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Ejercicio nº 3

Seminario La imagen en movimiento


Constanza Acuña
Mayo 2009

Lo que la imagen esconde, a propósito de Blow Up de Antonioni.

“Creo que sé mirar, si es que algo sé,


y que todo mirar rezuma falsedad,
porque es lo que nos arroja
más afuera de nosotros mismos,
sin la menor garantía.”

Las babas del diablo, J. Cortázar.

Thomas se enfrenta al abismo de la reproductibilidad de la imagen en una época que


parece demasiado lejana ante la posibilidad asombrosa, en la actualidad, de poder contar
con miles de cámaras fotográficas y de video a la hora de capturar un crimen tras el lente.
Me estoy refiriendo al protagonista del filme italo-británico Blow Up (1966) de
Michelangelo Antonioni, Thomas, el fotógrafo de modas que se obsesiona por aquello que
las imágenes no muestran evidentemente, por lo que ocultan al ojo mínimo del hombre.
Blow Up está basado en el cuento de Julio Cortázar “Las babas del diablo”, pero solo en su
idea principal, la del blow up fotográfico, pues el resto de sus características han sido
modificadas para que Antonioni contara su propia historia.
Thomas sale a caminar una mañana de verano a buscar locaciones para la portada de
su libro en un amplio y solitario parque. El director maneja los tiempos aletargados del
relato mediante planos secuencias que absorben la mirada del espectador y lo alejan de
cualquier sospecha sobre lo que está presenciando. Sin música incidental y casi sin sonido,
la suavidad de una brisa se cuela a penas por los parlantes y el clickeo de la cámara
fotográfica del protagonista no logra interrumpir la calma. En el relato de Cortázar, sin
embargo, el ritmo es vertiginoso, a ratos sofocante, nada parecido al sosiego en el que nos
quiere hacer caer Antonioni.
De pronto le llama la atención una pareja que, en la lejanía, juega amorosamente
caminando sobre el césped. Thomas, sin tardar, comienza a retratarlos con su cámara desde
la distancia, cautelosamente, como si realmente fuera él un paparazzo y ellos su objetivo.
El espectador toda la escena la ve desde fuera, nunca a través del ojo fisgón de la cámara de
Thomas. Cada vez acercándose más, la muchacha lo descubre y se incomoda hasta correr
donde él suplicándole que le entregue el rollo, que la privacidad, que los fotógrafos, etc.
Hasta ahora, nada parece anormal.
Lo anormal comienza cuando el rollo es revelado. Es ahí, en el proceso de develar
lo oculto donde se planta la sospecha en algo que es imperceptible hasta que la máquina lo
hace perceptible. Thomas intuye en la banalidad de las imágenes una anomalía, un detalle,
una fisura minúscula que se oculta a sí misma hasta que se le cambia de contexto: la mirada
de la chica es defectuosa. Es decir, una actitud que pareciera ser de timidez natural en el
contexto de la pareja oculta en el parque una agradable mañana de verano, se torna
drásticamente al remover ese contexto; ¿y si no fuera una mirada de timidez? ¿Y si fuera de
miedo?
En el relato de Cortázar, el imaginativo protagonista Michel, relaciona las actitudes
y movimientos de su pareja paparazzeada para urdir una historia que parece demasiado
evidente, hasta que es reconstruida con la imagen revelada y cambia completamente de
significado. Mediante la fotografía pegada a la pared, el significado de los símbolos allí
capturados es reinterpretado en una acción de racconto mental.
Lo que el ojo no ve, lo ve el ojo de la cámara, que es completamente ciego si no se
le hace ver. Antonioni está insinuando con esto, la crisis de ojo del hombre que ve sin
adminículos, la dudosa veracidad del ese ojo desnudo. Ante las posibilidades técnicas de
los ojos mecánicos, todo lo demás, lo natural, parece perder su agudeza. A la lente de la
cámara se la puede forzar a ver lo que se quiere ver, inescrupulosamente, sin agotarla
mientras la tecnología lo permita.
Ese “afuera de nosotros mismos” de Michel ante el saber mirar es lo que deja
perplejo a Thomas, sentirse fuera de sí, desprotegido, vulnerable, en el momento en que
logra ver lo que la imagen le estaba ocultando –o lo que la imagen le develaba pero su ojo
le estaba ocultando-.

¿Lo viste? Entonces, mira de nuevo.

Úrsula Starke
4° Año

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