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En la escuela nos enseñan a respetar los símbolos patrios,

y una actitud muy prudente es mantener la posición de


firrrrrrme al cantar el himno nacional … sobre todo si la
directora anda cerca. ¡Ni qué hablar en el cuartel!
Pero los años van pasando y ya no sólo miramos estos
símbolos con un obligado amor, sino que los vemos con
orgullo y hasta con verdadero respeto.
Sabemos que existe, pero pocos
cuestionan sobre el famoso
“Gorro Frigio” que descansa
sobre la punta de un mástil, en
uno de los escudos del Paraguay.
Según Wikipedia, es una especie
de caperuza, de forma cónica
pero con la punta curvada,
confeccionado habitualmente con
lana o fieltro. Su origen se
remonta a Frigia, actual Turquía.
En época romana, el gorro frigio era el distintivo de
los libertos y fue utilizado también simbólicamente por los
asesinos de Julio César. Tal vez por esta razón, durante
la independencia de EE UU y la Revolución Francesa fue
adoptado como símbolo de la libertad, pero no explica por
qué una prenda de invierno tenga que ser símbolo de libertad
en un país cuyo verano supera los 40 grados.
Hay quienes aseguran que el gorro frigio no sólo es una
imagen desfasada en el tiempo (y en la geografía), sino que,
y a pesar de formar parte de la historia nacional, debería
desaparecer porque representa una falacia de libertad,
inexistente en el Paraguay.

¿Pero y la independencia
conseguida en 1811?
A pesar de ser uno de los
tópicos preferidos en la
educación escolar, la revolución
de mayo sólo produjo un cambio
de bandera. De libertad, nada.

Y antes de proseguir, ¿cuantos de nosotros sabemos que la


bandera paraguaya es actualmente la única en el mundo que
no tiene sus dos lados iguales? Casi nadie.
Otro tema favorito de los maestros es el
derrotero por el que pasó, en cuatro
ocasiones, la enseña tricolor hasta llegar
al diseño actual.
La primera era una completamente azul
con una estrella blanca en el extremo
superior izquierdo.
La segunda, con tres franjas iguales:
roja, amarilla y azul.
La tercera: roja, blanca y azul, con la
franja del medio más ancha.
Y recién la cuarta fue la vencida, cuando
se igualó el ancho de las franjas y se
incorporaron los escudos.
Pero parece que la cosa no fue tan así.
1- En el Paraguay
precolombino, los
2- En el Paraguay de aborígenes se valían de
la conquista ondeó penachos de plumas,
la bandera de España, astas de ciervo, ciertos
con sus respectivas ritos, colmillos de
armas reales. fieras o pieles de
animales salvajes, que
podrían ser calificados
como banderas en el
significado que hoy le
damos.

3- En la emancipación flameó la bandera azul, distintivo de la


Virgen Nuestra Señora Santa María de la Asunción, Santa
Patrona de la Capital. Esta bandera fue alternativa aún con la
española. Fue usada desde el 15 de mayo de 1811 hasta el 16
de junio del mismo año.
4- La cuarta fue izada el 17 de junio de 1811, en el
Primer Congreso General. Era rectangular, con tres piezas
fajadas, de color azul, distintivo de la Virgen de Asunción, y
fue integrado al pabellón español -rojo, amarillo, rojo- que se
usaba en la conquista. Flameó hasta el 15 de agosto de 1811.

5- La quinta bandera 6- La sexta bandera


paraguaya ya presentaba la paraguaya, y primera de
actual tricolor, si bien la la república, fue en rojo,
franja del medio era más blanco y azul, fajadas de igual
ancha que la colorada y ancho, sin armas reales ya.
azul de arriba y abajo, Fue izada el 15 de agosto de
respectivamente. Fue 1812 y su uso fue
creada por la Primera Junta interrumpido alrededor
Superior de Gobierno. de 1826.
7- En 1826, el Dr. Francia, por
expreso decreto, instituyó
nuevamente la azul celeste con una
estrella blanca de seis puntas. Esta
bandera alternó, sin embargo, con la
otra tricolor, hasta después de 1840.

8- El Congreso Extraordinario del 25


de noviembre de 1842, dispuso que
se utilizara exclusivamente la tricolor
del 15 de agosto de 1812 y no se
enarbolara otro pabellón que no sea
el así confirmado, ya con el agregado
de los escudos nacionales.
En resumen, con ocho diferentes tipos de banderas a
través de la historia, Wikipedia refuerza la hipótesis de
que los paraguayos somos expertos diseñadores de
moda … pero de ahí a estar emancipados es otra cosa
muy distinta.
Aprisionados por las egocéntricas apetencias de dos
potencias, en 1870 dejaron bien en claro que Paraguay
no tenía derecho a la libertad. Con gorro frigio o sin él.
En la actualidad, estos intereses siguen tan vigentes
como antes. Ya sea por la prepotencia energética que
viene del Este o las trabas exportadoras del Oeste. Nada
ha cambiado, excepto los símbolos nacionales.
Si bien es sabido el significado de los colores de la bandera
paraguaya:
jamás hubo justicia histórica por el genocidio
a la que fue sometida toda una nación.
¿cómo puede haber paz si esta misma nación aún
vive en la miseria?
presos de contrabandistas, corruptos,
negociadores, vendepatrias, inescrupulosos… ¿qué libertad?

Algunos agoreros, incluso, hablan de cierta maldición en


cuanto la elección de los colores de la bandera. Es decir, dos
agrupaciones (roja y azul) disputan el poder sin lograr
conciliar jamás en el blanco de la paz.
Esa separación infinita nos llevaría a desechar ambos
colores para evitar la lucha o fundirlos en uno solo, que
conjugue los intereses de toda la patria.
Y si hablamos
de maldiciones,
también están
quienes creen
que el símbolo
del león (en el
escudo) es de
mala suerte y
culpan al pobre
animalito de
todos nuestros
infortunios.
Cansado y viejo, mudo testigo de tanta desgracia y además
con el gorro de lana libertador encima, con tórridas
temperaturas empeoradas por el calentamiento global, es
como para pensar en dejarlo todo a la buena de Dios y
mandarse mudar.
“El león guaraní
ruge en
Sudáfrica” fue
escogido como
lema paraguayo
del mundial
2010 y, aunque
el tal “león
guaraní” no
exista más que
en el escudo o
aunque se
refiera al autóctono “Yaguareté”, es posible que nuestro
viejo símbolo sienta un justificado conflicto existencial y crea
que es hora de jubilarse.
En la escuela nos enseñaron a respetar los símbolos patrios,
y una actitud muy prudente …
… sería ver cómo muchos escueleros honran con más
devoción a la patria que los adultos “responsables”.
Muy prudente sería que estos adultos dejen de diseñar
banderas partidas, teñidas de sangre y de mentiras.
Sería patriótico ver más seguido el blanco de la paz.
Patriótico es dejar los extremos y conciliar a favor del
bien.
El alma de los símbolos impele unir a toda la nación,
pero cuando estos mismos símbolos son el pretexto de
división, es tiempo de reflexionar.
Sería prudente notar
que no sólo el viejo león
ya está cansado.

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