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TRASTORNO DE HIPERACTIVIDAD Y DEFICIT DE ATENCION.

Conceptualización.

El trastorno de hiperactividad y déficit de atención es un trastorno en


el cual una persona tiene grados inapropiados de desatención,
impulsividad e hiperactividad. Es un trastorno de causa poco clara,
probablemente con la intervención de factores genéticos y
ambientales, en el que existe una alteración a nivel del sistema
nervioso central, manifestándose mediante un aumento de la
actividad, impulsividad y falta de atención, y asociándose con
frecuencia otras alteraciones.

Se trata de un trastorno neurológico del comportamiento


caracterizado por distracción moderada a severa, períodos de
atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y
conductas impulsivas. Tiene una muy alta respuesta al tratamiento,
aunque se acompaña de altas tasas de comorbilidad psiquiátrica.
Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales
(DSM-IV): "Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones
que exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que
carecen de atractivo o novedad intrínsecos, por ejemplo: escuchar al
maestro en clase, hacer los deberes, escuchar o leer textos largos, o
trabajar en tareas monótonas o repetitivas.

El TDAH es una de las causas más frecuentes de fracaso escolar y de


problemas sociales en la edad infantil. El TDAH afecta negativamente
al rendimiento de estos niños en el colegio, así como a otros aspectos
de su vida familiar y social.

BASES BIOLOGICAS Y FACTORES GENETICOS DEL TDAH.

Las causas principales del trastorno por déficit de atención con


hiperactividad (TDAH) o trastorno hipercinético no se conocen del
todo. Se considera un trastorno heterogéneo, del que parece
improbable encontrar una causa única, considerándose más bien la
vía final de una serie de fallos biológicos que interactúan entre sí y
con otras variables ambientales, tanto de orden biológico como
psicosocial. Las ideas iniciales que lo definían como "daño cerebral
mínimo" han evolucionado gracias a estudios de neurobiología y
fisiopatología, neuroimagen y genética. Del mismo modo, aunque los
factores psicosociales no se consideran actualmente como la causa
principal del TDAH, el estudio de las disfunciones familiares existentes
en niños con esta patología ha revelado su importante papel en el
desarrollo de los síntomas, en la aparición de otros problemas

Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención. 1


frecuentemente asociados al TDAH, y en el diseño de los
tratamientos.

En cualquier caso, debe descartarse como origen del mismo a los


padres del niño o sus métodos educativos. Las explicaciones
centradas en la inexistencia del TDAH y su justificación mediante la
culpabilización de los padres deben ser descartadas, señalando
además que en demasiadas ocasiones han llevado a diagnósticos
tardíos, con lo que ello conlleva respecto a una peor respuesta al
tratamiento. No hablamos de un problema social ni de mala
educación, ni de características particulares de ciertos niños que "se
le van a pasar con la edad", sino de un trastorno concreto, con
características clínicas y necesidad de tratamiento.

• Factores genéticos.

Aunque muchos han sido los factores ambientales (tanto biológicos


como psicosociales) relacionados con el trastorno por déficit de
atención con hiperactividad (TDAH), hasta la fecha ninguno (ni
ninguna combinación de ellos) se ha demostrado como causa
necesaria y/o suficiente para la manifestación del trastorno.

Una situación psicosocial adversa incrementa el riesgo de problemas


psiquiátricos emocionales y de conducta en niños. Dentro de estos
factores de riesgo genérico, destaca una asociación positiva entre el
TDAH y el índice de factores de adversidad de Rutter (problemas de
pareja importantes, clase social baja, familia amplia, criminalidad
paterna, trastorno mental materno y acogimiento no familiar del
niño). Estos factores tienden a aparecer como predictores universales
de adaptabilidad y salud psíquica, y en ciertos aspectos (delincuencia
paterna, conflictos familiares, clase social baja) podrían ser más bien
una expresión de la presencia del trastorno en los padres que su
causa.

