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FENOMENOS REVOLUCIONARIOS JEAN BAECHLER FENOMENOS REVOLUCIONARIOS open BAECHLER FENOMENOS REVOLUCIONARIOS JEAN BAECHLER FENO S REVOLI ARIOS JEAN LER CIENCIAS SOCIALES SOCIOLOGIA Jean Baechler, nacido en 1937, es pro- esor adjunto’ en la Universidad de Paris desde 1962. Colabor en el Cen- tre National de ia Recherche S fique, Seccién de Sociologia, desde 1966. Ha sido profesor de Historia y de Geografia en el Liceo de Mans de 1964" 1966. Ademis de Los fendme- ‘nos revolucionarios que hoy presenta ‘mos, ha publicado Politique de Trots- ky (1968) y Les origines du capitalis- ‘me, de préxima aparicin en esta mis- ‘ma coleccion. EI hecho decisivo de la teoria de las revoluciones, segin Baechler, ha de partir del andlisis de Ia fragilidad de Jos sistemas politicos. En efecto, Jas tensiones y los conflictos son univer- sales y permanentes, y las crisis més ‘numerosas que las reveluciones. Sélo ‘queda el sistema politico para cons- tituir el medio en el que las diversas variantes se combinen para deseinbo- ‘ear en una revolucidn, Para su estudio ‘el autor ha partido de seis pares de situaciones limites existentes en los sistemas politicos: la anarguia y Ix ‘administracién por el Estado; ‘movilismo y la mutacién; el pluralis- ‘mo y el monopolio; la fuerza y la debi- lidad; ta paz y la guerra; Ia legitimi- ‘dad y la Hlegitimidad. El presente en- ‘ayo es, pues, un completo y riguroso estudio de las revoluciones politicas en sus multiples aspectos: desde sus ‘rigenes, su formacién y sus funcio- nes, hasta sus ideologias y sus posibi- lidades futuras. | EDICIONES PE- NINSULA. JEAN BAECHLER \ \ LOS FENOMENOS REVOLUCIONARIOS fi Ediciones Peninsula® Busomowa, 1974 ‘Titulo de Ia edici6n original: Les phénoménes révolutionnaires Traduccién de Naria Vidal y Carles Reig Cubierta de Jordi Fornas © Presses Univensrraines ve Fraxce, 1970 Realzacién y propiedad de esta edicién iottades waducclon'y disco de Ia ublera} : EDICIONS 62, SIA. Provenga 218, Barcelona, 1974. Depésito Legal: B. 32380 - 1974 San 429740032. Impreso en Gréfias Cap, $. Av FGorominas 28, Hospitalet. PREFACIO A LA EDICION CASTELLANA Preparar una reedicién de una obra como 1a pre- sente tiene algo de mortificante. De ella he pretendido hhacer, no un manifiesto, lo que resultaria bastante pre- suntuoso, sino més bien una apertura sobre un campo de investigaciones, del que tenia la conviccién de que era Fico y estaba descuidado. Esta conviccién no me ha ‘abandonado, antes al contrario. Esta posicién de par- tida ha tenido por resultado lievarme a reflexionar y escribir sobre toda una serie de puntos y problemas, ada_uno de los cuales habria exigido una atencién ‘mucho mayor. De lo que se deduce que casi no pasa un dia de trabajo que no me amuncie la prueba de mi lige- reza 0 de los limites de mi informacién, ‘Solo citaré un ejemplo, En mi libro, un poco por todas partes, he ido introduciendo algunas notas sobre 1 suicidio, Confieso francamente que estas observacio- hes no fueron incorporadas después de unos estudios femprendidos sobre el problema, sino que lo fueron por- ue, en cierto momento, se me aparecio que, de la mane- Fa en que construfa el andlisis de los fendmenos de opo- sicién al orden, un escaque se dibujaba a si mismo para recibir en él al suicidio. Ahora bien: después de la re- Gaceién de estas péginas, sucede que he trabajado y reflexionado bastante sobre los suicidios; asf, lo que he fserito no hace mucho se me aparece ahora. simple- ‘mente como cémico. No se trata de que el progreso de mis conocimientos haya hecho esfumar este escaque, no, al contrario, pero la cuestiOn es hasta tal. punto compleja que, slgin dia, necesitaré un libro bastante ‘més importante que el presente para representar sus ‘elementos ¢ intentar responder. 'Ni qué decir tiene que, si la inclinacién de mis inte. reses actuales me hubiera conducldo hacla cualquier 5 cro tipo de fenémeno, lo que hubiera hecho habria sido Sonree,jBueno, est ben! tengo la audacia de no arre- pentirme de nada, puesto que al eseriir este bosquejo Sar sabla perfectamente que cl saber requcrido para Sumplir mi tarea excedia'a mis fuerzas. En realidad, Estoy enteramente dapuesto a reconocererrores en cual. fuiera de las paginas de mi libro’ (para algunas, seria ecesaro que la argumentaciin adverenfuere muy fuer: {c); hay, sin embargo, algunos puntos fundamentales de Jos que todavia no he ‘conseguido hacerme soltar la presa'y que me han deciido «escribir — No existe una cincia de fa totalidad, slo existe cien- Gia de lo parcial S*eiste un campo clentfico parcial, constituide por ios conflicis internos de las socledades humana; a fl {a de algo mejor los he llamado fenémenos Tevolucio Tarios, A parte. de ahi, mantengo que" aparecen unos hechos que las revolucones poiticas no logran absorber Y que son otras maneras de entrar en cooflcto con et arden socal A clencia sélo puede aprehender rigurosamente ob- ecru ella mish Constr Ie lenis sos les construyen abjetos que yo he llamado casos 0 acon- tecimientos; Ia construction de tales objetos precisa de largos rodeos: he intentado recorrer estos rodeos en el presente Horo. He aqui a lo que me incline y lo que he intentado hacer, Confidencialmente,confieso una debiidad de au. tor cela que no consigo curarme: estoy avido de toda Clase. deeitica que me aclare algo sobre mis propas {ntenciones,no- puedo resist ningun comentario sobre puntos que no entran en mi propdsito del momento, Por ovaue parece, es ésta una debiidad a Is que tambien st. Guan an Bien sur, cual eer: wn buen jue {ibe aprecia el valor de un escrito por lo que conlene Yo por lo que deja de conteners (Polio, Historia, wv. Esias observaciones no justfcan un prefacio. Des- pus de todo, publicar un Hbro es confar en ia intel fencia de lector eventual y atriesgarse a la incompren- ‘Son el libro tiene que defenderse a si mismo, el autor debe continuar su propio camino, Si, a pesar de todo, the deseado infigir a mi lector algunas ‘péginas suple: ‘ Imtarin Poraue me he parcio gue, enn punto aportante, mi argumentacién exigia algunas precistones, ‘Quiero decir que, en el esquema general que he intentado elaborar, hay un elemento capital que no destaca sul ‘glentemente, Jo que ahora me parece un defecto grave. ‘Me gustaria corregirlo aqul brevemente ‘A lo largo de todo este libro se dibuja, en filigrana, Ja idea de que los fendmenos” que he estudiado estan fn una relacién privilegiada con el. sistema_politico. Ahora creo que es necesario it més lejos y, en lugar de tomar al sistema politico como una variable entre otras hacer de él el medio en el que las demés varia: bles van a refractarse. Ya ereo haberlo dicho y escrito, ‘Pero sin insistir lo suficiente. Cuando uno se ocupa més Pparticularmente de las revoluciones en sentido’ estric. to, es decir, de las tomas ilegales del poder, esta, pre- cision se convierte en indispensable. Doy un ejemplo sencillo. James Davies aboga por una teorfa de las re- voluciones Hamada —con algo de pedanteria— la teoria de la curva en J3 Contio en no traicionar el pensamicnto del autor resumiéndola como sigue, En una economia, 2 expansion, Jos indviduos responden a las satisfac. nes de las que se benefician a través de_tna expansion Ae sus aspiraciones; crecimiento material y aspiraciones evolucionan paralclamente, con la diferencia de que Iss que una separacign cfeciente aparetc la iones ‘las satisfacciones; esia separacion engendra él desconiento; es en este momento cuando puede estallar luna revolucién. La. teoria se ve ‘confirmnada por un ‘material hist6rico incontestable 'y debe aceptarse. No ents El, pate desarde ete pete ot Haat de Secon, ile ohh os Lp rh = Ana Ea iL atte ge pod ‘coronene ‘aks sda ene! capo V, ele i! Amores “The Compiae Oftal Rago to he atonal Commision on the Couts end Pevotog ef Vide he 1908p. 671709. cbetntc sunt con una seca seein pre comprender que contribuye a explicar la genesis de al unos descootentos (pero no todos, como por eiemplo ELque surge de la derrota) y, por este hecho, el carder mds o menos popular y masivo de los acontecimientos, pero no not dice por qué existe las revoluciones, Vol Yanios del reves Ia proposicign de Davies: «Cuando 30. brevienen las revolutiones, puede observarse, en el seno de la poblacién, una separacion. entre as. aspiraio- hes y las sallsfacctonese;y digamos: «Cada vez que apa: eee una separacion entre Ine aspiraciones y las satis: Fceiones, sobrevienen las revoluciones. Esta segunda proposilon es evidentemente falsa, pucsto que Iss ex Expeiones a la rep son infinitamente més ‘mumerosas ie las contrmaciones Una stnctn como i descr {a por Davies desembocard o no eo tna revolucién en Funciéa de los sistemas politicos que han de sufi, En consecuencia, el punto deisivo de ta teorla de las Fevoluciones me partee que ba de ser cl andlisis de ined de fu sae polos, tect, is tensions y los confictos son universales y permancntes Yas crisis mis mumerosas que las revluciones 610 {eda el sistema politico para constinir el medio en el Que las diversas variables se combinen para desembo- Gr en una revolucion. ‘sin embargo, el estudio de los sistemas politicos dee de el punto de vista. de su cardcter prevario es una {area extraordinariameate compleja. Ya se excluye que {fe consign levantar una lista de los sistemas politicos destinara cada uno de ellos un cocticiente de fragilidad, La orientacién que actualmente me parece. que ofrece mis garantas d& eficacia consistiia en despelar lo que, en un astema poltico, hace aumentar o dlsminuir su fragilidad. Se tataria de tomar os principales aspectos do cada sistema poltco conocido y fostrar de que ma: era pueden obrar sobre su duracién. Esperando. poder volver a emprender este fil problema de tuna manera ims extenss, aprovecho la ocasin que se me brings Dara sugerir un método. Lo que podria hacerse es tomar Exda aspecto pertinent del sistema politico y determe far en qué clase de condiciones es, desde este punto de Wista, perfeclamente eslable y perfecamente inestable. ‘Ast se estaria en posesion de una serie de proposici. ‘es andteicas, que ofrecerian una eseala de apreciacion de a fragliad de los sistemas concretos: euanto mis fos sproximarames a las condiciones dela eaabaned Berlei meno sistema estudngohabra de cnet sot Bite lado. Me parece que tomando seis puntos de vista sobre Jos sistemas politicos, cs posible no olvidarse te Seis important. En consccurncia, voy"a intent casa stis pares de situaciones limite ls sigulcnies: pe tne aula Is adminisacign por ef Esads tame Y's mutacin; el pluralism y el monopolio: i fuera ¥,!4 debilidad; ta az y la puerra a lgiindad ya Jgulind Cat Gece ge aspen Bue Tente de fs sistemas politicos. ia y ia adm fistraciin por el Estado conciemnen al grado de ttn mae eel roe Sen pel Se lente ps toned Heated nes fea ce eo Satan i cl rl Se each eon lcs nog or cue, Cah sere BECP nes iT, Sem pal Bp ceri ote Gel en cn our Stas a eel see es rn are gn ple a Jom pn ans [cyt od Shane ahs ie ion vin, Se Sooner Ss eke cn roe a STG meg se nah Se Setoe in sere Senn recone Smite S's Sgumnaemes ney poses eri ea na eat otecun mec eb eras Seats is mien ence Seren Na In trie Aor ore Se a sais bie Sips gs eaten ate te Zee SPR ate gee fama a Polit mina port ini et lca pe ue Sens oe Sree oy sens its Ser inet me te pou ete ace cin eet are an ° seca dielaments en Jos, cate hstrios, Ae Sine for old sea weddl"as ‘setulae Bi Molt tee genase 1. Anarguia y administracién por et Estado ati prem en re mnie a aaveareear pectic teh saa eee criarecte ramsniri fae privada 0 —para decirlo de una manera mas exacta— abd wae od im mee de Se darian Sa maa acme i ice ahs ce ae aay ae ce te Eioliie halt mir cake pane Belen endcne Line mist h te raeea et Sea Po eaen ee Eepaiain oncicrarene rie Panny Gene esa gers Sirs taee SPatiatycrs ioe Schau cpm re wer ame She karh cena Stems ae ace Sees warmed dames itis om atehe ot cee Lees ge earners eke Pura Gira whoa ca wo acm Ents te ann ee ar Sa es es eae ithe eet i iets Brees cura anes eeietie ici tees teee tank cacao ae hate eect Soe Sameer Sie Sohne e eebeen Sk Se eee See recs cnet aatche rit oan te ic a fn partes iguales y quedan paralizados, Segin la Wgica de ‘este sistema, reslta pues necesario, 0‘blen redeer Ja innovacion'e inclinarse hacia el iamovilsmo. pass aitar los resgos de conflict, o bien concentiar fe to, lidad det poder en un solo hombre para evita Is pare Isis. Un segundo factor de inestablided procede de aie {odo interés particular (material, moral deoldpis, we Ustico, cientifco.. supone para su realization” sugar 20s foma del poder; por lo menos que el Estado ab ue de una fraccién de sus prerrogativas. Asi pues, toda tlise e'dsdencia, incluso indiaual es sei es ‘o si fuera una ccaicion y una conspiracies cast efectivamente es asi, puesto que toda sublevacin es ter: denciaimente una revolucion y debe ser reprimida, Un iiltimo factor de inestablidad esta relacionado con el hecho de que este sistema segrega un aparato del Ee. tado que se inclina hacia la autonomia y hace surgir ai riesgo de un golpe de Estado por una fraccién del ape ato, Este riesgo resulta tanto’ mayor ef cuanto queta sistema se encuentra comprometido. en las relacioner Internacionales y debe deserrollar un aparato milters et golpe de Estado militar esta siempre amenseante Resumiendo, dicfa que la fragiligad de un sistema politico esté en relacion directa con el carder pablice de los asuntos, puesto. que cuanto mis publicos fom Ine ‘suntos, ms ls conflctos ponen en desacucrdo Ia rel cin de la fuerzas y’ mis las fuerza estin concentradas fen un aparato del Estado. 2. Inmovilismo e innovacién En ciertos aspectos, puede compararse una sociedad aun vasio sistema de’ entrantessafintes,cnel santa de que la vida en sociedad continuamente hae en diversos problemas, cuya solucion eiige une aesceee Tales problemas estan relacionados ya sea con dt on terlres (variacionesclimaticas largo 9 cory oh agotamicnto. de los sucios; humedad’o ‘equity Le, P5502, més a menudo, con datos interns ucesteg de las gencraciones: conflicts itestinon: mnovacione tee cas: desarrollo econdmico, ete), yu sea ey tte caey 65 probablemente el mar Fecusite— con lod contienes on Tas demds sociedades, Una ver admilidas estat vat n ‘garidades, pueden establecerse dos proposiciones gene- Fales que definan un modelo estable de entrantessa- Tientes: = En el caso de que, en una sociedad dada, los proble- ‘mas que se plantean a la colectividad se encuentren bien tespecificados y cada uno de ellos esté relacionado con luna solucion dniea, entonces en cada ocasién solamente ser4 posible una tniea decision, que sera siempre la ade- cuada. O, para decirlo més brevemente, cuanto més Ik ritada es [a eleccién, mas estable resulia el sistema, ‘= Llegamos al mismo resultado si, sean los que fueren Ia novedad de los problemas y el silencio de la tradicién, Ia decision esta basada en la negociacién entre todos los interesados y en el consenso (es decir, que cada cual acepta este procedimiento y sus resultados) y si se efec- ta la relaciOn sistematica de las decisiones que dividen. De estas dos proposiciones, se deducen fécilmente los rasgos de un sistema perfectamente inestable. Me parece que también son dos: — EI sistema politico es tanto més inestable cuanto me- ‘nos Ta tradieién responde a las solicitaciones del presen- {te y menos utilizada es la negociacién para encontrar ‘nuevas soluciones.. EI sistema politico es tanto. més inestable cuanto ‘menos dilacién y compromiso sufran las nuevas decisio- res que hay que tomar. La decisién no puede trasladarse ‘una fecha en que la unanimidad serd tal vez restau: ada y una solucion tiene que triunfar contra todas las demas, En conclusion, si bien el inmovilismo social, quiero decir el triunfo de la tradicién, lleva necesariamente a la estabilidad politica, ello no quiere decir que la inno- ‘deba.conducir ineluctablemente a la inestabili- ‘dad: todo depende de las capacidades de negociaci6n ‘del sistema y de la parte de negociacién que Ia innova: ‘ig tolera, 3. Pluralismo y monopolio Lo Uno y Jo Miltiple que aqui se sefalan conciernen ‘al reparto del poder politico en una sociedad dada. Si 2 t pluralismo se ve Hevado adelante hasta sus Unites ‘htmos, todo miembro de in sociedad sa fa ver ci ddadano y participa en las decisiones en una parte igual, En este ‘cso, el consenso es seguro, puesto que la mar yorla opinard alrededor de una slucign media: raientras auc dos minorias impotenies se uniran en las Soluce. es extrema Bn este sentido, Rouseau tiene tan al ar que ia voluntad general no puede equvecarse. Pero ésta‘es una posicign hasta tal punto teica que se convierte en ireal y peligross. Ea efecto —y Rousseau Bo deja de insisir en ello, un modelo semejante su. ‘Pone que los ciudadanos opinan individualment, sin ine {erferecias exteriors. Es sufciene con que latervengan, dos elementos perturbadores para que, de perfectamente Ire, el modelo se convierta en perfesiamente tnt ~ Si una minorla se transforma en coalicia, mientras due la mayoria queda Tepartida en individuos autono- ‘hos, la minoria puede Hlegar a imponer'a a’ mayoria Xn poder sin limites. Silos cludadanos se aglutinan en una muchedum- bre, entonces ya no opinan en funcion de sus intmas convieclones, sino que obedesen as pasones de una Iuchedumbre sensible a los argumentos de los demar 040s. Por otra parte, la experiencia histérica prueba la evi- encia de que la’ probabiliad de una evelucion ‘seme. ante es tan grande que el modelo rousreauniano. ce orresponde inmeforablemente muy a su pesar— oon {a'trania integra y no podria responder a las condiio- nes de la estabilidad politics. En consecuencia, el modelo pluralista estable ha de ser construdo segin otros prinipis. La estabilidad est ‘segurada a partir del momento en quae las fuertas en fetito enna sociedad enevntran repriay ene Czntros lo Suficientemente pumerosos pars. que ninguno de ellos tenga Ia posbiidad de conquitar la hegemonta, Se aleansa esta situacion cuando resulta. que ta ceatro ura coalicign no puede intentar romper el equiibro. de fas fuereas sin que determine una Teaccion de los demés centros io bastante fuertes como para anular ia tentativa y mantener el stu quo, Lo que en primer gat Supone que fos centros han alcanzado el mayor nimero B compatible con la cohesién, Lo que también supone que fos centros no se hayan encerrado sobre s{_mismos, puesto que algo asi bloquearia cualquier decision y Tievaria ala. pardlisis y a la explosion. Asi pues, 5 preciso que los ciudadans, individualmente, no'se iden- {ifiquen con un eentro, sind que participen en varios de cellos segin sus actividades y/o es preciso que algunos {ndividuos sirvan de agentes de enlace entre los. cen- tos ejerciendo en ellos una influencia decisiva. ‘La expresién politica de un modelo semejante es 1o ‘que Raymond Aron ama un régimen pluralistaconsti- ftcional. Aqui el poder se posee a titulo temporal y den- tro de los limites fijados por una minorfa designada por el soberano; existen varias minorias (0 partidos 0 Tendencias) en competencia para recojer los. sufragios del soberano. Por si mismo, un régimen semejante es fetemo, puesto que funciona segtin unos principios cons- titueionales que eliminan todos los problemas de la su ‘cesién. Pero resulta evidente que los mecanismos propia. ‘mente politicos s6lo pueden funcionar si descansan so- ‘bre una bate socioldgiea como la que acabamos de definir, Dicho de otro modo, el pluralismo politico s6lo ‘es estable con