Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
SOBRE LA TRADUCCION LITERARIA
Valentin Garcia Yebra *
Desde hace mucho tiempo se ha establecido, y se admite undnimemente,
la distincién entre dos grandes especies de la traduccién: la traduccién docu-
mental y cientifica, que podriamos designar también con el titulo de la obra
de jean Maillot, La traduction scientifique et technique (La traduccién cien:
tifica y técnica}, y Ta traduccion Miterarta, A Ta primera se le aplica a veces [a
designacién mas general, pero negativa, de traduccién ro Iiteraria, Al hablar
ten lo que sigue de traducci6n cientifica o clentifico-técnica, considero
‘luidos en ella todos los tipos de traduccion no literaria.
Se discute a veces sobre la dificultad relativa de ambas especies de traduc-
clon, Sostienen unos que es mds dificil la traduccion cientifico-técnica,
mientras que otros atribuyen mayor dificultad a la traduccién literaria. Los
pprimeros se basan en la cantidad y exactitud de los conocimientos que la tra-
uccion cientifica requiere, Los que opinan que es més dificil la traduccién
Iiteraria-argumentan con la calidad de lengua que aqué se exige, tanto en el
texto original como en el de la lengua meta.
Personalmente creo que se deberia hablar, més que de dificultad mayor 0
menor en si, de dificultad mayor 0 menor para el traductor concreto. Para el
buen conocedor de una ciencia o de una técnica determinadas y de la termi-
nalogia correspondiente, ser4 mucho més facil la traduccién de textos de esa
Ciencia o de esa técnica que la traduccién de textos literarios; al traductor
Strado por la poesia o inclinado, en general, a la literatura, si conoce bien
tina lengua extranjera, le parecerd més facil traducir textos literarios de esta
lengua, dando por supuesto que también conoce, mejor atin que la lengua del
original, la lengua propia.
“Considerada en si misma, es sin duda mayor la dificultad de la traduccién
literaria, El lenguaje cientifico aspira a ser univoco y concreto, aeliminar en
lo posible toda ambigiiedad. El hombre de ciencia procura, ademds, excluir
de su manera de expresarse lo personal, y evita as{ las connotaciones caracte-
* Doctor en Filologia Clisica y miembro de la Real Academia _Espafola, Profesor
de la eltedra "Teorfa de fa Traduccidn” en el Instituto Universitario de Lenguas Mo-
dernas y Traductores de la Universidad Complutense de Madrid, Espafa, Traductor de
importantes obras del griego (La Postica de Aristotles, entre otras), del latin, alemén,
francés y portugués.
"7risticas del lenguaje literario, que tanto dificultan la traduccién. La ciencia
Discs, por definicién, no lo individual, sino lo general y ee produce un
busca, Pento cada vez mayor entre todas las lenguas que le sven de vehicu-
aeerearneg el Lenguaje cientiico tiende a intermacionalizarse, Es on 6a terre-
to. Honde puede llegar a ser realidad una idea apuntada hace ¥* medio siglo,
0° 1036, por H. Betz; la idea de un Wérterbuch des. ‘Abendkindischen (Dic-
‘conario de la lengua occidental).
ie ee aspita a servirse Gnicamente de la funcién Vgica de} lenguaie.
Fen lar acdlda en que se mantiene dentro de sus I/mites expresives, apenas
esté ligada a la materialidad de las palabras.
1 Bacios como ejemplo una proposicién matemética (8 matematica es,
etimologicamente, la ciencia por antonomasia): Tres y- tres. 5% puede
Gecirse, con diferente materia lingli(stica pero con equivalencia absoluta, en
deci. “Brel plus drei gleich sechs; en inglés: Three and three are SX 2
Francés: Trois et trois font six, etc. Esta misma proposicion puede expresar-
farce pign sin palabras, mediante una formula compuesta de simbolos de
Sgniticado exactamente igual para los hablantes de cuahauls lengua europea
sienifcago Pexpresion de esta verdad matemdtica no est Tigada 9 Ja mate
fialidad, es decir, al sonido de las palabras. Las palabras pueden ser sustitui-
das por cifras comunes a muchas lenguas. ¥ lo que es mas importante: tanto
Te abras como las cifras excluyen aqui Ta equivocidad significan absoluta-
las palabras sino para los hablantes de esas distintas lenguas. Por ova Parts el
{que enuncia esa proposicién cientifica no pone ni revela en ella nada perso-
fal, ningin afecto, ningan sentimiento.
ning ater cambio, estos cuatro versos de aire popular que aparecen ¢?)
un villancico de Géngora:
Caido se le ha un clavel
hoy a la Aurora del seno:
iqué gloriaso que estd el heno
porque ha cafdo sobre él!
