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CURVAS EN LA

MATEMÁTICA GRIEGA

JOSÉ MARÍA GARCÍA ROLDÁN


FACULTAD DE M ATEMÁTICAS UCM
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ÍNDICE

Introducción ........................................................................................................................................................... 3

1. Espiral de Arquímedes .................................................................................................................... 5


a. Uso en la trisección del ángulo ....................................................................................... 7
b. Área encerrada en la primera revolución ................................................................. 8
c. Propiedad de la tangente y cuadratura de círculos ........................................... 10

2. Cónicas ................................................................................................................................................ 14
a. Uso en la duplicación del cubo ..................................................................................... 19
b. Uso para la ecuación general de tercer grado (Omar Jayyam) ....................... 21

3. Trisectriz de Hipias o cuadratriz de Dinostrato .................................................................... 24


a. Uso en la trisección del ángulo ..................................................................................... 26
b. Uso en la cuadratura del círculo................................................................................... 28

4. Cisoide de Diocles ............................................................................................................................. 30


a. Uso en la duplicación del cubo ..................................................................................... 32

5. Cicloide .................................................................................................................................................. 34
a. El problema del área encerrada por la cicloide ................................................... 35
b. El problema de la longitud de la cicloide y el trazado
de sus tangentes ................................................................................................................. 36
c. Curva tautócrona ................................................................................................................ 37
d. Curva braquistócrona ...................................................................................................... 37

Apéndice
I. Aplicación del método de exhaución al cálculo de áreas
encerradas por una espiral ........................................................................................................... 40
II. Fórmulas para la hipérbola y la elipse según Apolonio .................................................... 45
III. Demostración de la propiedad fundamental de la cuadratriz
de Dinostrato que permite cuadrar el círculo ....................................................................... 50
IV. La cisoide como curva capaz de intercalar dos medias
proporcionales ................................................................................................................................... 53

Bibliografía ........................................................................................................................................................... 57
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INTRODUCCIÓN

En el siglo V a.C. las matemáticas griegas sufrieron una transformación radical. El


descubrimiento por parte de los pitagóricos de magnitudes inconmensurables, como el lado
de un cuadrado y su diagonal1 o como los lados de un rectángulo áureo, provocó que el
interés de los matemáticos se desplazara hacia las construcciones geométricas
abandonando el tratamiento algebraico de diversos problemas. Comenzó así profundizó en
el desarrollo de la llamada álgebra geométrica que había sido estudiada previamente en
otras culturas como la sumeria.
En este periodo se formularon los tres problemas clásicos de la Geometría y que
esperaban ser resueltos con regla y compás: la cuadratura del círculo, la duplicación del
cubo y la trisección del ángulo.
Hoy día sabemos que dichos problemas son imposibles de resolver usando regla y compás.
Sin embargo, en la antigüedad, la creación de curvas mecánicas (como la espiral de
Arquímedes, la trisectriz de Dinostrato, la cisoide de Diocles, etc) o el estudio de la
secciones de superficies conocidas (originando, por ejemplo, cónicas) permitieron darles
solución a la vez que introducían a la matemática en el estudio de las curvas y sus
propiedades.

1
Dos magnitudes se dicen conmensurables cuando es posible encontrar otra que quepa un número finito de veces
en cada una de ellas. Es decir, dos magnitudes a y b son conmensurables si existe otra magnitud u tal que nu=a y
mu=b siendo n y m números enteros.

Antes que ver que el lado del cuadrado y su diagonal no son conmensurables, necesitamos realizar dos observaciones
𝑎 𝑛𝑢 𝑛
previas. En primer lugar, si a y b son conmensurables su cociente será un número racional puesto que = = .
𝑏 𝑚𝑢 𝑚
Además, si a y b son conmensurables con a>b, se tiene que 𝑎 − 𝑏 = 𝑛 − 𝑚 𝑢 y por tanto su diferencia también es
conmensurable con ellas.
Analicemos ahora el caso del lado de un cuadrado y su diagonal por reducción al absurdo:
Supongamos que en el cuadrado ABCD el lado BC es conmensurable con la diagonal BD.
Marquemos sobre BD el punto E tal que BC=BE. Tracemos por E una perpendicular a BE y
llamemos F al punto de intersección de la perpendicular con CD. Finalmente,
construyamos el cuadrado DEFG.
Los triángulos BEF y BCF son iguales ya que ambos son triángulos rectángulos, tienen el
lado BF en común y los lados BE y BC son iguales (por construcción del punto E). Entonces,
EF=FC.
Por ser BC conmensurable con BD, existe una unidad fija que llamaremos u que mide
ambas magnitudes. Además también medirá su diferencia, luego medirá al segmento DE.
Y, como DF es la diagonal del cuadrado DEFG, también medirá el segmento DF. Sin
embargo, el lado DE es menor que la mitad de la diagonal BD.
Repitiendo el proceso, podemos construir cuadrados cuyas dimensiones sean siempre
menores que la mitad de las dimensiones del cuadrado anterior. Llegamos así a lados
menores que u pero que son medibles con u, lo cual es absurdo.
Se deduce entonces que el lado BC y la diagonal BD son inconmensurables.
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A lo largo de este trabajo veremos cómo dichas curvas permiten resolver varios de los
citados problemas clásicos, y, en el caso de las cónicas, posteriormente muchos otros como
la resolución de ecuaciones de tercer grado.
Finalizaremos haciendo mención especial a una curva mucho más reciente que las
anteriores (s. XV) y que no es precisamente “griega”. Esta curva, que motivó el desarrollo
del cálculo de variaciones y muchos otros avances -y disputas- en la matemática, es la
cicloide.
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LA ESPIRAL DE ARQUÍMEDES

C om b a te d e Hé c to r y Aqu il e s

La espiral es uno de los símbolos más antiguos y se puede encontrar en todos los
continentes desde su aparición en el arte megalítico. La encontramos en lugares sagrados y
en túmulos mortuorios de la edad de bronce. En muchas culturas estaba relacionada con
procesos de vida o de renacimiento tras la muerte. Para otros pueblos, como los celtas, era
un símbolo solar.

Yacimiento Las Labradas (Sinaloa, Méx.) El Paso, Isla de la Palma (Canarias)


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También aparece con bastante frecuencia en el arte usada como motivo decorativo de
cerámicas o columnas. En la naturaleza, podemos ver espirales en los cuernos de ciertos
animales como el muflón, o durante el crecimiento de algunas plantas.

Matemáticamente, existen varios tipos de espirales según el tipo de ecuación que satisfagan:
espiral aurea, espiral equiangular o espiral logarítmica, espiral de Fermat o parabólica,
espiral hiperbólica… En lo que sigue, centraremos nuestro interés en la espiral uniforme,
también llamada espiral de Arquímedes.

La espiral de Arquímedes.
Esta espiral fue estudiada por Arquímedes de Siracusa (287 - 212 a.C.) hacia el 225 a.C. en
un trabajo titulado Sobre espirales en el que Arquímedes. La curva había sido considerada
también por Conón de Samos (280 - 220 a.C.) quien también publicó varios estudios sobre
cónicas.
Ejemplos de esta espiral los encontramos al enrollar una cuerda sobre sí misma o en la
espiritrompa de una mariposa. Entre sus utilidades matemáticas, destaca el hecho de que, al
establecer una correspondencia entre distancias y ángulos, se puede usar de manera muy
sencilla para la trisección del ángulo. Además, puede usarse para encontrar la longitud de
un arco de circunferencia y también sirve para resolver el problema clásico de la cuadratura
del círculo.

Definición (Arquímedes): Si una línea recta con


uno de sus extremos fijos se hace girar de manera
uniforme en un plano hasta que vuelve a la
posición desde la que partió, y, si al mismo tiempo
que la recta gira, un punto se mueve de manera
uniforme sobre la línea recta empezando desde el
extremo fijado, el punto describirá una espiral en
el plano.
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En resumen, para trazar una espiral de Arquímedes basta con que un punto se desplace a
velocidad constante sobre una recta que gira en torno a uno de sus puntos con velocidad
constante.

Ecuaciones
Tomando un sistema de ejes con origen en el punto fijo de la recta que hacemos girar y con
eje X en la dirección de la posición inicial de dicha recta, de la definición se obtienen
directamente la ecuación en coordenadas polares de la espiral.
𝝆 = 𝒂𝜽, 𝒂 > 0

Estas ecuaciones corresponden a lo que Arquímedes consideraba como propiedad


fundamental de la espiral y que venía a decir que la distancia de cualquier punto de la
espiral al origen era proporcional al ángulo barrido por la recta.
Si tenemos en cuenta las relaciones entre coordenadas polares y coordenadas cartesianas,
podemos escribir la ecuación de la espiral de Arquímedes en coordenadas cartesianas
como
𝒚
𝒙𝟐 + 𝒚𝟐 = 𝒂 𝒂𝒕𝒂𝒏 , 𝒂>0
𝒙
Las mismas relaciones entre coordenadas polares y cartesianas nos permiten obtener las
ecuaciones paramétricas de la elipse usando el ángulo 𝜃 como parámetro
𝑥 = 𝜌 𝑐𝑜𝑠 𝜃 = 𝑎𝜃 𝑐𝑜𝑠 𝜃
𝑦 = 𝜌 𝑠𝑖𝑛 𝜃 = 𝑎𝜃 𝑠𝑖𝑛 𝜃

a. Uso en la trisección del ángulo.


La aplicación más directa de la espiral de Arquímedes es la trisección de un ángulo. Por la
propiedad fundamental de la espiral, la longitud del radiovector de un punto de la espiral es
proporcional al ángulo que forma dicho punto con la recta inicial. Así, dividir un ángulo
cualquiera en cierto número de partes es equivalente a
dividir el radiovector correspondiente en el mismo
número de partes.

En efecto, tomemos como ejemplo el caso de la división de


un ángulo AOB en tres partes. Coloquemos el lado OA
sobre la recta inicial haciendo coincidir el punto O con el
origen de la espiral. Sea P la intersección del lado OB del
ángulo con la espiral.
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1
Construyamos2 los puntos P’ y P’’ de manera que 𝑂𝑃′ = 𝑃′ 𝑃′′ = 𝑃′′ 𝑃 = 𝑂𝑃. Entonces las
3
circunferencias de centro O y radios 𝑂𝑃′′ y 𝑂𝑃′ cortan a la espiral en los puntos 𝑃2 y 𝑃1
respectivamente. Por la propiedad fundamental, las semirrectas 𝑂𝑃2 y 𝑂𝑃1 trisecan el
ángulo AOB.

b. Áreas encerradas por la espiral y varios radiovectores.


En primer lugar necesitamos conocer la terminología desarrollada por Arquímedes en su
estudio.
Definiciones de Arquímedes:
- Distancia primera: Radio vector al final de la primera revolución.
- Distancia segunda: Diferencia entre el radio vector al final de la segunda
revolución y la distancia primera. Coincide con la distancia primera.
- Área primera: Área acotada por la espiral en su primera revolución y la distancia
primera.
- Área segunda: Área acotada por la espiral en su segunda revolución y la distancia
segunda.
- Círculo primero: Círculo cuyo radio coincide con la distancia primera.
- Círculo segundo: Círculo cuyo radio coincide con la suma de las distancias primera
y segunda, o lo que es lo mismo, cuyo radio es dos veces la distancia primera.

2 La división de un segmento dado en tres partes se podía realizar de manera muy sencilla mediante la siguiente
construcción con regla y compás:

Consideremos un segmento OP dado. Tracemos un segmento OB en dirección diferente al segmento OP. Sobre OB,
tracemos un punto 𝑄1 arbitrario. Usando el compás con centro en 𝑄1 trasladamos la longitud del segmento 𝑂𝑄1 para
dibujar el punto 𝑄2 sobre la recta de manera que 𝑂𝑄1 = 𝑄1 𝑄2 . Repetimos el proceso desde 𝑄2 trasladando la
longitud 𝑂𝑄1 = 𝑄1 𝑄2 para crear 𝑄3 (en un caso general, generariámos así 𝑄𝑛 puntos). Una vez así, trazamos el
segmento que une el punto 𝑄3 con el punto P y los segmentos que son paralelos a 𝑃𝑄3 que pasan por los puntos 𝑄1 y
𝑄2 . Estos segmentos, por el teorema de Tales, cortan a 𝑂𝑃 en los puntos 𝑃′ y 𝑃′′ verificando

𝑂𝑃 ′ 𝑂𝑄1 1 𝑂𝑃′′ 𝑂𝑄2 2


= = = =
𝑂𝑃 𝑂𝑄3 3 𝑂𝑃 𝑂𝑄3 3

1
Por tanto, 𝑂𝑃 ′ = 𝑃 ′ 𝑃 ′′ = 𝑃 ′′ 𝑃 = 𝑂𝑃 y los puntos 𝑃′ y 𝑃′′ dividen el segmento 𝑂𝑃 en tres
3
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En su estudio sobre la espiral uniforme, Arquímedes enuncia y demuestra que el área


primera es un tercio del área del círculo primero. Nosotros comenzaremos
demostrando esta afirmación usando métodos modernos.
Mediante el cálculo integral, podemos calcular el área que
encierra la espiral en su primera revolución. Si 𝜌 𝜃 es una
curva en coordenadas polares, el área encerrada por el
radiovector entre dos ángulos 𝜃1 y 𝜃2 viene dada al integrar el
elemento de área entre los ángulos 𝜃1 y 𝜃2 , esto es