la condicion ‘de reflejar, y apoyarse en, lun pluralismo social. ‘EL monopolio est concentrado en un hombre o una asamblea, Dentro de un sistema semejante, las decisio- es las tomara un hombre o una asamblea. En términos Fousseaunianos, diremos que triunfa la voluntad parti- ‘cular. Si tal voluntad particular coincide con la volun- tad general, el sistema es estable; si, por el contrario, diverge, entonces los iesgos de explosion aumentan; rlesgos que serdn tanto mayores cuanto més profunda ‘sea la divergencia. El riesgo de que la explosion desem- Dogue en una revolucién depende del lugar en que se produzca. Mientras que solamente afecte a la masa de fa poblacién, sélo pueden aparecer algunas emociones Y levantamientos, que pronto o mas tarde serdn sofoca- ‘dos por la fuerea piblica. La explosion se convierte en evolucionaria en el sentido en que la he definido, a partir del momento en que las divergencias alcanzan I aparato del Estado que el monopolio segrega para imponerse. Dicho de otro modo, el peligro més inmedia- to que amenaza a un monopolio es la revolucién de pa- lacio y el golpe de Estado. “ La fragilidad de! monopolio se ve ain reforzada por factores intrinsecos, relacionados con los problemas que plantea la sucesion, Hay que distinguir cuatro casos: = El régimen tirdnico, en el que la totalidad de la po- tencia se encuentra concentrada en las manos de ‘un hhombre que se sirve de ella a su gusto, no puede contar ‘con ninguna clase de duracién, ‘quiero decir que no puede ser hereditario. En efecto, este régimen se basa fn el terror que, como ya veremos mis abajo, se ejerce prioritariamente de cara a los miembros del sparato Sel Estado. Cuando acaece la muerte del tirano, enton ces 0 bien los herederos se ponen de acuerdo para limi- tar el uso del terror y se entienden para, limitar el poder, o bien combaten entre ellos y el régimen se hhunde. Por otra parte, la tirania no se encuentra al aleance de cualquiera; son precisos un aura o un caris- ‘ma y unas cualidades personales que no son en modo ‘alguno hereditarias: cuando el titular muere, de alguna ‘manera el encanto se rompe. Se trata de un régimen fexcepcional ligado a unas circunstancias excepcionales y fsencialmente transitorias: Ia sucesién determina nece- sariamente una crisis, que puede llegar hasta la disolu- ign del sistema. = El régimen dindstico flojo es aquel en que el poder se transmite hereditariamente dentro de una famili pero sin que el orden de sucesién se encuentre fijado on rigor. Si el mismo titular designa a su sucesor, los ‘demas pretendientes pueden levantarse y desencadenar guerras de devolucién. Una varlante més peligrosa esté Felacionada con el régimen poligémico: la multiplica cign de los pretendientes hace que el presunto heredero se Vea politicamente obligado a matar a los posibles competidores. La situacién més peligrosa sigue a la di- visidn de la sucesién entre varios herederos, puesto que éstos se ven obligados a batirse. De esta’ manera, se tienen periédicamente unos cambios de dinastia que, en cada ocasion, llevan consigo una crisis que puede Tresuitar grave, por poco que presione un peligro exte- = El régimen dindstico regulado escapa a estos incon- venientes. A partir del momento en que el poder se 15 transmite dentro de una familia monégama por orden de primogenitura, sin exclusivas en cuanto al’ sexo, una ‘dinastfa puede subsistir indefinidamente, puesto que se encontraré siempre a un titular, por muy Tejano que = El régimen burocrdtico, en el que el poder esta mono- polizado por un aparato’ del Estado, jamds existe en fstado puro. Una burocracia est4 al servicio y bajo las 6rdenes de uno 0 varios gobernantes. Sin. embargo, puede hablarse de régimen buroerético cuando los titu- Tres del poder. son la emanacién de las oficinas: os reglmenes soviéticos se aproximan a este modelo. En Ia medida en que la burocracia se presente como un bbloque unido, un régimen semejante puede subsistir indefinidamente, puesto que la cleccién de los gober- fhantes se operard por negociacién en el interior de la ‘burceracia, Pero la burocracia est técnicamente divic dda en varias ramas especializadas (partido, ejército, polici, administracién, intelligentsia). Siempre se corre €l peligro de que una fraccién mande sobre las demés Y quiera fomentar un golpe de Estado. Dicho de otro Inodo, la estabilidad de un régimen burocrético esta en relacién directa con el grado de unidad de las diversas Duroeracias y el equilibrio de fuerzas que ellas repre- sentan, En resumen, dirfa que un régimen es tanto mis esta- ble, cuanto més reconoce Ia pluralidad de los proyectos ‘humanos y las. actividades sociales y te encuentra en posibilidad de ordenarla. E inversamente, un sistema fs tanto més frégil, cuanto més concentra el poder © impone una interpretacién, 4. Fuerza y debilidad Para que un sistema politico sea perfectamente esta- bile, es preciso que el uso de la fuerza sea proporcional a los ataques que pretenden subvertir el orden esta- blecido. Dos situaciones limite responden a esta condi- eign: == Cuando el consenso social se encuentra ampliamente festablecido, el orden sélo ha de sufrir ataques indivi- 16 duales: 1a fuerza sirve para reprimir los erfmenes y los elites. — En cuanto la voluntad se convierte en més particular se opone a la voluntad general, la oposicién aumenta, [Por lo menos potencialmente, y, por este hecho, la fuer- 2a ha de concentrarse més y’su uso debe generalizarse: ‘més alld de un cierto umbral de tensién social, el terror fe necesario. El terror consiste no solamente en la eli- ‘inacion violenta de toda forma de oposicién, sino ade- ‘mas en la prevencién de toda posible oposicién: instau- ra la era de la sospecha y el espionaje reciproco. El ‘objetivo std. en disponer de una sociedad atomizada hasta el punto de que ninguna clase de oposicién pueda forganizarse; en cuanto se ha alcanzado este estadio, luna tirania puede subsistir indefinidamente, tanto como el mismo tirano. Las uinicas formas de contestacién to- davia posibles son el crimen, la locura y el suicidio. Pero el tirano no puede ejercer el terror él solo: tiene necesidad de un aparato terrorista. Como sucede con cualquier aparato, éste también tiende hacia la autono- ‘ia, limita el libre ejercicio del poder tirdnico y cons- tituye una base virtual para un golpe de Estado. Ast ‘pues, el tirano se ve obligado a dirigir sus golpes con- fra el aparato terrorista: debe mover una herramicnta (policia, eército, partido) contra las dems y hacer que ‘toda posicin sea aleatoria y arbitraria. Un régimen terro- rista ‘se instala, pues, en dos tiempos: atomizacién del pueblo, 1o que no resulta dificil por poco que se ponga lun precio a conseguirlo; luego purgas continuas, ¥ a la ‘vez imprevisibles, en el aparato terrorista. Cumplidas fambas condiciones, una tiranla puede subsistir indef- nidamente. ‘La mayoria de las sociedades histéricas se reparten centre estos dos extremos. Un sistema se convierte en perfectamente inestable a partir del momento en que ef orden se niega a hacer ttso de la fuerza o la utiliza a ciegas (lo que es menos igrave, pero que traduce un nerviosismo y una falta de Confianza en s{ mismo). La amenaza resulta tanto més factual y directa cuanto més concentrado se encuentra el poder. En efecto, la mayoria esté virtualmente poselda por la subversign: ex suficiente con que emerjan uno © varios jefes y que encuentren la técnica adecuada para ” la toma del poder. Un poder débil es un poder muerto, Hay la debilidad que esté relacionada con la falta de voluntad y la otra, mucho mas frecuente, ligada a la falta de redios. Esta segunda ocurrencia sobreviene, © bien cuando el tirano desaparece, o bien cuando la élite dirigente se divide y paraliza. En este segundo caso, la Aebilidad s6lo es transitoria y hace sitio a un nuevo poder, generalmente mas concentrado que el precedente. En ef primer caso, la situacién leva més bien a la disolucion del poder y a la anarquia. 5. Paz y guerra No existe un sistema pacifico por s{ mismo, puesto aque tanto para hacer la paz como la guerra es preciso por lo menos ser dos. Una unidad politica que decidiera Snilateralmente Ia paz y se negara a sf misma los me dios de la guerra, tarde 0 temprano se encontraria, merecidamente, absorbida dividida entre sus vecinos. {sl pues, sdlo pueden existir sistemas neutros: son pacl- ficot en’el sentido de que se niegan a entrar en cual- aquier sistema de allanza y a participar en cualquier guerra; pero no lo son. en la medida en que, para Sefender su neutralidad, se dotan a s{ mismos de unos ‘medios militares disuasivamente eficaces. Una situacién Semejante s6lo puede ser rarfsima, En ella es preciso tun sistema intemacional pluripolar (en un sistema. bi polar, existiria el riesgo de participacion entre ambos rotagonistas); es preciso que ninguna de las unidades del sistema tenga un interés decisive en conquistar 0 {nfluenciar a la unidad neutra, sino que es necesario que todas tengan algun interés en la conservacion de la Reutralidad. Por lo que respecta a la unidad neutra, las condiciones todavia son més rigurosas y se relacio- ‘nan con nuestro sujeto. En primer lugar, es preciso que Ta unidad solo represente, sobre la escena internacional, una potencia demasiado débil para que su neutraliza: cidn suponga graves perturbaciones; lo que, inversamen- te, significa que una politica exterior activa se ve, de todas maneras, excluida. Después, es preciso que los neulros tengan una conciencia aguda de su identidad, {ue alimenten un fuerte sentimiento de superioridad con Fespecto a sus vecinos y que su valor politico supremo 18 sea la Independencia. La neutralidad no tiene nada de un Fepliegue miedoso sobre sf mismo, sino que es una ma nera soberbia y orgullosa de jugar el juego internacio pal de la grandeza. Cuando una unidad politica ha pues. fo en marcha un sistema semejante, éste sélo puede er perfectamente estable, La conciencia de Ia identidad ‘etermina un consenso por lo menos sentimental. Sobre todo, Ia razén indiea 1a. evidencia de que el peligro su: ppremo que amenaza a la neutralidad es la pérdida de Ta unidad interior; el mal mortal es la guerra ci puesto que desarma al pais y lo ofrece a las codicias exteriores. Por otra parte, se pueden aplicar a los con- fictos pollticos los esquemas de la escalada y conside- rar que todo conflicto, si se deja que se desarrolle, corre el riesgo de llevar a la ruptura decisiva y a la guerra civil, El nico medio de evitar Ia escalada ee Degociar cualquier decision y volver a plantearse cual- quler decision que divida ‘Si bien Ia estabilidad relacionada con la paz es de tal modo escasa que cast no puede citarse mis que el ‘caso guizo y, tal ver, el caso sueco, la inestabilidad rela- clonada con la guerra, sin embargo, sélo nos plantea el fembarazo de la. cleccié El sistema més fragil posible es el que basa su equi- brio en Ia expansién militar; una minoria de guerre- ros obtiene su subsistencia y sus razones para vivir de Ia conquista de unos territorios cada vez mas lejanos. Este sistema es fragil, porque toda expansién tiene sus limites y porque el paso al Imperio plantea unos proble- ‘mas que no son sencillos de resolver. En el caso de un sistema pluralista que se ha visto arrastrado a una poll. tica de anexion, la fragilidad aumenta con la extensién del imperio. En efecto, la extension espacial lleva con ‘igo una concentracién del poder, puesto que Ia conser- vvacién de las conquistas supone un poder fuerte. Lo probable es la aparicién de una inestabllidad que jugaré 2 favor de los militares. En fin, sila guerra no pretende la conquista de un imperio, sino que sobreviene en razon de las necesidades del equilibrio de un sistema hhomogéneo, la situacién se complica. Un andlisis deta- Mado ‘nos ilevarfa demasiado lejos. Digamos que una derrota militar determina una revolucién tanto més Probable cuanto més popular es el ejército y mds mono- polista es el régimen. Efectivamente, allf donde el pus- » lo participa en Ia guerra debido a las quintas, esté directamente afectado por la derrota, en sus fuerzas vivas y-en su orgullo; y alll donde el poder se encuentra concentrado, el responsable de la derrota se designa a Si mismo para las acusaciones de incapacidad. Asi, el sis- tema de reclutamiento por quintas, introducido por Revolucion Francesa y generalizado luego por Ta necest dad de oponerse a ia expansion francesa, ha. sido un elemento que no hay que desculdar en la fragllidad cre- ciente de las monarquias europeas. 6. Legitimidad ¢ ilegitimidad Entiendo por legitimidad a la facultad de un poder para hacerse obedecer por los gobernados por su pro- pia voluntad y sin apelar a la fuerza nia la amenaza. {A propésito de un poder semejante, es preferible hablar de autoridad’ ‘Ast definido, un régimen legitimo es, fevidentemente, perfectamente estable y un régimen ile ‘gitimo perfectamente inestable. Lo que no me informa ‘de nada. Me hace falta buscar los factores de la legit ‘midad. El primero y el m4s importante, tal ver el tinico, es el de la duracién, En cuanto mds subsiste un sistema politico sin conocer la revolucién, 1a guerra civil la invasion extranjera ni la derrota militar, mas debe tener la apariencia de un hecho natural, cuya exis. tencia es un dato inmediato de la conciencia politica. Incluso hasta para las conciencias refinadas, la duracién de un sistema politico ha de ser garantla de su excelen- cia, puesto que significa la posiblidad de absorber los, ‘cambios més profundos, sin tener que pagar el precio de ‘una revolucién. ABadamos que, por el hecho mismo de luna autoridad conferida por la religion Parana a Sens tite Un segundo factor, menos claro, es el del ensancha- miento de la soberanfa, Cuanto mas extendido resulta fl derecho a participar en la eleccién de los gobernan- tes, mas legitimo y estable es el sistema. Es, en efecto, altamente improbable que del sufragio universal se des- prenda una mayoria frenéticamente opuesta al sistema fexistente. En un sistema de partido tnico, favorece la ‘imposicidn de la dictadura, que aparece como una ema- znacién del pueblo; en un sistema pluripartidario, favo- rece las mutaciones por la alternancia de las mayorias, ¥ tiende a excluir las revoluciones, faltos los agitadores Ye la disposicién de unas masas para las maniobras. Un tercer factor, més problemético, es el de la gue ra o, por lo menos, el de las tensiones internacionales. Dado que el poder polftico esta instituido para asegurar Ja soguridad exterior, una amenaza exterior tiene como consecuencia habitual la de reagrupar a los cludadanos ‘los sujetos alrededor de los gobernantes. En cuanto el ‘conflicio ya haya estallado, esta adhesion ser4 reforza- da, si los gobernantes han ganado la guerra. La ter ssiéa internacional todavia posee otra funcién estabili zadora indirecta: dado que el ejéreito esté ocupado en Ia viglancia de las fronteras, disminuye el riesgo de que los militares inactivos vengan a interesarse desde dema- siado cerca en la politica. ‘Los factores de la incstabilidad son los inversos de los precedentes para los puntos uno y tres, para el punto dos son ms ambiguos. Un sistema poittico que fo se beneficia de las ventajas del tiempo, es siempre més fragil. © bien el sistema ha surgido de una con yy la experiencia indiea que, a escala humana, ellos son ‘eternos. 0 bien el sistema ha surgido de una revolucién reciente: est4 sometido a los ataques de aquellos a los que la revolucién ha eliminado del. poder —eventual- ‘mente apoyados por fuerzas exteriores—; por poco que Ia revolucion se prolongue, la radicalizacion que nece- sarlamente la acompana produce continuamente nuevos ‘oponeates. O bien el sistema es victima periddicamente de las revoluciones: Ja fragilidad es la mayor posible, puesto que, por una parte, existen permanentemente tinos revolucionarios que estén al acecho de una oca- sidn y, por otra parte, la conciencia publica se acostum- a bra a la idea de que los conflicios se resuelven a través ‘de cambios institucionales. ‘Tambien es fragil un sistema politico que mantiene a tun ejereito profesional importante, mientras que la uni ‘dad politica considerada no tiene ningiin papel en la fescena internacional. En efecto, dado que el ejército n0 puede emplearse en sus funciones naturales, se inclinard por usar su fuerza hacia el interior. Por otra parte, es Suficiente con que triunfe un golpe de Estado militar, para que engendre a otros; en efecto, el beneficiario Sel golpe dispone de la potencia, pero no de la autor ad; cualquier otro titular de la potencia, es decir cual- Quier jefe militar, tendrd tantos derechos como él para Sjercer el poder y se inclinara a hacer uso de tales de- rechos. En cuanto al estrechamiento de Ia soberania en bene ficio de tna minoria o de uno solo, no conduce necess- Fiamente a la ilegitimidad, como lo demuestran as ‘monarquias y los Imperios del pasado. Su grado de fra: Bilidad depende de los factores analizados en los puntos precedentes. Es evidente que su legitimidad se hunde desde el momento en que aparecen las reivindicaciones de igualdad politica y se hacen activas. Una respuesta ‘eficaz de un monopolio politico a estas reivindieaciones fe el ensanchamiento de sus cimientos a través del eo: sanchamiento del sufragio, incluso a través de la con- cesign del sufragio universal El lector sabra. perdonarme la rapidez de estas obser- vaciones: desarrollarias me hubiera Mevado a escribir, ho ya un prefacio, sino otro libro. Mientras tanto, he querido situarlas aqui, puesto que me ha parecido que faltaban en mi esquema. El cual se complica cada vez is, ya lo sé; incluso estoy convencido de que, de aqui 2 uno 0 dos aos, le encontraré nuevos desarrollos indis- pensables. Cualquiera que, aunque sea poco, se haya ‘ya taedido con estos problemas, sabra. que esto no esta Felacionado con ninguna preocupacién por el refinamien- to por parte del autor, sino que depende de la comple- Jidad de los hechos y de los rodeos a los que nuestro ‘entendimiento debe Someterse para. aprehenderlos. 