Son versos, aparentemente, sencillisimos, Los ndcleos primarios de signi-
eatin ve expresan en palabras de uso corriente: caer, Clavel, sures TET
lorioso, heno, Todas estas palabras tienen fequivalentes en cualquier lengua
sompea, Sin embargo, no es arriesgado afirmar qué cualquier intento de
aareperjon quedara lejos del encanto del original en el mejor de los casos, la
rae de a traduccion sera distinta.Y, SI no fuera desvlames @& 1?
tema, podriamos ver como esos versos, en su aparen te sencillez, revelan ras:
fps peeuliares de Ta personalidad del autor, hombre de espititu aristocratico,
BOs Petar de To singular, de lo exquisito, Baste observar Ia estructira del pri-
buseatrso: Cardo se le ha un clave, con esa ruptura VoUntare de la cons-
met Yen normal: “Se le ha caido wn clavel”, que habria servido igualmente
para formar el octosflabo.
Fon eos mencionada proposiciGn matematica no incluye nada Per:
sonsi, El que la expresa no revela nada de sf mismo. Mi saviors refiere a
setos coneretos: no se trata de manzanas, ni de sills, ni de caballos; se
18trata solo de tres y tres, que son seis. Y lo mismo da decirlo en alemén, en
espafol, en francés o en inglés.
La lengua de la ciencia quiere ser precisa, exacta 0, como suele decirse,
“pobre en redundancia”., Se dirige sélo al entendimiento. Maneja el concepto,
escueto, desnudo, y sdlo acata la ley de la realidad objetiva.
Por otra parte, la terminologéa cientifica tiende, como hemos dicho, a
internacionalizarse. Los nombres mismos de las ciencias suelen ser comunes a
muchas lenguas, con ligerisimas adaptaciones: filosofia es palabra espaiola,
italiana y portuguesa; philosophie es alemana y francesa, y los ingleses apenas
cambian mas que el! acento al decir philosophy. Fisica es también palabra
comiin a espafioles, italianos y portugueses; physile pronuncian los alemanes
y los franceses; physics modifican levemente los ingleses. Podriamos repasar
as/ toda la nomenclatura cientifica; veriamos que la tendencia internaciona-
lizante es habitual en ella, Esta nomenclatura se nutre de un caudal comin,
‘que tiene su fuente en la antigua Grecia,
El concepto central de la teoria de la traduccién cientifica es la inva-
riancia. En este concepto se expresa que, en el proceso de la traduccién, hay
algo que no debe suftir cambio, algo que debe permanecer invariable. En la
traduccién cientifica es posible la verdadera equivalencia. Lo que no puede
ser reproducido idénticamente en la materialidad de los signos de la nueva
lengua puede y debe, mediante la funcién légica universal, conservar los
mismos valores, set equivalente. La equivalencia, la igualdad de valores de
dos textos de lenguas distintas, supone la posibilidad de la traduccién perfec.
ta, Pero la equivalencia de dos textos de lenguas distintas s6lo es posible en el
campo cientifico-técnico. Si la traduccién automética, la traducci6n realiza-
da por mquinas, ha de ser posible algtin dia, lo serd sin duda en este campo.
PROBLEMAS DE LA TRADUCCION
JTERARIA
Sobre este telén de fondo se verdn mejor, por contraste, las dificultades y
los problemas de la traduccién literaria.
Son tantos estos problemas que su exposicién ~y no digamos su solu-
cin, muchas veces quiz imposible, o al menos dudosa— requeriria todo un
volumen. Va a cumplir veinticinco afios el que les dedic6, en 1963, Georges
Mounin, con mas de 300 paginas y un titulo bien significativo: Les problé-
mes théoriques de la traduction (Los problemas teéricos de la traduccion)
Trataré de exponer los principales con la mayor concision y claridad posibles.
