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El Rincón

de:

El Aprendiz de Poeta

miguel fernández rivero


LOS SEÑORES
I

He aquí el hombre, he aquí el pueblo.


Este es mi rostro, ese es tu rostro. Estas son mis manos y esas las tuyas. Tus piernas te
llevan por las calles, al igual que las mías a mi.
He aquí mi cuerpo y tu cuerpo oscilando, agitándose, vagando entre cientos, miles,
millones de cuerpos.
He aquí el pueblo; es decir tú y yo. Nosotros. Todos. La masa. Los ladrillos, todos
iguales al gran ojo, sosteniendo al poder.
Estos somos nosotros; tú, yo: el pueblo.
He aquí el hombre.
II

Los ladrillos. Somos los ladrillos.


Tú, yo, todos nosotros somos los ladrillos de esta inmensa pirámide.
Somos las manos que ejecutan las labores que la cabeza, la cúspide de esa gran
pirámide, es decir la élite, nos manda mediante su sistema nervioso para producir la
materia.
Somos las manos, la fuerza que genera la energía que sustenta a los señores.
III

Nosotros somos los ladrillos, la masa que ha de soportar el peso de la pirámide; por los
siglos de los siglos.

Estos somos nosotros: tú, yo, todos; es decir el Pueblo.

Nosotros somos los ladrillos, los sometidos, los dominados, los esclavos de la Élite por
los siglos de los siglos.

Estos somos nosotros: tú, yo, todos; es decir el Pueblo.


IV

Ellos son los Señores, la élite, los elevados a la cúspide de la pirámide. Son los Magos
del sistema, los Amos del mundo.
Ellos fabrican a los ladrillos, es decir a ti, a mí, al pueblo, provocando unas capas
sociales que habrán de sustentarles en esa privilegiada posición, mediante un sistema
económico controlado desde su poder y basado en el consumismo de esas mismas capas
sociales, de esos ladrillos, es decir del pueblo.
Nosotros somos el pueblo, los ladrillos que soportan el peso de la pirámide, y ellos son
los Señores, extremadamente perversos, terriblemente voraces y sin escrúpulos.
Ellos son los Magos, los Amos, la élite del sistema.
V

Oíd al viento, compañeros, oíd al viento cuando pasa rozando vuestra piel.
En esos vientos milenarios se oye el rumor de las huellas de aquel animal-hombre que
comenzaba a caminar sobre sus dos piernas traseras, la voz de su torpe lengua al
empezar a ser domesticada por su cerebro, por su capacidad de razonar, de aprender y
evolucionar. Entonces aquel animal, al sentirse diferente, se creyó poderoso y superior a
todos y a todo. Ese animal dominó a los demás animales, domesticó a los árboles y
plantas, y controló a las fuerzas naturales del planeta.

VI
Ese animal-hombre se sintió poderoso y comenzó a robar sus riquezas a la tierra;
madera, carbón, piedra y metales, y después las manipuló, las transformó y se sirvió de
ellas sin preocuparse de que en ese proceso degeneraba su medio ambiente, lo
enfermaba o incluso podría llegar a matarlo. Así mismo, aprendió a capturar las fuerzas
de la Naturaleza; agua, viento, sol, fluidos y líquidos, y domesticándolas fue usándolas
en exceso sin importarle el daño causado a ésta. Pues para ese hombre, es decir para los
Señores, sólo cuenta el avance en su progreso; el camino hacia su hegemonía absoluta.
Y en verdad creen que lo están consiguiendo; y lo creen porque se olvidan de su
insignificancia, de su pequeñez y fragilidad, de su nimiedad como parte integrante de
éste hábitat al que llamamos mundo. Y se olvidan, así mismo, de la brevedad de su
existencia, pues el hombre, a pesar de todo el poder que pueda llegar a conseguir; en la
vida, en la Naturaleza y en el mundo, es tan sólo un suspiro del universo. Incluso
podemos llegar a pensar que el hombre es un mal sueño, una pesadilla en las febriles
noches de este Planeta y de sus Fuerzas Creadoras.

VII
Pero ese animal-hombre evoluciono más aún; sometió y humilló, oprimiendo y
tiranizando, a otros grupos de su misma especie, creando un sistema de clases en el que
unas capas sociales soportasen el peso de otras. En este sistema de clases, las capas más
altas se mantendrían en su privilegiada posición gracias al esfuerzo y al trabajo de las
más bajas. Todo esto sería controlado mediante una escala de valores materiales. Dicha
escala, con el paso del tiempo y la evolución de las sociedades, esclavizaría al individuo
atrapándolo en el vértigo de esta sociedad consumista en la que hoy día vivimos.
Nacieron los Magos, la Élite. Nacieron los Señores.

