrescas—acotóeldetective,revisándolasdecerca. —Lashuellastienendibujadaslassiluetasdeunososos—observólaniña. —Chica astuta —comentó el detective. Luego, dirigiéndose a la anciana, preguntó:

—¿Alguienlaayudaenelcuidadodeljardín?

—DonFermín,eljardinero.Vienedosvecesalmes.

—¿Loconocedesdehacetiempo?

—Mucho,yanilorecuerdo.

—¿Conversadesusperrosconlosextraños?—preguntóeldetectivealaseñora

Rosario.

—Sóloconmisviejasamigasdelbarrio.

—Secomplicaelasunto—sentencióHeredia,mientrasMercedesexaminabalos

rosalesdeljardín.

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CapítuloXII

Al día siguiente, los hermanos estaban en el patio del colegio aguardando el

términodelrecreo. —¡Mira! —exclamó Mercedes. Roldán observó un trozo de paño a cuadros, similar al chaquetón de cazador que le había comprado su padre durante las vacaciones.—¿Quées?

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—Unpedazodegénero.¿Noloestásviendo? —¿Yparaquémelomuestras?

—Unpedazodegénero.¿Noloestásviendo?

—¿Yparaquémelomuestras?

—LoencontréeneljardíndelaseñoraRosario,enredadoentrelasrosas.

—¿Yquétienedeespecial?

—¡Imagina!Elladrónvestíaunacasacay,alhuir,laenganchóenlasplantas.

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—Pudoestarahíantes. —Latelaesnueva.Delocontrarioestaríadescoloridaosucia. —NopensarásrecorrerSantiagobuscandoaldueñodeunacasacaescocesaala quelefaltaunpedazodetela. —NoesnecesariorecorrertodoSantiago.Sóloelvecindario.Elsecuestrador puedeserunvecinodelaseñoraRosario.Reconócelo,noesmalalaidea. —Difícildeverificar. —Nadasepierdeconprobar. —¿Ylasclases? —Le diremos al inspector que tenemos una cita con el dentista. No sería la primeravez. —Nomegustaengañaralinspectornialamamá. —Ellosnolosabrán. —Igualestaríamosactuandomal. —¿Quieresserdetectiveono? Mercedessedirigióhacialaoficinadelinspector. —Novaaresultar.¿Porquétehabréhechocaso?—gimióRoldánunahoramás tarde,enlafuentedesodaqueestabafrentealacasadelaseñoraRosario. —Soytuhermana,mequieresmuchoymisideassonbuenas. Mientras esperaban, vieron a dos hombres vestidos con chaquetas de paño escoces.Peroningunadelasprendascoincidíaconeltrozodetela. Roldán quería abandonar la vigilancia, pero Mercedes le indicó a un nuevo hombre.Elextrañovestíaunacasacadetelaescocesayllevabaunsombreroalón cubriendo parte de su rostro. Avanzaba con pasos rápidos y vigilaba desconfiadamenteunladoyotrodelacalle,sinperderningúndetalle.Sedetuvo frentealacasadelaseñoraRosarioylanzóunobjetosobrelareja.Loshermanosse miraronysinhablarentreellos,salieronalacalle. Elhombredabagrandeszancadas.Corrierontraselextrañoylosiguieronpordos cuadras.Mercedesprotestóporelesfuerzo.Elextrañodoblóenunaesquinaycuando loshermanospensabanimitarlo,seencontraronfrenteafrenteconsumadre.— ¿ADÓNDECREENQUEVAN? Elaprendizdedetectivesonrióasumadre.Luego,sindecirnada,corrióhacia dondehabíavistoporúltimavezalextraño.Asusespaldas,sumadrelollamaba, mientrassosteníaaMercedesdeunamanoparaevitarquesiguierasuspasos.

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«Lascosasseponendifíciles»,pensóRoldán. Alpocoratodivisóalhombre,peronopudoversurostronicomprobarsisu

«Lascosasseponendifíciles»,pensóRoldán. Alpocoratodivisóalhombre,peronopudoversurostronicomprobarsisu chaquetateníaundesgarrón,Estabacerca.Eracosadeesperarunossegundospara tenerunaimagencompletadelsospechoso.Laproximidadloinquietó.Eraimposible llamaraHerediayencararalavezalextraño.Alhombrelebastaríaunmanotazo parasacarlodelcamino.Roldánvacilaba.Cuandolovioentraraunafarmacia,redujo suvelocidad.Esperóunminutofrentealapuertayluegoentró.Sudesilusiónfue enorme:lafarmaciateníadospuertasdeacceso.¡Habíaperdidodevistaalsospecho! Ahora tenía que pedir ayuda a Heredia y además, inventar una explicación convincenteparasumadre…

