Está en la página 1de 55

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

1

VIOLENCIA Y SOCIEDAD:
ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO
norojor@cablenet.com.ar

“Por eso es tan terrible ver la sangre
de los hijos derramada en el suelo.
Una fuente que corre en un minuto
y a nosotros nos ha costado tantos años”
GARCIA LORCA, BODAS DE SANGRE

VIOLENCIA – VIOLACIONES – AGRESIONES – ASESINATOS – ABUSOS – INSULTOS – ATROPELLOS –
INJUSTICIAS – ARBITRARIEDADES – ENOJOS – ACOSOS – VIOLENCIA DE GÉNERO – VIOLENCIA DE
CLASE – VIOLENCIA DE PAÍSES – INVASIONES – GUERRAS SANTAS – GRITO DE GUERRA – ATAQUE –
DEFENSA – INDIFERENCIA – DESPRECIO - DESIGUALDADES – ROBOS – SAQUEOS – APROPIACIONES DESTRUCCIONES – VIOLENCIA SIMBOLICA – VIOLENCIA DE LOS DE ARRIBA – VIOLENCIA DE LOS DE
ABAJO – FAMILIAS VIOLENTAS – VIDAS VIOLENTAS – AMORES VIOLENTOS – MUERTES VIOLENTAS –
SOCIEDAD DE VIOLENCIA – DIOSES VIOLENTOS – ODIO – DEPORTES VIOLENTOS – GOLPES – ARMAS –

01. SOCIEDAD VIOLENTA. Si la vida en la sociedad implica una lucha permanente por la
subsistencia, una guerra de todos contra todos; si el trabajo es objeto de disputas, si los lugares de
privilegios debe conquistarse de cualquier modo; si el poder es objeto de apropiación y de defensa
despiadada, si el mundo económico y político ha instalado un paradigma eficientista que opera fiel a
la ley de supervivencia de los más apto y de los más fuertes (por edad, por condiciones, por astucia,
por capacidad de lucha, por mecanismos acomodación a las situaciones) asociada a las estrategias
arbitrarias de los especialistas en recursos humanos, si los incluidos sobreviven y los excluidos son
dejados a la deriva y sin embarcaciones en un mar tormentoso, si ingresar y reingresar al mercado
laboral es una lucha inhumana, es posible que uno se pregunte hasta qué punto no hemos retornado
a las luchas tribales y a las sociedades primitivas, reinstalando en nuestras decisiones atávicas
costumbres.
Esta violencia legitimada en las compulsas electorales, en los avisos clasificados, en los consejos para
conseguir trabajo o conservar empleos, en los cursos para empresarios, gerentes o personal
subordinado, en el mundo de la política y el poder, en los planes de estudio de ciertos circuitos
educativos, se asocian a la violencia descarada, obscena, manifiesta que nos entregan los medios o
que percibimos en nuestras prácticas cotidianas. La lucha de todos contra todos, con la estratégica
presencia de mediadores sociales que saben amortiguar los golpes y las agresiones garantizando
nuestra supervivencia ha explotado de mil maneras: es el muerto impúdico tirado en la calle en un
enfrentamiento, es la familia aterrorizada por el asalto, son los familiares de las víctimas reclamando
por los suyos, son los cuerpos sin vida que se abrazan a los restos retorcidos de un accidente, es la

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

2

guerra lejana, es la explosión inesperada, es la manifestación que avanza y la represión que frena, es
el puente o las rutas que se cortan, el rostro ocultos de diversos tipos de violaciones, los golpes, las
heridas, la sangre, la muerte en toda su desnudez.
Nunca se diluyó, siempre ha estado a nuestro lado. La violencia, nunca ha desaparecido. Ha
permanecido allí orgullosa o agazapada, triunfante o combativa, generalizada o focalizada,
compartida o discutida, en manos de todos o como patrimonio de algunos. Nos alimenta, nos
incentiva, nos moviliza, nos inhibe, nos frena, nos pone de pie. Surge de nuestro interior, asoma en
nuestros gritos, se dibuja en nuestro rostro, se arma de palabras, gestos, insinuaciones. De pronto la
sociedad despierta huérfana, desprotegida, en un mundo demasiado ancho y demasiado ajeno,
insensible, inhumano, como si de improviso – cuando mejor hemos humanizado la naturaleza,
preparándola para nuestro disfrute 1 – hubiéramos perdido nuestra casa, obligados nuevamente a
regresar a la intemperie, ajenos a toda razón, sumergidos en el desamparo. Como nunca en estos
tiempos nos mostramos menesterosos de un mundo más nuestro, disciplinado por la razón y con una
protección real que lo transforme en el refugio protector que imaginamos.
“La modernidad exhibe – señala GIDDENS (2001: 21- 23) – un lado sombrío que se ha puesto de
manifiesto en los últimos tiempos. (…) El mundo en que vivimos es espantoso y peligroso. Estos ha
obligado a algo mas que suavizar o matizar la suposición de que el surgimiento de la modernidad
nos conduciría a la formación de un mundo mas feliz y mas seguro”.
02. UNA MIRADA ANTROPOLÓGICA. La violencia se construye sobre la negación del otro, sobre la
imposibilidad de reconocerlo, sobre su anulación y des-conocimiento. Para agredir, pegar, insultar,
violentar, burlar, necesitamos suprimirlo, romper una relación, negarlo como otro igual que
nosotros. La violencia clausura la palabra e instaura el grito, sustituye la confianza por el miedo, la
igualdad por la subordinación, rompe con la mirada inter-subjetiva, invalida las perspectivas, quiebra
todo diálogo posible, se sumerge en la irracionalidad. La violencia genera una extraña forma de
alienación (FROMM, 1970) porque los sujetos se experimentan como extraños, como ajenos, como
sustancialmente diferentes, como objetos, como cosas: se vive al mismo tiempo un auto y un heteroextrañamiento (“no me reconozco en el violento que soy, no reconozco a las ocasionales víctimas”.).
“El rostro del prójimo significa una responsabilidad irrecusable que antecede a todo consentimiento
libre, a todo pacto, a todo contrato”, afirma Levinas. Toda relación de alteridad es una relación con el
otro, es una palabra que viene de fuera, que habla en imperativo y que demanda una
responsabilidad mas allá de todo pacto o contrato: el otro (BARCENA - MELICH, 2000: 126) nos
impone hospitalidad, amparo, cuidado y responsabilidad. Pero la violencia en lugar de generar
encuentros personales, opta por cosificar al otro, por ignorar su rostro, por esquivar su mirada, por
crear relaciones artificiales que rápidamente se quiebran y se rompen. Los otros dejan de ser para
nosotros aquellos con los que construimos o co-habitamos un mundo común para convertirse en los
que se nos interponen en nuestros proyectos, los que roban nuestras posibilidades o los que
arruinan nuestra felicidad o nuestro goce. Los otros se transforman en el infierno que se pretende
evitar y eliminar.2 Ajenos a un sentido del valor que jerarquice a quienes nos rodean, terminamos
haciendo un uso funcional de cada uno de ellos y generando relaciones agresivas en la medida en
que no satisfacen lo que esperamos de ellas o no se subordinan a nuestros mandatos.

1

Cabría preguntarse si el hombre – deudor de la modernidad – no ha ejercido la violencia arbitraria y
despiadada sobre el medio natural, convirtiendo la cultura es un proceso de avasallamiento de la naturaleza y
sus recursos.
2
La película de COSTA GAVRAS, La Corporación, desnuda esta situación de infierno que en su momentos creara
la filosofía existencialista de Sastre. Si la posibilidad de ser, de sobrevivir, de tener presencia social depende del
trabajo, y si el trabajo es un bien escaso, es necesario literalmente “eliminar” a quienes real o potencialmente
se interponen en el camino hacia el objeto prefijado.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

3

03. LOS NOMBRES DE LA VIOLENCIA. La violencia es proteica, cambia de formas y de representantes,
gusta mutarse para establecerse. Se parece a esos virus que en el campo de la biología y la salud (y,
por analogía, en el campo de la informática) van transformándose permanentemente, de manera tal
que nunca se los puede aislar y combatir. La violencia se manifiesta como agresión física, peleas,
insultos, desprecios, apelativos agraviantes, discriminación, aislamiento, amenazas, extorsiones,
robos, violaciones, ocultamientos, persecuciones, temores, placer en el sufrimiento ajeno, juego que
se va de las manos, broma que se sale de los cauces normales. Es una red compleja y mutante que se
expresa con mayor crudeza y objetividad en las agresiones físicas (donde se dejan rastros, heridas,
dolores expuestos, pruebas), en las agresiones psicológicas (que trabajan desde y para la
subjetividad, y operan con las palabras, los tonos, las miradas, los silencios, los enojos, las rupturas) y
en las agresiones simbólicas 3 (que emergen en las relaciones de poder y subordinación).

Sabemos, empero, que sobre el común denominador de la violencia, los actos violentos, las
responsabilidades de los victimarios y los efectos sobre las víctimas los diferencia, los clasifica, los
distingue. En algunos casos la violencia destruye todo, elimina, impide cualquier tipo de
reconstitución; en otros la violencia inflige un daño lamentable y cruel que permite sin embargo
construir sobre los restos y las cenizas; a veces se trata de gestos, hechos, episodios que admiten un
3

Según Bourdieu, “La violencia simbólica solo se realiza a través del acto de conocimiento y de reconocimiento
práctico que se produce sin llegar al conocimiento y a la voluntad y que confiere su «poder hipnótico» a todas
sus manifestaciones, conminaciones, sugerencias, seducciones, amenazas, reproches, órdenes o llamamientos
al orden. Los actos de conocimiento y de reconocimiento prácticos de la frontera mágica entre los
dominadores y los dominados que la magia del poder simbólico desencadena, y gracias a las cuales los
dominados contribuyen, unas veces sin saberlo y otras a pesar suyo, a su propia dominación al aceptar
tácitamente los límites impuestos, adoptan a menudo la forma de emociones corporales -vergüenza,
humillación, timidez, ansiedad, culpabilidad- o de pasiones y de sentimientos -amor, admiración, respeto-,
emociones a veces aún más dolorosas cuando se traducen en unas manifestaciones visibles, como el rubor, la
confusión verbal, la torpeza, el temblor, la ira o la rabia impotente, maneras todas ellas de someterse, aunque
sea a pesar de uno mismo y como de mala gana, a la opinión dominante.”

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

4

retroceso, una vuelta atrás, un volver arrepentido sobre los pasos y recrear la trama desarmada. La
muerte, la pérdida, la violación. Las heridas, los golpes, las sustracciones. Los enojos, los gritos, los
insultos, los calumnias. No se trata de cuantificar o de medir, sino de distinguir: hay actos violentos
que caen bajo el control de la ley y la justicia; muchos otros escapan a los códigos, a las pruebas, a los
veredictos y encuentran su juicio y su condena sólo en el ámbito de la ética y de las pautas morales.
Curiosamente esta violencia instalada en la sociedad, difundida a diario por los medios no es un
producto de la ficción, de los videojuegos, de extraños directores de cine o de creativos de la
televisión; no se trata de realidades virtuales, sino de producciones reales. Está allí cayendo
sorpresivamente sobre una familia, niños inocentes, un grupo de adolescentes, un peatón distraído,
desprevenidos simpatizantes de un equipo deportivo, un conductor sorprendido, ingenuos
inmigrantes estafados, fanáticos seguidores de un grupo musical. No es una problemática virtual, es
una explosión de realidad y muchas veces los periodistas cumplen el rol de los alucinados guionistas
de la ficción. La sociedad vive la disolución de los contratos y la in-seguridad que provoca la violencia
es una de sus manifestaciones. “El mas fuerte no es nunca lo bastante fuerte para ser siempre el
amo, si no transforma su fuerza en derecho y la obediencia en deber. (…)La fuerza no hace el derecho
y no estamos obligados a obedecer más que a los poderes legítimos”. (ROUSSEAU, 1984: 168)
04. EL LENGUAJE DE LA VIOLENCIA. La violencia es, generalmente, una respuesta sustituta a la
inseguridad, a la impotencia, a la imposibilidad de encontrar o definir otros canales de expresión, de
comunicación o de reclamo. Hay necesidad consciente de decir algo, pero hay una clausura de las
vías habilitadas: la agresión, el insulto, el golpe, la destrucción innecesaria no hacen más que
construir un código nuevo pero ilegítimo, que frecuentemente no encuentra quien lo de-codifique.
Muchas veces, al descubrir los resultados de actos violentos, quedan flotando algunos interrogantes:
¿qué pretendían hacer?, ¿qué ganaron con esto?, ¿a quiénes beneficiaron? 4 Y nunca encontraremos
las respuestas porque es un mensaje cifrado, un código secreto, una respuesta clausurada. Sin
palabras a la mano, desprovistos de una vía de comunicación efectiva, como si se tratara de un río
caudaloso que imprevistamente se ha quedado sin cauce, se producen los desbordes: no hay ya nada
que los contenga y la violencia termina creando márgenes inexistentes. Esto es aplicable a los
vínculos afectivos (a menudo atravesados por contradictorias asociaciones de amor y agresiones), a
ciertas relaciones familiares (en donde los verdaderos problemas nunca se pueden hablar o
desnudar) y a los vínculos sociales. Los problemas – obstruidos los canales habilitados – estallan en
mil pedazos, envueltos en violencia inexplicable. Con indiscutible sabiduría, afirma el clásico: “Habla
corazón, pon en palabras tu dolor. No sea que te quiebres en mil pedazos”.
Esta impotencia se multiplica de manera exponencial cuando se trata de conseguirlo todo y de
conseguirlo ya. Lo que denominamos existencial normal consiste en sabernos despojar de un estado
de deseo permanente y vivir la sensación de una pérdida, para que el retorno a lo que nos gratifica y
nos recompensa sea un regreso satisfactorio. Si los adultos y, especialmente los adolescentes, de hoy
se instalan en el placer, en la desgana, en el no – esfuerzo, en el deleite permanente, no hay forma
de lograr gratificaciones alternativas. Entonces se necesitan saltos de otro tipo, experiencias
innovadoras. Vivir un proceso de sustitución permanente en cantidad (siempre más) y en variedad
(siempre nuevo). La violencia suele ser uno de esos canales por los que muchos pueden mantenerse
en un clima de goce eterno y conseguirlo todo por la vía de acciones que violentan a los que se les
oponen, a los que les ofrecen resistencia. Un texto de Schopenhauer que alude a esta co-relación
entre ausencia de esfuerzo y la violencia:

4

Puede aludirse a ciertas agresiones gratuitas a compañeros que no persiguen fines de robo o de presunta
revancha, sino de mero ejercicio del poder (individual o grupal), o a la invasión a las escuelas con el ánimo de
robar, pero sobre todo de desordenar quemar, ensuciar, destruir. O los hechos conocidos en los que la
violencia llega a las expresiones máximas y se intenta destruir a quienes están a su alrededor.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

5

“El trabajo, las preocupaciones, las faenas y los agobios es ciertamente lo que les toca en suerte a
casi todos durante la vida. Pero si los deseos se colmaran apenas afloran, ¿en qué ocuparía la vida
y emplearía su tiempo la gente? Supongamos que la raza humana se trasladara a un reino de
Utopía, donde todo creciera espontáneamente, donde todos encontraran su amor de inmediato y
no tuvieran dificultad en conservarlo; allí los seres humanos morirían de hastío o se ahorcarían o,
de lo contrario, la emprenderían unos contra otros, se estrangularían y asesinarían infligiéndose
así más dolor que el que ahora les impone la naturaleza”.
05. VIOLENCIA ENTRE LOS JÓVENES. Particularmente a partir de la adolescencia (aunque no
solamente en esa edad) los rituales violentos forman parte de los excesos que se observan
principalmente en el ámbito de los consumos y de determinadas adicciones: fuerzan al cuerpo a un
rendimiento o a un esfuerzo que desborda los límites humanamente establecidos. Con variados
formatos, según las clases sociales, se crean refugios necesarios para este tipo de prácticas y
expresiones, barriendo con cualquier control. Los pobres se divierten como pobres y los ricos como
ricos: cada sector construye su identidad, la sociedad y las condiciones económicas los separa y
legitima sus nichos… pero la violencia los asocia en sus reacciones y frecuentemente el azar los cruza
en bandos antagónicos.
No nos resultan extrañas las manifestaciones sociales de juego y descontrol que suelen caracterizar a
variadas tribus urbanas - de diversas procedencias sociales – que encuentran en la gratuidad de la
violencia la manera de generar nuevas sensaciones y experiencias. Vivencias que están más allá de la
violencia instrumentada para conseguir algo y que sólo persiguen diversas formas de un goce
efímero e inexplicable. Violencia porque sí, violencia sin otro sentido ni alcance que la violencia
misma. Aunque la violencia no tiene lógica alguna, se supone que hay parámetros que pueden
medirla, circunscribirla, acotarla para que responda a los objetivos que se persiguen.5 No hay peor
victimario que el que hace sentir a su víctima que no tiene ninguna razón para amenazarlo y
provocarle dolor, que no hay ninguna transacción posible, que nada le puede ofrecer a cambio para
negociar, con nada se lo puede comprar. Suele ser el comportamiento de cierta violencia individual o
grupal, que goza con la desprotección absoluta de las víctimas. La tienen a su merced, oyen sus
ruegos, pero no escucharán sus súplicas ni atenderán a sus promesas porque pueden gozar
patológicamente con su sufrimiento.
06. INSTITUCIONES VIOLENTAS. La violencia en las instituciones sociales reproduce la violencia de la
sociedad, pero se agrava porque en ellas los gestos, los tiempos, los mensajes deberían tener mayor
grado de significatividad. Las instituciones y las organizaciones operan como lugares de protección,
de hospitalidad, de amparo, de acogimiento. La sociedad es – en cierto modo – una lucha por la
supervivencia y aunque nunca pueda ser justificada, toda lucha implica cierta violencia sobre los
otros: conseguir trabajo, mantener el empleo, ganar dinero, tener o acrecentar el poder, ampliar el
propio territorio y el dominio, lograr reconocimientos suelen ser, también, fruto de enfrentamientos
directos o indirectos. Pero también esta violencia social brota en las estructuras familiares, en las
relaciones de pareja, en las diversiones nocturnas, en encuentros deportivos, en los festivales
populares. La sociedad muestra signos de violencia, se instala como un ámbito en el que los fines se
consiguen utilizando los medios disponibles. Y allí las contradicciones son más evidentes, porque las
instituciones son traducciones en término de organizaciones de los propósitos de una sociedad.
Lugares de crecimiento, de racionalidad y de cuidado. Por eso son ámbitos elegidos, protegidos,
seguros y no deberían ser violentas, sino espacios privilegiados para crear las condiciones de
construcción de la propia existencia, la inserción en la sociedad, el logro de los objetivos, la
realización personal utilizando otros criterios y parámetros. Si la violencia logra romper los muros
protectores invadiendo los lugares más insospechados, es la supervivencia social la que se pone en
5

Sobrevivientes o testigos de algunas tragedias exclaman: “Si le robaron, si ya tenían lo que buscaban, ¿por qué
los mataron?”. La razón pide que la violencia se detenga en el robo, pero ésa no es la lógica de la violencia:
puede haber (1) robo sin muerte, (2) muerte seguida de robo o (3) muerte sin robo, porque sí.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

6

juego. Las relaciones interpersonales, el trato funcional, el ejercicio de la autoridad pueden
convertirse en expresiones violentas (de violencia física, psicológica o simbólica) contaminando de
malestar los lugares sociales, especialmente aquellos pensando especialmente para la protección, la
racionalidad y el cuidado.
07. NOSOTROS Y LOS MIEDOS. Miedo y violencia se asocian.6 El miedo que normalmente mueve a
quien agrede (aunque logre camuflarlo detrás de sus amenazas y de su valentía) y, sobre todo, el
miedo de los agredidos. No se pueden silenciar diversos rasgos psicopáticos que opera en el
gratificarse con el terror de las víctimas, en la destrucción y en la agresividad. Hay un razonamiento
implícito, un discurso nunca pronunciado pero que opera implícitamente: “Aunque te lo implore
nunca me lo darás lo que quiero, pero me entregará todo si te impongo miedo”: violaciones, robos,
destrucciones… “Si te amenazo y ejerzo violencia logro construir un camino mas directo para
conseguir los fines que persigo. No necesito tu respuesta o tu asentimiento: todo depende de mi
determinación”. Y es verdad: las respuestas humanas a las necesidades, a los deseos, a los impulsos
están cultural y simbólicamente recubiertas de transiciones, límites, permisos, autorizaciones. Por
eso son respuestas humanas; están ensambladas con rituales y costumbres, prohibiciones y
habilitaciones, leyes y autorizaciones, que imponen criterios, tiempo, esfuerzo, pedidos, negativas,
etc. Si salto por encima de estas restricciones puedo llegar más directo al final propuesto y, tal vez
por eso, la violencia sea elegida por muchos, a pesar de los riesgos que comporta.
Este juego de apropiaciones habita el cuerpo social y tiene particular relevancia en las acciones
violentas relacionadas con las agresiones y el delito contra las personas y la propiedad. En estos
casos, los ciudadanos inseguros manifiestan su temor y demandan a los poderes públicos
intervención y soluciones. Pero remitirse al miedo (y al miedo a los otros) es también táctica y
estrategia en las relaciones laborales, de género o en el manejo de oportunidades. El temor se instala
como recurso y se roban (o se conceden) los asentimientos, los respaldos, las renuncias, los silencios
y hasta se negocia la subordinación y la indignidad.
El rostro del otro es el rostro del miedo, rostro que se ve y se escucha, porque el rostro es la huella,
es la expresión viva del otro. El rostro del miedo nos priva de cualquier ropaje social, de cualquier
referencia funcional, del personaje en su contexto. El rostro es la emergencia del tú que se oye y se
lee, ya no hay mediación, sino absoluta exposición: dolor, piedad, súplica, odio, imposibilidad,
entrega. El rostro y el miedo son expresión de la vulnerabilidad y fragilidad del otro: está a mi
merced, depende de mi voluntad, hará o padecerá lo que decida. (BARCENA – MELICH, 2000: 138)
La violencia siempre deja algún tipo de marca: no sólo en las víctimas, que pierden la vida, los
bienes, la salud, el futuro, la tranquilidad, la integridad, su autoestima. La violencia deja también
marcas en el que la ejerce. Mas allá de los procesos justificatorios que subjetivamente puedan acallar
las conciencia y legitimar las peores aberraciones, los actos violentos producen quiebres y rupturas
difíciles de restaurar. Aunque el peso de los hábitos y las costumbres terminen por borra todos los
rastros, siempre hay un quebranto profundo en el ejercicio de la violencia. En palabras de Borges que magistralmente ha dado cuenta de esta situación en varios de sus escritos - recordamos la
conclusión de su cuento EL FIN: “Cumplida su tarea de justiciero, ahora era nadie. Mejor dicho era el
otro: no tenía destino sobre la tierra y había matado a un hombre”. (BORGES, 1961)
08. LEGITIMIDAD DE LA VIOLENCIA. ¿Hay alguna violencia legítima en la sociedad? Parece que es
violencia legítima la que ejerce el Estado para exigir el cumplimiento de la ley. En todos los países
civilizados el Estado tiene el poder coactivo para determinar o impedir ciertas conductas (violentas)
6

Dice ANTHONY DE MELLO: “Liberarte del odio es lo mismo que liberarte de tu miedo, pues el miedo es lo que
produce el odio. Y si el miedo es por ti mismo, es que te estás odiando, y si anida el odio en ti, odiarás a todo el
mundo. El enemigo del amor no es el odio, sino el miedo. El odio es sólo una consecuencia del miedo.”