VIII
Los Magos, ellos son los Magos del sistema. Los Brujos, los Hechiceros que se
apoderan de nuestra voluntad.
Los Señores crearon las herramientas necesarias para conseguir la sumisión de las
distintas capas sociales, las cuales enmascararon sutilmente, ocultando su objetivo
principal, mediante unos ficticios privilegios y bienestar. Estas herramientas, que son las
que han de mantener en el poder a los Amos del mundo, básicamente son tres: la
primera; LAS RELIGIONES, con las que se intenta controlar el pensamiento y los actos
de los individuos, mediante el culto y la subordinación a sus dogmas. La segunda; LAS
LEYES, con ellas se trata de dominar y mantener dentro de un orden, establecido por
quienes las promulgaron, a las personas en particular y a las sociedades en general. Y la
tercera herramienta; LAS POLÍTICAS, con las cuales se pretende dirigir, administrar y
gobernar a las personas, a los pueblos y a los países bajo ciertas ideologías o filosofías.
Pero cuando todas estas herramientas fracasan, debido a la rebeldía natural del hombre-
pueblo, se utilizan otras más burdas y crueles que son totalmente efectivas, las cuales ya
no ocultan sus pretensiones bajo ninguna máscara y cuyo objetivo no es otro que la
opresión y el dominio sobre el hombre y sobre los pueblos.
La primera de estas; LOS CUERPOS POLICIALES encargados de controlar a los
ciudadanos y de hacerles obedecer el cumplimiento de las LEYES. La segunda; LOS
EJÉRCITOS, los cuales siempre intentaran disimular bajo el pretexto de salvaguardar la
paz ente una posible agresión, ya sea esta externa o interna, al sistema político y
económico que los crea, cuando su verdadera misión no es otra que la de reprimir a los
pueblos mediante la fuerza y el miedo, apoyándose para ello en las RELIGIONES, LAS
LEYES y LAS POLÍTICAS.
La tercera, la más eficaz, la más contundente y por consiguiente la más terrible; LAS
GUERRAS que, siendo la consecuencia lógica de la anterior y su razón de ser, son
utilizadas cuando aquella no puede cumplir su cometido dentro de una supuesta paz.
Con ella se arrasa, se destruye y se elimina toda resistencia que pudieran encontrar las
anteriores.
Todas estas herramientas: RELIGIONES, LEYES, POLÍTICAS, CUERPOS
POLICIALES, EJÉRCITOS y GUERRAS, se pueden considerar los pilares básicos
sobre los que se asienta el poder de las capas sociales más altas, es decir de los Señores,
y son utilizadas para controlar, oprimir y esclavizar a las capas inferiores, masas de
gente, pueblos o parcelas del mundo.
IX

Los Señores, ellos son los Señores. Los Hechiceros del sistema.
Ellos son los Hechiceros que desde la cúspide de la pirámide controlan el tablero y
dirigen el juego, urdiendo sus estrategias con las que controlar a las distintas capas
sociales, es decir a los ladrillos; a ti, a mí, a nosotros.
Ellos son los Hechiceros, aquellos que se apoderaron del cerebro de aquel animal-
hombre desde el mismo día en que comenzó a caminar sobre sus dos piernas traseras y a
domesticar su lengua. Ellos son los Hechiceros de aquellas tribus y de estas sociedades,
y nosotros los ladrillos, los aterrorizados adoradores del tótem de maderas
perpendiculares. Nosotros los sumisos y ellos los Señores.
Ellos son los Hechiceros, aquellos Brujos y Chamanes, esos Magos y Clérigos o estos
Sacerdotes y Sumos Pontífices, labriegos todos de la mente humana.
Ellos son los Señores, los Hechiceros de la pirámide.

Los Clérigos, los Señores, ellos son los Sumos Sacerdotes, ojo de poder situado en la
cúspide, hombre-dios vigilante, inquisidor rigiendo el destino de los pueblos.
Ellos son los Señores, herederos de los Sacerdotes de Amón. Ellos son los Amos del
mundo, los poseedores de las Sagradas Tablas y dueños de las Tablas Profanas.
De sus manos brotan los mandatos, divinos o paganos, nacen de sus manos los cultos,
las adoraciones, las religiones, y nacen las leyes divinas o paganas.
Ellos son los Clérigos de sibilina lengua cultivando las mentes, labrando las fértiles
tierras de la superstición y la ignorancia.
Ellos son los Señores y nosotros los ladrillos, los sumisos, los que soportamos la pesada
carga de las capas sociales superiores, los que soportamos la pirámide.

XI

Ellos son los Señores por los siglos de los siglos, los nacidos del orden cósmico, los
hijos del Rita.
El Rita es la verdad universal que precede a los dioses Védicos. El Rita es el origen, la
causa de todo, las primigenias leyes y fuerzas cósmicas que explica los fenómenos
naturales, y es la fuente de la creación y conservación del universo.

Ellos son los Señores por los siglos de los siglos.

Nosotros somos los ladrillos, los sumisos atados a todos los ritos, sometidos por todos
los cultos desde aquellos días de las circulares piedras verticales, santuarios megalíticos,
templos para los acontecimientos celestiales y la celebración de la venida de las
estaciones, de la fertilidad de la tierra y de la gente.

Nosotros, los sumisos, los ladrillos. Somos los ladrillos.

Ellos son los Señores, los poseedores del conocimiento sagrado de los antiguos escritos,
los portadores del Rig Veda (los himnos sagrados), del Sama Veda (los cantos
sacerdotales para el sacrificio), del Yajur Veda (ritos y formulas sacrificiales), del
Athara Veda (ritual de los encantos, los hechizos y los cantos de exorcismo). Ellos son
los poseedores del conocimiento de los Vedas.

Ellos son los Señores por los siglos de los siglos.

Nosotros somos los ladrillos, los sometidos por todos los cultos, los mansos uncidos a
todos los ritos desde el Karma, ley moral de causa y efecto para la siguiente vida, a
través de la reencarnación, hasta la Shariah ley sagrada de la vida y las practicas
religiosas que prescribe el camino para cumplir el mandato de Dios y alcanzar el cielo.

Nosotros, los sometidos, los ladrillos. Somos los ladrillos.

Ellos son los señores, los renacidos, los portadores del Mantra y de las cuatro nobles
Verdades del iluminado que meditaba bajo el árbol Bo. Ellos son los peregrinos del
óctuple Sendero.

Ellos son los Señores por los siglos de los siglos.


Nosotros somos los ladrillos, los mansos ligados a todos los ritos, los humillados por
todos los cultos desde el Tipitaka, las tres cestas, y las escrituras Sagradas.

Nosotros, los mansos, los ladrillos. Somos los ladrillos.

Ellos son los Señores, los herederos del Pentateuco que contiene los Cinco Libros de
Moisés. Ellos son los elegidos, los guardianes de las leyes y la sabiduría del Tora.

Ellos son los Señores por los siglos de los siglos.

Nosotros somos los ladrillos, los humillados por todos los cultos, los ciervos
encadenados a todos los ritos desde el día de las primeras instrucciones.

Nosotros, los humillados, los ladrillos. Somos los ladrillos.