Los estudios familiares realizados con muestras clínicas han


encontrado entre los padres de niños con TDAH un riesgo entre 2 y 8
veces superior al de la población normal de padecer ellos mismos el
trastorno. Recíprocamente, el riesgo calculado para un niño de sufrir
el trastorno si uno de los padres lo padece es del 57%.

En los estudios de adopción, los hermanos no biológicos de niños con


TDAH tienen menos riesgo de presentar el trastorno que los hermanos
biológicos. Los estudios de gemelos señalan una concordancia del
trastorno del 50% al 80% en gemelos idénticos frente a un 29-33% en
gemelos no idénticos.

Así, parece que gran parte de la varianza del rasgo hiperactividad-


impulsividad (70-90%) se debe a factores genéticos, pudiendo

Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención. 2


incrementarse dicha contribución cuanto más extrema sea la
manifestación clínica de dicho rasgo.

Los estudios de genética molecular han relacionado el trastorno


fundamentalmente con tres genes: uno de ellos en el cromosoma 5 y
dos en el cromosoma 11.

• Otros Estudios: neuroimagen y neurotransmisores

Para el diagnóstico de TDAH no es necesario realizar pruebas de


imagen salvo en casos concretos. No obstante, dichas pruebas
realizadas en trabajos de investigación, están ayudando a conocer
qué pasa en el cerebro de los niños con TDAH.

Así, en estudios con resonancias magnéticas y tomografías


computarizadas se ha visto una ligera disminución del tamaño
cerebral, más marcado en la zona pre-frontal y de los ganglios
basales, sin observarse malformaciones graves.

En otro tipo de estudios llamados "estudios de imagen funcional" se


analiza el flujo sanguíneo en determinadas zonas y el consumo de
oxígeno, datos que explican la actividad cerebral. Con estos estudios
se ha visto una actuación menor de lo esperado en zonas concretas
del cerebro, que estaría en relación con la falta de atención y el
exceso de movimiento. En estas zonas podría existir un
funcionamiento anómalo de unos neurotransmisores (catecolamina,
dopamina y noradrenalina) importantes en la transmisión correcta del
impulso eléctrico cerebral.

Todos estos estudios van aumentando poco a poco, nos van ayudando
a entender el trastorno y cómo actúan los medicamentos
estimulantes. No obstante, son resultados provisionales, con
muestras pequeñas y muy alejadas del día a día, por lo que harán
falta más estudios para aumentar los datos y las conclusiones.

CAUSAS, INCIDENCIAS Y FACTORES DE RIESGO

El trastorno de hiperactividad y déficit de atención afecta el


desempeño escolar y las relaciones interpersonales. Los padres de los
niños que tienen este trastorno a menudo están exhaustos y
frustrados.

Los estudios con neuroimágenes sugieren que los cerebros de los


niños con trastorno de hiperactividad y déficit de atención son
diferentes de los cerebros de otros niños. Estos niños manejan
neurotransmisores (incluyendo dopamina, serotonina y adrenalina) en
forma diferente a como lo hacen sus compañeros.

Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención. 3


El trastorno de hiperactividad y déficit de atención a menudo es
genético y cualquiera que sea su causa específica, parece iniciarse
muy temprano en la vida a medida que el cerebro se está
desarrollando.

Otros problemas, tales como depresión, privación del sueño,


dificultades de aprendizaje, trastornos de tics y problemas de
comportamiento, se pueden confundir con o aparecer junto con el
trastorno de hiperactividad y déficit de atención. Cada niño
sospechoso de padecer este trastorno merece una evaluación
cuidadosa para clasificar exactamente lo que está contribuyendo a
sus comportamientos preocupantes.

El trastorno por déficit de atención (ADD) es el trastorno de la


conducta de la niñez más comúnmente diagnosticado que afecta a un
estimado de 3 a 5% de los niños en edad escolar y cuyo diagnóstico
es mucho más frecuente en niños que en niñas.

