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ESCUELA SUPERIOR DE ENFERMERIA CECILIA GRIERSON

GOBIERNO AUTÓNOMO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

ENFERMERIA ADULTO Y ANCIANO I

SEGUNDO AÑO, PRIMER CUATRIMESTRE

MODALIDAD I

TRABAJO PRACTICO Nº 1

Rectora: Mg. Maldonado, María de los Ángeles

Coordinadora: Lic. Salazar Marta B.

Profesora: Prof. Lic. Ortiz, Ángela

Tema: Accidente Cerebro Vascular (ACV)

Alumnos: Beltrán, Corina


Silpitucla, Patricia
Villalba, Madelin
Zuleta, Sandra

AÑO 2009
EL SISTEMA NERVIOSO

El sistema nervioso tiene tres funciones básicas: En primer


lugar, siente determinados cambios, estímulos, tanto en el
interior del organismo (el medio interno), por ejemplo la
distensión gástrica o el aumento de acidez en la sangre, como
fuera de él (el medio externo), por ejemplo una gota de lluvia
que cae en la mano o el perfume de una rosa; esta es la
función sensitiva. En segundo lugar la información sensitiva
se analiza, se almacenan algunos aspectos de ésta y toma
decisiones con respecto a la conducta a seguir; esta es la
función integradora. Por último, puede responder a los
estímulos iniciando contracciones musculares o secreciones
glandulares; es la función motora. El Sistema Nervioso se
encarga por lo general de controlar las actividades rápidas.
Además, es el responsable de las funciones intelectivas, como
la memoria, las emociones o los movimientos. A su vez se
divide en:

Sistema nervioso central:


Comprende:
o Encéfalo (este comprende el cerebro, el tallo cerebral y el
cerebelo).
o Médula Espinal.

Funciones son:

o Percibir los estímulos procedentes del mundo exterior.


o Transmitir los impulsos nerviosos sensitivos a los centros de
elaboración.
o Producción de los impulsos efectores o de gobierno.
o Transmisión de estos impulsos efectores a los músculos
esqueléticos.

Sistema nervioso periférico:(conducen los impulsos)


Comprende:

o Nervios craneales y espinales (nervios craneales 12 pares y


nervios espinales 31 pares)
o Medula espinal

Función: recibir y transmitir, hacia el sistema nervioso central


los impulsos sensitivos, y hacia los órganos efectores los
impulsos motores.

A su vez se divide en sistema Nervioso somático: son nervios


que conectan el cerebro y la médula espinal con los músculos
(voluntarios o esqueléticos).
Nervioso autónomo o vegetativo: conecta el tronco encefálico
con la medula espinal (no requiere esfuerzo Conciente).
Comprende:

o Tronco simpático: formado por cordones nerviosos


que se extienden longitudinalmente a lo largo del
cuello, tórax y abdomen a cada lado de la columna
vertebral.
o Ganglios periféricos. (Los ganglios son grupos de
cuerpos celulares).

Su función es eferente, transmitiendo impulsos que regulan


las funciones de las vísceras de acuerdo con las exigencias
vitales de cada momento.

El Sistema Nervioso Parasimpático (inhibe) es una parte del


sistema nervioso autónomo o Vegetativo, cuyos nervios nacen
tanto del encéfalo como de la médula espinal a nivel sacro. La
función principal del sistema nervioso parasimpático es la de
provocar o mantener un estado corporal de descanso o
relajación tras un esfuerzo o para realizar funciones
importantes como es la digestión o el acto sexual . Actúa
sobre el nivel de estrés del organismo disminuyéndolo.
Realiza funciones opuestamente complementarias con
respecto al simpático. Por tanto el sistema nervioso
parasimpático participa en la regulación del aparato
cardiovascular, del aparato digestivo y del aparato
genitourinario, disminuye la presión arterial, el pulso, y la
frecuencia respiratoria.