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

7

de los ciudadanos. La violencia ilícita o ilegítima sería la que actúa fuera de ese contexto. Sin
embargo ninguna violencia tiene justificación. El Estado mismo – en una situación ideal – debería
imponerse por el valor de los principios comunes (bien común) y el convencimiento de sus
ciudadanos. Los discursos legitimantes del pasado, aquellos que justificaban cierto tipo de violencia y
condenaban otra, no tienen un sustento en el plano de las ideas, aunque se puedan seguir
defendiendo en el campo de las estrategias o de las reivindicaciones. En esta línea resuenan las
controvertidas palabras de Oscar del Barco (Intemperie: 2005) como parte de una conocida polémica
con respecto a esta cuestión
“Ningún justificativo nos vuelve inocentes. No hay "causas" ni "ideales" que sirvan para
eximirnos de culpa. Se trata, por lo tanto, de asumir ese acto esencialmente irredimible, la
responsabilidad inaudita de haber causado intencionalmente la muerte de un ser humano.
Responsabilidad ante los seres queridos, responsabilidad ante los otros hombres,
responsabilidad sin sentido y sin concepto ante lo que titubeantes podríamos llamar
"absolutamente otro". Más allá de todo y de todos, incluso hasta de un posible dios, hay el
no matarás. Frente a una sociedad que asesina a millones de seres humanos mediante
guerras, genocidios, hambrunas, enfermedades y toda clase de suplicios, en el fondo de
cada uno se oye débil o imperioso el no matarás. Un mandato que no puede fundarse
o explicarse, y que sin embargo está aquí, en mí y en todos, como presencia sin presencia,
como fuerza sin fuerza, como ser sin ser. No un mandato que viene de afuera, desde otra
parte, sino que constituye nuestra inconcebible e inaudita inmanencia. (…)El principio que
funda toda comunidad es el no matarás. No matarás al hombre porque todo hombre
es sagrado y cada hombre es todos los hombres. La maldad, como dice Levinas, consiste en
excluirse de las consecuencias de los razonamientos, el decir una cosa y hacer otra, el
apoyar la muerte de los hijos de los otros y levantar el no matarás cuando se trata de
nuestros propios hijos”.
Es verdad que muchas expresiones de la violencia – en nuestros días - son síntomas de una situación
social que exhibe con una descarada impudicia altos índices de exclusión. Quienes se saben fuera del
circuito, quienes nunca podrán sentarse a la mesa o participar de la fiesta, entienden que hay
algunos medios – que no discuten ni evalúan – que les permiten alcanzar mágicamente alguna de las
migajas. Concientizar, ayudar a abrir los ojos, despertar, acompañar, entusiasmar son formas
variadas y diversas de poner en marcha los procesos de verdadera liberación. Porque no se trata de
construirse a sí mismo desde la omnipotencia artificial de la violencia, sino desde la fortaleza de una
subjetividad armada de conocimientos, recursos, ideas, perspectivas.
La dignidad o la indignidad del hombre se definen siempre por su capacidad de construir mejores
niveles de humanidad y el mejor de los mundos posibles a través de recursos signados por la ética y
respetuosos del valor insobornable de la existencia humana. El respeto a los derechos y a la dignidad
de las persona dignifica. Vulnerarlos representa en sí mismo una condena. La violencia no sólo
engendra violencia, sino que obliga a implicarse en otro nivel ontológico; dejar de ser, cambiar el
estatus ontológico humano. Somos menos hombres cuando debemos recurrir a la violencia para
defender nuestras razones, nuestros derechos, nuestros proyectos, nuestros reclamos. Puede sonar
a utopía, pero son precisamente las ideas posibles, lo no-lugares ideales los que movilizan,
“traccionan”, motivan.
09. VIOLENCIA Y FILOSOFÍA. Al pedir una intervención mas explícita de la filosofía, podría
argumentarse, con algunos autores en la mano que hubo procesos de legitimación o de control social
de la violencia (principalmente de la violencia espontánea de los individuos). Pensemos, por ejemplo,
en Maquiavelo, en Hobbes, en Rousseau, en Marx, en algunos textos de Nieschte 7 o de
7

Nietzsche, por ejemplo, pensaba que la violencia era un gran estimulante de la vida histórica. Es decir, que la
violencia hacía vivir más intensamente al ser humano. El ser humano se expresa a través de la violencia, decía

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

8

Shopenhauer. Estas construcciones teóricas acerca de la violencia acompañaron (1) los procesos de
instauración de un orden original, (2) la constitución del poder de un Estado, (3) las estrategias para
conservar o imponer cambios en un orden dado, o (4) la supervivencia de determinados modelos
sociales.
Los fenómenos mas crueles del siglo XX y las reivindicaciones mas extremas tuvieron siempre a la
mano páginas, sistemas y autores de filosofía – clásicos y contemporáneos contratados para la
ocasión – como respaldo necesario para la producción de sus discursos y proclamas, y la tranquilidad
de las conciencias. El pragmatismo de ciertas decisiones y el vuelo utópico de otras crecieron
alimentados por el juego dialéctico del pensamiento. Precisamente ha sido esa violencia, gota a gota
elaborada y sustentada por un pensamiento puesto al servicio legitimador de las determinaciones
más crueles, lo que pone en cuestión el valor de la filosofía y de la cultura. Ciertas barbaries son hijas
de la civilización y del juego creativo de las ideas. “La barbarie que hemos experimentado en ciertos
momentos refleja en numerosos aspectos la cultura de la que procede y a la que al mismo tiempo
profana”. (BARCENA – MELICH, 2000: 45)
Hasta se podría hablar de violencia en los conocimientos y en la enseñanza, afirmando que todo el
esfuerzo de transmisión es – en suma – hacer violencia sobre los saberes propios y previos para
instalar los saberes extraños y nuevos.
Sin embargo La presencia de tales producciones y el
pensamiento de muchos de los filósofos no inhabilitan una propuesta articulada de ideas que elige
otros caminos y construye con otros criterios. Muchos de los representantes de la filosofía
contemporánea – espectadores, protagonistas, sobrevivientes o herederos de la historia de la
humanidad en el siglo XX – tienen páginas antológicas reafirmando las vías de la racionalidad, la
vigencia de principios éticos o la defensa de la humanidad como valor de referencia; y son discursos
al que no son ajenos numerosos filósofos del pasado. Adorno, Ricoeur, Levinas, Fromm, Arendt,
Popper, Sastre, Russel son un ejemplo de ello. La mirada interrogante de un pensamiento
contemporáneo, desconcertado ante los síntomas de una enfermedad de la época, en palabras de
Jean Baudrillard (1985), intenta explicar lo inexplicable.
“Nos hallamos en un estado social secundario: ausentes, borrosos, sin significación ante
nuestros propios ojos. Distraídos, irresponsables, enervados. (…) ¿Qué nos enerva? Todo,
por definición. El enervamiento es una forma alérgica sin objeto definido, una horripilación
profusa y difusa, un afecto que mira de lado. Los problemas mecánicos, los tics de los
demás, los tics propios, los niños, los objetos nos enervan, sus fallos, sus astucias, su
resistencia clandestina. Todo lo que nos acosa, todo lo que afecta al estorbo fútil de la
existencia y que tiene la función expresa de enervarnos.
Todas estas pasiones indiferentes, o nacidas de la indiferencia, todas estas pasiones
negativas, culminan en el odio. Una expresión extraña: «Siento odio.» Sin objeto. Es como
«Me manifiesto», pero ¿para quién?, ¿para qué? (…) «Siento odio» significa al mismo
tiempo: ese odio que siento carece de objeto, no tiene ningún sentido. En efecto, el odio es
sin duda algo que sobrevive a cualquier objeto definible, y que se alimenta de la
desaparición de ese objeto. (…)
Ya no es el odio de clase, que seguía siendo paradójicamente una pasión burguesa. Ése
tenía un objetivo, impulsaba una acción histórica. No es portador de violencia histórica,
sino, al contrario, de una virulencia nacida de la desafección de la política y de la historia. En

el filósofo; manifiesta toda su vitalidad a través de la violencia. ya que la violencia existe, vamos a emplearla, a
usarla bien. Nietzsche decía: usémos la violencia para vivir, para darle un sentido profundo a nuestra vitalidad.
Marx, por su parte, proponía: ya que la violencia existe, utilicémosla para cambiar el mundo, para hacer un
mundo más justo, para hacer un mundo más noble, para hacer un mundo equitativo y no un mundo desigual e
injusto.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

9

tal sentido, es la pasión característica no del final de la historia, sino de una historia a la vez
sin final y sin salida, ya que no ha resuelto todos los problemas que había planteado.”

10. OBSERVACIÓN

NECESARIA. Estamos analizando y combatiendo los numerosos hechos de
violencia irracional con las categorías de la modernidad y los hechos del presente no tienen el mismo
encuadre disciplinario moderno. La versión del sujeto como responsable de sus acciones y con
posibilidades de rearmar su vida a través de un mecanismo de ortopedia social no parece ser en
nuestros días una posición universalmente aceptada. La violencia asume formatos innovadores y
desiguales, y las formas de combatirla mantienen los criterios y las estrategias del pasado. La idea de
bajar la edad de imputabilidad y de habilitar formatos actualizados de cárceles no es más que una
receta moderna para un contexto radicalmente diferente. En el pasado las respuestas
institucionalizadas de la sociedad parecían operar como mecanismo redentor, pero en el presente no
producen los efectos esperados. Hasta la administración de la justicia, la forma de litigar y defender a
los acusados, el mecanismo de las pruebas y de las condenas han sufrido las transformaciones
propias de la puesta en vigencia de las diversas generaciones de derechos humanos. Son otras las
estructuras - tal vez no disciplinarias sino de control - las que deberían habilitarse para que los que
no logran insertarse en la sociedad, o no logran conocer, comprender, aceptar y adaptarse a los
códigos compartidos que sostienen el contrato social, encuentren la manera de ser sometido a un
seguimiento preventivo y persuasivo. 8
Cuando Foucault (1989: 11) abre una de sus obras clásicas con la insoportable y minuciosa
descripción de la condena de Damiens el 2 de marzo de 1757, la presenta como una muestra de la
desaparición de los suplicios y la paulatina sustitución “por castigos menos inmediatamente físicos,
cierta discreción en el arte de hacer sufrir, un juego de dolores mas sutiles, mas silenciosos y
despojado de su fasto visible”. Sin embargo, después de dos siglos, la humanidad - en diversas
manifestaciones sociales - suele exhibir públicamente sus ancestrales raíces: grupos enajenados
claman por los responsables de los delitos, intentan pasar por sobre la fuerza pública para apropiarse
de los responsables y hacer justicia por mano propia o desgranan el rosario de sus deseos con
respecto al futuro de los inculpados. Muy lejos ha quedado la sutileza y discreción proclamadas: la
violencia reclama – en nuestros días – nueva violencia.

11.

OTRA VERSIÓN DE LA SOCIEDAD. Las diversas estructuras de hospitalidad y cuidado
(“estructura de acogida” según DUCH, 1997: 21) deben convertirse en ámbitos en los que se re –
construye la sociedad, se civilizan las relaciones, se humanizan las respuestas. En este sentido,
aportes como los de Scheler (1971) y de Cassirer (1980) - y otras voces de la filosofía - pueden
resultar útiles para avanzar en esta dirección. Al respecto debemos recordar que los seres humanos
vivimos una serie de estímulos y agresiones de formatos variados, pero lo que identifica
ontológicamente al ser humano es la calidad de sus respuestas. Existe una serie de llamados
exteriores que generan de manera casi automática un movimiento interior que fuerza a la respuesta
y a la satisfacción. En el caso de las agresiones, el sujeto agredido recibe el estímulo, siente la
conmoción por lo sucedido, puede (o no) tomarse un tiempo para meditar la respuesta o, de manera
8

No podemos silenciar las afirmaciones de CESARE BECARIA que en 1764 señalaba: “Es mejor prevenir los
delitos que punirlos. Este es el fin principal de toda buena legislación, que es el arte de conducir a los hombres
al máximo de felicidad o al mínimo de infelicidad posible. (…) ¿Queréis prevenir los delitos? Hace que las luces
acompañen a la libertad. Los males que nacen de los conocimientos están en razón inversa a su difusión, y los
bienes lo están en razón directa.” (1984: 111) El fin de la pena no es castigar al delincuente porque obró mal,
sino que se le aplique una pena para evitar que él u otros cometan delitos. Por eso mas que la pena merecida
es necesario buscar la pena eficaz: “Para que la pena consiga su efecto basta con que el mal de la pena exceda
el bien que nace del delito, y en este exceso de mal debe calcularse la infalibilidad de la pena y la posible
pérdida del bien que el delito produciría”. (1984: 69) “Uno de los mayores frenos de delitos no es la crueldad
de las penas, sino su infalibilidad. (…) La certeza de un castigo, aunque éste sea moderado, hará siempre mayor
impresión que el temor de otro mas terrible, pero unido a la esperanza de la impunidad”- (1984: 83)

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

10

casi automática, dispara la respuesta. Ojo por ojo, diente por diente. Estímulo, respuesta. Me pegan,
no pego. Me amenazan, me defiendo. Me insulta, salto inmediatamente e insulto. Las respuestas
verdaderamente humanas son la que se mediatizan a través de una construcción cultural y simbólica.
Ese proceso de construcción humana de las respuestas es objeto de un aprendizaje permanente, en
estructuras que se rijan por la racionalidad: nos hacemos hombres en la medida en que somos
capaces de procesar y elaborar nuestras mejores respuestas.
Las respuestas que nos humanizan y nos dignifican son las que tienen mayores niveles éticos en la
medida en que se resuelven, se transforman se expresan en términos que la cultura y las pautas
morales consideran como mejores: pedimos explicaciones, advertimos, protestamos, reaccionamos
con una mayor carga de racionalidad, detenemos la respuesta automática y la revestimos de
contenidos culturales y simbólicos. Estos procesos surgen originalmente como mandatos
heterónomos a través de la educación (los preceptos religiosos, las prescripciones morales, las
imposiciones sociales, las recomendaciones familiares, los acuerdos propios de una comunidad) y se
siembran como criterios que van creciendo con los sujetos. Necesitan depositarse en la subjetividad
y generar convicciones, para lograr que – con el paso del tiempo y fuera de la mirada de quienes nos
disciplinan y nos circunscriben en nuestro obrar, ajenos por edad a las imposiciones - logremos con
autonomía, sacar de nuestro propio interior los principios que guían nuestro obrar (y que deberían
ser acordes a un obrar universal).
Si no ha habido normas ni ley (anomia), si no se han producido los procesos de construcción
heterónoma y el necesario paso desde la imposición exterior a la creación de convencimiento
interior, si no se ha tendido un puente hacia la autonomía, es posible que los sujetos en crecimiento,
socialmente desprendidos de las vigilancia institucionales mucho tiempo antes de lo deseable,
construyan sus propias respuestas, obedeciendo a un proceso de involución. Hay retorno a
respuestas primitivas, atávicas, bárbaras, ya que no se logra un “cultivo de la humanidad”, sino una
regreso hacia estadios anteriores. En este sentido, la re-creación de tribus urbanas y de conductas
tribales puede ser interpretada como un verdadero proceso regresivo.

12.

IDENTIFICACIÓN Y SUBJETIVIDAD. Se torna necesario reconstituir procesos de identificación
positiva. Los individuos construyen su subjetividad por identificación social y no por la imitación o el
consumo de los productos de los medios de comunicación. No se puede concluir – por ejemplo - que
las muertes de la televisión o de las películas guardan relación causal con la violencia de los
adolescentes o de los jóvenes. Por lo menos, no es seguro que así sea… y hasta podemos afirmar que
puede funcionar como una verdadera catarsis (como en la antigua tragedia griega), como un lugar en
el que depositan las agresiones y procesos instintivos, desarmando los intentos de convertirlas en
parte de la realidad. Educativamente nos deben preocupar más las identificaciones con los adultos,
con la violencia adulta, con la violencia social, la real, la indirecta o la simbólica. Si el lenguaje del
reclamo, de la discusión, del malhumor, de las respuestas, del poder es un lenguaje que pega,
avasalla, insulta, menosprecia, ironiza, discrimina, amenaza, impone miedo, goza con el dolor ajeno…
es posible que el individuo se apropie de esas maneras para la resolución de los conflictos o para la
adquisición de sus objetivos. Aquí se impone una revisión racional, crítica, sincera de los lugares
ocultos de nuestra sociedad: las relaciones familiares, el tipo de vínculos que se entreteje al calor (y
el ocultamiento) de las familias, y también las relaciones en las escuelas, en las instituciones públicas
y privadas, en los tratos sociales, en la formas de diversión, en los rituales de los espectáculos, en la
forma de reclamar por los propios de derechos, en la manera de controlar el orden público… Si hay
una violencia latente, impune y finalmente efectiva, que logra sus fines, se está sembrando con
imágenes y palabras, con vivencias y consignas lo que los sujetos en crecimiento terminarán por
cosechar.

13.

AMPARO, CONCIENCIA Y RACIONALIDAD. En algún lugar de la sociedad debe haber un
ámbito para crear condiciones distintas para superar los estados de barbarie, anomia y

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

11

desintegración. Allí los sujetos debe ir apropiándose de los principios que ordenan su obrar, de la
responsabilidad que acompaña su libertad, de la conciencia que acompaña sus decisiones, de la
racionalidad que rige sus palabras, sus acciones, sus determinaciones. Es necesario reincorporar los
conceptos de error, equivocación, culpa, arrepentimiento, reconciliación, perdón. No se trata de un
simple retorno a principios religiosos (aunque en sí mismo no los inhabilita) sino la verdadera
recuperación de los principios éticos que están por encima de la lógica de la justicia, de la legítima
defensa, de la justificación, del ser descubierto y condenado, de las pruebas. Es una renovada forma
de ser humano, definitivamente humano.
En medio de tantos desencuentros, ¿cuáles son los lugares de encuentros, de protección, de
racionalidad, de amparo? ¿En qué lugar podemos ejercer la palabra y hacer emerger lo que nos
aqueja? Las instituciones son el espacio en el que se educa en el conocimiento, el descubrimiento, el
re-conocimiento del otro, el otro como mi igual, como un lugar de encuentro plural. No sólo nos
encontramos con los propios, con los que ya nos pertenecen, los que forman parte de nuestro
entorno, sino también con los ajenos, con los extraños. Los otros no son una amenaza, sino una
oportunidad; no son una estorbo sino una posibilidad de complementación. El otro no es alguien a
quien tenemos que atacar y destruir, sino alguien a quien podemos develar e integrar. Descubrir y
aceptar al otro, es aprender a descubrir y aceptar a todos los otros que la vida nos entregará. Y es un
proceso que exige aprendizaje y renunciamiento porque toda relación es compleja y porque la
aceptación de los demás no es siempre fácil. Es necesario crear otro tipo de relaciones, en el que se
habilita la palabra, el mensaje, la comunicación. Estos nuevos lugares deberían ser una fuente de
“empalabramiento” (DUCH), ámbitos en que se descubre, conquista o recupera el nombre de las
cosas, en nombre de los problemas, del nombre de los conflictos. Para eso es necesario que se
construyan ambientes de confianza, de diálogo, de encuentros.

14. FUTURO NECESARIO. “Nuestra generación vive la recaída de la humanidad en la barbarie, en el
sentido literal, indescriptible y verdadero del término. (…) Si la barbarie, esa sombra terrible que se
abate sobre nuestra existencia, es lo opuesto a la formación cultural, entonces lo esencial depende
también de que los individuos sean ayudados a salir de la barbarie, a superarla. La superación de la
barbarie por parte de la humanidad es el presupuesto inmediato de su supervivencia.“ (ADORNO T.,
1998 78) La resistencia frente a la violencia no proviene de la multiplicación de la violencia, sino de
una explosión de humanidad. La educación asociada a la cultura, como verdadero cultivo de la
humanidad que mora en nuestro interior, con la posibilidad de desencadenar en cada uno los niveles
de com-pasión y de reconocimiento del otro, armados de autonomía y no de sujeción y complicidad.
Los discursos del pasado proclamaban: “la violencia engendra violencia”, “violencia desde abajo para
responder a la violencia desde arriba”. Se intentaba encontrar un criterio clasificador y legitimador de
los diversos tipos de violencias. Pero este criterio operaba de manera ambigua, porque disparaba
diversos tipos de justificaciones en los bandos en pugna. Lo que interesa es crear otro circuito de
reacción y de construcción 9 : la violencia irracional necesita trabajar sobre las causas que la provocan
(hasta eliminarlas) más que disparar todas las baterías para intentar responder irracionalmente a las
agresiones.
“A la vista de tan tremendos reproches y tergiversaciones, era necesario replantear la
pregunta por el fundamento de la domesticación del hombre y de la educación del
hombre;(…) ¿qué amansará al ser humano, si fracasa el humanismo como escuela de la
domesticación del hombre? ¿Qué amansará al ser humano, si hasta ahora sus esfuerzos para
auto-domesticarse a lo único que en realidad y sobre todo lo han llevado es a la conquista del
poder sobre todo lo existente? ¿Qué amansará al ser humano, si, después de todos los
9

“No se puede vivir bajo la sombra del pasado: porque cuando la culpa y la violencia sólo pueden ser pagadas
por nuevas culpas y nueva violencia, el terror no tiene fin. (…) Es oportuno generalizar la convicción de que
mejor que golpear hacia fuera es siempre reflexionar sobre uno mismo y sobre la relación de uno con aquellos a
los que la conciencia endurecida acostumbra a convertir en blanco de sus agresiones.” (ADORNO, 1998: 15 y 27)

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

12

experimentos que se han hecho con la educación del género humano, sigue siendo incierto a
quién, a qué o para qué educa el educador? ¿O es que la pregunta por el cuidado y el
modelado del hombre ya no se puede plantear de manera competente en el marco de unas
simples teorías de la domesticación y de la educación? La domesticación del hombre es el
gran tema olvidado ante el cual el humanismo, desde la Antigüedad hasta el presente, ha
querido volver los ojos: basta darse cuenta de esto para hundirnos en aguas profundas.“
(SLOTERDIJK Peter, 2003)
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO
BUENOS AIRES, SETIEMBRE 2006
norojor@cablenet.com.ar

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

13

ADOLESCENTES EN LA ESCUELA: ENTRE LA VIOLENCIA Y LA CONVIVENCIA.
UNA MIRADA DESDE LA FILOSOFIA PARA LA EDUCACION
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO
norojor@cablenet.com.ar

ABSTRACT. En el contexto de una sociedad surcada por variadas expresiones de violencia,
inseguridad y desbordes, los adolescentes de nuestros días no son ajenos a estas
manifestaciones. Forman parte de la misma sociedad y gozan de cierto protagonismo, aunque en
muchos casos padecen exclusiones y postergaciones. La violencia cotidiana exhibe en ellos
numerosas expresiones y los jóvenes aparecen en el escenario social como víctimas y victimarios.
Las escuelas no se muestran ajenas a estos fenómenos, ya que en sus aulas y en su patios, o
merodeando por sus alrededores, la violencia deja sus propias marcas, frente a la mirada y los
discursos de impotencias de sus responsables. Tal vez sea el momento de luchar por superar la
crisis en la que se ven envueltas las instituciones educativas y crear las condiciones para
recuperar el papel central que les compete en el ejercicio de la educación. Esta impostergable reconstrucción de los lazos sociales y mejores relaciones intersubjetivas debería ser el resultado de
un compromiso educativo que desde las escuelas haga posible mayores niveles de humanidad y
entornos socialmente justos, solidarios, seguros y responsables. En esta tarea debería estar
empeñada una nueva escuela verdaderamente armada de propuestas serias, de pensamiento y
de creatividad.