Ellos son los Señores, los ungidos, los guías del camino para alcanzar el bien verdadero,
por medio de la gracia de Dios, es decir por medio de Jesucristo su hijo. Ellos son los
convocados al reino de Dios.

Ellos son los Señores por los siglos de los siglos.

Nosotros somos los ladrillos, los ciervos sometidos a todos los ritos, los sumisos
atrapados por todos los cultos desde la Alianza de Dios con su Pueblo.

Nosotros, los sumisos, los sometidos, los mansos, los humillados; los ladrillos, somos
los ladrillos.

Por los siglos de los siglos.

Ellos, los nacidos del orden cósmico, los poseedores, los portadores, los herederos, los
ungidos; los Señores, son los Señores.

Por los siglos de los siglos.


XII

Ellos son los Señores por los siglos de los siglos.


Ellos Son los Señores, los poseedores, los portadores, los herederos de las Tablas
Sagradas del monte Sinaí.
Ellos son los Oráculos, los Exégetas que leen y propagan las leyes del Decálogo que el
Ser Supremo le entregó al Rescatado de las Aguas.
Ellos son los guías, los dueños de la luz y de la palabra de las Antiguas Escrituras.
Ellos son los guías, los chamanes, los gurús, los sacerdotes, los Rabinos; ellos son los
guías, los Señores.

XIII

Ellos son los Señores, los amos del mundo, ellos tienen en sus manos las Tablas de
Poder.
Ellos establecen las reglas del juego, sus reglas y su juego, imponiendo sus leyes
siempre cambiantes según el rostro, el color, las ideas o la voracidad de quien las
promulga.
Ellos son los dueños del poder desde su elevada posición en la pirámide, manteniendo
dentro del orden a la masa, a los ladrillos; es decir a ti, a mí, a nosotros, al pueblo.
Ellos son los Señores y nosotros los ladrillos, los sumisos, los dominados obedeciendo y
cumpliendo sus leyes, acatando sus prohibiciones con recelo y miedo. Los atrapados en
el juego, su juego, viviendo la vida que se nos permite, respirando el aire que se nos
concede, comiendo las sobras del banquete, su banquete, y teniendo la felicidad que se
nos vende.
Ellos son los Señores y nosotros somos los ladrillos.

XIV

Nosotros somos los ladrillos, los sometidos, las manos y la fuerza, la energía que mueve
a la maquinaria. Y ellos son los Señores, los opresores, los que dominan el juego
imponiendo sus normas, dictando sus leyes, decretando nuestras obligaciones,
prohibiéndonos y coartando nuestras libertades. Nosotros somos los esclavos, los
oprimidos bajo el yugo del sistema capitalista.
Ellos son los Señores, ellos son los Amos del tablero y mueven sus peones a su antojo.
Ellos mandan en el juego, su juego, moviendo a los políticos estratégicamente y
haciendo sus combinaciones ganadoras. Ellos avanzan los gobiernos para proteger a la
élite, ellos retroceden los países para provocar debilidades en las líneas del enemigo; es
decir en las manos, en la masa, en los ladrillos, en el pueblo.
Ellos son los que dirigen el juego y nosotros solo somos la energía que mueve la
maquinaria de su horrible Orden Mundial.

XV

Novus Ordo Seclorum. Nuevo Orden Mundial, nuevo orden para los siglos de los
siglos, establecido por los Señores, los Amos del Mundo, para dominar a la base ciega
de la pirámide. Un nuevo orden más esclavizante, opresor y brutal para dominar a los
ladrillos; es decir a ti, a mí, a nosotros, al pueblo.
Ellos son la Élite, los Señores y nosotros los ladrillos, los sometidos, los ignorantes, los
violentos que han de ser controlados, gobernados por una élite de iluminados.
Ellos son los Señores.

XVI

Nuevo Orden Mundial. Imperio Global. La Élite de poder planetario dominando todos
los gobiernos, todos los estados, todas las naciones. La Élite, los Señores exigiendo
vasallaje a reyes, soberanos, presidentes o gobernantes. Los Señores exigiendo sumisión
a la masa, al pueblo, a los ladrillos.
La Élite, el ojo que todo lo ve desde la cúspide de la pirámide, los Señores. Ellos son los
iluminados del Nuevo Orden Mundial. Ellos tienen el poder sobre las esferas que están
por encima de todas las naciones y sus gobernantes, ellos tienen el poder de las esferas.
Ellos controlan la esfera económica y financiera, ellos tienen el mando sobre la esfera
militar y policial, ellos regulan y dirigen la esfera científica; y ellos tienen el poder
político desde sus siete clubes de reflexión. Ellos son los Amos del Mundo, la Élite de
la pirámide.

XVII

Ellos son los Amos del Mundo, los dueños del tablero, la mano invisible que mueve las
piezas según sus estrategias para conseguir el dominio total del juego. Nosotros somos
los peones, los ladrillos y ellos son los Señores, los Amos del Mundo. Ellos mandan en
el juego, y los países son sus piezas mayores a las que ellos mueven a su antojo,
haciéndolas avanzar o retroceder, e incluso pudiendo llegar a sacrificarlas según sus
intereses.
Ellos son los Señores, la Élite de poder que está por encima de las leyes y del poder
político y económico de las naciones y sus gobiernos. Ellos están por encima de todos
los países, de todos los regímenes, de todas las democracias.
Ellos son la Élite, los herederos, los discípulos directos del Maestro Adam Weishaupt,
fundador en 1776 del grupo los Iluminati. Ellos son la Élite, los Amos del Mundo que
desde la cúspide de la pirámide instauran el Nuevo Orden Mundial Iluminati.

XVIII

Ellos son el Gobierno Invisible, ellos controlan el juego desde sus esferas de poder o
clubes de reflexión.
El primero de esos clubes, heredero de la filosofía y el objetivo Iluminati, es el Grupo
Bilderberg el más poderoso en las redes de influencia y dominio global. Este grupo es
considerado como el gobierno mundial y se apoya o complementa en los cinco clubes
de reflexión a los cuales pertenecen algunos de sus miembros; el Foro Económico
Mundial, la Comisión Trilateral, el Club de Roma, el Consejo de relaciones Exteriores
Norteamericano y el Instituto Francés de Relaciones Internacionales.
Ellos son la Élite instalada en la cúspide de la pirámide, los Amos del Mundo, ellos son
los Señores.