La mayoría de los niños con trastorno de hiperactividad y déficit de


atención tienen al menos otro problema de desarrollo o de
comportamiento.

Se piensa también que el trastorno de hiperactividad y déficit de


atención tiene una base física en la mayoría de los casos, pero la
causa exacta es probablemente diferente en diferentes personas. En
personas específicas, el trastorno puede estar relacionado con:

1. Lesiones cerebrales o infecciones.


2. Herencia genética.
3. Desarrollo más lento que lo normal en partes del cerebro.
4. Toxinas encontradas durante el embarazo.
5. Alergias o hipersensibilidad a ciertos alimentos o colorantes.
6. Aprender de comportamientos impulsivos o hiperactivos.

DATOS ESTADISTICOS

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad o como indican


sus siglas TDAH es un síndrome conductual con bases
neurobiológicas y un fuerte componente genético. Es una enfermedad
muy prevalente que, según estimaciones, afecta entre un 5 y un 10%
de la población infanto-juvenil, siendo unas 3 veces más frecuente en
varones. No se han demostrado diferencias entre diferentes áreas
geográficas, grupos culturales o niveles socioeconómicos. Representa
entre el 20 y el 40% de las consultas en los servicios de psiquiatría
infanto-juvenil.

Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención. 4


Esta disfunción neurobiológica fue reconocida primero en la edad
infantil. Sin embargo, en la medida en que fue mejor comprendida, se
reconoció su carácter crónico, ya que persiste y se manifiesta más
allá de la adolescencia. Los estudios de seguimiento a largo plazo han
demostrado que entre el 60 y el 75% de los niños con TDAH continúa
presentando los síntomas hasta la vida adulta.

Afecta a 3-5% de niños, es decir, uno por aula escolar, predominando


en varones con una proporción de 4 niños frente a 1 niña.

Proporciones Comparativas

20%

Niño Niña
80%

SINTOMAS.

El Manual Estadístico y Diagnóstico (DSM-IV) divide los síntomas del


trastorno de hiperactividad y déficit de atención en aquellos síntomas
de falta de atención y los de hiperactividad e impulsividad.

Para que a los niños se les diagnostique este trastorno deben tener al
menos 6 síntomas de atención o 6 síntomas de actividad e
impulsividad, en un grado más allá de lo que se esperaría para los

Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención. 5


niños de su edad. Los síntomas deben estar presentes durante al
menos 6 meses, ser observados en dos o más escenarios, no ser
causados por otro problema y ser tan graves que causen dificultades
significativas. Algunos síntomas deben estar presentes antes de los 7
años.

Los niños mayores presentan el trastorno de hiperactividad y déficit


de atención en remisión parcial cuando aún tienen los síntomas, pero
ya no se ajustan a la definición completa del trastorno.

Algunos niños con ADHD tienen principalmente el tipo de trastorno de


falta de atención, algunos el tipo hiperactivo-impulsivo y algunos
otros el tipo combinado. Aquellos niños con el tipo de trastorno de
falta de atención son menos perturbadores y es más fácil que no se
les diagnostique el ADHD.

- Síntomas de falta de atención:

1. No logra prestar atención cuidadosa a los detalles o comete


errores por falta de cuidado en el trabajo en la escuela.
2. Tiene dificultad para mantener la atención en tareas o
actividades lúdicas.
3. Con frecuencia parece no escuchar cuando se le habla
directamente.
4. No sigue instrucciones y no logra terminar el trabajo escolar, los
deberes u obligaciones en el lugar de trabajo.
5. Tiene problemas para organizar sus tareas y actividades.
6. Evita o le disgusta comprometerse en tareas que requieran
esfuerzo mental (como las tareas escolares).
7. Con frecuencia pierde juguetes, tareas escolares, lápices, libros
o herramientas necesarias para las tareas o actividades.
8. Se distrae fácilmente.
9. Se muestra a menudo olvidadizo en las actividades diarias

- Síntomas de hiperactividad:

1. Juega con sus manos o pies o se retuerce en su asiento.


2. Abandona su asiento cuando lo que se espera es que se quede
sentado.
3. Corre y trepa excesivamente en situaciones inapropiadas.
4. Tiene dificultad para jugar en forma silenciosa.
5. A menudo habla excesivamente, está " en movimiento" o actúa
como si fuera "impulsado por un motor".

