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PUBLICACION DE LA ESCUELA DE TRADUCCION DE LA UNIVERSIDAD INTERCON Editorial Esta vez, en la seccién “Hablemos de traduccién” presentamos el articulo “La traducci6n intersemiG- ftica” en el cual Siri Nergaard propone una visi6n nueva del saber que nos ocupa; “La traduccién de poesta y de prosa poética” es una reflexién centrada en las teorfas de la entropfa formal y seméntica, entre otras; en “La travesfa del traductor”, Rosario Valdivia nos invita a navegar por la narrativa durasiana siempre ‘a bordo del barco del traductor. Por su parte, Todd Burrell nos acerca, en “Octavio Paz: traductor: teorfa y réctica en Veinte poemas”, a una revisi6n critica de la traduccién de poesfa. Luz Ma. Vargas comparte con nosotros la traduccién de “El poema del puente” de Kate Rushin, como muestra de adhesién al sentimiento de esta iltima. Asimismo, Federico Patén nos hace participes de sus reflexiones en “Las posibilidades de la ensefianza de la traduccién”, siempre en un tono célido y leno de buen humor. Queremos agradecer al Mtro. Hemnén Lara Zavala el que nos haya obsequiado su valioso tiempo, su buena isposicién y entusiasmo para llevar a cabo la entrevista que aqui presentamos, en la cual nos relata su experiencia como editor y promotor dela traduccién. Y para quienes gustan de la poesfa, también en este niimero presentamos algunos fragmentos de la obra de Elena Tamargo, con los cuales contagia frescura y emociones dignas de ser compartidas. Dennueva cuenta renovamos la invitacién a los lectores de Traduic para colaborarenella. E: siempre muy grato para quienes hacemos Traduic poner en manos de sus lectores un nuevo ejemplar. Directorio RECTOR Lic. Jan Jue Corona Lépez SECRETARIO GENERAL Lc. Jost Luis Vega Arce DIRECTORA DELA ‘ESCUELA DE TRADUCCION ie. Luz Marta Vargas Escobedo {LUSTRACIONES Dosestadounidenses: (Cala Epp, primera pare. ini Templeton, segunda part TTRADUIC es un publiccion de la Escuela de “raduccin dela Universidad Intercontinental, ‘AC. Av Insurgentes Sur 4303, Col. Santa Urals ite, Talpan 14420, Mésico, DF. TeL S73 8544 ext. 1200, El contenido de los anieulos es responsabilidad el autory no express necesriamentelaposicion (ea publicaica Los aneulos poeden ser reproduc siempre y cuando eit la fuente, Tipognafi: Palabra en Vuelo, S.A. de CV. ‘Tenayuca475-B. Tel. 688-1743, Impesin: Escala Ipresos, S.A de CY. Tel 45-38-84 ‘TRADUIC ARO 4 NUMERO OTONO-INVIERNO 1904 INDICE Editorial HABLEMOS DETRADUCCION Latraduccién intersemistica SiriNergaard Traduccién de Consuelo Aguirre Latravesfadel traductor Rosario Valdivia La traduccién de poesia y de prosa poética, eflexiones ‘Alfonso Andrade Franco Posibilidades de la ensefianza de la traducci6n Federico Patén Elpuente interior: Kate Rushin Luz Maria Vargas Octavio Paz, traductor: teoria y précticaen Veinte poemas Todd Burrell Latraducciénen la tradicién literaria zapoteca Vicente Marcial Cerqueda LAENTREVISTA CON. Hemnén Lara Zavala: promotor dea traduecién ‘Adriana Dominguez Mares CUENTO CONTIGO Elmercado del martes, Jaled Es-Sawi Traduccién de Carmelina Ramirez y José Luis Lopez Habid LITERATURA HOY Elena Tamargo: Extranjera Tomds Serrano INMEMORIAM Giacomo Joyce, un poema en prosa para disfrutar Leticia Garcla Cortés QUE HAY PARA... swtraducir Traducir divulgando Alfredo Cid 4 7 19 24 26 34 36 39 La traducci6n intersemiética 1 su ensayo Aspects linguistiques de la traduction, Roman Jakobson iplantea una diferenciacién entre varios tipos de traduccién: la interlin- Biiistica, es decir, entre sistemas lingUfs- ticos diferentes; Ia endolingiifstica, que consiste en la interpretacién de signos lingifsticos por medio de otros signos lingUfsticos de la misma lengua; y la in- tersemiética o transmutacién, que con- siste, en cambio, en la traduccién entre sistemas lingUsticos y sistemas no-lin- Biisticos. Jakobson postula la posbiidad de una traduccién entre dos sistemas semisticos diferentes como por ejemplo el verbal y el visual. De hecho, segin el autor, existe una homologia estructural entre Ia cons- truceién gramatical del texto poético verbal y el orden geométrco del visual. TJakobson, Roman. “Aspects linguistiques de la traduction”, en Esais de Lingistiqe génerales, Paris, Minuit 1963. SiriNergaard A partir de esta hipstesis inicial se plantea la posibilidad de confrontar di- ‘versas formas semidticas para encontrar las analogias y las eventuales diferen- cias, Jakobson mismo nos ha proporcio- nado una primera ejemplificacion prictica de la transmutacién, en su en- sayo On the verbal Art of William Blake and Others Poet-Painiers?. Jakobson analiza de manera especifica la tiltima pintura de Rousseau: Le réve. A través el andlisis gramatical del texto surge una distribucién de los temas gramatica- les que se corresponde con la disposicién de sus referentes pict6ricos en el cuadro, Inspirados en el estudio de Jakobson, tratamos de desarrollar un trabajo de in- vestigaci6n inherente ala traduccién in- tersemidtica a través del anilisis de segmentos de textos extrapolados a partir de la obra de Jean Cocteau’. Nos parecié muy interesante plantear- ‘nos el problema de la traduccién toman- 0 como referencia la obra del artista, en ‘cuanto que es particularmente rica en tal sentido y podria ser lefda como una suer- te de traduccién continua desde una for- ‘ma artistica a otra, en la cual temas y textos se retoman y reexpresan a través de otros instrumentos. En particular, tomamos en considera én dos obras: un fragmento de la novela Les enfants terribles y el dibujo corres- pondiente, realizado por el mismo autor, ¥ otro fragmento tomado de Opium, co- tejado con el dibujo correspondiente. Takobson, Roman."On the Verbal Art of William Bloke and Others Poet-Painers™ en Linguistic Trquiey. 