El sistema nervioso simpático (activa) es parte del sistema


nervioso autónomo: su función es Dilatar las pupilas, aumenta
la fuerza y la frecuencia de los latidos del corazón, dilata los
bronquios, disminuye las contracciones estomacales y
estimula las glándulas suprarrenales. Desde el punto de vista
psicológico nos prepara para la acción. El funcionamiento del
sistema nervioso simpático está asociado con la
psicopercepción de un estimulo de carácter emocional no
neutro. Aumenta la presión arterial, el pulso, y la frecuencia
respiratoria.

Ambos activados o inhibidos por la presencia de


neurotransmisores (acetilcolina, serotonina, adrenalina y
dopamina), que estimulan o inhiben a los receptores alfa 1,
alfa 2, beta 1, beta 2, beta 3, dopaminérgicos y muscarínicos.

EL CEREBRO
El cerebro desempeña funciones sensoriales, funciones
motoras y funciones de integración menos definidas
asociadas con diversas actividades mentales. Algunos
procesos que están controlados por el cerebro son la
memoria, el lenguaje, la escritura y la respuesta emocional. El
funcionamiento del cerebro se basa en el concepto de que la
neurona es una unidad anatómica y funcional independiente,
integrada por un cuerpo celular del que salen numerosas
ramificaciones llamadas dendritas, capaces de recibir
información procedente de otras células nerviosas, y de una
prolongación principal, el axón, que conduce la información
hacia las otras neuronas en forma de corriente eléctrica. Pero
las neuronas no se conectan entre sí por una red continua
formada por sus prolongaciones, sino que lo hacen por
contactos separados por unos estrechos espacios
denominados sinapsis. La transmisión de las señales a través
de las sinapsis se realiza mediante unas sustancias químicas
conocidas como neurotransmisores.

Hemisferio cerebral izquierdo: Está especializado en producir y


comprender los sonidos del lenguaje, el control de los
movimientos hábiles y los gestos con la mano derecha.

Hemisferio derecho: Está especializado en la percepción de los


sonidos no relacionados con el lenguaje (música, llanto, etc.),
en la percepción táctil y en la localización espacial de los
objetos. Ambos hemisferios se conectan entre sí por un
conjunto de fibras nerviosas “cuerpos callosos”, cada
hemisferio se divide en 4 lóbulos:

Lóbulo occipital: En él se reciben y analizan las informaciones


visuales.

Lóbulos temporales: En ellos se gobiernan ciertas sensaciones


visuales y auditivas.

Lóbulos frontales: controlan la memoria y las emociones

Lóbulos parietales: Se asocian con los sentidos del tacto y el


equilibrio. Controlan el movimiento del cuerpo

Tronco cerebral: Se ubica en la base del encéfalo, gobierna la


respiración, la tos y el latido cardíaco.

Cerebelo: Localizado detrás del tronco cerebral, coordina el


movimiento corporal manteniendo la postura y el equilibrio
Las áreas cerebrales que gobiernan las funciones como la
memoria, el pensamiento, las emociones, la conciencia y la
personalidad, resultan bastante más difíciles de localizar.

Sistema límbico: Está vinculada a la memoria, situado en el


centro del encéfalo.

Hipocampo: Controla la sed, el hambre, la agresión y las


emociones en general.

Hipotálamo: es una glándula que forma parte del diencéfalo y


se sitúa por debajo del tálamo Libera al menos nueve
hormonas que actúan como inhibidoras o estimulantes en la
secreción de otras hormonas en la hipófisis anterior, por lo
que se puede decir que trabaja en conjunto con este.
Funciones: regula el hambre, el sueño, y la temperatura.