- Síntomas de impulsividad:

1. Emite respuestas antes de que termine de escuchar la


pregunta.
2. Muestra dificultades para esperar su turno.

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3. Se entromete o interrumpe a los demás (por ejemplo, irrumpe
en conversaciones o juegos)

EVALUACIONES PARA DETECTAR EL TDAH

La entrevista a los padres es el núcleo del proceso de evaluación.


Frecuentemente es difícil confirmar el diagnóstico de TDAH sólo con la
entrevista del niño o del adolescente, ya que algunos niños y muchos
adolescentes son capaces de mantener la atención y el control
conductual mientras están en la consulta. Además, tienen una gran
dificultad subjetiva para percibir las dificultades propias, y no son
capaces de referirlas adecuadamente. La entrevista clínica de los
padres y de los niños sirve también para descartar otras causas
médicas, psiquiátricas o ambientales de los síntomas. Son
especialmente importantes las preguntas acerca de la historia
familiar de TDAH, otros trastornos psiquiátricos, y adversidades
psicosociales (p. ej. pobreza, psicopatología parental o ausencia de
ésta, conflictos familiares), a causa de su relación con el pronóstico.

 Evaluación escolar

Es esencial obtener información de conductas y aprendizaje


escolares, así como de los cursos superados y notas. Profesores,
trabajadores sociales escolares y orientadores pueden proporcionar
información sobre las intervenciones que se hayan intentado y sus
resultados. Las pruebas psicoeducativas se indican para evaluar las
capacidades intelectuales y para investigar las discapacidades del
aprendizaje que puedan enmascararse como TDAH o coexistir con
éste. Las pruebas de capacidad ayudarán además en la planificación
educativa.

 Escalas de medición

Los profesionales disponen de escalas destinadas específicamente al


diagnóstico del TDAH. Hay escalas para padres, profesores y mixtas.

 Evaluación médica

Debe incluir una historia médica completa y un examen físico básico.


La historia debe incluir el uso por el paciente de fármacos prescritos y
el abuso de drogas. Deben descartarse déficits visuales y auditivos.
Las pruebas de función tiroidea están indicadas sólo en presencia de
hallazgos sugestivos de hipo o hipertiroidismo en la historia médica o
en el examen físico, bocio, historia familiar de enfermedades
tiroideas, o enlentecimiento del crecimiento.

 Evaluaciones complementarias

Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención. 7


Las evaluaciones del discurso y del lenguaje pueden ser sugeridas por
hallazgos clínicos. En circunstancias especiales, la evaluación
ocupacional o recreativa puede proporcionar información
suplementaria respecto a torpeza motora o a habilidades adaptativas.

 Tests

El TADH es un diagnóstico clínico. No hay pruebas específicas para el


TDAH. Los tests neuropsicológicos son útiles para evaluar déficits
específicos sugeridos por la historia, el examen físico o las pruebas
psicológicas básicas, pero no son lo suficientemente útiles para hacer
el diagnóstico de rutina. Una buena realización de los tests
individuales administrados no imposibilita un diagnóstico de TDAH.

El electroencefalograma (EEG) sólo estaría indicado en presencia de


signos focales o sugerencias clínicas de epilepsia o trastornos
degenerativos. Aunque algunos niños con TDAH tienen fallos de
coordinación motora, la medida de los signos neurológicos menores o
finos no es útil para el diagnóstico. No hay datos suficientes que
apoyen la utilidad del EEG computerizado (neurometría o mapeo
cerebral), los potenciales evocados o la neuroimagen, aunque en las
investigaciones son prometedores.

MANIFESTACIONES.