01. ESCUELAS Y VIOLENCIA. Principalmente en los últimos tiempos,

la violencia se ha instalado
en nuestras aulas. El territorio de la paz, la protección y la seguridad, se ha transformado también en
un lugar de agresiones y de defensa, de inseguridades y de temores. No deberíamos extrañarnos,
porque la escuela hace tiempo que ha dejado abiertas sus puertas y ha dejado caer sus muros
protectores. Y las prácticas sociales se han ido instalando en su interior. Y aunque se hubieran
reforzado las barreras o se hubiera logrado construir una fortaleza, los usuarios de las escuelas están
empapados de sociedad, envueltos en realidad y traen consigo todo lo que reciben, padecen o
realizan en su exterior. Si la escuela del pasado construía un cerco arquitectónico y simbólico que
frenaba y administraba los ingresos, demarcaba claramente los territorios y obligaba a los usuarios a
cambiar los códigos para poder respetar el carácter sagrado del lugar y de sus mensajes, la escuela
del presente ha diluido las diferencias y trabaja con espacios, tiempos, mensajes y códigos análogos u
homogéneos.

02. UNA MIRADA ANTROPOLÓGICA. La violencia se construye sobre la negación del otro, sobre
la negativa a su reconocimiento, sobre su des-conocimiento. Para agredir, pegar, insultar, violentar,
burlar necesito negarlo, romper una relación, negarlo como otro igual que yo. La violencia anula la
palabra e instaura el grito, sustituye la confianza por el miedo, la igualdad por la subordinación,
rompe con la mirada inter-subjetiva, anula las perspectivas, quiebra todo diálogo posible, se sumerge
en la irracionalidad. La violencia genera una extraña forma de alienación (FROMM, 1970) porque los
sujetos se experimentan como extraños, como ajenos, como sustancialmente diferentes, como

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

14

objetos, como cosas: se vive al mismo tiempo un auto y un hetero-extrañamiento (no me reconozco
en el violento que soy, no reconozco a quienes ataco). 10
En lugar de generar encuentros personales, se opta por cosificar al otro, por
crear relaciones artificiales que rápidamente se quiebran y se rompen. Los
otros terminan siendo para nosotros no aquellos con los que construimos o
co-habitamos un mundo común sino los que se nos interponen en nuestros
proyectos, los que roban nuestras posibilidades o los que arruinan nuestra
felicidad o nuestro goce. Los otros se transforman en el infierno que se
pretende evitar y eliminar.11 Ajenos a un sentido del valor que jerarquice a
quienes me rodean, termino haciendo un uso funcional de cada uno de ellos
y generando relaciones agresivas en la medida en que no satisfacen lo que
espero de ellas o no se subordinan a mis mandatos. 12

03.

LOS NOMBRES DE LA VIOLENCIA. La violencia es proteica, cambia de formas y de

representantes, gusta mutarse para establecerse. Se parece a esos virus que en el campo de la
biología y la salud (y en el campo de la informática) van transformándose permanentemente, de
manera tal que nunca se los puede aislar y combatir. La violencia se manifiesta como agresión física,
peleas, insultos, desprecios, apelativos agraviantes, discriminación, aislamiento, amenazas,
extorsiones, robos, violaciones, ocultamientos, persecuciones, temores, placer en el sufrimiento
ajeno, juego que se va de las manos, broma que se sale de los cauces normales. Es una red compleja
y mutante que se expresa con mayor crudeza y objetividad en las agresiones físicas (donde se dejan
rastros, heridas, dolores expuestos, pruebas), en las agresiones psicológicas (que trabajan desde y
para la subjetividad, y operan con las palabras, los tonos, las miradas, los silencios, los enojos, las
rupturas) y en las agresiones simbólicas 13 (que emergen en las relaciones de poder y subordinación).
Se trata de una violencia instalada en la sociedad, difundida a diario por los medios. Curiosamente no
es un producto de la ficción, de los videojuegos, de extraños directores de cine o de televisión; no se
10

“Yo no me considero un tipo violento. No; la verdad es que no lo soy. Pero bueno, hay veces que sabés que la
piña va a venir, que es inevitable. Ahí es cuando agarro mi encendedor, con esta mano, la derecha, y lo aprieto
fuerte. Cada vez más fuerte. Hasta que ya no hay nada más que hacer... Y pego. En ese momento en el que tu
puño llega a la cara del otro sentís como una descarga fuerte, es impresionante, es casi un orgasmo.” Revista
VIVA. Clarín. 28-05-06
11
La película de COSTA GAVRAS, La Corporación, desnuda esta situación de infierno que en su momentos
creara la filosofía existencialista de Sastre. Si la posibilidad de ser, de sobrevivir, de tener presencia social
depende del trabajo, y si el trabajo es un bien escaso, es necesario literalmente “eliminar” a quienes real o
potencialmente se interponen en el camino hacia el objeto prefijado.
12
Santiago habla con suavidad. Puede discutir sobre Durkheim o Marx y hacerlo con la ductilidad y la
verborragia de un avezado estudiante de sociología. De la misma manera puede relatar sus “hazañas” de
peleador o contar sobre aquel amigo que una noche dejó en terapia intensiva a “ese negro de mierda” que le
quiso robar la 4x4. Lo que Santiago nunca hará es levantar el tono de voz. (…)“Si a las seis de la mañana encaré
a una chica y me dice que no, me enfurezco y la insulto. Ahora, si es de mi círculo, salvo que quiera armar lío y
pelearme no digo nada. Porque nos conocemos todos, ¿entendés?.” Revista VIVA. Clarín. 28-05-06
13
Según BOURDIEU, “La violencia simbólica solo se realiza a través del acto de conocimiento y de
reconocimiento práctico que se produce sin llegar al conocimiento y a la voluntad y que confiere su «poder
hipnótico» a todas sus manifestaciones, conminaciones, sugerencias, seducciones, amenazas, reproches,
órdenes o llamamientos al orden. Los actos de conocimiento y de reconocimiento prácticos de la frontera
mágica entre los dominadores y los dominados que la magia del poder simbólico desencadena, y gracias a las
cuales los dominados contribuyen, unas veces sin saberlo y otras a pesar suyo, a su propia dominación al
aceptar tácitamente los límites impuestos, adoptan a menudo la forma de emociones corporales -vergüenza,
humillación, timidez, ansiedad, culpabilidad- o de pasiones y de sentimientos -amor, admiración, respeto-,
emociones a veces aún más dolorosas cuando se traducen en unas manifestaciones visibles, como el rubor, la
confusión verbal, la torpeza, el temblor, la ira o la rabia impotente, maneras todas ellas de someterse, aunque
sea a pesar de uno mismo y como de mala gana, a la opinión dominante.”

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

15

trata de realidades virtuales, sino de producciones reales: en una calle que ubicamos, en un edificio
que identificamos, en un sector que la gente reconoce, en una empresa, en un estadio, en un barrio
exclusivo y protegido, en un shopping al que concurrimos, en la autopista que frecuentamos. Allí está
la violencia desbocada y cayendo sorpresivamente sobre una familia, niños inocentes, un grupo de
adolescentes, un peatón distraído, un conductor sorprendido, ingenuos hinchas de un partido,
fanáticos seguidores de un grupo musical. No es una problemática virtual, es una explosión de
realidad y muchas veces los periodistas cumplen el rol de los alucinados guionistas de la ficción. La
sociedad vive la disolución de los contratos y la in-seguridad que provoca la violencia es una de sus
manifestaciones.

04. EL LENGUAJE DE LA VIOLENCIA. La violencia es, generalmente, una respuesta sustituta a la
inseguridad, a la impotencia, a la imposibilidad de encontrar o definir otros canales de expresión, de
comunicación o de reclamo. Hay necesidad consciente de decir algo, pero hay una clausura de las
vías habilitadas: la agresión, el insulto, el golpe, la destrucción innecesaria no hacen más que
construir un código nuevo pero ilegítimo, que frecuentemente no encuentra quien lo de-codifique.
Muchas veces, al descubrir los resultados de actos violentos, las preguntas que quedan flotando son:
¿qué pretendían hacer? ¿qué ganaron con esto? ¿a quién beneficiaron? 14 Y nunca encontraremos las
respuestas porque es un mensaje cifrado. Sin palabras a la mano, desprovistos de una vía de
comunicación efectiva, como si se tratara de un río que imprevistamente se ha quedado sin cauce, se
producen los desbordes: no hay ya nada que los contenga y la violencia termina creando márgenes
inexistentes. Esto es aplicable a los vínculos afectivos (a menudo atravesados por contradictorias
asociaciones de amor y agresiones), a ciertas relaciones familiares (en donde no se puede hablar o
mostrar los verdaderos problemas), a los vínculos sociales y también a las vivencias escolares.
Esta impotencia se multiplica de manera exponencial cuando se trata de conseguirlo todo y de
conseguirlo ya. Lo que denominamos vida normal consiste en saber despojarse de un estado de
deseo permanente y vivir la sensación de una pérdida, para que el retorno a lo que nos gratifica y nos
satisface sea un regreso satisfactorio. Si los adolescentes de hoy se instalan en el placer, en la
desgana, en el no – esfuerzo, en el deleite permanente, no hay forma de lograr gratificaciones
alternativas. Entonces se necesitan saltos de otro tipo, experiencias diversas. La violencia suele ser
uno de esos canales por los que pueden mantenerme en un clima de goce eterno y conseguirlo todo
por la vía de acciones que violentan a los que se me oponen, a los que me ofrecen resistencia.
Curiosamente hay un texto de Schopenhauer que alude a esta co-relación entre ausencia de esfuerzo
y la violencia: “El trabajo, las preocupaciones, las faenas y los agobios es ciertamente lo que les toca
en suerte a casi todos durante la vida. Pero si los deseos se colmaran apenas afloran, ¿en qué
ocuparía la vida y emplearía su tiempo la gente? Supongamos que la raza humana se trasladara a un
reino de Utopía, donde todo creciera espontáneamente, donde todos encontraran su amor de
inmediato y no tuvieran dificultad en conservarlo; allí los seres humanos morirían de hastío o se
ahorcarían o, de lo contrario, la emprenderían unos contra otros, se estrangularían y asesinarían

14

Puede aludirse a ciertas agresiones gratuitas a compañeros que no persiguen fines de robo o de presunta
revancha, sino de mero ejercicio del poder (individual o grupal), o a la invasión a las escuelas con el ánimo de
robar, pero sobre todo de desordenar quemar, ensuciar, destruir. O los hechos conocidos en los que la
violencia llega a las expresiones máximas y se intenta destruir a quienes están a su alrededor.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

16

infligiéndose unos contra otros, se estrangularían y asesinarían infligiéndose así más dolor que el que
ahora les impone la naturaleza”.

05.

VIOLENCIA ADOLESCENTE. Particularmente entre los adolescentes o a partir de la

adolescencia (aunque no solamente ellos, ni en esa edad) los rituales violentos forman parte de los
excesos que se observan principalmente en el ámbitos de los consumos, de las bebidas y de
determinas adicciones; son los que fuerzan al cuerpo a un rendimiento o a un esfuerzo que supera el
límite establecido. Con variados formatos, según las clases sociales, se crean los ámbitos necesarios
para este tipo de prácticas y expresiones, superando todo límite y barriendo con cualquier control.
Los pobres se divierten como pobres y los ricos como tales15: cada sector construye su identidad casi
tribal, la sociedad los separa y les construye sus nichos… pero la violencia los asocia en sus reacciones
y frecuentemente el azar los cruza en bandos antagónicos.
En muchas de estas manifestaciones hay ciertas expresiones de violencia asociadas a la gratuidad y al
placer, violencia porque sí, violencia sin otro sentido ni alcance que la violencia misma. Aunque la
violencia no tiene lógica alguna, se supone que hay parámetros que pueden medirla, circunscribirla,
acotarla para que responda a los objetivos que se persiguen.16 No hay peor victimario que el que hace
sentir a su víctima que no tiene ninguna razón para provocarle dolor, que nada le puede ofrecer a
cambio para negociar, con nada se lo puede comprar. Suele ser el comportamiento de cierta
violencia grupal, que goza con la desprotección absoluta de la víctima. La tienen a su merced, no
escucharán sus súplicas ni atenderán a sus promesas pero pueden gozar patológicamente con su
sufrimiento. 17

06. ESCUELAS VIOLENTAS. La violencia de las escuelas reproduce la violencia de la sociedad, pero
se agrava porque en las escuelas los gestos, los tiempos, los mensajes deberían tener mayor grado de
significatividad. La sociedad es – en cierto modo – una lucha por la supervivencia y aunque nunca
pueda ser justificada, toda lucha implica cierta violencia sobre los otros: conseguir trabajo, mantener
el empleo, ganar dinero, tener o acrecentar el poder, ampliar el propio territorio y el dominio, lograr
reconocimientos suelen ser, también, fruto de enfrentamientos directos o indirectos. Pero también
hay violencia en las estructuras familiares, en las relaciones de pareja, en las diversiones nocturnas,
en los grandes encuentros deportivos, en los festivales. La sociedad muestra signos de violencia, se
instala como un ámbito en el que los fines se consiguen utilizando los medios disponibles.
15

Tienen todo a su alcance para garantizar una buena noche: casas vacías, autos que corren, dinero para
derrochar en alcohol y ese aspecto que los hará pasar sin problema al interior de la disco elegida. Pero sobre
todo, tienen recursos, y muchos. Si papá y mamá se fueron al country, para ellos quedará liberado el
departamento. Si el documento dice menor de 18, podrán conseguir bebidas alcohólicas con sólo llamar a un
delivery, donde nadie se ocupará de comprobar la edad. Difícilmente tengan problemas con la Policía y menos
todavía, la Policía querrá tener problemas con ellos. Ese doble apellido o la dirección que figuran en el DNI son
la salvaguarda. Revista VIVA. Clarín. 28-05-06
16
Si le robaron, ¿por qué los mataron? La lógica pide que se detenga en el robo, pero ésa no es la lógica de la
violencia: puede haber robo sin muerte, muerte seguida de robo o muerte sin robo, porque sí.
17
Son chicos de entre 14 y 20 años, buen nivel educativo y sin apuros económicos. El mundo ideal. La vida
garantizada. La diversión de los fines de semana, también. Plata en el bolsillo ahora y después de una
educación de privilegio, ¿un puesto de responsabilidad en el negocio familiar? Pero cuando salen a bailar
pueden terminar matándose a golpes. La falta de límites, la sensación de impunidad y el exceso de alcohol,
factores clave. "Hay chicos que se entrenan toda la semana en el gimnasio para pelearse los sábados. La
mayoría son tranquilos, pero a veces hay grupos que les gusta cagarse a piñas". Asoma un nuevo problema
juvenil, la violencia sin motivos aparentes, casi incomprensible, incentivada por el consumo de alcohol, bebidas
energizantes y drogas, y alentado por un esquema de diversión que parece concebido para que el descontrol
no tenga responsables. Los especialistas apuntan a no perder el foco sobre el lugar que casi siempre ocupan los
adolescentes frente a la violencia: el de víctimas. Por cada cinco chicos o adolescentes víctimas de violencia hay
uno que agrede. Todos sufren las causas que les cierran los puños o terminan abollando sus caras. Todos
esperan una respuesta. Clarín, abril 2006.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

17

Pero las escuelas son traducciones en término de organizaciones del propósito educativo de una
sociedad. Por eso son ámbitos elegidos, protegidos, seguro y no deberían ser violentas, sino espacios
privilegiados para crear las condiciones de construcción de la propia existencia, la inserción en la
sociedad, el logro de los objetivos, la realización personal utilizando otros criterios y parámetros. Sin
embargo las escuelas se han vuelto violentas, apropiándose de los códigos de la vida que está en otra
parte: hay ráfagas extrañas que irrumpen en las aulas y contagian a sus habitantes.

07. VIOLENCIA INSTITUCIONALIZADA. Aunque es de práctica más habitual y registrable entre los
alumnos, las relaciones que se establecen entre los docentes y los alumnos no están desprovistas de
esas manifestaciones. Los docentes no siempre son quienes neutralizan las condiciones de
surgimiento de la violencia o los que – dados los hechos – logran aplacar los ánimos y crear las
condiciones necesarias para la reflexión y la reconciliación. A veces ellos, los directivos, los
mecanismos institucionales, los mandados que rigen las relaciones son también generadores de
violencia. El ejercicio de la autoridad y el lugar del educador pueden ser también un lugar violento
(física, psicológica o simbólicamente violentos) que predispone para nuevas violencias: en las aulas
se desvaloriza, se desprecia, se discrimina, se agrede, se descalifica, se anula, se ignora, se priva de la
palabra, se crean preferencias arbitrarias, se soslayan los reclamos, se desconfía gratuitamente, se
acusa, se amenaza, se sanciona sin motivos claros, se castiga, se pone en cuestión el pasado o el
entorno familiar. El docente tiene la palabra fácil y siempre lista para responder y sufre – como otras
profesiones – de incontinencia verbal. Sobre todo, la escuela está atravesada de muchos gritos, un
tono de voz que permanentemente se eleva para mantener el orden, para llamar la atención, para
advertir o para sancionar. Y el grito recurrente suele, además de desacreditar el contenido de los
mensajes, generar malestar y violencia.
En determinadas situaciones, mas allá de su formación, de sus aprendizajes y de sus convicciones
personales, cuando hay situaciones de des-borde, cuando los grupos, los individuos, las
circunstancias se salen de cauce, los educadores son propenso a caer en estas manifestaciones. Bajo
el pretexto de mantener y defender la autoridad, de conservar el orden necesario, de identificar a los
responsables, de terminar con la indisciplina (todos propósitos indiscutibles, fines loables), se
termina recurriendo a diversos medios que no siempre son lícitos. Muchas de ellas se refuerzan
desde la gestión directiva y desde la institución. Mas allá de las agresiones físicas que nunca se
consuman, las diversas formas de violencia simbólica suelen ser el caldo de cultivo para muchas
reacciones que al no poder depositarse en el sujeto que las provoca (el maestro, el profesor, los
preceptores, el director) se desplaza hacia quienes, disponiendo de menos fuerza, pueden soportar
las agresiones.18
18

Es lo que se conoce como INTIMIDACION, un fenómeno investigado por grupos chileno de investigación. La
intimidación puede definirse como el hostigamiento, el acoso, la amenaza sistemática que un estudiante o un
grupo de estudiantes realiza a otro estudiante. Pareciera que su fin es lesionar a otro, producir daño, destruir,
contrariar o humillar. Es importante tener en cuenta que la intimidación es una acción violenta, distinta a las
peleas o duelos entre estudiantes y a los enfrentamientos entre pandillas. La intimidación incluye desde ofensas
sutiles hasta la violencia física que ocurre en forma reiterada: no es una cuestión de agresiones esporádicas,
sino que se trata de acciones repetitivas y permanentes.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

18

En la escuela, todo debe ser educativo, pero especialmente debe serlo el procesamiento del
malestar, de las agresiones, de la ausencia de orden. Si el docente suma a lo que se vive, su propia
violencia – generalmente inconsciente, espontánea, aunque en muchos casos reiterada por años -, su
carga de agresión no sólo desnaturaliza el papel de la escuela, sino que clausura el ámbito de la
educación. Salvando las distancias es como que el Estado – instituido en el depositado del ejercicio
de la violencia disciplinaria y de control sobre la sociedad – genere su propia violencia o produzca
intervenciones arbitrarias.

08. NOSOTROS Y LOS MIEDOS. Miedo y violencia se asocian.19 El miedo que normalmente mueve
a quien agrede (aunque logre camuflarlo detrás de sus amenazas y de su valentía) y, sobre todo, el
miedo de los agredidos. No se pueden silenciar diversos rasgos psicopáticos en el gratificarse con el
terror de las víctimas, en la destrucción y en la agresividad. Hay un razonamiento implícito, un
discurso nunca pronunciado pero que opera implícitamente: “No me lo darás lo que quiero si te lo
pido… pero me entregará todo si te impongo miedo”: violaciones, robos, destrucciones… “Si te
amenazo y ejerzo violencia logro construir un camino mas directo para conseguir los fines que
persigo”. Y es verdad: las respuestas humanas a las necesidades, a los deseos, a los impulsos están
cultural y simbólicamente recubiertas de transiciones, límites, permisos, autorizaciones. Por eso son
respuestas humanas; están ensambladas con rituales y costumbres, prohibiciones y habilitaciones,
leyes y autorizaciones, que imponen criterios, tiempo, esfuerzo, pedidos, negativas, etc. Si se salta
por encima de estas restricciones se puede llegar más directo al final propuesto y, tal vez por eso, la
violencia sea elegida por muchos, a pesar de los riesgos que comporta.
La violencia deja marcas: no las deja sólo en las víctimas, que pierden la vida, los bienes, la salud, el
futuro, la tranquilidad, la integridad, su autoestima. La violencia deja también marcas en el que la
ejerce. Mas allá de los procesos justificatorios que subjetivamente puedan acallar las conciencia y
legitimar las peores aberraciones, los actos violentos producen quiebres y rupturas difíciles de
restaurar. Borges es el que magistralmente ha dado cuenta de esta situación en varios de sus
escritos: sin abundar podemos recordar las frases finales del cuento EL FIN que sintetiza muchas
otras expresiones: “Cumplida su tarea de justiciero, ahora era nadie. Mejor dicho era el otro: no tenía
destino sobre la tierra y había matado a un hombre” (BORGES, 1961)

09. LEGITIMIDAD DE LA VIOLENCIA. ¿Hay alguna violencia legítima en la sociedad? Parece que
es violencia legítima la que ejerce el Estado para exigir el cumplimiento de la ley. En todos los países
civilizados el Estado tiene el poder coactivo para determinar o impedir ciertas conductas (violentas)
de los ciudadanos. La violencia ilícita o ilegítima sería la que actúa fuera de ese contexto. Sin
embargo ninguna violencia tiene justificación. El Estado mismo – en una situación ideal – debería
imponerse por el valor de los principios comunes (bien común) y el convencimiento de sus
ciudadanos. Los discursos legitimantes del pasado, aquellos que justificaban cierto tipo de violencia y
condenaban otra, no tienen un sustento en el plano de las ideas, aunque se puedan seguir
defendiendo en el campo de las estrategias o de las reivindicaciones.
La dignidad o la indignidad del hombre se definen por su capacidad de construir mejores niveles de
humanidad y el mejor de los mundos posibles a través de recursos signados por la ética y
respetuosos del valor insobornable de la existencia humana. El respeto a los derechos y a la dignidad
de las persona dignifica. Vulnerarlos representa en sí mismo una condena. La violencia no sólo
engendra violencia, sino que obliga a implicarse en otro nivel ontológico; dejar de ser, cambiar el
19

Dice ANTHONY DE MELLO: Liberarte del odio es lo mismo que liberarte de tu miedo, pues el miedo es lo que
produce el odio. Y si el miedo es por ti mismo, es que te estás odiando, y si anida el odio en ti, odiarás a todo el
mundo. El enemigo del amor no es el odio, sino el miedo. El odio es sólo una consecuencia del miedo.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

19

estatus ontológico humano. Somos menos hombres cuando debemos recurrir a la violencia para
defender nuestras razones, nuestros derechos, nuestros proyectos, nuestros reclamos. Puede sonar
a utopía, pero son precisamente las ideas posibles, lo no-lugares ideales los que movilizan,
“traccionan”, motivan.