1970. * Barnabé, Roberto, Traduzione © tamutaxione nel opera i Jean Cocteau, tris de lcenciatra, Universidad de Boloni, 1991-92. Los textos anclizados de Cocteau son: Les enfans tembles, Pans, Grasset, 1929, y Opium, Paris, Stock, 1930. iE oor iniene 198 Hablemos de traducci6n ———>>>>———— ig, SS SSS ‘wt Tanto para el texto escrito como para cl visual encontramos oposiciones a ni- vel de forma, a las cuales corresponden jones categoriales en el plano del contenido. En lo que concierne al siste- ma verbal, profundizamos de manera particular en el andlisis de 1a estructura ‘gramatical del texto para determinar su significado subyacente; en cambio, para cl texto visual, a través del andlisis que roponen los estudios recientes de se- mi6tica pléstica’, efectuamos una des- ccomposicién de la estructura formal del dibujo para llegar a determinar su conte- ido, Tanto para la escritura como para el dibujo, surge una estructura sustancial- ‘mente similar que coloca en primer plano determinados temas y otros en posicién ‘marginal. Podemos encontrar asf una ho- mologia a nivel estructural que conduce Greimas, Algirdas-Tullen “Sémioique urate et sémionque plastique”, in Actes semiotqnes Doeumens 60,1984 ‘una asociacin entre varias partes del texto y coloca una perspectiva de planos entre os varios puntos, ereando un efec- to similar a los que Jakobson nota en el mencionado ensayo sobre Rousseau En nuestro andlisis, por ejemplo, en- contramos que —para el texto verbal — Ja oposicién entre aticulosindefinidos y anticulos definidos indica una oposicién entre el sujeto activo y el pasivo’. En otros caso, Ia oposicign entre sustanti- vos masculine y sustantivos femeninos corresponde, a nivel de contenido, ala oposicién entre sujeto active-dindmico Y Sujeto pasivo-estatico®, En cambio, en lo que concieme al Aibujo,apareci6, por ejemplo, una oposi- Tparnabe,Robere. Op. Cit. cap. cin entre forma cuadrada y forma circu- lr Ia cual correspondia, a nivel de con- tenido, una oposicién entre dimer celeste y terrestre. En otros casos, la disposicién en la parte superior del texto, con formas rec- tilineas significa pasivo-estético-inani- ‘mado, mientras que la disposicién en la parte inferior, en formas curvilineas sig- nifica activo-dindmico-animado, ‘Sin embargo, no se trata de establecer reglas generales que hagan surgir oposi- cciones y significados vélidos para todo tipo de textos. Seré el texto mismo el que cada vez presentaré soluciones diferen- tes, através de las cuales surge el signifi- cado. Fini cop, beaeslion De hecho, en el caso de textos poéti- 08 nos encontramos ante sistemas deno- minados semi-simbélicos?, los cuales no presentan conformidad entre elementos aislados de los dos planos, sino entre ca- tegorfas. En nuestro andlisis notamos cémo, por ejemplo, hay en el texto escrito un desplazamiento de términos en lo que respecta a las oposiciones categoriales. Mientras en un caso el uso de los sustan- tivos masculinos se relaciona a conteni- dos de actividad-dinamismo y el de los. sustantivos femeninos a pasividad-esta- dad, en el otro caso se invierten. En lo que concierne especificamente 1 los aspectos de traduccién entre dos sistemas, notamos que cada texto llega al des diferentes. En nuestro caso, por ejemplo, la opo- sicién contacto - no contacto a nivel de contenido, se determina en el dibujo a través de la separaci6n o no separacién entre los objetos, mientras en el texto escrito es a través del uso de las preposi- ciones como se determina el significado de con-tacto y con-fusién entre los obje- tos. Por lo demés, en el texto escrito surge la posibilidad de relacionar varias partes del texto que se asocian a través del uso de repeticiones de palabras 0 de estructi- ras de frases que en nuestro caso condu- cen a una visién “doble” pero “en simulténea” del mismo sujeto. De hecho, tuna peculiaridad del texto postico, segin lo que dice Jakobson, es crear la posibili- dad de leer el texto no s6lo en forma lineal, sino considerando simulténea- ‘mente elementos que se encuentran a distancia, En cambio, en el dibujo la “doble” vvisiGn en simultdnea del mismo sujeto se presenta dentro de la misma figura. De hecho, se condensan en él elementos que T Para wna distinc entre lor varios tpor de sistemas semidicr, vias Helmsley, Lous, Prol- omens to a Theory of Language, Madizon Universit of Wisconsin Pres, 196 ‘en cambio estaban presentes en varias partes del texto escrito. Nuestra investigacién tenfa la inten- cin de explorar un campo de andlisis ain poco estudiado, indicando la posibi- lidad y los recorridos eventuales para posteriores avances y profundizaciones. A través de este primer acercamiento, nos parece posible poder identficar el surgimiento de algunos aspectos impor- tantes. Ante todo, vemos que la teorfa semi6tica nos ofrece instrumentos de andlisis que resultan particularmente funcionales para la investigacién sobre Ja traduccién intertextual. Una posible comparacién entre la especulacién te6ri- cay la préctica de la traduccién conduci- fa tal vez a un mayor avance, y a un conocimiento ulterior de las problemsti- cas concemnientes a la transmutacién, que resultarfa provechoso para ambos campos de trabajo, En Jo que concierne a nuestra investi- {gaci6n, la comparacién entre los varios ferenciada entre os varios textos. En general, notamos