Accidente Cerebro Vascular


Un accidente cerebro vascular es el proceso en el cual las
arterias que llegan al cerebro se obstruyen o se rompen,
dando como resultado la muerte del tejido cerebral. Es una
alteración cerebro vascular denominada así porque afecta al
cerebro (cerebro), y a los vasos sanguíneos (vascular).
Los accidentes cerebros vasculares son mas frecuentes entre
las personas mayores que entre los adultos jóvenes. Más del
50% de todos los ACV se presenta en hombres, pero más del
60% de las muertes debidas a esta causa corresponde a las
mujeres.
Existen dos tipos de ACV: Isquémico y hemorrágicos, el 80%
de los ACV son de origen isquémicos debidos a la obstrucción
de una arteria. Las células del cerebro desprovistas de su
suministro de sangre no reciben suficiente oxigeno y glucosa,
los cuales son transportados por la sangre. El otro 20% de los
ACV son hemorrágicos, debido a un sangrado en el cerebro o
alrededor del mismo. En este tipo de ACV se rompe un vaso
sanguíneo, lo que afecta al flujo sanguíneo normal y permite
que escape sangre hacia el tejido cerebral.
Los principales factores de riesgo de ambos tipos de ACV son:
• la aterosclerosis(estrechamiento u obstrucción de las
arterias por placas de deposito de material graso en
sus paredes),es la causa principal del ACV isquémico
• la hipertensión arterial, es la causa principal en el ACV
hemorrágico
• Diabetes
• Tabaquismo

Otros factores de riesgo:


• Uso de anticoagulantes, Cocaína o anfetamina
• Aneurisma en las arterias localizadas dentro del cráneo
• Mal formaciones de los vasos sanguíneos
(arteriovenosas)
• Vasculitis

La incidencia de ACV ha disminuido durante las últimas


décadas por estar la gente mas concienciada de la
importancia de controlar la hipertensión arterial y los valores
elevados de colesterol. El control de estos factores disminuye
el riesgo de aterosclerosis.

ACV

ISQUEMICO HEMORRAGICO

ACCIDENTE
ACCIDENTE INTRACEREBRAL SUBARACNOIDEO
ISQUEMICO
TRANSITORIO ISQUEMICO

ESTABLECIDO EVOLUTIVO

Accidentes Isquémicos transitorios

Un AIT es una alteración temporal de la función cerebral


causada por un bloqueo temporal del suministro de sangre al
cerebro.
Puede ser una señal de alarma para un accidente cerebro
vascular isquémico inminente, las personas que han
presentado un AIT tienen casi 10 veces mas probabilidades de
sufrir un ACV, que quienes no lo han presentado. La mayor
parte de los AIT se producen cuando un fragmento de un
coagulo de sangre (trombo) o de material graso (un ateroma)
debido a aterosclerosis se desprende del corazón o de la
pared de una arteria, pasa por el torrente sanguíneo
(convirtiéndose en un embolo) y se aloja en unas de las
arterias que irrigan el cerebro; sus signos y síntomas son
idénticos a los de un accidente cerebro vascular isquémico,
pero tienen un carácter transitorio y reversible, en general
duran entre 2 y 30 minutos, rara vez mas de 1 o 2 horas. No
se producen lesiones permanentes, ya que el suministro de
sangre que llega a la zona afectada es restablecido
relativamente rápido. Los episodios de AIT a menudo son
recurrentes, las personas pueden sufrir varias crisis en un
solo día o sólo dos a tres episodios en varios años.
Para determinar si una arteria que llega al cerebro esta
obstruida (de que arteria se trata y en que grado lo está) el
médico realiza los siguientes procedimientos: auscultación
con un estetoscopio para investigar los sonidos producidos
por el flujo turbulento de la sangre (soplos) en las arterias
carótidas internas (en el cuello), la ecografía Doppler a color
de la arteria carótida interna y las arterias vertebrales, y
algunas veces la angiografía con resonancia magnética y la
angiografía cerebral. No se utilizan los estudios diagnósticos
por imágenes como la tomografía computarizada (TC) o la
resonancia magnética nuclear (RMN), ya que a diferencia de
los ACV, los AIT por lo general no producen una lesión
cerebral.
El tratamiento de un AIT esta dirigido a la prevención de un
accidente cerebro vascular. El primer paso para prevenirlo es
controlar los factores de riesgo: hipertensión arterial, niveles
elevados de colesterol, tabaquismo y diabetes. Se pueden
tomar fármacos antiplaquetarios como la aspirina y el
dipiridamol, a los cuales también el medico prescribe
anticoagulantes (fármacos que se utilizan para prevenir la
trombosis profunda) como la heparina o la warfarina.
El grado de obstrucción de la arteria ayuda al medico a
establecer el tratamiento. Si la arteria carótida interna esta
estrechada en mas del 70% y si la persona ha tenido síntomas
que sugieren un accidente cerebrovascular durante los seis
meses anteriores, se puede realizar una operación para
ensanchar la arteria (endarterectomia) con el propósito de
disminuir el riesgo de que se presente un accidente
cerebrovascular. Cuando la arteria se encuentra menos
estrechada, se realiza la intervención para prevenir su
oclusión con el paso del tiempo o para evitar AIT adicionales o
accidentes cerebrovasculares, si se piensa que se pueden
producir. La enderectomia consiste en la eliminación de los
depósitos de grasa (ateromas) y/o los coágulos de la arteria
carótida interna.
Cuando la obstrucción es en otras arterias, como las
vertebrales se puede practicar una angioplastia. En este
procedimiento se implanta en la arteria un tubo hecho de una
malla de alambre (un stent).