XIX

Ellos son los Amos del Mundo, ellos tienen el dominio sobre las tres esferas de poder.
Ellos son la mano invisible que gobierna al mundo y sus dedos, como gigantescos
tentáculos, controlan la esfera de poder económico y financiero, mediante la cual
influyen sobre la política y la soberanía de los países.
Ellos son los Amos del Mundo, la mano invisible y estos son sus cinco dedos-tentáculos
más poderosos:
1º y 2º El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que diseñan y controlan
la economía global influyendo en el desarrollo y las políticas de los países y gobiernos
mediante prestamos y créditos que aseguran el vasallaje de estos, con un total desprecio
de las realidades humanas y ecológicas de los países.
3º La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la cual mediante el
Acuerdo Multilateral de Inversión influye en la política económica y las leyes de los
países, obligando a los estados a favorecer a las multinacionales en detrimento de las
condiciones laborales y medioambientales.
4º La Organización Mundial del Comercio que fija y regula las reglas del comercio
mundial, reduciendo el margen de decisión de los estados en economía y en el flujo de
las exportaciones e importaciones.
5º La Comisión Europea es el gobierno de la Unión Europea. Sus miembros no son
elegidos mediante referéndum y el pueblo jamás conoce sus decisiones. Temas de suma
importancia para los estados son transferidos a esta comisión cuya decisión nunca está
sometida a ningún control democrático.
Ellos son la Élite, los Amos del mundo, los que tienen el control del tablero y nosotros
somos los ladrillos, las manos, los esclavos del Nuevo Orden Mundial.

XX

Novus Ordo Seclorum. Ellos son los Señores, la Élite de poder planetario que tiene en
sus manos la esfera de poder militar y policial.
Los Amos del Mundo apoyan y financian la expansión de la industria armamentística
Norteamericana, industria que ciertamente está en manos de algunos de sus miembros,
los cuales a su vez son altos mandos del ejército, o tienen poder sobre ellos. Por ello las
Fuerzas Armadas de Estados Unidos son, hoy día, el ejército privado de los Amos del
Mundo. En un futuro próximo, las fuerzas armadas están llamadas a convertirse en
empresas privadas, prestatarias de servicios trabajando mediante contrato con los
Estados o con cualquier otro cliente capaz de pagar sus servicios, como Organizaciones
económicas y comerciales, clubes de poder o empresas transnacionales.

XXI

Los Señores de la guerra, los Amos del Mundo ya tienen su ejercito, así como el
objetivo contra el que utilizarlo, pero no tienen la escusa para hacerlo, por lo que no
tienen el consentimiento de la opinión publica ni de los demás países.
El objetivo de este ejercito no es otro que el de invadir y someter a aquellos países que
no sucumben al poder de sus Organizaciones y empresas transnacionales. Su objetivo es
vencer la resistencia de aquellas naciones que se oponen a su expansión Imperialista,
para el control de todos los recursos naturales, minerales y humanos del planeta,
mediante el derrocamiento de sus gobiernos.
Para llevar a cabo estos objetivos, los Señores, la Élite, los Amos del Mundo se fabrican
sus pretextos o escusas facilitando o promoviendo, de manera encubierta, la
instauración de regímenes totalitarios y tiránicos.
La primera de las escusas utilizadas; la defensa de los derechos humanos y la libertad de
un país que se encuentra bajo un régimen dictatorial.
La segunda de las escusas; la lucha contra el terrorismo internacional.
La tercera; la posesión de armamento de destrucción masiva.
Estas escusas legitiman a los Amos del Mundo para invadir y dominar un país, con lo
cual extienden su dominio hacia un Imperio Global.
Mas, los Amos del Mundo, hoy ya instalados en su poder Imperialista, con la
prepotencia y la arrogancia que les caracteriza, resumen esas tres escusas en una sola,
mas general y abstracta, bajo la que se amparan para poder conseguir su objetivo en
cualquier momento sin exponer claramente las causas, esta escusa es, el ataque
preventivo a cualquier país que pueda ser potencialmente peligroso.
Con esto crece y avanza el domino de los Amos del Mundo, de la Élite, de los Señores,
sobre las naciones, sobre los gobiernos, sobre la masa, sobre los ladrillos.

XXII

Nuevo Orden Mundial, nuevo orden para los siglos de los siglos, establecido por los
Señores, los Amos del Mundo, para esclavizar a los ladrillos; es decir a ti, a mí, a
nosotros.
Nuevo Orden Mundial para mantener el dominio sobre la masa, los ciudadanos, y sobre
el individuo.
El control policial jerarquizado desde el nivel estatal al privado. Policía Nacional,
control de la sociedad y de sus actos ilegales, según las leyes, cada vez más estrictas y
opresoras, establecidas por el poder nacional y sobre esté por el poder planetario de los
Amos del Mundo. Policía Local, la cual ejerce su control sobre el ciudadano y el
quebrantamiento por esté de las normas de convivencia ciudadana, y sus actividades
económicas y comerciales. Vigilancia privada, contratada con agencias privadas de
vigilantes jurados por las empresas, centros comerciales y de ocio, grupos de viviendas
vecinales, terrenos o club privados e industrias para asegurar su seguridad y su
privacidad.