𝜃2
1 2
𝐴= 𝜌 𝜃 𝑑𝜃
2
𝜃1

En nuestro caso, sabemos que la espiral tiene por ecuación 𝜌 𝜃 = 𝑎𝜃 y, para calcular el
área en la primera vuelta, tomamos 𝜃1 = 0 y 𝜃2 = 2𝜋. Resulta entonces
2𝜋
𝑎2 𝜃 2 𝑎2 3
4𝑎2 𝜋 3 2𝜋𝑎 2
𝐴= 𝑑𝜃 = 2𝜋 = = 𝜋
𝜃=0 2 6 3 3
Si tenemos en cuenta que el valor de la distancia primera es 2𝜋𝑎, resulta exactamente la
afirmación hecha por Arquímedes.
En su tratado, Arquímedes hizo un desarrollo completo para calcular cualquier área
encerrada por una espiral y dos radiovectores en una misma revolución. Para ello, utilizaba
aproximaciones por exceso y por defecto al área buscada usando sectores circulares; es
decir, realmente seguía un procedimiento equivalente a la integral de Riemann en
coordenadas polares que hemos introducido antes.
Por ejemplo, en una figura como la siguiente

si S es el área del sector circular de ángulo AOC y radio OC, entonces la relación entre dicha
área con el área encerrada por la espiral viene dada por3

3 Consultar el Apéndice I para ver la demostración según la hizo Arquímedes.


10 | P á g i n a

𝑆 𝑂𝐶 2
=
𝐴𝑒𝑠𝑝 1 2
𝑂𝐶 · 𝑂𝐴 + 3 𝑂𝐶 − 𝑂𝐴

Como consecuencia inmediata, si tomamos OA=0 y OC=2𝜋𝑎 , la distancia primera, tenemos


que S es el círculo primero y la fórmula anterior proporciona el mismo resultado ya
demostrado: el área primera es un tercio del área del círculo primero.
Así mismo basándonos en esta misma igualdad se pueden obtener las relaciones de las
áreas encerradas en las siguientes vueltas de la espiral. Si 𝐴𝑛 indica la n-ésima área, se llega
a
𝐴2 = 6𝐴1

y, en general, para n ≥ 3 por inducción resulta


𝑛
𝐴𝑛+1 = 𝐴
𝑛−1 𝑛

c. Propiedad de la tangente y cuadratura de círculos.

En su obra Sobre la medida del círculo, Arquímedes demuestra por el método de exhausción
que el área de un círculo es igual a la de un triángulo rectángulo que tenga como uno de sus
catetos a la circunfencia del círculo y como otro a su radio4. De ahí que, para cuadrar
círculos, necesite primero rectificar la circunferencia.
Arquímedes logró rectificar arcos de circunferencia usando la espiral y la tangente a la
curva en un punto. Con dichas líneas, construyó un segmento que rectificaba los arcos y lo
llamó subtangente. Veamos cual es la construcción:

4 En efecto, veamos dicha equivalencia con métodos modernos. Consideremos un círculo de radio AB cuya
circunferencia tenga una longitud c. Dibujemos también un triángulo rectángulo ABC donde el cateto AC tenga
también longitud c.

1 1
Entonces, el área del triángulo vendrá dada por 𝐴 = 𝐴𝐶 · 𝐴𝐵 = 𝑐 · 𝐴𝐵. Además, como c es la longitud de la
2 2
1
circunferencia, se tendrá que 𝑐 = 2𝜋 · 𝐴𝐵, de manera que el área del triángulo resultará finalmente 𝐴 = 𝑐 · 𝐴𝐵 =
2
1
· 2𝜋 · 𝐴𝐵2 =𝜋· 𝐴𝐵2 = 𝐴𝑐í𝑟𝑐𝑢𝑙𝑜
2
P á g i n a | 11

Consideremos un punto P de la espiral distinto del origen O.


Tracemos por P la recta tangente a la espiral. Si dibujamos la recta
perpendicular al segmento OP que pasa por el punto O,
encontramos que esta recta se interseca con la tangente por P en
un punto que llamaremos T. A este segmento OT que acabamos de
construir lo llamaremos subtangente.
Arquímedes probó que la subtangente de un punto P está
estrechamente relacionada con la longitud de la circunferencia de
radio OP. Así, por ejemplo, si P es el extremo de la espiral en su
primera vuelta, el valor de la subtangente coincide con la longitud
𝑐1 de la circunferencia del círculo primero. Es decir, la
subtangente de la distancia primera es la circunferencia del
círculo primero.
En general, si P es el extremo final de la n-ésima vuelta, la subtangente mide 𝒏𝒄𝒏 . Para
puntos en la n-ésima vuelta que no sean el extremo final, la relación es

𝑠𝑢𝑏𝑡𝑎𝑛𝑔𝑒𝑛𝑡𝑒 = 𝑛 − 1 𝑝 + 𝑎𝑟𝑐𝑜(𝐾𝑃)

donde p es la longitud de la circunferencia de centro O y radio OP, K es el punto de


intersección de dicha circunferencia con la recta inicial y el arco se mide en el sentido de
giro en el cuál crece la espiral.

La demostración original de Arquímedes se basa en una doble reducción al absurdo


probando que no se puede dar que ninguna de las cantidades sea mayor que la otra. Sin
embargo, nosotros usaremos las propiedades del cálculo diferencial y las coordenadas
polares.
Para probar esta afirmación, tomemos un sistema de ejes con origen en el punto O y eje X
dado por la dirección de la semirrecta inicial. Consideramos las ecuaciones paramétricas de
la espiral vistas al comienzo
𝑥 𝜃 = 𝑎𝜃 𝑐𝑜𝑠 𝜃
𝑦(𝜃) = 𝑎𝜃 𝑠𝑖𝑛 𝜃
12 | P á g i n a

Si P es un punto de la espiral de coordenadas 𝑥 𝜃0 , 𝑦 𝜃0 , la recta tangente a la espiral en


el punto P tiene por ecuación paramétrica

𝑋 𝑡 = 𝑥 𝜃0 + 𝑡𝑥 ′ 𝜃0 = 𝑎𝜃0 𝑐𝑜𝑠 𝜃0 + 𝑡 𝑎 𝑐𝑜𝑠 𝜃0 − 𝑎𝜃0 𝑠𝑖𝑛 𝜃0


𝑌 𝑡 = 𝑦 𝜃0 + 𝑡𝑦 ′ 𝜃0 = 𝑎𝜃0 𝑠𝑖𝑛 𝜃0 + 𝑡 𝑎 𝑠𝑖𝑛 𝜃0 + 𝑎𝜃0 𝑐𝑜𝑠 𝜃0

Escrita en forma de coordenadas polares se reduce a

𝑎𝜃02
𝜌=
𝑠𝑖𝑛(𝜃0 − 𝜃) + 𝜃0 𝑐𝑜𝑠 𝜃0 − 𝜃

𝜋
La ecuación de la semirrecta que nos da la dirección OT viene dada por 𝜃 ≡ 𝜃0 − , 𝜌 > 0.
2
Entonces, la distancia OT se obtiene sin más que intersecar dicha semirrecta con la recta
tangente en el punto P obteniendo entonces el valor 𝜌 = 𝑎𝜃02 .
Si el ángulo 𝜃0 se encuentra en la n-ésima vuelta de la espiral, podemos escribirlo como
𝜃0 = 𝑛 − 1 · 2𝜋 + 𝜃0 con 𝜃0 ∈ [0,2𝜋). Así, podemos reescribir la longitud del segmento OT
como
𝑂𝑇 = 𝑎𝜃02 = 𝑎𝜃0 𝑛 − 1 · 2𝜋 + 𝜃0 = 𝑛 − 1 2𝜋𝑎𝜃0 + 𝑎𝜃0 𝜃0
Analizando cada uno de los sumandos se tiene que 2𝜋𝑎𝜃0 es la longitud de una
circunferencia de radio 𝑟 = 𝑎𝜃0 = 𝑂𝑃 y que 𝑎𝜃0 𝜃0 es la longitud de un arco de
circunferencia de radio 𝑟 = 𝑎𝜃0 = 𝑂𝑃 y ángulo central 𝜃0 = 𝐾𝑂𝑃. Resulta entonces la misma
afirmación hecha por Arquímedes.
Como ya habíamos avanzado, una aplicación directa de esta propiedad es la cuadratura de
círculos:
Por la propiedad de la subtangente, podemos construir segmentos rectilíneos que coincidan
con arcos de circunferencia. Así, por ejemplo, si tomamos O como el origen de la espiral y P
como el punto de la espiral obtenido al girar la recta inicial un cuarto de vuelta, resulta que
la longitud de la subtangente es ¼ de la longitud de la circunferencia de radio OP. Por tanto,
4 veces dicha longitud equivale a la circunferencia de dicho círculo. Como ya hemos dicho, si
ahora levantamos perpendicularmente por uno de sus extremos un segmento de longitud
OP, obtenemos un triángulo cuya área es el área del círculo de radio OP. La cuadratura de
dicho triángulo se reduce a calcular la media geométrica de uno de sus lados con la mitad
del otro, problema resuelto con anterioridad por los Pitagóricos.
P á g i n a | 13

Para saber más sobre la espiral del Arquímedes


THOMAS. L. HEATH. The works of Archimedes.
http://simetria.dim.uchile.cl/matematico/nodo212.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Espiral_de_Arqu%C3%ADmedes
http://descartes.matem.unam.mx/PUEMAC/PUEMAC_2008/rincon/curvas/html/esparq.ht
ml
14 | P á g i n a

LAS CÓNICAS

El orígen de las cónicas

Las cónicas surgieron para resolver el problema clásico de la duplicación del cubo.
Hipócrates de Quíos (460-380 a.C.) demostró que resolver el problema de la duplicación del
cubo era equivalente a intercalar dos medias geométricas. Es decir, si a era la arista del
cubo, el problema se podría solucionar encontrando los valores de 𝑥 e y tales que
𝑎 𝑥 𝑦
= =
𝑥 𝑦 2𝑎

puesto que de dichas relaciones se deduce que

𝑎𝑦 = 𝑥 2
⇒ 𝑥 4 = 𝑎𝑦 2
= 𝑎2 𝑦 2 = 2𝑎3 𝑥 ⇒ 𝑥 3 = 2𝑎3
𝑦 2 = 2𝑎𝑥

y el valor de 𝑥 correspondería a la arista del cubo cuyo volumen es el doble del cubo con
arista a.

El primero en encontrar una configuración en la que se intercalaran dos medias


geométricas, fue Arquitas de Tarento (428-347 a.C.). Consiguió la configuración
intersecando un cilindro, un cono y lo que hoy conocemos como un toro.

Menecmo (380-320 a.C.) también logró una construcción que resolvía el problema. Él
𝑎 𝑥 𝑦
consiguió identificar las curvas que verifican 𝑥 = 𝑦 = 𝑏 con las secciones de un cono por un
plano perpendicular a su generatriz. Además, el descubrimiento de tales secciones cónicas
se atribuye al propio Menecmo según un pasaje de Proclo y una carta de Eratóstenes de
Cirene al rey Ptolomeo III Euvergetes, en la cual el propio Eratóstenes llama a dichas
secciones del cono las tríadas de Menecmo.
P á g i n a | 15

Así, las distintas cónicas de Menecmo se obtenían al cortar distintos tipos de conos
(acutángulo, rectángulo y obtusángulo), por un plano perpendicular a una de sus
generatrices y se nombraban haciendo referencia al tipo de cono del cual eran obtenidas.

Según sabemos por Gémino de Rodas, para los antiguos griegos un cono
era la superficie obtenida al girar un triángulo rectángulo sobre uno de
sus catetos. Esto hace que todos los conos de Menecmo sean conos
rectos y que la hipérbola tenga una única rama.

Después de Menecmo, fueron Aristeo de Crotona y Euclides los que


recopilaron el conocimiento que se tenía sobre cónicas. Sin embargo,
los tratados de ambos se perdieron rápidamente. Según Pappus, el tratamiento que dio
Aristeo en su libro Lugares sólidos se limitaba a estudiar propiedades de las cónicas como
lugares geométricos; y, Las cónicas de Euclides contendrían propiedades de las cónicas que
fueron asumidas por Arquímedes sin demostración.

Una posible explicación a la desaparición de dichas obras es que ambas se vieron superadas
rápidamente por el estudio que hizo Apolonio de Perga (262-190 a.C.). Las cónicas está
formado por 8 libros. De ellos, sólo se conserva el original el griego de los cuatro primeros.
El árabe Thabit ibn Qurra tradujo los tres siguientes al árabe antes de que desapareciera su
versión griega, y esta traducción se conserva. El octavo libro no pudo ser recuperado.

Apolonio comienza describiendo un cono


circular oblicuo de dos hojas. La definición
dada por el propio Apolonio de dicho cono
viene caracterizada por la siguiente
construcción:

Dado un círculo y un punto fijo cualquiera fuera


del plano que contiene al círculo, movamos una
línea infinita haciéndola pasar siempre por el
punto fijo y por todos los puntos del círculo.
Dicha línea describe un cono doble circular que
en general es escaleno5.

Apolonio fue el primero que llamó a las cónicas elipse, hipérbola y parábola tal y como las
conocemos hoy en día. Estas palabras no eran nuevas y corresponden a una adaptación de
5
Con esta palabra se refería Apolonio a lo que hoy conocemos como cono oblicuo, aquel en el que el punto fijo que
hace de vértice no se haya perpendicularmente al centro del círculo que recorre la recta generatriz.
16 | P á g i n a

las utilizadas por los Pitagóricos en la aplicación de áreas6. Al usar un cono doble, fue el
primero en obtener una hipérbola con 2 hojas. Además, también fue el primero que
demostró que no era necesario que el plano que interseca al cono fuera perpendicular a una
de las generatrices; si no que de un mismo cono podían obtenerse todas las cónicas
variando la inclinación del plano.