1B. 2 Introduccion PRINCIPIOS Y METODOS Entendemos por ciencia de los fenémenos revolucio- narios el estudio sistemdtico de todas las formas de felar en desacuerdo con el orden social. Estudio sistemd- tico significa que se pretende: primero, hacer el recuen- 10 de todas las manifestaciones de contestacion observa- bles en todos los tipos de sociedad y en todas las épo- as, y después, compararlas para separar su unidad y ‘su diversidad. El hecho de someterios a discusién indica ‘Que los fendmenos estudiados son secundarios y se def fen en relacién a un orden establecido y se trata preci samente de determinar en qué medida cada orden par- ticular ‘mantiene sus formas particulares de revisin. De esta definicién se desprende que aqui no estudiare- mos las grandes transformaciones que pueden afectar ‘2 una civilizacién en su ser; preferimos amarlas muta- iones, no por coqueteria lexicogréfica, sino porque cree ‘mos que estos fenémenos de gran amplitud dependen de otra forma de anilisis? Tampoco estudiaremos los innumerables fendmenos calificados como revoluciona- los (revoluciones de la moda, de los jabones en polvo, de la medicina...) y que definen las rupturas en el seno de un orden que por su naturaleza esté destinado al cambio. Ast, la ciencia se define por Ia acumulacion de pproposiciones elaboradas a partir de una problemética; luna problematica puede ser reemplazada por otra, pro- vocando un transtorno profundo de la ciencia; pero el hhecho de conocer de vez en cuando estos «nuevos datos» corresponde a la naturaleza del avance cientfico, Tam- [poco en este caso podemos hablar de revolucién mis {que metaféricamente; 0, como minimo, debemos tener fen cuenta que los fenémenos revolucionarios que son objeto de nuestro estudio dependen de una realidad muy distinta, la del conflicto. Por el contrario, las acti- tudes anticientificas que alimentan ciertos grupos, co- ‘mo por ejemplo el rechazo que ciertas sectas milenaris- {2s contempordneas formulan a la medicina, formarin parte de nuestra disciplina. Tampoco. son. fenémenos Fevolucionarios las transformaciones que sufre la moda, incluso las més radicales, puesto que estas transforma: clones no estén destinadas ostensiblemente a manifes tar una contestacién, ‘Asi pues, pretendemos cedirnos a un aspecto espect- fico de la vida de las sociedades humanas, a algo como Jas antisociedades. Quizds seria bueno, para dejar sen- ada nuestra legitimidad cientifica, forjar un vocablo particular para designar nuestra disciplina. Desgracia- Gamente, la lengua francesa, como sabemos, se presta ‘poco a los neologismos y no hos propone mas que «cien- e las revoluciones», lo que corre el riesgo de pres- {arse a confusiéa, pues la palabra «revolucion» puede ser tomada en su acepcién estricta y designar un hecho politico, o en su scepcidn amplia y caracterizar cualquier cambio’ brusco. Una vez més, lo mejor serd invocar all Briego y proponer Estasiologia, que tiene el mérito de estar disponible y de corresponder muy exactamente a nuestro objeto,t aunque también tiene el inconveniente de sugerir la existencia de tia diseiplina que esté en sus primeros balbuceos. En nuestra empresa, ¢de qué obras anteriores pode- mos esperar ayuda? La bibliografia es desmesurada en lun sentido y-misera en el otro. Para constatarlo seré suficiente con pasar revista rapidamente a las principa- Tes orientaciones de la literatura sobre la cuestién® 2 Pam m ovat o cect ol echo de “shane caste” S.No" yaade en snus Nblogfice stentaca, sao do a= Igreiata ripda dartnde sitar persone vegan Burnt te epee, edromesaeude de tel al 6 con ls fie nor be So parevlaneate Fy 1. LOS HISTORIADORES La _produccién consagrada a los fenémenos revolt cionarios, por lo menos Ta que se relaciona con las gran- des revoluciones politicas, es propiamente monstruosa y constituye un motivo de estudio particular. ¢Cémo fos situaremos respecto a ella? Nos servira de materia Prima; es decir, no pretendemos substituir a los histo- Fiadores para investigar, separar, elaborar las fuentes, ‘aunque en alguna ocasién os veamos obligados a ha: ‘eerlo en algin punto que hayan podido descuidar. Esta réctica, que podriamos lamar ciencia predadora, es inevitabie, aunque s6lo sea por el hecho. de os. lim tes que la naturaleza impone a las capacidades de tra: bajo de un hombre. Todo lo que podemos hacer es to- ‘mar por cuenta nuestra el deseo de Max Weber de que los especialistas no descubran, en los hechos que invo- caremos, nada esencial que sea falso. Dicho esto, no se trata de practicar una recopilacién, fastidiosa, sino de construir un saber que valga 0 s0- lamente como tal, sino que ademas pueda ser igual- mente util a los historiadores; segiin dos procedimien- fos, Por una parte, estamos convencidos de que el mé todo comparatista tiene unas virtudes descubridoras ppropias, que, al hacer surgir interrogantes y preguntas ‘huevas, permiten definir nuevos objetos, ampliando ast vvas el anilisis de los hechos cuyo estatuto parece fir ‘memente constituido. Dicho de otro modo, si muestras reflexiones acusan una deuda enorme respecto a la his: toriografia, tenemos la esperanza, sino de reembolsar el capital, por lo menos de pagar los intereses.* 4.51 o indonenab cole als In » supe, “tegeson Mas Wot co pormonaedate. Lo. Sal ao {ov tmpedic eu sbeuo So rac, uly ar tempo do Mare, Paswo 2 Data, 2. LOS ENSAYISTAS El principal resultado de la Revolucién Francesa fue la aparicién del mito de la Revolucién, y ademés esta rribrica tiene muchos adeptos. Desgraciadamente, y por naturaleza, el género del ensayo desarrolla unas cons- deraciones generales, tomando como pretexio un aspec- to particular de la realidad. Sobre tales bases, es impo- sible construir una clencia, y mucho menos cuando el ensayo nunca puede ser neutro, tiene que defender siem- pre el pro. el contra. Ademas, los ensayos no deben Ser utillzados més que con gran precaucién, menos por fl saber que dispensan que por la imaginacién cient- fica que estimulan® 3. LOS REVOLUCIONARIOS La literatura es, desde luego, la menos utitizable para ‘nuestro propésito. En realidad, no, jvale un poco mas ‘que la literatura contrarrevolucionayial La aportacién de los teéricos de la revolucion a la interpretacién de los fenémenos revolucionarios es notablemente pobre. Pen- semos en la interpretacién marxiana y marxista de la Revolucién Francesa, como paso de una sociedad feudal ‘2 una sociedad burguesa, que no tiene la menor som: bra de relacién con la realidad. De hecho, las teorias, sobre la revoluciOn forman parte del sistema de pensa- ‘miento revolucionario y constituyen, en este sentido, tun objeto importante de nuestra ciencia. 4. Los socioLocos La literatura sobre la cuestién es notablemente limi- tada —esencialmente es alemana y anglosajona— tanto fen cantidad como en calidad® Podemos distinguir varias 5. Recomendar mit palmate dat une: Ale de Tac- qavisae Whncen”Rigime "eta Roi, Pat” Calinard” 1052, ‘ewoah sor, Euol ur la Resin, Pr, Galina, 987. Tam ‘ida se ie co itr Kio sep de Andrs Ducovrase Sct lap dey Récouon, Pos, Pres Uaiveriares de France, “ow sale sen 106, % formas de atacar el problema, casi siempre aplicadas a lo que se llama las grandes revoluciones, es decir las arandes ‘conflagraciones politicas inauguradas en Occt dente por las revoluciones inglesas del siglo xvii a) El andlisis de tas causas Consiste siempre en valorar tal o cual factor, del ‘gue’ ‘se hace la causa del fendmeno estudiado, Puesto ‘que se trata de despejar Ja causa de un fenémeno general, se abandona en la sombra a las demds variables cuya ausencia 0 presencia determinan las situaciones concre- fas. Veamos algunos ejemplos. Segin L. P. Edwards (The natura history of Revolution, Chicago, 1921), el proyecto revolucionario nace primero en el gripo de'los Intelectuales que desertan, debilitan a la clase dlrigente yy minan el orden establecido, Toda una escuela encuen. tia la raiz del fenémeno en el resentimiento que expe. Fimentan las clases inferiores por las clases privilegia. das, Citemos algunos titulos: Charles A. Elwood, A psy. ‘chological Theory of Revolution, en «American Journal ‘of Sociology», XI (julio, 195); Theodor Geiger, Die Mas- ‘se und ihre Aktion: ein Beitrag zur Soviologie der Revo. lutionen, Stuttgart, 1926; Max Scheler, homme dures. sentiment, rad. fr, Paris, 1958. Una tercera direcei6a in. siste en la contradiccién explosiva que puede aparecer ‘entre la voluntad de ascensidn que aparece en las capas inferiores de la sociedad y las posiblidades. objetivas ue el orden ofrece a estos ambiciotos. Tendremos un A Sect vend, exit pot lo mines un ito de ts tera: eas, dow ceenen'goe mene’ cllicave “Se cestie, “Se ejemplo de esta argumentacién en el articulo de William J. Goode, Mobilitét und Revolution, en «KOlner Zeitsch- rift fir Soziologie und Sozialpsychologies, 1966, 18, ni- mero 2, pp. 227-252 Es evidente que no se trata en absoluto de rechazar con desprecio todas estas tesis, cada una de las cuales ‘comporta una parte de verdad, verdad que se acerca mu- ‘cho a la vulgaridad cuando aislamos tal o cual variable sin analizarla como elemento en un sistema de explica: ‘ign que le da sentido y valor. b) La anatomia de las revoluciones Se trata de una gestién radicalmente diferente, que consiste en tomar varias revoluciones y commpararias si. temdticamente: causas, desarrollo, consecuencias. Se di- vide un fenémeno histdrico en sus componentes y se ano. tan los puntos comunes y las diferencias. Todo depende el principio de Ia divisién, sin hablar del criterio que ‘decide que tal o cual revolucién constituyen Un material hhomogéneo. Si dejamos de lado el viejo libro de Arthur Bauer, notable por otra parte,? esta orientacién estd re el siglo xvi, la americana del siglo xvitt, la. francesa y la musa, ¢Por qué estas cuatro y no Ia de 1848, Ia Co- ‘una, la revolucién china, la mexicana...? La tinica ex: plicacién propuesta es que al autor le ha apetecido es- coger estas cuatro, pero que no ve ningn inconvenien- teen que otros elijan un muestrario distinto y alcancen resultados totalmente distintos. ‘La ausencia de un eriterio s6lido de seleccién de los fenémenos a comparar es, sin embargo, molesta, pues todo el libro muestra que la revolucién americana, le vaptamiento nacional contra una potencia exterior, no ‘iene nada que ver con las otras tres, que son endoge- nas. Dicho de otro modo, Ia heterogeneidad del material ‘no permite construit una comparacién eficaz, Hay otro inconveniente del método que parece més grave. La comparacién, detalle por detalle, de los prin- ‘Artur Bours, Esa rtty Récltios, Pa Stee Sear, Anatomy 9) Rewltin, Roeva a, 1952, a cipates episodos, core el riesgo de conducir a analo- fas puramente exteriors y tint an interés: Por she Plo (h, 8) el autor establece una Telacton entre le cd Kebre frase de Mirebeau («Estamos aqul por i volensd del pusbio.), el speaker Lentil desafando a Carlos I 4 spoderarse de cinco diputados,y Patrick Henry, gran Inaesiro de ceremonias en Nueva fogiatera, recordeade at rey ia sere tri de certs ber .Aparte de esto, fa tests generale usta, pero pasa blementeinsigaiicante, El punto de partda’ée extée fe voliciones, en decir sus cautas, pueden ser lo mls vara: das posible, Sigue una primera fase’ de dislucion dl orden antiguo, caracterizada por tna diasgule co dee or la coesstenca del poder antiguo que deena 9° un Poder paralelo en plena ascension A continacign viene tina segunda fas, de estabidzacion y dictadure, que ele Fra los acontecimientos, ©) El andlisis de tos fendmenos sociales durante et Perlodo revolucionario. Las revoluciones se consideran como un momento particular de la vida de las sociedades y se estudian las fransformaciones que sufren los principales aspectos de Ja vida en sociedad. El ejemplo mas notable de esta crientacién es la obra de Pitirim Sorokin® La tesis e3 la siguiente. El hombre esté compuesto por varios ins. fintos fundamentales: necesidades materiales elementa: les; instinto sexual; instinto de propiedad; deseo de re. conocimiento; instinto de lucha, de rivalidad. ‘Todas las’ sociedades reprimen més 0 menos estos {nstintos. Sila represiGn es demasiado fuerte Tespesto a ‘uno de ellos, o, lo que es ings, respecto a varios todos, 'e produce una reaccién que provoca la revolucién, Du: ante cierto tiempo, se da rienda suelta a los instiates, derivando de ahf los excesos revolucionarios, que Sore. Kin estudia ampliamente, La perversion del comporta: iiento se traduce en el abandono de las costumbres ad. Quiridas durante decenios o siglos, costumbres que se injertan en los instintos naturales y lor limitan, De esto se deduce que el comportamiento fevolucionario es una 4% Phin Sonones, Selly of Recolaon, Fidel, 1095, vuelta a la animalidad, al reino de las tendeneias prima rias, Posteriormente, intervienen nuevas presiones, los instintos vulven a comprimirse y se instaura un nuevo forden, en general bastante proximo, en Io csencial, al ‘orden’ antiguo. ‘Todo esto es muy interesante, a condicién de dejar ‘a un lado el tono contrarrevolucionario del libro, de co- tejar esas notaciones a un fendmeno muy conocide por Ios etndlogos, 1a fiesta —sobre la cual volveremos—, de no olvidar que sélo se trata de un aspecto de cierto tipo de revoluciones. ‘Dejemos la investigaci6n bibliogréfica y retengamos sus rasgos. principales. El més notable es su sorpren- Gente dispersién en direcciones que tienen muy poco contacto 0 ninguno. Esto responde, evidentemente, a la mposibitidad en que nos hemos encontrado hasta el ‘momento de construir una problemética de conjunt, susceptible de ordenar los puntos de vista y_definir ob- jetos concretos. Probablemente, esta imposibilidad de- iva del cardcter claramente etnocéntrico de los estudios, wictimas, evidentemente, de la fascinacién ejercida vor la Revolucién Francesa, considerada como el arquetipo de las revoluciones, y de las pasiones exaltadas, en pro fen contra, por el proyecto. revolucionario, alrededor el cual gira buena parte del pensamiento social des ide entonces. extension reciente de la historia humana a todo ‘1 planeta y la necesidad en que nos hemos encontrado Ge dar cuenta de fenémenos como la descolonizacion y fos fermentos revolucionarios que trabajan el mundo no ‘occidental, han conferido al andlisis una dimensién to- falmente nueva. La investigacién se ha orientado hacia fl estudio de hechos que habfan retenido solamente Ia Atencién de algunos especialistas, por ejemplo los movi ientos milenaristas y mesidnicos. A partir de esto, se hha impuesto poco a poco la concepcién de la historia hhumana como una sucesién de conflictos, de sobresaltos, e trastornos y ha llevado a considerar el pasado de la frumanidad, poniendo el interés principal en las guerras de los campesinos, los movimientos revolucionarios de fa Edad Media occidental, de la Antigiedad cldsica y ide las civilizaciones extracuropess, en la medida en que la investigacion histérica nos lumina sobre este aspec- to de su pasado. 2 ee oe er ell g Selig cui Sos ata Srebarapets depre Dees mig ce me robin a rare earn le See ea ne Geta sors ero ape omy ahs ess aay cena ie Pre anastasia eat ese coer cu re Se esas Ss ee a eee leans aie feta ae tg ne peta came gate Sindh Sac e oe fe cere a tet et espe m2 eres mee done mie Siemens a cores oe ma eaten om aoe See eee ee ee scat epson unt Ge iguanas tgs ets ee Se a uci, Dose Se te fs Gor easel octane eat oe Mage oat ele eee saa th eres asees ese rere gna ee pes 9c pose a i ialacee tantan aoe ag cect un et cai ica a aie Gabe & Share semen es ecole aes ener de fuerzas. Lee Pe ere Bie tee eee fear es so ees es a ees 2 oles a oe Sate eee eates oes eo ae area ea Bes Soe mate geet bre cies ane ch Torrens tre i a me 3 y sugerir que es necesario volver a. definiras en funcion 4e los nveles de andliss de a realidad social. Pensamos tocar muy de cerca la verdad, distinguiendo cuatro Bi Yeles, que podriamos lamar nivel 1, Il, II, 1V, pero ‘que bautisaremos respectivamente: nivel’ de ia Unidad, 4d la Diversidad, de las Correlaciones y de los Casos. El nivel dela Unidad no representa mucha dificuliad, ‘pues siempre es posible poner en evidencia fo que'cons. fituye la Unidad de todos Los fendmenes estudlados en tun orden dado. Esto no significa ninguna diffeltad, con 1a condicion de que admitamos el postuado de Ia unt dad del género humano y la existencia de algo como lz ‘aturaless humana, Fl postulado como tal no puede ser demostrado, pero se impone implicitamente cuando pretendemos trabajar fm cienlassectales La segunda eigecia corre el es 0 de levaniar protestas vehementes 0 irénicas, sl 20 ‘Elardramos rapidamente que nuestra concepcién de las clencias sociales excluye la atribucion ala naturaleza hnumana de cualquier toatenido. La naturaleza humana fs un conjunto de tendencias o formas, incapaces, por S{ mismas, de dotarse de un contenido determinado. No hay sociedad sin politica, lo cual no significa que Ja monargula o la democracia sean inherentes a Ia ‘na. turin de Ia 'viga en soiedad, sno simplemente que Ja concurrencia de los proyectos y las ambiciones com duce necesariamente a un mecanismo que permite re. tular los conflictos ¢ imponer la concordia interior (de- Jando 8 un lado la seguridad exterior, ligada a Ia coexl- tencia de entidades poiteas soberanas). Ss patraleza humana ua forma sin contenido, sto significa ademds que el contenido no puede ser de- ferminado por la forma, que ésta lo reeibe de otro hie gar; considerado desde el punto de vista de la forma, el Contenido es. slempre rigurosamente contingente. Solo fos demas niveles pueden conferirle un principio de ra: cionalidad y el ideal serfa que en el nivel 1V el conte. ido se hiclera perfectamente necesaro, "BL nivel de 1a Diversidad es la explotaci6n del hecho de que el contenido es contingente, lo cual significa, al ‘mismo tiempo, que es multiple. Si fueran posibles'un ‘unico plano, un ‘nico sistema politico, una Unica sin- fonia... la distineign de nuestros cuatro niveles ‘dees. parecerla ipso facto. Ast pues, el segundo nivel reposs, 2 fn primer lugar, en Ia constatacién de la pluralidad de Jos posibles y sus equivalencia en relacién al. nivel 1. La primera etapa es la construceién de una tipologta La tipologia es, en su estricta acepcién, Ia recension descripcidn de jos tipos conocides. Consideramo$ la obra de Max Weber como una ten- {ativa genial de tipologia general de las ciencias socia- les, con lo que esta caracteristica implica de erudicion fabulosa y, al mismo tiempo, de limitado en la gestign cientifica, Se puede y se debe llegar més lejos y"alcan- 2ar los sistemas, Esia tentativa reposa sobre la hipéte- y no en Ia sencilla constatacién) de que Tos tipos constituyen sistemas, es decir combinaciones ordenadas de elementos aislables. El estadio ulterior y ultimo se alcanza en el momento en que se puede fundar una com Dinatoria. Es evidente que esta sistemética y esta combi natoria son ideales, pero que nada permite, @ priori, de- cidir que serdn siempre posibles: puede ser que clertas ciencias sociales estén condenadas a permanecer en el c’stadio tipol6gico. En realidad, por lo que sabemos, s6l0 las clencias de las Tenguas, la ciencia de los mitos y la ciencia de los sistemas de parentesco han aleanzado, Por ef momento, una eaboracién consisente de este Ei nivel de las Correlaciones se define por 1a volun- tad de poner en relacién un orden de fenémenos con Juno o varios érdenes diferentes que definen un sistema social. Por consiguiente, hay analisis correlative, no ‘cuando relacionamos un’ hecho politico con otro hecho politic, sino un hecho politico con un hecho econémico, estético, religioso.. Esta gestién descansa, una vez més, sobre dos postulados: el primero, al que todos deberia: ‘mos adherimos, es que cada orden o subsistema social no tiene un contenido enteramente determinado por sus propias exigencias. Si, por ejemplo, todos los hechos eco- nnémicos que se pueden constatar en un momento y en lun lugar dados, se explican enferamente por el sistema econdmico en vigor, el nivel III es imposible y, ademas, instil. Si, ademés, los sistemas de pensamiento estén i urosamente cerrados sobre sf mismos e integramente | definidos por sus propias hipétesis, toda sociologia del conecimiento se convierte en imposible e inti En otros términos, la misma posibilidad de’un and- lisis semejante reposa sobre la hipstesis de que, en cada we ore 3 ee arse fo ert maa ela ee it a So Seana eet cae com rin Soe ae Ss Garret ta nen Dea ee eer ee Siri aeres eee ae See eaten ae ee a = (ee a ee on Sra tnd oo ie ing, mo retin pe chee gal coor Ree eee oo ee ioc, ce oe seme mame cen et ain ere 2 Sars coos fe oe ae i ako pita eg sien, fg ree ie oe Sins erg ce nao oem aE aan eee Sh mes ee or ayaa dee ema ce st ee ee ee el ee lia ts rations ee ee el ee el ete faite a SxS Got SNES fe ee cern ora ne oe ee ars 3 seme rie pero a ise seine yee en re a ps ii bes ee os grace a en = eb et Fas aero oe mie Te rem nme "ten ros Pn oe a eee Soe a iy Seen rare pe Em rom see cc oe hele on any ri man me ee ee ess 10, Marcel Macs, Socsloge ot antopolge, Parl, Prem Val ein de Face, 1868,» 305-568. 