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CapítuloXIII

Alentrarsupodeinmediatoqueseacercabaunatormenta:sumadreloesperabaen

elliving.Poruninstanteloignoró.MercedesestabajugandoconRogelio,suviejo osodepeluche.CuandovioaRoldánlehizounfugazgestoparainformarleque habíaguardadosilencio.Roldánbesóasumadreysedispusoairasupieza.Perono llegómuylejos.Lavozairadadelatóelenojoqueellasentía. —¿QUÉ HACÍAS EN LA CALLE? ¿POR QUÉ NO ESTABAN EN LA ESCUELA? —Notuvimosclases. —Noquieroqueandensolosporlacalle. —Sólodimosunavuelta. —¿Yporquésalistecorriendo? —Yatedije,mamá—interrumpióMercedes—,Roldánteníaquedevolveruna calculadoraaMenares,uncompañerodecursoqueloestabaesperando. —¡QUERESPONDAROLDÁN!—gritó—.Luegoarreglocuentascontigo. —EsverdadloquediceMercedes. —Ustedesdosnomeengañan.Deseguroandabanenalgoraro. —Nolovamosahacernuncamás—dijoRoldán,conánimoconciliador. —Claro que no lo volverán a hacer —agregó la madre—. Los dos están castigados. Roldán,antecadamiradadesuhermana,hizounesfuerzoparanosonreír.El castigofavoritodesumadreeraenviarloalapieza,yeseeraellugardondeellos mejorlopasaban,juntoasuslibrosyjuguetes. —Creí que sería peor. Parece que la mamá anda de buen genio —comentó MercedesapenasllegaronalapiezadeRoldán. —PerotenemosquevisitaraHeredia. —¿Noseriamejorabandonarelasunto?LlamaaHerediaydaleunaexplicación. —¿Deverdadquieresdejarlainvestigación? —No,pero… —¿Entonces? —Erasólounaidea,noteenojes. —Seguiremosconlainvestigaciónhastadescubriralsecuestrador,¿deacuerdo? —¡Deacuerdo!—respondióMercedes.Losdoshermanossedieronunabrazo, resueltosacontinuarlaaventura.

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CapítuloXIV

ElhombrelanzóunacartaenelantejardíndelaseñoraRosario—dijoRoldána

suhermana—.Seríainteresantesaberquédice.

—Pero¿cómonosescapamosdeldepartamento?

—Yapensaréenalgo.

Roldánserecostóahojearunlibrosobresucama.Alospocosminutos,sepuso

depieycorrióhaciaelliving.Mercedessiguiólospasosdesuhermanoyloencontró

hablandoporteléfono.

—Enocasioneslascosassonmássimples.Herediasepondráencontactoconla

señoraRosario.Cuandotenganovedadesnosavisará.

—¿Encuántotiempomás?

—Quiénsabe.Supongoquenuestroamigotendráotrascosasquehacer.

—Nomegustaesperar.Además,tengoqueaprenderlastablasdemultiplicar.

Conlosnerviosnisiquierasoycapazderepetirlatabladeluno.

Roldánayudóasuhermanaamemorizarlatabladeldoce.Estabaimpacientepor

verdenuevoaHeredia,peronadapodíahacer.Sumadreestabaconversandoconuna

vecinaporteléfono,ydesdesuposicióncontrolabatodafugaposible.