Obtención de las cónicas según Apolonio

Antes de proceder al estudio hecho por Apolonio, debemos introducir la terminología que él
mismo emplea.

Apolonio llama base del cono al círculo recorrido por la recta generatriz del cono, vértice al
punto fijo usado para generar el cono, eje a la línea recta que pasa por el vértice y el centro
de la base y triángulo axial al triángulo ABC formado cuando intersecamos el cono por un
plano que contiene al eje.

Además, consideremos la recta DE formada al intersecar el plano que contiene a la base del
cono con el plano que secciona el cono para formar la cónica. A la recta PM, que es
perpendicular a DE en el plano de la sección cónica, la llamaremos diámetro de la cónica. El
diámetro tiene la propiedad de bisecar cualquier cuerda QQ’ de la cónica paralela a DE. Si
llamamos V al punto de intersección entre una cuerda QQ’ y el diámetro PM, diremos que QV
es una ordenada y PV una abscisa.

6
Este hecho será justificado cuando veamos la obtención de las cónicas por Apolonio.
P á g i n a | 17

Antes de comenzar a estudiar las secciones por planos oblicuos a la base, Apolonio
demostró que la sección por un plano paralelo al plano de la base es siempre un círculo7. La
idea básica consiste en usar la semejanza de triángulos para ver que la distancia desde
cierto punto fijo o a cualquier punto p de la sección cónica permanece constante.

En efecto, consideremos un cono con vértice A y con base el círculo BC. Si O es el centro de
la base, AO es el eje del cono. Supongamos que cortamos el cono por un plano cualquiera
paralelo al plano de la base, por ejemplo, pasando por D y E. El eje del cono interseca al
plano DE en el punto o. Consideremos también un punto cualquiera P en la base del cono y
el punto p que resulta de la intersección de la recta AP con el plano DE. Por último,
formemos los segmentos OP y op.

Puesto que el plano de la base y el plano DE son paralelos, los triángulos AOP y Aop son
semejantes. Entonces

𝑜𝑝 𝐴𝑜
=
𝑂𝑃 𝐴𝑂

El segmento OP es constante cuando movemos P sobre el círculo que hace de base. Además,
también Ao y AO tienen longitud constante. Por tanto, op ha de mantenerse constante
independientemente de dónde se halle el punto p. De ahí se deduce que la sección por DE ha
de ser un círculo con centro en el punto o.

Una vez visto este resultado, podemos pasar a estudiar secciones por planos oblicuos. En
primer lugar, veamos como obtuvo Apolonio la parábola:

Sea ABC un triángulo axial y PM el diámetro de la sección originada al intersecar el cono por
un plano paralelo a AC. Sea QV cualquier ordenada del diámetro PM. Dibujemos una línea
recta PL perpendicularmente a PM en el plano de la sección axial y tal que 𝑃𝐿: 𝑃𝐴 =
𝐵𝐶 2 : 𝐵𝐴 · 𝐴𝐶 . Entonces, resulta

7
De hecho, demostró que si el cono es oblicuo, también se puede cortar el cono de infinitas maneras que no son
mediante planos paralelos a la base obteniendo como resultado un círculo. Estas secciones recibieron el nombre de
secciones subcontrarias.
18 | P á g i n a

𝑄𝑉 2 = 𝑃𝐿 · 𝑃𝑉

La ecuación anterior era lo que en la antigüedad era conocido como el síntoma de la


parábola.

Para demostrar dicho síntoma y su correspondencia con una parábola, llamemos HK al


segmento que es paralelo a BC en el plano axial y pasa por el punto V. Entonces, como QV es
paralelo a DE, se tiene que el plano definido por H, Q y K es paralelo al plano de la base del
cono. Por tanto, la sección del cono originada por dicho plano es un círculo con diámetro HK.

Sabemos, por un teorema de Tales, que el triángulo KQH es recto


en Q y, al ser QV perpendicular a HK, se tiene que 𝐻𝑉. 𝑉𝐾 = 𝑄𝑉 2 .
O lo que es lo mismo, 𝑄𝑉 es la media geométrica de los
segmentos 𝐻𝑉 y 𝑉𝐾.

Además, por construcción, PM es paralelo a AC en el plano axial.


Así, por semejanza de los triángulos PHV, AHK y ABC, resulta

𝐻𝑉 𝐵𝐶
=
𝑃𝑉 𝐴𝐶

y también

𝑉𝐾 𝐻𝐾 𝐵𝐶
= =
𝑃𝐴 𝐻𝐴 𝐵𝐴

Como consecuencia

𝐻𝑉 𝑉𝐾 𝐵𝐶 𝐵𝐶 𝐵𝐶 2
· = · =
𝑃𝑉 𝑃𝐴 𝐴𝐶 𝐵𝐴 𝐴𝐶 · 𝐵𝐴

Por hipótesis, hemos tomado el segmento PL de manera que 𝐵𝐶 2 : 𝐴𝐶 · 𝐵𝐴 = 𝑃𝐿: 𝑃𝐴.


Luego

𝐻𝑉 · 𝑉𝐾 𝑃𝐿
=
𝑃𝑉 · 𝑃𝐴 𝑃𝐴

Y, como teníamos 𝐻𝑉. 𝑉𝐾 = 𝑄𝑉 2 , se tiene que


P á g i n a | 19

𝑄𝑉 2 𝐻𝑉 · 𝑉𝐾 𝑃𝐿 𝑃𝐿 · 𝑃𝑉
= = =
𝑃𝑉 · 𝑃𝐴 𝑃𝑉 · 𝑃𝐴 𝑃𝐴 𝑃𝑉 · 𝑃𝐴

Se llega así a 𝑄𝑉 2 = 𝑃𝐿 · 𝑃𝑉

De la fórmula anterior tenemos que el cuadrado de la ordenada QV es igual al área de un


rectángulo cuyos lados son el segmento fijo PL y la abscisa PV. El segmento fijo PL recibe el
nombre de latus rectum.

Recordemos que para los Pitagóricos la aplicación8 parabólica de áreas consiste en lo


siguiente:

Dada una figura plana F y un segmento AB, construir un rectángulo R que tenga el mismo área
que la figura F y uno de cuyos lados sea AB.

Tomando como F un cuadrado de lado la ordenada QV y tomando como segmento AB el


latus rectum PL, se ve que la fórmula 𝑄𝑉 2 = 𝑃𝐿 · 𝑃𝑉 representa una aplicación en el sentido
Pitagórico. Lo cual, explica el nombre dado a la curva por Apolonio y que le fue sugerido a
éste por Arquímedes.

Por último, para ver que efectivamente esta curva es lo que conocemos como parábola, si
llamamos y=QV, 𝑥 = 𝑃𝑉 y 𝑎 = 𝑃𝐿, la relación obtenida para la parábola nos lleva a la
fórmula 𝑦 2 = 𝑎𝑥 que nos es mucho más familiar.

Para el resto de cónicas, Apolonio obtuvo ecuaciones que en notación moderna se


corresponden a

𝑦 2 = 𝑝𝑥 + 𝑞𝑥 2 (hipérbola)

𝑦 2 = 𝑝𝑥 − 𝑞𝑥 2 (elipse)

Remitimos al lector al apéndice II para más información sobre estas dos fórmulas.

a. Uso de las cónicas en la duplicación del cubo


Como ya hemos comentado, Hipócrates redujo el problema de la duplicación del cubo a
encontrar dos valores 𝑥 e 𝑦 tales que

𝑎 𝑥 𝑦
= =
𝑥 𝑦 2𝑎

Además, Menecmo descubrió las cónicas mediante las identidades


𝑎 𝑥 𝑦
= =
𝑥 𝑦 𝑏

De hecho, de estas identidades se obtienen las relaciones

8
La parabra giega paraballein (𝜋𝛼𝜌𝛼𝛽𝛼𝜆𝜆𝜖𝜄𝜈) significa aplicar en el sentido de transformar, sin pérdida ni ganancia
de áreas.
20 | P á g i n a

𝑎𝑦 = 𝑥 2 (𝑝𝑎𝑟á𝑏𝑜𝑙𝑎)
𝑏𝑥 = 𝑦 2 (𝑝𝑎𝑟á𝑏𝑜𝑙𝑎)
𝑎𝑏 = 𝑥𝑦 (ℎ𝑖𝑝é𝑟𝑏𝑜𝑙𝑎)

Así, Menecmo transformó el problema de la duplicación el cubo en el problema de encontrar


intersecciones de cónicas. Así, se podría resolver el problema de la duplicación del cubo
con métodos gráficos.

En efecto, si tomamos 𝑏 = 2𝑎, las cónicas que nos permiten resolver el problema de la
duplicación del cubo son

𝑎𝑦 = 𝑥 2
2𝑎𝑥 = 𝑦 2
2𝑎2 = 𝑥𝑦

Tenemos un sistema de 3 ecuaciones con 2 incógnitas9.

Tomemos por ejemplo las dos primeras ecuaciones y representemos las parábolas
correspondientes

Dichas parábolas se cortan en el punto 0,0 y en un punto con coordenadas 𝑥, 𝑦


verificando las condiciones del sistema. Además, como ya vimos, con dichos valores se tiene
la relación

𝑥 3 = 2𝑎3

y, por tanto, la abscisa del punto de intersección resuelve el problema de la duplicación del
cubo.

Si en vez de tomar las dos primeras ecuaciones hubiéramos tomado la primera y la tercera,
el problema se reduce a intersecar una parábola con una hipérbola.

9
Se podría pensar que, al tener más ecuaciones que incógnitas, el sistema no tiene solución. Sin embargo, como
dicho sistema proviene de las igualdades

𝑎 𝑥 𝑦
= =
𝑥 𝑦 2𝑎

bastaría con que se cumplieran dos ecuaciones cualesquiera para que a la vez se verifique también la tercera .
P á g i n a | 21

En este caso, las curvas se cortan en un único punto y, al igual que antes, su abscisa es la
solución buscada.

b. Uso para la ecuación general de tercer grado (Omar Jayyam)


Hemos visto como intersecando cónicas podemos encontrar una solución de la ecuación de
tercer grado

𝑥 3 = 2𝑎3

Estos procedimientos que utilizan la geometría con fines algebraicos forman parte de la
llamada álgebra geométrica.

El matemático persa Omar Jayyam (1048-1131) dedicó parte de su vida al estudio de las
ecuaciones de tercer grado y la búsqueda de soluciones por métodos geométricos. En su
obra Sobre las demostraciones de los problemas del álgebra, expuso el primer estudio
sistemático de las ecuaciones de tercer grado contempladas en forma general, es decir, con
coeficientes positivos cualesquiera. Resolvió las ecuaciones cúbicas mediante
intersecciones de cónicas y las clasificó en tres grandes grupos:

 Ecuaciones con dos términos

𝑥3 = 𝑐

 Ecuaciones con tres términos

𝑥 3 + 𝑏𝑥 = 𝑐
𝑥 3 + 𝑐 = 𝑏𝑥
𝑥 3 = 𝑏𝑥 + 𝑐
𝑥 3 + 𝑎𝑥 2 = 𝑐
𝑥 3 + 𝑐 = 𝑎𝑥 2
𝑥 3 = 𝑎𝑥 2 + 𝑐

 Ecuaciones con cuatro términos

𝑥 3 + 𝑎𝑥 2 + 𝑏𝑥 = 𝑐
𝑥 3 + 𝑎𝑥 2 + 𝑐 = 𝑏𝑥
𝑥 3 + 𝑏𝑥 + 𝑐 = 𝑎𝑥 2
𝑥 3 = 𝑎𝑥 2 + 𝑏𝑥 + 𝑐
𝑥 3 + 𝑎𝑥 2 = 𝑏𝑥 + 𝑐
𝑥 3 + 𝑏𝑥 = 𝑎𝑥 2 + 𝑐
𝑥 3 + 𝑐 = 𝑎𝑥 2 + 𝑏𝑥
22 | P á g i n a

Veamos algunos ejemplos de cómo se pueden utilizar las cónicas para resolver estas
ecuaciones

Ecuación 𝒙𝟑 = 𝒄:

Para resolver la ecuación 𝑥 3 = 𝑐 intersecando cónicas, intercalamos dos medias


geométricas. Es decir, planteamos el problema equivalente10

1 𝑥 𝑦
= =
𝑥 𝑦 𝑐

Este problema se puede resolver, como ya hemos visto, intersecando las parábolas

𝑥2 = 𝑦
𝑦 2 = 𝑐𝑥

o bien intersecando una parábola y una hipérbola

𝑥2 = 𝑦
𝑐 = 𝑥𝑦

En cualquiera de los dos casos, la coordenada 𝑥 del punto donde se intersecan las cónicas es
la solución buscada.

Ecuación 𝒙𝟑 + 𝒃𝟐 𝒙 = 𝒃𝟐 𝒄:

Tomemos una parábola de latus rectum 𝑏 y dibujemos un círculo de diámetro 𝑐 tangente al


diámetro de la parábola y pasando por su vértice. Ambas curvas se intersecarán en el
vértice de la parábola y en otro punto que llamaremos P. Justamente la coordenada 𝑥 de
dicho punto es la solución que estamos buscando.