que se crea una homologfa estructural entre los varios tipos de sistemas semisticos diferen- tes, pero la relacién entre ellos, en nues- to caso, no se caracteriza por una perfecta correspondencia entre imagen y texto escrito Enos ejemplos analizados vimos que €l dibujo puede ampliar y profundizar en aspectos que en el texto escrito apenas se mencionan o consideran, o bien que en él se condensan aspectos que se presentan ‘de manera diseminada en el texto escrito. Surge la idea de complementariedad y enriquecimiento reciproco de los dos textos, que pone en discusién la hipétesis segiin la cual la imagen corresponderta Tal ex la relacién enconrada por la escuela leonoldgica: ver en particular Schapiro, Meyer. Words and pictures, The Hogue, Mouton, 1973. exactamente a la fuente literaria preexis- tente, la cual constituiria asf su origen. Por tiltimo, quisiéramos hacer notar {que nuestro trabajo, aunque se dirigié de ‘manera especifica a las relaciones entre lenguaje verbal y lenguaje visual, se pro- pone como hipstesis de investigacién la para el estudio de 1a transmuta- cin entre cualquier tipo de lenguaje. Es precisamente esta conviccién la que nos hizo, en uno de los trozos anali- zados, ampliar el andlisis para aplicarlo al texto filmico, de esta manera encon- tramos la posibilidad de aplicacién del ‘modelo teGrico a sistemas diferentes al verbal o visual. ‘Asf surge un campo de investigacién en cextremo rico, pero atin insuficientemente cestudiado, tanto en lo que respecta al de~ sarrollo de la investigaci6n entre siste- ‘ma verbal y sistema visual, como a su aplicaci6n a otros sistemas semiéticos. “Traduecion de Consuelo Aguize Hablemos de traduccién La travesia del traductor 4 tomamos en cuenta que el traduc- tor de textos literarios no s6lo debe }dominar todos los matices de a len- gua matema y aquéllos de la lengua de la cual traduce, sino también poseer una sensibilidad lterara apta para descubrir ono dicho, los silencios dela escritura 0 la melodia de lo indescifrable y, ademés, ser capaz de encontrar el motor postico {que moviliza el texto hasta dejamos con ‘una Iégrima involuntara, una sensacin de desconsuelo o una alegria desconcer- tante sumergiéndose asi, el traductor, en las profundidades del texto a partir de un estudio interdiscipinario que abarque desde a Historia, la Psicologfa, la Litera- tura, Ia Retérica, Ia Lingifstica del Discurso, la Estlistica..y un estudio dis- ciplinado por etapas que oscile desde el andlisis del plano extratextual al intratex- tual (incluyendo este tiltimo, los estratos Igxico-seméntico, morfosintéctico y fo- noestilfstico), entonces el critica de la ‘Traduccién de Textos Literarios deberé serdoblemente riguroso y perfeccionista, intentando conjugar la ciencia de la Tra- oe Sg Sl LD a Fl gat gl gy Litly Bh oe eH ASST ty oe ASE gee fae SN we ge oe ghee ple sili due DLAs pT tell ae Gl dag bat > Hey Be bate Sooty calla tye ab nas OLS lat Ne db Vy LS ba VY Cuento contigo ily + ULM IF ye oll! hag & gd or gall sl ows, st Fqw og aSl Le Scene rt of Sn AH che Sot Gtk pig ba Coen aU a neigh Sara! ing +5 2 ooh oS PF Malye Ss 6 eye HEI ced Syl 5 ply Oy Spall GNGLS jaa tly « + aS EAN 6 Lele JLall hls ae Oyen ome cat! 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La gente aparecfa en disonancia con las voces, los colores y el movimiento. El busca, recorre con la mirada los aparadores de las tiendss, los nego- cios, los kioscos, los carritos de los vendedores am- bulantes, las cajas donde juegan los bebés de los comerciantes, sin encontrar lo que busca, no en- cuentra lo que reclama tener. Se detiene frente al vendedor de bebidas alcohéticas, 1a tienda tiene un cartel con letras grandes, las vitrinas empolvadas ‘mostraban rodajas de pasterma. Piensa comprar una botella de brandy. Se palpa el bolsillo leno (era la roche en que habfa recibido el salario del mes. Por esto pierde Ia felicidad del mes. Por esta plenitud soportaba la rutina a lo largo de un mes). Piensa comprar una botella de whisky pero cambia de opi- nién, busca y sigue buscando. ‘Una caravana de muchachas pasa junto a é1 obl indolo a desviar 1a mirada hacia ellas. Las mucha- chas estaban encadenadas del cuello, de los pufios y de Jos tobillos. Encabezaba la larga cadena una mujer de cabellos dorados y otra de piel oscura, encadenadas también, El mercado se tranquiliz6 un poco. La gente observaba detenidamente la larga fila de mujeres, Ha- ‘fan puesto una mesa grande de madera. Las much: cchas subfan al improvisado escenario ayudadas por el vendedor atractivo, delgado, de bigote dibujado y voz melodiosa. Las presentaba una por una. Tomé el mi- ‘eréfono para iniciar la sesi6n de venta. Lentamente se les acerc6. La gente reflexionaba y volvi6 a armar el esedndalo porque una vez més no habia consenso. ‘Voces masculinas se alzaron e invadieron toda la pla- za. El delgado y atractivo joven tomé el micréfono para iniciar la promocién de su mercancfa proveniente de las Filipinas, Siria y Turqufa; las europeas tienen Fare Cuento contigo precios elevados, las americanas son singulares y la africanas de precio bajo. Se acercé al escenario con paso lento... perez0s0. En aquel momento el vendedor reclamaba Ia atencién de los asistentes; en sus manos estaban la respuestas a ‘cualquier pregunta, como siempre proponfa la mercan- ‘fa de manera tal que resultaba dificil rechazarla, el vvendedor le pregunt6 inesperadamente: —1Cémo la prefiere, sefor? Le contest6 con una disculpa: —Ti no tienes lo que yo busco. El vendedor, de manera atractiva y astuta reiter6 la pregunta, "—Entonces, jcémo la prefiere? 