Corte Suprema, 19 de diciembre de 2016, rol Nº Nº 46.451-2016.

Crisóstomo con Quintana
Redacción de abogado integrante Jorge Lagos G.
Tags: relación directa y regular de abuelos, casación acogida
También: Corte de Apelaciones de Chillán, 29 de junio de 2016, rol Nº 61-2016

Santiago, diecinueve de diciembre de dos mil dieciséis.
Vistos:
En estos autos, RIT N° C-900-2015, RUC N° 1520298668-1, del
Juzgado de Familia de Chillán, caratulados “Crisóstomo con Quintana”, por sentencia de
primer grado de trece de abril de dos mil dieciséis, se acogió la demanda de relación
directa y regular que solicitó doña Edilia del Carmen Crisóstomo Crisóstomo respecto de
su nieta por línea paterna de la niña Amanda Edilia, nacida el 24 de febrero de 2011,
conforme régimen que se regula en su parte decisoria.
Se alzaron las partes y la Corte de Apelaciones de esa ciudad, por
fallo de veintinueve de junio de dos mil dieciséis, revocó el de primer grado y, en su
lugar, no dio lugar a la demanda de relación directa y regular solicitada.
En contra de esta última decisión la demandante dedujo recurso de casación en
el fondo, el que pasa a analizarse.
Se trajeron los autos en relación.
Considerando:
Primero:
Que por el presente recurso se denuncia la infracción de los
artículos 229 y 229-2 del Código Civil en relación con el artículo 225 del cuerpo legal
citado. Sostiene la recurrente que los sentenciadores del grado interpretan
erradamente las normas señaladas, por cuanto estiman que por el sólo hecho de
encontrarse establecido un régimen de relación directa y regular a favor del padre de
la niña, se garantiza su derecho a relacionarse con su abuela, lo que implica
contradecir el espíritu de dicha norma, tratando dicho derecho como si fuese de
segundo orden, calidad que la ley no le asigna. Indica que acreditados los supuestos
que exigen los artículos 229 y 229-2 debió reconocerse el derecho de la actora de
mantener una relación directa y regular con su nieta Amanda, independiente de
aquella que la niña pueda tener con su padre, por lo que es indiferente dicha
circunstancia para los efectos de la pretensión que se sostiene por su parte. Indica que
al estar radicado el cuidado personal de la niña en su madre, es ella la que se
encuentra legitimada para serle impetrada la presente acción, y no el padre junto a
ella, como sostiene la sentencia impugnada, la que yerra en la interpretación y
aplicación de las normas indicadas.
Finalmente, explica la manera en que dichos errores influyen
sustancialmente en lo dispositivo del fallo.
Segundo:
Que los jueces del grado establecieron en el fallo impugnado los
siguientes hechos que es necesario tener presente:
1. La actora es abuela por línea paterna de la niña Amanda Edilia.
2. El padre de la niña mantiene una relación directa y regular con ella, que a la
fecha se encuentra vigente,