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Untrabajoenequipo

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CapítuloXV

ElseñorHerediaquiereconversarcontigo,Roldán—dijolamamá,entrandoala

cocinadondeloshermanosalmorzaban.Mercedesestuvoapuntodebrincardesusto, ysóloelguiñocómplicedeRoldánlepermitiómantenerlacalma. —Heredia, ¿no es ese el nombre de nuestro vecino? —agregó la madre, sin ocultarsusorpresa. —¿Heredia?—sepreguntóRoldán,mientraspensabaenlarespuestaadecuada paranoalentarlassospechasdesumadre. —Herediaeselentrenadordelequipodefútboldelcolegio—dijoMercedes. —¡Fútbol!¿Desdecuándoteinteresaelfútbol? Roldán hizo oídos sordos a la pregunta y salió de la cocina a responder la llamada. —Te has demorado un siglo en contestar. ¿Sucede algo malo, Campeón? — preguntóeldetective. —MimadrequeríasaberquiénerastúyMercedesledijoqueeraselentrenador delequipodefútboldemicolegio. —¡Demonios!Noledoyaunapelotanialtercerbote.Enlaspichangasdel colegiosiempremeponíanalarco. —Igualqueamí—agregóRoldán,felizdeteneralgoencomúnconHeredia. —Mepreocupatumamá. —Notieneparaquésaberquetúnoeresentrenador… —¡Bienpensado!Yahora,alonuestro,Elsecuestradorenvióotracarta.Nos culpóanosotrosdelapresenciadelcarabineroenelcentrodellamadas.Semolestóy ahoraquieremásdinero. —¿Dóndehayquellevarlo? —Alparquedediversionesreciéninstaladoenelbarrio. —¿Quévasahacer,Heredia? —¡Quévamosahacer!Noolvidesquesomossocios. —Tengoproblemas.Mercedesyyoestamoscastigados. —Déjamehablarcontumamá.Yoloarreglo,Campeón. La madre de Roldán tomó el teléfono y escuchó a Heredia durante varios minutos.Luego,complacida,lesonrióasuhijo. —Elprofesortedaráunaoportunidadenelequipodefútbol. —¡Fantástico! —¡Dateprisa!Elentrenamientoempiezaenunahora.Buscatuscosasyque Mercedesteacompañe.Nuncaestádemásteneraalguienconocidoenlabarra. —Herediaytú,futbolistas.¡Québarbaridad!—dijoMercedes,mientrasibanal departamentodeldetective.

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—Laideafuetuya.

—¡Esperonoarrepentirme!

—Heredianosespera.Iremosalparquedejuegos.

—¿Podrésubiralamontañarusa?

—Nolocreo,Mercedes.

—¿Yentonces,quévamosahacerenelparque?

—¡Aúnnolosé!

—¿Mecomprarásgalletas?

—¡Túnotienesarreglo!

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CapítuloXVI

Elparquedediversionesestabaenelsitiodondeanteriormentehabíaexistidoun

pintorescoalmacéndeabarrotes.Loderribaronparaconstruirafuturounmoderno centrocomercial.Lamayoratraccióndelparqueeraelcarruseldecaballosblancos, elquecompartíaelinterésdelosniñosconeltrencuncuna,lassillasvoladorasyla pescamilagrosa. Heredia y los niños recorrieron el lugar. Mercedes compró algodón dulce, mientras Roldán y el detective se disponían a cumplir las instrucciones del secuestrador.Susórdeneseransimples:Roldándebíaponerseenlafilaparasubira lassillasvoladorasyahíseríaabordadoporelsecuestradorounodesussecuaces. Despuésderecorrerelparque,Herediadedujoqueeldelincuenteconocíabienel lugar:lassillasvoladorasestabansobreunaplataformademaderavisibledesdetodos susrincones. —Eslahora—dijoeldetectiveaRoldán—.Cubrirétusespaldas. —¿Ysifracasodenuevo? —Paracruzarelríoesnecesariomojarselaspatitas. —¿Quéquieredecirconeso?—preguntóMercedes. —Paraconseguiralgo,hayquearriesgarse. —Paraustedesfácildecirlo,estáacostumbradoacorreraventuras.Encambio, mihermanoyyo… —No tenemos tiempo para discusiones. —Interrumpió el detective mientras señalabalosentusiastasocupantesdelassillasvoladoras. Roldánapretóentresusmanoselsobreconlospapeles.Cabizbajo,seacercóala casetadondevendíanlasentradasalosjuegosysepusoenlafila,detrásdeunaniña de trenzas largas. Heredia ordenó a Mercedes permanecer cerca del carrusel y enseguidavigilólospasosdelpequeñodetective. —Quisieraestarenmicasa—dijoMercedes,temblorosa. Enlafila,detrásdeRoldán,seubicóelhombredelacasacaescocesa.Eraaltoy fornido.Ocultabasusojostrasunasgafasoscurasylucíaunespesobigotenegro. Unagruesacicatrizcruzabasurostro.Elhombremiróasualrededor,yfingiendo hacerunapreguntainocente,lehablóaRoldánenvozbaja. —¿Traeselencargodetuabuela?

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Roldánentregóelsobreyretrocedióunpardepasos.Teníamiedodeseragredido porelextrañodeaspectosiniestro.

Roldánentregóelsobreyretrocedióunpardepasos.Teníamiedodeseragredido

porelextrañodeaspectosiniestro.