1 repitié su respuesta: Tino la tienes. El vendedor le sonri6 ampliamente. no estuviera convencido de lo que tengo, en- tonces para qué habria venido al mercado, si usted no conffa en que yo tengo lo que desea entonces por qué se queda abt parado. Espera de m{ una confirmacin. yo le garantizo que tengo lo que Usted desea. Entonces le dijo inesperadamente: —La quiero diabélicamente bella, con garras por vuflas, su pelo revuelto, y con una figura intensa y eee 32 ee Ayes tysN Slat jaa edt aN oe coh Ladle oe GLE es oe hie Lal oo eat hes pear il omnis oe Gall Sotte J leak o+ Game see gedll 2391 OB jas elast AY! fobs Lat yagl cst Sayan BLT dy GN cals Got We ds led Gl co gt! ot 1S go Ha OL yy! OL ely Wate GL! gaol wea oe aly ga Sy SS woe Mp cos ig eget Dh oe a ol : Seg gill gM Maes St ey Gis Mal ob GS BS Span ele (ay ga pele ALL Gt aS pl aw ol LA lA gg 9 Base all SLL (La gp Sy Jos AS + le etl Gotta LN 6 etal esl aS y gS BL 6 Ud 3B sors Als pa Stas gata Ge ANS PS He ae OS les FIL ON pt SH 6 ale teas ny MSF a se GZ Gd gatiall ye best Ge ba ae ba SE ke Ty he GLI bt 4 hag DG Tal GMs ees GUN SE Gh gp J GS ye Gly La ja" Ge + gas Meets pe eae go Ghat ee A ie Pats ay LMG J BNA beats Setiall Deine lpg: a ATG NS at Se) (ee tet SOS oe dhe Mok es cat d aes) 2s, Bat Kee gle Gall Spill ALAN ae ye! My his Ligsly Ss gall 3 gall bye A Gly « el EEN gp GME te uN ESN oe dns Gel + (GLaW EL dsp! a od 6 Goal WAL Ocal SN 2 SM dy BU) i Yas os Meine USF ogee dle ae ardiente; no la quiero pura ni habladora, la quiero muda. Por un momento a muchedumbre guard6 silencio hasta que el atractivo vendedor se sonrié simple y tranguilamente. —Sepa usted que la tengo... oscura hasta la embria- uez, ni alta ni baja sino de una talla muy apropiadsa.. su cintura redonds... esa es ella... sin nombre y puede darle el nombre que usted quiera. En ese momento la contempla... era justamente Ia cencamacién de su suetio, La gente aplaudié mucho, el diestro vendedor, quien se incliné ante ellos, répi mente se levant6, agarr6 la caja y colocé a la salvaje ‘mujer muda en su interior. Le dio el instructivo de coperacién, mantenimiento, alimentacién y cémo ha- cerle el amor. Agradecido le entregé la caja. La tomé sin sonrefrse; en su cara se reflejaba tranquilidad. Sin 1i6 que eso era justamente Io que habia buscado y satisfecho se alej6, Ya en su habitaci6n la sacé de la caja, la volvi6 a armar. Encontré que tenia un pecho suplementario, on una identificacién pequeiia. Era un pecho tranqui J, portaba una tarjeta del vendedor con su teléfono y diteccién. Lo llené de agua, le puso flores blancas y 10 colgé de un perchero mismo que luego colg6 cerca de su ventana metéli Regres6 con la mujer, cuando la abrazé descubrié {que palpitaba, percibié su respiracin, tenfa el cuerpo caliente, no hablaron, su pulso aument6. Ella lo abra- 26. ‘Al final de la noche le quita las extremidades, 1a doblay la vuelve a colocar en el bail Por la mafiana se levanta... sale para el trabajo. recomienza la rutina, ‘Se abotona la camisa desde el sitimo botén, se ajusta la corbata al cuello; frente a 61 pasan con tazas de café, observa las colilla de cigaros arrojadas sobre Jos asientos fros de café, los dedos de las secretarias ssomando de las sucias chanclas, ala secretaria emba- razada que le corre el sudor por la frente, las hojas atadas con un nudo, termina por quitarse la corbata, enrrollarla y ponerla en el bolsillo derecho de su saco, cierra el cajén vacio del escrtorio y se marcha a la hora de la salida Regresa a la casa la saca de la caja, la apart, la ‘welve @ armar, la abraza... su pulso en ese momento deja de lati, la abraza mas y més, se para y la vuelve a uardar Va al trabajo... egresa a la casa, abre la caja, su pulso se va apagando cada vez més, camins de un lado para otro, abre, calla, la abraza, la guarda, calla, calla, ‘Tras un periodo de tiempo impreciso, saca sus Srganos de manera molesta y ruidosa. Lee el instruc tivo... Ia lena de aceite... el fastidioso chirrido au- ‘menta, comprueba que ella se oxid6... se levanta... la carga... entonces la pone en el bote de la basura, luego regresa a su cama, todos sus Srganos emiten el ruidoso chirrido, Se qued6 inm6vil hasta el amanecer, hasta que una capa de 6xido herrumbroso lo cubri6 completamente. En la ventana metélica estaban las flores blancas ppuestas en Ia hiimeda fosa. Necesitaba de alguien que las regara. Claramente se vefa que pedfan agua. 0 Traduecién: Lic. Carmelina Ramirez Lie. José Luis Lopez Habib 33 Literatura hoy Elena Tamargo: Extranjera Tomds Serrano Coronado Ia conocf en el Tercer Encuentro Internacional de Traductores terarios, en la ciudad de México. En quella ocasi6n, entre otras cosas, ley uno de sus poemas : “La paloma y el gavildn”. Sin menospreciar a los demés participantes de la mesa, puedo decir que fue quien més emocién desperts entre el pblico con Ia fuerza expresiva de sus versos. Tiempo después, en el nimero 55 de Los Universicarios, que edita el Departa- ‘mento de Literatura de la UNAM, lef dos sonetos suyos escritos en perfectos ale- jandrinos. Digna heredera de la tradicién pottica de su pueblo, la autora recrea en ellos figuras plenas de sinestesiay erotis- ‘mo incandescente, ‘Cuando a peticién méa, Elena Tamar- ‘80 me proporcioné su obra poética, apro- veché para conversar con ella. Supe asf ‘que en su pais le otorgaron el Premio de Poesfa 1984 del concurso “13 de Mar- 20", por su poemario Lluvia de rocto. En €l prélogo a éste, escribe David Cheri- isn: “Hallamos en él el poemario) una co- rmiente