El Trastorno de Déficit de Atención con/sin Hiperactividad (TDAH)


generalmente se diagnostica en los primeros años de la enseñanza
primaria. Algunos síntomas, no obstante, están ya presentes antes de
los 7 años de edad, y con frecuencia persiste en la adolescencia y en
la vida adulta. Se diagnostica más frecuentemente en varones (en
una proporción aproximada de 4 chicos por cada chica). Los síntomas
suelen atenuarse a lo largo de la adolescencia y la vida adulta, sobre
todo la hiperactividad, y aunque en muchos casos aún persisten
durante este periodo, el paciente puede ir compensándolo.

Los niños con TDAH son muy "movidos" e impulsivos, y tienen


problemas para prestar atención y para concentrarse. Aún a pesar de
intentarlo, son incapaces de escuchar correctamente, de organizar
sus tareas, de seguir instrucciones complejas, de trabajar o jugar en
equipo. El actuar sin pensar (la conducta impulsiva) provoca
problemas con padres, amigos y profesores.

Suelen ser niños inquietos, siempre en movimiento, incapaces de


permanecer sentados mucho tiempo o con una constante inquietud

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(que se ve en tamborileo de dedos, movimiento constante de los pies
o las piernas, etc.).

Son manifestaciones de una conducta hiperactiva:

• Estar en constante movimiento,


• Incapacidad para permanecer sentado mucho tiempo,
• Correr o trepar por sitios o en momentos inapropiados,
• Hablar en exceso,
• Jugar muy ruidosamente,
• Estar en actividad constante,
• Contestar antes de que termine la pregunta,
• Ser incapaz de esperar el turno en las colas o en actividades,
• Interrumpir sin justificación a los demás.

Casi todos los niños con TDAH tienen problemas por sus conductas
hiperactivas e impulsivas antes de los 6 años. Sus padres suelen
describirlos como inquietos o difíciles desde que eran bebés, e incluso
hay madres que los describen como hiperactivos durante el
embarazo.

El niño con TDAH es en muchas ocasiones incapaz de controlar su


propia conducta. A veces parecen estar en otro mundo y no
responden cuando se les pide que paren o se reclama su atención,
mientras que el niño que se porta mal intencionadamente suele estar
pendiente de las reacciones y respuestas de los adultos. Los padres
perciben en el niño con frecuencia que es un problema de "no poder"
más que de "no querer", por lo que se sienten frustrados en su
capacidad para criarlos y educarlos. Muchos de ellos han ensayado
decenas de métodos diferentes para intentar controlar los problemas
conductuales de sus hijos, normalmente con escaso éxito.

Son manifestaciones de los problemas de atención:

• Dificultad para seguir instrucciones,


• Parecen no escuchar a padres o profesores,
• Incapacidad para centrarse en las actividades,
• Suelen perder cosas importantes para casa o el colegio,
• No prestan atención a los detalles,
• Sus conductas parecen desorganizadas,
• No son capaces de planear por anticipado con eficacia,
• Son olvidadizos y despistados,
• Parecen distraídos con frecuencia.

El niño con TDAH con frecuencia pierde el interés por las actividades
que está realizando en pocos minutos, por lo que cambia
constantemente de una actividad a otra.

Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención. 9


Si un niño presenta este tipo de problemas sólo en un entorno por
ejemplo, sólo en casa, o sólo en el colegio, es improbable que el
problema sea el TDAH. Aunque los síntomas del TDAH se agravan en
situaciones de mayor desorganización, como: lugares ruidosos, con
mucha gente, etc., están presentes en mayor o menor medida en casi
todas las situaciones y entornos de la vida del niño: en la casa, en el
colegio, con los abuelos, haciendo la tarea escolar, viendo la
televisión, aunque las situaciones que les divierten como ver dibujos
animados o jugar con videojuegos les permiten centrar su atención
con mayor eficacia, la inquietud (agitar manos, piernas, pies, etc.)
generalmente persiste. Esta variabilidad en las respuestas al entorno
a veces genera una interpretación desde fuera de voluntariedad por
parte del niño, por lo que se les atribuyen calificativos como
"caprichoso", "malcriado".