—Sinofaltaningúnbillete,prontotuabuelarecuperarásusperros.Lostontos

sólosabengemiryensuciarelpatio—agregóelsecuestrador.

Enesemismoinstante,Herediaseacercóaldelincuenteylotomódelosbrazos.

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Roldánimaginóunaluchadesigual,peroseequivocó.Elhombresaltócomoresorte comprimidoypropinóaldetectiveunfuertecodazoenelvientre.Herediaacusóel golpeysoltósupresa.Elsecuestradorarrojóalsueloelsobreycorrióhadalasalida delosjuegos. —¡Síguelo,síguelo!—gritóRoldán. —Noestoyencondicionesdecorrercomounmaratonista. —¿Tesientesmal?¿Tedolióelgolpe? —Elgolpeeslodemenos.Meduelehabersidotanconfiadoytorpe. —¿Yahoraqué? —Lascosassepondránmuyfeas. —¿Ylosperros? —Talvezseamejorolvidarnosdeellos. —¿QuélediremosalaseñoraRosario? —¡Laverdad! —Deseabaotroresultadoparalainvestigación. —Yotambién—dijoHerediayencogiósushombrosdesalentado—.Busquemos atuhermanayvayamosalacasadelaseñoraRosario. —¿DóndequedóMercedes?—preguntóRoldán,mirandoasualrededor. —Ladejéfrentealcarrusel. —Nolaveo—dijoRoldán. —Debeandarmirandolosjuegos. Heredia y Roldán buscaron por todo el parque. Mercedes parecía haber sido tragadaporlatierra.SuausenciaaumentóeldesconsuelodeRoldánydeldetective. Abatidos,sesentaronalospiesdeunárbol,sinsaberquédecir.

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CapítuloXVII

Mientras tanto, Mercedes vivía su propia aventura. Desde su posición junto al

carrusel,habíavistocómoelsecuestradorgolpeabaaHerediayluegoabordabauno delostaxisestacionadosfrentealparque.Intuyendoqueelplandeldetectivehabía fracasado,corrióhaciaotrodelostaxis.Alprincipio,elconductordudóenobedecer sus instrucciones, pero después de escuchar la historia de los perros, el hombre acelerósuvehículoyantesdecincominutosdioalcancealtaxidelsecuestrador.

—Unaniñacomotúnopuedeenfrentaralsecuestradorniyotengoganasde

terminarmachucado—dijoeltaxista.

—Quierosaberdóndeviveyluegollamaréamimadre.Elladaráavisoala

policía.

—Buenaidea—agregóelconductor,mientrassorteabaunbachedelacalle.

Lapersecuciónterminócuandoelprimertaxisedetuvofrenteaunacasonade

aspectofantasmal.Mercedespensóenhistoriasdevampirosyhombreslobos.Anotó

ladireccióndelacasaensuinseparablelibretadeapuntes.Despuéspidióaltaxista

serconducidahastasudepartamento.

Mercedesdespidióaltaxistaconunsonorobesoenlamejillayenseguidacaminó

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hacialaoficinadeldetective.SullegadaprovocólaalegríadeHerediayRoldán.

—Tebuscamospormuchaspartes,¿dóndeestabas?—lepreguntóHeredia.

—Esunalargahistoria—respondióMercedes,misteriosa.

—OiremosloquetienesquedecirnosydespuésvisitaremosalaseñoraRosario.

—¡Pobreseñora!—exclamóRoldán—.Noleesperanbuenasnoticias.

—Yonodiríaeso—dijoMercedes.

—¿Porquéno?—preguntóHeredia.

—Averigüéalgoverdaderamenteimportante.

—Siesasí,tecompraréunpastel.¡Ungranpastel!

—Dechocolateyconmuchomanjar—dijoMercedes,mientrasseacomodabaen

unasilla,frentealescritoriometálicodeldetective.