10
En efecto, si encontramos una solución de
1 𝑥 𝑦
= =
𝑥 𝑦 𝑐

por la primera de estas igualdades tenemos 𝑥 2 = 𝑦. Entonces, fácilmente se llega a

𝑥2 𝑦 𝑥 1
= = = ⟹ 𝑥3 = 𝑐
𝑐 𝑐 𝑦 𝑥
P á g i n a | 23

En efecto, por la semejanza de los triángulos AOP y ABP, se tiene que si 𝑥, 𝑦 son las
coordenadas del punto P, entonces

𝑂𝐴 𝐴𝑃 𝑥 𝑦
= ⇒ =
𝐴𝑃 𝐴𝐵 𝑦 𝐴𝐵

Además, por estar el punto P en la parábola, se tiene

𝑏 𝑥
𝑏𝑦 = 𝑥 2 ⇒ =
𝑥 𝑦

Combinando las dos proporciones, se tiene que

𝑏2 𝑥 𝑥 𝑥 𝑦 𝑥
2
= · = · =
𝑥 𝑦 𝑦 𝑦 𝐴𝐵 𝐴𝐵

y de aquí deducimos que

𝑥 3 = 𝑏 2 · 𝐴𝐵

Entonces,

𝑥 3 + 𝑏 2 𝑥 = 𝑏 2 · 𝐴𝐵 + 𝑏 2 · 𝑥 = 𝑏 2 𝐴𝐵 + 𝑥 = 𝑏 2 𝑐

Para saber más sobre las cónicas

T. L. HEATH, Apollonius of Perga. Treatise on conic Sections. Cambridge University Press.


1896.

http://www.dmae.upct.es/~pepemar/conicas/index.htm

http://divulgamat.ehu.es/weborriak/Historia/MateOspetsuak/Apolonio3.asp
24 | P á g i n a

TRISECTRIZ DE HIPIAS O CUADRATRIZ DE DINOSTRATO

Como su propio nombre indica, esta curva sirve para resolver los problemas de la trisección
del ángulo y de la cuadratura del círculo.

Esta curva mecánica fue construida por primera vez por Hipias de Ellis (460-400 a.C.) con el
objetivo de trisecar ángulos. De hecho, sirve para dividir cualquier ángulo menor que un
recto en cualquier número de partes iguales.

La construcción de la trisectriz de Hipias se basa en la siguiente figura:

Supongamos que el punto I se desplaza a velocidad constante por el arco DB desde el punto D
hasta B. Al mismo tiempo, el segmento FH desciende paralelo a DC también a velocidad
constante de tal manera que al final FH coincide con AI.

Entonces, el punto G intersección de AI con FH recorre la trisectriz de Hipias.

La idea básica de esta construcción y que permitirá dividir un ángulo en varias partes
iguales, es que
P á g i n a | 25

𝐹𝐴 ∠𝐺𝐴𝐵
=
𝐷𝐴 ∠𝐷𝐴𝐵

o dicho de otro modo

𝐷𝐴
𝐹𝐴 = ∠𝐺𝐴𝐵 = 𝑘 · ∠𝐺𝐴𝐵
∠𝐷𝐴𝐵

Por tanto, al igual que ocurría con la espiral de Arquímedes, tenemos una relación de
proporcionalidad entre ángulos y distancias.

Años más tarde, Dinostrato (390-320 a.C.) estudiando la misma curva descubrió que se
podía utilizar para la rectificación de la circunferencia. Como ya hemos comentado con
anterioridad 11 , si construimos un segmento cuya longitud sea igual a la de una
circunferencia dada, podremos cuadrar el círculo correspondiente. Esto explica que esta
curva también reciba el nombre de cuadratriz de Dinostrato.

Veamos cómo podemos obtener las ecuaciones paramétricas de dicha curva:

En primer lugar, si nos centramos en el trozo de curva que está dentro del cuadrado unidad,
vemos que la coordenada y de cualquier punto de la curva decrece desde 1 hasta 0.
Tomemos como parámetro 𝑡 ∈ [0,1] y denotemos 𝑦 𝑡 = 𝑡 . Sólo queda obtener la
coordenada 𝑥.

Para ello, recordemos que la curva se define de tal manera que cualquier punto G de la

𝐹𝐴 ∠𝐺𝐴𝐵
=
𝐷𝐴 ∠𝐷𝐴𝐵

La longitud del segmento DA es constante e igual a 1. Del mismo modo, el ángulo ∠𝐷𝐴𝐵
corresponde a ¼ de la longitud de la circunferencia de radio 𝐷𝐴 = 1. Luego

1 1 𝜋
∠𝐷𝐴𝐵 = 2𝜋𝑟 = 2𝜋 =
4 4 2

La longitud FA corresponde con el valor de la coordenada y del punto G de la curva. Así,


tenemos 𝐹𝐴 = 𝑡.

Por último, mediante trigonometría podemos relacionar las coordenadas 𝑥, 𝑦 de G con el


ángulo ∠𝐺𝐴𝐵. Se tiene

𝑦 𝑡
tan ∠𝐺𝐴𝐵 = =
𝑥 𝑥

Uniendo todos estos resultados, tenemos

𝐹𝐴 ∠𝐺𝐴𝐵 ∠𝐷𝐴𝐵 𝜋/2 𝜋


= ⟹ ∠𝐺𝐴𝐵 = 𝐹𝐴 · =𝑡 = 𝑡
𝐷𝐴 ∠𝐷𝐴𝐵 𝐷𝐴 1 2

Entonces, la coordenada 𝑥 del punto G de la cuadratriz se parametriza mediante

11
Ver nota nº 4.
26 | P á g i n a

𝜋
𝑥(𝑡) = 𝑡 · 𝑐𝑜𝑡 ∠𝐺𝐴𝐵 = 𝑡 𝑐𝑜𝑡 𝑡
2

En consecuencia, se puede parametrizar la cuadratriz como

𝜋
𝑥 𝑡 = 𝑡 𝑐𝑜𝑡 𝑡
2 𝑡 ∈ [0,1]
𝑦 𝑡 =𝑡

Cabe observar que, si no se restringe el valor de t a dicho intervalo, la curva que resulta
coincide con la imagen que acompaña al título de este capítulo. En tal caso, es inmediato
comprobar que la curva se puede definir implícitamente mediante
𝜋
𝑥 = 𝑦 cot 𝑦
2

Además, de la relación inicial

𝐹𝐴 ∠𝐺𝐴𝐵
=
𝐷𝐴 ∠𝐷𝐴𝐵

se pueden obtener directamente la ecuación en coordenadas polares de la curva.

En efecto, en coordenadas polares ∠𝐺𝐴𝐵 = 𝜃 y 𝐹𝐴 = 𝜌 sin 𝜃. Así, puesto que 𝐷𝐴 = 1 y


𝜋
∠𝐷𝐴𝐵 = , se llega a la expresión
2

𝜃 2
𝜌 𝑠𝑖𝑛 𝜃 = = 𝜃
𝜋/2 𝜋

a. Uso en la trisección del ángulo


Como ya hemos comentado, la trisectriz o cuadratriz nos proporciona una relación de
proporcionalidad entre distancias y ángulos. Más concretamente, esta relación es

𝐷𝐴
𝐹𝐴 = ∠𝐺𝐴𝐵 = 𝑘 · ∠𝐺𝐴𝐵
∠𝐷𝐴𝐵

donde el valor de la constante k cuando 𝐷𝐴 = 1 es

𝐷𝐴 2
𝑘= =
∠𝐷𝐴𝐵 𝜋

Entonces, al igual que ocurría con la espiral de Arquímedes, dividir ángulos resulta
equivalente a dividir segmentos. Así, esta curva nos permite dividir un ángulo en cualquier
razón dada. Ilustraremos el caso en que lo que queremos es trisecar el ángulo.

Una primera observación es que, en la antigüedad, la trisectriz se correspondía únicamente


al trozo de curva que está dentro del cuadrado unidad. Por tanto, el ángulo ∠𝐺𝐴𝐵 debe ser
siempre menor o igual que un ángulo recto. Sin embargo, la trisección de un ángulo obtuso
P á g i n a | 27

(mayor que uno recto) utilizando regla y compás siempre reducirse a trisecar un ángulo
agudo12.

Entonces, sólo tenemos que ver cómo se triseca un ángulo agudo utilizando la trisectriz:

Supongamos que queremos dividir un ángulo agudo ∠𝐵𝐴𝐼 .


Dibujemos la trisectriz dentro de un cuadrado ABCD de lado BA y
llamemos G al punto de intersección de la trisectriz con la
dirección AI. Sea F el punto de corte del lado AD del cuadrado con
la paralela a BA por el punto G.

Por la propia definición de la trisectriz, sabemos que el segmento


AF está en proporción con el ángulo ∠𝐵𝐴𝐼 = ∠𝐵𝐴𝐺.

Dividamos entonces el segmento AF en tres partes mediante los puntos F’ y F’’. Tracemos
paralelas a BA por estos puntos y llamemos G’ y G’’ a los puntos de intersección de dichas
paralelas con la trisectriz. Entonces, los segmentos AG’ y AG’’ trisecan el ángulo inicial.

12
En efecto, cualquier ángulo obtuso se puede dividir en varios ángulos rectos y uno agudo (si el ángulo obtuso es un
múltiplo entero de un ángulo recto, el ángulo agudo sería nulo). Así, para trisecar dicho ángulo sería suficiente con
trisecar todos esos ángulos rectos y el ángulo agudo.

La división del ángulo obtuso se realiza mediante un simple procedimiento iterativo: dado el ángulo obtuso inicial 𝛼,
se traza una perpendicular a uno de sus lados y que pase por el vértice del ángulo. Así obtenemos un ángulo recto y
un nuevo ángulo 𝛼′. Si el ángulo 𝛼′ fuera agudo ya hemos terminado. En caso contrario, se repite el proceso.

Como cada ángulo obtenido siempre es 90° menor que el ángulo anterior, este procedimiento acaba siempre en un
número finito de pasos.

La trisección de un ángulo recto con regla y compás es trivial puesto que equivale a construir un ángulo de 30°, es
decir, el ángulo complementario de un ángulo de 60°. Y, para construir un ángulo de 60° únicamente necesitamos
construir un triángulo equilátero.
28 | P á g i n a

En efecto, tenemos

𝐴𝐹 ′ 1 𝐴𝐹 ′′ 2
= =
𝐴𝐹 3 𝐴𝐹 3

Ahora bien, por la propiedad de la trisectriz

𝐴𝐹 = 𝑘 ∠𝐵𝐴𝐺
𝐴𝐹 ′ = 𝑘 ∠𝐵𝐴𝐺′
𝐴𝐹 ′′ = 𝑘 ∠𝐵𝐴𝐺′′

Así, finalmente resulta

1
∠𝐵𝐴𝐺′ 𝑘 𝐴𝐹′ 𝐴𝐹′ 1
= = =
∠𝐵𝐴𝐺 1 𝐴𝐹 3
𝐴𝐹
𝑘
1
∠𝐵𝐴𝐺′′ 𝑘 𝐴𝐹′′ 𝐴𝐹′′ 2
= = =
∠𝐵𝐴𝐺 1 𝐴𝐹 3
𝐴𝐹
𝑘

como queríamos obtener.

b. Uso en la cuadratura del círculo


La cuadratura del círculo mediante el uso de la trisectriz de Hipias o cuadratriz de
Dinostrato es mucho menos obvia. Realmente, lo único que necesitamos para cuadrar un
círculo de radio AB es el punto Q en el cual la cuadratriz interseca a la base del cuadrado
ABCD.

Sin embargo, la construcción de este punto no es tan trivial como


la de los restantes. Mientras que los demás puntos quedan
determinados de manera única como la intersección del
segmento FH con el segmento AI, para el punto Q la situación es
diferente porque ahí es cuando FH coincide con AI. Entonces, Q
ha de tomarse como el límite al que tienden los puntos de la
cuadratriz cuando FH se acerca a AB.

Como ya hemos comentamos en el capítulo de la espiral de Arquímedes, para cuadrar el


círculo es suficiente rectificar la circunferencia. La propiedad fundamental del punto Q que
nos permitirá rectificar la circunferencia es

𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐷𝐼𝐵 𝐴𝐵
=
𝐴𝐵 𝐴𝑄
P á g i n a | 29

Supongamos que dicha identidad es cierta13.

Sea R la intersección de la paralela a DQ por el punto B con la recta


AD, entonces la longitud AR es igual a la longitud del arco DIB14.

Así, conseguimos rectificar un cuarto de la longitud de la


circunferencia de radio AB.

Por tanto, 4 veces dicha longitud AR equivale a la circunferencia


de dicho círculo. Y, como ya sabemos15, un triángulo rectángulo
que tenga por catetos la longitud de la circunferencia y su radio
tiene la misma área que el círculo inicial y se puede cuadrar con
regla y compás.

Para saber más sobre esta curva:

http://cage.ugent.be/~hs/quadratrix/quadratrix.html

http://www.geom.uiuc.edu/~huberty/math5337/groupe/quadratrix.html

http://gaussianos.com/la-cuadratriz/

13
Consultar el apéndice III para ver su demostración.

14
En efecto, usando la propiedad del punto Q, la proporcionalidad de los triángulos ABR y AQD y que ABCD es un
cuadrado, se tiene que

𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐷𝐼𝐵 𝐴𝐵 𝐴𝑅 𝐴𝑅
= = = ⇒ 𝐴𝑅 = 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐷𝐼𝐵
𝐴𝐵 𝐴𝑄 𝐴𝐷 𝐴𝐵
15
Consultar el capítulo de la espiral de Arquímedes para la cuadratura de círculos.
30 | P á g i n a

CISOIDE DE DIOCLES

La cisoide de Diocles (240-180 a.C) es una curva plana que fue concebida con el fin de poder
intercalar dos medias geométricas y resolver así el problema de la duplicación del cubo.