Accidente Cerebrovascular Isquémico


Un accidente cerebrovascular isquémico es la muerte del
tejido del cerebro (infarto cerebral) como consecuencia de un
suministro inadecuado de sangre y oxigeno al cerebro.
Los accidentes cerebrovasculares isquémicos son el resultado
de una obstrucción de las arterias que alimentan el cerebro,
mas frecuentemente de las arterias carótidas internas. La
obstrucción se produce cuando un fragmento de un coagulo
de sangre (trombo) o un deposito de grasa (ateroma) debido
a aterosclerosis se desprende (convirtiéndose en un embolo),
viaja por el torrente sanguíneo y se aloja en una arteria que
irriga al cerebro.
Los coágulos de grasa se forman cuando se rompe un
depósito de grasa de la pared de una arteria. La ruptura
también puede producirse cuando un gran depósito de grasa
retarda el reflujo de la sangre, reduciéndolo a un goteo. En
este caso la sangre que circula tiene mayor probabilidad de
coagularse y el riesgo de que se forme un coagulo y bloquee
una arteria estrechada, es alto.
Se pueden formar también coágulos de sangre en otros sitios,
como en el corazón (ejemplo una válvula cardiaca), por eso
los ACV son mas frecuentes en personas que han sido
sometidas recientemente a una intervención de este tipo. En
determinados trastornos como exceso de glóbulos rojos
(policitemia), el riesgo de coágulos en sangre es mayor ya
que la sangre está hemoconcentrada.
Se puede producir un accidente cerebrovascular isquémico
cuando el flujo de sangre hacia el cerebro esta disminuido,
como sucede cuando la persona pierde gran cantidad de
sangre o tiene una presión arterial muy baja. A veces, este
accidente tiene lugar cuando el flujo sanguíneo hacia el
cerebro es normal, pero la sangre no contiene suficiente
oxigeno, como sucede en la anemia grave (una deficiencia de
glóbulos rojos), la sofocación, y la intoxicación con monóxido
de carbono. En estos casos, el daño cerebral suele ser
generalizado (difuso) y se produce un estado de coma.
Cuando una infección o una inflamación estrechan los vasos
sanguíneos que irrigan al cerebro, también se puede producir
un accidente cerebrovascular isquémico. Algunos fármacos
como la cocaína y las anfetaminas, producen espasmos de las
arterias y pueden estrechar las que irrigan al cerebro y causar
un accidente cerebrovascular.
La mayoría de los accidentes cerebrovasculares isquémicos
comienzan de manera repentina, evolucionan rápidamente y
causan la muerte del tejido del cerebro en minutos u horas.
Los accidentes cerebrovasculares que permanecen estables
durante dos o tres días se denominan accidentes
cerebrovasculares establecidos, se estabilizan, de manera
que causan pocas a ningunas lesiones adicionales, los cuales
se deben a una obstrucción súbita por un embolo.
Algunos accidentes cerebrovasculares pueden continuar
empeorando durante varias horas, incluso hasta uno o dos
días, de manera que la zona del tejido cerebral que muere
aumenta de tamaño constantemente, estos accidentes se
denominan accidentes cerebrovasculares en evolución. La
mayoría de estos accidentes se deben a la formación de
coágulos en una arteria estrechada.
Los síntomas que se presentan dependen de que parte del
cerebro esta desprovista de oxigeno y sangre. Cuando están
afectadas las arterias que se ramifican en la arteria carótida
interna, los síntomas mas frecuentes son ceguera en un ojo o
sensaciones anormales y debilidad de un brazo o de una
pierna, o en un lado del cuerpo. Cuando están afectadas las
arterias que se ramifican de las arterias vertebrales,
localizadas en la parte posterior del cerebro, son más
frecuentes el mareo y el vértigo, la visión doble y la debilidad
generalizada en ambos lados del cuerpo. También puede
aparecer dificultad para hablar (lenguaje ininteligible) y falta
de coordinación.
Los accidentes cerebrovasculares extensos pueden llegar a
provocar estupor o coma. Incluso los pequeños pueden causar
depresión o incapacidad para controlar las emociones
(produciendo llanto o risa inapropiados).
Otro efecto posible es el edema cerebral debido a una
acumulación de líquido. El edema del cerebro es
particularmente peligroso, ya que el cráneo no se expande, lo
cual puede producir una desviación del cerebro y un daño
adicional del tejido cerebral, empeorando la disfunción
neurológica, aun si la zona afectada por el accidente no
aumenta de tamaño. Si la presión llega a ser muy alta, el
cerebro puede ser empujado hacia abajo en el cráneo, dando
como resultado una herniacion del cerebro.
Las personas que se encuentran inmovilizadas por un ACV
pueden presentar ciertas complicaciones como una neumonía
por aspiración si aspiran vómitos u otras sustancias irritantes
dentro de los pulmones. Al permanecer en una misma
posición durante demasiado tiempo, pueden aparecer ulceras
por decúbito. La incapacidad para mover las piernas puede