Algunos niños sólo presentan problemas en el área atencional, y


están ausentes los de la hiperactividad y la impulsividad. Es el
llamado TDAH, en el que domina la falta de atención.

La clasificación europea del trastorno, expresada en la CIE-10


(Clasificación de enfermedades de la Organización Mundial de la
Salud), lo denomina Trastorno Hipercinético. Comprende tres grupos
de síntomas fundamentales (inatención, hiperactividad, e
impulsividad, estos dos últimos unidos en un solo grupo en el DSM-
IV), y su diagnóstico exige la presencia significativa de síntomas tanto
de inatención como de hiperactividad y de impulsividad.

DIAGNOSTICO.

Este trastorno se inscribe en el grupo de los denominados trastornos


de inicio en la infancia, la niñez o la adolescencia y, en particular, en
la clase de trastornos por déficit de atención y comportamiento
perturbador. En términos generales, y en consistencia con el modelo
conceptual del manual DSM-IV, el término "trastorno" apunta a definir
un patrón comportamental de significación clínica asociado con un
malestar, un impedimento o un riesgo significativamente aumentado
de sufrir dolor, discapacidad o pérdida de libertad.

Los rasgos principales del TDAH son, por una parte, la dificultad para
sostener la concentración (déficit de atención), sobre todo en
circunstancias que ofrecen baja estimulación y, por otra, la falta de
inhibición o control cognitivo sobre los impulsos, frecuentemente
asociadas con inquietud motora (hiperactividad-impulsividad). Estos

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dos conjuntos de signos pueden aparecer por separado o
combinados.

La clasificación norteamericana de enfermedades psiquiátricas DSM-


IV comprende dos grupos de síntomas fundamentales, la inatención y
la hiperactividad/impulsividad, definiendo tres subtipos de TDAH:

• Tipo combinado: es el más frecuente. Presenta síntomas en


ambos grupos de síntomas.
• Tipo predominantemente inatento: destacan los síntomas en el
área atencional, y los de la hiperactividad/impulsividad no son
significativos.
• Tipo predominantemente hiperactivo-impulsivo: destacan los
síntomas de hiperactividad e impulsividad, y los del área
atencional no son significativos.

Los criterios normalizados del DSM-IV fijan estándares clínicos para


establecer el diagnóstico del TDAH y de cada subtipo, de acuerdo a la
presencia o no de una serie de síntomas y a su grado de intensidad.
El subtipo más común es el que combina los trastornos de la atención
con hiperactividad e impulsividad (60%). Los subtipos puros son
menos frecuentes déficits de atención con un 30%; hiperactividad e
impulsividad, 10%. Por el momento, no hay pruebas de laboratorio
que hayan sido establecidas como diagnósticas en la evaluación
clínica del trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

El TDAH es un trastorno aún poco reconocido, por lo que menos de la


mitad de los pacientes afectados ha recibido un diagnóstico
adecuado, y aún dentro de éstos, pocos reciben el adecuado
tratamiento. Ello determina un impacto negativo muy importante
tanto para el bienestar del paciente como el de su familia. Un niño
con TDAH que no recibe un diagnóstico y/o un tratamiento correctos
tiene altas probabilidades de sufrir, a lo largo de su desarrollo, un
notable deterioro de su rendimiento escolar, de sus relaciones
familiares y de su entorno social. Y lo que es aun más grave, que
dicho deterioro y sus consecuencias se extiendan durante su vida
adulta en forma de problemas laborales, dificultades de pareja,
consumo de drogas, conductas antisociales y otros trastornos
psiquiátricos asociados.