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CapítuloXVIII

Elpasteldebióesperar,porqueapenaseldetectiveescuchómencionarlacasadel

secuestrador,sepusodepieeindicóasusayudantesquelosiguieran. —Elsecuestradordebeestarenojadoyconganasdeeliminaralosperros— agregóHerediamientrassalíadelascensorycaminabahaciasuauto. —Viveenunacasasiniestra—comentóMercedes. —Sujétate Catalina que vamos a galopar —dijo Heredia cuando estuvieron instaladosensuvehículo.Elmotorprotestóunossegundosyluegoelautocomenzóa desplazarsealavelocidaddeunatortuga. Elcielolucíaenrojecidoyenlacuadradondeestabalacasadelsecuestradorno seveíanilasombradeunalagartija.Rodeadaporungrancercodeladrillos,parecía unafortaleza. —Procederemosdelasiguientemanera—dijoHeredia—.Mercedesgolpearáala puertaycuandoeltipolaabra,irrumpiréenelinterior. —¿Ustednopuedehaceresopormí?—preguntóMercedes. —Elsecuestradormeconoce. —Nomehaceningunagracia.Cuandoselocuenteamisamigasdelcolegio, ningunamevaacreer. —Lavidaestállenadehéroesanónimos—dijoHeredia,mientrasleacariciaba unamejilla. —¡Dejemimejillatranquila!—protestólaniña. —¡Tocarmejillasdabuenasuerte!—rió. Herediaylosniñosbajarondelauto.EldetectiveyMercedesseacercaronala puertayRoldán,aciertadistancia,permanecióexpectante.Eldetectivegolpeóala puertauna,dos,tresveces.Esperóunosminutoseinsistióconsusgolpes.Nadiesalió aabriryalcuartointento,sóloescucharonlosladridoslastimerosdeunperro. —Nohaynadieonoquierenabrir.Pensemosenotraestrategia. —Talvezpuedapasarporahíyabrirlapuerta—Roldánindicóunaventanilla entreabiertaenlaquenohabíanreparado. —¡Buenaidea,Campeón!Yoteayudoasubir. EldetectivetomóenbrazosaRoldányloimpulsóporsobresucabeza.Roldán introdujolamitaddelcuerpoporlaventanilla. —¿Quéves?—preguntóeldetective. —Sillones,mesas.Mueblesviejos.Unaenormesaladeestar. —Esmuypeligroso.¡Bájate,Roldán!—susurróMercedes. —Nomevaapasarnada—contestóRoldán.Sedeslizóhaciaelinteriordela habitaciónydejócaersucuerposobreunsillóndesvencijado. Dioalgunospasosporlahabitación.Lacasaestabaensilencio.Seacercóhastala

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puertaylaabriólentamente.Viounpasilloqueconducíaalaentradadelacasay tambiénunpatiopequeño,cubiertoporlacopadeunahiguerafrondosa.Escuchó unosladridosy,alprestaratenciónvioalosperros,atadosaltroncodelárbol.Pensó ensoltarlosanimales,perooptópordirigirsehacialapuertadecalle.Apenasla abrió,violasonrisadeHerediaylosojosasustadosdesuhermana.Entraronala casa.EldetectivesequedóalladodeRoldán.Mercedesfuedondelosperrosy comenzóadesatarlos. —Buentrabajo—dijoHerediaaRoldán,envozbaja. Iba a decir algo más, pero en ese mismo instante, apareció el secuestrador. Llevabaungarroteensumanoderecha.Reconocióalosintrusosyensurostrose dibujóunaferozexpresiónderabia. —¿Cómollegaronhastaaquí?—gruñó,mientrasdesafiabaaldetective. —Unapistaconducealaotra.VenimosasalvaralosperrosdelaseñoraRosario. —¿Quieresotragolpiza?—amenazóelsecuestrador. —Enestaocasión,elresultadopuedeserdiferente. —Mejor,¡DAMEELDINERO! —Sunegocioseacabó,señorCOMO-SE-LLAME.Lapolicíanospisalostalones y no demorará en aparecer —mintió Heredia para asustarlo—. Es cosa de tener pacienciayesperaralgunosminutos. —Cuandolleguelapolicíayoestarélejosdeaquí. —¿Paraquésecuestróalosperros?LaseñoraRosarionolehacedañoanadie— exclamóMercedes. —¿Vesestacicatriz?—elsecuestradormostrósurostro—.Odioalos perros desdequeunomemordió.Yoteníadiezañosydesdeentoncescambiómivida. —Suhistorianomeconvence.Loqueustedhaceesundelito. —Alprincipiorecogíaperrosvagosylosmatabaporvenganza.Despuésdecidí ganardineroacostadetosperrosydesusdueños. —Elnegociollegóasufin. —Esoestáporverse—yalzóelgarroteporsobresucabeza. HerediaapartódesuladoaRoldányseaprontóarecibirelataque. Elgarrotecruzóporlosairesbuscandoelcuerpodeldetective.Herediahizouna fintaylogróesquivarelprimergolpe.Conelsegundo,notuvolamismasuerte:

recibió el garrotazo en su hombro izquierdo. El secuestrador iba a continuar la golpiza,peroRoldánseaferróasucinturaytratódecontenerlo.Elhombreselo quitódeencimadeunempujónyatacódenuevoaldetective.Herediadiounpaso atrásytropezóconungruesofelpudo.Elsecuestradorsedispusoagolpearycuando alzabaelgarrote,repentinamentelodejócaeralsuelogritando.Losperros,viéndose libres, le habían mordido las piernas. Heredia no dejó pasar la oportunidad y poniéndosedepieseacercóalhombreylonoqueóconunfuertegolpeenelmentón. Luegobuscólassogasquehabíanmantenidoprisionerosalosperrosyatólasmanos delsecuestrador.

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—Eshoradellamaralapolicía. —¿Teencuentrasbien?—lepreguntóRoldán. —Elataquedelosperrosfueoportuno. —Bonifacio

—Eshoradellamaralapolicía. —¿Teencuentrasbien?—lepreguntóRoldán. —Elataquedelosperrosfueoportuno. —Bonifacio y Marmaduque tienen hambre —dijo Mercedes, rodeada por los animales—.Yyotambién.

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HerediayRoldánrieronacarcajadas.

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CapítuloXIX

LaseñoraRosariofuemuygenerosaalregalamosunpastel—dijoMercedes.Tenía

lasmejillasembadurnadasconmerengueysusojosmirabanconfelicidadelenorme piedelimón,amedioconsumirsobreelescritoriodeldetective. —Ytambiénalenviarnuestroshonorarios—dijoHeredia,mientrasponíaun trozodepieenelplatillodeSimenon. —¿Cuántosañosdecárcelledaránalsecuestrador?—preguntóRoldán. —¡Nolosé!Perosemereceunabuenacondena. —Ojalá lo tengan a pan y agua durante mucho tiempo —comentó Mercedes mientrassedisponíaacomerunnuevotrozodepie. —LaseñoraRosarioestabafeliz—agregóHeredia—.Unadelasventajasdemi oficioesqueavecesmepermiteayudaralagente.

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—Perseguirmaleantesesagotador—acotóMercedes. —Tuayudaenlainvestigaciónfuedeterminante—ledijoHeredia—.Seguiral

—Perseguirmaleantesesagotador—acotóMercedes.

—Tuayudaenlainvestigaciónfuedeterminante—ledijoHeredia—.Seguiral

sospechosohastasuguaridanospermitióatraparloconlasmanosenlamasa.

—Enlosperros,querrásdecir.

—ConfesóelsecuestrodeBonifacioydeotrasveintemascotasmás.

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—¿Ustedcreequelohicebien?—preguntóMercedes,interesada. —Los tres estuvimos espectaculares. Formamos un gran equipo de investigadores.¿Ytú,quédices,Roldán? —Mimamápreguntóporlapruebaparaintegrarelequipodefútbol.Nosupequé responderle. —Lediréquehassidodesignadoayudantedelentrenador. —¿Deverdadharíasesopormí? —¡Peroclaro,Campeón!Yasípodrásayudarmeenotroscasos. —Conelrescatedelosperrosessuficienteporunbuentiempo,¿ono? —¡Nuncasesabe!—exclamóHeredia,risueño—.Muchasveceshepensadoen retirarmeyalfinal,sigoenlomismo. —Siesasí,quieroaprenderaserunbuendetective. —¿Ytú?¿Quédices,Mercedes?¿Vasarenunciar?—preguntóHeredia. —Silosclientespaganconpasteles,podránseguircontandoconmiayuda. Roldán y el detective sonrieron. Luego, guardaron silencio al escuchar unos golpesenlapuertadelaoficina. —Abranlapuerta,socios—ordenóeldetectiveaRoldányaMercedes—.Intuyo queotrocasollegaanuestrasvidas.

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RAMÓNDÍAZETEROVIC(PuntaArenas,1956)tienetreshijos,Valentina,Alonso

RAMÓNDÍAZETEROVIC(PuntaArenas,1956)tienetreshijos,Valentina,Alonso

yÁngeles,yestácasadoconlaescritoraSoniaGonzálezValdenegroHapublicado

varioslibrosparaadultosydosvecesganoelPremioMunicipaldeLiteratura.Su

personajeHeredia,eldetectiveprivadoquehaprotagonizadonuevenovelas,ayudará

adospequeñosvecinosenuncasodesecuestro.

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