provocar la formación de coágulos de sangre en las venas
profundas de las piernas y la ingle (trombosis venosa
profunda).
Los síntomas neurológicos permitirán identificar cual es la
arteria del cerebro que se encuentra obstruida. Por ejemplo,
mediante la exploración física si la debilidad o parálisis se
sitúan en la pierna izquierda indican una oclusión de la arteria
que irriga la zona localizada en el lado derecho del cerebro, el
que controla los movimientos de los músculos de esa pierna.
La resonancia magnética y la tomografía computarizada
suelen emplearse para confirmar el diagnostico, ambas
ayudan a diferenciar un ACV isquémico de un ACV
hemorrágico, un tumor cerebral, un absceso y otras
anomalías estructurales. La angiografía cerebral se realiza
cuando se considera la posibilidad de practicar una
extirpación quirúrgica de los depósitos de grasa o coágulos
(endarterectomia), o cuando se sospecha que existe una
inflamación de los vasos sanguíneos (vasculitis).
Es importante identificar la causa exacta del accidente
cerebrovascular, en especial si la obstrucción es debida a un
coagulo de sangre o a un deposito de grasa. Si la causa es un
coagulo de sangre, es muy probable que se produzca otro
accidente cerebrovascular, a menos que se corrija el trastorno
subyacente.
Las pruebas de sangre se realizan para cerciorarse de que el
accidente cerebrovascular no haya sido provocado por una
deficiencia de glóbulos rojos (anemia), una policitemia, un
cáncer de los glóbulos blancos (leucemia) o una infección. La
punción lumbar se utiliza luego de realizar la TC para
determinar si el accidente cerebrovascular es debido a una
infección (como el herpes simple) o una hemorragia
subaracnoidea.
Los síntomas que sugiere un accidente cerebrovascular
isquémico requieren de una atención inmediata, y si se actúa
rápidamente se consigue limitar la lesión o prevenir daños
adicionales.
Cuando la persona ingresa al hospital los primeros pasos del
tratamiento son restituir la respiración, la frecuencia
cardiaca, la presión arterial y la temperatura hasta que
alcancen los valores normales. Si la presión arterial es baja se
le administran líquidos. Si la frecuencia cardiaca se encuentra
demasiado acelerada se administran fármacos como los
betabloqueantes; si es muy lenta se puede implantar un
marcapasos. Si la persona tiene fiebre esta puede ser
reducida utilizando paracetamol (acetaminofen), ibuprofeno o
una manta refrescante, ya que un incremento de la
temperatura corporal por mas leve que sea puede empeorar
drásticamente el daño cerebral debido a un accidente
cerebrovascular isquémico. Por lo general se administra
oxigeno por una mascarilla facial o una cánula nasal y se
canaliza una vena para suministrar líquidos y medicamentos.
La hipertensión arteria no se suele tratar de inmediato a
menos que sea superior a los 170/110 mm hg, porque si esta
desciende demasiado, el tejido cerebral no recibe suficiente
sangre rica en oxigeno.
Para ayudar a restablecer el flujo de sangre hacia el cerebro,
se puede administrar por vía intravenosa un fármaco que
disuelve los coágulos (fármaco trombolítico), los cuales no
deben ser administrados en personas que han tenido un
accidente cerebrovascular isquémico debido a que pueden
causar una hemorragia en el cerebro y en cualquier otra parte
del cuerpo, para cerciorarse de ello se realiza una TC o una
RMN.
En el caso de un accidente cerebrovascular en evolución se
pueden administrar anticoagulantes con el fin de prevenir la
aparición de otros accidentes subsecuentes. A las personas
con hipertensión arterial no controlada o que han tenido un
accidente cerebro vascular hemorrágico no se les administra
anticoagulantes.
Una vez que un accidente cerebrovascular isquémico se ha
consumado, parte del tejido cerebral muere, de modo que el
restablecimiento del suministro de sangre mediante la
extirpación quirúrgica de la obstrucción (endarterectomia) de
una arteria carótida interna no puede restaurar la función
perdida, por lo tanto la misma no suele realizarse. Sin
embargo, la eliminación de las obstrucciones después de un
accidente cerebrovascular no muy extenso puede disminuir el
riesgo de futuros accidentes cerebro vasculares.
Si un accidente cerebrovascular es muy grave se puede
suministrar fármacos como el manitol para disminuir el
edema, el aumento de la presión en el cerebro. Algunas
personas necesitan un respirador artificial.
Las medidas necesarias para prevenir la neumonía por
aspiración y las ulceras por decúbito son iniciadas
precozmente. Se puede administrar heparina la cual
contribuye a la prevención de la trombosis venosa profunda.
La persona es vigilada cuidadosamente para determinar si la
vedija y los intestinos están funcionando. La hipertensión
suele tratarse una vez que se ha estabilizado el accidente
cerebrovascular.