XXIII

La Policía Nacional, Policía Local y Vigilantes Jurados son los cuerpos de vigilancia,
control y represión social instaurados por los Señores o Amos del Mundo. El ciudadano
ordinario, el individuo; es decir tu, yo, nosotros, los ladrillos, es sometido a una
vigilancia y una opresión permanente, lo que le lleva a un miedo o temor omnipresente
y a una supresión gradual de sus libertades.
Desde hace algunos años han aparecido nuevas leyes, en la mayoría de los países
occidentales, que convierten al ciudadano ordinario en condenable a la cárcel por actos
de la vida cotidiana.
Mismamente también puede llegar ha ser condenable por su potencial peligrosidad, aún
sin ser realmente peligroso, ni haber cometido ningún acto que lo catalogue como tal, un
individuo inocente, según estas leyes, se vuelve potencialmente culpable.
De esta manera estamos asistiendo a la criminalización del individuo, no ya por sus
actos sino incluso por sus intenciones o pensamiento, lo que es absolutamente contrario
al estado de derecho y a la democracia y nos priva de nuestra libertad.
Este control incesante y esta brutal represión nos privan de nuestra libertad y nos
convierte, mediante el miedo, en una masa de individuos dóciles y fácilmente
manejables.
A este tipo de ordenación social, justamente la que hoy vivimos, bien se le podría
llamar; estado policial de represión.
Quien siembra miedo, cosecha sumisión.

XXIV

Ellos son los Amos del Mundo, la Élite. Ellos son los Señores, los Magos que manejan
la esfera de poder científico. Ellos son los brujos del sistema, los que conocen los
secretos conjuros y los que poseen las llaves mágicas que hacen funcionar a la Gran
Máquina para el control global de la sociedad.
Para la Gran Máquina o esfera de poder científico todos los organismos vivientes,
vegetales, animales y humanos, son recursos por explotar. Recursos de los que la Gran
Máquina ya se ha apropiando parcial o totalmente y los cuales manipula a voluntad para
llegar ha conseguir sobre ellos el dominio absoluto y el máximo rendimiento.
Los amos del Mundo, mediante su Gran Maquina de poder científico, han introducido
mutaciones en los organismos vegetales y animales modificando sus genes para
optimizar la producción de alimentos. Ello hoy ya es utilizado con total normalidad y
aceptación social en cultivos de cereales, frutos y hortalizas, así como en granjas de
cerdos, vacas o aves.
La etapa última será cuando estos recursos estén totalmente integrados e incorporados al
sistema, controlando de esta forma la producción de alimentos y convirtiendo el ser
humano totalmente dependiente del sistema impuesto por los Señores, por la Élite de la
pirámide.
El paso final será que los humanos estén ubicados bajo el control directo de la Gran
Maquina de poder científico, ligados a su sistema nervioso por medio de operaciones
quirúrgicas biónicas e implantes neuronales, con lo que los Amos del Mundo llegaran
ha conseguir el total control social y la dominación de las capas sociales inferiores, a las
cuales esclavizaran o eliminaran según sus necesidades.

XXV

Los Señores, ellos son los Señores, los Amos del Mundo buscando el control social, el
dominio total de los individuos y de la sociedad.
Ellos son la Élite de la pirámide, ellos tienen sus proyectos, sus estrategias para el
control global de la sociedad, ellos tienen los medios para conseguir sus objetivos.

Nosotros somos los ladrillos, los sometidos, los dominados, los esclavos de la Élite por
los siglos de los siglos
Ellos son los Señores, los Amos de la Gran Maquina, los manipuladores de los genes y
los creadores de transgénicos e híbridos. Ellos son los que asolan nuestros campos con
pesticidas, herbicidas y fertilizantes productos químicos que al cumplir su misión, el
crecimiento de las plantas, contaminan el medioambiente e inciden directamente en el
organismo humano. Ellos utilizan la biotecnología para aceleran la maduración de
hortalizas y frutos con lo que la producción y el beneficio final es mayor. Pero toda esta
contaminación medioambiental y alimenticia incide directamente en el organismo
humano produciendo efectos nocivos tales como alergias, enfermedades desconocidas e
incluso la esterilidad e infertilidad humana.

Nosotros somos los ladrillos, los sometidos por los siglos de los siglos.

Ellos son los Señores, los Magos que tienen en sus manos las técnicas de procreación, la
inseminación artificial, niños probetas. Ellos tienen el poder de la Gran Máquina para la
manipulación genética de la naturaleza humana, con la escusa médica de prevenir
enfermedades genéticas. Ellos tienen el poder de la creación de humanos con las
facultades mentales y físicas seleccionadas por los receptores de la nueva criatura.

Nosotros somos los ladrillos, los dominados por los siglos de los siglos.

Ellos son los Señores, la Élite de poder planetario que tiene el control social y el
dominio sobre el individuo. Ellos son los amos del Mundo, los ilusionistas que
distorsionan la realidad con sus juegos malabares con robots o juguetes animados, con
la realidad virtual en la televisión y en el cine mediante personajes animados o
androides y criaturas medio hombres medio máquinas.

Nosotros somos los ladrillos, los esclavos por los siglos de los siglos.

Ellos son los Señores, los Brujos del sistema que con sus conjuros y hechizos se
apoderan de la voluntad de los ladrillos. Ellos tienen las llaves de la Gran Máquina del
poder científico para el control de los individuos y sus cuerpos mediante implantes
electrónicos y prótesis biónicas. Ellos son los Señores en busca del dominio total del
individuo a través de los implantes de localización e identificación colocados bajo la
piel.
Nosotros somos los ladrillos, los domesticados por los siglos de los siglos.

Ellos son los Señores, los Amos del Mundo, el Imperio invisible que gobierna a las
naciones y esclaviza a los pueblos. Ellos son los que mandan en el juego, ellos avanzan
a los países y hacen retroceder a los gobiernos para dominar a las masas, es decir a los
ladrillos. Ellos tienen en sus manos las tres esferas de poder planetario; la esfera de
poder económico y financiero, la esfera de poder militar y policial, y la esfera de poder
científico. Ellos son los Amos del mundo, los Señores.

Nosotros somos los ladrillos, el pueblo que ha de soportar el peso de la pirámide; por
los siglos de los siglos.

XXVI

Los ladrillos. Somos los ladrillos.