El primero que se plantea es el de la posibilidad o imposibilidad de la
traduccion literaria. 7
Las primeras traducciones literarias de que tenemos noticia las realizaron
hace unos 4.000 afios los acadios. Los originales traducidos fueron textos
sumerios escritos en los mil afios que siguieron al 2.600 a. de C. Los acadios
comenzaron a traducirlos hacia el siglo XVIII de aquella era. La traduccion
ha sido desde entonces uno de los medios mas importantes, acaso el mas
importante, para la propagacién de la cultura, para la cteacién y el desarro-
lo de nuevas literaturas y para el enriquecimiento de las lenguas usadas para
traducir. La cultura latina se enriquecié por la traduccidn de textos griegos, y
19la cultura occidental, por la traducci6n de textos griegos y latinos
A los hombres de estas culturas ni siquiera se les ocurrié. dudar de la
posibilidad de la traducci6n literaria. Les parecfa natural, aunque no exenta
de dificultades. Sobre estas dificultades y sobre su personal manera de
resolverlas se expres6 Cicerén en varias ocasiones; su texto mds citado es el
que aparece en De optimo genere oratorum (13-14): “nec converti ut
interares, sed ut orator. HOW verBUTA pr Verbo necesse habul redder, se
genus omne verborum vimque servavi" ('‘y no verti como intérprete, sino
como orador ...n0 me parecié necesario volver palabra por palabra, pero
conservé todo su estilo y su fuerza”). No podemos entrar aqui en el analisis y
en la discusién de la actitud ciceroniana. San Jerénimo, Leonardo Bruni,
Luis Vives, Lutero, Délet, Schleiermacher y otros, pusieron de relieve las
dificultades de la operacién traductora y sefialaron modos de resolverlas..
Pero la creencia en la posibilidad de la traduccién literaria se mantuvo
imperturbada hasta que, en nuestro siglo, surgié la corriente de pensamiento
conocida como “solipsismo lingilistico”. Segin esta corriente, ni siquiera
dentro de una misma lengua es posible la verdadera comunicacién. Uno de
sus representantes fue Rainer Maria Rilke, quien en sus Cartas a un joven
oeta Hlega a afirmar que “casi todo lo que nos sucede es inexpresable” y que
fen el fondo, y precisamente en cuanto a lo esencial, estamos indeciblemente
solos”. La conclusién del solipsismo lingiiistico, en cuanto ala traduccién,
seria que, si la verdadera comunicacién es imposible dentro de una misma
lengua, a fortior/ lo serd entre lenguas distintas.
‘Georges Mounin dedica todo el libro antes mencionado a demostrar que
la comunicacién por el lenguaje, también la comunicacién interlingiistica
(es decir, la traduccién), aunque no carezca de dificultades, es ciertamente
posible. La demostracién de esta posibilidad podria hacerse con s6lo cinco
palabras de la Poética de Aristételes: ti genémena phanerdn héti_dynata
(51b 18): “lo sucedido es evidentemente posible”. La traduccién literaria ha
sido desde hace milenios un hecho frecuentisimo, un hecho ininterrumpido.
Esto anula las voces de cuantos han afirmado que la traduccién literaria es
tarea imposible, faena ut6pica, empresa desesperada. La traduccién literaria
existe, Iuego es posible. Lo que no existe es la traduccién literaria perfecta.
Pero de eso hablaremos luego. Veamos antes cules son los obstculos con
que este género de traducci6n tropieza,
Es sabido que la traduccién en general, y también la traduccién literaria,
consta de dos fases: la fase de la comprension del texto original, y la fase de
la expresién, en la lengua terminal, del contenido de aquel texto. Pues bien,
los obstaculos con que tropieza la traduccién literaria se presentan en ambas
fases.
Dificultades para la comprensién de la obra literaria
La posibilidad de 1a traduccién literaria depende ante todo de la posibili-
dad de comprender el texto que ha de ser traducido. La comprensidn noes
ain traduccién, pero es el tramite previo del traductor. Pues bien, la indole
del lenguaje literario dificulta la comprensidn de los textos que lo utilizan.