que se dejaba fluir de la manera ‘mds sencilla, sin estridencias, con mesu- rado lirismo y al mismo tiempo un aire de inconfundible autenticidad [..] en est ‘casi6n lo que preside la creacién pot canoes el dolor sino el deslumbramien- to de Ia entrada a la vida adulta, el descubrimiento voluptuoso de las sensa- ciones, la maravilla de lo desconocido, la ‘ngenuidad sensual con que entra en el ‘bosque para plantar nuevos fboles y sa- be dejar que entre en su cuerpo la clari- dad del tiempo [...] “Poesfa que nace de la vida y no de la literatura, de adentro y no de afuera; na- dda es excepcional y sin embargo es tini- 0, porque la cotidianidad elude los A Elena Tamargo, poetisa cubana, 4 \G2G} Oroiio-invierno 1994 cesquemas y se instala en la poesfa, casi como al descuido. “Con lirismo sereno, Elena nos da la vida y la uz y el amor, De Liuvia de rocto, recogemos aqui ‘uno de sus poemas Unnifio agita inocentesus ramas ‘Cuando me pongo triste me vienen los diez sos las crines que ami padre enloquecfan, sus atuendos de monte y su olor atabaco. ‘Mi hermanito tan dulce que no decia la S yloraba de horror alos cangrejos. ‘Yano podré quejarme de ls nifieces idas ‘pero me iré al pasaje cada vez que recuerde Jhumeded ylatido mezctados en mi arena -yencontraré al ropiezo, vacilante y esuelta, eLamor de diez aos, visible amor de lrios que no duermen. Profunda, abiertamente erética es la poe- tisa que gan6 el premio UNEAC de poe- sia 1987 “ulién del Cazal”, con su poemario Sobre un papel mis renos. Potros, centauros, pegasos, animales rmitol6gicos encaman reiteradamente las fantésticas evocaciones de la autora. In- <6mita unas veces y otras mansa, muer- de el polvo que le impone la vida para Iuego desbocarse y tomar en sus manos la tienda: sagitario perfecto: hombre- ‘hembra-animal. ‘Con discretos encantos femeninos, emerge en estos poemas la mujer que parece dejarse dominar; consciente de su plena madurez, vaal encuentro del hom- bre que sabe merecerla, acaso con el pro- sito secreto de llenar un olvido. Vv oS Lavida ‘Como espuela oxidada se clava en mis ijares pero sobre mi lomo ‘yano cabalga nadie, ‘Me sigue con su sombra, la vida, ¥ siento eémo toda la savia me desflora, lo quella me entega se me vuelve hermosura centre las manos. Parece que mi cuerpo lo trasegara todo y todo To que he visto lo anduviera ajorando para sembrarl lejos. “Me voy por el camino que més pronto me Heve y era por las pencas Gejo tris Moreciendo nomeolvides. Todo est salpicado de mi jabilo nuevo; el cielo en la mirada de los péjaros yun morado subido en los eaimites. Parece que naviera del relincho de un potro yy que al tocar Ia vida ‘me clavara las plantas con heraduras nuevas. “La poesfa hay que escribirla evando se 8 joven’, firma Elena Tamargo, mien- tras yo voy hojeando sus poemarios. No sé si estoy de acuerdo con esta general zacién; lo cierto es que en su caso lo estoy. TLuego de algunos afos y de muchas experiencias vividas, algunas invividas, Tega la autora a su tercer poemari Extranjera. Titulo por dems elocuente, plet6rico de nostalgias y erotismo-nau- fragio. Ninguno de los poemas tiene un nombre, acaso porque en todos ello pre- valece un nico sentimiento ahogado: muchos fueron esertos en Mosed. En éstos, la autora recrea la sorpresa helada, con y sin metéfora, ante Io ajeno, pero también las imagenes fresas, apenas per- das, de suterra-mar natal <1 Caribe. Por momentos, la nostalgia, el dolor or todo lo perdido el ubi sunt antiguo y clisico deja de ser un recurso poético y alza su alarido de bestia herida en las entrafias Dénde sus trios, fa6n, donde las tizas de tanto abandonos. xm, Dénde qued6 tu torso perfumado ‘tm sindalo en silencio. [G2G} Oroho-invierno 1994 Dende mis pozos ciegos imi baranda perenne y mi moral xX) La esperanza, la ilusién de recuperar un fa la tierra prometida aparece fulminea para aliviar el dolor que pronto, con reno vvados bros, vuelve a plantarse seco co- ‘mo una Mfgrima contenida, como un ardor en la garganta, como un “vicio ab- surdo” y estéril: “Mam dice mi hijo {euando se quite el frio hablarén otro idioma? tl ‘Muerde mi hijo una manzana yl sol desde su boca ‘comienza aiuminar. Ly ‘:Qué heridas le ha dejado su estancia en el extranjero? {Qué horizontes le ha nu- blado la nieve a esta blanca gaviota? Los. aires de México, donde ha vivido los tti- ‘mos afios y ha escrito los dltimos versos de Extranjera, no han podido borrar el pasado fspero. Elena Tamargo no ha po- dido desplegar sus alas y cruzar los cielos de nuestro pafs para regalarnos un cétido ‘abrazo de hermana. Tal vez somos noso- tros quienes debemos devolverle el calor aque ha perdido. ;Nos son acaso indtiles Y dltimo Se acabaron las tardes que solian hacer resplandecer nuestro cansancio eando td ya vents. Se quedaron tris con tus burbuas. ‘Yaa casa se olvida de mi espera de mi dios y mi teja de silencio Es preciso que leguesy que exijas a fa muchacha sllozante un rz, Se scabaron ls tardesnocentes cleco del amor en el barranco Se acabéo esplendor, yen el poniente tiene una ez la tarde de naranja. (Como una luvia repentina y fie pasa un vago temor: a eternidad. 