Tu, yo, todos nosotros somos los ladrillos de esta inmensa pirámide.
Somos las manos, la fuerza que genera la energía que sustenta a los Señores. Ellos son
los Señores, la Élite, los Magos del sistema, los Amos del Mundo. Ellos tienen el poder
y las herramientas necesarias para limitar nuestra libertad.
Libertad. La libertad no existe. Hoy, en verdad, nadie es libre, solo poseemos esa
relativa libertad que nos concede la cadena, esa cadena con la que el sistema nos sujeta
dentro de su Orden. Hoy la libertad no existe, es un espejismo creado por esta sociedad
de consumo y por estos tiempos de bienestar, de abundancia y de una inducida e
hipnótica felicidad.
La libertad no existe, somos esclavos del Nuevo Orden Mundial. La Democracia ha
muerto, ha sido abolida por el poder de los Señores, de la Élite que con sus redes de
Organizaciones y sus Tratados económicos y comerciales internacionales ha suplantado
el poder de los estados.
La libertad de los pueblos y la Democracia han dejado de ser una realidad, los grupos
financieros e industriales multinacionales y las instituciones internacionales ejercen su
poder planetario, mediante el peso y la influencia de las empresas transnacionales, sobre
los países y sus gobiernos. Esto es, dicho de otra manera y en una sola palabra,
“GLOBALIZACIÓN”
Se ha instaurado el totalitarismo global, el dominio de un Imperio invisible opresor y
esclavizante. Somos los sumisos, la masa, el pueblo ignorante y susceptible de ser
gobernado, de ser dirigido y de cumplir con las normas legales y sociales que el sistema
nos impone. Somos los ladrillos.

XXVII

¿Sabes?, querido compañero, somos los ladrillos, la base de la pirámide y ellos son los
Señores, la Élite que habita la cúspide de la pirámide.
Ellos son los Amos del Mundo, los dueños del poder Planetario que es ejercido por el
sistema financiero, científico y económico.
Ellos son los Magos que tienen en sus manos el control de la producción de las
mercancías, de la energía y de la información.
Ellos son los Señores, los Amos del Mundo y nosotros somos los ladrillos, querido
compañero.
XXVIII

Sí, compañero, la Democracia ha muerto, la libertad ya no existe.


Somos ciudadanos de una Dictadura Global instaurada por el poder planetario de los
grupos multinacionales financieros e industriales, y por las organizaciones e
instituciones internacionales que están por encima de las leyes y del poder político de
los países, y por encima de la Democracia y de cualquier tipo de gobierno.
Sí, querido compañero, la libertad no existe.
XXIX

Los Amos del mundo, los Señores, ellos son los Magos que moldean a los ladrillos, los
adaptan y encajan a los distintos niveles de la pirámide.
Desde nuestra niñez, los Señores, nos educan en un sistema de sumisión y recompensa
social, con el cual pueden mantener perfectamente engrasada y en funcionamiento a la
maquinaria capitalista. Como si de animales se tratase nos enseñan el cacahuete y nos
dicen, “si eres bueno y lo haces bien tú también lo puedes conseguir.” Pero cada vez nos
alejan más ese cacahuete, y entonces nos comportamos según los instintos básicos y de
supervivencia de ese primitivo animal que llevamos dentro, buscando otros causes o
alternativas, no establecidas por el sistema, para conseguir el cacahuete. Y a partir de
ese momento en que no acatamos las reglas de lo Señores, es cuando ya no le somos
útiles, pues con nuestra insumisión o rebeldía podemos influir en el comportamiento de
los demás individuos, con lo que peligraría la posición de esa sociedad dominante y
disminuiría su poder sobre el pueblo. Para evitar otras insumisiones estos individuos,
declarados peligrosos y enemigos del sistema, son encerrados en sus cárceles. De esta
forma, según ellos, se intenta corregir un error, un mal funcionamiento en una pieza de
la maquinaria. Después, una vez corregido ese fallo, vuelven a reinsertar en su cadena
productivo-consumista al individuo readaptado al sistema, más en caso de la no
readaptación del individuo seguirá encerrado en sus cárceles, o lo que es lo mismo,
seguirá perteneciendo a esa subsociedad paralela y oculta, a la que todos olvidamos o
queremos olvidar que existe.

XXX

Sí compañeros nosotros, las capas sociales inferiores, somos la base de la pirámide, los
ladrillos, el pueblo, es decir tu y yo; las manos.
Nosotros, somos nosotros los que mantenemos yerta la pirámide, los que mantenemos a
los Señores en la cúspide.
Mas de entre nosotros, de entre esas capas sociales, una serie de individuos no acata con
sumisión el sistema y quebranta sus leyes. Entonces los Señores haciendo uso de su
poder alejan a ese sector de la población, a esos individuos, a ti, a mí del resto de la
sociedad, es decir de los sumisos, y aquí es donde se “hacen necesarias” las cárceles,
convirtiéndose en el medio legal más efectivo de represión y control sobre una sociedad
supuestamente democrática y libre.
XXXI

Somos el pueblo, nosotros somos los ladrillos que conforman las distintas capas sociales
que elevan a los Señores a la cúspide de la pirámide.
Esas capas de ladrillos, es decir tu, yo, nosotros, en definitiva el pueblo recibe de mano
de los Señores cierta cantidad de dinero en pago por la producción de su trabajo, pero
después para mantener un nivel de vida digno, el pueblo, tiene que devolver lo recibido
a la misma mano que se lo entregó. Y esa mano invisible que todo lo manipula y todo lo
controla; es el sistema capitalista.
XXXII

Hoy verdaderamente nadie es libre, sólo poseemos una relativa libertad. Realmente esa
libertad es tan sólo la que nos concede la cadena con la que el sistema nos tiene sujetos
dentro de su orden y sus esquemas de productividad y consumo, mediante los cuales
cierto sector de la sociedad percibe unos altos beneficios.
XXXIII

Somos prisioneros de esta sociedad en la que vivimos y del sistema que nos controla.
Vivimos cada uno en su parcela de mundo y en su celda cotidiana.
XXXIV

¿Sabes? Querido compañero; en esta sociedad que nos a tocado vivir, en esta piramidal
sociedad controlada por los Señores, realmente sólo poseemos una forma de libertad,
que ni siquiera esos Señores, Magos absurdos del sistema, ni ninguna otra fuerza del
mundo, acepto la muerte, nos podrá quitar jamás; esa libertad es nuestra imaginación,
nuestra memoria colectiva y nuestros recuerdos.
XXXV

Los ladrillos. Somos los ladrillos.