10. VIOLENCIA Y FILOSOFÍA. Debemos hacer una breve referencia al papel de la filosofía con
respecto a este problema. En realidad la filosofía ha estado presente en el desarrollo de cada una de
las ideas propuestas y guiará nuestros interrogantes y aportes sobre la función de la educación en
estos contextos, porque se trata, en suma, de armar de pensamiento y de ideas al fenómeno que nos
preocupa. Podría argumentarse, sin embargo, con algunos autores en la mano que hubo procesos de
legitimación o de control social de la violencia (principalmente de la violencia espontánea de los
individuos). Pensemos, por ejemplo, en Maquiavelo, en Hobbes, en Rousseau, en Marx, en algunos
textos de Nieschte20 o de Shopenhauer. Estas construcciones teóricas acompañaban los procesos de
instauración de un orden original o la constitución del poder de un Estado. Pero también ha sido
violencia la que se ha propuesto o justificado como estrategia para conservar una situación, para
producir o imponer un cambio o para asegurar la supervivencia. Hasta se podría hablar de violencia
en los conocimientos, en la enseñanza y en la transmisión, afirmando que todo el esfuerzo de
transmisión es – en suma – hacer violencia sobre los saberes propios y previos para instalar los
saberes extraños y nuevos.
La presencia de tales producciones y el pensamiento de muchos de los filósofos no inhabilitan una
propuesta armada de ideas que elige otros caminos y construye con otros criterios. Muchos de los
representantes de la filosofía contemporánea – espectadores, protagonistas, sobrevivientes o
herederos de los mayores crímenes de la humanidad en el siglo XX – tienen páginas antológicas
proponiendo las vías de la racionalidad, los principios éticos o la humanidad como valor de
referencia; son discursos al que no son ajenos filósofos del pasado, entre ellos: Sócrates, Picco de la
Mirándola, Leibniz o Kant.
La mirada interrogante de un pensamiento contemporáneo, desconcertado ante los síntomas de una
enfermedad de la época, expresa en palabras de Jean Baudrillard (1985)21, intentando explicar lo
inexplicable.
“Nos hallamos en un estado social secundario: ausentes, borrosos, sin significación ante
nuestros propios ojos. Distraídos, irresponsables, enervados. (…) ¿Qué nos enerva? Todo,
por definición. El enervamiento es una forma alérgica sin objeto definido, una horripilación
profusa y difusa, un afecto que mira de lado. Los problemas mecánicos, los tics de los
demás, los tics propios, los niños, los objetos nos enervan, sus fallos, sus astucias, su
resistencia clandestina. Todo lo que nos acosa, todo lo que afecta al estorbo fútil de la
existencia y que tiene la función expresa de enervarnos.
Todas estas pasiones indiferentes, o nacidas de la indiferencia, todas estas pasiones
negativas, culminan en el odio. Una expresión extraña: «Siento odio.» Sin objeto. Es como
«Me manifiesto», pero ¿para quién?, ¿para qué? (…)«Siento odio» significa al mismo
tiempo: ese odio que siento carece de objeto, no tiene ningún sentido. En efecto, el odio es
20

Nietzsche, por ejemplo, pensaba que la violencia era un gran estimulante de la vida histórica. Es decir, que la
violencia hacía vivir más intensamente al ser humano. El ser humano se expresa a través de la violencia, decía
el filósofo; manifiesta toda su vitalidad a través de la violencia. ya que la violencia existe, vamos a emplearla, a
usarla bien. Nietzsche decía: usémos la violencia para vivir, para darle un sentido profundo a nuestra vitalidad.
Marx, por su parte, proponía: ya que la violencia existe, utilicémosla para cambiar el mundo, para hacer un
mundo más justo, para hacer un mundo más noble, para hacer un mundo equitativo y no un mundo desigual e
injusto.
21
BRAUDILLARD Jean (1985), El crimen perfecto. Anagrama

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

20

sin duda algo que sobrevive a cualquier objeto definible, y que se alimenta de la
desaparición de ese objeto. (…) Por otra parte, actualmente sólo existen ese tipo de
pasiones: odio, repugnancia, alergia, aversión, rechazo y desafección, ya no se sabe lo que
se quiere, sólo se sabe lo que no se quiere. (…)
Ya no es el odio de clase, que seguía siendo paradójicamente una pasión burguesa. Ése
tenía un objetivo, impulsaba una acción histórica. No es portador de violencia histórica,
sino, al contrario, de una virulencia nacida de la desafección de la política y de la historia.
En tal sentido, es la pasión característica no del final de la historia, sino de una historia a la
vez sin final y sin salida, ya que no ha resuelto todos los problemas que había planteado.”
¿Y cuál puede o debe ser el papel de las escuelas en nuestros días?

11. OBSERVACIÓN

NECESARIA. Estamos analizando y combatiendo los numerosos hechos de

violencia irracional con las categorías de la modernidad y los hechos del presente no tienen el mismo
encuadre disciplinario moderno. La idea de que el sujeto puede ser un responsable de sus acciones y
que como tal puede rearmar su vida a través de un mecanismo de ortopedia social no parece ser hoy
lo que nos caracterice. La violencia asume formatos desiguales y la forma de combatirla mantiene los
criterios y las estrategias del pasado. La idea de bajar la edad de imputabilidad y de habilitar
formatos actualizados de cárceles no es más que una receta moderna para un contexto radicalmente
diferente. En el pasado moderno las respuestas institucionalizadas de la sociedad parecían operar
como mecanismo redentor y en el presente no producen los efectos esperados. Hasta la
administración de la justicia, la forma de litigar y defender a los acusados, el mecanismo de condenas
han sufrido las transformaciones propias de la puesta en vigencia de las diversas generaciones de
derechos humanos. Son otras las estructuras - tal vez no disciplinarias sino de control - las que
deberían habilitarse para que los que no logran insertarse en la sociedad, o no logran adaptarse a
ella, conocer, comprender y aceptar los códigos compartidos que sostienen el contrato social,
encuentren la manera de ser sometido a un seguimiento preventivo y persuasivo.

12. OTRA VERSIÓN DE LA SOCIEDAD. Le incumbe a la escuela ser un ámbito en el que se re –
construye la sociedad, en el que se civilizan las relaciones, se humanizan las respuestas. En este
sentido, los aportes de Scheler y de Cassirer – como otras voces de la filosofía - pueden resultar útiles
para avanzar en el campo de la filosofía para la educación. Al respecto debemos recordar que los
seres humanos padecemos una serie de estímulos y agresiones de formatos variados. Pero lo que
identifica ontológicamente al ser humano es la calidad de sus respuestas. Las respuestas humanas
son la que se mediatizan a través de una construcción cultural y simbólica. Existe una serie de
llamados exteriores que generan de manera casi automática un movimiento interior que fuerza a la
respuesta y a la satisfacción. En el caso de las agresiones, el sujeto agredido recibe el estímulo, siente
la conmoción por lo sucedido, puede (o no) tomarse un tiempo para meditar la respuesta o, de
manera casi automática, dispara la respuesta. Ojo por ojo, diente por diente. Estímulo, respuesta. Me
pegan, no pego. Me amenazan, me defiendo. Me insulta, salto inmediatamente e insulto. 22
22

“Si a las seis de la mañana encaré a una chica y me dice que no, me enfurezco y la insulto. Ahora, si es de mi
círculo, salvo que quiera armar lío y pelearme no digo nada. Porque nos conocemos todos, ¿entendés?”,
cuenta Eduardo, 19, rugbier, cuello grueso listo para el scrum, pero que ahora apenas se sostiene de tanto

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

21

Pero las respuestas que nos humanizan y nos dignifican son las que tienen mayor calidad humana y
mayores niveles éticos en la medida en que se procesan, se transforman se expresa en términos que
la cultura y las pautas morales consideran como mejores: pido explicaciones, advierto, protesto,
reacciono con una mayor carga de racionalidad, detengo la respuesta automática y la revisto de
contenidos culturales y simbólicos. Estos procesos surgen originalmente como mandatos
heterónomos a través de la educación (los preceptos religiosos, las prescripciones morales, las
imposiciones sociales, las recomendaciones familiares, los acuerdos propios de una comunidad) y se
siembran como criterios que van creciendo con los sujetos. Necesitan depositarse en la subjetividad
y generar convicciones, para lograr que – con el paso del tiempo y fuera de la mirada de quienes nos
disciplinan y nos circunscriben en nuestro obrar, ajenos por edad a las imposiciones - logremos con
autonomía, sacar de nuestro propio interior los principios que guían nuestro obrar (y que deberían
ser acordes a un obrar universal).
Si no ha habido normas ni ley (anomia), si no se han producido los procesos de construcción
heterónoma y el necesario paso desde la imposición exterior a la creación de convencimiento
interior, si no se ha tendido un puente hacia la autonomía, es posible que los sujetos en crecimiento,
socialmente desprendidos de las vigilancia institucionales mucho tiempo antes que en el pasado,
construyan sus propias respuestas, obedeciendo a un proceso de involución. Hay retorno a
respuestas primitivas, atávicas, bárbaras, ya que no se logra un “cultivo de la humanidad”, sino una
regreso hacia estadios anteriores. En este sentido, la re-creación de tribus urbanas y de conductas
tribales puede ser interpretada como un verdadero proceso regresivo.

13. IDENTIFICACIÓN Y SUBJETIVIDAD. Se torna necesario reconstituir procesos de identificación
positiva. Los individuos construyen su subjetividad por identificación y no por la identificación o el
consumo de los productos de los medios de comunicación. No se puede concluir que las muertes de
la televisión o de las películas guardan relación causal con la violencia de los adolescentes o de los
jóvenes. Por lo menos, no es seguro que así sea… y hasta podemos afirmar que puede funcionar
como una verdadera catarsis (como en la antigua tragedia griega), como un lugar en el que depositan
sus agresiones y procesos instintivos, desarmando los intentos de convertirlas en parte de la
realidad. Educativamente nos deben preocupar más las identificaciones con los adultos, con la
violencia adulta, con la violencia social, la real, la indirecta o la simbólica. Si el lenguaje del reclamo,
de la discusión, del malhumor, de las respuestas, del poder es un lenguaje que pega, avasalla, insulta,
menosprecia, ironiza, discrimina, amenaza, impone miedo, goza con el dolor ajeno… es posible que el
individuo se apropie de esas maneras para la resolución de los conflictos o para la adquisición de sus
objetivos. Aquí se impone una revisión racional, crítica, sincera de los lugares ocultos de nuestra
sociedad: las relaciones familiares, el tipo de vínculos que se entreteje al calor (y el ocultamiento) de
las familias: padres e hijos, padre y madre, nuevas construcciones familiares, hermanos entre sí… Y
también las relaciones en las escuelas, en las instituciones públicas y privadas, en los tratos sociales,
en la formas de diversión, en los rituales de los espectáculos, en la forma de reclamar por los propios
de derechos, en la manera de controlar el orden público… Si hay una violencia latente, impune y
finalmente efectiva, que logra sus fines, se está sembrando con imágenes y palabras, con vivencias y
consignas lo que los sujetos en crecimiento terminarán por cosechar.
alcohol. Del insulto puede saltar a recitar despectivamente palabras del léxico cumbiero, pero no comete
ningún error fonético al nombrar marcas en inglés o francés. (…)“Si al menos una vez al día alguien te pechea y
te dice ‘qué te pasa’ entonces es lógico que vayas a bailar y te agarres a las piñas.” Su silogismo le parece
convincente. Por eso sigue desarrollando la idea: “Si bien es cierto que hay más violencia, tampoco es que
vamos por la calle y nos cagamos a trompadas en cada cuadra. Si te pegan es porque vos te metiste, porque
hay que saber hacerse el boludo y decir: ‘Uy, perdoname, no me di cuenta’, y te vas”. Revista VIVA. Clarín. 2805-06

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

14. CONCIENCIA

22

Y RACIONALIDAD. La escuela ha de ser el lugar en donde recuperamos el

sentido de la conciencia y racionalidad, superando estado de barbarie, anomia y desintegración. Allí
– pasa paso, con la gradualidad propia de la diversidad de las edades – los sujetos debe ir
apropiándose de los principios que ordenan su obrar, de la responsabilidad que acompaña su
libertad, de la conciencia que acompaña sus decisiones, de la racionalidad que rige sus palabras, sus
acciones, sus determinaciones. Es necesario reincorporar los conceptos de error, equivocación,
culpa, arrepentimiento, reconciliación, perdón. No se trata de un simple retorno a principios
religiosos (aunque no los inhabilita) sino la verdadera recuperación de los principios éticos que están
por encima de la lógica de la justicia, de la legítima defensa, de la justificación, del ser descubierto y
condenado, de las pruebas. Es una renovada forma de ser humano, definitivamente humano.

15. LUGAR

DE ENCUENTRO. Las escuelas constituyen el espacio en el que se educa en el
conocimiento, el descubrimiento, el re-conocimiento del otro, el otro como mi igual, como un lugar
de encuentro plural. No sólo me encuentro con los propios, con los que ya nos pertenecen, los que
forman parte de nuestro entorno, sino el encuentro con los ajenos, con los extraños. Los otros no
son una amenaza, sino una oportunidad; no son una estorbo sino una posibilidad de
complementación. El otro no es alguien a quien tengo que atacar y destruir, sino alguien a quien
tengo que develar e integrar. Descubrir y aceptar al otro, es aprender a descubrir y aceptar a todos
los otros que la vida nos entregará. Y es un proceso que exige aprendizaje y renunciamiento porque
toda relación es compleja y porque la aceptación de los demás no es siempre fácil.

16. PALABRA Y LENGUAJE. Es necesario crear otro tipo de relaciones, en el que se habilita la
palabra, el mensaje, la comunicación. La escuela debería ser un lugar de “empalabramiento” (DUCH),
un lugar en que se descubre, conquista o recupera el nombre de las cosas, en nombre de los
problemas, del nombre de los conflictos. Para eso es necesario que se construyan ámbitos de
confianza, de diálogo, de encuentros. No se trata de grandes proyectos, ni de situaciones extrañas.
Está en las manos de hábiles docentes con capacidad de habilitar el clima para que una situación
conflictiva pueda aflorar, discutir, resolverse. O de un director que sepa al mismo relativizar y poner
en su justo lugar los problemas y los hechos. O de los preceptores o de los gabinetes
psicopedagógicos atentos a los hechos e intérpretes de los síntomas. Para muchos de los alumnos, la
escuela es el único lugar de la escucha y el único lugar de la palabra, porque no tiene interlocutores
en su familia o sus iguales no pueden ofrecerle una situación dialógica que le permita plantear lo que
vive y lo que le pasa.

17. INCLUIDOS Y EXCLUIDOS. Es verdad que muchas expresiones de la violencia son síntomas de
una situación social que exhibe con una descarada impudicia altos índices de exclusión. Quienes se
saben fuera del circuito, quienes nunca podrán sentarse a la mesa o participar de la fiesta, entienden
que hay algunos medios – que no discuten ni evalúan – que les permiten alcanzar mágicamente
alguna de las migajas. No pretendemos ser tan ingenuo como para suponer que, especialmente en
nuestros días, la educación y las escuelas pueden construir una sociedad sustancialmente nueva.
Dentro de sus limitados aportes, las escuelas puede ofrecer una oportunidad para romper el círculo
de la imposibilidad, del destino clausurado, del futuro enajenado. Concientizar, ayudar a abrir los
ojos, despertar, acompañar, entusiasmar son formas variadas y diversas de acompañar los procesos
de verdadera liberación. Porque no se trata de construirse a sí mismo desde la omnipotencia artificial
de la violencia, sino desde la fortaleza de una subjetividad armada de conocimientos, recursos, ideas,
perspectivas. Tal vez, para estos entornos complejos, se necesiten otros docentes, con una
especialización bien definida, una consciencia clara de su misión y una infraestructura acorde a las
necesidades de la comunidad.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

23

18. RESISTENCIA. Las escuelas son en nuestros días lugares de la resistencia23, las nuevas arca de
Noé o los monasterios que soportan el diluvio o la invasión de los bárbaros (ECO). Las escuelas
pueden ser en nuestros días galpones desfondados (Lewkowicz) o estructuras vacías que no logran
cumplir con los fines que otrora las exhibía como reina del paisaje moderno, proclamando la
civilización y la moralización de los ciudadanos. Al mismo tiempo que luchamos en serio por
encontrar un nuevo perfil para la escuela necesaria, podemos poner en práctica la educación que la
sociedad demanda, y entre los cometidos de la educación, saber cómo procesar la violencia es una
de sus primeras lecciones. Dependerá de las transformaciones políticas que se emprendan, de las
decisiones de la jurisdicción, de los respaldos sociales y económicos, pero – en alto grado – del
compromiso de cada uno de los docentes que todos los días deben enfrentar y afrontar la realidad
que les toca vivir.
A la vista de tan tremendos reproches y tergiversaciones, era necesario replantear la
pregunta por el fundamento de la domesticación del hombre y de la educación del
hombre;(…) ¿qué amansará al ser humano, si fracasa el humanismo como escuela de la
domesticación del hombre? ¿Qué amansará al ser humano, si hasta ahora sus esfuerzos
para auto-domesticarse a lo único que en realidad y sobre todo lo han llevado es a la
conquista del poder sobre todo lo existente? ¿Qué amansará al ser humano, si, después de
todos los experimentos que se han hecho con la educación del género humano, sigue siendo
incierto a quién, a qué o para qué educa el educador? ¿O es que la pregunta por el cuidado y
el modelado del hombre ya no se puede plantear de manera competente en el marco de
unas simples teorías de la domesticación y de la educación? La domesticación del hombre es
el gran tema olvidado ante el cual el humanismo, desde la Antigüedad hasta el presente, ha
querido volver los ojos: basta darse cuenta de esto para hundirnos en aguas profundas.
“(SLOTERDIJK Peter, 2003)

PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO
JUNIO 2006

PELICULAS PARA TRABAJAR:

ELEFHANT.EE. 2003. DIR. GUS VAN SANT (RECREACION DE LA MATANZA DE COLUMBINE)
LA CLASE (KLASS). 2007. ESTONIA. (ACOSO ESCOLAR)
LA OLA. 2008. ALEMANIA (RECREACION DEL TOTALITARISMO O LA AUTOCRACIA)

CASOS PARA DISCUTIR
23

Y en este sentido podemos recordar el inicio y el nostálgico final de la película argentina Kamchatka
(Marcelo Piñeyro) en donde ese extraño nombre se convierte en “el lugar desde donde se resiste”, por
pequeño y minúsculo que sea puedo recuperar el territorio y – mas allá del juego de estrategia – apropiarme
del mundo entero.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

24

CASO 1
Un adolescente de 17 años, vestido de camuflaje y armado con una ametralladora, mató a 15
personas en el asalto a su antiguo colegio, en Winenden (sudoeste), antes de ser abatido por la
policía o suicidarse, según las versiones cambiantes de las fuerzas de seguridad. Las víctimas de este
tiroteo son nueve alumnos de entre 14 y 15 años, tres profesores, tres transeúntes que pasaban
frente al establecimiento cuando huyó el atacante, y el propio agresor, anunció la policía.
Al menos dos agentes resultaron heridos al enfrentarse al adolescente, que finalmente murió cerca
de Sttugart, tras huir en un coche robado a punta de pistola. Tras el tiroteo el agresor huyó en
dirección del centro de la ciudad en un vehículo del que echó al conductor. Las fuerzas del orden lo
persiguieron con la ayuda de helicópteros. En la última versión de las autoridades, el joven pistolero
se suicidó tras ser herido por la policía. La policía identificó al sospechoso como Tim Kretschmer- ex
alumno de la escuela Albertville de Wennenden, localidad de 28.000 habitantes situada al noreste de
Stuttgart.
Según testigos citados por los medios de comunicación alemanes, el joven irrumpió en el
establecimiento hacia las 9,30 hs y comenzó a disparar indiscriminadamente sin decir palabra.
Simplemente abrió fuego a su alrededor. Recargaba constantemente el arma. Cuando los primeros
policías llegaron, descubrieron cadáveres en dos aulas. "El tirador quería destruir toda la escuela",
dijo una de las autoridades. El muchacho era de una familia acomodada y usó un arma de sus padres.
No había nada de particular en sus antecedentes, nada que hiciera pensar que podía ocurrir una cosa
semejante.
¿Por qué la escuela, por qué en una escuela? Es verdad que hay una serie de antecedentes que ya
hemos mencionados en post anteriores. Sólo en Alemania, hay que recordar:
- El 26 de abril de 2002: un alumno de 19 años mató a 16 personas -12 de ellos profesores- en un
instituto de educación secundaria antes de suicidarse.
- En noviembre de 2006, se había evitado por poco un drama similar en Emsdetten (noroeste),
cuando un ex alumno depresivo, vestido de negro y cargado de explosivos, tomó una escuela de la
ciudad hiriendo a 37 personas antes de suicidarse.
- Dos meses antes, un joven de 22 años asesinó al director de una escuela e hirió a otra persona en
Freising, cerca de Múnich (sur).
¿Por qué la escuela, los alumnos, los profesores, el edificio? Es verdad que se trata de una acción
des-controlada y enferma de alguien que actúa sin medir las consecuencias y, en la mayoría de los
casos, que arrastra con su muerte, las muertes de los demás. Aun sobreviviendo, ¿cómo recuperarse
a tan temprana edad de semejante responsabilidad?
Pero la pregunta que sigue golpeando es la de siempre: ¿por qué la escuela? En muchos lugares hay
mucha gente a la que puede agredirse provocando el mismo desastre y llamando la atención: un
lugar de diversión, una iglesia en plena celebración, un supermercado en momentos de gran
afluencia de público, un estadio, un recital, una marcha… También en esos lugares pueden estar los
amigos, los compañeros, la gente… pero, ¿por qué la escuela? ¿Qué representa para cada uno de los
agresores, el edificio escolar, las aulas, los directivos y docentes, los compañeros?

CASO 2
"Pensé que mi hijo estaría seguro en la escuela y que jamás podría pasarle algo. No quería que
estuviera en la calle para que no le pase nada y ahora no tengo respuesta para lo que sucedió. Lo
único que sé es que me arrancaron el corazón", declara ante los medios EL PADRE DEL ALUMNO
ASESINADO. No es mucho lo que pide. Casi nada. Confía en la escuela como si la escuela fuera lo que

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

25

fue: un territorio seguro en el que se puede confiar, un lugar privilegiado de la sociedad en donde se
concentra todo lo bueno que se necesita para acompañar el crecimiento y el desarrollo de las nuevas
generaciones y por lo tanto, la geografía de la confianza, del entendimiento, del diálogo, de la vida.
Pero no. Nadie le dijo al padre que esa escuela ya no existe, que – en palabras de algún funcionario
ante el hecho – “la escuela refleja la violencia que existe en la sociedad”. Es esta escuela, la de este
tiempo, la que lo refleja, porque la escuela del pasado, la que menciona el padre acongojado lograba
crear un clima ideal en el que las cosas eran diferentes.
No hay retorno al pasado: no se trata de vivir de añoranzas, intentando – en vano – reconstruir una
institución que ya no es. Pero podemos pensar alternativas, construir con estos nuevos contextos y
escenarios. Como en cámara lenta uno quiere reconstruir esos minutos fatales: la explicación del
docente, los bollos de papeles que vuelan desde el fondo del aula hacia los primeros bancos (una
imagen repetida en las escuelas), el enojo del alumno, la queja, la respuesta del ofendido, el cruce de
palabras, la explicación del profesor que seguramente se mezcla con palabras que suben de tono, la
pelea en medio del aula, la imposibilidad de separar a alumnos grandes y contextura física
importante, la necesidad de recurrir al personal directivo de la escuela (y esa imposibilidad del
docente que debe transformar su oficio de transmisor de la cultura y generador de aprendizaje en
contenedor y apaciguador), la ausencia, la pelea que se transforma en agresión, las heridas, la
sangre… y la muerte.
En esa misma seguridad protectora de la escuela pensó - posiblemente - la madre del agresor que
optó por entregar a su hijo a la policia. Uno imagina sus palabras: "pensé que al menos en la escuela
podía estar controlado, haciendo cosas importantes para la vida y no tendría desborde alguno". Sin
ser fatalista, podemos traer y adaptar las palabras con que Borges finaliza su cuento EL FIN:
"cumplida su tarea, ahora era nadie. Mejor dicho era otro, tenía un destino incierto sobre la tierra y
había matado a un hombre".