35 In Memoriam Giacomo Joyce, un poema en prosa para disfrutar tuno de los principales autores de fauesto siglo, es ereador de una teva forma de narrar. (En Ulises, su ‘obra maestra, plasma esta nueva narrati- va, razén por la cual dicha novela repre senta una influencia definitiva para la literatura contemporénea universal.) A menudo se ignora que Joyce escribié una breve obra, Giacomo Joyce, que quiz sea la menos conocida debido, por una part, su relativamente reciente publi- cacién (1968) y por otra a que, dada su brevedad, no se le ha brindado suficiente atencién. La primera dificultad que ofrece Gia- como Joyce surge a atar de encasillalo dentro de un género literario convencio- nal, bien dice Allan H. Pasco en su ens yo “Una definicién del Cuento” que: “sda mayorta de las obras generalmente controversiales, fueron concebida...pa- ra romper categortas.. Se puede afirmar que parte del placer ofrecido por las obras que se ubican en el limite de un ‘género, o entre varias bien definidos, ra- dica en su naturaleza problemética co- mo género.” Nada més adecuado para la obra que ocupa ahora nuestra aten- cin, Se trata de una pequeiia historia de amor publicada en un librito de apenas dicciséis péginas que a su vez contienen cineuenta y dos fragmento. En primera instancia, esta obra podria clasificarse como una novela debido al ‘manejo de la anécdota: una historia com- pletacon un planteamiento, una serie de circunstancias que Hevan al lector hasta tun conflicto, el conflicto mismo y un desenlace; sin embargo, ni siquiera las teorfas més abiertas en cuanto alas dife- rencias de extensi6n entre la novela y el E: bien conocido que James Joyce, * Pasco, Allan H. “Una Definicion del Cuenta Universidad de Konsa. 36 Leticia Garcia Cortés ‘cuento aceptarian, dentro de este género, ‘una obra de dieciséis péginas. Entonces, ante la imposibilidad de ubicarla dentro del género de novela, quedarfa a opcién del cuento, Con respecto a este punto, se hha establecido, por tradicién o por uso, ‘que a partir de las 1,500 palabras los ‘cuentos dejan de serlo; por otra parte, Edgar Allan Poe describié el cuento co- ‘mo el texto en prosa cuya lectura requie- re de media a una o dos horas. Pero volviendo al mismo argumento, la anée- dota es demasiado elaborada para consi- derarla un cuento; en Giacomo Joyce el lector se enfrenta con una historia dentro de la vida de 1os personajes; sin embar- 40, Son demasiados momentos para ser cuento, el manejo de los personajes es més elaborado que en el caso de los cuentos y el tiempo transcurrido en la historia es m4s propio de una novela que de un cuento. Es importante sefalar que Giacomo Joyce no es una narracién, sino més bien ‘una descripeién y evocacién de distintos ima Otofio-invierno 1994 momentos, en la mayoria de los casos ‘ordenados cronol6gicamente, dentro de la vida de un personaje. Entonces, la op- ‘cién de clasificar esta obra dentro de la poesfa se antoja posible no tnicamente debido a que no es ni novela ni cuento, sino también a la enorme carga de lris- ‘mo que el texto brinda al lector; a pesar de no ostentar las caracteristicas princi- pales de la poesfa: ritmo y rima, Giaco- ‘mo Joyce, més que una narracién de hechos, como lo serfa una novela o un ccuento, es un retrato Ifrico de los senti- ‘mientos amorosos del personaje principal, tales como las diferentes sensaciones de desencanto, fantasia, desamor, angustia, etcétera, que los acompafian. Lo anterior aporta, a mi juicio, un elemento suficien- temente fuerte para clasificar esta obra dentro del género de Ia poesta. John Ger- Tach? apunta que los poemas en prosa se Presentan, a nivel visual, igual que un Gerlach Tobn. "Los Margenes dea Naratva: E| CCuentoUliracono, Elpoemaen Prosayla rica” vento ultracorto, que, aunque hagan pensar en una historia, son por lo general dominio del poeta; aunque James Joyce sea ante todo prosista, es evidente que esta obra sf cabe dentro del terreno de la ppoesfa. Stephen Fredman sefala con re- lacién a los poemas en prosa que: smvestran una fascinacién por el len- {uaje (mediante el uso de retruécanos, rimas,repeticiones...,tropos en exceso y ‘una sutl primacfa de la diccién) que in- terfiere con la progresién de la historia 0 de la idea..”® Definicién que acepta, a todas luces, la obra motivo de este co- rmentario. ‘Tanto por el tono de! texto, como por Jos detalles antes referidos,e1 manejo del tiempo y las alusiones biogréficas que se rencionan, sus bidgrafos, principalmen- te Richard Elimann’, se han inclinado a pensar que Joyce escribi6 el Giacomo mientras vivia en Trieste donde trabaja- ba como maestro de inglés y que lo que ah consigna son sus experiencias e im- presiones diaras con respecto a una rela- ci6n amorosa plat6nica que sostuvo con su alumna Amalia Popper, impresiones aque registraba en una suerte de diario: un cuademo de escuela escrito a mano, con cierta informalidad y sin correcciones, como si é! mismo no hubiese tenido nun- a en mente publicarlo, lo cual habria sucedido si el resto de Ia obra del autor no hubiera trascendido. A pesar de la opiniGn generalizada en cuanto a la ca- rencia de validez del aspecto biogréfico de una obra, en este caso particular resul- ta tan importante que cualquier acerca- miento que se pretendiera realizar al Giacomo Joyce y pasara por ato el he- cho de que es producto de una experien- cia personal resultaria incompleto y, ‘muy probablemente, equivocarfa el ca- ino. En este punto cabe también un co- ‘mentario acerca del titulo que é1 mismo TFredman, Stephen. “Poets Prose: The Crisis in ‘nerican Verse”. New York, 1983. * Elimann, Richard. James Joyce, Anagrama, Bar- ‘elon, 1991. le dio a este diario: Giacomo Joyce, es decir su propio nombre pero cambiando el nombre de pila, James, por su versién italiana, dado que entonces se encontra- ba en Trieste. Este empleo del italiano y de! inglés en un titulo de dos palabras, en cierta forma anticipa el uso de diferentes lenguas a lo largo de la obra para condi- ‘mentarla; no