20Roman Jakobson distingue en la comunicacién verbal seis funciones bésicas:
la emotiva, la apelativa, la referencial o informativa, la fética, la metalingtiis-
tica y la poética. De todas estas funciones, solo la funcién poética es esencial
para el lenguaje literario. Las demas, aunque se dan en él casi siempre, le son
accidentales.
La funcién poética se caracteriza por el hecho de que el lenguaje literario.
cctea su propia realidad, independiente, en gran parte, de la realidad empirica;
de suerte que el discurso literario establece su eficacia comunicativa sin nece-
sidad de una relacién directa con el mundo externo. En el lenguaje corriente,
toda manifestacién depende de un contexto extraverbal, que es anterior y,
or consiguiente, independiente de ella. En el lenguaje literario, el contexto
es el lenguaje mismo, que s6lo por via indirecta se relaciona con el mundo.
Por ‘eso el lenguaje literario tiene un cardcter marcadamente subjetivo, que
dificulta la comprensién de su mensaje. Por ser el mundo de cada obra lite-
raria un mundo aparte, 0, dicho con palabras de Damaso Alonso, “un cosmos,
un universo cerrado en si", el conocimiento del mundo real y de otras obras
literatias s6lo indirectamente ayuda a conocerlo.
Por otra parte, el lenguaje literario es ampliamente connotativo. El
contenido de la palabra no es aqui puramente intelectual, como sucede 0
tiende a suceder en el lenguaje denotativo, propio de las obras cientificas. En
el lenguaje connotativo, el niicieo de informacién, cuando lo hay, suele estar
fuertemente impregnado de elementos emotivos y volitivos. Y esta pluralidad
de representaciones es otra dificultad para la comprensién total del mensaje.
La connotacién, por lo demds, no es sino un aspecto de la plurisignifica-
. no son los lectores de 12
Fraduccién, sino la obra ori gous la que debe pasar ala lengua de 10>
traducetecores. ¥ cuanto mas se ajuste at 2 axcter de la nueva lengua, ceteris
Cuan mucin. Un ejemplo sera més convincente que
Jor Ha ica, Si, al traducir una novela alee, hallo en
. eacion: Das ist mir Wurst, 0 ef 12 descri
ci6n de otro: acion’ Ppezge, no se me ocurtiré traduci
clone es para mf salchichal™, ni “Tos PeIOS 5 Jevantaron para él amontes”,
Seer Me importa un bledo!”, Y, "se Ie 0 ron os pelos de punta”. La
seoluta fidelidad material, equivalente Megat ala germanizacién de la traduc-
avon, seria infidelidad total, mientias ot {a infidelidad aparente, la hispant-
cory gel texto traducido, es fidelidad completa.
or stjamos considerar todavia un provene peculiar de fa traduccin de
brag literarias versficadas, (Deben trade fen prosa 0 en Verso?
Shay para ta teoria de Ta traducciOn problemas insolubles, éste es une
de erlos. ¥ se plantea ante la traduccion ‘ge cualquier poema, Si lo traduce 6h
oe go. a no ser en casos excepcionales Y oe andose de lenguas muy afines,
verse gor perderd muchos valores express ‘del original, y pondré quiza en
Ie traduccidn otros de su cosecha, pecando asi, por omision Y Por accion,
1 aa norma fundamental de st of 10 decir tod To que el autor
original ha dicho. Si lo traduce 60 prosa, per cea To vinculado al VersO,
oe puede ser esencial para el Poss: TE] traductor navega aqui entre Escila
a Catibdls. Y no tiene escapatoria: 0 “roca contra el promontorio, os€ mete
en el remolino.