La palabra cisoide proviene del griego κιςςοείδεσ que


significa con forma de hiedra (κιςςόσ significa hiedra). Existe
toda una familia de cisoides que se basan en la siguiente
construcción:

Dadas dos curvas 𝐶1 y 𝐶2 y dado un punto O fijo llamado polo.


Consideramos una recta r que se mueve pasando siempre por
el punto fijo 𝑂 de tal manera que corta a 𝐶1 y a 𝐶2 en los
puntos 𝑃1 y 𝑃2 respectivamente. Sobre r existe un punto P tal
que 𝑂𝑃 = 𝑃1 𝑃2 . El lugar geométrico de los puntos P es la
cisoide asociada a las curvas 𝐶1 y 𝐶2 .

Según el procedimiento anterior, la cisoide de Diocles


(también llamada cisoide recta) sería la cisoide asociada a
una circunferencia y una recta tangente a la misma, tomando
como polo el punto diametralmente opuesto al punto de
tangencia.

Sin embargo, existen otros muchos procedimientos para


trazar la cisoide de Diocles. Posiblemente el más sencillo de ellos es el siguiente:
P á g i n a | 31

Tomemos dos rectas paralelas 𝑇 y 𝑇 ′ y tomemos el punto O sobre 𝑇 ′ . Desplacemos un


punto P sobre la recta 𝑇 . Proyectemos P perpendicularmente sobre 𝑇 para formar el
punto Q y luego proyectemos este punto perpendicularmente a OP para obtener M. El lugar
geométrico de los puntos M cuando P recorre 𝑇 es una cisoide de Diocles.

Usemos la primera de las dos construcciones para obtener las ecuaciones de la cisoide. Para
ello, usaremos coordenadas polares

La circunferencia de centro 0, 𝑎 y diámetro 2𝑎 tiene por ecuación

𝑟 = 2𝑎 𝑐𝑜𝑠 𝜃

Por otro lado, la ecuación de la recta tangente a la circunferencia en el punto 0,2𝑎 es

2𝑎
𝑟=
𝑐𝑜𝑠 𝜃

La ecuación de una recta que pasa por el origen es, 𝜃 ≡ 𝜃0 y esta


recta cortará a la circunferencia en un punto 𝑃1 de coordenadas
(2𝑎 cos 𝜃0 , 𝜃0 ) y a la recta en otro punto 𝑃2 de coordenadas
2𝑎
, 𝜃0 .
cos 𝜃0

Como 𝑃2 , 𝑃1 y 𝑂 están en la misma recta, la distancia entre 𝑃1 y 𝑃2


viene dada directamente por

2𝑎 1 2𝑎 𝑠𝑖𝑛2 𝜃0
𝑃1 𝑃2 = − 2𝑎 𝑐𝑜𝑠 𝜃0 = 2𝑎 − 𝑐𝑜𝑠 𝜃0 =
𝑐𝑜𝑠 𝜃0 𝑐𝑜𝑠 𝜃0 𝑐𝑜𝑠 𝜃0

que coincide con la distancia del punto 𝑃 al origen (por


construcción de la cisoide).

2𝑎 sin 2 𝜃0
Como este punto 𝑃 está sobre la recta 𝜃 = 𝜃0 , sus coordenadas son , 𝜃0
cos 𝜃0

Así, cuando hacemos variar el ángulo 𝜃0 a un ángulo 𝜃 cualquiera, obtenemos la ecuación de


la cisoide

2𝑎 sin2 𝜃0
𝜌= = 2𝑎 tan 𝜃0 sin 𝜃0
cos 𝜃0

En coordenadas cartesianas, tendremos entonces

𝑦 𝑦 2𝑎𝑦 2
𝑥 2 + 𝑦 2 = 2𝑎 =
𝑥 𝑥2 + 𝑦2 𝑥 𝑥2 + 𝑦2
32 | P á g i n a

Reagrupando términos, resulta

𝑥 𝑥 2 + 𝑦 2 = 2𝑎𝑦 2

o bien

𝑥3
𝑥 3 = 𝑦 2 2𝑎 − 𝑥 ⇒ 𝑦2 =
2𝑎 − 𝑥

a. Uso en la duplicación del cubo


Dados dos valores de 𝑎 y 𝑏, la cisoide siempre permite encontrar16 los valores de 𝑥 e 𝑦 tales
que
𝑎 𝑥 𝑦
= =
𝑥 𝑦 𝑏

Como ya hemos comentado, si en dicha expresión se toma 𝑏 = 2𝑎, entonces el valor de 𝑥


resuelve el problema de la duplicación del cubo de lado 𝑎.

Veamos cómo, con las ecuaciones de la cisoide, podemos resolver el problema de la


duplicación del cubo:

Dibujemos la cisoide relativa a una circunferencia de diámetro OA y


recta tangente r en el punto A. Tomemos el segmento OB en la recta
paralela a r por el punto O de tal forma que 𝑂𝐵 = 2 · 𝑂𝐴.

Tracemos segmento AB y llamemos P al punto de intersección de


dicho segmento con la cisoide. Por último, dibujemos el punto X
intersección de la recta OP con la recta r.

Veamos que se verifica la relación


3
𝐴𝑋 = 2 𝑂𝐴

y, por tanto, un cubo cuya arista sea AX tiene el doble de volumen de


un cubo con arista OA.

En efecto, sea Q el punto de intersección de la paralela a AX por el


punto P con el segmento OA. Por la semejanza de los triángulos OXA y OPQ

𝐴𝑋 𝑃𝑄
=
𝑂𝐴 𝑂𝑄

16
Consular el apéndice IV para ver una demostración de esta propiedad de la cisoide y su aplicación a la duplicación
del cubo.
P á g i n a | 33

Tomemos un sistema de coordenadas con origen en el punto O y ejes según las direcciones
perpendiculares OA y OB . Entonces, las coordenadas del punto P se pueden identificar con
los segmentos OQ (coordenada 𝑥) y PQ (coordenada y).

Por estar el punto P sobre la cisoide, los segmentos OQ y PQ verifican la relación

𝑂𝑄 3 𝑂𝑄 3 𝑃𝑄 2 1
𝑃𝑄 2 = = ⇒ 3
=
𝑂𝐴 − 𝑂𝑄 𝐴𝑄 𝑂𝑄 𝐴𝑄

Entonces, tenemos
3 3
𝐴𝑋 𝑃𝑄 𝑃𝑄 · 𝑃𝑄 2 𝑃𝑄
= = =
𝑂𝐴 𝑂𝑄 𝑂𝑄 3 𝐴𝑄

Por otra parte, los triángulos APQ y ABO son semejantes, luego

𝑃𝑄 𝑂𝐵
= =2
𝐴𝑄 𝑂𝐴

por hipótesis sobre el segmento OB.

Así, se tiene finalmente que


3
𝐴𝑋 𝑃𝑄 3
= =2 ⇒ 𝐴𝑋 = 2 𝑂𝐴
𝑂𝐴 𝐴𝑄

Para saber más sobre esta curva:

http://www.mathcurve.com/courbes2d/cissoiddroite/cissoiddroite.shtml

http://www.ciccp.es/ImgWeb/Castilla%20y%20Leon/Colaboraciones/Cisoide%20Diocles.
pdf
34 | P á g i n a

LA CICLOIDE

La cicloide fue estudiada primero por Nicolás de Cusa (1401-1464) en 1450 cuando
intentaba encontrar el árdea de un círculo por integración17. En 1501 Charles Bouvelles se
interesó por ella pensando que podría ser útil para cuadrar el círculo. También fue
estudiada posteriormente por Galileo Galilei (1564-1642) y por Marin Mersenne (1588-
1648). Galileo fue quien la nombró como cicloide en 1599 y Mersenne quien dio la primera
definición de la curva. Esta curva llegó a ser considerada como la Helena de los geómetras18.

Podemos considerar la cicloide como la curva que genera un punto P de una circunferencia
cuando ésta rueda, sin deslizamiento, sobre una recta.

A partir de esta definición, es sencillo obtener


las ecuaciones paramétricas de la cicloide:

Supongamos una circunferencia de radio b y


centro Q que rueda hacia la derecha sobre el
eje 𝑥. Sea R la proyección de Q sobre el eje 𝑥,
llamemos t al ángulo formado por el punto R y
el punto P que genera la cicloide.

Entonces, si S es la proyección de P sobre QR,


es fácil ver que 𝑄𝑆 = 𝑏 cos 𝑡 y, por tanto, la
altura del punto P vendrá dada por
𝑦 = 𝑄𝑅 − 𝑄𝑆 = 𝑏 − 𝑏 cos 𝑡 = 𝑏 1 − cos 𝑡 .

Por hipótesis, la circunferencia rueda sin deslizar sobre el eje 𝑥. Por tanto, en todo momento
el arco 𝑃𝑅 tiene la misma longitud que el segmento 𝑂𝑅. La longitud del arco 𝑃𝑅 es,
sencillamente, 𝑏𝑡. Entonces, al igual que hicimos con la coordenada 𝑦, tenemos que
𝑃𝑆 = 𝑏 sin 𝑡 y por tanto, 𝑥 = 𝑂𝑅 − 𝑃𝑆 = 𝑏𝑡 − 𝑏 sin 𝑡 = 𝑏 𝑡 − sin 𝑡 .

Luego, las coordenadas paramétricas de la cicloide son

𝑥 𝑡 = 𝑏 𝑡 − sin 𝑡
𝑦 𝑡 = 𝑏 1 − cos 𝑡

17
Nicolás de Cusa: De quadratura circuli, 1450.
18
En referencia a Helena de Troya -o Helena de Esparta-. Hija de Zeus en la mitología griega, era deseada por muchos
héroes debido a su gran belleza. Incluso llegó a desencadenarse una guerra por ella.
P á g i n a | 35

a. El problema del área encerrada por la cicloide.

Mersenne se propuso encontrar el área encerrada bajo la curva mediante integración. Al no


conseguirlo, en 1615 propuso la cuestión a otros matemáticos. Entre ellos a Gilles Personne
de Roberval (1602-1675) quien, en 1634 ganó la Cátedra de Matemáticas del College Royal
gracias a este estudio.

Orgulloso de su resultado, Roberval comunicó el resultado a Descartes (1596-1650) quien


dijo que “era una belleza de la que no me había dado cuenta antes, aunque causaría no poca
dificultad a cualquier geómetra algo experimentado”.

Roberval no fue el único que buscó el valor del área encerrada por la cicloide. En 1639,
Galileo, después de 40 años de estudio de la curva, escribió a Evangelista Torricelli (1608-
1647). Galileo, al no encontrar una relación matemática entre el área encerrada por la
cicloide en la primera vuelta del círculo y el área de éste, acudió a pesar pedazos de metal
cortados en forma de cicloide. Encontró que la proporción era aproximadamente 3 a 1 pero,
al no obtener un número mayor que 3, supuso que dicha relación era irracional19. Torricelli,
en cambio, sí logró obtener la expresión exacta del área de la cicloide.

En 1658, Blaise Pascal (1623-1662) se unió al estudio de la cicloide. Pascal había estado
desde noviembre de 1654 dedicado exclusivamente a la teología, abandonando la ciencia.
Pero una noche de 1658, debido a un fuerte dolor de muelas que le impedía dormir, decidió
19
Sin embargo, la relación es exactamente 3. Una vez que tenemos las ecuaciones de la cicloide, utilizando el cálculo
integral, es fácil de comprobar. Puesto que se verifica

𝑥 = 𝑏 𝑡 − sin 𝑡

diferenciando la expresión anterior tenemos que

𝑑𝑥 = 𝑏 1 − cos 𝑡 𝑑𝑡

Entonces, el área bajo la cicloide en la primera vuelta de la circunferencia puede calcularse mediante

2𝜋 2𝜋
2𝜋𝑏
𝐴= 𝑦𝑑𝑥 = 𝑦𝑏 1 − cos 𝑡 𝑑𝑡 = 𝑏 2 1 − cos 𝑡 2 𝑑𝑡 ⇒
𝑥=0
𝑡=0 𝑡=0

3 1 2𝜋
⇒ 𝐴 = 𝑏2 𝑡 − 2 sin 𝑡 + sin 𝑡 cos 𝑡 = 3𝜋𝑏 2
2 2 𝑡=0

que coincide con el triple del área del círculo de radio b utilizado para generar la cicloide.
36 | P á g i n a

dedicarse al estudio de la cicloide -parece ser que fue en los ocho días siguientes cuando
resolvió el problema del área y el centro de gravedad de cualquier segmento de la cicloide-.
El dolor desapareció y Pascal, interpretando dicho suceso como una señal divina, siguió con
el estudio de la curva durante varios años.

Pascal resolvió, además de los ya citados, otros problemas relacionados con el volumen y la
superficie del sólido de revolución obtenido al girar la cicloide sobre el eje 𝑥. Estos
problemas fueron publicados por Pascal en forma de reto a los matemáticos de la época,
proponiendo además a Roberval como uno de los jueces y ofreciendo 40 pistolas20 a quien
los resolviera. Sin embargo, sólo se recibieron dentro de concurso las soluciones de John
Wallis (1616-1703) y de Antoine de Lalouvère (1600-1664). Ambas resultaron erróneas así
que Pascal, bajo el nombre de Amos Dettonville21 publicó las soluciones. El hecho de que los
premios quedaran desiertos y que Pascal en su Histoire de la roulette22 no reconociera
prácticamente ningún mérito a Torricelli, únicamente a Roberval, en los estudios sobre la
cicloide provocó una gran indignación.

b. El problema de la longitud de la cicloide y del trazado de sus tangentes.