Tu, yo, todos nosotros somos los ladrillos de esta gigantesca pirámide. Los ladrillos.
Los oprimidos.
Somos las manos que ejecutan las labores que la cabeza, la cúspide de esa gran
pirámide, es decir la élite, nos manda mediante su sistema nervioso para producir la
materia.
Somos las manos, la fuerza que genera la energía que sustenta a los señores.
XXXVI

Pero si aguzas bien tus oídos, compañero, podrás oír el rumor que llevan los vientos del
pueblo. Podrás oír el profundo lamento, el gemido sin aliento de los desheredados, de
los ladrillos; es decir de ti, de mí, de nosotros.
Podrás percibir el olor del sudor que se adhiere a la piel del obrero, el cansancio de sus
pies, la fatiga de sus manos o el dolor de sus huesos. Notarás su angustia, su abandono
al sentirse ladrillo, al sentirse herramienta o algo parecido a una máquina que ha de
producir beneficios al sistema. Notarás su angustia al sentirse oprimido, derrotado. Y es
que la carga es excesivamente pesada. La lucha por la vida destruye la vida del hombre.
Todos arrastramos las pesadas cadenas que nos pusieron al tomar en préstamo este
cuerpo. Este cuerpo que cada día nos cuesta más tirar de él y al que los Señores van
exprimiendo todo el jugo, toda la energía hasta que al final, desvencijado e inservible,
es desechado por el sistema, abandonado a las orillas de la muerte.
XXXVII

Los ladrillos, los oprimidos, somos los ladrillos.


Si escuchas el viento cuando pasa rozando tu piel, querido compañero, oirás el rumor de
esos hombres y mujeres, de esos ladrillos, que sólo tienen nombre y rostro para los
suyos. Esos que se dejan los sueños y la vida en los campos, en las minas o en las
fábricas para dar de comer a sus hijos. Hijos que serán hijos de nadie, sin rostro ni
nombre y que seguirán siendo los ladrillos que mantendrán en la cúspide de la pirámide
a los Señores.
XXXVIII

Los ladrillos, somos los ladrillos, los oprimidos por el peso de la Élite, los gobernados
por los Señores.
Somos el pueblo sumido en el conformismo, adaptados y acomodados en el confortable
útero de un mundo feliz y en una sociedad del bienestar en la que obtenemos lo que
queremos y en la que nuestros deseos se nos conceden a cambio de nuestra
servidumbre, a cambio de nuestra esclavitud.
Somos las manos, la energía que hace moverse a la Máquina. Somos los esclavos que
construyen y sustentan la gran pirámide.
Somos el pueblo, los ladrillos atrapados en el sistema del Nuevo Orden Mundial, los
sometidos por el poder de los Señores.
Nosotros somos los ladrillos y ellos son los Señores.
XXXIX

Somos las manos, los destinados al trabajo, la energía de la que se alimenta el sistema
que mantiene en el poder a la Élite.
Somos las manos, los ladrillos, los liberados de la responsabilidad terrible y agotadora
del pensar y el decidir. Somos los ladrillos, la maquinaria perfectamente engrasada y
gobernada por la Élite de Poder Planetario.
Somos los sometidos, los ejecutantes de las labores, los obedientes que realizan el
trabajo a cambio de una ilusoria libertad y un fingido mundo feliz.
Somos los ladrillos y nos pensamos libres.
XL

Los ladrillos. Somos los ladrillos.


Tu, yo, todos nosotros somos los ladrillos de esta inmensa pirámide.
Somos las manos que ejecutan las labores que la cabeza, la cúspide de esa gran
pirámide, es decir la élite, nos manda mediante su sistema nervioso para producir la
materia.
Somos los sumisos, los sometidos, los esclavos que hacen moverse a la maquinaria
capitalista hacia su objetivo imperialista.
Somos las manos, la fuerza que genera la energía que mantiene a los Señores en el
poder.
XLI

Somos los ladrillos atrapados en esta gigantesca pirámide en la que nos pensamos libres.
Y en verdad podemos elegir nuestra libertad entre una inmensa gama de libertades
programadas y mercantilizadas por el sistema. Podemos elegir entre actividades
deportivas o culturales, como practicantes o como público. Podemos escoger entre cine,
música y juegos de ocio o de azar.
Somos los ladrillos, el pueblo y nos pensamos libres para decidir a que ciudad o a que
país viajar, donde ir de vacaciones a la playa o a la montaña. Podemos elegir a nuestro
gusto nuestro hogar y nuestro coche, nuestra ropa y nuestra imagen, e incluso podemos
elegir la apariencia estética de nuestro cuerpo y de nuestro seso.
Somos los ladrillos y estamos envueltos, más bien enclaustrados, en unos tiempos de
bienestar, de abundancia y de una inducida e hipnótica felicidad.
Ellos son los Señores y nos han creado una sociedad feliz, somos felices, y esta
felicidad nos hunde en el marasmo y el conformismo de una masa de individuos
sumisos y consumistas.
Nuestra libertad, la libertad de los ladrillos, radica tan solo en nuestra capacidad de
consumo dentro de un sistema consumista controlado y alentado por los Señores,
libertad que nos esclaviza y nos hace dependientes.
Somos los adaptados, los acomodados en el confortable útero de este mundo feliz.
Somos los ladrillos, los sometidos a la servidumbre, y nos pensamos libres.
XLII