3. El padre, no fue demandado en este juicio.
Tercero:
Que sobre la base de dichas circunstancias fácticas, concluyen los
sentenciadores que al haber afirmado la actora que el contacto de la niña con la
familia paterna extensa, incluyéndola a ella, se daba en el contexto de las visitas de la
niña al padre, por lo que restituida dicha relación directa y regular, la actora puede, a
su vez, sin limitación alguna, estar, compartir y relacionarse directamente con su
nieta, desde que entre la demandante y el padre de la niña no existe conflicto alguno,
de modo que el interés superior de la niña de vincularse con su abuela, se encuentra
debidamente cautelado. En otras palabras, estiman innecesario fijar un régimen
comunicacional a su respecto, si existe uno vigente de la niña con el padre, por medio
del cual se garantiza su enlace con la familia paterna, incluyendo a la recurrente.
Cuarto:
Que nuestro ordenamiento jurídico, en materia de familia, tiene
como elementos informadores una serie de principios incorporados tanto por vía de
convencionalidad internacional, como por medio de legislación interna, formando un
entramado normativo que configura el derecho de familia como una rama compleja,
puesto que al regular, principalmente, las relaciones personales y patrimoniales
derivadas de aquella, mixtura contenidos de orden público con otros de órbita
meramente privada, pues tutela bienes jurídicos que al Estado le parecen caros y
relevantes para la estructuración de la sociedad. Uno de ellos, sin duda, es el
denominado principio del interés superior del niño, el cual, no obstante manifestarse
expresamente en varios textos legales, corresponde a una noción que excede los
contornos de las normas jurídicas clásicas, pues se trata de un concepto extenso que
se establece de manera compuesta, abarcando tres perfiles, a saber: como derecho,
como principio y como norma procesal (así lo plantea la Observación General N° 14
del Comité de los Derechos del Niño de la Naciones Unidas), esto significa que se le
reconocen tres dimensiones prioritarias: una consideración sustantiva; un principio
jurídico interpretativo fundamental; y una fórmula procesal que obliga a estimar las
posibles repercusiones de cada decisión, antes de ser adoptada.
Quinto:
Que bajo dichas directrices deben ser entendidos los derechos u
obligaciones que emanan en las relaciones familiares, en especial aquellas en las que
sus destinatarios o titulares son los niños, como sucede con el imperativo legal y ético
de los padres de procurar la mayor realización espiritual y material posible de los
hijos, conforme lo expresa el artículo 222 del Código Civil, que se concreta en una
serie de obligaciones y prerrogativas que les asiste a este respecto, como el de
otorgarles el debido cuidado, participar en forma co-responsable en su crianza y
educación, proporcionarles alimentos y, también, mantener con ellos una relación
directa y regular.
Examinadas las normas pertinentes, llama la atención que el inciso
primero del artículo 229 del Código Civil, califica este último punto –el mantener con
los hijos una vinculación regular y directa–, como un “derecho-deber”, pues el propio
legislador, en la norma citada, señala que aquel de ellos que carezca del cuidado
personal del hijo “tendrá el derecho y el deber” de mantener tal lazo de forma habitual
y concreta, definiendo dicha relación como “aquella que propende a que el vínculo
familiar entre el padre o madre que no ejerce el cuidado personal y su hijo se
mantenga a través de un contacto periódico y estable”, de manera que tal imposición,
se entiende como una prerrogativa y a la vez obligación que se radica en los padres, en

cuanto se trata de un beneficio y una carga que se les impone a ellos, y por lo tanto son
los titulares del “derecho-deber” de satisfacer tal vínculo a favor de sus hijos, cuya
implementación práctica, el legislador deja primordialmente a la voluntad de los
padres, y si falta, al órgano judicial, conforme los criterios que propone.
Sexto:
Que por su parte, conforme fluye del artículo 229-2 del Código de
Bello, se reconoce expresamente la misma posibilidad de mantener tal relación directa
y regular, a los abuelos, disposición introducida con las modificaciones que incorporó
la dictación de la Ley N° 20.680 de 21 de junio de 2013, al señalar que “el hijo tiene
derecho a mantener una relación directa y regular con sus abuelos. A falta de acuerdo,
el juez fijará la modalidad de esta relación atendido el interés del hijo, en conformidad
a los criterios del artículo 229”.
Sin embargo, se advierte de su redacción un importante contraste.
Pues bien, a diferencia del régimen referido a los padres, respecto de los abuelos, la
relación directa y regular no es un derecho-deber que se le atribuye a estos últimos,
sino que se reconoce explícitamente como un derecho radicado en los hijos, y no en
aquellos, pero tampoco un deber, sino más bien una prerrogativa que le asiste a los
nietos.
En efecto, la modificación normativa que se viene mencionando, de
alguna manera vino no sólo a recoger la tendencia jurisprudencial que a dicha época
se encontraba cada vez más asentada, de reconocer la posibilidad de fijar
judicialmente una régimen comunicacional entre abuelos y nietos, sino también tuvo
por objeto aclarar sus contornos. Conforme se observa de la historia fidedigna de la
ley, se decidió reconocer expresamente la aptitud convencional y judicial, en su caso,
de fijar un sistema que garantice la relación habitual entre abuelos y nietos, siguiendo
la tendencia comparada de ampliar los titulares de los regímenes comunicacionales,
pero haciendo una distinción con la naturaleza que tal vínculo asume respecto de los
padres.
Si bien en la discusión legislativa se planteó tal posibilidad como
un derecho de los abuelos, la consideración a la idea del interés superior del niño
como norma fundamental, devino en su comprensión como un derecho que le asiste a
este último. En consecuencia, la inclusión de los abuelos a dicho régimen con carácter
de legal, tiene como fundamento el bienestar de los niños, y en especial el derecho a
crear vínculos con su familia extensa, y la voluntad legislativa de fortalecer el derecho
a su identidad, conocer y reconocer sus orígenes e identificarse con una historia
familiar determinada.
Séptimo:
Que, en efecto, como ya se mencionó, con anterioridad a las
modificaciones incorporadas por el cuerpo legal anotado, la jurisprudencia ya
reconocía la posibilidad de establecer un régimen de relación directa y regular
respecto los abuelos. Sin embargo, ello fue entendido más bien como una extensión
del derecho-deber que le corresponde a los padres, esto es, en el marco de los efectos
de la filiación y, por lo tanto, tal prerrogativa podía entenderse como una emanación o
prolongación de dicho imperativo ético-legal de los padres a otros parientes,
conforme la conveniencia del hijo. Sólo en dicho contexto, opinaba esta Corte, sería
admisible
Octavo:
Que, sin embargo, con el actual texto del artículo 229-2 del Código
Civil, la relación directa y regular de los abuelos con sus nietos se escinde del marco