CASO 3
Se reúnen en una esquina determinada. Es el punto clave del barrio. El punto de encuentro. A veces
están temprano. Pero la esquina se pone concurrida tarde, bien a la noche. La birra no puede faltar.
Pero a veces es vino, Fernet con coca, o lo que venga. La cosa es que tiene que ser alcohol. El
cigarrillo abunda. Todos echan humo. Y a veces alguno se fuma un cohete ordinario, un cohete
trucado con químicos. Están los que mandan. Y los que obedecen. Algunos tienen bicicletas y hasta
motos. Otros se mueven a pie. Algunos tienen un fierro. Esos son los más poderosos. Otros apenas si
llevan al cuchillo o la Sevillana. Si la saben manejar también serán pesados. Los menos tienen
cadenas o algún palo.
"En este barrio con la policía todo mal loco -habla uno-. Se pusieron pesados. Están molestando
mucho, le vamos a dar bala cuando vengan -dice el capo- ya vas a ver. A mi no me van a bardear esos
botones". Nunca hablan en plural, no son un equipo. El que manda es él, y es seguido por todos. Pero
cada uno es él. Se trata de un delicado equilibrio que se puede romper en cualquier momento. No los
une una afinidad. Los une un territorio y la furia. Nada más.
Y cuando pasa un patrullero, escondidos entre los yuyos de las zanjas o los baldíos le sacuden unos
tiros. El patrullero sigue su recorrido, o devuelve unos tiros al bulto. Pero no se detiene. Son códigos.
Son cuestiones de poder. Son unos pendejos que si caen no van a estar ni media hora en la comisaría. "Dejalos que se maten entre ellos". Y no se matan pero se dan piñas que da calambre. Es que
las barras de cada barrio no se Ilevan bien entre ellos. Y cuando la noche se pone aburrida, la birra ya
hizo sus efectos, los cohetes se terminaron, y la guita es escasa, se envalentonan. Salen de excursión
o cacería. Algunas víctimas serán los mismos vecinos que se animen a caminar las calles muy tarde. O
lo tengan que hacer para ir a trabajar. Pero sólo van a molestar a los que les tengan rabia por algún
motivo en especial. A la mayoría los van a respetar. Y entonces hay que descargar la furia. Una furia
que surge de muy adentro, que viene creciendo por años y que nunca nadie intentó dominar. Una

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

26

furia que ni ellos pueden explicar, pero que la birra, los cohetes y la bravuconada despierta en toda
su plenitud.
Cuando están a punto avanzan sobre otro barrio, sus casas y sus vecinos. Pero puede pasar que se
encuentran con la otra barra. Primero se miran, se gritan cosas. Se estudian. Mientras se preparan
para la batalla algunos de la barra local se esfuman entre los yuyos o por las cuevas que genera la
oscuridad. Van a convocar a aquellos que están ausentes. De local no se puede perder che. Se puede
recibir golpes, pero los que vienen se tienen que ir bien machucados. Suena un tiro en el aire. Y
brillan las sevillanas con el reflejo de la luna. Se siente el jadear de respiraciones agitadas, gritos y
quejidos. El hedor es a sudor rancio y cerveza. Un visitante se cae, se tiran sobre él como hormigas.
Lo patean, le dan en la cabeza, lo puntean con una Sevillana en la pierna. Una y otra vez le dan
puntazos. Los visitantes pierden y comienzan a escaparse sin organización. La pelea es un
espectáculo para algunos que a una distancia prudencial observan con detenimiento y darán el
testimonio del resultado.
Sólo queda el visitante tirado en el piso, herido y golpeado. La furia fue descargada. Los locales se
van a dormir. El visitante quedará tirado, no vendrá una ambulancia ni la policía. Ahí se quedará hasta que alguien lo ayude a levantarse o hasta que algún visitante, agazapado o escondido se anime a
volver por su hombre.
El triunfo será efímero. Porque al otro día o al otro, aquellos que hoy hicieron de locales juntarán
furia y llenos de "valor" y estímulo irán al barrio de los visitantes. En ese momento estarán seguros
que van a ganar. Pero en realidad van a recibir "para que tengan". Nadie gana en el barrio del otro.
¿Cuál es la barra más brava, la de qué barrio? Cada uno defenderá su propia bravura. Ninguno
aceptará ser menos que otro. Heridos y contusos son sus consecuencias. Y a veces, de tanto en tanto
se les va la mano, y aparece la tragedia.
Es una disputa suicida. Sin ganadores. Todos pierden. Son malones modernos sostenidos por la
violencia. Y cada vez son más y en más barrios. No los puede detener la policía. La raíz de sus males
está en otro lado. Pero de ellos casi no se habla, no existen en los discursos ni en los programas. Se
los pretende ignorar, algunos creen que cavando fosos podrán detenerlos. Pero no habrá pozos que
los detengan, porque la ignorancia es su mejor alimento. (DAGO. 2011. HISTORIAS DEL VERANO)

PARA SEGUIR LEYENDO:
ARENDT Ana, Orígenes de totalitarismo. Taurus.
ARENT Hannah, La condición humana. Paidós.
BAUMAN Zygmunt, La globalización. Consecuencias humanas. Fondo Cultura Económica.
BRAUDILLARD Jean, El crimen perfecto. Anagrama.
DUCH Lluis, La educación y la crisis de la modernidad. Paidós.
FINKIELKRAUT Alain, La derrota del pensamiento. Anagrama
FROMM y otros, Sociedad de razón o sociedad de violencia. Edit. Tiempo Nuevo.
GIDDENS Anthony, Consecuencias de la modernidad. Alianza
HOBBES Thomas, Leviatán.
KANT Inmanuel, La paz perpetua
LARROSA Jorge – SKILAR Carlos, Habitantes de Babel. Políticas y poéticas de la diferencia. Laertes
LÉVY, Bernard-Henri, Reflexiones sobre la guerra, el mal y el fin de la historia. Ediciones B
MAQUIAVELO Nicolás, El príncipe.
ROUSSEAU J.J., Contrato social
SLOTERDIJK Peter, Reglas para el parque humano. Una respuesta a “carta sobre el humanismo”.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

27

VIOLENCIA DE GÉNERO
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO
norojor@cablenet.com.ar

CUESTION DE TÉRMINOS

VIOLENCIA = hacer algún mal a otro, causando variados tipos de perjuicios o de dolor;
avanzar sobre la identidad, la subjetividad, la corporalidad del otro o también: anularlo,
eliminarlo, privarlo de sus derechos, no responder a sus reclamos y necesidades, insultarlo,
marcar sus errores y debilidades, ignorarlo, despreciarlo, quitarle valor. La violencia es
mayor cuando se descarga en el otro toda la rabia, la enemistad o la humillación, y se puede
sobrevivir con indiferencia o con alegría (privada o pública) frente a los hechos. La violencia
puede encontrar en el otro – fuerte o débil, preparado o sorprendido, desarmado o con
medios para defenderse – una reacción de defensa, de autoprotección, de ocultamiento;
pero también puede generar pasividad, entrega, resignación y hasta una patológica
necesidad porque ve en la agresión la única posibilidad de ser reconocido o sentirse visible
parea alguien. Toda situación de violencia es un signo de in-humanidad, porque el ser
humano es un animal simbólico, y el símbolo es el instrumento mediador para resolver los
problemas y los conflictos: quien recurre a la violencia, renuncia al símbolo, es decir,
renuncia a su condición humana (aun cuando use el lenguaje para ejercer la violencia). Lo
que busca toda violencia es la anulación del otro. Y no necesariamente en términos físicos,
sino también la anulación de su identidad. Si una relación entre dos personas es simétrica, la
violencia siempre va encaminada a modificar ese equilibrio, lograr que a través de la fuerza
se anule el porcentaje de influencia de la otra persona. En el violento se desencadenan
fuerzas descontroladas, impulsos que no puede o no sabe dominar: debe ser educado,
habituado a frenar sus impulsos, a canalizar sus enojos, a convertir en mensajes sus golpes o
sus gritos.
GENERO = la cuestión del género tiene su punto de partida en el presupuesto de que la
identidad individual no está exclusivamente determinada por el aspecto biológico sino,
sobre todo, por otros factores como el psicológico, el sociológico, el histórico y, sobre todo,
por la elección personal, voluntaria, del individuo. El histórico y pretendidamente natural,
ser “hombre” o “mujer” no está ligado a lo fisiológico o corporal, abriéndose un abanico de
posibilidades en cuando a la elección del género y el ejercicio de la propia identidad. Es por
esto que ya no se habla de sexos, masculino o femenino, sino de géneros, ya que se admiten
transformaciones culturales avanzando sobre las situaciones biológicas recibidas. Uno no es

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

28

sólo lo que es, sino que decide o elige ser. Siendo el sexo aquello que biológicamente
portamos desde el nacimiento, el género es la construcción social de lo que somos en
términos de plan de vida o autobiografía. Así como es posible que el sexo masculino o
femenino se proyecte en sintonía con la construcción social de hombre o mujer, también es
viable que no exista una relación simétrica entre sexo y construcción social del género que
se habita por elección auto-referencial.
VIOLENCIA DE GÉNERO: Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino
que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico
para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la
libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada (Declaración sobre la Eliminación
de la Violencia contra la Mujer. Naciones Unidas, 1994). Abarca todos los actos mediante los
cuales se discrimina, ignora, somete y subordina a las mujeres en los diferentes aspectos de
su existencia. Es todo ataque material y simbólico que afecta su libertad, dignidad,
seguridad, intimidad e integridad moral y/o física.

SITUACIONES Y CONDICIONES DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO

01 LA VIOLENCIA DE GÉNERO alude a cualquier forma de agresión que tiene un individuo
sobre otro, de diverso género. Normalmente el VARON es el agresor y la MUER (con sus
hijos) la víctima agredida. En un porcentaje menor, esta violencia de sexo puede señalar al
hombre como víctima, y a la mujer como victimaria. En todos los casos, el AGRESOR es el
más fuerte y la VICTIMA es la más débil, en sentido físico o psíquico.

02. LA VIOLENCIA DE GÉNERO ES PROGRESIVA Y CICLICA: no se trata de episodios o de casos
aislados, sino que se produce de manera de manera creciente, se reitera, regresa, vuelve, y –
cuando creemos que ha desaparecido – reaparece con toda la fuerza y la destrucción. El
problema es que la víctima y su entorno suelen pensar que se trata de un hecho, una
equivocación y que – finalmente – las cosas se van a arreglar y corregir.

03. LA VIOLENCIA DE GENERO ASUME DIVERSAS FORMAS que expresan la variedad de la
violencia: la violencia física directa(empujar, hacer caer, golpear, patear, apretar, torcer
miembros, cortar, dejar marcas o moretones, violencia sexual)y también: amenazar,
amedrentar, imponer miedo, gritar, insultar, remarcar cada uno de los defectos, hacer llorar,
obligar a hacer acciones indignas.

04. LA VIOLENCIA DE GÉNERO hace que la víctima tarde en reaccionar y en defenderse,
porque no tiene la fuerza para responder e imponerse, no tiene la capacidad de respuesta,
de palabra para enfrentar los hechos, para gritar, para pedir ayuda, para llamar por teléfono,
para denunciar. Frecuentemente el vínculo afectivo es la razón por la que se tarda en
reaccionar, porque se supone que implicaría desprenderse de la persona a la que se ama, al
padre de los hijos.

05. LA VIOLENCIA DE GÉNERO construye un victimario que se arrepiente, niega y promete
pero regresa. Generalmente el autor de los hechos termina viendo el resultado de lo

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

29

realizado: por el llanto, por los golpes, por el estado de la víctima, por la queja de los hijos.
Entonces sobreviene la sensación de culpa y arrepentimiento, la necesidad de pedir y exigir
perdón, y la promesa – siempre repetida – de que nunca volverá a suceder.

06. LA VIOLENCIA DE GENERO NO TIENE JUSTIFICACIÓN ALGUNA pero frecuentemente se
pretende explicar y auto-justificar, denigrando al victimario: el culpable de la violencia es
quien la desencadena con sus hechos, sus actitudes, sus reclamos, sus negativas. Hasta
puede haber procesos de disculpas que aminoren la culpa o la pena: nerviosismo, cansancio,
estrés laboral, problemas con terceros, celos, incumplimiento de promesas mutuas o
presuntos deberes, defectos que se repiten. El ciclo se cierra cuando, la víctima termina
otorgando la razón y el perdón, reconociendo que pudo ser la causante de todo.

07. LA VIOLENCIA DE GËNERO revela que hay cosas, problemas, temas, relaciones que no se
pueden hablar, decir, discutir, acordar. Hay personas que son incompatibles, que no se
hacen bien, que se rechazan y que no encuentran la manera de reconocerlo, porque ambos
temen quedarse huérfanos sin el otro. Pero el maltrato, la violencia y hasta la destrucción o
la muerte son mucho peor que esa sensación de orfandad que se imagina. En momento de
tranquilidad, con todos los cuidados del caso, serenos ambos deben hablar, comunicarse,
decirse las cosas, ayudarse y tomar decisiones. A veces ayudarse mutuamente, cuidarse
mutuamente significa separarse, no estar más juntos porque ese presunto amor es nocivo,
perjudicial, pernicioso para los dos.

08. LA VIOLENCIA DE GENERO ES CONTAGIOSA porque se replica en quienes son testigos de
la violencia y quienes directa e indirectamente la padecen. Los gritos, los golpes, las
amenazas no tienen un solo destinatario, sino a todos los que habitan la casa o comparten el
lugar. No es extraño que el hijo del padre golpeador pueda copias – involuntariamente – el
modelo en el que creció. Generalmente esos testigos no lo son de la reconciliación y las
explicaciones, por lo que solamente viven el conflicto, no su elaboración posterior. No es
una cuestión privativa de CLASE SOCIALES BAJAS, sino de TODAS LAS CLASES SOCIALES:
varían los formatos y los lenguajes, pero se da en igual medida porque la violencia no se
genera por la ausencia de recursos y comodidades, sino por el tipo de personas que la
ejercen (y están en todas las clases sociales, con muchos recursos y con ninguno).

09. LA VIOLENCIA DE GENERO PRODUCE efectos psicológicos en la victima indirectas:
complejos, silencios, aislamiento, desprotección, temores, disminución de sus propias
potencialidades. Es natural que vivan a la defensiva, mezquinen la confianza, sean recelosos
de todos, eviten relaciones muy profundas porque en el fondo deberían desnudar su
situación, el verdadero drama, las marcas que llevan en su cuerpo, en su memoria, en su
subjetividad.

10. LA VIOLENCIA DE GÉNERO ES RFESPONSABIKIDAD DE TODOS: especialmente de quienes
no logran dominar sus impulsos y crear verdaderos puentes de comunicación. Pero también
de los que callan, de los que no hablan, de los que no denuncian, de los que no quieren
meterse, de los de borran porque son cuestiones privadas. Es verdad que muchas
situaciones se viven en la intimidad de la habitación o entre las cuatro paredes de una casa;
pero frecuentemente hay indicios en la vida social: discusiones que se salen de lo normal,
descalificaciones que molestan, palabras que suenan a amenazas, cambios de conducta o de

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

30

actitudes de las víctimas. Si no se reacciona a tiempo, se llega demasiado tarde, cuando ya
no hay nada para hacer.

CAMPOS DE INTERVENCION

PSICOLOGIA

SOCIOLOGIA

MEDICINA

PEDAGOGIA

ETICA Y ANTROPOLOGIA

ASPECTOS LEGALES

APORTES DE LA EDUCACION Y DE LA PEDAGOGIA

01. EDUCAR EN LA DIGNIDAD DEL SER HUMANO: SUJETO, INDIVIDUO, PERSONA, DISTINCION DE
SEXO NI DE GÉNERO. Insistir en la diversidad y en la riqueza de las personas.
02. EDUCAR EN LA IGUALDAD DE DERECHOS Y DEBERES AMBOS GFÉNEROS: DOMINIO TEÓRICO
Y EJERCICIO PRÁCTICO. Ejemplos, casos, discurso teórico, fundamentos filosóficos y legales,
formas de intervención.
03. EDUCAR EN LA COMUNICACIÓN INTER-SUBJETICA: EN LA PALABRA, EN EL DIALOGO, EN EL
VALOR DE LOS ENCUENTROS, EN LOS DEBATES Y EN LAS DISCUSIONES.
04. EDUCAR EN LA DEFENSA DE LOS PROPIOS DERECHOS: detectar los indicios, observar los
avances del síntoma, atender a los primeros casos, mecanismos de protección y de cuidado,
denuncias, comunicación con terceros, toma de decisiones.
05. EDUCAR EN EL AMOR Y EN LA CONSTITUCION DE LAS PAREJAS para que el crecimiento
paulatino de la intimidad no genere ni despierte procesos de violencia.
06. EDUCAR EN LOS DIVERSOS MOMENTOS DE LA VIDA, ya que son situaciones que pueden
darse desde la juventud y prolongarse hasta la vejez.
07. DIFUSION DE CASOS DE LA COMUNIDAD, DE CASOS DE LA CIUDAD, DE CASOS PUBLICOS
para generar conciencia entre los diversos actores. Darle particular importancia a los casos
de alumnos que viven la situación en sus familias.
08. EDUCAR CON ESTRATEGIAS METODOLOGICAS ACTIVAS: desempeño de roles para observar
situaciones, como actúa el agresor, como reacciona la víctima, como se comporta con el
medio, como efectúa la defensa. La teatralización de los hechos puede permitir un rico
debate posterior desde los observadores externos y desde el rol que cada uno desempeña.
Entrevistas con personas que son víctima de la violencia.
09. EDUCAR CON LA PRESENCIA DE ESPECIALISTAS EXTERNOS: PSICOLOGOS, MEDICOS,
PSIQUIATRAS, ABOGADOS, JUECES, SOCIOLOGOS.
10. EDUCAR OBSERVANDO LAS CONDUCTAS EN EL INTERIOR DE LA ESCUELA: puede haber
violencia de género también en la estructura educativa y entre los diversos sectores.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

31

PELICULAS PARA VER JUNTOS Y DEBATIR

'TE DOY MIS OJOS'
DIRECCIÓN: Iciar Bollaín
PAÍS: España
AÑO: 2003
REPARTO: Laia Marull, Luis Tosar, Candela Peña, Rosa María Sardà, Kity
Manver, Sergi Calleja, Dave Mooney, Nicolás Fernández Luna, Elisabet
Gelabert, Chus Gutiérrez, Elena Irureta.
SINOPSIS: Pilar sale huyendo de su casa con cuatro cosas y su hijo. Tras
nueve años de matrimonio, huye del maltrato al que la somete su marido, Antonio. Él no
tarda en salir a buscarla, pues, según él, la quiere más que a nada en el mundo. La película
ahonda en las relaciones de la pareja y su entorno familiar y laboral, marcadas por el drama
de la violencia contra las mujeres.
'SOLO MÍA'

DIRECCIÓN: Javier Balaguer
PAÍS: España
AÑO: 2001
DURACIÓN: 96 min
REPARTO: Sergi López, Paz Vega, Elvira Mínguez, Alberto Jiménez, María
José Alfonso, Beatriz Bergamín, Asunción Balaguer
SINOPSIS: Fue amor a primera vista. Al principio, Ángela (Paz Vega)
alimentaba mil formas de amar a Joaquín (Sergi López) y cuando ella quedó embarazada,
ambos se sintieron dichosos. Hasta que llegó el primer reproche, el primer grito y la primera
bofetada. Sólo fue necesario un mal día para que Joaquín, por primera vez, la golpeara
brutalmente.

PARA VER, OBSERVAR, ANALIZAR Y CREAR =

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

32

http://www.youtube.com/watch?v=JBsp0Wwn1Ic = CAMPAÑA CONTRA VIOLENCIA DE
GÉNERO
CANCIONES PARA ANALIZAR
DICEN QUE DICEN
ALBERTO J. BALLESTEROS

TOMO Y OBLIGO (1931)
CARLOS GARDEL

Veni, acercate. No tengas miedo,
que tengo el puño, ya ves anclao;
yo solo quiero contarte un cuento
de unos amores que he balconeao.
Dicen que dicen que era un a mina
todo ternura, como eras vos;
que fue el orgullo de un mozo taura
de fondo bueno, como era yo.

Tomo y obligo, mándese un trago,
que hoy necesito el recuerdo matar;
sin un amigo lejos del pago
quiero en su pecho mi pena volcar.
Beba conmigo, y si se empaña
de vez en cuando mi voz al cantar,
no es que la llore porque me engaña,
yo sé que un hombre no debe llorar.

Y bate el cuento que en un cotorro
que era una gloria vivian los dos,
y dice el barrio que la queria...
con la fe misma que puse en vos.
Pero una noche que pa' un laburo
el taura manso se habia ausentao,
prendida de otros amores perros...
la mina aquella se le habia alzao.
Dicen que dicen que desde entonces,
ardiendo de odio su corazón,
que el taura manso busco a la paica,
por cielo y tierra, como hice yo.
Y cuando quiso Justo el destino
que la encontrara como aura vos,
trenzo sus manos en el cogote
de aquella perra, como hago yo.
deje vecina, no llame a nadie,
no tenga miedo; estoy, estoy desarmao
yo solo quise contarle un cuento,
pero el encono me ha traicionao.
Dicen que dicen, vecina, que era
todo ternura la que murio...
que fue el orgullo de un mozo taura
de fondo bueno, como era yo.

Si los pastos conversaran, esta pampa le diría
de qué modo la quería, con qué fiebre la adoré.
Cuántas veces de rodillas, tembloroso,
yo me he hincado
bajo el árbol deshojado donde un día la besé.
Y hoy al verla envilecida y a otros brazos entregada,
fue para mí una puñalada y de celos me cegué,
y le juro, todavía no consigo convencerme
como pude contenerme y ahí nomás no la maté.
Tomo y obligo, mándese un trago;
de las mujeres mejor no hay que hablar,
todas, amigo, dan muy mal pago
y hoy mi experiencia lo puede afirmar.
Siga un consejo, no se enamore
y si una vuelta le toca hocicar,
fuerza, canejo, sufra y no llore
que un hombre macho no debe llorar.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

33

VIOLENCIA INSTITUCIONALIZADA: LAS CÁRCELES
DOS MIRADAS EN DOS SIGLOS: FOUCAULT – HERNANDEZ
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO
norojor@cablenet.com.ar

Resulta curioso observar en el cruce de estos dos textos, porque FOUCAULT busca en la historia la
genealogía de los CASTIGOS y la PRISIÓN, de la LEY (la vigilancia) y las CONDENAS (los castigos) y
refiere a un período histórico en el que HERNANDEZ está describiendo el funcionamiento de la
VIGILANCIA (la ley) y el CASTIGO (la penitenciaría, la prisión, la cárcel). Uno busca y explica, lo que el
otro refleja en el POEMA porque lo conoce y lo vive. El cruce de ambos textos y un trabajo sobre sus
palabras enriquecer la mirada tanto de la GENEALOGÍA como de la LITERATURA.
“Si bien EL PODER PUNITIVO utiliza múltiples limitaciones a la libertad ambulatoria, la más
grave de ellas es la que tiene lugar cuando somete a una persona a una institución total, en
cuyo ámbito cerrado realiza la totalidad o la parte más importante de su actividad cotidiana
(pernoctación, alimentación, trabajo, estudio, recreación). Esta forma punitiva de institución
total es LA PRISIÓN, caracterizada también como institución de secuestro. Ante el fracaso de
las ideologías de la resocialización resulta que en la realidad la prisión se convierte en un
mero local de depósito de seres humanos deteriorados … se trata de una tendencia genocida
que, en definitiva, se afilia a la prevención especial negativa, es decir a la idea de prisión como
pena de muerte eventual (suicidio, enfermedad) o como pena neutralizadora por morbilidad
o deterioro psicofísico…”. (EUGENIO ZAFFARONI)

MICHEL FOUCAULT

JOSE HERNÁNDEZ

1975

1879

M.F.: Creo que la verdadera apuesta política no
consiste en que los detenidos tengan una barra
de chocolate el día de Navidad, o que puedan
celebrar la Pascua. Se debe denunciar menos el
carácter «humano» de la prisión que su real
funcionamiento social, como elemento de
constitución de un medio delincuente que las
clases en el poder se esfuerzan en controlar. El

MARTÍN FIERRO
Me gusta, negro ladino
lo que acabás de esplicar;
ya te empiezo a respetar
aunque al principio me rei;
y te quiero preguntar
lo que entendés por la Ley.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

verdadero problema es saber si el encierro de
este medio sobre sí mismo podrá acabar, si
seguirá, o no, separado de las masas populares.
En otras palabras, el objeto de la lucha debe ser
el funcionamiento del sistema penal y del
aparato judicial en la sociedad, ya que son ellos
los que gestionan los ilegalismos y los ponen en
juego unos contra otros.