¿Sabes? Querido compañero, Hoy verdaderamente nadie es libre. Somos prisioneros de


esta sociedad en la que vivimos y del sistema que nos controla. Vivimos cada uno en su
parcela de mundo y en su celda cotidiana.
XLIII

Sí querido compañero, si aguzas bien tus oídos podrás oír, en los vientos del pueblo, el
grito desesperado que clama justicia e igualdad.
Podrás oír el grito del hombre-herramienta oprimido por el yugo, aplastado por el peso
de las clases dominantes, aplastado por la pirámide.
Podrás oír el grito del hombre que, poniéndose de pie, deja de luchar por la vida y
cerrando sus puños empieza a luchar por vivir.
Podrás oír el grito de los ladrillos, es decir tu grito, mi grito, nuestro grito, querido
compañero, nuestro grito.
XLIV

Y llegará ese día en que se oiga el rumor de los gremios invadiendo los vientos que
arrasaran las calles, el grito del obrero dilatándose de labio en labio, golpeando los altos
ventanales desde los que los Señores vigilan. Entonces oirás el clamor de la lucha y
sentirás el olor de la sangre derramada. Notarás, flotando en los vientos del pueblo, el
desamparo de los hombres que son humillados, degradados y arrojados a los calabozos
del miedo y el silencio; y el sabor de las lágrimas de todas las madres se te pegará a los
labios. Por que no hay victoria posible, solo hay lucha y en la lucha está la dignidad de
los ladrillos. La lucha y la rebeldía es la única forma de libertad, la única libertad
posible para nosotros, es decir para ti, para mi, para los ladrillos.
XLV

Sí, compañero, somos los esclavos del sistema, los ladrillos que soportan el peso de la
pirámide. La energía de nuestro cuerpo es utilizada a voluntad por los Señores, es
absorbida por la Gran Máquina del capitalismo.
Somos los sometidos por los Señores, los ejecutantes, las manos que realizan el trabajo
a cambio del espejismo de un mundo feliz y del simulacro de una libertad bajo el total
control de la Élite, de los Amos del Mundo.
Somos los ladrillos, y somos la fuerza.
Sí, compañero, somos las manos que han de volverse puños. La energía de la razón.
Somos el grito de la furia y del dolor que ha de desgarrar las paredes de este confortable
útero, de este fingido mundo feliz y de esta falsa libertad.
Sí compañeros, dejemos de ser ladrillos para ser ciudadanos, dejemos de ser los
sometidos para ser el pueblo. Sí compañeros, seamos pueblo, seamos puño y seamos
libertad.
XLVI

El tiempo de la acción ha llegado. Nuestro futuro nos pertenece. El futuro del mundo
nos pertenece. Es tiempo de dejar de confiar el manejo del mundo y de nuestras vidas a
los políticos que ya no gobiernan con la voz del pueblo, ellos son vasallos de los
grandes grupos multinacionales financieros e industriales. El poder esta en las manos de
estas organizaciones de dimensión planetaria las cuales están por encima de de las leyes
de las naciones y del propio poder político de los países, y por encima de la democracia.
Nosotros somos los ciudadanos, el pueblo y debemos dar sentido a la democracia, al
gobierno del pueblo.
Nosotros somos los ciudadanos, debemos dejar de ser los sometidos, los sumisos,
debemos dejar de ser los ladrillos.
El tiempo de la acción ha llegado, debemos dejar de ser pasivos y simples espectadores.
Debemos de abandonar el útero, ese donde quieren tenernos enclaustrados y controlados
como un dócil rebaño.
Debemos desarroparnos del miedo, arrancarnos de nuestra piel el miedo y la sumisión
que cubre nuestras carnes, abrir los ojos a la luz, cerrar los puños y golpear con ellos
como martillos a la pirámide hasta derribar a la Élite. Y gritar, debemos gritar al viento;
libertad, libertad.
XLVII

A veces viene el viento y nos araña el corazón o nos azota los ojos con esa brutal
realidad, y entonces sentimos vergüenza de llamarnos hombres y poniéndonos de pie,
cerramos nuestros puños y gritamos, desde lo más profundo de nuestra racionalidad,
dispuestos a golpear los sagrados pilares, sobre los que se asienta el poder de los
Señores, hasta derribarlos. Y si nuestro grito encuentra eco en otros labios, poblará a ese
viento, que la fuerza de nuestra unión volverá vendaval. Viento furioso capaz de arrasar
los altos salones donde moran esos Señores de Manos Blandas.
XLVIII

Ellos son los Señores, la Élite del sistema, los elevados a la cúspide de la pirámide.
Ellos son los Amos del Mundo.

Nosotros somos los ladrillos, los sometidos, los dominados, los manipulados; somos los
ladrillos, la masa, el pueblo. Somos el pueblo.

Nosotros somos el Pueblo. Las manos, somos las manos y la fuerza. El viento, somos el
viento y el vendaval que azota la pirámide. Los ladrillos, la masa; es decir tú y yo,
nosotros. Todos somos el pueblo, los ladrillos cansados de soportar el peso de la Élite.
La ira, somos la ira de las capas sociales inferiores, el grito de los sometidos. Somos el
grito y su ira, y somos la ira del grito. Tú, yo, nosotros, todos, gritemos y dejemos de ser
los ladrillos. Seamos el Pueblo, seamos el hombre. Ganemos nuestra libertad, seamos
libres.

XLIX
Nosotros somos las manos que han de volverse puños, el grito y su ira, y somos la ira
del grito.

Estos somos nosotros; tu, yo, todos, es decir el Pueblo.

Nosotros somos las manos, los ciudadanos, la masa popular, el hombre grito y canto de
la libertad.

Estos somos nosotros; tu, yo, todos, es decir el Pueblo.

He aquí tu cuerpo y mi cuerpo oscilando, agitándose, vagando entre cientos, miles,


millones de cuerpos.

Mis piernas me llevan por las calles, al igual que las tuyas a ti. Esas son tus manos y
estas las mías. Ese es tu rostro y este es mi rostro.

He aquí el Pueblo, y he aquí el Hombre.