4 svt En foto exems, a pltic a psea i Akt me pat we pee SUSE Se ais ee dra Seca cae, ned hones ee een ese ala es teams, he ib eae pli ae fetes te reds ist raw die en to oe a re a tn Ns Pacts mans We gee Ue PA ries ice ie ie Si hte ast EO gt Hahei wets Sn a cen promenade den estar relacionados con éste La unica salle aus to Spe ec neta oe tah ee Piatt gece carer ae Inco, De este modo, ie grandes pervs Saal que se pueden interpreiar de varios’ eres anes AS pues el nivel I aleanza su especiicdad y su raxén de ser del hecho de ser sistemiteanests coe Je segura It unidad del geserg humane, buat en todas las épocas y todos os lugares, indiferente ae Separacones atin, introduclias pot el nee yo faaradas por in costumbre entre cvicactnes peck 205 Y_Wilecionesdesarrolaias ‘ene Octo ete ec, Se atebuye ef estudio Geis woe os aventura humans . " nivel de los Caos se comprende por sf mismo: slo puede Ser eh anal de an poste alsa se {odes las conenones en react’ con esta renee Esuaproposcin repose, tambien, sobre tr pontacie jor ends aclinioar ott doc concorde Seca Yametie este nivel histico ge apo eee eat, ees acontecilentos, que deinin eats Sellen es de osibes. i, por el contrarie,sopaos a ea oly ettendemos par acontcconeto ania } varias series de causas, o, con Hegel, un momento dia Fo letico, cualquier acontecimiento se convierte en tnico © incomparable y caemos necesariamente en lo anec- Aético. O bien, si queremos introducir de nuevo una F Cionalidad, desembocamos en Ios procedimientos. habi- tales del finalismo © del evolucionismo, en los que el Acontecimiento no es més que el pretexto de una histo- ria que lo supera. Precisemos que esto no prejuzga en ‘nada las dimensiones de los fendmenos a analizar. Se puede y se debe concebir un nivel 1V del suicidio ‘que seria el andlisis de un suicidio preciso y definido, ‘del mismo modo que podemos y debemos considerar un nivel IV de la clencia de las civilizaciones. Si este anilisis fuera posible, el objeto propio de este nivel seria la civlizacion occidental, o china 0 mulsumana... Esto provoca algunas consecuencias importantes. Al ser fl tiempo y el espacio formas puras, no hay ningin ‘objeto que puedan definir por sii mismos. De esto re sulta que no puede ser determinado el nivel IV de un objeto cuya realidad provengs de una unidad de tiem- po 0 espacio, De este modo no hay historia de Francia fn el siglo xvi, pues el siglo xvit no es més que la rea lizacién.puramente formal de un posible, determinado en el nivel I por la sucesion de los siglos y en el nk vel T por el tiempo. En cuanto a Francis, tomada abso- Iutamente, no es mds que una porcién de espacio inscrita fen la disposicion general de las tierras emergidas y los ‘mares y nada més. Esta palabra vacia no recibe un con- tenido determinado, susceptible de convertirse en objeto de-un anilisis cientifico, més que cuando esta porcion de espacio sirve para circunscribir fendmenos econémi- 0s, politics, eliméticos o religiosos. Dicho de otro modo, hay una ciencia de la religién en Francia en el Siglo xvi, 0 de la agricultura, de la politica, pero 20 hay una ciencia de Francia en el siglo xvit. ‘Las obras que pretenden analizar un objeto de este tipo, sélo pueden obtener (y la experiencia prueba que es asf) un cuadro compuesto por elementos heterogéneos y eclécticos, dispuestos de manera perfectamente arbi traria. Por el contrario, todos los anlisis fundados so- bre un objeto real, al estar fundados en una problems tica precisa, pueden pretender un gran rigor cient fico. Un estudio de la arquitectura bizantina o del sis- tema politica de Diccleciano son trabajos cientificos, 36 pic a ar Fes a oz nti Sater one itn © ee al Pa Secthpaatitnet tet sorte ee Se ae sn sms se ieee sess Tt ao ‘La puesta en evidencia de algunas cansec so tee em SN oem me fl histoiador podran_dicginoe primero nos masta sin asrene a ae Tos casos slo puede const a partir de los otros tres niles ponte a truccién de lo concreto y lo singular d re un aparato conceptual constuida ae niveles restantes. Pero, ir cd ‘te panes Be Seay eal 7 ie Sea a es intima de que hablar de un estado definitive de la cien- cia es probablemente un absurdo, En deren praico, eat biel del fof com porta sin embargo ciert realidad. Efectivamente, hasta hoy, las cleneias sociales han tenido una tendencia dividirse a partir de la horizontal, para dar la filosotia {ast como otras disciplins, como. Ia. psicologia, que estudian lo Universal en el hombre), la sociologia Ta Historia, Ea cuanto al nivel Il, tendemos considerar. que estaba disponible y que los lingistas Uenen la gloria de haber sido Tos primeros en explotario sistematcamente, Eepuidos por todos los estructuralistas, en los que, ex xptuadas las modas 9 la confusion mental, hay gestion sionifica verdadera. As pues, esta especiaizacién hort zontal tiene como conseduencia slat cada ively De farle, con este hecho, toda racionalidad. Seguidartente Gemostraremos que es conveniente rearticulet las clen- {ia scales en fonetn de una avilon veral que ‘yuelva'a tener en cuenta los cuatro nivel, ‘La objecion del hstoriador suena clara y fuerte: no 6 que hacer con estas ehucubraciones pscudollosdficas, Es ‘un hecho que’ muchas. producciones socologicas 0 filossficas no tenen ningun interés préctico para el his- oniador, y todos Tecordamos la dispute cortes entre Georges’ Gurvitch 'y Fernand Braudel, en la que este tenia evidentementerazén. Pues, i definimos 1 sociolo- ia como una disiplina que prvlegia el estudio de Ia Sociedad y los grupos sociales, es dificil imaginar cémo podria un historiador serio dejar de ser socidiogo y ade- Inds competent. Si la definimos como una discipina generalzante mientras que la historia seria singular Se ye heyungue eopreca de gue gta ‘tina ia obtener de prov ere ‘nosotros, el nivel de las correlaciones ¢s comps ratisa, ey decir que anota, describe y explica las aif Tenclas. Ast pues el historiador procedeslempre as, inconscientemente, si qulere superar el estadio de la simple literatura Si qulere captar la singularidad y Ia originalldad de un hecho 0 fenémeno (politic, cone mic, cultural... debe disponer, incluso en el estado LA Ea at Toad de sellogle (hyp 99-0), ob elect aie por el pres nombre, mis vago, de puntos de referencia, es decir de lemen tor de dfcreniacion. Del mismo thodo, st qulere erp Gat is aparcion de-un fendmen, por elemplS uss dete Ein de eur ee ue precede por cman tn as ariables poxbles! para Getpelat Is'e Ie we ables ‘pertinentes. Este trabajo de climinacéet sip ‘Puede hacerse por comparaicn’ con, stow tcnomests et miso tipo, Lo que el historic hace sieapet sent {umenos conelentemente, con Mayor © ener ego st Stifcamente mde reisle preter naice ne, reservando al andiss comparaiss ut momen see, ro arta ‘o 2. En la linea de fa observacion precedente, hay que admitir que nuestros cuatro niveles son iguslmente We cesarios y legtimos. No se trata en absoluto de privle far ‘uno en. detrimento de lot" demas, afirmando- que Ja clencia radica all Es bueno mostrar a universelded elas acttudes agresivas en el hombre, pero serfa abs. o contentarse con ello, sin mostrar como las diferentes sociedades organizan y ullizan esta agresiidad’ sepia Jos momentos y los lugares. En el extemo opuestor ee Si los cuatro niveles son testimos, hay que tener mucho culdado en distinguirios, pues, a cada’ paso, cl objeto a estudiar sure un tratamiento original se noe Presenta bajo un aspecto distin. Los sistemas de. pa: Fenteso, en el nivel Il, dan la impresion de en sider Casi matemético'y haberio mostrado constituye uaa Soh ‘uiscin de la clenia. Sin embargo, eto so noe de Ponsa de cxaminar cdo se acomolan los grapor sone fesa este igor y cémo lo denvan regi Ins necesidnes om ln estrtepla de, sus culos polltcos'6 cconamicss os cuatro niveles son igualiente necesarios, Bato sientiea que una clencla todal no merece esta denon ‘acion mas que'a partir del momento en gue as reves capaz'de constr ston Cuatro nivel cat contesoe precios Es por ello por lo. que no hay, y no puede Baber clencia'de un objeto definigo ‘slo pr of tems Yy el espacio. El Renacitlento no puede couvertisse ee » objeto de ciencia como tal més que a partir del momen Peee due se Te considera como nivel TV de algo como to sidheia de sistemas de valor. Tampoco la geografia, ue se define con relacién al espacio, tiene realidad ‘eatifica mas que cuando se especializa en el andlisis Geta organizacton del espacio. En este sentido, existe tina eiencia de los paisajes agrarios como de la organk Yaclén de las relaciones. Por el contrario, intentar tomar ‘Francia como objeto de la ciencia conduciria al eclec- idismo, eventualmente justificado por el talento Titers: jo particular del autor. 4, Es pues conveniente substituir ta division hort zontal de las elencias sociales por una divisién vertical, ‘Heisto se deduce necesariamente que el niimero de Tas Dencias sociales es indefinido, Figuraré como ciencia so” cercustquier disciplina fundada sobre una cuestién, 9 Gat della que se puede recortar tua objeto en el flujo Pefinito de as cosas humanas. Esta disciplina ser4 tanto més seria cuanto mas haya conseguido constituir sus cuatro niveles de andlisis. ‘pilaten ya ciencias de la economia, de la poblacién, de Ins puerras 9 de las Telaciones internacionales, de 1a seutiea'de tos’ mitos, de la lengua, etc. pero ta lista Polieeda cerrada y probablemente no Jo estar& jamés. Bei oFFesulta que la vision que podemos esperar de la realidad serd siempre parcial. Dicho de otro modo, Ja coptacon de la sociedad como una toalidad e* Do la *Ptiposible, sino. que es ademés y sobre todo una seRindieacion ‘cientificamente peligrosa. Efectivamente; Telonte puede gozat de Ia ilusiOn de captar la totalidad solo s* Mora un punto de vista afirmando que es el Sunto de vista, Esto no seria més que una mania sin Pamsccuencia, si, simulténeamente, no obligara & rela: censeetjor diferentes fenémenos con uno solo y & consi Gatarlos, por este hecho, como epifendmenos. Por con Silents el resultado es siempre tautolégico. Considerar Seite fuerzas que se enfrentan en la arena politica 3 as, elacion. en algin aspecto, con la estratificaci6n estén on fetinaafirmacién razonable y_cientificamente Freie pretender que la estratificacién social deter- teramety juego polftico, las reglas del juego y 10 que se Tuceta, es un absurdo peligroso, pues conduce a igno- ‘ar la especificidad de lo politico, ° oe a psi sin va realidad sia & una toad, oro ss captain nae aah at naib rec eo em ve ah ee perisairines mete ee See ea ee Pan ea Saree oat amtaee susceptible de una captacién vigorosa. : Se es enter mreamecr choir mais ahates eG Soe Hee hare eine tea See Snes eae mie eee a eee ae Bet Hise Se ae a 6 ee et oh eke Roemer ert actual estado de cosas, Ia clencia socal mejor constit ache k ahi race mace fa, Su éxito no responde en absoluto a la exce- ier EG Se mararane oe Se aaa 5 las tentativas para utilizar el método de los lin- Bitita as ae ae Baie oa een ieee te Eo eed ee eee Seco a ea eee aieat mies that fs absurdo ¢ indtil buscar el sélo existen mé- iar weer oct Aue, se elaboran en el transcurso del trabajo cientifico, verre Larva ep coi olla Soutien aa eh men renicireeen oe noice tac acre fhe bate gee neti cose itn seciag wae ERE ades kore eae ee ie oie anal La repeticion de estas formulas slo seria cémica, 0. ‘nos informara ademds sobre un rasgo fundamental de Ia Sie Sees oa eae a intelectuates sri el que se dediara a captar y expicar insists hist gue fos mrs an Tego. Imagine para Henares aixmo, Nostro propanetos ete lames Llosa sso temas de petal {E%gue spr t tuidadyecamamos a conse ttclin de una clencia de las IdSologis, cuyo campo Investigacion es procgiosamente smplo, desde es is temas eliosos hasta lo sistemas de Pensaninto po- Ice conlemporancos, pasando por fe"cvetas flees fos, Ae Se eee tesco ne ea apes 2 me oy ma re ac ae gel ae morale aren nie ee, Ehafocwanmesiierds or Sree een ee oo decane ee ie gui es aS eere nae es ered “ a estos tres conceptos carecen de contenido. O ees cers foes eee enone lee Sole ee ieee cater es saves es er or eee Fe ee pal a ee pete ae reat eae nce a sec on ce ss, epee ar oo sees or pr net aE tt seems ce one rn eet fone reece aaa al seein a = Bir SE no seo pe eae mte mars em cp Seco ee fie cemeteries 6 a Ne iis coves Names oe ho see es are ms eae seat name ue omega ess ei ec ee oe eee eae io oo i ci eos hoy rose gee era ae ee eae ea Saris eee 2 Es posible que el lector se pregunte por qué hemos utilzado, constantemente la expresion scienclas socia, less en lugar de sciencias humanase, que esti més ex. {eadida, por lo menos en Francia, Siiaplemente porque Jas ciencias humanas sélo podrian definitse por lve concepto vacio: el Hombre. El estatuto ideolégico de este concepto salta a la yiste todavia, mds claramente que Naturaleza, Vida @ Sociedad. Incluso para la conciencia ingenua, s6lo hay hhombres, es decir grupos, es decir sociedades. Por coe. sigulente, no se ve qué campo cientifico podita ‘desc. Dbirse con este concepto. ¢Diremos que la psicologis ‘sus multiples variedades se dedican ‘como objeto srive legiado al Hombre, sin relacionario con sus compence, {8 sociales? En nuestra terminologia, esto. sipatice simplemente que Ia psicologia es una especializacion en €l nivel I de la ciencia de las mentalidades. Act puss sin pretender dar ninguna importancia a estas quedelleg de palabras, preferimos hablar de clencias sociales antes ‘que de ciencias humanas. 3. Un ultimo punto, también importante. En la defi. nicién que hemos dado del nivel de los casos ~andlicls de un posible realizado— no aparece el devenis, coms SP apares notes nile As pues, tn construc ‘conjunto parece peligrosamente estitica, De hecho no lo es en absolute. En diversas oeasiones ee tendré en cuenta el cambio. Y primeramente en ef inte. rior de un sistema dado, Ast pues, tenemos, por eee. Plo, una Iégica del poder totalitario. Un poder tiende siempre hacia Jo absoluto, y es absoluto cuando no en. uentra ningun obstéculo de ningun tipo. As{ pues, tenis 2 suprimir todos los cuerpos intermediarios, todos los ‘grupamientos, para tener a sus pies una sociedad pec fectamente atomizada. Sin embargo, un cuerpo social Ratt biome con la sya de ert nmero deine ituciones u organismos especializados (policfa, eiécr, 10, administracion, partido, téenicos) que tienden hece, iguiente, un poder totalitario rocede siempre a depuraciones eaprichosas destinadas 4 impedir que estos centros auténomos permanezsan oa ‘manos de los mismos individuos, que podrian teranee or contestar el poder. En la misma logica, el dictador “ ee secre yen en i cin ne Ge Sleiecercnens gue aais cmb leas cep ia, cn cdl de oe mca corbin cde fir ae wes Si ci eto core mere ie Pees oe ea at ra dei rc YW conser, ace enone aed : SEES Set Eee ets soeinge Pe cin Sea ‘Nuestra perspectiva permite despejar el devenir a cain Prometay erme aupac teu 8 oi i Se oe RN ta cece peo is Pare ne coaiones roy 2 apr on Spr con sete arc mute 3 ae ee eae we ee a eae ene eee ian cote ts se eosin ae ots a Ee nr dn erraceme autumn ak neues oe Siete aan eae sanee aces seg oc fae ae esses ge ube sa ie. rie camo ne Ses easel aiiee sim esunices oa tas sed Copco a es laa dl dove Seo comand ei come sen) cadens ol en, a rr Serie Perr a a res + a ot orm see mii in ce po eee ae es Nivel 1. La rafe antropol6gica del devenir, que res- pponde en primer lugar a la pluralidad de los posibles. Es evidente que si fuera posible un solo posible, se amaria necesidad y viviriamos en un mundo eledtico. De esto resultan dos casos generales de cambio: o bien los posibles negados en una sociedad dada se erigen en contrasociedades y terminan por investir la sociedad “ Anterior o bien dos grupos independiente retizan bildades distitas,entran en contacto y determina las unas en las otras, mutacones. El sepundo caso parece de lejos el mis frecuente, es decir que la ralzantropotogien de deve es, muy probablemente ¥ en ia mayor Se os casos, Ia guerra, ‘Nivel 1. La tiplogia de tas mutacione, en ta que habria que distingur. por una parte en fupsion dels saturate y de i moda de i sacar lent; violetapactica: generatocalcada.)y. por otra Parte, en funcion del sistema mutants (chilizclon, rte Fégimen politico... EI campo ex extraondinariamente vasto y diverso. ‘Nivel ITT. Estudio comparativo para despejar las va- riables fundamentales de eada tipo de mutacin, Por iemplo, las variables fundamentales que dcterminan fos fendmenes revoluconarios parecen ser de orden Pol tic, econémico, socal y co. ‘hivel IV, Taientariamos resolver cierto nimero de problemas fundamentales como la revolvcién neclics, Informacion del Tmperio Romano y st caida, los orgs. nes de sistema capitalita." Ons, particularesy fas fevoluciones poiticas en las sociedadescomplejas, Ta formacién de fas naciones.., 0 tambien los-cambios. de 1a moda. Vemos pues que Ia ciencia de las mutaciones, si legara a ver la luz, se dedicaria a tn terreno inmenso y sembrado de trampas, porque es précticamente virgen Conservamos la esperanza de volver algin dia sobre es. tos problemas. En la presente obra, nos dedicaremos a un aspecto particular de las mutaciones, que hemos lamado los {enémenos revolucionarios. Las reflexiones precedentes permiten definir de manera mas rigurosa el estatuto de Ja estasiologia. Esta ciencia parte de la pregunta. st guiente: cqué es Jo que hace que, en todas las socieda. ddes conocidas, algunos individuos y grupos rechacen el orden ¢ inicien una guerra contra 1? AS{ pues, la esta: siologia es, en su coraz6n, una ciencia de los conflic: 15, omorintetad ol ane de ee Gino prbtene. Vo Jan Bagcrann, Esa ur let ones di ‘apne ee “Arce, sstopleencs de tclog, TX, 198, 22. 208288 46 tos intemnos de las sociedades. Es la pareja de Ia cien- cia de los conflictos externos, entre sociedades.