EL MORENO
Hay muchas dotorerías
que yo no puedo alcanzar;
dende que aprendí a inorar
de ningún saber me asombro,
mas no ha de llevarme al hombro
quien me convide a cantar.

—¿Cómo definir la «gestión de los ilegalismos»?
¿Supone esta fórmula una concepción no Yo no soy cantor ladino
habitual de la ley y de la sociedad, de sus y mi habilidá es muy poca;
relaciones?
mas cuando cantar me toca
M.F.: Sólo una ficción puede hacer creer que las
leyes están hechas para ser respetadas, que la
policía y los tribunales están destinados a
hacerlas respetar. Sólo una ficción teórica puede
hacer creer que nos adherimos de una vez por
todas a las leyes de la sociedad a la que
pertenecemos. Todo el mundo sabe también
que las leyes están hechas por unos e impuestas
a los otros.
Pero creo que se puede dar otro paso. La
ilegalidad no es un accidente, una imperfección
más o menos inevitable, sino un elemento
absolutamente positivo del funcionamiento
social, cuyo papel está previsto en la estrategia
general de la sociedad. Todo dispositivo
legislativo ha reservado espacios protegidos y
provechosos en los que la ley pueda ser violada,
otros donde puede ser ignorada, y finalmente
otros donde las infracciones son sancionadas.
En el límite, yo diría que la ley no está hecha
para impedir tal o cual tipo de comportamiento,
sino para diferenciar las maneras de eludir la
propia ley.

me defiendo en el combate,
porque soy como los mates:
sirvo si me abren la boca.
Dende que elige a su gusto,
lo más espinoso elige;
pero esto poco me aflige
y le contesto a mi modo:
la ley se hace para todos,
mas sólo al pobre le rige.
La ley es tela de araña
en mi inorancia lo esplico:
no la tema el hombre rico;
nunca la tema el que mande;
pues la ruempe el bicho grande
y sólo enrieda a los chicos.
Es la ley como la lluvia:
nunca puede ser pareja;
el que la aguanta se queja,
pero el asunto es sencillo:
la ley es como el cuchillo,
no ofende a quien lo maneja.
Le suelen llamar espada
y el nombre le viene bien;
los que la gobiernan ven
a dónde han de dar el tajo:
le cai al que se halla abajo
y corta sin ver a quién.
Hay muchos que son dotores,
y de su cencia no dudo;
mas yo soy un negro rudo
y aunque de esto poco entiendo,

34

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

estoy diariamente viendo
que aplican la del embudo.
MICHEL FOUCAULT = ENTREVISTA (1975).
PAIDOS EN MICHEL FOUCAULT: GESTIONAR LOS
ILEGALISMOS.

JOSE HERNANDEZ
LA VUELTA DE MARTIN FIERRO
CANTO XXX

LAS CARCELES

"Quizá nos dan hoy vergüenza nuestras
prisiones. El siglo XIX se sentía orgulloso de las
fortalezas que construía en los límites y a veces
en el corazón de las ciudades. Le encantaba esta
nueva benignidad que reemplazaba los
patíbulos. Se maravillaba de no castigar ya los
cuerpos y de saber corregir en adelante las
almas. Aquellos muros, aquellos cerrojos,
aquellas celdas figuraban una verdadera
empresa de ortopedia social. A los que roban se
los encarcela; a los que violan se los encarcela; a
los que matan, también. ¿De dónde viene esta
extraña práctica y el curioso proyecto de
encerrar para corregir, que traen consigo los
Códigos penales de la época moderna? ¿Una
vieja herencia de las mazmorras de la Edad
Media? Más bien una tecnología nueva: el
desarrollo, del siglo XVIII al XIX, de un verdadero
conjunto de procedimientos para dividir zonas,
controlar, medir, encauzar a los individuos y
hacerlos "dóciles y útiles". Vigilancia, ejercicios,
maniobras, calificaciones, rangos y lugares,
clasificaciones, exámenes, registros, una manera
de someter los cuerpos, de dominar las
multiplicidades humanas y de manipular sus
fuerzas se ha desarrollado en el curso de los
siglos clásicos, en los hospitales, en el ejército,
las escuelas, los colegios o los talleres: la
disciplina. El siglo XIX inventó, sin duda, las
libertades; pero les dio un subsuelo profundo y

LA CARCEL: EL HIJO MAYOR
CAPITULO XII. SEGUNDA PARTE
668
Piensen los hombres honrados
en la vergüenza y la pena
de que tendría el alma llena
al verme, ya tan temprano,
igual a los que sus manos
con el crimen envenenan.
669
Declararon otros dos
sobre el caso del dijunto,
mas no se aclaró el asunto,
y el Juez, por darlas de listo,
"Amarrados como un Cristo",
nos dijo, "Irán todos juntos".
670
"A la justicia ordinaria
voy a mandar a los tres."
Tenia razón aquel Juez,
y cuantos ansí amenacen;
ordinaria... Es como la hacen:
lo he conocido después.
671
Nos remitió, como digo,
a esa justicia ordinaria,
y juimos con la sumaria
a esa cárcel de malevos
que, por un bautismo nuevo,
le llaman penicentiaria.
672

35

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

sólido -la sociedad disciplinaria de la que
seguimos dependiendo [...].
Bajo el
conocimiento de los hombres y bajo la
humanidad de los castigos se encuentra cierto
dominio disciplinario de los cuerpos, una forma
mixta de sometimiento y de objetivación, un
mismo poder-saber."
Michel Foucault (1975): Vigilar y castigar. El
nacimiento de la prisión. Siglo XXI Editores 1976
(edición original: Surveiller et punir, Paris:
Editions Gallimard).
02.
FOUCAULT: -El sistema de la prisión, quiero
decir, de la prisión represiva, de la prisión como
castigo,
fue
establecido
tardíamente,
prácticamente al fin del siglo XVIII. Antes de ésa
fecha la prisión no era un castigo legal: se
aprisionaba a las personas simplemente para
retenerlas antes de procesarlas y no para
castigarlas, salvo en casos excepcionales. Bien,
se crean las prisiones como sistema de represión
afirmándose lo siguiente: la prisión va a ser un
sistema de reeducación de los criminales.
Después de una estadía en la prisión, gracias a
una domesticación de tipo militar y escolar,
vamos a poder transformar a un delincuente en
un individuo obediente a las leyes. Se buscaba la
producción de individuos obedientes.
Ahora bien, inmediatamente, en los primeros
tiempos de los sistemas de las prisiones quedó
en claro que ellos no producían aquel resultado,
sino, en verdad, su opuesto: mientras más
tiempo se pasaba en prisión menos se era
reeducado y más delincuente se era. No sólo
productividad nula, sino productividad negativa.
En consecuencia, el sistema de las prisiones
debería haber desaparecido. Pero permaneció y
continúa, y cuando preguntamos a las personas
qué podríamos colocar en vez de las prisiones,
nadie responde.

El porqué tiene ese nombre
naides me lo dijo a mí,
mas yo me lo esplico ansí:
le diran penitenciaria
por la penitencia diaria,
que se sufre estando allí.
673
Criollo que cai en desgracia
tiene que sufrir un poco;
naides lo ampara tampoco
si no cuenta con recursos.
El gringo es de más discurso:
cuando mata, se hace el loco.
674
No sé el tiempo que corrió
en aquella sepoltura;
si de ajuera no lo apuran,
el asunto va con pausa;
tienen la presa sigura
y dejan dormir la causa.
675
Inora el preso a que lado
se inclinará la balanza,
pero es tanta la tardanza
que yo les digo por mí:
el hombre que dentre allí
deje ajuera la esperanza.
676
Sin perfecionar las leyes
perfecionan el rigor;
sospecho que el inventor
habrá sido algún maldito:
por grande que sea un delito,
aquella pena es mayor.
677
Eso es para quebrantar
el corazón mas altivo;
los llaveros son pasivos,
pero más secos y duros
tal vez que los mesmos muros
en que uno gime cautivo.
678
No es en grillo ni en cadenas
en lo que usté penará,
sino en una soledá
y un silencio tan projundo,
que parece que en el mundo
es el único que está.

¿Por qué las prisiones permanecieron a pesar de
esta contra-productividad? Yo diré que
precisamente porque, de hecho producían
delincuentes y la delincuencia tiene una cierta
utilidad económico-política enlas sociedades que
conocernos: La utilidad mencionada podemos 679
revelarla fácilmente: 1) Cuanto más delincuentes El más altivo varón
existan, más crímenes existirán; cuanto más y de cormillo gastao

36

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

crímenes hayan, más miedo tendrá la población
y cuanto más miedo en la población, más
aceptable y deseable se vuelve el sistema de
control policial. La existencia de ese pequeño
peligro interno permanente es una de las
condiciones de aceptabilidad de ese sistema de
control, lo que explica por qué en los periódicos,
en la radio, en la televisión, en todos los países
del mundo sin ninguna excepción, se concede
tanto espacio a la criminalidad como si se tratase
de una novedad cada nuevo día. Desde 1830 en
todos los países del mundo se desarrollaron
campañas sobre el tema del crecimiento de la
delincuencia, hecho que nunca ha sido probado,
pero esta supuesta presencia, esta amenaza, ese
crecimiento de la delincuencia es un factor de
aceptación de los controles.
Pero eso no es todo, la delincuencia posee
también una utilidad económica; vean la
cantidad de tráficos perfectamente lucrativos e
inscriptos en el lucro capitalista que pasan por la
delincuencia: la prostitución; todos saben que el
control de la prostitución en todos los países de
Europa es realizado por personas que tienen el
nombre profesional de proxenetas y que son
todos ellos ex-delincuentes que tienen por
función canalizar, para circuitos económicos
tales como la hotelería de personas que tienen
cuentas en bancos, los lucros recaudados sobre
el placer sexual. La prostitución permitió volver
oneroso el placer sexual de las poblaciones y su
encuadramiento
permitió
derivar
para
determinados circuitos el lucro sobre el placer
sexual. El tráfico de armas, el tráfico de drogas,
en suma, toda una serie de tráficos que por una
u otra razón no pueden ser legal y directamente
realizados en la sociedad pueden serlo por la
delincuencia, que los asegura.
Si agregamos a eso el hecho de que la
delincuencia sirve masivamente en el siglo XIX y
aún en el siglo XX a toda una serie de
alteraciones políticas tales como romper
huelgas, infiltrar sindicatos obreros, servir de
mano de obra y guardaespaldas de los jefes de
partidos políticos, aun de los más o menos
dignos. Aquí estoy hablando precisamente de
Francia, en donde todos los partidos políticos
tienen una mano de obra que varia desde los
colocadores de afiches hasta los aporreadores o
matones, mano de obra que está constituida por
delincuentes. Así tenernos toda una serie de

allí se verá agobiao
y su corazón marchito,
al encontrarse encerrao
a solas con su delito.
680
En esa cárcel no hay toros,
allí todos son corderos;
no puede el más altanero,
al verse entre aquellas rejas,
sino amujar las orejas
y sufrir callao su encierro.
681
Y digo a cuantos inoran
el rigor de aquellas penas,
yo, que sufrí las cadenas
del destino y su inclemencia:
que aprovechen la esperencia
del mal en cabeza ajena.
682
¡Ay! Madres, las que dirigen
al hijo de sus entrañas,
no piensen que las engaña,
ni que les habla un falsario
lo que es el ser presidiario
no lo sabe la campaña.
683
Hijas, esposas, hermanas,
cuantas quieren a un varón,
díganles que esa prisión
es un infierno temido,
donde no se oye más ruido
que el latir del corazón.
684
Alla el día no tiene sol,
la noche no tiene estrellas;
sin que le valgan querellas
encerrao lo purifican,
y sus lágrimas salpican
en las paredes aquellas.
685
En soledá tan terrible
de su pecho oye el latido;
lo sé, porque lo he sufrido,
y, creameló el aulitorio,
tal vez en el purgatorio
las almas hagan más ruido.
686
Cuentan esas horas eternas
para más atormentarse;
su lágrima al redamarse
calcula, en sus afliciones,

37

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

instituciones económicas y políticas que opera
sobre la base de la delincuencia y en esta
medida la prisión que fabrica un delincuente
profesional posee una utilidad y una
productividad.
MICHEL FOUCAULT: Conferencia dada la
Facultad de Filosofía de la Universidad del Brasil.

contando sus pulsaciones,
lo que dilata en secarse.
687
Allí se amansa el más bravo,
allí se duebla el más juerte;
el silencio es de tal suerte
que, cuando llegue a venir,
hasta se le han de sentir
las pisadas a la muerte.

03.
 Usted demuestra que a partir del momento en

el que la prisión se constituye bajo su forma de
vigilancia, ha segregado su propio alimento, es
decir, la delincuencia.
Mi hipótesis es que la prisión ha estado, desde
sus comienzos, ligada a un proyecto de
transformación de los individuos. Se tiene la
costumbre de creer que la prisión era una
especie de depósito de criminales, depósito
cuyos inconvenientes se habrían manifestado
con el uso de tal forma que se diría era necesario
reformar las prisiones, hacer de ellas un
instrumento de transformación de los
individuos. Esto no es cierto: los textos, los
programas, las declaraciones de intención están
ahí. Desde el principio, la prisión debía ser un
instrumento tan perfeccionado como la escuela,
el cuartel o el hospital y actuar con precisión
sobre los individuos.
El fracaso ha sido inmediato, y registrado casi al
mismo tiempo que el proyecto mismo. Desde
1820 se constata que la prisión, lejos de
transformar a los criminales en gente honrada,
no sirve más que para fabricar nuevos criminales
o para hundirlos todavía más en la criminalidad.
Entonces, como siempre, en el mecanismo del
poder ha existido una utilización estratégica de
lo que era un inconveniente. La prisión fabrica
delincuentes, pero los delincuentes a fin de
cuentas son útiles en el dominio económico y en
el dominio político. Los delincuentes sirven. Por
ejemplo, en el provecho que se puede obtener
de la explotación del placer sexual: es la puesta
en funcionamiento, en el siglo XIX, del gran
edificio de la prostitución, que ha sido posible
gracias a los delincuentes, que han tomado el
relevo entre el placer sexual cotidiano y costoso
y la capitalización.
Otro ejemplo: todo el mundo sabe que

688
Adentro mesmo del hombre
se hace una revolución:
metido en esa prisión,
de tanto no mirar nada,
le nace y queda grabada
la idea de la perfección.
689
En mi madre, en mis hermanos,
en todos pensaba yo;
al hombre que alli dentró
de memoria más ingrata,
fielmente se le retrata
todo cuanto ajuera vió.
690
Aquel que ha vivido libre
de cruzar por donde quiera,
se aflige y se desespera
de encontrarse allí cautivo:
es un tormento muy vivo
que abate la alma más fiera.
691
En esa estrecha prisión,
sin poderme conformar,
no cesaba de esclamar:
¡qué diera yo por tener
un caballo en que montar
y una pampa en que correr!
692
En un lamento constante
se encuentra siempre embretao;
el castigo han inventao
de encerrarlo en las tinieblas,
y alli esta como amarrao
a un Fierro que no se duebla.
693
No hay un pensamiento triste
que al preso no lo atormente;
baja un dolor permanente
agacha al fin la cabeza,
porque siempre es la tristeza
hermana de un mal presente.

38

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

Napoleón III tomó el poder gracias a un grupo
constituido, al menos en los niveles más bajos,
por delincuentes de derecho común. Basta ver el
miedo y el odio que mostraban los obreros del
siglo XIX a los delincuentes para comprender que
habían sido utilizados contra ellos en las luchas
políticas y sociales, en misiones de vigilancia, de
sabotaje, para impedir o romper las huelgas, etc.
(…)
 Usted muestra que eran las clases pobres las
principales víctimas de la delincuencia.
Y cuanto más víctimas eran de la delincuencia
más miedo le tenían. Pero era en estas clases en
donde se reclutaba a los delincuentes, y la
prisión ha sido el gran instrumento de
reclutamiento. A partir del momento en que
alguien entraba en la prisión, se ponía en
marcha un mecanismo que le hacía infame; y
cuando salía no podía hacer nada sino recaer en
la delincuencia. Entraba necesariamente en el
sistema que lo convertía en un rufián, un policía
o un confidente de la policía. La prisión
profesionalizaba. En lugar de tener como en el
siglo XVIII sus bandas nómadas que recorrían el
campo y que con frecuencia eran de un gran
salvajismo, se pasa a este entorno delincuente
bien cerrado, bien custodiado por la policía,
medio esencialmente urbano, y que es de una
utilidad política y económica nada despreciable.
 Usted señala, y con razón, que el trabajo
penal tiene algo de específico: que no sirve para
nada. Se pregunta entonces uno cuál es su papel
en la economía general.
En su concepción primitiva, el trabajo penal no
es el aprendizaje de un oficio determinado sino
el aprendizaje de la virtud misma del trabajo.
Trabajar en el vacío, trabajar por trabajar debía
producir en los individuos la forma ideal de
trabajador. Quimera posiblemente, pero que
había sido perfectamente programada y definida
por los Quáqueros en América (Constitución de
las «workhouses») y por los holandeses.
Después, a partir de 1835-40, está claro que no
se buscaba reformar a los delincuentes sino
reunirlos en un espacio bien definido, fichado,
que pudiese ser un arma con fines económicos o
políticos. El problema no era entonces
enseñarles algo, sino por el contrario no
enseñarles nada para estar seguros de que

694
Vierten lágrimas sus ojos,
pero su pena no alivia;
en esa constante lidia
sin un momento de calma,
contempla con los del alma
felicidades que envidia.
695
Ningún consuelo penetra
detrás de aquellas murallas;
el varón de mas agallas,
aunque más duro que un perno,
metido en aquel infierno
sufre, gime, llora y calla.
696
De juror el corazón
se le quiere reventar,
pero no hay sino aguantar
aunque sosiego no alcance.
¡Dichoso, en tan duro trance,
aquel que sabe rezar!
697
¡Dirige a Dios su plegaria
el que sabe una oración!
En esa tribulación
gime olvidado del mundo,
y el dolor es más projundo
cuando no halla compasión.
698
En tan crueles pesadumbres,
en tan duro padecer,
empezaba a encanecer
después de muy pocos meses;
alli lamenté mil veces
no haber aprendido a leer.
699
Viene primero el juror,
después la melancolia;
en mi angustia no tenía
otro alivio ni consuelo,
sino regar aquel suelo
con lágrimas noche y día.
700
¡A visitar otros presos
sus familias solían ir!
Naides me visitó a mí
mientras estuve encerrado.
¡Quien iba a costiarse allí
a ver a un desamparado!
701

39

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

cuando saliesen de la prisión no podrían hacer
nada. El carácter de banalidad del trabajo penal,
ligado en su principio a un proyecto preciso,
formará ahora parte de otra estrategia.
(…)
Mi análisis termina hacia los años 1840 que me
parecían muy significativos. Es en este momento
cuando comienza el largo concubinato de la
policía y de la delincuencia. Se ha hecho el
primer balance del fracaso de la prisión, se sabe
que la prisión no reforma, sino que por el
contrario fabrica delincuencia y delincuentes, y
éste es el momento en que se descubren los
beneficios que se pueden obtener de esta
fabricación. Estos delincuentes pueden servir
para algo aunque no sea más que para vigilar a
los delincuentes. Vidocq es representativo de
ello. Viene del siglo XVIII, del período
revolucionario e imperial en el que ha sido
contrabandista, un poco rufián, desertor.
Formaba parte de esos nómadas que recorrían
las ciudades, los campos, los ejércitos,
circulaban. Criminalidad viejo estilo. Después fue
absorbido por el sistema. Fue a presidio, y salió
convertido en confidente de la policía, pasó a
policía y últimamente a jefe de servicios de
seguridad. El es, simbólicamente, el primer gran
delincuente que ha sido utilizado como
delincuente por el aparato de poder.
(…)
¿Ha leído usted alguna vez textos de
criminólogos? Es para cortarse el cuello. Y lo
digo con asombro, no con agresividad, porque
no termino de comprender cómo este discurso
de la criminología ha podido quedar en eso. Uno
tiene la impresión de que el discurso de la
criminología tiene una utilidad tal, es exigido tan
fuertemente y se hizo tan necesario para el
funcionamiento del sistema, que no tuvo
siquiera la necesidad de darse una justificación
teórica, y ni siquiera una coherencia, un
armazón. Es totalmente utilitario. Y pienso que
es necesario buscar por qué un discurso «sabio»
ha sido considerado indispensable para el
funcionamiento de la penalidad en el siglo XIX.
Ha sido considerado necesario gracias a esta
coartada, que funciona desde el siglo XVIII, y
según la cual si se impone un castigo a alguien
no es para castigarlo por lo que ha hecho, sino

¡Bendito sea el carcelero
que tiene buen corazón!
Yo sé que esta bendición
pocos pueden alcanzarla,
pues si tienen compasión
su deber es ocultarla.
702
Jamás mi lengua podrá
espresar cuanto he sufrido;
en ese encierro metido,
llaves, paredes, cerrojos
se graban tanto en los ojos
que uno los ve hasta dormido.
....................
703
El mate no se permite;
no le permiten hablar;
no le permiten cantar
para aliviar su dolor,
y hasta el terrible rigor
de no dejarlo fumar.
704
La justicia es muy severa;
suele rayar en crueldá:
sufre el pobre que allí está
calenturas y delirios,
pues no esiste pior martirio
que esa eterna soledá.
705
Conversamos con las rejas
por solo el gusto de hablar,
pero nos mandan callar
y es preciso conformarnos;
pues no se debe irritar
a quien puede castigarnos.
706
Sin poder decir palabra
sufre en silencio sus males,
y uno en condiciones tales,
se convierte en animal,
privao del don principal
que Dios hizo a los mortales.
707
Yo no alcanzo a comprender
por que motivo será
que el preso privado está
de los dones más preciosos
que el justo Dios bondadoso
otorgó a la humanidá.
708
Pues que de todos los bienes,
en mi inorancia lo infiero,

40

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

para transformarlo en lo que es. A partir de
entonces, juzgar penalmente es decirle a
alguien: se te va a cortar la cabeza, o se te va a
meter en prisión, o simplemente, se te va a
imponer una multa porque has hecho esto y
aquello, es un acto que no tiene ninguna
significación. Desde que se suprime la idea de
venganza, que era en otro tiempo el hecho del
soberano, del soberano atacado en su misma
soberanía por el crimen, la punición no puede
tener significación más que en una tecnología de
la reforma. Y los jueces, ellos mismos, sin
quererlo y sin darse cuenta incluso, han pasado
poco a poco de un veredicto que contenía
todavía connotaciones punitivas a un veredicto
que no puede justificarse, según ellos mismos
dicen, más que a condición de que sea
transformador del individuo. Pero los
instrumentos que se les han dado, la pena de
muerte, el presidio, hoy la detención o la
reclusión, se sabe bien que no los transforman,
de ahí la necesidad de pasar la mano a gentes
que van a tener, sobre el crimen y los criminales,
un discurso que podrá justificar las medidas en
cuestión.

que le dió al hombre altanero
su divina majestá,
la palabra es el primero,
el segundo es la amistá.