Cuando Roberval comunicó a Descartes que había sido capaz de calcular el área bajo un arco
de cicloide, Descartes le propuso encontrar un método para dibujar la tangente a la curva.
Roberval lo intentó sin mucho éxito, siendo resuelto el problema por Vicenzo Viviani
(1622-1703) y por Pierre de Fermat (1601-1665) de manera independiente.

En cuanto a la longitud de la cicloide, el matemático Christopher Wren (1632-1723) escribió


a Pascal en 1658 para comunicarle que había logrado rectificar la cicloide y que, de hecho, la
longitud del primer arco de cicloide era 8 veces el radio de la circunferencia que la genera.

El descubrimiento de Wren creó gran sensación. Fermat llegó a decir que nunca antes había
tenido noticia de ninguna curva que hubiera sido perfectamente rectificada; aunque
puntualizó que el caso de la cicloide era especial puesto que su construcción presuponía
igualdades entre arcos de circunferencia y segmentos.

Sin embargo, el descubrimiento de Wren sirvió como estímulo para que se desarrollara el
estudio de la longitud de una curva cualquiera.

20
Pistola o pistole era como se conoció en Francia a la moneda de oro española o hispanoamericana con valor de dos
escudos.
21
Amos Dettonville era en realidad un anagrama de Louis de Montalte, pseudónimo utilizado por Pascal en sus Lettres
provinciales.
22
Roulette era el nombre utilizado generalmente para la cicloide en Francia.
P á g i n a | 37

c. Curva tautócrona

La palabra tautócrona proviene del griego y significa mismo tiempo (ταυτός= mismo,
χρόνοσ= tiempo).

Huygens descubrió que las oscilaciones de un péndulo no son independientes de la


amplitud de su movimiento (este efecto es el llamado error circular). Fue en 1673 cuando,
experimentalmente, dedujo que dicho error no se presentaba sobre un arco de cicloide
invertida. Esto es:

Supongamos un punto P que se desliza sobre un arco de cicloide invertida únicamente por
efecto de la fuerza de la gravedad y sin rozamiento. Entonces, el punto experimenta un
movimiento armónico simple cuyo periodo es independiente de la posición de partida del
punto P.

Al tener la cicloide esta propiedad, se dice que es una


curva tautócrona. Este hecho fue utilizado en la invención
del péndulo isócrono (o cicloidal), es decir, de un péndulo
cuyo periodo fuera independiente de la amplitud de su
movimiento. Así, Huygens construyó el primer reloj de
péndulo con un mecanismo que hacía que el péndulo se
balanceara sobre un arco de cicloide. No obstante, el
método presentaba varios problemas mecánicos para su realización.

La búsqueda de relojes precisos estuvo motivada en gran medida por el problema de


determinar la longitud geográfica de los puntos de la Tierra; muy importante, sobre todo,
para la navegación marítima. Mediante la observación del movimiento de las estrellas o de
su posición en el firmamento, se puede conocer la latitud geográfica del lugar. Sin embargo,
para conocer la diferencia de longitud entre dos puntos el método era más elaborado.

En primer lugar, había que calcular la hora local del primer punto mediante observaciones
astronómicas. Después, se precisaba de un reloj preciso que fuera marcando el paso del
tiempo y había que desplazarse hacia el otro punto cuya longitud queremos conocer. Una
vez allí, se volvía a obtener la longitud por observaciones a las estrellas. La diferencia entre
la hora local obtenida por observación y la hora que marcaba el reloj correspondía a la
diferencia de longitudes entre los puntos.

d. Curva braquistócrona

La palabra braquistócrona proviene del griego y se podría traducir como el menor tiempo
(βραχύσ=corto, χρόνοσ= tiempo).
38 | P á g i n a

El problema de la braquistócrona fue enunciado por Johann Bernoulli (1667-1748) en 1696


y trataba de lo siguiente:

Dados dos puntos A y B en un mismo plano vertical,


encontrar la trayectoria que seguiría una partícula que,
únicamente bajo la fuerza de la gravedad, se desplazara
entre dichos puntos en el menor tiempo posible.

El primero estudiar el tiempo de caída de los cuerpos fue Galileo. En 1638 estableció la el
tiempo que tardaba un cuerpo en recorrer una distancia en caída libre23. Así, si dedujo la
siguiente relación entre el tiempo t que tarda una partícula en recorrer una distancia L
mientras desciende una distancia H

𝑘𝐿
𝑡=
𝐻

k es una cierta constante.

Otro de los resultados que descubrió enuncia que si en una circunferencia consideramos las
cuerdas que parten desde el punto más alto de la misma, el tiempo empleado por una partícula
en caer, sin rozamiento, por cualquiera de ellas es el mismo.

Del hecho anterior, dedujo que la línea recta que proporcionaba el camino más rápido entre
dos rectas verticales paralelas era un segmento que formara 45° con ellas:

Para cada circunferencia que dibujemos con centro en la vertical de


A, el tiempo empleado por la partícula en recorrer cualquiera de
sus cuerdas partiendo desde el punto A es el mismo. Por tanto, si
queremos llegar de una recta a otra en línea recta y de la manera
más rápida posible, tenemos que buscar la circunferencia que sea
tangente a esta última recta y pase por A. Entonces, el segmento
más rápido será el que una el punto A con el punto de tangencia
entre dichas circunferencia y la otra recta.

Sin embargo, después de todo esto conjeturó que el camino más corto entre dos puntos que
no estuvieran en la misma vertical era, erróneamente, un arco de circunferencia. En
realidad, el camino más rápido entre dos puntos es un arco de cicloide (por eso, decimos
que la cicloide es la braquistócrona).

El primero en dar una demostración de este hecho fue Johann Bernoulli24. Otros que
también lo demostraron fueron Leibniz (1646-1716), Newton (1642-1727), Jacob Bernoulli
(1654-1705) y L’Hôpital (1661-1704).

23
Galileo, Discorsi e Dimostrazioni Matematiche, intorno a due nuove scienze attenenti alla meccanica & i movimenti
locali (Diálogos sobre dos nuevas ciencias).
24
En realidad, tanto Johann Bernoulli como su hermano Jacob Bernoulli trabajaron el en problema de la
braquistócrona. Se dice que ambos llegaron a una solución aunque luego se acusaron mutuamente de plagio.
P á g i n a | 39

La solución propuesta por Johann Bernoulli se basaba en una aproximación a la solución


mediante una poligonal. Dicha poligonal era hallada utilizando el efecto de la refracción de
la luz al atravesar medios de distinta densidad.

Sin embargo, quedaban otras cuestiones pendientes. En primer lugar, había que lograr
construir la cicloide que pasara por los puntos A y B. En segundo, había que ver cuál de
todas las cicloides que pasan por esos dos puntos es la que proporciona el camino más
rápido.

El problema de cómo construir una cicloide que pasara por dichos puntos fue resuelto por
Newton. La otra cuestión fue propuesta por Jacob Bernoulli a su hermano y éste último
encontró la solución. Según Johann, el arco de cicloide que daría la braquistócrona sera el de
aquella cicloide que pasara por el punto A y tuviera su punto más bajo en B.

Gracias a este problema de la curva braquistócrona, se empezó a desarrollar un nuevo


campo de la matemática en el que lo que se buscaba no era el punto en el que se minimizaba
una función, sino la función que hacía mínimo un funcional. Este nuevo campo es el
conocido como cálculo de variaciones.

Para saber más sobre esta curva:

THE INTER-IREM COMMISION. History of mathematics. Histories of problems.


http://www.mathpages.com/rr/s8-03/8-03.htm
http://gaussianos.com/la-cicloide-%C2%BFcual-es-el-camino-mas-corto/
http://temasmatematicos.uniandes.edu.co/Trocoides/paginas/introduccion.htm
http://nonio.mat.uc.pt/PENSAS_EN02/geometriahoy/experimentosgeom/ecua.htm
40 | P á g i n a

APÉNDICE I
Aplicación del método de exhaución al cálculo de áreas encerradas
por una espiral.

Para calcular el área primera, Arquímedes utiliza la propiedad de exhaución aproximando,


por exceso y por defecto, el área a calcular mediante sectores circulares. Ilustremos este
procedimiento para el caso en el que queremos calcular el área comprendida entre dos
radio vectores ρ1=OA y ρ2=OC y el arco de espiral AC.

En primer lugar, Arquímedes acota inferior y superiormente dicha área utilizando sectores
circulares de radios ρ1 y ρ2. Esto puede realizarse para cualquier área encerrada entre 2
radio vectores y la espiral entre dos revoluciones consecutivas. En tal caso, se tiene

𝐴𝑐𝑖𝑟𝑐𝑢𝑛𝑠 > 𝐴𝑒𝑠𝑝 > 𝐴𝑖𝑛𝑠𝑐𝑟 .

Dividamos entonces el arco COC1 en n-1 partes iguales trazando n-2 rectas por O y sean E1,
E2, …, En-2 los puntos de corte de dichas rectas con la espiral. Tenemos ahora n-1 áreas que
podemos aproximar de manera análoga al caso anterior, acotando cada una por sectores
circulares. Al haber dividido en arco inicial en n-1 partes iguales, se cumple que el sector
P á g i n a | 41

circular inscrito en la primera parte equivale al sector circular circunscrito en la segunda


parte y lo mismo ocurre en cada par de partes consecutivas. Por tanto, la diferencia entre el
área total circunscrita y el área total inscrita en la espiral se reduce a la diferencia de área
entre los sectores circulares COC1 y En-2OCn-1.

Si llamamos Δ𝑛−1 a la diferencia entre el área circunscrita y el área inscrita cuando


dividimos el arco 𝐴𝑂𝐶 en n-1 partes iguales, resulta que Δ𝑛−1 > Δ𝑛 para cada n y además

𝐴𝑐𝑖𝑟𝑐𝑢𝑛𝑠 − 𝐴𝑖𝑛𝑠𝑐𝑟 = 𝐴𝐶𝑂𝐶1 + ⋯ + 𝐴𝐶𝑛 −2 𝑂𝐶𝑛 −1 − 𝐴𝐷𝑂𝐸1 + ⋯ + 𝐴𝐷𝑛 −1 𝑂𝐴 = 𝐴𝐶𝑂𝐶1 − 𝐴𝐷𝑛 −1 𝑂𝐴

Para las dos primeras divisiones el resultado que obtenemos es:

𝐴𝑂𝐶 𝐴𝑂𝐶
𝛥2 = 𝑂𝐶 2 − 𝑂𝐴2 = 2 · 𝑂𝐶 2 − 𝑂𝐴2 = 2𝛥4
4 8

Según aumentamos las divisiones obtenemos:

𝐴𝑂𝐶 𝐴𝑂𝐶
𝛥2𝑛 = 𝑂𝐶 2 − 𝑂𝐴2 = 2 𝑂𝐶 2 − 𝑂𝐴2 = 2𝛥4𝑛
4𝑛 8𝑛

Por tanto, tenemos que 𝛥2 ≥ 2𝛥4 , 𝛥4 ≥ 2𝛥8 , … y, por la propiedad de exhaución, la


diferencia 𝛥𝑛 se puede hacer tan pequeña como queramos sin más que aumentar n.

Si llamamos ahora S al área del sector circular de ángulo 𝐴𝑂𝐶 y radio OC, es fácil comprobar
que se verfician las dos relaciones
42 | P á g i n a

𝑆 (𝑛 − 1)𝑂𝐶 2
=
𝐴𝑐𝑖𝑟𝑐𝑢𝑛𝑠 𝑂𝐶 2 + 𝑂𝐸12 + 𝑂𝐸22 + ⋯ + 𝑂𝐸𝑛−2
2

𝑆 (𝑛 − 1)𝑂𝐶 2
=
𝐴𝑖𝑛𝑠𝑐𝑟 𝑂𝐸12 + 𝑂𝐸22 + ⋯ + 𝑂𝐸𝑛−2
2
+ 𝑂𝐴2

En efecto,

1 2
𝑆
= 2 𝐴𝑂𝐶 · 𝑂𝐶 =
(𝑛 − 1)𝑂𝐶 2
𝐴𝑐𝑖𝑟𝑐𝑢𝑛𝑠 𝑛−1 𝑂𝐶 2 + 𝑂𝐸12 + 𝑂𝐸22 + ⋯ + 𝑂𝐸𝑛−2
2
𝐴𝑂𝐶 𝑂𝐶 2 + 𝑂𝐸12 + ⋯ + 𝑂𝐸𝑛−2
2
2

y análogamente para la otra relación.