# Des- pugs de lo que acabamos de decir, nuestros andlisis #¢ Pealizaran a. tres niveles." En el nivel I intentaremos establecer y explicar la permanencia de los hechos revo- lucionarios. Advertimos répidamente al lector que el es. tado de nuestras investigaciones no nos permite, en el nivel IT, ir mucho mas alld de una tipologia descriptiva, con, de’ vez en cuando, algunos inicios de sistematica: la combinatoria, suponiendo que sea posible, todavia se ‘os escapa. Finalmente, pondremos los primeros jalones del nivel IIT. En un dltimo capitulo, abordaremos lo que hhemos llamado «objetos del andlisiss. Por esto entende- ‘mos que, mas allé de los niveles, hay que ir hasta la cap- tacién de os fenémenos coneretos, Asi —como tendre- ‘mos ocasién de precisar a su debido tiempo esta cap- tacién presupone la division de los fendmenos en varios objetos, cada uno de ellos propio a un andlisis parti cular. Ast, Ia ideologla revolucionaria resulta de una Fama de la ciencia de las ideologias; las sociedades re- Yolucionarias de una rama de Ia ciencia de los grupos. La estasiologia —por lo menos nos atrevemos a espe- rarlo— es pues una ciencia social real, pero no puede ser desconectada de otras clenclas sociales. ‘Nuestro propésito al presentar estas reflexiones era ante todo de orden préctico. En el actual estado de las, iencias sociales, caracterizado por una prodigiosa pro- liferacién de publicaciones, nos ha parecido que habla Megado el raomento de una clarificacién, o de lo contra- rio Megariamos al hundimiento del aparato cientifico bajo sus. propias. producciones. Por ello consideramos que la definicién tradicional de las ciencias sociales, en historia, sociologia, etologi Psicologia... ha llegado a su fin, 0 sea que conservar [presenta mas inconveniente que ventajas. A decir ver- ad, la tinica ventaja que le reconocemos es su antigiie- dad y el cardcter oficial que le confiere su estatuto uni- 16, Perfumes emrear_nuct deude con lot, do astons gut fy Bon wyuindy le ce awe ievergcons “Clas pot ‘ida "9" Raymon por ota, em purser con tu Ube, Pate at eee er natona, Part Cement, 1985. Th "ET ara GV"ee maa ng Como yu hemos fndleade, a rode Madre y ‘ol ctl slo cot soos trv deat fo pe, al cana de inuonli 4“ io. Si nos atenemos a la bisqueda de la eficacia Cientifica, nos parece preferible constituir equipos espe- ‘lalizados en cada ciencia particular —que tendrian des- de luego subespecializaciones a distintos niveles de and: lisis— mas que continuar dispersando los esfuerzos en ‘re las disciplinas sin consistencia. uizds el precio a pagar por esta eficacia sea el aban- dono de la totalidad a su suerte noumenal, pero esto no ebe preocupar mas que a los creyentes, 0 sea a aque- Ios para los cuales la ciencia es una religiSn, ast como 2 aquellos que la confunden con una ideologia. a Capitulo 1 LA UNIDAD DE Los FENOMENOS REVOLUCIONARIOS En este capitulo nos proponemos analizar en su ma- yor generalidad los rasgos comunes a todas las formas e revolucidn.! Aqui nos interesamos exclusivamente en el Ser Mismo, dejando para més adelante el tratamiento de las diferencias. Nos parece ahora que la reflexion debe orientarse en tres direcciones referidas a las revo. luciones: su raiz, su l6gica —o, para decirlo como Clau- sewitz, su concepto— y por dltimo sus funciones, A) LA RAIZ DE LAS REVOLUCIONES Al encontrarse definidas como las formas de estar en desacuerdo con el orden, las revoluciones surgen eviden- temente del conflict, En este sentido, tienen alguna re- lacién con la agresividad, a la que podemos considerar, ‘con Konrad Lorenz, un instinto natural, necesario para la preservacion y progresin de las especies. La origina lidad del hombre radica en que «el pensamiento concep- tual y la palabra han cambiado toda la evolucién del hhombre, puesto que han producido algo equivalente con Ja herencia de los caracteres adquiridos. (...) Siun hombre inventa, por ejemplo, el arco y las flechas, en- tonces no es solamente su ‘progenitura, sino toda la ‘cormunidad, la que hereda el conocimiento y el empleo de estas armas y las posee de una manera tan segura como si fuera un rgano que crece en su cuerpo. Y sti pérdida es parecida en todo con Ia regresién de un inn, “vlc” 4 tomar en sete may aan "ent acura Coney ie ts ° rgano que posea el mismo valor para su superviven: cia. De este modo, en el curso de una o dos genera ciones, puede realizarse una adaptacion ecoldgica que, en Ja evolucién normal, sin la intervencion del. pensa’ ‘miento conceptual, habria tomado un tiempo de una scala muy diferente, mucho mayor. En realidad, no es nada extrao que la ‘evolucién de los fastintos sociales y, lo que todavia es mds importante, de las inhibiciones ‘Sociales, no haya podido avanzar con un paso igual al épido desarrollo que ha impuesto a la sociedad bums: hha el crecimiento de la cultura transmitida por tradi cién y sobre todo el de Ja civilizacién material ‘Se puede hablar de una perversion de la agresividad, del hecho de una creciente diferencia de niveles entre ‘sus medios y sus fines filogenéticos. Asf, tenemos. la raiz antropologica de cualquier forma de conflicto, tanto de Ia guerra como de la emulacin, de la lucha contra la naturaleza como del deporte, de los Juegos Florales ‘como de las revoluciones. Sobre esta rafz indiferenciada que es la agresividad, puede desarrollarse una plural dad de formas. Para captar la etiologia de estas diversas formas, hay que introducir principios de especificacion. De este modo, slo la pluralidad de la unidades polit ‘cas soberanas explica que la agresividad pueda tomar la forma de la. guerra. El rasgo especifico de los fenémenos que nos es el de estar fundados en Ia agresividad en el interior dde un grupo. Ast pues, si la finalidad de toda vida en sociedad es salvaguardar, por un lado, la seguridad res- ecto al exterior (hombres, animales 0 cosas), por otro se trata de eliminar tendencialmente la violencia entre los miembros del grupo, transfiriendo su uso legiimo ‘9 una instancia que calificaremos de politica, La fun. ign de to politico es pues, en su mayor generalidad, ase- gurar la tranquilidad y ia concordia. Para que haya revoluciones es necesario y suficiente que esta segunda se opere mal. Creemos que hay tres factores permanentes que actian constantemente como elemen. tos perturbadores del mecanismo de arbitraje de los conflictos: la arbitrariedad de lot valores, la arbitrarie- dad de la eleccién y el apremio de la escasez, 2 Kenred Lona, Lerten, Une hioim neteele du Pat, Flomatins 158, SST ral at 1, LA ARBITRARIEDAD DE LOS VALORis* Si nos colocamos en el grado necesario de genera tidad, podemoe defini una cvilzacion por ta jerarqula que introduce entre las actividades hurmanas posible. Estas evlsten en niimero limitado: religlosas, polticas, nilitares,ccondmleas y ludicas. En toda Sociedad, encom. ‘ramos. como minima elementos. de estas actividades, Pero siempre vemos que una u ora de las adguere fina importanca mayer, tanto en los hechos como ea {a repreventacion que los asociados se forman dal ideal As tenemos sociedades en que domina To police, 10 nite, Io religioso | Hay que anotar, en primer lugar, que no hay nin fquna facionalizacon que, pueda justficar las jerarqulas fe valores: son arbitrarias, colocadas en su lugar des- Duds de confictos, y reflejan relaciones de fuerea. Es Evidente que estas relaciones son inestables, que son po- Sibles constantemente nuevos conflictos* Una. segunda fuente de conflictos puede provenir de la importancia exagerada que sina actividad se. arroga respecto a las demas: se producen movimientos de compensacién, que pueden traducirse 0 bien por la hulda, o bien. por la ontestacton. Como ejemplo del primer caso, daremos et caso del monaquismo, que aparesiO a partir del si flo 1, en una epoca en que Imperio Romano, por Fazones pollticomiltares, tendla. a imponer a la soci Gad una’ estructura rigida, jerarquizada e inmutable® EV segundo caso nos es contempordnco. Nuestra civil zaci6n actual esté dominada por tos valores e 5 probable que actualmente hayamos alcanzado un pun- to de ruptura y que empiecen a manifesiarse moviaien {os de compensation de origen religios,y ludico. ‘Entenddmonos: estas leas no preteiden desvelar la causa do las revoliciones, sino solamente establecer st posibiidad. Pues es evidente que si sélo hubiera una Jerarquia de valores posible o si una se impusiera por naturaleza a todos los miembros del grupo, no habria movimiento de contestaciéa posible. Pero no ocurre asi. Desde Tuego, Ia arbitrariedad de los valores se percibe 0 mejor cuanto més larga es la historia de una so- ciedad, que ha visto. sucederse varios sistemas, 0 que ‘coexiste con sociedades que conocen otros: el tratamien- to racional de lod sitemas de valores, es decir la percep ‘de su relatividad irreductible, supone la constata- ‘cién de la pluralidad real. De esto se deduce que una Sociedad colocada en esta situacién verd necesariamente ‘una, multiplicacién de. Tas, contestaciones. ‘Podemos separar un primer rasgo constante de los, fenémenos revolucionarios: apuntan siempre unos va- lores particutares contra unos valores oficiales. En este sentido, un proyecto revolucionario es siempre ético en su fondo. 2. La ARBITRARIEDAD DE LA ELECCION Tiene la misma naturaleza que ta precedente, pero slcanva a fodos fos aspectos de la vidaen sociedad. La ontestacion se desprende tambien aqut de in plralidad e'los posbles. Ast, hay varios sistemas de-parentesco Posten, varios slatemas colinarion, varios Fepimenes po- Iiios, varias formas de epropiacién, et, pues no May ringat aspecto' de la vida en sociedad que Tealice un Solo posible, es decir no es necesari, Pero un solo post bie puede ser relizado efecivamente en un momento Gado en un grupo dado, Toda instiucion socal ex ees: ‘ion y toda eleceiin es abitraria, De esto se deduce fue calguierinstiucion se ve foreada y que toda inst {Scion puede ser sometiéas discunén. Es evidente que In concen es tanto mayor cuanto ms esencial es Ta Histituetin para el. equlfrio social” por ejemplo. son Darlictlarmente fuerte, en los sectores sexta, potica Erelgtoso, y muy debits, por el contraio, en el terreno Sumentiels, ea que se aceptan facilmente las prohibi- ones. Se impone 1a misma observacién anterior. Cuanto ris clara ex la pereepeién de in pluralidad de ls pos bles, més posbilidades tiene Ia contestacign para dese 32 rrollarse. A fo que podemos afiadi una precision suple: Ientaria: canto mds haya perdido una insttulon ricer fancional mas posibidades tiene de aparecer ono pura represtn y de verso combate. ‘Asi descubrimos un segundo carder fundamental de cualquier proyecto revolaconar, or naturlesa'y en profundidad, es voluntad de vuelta low origenes, al Thomento-en' que Cunlguiereleccén ex posible: La liber {eden of sido de susencie de: cualquier represa, un punto de vista capital, De agul se desprende un tree fags Tol retour e nteaiamente dualiste, catastrofista-op iiista ET -Tounda “preseale cs integaticnte malo, pore pour ser perfecamente Buc STEN moa ds sentiintesandameraes Gesesperacon y ia esheranza,y blauica el broblems del paso de un esiado a o1r, e¢ devin de las inedioe 6-@el Eitena We asda 3. LAS PRESIONES DE LA ESCASEZ que mueven con mayor tuerea 3 Tos Maividuos ¥ Tos grupos, son probabremente cl poder, la riqueca y el prestigi, Pero, por naturatez, Sow escazoe. To cual es evidente para eh poder, @efinido om Ta ponbiidad de fmponer su voluntad a fos dems, Yeh prestigio, concebido como la posiion desde Ta. que ium individuo oun grupo designa'a otro Toque es de- Seable. St-poder y prestisio estuvieran igualmente re Dartidos entre todos Tos miembros de la sociedad, desi. arecerian pura y simplemente, Esto ocurre en menor grado respecto a la riqueza, detinida como todo To que es susceptible de entrar en fl consumo de los hombres, Bfecivamente, a partir det momento en que la disposicign de los medios de produc- Sion permite un_ crecimiento. con Sbundancia puede revestr algina realidad. Con Ta. con. Tan de olvidar'oTenorar Que ests Woctén, ademés de Su vertiente objetiva, tiene una vertiente subjetiva, que fel deseo, Ast pc, la abundancia sigoificaia que Toe feseos pueden verse integramente colmadoe, Pefo seria Sbsurdo; Ta experfenela ms cofciana yrel Buen sentido indican suficientemente que Tos. deseot son Uimitador y exceden siempre a toda satisfaction’ posible, Por el 3 contrario, podriamos sostener con alguna razén que uanto mis limitados est los descos, ms accesible es el estadio de Ja abundancia. Por eonsigulente, las soci ddades de abundancia son las socledades. primitivas en las que los deseos constituyen el objeto de una defini cin stricta e inmutable. Al ser tan escasos, estos tres bienes se convierten en. las reglas del juego de una rivalidad entre los individuos y los grupos. El mds fuerte, el mis astuto, el més inte- ligente o el més afortunado se leva una parte mas ina. pportante que los demas. As{ pues, la disteibuct ‘cesariamente desigual, Para simplificar, diremos que se realiza en funcién de'Ja relacién de las fuerzas, dando por entendido que el contenido conereto de estas fuer. as puede ser cualquier factor que decida més 0 menos en Ia distribucién, La relacién de fuerzas es inestable, no s6lo porque tiene que ser mantenida constantemente, lo cual produce ‘un minimo de tensién y conflcto entre las partes (la que permaneceria pasiva serfa eliminada répidamente © rechazada), sino ‘también porque hay factores endo fgenos (por ejemplo, mutacion econémica) 0 exégenos (guerra, conquista) que pueden perturbar este equill ‘brio inestable. EI simple buen sentido nos empuja a admitit, por lo ‘menos en la primera aproximacion, que los beneficia. ros de ia relacién de fuerzas, es decir los individuos © los grupos que se encuentran en posicién de fuerza, tienen interés en que se mantenga el equillbrio existente. La probabilidad de que se conviertan en revolucionarios (es pues muy débil Los contestatarios quedan siempre ‘exciuidos, con alguna excusa, De ello resulta un rasgo fundamental del proyecto revolucionario: Ia reivindica- cid de igualdad.' Esta reivindicacién se aplica a las tres formas de escasez, lo cual nos da, con una cons: tancia notable a través de Ia Historia, el mito. de la’ ‘abundancia y la voluntad de reparto, el mito de una 4.5 la of mute monroe ein dem ot aras Tene, ge ora passics ¢ fade, slater pee (Beast shires bs cute “guided pars igs mocbrot dal grupo aoe dict, Eto pune ‘sto, ye ala oueaent, con toe Coan con sl masta Spe su anor Seas Pai onde doe bo 4 sn so ry gr tr om sceseeen nasa ica ieee: oeuiee 5 nn pee cee career ee a Eine cae bets toe Sree sey beeline cee a RaSh eee cvme onan & guido por el aspecto politico, Esto no tiene nada de pois it meaeneer eee See Saleem ae oEoeee Tea toe nin eae a ce aoe cit i ime: accent heain fein keer REO ert seanatoaeee 22 Se See rere me iate snentaie coe SaSe See B) EL CONCEPTO DE LAS REVOLUCIONES Entendemos concepto en el sentido de Clausewitz, fs decir Ia esencia abstracta de un fenémeno. Pues la revolucién, que es un conflicto, puede sufrir los anlisis aplicados a la guerra. Recordemos brevemente las prin- ‘ipales articulaciones del capitulo I del libro I de De ta ‘guerra? antes de examinar en qué medida se aplican 4 las revoluciones. : La guerra es consecuencia del duelo; en este sentido, sla guerra es pues un acto de violencia destinado a Obligar al adversario a ejecutar nuestra voluntads (p. 51). La violencia fisica es el medio, el tnico, pues la vio Jencia moral supone el Estado y la ley; la guerra pone fen contacto unidades que viven, unas respecto a las otras, en estado natural. En cuanto al fin, la imposicién 8, La moma cimeasiba que un poce mls ama. EI pusblo a0 tia al mand, si warp oe rn Sr iae'von Ceavmnrs, Dela gueme Pork, Batons de Mint, de la voluntad, se identifica con el desarme del enemigo, ‘Que se convierte en el objetivo de las operaciones de guerra, ‘A partir de estos datos iniciales, Clausewitz concluye sin dificultad en lo que él llama sla subida a los extre- moss, es decir que la guerra, en. su concepto, es una lucha a muerte. Y esto en virtud de tres razones, lla ‘madas acciones reciprocas: = El que usa de Ja fuerza sin ningiin control y no teme el derramamiento de sangre tiene ventaja y ver- ceré; ast pues, el adversario se ve obligado a hacer lo mismo, 0 seri derrotado; y no hay limite intrinseco para la manifestacién de la violencia. — El desarme es el objetivo de los das adversarios: Mientras no haya abatido al adversario, puedo temer ‘que me abata él a m{. No soy mi propio duefio, pues él me dicta su ley como yo le dicto la mia» (p. 54) "— Puesto que la fuerza de resistencia depende de los medios y de Ia voluntad, los esfuerzos deben ser propor- cionales’a éstos; cada uno de los dos hace el mismo cfleulo; vamos directamente a los extremos. Por consiguiente, en teorfa pura, toda guerra deberia, ser siempre una lucha a muerte. Pero ‘no es ast; lo prueba la experiencia historica. Por lo tanto intervienen lunos frenos que limitan la manifestacion de la violencia. ‘También son tres: — Los dos adversarios no son desconocidos entre sf y pueden calcular grosso modo los medios y la voluntad el otro, Este célculo hace el papel de principio mode- rador. ‘= En Ia realidad, es imposible reunir todos Jos me- dios al mismo tiempo; por regla general, pues, la prime. ta decisién no es decisiva y la guerra se prolonga; de aht que cada adversario proporciona su esfuerzo a 10 ‘que considera el grado de concentracion de su adversa- Flo. Esto representa también una limitacién del acto de violencia = La derrota no es un fin absoluto; el porvenir puc- de solucionaria y volver del revés las situaciones ms ‘desesperadas. Esta posibilidad de conservar siempre la ‘esperanza en el porvenir incita a la moderacién al com- Prometer las fuerzas. . 56 Estos tres aspectos mayores de Ia guerra: el duelo, Ia esealada a fos extremos y la limitacién de Ia violen cia, gpueden servir utilmente en el andlisis de las revo. Tudlones? 1. BL pum Un fenémeno revolucionario pone siempre en con- tacto tnicamente a dos campos, por lo menos tenden: cialmente, pues, por un lado, estén el orden y sus defen sores y, por el otro, aquel o aquellos que To someten a discusién’ Esto provoca algunas consecuencias impor- tantes. En realidad, un fenémeno revolucionario opera slempre una dicotomia irreductible ‘en Ia sociedad, es Gecir que siempre equivale a una ruptura del contrato Social, no por simple disolucién de éste, sino por un facto de voluntad de la disidencia. En el pensamiento, resulta de esto que una ideologia revolucionaria tiene necesariamente una vision dualista de la sociedad. Co- ‘mo resultado, cuanto més se aproxima al modelo dua- lista, més. probables son las revoluciones en el seno de una sociedad concreta, e incluso més seguras. Ast, la fuente més constante y mas eficaz de contestacién hha sido siempre la sujecién de una sociedad por otra. A-decit verdad, aqui nos encontramos en los confines dde los fendmenos revolucionarios y la guerra. A igual que la guerra, el combate revolucionario hace intervenir la violencia. La vida en sociedad reposa sobre Ia-eliminacion tendencial de Ia violencia en el interior de la unidad social, por transferencia del uso legitimo @e la violencia a una instancia politica reconocida por todos. Los conflicios que nacen de los intereses particu: lares y del interés general, de las interpretaciones diver- gentes respecto ala marcha de la sociedad o de la Competencia por los bienes escasos, tienen que estar eulados por instituciones arbitrales. Por consiguiente, los fenémenos revolucionarios intervienen en el momen- to en que estas instituciones no permiten resolver cier- tos conflictos, 0 cuando no son reconocidas por ciertos miembros dela sociedad, 0 cuando se realiza alguna 10, Notomar ef singuiat. Vers, ot cone conmpde « be sista, gon hay tenis wrlocanas gerbera teen th ‘Sieded’ jon indo,” Chtmon alguna, reerindon ls trde. 4 seacaetma, etl, cw eee. transgresién a Jas reglas, 0 sea, cuando el orden se ve amenazado de alguna manera: s6lo la violencia efectiva © la amenaza de la violencia puede, entonces, resolver los confictos. Esto nos permite precisar nuestra defini- cidn de los fendmenos revolucionarios, que designa toda contestacin del orden que hace intervenir la violencia {isiea, por un lado y/o por otro. Este duelo tiene como motivo del juego forzar al Otro a ejecutar nuestra voluntad. EI contenido de esta voluntad es la definicién de la vida en sociedad, pues sino hubiera divergencia de interpretacién en este sen tido, el conflicto podria solucionarse en el cuadro de las Instituciones reinantes. Las dos definiciones en conc rrencia son incompatibles, si no no habria motivo para hhacer intervenir la violencia. En consecuencia, todo mo- ‘vimiento revolucfonario es, en potencia, una contrasocie- dad y apunta a la construccién de un orden nuevo des- tinado a reemplazar cl orden antiguo. Por ello, las Tevo- luciones no son simples choques de voluntades y fuerzas, ‘sino conflicios irreductibles entre. dos formas de socia. bilidad exclusivas una de la otra. Por lo tanto, contraria mente a lo que ocurre en los conflictos que oponen dos lunidades independientes, no pueden entrar en juego la diplomacia y el compromiso. 