Accidente Cerebrovascular Hemorrágico

Un accidente cerebrovascular hemorrágico es la lesión del


tejido cerebral producida por una hemorragia en el interior
del cráneo.
Existen dos tipos principales de accidente cerebrovascular
hemorrágico: la hemorragia intracerebral y la hemorragia
subaracnoidea. Las hemorragias intracerebrales se producen
en el interior del cerebro, y las hemorragias subaracnoidea
entre la capa interna (piamadre) y la capa media (aracnoides)
del tejido que recubre el cerebro (meninges).

Hemorragia intracerebral

Una hemorragia intracerebral es un derrame de sangre dentro


del cerebro. Es mas frecuente entre las personas mayores de
60 años. Las causas de hemorragia intracerebral son la
hipertensión arterial y la fragilidad de los vasos sanguíneos.
Los trastornos hemorrágicos y el uso de anticoagulantes
aumentan el riesgo de muerte a causa de una hemorragia
intracerebral.
La hemorragia intracerebral comienza de forma inesperada.
En un 50% de las personas se inicia con un intenso dolor de
cabeza. Los síntomas neurológicos que aparecen incluyen
debilidad, parálisis, entumecimiento, perdida del habla o de la
visión y confusión. Las nauseas, los vómitos, las convulsiones
y la pérdida de conciencia son frecuentes.
Cuando se sospecha de un accidente cerebrovascular se
realiza una TC o una RMN, ambos procedimientos ayudan a
diferenciar un accidente cerebrovascular hemorrágico de uno
isquémico. Estos procedimientos también pueden detectar
cuanto tejido cerebral ha sido lesionado y si la presión esta
aumentada en otras partes del cerebro.
La punción en la columna no suele realizarse debido a que
puede causar una herniacion del cerebro, una afección con
riesgo letal cuando la presión dentro del cerebro esta
aumentada.
El tratamiento es diferente al del accidente cerebrovascular
isquémico. No se administran anticoagulantes, fármacos
trombolíticos ni fármacos antiplaquetarios (como la aspirina)
y la cirugía puede salvar la vida del paciente. El objetivo de la
cirugía es eliminar la sangre que se ha acumulado en el
cerebro, disminuir la presión y saturar la arteria (clamp).
El accidente cerebrovascular debido a una hemorragia
intracerebral es mas peligroso que el accidente
cerebrovascular isquémico. En general el accidente
cerebrovascular es extenso y catastrófico sobre todo si la
persona tiene hipertensión arterial. Más del 50% de las
personas con hemorragias extensas fallecen en unos días.
Incluso después de la intervención quirúrgica, muchas
personas continúan presentando algunos síntomas
neurológicos los cuales pueden incluir parálisis, debilidad,
perdida de la sensibilidad en un lado del cuerpo o dificultad
para comprender y utilizar el lenguaje.