del derecho-deber de los padres, configurándose como un derecho autónomo cuya
titularidad le corresponde a los hijos, con el fin de garantizar el vínculo con sus
ascendientes.
De este modo, dicha normativa no puede depender del ejercicio
del régimen comunicacional de otros parientes, puesto que al no tratarse de una
prolongación del derecho-deber de los padres, su tratamiento debe ser independiente
al ejercicio del vínculo filial con el progenitor que no ejerce su cuidado, pues se trata
de garantizar el derecho del hijo, y no alguna prerrogativa de los abuelos.
Noveno:
Que así, utilizada la noción del interés superior del niño en su
segunda dimensión, esto es, como principio jurídico interpretativo fundamental, es
fácil apoyar la conclusión anterior, puesto que bajo el supuesto de la búsqueda del
mayor disfrute posible de los derechos del niño, como objetivo institucional
intransable en la resolución de estas materias, se logra un entramado razonable y
coherente de los derechos, deberes y obligaciones destinados a su bienestar. Así,
correspondiéndole primordialmente a los padres la obligación de criar y educar a los
hijos, el principio de co-responsabilidad se concreta entendiendo que el contacto
periódico y estable de éstos con el progenitor que no goza de su cuidado personal, es
un derecho y a la vez obligación que se radica en los padres, para beneficio de los
hijos.
En la misma lógica, y bajo el postulado del deber estatal de
garantizar el bienestar emocional de los niños, incluyendo la posibilidad de mantener
y fortalecer su identidad, conocer sus orígenes y vincularse con su familia extensa, se
dispone que la prerrogativa de mantener una relación directa y regular con sus
abuelos, corresponde a un régimen autónomo y diferente al anterior, en cuanto
derecho que le corresponde a los hijos, y no una facultad de los abuelos, no obstante
que su regulación judicial se sujeta a los criterios del inciso tercero de artículo 229 del
Código Civil.
Décimo:
Que, de este modo, sólo cabe concluir que los jueces recurridos al
decidir como lo hicieron, infringieron los artículos 229-2 y 229 del Código Civil, en
relación al artículo 225 del mismo cuerpo legal, puesto que han decidido en forma
contraria al sentido de dichas normas, al comprender, erradamente, que la regulación
judicial del régimen comunicacional del padre con su hijo, hace innecesario la fijación
de uno en relación a la abuela, soslayando la autonomía de tal prerrogativa, que, por lo
mismo, y en razón del interés superior del niño, merece un tratamiento
independiente, y una regulación separada de la relación directa y regular que pueda
disfrutar con su padre, pues sólo así no sólo se garantiza el acceso actual a dicha
vinculación, sino también se previene su conculcación o cualquier amenaza que lo
condicione por factores externos a su propia entidad.
Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en los
artículos 764, 765, 766, 767, 768, 783 y 785 del Código de Procedimiento Civil, se
acoge, sin costas, el recurso de casación en el fondo deducido por la demandante
contra la sentencia de veintinueve de junio de dos mil dieciséis, la que se invalida y
reemplaza por la que se dicta a continuación, separadamente y sin nueva vista.
Redacción a cargo del abogado integrante, señor Jorge Lagos G.
Regístrese. Nº 46.451-16.-