2. LA SUmDA A Los ExtREMOS Ademés de las tres acciones recfprocas establecidas por Clausewitz y que intervienen en todo conflicto en ‘Que chocan las Voluntades armadas, hay que considerar flgunos rasgos especificos a los fenémenos revolucions- ros y que agravan Ia tendencia hacia Ja lucha a muerte. El primer rasgo ya ha sido apuntado, es la incompati- bilidad profunda entre los puntos de vista de los due- listas. $i el conflicto se refiere, por ejemplo, a la propiedad de las tierras, no hay arbitraje posible, s6lo decide la violencia; como que se trata de una cuestién 4e vida o muerte, jos antagonistas no dudarén en poner ‘en juego su vida. Igualmente, las interpretaciones diver- fgentes del dogma no son negociables y las més feroces guerras civiles son las guerras de religién. El segundo rasgo responde a la ruptura del contrato social que representa todo movimiento revolucionario. 38 El contrato social se basa en Ja eliminacién de Ia vio lencia entre los miembros de la sociedad. Aquellos miem- bros de la sociedad que se substraen a él, se exponen a usar y a sufrir la violencia. Esta violencia se encuentra fen estado puro, Efectivamente, en las relaciones inter- hhacionales, que pueden proseguirse durante siglos, ter ‘ina por elaborarse siempre una especie de cédigo de Ja guerra, un buen uso de Ja violencia entre enemigos, pues los enemigos terminan por hablar el mismo len uaje Por el contrario, las guerras intestinas son bre. ves, intermitentes y no permiten la elaboracion de un uso, La violencia surge desnuda totalmente, tanto més terrible. 3. Los rRenos Los que Clausewitz proponfa para la guerra entre tunidades politicas no entran en juego aqui, es decir que Ja subida a los extremos y la licha a muerte se produ cen efectivamente en los_acontecimientos revoluciona Fos. Sin embargo, todas las sociedades se ven sacudidas constantemente por fenémenos de este tipo, y sobreviven a pesar de todo, mientras que la I6gica del conflicto y Ta ausencia de frenos deberfa provocar su suicidio y esapariciOn. Asi pues, es necesario que intervenga un Fegulador que, normaimente, impide a los miembros de la sociedad matarse entre sf. Este regulador podria haallarse, como ya habia observado Clausewitz para la guerra, en una disimetria entre el ataque y la defensa, © sea entre la contestacién y el orden, teniendo en cuenta que por regla general este ultimo tiene tal ven. taja que el uso de la violencia se encuentra cuantitativa- mente limitado, Para probar esta asercién, examinemos los tres factores de fuerza que son: el nimero, los me dios materiales y la voluntad, y veamos cémo se repar- ten entre los antagonistas. a) El mimero Ya hemos dicho que una sociedad se basa en_un equilbrio de las fuersas El buen sentido la experien- Sin histrica muestran que este equillrio tende per. Detuarse, es decir que’ nacen.contrafucrss desde’ el preciso thomento en que queda Foto, y se necestan ci Eunstancias extremadamente.gravet| por ejemplo. la Guerra pare romperio.definitvamente. Sobre ‘este Equilibrio Se edifican las instituciones, las normas que figen las relacones entre indviduoe y grupos, las repre: Seniaciones mentales inelectuales que deinen la vida Caltural,. Todo esto constituye el orden que, por su dur fac end a former parte dl hovzonte ciao de ndividuos y de los grupos, Estos, por su pare, desarrolian una Ideologa (6 bien ta reeben del exterio), aque esa fa vee una explcacion yuna justficcion, del Tgar que ocupan. O sea que se iastaura, ala larga, una adapiacién de cada uno & la sociedad en que vive. St sta adaptacion no se produjera, tendriamos un caos Social det que conservamos eJemploy historicos: el fin Ae Ia Repiblica romana, la mayoria. de las sociedades primitives. pulverisadas por el contacto con Ocedente, 1 China de 1840 a 180, etc. Preferimos llamar a este coyunturas mutaciones, pues, por el hecho de Ta aster. sia de orden o de una situacién en que se busea un arden, no podemos hablar de revolucin. ‘Una revoh Sioa se hace scontrar algo establecido; no es una sit ple mutacin, En ausencia de matacién, la mayoria de los miem- bros de la sociedad, sea cual sea la sociedad considers: da, estan en general satisethos con su suerte, mejor dicho, mantlenen su deseontento dentro de fos ites {que no someten a discusién el sistema social, Por lo tanto, sélo una minoria es estructursimente revlucio hari, colgedndose resuctamente fuera de sistema, y Contestindolo. Se necesitan cireunstancas. excepeionales Sue tendremos que precsar— para que trcciones mas @ menos amplias de la poblacign se unaa a su bandera ¥ entren en dsidencia. Por otra parte, la experiencia demuestra que las stuactones en que los dsidentes cons titayen la mayoria som escasas: Aparte de fas grandest Tevluciones como Tnglaterra en el siglo xin 178), la Revolucin Rusa, Ia Guerra Civil China lov grpos ro © volucionarios entran en accidn en posicién minoritaria. Por esto, el otro campo, el del orden, se beneficia, como rminimo, de Ia neutralidad de la mayoria y tiene general mente pocas dificultades en yencer® Esto no quiere decir que el orden se muestre manso respecto a los di- Sidentes: no hay nada més feroz que la represién de las guerras serviles, en las que no encontramos ningun ejemplo de que éstas hayan tenido jamés éxito. Hay lucha a muerte, pero la cosecha de la muerte es limi- tada por el nimero limitado de los combatientes en uno de los campos. b) Los medios materiales Por medios materiales entendemes ante todo las ar- ras, pero también los medios de comunicacién, el di ero, las téenicas de lucha eficaces.. Puesto que, como Kemos dicho, a vida en sociedad consiste siempre. en Ja transferencia a una autoridad cualgulera de uso leg timo de la violencia, es evidente que los revolucionaries tstin, gencralmente, desarmados, poco o mal armados; Aispersos o con enlaces insuflientes; dotados de reset- ‘as Limtadas y menos hibies para usar de la Vleacia {ue las fuerzay del orden. Ast pcs, el combate es slem Bre desigual y iene que resolverse, en breve plazo, con E™ derrota_de los disidentes. Este punto eb capital. Btectivamente, si convenimos en llamar élite dirigente Al conjumo de hombres que, 20 una sociedad, ocupan. las posiciones de fuersa que resultan de la escasez del poder, de las riquecas y del prestigio, y si les unimos Tos hombres que depeaden directamente. de ella (los lentes), vemes que esta élite drigente dspone evidem: femente’ del uso leptimo. de fa fuera. Mientras esta fle estan y ded uae at fuera no ay nie {gina posibilidad para un movimiento Tevolucionario, Eonsegur la victoria: La consccuencia, fundamental, 3 que las revoluciones slo triunfan sila elite diigente Sta dividida:* Si no fracasan siempre, ea cual sea la 12, Sia blr de lar denen Sodan, pam as que cle IEDs donde, tambia, se despende ol cnr comerador de twingio snivena,shcrndo's menadn 9 mn comprobae. Ghmmanent: TE? Elite ctu ponbiidad, a mb que In cw agate bee a ‘amplitud de las masas movilizadas. Hemos escrito que tuna situacién revolucionaria nacia de una modificacién fen la relacién de las fuerzas. Ahora podemos precisa tuna situacién revolucionaria desemboca en un transtor- no del orden con la tinica condicién de que la modifica: ign se efectie en Ia élite dirigente y 1a divida. ‘Una segunda consecuencia, mas vulgar, de la impor- tancia de los medios materiales, et que ia forma més ‘constante y mas eficaz —por Jo’ menos en las socieds. ‘des complejas —de subversion es el golpe de Estado mi- ita. Los que disponen de la fuerea. por excelencia, el ¢jército, estén mejor colocados que los demés en la lite dirigente para apropiarse det poder. Cuando el gol pe de Estado esté bien preparado y las fuerzas arma- ddas son adquiridas en el golpe en su mayorta, el éxito festd asegurado y en general con el minimo derramamnien- to de sangre, por la razén de que los oponentes even- ‘tuales estan desarmados.® Inversamente, cuando los me- dios materiales no pertenecen a la élite ditigente, o sea, cuando el ejército abandona o permanece neutro, la re- volucién triunfa casi sin dificultad.!® Pero, repitamoslo, Ia actitud del ejéreito estd siempre determinada en el seno de la clase dirigente, en la que debe concentrarse el andlisis. ‘Aqui tenemos una segunda razén de Ia limitacién de Ja violencia en los fenémenos revolucionarios, de la can- {dad de violencia. La relacién de las fuerzas es tal que Jas disidencias son eliminadas répidamente. En reali- dad, la violencia no alcanza su paroxismo —la guerra civil mas que si la élite dirigente esté dividida en ‘campos sensiblemente iguales, apoyados por tropas po- pulares equivalentes. Asi, la guerra civil no resulta del oncepto de revolucién; no es mas que un caso muy par- ticular, aunque sea el més espectacular. @ ©) La voluntad ‘A primera vista, la voluntad de vencer debe ser igual ‘en los dos campos'y deberia conducir a ambos hasta el Sacrificio supremo, En realidad, no ocurre asi. De parte del orden, la victoria es una cuestién de vida o muerte; fl simple instinto de conservacion es suficiente para ar: mar la voluntad y conducirla hasta el punto en que es preferible morir que sobrevivir en Ia derrota. Esta vo- Tuntad es tanto mas tensa por cuanto que, tal como ‘uestran los des puntos precedentes, la lite dirigente ‘std en posicién de fuerza. Desde luego, esta voluntad ddescansa en la unanimidad, es decir, que, una vez més, la division de la dlite dirigente le es fatal. Por el contrario, de parte de los disidenies, la volun- ad presenta un caréeter inestable. Aparte de los revo lucionarios estructurales, que, generalmente estén dis: puestos a morir por Ja causa, las tropas estén constitu. ‘das por un material ocasional, heterogéneo, en que la fexallacién colectiva ocupa a menudo el lugar de la mo- tivacién. De esto resulta que, en cuanto hablan las ar- ‘mas y empiezan a caer los muertos, las filas se deshacen yy cada uno vuelve a su lugar social de origen. Son inn Imerables las guerras serves, los levantamientos campe- ‘nos, las revueltas urbanas que se desbandaron a la primera respuesta seria. ‘As{ nos parece que queda bien establecida Ia disime ‘ria del orden y la revolucién. Precisamente ha sido ella Ja que hasta ahora ha limitado las guerras intestinas y evitado que las sociedades se suicidaran. Desde luego, hhay una lucha a muerte, pero el mimero de combatien- tes es reducido. La tinica excepcién es 1a guerra civil, pero es el resultado de la division de la élite dirigente 3 de la igualdad en la relacién de las fuerzas en conflic- {o. Asi, pues, si la primera condicién es de las mas fre- ccuentes, la segunda rara vez se cumple. 4. EL onrenivo be tas RevouUctones Los fenémenos revolucionarios se ven llevados nece sarlamente a plantear los problemas en términos de vio- Tencia, bien directamente, con sus propios hechos, o in- irectamente, por la reaceién del orden. Por otra’ parte, “ Jos mismos problemas se expresan en términos de la re- laci6n de fuerzas, esto debe quedar claro ahora. De todo To cual se desprende que todo fenémeno revolucionario tiene alguna relacién con la politica. Definamos, con Ju- lien Freund, Ia politica como la actividad social que s¢ propane ascgurar por la fuerza, generalmente fundada sobre el derecho, la seguridad exterior y la concordia interior de una unidad politica particular, garantizando €l orden dentro de las luchas que nacen de la diversi ad y la divergencia de las opiniones y los interesess.17 ‘Hasta el momento, toda nuestra argumentacion ha tendido a mostrar que los fendmenos’ revolucionarios tienen que ser estudiados en su relacién dialéctica con el orden establecido, En este sentido, son eminentemen- te politicos. Incluso para fenémenos tan particulares como la locura —que para nosotros es, en cierto sentido, tuna _manifestacion revolucionaria— hay que tener en cuenta este punto de vista, aunque sélo sea para deter- ‘minar la actitud del orden respecto a sus locos, tanto si Jos tolera como si los encierras® ‘Ast, pues, el objeto del juego de la politica es la toma © conservacién del poder. Por consiguiente, el objetivo {de los fenémenos revolucionarios, el lugar al que tien- den, conscientemente 0 no, eficazmiente 0 no, es el poder, desde el que podrén construir un orden muevo. Asi, una noticia que relata Ta historia de un asilo, en el que todos los encerrados habfan conseguido tomar el poder y en- cerrar a su vez a todos los guardianes, no sélo ilustra tuna idea picante, sino que lega hasta el fondo de las cosas, gAcaso el Suicidio no es una manera de denunciar el orden social y humano, de substraerse a su poder ¥ ‘firmarse uno duefio de su vida? ©) LA FUNCION DE LAS REVOLUCIONES ‘Como siempre en las ciencias sociales, la noci6n de funcién hace referencia al equilibrio social, es decir, al cconjunto de lo que permite a un organismo social per- AR, Bin Pam, Cece one Fro Sir, 185, PT Michel Rovcaoer, Mitoe de la fle & age cae, Pr Pon ioe “ severar en el ser. Aqui sélo tenemos en cuenta el as- ppecto positivo de ias cosas, aquel por el que se nos reve- lan indispensables para la'buena marcha de las socieda- ddades. Nos limitaremos a algunas generalidades, pues este punto no presenta problema, Parece ser que’ pode: ‘mos distinguir tres funciones. 1. La PREvENcIoN Det EQUILIBRIO Ya hemos dicho que la vida en sociedad suponta elec- ciones arbitrarias, que estas elecciones se presentaban, fen cierto sentido, como restricciones. Es muy probable ‘que, en cualquier sociedad, clertos individuos no puedan aceptar esta represién. Ast, pues, en potencia, son revo- lucionarios. Una primera solucién es sali de la sociedad, organizarse una forma de vida distinta, fundada sobre ‘otros valores. Estos son los anacoretas, los ermitafios, lot ‘monjes, ciertos vagabundos, os aventureros, los Beatniks, los hippies, etc. Ciertas sociedades se benefcian de una forganizacién bastante admirable para prever, respecto 2a estos marginales, centros que les acojan y que ‘no por. fan en entredicho el sistema de conjunto. El ejemplo ‘mis notable es el del sistema de castas hindi jos que renuncian, los que salen del mundo, pueden fundar sec- fas que al perpetuarse, se transforman en casas! Es ‘tos procedimientos preservan el equilibrio porque neu- tralizan a los elementos perturbadores excluyendolos del cireuito® 2. LA RESTAURACION DEL EOUILIBRIO EI equilibrio puede romperse por violacién unilateral del contrato social. El caso.es muy frecuente en el siste- ‘ma econémico, Cuando Ia gran propiedad o la gran ex: 1008, free aia te oe b ate even open eet Sa a oes rt fasticia y Ia pista, aon 6 plotacién se construyen a expensas de la pequefia (Roma Brel siglo in antes. de J.C; Inglaterra durante los sk flos xvr, xvit y XVIIE), se produce generalmente una reac- ign violenta de esta ‘ultima para restaurar las cosas en ‘Su estado primero, Después de la mutacién industrial, Garacterizada por los aumentos prodigiosos de producti “dad y por una répida superacién de técnicas y hom- bres, esta forma de protesta contra el orden, por el de- Seo de retomo al statu quo ante, se volvié cada vez més trivial También la encontramos algunas veces en el te- reno politico, cuando las instituciones son interpretadas por lot gobernantes en un sentido que las aleja mucho est sentido original. El ejemplo perfecto, o al menos ‘el mis célebre, es el de la reaccion de la élite inglesa Contra la interpretacién absolutista del sistema politico por los Estuardos. Por consiguiente, la voluntad de res- Fourar el equilibrio volviendo a un estadio anterior, po- Gna tener exito, contrariamente a lo gue pretenderia hhacernos creer la corriente actual, de impregnacion fuer- temente evolucionista, Bajo otra forma tenemos un segundo modo de res- tauraciéa del equilibrio. Podemos hablar de simple des- GGtve de energia acumulada y disponible, una explosion Sin'motivo aparente, y en todo caso desproporcionada al fnotive inicial ¥ al objetivo perseguido. De ahi el cardc- {er devastador de ciertos fendmenos revolucionarios, tan {to mis impresionante o exaltante —segin los puntos de Vistan por cuanto que es perfectamente gratuito: que- nar cadtllos, masacrar a los burgueses o los aristécra- ‘as, violar a las religiosas y misfoneras... jamés ha mejor Tado en nada la suerte de los oprimidos. Muy probable: mente, éste es el aspecto. que explica la fascinacién que Gjereen los fenémenos revolucionarios, sobre todo las fs revoluciones politicas. Se produce un momento Se cere del orden, de las represiones, de las prohibicio- nes, de los tabs, durante el cual todo se convierte en ermitido y posible. Ya hemos reconocido el fenémeno Blea conocido de lo fiesta, en el sentido etnolégico del término® Generalizando los hechos evocados por Roger Gaillois, parece que la fiesta esté definida por cuatro ras. Gos distintivos: la exaltacign colectiva, el exceso, fa trans- ah, Roges Conon, homme ot le sent, Par, Gait el tae, 88. “ oa Gia Ast, pues, solo otros dos grandes acontecimienioe secaeg ati done ‘preventan esios misincs tate cs oe pe es a luno tiene funciones especificas: Ta fiesta apunta a la te- es fakes crete a ine oe Acie pensacola span er toe cone rs kt Rg ac 2 pn ees Perma bee 0 scent on fey i ee ee iene Pe tte ee oni cto, creat ee as ee eae 3. La FUNDACION DEL EQUILIBRIO Esta funcién se comprende fécilmente, puesto que de signa la implantactin de un nuevo orden social: Pode- ‘mos distinguir dos casos generales. Uno concierne a la ei ienamen replucinare yl fener de er, entan, dos grandes posibilidades, que Raymond hoon (eee del siguiente modo: oe Llamaremos superestatales 0 imperiales tas ras que tienen por objeto, origen 0 sonsecuencia ia elk Iinacién de cletas beigerancias 9 la formacion de una Unidad’ de nivel superior. Llamavemos infracstataes 0 infraimperiales a las guerras que tienen por objeto el ‘mantenimiento o la descomposicién de una unidad po- Iitiea, nacional © imperial» 2" El otro caso designa la redefinicién, en el interior de tuna unidad dada, de las regias del juego. Como tendre- ‘mos ocasidn de mostrar, este caso presenta toda una gama de intensidades, que pueden ir desde la simple sus titucién del personal dirigente hasta el cambio de civili- zacion. 4. La DIALECTICN DE LAS FUNCIONES Las tres funciones distinguidas tienen el estatuto epis- temoldgico de los tipos, es decir, que estén descritas en su especifcidad, abstracta por desarrollo unilateral de jeros rasgos considerados como pertinentes. En la rea- Tidad, no hay ninguna razén para que un mismo fenéme- no revolucionario tenga que corresponder.a una funcion tinica. Hay que distinguir dos puntos de vista en los que puede colocarse el analista. Es evidente que para una Secta marginal, la funcién de preservacion del equilibrio ‘no es un objetivo consciente, sino que apunta a la res- tauracion de un equilibrio perdido, a través de la ins- tauracion de un equilibrio nuevo. Esto es particularmen- ‘te impresionante por lo que respecta a las sectas mesid- nicas y milenaristas. Por el contrario, si tomamos el pun- to de vista del sistema social en su conjunto, las vere: ‘mos ante todo como fenémenos de preservacién. En el estudio de los fenémenos concretos, hay que tener en ‘cuenta la finalidad interna, su «pour soi» (paras), ¥ st papel en la sociedad global, su en soi» (en-s!). 