Hemorragia subaracnoidea

Una hemorragia subaracnoidea es una hemorragia repentina


dentro del espacio (espacio subaracnoideo) comprendido
entre la capa interna (piamadre) y la capa media (aracnoides)
del tejido que recubre el cerebro (meninges).
La causa es la ruptura súbita de un aneurisma en una arteria
cerebral o una malformación (arteriovenosa) de las arterias o
venas en el cerebro o alrededor del mismo. El aneurisma
puede romperse debido a la presión de la sangre dentro de la
arteria y aparecer una hemorragia y un accidente
cerebrovascular. La malformación arteriovenosa puede estar
presente desde el nacimiento, pero sólo se identifica cuando
aparecen los síntomas. Puede causar hemorragias, en general
durante la adolescencia o la juventud y ocasiona un desmayo
súbito, un ACV y la muerte.
Una hemorragia subaracnoidea puede ser consecuencia de un
trauma en la cabeza; es el único tipo de accidente
cerebrovascular mas frecuente en las mujeres que entre los
hombres.
Los aneurismas que provocan la hemorragia no suelen
presentar síntomas antes de su ruptura. En algunas ocasiones
comprimen un nervio y dejan escapar pequeñas cantidades de
sangre antes de una ruptura importante produciendo un signo
de alarma, como dolor de cabeza, dolor en la cara, diplopía u
otros problemas visuales.
La ruptura suele provocar un dolor de cabeza repentino e
intenso, seguido a menudo de una perdida de conciencia de
corta duración. Algunas personas permanecen en estado de
coma, pero es mas frecuente que despierten y se sientan
confundidas y somnolientas. La sangre y el liquido
cefalorraquídeo alrededor del cerebro irritan las capas del
tejido que lo recubre (meninges), ocasionando dolores de
cabeza, vómitos, convulciones y mareos. El 25% de las
personas generalmente presentan síntomas neurológicos,
parálisis de un lado del cuerpo (hemiplejía).
La hemorragia puede ser diagnosticada utilizando una TC que
localiza el sitio de la hemorragia. La punción de columna
puede detectar la presencia de sangre en el líquido
cefalorraquídeo. Usualmente se realiza una angiografía
cerebral para confirmar el diagnostico e identificar la
localización del aneurisma o la malformación arteriovenosa
que está causando la hemorragia con el fin de practicar la
intervención quirúrgica.
Las personas que han sufrido una hemorragia subaracnoidea
son hospitalizadas de inmediato y se le aconseja evitar
cualquier esfuerzo. Se le administran analgésicos del tipo de
los opiáceos (pero no aspirina u otros fármacos
antiinflamatorios no esteroideos) para controlar los intensos
dolores de cabeza. En ocasiones se coloca un tubo de drenaje
en el cerebro para disminuir la presión. Lo habitual es
administrar nimodipina, un bloqueador de los canales de
calcio, para impedir que se presente un espasmo de una
arteria. Este fármaco ayuda a prevenir un espasmo tardío y
un ACV isquémico.
En las personas con aneurismas, la cirugía para aislar o