Además, demuestra25 que

(𝑛 − 1) 𝑎 + 𝑛 − 1 𝑏 2 𝑎+ 𝑛−1 𝑏 2
>
𝑎2 + 𝑎 + 𝑏 2 + ⋯ + [𝑎 + 𝑛 − 2 𝑏]2 1 2
𝑎+ 𝑛−1 𝑏 𝑎+3 𝑎+ 𝑛−1 𝑏−𝑎

y también

𝑎+ 𝑛−1 𝑏 2 𝑛−1 𝑎+ 𝑛−1 𝑏 2


>
1 2 𝑎 + 𝑏 2 + 𝑎 + 2𝑏 2 + ⋯ + [𝑎 + 𝑛 − 1 𝑏]2
𝑎+ 𝑛−1 𝑏 𝑎+3 𝑎+ 𝑛−1 𝑏−𝑎

Por la propiedad de la espiral y por haber tomado partes de la espiral con el mismo ángulo
en O, los radios OC, OE1, OE2, … ,OEn-2, OA se encuentran en progresión aritmética. Si
llamamos a=OA y b=OEn-2-OA, podemos expresar

OA=a

OEn-2=a+b

OEn-3=OEn-2+b=a+2b

OE1=OE2+b=a+(n-2)b

OC=OE1+b=a+(n-1)b

y teniendo en cuenta el último par de desigualdades, tenemos la siguiente relación entre las
áreas

𝑆 (𝑛 − 1)𝑂𝐶 2 𝑂𝐶 2
= < <
𝐴𝑐𝑖𝑟𝑐𝑢𝑛𝑠 𝑂𝐶 2 + 𝑂𝐸12 + 𝑂𝐸22 + ⋯ + 𝑂𝐸𝑛−2
2 1 2
𝑂𝐶 · 𝑂𝐴 + 3 𝑂𝐶 − 𝑂𝐴
(𝑛 − 1)𝑂𝐶 2 𝑆
< 2 2 2 2
=
𝑂𝐸1 + 𝑂𝐸2 + ⋯ + 𝑂𝐸𝑛−2 + 𝑂𝐴 𝐴𝑖𝑛𝑠𝑐𝑟

25 Sobre espirales, Arquímedes. Proposición 11 y corolario.


P á g i n a | 43

𝑆 𝑆 𝑆
Sabemos que 𝐴𝑐𝑖𝑟𝑐𝑢𝑛𝑠 > 𝐴𝑒𝑠𝑝 > 𝐴𝑖𝑛𝑠𝑐𝑟 y, por tanto, se verifica < < . Las
𝐴𝑐𝑖𝑟𝑐𝑢𝑛𝑠 𝐴𝑒𝑠𝑝 𝐴𝑖𝑛𝑠𝑐𝑟
cantidades OC y OA son constantes con independencia del número de partes en las que
hemos dividido el área a calcular y, como la diferencia entre 𝐴𝑖𝑛𝑠𝑐𝑟 y 𝐴𝑐𝑖𝑟𝑐𝑢𝑛𝑠 se puede hacer
tan pequeña como queramos sin más que aumentar n, de la relación anterior resulta
directamente que

𝑆 𝑂𝐶 2
=
𝐴𝑒𝑠𝑝 1 2
𝑂𝐶 · 𝑂𝐴 + 3 𝑂𝐶 − 𝑂𝐴

Podemos basarnos en esa misma igualdad para obtener relaciones de


áreas encerradas por la espiral en vueltas que no sean sólo la primera.
Por ejemplo, tomando OC=4πa y OA=0, calculamos el área que resulta
de sumar el área primera y el área segunda. Esto es así porque
aproximamos el área a calcular por sectores circulares y no por
sectores de coronas circulares.

Entonces, si llamamos An a la n-ésima área de Arquímedes y llamamos


Sn al n-ésimo círculo, tenemos las siguientes relaciones:
1
𝐴1 +𝐴2 4𝜋𝑎 ·2𝜋𝑎 + 4𝜋𝑎 −2𝜋𝑎 2 8+4 3 7
1. = 3
2
= =
𝑆2 4𝜋𝑎 16 12

1
𝐴1 +𝐴2 +𝐴 3 6𝜋𝑎 ·4𝜋𝑎 + 6𝜋𝑎 −4𝜋𝑎 2 24 + 4/3 19
2. = 3
= =
𝑆3 6𝜋𝑎 2 36 27

y, en general

1 2
𝐴1 + ⋯ + 𝐴𝑛 2𝑛𝜋𝑎 · 2 𝑛 − 1 𝜋𝑎 + 3 2𝑛𝜋𝑎 − 2 𝑛 − 1 𝜋𝑎 3𝑛 𝑛 − 1 + 1
= =
𝑆𝑛 2𝑛𝜋𝑎 2 3𝑛2

Además, sabemos que las áreas de dos círculos cualesquiera están en la misma proporción
que el cuadrado de sus radios. Usando la propiedad de la espiral, resulta que el radio 𝜌𝑛 del
n-ésimo círculo es proporcional al número de vueltas que ha dado la espiral, es decir, si 𝜌1
es el radio del círculo primero, tenemos que 𝜌𝑛 = 𝑛𝜌1 . Por tanto, tenemos también que el
𝑆𝑛
círculo n-ésimo se relaciona con el círculo primero mediante = 𝑛2 .
𝑆1

Añadiendo esta información a las relaciones obtenidas con las distintas áreas 𝐴𝑛 , en
particular que 3𝐴1 = 𝑆1 , llegamos a las conclusiones siguientes:
7 7 𝑆1
a. 𝐴1 + 𝐴2 = 12 𝑆2 = 12 · 4 · 𝑆1 = 7 3
= 7𝐴1 ⟹ 𝐴2 = 6𝐴1

19 19 𝑆1
b. 𝐴1 + 𝐴2 + 𝐴3 = 27 𝑆3 = 27 · 9 · 𝑆1 = 19 3
= 19𝐴1 ⟹ 𝐴3 = 19𝐴1 − 𝐴1 − 6𝐴1 =
12𝐴1 = 2𝐴2 ⟹ 𝐴3 = 2𝐴2

y, en general, para 𝑛 ≥ 3 por inducción se llega a


44 | P á g i n a

3𝑛 𝑛−1 +1 𝑆1
c. 𝐴1 + ⋯ + 𝐴𝑛 = 𝑆𝑛 = 3𝑛 𝑛 − 1 + 1 = 3𝑛 𝑛 − 1 + 1 𝐴1 ⟹ 𝐴𝑛 =
3𝑛 2 3
3𝑛 𝑛 − 1 + 1 𝐴1 − 𝐴𝑛−1 − 𝐴𝑛−2 − ⋯ − 𝐴1 = 6 𝑛 − 1 𝐴1 ⟹

𝐴𝑛 = 𝑛 − 1 𝐴2

De esta última fórmula se deduce la siguiente fórmula citada por Arquímedes

𝐴𝑛+1 = 𝑛𝐴2 𝐴𝑛+1 𝑛 𝑛


⇒ = ⇒ 𝐴𝑛+1 = 𝐴
𝐴𝑛 = 𝑛 − 1 𝐴2 𝐴𝑛 𝑛−1 𝑛−1 𝑛
P á g i n a | 45

APÉNDICE II
Fórmulas para la elipse y la hipérbola de Apolonio.

En las proposiciones doce y trece del libro I, Apolonio enuncia y demuestra las fórmulas
correspondientes a la hipérbola26 y a la elipse, respectivamente. Aunque no las vamos a
demostrar, veamos que efectivamente se refieren a una hipérbola y una parábola.

En el caso de la hipérbola, enuncia

Si la recta PM interseca a AC en un punto P’ detrás del vértice A del cono, dibujemos PL en el


plano de la sección formando ángulo recto con PM de manera que

𝑃𝐿: 𝑃𝑃′ = 𝐵𝐹 · 𝐹𝐶 : 𝐴𝐹 2

siendo AF el segmento paralelo a PM que une el vértice con el plano de la base.

Sea V un punto en el eje de la cónica y sea R el punto de intersección de la recta P’L con la
paralela a PL por el punto V. Entonces, se verifica

𝑄𝑉 2 = 𝑃𝑉 · 𝑉𝑅

Para ver que es una hipérbola, llamemos 𝑄𝑉 = 𝑦, 𝑃𝑉 = 𝑥, 𝑃𝐿 = 𝑝 y 𝑃𝑃′ = 𝑑. Entonces, por


la semejanza de los triángulos LPP’ y RVP’, tenemos que

𝑉𝑅 𝑃𝑃′ + 𝑃𝑉
=
𝑃𝐿 𝑃𝑃′

En nuestra notación,

26 Una vez obtenida la ecuación de la hipérbola y los parámetros que la definen, en la proposición 14 del
libro I enuncia que Si un plano que no pasa por el vértice corta las dos partes de un cono doble, entonces
las secciones serán dos parábolas con los mismos parámetros de definición. Por tanto, serán dos
hipérbolas “iguales” pero en sentidos opuestos. Es decir, serán dos ramas opuestas.
46 | P á g i n a

𝑉𝑅 𝑑 + 𝑥 𝑝 𝑑+𝑥
= ⇒ 𝑉𝑅 =
𝑝 𝑑 𝑑

Entonces, la fórmula obtenida por Apolonio se traduce en

𝑝 𝑑+𝑥 𝑝
𝑦2 = 𝑥 = 𝑝𝑥 + 𝑥 2
𝑑 𝑑

que corresponde, efectivamente, a una hipérbola tomando como sistema de ejes el diámetro
de la cónica y la tangente a la misma en un punto del diámetro.

𝑑
En efecto, multipliquemos ambos lados de la igualdad por 𝑝 y resulta

𝑑 2
𝑦 = 𝑑𝑥 + 𝑥 2
𝑝

Completando el cuadrado del lado derecho y reagrupando los términos, se tiene


2
𝑑 2 𝑑 𝑑2
𝑦 = 𝑥+ −
𝑝 2 4
2
𝑑 𝑑 2 𝑑2
𝑥+ − 𝑦 =
2 𝑝 4
2
4 𝑑 4 2
2
𝑥+ − 𝑦 =1
𝑑 2 𝑑𝑝

2 2
2 2𝑦
𝑥+1 − =1
𝑑 𝑝𝑑

2 2
𝑥 + 𝑑/2 𝑦
− =1
𝑑/2 𝑝𝑑/2
P á g i n a | 47

Al igual que en el caso de la parábola, el parámetro 𝑃𝐿 = 𝑝 recibe el nombre de latus rectum


mientras que el valor 𝑃𝑃′ = 𝑑 es el diámetro transversal, el lado transversal de la
figura sobre el diámetro, o, simplemente, la transversal27.

Vayamos ahora con el caso de la elipse. En la proposición trece del libro I, tenemos

Si la recta PM interseca a AC en un punto P’ delante del vértice A del cono, dibujemos PL en el


plano de la sección perpendicular a PM de manera que

𝑃𝐿: 𝑃𝑃′ = (𝐵𝐹 · 𝐹𝐶)/𝐴𝐹 2

siendo AF el segmento paralelo a PM que une el vértice A con el plano de la base.

Sea V un punto en el eje de la cónica y sea R el punto de intersección de la recta P’L con la
paralela a PL por el punto V. Entonces, se verifica

𝑄𝑉 2 = 𝑃𝑉 · 𝑉𝑅

Al igual que antes, para ver en notación moderna qué tipo de cónica resulta, llamemos
𝑄𝑉 = 𝑦, 𝑃𝑉 = 𝑥, 𝑃𝐿 = 𝑝 y 𝑃𝑃′ = 𝑑. Por la semejanza de los triángulos LPP’ y RVP’, tenemos
que

𝑉𝑅 𝑃𝑃′ − 𝑃𝑉
=
𝑃𝐿 𝑃𝑃′

Utilizando nuestra notación,

𝑉𝑅 𝑑 − 𝑥 𝑝 𝑑−𝑥
= ⇒ 𝑉𝑅 =
𝑝 𝑑 𝑑

Entonces, la ecuación de la cónica es

𝑑−𝑥 𝑝
𝑦 2 = 𝑥𝑝 = 𝑝𝑥 − 𝑥 2
𝑑 𝑑
𝑑
Al igual que hicimos con la hipérbola, multipliquemos toda la ecuación por y
𝑝
reorganicemos los términos. Resulta así

27
En los textos de Apolonio, aparece como πλαγία que significa lateral.
48 | P á g i n a

𝑑 2
𝑦 = 𝑑𝑥 − 𝑥 2
𝑝

𝑑 2 𝑑 𝑑2
𝑦 =− 𝑥− +
𝑝 2 4
2
𝑑 𝑑 2 𝑑2
𝑥− + 𝑦 =
2 𝑝 4
2
4 𝑑 4 2
2
𝑥− + 𝑦 =1
𝑑 2 𝑝𝑑

2 2
2 2𝑦
𝑥−1 + =1
𝑑 𝑝𝑑

2 2
𝑥 − 𝑑/2 𝑦
+ =1
𝑑/2 𝑝𝑑/2

que es, en efecto, una elipse cuando los ejes de coordenadas se toman también como el
diámetro de la cónica y la tangente en un punto del diámetro

Los nombres usados por Apolonio para los parámetros p y d son los mismos que en el caso
de la hipérbola, es decir, latus rectum y diámetro transversal respectivamente.

Es destacable el hecho de que ambos enunciados sean iguales a excepción de la ubicación


del punto P’. Además, de las demostraciones realizadas por el propio Apolonio se deduce
que, en ambos casos, dejando fijo el diámetro PP’ entonces la razón 𝑄𝑉 2 : 𝑃𝑉 · 𝑃𝑉 ′
permanece constante.

En nuestra notación, para el caso de la hipérbola se tendría

𝑦2 𝑝
≡ 𝑐𝑡𝑒 =
𝑥(𝑑 + 𝑥) 𝑑

mientras que en el caso de la elipse, sería


P á g i n a | 49

𝑦2 𝑝
≡ 𝑐𝑡𝑒 =
𝑥(𝑑 − 𝑥) 𝑑

Para comprender el motivo de los nombres hipérbola y elipse, retomamos la expresión

𝑄𝑉 2 = 𝑃𝑉 · 𝑉𝑅

Según esta expresión, el cuadrado de la ordenada QV es igual al área de un rectángulo de


altura la abscisa PV y base VR. La distancia VR es mayor que el latus rectum en el caso de la
hipérbola y menor que dicho segmento en el caso de la elipse.