 Diagnóstico diferencial

Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención. 11


El TDAH no es un trastorno del aprendizaje, aunque en muchos casos pasa
simultáneamente con desórdenes de ese tipo. Son en concreto los
síntomas de atención los que están más relacionados con los
trastornos del aprendizaje. Un bajo rendimiento escolar no es
condición necesaria ni suficiente para establecer el diagnóstico; no
obstante, la importancia de estos trastornos radica en que suelen
motivar la consulta y habilitar un diagnóstico temprano en aquellos
casos en que se cumplen los criterios.

Con respecto a los síntomas de hiperactividad motora, pueden o no


estar presentes, pero en caso de estarlo, son fácilmente detectados
por el entorno del niño y favorecen la exploración clínica del
problema.

TRATAMIENTO

El tratamiento del trastorno de hiperactividad y déficit de atención a


menudo consiste de estimulantes u otros medicamentos, de un
calendario diario uniforme y predecible, de apoyo, de orientación o
terapia, de la determinación de límites, de disciplina y reglas
uniformes, de la educación especial, de entrenamiento en las
aptitudes para congeniar con otros, de la modificación de
comportamientos, de terapia ocupacional, de grupos de apoyo y de la
educación.

Los objetivos del tratamiento del TDAH son los siguientes:

• Mejorar o anular los síntomas-guía del TDAH


• Reducir o eliminar los síntomas asociados
• Mejorar las consecuencias del TDAH: aprendizaje, lenguaje,
escritura, relación social, actitud en el entorno familiar, etc.

Las tres bases imprescindibles del tratamiento son:

• 1. Información exhaustiva a padres y profesores.


• 3. Tratamiento farmacológico.
• 2. Tratamiento psicopedagógico.

El tratamiento farmacológico es imprescindible en 7 de cada 10 niños


con TDAH, y tiene que individualizarse en cada niño, identificando la
dosis mínima eficaz y bien tolerada por el mismo. Aunque hay otras
alternativas farmacológicas, el tratamiento habitual es mediante

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psicoestimulantes, que mejoran la liberación de noradrenalina y
dopamina.

QUE NO ES TDAH.

El TDAH se confunde, a veces, con los siguientes problemas


conductuales:

• Niños inquietos, pero con atención normal, situación que es


frecuente en los menores de 5 años de edad.
• Retraso mental.
• Trastornos específicos del aprendizaje.
• Fragilidad del cromosoma X.
• Fetopatía alcohólica por ingestión de alcohol durante el
embarazo.
• Fenilcetonuria. (enfermedad hereditaria que puede producir
entre otras afecciones: retardo de habilidades mentales y
sociales).
• Intoxicación por plomo.
• Efectos adversos de fármacos como broncodilatadores,
neurolépticos, antiepilépticos, etc.
• Trastornos psicológicos o psiquiátricos.

CURSO DEL TRASTORNO.

El curso del trastorno de hiperactividad y déficit de atención es


diferente en diferentes personas. Los síntomas se presentan
generalmente antes de la edad de 7 años. En la mayoría de los casos,
el trastorno persiste a través de la niñez, y en por lo menos una
tercera parte de los niños con este problema, los síntomas continúan

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hasta la edad adulta. En la edad adulta, muchas personas pierden los
síntomas de la hiperactividad pero siguen sufriendo de problemas con
el déficit de atención.

AUTOMANEJO

Para posibilitar una recuperación completa, la persona con TDAH


debe:

1. Asistir a la terapia o sesiones de orientación.


2. Usar tiempos de descanso autoimpuestos (time-out).
3. Identificar qué situaciones aumentan la ansiedad.
4. Hablar de los sentimientos en lugar de actuarlos.
5. Descubrir y utilizar maneras de calmarse uno mismo(a).
6. Fijar metas.
7. Con frecuencia recordarse uno mismo(a) de las metas de uno.
8. Reducir la estimulación y las distracciones en el hogar, en la
escuela y en el trabajo.
9. Dividir las tareas complejas en partes más pequeñas.
10.Participar en las tareas y actividades físicas que proporcionan
una salida para la energía.
11.Aprender cómo conversar con otras personas.
12.Desarrollar un calendario diario, uniforme y predecible.
13.Encontrar maneras sanas de obtener placer.
14.Aprender maneras para congeniar con otras personas.
15.Comer una dieta bien balanceada.