'Es también claro que un mismo fendmeno puede, por razén de sus circunstancias y su duracién, asumir Sucesivamente las tres funciones. Una socta revoluciona- ria puede recoger a los inadaptados; en un segundo tiempo, puede ser la chispa que provoque la descarga que restaurard el equilibrio; en un tercero, puede instaurar, si'se apropia del poder, un orden nuevo. Finalmente, en ciertos fendmenos de gran amplitud que corzesponden a las «grandes» revoluciones, como la 28, Raymend Atos, Op. ety» 180.18 Revolucion Frances, as res fnciones wl as tes funciones pueden estar con- Jugads, bien porque las realicen grupor atest Gans Porque un mismo grupo las suum ia see Bee ao puede ter Hasta groseramente por'al eye arisense (descarga. una tension de fa ete ae {etomo 9 na menarqua equiibras), tea taege a misma cite dint (instaracion de una tse onttitcional, sc, de una repuben Season Brolfercion de tat secias policorsigions (agers a), El segundo caso sefala a camposneaa hase nes ‘puna Smultdneamentea Ta tecontsion de ee Funidadee agraras a supresin de Ws dence Hales y conocié el Gran Miedo, °* Ge*seh0s sefo Capitulo 2 TIPOLOGIA GENERAL ‘Empecemos por recordar el papel que atribuimos a Ja tipologta, siguiendo a Max Weber. No se trata en ab- soluto de partir en busca de esencias eternas, cuyos fe- ‘n6menos concretos serfan reflejos fugaces. La construc. j6n de los tipos tiene una finalidad eminentemente préc ‘ica, Se trata de forjar los instrumentos que permitan aislar, en el flujo infnito de las cosas humanas, algunos hhechos caracteristicos, de despejar su singularidad, de compararlos y oponerlos a otros bechos semejantes, pero no idénticos... O sea, que la tipologia, ante todo, tiene lun papel clasificatorio y, en este sentido, apunta ante todo a la eficacia. Asf pues, no se trata de presentar fa tipologfa, sino una tipologla que, en el actual estado de rnuestras’ investigaciones, nos. parece util para prose- guirlas. Este papel atribuido a la tipologia precisa también sus limites. Es exclusivamente descriptiva, Su tarea es construir modelos ideales, por el desarrollo unilateral dde uno o varios rasgos pertinentes. Tal procedimiento zo explica nunca el porqué del fenémeno' asf separado. ‘Se conforma, y no nos parece poco, con presentar los fobjetos sobre los que a continuacién podremos interro- garnos provechosamente. ‘La construccién de cualquier tipologia se basa en unos criterios. Ast, pues, el riesgo de arbitrariedad en la elec- ign de los criterios es considerable. No hay un método Figureso que permita designar el o los eriterios perti- nentes, pues su pertinencia esté definida en el interior 4e-un ‘sistema conceptual particular. Asf, no hay ciencia de la tipologia, sino un arte, que, como todas las artes, aspira a la eficacia con la combinacién prudente de ele- ‘mentos variables, Asi, son posibles varios sistemas cla- sificatorios. Podriamos partir de los tipos de sociedades n fo sup ges oe stare gs eae Ca ls Srey tee ya li, ele, sis Sots sac eral cae Sp iy nm eeu lo tee I ag a fe et oa cara eon tn, se retens coer See ee Se i uc arn eer aera gat fai i mio ne mcm ee et ert ne siden ps Bas ante Fr oe neem ae eres Jeadenls poate oon compe ce (ona gn me, emia, Elton Seg citi op mia ea oe i acai or me ee an as (ose eee, Finalmente, nos hemos parado en la tipologia que teenie ae aoe tee ye pe eer ferns esate tienen oo fer rr sta aes t eho, tapas Seen ee an cms teas ona nena ym ame Ba eran mater Pt prema comet ard ang Sc cae AS rial dt als, era ama fe ode tmp, pr i freee cen eorcmutehitpias Stasis ene tee conan tpn ee ado pen lee te erie of ote Zee mee Demis tee eae, te Spee cue of recep 7 i et 2 oe cece, le eee ns Siriaas ane ra aoe ed Gl rede See ae ers au 3 een cet Son oe lbs Seppe errs anes ests ves a ene Remenham etree n onus efecivamente. Lo Hamaremos el de ls revo Un timo punto, antes de abordar de Heno el tema. Si hubieramos pretndo apoar toga hues: afta clones con ejemplos preciso, desarrllaos Se ott Priam satisfacor Ins curioetades mas agen aa, Famos tutituido este libro por varios presses sees Bes. Por el contraro,hubléomos pedide queda ne Ins proporciones generics, ¥ nichts abe oe maces converido en abstracta cindgeetas Asi pues, babe set fscoger un termino medio entre la absrcec's is tora: Nos ha parecido que el mal menor era a ake, ‘mds o menos desarrollaa, sein los cass Para sey tor destooo de profunduat ef estudio de los cheeoiee, Propondremos en las notes algunas de las obras ee oe Fos utliado, y sabrddspentarmos que no le hovenns hecho para todos los elempos, sobre iodo para neon iva blbllogratia es conoctia fact de encontrar eos inde las revoluciones Ingles, francetn'o pest A) LAS MARGINALIDADES ‘Agtupamos en este tipo general una serie de fenme 898, que podemos distinguir haciendo intervenir tna se. Hie de criterios mds precisos. fen primer lugar es la distingién enuse-pasive. yet Los fendmenos del primer subup qerian como Ihuidas, negaciones mudas, dimisiones, desviaciones. Im. 8, 0 $3, que Se desprenden dé una Sociologia que" unr autor Tamaria- sana Sociologia de los cubos “de = Se nds relly ER ces nee Sie tacts ae! tela” no pce escape wea ate es elu oat bac Anion ‘na nvennver de Pane, al “SUP att ef ore, de rwvlucinais ie sendo"eeeplnsl ‘en la prc ta B asuran2 El segundo sublio agrupa hechos més pro-_ pan lonaras, porque sou coleclwos Wo: Tas mancnanipanes Psivas Las citamos aqut casi de memoria, pues han consti fuido el motivo. de mumerosos estudios; algunas ‘veces hasta Hlegan a definir disciplinas autGoomas. Hay que ceptor que las enfermedades, mentales, el suid. Ta ‘riminaligad, son Yormas de cofitestacin del orden. Esto se enllende, en primer Tugar, en el sentido de que wsélo ‘se-e5 loco respecto a una sociedad dadaw lo que s vie Iigo también para fos crimenes y los sucidios. Esto sig. nifea que la actitud adoptada por la sociedad respecto 8 estas tres formas de desviacin es variable. Dicho de tro modo, estos fendmenos pueden y deben ser esti fiados desde cuatro puntos de vist: — Por s{ mismos, como formas particulares de cum- plir el destino humano, y en sus relaciones variadas con la bal oe Be ny ts, no ee rotado a menudo que estos diversos fendmenos son in- terdependientes. Se podria partir de la hipétesis general dde que toda sociedad comporta una fraccién determina- a de elementos inasimilades y que estos tnasimilados se reparten de manera variable, segin les circunstan- ‘en las diversas categorfas. sh “Gancepclones ue hrsovedad se hace de estos des viados, Respecto a la locura, ef tema fue tratado magis- tralmente por Michel Foucault? La brujeria —forma muy Pat, Sie aeons dg Fron 10,9 de Suc Cou, Poe rs ache Fowcsoun, Hae dein foe & lge cigar, Pat particular de criminalidad— ha sido renovada por Ro- bert Mandrous Y se conoce la gran tesis de Albert Bayet sobre el sulcidio." = Finalmente, la actitud concreta de la sociedad res ecto a los desviados. En virtud de la logica de los con: fictos, el orden debe climinarlos. Una actitud compren. siva o tolerante tendré que explicarse, pues, a partir de ‘otras motivaciones, de origen religioso 0 filoséfico gene. ralmente. Es suficiente con que se desgarre este velo deol6eico, para que reaparezca la lucha a muerie® ‘Se puede discutir y considerar que es abusivo incluir estos hechos en una ciencia de los fenémenos revolucio. narios. No legariamos all martirio para sostener ues: tra posicién. Hay algunos hechos a nuestro favor. La lo. cura, el crimen y el suicidio no son datos estructurales fen tna sociedad, es decir, que, sean cuales sean las cir- ‘cunstancias, cada sociedad producirfa su contingente mas (© menos fijo de marginales. Desde Durkheim, sabemos que Jos suicidios disminuyen en época de guerra y reve. Jucién, porque en estos periodos de efervescencia social, al individuo se encuentra mejor integrado al grupo, Tn: vversamente, una exclusin radical puede conducir & una especie de anorexia vital y a la muerte® Lo mismo ocu. re con Ta locura, como si las personas tuvieran otras ©08as que hacer antes que mantener una neurosis, en pe- Hlodo de tensién social© Respecto a la criminalidad, po- drlamos discutir; sin embargo, es cierto que, en las gran. es conmociones colectivas, tuna fraccisn de los tajos fondos se une a los miembros de Ia sociedad y toma pat. | ‘7. Albert Bava, Le sulci ot ls morale, Par, Félix Alen, 1022. Ear te is cs 2a Tt tn et ea otc mn ca ee Sos Te es es beg ere PP gee x Eh olasees Ses i apna Es et See selet sO ta ttine SSeS Dati eter emae Saf stcceara Tear” We fa Spero ee es earn LT ve fry suerte, Put Pye 1060, ee ee pera ex te ‘eeiatr de yerelo ‘do 1000 ex "Pec Ea te activa en los acontecimientos. Dicho de otro modo, estas formas marginales serian soluciones alternativas con otras, propiamente revolucionarias. Por otra parte, esbozando el problema del personal revolucionario, vere ‘mos que esto conduce necesariamente a pensar en un punto de vista psiquiatrico. ‘Todo esto es bastante trivial y no deberia constin problema alguno. Pero hay cosas més turbadoras. To {dos recordamor el asunto de las hermanas Papin" Dos hhermanas, criadas de una familia burguesa del Mans, se ddesencadenan un diay masacran espantosamente a la madre y Ia hija, El dossier, como lo presenta Le Guillant, ro permite discernir ninguna motivacién ligada a la men talidad, al pasado, al contexto fisioldgico de las herma- nas, ni'al ambiente de la casa del erimen, Asf, pues, éste resulta misterioso para todos los observadores de la épo- Pero todo queda claro cuando se relaciona este eri ‘men con decenas de erimenes perpetrados por las cria- ‘das contra sus amos. Ast descubrimos una forma pica de reaccién del subordinado, en una relacién en que la distancia entre él y su duefio es méxima, Cuando os dos polos antagdnicos no tienen nada en comtin, no es posi- ‘le ninguna mediacién; la relacién conflictiva toma inme- diatamente su forma de lucha a muerte, Se observan fexactamente las mismas reacciones en otras situaciones. Por ejemplo, la esclavitud; desemboca Taramente, como vveremos, en la guerra servil, es decir en una revuclta co- lectiva, pero si, a menudo, en el asesinato del sefior; de ahi cl cardcter terrible de la legislacién romana en este ‘sentido. Se han podido observar las mismas reacciones fen ciertas colonias, en las que la distancia que se man- tiene entre colonizado y colonizador es muy grande, por ejemplo, en el Congo belga en el momento de la inde- pendencia.!? Por consiguiente, el Itmite entre el erimen fue sélo es crimen y el crimen que es protesta ieracio- hal, es ligero, por no decir artificial Asf, pues, creemos qué es util, cuando nos interesamos en los fenémenos 1 De, Love be Gon Lalas der anor Papi, on “Len ‘Tengy medics 10 (oo, 16), my BATS. TE. "Seecacnian oor be de Prams Favos, epeitnete eo tet dennis 1 ere tot Se Sens et eee ne TR fveramente, eto_emlca lot torn ge tndelencla, dee ‘cq hacia Ia rai ments egueda noe at Poder % revolucionarios, far una parte de la atencién en el eri. ‘men, Ia locura’e incluso el suicidio. ‘En nuestro subtipo de la marginalidad pasiva, pue den figurar otros hechos. Por falta de espacio, no habla: vemos del marronnage (o desercion del esclavo), notable. mente estudiado por Yvan Debbasch,!® para pararnos tun momento en el vagabundeo. Es un fenémeno bastante complejo, bien estudiado por Alexandre Vexliard.1© El Autor distingue dos grandes subtipos, que se encuentran, ‘en proporciones muy variables segin las épocas y las sociedades: “s Zo signin un reflreeimiento de 18 ve de mys, 167, aha Cinna de, a Mop St ded is a es eo he aS oe aca tne “PSE cnet ote 305908 102 spc eo ap rn te SPEARS byes pam dete S's teens ete at social que caracteriza al, Bajo Imperio, y la ‘respuesta que intenta darle el Estado reforzando st p Si sabre fos bine y ls personas, proves sa neamente la proliferacién de los evadidos sociales y la ieee bbe ree Se cerca e tas see arama Se chins dvgracidamene, po Wo gue sabes, no sha SEOcair ie ce sane ae See a ay Garis sae eae Imenores, como las guerras. el hambre o las Tevaucio: Erp cai seanamery ewe Be a aa Una segunda coyuntura, radicalmente dif ee nainne aa see cee mat inert saps co an a Scene Pama aaa aes oat cuca emits aes : ieee Bae cramer pity Tested Serr armaties site ie mit eee te Gia or de la justia. Durante el renado de Tero, las Gani be dem aati ciao ‘Comodo, tas de Maternus, compuestas ante todo deserors,aparcieron de nero on ak Calis "eh misma respuesta a la extensién del Estado despético, sent Metin orm 10621 A. sm Dounce, sean urna Kags, 0 Big Rie a Seco” p"Se800 ar’ tempor mis porinor oor po Seon seme con ler te de “Gears ‘Bown, Haase ‘an’ ctanlobpines qu xt sl eckote Hi Se Giler Lanoven Spiny Py dn Baed, W058. N™ “OS Tatonee sian "Cue ops ces bs 1488. Es ceo 1 pint eu, "bandas Se taotonna envi tasomesn, eu de comers Sl oem somes 62 103, su aureola se rompe y, de héroes,caen en la cate- fora de criminals puros } simples" A partir de ah, Su suerte esta echada; son” perseguidos 0 entregados & is Tucraas det orden: Ast os ehcontramor en presen Gia de dos sisteman jurdicos exclusivos uno de oto: Hae adicona reso po In comunidad 9 e Sistema que intent imponer un orden exterior: mien ae el bandido no ha transpredido las reglas el pri thero, se le apoya como a ua heroe; a la primera inffac ign, ‘se converte en culpable; tversamente, tanaere- dir las replas del segundo sistema contribuye’ al Tenot ae del_bandidaje (4 pues La configuracién pica fe est tuada en tres terminos. los bandidos, su comunidad de ‘origen y un tecer elemento, que heres llamado orden, pero que es precsamentc ei Estado. El termino activo Sevideotemente el Estado: es en la'medida que in: tenta extendere su poder o se ve obligado @ sf, I soitorme, sing ter sentdon rene da baad dj, en funcign de tres coyunturas particulates. "fa ‘Plmerm is dp lo aeolian (Se tn ord, 008 cotta va linia bance Cine ro ‘Spies elerpios mds caracteraticos Tos encontra fnew ca ia Astigiedad. La lucha entablada, care fos Fomanos ¥ los neinoshelenstico, en el transcureo del Siglo a, de 3, provocd la desnpariion de la vgh inf ‘en el Mediierraneo orienta, que hasta. entonees habia estado ssegurada por las escuadrar helenisticas Ya fota de la Republica de Rodss. Raphdamente se de encadend la praterl, perjudieando considerablemente sicomerco romano Rat tpt ene 9 fu gue otganizarse una expediion conta Silla, que tra ls'principal madrguera de los prata® Enel trans Surso de los tre. devenios que siguen, la viglancla, de Roma Se relja, pues esta ocupada por las guerra cot. tra os cimbrios'y los teutoneo, por a guefra social y ie" guerra civil Esto significa un refloreeimiento dea Pirateria hasta que Pompeyo le pondrs fin, Tres itd, ceprodece a mitra Conn, despuett nado de Scpinio Severo™ La doris esl Pollen y social aue caractriza al Bane Peconic. aa, el Dandidaje aparece sempre en’ eet Soete Menores, como las guerra, cl hambre'@ ier eee Bes las Grandes Compass durante a Gg eee Gip_ Atos os togoneres de la Tat de rane det aot tn guna covntra,radiealmente tren {nteresante, se produce ciando un orden etait es fenvoner su ley‘ unas comunidades sonora fours andidaje es coextensivo. al crecimiento oat Ene, tiene un evidente contenido palltce, fate selon si Cony $2 gam Msadador de inpueros, un seach soldados y ‘un monopolista dela justo. Yee os son ante ‘todo indviduos que mo uleres oo seame den pagar el impuest, refractories 9 deere, oe pads de la Justicia, Durante el resale ae rete bandas de Florus y Sacrovir ‘saquearon las Galias; ‘con. Gémodo, las de. Maternus, compucsias ante wae £2 detertores, aparcieron” de mie eh as ea Por Espafias! En Rusia, a partir dl sgio iy, has et ‘e'misma respuesta a la extension del Estado despotien considerada como abusiva. En el siglo xv, el fenémeno se acentda, ligado a la imposicién de la servidumbre y 4 Ia persecucion del zar contra los Viejos Creyentes. Esta oposicién al crecimiento del Estado explica que los bandidos no reclutaran asus hombres s6lo entre el pueblo, sino también entre la aristocracia. Muchos. no- bles se convirtieron en jefes de bandides o piratas, por ‘ejemplo en Francia 0 en el Japén? donde la situa cidn parece caracteristca. En cada generacin, las fami lias. nobles engendraban cierto nimero de segundones supernumerarios que tenian abierias varias salidas: en- trar al servicio de otro sefior; hacerse monjes, maes- tros de escuela, artistas, escritores; caer de nuevo en la condicién de campesinos; o finalmente, constituir ban- das armadas de forajidos, que erraban de pais en pais, prestaban su apoyo a los campesinos que se rebelaban, ‘Organizaban gangs cn tas ciudades se unfan a los ban: didos. En Occidente, los hijos menores también. pudie- ron elegir entre las Cruzadas, Ia Reconquista espafiola la aventura de ultramar. Et Estado interviene también como justiciero, quere- mos decir que se arroga el monopolio de dictar el dere- ccho ¢ impone una. definicién del ‘Bien y el Mal que D0 ‘coincide con la que aceptan las comunidades. Por ejem- pPlo, un individuo que venga su honor con un easest- hhatos, 0 que Tleva sus Febafios a pacer en un terreno ‘Que se ha convertido en propiedad privada, se ve perse- {guido por la justicia. A ‘menudo, preferird alcanzar el Aesierto, consciente de ser victima de una injusticia, Ast ‘hacen muchos bandidos sardos y siilianos. As{ nacieron también los cangaceiros, en particular el més célebre de entre ellos: Lampiad.