Precisamente, el hecho de que el segmento VR exceda al latus rectum o se quede corto, es


lo que da nombre a dichas cónicas28.

28
En efecto, en griego, la palabra υπερβάλλει significa que exagera y έλλειπει singinica que falta.
50 | P á g i n a

APÉNDICE III
Demostración de la propiedad fundamental de la cuadratriz de
Dinostrato que permite cuadrar el círculo.

Cuando hemos hablado de la cuadratriz y de su uso para cuadrar


círculos, hemos enunciado la siguiente propiedad que no hemos
demostrado

𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐷𝐼𝐵 𝐴𝐵
=
𝐴𝐵 𝐴𝑄

Con las ecuaciones de la cuadratriz, es muy fácil demostrar esta


propiedad. Tomando un cuadrado de lado 𝐴𝐵 arbitrario, hemos
visto que la ecuación de la cuadratriz en coordenadas polares es

2
𝜌 sin 𝜃 = 𝜃 · 𝐴𝐵
𝜋

y el valor de 𝜌 cuando 𝜃 → 0 es

2 𝜃 2 𝜃 2
𝜌 = lim · 𝐴𝐵 = 𝐴𝐵 lim = 𝐴𝐵
𝑡→0 𝜋 sin 𝜃 𝜋 𝑡→0 sin 𝜃 𝜋

y, entonces, es claro que

1
𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐷𝐼𝐵 · 2𝜋 · 𝐴𝐵 𝜋 1 𝐴𝐵 𝐴𝐵
=4 = = = =
𝐴𝐵 𝐴𝐵 2 2/𝜋 2
𝐴𝐵 𝐴𝑄
𝜋

Una demostración más clásica que no utiliza las ecuaciones de la curva ni límites es la
siguiente y que se basa en utilizar la reducción al absurdo.

Supongamos que

𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐷𝐼𝐵 𝐴𝐵

𝐴𝐵 𝐴𝑄

Entonces, sobre la recta determinada por A y B ha de existir un punto P tal que

𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐷𝐼𝐵 𝐴𝐵
=
𝐴𝐵 𝐴𝑃

Supongamos en primer lugar que AP>AQ. Entonces, tracemos un


arco MGP con centro en A y radio AP, siendo G el punto de corte de
dicho arco con la cuadratriz.

Puesto que MGP y DIB son dos arcos de circunferencia con el


mismo ángulo, se tiene que
P á g i n a | 51

𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐷𝐼𝐵 𝐴𝐵
=
𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑀𝐺𝑃 𝐴𝑃

y, por hipótesis sobre el punto P,

𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐷𝐼𝐵 𝐴𝐵 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐷𝐼𝐵


= = ⟹ 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑀𝐺𝑃 = 𝐴𝐵
𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑀𝐺𝑃 𝐴𝑃 𝐴𝐵

Ahora bien, por la propiedad de la cuadratriz y por la proporcionalidad de los arcos

𝐷𝐴 ∠𝐵𝐴𝐷 ∠𝐵𝐴𝐷 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐷𝐼𝐵 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑀𝐺𝑃


= = = =
𝐹𝐴 ∠𝐵𝐴𝐺 ∠𝐵𝐴𝐼 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐼𝐵 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐺𝑃

Al ser ABCD un cuadrado, resulta que 𝐴𝐵 = 𝐷𝐴. Y, como hemos visto que 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑀𝐺𝑃 = 𝐴𝐵,
de la relación anterior se deduce

𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑀𝐺𝑃 𝐷𝐴 𝐴𝐵 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑀𝐺𝑃


= = = ⇒ 𝐹𝐴 = 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐺𝑃
𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐺𝑃 𝐹𝐴 𝐹𝐴 𝐹𝐴

Hemos llegado a un absurdo puesto que, si llamamos L a la


intersección de la paralela a FA por G, resulta que

𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐺𝑃 = 𝐹𝐴 = 𝐺𝐿

Así, no puede ser 𝐴𝑃 > 𝐴𝑄.

Supongamos ahora que 𝐴𝑃 < 𝐴𝑄. Al igual que en el caso anterior,


dibujemos un arco MP con centro en A y radio AP. Llamemos ahora
G al punto de corte de la cuadratriz con la paralela a AD por el
punto P. Por último, tracemos los puntos I y N, intersección de la
recta por A y G con los arcos DB y MP.

Al igual que antes, tenemos

𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐷𝐼𝐵 𝐴𝐵
=
𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑀𝑁𝑃 𝐴𝑃

y, por hipótesis sobre el punto P

𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐷𝐼𝐵 𝐴𝐵 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐷𝐼𝐵


= = ⟹ 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑀𝑁𝑃 = 𝐴𝐵
𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑀𝑁𝑃 𝐴𝑃 𝐴𝐵

Ahora, por la propiedad de la cuadratriz

𝐷𝐴 ∠𝐵𝐴𝐷 ∠𝐵𝐴𝐷 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐷𝐼𝐵 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑀𝑁𝑃


= = = =
𝐹𝐴 ∠𝐵𝐴𝐺 ∠𝐵𝐴𝐼 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝐼𝐵 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑁𝑃

y, por ser ABCD un cuadrado, finalmente resulta

𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑀𝑁𝑃 𝐷𝐴 𝐴𝐵 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑀𝑁𝑃


= = = ⟹ 𝐹𝐴 = 𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑁𝑃
𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑁𝑃 𝐹𝐴 𝐹𝐴 𝐹𝐴

Entonces, como 𝐹𝐴 = 𝐺𝑃, se llega a


52 | P á g i n a

𝑎𝑟𝑐𝑜 𝑁𝑃 = 𝐹𝐴 = 𝐺𝑃

lo cual también es absurdo.

Por tanto, se tiene que 𝐴𝑃 = 𝐴𝑄 y el punto Q verifica la propiedad inicialmente enunciada.


P á g i n a | 53

APÉNDICE IV
La cisoide como curva capaz de intercalar dos medias
proporcionales

Veamos cómo podemos construir la cisoide punto a punto intercalando dos medias
proporcionales. Esto nos permitirá comprobar que, a la inversa, una vez tengamos la
cisoide podemos intercalar medias proporcionales entre los segmentos que guarden una
cierta relación.

a. Construcción punto a punto usando dos medias proporcionales:

Comencemos la construcción de la cisoide como siempre: Dibujemos una circunferencia de


centro A y radio AB. Llamemos C al punto diametralmente opuesto a B y tracemos la recta r
tangente a la circunferencia por C.

Sobre r dibujemos un punto D tal que 𝑩𝑪 = 𝑪𝑫. Posteriormente, marquemos un punto E


cualquiera sobre el segmento BD y llamemos BG a la proyección de BE sobre BC.

Para construir la primera media geométrica, dibujaremos la circunferencia con centro en la


recta BC y que pasa por los puntos C y E. El centro de dicha circunferencia estará en el
punto de intersección de la mediatriz del segmento EC con la recta BC.
54 | P á g i n a

Llamemos F al punto diametralmente opuesto a C en la circunferencia anterior. De esta


manera, tenemos una circunferencia con diámetro FC que pasa por el punto E. Entonces, GE
es la media geométrica de los segmentos GC y GF. Por tanto

𝑮𝑪 𝑮𝑬
= 𝟏ª 𝐦𝐞𝐝𝐢𝐚 𝐠𝐞𝐨𝐦é𝐭𝐫𝐢𝐜𝐚
𝑮𝑬 𝑮𝑭

Para construir la segunda media, tomemos 𝑮𝑯 = 𝑮𝑬 sobre la recta FG. Construyamos


después el segmento GI como la media geométrica de GF y GH. Tenemos así

𝑮𝑭 𝑮𝑰
= 𝟐ª 𝐦𝐞𝐝𝐢𝐚 𝐠𝐞𝐨𝐦é𝐭𝐫𝐢𝐜𝐚
𝑮𝑰 𝑮𝑯

El punto I, estará siempre sobre la cisoide. De hecho, para cada posición del punto E
sobre el segmento BD tenemos un punto distinto de la cisoide.

En efecto, tracemos la recta BI y llamemos J al puntos de corte de BI con la recta r inicial. Sea
L el punto sobre BI tal que BL=IJ. Entonces, para ver que I es un punto de la cisoide, es
suficiente probar que L está en la circunferencia de diámetro BC29.

29
Consultar la primera construcción de la cisoide en la página 30.
P á g i n a | 55

Demostremos que el punto L está en la circunferencia de diámetro BC. Para ello, sólo
tenemos que probar que se verifica 𝐿𝑀2 = 𝐵𝑀 · 𝑀𝐶, siendo M la proyección de BL sobre BC:

Demostración:

Por semejanza de triángulos BLM , BGI y BJC tenemos

𝐿𝑀 𝐺𝐼 𝐵𝑀 · 𝐺𝐼
= ⇒ 𝐿𝑀 = [1]
𝐵𝑀 𝐵𝐺 𝐵𝐺

y también

𝐵𝐿 𝐼𝐽
= [2]
𝐵𝑀 𝐺𝐶

Por hipótesis, 𝐵𝐿 = 𝐼𝐽. Entonces, de la expresión [2] deducimos

𝐵𝑀 = 𝐺𝐶 [3]

y, teniendo en cuenta que 𝐵𝑀 + 𝑀𝐶 = 𝐵𝐺 + 𝐺𝐶 = 𝐵𝐶, por [3] se deduce que

𝑀𝐶 = 𝐵𝐺 [4]

Por construcción teníamos que 𝐵𝐶 = 𝐶𝐷 y, por semejanza de los triángulos BGE y BCD, se
tiene que

𝐵𝐺 𝐵𝐶
= =1 ⇒ 𝐵𝐺 = 𝐺𝐸 [5]
𝐺𝐸 𝐶𝐷

Elevando al cuadrado la expresión [1], tenemos

𝐵𝑀2 · 𝐺𝐼 2 𝐵𝑀 · 𝐺𝐼2
𝐿𝑀2 = = 𝐵𝑀 [6]
𝐵𝐺 2 𝐵𝐺 2

y usando las relaciones anteriores, la igualdad [6] se puede reescribir como


56 | P á g i n a

𝐺𝐶 · 𝐺𝐼 2
𝐿𝑀2 = 𝐵𝑀 7
𝐺𝐸 2

Usando la primera y la segunda media geométrica, 𝐺𝐼 2 = 𝐺𝐹 · 𝐺𝐻 y 𝐺𝐸 2 = 𝐺𝐶 · 𝐺𝐹. Luego la


expresión [7] es equivalente a

𝐺𝐶 · 𝐺𝐹 · 𝐺𝐻
𝐿𝑀2 = 𝐵𝑀 = 𝐵𝑀 · 𝐺𝐻 [8]
𝐺𝐶 · 𝐺𝐹

Como 𝐺𝐻 = 𝐺𝐸, usando las relaciones [4] y [5] tenemos

𝐺𝐻 = 𝐺𝐸 = 𝐵𝐺 = 𝑀𝐶 [9]

Así, sustituyendo 𝐺𝐻 = 𝑀𝐶 en la expresión [8], llegamos finalmente a la expresión que


queríamos obtener

𝐿𝑀2 = 𝐵𝑀 · 𝑀𝐶

lo cual prueba que L está en la circunferencia de diámetro BC y, por tanto, I está sobre la
cisoide. □

b. Uso de la cisoide como curva capaz de intercalar dos medias geométricas

Veamos cómo las propiedades vistas en la construcción anterior nos permiten, dada la
cisoide, construir dos segmentos 𝑥 e 𝑦 que verifican la ecuación
𝑎 𝑥 𝑦
= =
𝑥 𝑦 𝑏

para ciertos valores de 𝑎 y 𝑏.

Como hemos visto varias veces a lo largo del trabajo, la relación anterior es equivalente a las
relaciones

𝑥 2 = 𝑎𝑦

𝑥𝑦 = 𝑎𝑏

Así, si I es un punto de la cisoide tal que, con las


notaciones anteriores, 𝐺𝐶 = 𝑎 y 𝐺𝐼 = 𝑎𝑏, entonces
los segmentos 𝐺𝐸 = 𝑥 y 𝐹𝐺 = 𝑦 verifican

𝐺𝐸 2 = 𝐺𝐶 · 𝐹𝐺

𝐺𝐼 2 = 𝐹𝐺 · 𝐺𝐻 = 𝐹𝐺 · 𝐺𝐸

Es decir, se verifica

𝑥 2 = 𝑎𝑦

𝑎𝑏 = 𝑥𝑦

y, por tanto, 𝐺𝐸 y 𝐹𝐺 son los segmentos buscados.


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BIBLIOGRAFÍA Y OTROS RECURSOS

Bibliografía básica

a) J. M. ÁLVAREZ PÉREZ, Curvas en la historia (1 y 2). Ed. Nivola.

b) THOMAS L. HEATH, A history of Greek Mathematics (vol I, II). Oxford University


Press.

c) P. OLALQUIAGA, A. OLALQUIAGA, El libro de las curvas. Fundación Esteyco.

Enlaces web básicos

a) Curvas con historia: de las cónicas a las ecuaciones de las flores

http://platea.pntic.mec.es/~aperez4/curvashistoria.pdf

b) Famous Curves Index

http://www-groups.dcs.st-and.ac.uk/~history/Curves/Curves.html