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EL TDAH EN LA VIDA DIARIA.

Los niños con TDAH empiezan a andar precozmente, pero más que
andar lo que hacen es correr "como si tuvieran un motor dentro",
refieren algunos padres. En sus inicios escolares tienen problemas
con la lectura, escritura y las matemáticas, habilidades que requieren
un esfuerzo de concentración más prolongado.

Algunas de las actuaciones que se asocian con el TDAH derivan de la


inatención, impulsividad e hiperactividad: no lograr mantener la
atención a detalles o cometer errores por descuido en el trabajo,
realizar movimientos nerviosos con manos o pies, o retorcerse en el
asiento, tener dificultad para mantener la atención en tareas o
actividades de diversión, levantarse en situaciones en las que se
espera que permanezca sentado, no escuchar cuando le hablan
directamente o sentirse intranquilo e inquieto, no seguir instrucciones
y no terminar el trabajo exitosamente, la dificultad para involucrarse
en actividades calmadas en sus ratos de ocio o para organizar tareas
y actividades, la sensación de estar “en marcha” o “empujado por un
motor”, el deseo de evitar los trabajos que requieren un esfuerzo
mental sostenido, hablar excesivamente, perder cosas necesarias
para tareas y actividades, contestar abruptamente antes de que
terminen de preguntarte algo, distraerse con facilidad, la impaciencia
para esperar su turno, el olvido de sus deberes diarios o la
interrupción en lo que otros están haciendo son rasgos
característicos.

Al llegar a la edad adulta, el individuo ha podido acomodar su TDAH a


la vida real y algunos autores lo definen como. Si bien las
características del TDAH han sido plenamente referenciadas respecto

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a menores de edad, se suele señalar que no existen estudios
suficientes respecto a adultos. No obstante algunas de estas
características en adultos serían:

• Disminución del rendimiento académico y profesional.

• Dificultades en el desarrollo social y emocional: Amigos poco


estables, relaciones poco duraderas.

• Comportamientos conflictivos.

• Adicción a sustancias tóxicas: Según publicó el psiquiatra


Néstor Szerman, un 20% de los adultos que sufren adicciones a
la cocaína, cannabis y otras sustancias, padecen TDAH y este
índice llega a un 50% en el caso de personas con dependencia
alcohólica añadiendo que dicha drogadicción se suprimiría
actuando más sobre el TDAH que sobre la propia drogadicción.

• Síntomas depresivos: debidos a las carencias emocionales,


laborales y educativas antes citadas y a la sensación de fracaso
escolar o profesional.

CONCLUSION.

El TDAH es una de las causas más frecuentes de fracaso escolar y


de problemas sociales en la edad infantil, por lo que el papel que
juegan los padres en la desarrollo infantil de los niños con este
trastorno, es vital, y en muchas ocasiones, si no hay un correcto
clima emocional familiar, las consecuencias en los hijos pueden ser
graves y determinar la aparición de diversos grados de patología
mental, independientemente de este.

He aquí donde hacemos hincapié en que la evolución constantes


de nuestras sociedades a influido considerablemente en que los
valores familiares se deterioren y con ellos sus principales
componentes; como la comunicación, atención y apoyo. Es
imprescindible prestar suma atención en la conducta y acciones
que muestran los niños, para que asi se pueda detectar a tiempo,

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que de no realizarse un diagnostico temprano, sus consecuencias
serian no solo graves y permanentes.

Por esto es cuanto, planteamos que el apoyo familiar es clave y la


forma de tratar los problemas que acaecen, deben ser tratados
con ojo critico.

Expresamos igualmente, que la ayuda a tiempo o la intervención


de un especialista en el tema puede ser la diferencia entre una
vida normal o una trastornada por sus consecuencias.

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