es solamente la propia car- ga semfntica de cada palabra lo que transmit al lector, sino también las con- notaciones que el empleo de una u otra lengua sugieren. Es importante sefialar que en esta pe- ‘quea obra la recuperacién de la anéedo- ta es un asunto que exige del lector un esfuerzo considerable, ya que no se trata dde una trama que se offezca de manera evidente, mds bien se encuentra escondi- da entre la enorme diversidad de juegos lingifsticos del autor. Por lo que se refiere al aspecto esilis- tico de esta obra, el autor introduce en su forma de narrar una serie de “juegos lite- rarios" que més tarde se convertirfan en parte esencial de su estilo. El primero, y ‘més importante, es lo que se traduciriaen el stream of consciousness que, més que tun recurso es un método que pretende representar el trabajo interior dela mente de un personaje recreando el continuo y cabtico flujo de los pensamientos, ideas, \GC| Orofo-invierno 1994 recuerdos, impresiones sensoriales, aso- ciaciones inconexas, imfgenes, senti- mientos y reflexiones discontinuos y a ‘medio formar que constituyen la “con- de ese personaje. La critica y la historia literaria consideran a Joyce, jun- to con Virginia Woolf y William Faulk- ner creadores de esta técnica. Alenfrentarse al lector con Ulises se encuentra ante un stream of conscious- rness continuo y prolongado: un largo ‘monélogo interior de los personajes. Es aquf precisamente donde radica la enor- me importancia de Giacomo Joyce Porque es ésta, entonces, la obra de tran- sicién entre una narrativa convencio- nal y una narrativa compuesta por asociaciones aparentemente inconexas, producto de las reflexiones interiores de la mente del personaje. ‘Otro rasgo caracteristico de la narrati- va joyciana es el manejo de imsgenes. Joyce maneja una gran diversidad de imagenes que, a diferencia de otros auto- "es, no apelan, en primera instancia a la vista, sino a otros sentidos: al olfato, all tacto, al ofdo. De esta manera, hay oca~ siones en que el lector se enfrenta con 38 tuna escena que, més que imaginarla, pra- cias a la adjetivacién que elige et autor, la huele. Por otra parie, enconiramos también imégenes que al evocar escenas téctles, trasladan al lector esta experien- cia; resulta interesante sefalar que a pe- sarde que el autor-narrador nunca llega a tuna relacién carnal con la protagonista, su capacidad descriptiva y, evidente- ‘mente, imaginativa hace que el lector pueda percibir una experiencia téctil, a sabiendas de que es imaginaria, como si fuese real. Elector se encuentra también ‘con imagenes auditivas que se le ofrecen de distintos modos, en algunas ocasiones ‘mediante una aliteracién, evocando asf el sonido de lo descrito, como en el Frag- mento IV donde la eleccién de palabras. para describir el taconeo en Ia escalera ‘evoca el sonido mismo de los tacones sobre madera; en otras ocasiones esta imagen auditiva se logra mediante la mencién abierta de la presencia de la misica 0 de algén sonido determinado ‘como ambientacién de la escena. ‘Uno de los aspectos més importantes y caracterfsticos de este poema en prosa es el empleo de la ironfa como elemento [ZAC Oroto-invierno 1994 clave del estilo del autor. Esta ironia se presenta revestida de un toque de irreve- rencia principalmente hacia las insttu- cones religiosas que gobernaron la vida de James Joyce durante su infancia y adolescencia. Es muy interesante anali- zar la forma en que Joyce expresa esta Durla a la religiOn, ya que la realiza de ‘una manera algunas veces s6lo compren- sible para los lectores familiarizados con la liturgia de Ia iglesia catélica, debido al empleo de formas religiosas (como la le tanfa y la jaculatoria); en otras ocasiones la burla consiste en la referencia abierta a alin santo, a Dios, como en una ocasign ‘en que lo culpa directamente de la opera- ccién de la protagonista, 0 Ia invocacién directa al infiemo para que ocupe el lu- gar de Dios y lo proteja. El autor maneja también otro tipo de iron{a: la burla constante hacia todos los. personajes de su propia obra, incluyéndo- se a él mismo, como ejemplo baste men- cionar la referencia al padre de la protagonista como un “Turco con su ha- em”, Una forma mds de ironfa es la ma- rera en que se dirige a las personas que ‘ostentan una jerarqufa, en cualquier senti- do, superior a lade é1, como la referencia al fil6sofo medieval italiano Giordano Brunode Nola como si fuese su gran ami- ‘g0: “messer Brunetto”. Resultaimportan- te hacer notar que la presencia constante de estas burlas dirigidas principalmente a todo lo que en determinado momento po- drfa ser una institucién conforman la par- te medular del estilo del autory determinan eltono de la narracién. Haciendo a un lado los puntos ya mencionados, se puede afirmar que Gi como Joyce, adems de brindar una posi bilidad de estudio no s6lo estilistica, sino ‘también biogréfica para el interesado en la obra de este autor y en la literatura ‘occidental en general, ostenta un enorme lirismo que, aunado al hermetismo que la reviste, imprime a este breve poema en prosa un enorme atractivo para cualquier lector que desee disfrutar de una lectura diferente. 