Lremerar las opiniones en favor de te solucién o de la otra seria
pralijo. Acaso lo més sensato sea ne dherirse a ninguna de un modo defin
Protipsmejor que puede hacer el taduckes gstudiar las posibilidades de
to, caso. Dependeran éstas del cardcter etructura de la obra considerada,
Galt Groximidad o alejamiento de las dos \enguas, det propésito de Ia traduc.
sesh sus destinataros. La elecciOn &5 ‘delicada. Como norma general, YO
yin Ge atreveria a dar ésta: Vales isis buena traduccion en prosa que
$610 ia traduccién en verso; pero una buena traduccion en verso es mejor
{que una buena traduccién en ProstMae. pe Stab
Del espiritu de las traducciones
(1816)
‘Transportar de una lengua a otra las obras maestras del espiti
hhumano es el mas eminente servicio que se pueda prestar a la lite
ra, Existen tan pocas producciones de primer rango y el genioy
cualquier género que sea, es un fenémeno tan raro que, si todas
rnaciones modernas se limitaran a sus propios tesoros, siempre Sef
rian siendo pobres. Ademas, la circulacién de las ideas es de
especies de comercioaquelaen ln que ls ventas son més
Los sabios, ¢ incluso los poetas, imaginaron, en el renaciim
de as eras, que podian eserbir todos en una misma lengaay
afin de no tener necesidad de ser traducidos para ser entendido
podia ser ventajoso a las ciencias, para cuyo desarrollo n0 Son.
fos los encantos del estilo, si bien tuvo como consecuencia
cchas de las riquezas de los italianos en este géncro les resulta
conocidas a ellos mismos, ya que la generalidad de los le
‘comprendia mas que el idioma del pais. Ademas, para esc
tin sobre las ciencias y sobre la filosofia es necesario creat
‘que no existen en los autores antiguos. Asi, los sabios se hi
dde una lengua a la vez muerta y falsa, mientras que los pO
nian a las expresiones puramente clisicas; en Italia, donde
sonaba todavia en las orillas dl Tiber, ha tenido escrito
Fra Castor', Policiano®, Sannazaro® que se aproximnan, 86
1G. Fracastoro (1478-1553), autor y médico italiano
2-8. A Policana (1454-1494), poets Horentino, hizo una veri
que dedicé a Lorenao de Ml
3, Sunnazaro (1455-1530), poeta y humanist italiano, pet
236
Jos eruditos. Y es. una triste gloria ie:
tla imitacidn, Estos poetas latinos de
soo el a
ai que no se puede seguir mas que por el
francés, el inglés, el Paes J orl
Reese ana et take Ree
lcadquitir scan unic
tin ben hats ns podria cn une
tna. nario pg ar lc anlar
Hecesario,
Betraduce; y aun cuando se tuviers
MieA, no por eso |
ce je Poctico, de ls cual el gern
Hae Toes clevarse muy ato, pero n i cual sense ee
Hones, en los desarrollos, en fi
eps fos los, en fin, en todo aquello que consigueee ee
Seas Wen
nen tant ved gc la posta aces iment puede
ee lad
(Trad. Miguel Angel Veg)
238
W. vow Hunsonpr
1. Introduccién a la traduccién del Agamenin
de Esquilo
(1816)
(.) Con frecuencia se ha advertido —y tanto la investigacion
fimo la expericncia lo comprucban— que, si se prescine de ler oc,
porales, ninguna palabra de
as corresponde perfectamente con otra de ote here
tliferentes idiomas son a este respecto solo sinonimicos,
tesa el conce
latin y ale-
ello, si bien
Wn tratamiento més inteligente del tema constituiria una obra ine
Hisima, Una palabra no es en absoluto s6lo la seal de un cons
etal manera que sin ella ni siquiera surge cl concepto, por no
tle que pueda fijarse; el indeterminado poder de la mente se
lia en una palabra al igual que en el cielo despejado se conden,
Wen ligeras nubes. Se trata de una esencia individual, de cor
lo y determinada figura, de una fuerza que acta so.
Hlritu y con capacidad para reproducitse. Si uno quisiera rex
«l origen deuna palabra de una manera humana (lo que
Wes ya imposible, pues la formulacién de la misma supane
tle ser entendida, y cl idioma s6lo es pensable como um
mhutua y simulténca interaccién cn la que uno no ea
Me ayuclaral otro, sino que cada uno tiene que hace
Ait propio trabsjo y el de todos los otros) esta
nde una forma ideal en la fantasia del ati