© Aparecieron a finales del siglo xix, fen el noroeste de Brasil (para desaparecer en 1940, con la muerte de Corisco), en una coyuntura econémica de- 1% te lr i oe silat OE & See se a See taars Rewer oe SES eres i Lc Sn cman Bitccneteae eee rece ee ey Sees ae enanr 104 Brimida por la criss det andar, el algodin imide por Ja criss det sacar, el algodiny el cau 3,en una Sociedad de tipo patrarat ota dal athe ll arentelas ‘que definen los lazos sociales, ote "0 tian el poder y el uso legitimo de la fae 5 ee aban opuesion por verdaray guerra age ono ‘el uso de Ja violencia. Ant sare rie ie a es que pasa 9 manag ae Justia por stsinto algunos’ mics: eyes dad preticren llegar al seftan andi rece como un doble il ee fist Papel de las ‘mujeres, chee alps de i Se gt es ol a foc porting anit ted bandos, os gue sn a Grae Cte Sidadolo se conver en i mace Hess ciques locales. Estos los utilizaban = mantener en des teense Jn obedtenca alos feudataros de loa “cites Aone TooGtns, Bat Le late emer, Pat, a. Raw, 105 Dicho de otro modo, nos hallames ante, un ejemplo ich cambio completo de funcién social: de, detent ico de cagblo, los bandidos pasan a ser Tos sicarios de res de’ Rores. Es probable —pero en este punto carecs, Sus opr efocumentacion— que el caso sea My GEnETa4 Y mos fs fucraas del orden cxiraigan sus clementon £6) que las ererialummano que el bandiaje. Sea como S65. Imig crak punto que nos importaba precisa, el Maney 1 £28 Serece a menudo como una forma de contestacige daie tbs del conflcto entre las formas tradcionales 0° 5 Bat sy el crecimiento del Estado burocratico, Po 3 ina ultima coyuntura relacionada. con cl band! af aue no depende ni dela dsolucion ni de 12 impesy date que ty oraen: se sita en el interior de tn oFaee ign Ge, Yo por todos. El easo se produce en. ls sistemas sooo Gemo burocratico, cuando no existe, 9 no fuse oe despot via legttima de reivindicacion, En Chins, wae grate @ Aehligacion de interveni y, cuando interventan, Gades Je cjaiteado el problema inical. Se llegaba @ un S abmiso,y abla se sacrfcaba al jefe de 12 insurre™ Ceo salvar la fachada de las autoridades: Cuance cién, Pecedimiento original tazapoco funcionabs, <| bere Si Se desarrollaba es decir, que aparectan una sere diate s¢ fones fuera de las zonas habitadas, Esto 6x. .insurrepigedad de 1a palabra china Tsib#" qué sig- pic ta faves bandido o vagabundo y oponente Pollo, nifics la Meld. Sin llegar siempre hasta estas formas sea ogc megociaciOn con el Estado, el bandidale ehite suuiee haber reelutado a sus hombres, sobre todo eave parece Moras victimas de una injustcia evidente ¥ Que {as perauam obtener reparacién. Es probable que $¢ Pim no lograbntrar fendmenos del mismo tipo en todos dan oper amados de despotism oriental, caractersa st. Coatages to np singe, cen noe, neers ‘ay 3. dos por el monopoio de pode tos polo del poder, Ia ausencia devise “e rvineacn'y'0 Hate ecto impute a poder absoluto por las distanci oder sbeolmto por Ins distancias y la incfcaci sk ©) Las mafias ee pinctuietntnt anemeeamaste as Sian to ane te ae proce norgar es Sere ites oro te come cee crear? Sait fog extranjeros (borbones y piamonteses en ‘iia more goles, manchiles, occidentales, japoneses, eigen, ore che eas erat lt EP ees ct Sill deme p cnc Stee Se hkae manor ae spies eget ine coe ey ae Suet trae trata oes ee ne ie Gibie meat Rarer cre son la principal fuente de disidencia religic o Seer gn Sar aos lee Serine Lae Steer ls Sebi, Tony da he Sie ie sipal fuerza de oposicién politica y disidencia reli- ‘Un segundo rasgo —que es consecuencia del prece dente— es la organizacion de un orden original. Esté caracterizado por una forma de poder de tipo earismé- tico, en el que'el jefe dispone de una autoridad absoluta sobre los afiliados. Existe toda una escenografia de ritos, Seeretos, juramentos de iniciacién, que denota tanto la utonomia de las sociedades como fundamenta el poder Indiseutible de lor jefes. En el caso sicllano, nos senth mos tentados a relacionar esta estructura del poder con el modelo seforial, en que el patrén domina a una clien- tela, Es probable que, en efecto, la tradicién feudal haya faciitado la implantacién de este sistema, pero no pa rece ser una condicion necesaria, puesto que también Ia fencontramos en China. La sociedad ejerce sobre sus ‘miembros una jurisdiccién propia que castiga con una severidad excepcional cualquier violacién del secreto, ‘cualquier traici6n, cualquier pacto con el poder. Ast se funda un verdadero cédigo de honor, cuyos dos eet son Ja resolucién entre si de las querellas personales y el re- cchazo de la delacién (es la bien conocida omerta sicilia- rna). Paralelamente, las sociedades aseguran la solidari- dad mutua de sus miembros, interviniendo en caso de ‘enfermedad, paro, accidente 0 prision. Es notable la au. tonomia de las instancias locales. En la sociedad china iis célebre, la Trfada, cada puesto local es independien- ‘te y a menudo esté constituido por los miembros de una ‘misma familia, En los siglos XIX y xx, el movimiento migratorio chino a Indochina, Indonesia, Malasia, inclu. 50 2 California y Hawai, provocé una gran difusion de las Sociedades, en particular de la Triada, «Esta difusion sélo consigue acentuar el desmigajamiento y el carécter centrifugo de Ta sociedad. ( ‘a menudo opuestas entre si, agrupa a los chinos emigra- dos que vienen de provincias dispersas y hablan dialee- tos diferentes. A menudo se oponen con rivalidades muy fuertes» 1 El reclutamiento de base de las mafias, nos referimos 4 Ta baja soldadesca, se hace en las capas marginales de las poblaciones rural y urbana: campesinos sin tierra, sigan lor deur etter lr yor near to he odio set meee ‘Sctonradh "gree devradene de oan neve peter ies ss ‘Site un vo Ee'balo ‘nada hata be Sopunds Clare Manda ijean Cranerave on ony p- S0S1 108 rones, vagsbundos, cooler, soldados desmorl Forel contrare los érganos dries Ceomoulzas.. manos de trnsfugas de as class penne Sac srandes porpietatios terratenientes, meriedrce eee China como en Sicilia, abogadey hore, ae Deste toed, ees aiden defend ante fodo sus propos gree gees tafa es un medio par eaiguecerse atts ing on restgio que se concede ait ‘a principal crn dele eon Fea pear un sees te Sse gee has posibilidades de perderos; 9 blend ee esac $¢,los devuelven pagando un rescate. En China, las ‘acti: Vidades de as sociades Secrets ho eo Suita zs de las de los bandidos: ataques contra ieee ios convoyes del Estado, is heen ean ane, bien robo a mano armada, rapto de nifios para pedir esate, pratertaperetados cones ited ee eres conn hi ined or ‘na densa constant Eaten eae interpretar Ia evolucion de las mafas. Cuamie’ oes del ato xls beats cteen af Posen ee ees gbjetivos politicos de Ta mafia siciliana quedan alcencs, des Aa, Pet, canbia"oramente ae nines a ‘transformarse, por una parte, en grupo de mn poll ea para la disibucin dels probondas , pot otra on tun organismo de racket Del mismo modo, en China ia'Retoucin de ll que cimina Wr ea apaticion de los partidos, sindcates,asociaconns pote ‘irae yates dra, fen gue no eee seoetss gucdey dep wines fas seven Lurie deprovsas do's eines felons "is a Cpelicidd de a mafa nos parece qu reside rt le wo ea Yo y lntfuedistas abventitng. eee oa Se py sa ir cos ema Ss Ua mot acne Pett aaa os tee Be meen at Winering yo ching” igen dade 109 fn Ia conjuncién de estos rasgos: oposicién politicoso- cial, ramificacion de las contrasociedades rigidemente e& {ructuradas y asociacin criminal. Cada rasgo, tomado Sisladamente, queda explicado en otror fenémenos que hemos analizado 0 que. analizaremos més adelante. St onfluencia slo se da en esta ocasifn, 2Por que esta con fiuencia? En el caso chino, el fendmeno parece estar Ir g2do, bastante evidentemente, con el despotismo, bur ratio; es una forma original de woposicién de Su Ma: Jestade, como apuntaba un obvervador citado por Jean Chesncaur. Posteriormente se hicieron encuestas para Intentar desprender formas andlogas en otros paises. St esta prucha no pudiese ser aportada, habrfa que renun- ‘ar a construir un tipo e investigar en las idiosincrasias ‘chinas las razones de tal formacion social. En la situa: ‘ion siciliana, el origen de Ta mafia parece ser la debil dad de un poder central considerado como ilesitimo por fer extranjero. La mafia es otra respuesta, junto al ban didaje y el mesianismo, a una misma sinuacion funda: mental gPor qué esta respuesta? Quis porque la socie daca traiional fa Su prin errata sus ios jefes, que mantuvieron ast su poder ¥ sus ‘gos. Los responsables de Ia mafia serian, uct, estas ‘apas sociales que constituyen su esqueleto, Esta hipéte- siz no es mis que una hipdtesis~ se ve corroborada por hechos andlogos en Andalucia, en la que ya hemos Uicho, con Brennan, que existia un bandidaje que re cuerda al sicllano, También alli, parece ser que los ca: iques locales tomaron a su servico a antiguos bandidos pata mantener sus prvilegios y oponerse al embargo del Estado central. Pero, por lo que sabemos, la dimensién criminal parece aqui singularmente limita. 4) Los milenarismos™ Resclvamos en seguida una cuestién de vocabulario. Las palabras «milenarismos y «quiliasmos —sobre todo €l adjetivo «qullléstico-— son intercambiables "Desig: 84, 4 infopmtl sient, Felines, daponmmon de la eimern te Yoet Intrtaner"sgee Sigal Slo casos lat nu recente. ‘oraen Cows, Lr fonction de FApocaype, Pass allan, 1062. CCrnieme Counou, Propietomat end Helamearongibewtgngm 0 han cualquier movimiento colctivo cuyo eje es la £2 del Gran Dia, «Mesianisnor tenes sede a eoPe {Wingo y se aplica a cualquier movimienrs soiree fundado y divigido por un mesias Inpitade, beens ie ‘aura anglosajona, Sobre todo, encontramor tetas {érmino shatvismes, Mahlmann da delle sgt det Anicén: “Un proceso de accién colecive, iesaie oe lesco de restaurar una concincia de prune ty ‘etida por Ia irupcién de una cultura ekamiee ee, ‘Hor —superior gracias ala evidencia muse ae ee, ‘aportacién cultural propia” Es cl eseo'y Ig youre de reaccionar frente la hegemonia de uoa cule ad tranjera.st Tendremos oeasion de mostrar que een ask, aicién es demasiado restringda y a6lo designs a un So ‘ipo; or otra pate, parece ser que la palabra'no se 3 adapiado al francés” Asi pics, utlizaremn las Caprese nes tradicionales de milenaismo y mesionitmae se iBt I especcidad' de estoy fenomenos’ no pre SEE Gay Seulndine eiendcos lo puter de fitnctura pencil" greg ina base tres tipos de fendmenos! el nacossisnny Qc aparece como fal a partir del momento en que oe eoreee Ja ideoldgicamente; las eligones de sapere: mesic mulenarstas, escatolégicas:'y tnaltnentes las ween one dsiterkunicher ond salioupehichleher Pobem, View, Hom, Be 1 tans terra genes et ane Rt tte rae a Ee TE nee mares ts SESS = ce, wey y mae on rt eatin Nate at Bana at, dat =e Re — at ts we es Sana i PSS eee es Timers ‘Ante, elim mi, won Ie, Ie or em eg. m1 nes, Dentro de una concepeién semefante®* la especie Clad de los milenarsmos queda muy oscar. La sera Pereira de Quciror retene ls siguientes raagos: “S"La redencion es colectiva; debe haber todo un grt po de adeptos que sea el beneficiano. : Sia edencion es terestre;transformaré el mismo ‘mundo profano; no se trata de transportar a 10s eleg- os aun paratso sobrenatural y extraterrestre. “2a redencion eo lamineate y Uegard de Tepeate. = 1G redencton modifcars totalmente el mundo pro- fano, que se volvera perfecto para siempre. Ea redencion sera instaurada por una dvinidad reencarnada, o bien por medioe religosos, mecdnicos © 0 (danza, sbvorsion de dogs). "presencia o ausenela de un melas Norman Cohn por su parte, retiene los caracteres entest : "=a salvaciga prometida es terrstre y coletiva. = Gardcterilimitado de ls objetvosy las promesas, = Valorizaclon de un confieto, coniderade como el paso cataclismico hacia un universo transGgurado. a salvactén concierne una colectvidad dada; todas las demés son lanzadas a las tinlebias exterores- ‘Es intl multplicar ae cltaciones: todas toman mas © menos los mismos rasgos. Excepto uno, sstematicse mente olvidado porque es. demasiado evidente, que os parece fundamnental, sin embargo: la talvacign no se onduista por medios apropiades, sino que es concedida fn una catastrofe salvadora. As, pues, Siempre hay una xtraordinaria desproporcién eatre los objetves perse- fildos y'la indigencin_de los medios que se utlican, Froponemos,retener os rasgos pertinentes siguientes, Gaya sama define la especiicidad’ de los milenarismos: ":‘Desproporcion ‘maxima entre los fines persegul dos y los medios disponibles 1 Cardctr ilimitado de los objetivos y las promesas, 5. Valorzaciin de un confcto, coniderado como ei 98. Que, por tm pate gin temo 4 le Gepen © le Noe SGM. L Pema of Gurnee, Milnaimes ot mesons, ca "Azan ESC” 19 (00, asm 20 100."N. Gam op. ctype 204, Recordencs que et eo ato ieee ta kroner medial 3 ben tr echde oe Sovminis alone” m2 Pato catacismico hacia un universo transGgurado, In- ‘cluso en ausencia de un conflict feterminado, nece- a 1a catdstrofe. os ie I Aspecto colstivo de Ia salvacin, §, a'salvaciin promeida teres, los estos rasges estan relacionados entre si una logics profunds, La relacion fincomeding es see, Pre,complementaria'y consttuye una enpesie 43 Sm algebraica: cuando los medios tienden hacis Cc ns fines tenden al infinite. Un cinico atmaris quences ‘mds impotente es un grupo, més ihsiones se fase ara 280 presents, a desproporcion es mixin. es dee Jos grupos tratados son objetivamente,impossniss oi fondo del asunto es un movimento de rebelon as ct ftupo, presionado por una insondable:dexesporacog ue busca su identidad. segundo ‘rasge Fone uot Drimero: cuanto mas profunda es la desespernckoe nae desmesurada tiene que ser la esperanca Fare hens) Gencia, desde el momento en que el milenaristoo surge {€8 un grupo amenazado en su integridad y que quiets vivir en el terreno imaginario, El ultimo rasgo es el més problemstico, Efectivamente, a simple vee sa hay ninguna razén decisiva para que la salvacion pro. metida no sea extraterrestre. Sélo se nos presenta mma explicacién razonable: Ia salvaciOn en el mis alla soe, puede ser individual, pues supone este paso especie gue es la muerte. Ast, fundar una ‘esperanza ‘sobre iy, Muerte de todo el grupo parece absurdo, pues se trate precisamente de afirmar su permanencla.%02 intl, Ei MAY vole: aunecta, pete, basen, gem, tare oe Motes puede ser ceatiomade por tas masitucones 3 En definitiva, la ralz del fenémenw radica en una si- tuacién objetiva, que es la perturbacién mortal que se abate sobre un grupo. La respuesta especifica a un aten- {ado de este tipo supone un medio conductor particular, ‘que podriamos llamar, con Muhimann,!9 carismatico. Con este término, el autor designa un medio caracteri- zado por la efervescencia colectiva, la ereencia en los mi lagros y_prodigios, una sensibilizacion extrema a los signos, ‘una agitacién colectiva, cuyas. manifestaciones constantes. son, bien el errabundco, bien la danza. La ‘efervescencia s6lo puede alcanzar un punto de fusion si- ficiente en un grupo restringido: cuanto més préximos fisicamente estén los individuos, més fécilmente se fun- den en una colectividad incandescente, Por ello, lof mo- vimientos milenaristas s6lo cuentan, como méximo, con algunas decenas de millares de participantes. Ast vemos ‘Que una condicién favorable es una estructura segmen- {aria de la sociedad, o sea, la yuxtaposicién de peque- fias unidades coherentes: tribus, comunidades agrarias, ‘minorfas marginales... Cuando el movimiento consigue la adhesin de una sociedad més amplia,"™ se transfor: ma necesariamente, institucionalizandose, jerarquizin- dose, racionalizandose, La extensién de estos movimientos es extraordinaria, fen el tiempo y en el espacio. La mayoria de los autores parecen no dar en atribuirla a la influencia judeoeris- tana, arquetipo de los milenarismos. Y, de hecho, la hi- pétesis se confirma casi siempre: los movimientos apa- recen, o bien en el interior del Area cultural judeocris- tana (e islimica),o Bien en las zonas que ésta ha alean- zado. Desde luego, hay que tener en cuenta que a partir el siglo xv, el que se extendié por todo el mundo fue Occidente y no China 0 India. Dicho de otro modo, zhay (ue atribuir los milenarismos a Occidente como agresor erturbador o como cristiano? Es necesario y suficiente Que aparezcan milenarismos fuera de toda influencia eris- liana, para que la causa s¢ entienda y los milenarismos sudan aprecon on certon movies, A a tla port ego cseata ele movimietr tuoy de! siglo ws. Abend {sts oe oda aces seaqee Sen Weg are be ere eet oa 104. Comoe teams comes del Ingenio Romane. 14 surJan all{ donde se encuentre un grupo victima de una ‘risis intensa, respecto a su identidad, sin salida rea lista a una situacién semejante. Por otra parte, existen algunos ejemplos. Citaremos tres, irrecusables, Primero lavrebelién de Aristonicos en Pérgamo en el afio 133 an- tes de C05 Prometia a sus tropas —principalmente es. Clavos fugitives, de retorno a sus lugares la ciudadania fen Ta cludad i Seguidamente, el movimiento de los Turbantes Amari- Hos, que arras6 el norte de China alrededor del afio 180d, de J.C, sobre el fondo trigico de la descompost cidn de la dinastia de los Han." Finalmente, los movi mientos migratorios de los Tupi-Guarani del Brasil, mi. Ienarismo caracterizado, sin contacto perceptible con los ortugueses.08 Ast, pues, nos parece ya razonablemente fstablecido que la superposicién general de los milena- Hismos y la influencia judeocristianoislémica, es. debi- dda, si no a la casualidad, por fo menos a Ta expansién po- IMtica y-no a una influencta directa e indispensable de la ‘deologfa. nacida en Oriente Medio. De todos modos, la explicacién difusionistas es, como siempre, una falsa cexplicaciGn, pues habria que saber por qué todos los pue- bblos que tuvieron contacto con Occidente eligieron stem: ppre con una infalible seguridad los elementos milenaris- tas del mensaje judeo-cristiano. La respuesta evidente es que eran éstos los elementos que estaban esperando y asf Pudieron ahorrarse el esfuerzo de producirlos por si La especificidad y 1a unidad de los milenarismos estén bien establecidas. La mayoria de los autores se Timitan a ellas y pasan directamente al estudio de las 105. Enceatnremas ona pect © polo rete tbe strobe a, ave, deercaarene, “pectin oe Toa hitea Méranes, Lor Panky Masooseee Fey 185 variables que explican su aparicién 1% y de los elemen- 10s que las constituyen: idcologia, reclutamiento, sopee tos psicoléicos, estructuras sociales, evolucidn.. 110 As. ra bien, el andlisis de cualquier muestrario de movicaien: 0s conduce a la sugerencia, tras la unided real, do tuna diversidad bastante segura. Sélo la sefiora Pereira de Queiroz abords a fondo el problema de la tipologia. de os milenarismos. Propone «buscar el lugar que lee me. vimientos mesiénicos ocupan en este capitulo de los es. tudios sociolégicos que se llama la dindmica socislestt Construye tres tipos, que lama nacionalistas, reformis- tas, y revolucionarios © subversivos, Desgraciadament, Ja conceptualizacién utilizada y la dudosa informacion! hhacen que nos sintamos escépticos respecto a Ta validez de esta construccién, Como consecuencia, proponemos apoyarnos en el eri io de la ssituaciéne histérica, A partir de ella, se ujan tres subtipos, clasificados en funcién de st ma. yor © menor frecuencia La situacion mds corriente €s la incorporacién de una unidad politico-social a un ‘conjunto imperial, con cambio profundo de civillzacion, ‘Ast, podemos hablar, a condicion de evitar el anscro. nismo, de rebelién enacionalistas, A este subtipo pueden relacionarse los diferentes movimientos ‘de ls. Antighc. dad, empezando por el primero de todos: Ia rebelién de los Macabeos contra los Seleucidas, asi como todas las erupciones que sacudieron a las provincias romanas, sobre todo a partir del siglo ui. ‘También relaciona: emos Jos innumerables movimientos.surgides en Jos mperios coloniales durante los siglos xix y 20 La pr. ‘mera funci6n del i parece ser la de devolver la esperanza a la comunidad instaurando un poder nue. ‘vo, més eficaz que el poder que ha sufrido la perdida de’ la. independencia.t%# En la I6gica del movitaicnto, ue tiene como objetivo la reconquista de la ident toma en consideracién de la eficacia de los medios iene aus teres en eto momento, xo el caso fe seguro —y muy frecuente, por no decir constante— Por consiguiente, los movimlentor que fogran su objetivo { transforman én profundidad y no conervan mis que th recuerdo evanescent de as orgees mienaretan st Eniste una segunda situacion que est ligada aun esequilibrio que se produce en el interior devtna socie ad global Eldesequllbrio puede ser debido a una mu {cin pollica (por ejemplo, ia coastiucion del Traperio Romano a parUr de una ciudad), o econdmica (por tem. plo, el renacimiento de los intercambios en Occidente, partir del siglo x1). Algunos elementos ton expulsados Ge as estructuras tradcionales, como. los campesinos Sle tracasan on ls ciudaes medivaes. © Dien ocure ue el enadro espacial, politico y cultural se encuentra ‘modificado hasta tal punto, que los individuos son ines: paces de adaptarse y se encuentran como descentrados. El milenarismo constituye tna contrasociedad destinada 2 proponer un cuadro ‘adecuado. de. socalizacion. Por Su'contenido relgiso, apunta a to universal y proyecta eke cole seanortara are ic os ee se eas Ee ‘eens ats ees eee ite ae pic oat adi a Beare iptennertet ay una tecera situacin: la-de fos marginales que ‘sens Palan, que ation 1908 sine Iai de Manan, cot noe or Mar" Ge comtene, El ince ern simele de nilensione te ete serende sabne gor he compile enter ea rseanman, Iyer del" Monto Aina cn Team que elt ea i808. Ch