ENTRETIEN SUR LA PRISON: LE LIVRE ET SA
MÉTHODE, Revista Magazine littéraire, n° 101,
junio 1975, págs. 27-33.24
Traducción: Ediciones Espíritu Libertario,
Santiago de Chile

712
Otro más sabio podrá
encontrar razón mejor;
yo no soy rebuscador,
y ésta me sirve de luz:
se los dieron al Señor
al clavarlo en una cruz.

24

41

709
Y es muy severa la ley
que, por un crimen o un vicio,
somete al hombre a un suplicio
el más tremendo y atroz,
privado de un beneficio
que ha recebido de Dios.
710
La soledá causa espanto;
el silencio causa horror;
ese continuo terror
es el tormento más duro,
y en un presidio siguro
está demás tal rigor.
711
Inora uno si de allí
saldrá pa la sepoltura;
el que se halla en desventura
busca a su lao otro ser,
pues siempre es güeno tener
companeros de amargura.

Una cosa que ha sido aún menos estudiada, es el conjunto de relaciones entre el poder y el saber, las
incidencias del uno sobre el otro. Se admite, es una tradición del humanismo, que desde que se toca al poder
se cesa de saber: el poder vuelve loco, los que gobiernan son ciegos. Y sólo aquellos que están alejado del
poder, que no están en absoluto ligados a la tiranía, que están encerrados con su estufa, en su habitación, con
sus meditaciones, éstos únicamente pueden descubrir la verdad.
Ahora bien, tengo la impresión de que existe, y he intentado mostrarlo, una perpetua articulación del poder
sobre el saber y del saber sobre el poder. No basta con decir que el poder tiene necesidad de éste o aquél
descubrimiento, de ésta o aquélla forma de saber, sino que ejercer el poder crea objetos de saber, los hace
emerger, acumula informaciones, las utiliza. No puede comprenderse nada del saber económico si no se sabe
cómo se ejercía, en su cotidianeidad, el poder, y el poder económico. El ejercicio del poder crea
perpetuamente saber e inversamente el saber conlleva efectos de poder. El mandarinato universitario no es
más que la forma más visible, la más esclerotizada, y la menos peligrosa de esta evidencia. Se necesita ser bien
ingenuo para imaginar que en el mandarín universitario culminan los efectos de poder ligados al saber. Más
que en el personaje del viejo profesor, se encuentran en otra parte, difusos, anclados, peligrosos de otra
manera.
El humanismo moderno se equivoca, pues, estableciendo esta división entre saber y poder. Están integrados, y
no se trata de soñar un momento en el que el saber no dependería más del poder, lo que es una forma de
reconducir bajo forma utópica el mismo humanismo. No es posible que el poder se ejerza sin el saber, es
imposible que el saber no engendre poder. «Liberemos la investigación científica de las exigencias del
capitalismo monopolista»: es posiblemente un excelente slogan pero no será nunca más que un slogan.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

42

713
Y en las projundas tinieblas
en que mi razón esiste,
mi corazón se resiste
a ese tormento sin nombre,
pues el honbre alegra al hombre
y el hablar consuela al triste.
....................
714
Grábenlo como en la piedra
cuanto he dicho en este canto,
y, aunque yo he sufrido tanto,
debo confesarlo aquí:
el hombre que manda allí
es poco menos que un Santo.
715
Y son güenos los demás
(a su ejemplo se manejan),
pero por eso no dejan
las cosas de ser tremendas;
piensen todos y compriendan
el sentido de mis quejas.
716
Y guarden en su memoria
con toda puntualidá
lo que con tal claridá
les acabo de decir:
mucho tendran que sufrir
si no creen en mi verdá.
717
Y si atienden mis palabras
no habrá calabozos llenos;
manejense como güenos;
no olviden esto jamás;
aqui no hay razón de más;
mas bien las puse de menos.

PROPUESTA DE TRABAJO:
(1) Revisar el concepto de LEY en JOSÉ HÉRNANDEZ en 1870 – 1880 y los caracteres que se le
atribuyen, desde el canto popular, pero en la palabra de un ilustrados/civilizado.
(2) Revisar el concepto de LEY en FOUCAULT y efectuar las comparaciones entre las dos
versiones.
(3) Analizar el funcionamiento de la LEY, la JUSTICIA y la CONDENA en el Martín Fierro.
(4) Analizar y puntualizar las condiciones de las CÁRCELES uno de los instrumentos de civilización
y moralización, vigilancia y castigo de la sociedad moderna.
(5) Comparar con la visión de las CÁRCELES y PRISIONES de FOUCAULT, con respecto a su génesis
y a su funcionamiento.
(6) Revisar los criterios y preceptos constitucionales (1853) y la realidad de su aplicación (1880)
en una Argentina que proclama el triunfo definitivo de la CIVILIZACIÓN contra la BARBARIE.
(7) Buscar testimonios gráficos (imágenes) y relatos sobre la vida en las CARCELES. Y los textos
de CRIMINOLOGÍA que avalaban las decisiones.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

43

(8) ¿Qué relación se establecía entre la EDUCACION UNIVERSAL y OBLIGATORIA, y las CÁRCELES
con sus prisioneros?
(9) Analizar la situación actual y formular propuestas para el futuro.
(10) Y finalmente un texto y un autor para revisar lo ya visto desde la perspectiva de la
CRIMINOLOGÍA del siglo XIX =
 Para LOMBROSO las causas de la criminalidad estaban intimamente ligadas a factores físicos y
biológicos. El criminal nace con ciertas diferencias del sujeto considerado "normal". En su etoría
se observan las influencias del evolucionismo de Spencer y Darwin. Introduce en su obra el
concepto de atavismo, una serie de características físicas correspondientes a estados primitivos
de la evolución. El "homo delincuente" posee una serie de rasgos atávicos, de involuciones
hereditarias genéticamente que le acercan más a su antepasado primitivo. Lombroso utiliza la
teoría de Darwin para explicar la supervivencia de esos rasgos atávicos: en las primeras
sociedades el deseo de matar era un rasgo adaptativo de los mejores cazadores, en la civilización
moderna el atavismo causa el comportamiento criminal. El delincuente nato posee una tendencia
criminal determinada biológicamente.
 El agresivo pobre de Europa —indisciplinado y huelguista— era "malo" y, por ende, "feo". No
importaba, en el fondo, la " r a z a " sino que era antiestético, y esa fue la imagen que se proyectó
públicamente sobre la burguesía central en los folletines de la época y que internalizaron sus
policías y jueces al tiempo que reprimían las huelgas y eran agredidos por atentados anarquistas.
“La "fealdad" del pobre era la que regía el estereotipo con el cual salían las "perreras" a dar caza a
los enemigos de la burguesía y a enjaularlos en sus cárceles o en sus manicomios”.
 LOMBROSO, al recopilar información en la autopsia de delincuentes famosos, estableció que
una de las principales maneras de identificar hombres delincuentes era mediante la foseta
occipital media, es decir que por medio del cráneo se establecían ciertas similitudes con seres
inferiores que determinarían si un hombre era o no criminal. Haciendo una relación de los
delincuentes con los animales inferiores y con el hombre primitivo. “La anomalía que pudiera
decirse es la más característica y ciertamente más atávica en los criminales: el hoyuelo medio
occipital”. Al aplicar la fotografía al estudio del criminal, encontró en 6 asesinos y otros tantos (no
especificando su número) de terribles asaltadores de camino, un parecido de características
exageradamente mórbidas que distinguen al hombre salvaje: senos frontales muy pronunciados,
mandíbulas de gran volumen, órbitas demasiado grandes y separadas unas de otras, asimetría del
rostro y un exagerado apéndice de mandíbulas.
 EN EL MANICOMIO DE PÉSARO EN 1871, fue en donde a través de elementos de observación y
análisis de los criminales que allí reposaban, estudió no menos de 400 casos que le permitieron
construir su teoría del hombre delincuente y poner fin a la dicotomía de cómo tratar a los locos y
a los delincuentes, resolviéndola así: si ambos son idénticos debían ser igualmente tratados. De
estos estudios nacería lo que se ha conocido en la historia como el tipo de criminal nato. Este tipo
de criminal nato comprendía el loco moraly el criminal epiléptico, en donde compartían una
misma característica temperamental: la ausencia congénita del sentido moral e imprevisión.
 Fue así como el atavismo, se manifestó por una serie de estigmas presentes en todo criminal
nato y se exteriorizó en todos los factores craneales, anatómicos y mentales. LOMBROSO en otro
estudio realizado a 25.000 criminales, cita la existencia de 15 factores degenerativos, dejando la
degeneración humana con la presencia de tan solo 5 factores de los 15 anunciados. En el 65% de
estos individuos, halló la reunión de estos últimos factores, llevando según este autor, a explicar
la relación existente entre los trazos del carácter y las disposiciones criminales antisociales de los
hombres delincuentes.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

44

 EL DELINCUENTE NATO podía caracterizarse en tres aspectos: EL FÍSICO, EL FISIOLÓGICO Y EL
SICOLÓGICO. El primer aspecto: el físico, el criminal nato se caracterizaba por tener enormes
mandíbulas, pómulos prominentes, orejas salientes. La hiposensibilidad dolorífica y la agudeza
visual correspondían al aspecto fisiológico. Por último, dentro del campo sicológico se notaría en
el delincuente una gran falta de sensibilidad moral, es decir de sentimientos por la vida, de tener
consigo un gran impulso de matar, de ser imprevisto en los crímenes que realiza. 25

OTRO MATERIAL PARA SUMAR AL DEBATE: LA FRENOLOGIA
SARMIENTO (1845 - 1851), FACUNDO. CIVILIZACIÓN O BARBARIE
CAPITULO 5º = LA VIDA DE JUAN FACUNDO QUIROGA
“También a él le llamaron tigre de los Llanos, y no le sentaba mal esta denominación a fe. La
frenología y la anatomía comparada han demostrado, en efecto, las relaciones que existen en las
formas exteriores y las disposiciones morales, entre la fisonomía del hombre y de algunos animales
a quienes se asemeja en su carácter. Facundo, porque así lo llamaron largo tiempo los pueblos del
interior; el general D. Facundo Quiroga, el Exmo. Brigadier general D. Juan Facundo Quiroga, todo
eso vino después, cuando la sociedad lo recibió en su seno y la victoria lo hubo coronado de laureles:
Facundo, pues, era de estatura baja y fornida; sus anchas espaldas sostenían sobre un cuello corto
una cabeza bien formada, cubierta de pelo espesísimo, negro y ensortijado. Su cara un poco ovalada
estaba hundida en medio de un bosque de pelo, a que correspondía una barba igualmente crespa y
negra, que subía hasta los juanetes, bastante pronunciados para descubrir una voluntad firme y
tenaz. Sus ojos negros, llenos de fuego y sombreados por pobladas cejas, causaban una sensación
involuntaria de terror en aquellos sobre quienes alguna vez llegaban a fijarse; porque Facundo no
miraba nunca de frente, y por hábito, por arte, por deseo de hacerse siempre temible, tenía de
ordinario la cabeza inclinada, y miraba por entre las cejas, como el Alí-Bajá de Monvoisin.(…). Por lo
demás, su fisonomía era regular, y el pálido moreno de su tez sentaba bien a las sombras espesas en
que quedaba encerrada.
La estructura de su cabeza revelaba, sin embargo, bajo esta cubierta selvática, la organización
privilegiada de los hombres nacidos para mandar. Quiroga poseía esas cualidades naturales que
hicieron del estudiante de Brienne el Genio de la Francia, y del mameluco oscuro que se batía con los
franceses en las Pirámides, el virrey de Egipto. La sociedad en que nacen da a estos caracteres la
manera especial de manifestarse: sublimes, clásicos, por decirlo así, van al frente de la humanidad
civilizada en unas partes; terribles, sanguinarios y malvados, son en otras su mancha, su oprobio.

25

PARADA GAMBOA, Marcela La criminología italiana durante el siglo XIX: su consolidación y sus autores, en
http://www.derechopenalonline.com/derecho.php?index (consulta 29.12.13)

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

45

Facundo Quiroga fue hijo de un sanjuanino de humilde condición, pero que avecindado en los Llanos
de La Rioja había adquirido en el pastoreo una regular fortuna. El año 1799 fue enviado Facundo a la
patria de su padre a recibir la educación limitada que podía adquirirse en las escuelas, leer y escribir.
Cuando un hombre llega a ocupar las cien trompetas de la fama con el ruido de sus hechos, la
curiosidad o el espíritu de investigación van hasta rastrear la insignificante vida del niño, para
anudarla a la biografía del héroe; y no pocas veces entre fábulas inventadas por la adulación, se
encuentran ya en germen, en ella, los rasgos característicos del personaje histórico. (…) De Facundo
se refieren hoy varias anécdotas, muchas de las cuales lo revelan todo entero. En la casa de sus
huéspedes jamás se consiguió sentarlo a la mesa común; en la escuela era altivo, huraño y solitario;
no se mezclaba con los demás niños sino para encabezar en actos de rebelión y para darles de
golpes. El magister, cansado de luchar con este carácter indomable, se provee una vez de un látigo
nuevo y duro, y enseñándolo a los niños aterrados: "éste es", les dice "para estrenarlo en Facundo".
Facundo, de edad de once años, oye esta amenaza, y al día siguiente la pone a prueba. No sabe la
lección; pero pide al maestro que se la tome en persona, porque el pasante lo quiere mal. El maestro
condesciende; Facundo comete un error, comete dos, tres, cuatro; entonces el maestro hace uso del
látigo; y Facundo, que todo lo ha calculado, hasta la debilidad de la silla en que su maestro está
sentado, dale una bofetada, vuélcalo de espaldas, y entre el alboroto que esta escena suscita, toma
la calle, y va a esconderse en ciertos parrones de una viña, de donde no se le saca sino después de
tres días. ¿No es ya el caudillo que va a desafiar más tarde a la sociedad entera?”

FRENOLOGIA = Doctrina psicológica según la cual las facultades psíquicas están localizadas
en zonas precisas del cerebro y en correspondencia con relieves del cráneo. El examen de
estos permitiría reconocer el carácter y aptitudes de la persona. La frenología, que se ocupa
de la personalidad y el carácter, difiere de la CRANEOMETRÍA (el estudio del peso, tamaño y
forma del cráneo), así como de la FISIOGNOMÍA (estudio de los rasgos faciales). Sin
embargo, todas estas disciplinas aseguran predecir conductas o capacidades intelectuales
En los siglos XVIII y XIX, se hizo muy popular la idea de que era posible determinar el carácter
de una persona y sus rasgos de personalidad basándose en la forma y tamaño del cráneo. En
base a ello, el médico FRANZ JOSEPH GALL (1758-1828) desarrolló la frenología, que
establecía que el cerebro es el órgano de la mente y como tal, alberga las facultades
mentales en diferentes áreas y órganos cerebrales específicos. En función del tamaño de
cada una de estas áreas, la persona era propensa a un tipo u otro de carácter y a diferentes
facultades mentales, que de esta forma, podían estudiarse midiendo la forma del cráneo.
Los principales postulados en los que se basaba la frenología eran los siguientes:
1. El cerebro no es un órgano único, sino una víscera donde es posible distinguir
diferentes regiones cada una con una función determinada.
2. Cada una de las regiones está relacionada con el resto y si su estado varía, en tamaño
o temperatura, por ejemplo, también lo hace el conjunto.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

46

3. La forma de cada una de las regiones, influye en la forma del cráneo que las contiene,
variando en torno a cada una de ellas.
4. Estudiando la forma del cráneo, es posible conocer el estado de cada órgano.
Sus principios establecían que el cerebro es el órgano de la mente, y que este posee un
conjunto de facultades mentales; cada una representada particularmente por una parte
diferente u "órgano" del cerebro. Estas áreas eran consideradas proporcionales a las
propensiones individuales de la persona y de sus facultades mentales. Las diferencias entre
las distintas áreas estaría reflejada en la forma exterior del cráneo.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

47

LA VIOLENCIA Y LA IMAGINACIÓN MORAL
COMPROMISO PERSONAL Y RESPONSABILIDAD SOCIAL
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO
norojor@cablenet.com.ar

UN MENOR LLEVA UN MES SIN IR A
CLASE POR TEMOR AL ACOSO ESCOLAR

DELINCUENTES MATAN A TIROS A UN
HOMBRE EN LA PUERTA DE LA CASA DE
SU SUEGRA

QUEMAN LA CASA DE PRESUNTO
VIOLADOR DE UNA NENA DE 14 AÑOS

TRES JÓVENES MATAN A OTRA Y
REABREN EL DEBATE SOBRE EL ACOSO
ESCOLAR

SERIE DE LINCHAMIENTOS EN BUENOS
AIRES Y ROSARIO HAN DEJADO A LOS
ARGENTINOS EN UNA SUERTE DE ESTADO
DE ESTUPOR.

DENUNCIAN Y PROCESAN A
FUNCIONARIOS POR DESVÍO DE
FONDOS

TRIBUNAL DECLARA CULPABLE A EMPRESARIO GASTRONÓMICO POR ESTAFA Y
QUIEBRA FRAUDULENTA

 ¿Qué tienen en común todas estas noticias: (1) un grupo de compañeros atacan a un estudiante
indefenso en los sanitarios de una escuela, (2) tres mujeres se asocian para golpear a una
adolescente a la salida de un colegio, (3) dos desconocidos asaltan a una familia al ingresar a su
domicilio y, después de robar, abren fuego y matan al padre, (4) un grupo de vecinos y transeúntes
sorprenden a un ladrón oportunista y hacen justicia por mano propia, (5) un grupo de padres y
familiares enardecidos queman la casa de un presunto violador, sabiendo que allí solo está viviendo
sus padres, (6) un funcionario se apropia de fondos públicos y se escuda en su gestión eficiente al
servicio de los más necesitados, (7) un empresario vacía su empresa y trama una quiebra fraudulenta
que termina con el empleo de muchos trabajadores?

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

48

 En cada uno de ellos, de manera permanente o circunstancial, por ignorancia, por ceguera o por
conveniencia, ha desaparecido la IMAGINACIÓN MORAL. El concepto de imaginación moral ha sido
ampliamente desarrollado tanto en el campo de la FILOSOFÍA como en el campo de las diversas
éticas aplicadas a la política, la economía, el manejo de las empresas o de la sociedad. En palabras de
HANNAH ARENDT, el pensar necesita el diálogo, el intercambio de perspectivas, o sea la
intersubjetividad en lugar del subjetivismo e individualismo moderno, un diálogo interno del yo con
si mismo, un “diálogo de dos-en-uno“, que puede ser la última instancia cuando no hay reglas
comunes para juzgar. Cuando dialogamos con nosotros mismos no existe el peligro de terminar el
pensamiento. La única condición para ese diálogo es que el yo no se contradiga a si mismo, al otro yo
— no en el sentido de la lógica —, sino en el sentido de la amistad. La ausencia de contradicciones en
la lógica puede llevar a atrocidades tremendas (la lógica de los totalitarismos). La ausencia de
contradicciones en la amistad significa que el socio controla la validez del pensamiento, este se
despierta cuando se está solo y es el único al cual no se puede escapar, excepto cuando se termina
de pensar. Para esto se requiere la presencia de la IMAGINACIÓN, porque es necesario anticipar con
el pensamiento los puntos de vista, las circunstancias, las acciones, los futuros que pueden
precipitarse a partir de nuestras decisiones y nuestros actos; y además, es necesario tener ante
nosotros (a través de la imaginación) a los otros que pueden ser perjudicados por las acciones. Es
mejor sufrir injusticia que cometer una injusticia, porque se puede seguir siendo amigo del que sufre;
pero ¿quien quiere ser amigo de un asesino y vivir junto a él? El concepto – enunciado por ARENDT,
especialmente al juzgar filosóficamente a los autores de los crímenes de guerra, más aberrantes fue retomado y re-trabajado entre otros por M. JOHNSON (1993) en su obra LA IMAGINACIÓN
MORAL.
 En general, esta perspectiva de análisis moral se define como una facultad que permite a los
individuos tomar mejores decisiones en contextos y situaciones caracterizados por conflictos de
índole moral. La IMAGINACIÓN MORAL se revela como una ayuda a la hora de hacer frente a estos
procesos de decisión moralmente ambiguos, al proporcionar una mayor clarividencia moral,
capacidad crítica y consciencia moral individual. Al obrar, todo sujeto, toma conciencia de las
consecuencias que sus actos tienen para sí mismo y para todos los demás (= imaginación moral),
pero para ello, es necesario salir del individualismo absoluto (de uno mismo) y asumir un juicio de
valor acerca de la responsabilidad sobre cada uno de los actos (en cualquier momento y
circunstancia), sabiendo que lo que cada uno hace siempre tiene alguna consecuencia sobre el
propio sujeto, y sobre todos los demás. Implica salir de sí mismo y comprender que en algún
momento y de una manera que no puede ser anticipado plenamente, lo malo que realice va a
perjudicar a quien lo realiza.
 En este juicio moral se reconoce a los demás como sujetos de derechos y de igualdad. TODOS LOS
SERES HUMANOS SOMOS IGUALES y compartimos los mismos derechos, y todos los sabemos que
nadie es más o menos ser humano que los demás. La IGUALDAD entre los seres humanos es una
verdad que se proclama y rige sin FUNDAMENTOS, porque “los seres humanos somos iguales”.26 Esa

26

La pluralidad humana, condición fundamental de la acción y de la palabra, tiene el doble carácter de
IGUALDAD Y DE DISTINCIÓN. Si los hombres no fueran iguales, no podrían entenderse unos a otros ni entender
a los que les han antecedido ni preparar el porvenir y prever las necesidades de los que vendrán después. Si los
hombres no fuesen distintos, distinguiéndose cada ser humano de cualquier otro ser presente, pasado o
futuro, no tendrían necesidad ni de la palabra ni de la acción para hacerse entender. Les bastaría con las
señales y los ruidos para comunicar deseos y necesidades inmediatas e idénticas. […] Sólo el hombre puede
expresar esta distinción y distinguirse él mismo; sólo él puede comunicarse en lugar de limitarse a comunicar
algo: sed, hambre, afecto, hostilidad o miedo. En el hombre, la alteridad –que comparte con cuanto existe- y la
individualidad –que comparte con cuanto vive- llegan a ser unicidad, y la pluralidad humana es la paradójica
pluralidad de seres únicos.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

49

es la base de la vida en sociedad: por eso la IMAGINACIÓN MORAL opera como un ordenador de las
conductas personales y sociales.27
 Para poder ser respetados en nuestra dignidad y en nuestro derechos, debemos respetar la
dignidad y los derechos de los demás: ésa es la base del CONTRATO SOCIAL que no se subscribe de
manera explícita, pero se supone vigente para todos, para que pueda funcionar la vida en sociedad, a
través del ejercicio común y solidario de los derechos y de los deberes, de las libertades y
posibilidades, y de los límites y las restricciones. No podemos desconocer los deberes y reclamar los
derechos. No podemos desconocer los derechos de los demás y reclamar el respeto por nuestros
propios derechos. Por ejemplo: si en el asalto armado a una propiedad yo hiero a una persona y – en
legítima defensa – soy herido por alguien, tengo derecho a ser atendido por los organismos de salud
pública, de ser juzgados en el marco de la ley y – eventualmente – ser condenado con todas las
garantías constitucionales: soy alguien que no subscribo el contrato con respecto a mis deberes, pero
reclamo la vigencia de todos mis deberes. El empresario de la quiebra fraudulenta sabe que no
cumple con sus deberes, pero se respalda en todos los derechos que legalmente puede ejercer en
manos de un hábil abogado. Para poder defender la vigencia del CONTRATO SOCIAL o su
reformulación en los éticos de las nuevas concepción ético-políticas, las sociedades deben protegerse
a través de una sólida educación que llegue a todos, en contenidos y en convencimientos (formación
y transformación de mentalidades):
Los vínculos entre las personas y su mundo vital se dan a través del lenguaje; si bien las
acciones humanas se coordinan a través de reglas o normas, en realidad estas reglas o normas
siempre exigen una coordinación más originaria, que se da a través de usos discursivos del
lenguaje. Cada vez que las personas usan el lenguaje para coordinar sus acciones, ellas entran
en cierto compromiso de justificar sus acciones o palabras con base en buenas razones. Este
compromiso se denomina “exigencia de validez”, y es aplicable a toda persona en su
condición de agente moral, pues es un proceso inevitable para todo sujeto hablante que viva
en el mundo de la vida. Además, la exigencia de validez tiende a preguntar por la necesidad de
racionalidad de las propias acciones, pues pide siempre que se expongan las razones por las
que se hacen las cosas (o se dicen): la exigencia de validez es el compromiso de justificar las
propias acciones y palabras ante las demás personas. No se trata de un simple fenómeno
lingüístico o semántico, sino que tiene una función práctica pues guía las acciones de las
personas en su condición de agentes morales. Las sociedades modernas están basadas en que
27