0 ..traducir Traducir divulgando 5 tradicién en el estudio de los clé- sicos observar con atenciGn el sa- concentrado de las culturas helénica y latina. Tomadas como punto de partda, representan el inicio de cual- uier investigacién que se centre en los confines de las Ciencias Sociales. Ya la PPaideia de Jaeger ofrece una importante bbrdjula para aquellos que buscan orien- tarse en las rafces de nuestro pasado cul- ‘tural de matriz cldsic, La traducci6n no es la excepci6n, por «lcontrario, entendida como instrumento de Ia cultura, va de la mano del estudio de las premisas clésicas cuando se piensa en los momentos que han enriquecido nuestra actual cultura occidental, como 1 Renacimiento, (al menos la parte que como mestiz0s nos toca. ‘Cuando los exponentes de los Trans- lation Studies afirman que un estudio sis- temético de la historia de la traduccién contribuye al desarrollo de una teorfa ne- cesaria que se convierte en el pilar de la préctica traductiva, no sélo se refieren a la creacién de cadenas que enumeran nombres de traductores 0 a una lista de censayos que de algtin modo tocan la tra- ‘duccién 0 sus ciencias afines, sino que el «estudio sistemstico también examina con interés aquellos trabajos que abordan la traduccién entre las culturas helénica y latina, asf como las que en éstas se reali- zaron. Lo anterior parece ser claro para el historiador italiano Gianfranco Folena, aque se inserta en los postulados de los Translation Studies, aunque no de modo conscienteni con la intenciGn de dedicar su trabajo a la disciplina de San Jeréni- ‘mo. Como estudioso de su lengua, la ita- Tiana, ha tenido que pasar por el transita- do cuello de botella que implica el petiodo formativo de las ahora llamadas lenguas romances. Cualquier estudio de ellas nos emite al final del Medievo y al Renacimiento. Siguiendo estas lineas, Folena busca responder a las interrogan- tes que surgen en el momento de decidir entre traducir alos clésicos en un elima adverso 0 poco féril o interprtarlos y explicaros através del proceso de la tra- ducién. Folena ogra plantear sus objetivos valigndose de su importante forma en Historia Medieval y Literatura Anti- gua Italiana. Una constante observable en su trabajo es sin duda la curiosidad y la pasién por el estudio deta historia de su lengua. Los libros que ha publicado son prueba de ello, El trabajo que en esta ocasi6n nos ocupa.es una conferencia en la ciudad de Trieste en 1973 en el congreso La Tra- lucci6n,ensayos yestudios, su trabajo se publics por vez primera en las memorias de este congreso aparecieron, en 1991, en a colecciGn de Filologi, Linguistica y Critica Literaria de Ia “Piccola Biblio- tcca Einaudi” Un aflo antes de su muerte, Folena actualiz6 el trabajo, revis6 nota bi agrificas y agreg6 algunas aclaraciones El libro es pequefio y no por ello poco ‘complejo. Su prosa eflejaconocimiento, y cada frase es producto de una docta reflexi6n, El ret es seguir las 78 péginas del ensayo y tratar de no perder el hilo conductor que el mismo autor plantea como una “seméntica de la tradueci6a” [GAE| Orofio-invierno 1994 Alfredo Cid Folena parte de la eterna dicotomia de ‘quien debe afrontar el estudio de una lengua: oral-escrita. Los postulados que Ie sirven como premisas son cinco: 1) la contradiceién entre la intraducibilidad cultural y la misiOn comin de todas las lenguas que es la de comunicar, 2) la importancia de la lengua escrita para pre- servar el patrimonio cultural de cual- uier grupo humano; 3) la sujecién de la traduccién en tanto disciplina ala bipola- ridad y arbitrariedad del signo lingtistico {que son determinantes en la prictica del traductor y que se interponen entre el destinatario y el emisor, cuyos c6digos son distintos y deben adecuarse para per- mitir el flujo de la comunicacién; 4) el problema de la escasez de un repertorio de formas y expresiones en una lengua Joven al momento del flujo y que provie- 39 ne de un contacto con otra de amplisima tradici6n oral y escrita, como en el caso el Medievo y de la cultura clésica; y 5) la falta de concepcién del hecho de tra- ducir en el imaginario del estudioso me- dieval, hecho que dificulté el proceso de traduccién y la acuifacién de términos apropiados. Con estas premisas, el italianista Fo- lena observa una serie de términos que ‘mplican una lista respectiva de cada una de las frases que conforman el nacimien- to de la palabra traduecién tal y como hoy la entendemos. El autor elabora un recorrido semdantico que sigue dos Iineas ‘en un plano: la Ifnea hist6rica que sigue €l griego, el latin, las lenguas romances ‘en el Medievo, el latin de los humanistas, y las lenguas romances modemas. La otra Linea sitéa los vocablos y su distinto uso en las lenguas oral y escrita; su signi ficado y significante en el punto de parti- da (original) y como lo conocemos actualmente (traduccién). Cada término estudiado debe pasar a través de las dos Iineas del plano y mostrar las variaciones {ue sufre en su recorrido de un periodo a oto y de una lengua a otra. El camino {que sigue nos permite examinar palabras. ‘como traducir, vulgarizar (en el sentido de difundir entre un vasto pablico), ro- ‘mancear, exponer, interpretar, y otras ‘muchas més. La contribucién de Folena al estudio de estos vocablos no sélo ha enriquecido el italiano, sino que se muestra como un ‘eto tentador para actualizar nuestro es- tudio del espafiol y de los términos que utilizamos al hablar de traducci6n, para centenderlos y manejarlos ampliamente en todas sus posibilidades seminticas. Asf, el primer paso es invitar a una traduccién de Folena al espafol y vulga- rizar su obra, con el propésito de hacerla Iegar a un amplio pablico. 0 Gianfranco Fotena, Volgarizzare ¢ Tradurre. Picola Biblioteca Bina, Turn, 1994.97 pp. (isponibe n a Biblioteca de Ia Escuela de Tra ‘vccién de Ia Universidad intercontinental), 7. Sour are Me ETRADURRE

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