reforzar las paredes de la arteria debilitada reduce el riesgo
de que mas adelante se produzca una hemorragia mortal, la
cual se realiza dentro de los tres días posteriores de la
aparición de los síntomas, antes de que el cerebro se inflame.
Un procedimiento que se realiza con frecuencia es la
colocación de un clip o gancho metálico a través del
aneurisma, el cual impide que la sangre penetre en el
aneurisma y elimina así el riesgo de la ruptura. Las personas
que llevan clips hace varios años no pueden someterse a una
resonancia magnética nuclear ya que son afectados por las
fuerzas magnéticas.
Un procedimiento alternativo (cirugía neuroendovascular)
consiste en la inserción de alambres en espiral dentro del
aneurisma. Al retardar el flujo de sangre a través del
aneurisma, la espiral provoca la formación de coágulos, los
cuales sellan el aneurisma.
Muchas personas recuperan la mayor parte o la totalidad de
las funciones físicas y mentales después de la hemorragia
subaracnoidea. Sin embargo, algunas veces persisten los
síntomas neurológicos, como debilidad, parálisis, perdida de
la sensibilidad de un lado del cuerpo o dificultad para
comprender y utilizar el lenguaje.
Cuidados de enfermería

• Canalización venosa.
• Colocación de sonda nasogastrica y vesicales (según
ordenes medica).
• Administración de oxigeno.
• Control de signos vitales y neurológicos.
• Preparar al paciente para estudios de diagnósticos (ECG,
TC y toma de muestras para laboratorio).
• Rotar al paciente que está en Posición decúbito supino.
• Posición fowler en ACV hemorrágico.
• Observar la aparición de infecciones nosocomiales.
• Vigilar la evolución de los movimientos en caso de
hemiplejías o hemiparesias (programa de
rehabilitación).
• Medir el nivel de conciencia (Escala Glasgow).
• Colocar mascara de oxigeno.
• Control de diuresis.
• Aplicar medidas de confort (higiene, rotación).
• Acompañar la situación del paciente, brindando apoyo
emocional.
• Educar al paciente y familia.
• Colocar colchón neumático (paciente con poca
movilidad).
• Conocer y registrar balance hídrico.
• Valorar la triada de Cushing (bradicardia, hipotensión
sistólica, ampliación del pulso).
• Registrar en la historia clínica todos los datos obtenidos
y acciones realizadas.

Prevención
• Lo fundamental es controlar los factores de riesgo
asociados, fundamentalmente son la tensión
arterial, el colesterol, la diabetes y el tabaquismo.
• Evitar tabaquismo y alcoholismo.
• Mejorar el estilo de vida: ejerció físico, dieta sana rica en
verduras y fruta, dieta hiposódica. Evitar grasas
animales y azúcares.

Cuestionario
1. ¿Qué es un ACV? .Nombrar cuantos tipos hay

2. Características del ACV Isquémico

3. Características del ACV Hemorrágico

4. Identifique signos , síntomas y tratamiento de cada tipo


de ACV

5. Nombre los factores de riesgo por orden prioritario de


cada tipo de ACV

6. Nombrar las acciones de enfermería en el ACV