Pronunciado por la Cuarta Sala de la Corte Suprema integrada por los Ministros señor
Ricardo Blanco H., señora Gloria Ana Chevesich R., señor Jorge Dahm O., y los
Abogados Integrantes señores Jorge Lagos G., y Rodrigo Correa G. No firma el Abogado
Integrante señor Correa, no obstante haber concurrido a la vista y al acuerdo de la
causa, por estar ausente. Santiago, diecinueve de diciembre de dos mil dieciséis.
Sentencia de Reemplazo
Santiago, diecinueve de diciembre de dos mil dieciséis.
Con arreglo a lo previsto en el artículo 785 del Código de
Procedimiento Civil, se dicta la siguiente sentencia de reemplazo en estos autos.
Vistos:
Se reproduce la sentencia en alzada.
Y teniendo, además, presente:
Primero:
Los fundamentos octavo a décimo del fallo de casación que
precede, los que para estos efectos se tienen por expresamente transcritos.
Segundo:
Que de acuerdo al artículo 1º de la Constitución Política de la
República, la familia es el núcleo fundamental de la sociedad y es deber del Estado
resguardarla y propender a su fortalecimiento, añadiendo que el Estado está al
servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, definido
como el conjunto de condiciones sociales que permitan a todos los integrantes de la
comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, agregándose,
en esta materia, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 3° de la Convención de
los Derechos del Niño, que en todas las medidas concernientes a los niños deben los
tribunales de justicia tener como consideración primordial, el interés superior del
niño.
Tercero:
Que en el aspecto propiamente legal, es necesario recordar, que el
artículo 229-2 del Código Civil establece como regla principal de determinación del
derecho del hijo de mantener una relación directa y regular con sus abuelos, el
acuerdo de las partes, y sólo en su defecto, como ocurre en la especie, debe ser
determinado por el órgano jurisdiccional, caso en el cual debe actuar atendiendo el
interés del hijo y considerando los criterios del artículo 229 del cuerpo legal citado.
Cuarto:
Que reconocido el derecho del hijo en este aspecto, deben
conciliarse los diversos intereses en juego en razón de su mejor y mayor conveniencia,
lo que debe coordinarse con el ejercicio del cuidado personal que efectúa la madre y el
régimen comunicacional que disfruta el padre, el cual se encuentra fijado en causa Rol
C-16-2014 del Juzgado de Familia de Chillán, estableciendo que el padre mantendrá
tal relación el primer y tercer fin de semana de cada mes en el horario acordado por
las partes, regulándose las vacaciones y festividades, de manera que el régimen que se
establezca respecto de la abuela paterna demandante, no puede entorpecer la
habitualidad de la vinculación de los padres con el hijo.
Y visto, además, lo dispuesto en los artículos 1, 30 de la Ley
16.618; y 8 y 67 de la Ley de Familia; 22 y 224 del Código Civil; 1, 2 , 3, 5, 8, 9, 18, 19 y
30 de la Convención Sobre Derechos del Niño, se confirma la sentencia impugnada
de trece de abril de dos mil dieciséis, sólo en cuanto se acoge la demanda de

relación directa y regular a favor de la niña Amanda Edilia y su abuela por línea
paterna, doña Edilia del Carmen Crisóstomo Crisóstomo, en los siguientes términos:
- Visitas que se efectuaran el segundo sábado de cada mes, iniciándose a las 10 horas y
prolongándose hasta las 18 horas, debiendo la abuela paterna retirar y dejar a la niña
en dichos horarios en el domicilio de la madre.
- Aquellos meses en que la niña Amanda disfrute de vacaciones de verano, se
suspenderá tal régimen comunicacional.
- Si el día de las visitas coincide con alguna festividad, se trasladará la visita al día
siguiente, en el mismo horario fijado.
Redacción a cargo del abogado integrante señor Jorge Lagos G..
Regístrese y devuélvanse.
Nº 46.451-16
Pronunciado por la Cuarta Sala de la Corte Suprema integrada por los Ministros señor
Ricardo Blanco H., señora Gloria Ana Chevesich R., señor Jorge Dahm O., y los
Abogados Integrantes señores Jorge Lagos G., y Rodrigo Correa G. No firma el Abogado
Integrante señor Correa, no obstante haber concurrido a la vista y al acuerdo de la
causa, por estar ausente. Santiago, diecinueve de diciembre de dos mil dieciséis.