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS (10.12.1948) La Declaración supone el primer
reconocimiento universal de que los derechos básicos y las libertades fundamentales son inherentes a todos
los seres humanos, inalienables y aplicables en igual medida a todas las personas, y que todos y cada uno de
nosotros hemos nacido libres y con igualdad de dignidad y de derechos. Independientemente de nuestra
nacionalidad, lugar de residencia, género, origen nacional o étnico, color de piel, religión, idioma o cualquier
otra condición, el 10 de diciembre de 1948 la comunidad internacional se comprometió a defender la dignidad
y la justicia para todos los seres humanos. Artículo 1: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en
dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos
con los otros. Artículo 2. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración,
sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen
nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción
alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción
dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración
fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía. Artículo 3. Todo individuo tiene
derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. Artículo 7. Todos son iguales ante la ley y tienen,
sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda
discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación. Artículo 18. Toda
persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la
libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia,
individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la
observancia.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

50

un agente moral en cualquier situación puede ser preguntado por las razones que justifican sus
acciones y que ya está siempre precomprometido a ofrecer a las demás personas esas
razones. De este modo, las razones proporcionan los vínculos invisibles a lo largo de los cuales
ocurren las secuencias de interacciones, a la vez que sirven de guías para solucionar los
conflictos. Como las personas, en cuanto actores o agentes morales, nos acostumbramos a
orientar nuestras acciones por discursos y por el mutuo reconocimiento de buenas razones,
entonces el orden social se forma por unos patrones relativamente estables de significación.
(…) Es verdad que EL CONTRATO SOCIAL ES UNA CONSTRUCCIÓN HIPOTÉTICA o, en el mejor de
los casos, una reconstrucción de los vínculos racionales con que nos relacionamos unos con
otros a través de las instituciones propias de la democracia. Esto quiere decir que no hemos
hecho una elección voluntaria y explícita de este sistema político. Pero también quiere decir
que, puestos a reflexionar, posiblemente encontremos que tenemos buenas razones para
aceptar esta clase de supuestos. Este proceso de aceptación de las reglas básicas de la
sociedad democrática reduce las posibilidades colectivas de violencia arbitraria y anárquica
para todos los miembros de la sociedad o, lo que es igual, mejora las posibilidades colectivas
de seguridad. De todos modos, en una sociedad bien ordenada, los beneficios se aplicarían
por igual para quienes explícitamente acepten las reglas propias del pacto social y para
quienes no lo hagan, pero vivan dentro de ese mismo marco legal. (HABERMAS 2002: 260.
Verdad y Justificación. Madrid. Trota)
El PROYECTO ÉTICO POLÍTICO DE UNA SOCIEDAD SIN VÍCTIMAS NI EXCLUSIONES, donde cada
persona tenga prioridad sobre las condiciones institucionales, materiales y culturales que
hacen posible alcanzar una vida buena, frente al proyecto moderno de la democracia de
ciudadanos y ciudadanas, sostendría la necesidad permanente de estar democratizando las
propias instituciones democráticas. No se trata de una simple profundización de la
democracia, que mantendría la lógica de dejar pasar la cuestión del poder de asesinar en la
pregunta por la legitimidad de esas instituciones, sino en la renuncia radical al empleo de la
violencia, que sólo es posible cuando las personas se ponen antes que las leyes y sus
instituciones. Como consecuencia, no sólo queremos personas desarmadas, sino que
necesitamos instituciones desarmadas.28
 HACER Y OMITIR. Si UN CASO: un estudiante sale de su casa con el tiempo justo para llegar a su
universidad y rendir un examen para el que se ha preparado mucho. Es un examen que le permitirá
asegurar el cursado de su último año en la carrera. Los profesores son muy estrictos con el horario.
Toma por el camino habitual y se encuentra con un grave accidente de tránsito en la vía pública.
Termina de suceder, hay varios heridos y todos los transeúntes se acercan para observar e intervenir.
Una chica manifiesta que es enfermera y mientras llaman a los servicios de emergencia, comienza a
organizar la atención. Ve al joven estudiante con sus libros y le pide que lo ayude con los heridos y
que insista con el llamado a la ambulancia. El resto de los curiosos se asoma con indiferencia y sigue
su camino. ¿Qué es lo que debe hacer en tales circunstancias, sabiendo que lo espera un examen
importante y observando lo que sucede con los heridos que esperan una ayuda que puede
prolongarse sin un tiempo predeterminado? ¿Ocuparse, disculparse, seguir? ¿Por qué? ¿Cuáles son
las consecuencias? La potencia de nuestra imaginación queda a veces, por debajo de las previsiones
con respecto a las consecuencias últimas de lo que hacemos, se diría que aún está más limitada con
28

SOLARTE RODRÍGUEZ Roberto (2007), Ciudadanía, contrato social y proyecto alternativo. Colombia.
Universidad Javeriana. Facultad de Teología: servicio de Formación. Así, el vínculo social no puede seguir siendo
simplemente el temor común, ni un acuerdo racional en el que pueda entrar la posibilidad de asesinar, sino la
permanente reconstrucción de los vínculos sociales desde la intersubjetividad pacífica de la persona, que se
asume siempre como responsabilidad radical y no retributiva con la vida concreta de cada una de las otras
personas, desde cada tú hasta las terceras personas.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

51

respecto a las consecuencias de lo que dejamos de hacer. Los vínculos entre la omisión y los daños
posibles o reales se dibujan bastante más imprecisos que los que enlazan nuestra acción y sus daños
resultantes. En el elegir, en el hacer, en el obrar no tenemos más remedio que hacernos cargo del
producto de muchas de nuestras malas acciones, que se nos aparecen como más visibles y
calculables. Por ejemplo: Hemos traicionado a un amigo y eso no sólo nos ha significado la pérdida
del amigo, la condena de quienes nos conocen a ambos, sino también, padecer la traición, ya que me
mi amigo me ha pagado con la misma moneda. Casi nunca empero nos sentimos obligados a
responder de nuestras omisiones, por nefastos que sean sus efectos. Por ejemplo: preferimos no
hacernos cargo de una situación conflictiva que se ha producido en el trabajo para evitarnos un
problema: ¿cuáles pueden ser las consecuencias de nuestra omisión? Todo ello confirma la idea de
que la relación entre imaginación y acción se ha invertido. Nosotros, los seres humanos somos más
pequeños que el mal que podemos cometer o permitir. En una palabra: nuestra tarea consiste en
ampliar nuestra imaginación moral. Con un añadido imprescindible: lo que hemos de combatir no es
solamente la maldad, sino también la ausencia de pensamiento, la falta de compromiso, la
ignorancia, la indiferencia, la estupidez, entendida como falta de imaginación. Hay un texto del
psicoterapeuta y filósofo VIKTOR FRANKL (1995: 121) que señala al respecto:
“La realización de valores, el obrar humano, presupone también una decisión previa. Se suele
creer que esta decisión, además de voluntaria debe ser consciente. Yo sostengo, en cambio,
que también hay decisiones inconscientes, al menos en el sentido de que se ejecutan sin un
acto reflexivo. Podemos aclararlo con un ejemplo: Un hombre se arroja de un puente al agua.
Otro salta detrás de él para salvarlo. Una vez logrado su objetivo, le preguntamos cómo tomó
esta decisión. El nos contesta que no se puede hablar de decisión, que el SALVAR UNA VIDA
HUMANA ES ALGO ESPONTÁNEO. Así las cosas, cabe preguntar: esa acción ¿carece de valor
por el hecho de ser para él algo obvio? ¿No pasaban en aquel momento por el puente otras
personas que vieron el incidente sin tomar la decisión de lanzarse al agua, sin considerarlo tan
obvio como el otro?
Vemos así que lo significativo es que alguien considere su acción de salvamento como algo
obvio. Porque no es nada obvio que eso sea para alguien algo obvio. NADA ES OBVIO; TODO
PUEDE LLEGAR A SER OBVIO. O, volviendo al caso del salvamento, aquel hombre tuvo que
decidirse alguna vez en su vida, siquiera una vez. Es evidente, pues, que toda decisión obvia,
espontánea y, en este sentido, inconsciente constituye el último eslabón de toda cadena de
decisiones donde la primera decisión, la originaria, la opción primordial, fue más o menos
consciente. Pero esta decisión primordial arrastra consigo otras muchas posdecisiones, cada
vez menos conscientes. Las decisiones son cada vez menos premeditadas, pero siguen siendo
voluntarias, decisiones libres.” (VIKTOR FRANKL, EL HOMBRE DOLIENTE. Herder).
 Hay que servirse de la imaginación para compartir el dolor de los demás, pero también para
prever y prevenir las peores consecuencias de nuestras decisiones y omisiones. HANNAH ARENDT
advirtió que la fuente de los peores males en la política era “la falta de imaginación moral”, de tener
presente ante los ojos a los otros a la hora de pensar y decidir. Lo que sucede cada vez que nos
despreocupamos de la suerte de los demás, a partir de nuestras decisiones morales es el derrumbe
de la imaginación del semejante; o sea, de ese espacio de lo común que sostiene la humanidad. Una
sociedad sin imaginación o con sujetos morales sin imaginación están preparando su propia
destrucción.
 La IMAGINACIÓN MORAL no es genética, no se transmite por herencia, sino que se enseña, se
aprende, se transmite por el clima familiar, escolar y social que defiende este proceder. Podemos
sembrar su presencia y ampliar su comprensión: es la facultad que guía nuestra conducta por medio
de la razón —es decir, en hacer aquello para cuya justificación y a través del pensamiento, hallamos
mejores razones— teniendo en cuenta por igual los intereses de cada uno de los individuos que han
de verse afectados por nuestra conducta: no debe haber privilegiados, ni postergados. Opera como
una forma de anticipación de “mundos posibles”, un modo de crear espacios de oportunidades para

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

52

configurar el mundo de los humanos y actuar en él. Resulta útil para anticipar los riesgos, las
posibilidades y las consecuencias de los actos humanos, y para adoptar o, en su caso, evitar toda una
serie de pautas de conducta. Y todo ello se puede promover a través de la educación, de la
educación moral.
 Para RORTY (2002. Filosofía y futuro), la ampliación de la capacidad de imaginación moral nos
permite ponernos en el lugar de otras personas y, con ello, fomentar que seamos más tolerantes,
decentes y amables. Esa idea de amplitud imaginativa que plantea RORTY no es nueva, ya que el
término ha sido muy recurrido por filósofos morales y políticos de diversas épocas y condiciones para
fundamentar la sensibilidad y la capacidad de empatía en la formación y construcción del sujeto
moderno, sensible no sólo a su propia conciencia y experiencia, sino solidario con todo ser humano
en general. El mismo KANT (Crítica del Juicio) ya abogaba por la necesidad de desarrollar un modo de
pensar amplio, entendido como esa capacidad del hombre para abstraerse de las limitaciones del
propio juicio y ponerse en el lugar de los demás: las máximas de sus imperativos trabajan en esta
dirección. Como ya lo anticipado, este concepto fue retomado por HANNAH ARENDT (2005:
Conferencias sobre la filosofía política de Kant) y su concepto de mentalidad ampliada, en el que
exige al individuo entrenar su capacidad de imaginación y ver al otro como un interlocutor. Para
ARENDT (2005): “nuestra sensibilidad parece necesitar la imaginación, no sólo como auxilio para el
conocimiento, sino también para reconocer la identidad en la diversidad”. Esta disposición, en tanto
hábito, parece especialmente urgente a la luz del conflicto cotidiano dentro el hábitat intercultural.
Al enfatizar que esa capacidad imaginativa, para viajar y visitar a los otros, debe ser ejercitada,
ARENDT reivindica el papel y la trascendencia de contar historias.
 De alguna manera las historias, los relatos y la literatura son el instrumento pedagógico y
didáctico de la IMAGINACIÓN MORAL. En nuestro tiempo, podríamos ampliar el criterio
mencionando otros soportes: las SERIES de la televisión que muestran historias de vida y personajes
puestos en vidas y situaciones que nosotros no vivimos, pero que ellos con sus historias nos permiten
imaginar, imaginando también qué respuestas daríamos. Igualmente el CINE: muchas de las películas
presentan historia que operan como soporte de las imaginación y nos regalan instrumentos para
poner a prueba nuestros criterios y el análisis de las consecuencias de lo que hacemos. Si la literatura
– mas allá de los propósitos específicos de la creación artística - amplía las capacidades empáticas y
otorga habilidades hermenéuticas al sujeto con criterio, es porque el acto de leer nos permite,
aunque sea por algunos momentos, sentir y ponernos en la piel de un sujeto con otras
circunstancias, creencias, espacios y hábitos. Lo mismo puede suceder con SERIES y PELÍCULAS.
Disfrutar de una buena novela de otra localidad y cultura implica la capacidad y el ejercicio de la
imaginación moral para entender otras respuestas e interpretaciones ante un suceso concreto. Es en
esa conversación particular donde uno puede intuir, tanto en la proximidad como en el conflicto, la
condición humana.29

29

DIAZ ALVAREZ, Literatura, imaginación moral y el fuera de lugar. REVISTA CIDOB D’AFERS INTERNACIONALS,
82-83. Setiembre 2008. Sobre el mismo tema trabaja MARTHA NUSSBAUM, para quien la literatura no es sólo
un entretenimiento consumible ni un producto burgués, sino que ésta desarrolla la imaginación, y al mismo
tiempo va formando las capacidades que ayudan al hombre a poder realizar un mejor análisis de la realidad, y a
partir de ella transformarla. Pero ¿cómo se logrará si para muchos es sólo ficción? NUSSBAUM dice que las
novelas realistas representan distintas vidas y circunstancias, las cuales despiertan en nosotros sentimientos de
empatía, y nos llevan a confrontarnos con nuestra propia vida. A partir de aquí se irá descubriendo el accionar
de cada personaje y qué es lo que lo motiva a actuar de esa manera. A este tipo de imaginación la denomina
“imaginación literaria”, porque ella se va formando con la literatura. Con la literatura, la imaginación literaria se
encarna y genera fantasías, imágenes, con lo cual se puede mirar una cosa por otra, es decir, deja ver las
acciones humanas que suceden en la cotidianidad. Con esto, demuestra que este tipo de imaginación “es poco
científica y subvierte el pensamiento social científico” contrastando el pensamiento del economista, abogado o
juez, o de un simple ser humano. De esta manera, surge el “juez moral” el cual podrá reflexionar sobre los
problemas humanos que tienen que resolver día a día y dar una solución más objetiva, es decir, “se posibilita a

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

53

 Las estrategias para trabajar en la EDUCACION MORAL estos materiales brotan naturalmente. Se
trata de afianzar el proceso para enseñar y aprender la IMAGINACIÓN MORAL, y para ello leer
novelas, mirar series, observar películas en una estrategia metodológica. En un momento dado nos
detenemos (sin cerrar las historias) para hacer nosotros nuestras propias opciones, determinaciones,
aplicar los criterios y presentar las variadas consecuencias. Si este ejercicio forma parte de un debate
común y abierto, las numerosas posiciones y respuestas generarán una pluralidad de acciones que
pueden ser juzgadas y finalmente contrastadas con las que efectivamente aparecen en las novelas,
en las series o en las películas. Por ejemplo: disfrutamos y observamos la película MACHT POINT
(Woody Allen. 2005) y llegado al momento en que uno de los investigadores repara en el tema del
anillo, nos detenemos para definir – desde los criterios de cada uno de los participantes y pensando
en las consecuencias de las acciones – lo que debería suceder en el desarrollo del relato. La obra
dramática de GARCIA LORCA, BODAS DE SANGRE (1931) le plantea a la novia un dilema moral: ¿cómo
debería resolverse el mismo?
 La IMAGINACIÓN MORAL permite - alguna manera - re-definir la máxima del IMPERATIVO
CATEGÓRICO de KANT: “Obra de tal manera que nunca le hagas a los demás lo que no quieres
padecer o que te lo hagan a ti”. No hay acción que no pueda manejarse con esta prescripción formal,
que rige sin ponerle un contenido específico a cada acción. No necesitamos hacer un elenco de
acciones permitidas o prohibidas, sino saber que al OBRAR, la MÁXIMA que rige nuestras decisiones
debe hacerse cargo de la validez universal de lo que se realiza (lo que podría sucederme a mí y a
todos) y – al mismo tiempo – asumir las consecuencias que pudieran desprenderse de esas acciones:
“Obra de tal manera que la máxima de tu obrar, tenga en cuenta para ti y para todo ser humano las
consecuencias de tus acciones”.
 Y aquí entonces aparece el antídoto universal para los hechos mencionados (1) el grupo de
compañeros no puede atacar al indefenso porque ellos mismo podrían ser atacados en algún
momento y no hay derecho a hacérselo a los demás; (2) las tres mujeres no golpearía a la
adolescente porque no querrían para sí misma ese castigo, sin que nadie ni nada las habilite a
hacerlo; (3) los dos desconocido deberían imaginarse como víctimas de un robo que termina en la
muerte de ambos, y nunca pueden decidir la muerte de nadie; (4) el grupo de vecinos y transeúntes
no pueden pensar la justicia como un ejercicio asociado a la venganza y a la espontaneidad, porque
ellos – en alguna circunstancias – podrían ser las víctimas; (5) el grupo de padres y familiares
debería imaginar que alguna situación confusa de ellos mismos o de sus hijos, los pondría en una
situación similar; (6) el funcionario no puede hacerle a los ciudadanos y al estado lo él no toleraría
que todos le hicieran a él; (7) el empresario debería imaginar que su bienestar conquistado con el
malestar de todos, puede ser una posibilidad de su futuro. No se trata de vigilancia, aumento del
castigo, condenas indiscriminada, sino de crear las condiciones de posibilidad para todo obrar y toda
conducta posible, a través de la educación y de la formación moral (sostén necesario del contrato
social).
 Sin embargo, para que pueda operar la EDUCACIÓN MORAL,
necesitan algunas condiciones:

la IMAGINACIÓN MORAL se

(1) Para DECIR MORALMENTE, todo sujeto debe tener y manejar el TIEMPO, especialmente el
tiempo FUTURO, porque es en el futuro en donde se producen las consecuencias y regresan las
secuelas de lo que se hace. Si alguien ha anulado su tiempo, porque no tiene pasado, el presente
es vertiginoso y jugado en cada acción, y no tiene futuro porque puede perderlo en cada una de
la razón por medio de la fantasía”. JAVIER BENET, M. NUSSBAUM: Justicia Poética. www.revistas.um.es // M.
NUSSBAUM (1992), Imaginación literaria en la vida pública. Revista Isegoria/ 1. 1995.

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

54

sus intervenciones, la IMAGINACIÓN MORAL no puede actuar. No se vuelve solidaria con el
semejante y consigo misma, porque se agota en la decisión inmediata, sin posibilidad de
proyectarse.

(2) La imaginación moral requiere una VIDA CON PROYECCIONES: si alguien no tiene VIDA FUTURA,
no tiene PROYECTO, sino la certeza de jugarse la vida y de perder la vida en cada acción, no hay
IMAGINACIÓN posible. La moral solamente puede actuar si salta sobre el presente de la propia
vida e imaginar un vida hecha proyectos para el futuro.

(3) De la misma manera con que afirmamos que se puede ENSEÑAR Y APRENDER

el
funcionamiento de la IMAGINACIÓN MORAL (para que efectivamente opere), es necesario que la
educación se haga cargo de la educación del TIEMPO en todas sus dimensiones (soy el pasado,
vivo el presente, pienso y tengo un futuro por delante) y, junto con el tiempo, la construcción
solidaria e intersubjetiva del sentido de la vida y del proyecto de vida.

(4) Si no se tiene FUTURO, y la vida está asociada con la muerte segura, no hay posibilidad de
esfuerzo, porque el esfuerzo se asienta en el futuro, en el reconocimiento, la recompensa, la
conquista de los resultados, en la certeza de que las acciones (buenas) serán valoradas y las
acciones malas pueden tener el retorno anunciado. Con la muerte golpeando la puerta no hay
posibilidad de firmar un CONTRATO SOCIAL, ni de proponer la vigencia de la IMAGINACIÓN
MORAL. En este contexto la sociedad no le puede pedir nada a quien se sabe sin tiempo y sin
vida, y que a merced de sus arbitrarias decisiones: sustraer, robar, amenazar, amedrentar, matar.
No tiene nada de extraño que quienes así piensan y viven, desprecien la educación e ignoren la
escuela.

(5) La sociedad no puede mantener una BRECHA tan manifiesta y visible entre los que tienen y los
que no tienen. En el pasado esa brecha existía, pero no era conocida, reconocida, porque los
pobres vivían sin ver la vida de los ricos, ni las condiciones de vida, la comodidad y los productos
que los ricos consumían. Hoy los pobres, los excluidos pueden ver la VIDA de los ricos y los
PRODUCTOS que consumen. Si todos los hombres somos iguales en términos morales, ¿por qué
no podemos tener vidas de consumo, disfrute, goce, posesiones iguales?

VIOLENCIA Y SOCIEDAD: ENTRE LA RAZON Y EL DESAMPARO

55

 UN EJERCICIO ASOCIADO AL TEMA DE LAS DETERMINACIONES Y LA IMAGINACIÓN MORAL =30
Un futbolista de un equipo reconocido está jugando un partido importante. Sobre el final del
segundo tiempo, recibe la pelota dentro del área rival, logra dominarla y se disponer a patear al arco
para meter el sol. Son los minutos decisivos para el partido y para el campeonato, pero cuando ya
está por patear, el arquero que se había dispuesto a salir o a defender el arco, cae desplomado al
suelo. Ese gol representa mucho para todos.
1. ¿Meterías gol o tirarías la pelota fuera?¿Esperarías la decisión del árbitro? ¿Por qué?
2. Y si la situación de tu equipo fuese crítica (= descenso del equipo, posibilidad de ascender de
categoría, gol del campeonato), ¿qué harías?
3. ¿Cómo reaccionarías si los compañeros o el técnico criticaran tu decisión: (a) meter el gol, (b) tirar
la pelota afuera? ¿Por qué?
4. ¿Cómo reaccionarías si fueses parte del equipo contrario, (a) en el caso de que decidas meter el
gol o (b) tirar la pelota afuera, o (c) detenerte y esperar la intervención del árbitro? ¿Por qué?
5. ¿Cómo reaccionarías si fueras parte de la hinchada de uno u otro equipo en cada caso?

30

IDEA ORIGINAL: J. BARBA MARTÍN, F. J. BARBA MARTÍN Y D. MURIARTE SOLANA. Revista de Educación Física.
2003.