Corte de Apelaciones de Chillán, 29 de junio de 2016, rol Nº 61-2016

Chillán, veintinueve de Junio de dos mil dieciséis.
VISTOS:
Se reproduce la sentencia apelada de 13 de mayo [corregido por Resolución de 1º de
julio de 2016, de Corte de Chillán que complementa esta sentencia] de 2016, con
excepción de sus fundamentos Undécimo, Duodécimo y Décimo Tercero que se
eliminan, y en su lugar se tiene, además, presente:
1°.Que, el artículo 229-2 del Código Civil establece que el hijo tiene
derecho a mantener una relación directa y regular con sus abuelos y, a falta de
acuerdo, el juez fijará la modalidad de esta relación atendido el interés del hijo. En
conformidad a los criterios del artículo 229.
2°.Que, reconocido legalmente el derecho del niño a mantener
relación con sus abuelos, sólo puede restringirse o suspenderse el ejercicio de este
derecho por resolución judicial fundada, cuando perjudique el bienestar del niño o
bien existan antecedentes que así lo aconsejen.
3°.Que, la causa RIT C-16-2014 del Juzgado de Familia de Chillán
permite acreditar que el padre de la menor Amanda Edilia Medina Quintana, don
Rodrigo Medina Crisóstomo, mantiene una relación directa y regular con su hija
referida, relación que a la fecha se encuentra vigente.
4°.Que, por otra parte fluye de estos antecedentes que en la
presentación al Tribunal de establecer un régimen propio de relación regular por
parte de la abuela y demandante doña Edilia del Carmen Crisóstomo Crisóstomo con
su nieta, no fue demandado el padre de la menor, don Rodrigo Medina Crisóstomo por
lo que es dable concluir que entre la demandante de este juicio y el padre de la menor,
no existe conflicto alguno.

5°.Que, la demandante, doña Edilia del Carmen Crisóstomo
Crisóstomo, sostiene en su libelo que el contacto de la niña con la familia extensa
paterna, dada en el contexto de las visitas de la menor al padre, oportunidad en que
compartía con tíos, primos y abuela (la demandante).
Ahora bien, teniendo presente lo dicho en los fundamentos3° y 4°
de esta sentencia, la demandante, en las oportunidades en que su nieta Amanda Edilia
Medina Quintana, visita a su padre Rodrigo Alberto Medina Crisóstomo (hijo de la
actora) puede a su vez, sin limitación alguna, estar y compartir y tener relación directa
con su nieta ya referida.
Así las cosas, de esta forma está cautelado el interés superior de la
menor a relacionarse y compartir con su familia paterna y por ende con su abuela y
demandante doña Edilia del Carmen Crisóstomo Crisóstomo.
Por estos fundamentos y lo dispuesto en los artículo 229, 229-2 y
siguientes del Código Civil; artículos 186, 227 del Código de Procedimiento Civil y Ley
N°19.968, SE REVOCA la sentencia apelada de trece de Abril de dos mil dieciséis, que
hizo lugar a la demanda de relación directa y regular deducida por doña Edilia del
Carmen Crisóstomo Crisóstomo en contra de doña Andrea Alejandra Quintana
Saavedra, y en su lugar se declara que no se hace lugar a dicha demanda, sin costas
por tener motivos plausibles para litigar.
En cuanto al recurso de apelación interpuesto por la demandante:
Estése a lo resuelto precedentemente.
Dése a conocer el presente fallo a los intervinientes que asistan a la audiencia fijada al
efecto, sin perjuicio de su notificación por el estado diario e insértese en el acta
respectiva.
Regístrese y hecho, devuélvase. Redacción a cargo del Ministro Christian Hansen
Kaulen.
No firma el Ministro señor Arias Córdova, no obstante haber concurrido a la vista de la
causa y al acuerdo, por encontrarse ausente, haciendo uso de feriado.
RIC: 61-2016-Familia
Pronunciada por don Guillermo Arcos Salinas. Presidente Titular y los Ministros don
Christian Hansen Kaulen y don Claudio Arias Córdova. Autoriza doña Miriam
Contreras Fuentes. Secretaria Subrogante.
Pronunciado por la Primera Sala Sala de la C.A. de Chillan integrada por Ministro
Presidente Guillermo Alamiro Arcos S. y Ministro Bernardo Christian Hansen K.
Chillan, veintinueve de junio de dos mil dieciséis.

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